| Al mar |
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Te siento en mÃ: cuando tu voz potente saludó retronando en lontananza, se renovó mi ser; alce la frente nunca abatida por el hado impÃo, y vibrante brotó del pecho mÃo un cántico de amor y alabanza. Te encadenó el Señor en estas playas cuando, Satán del mundo, temerario plagiando el ... |
| Cantares |
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Yo soy quien sin amparo cruzó la vida En su nublada aurora, niño doliente, Con mi alma herida, El luto y la miseria sobre la frente; Y en mi hogar solitario y, agonizante, Mi madre amante. Yo soy quien vagabundo cuentos fingÃa, Y los ecos del pueblo que recogÃa Torné en cantares; Porque era el pueblo ... |
| Cómo será el mar |
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Tu nombre ¡o mar! en mi interior resuena; despierta mi cansada fantasÃa: conmueve, engrandece al alma mÃa, de entusiasmo férvido la llena. Nada de limitado me comprime, cuando imagino contemplar tu seno; aludo, melancólico y sereno, o frente augusta; tu mugir sublime. Serás ¡oh mar! ... |
| Décimas glosadas |
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Pajarito corpulento, Préstame tu medecina Para curarme una espina Que tengo en el pensamiento, Que es traidora y me lastima. Es de muerte la aparencia Al dicir del hado esquivo; Pero está enterrado vivo Quien sufre males de ausencia. ¿cómo hacerle resistencia a la juerza del tormento? ... |
| El insurgente |
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Desde la hermosa ribera se mira incierta bogar una barquilla ligera, que desafÃa altanera los horrores de la mar. Dentro se mira sentado un orgulloso guerrero: el casco despedazado, el vestido ensangrentado y a su derecha el acero. A su hijo tierno, inocente lleva entre sus fuertes brazos: ... |
| Ensueños |
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Eco sin voz que conduce El huracán que se aleja, Ola que vaga refleja A la estrella que reluce; Recuerdo que me seduce Con engaños de alegrÃa; Amorosa melodÃa Vibrando de tierno llanto, ¿qué dices a mi quebranto, qué me quieres, quién te envÃa? Tiende su ala el pensamiento ... |
| La inmortalidad |
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La flor encantadora y delicada que sobre esbelto tallo se mecÃa, la vio ufana la luz de un solo dÃa, luego desapareció. De ese arbusto marchito y derribado, ayer tal vez hermoso y floreciente, hoy arranca sus hojas el ambiente que ufano le halagó. Y al alto muro y orgullosa torre, que sola en el espacio ... |
| Romance de la migajita |
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¡Détente! Que está rendida, ¡eh, contente, no la mates! Y aunque la gente gritaba CorraÃa como el aire, Cuando quiso ya no pudo, Aunque quiso llegó tarde, Que estaba la Migajita Revolcándose en su sangre. . . Sus largas trenzas en tierra, Con la muerte al abrazarse, Las miramos de rodillas ... |
| Sin tÃtulo |
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Yo te amo, sÃ, te adoro, aunque mi labio mil y mil veces te llamó perjura, aunque la copa horrenda del agravio me brindó los placeres tu hermosura, te ama mi corazón; Cuando mi mano destrozar quiso la feroz coyunda que a vil humillación me ató algún dÃa, el débil corazón se resistÃa, Y aunque luché ... |
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