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25 poemas aleatorios en audio | |
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Sonetos bíblicos (I) Job
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Concha Urquiza Por María Teresa Aviña | |
Y vino y puso cerco a mi morada y abrió por medio della gran carrera Fray Luis de León Trad. Del Libro de Job Él fue quien vino en soledad callada, Y moviendo sus huestes al acecho Puso lazo a mis pies, fuego a mi techo Y cerco a mi ciudad amurallada. Como lluvia en el monte desatada... | |
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En el umbral de la plegaria (fragmento)
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Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
Ahora estamos despiertos, ya no permitimos nada, no accedemos a nada, y si una flor desprendida del espino blanco nos cruza el rostro, acariciándolo con el leve tamborileo de una mariposa vespertina; nos echamos hacia atrás, ponemos en guardia repentinos enjambres... | |
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Los días delirantes
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Flamea el topacio de tus cabellos. Nunca volverás a los días delirantes en que tensabas disparando al viento mis sueños de muchacha. Y yo siempre lejos de ti revolcando ocho veces al mar en las jibas del tiempo. Ayer, cuando el temblor de tu roce... | |
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Romance del muerto vivo
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Enrique González Martínez Por Enrique Lizalde o Gastón Melo | |
Hay horas en que imagino que estoy muerto; que sólo percibo formas amortajadas de tiempo; que soy apenas fantasma que algunos miran en sueños; que soy un pájaro insomne que más canta por más ciego; que me fugué -no sé cuándo- a dónde ella y él se fueron; que los busco que los busco y... | |
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Enero era la hierba
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
El sur está en mis lágrimas mientras la lluvia piensa en mis ausentes. Las alas del más pequeño pájaro se pierden en la boca del viento y tú, mi hora augural, desciendes tímida entre tantos recuerdos. Aquí están todos. Vienen reunidos por el tiempo, cojeando entra la niebla y entre quejidos lentos... | |
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A dónde iremos
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
A dónde iremos donde la muerte no exista? Más, ¿por ésto viviré llorando? Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre. Aún los príncipes a morir vinieron, los bultos funerarios se queman. Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre... | |
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Rueda
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Plural necesidad de ser amigos, de ser uno en el ser y dos en el ansia, de compartir la pérdida y ganancia, de confundir conmigos y contigos. Plural necesidad. Mudos testigos el aire, el sol, la lluvia, la distancia, esto también que dicen tolerancia y estos otros que llaman enemigos... | |
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Tarde
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Un maduro perfume de membrillo en las ropas blancas y almidonadas Oh campestre saludo del ropero asombrado, que nos abre sus puertas sin espejos, enormes y de un tallado rudo! Llena el olor la alcoba, mientras el sol afuera camina poco a poco, se duplica en la noria, bruñe cada... | |
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El hombre que despierta y ve su imagen...
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
El hombre que despierta y ve su imagen reflejada en el fondo del espejo, retorna de otro mundo; es un resucitado entre los muertos... | |
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Para que se fuera la mosca...
