|
No podemos vivir con un cariño que fingimos
ni con un amor que no sentimos.
Viviendo así vivimos en el engaño
y este vivir es un suplicio;
viviendo así nos hacemos mucho daño
y nuestro vivir es un martirio.
Siempre fiel te he sido
y tus caprichos te los he consentido.
Todo mi amor te lo he dado;
y sin dudar mi corazón te lo he entregado.
¿Quieres mi vida?
¡Cógela, te la doy
y mejor que mañana, hoy;
con esta querella
quedó destruida
y poco queda de ella!
¡El amor es un juego
con el fuego,
yo con él he jugado
y me he quemado!
|