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Ser capaz de soportar en silencio
en un abrazo cálido y profundo
las heridas sangrantes del hermano
es engendrar en bello sortilegio
contactos salvadores de esperanzas,
es sentir en medio de un instante
la certeza florecida del amar
arraigada de siempre en la esencia
donde no existe distancia ni tiempo
mucho menos esquiva circunstancia
Beber en el recodo de unas manos
que ofrecen generosas su consuelo
cuando tu sed es herida de sangre,
es retomar la lucha por amarse
y ser amado construyendo acaso
en otra vida más benigna huellas
algo más sólidas, menos cansadas
Es quitarle la anestesia al viento
que olvidó murmurar en tu ventana
una tibia ilusión de madrugada
Si hemos sido capaces de construir
alas que emulan el vuelo de los pájaros,
si aprendimos a navegar los mares
con igual gentileza que los peces
como es que no podremos intentar
tareas más sencillas de entender:
hermanar almas hoy tan solitarias
unir nuestros andares en respeto
y por primera vez sin ver razones
aprender el arte simple del amor
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