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Para que se fuera la mosca abrí los vidrios y continué escribiendo. Era una mosca chica, no hacía ruido, no me estorbaba en lo más mínimo, pero tal vez empezaría a zumbar. Un aire frío, suave, entró en el cuarto; no me estorbaba en lo más mínimo, pero no se llevaba con mis versos... | |
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Gran mundo
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Habitas en un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana, centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas... | |
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Polvo (fragmentos I)
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Guadalupe (Pita) Amor Por Guadalupe Amor | |
y en polvo te convertirás.Génesis, capítulo 3, versículo 19 I Me envuelve el polvo, y me inquieta. ¿Por qué vendrá de tan lejos? Y ¿cómo en residuos viejos mundos pasados sujeta? -El polvo no tiene meta, ni principio habrá tenido; sé que siempre ha contenido, en su eternidad convulsa, la arcana fuerza que impulsa a lo que es y a lo que ha sido... | |
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Gratia plena
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Amado Nervo Por Manuel Bernal | |
Todo en ella encantaba, todo en ella atraía: su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar... El ingenio de Francia de su boca fluía. Era llena de gracia, como el Avemaría; ¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar! Ingenua como el agua, diáfana como el día, rubia y nevada como Margarita... | |
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Cantar de Valparaíso
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Recuerdas que querías ser un poeta telúrico? Con fervor aducías los admirables ritos del paisaje, paladeabas nombres de volcanes, ríos, bosques, llanuras, y acumulabas verbos y adjetivos a sismos o quietudes (aun a las catástrofes extremas del planeta) vinculados... | |
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Solamente él
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
Solamente él, el dador de la vida. Vana sabiduría tenía yo, ¿acaso alguien no lo sabía? ¿acaso alguien? No tenía yo contento al lado de la gente. Realidades preciosas haces llover, de ti proviene tu felicidad, ¡dador de la vida!, olorosas flores, flores preciosas, con ansia yo las... | |
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La música de Bach mueve cortinas...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La música de Bach mueve cortinas en la mañana triste, y un viento con amores se desliza en las calles y en los corazones. Nadie sabe por qué pero se alegran las sombras y los hombres como si Dios hubiese descendido a fecundarlos y en el asfalto espigas de oro florecieran. En el día... | |
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Alfa y omega
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Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
Encadenado a mi sangre libre Con grilletes de campanas Entro a mi siglo Por la puerta palpitante de mí mismo Y camino descalzo Por un archipiélago de almohadas Hacia la radiante oscurana del origen. Atrasa la lluvia sus relojes Y la dínamo salvaje retatúa su eje la pura turbulencia... | |
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Nocturno alterno
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José Juan Tablada Por Sergio de Alva y Aurora Molina | |
Neoyorquina noche dorada Fríos muros de cal moruna Rectors champaña fox-trot Casas mudas y fuertes rejas Y volviendo la mirada Sobre las silenciosas tejas El alma petrificada Los gatos blancos de la luna Como la mujer de LothY sin embargo es una misma en New York y en Bogotá LA... | |
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Afrodita en el polvo
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
El sol, colérico de sales, contra el agua arremete. Hermano con hermana se acarician. Y un cielo azul está (cubriéndola), encima de la tierra: hijos nosotros de esa feroz contradicción, las bestias. Pero de líquenes, de aceites, el cielo en la tierra se vacía. Cargada queda así, a punto de parir lechuzas... | |
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Poesía no eres tú
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Rosario Castellanos Por Carmen Farías | |
Porque si tú existieras tendría que existir yo también. Y eso es mentira. Nada hay más que nosotros: la pareja, los sexos conciliados en un hijo, las dos cabezas juntas, pero no contemplándose (para no convertir a nadie en un espejo) sino mirando frente a sí, hacia el otro. El otro:... | |
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Funerales
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Lo perdimos de vista, y al final encontramos tras de mucho buscar y trajinar, sólo sus restos cual si lo hubieran devorado insectos energúmenos. Bien lo reconocimos por un diente quebrado, por una cicatriz que le llegaba al hueso, por la noche y el día cuyas puertas se abrían en su calavera... | |
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Un ramo de rosas
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Una es la rosa que hirió a Rilke, quisiera por ello escarmentarla, pero no puedo; le temo y me fascina, me obsesiona la rosa memorablemente enlazada a nuestras vidas. Elegí alguna más de entre las milagrosas rosas de Juan Diego que la ilusión dibuja en un ayate... | |
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Primavera
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Qué aleluya volver de la ceniza, reconstruirse y nacer de nueva cuenta, volver los dos con unidad violenta y retomar la vida con más prisa. Ver nuestra primavera que improvisa con flores y con tallos su herramienta y sentir que la savia nos fermenta y que ya somos miel, calor,... | |
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Con flores escribes
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
Con flores escribes, Dador de la Vida, con cantos das color, con cantos sombreas a los que han de vivir en la tierra. Después destruirás a águilas y tigres, sólo en tu libro de pinturas vivimos, aquí sobre la tierra. Con tinta negra borrarás lo que fue la hermandad, la comunidad, la nobleza... | |
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Prólogo, a las puertas del paraíso
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
La promesa El prólogo de las Vírgenes se terminó en una noche. Dios, sin tinta ni papel, le dio cuerpo cimbreante de voces, y todos sus caracteres de fuego tres veces joven quedaron en la serpiente y dos malogrados dioses. Porque podéis, si queréis, comprender, aguas salobres, repasad, a los principios... | |
