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LA HISTORIA DE GAZAPO (15)

          Sin embargo, lo que tenía de prudente, lo tenía de oportunista. Cuando una mujer le comentaba que se sentía sola, que su esposo no la comprendía, que estaba al borde del divorcio, y todos esos argumentos que surgen cuando la rutina carcome el matrimonio...
                    ¡Gazapo intervenía!

Le importaba un comino el noveno mandamiento y hacía alarde de su cinismo cuando "presumía", que muchas parejas seguían unidas, "Gracias a su labor de consejero". ¡Bah! Yo diría: "Labor de consolador", porque aliviaba la soledad, pero no permitía que se enamoraran de él, mucho menos, que le exigieran, un horario o tiempo en exclusividad.

          Recuerdo un día que alguien le reprochó que le cancelara una cita. Por equis motivo no iba a poder llegar y aquélla se puso furiosa.

          Gazapo no contestó nada, se disculpó como todo un caballero y tiempo después, con mucha diplomacia, le ha entregado un poema, que aunque él siempre lo negó, para mí, más que poema, esto era una auténtica... ¡Mentada de madre!

Me molesta, me entristece
y es que no se me hace justo,
porque tú no te mereces
que yo te cause un disgusto.

Y ya te lo he causado,
por supuesto, sin querer,
cuando te dije abrumado:
\\"Es que... No te puedo ver\\".

Y no es que crea que el verme
sea un gran acontecimiento.
Mucho menos que el no verme
te cause algún sufrimiento.

Simplemente, porque es molesto
que dispongan de tu tiempo,
y en mi caso, te soy honesto,
no soy dueño de mi tiempo.

Además, no hay necesidad
de que tú pagues el pato
y conmigo la verdad,
te sucede a cada rato.

A cada rato cancelo,
a cada rato te enfado,
cómo vas a ver el cielo,
si tu día está nublado.

Y aunque digas que lo entiendes,
eso no quita el agravio,
porque tu corazón no entiende
lo que argumentan tus labios.

Los labios suelen decir
todo lo que el corazón siente,
pero, a veces, saben mentir
y el corazón nunca miente.

Por eso, sé que te he fallado
y aunque me digas sonriente
que un minuto a mi lado
para ti es suficiente...

¿Cómo correspondo a eso?
¿Y si te vuelvo a fallar?
Tristemente te confieso
que eso me pone a temblar.

Porque si quedo en verte mañana
y por cualquier cosa cancelo,
piensas de mala gana,
que te estoy tomando el pelo.

Mejor piensa, que estoy ocupado,
que tengo mucho trabajo
y si eso no es de tu agrado,
¡Mándame... Mándame... Perdón...

Mándame de vacaciones.

Pero por favor, no me presiones,
ni tampoco me reclames,
esas son las condiciones,
para cuando tú me llames.

Si aún así,
crees que podemos vernos...
¡Me felicito!, ¡bien, por mí!
Porque te echaría de menos.

Pero si crees que no es justo,
que yo te vuelva a cancelar...
A tu voluntad me ajusto:

¡Y no, no te vuelvo a llamar!


Gazapo



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Publicado el: 06-05-2004
Última modificación: 00-00-0000


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