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25 poemas aleatorios en audio | |
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Dentro de poco vas a ofrecer...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Dentro de poco vas a ofrecer estas páginas a los desconocidos como si extendieras en la mano un manojo de hierbas que tú cortaste. Ufano y acongojado de tu proeza, regresarás a echarte al rincón preferido. Dices que eres poeta porque no tienes el pudor necesario del silencio... | |
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Romance poblano
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Ante la urna que guarda los restos de Fray Sebastián de Aparicio. Aquí yace, de aquí sube en su calesa de vidrio, pues era de sal y nieve, Fray Sebastián de Aparicio. Alivio de caminantes y confesor de los lirios, príncipe de carreteros y emperador del silbido. Su cuerpo cristalizado se hace más y más chiquito... | |
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Un albañil llega a su casa
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Mírenme. Estoy borracho. 0 estoy casi borracho. Descalzo. Amanece. Remordimiento Recién llegado al aguardiente. Ahora sabemos que una piedra sin sonido Pesa en nuestras ropas. Acato lo que me dice mi madre. No estoy seguro pero es cierto Que el vecino también Ha llegado a casa tarde... | |
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Canto por el hombre que bebía música
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Ebrio viene el hombre nuestro En sus piernas arrastra el secreto de Dios Tropieza con el aire como un pájaro ciego Las palabras de su lento alcohol las entienden los niños y los árboles Agoniza entre muros de la ciudad ajena bajo el cielo plomizo de un amor extraviado ... | |
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Viejo estribillo
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Amado Nervo Por Alí Chumacero | |
Quién es esa sirena de la voz tan doliente, de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna? Es un rayo de luna que se baña en la fuente, es un rayo de luna... ¿Quién gritando mi nombre la morada recorre? ¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento? Es un soplo de viento... | |
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El cántaro roto
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
La mirada interior se despliega y un mundo de vértigo y llama nace bajo la frente del que sueña: soles azules, verdes remolinos, picos de luz que abren astros como granadas, tornasol solitario, ojo de oro girando en el centro de una explanada calcinada, bosques de cristal de sonido,... | |
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En una sola llama
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Cuando el mundo sabe a dónde va Tú y yo abrazados En el centro del cuarto Que es una nave quemada A punto de llegar al lirio De pie En el lugar donde hubo un bosque Una palabra Nos encontramos Anticipándonos a la gran carrera Donde nadie ha de avanzar un poco... | |
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Descubrimientos
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
colón no descubrió a esta mujer ni se parecen sus ojos a las carabelas jamás hizo vespucio un mapa de su pelo nunca un vigía gritó tierra a la vista aunque vuelan gaviotas en las proximidades de su cuerpo y en su continente se amanece cada día a esta mujer... | |
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Las vírgenes edificantes
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Por ti, la de amor sin mancha,se desciñen las colinas,palomares de la niebla. Yo robaré los glaciares o subiré más arriba, pero te pondré su estola de nieve, nevada, nívea. Y recatada en lo blanco tú irás, a pie enjuto, bíblica, edificando murallas de simún y agua salina... | |
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De algún tiempo a esta parte
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Aquí está el sol con su único ojo, la boca escupe fuego que no se hastía de calcinar la eternidad. Aquí está como un rey derrotado que mira desde el trono la dispersión de sus vasallos. Algunas veces, el pobre sol, el heraldo del día que te afrenta y vulnera, se posaba en su cuerpo... | |
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Que dan el colirio merecido a un soberbio
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Ofelia Medina | |
El no ser de Padre honrado, fuera defecto, a mi ver, si como recibí el ser de él, se lo hubiera yo dado. Más piadosa fue tu Madre, que hizo que a muchos sucedas: para que, entre tantos, puedas tomar el que más te cuadre... | |
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Autorretrato
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Rosario Castellanos Por María Teresa Aviña | |
Yo soy una señora: tratamiento arduo de conseguir, en mi caso, y más útil para alternar con los demás que un título extendido a mi nombre en cualquier academia. Así, pues, luzco mi trofeo y repito: yo soy una señora. Gorda o flaca según las posiciones de los astros, los ciclos... | |
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Vagar, vagar
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Poner un pie en la tierra me llevaría sin duda al fin del mundo; un pasito tras otro, conectando el alma al alma, como cuando no podía entrar a la escuela y me echaba a caminar embelesado. Me parece sin embargo que es mía la última hora de esta tarde... | |
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En los claustros, al norte de Manhattan...
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
En los claustros, al norte de Manhattan, existe un unicornio en cautiverio. Preso en los tapices franceses del siglo XVI, alanceado, mordido por los perros, golpeado por los amos de los perros, galopa entre los muros y se duerme de pie. Suena el cuerno de caza de Manhattan, el subway... | |
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Piedra
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Rosario Castellanos Por Carmen Farías | |
La piedra no se mueve. En su lugar exacto permanece. Su fealdad está allí, en medio del camino, donde todos tropiecen y es, como el corazón que no se entrega, volumen de la muerte. Sólo el que ve se goza con el orden que la piedra sostiene. Sólo en el ojo puro del que ve su ser se... | |
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Tu eres mi marido
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Jaime Sabines Por Juan Ignacio Aranda | |
Tú eres mi marido y yo soy tu mujer. Tú eres mi hermana y yo soy tu hermano. Tú eres mi madre y yo soy tu hijo. Los dos somos nada más uno. Tú te abres y yo te penetro. Tú eres María y yo soy José. Tú me abrazas y yo te envuelvo. Tú eres mi sangre y yo soy tu piel. Carmen y Rosa,... | |
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Ala que no vuela
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Para Gertrude Duby I Aquí la selva Larga la soledad con que nos nutre Hora de lentos pies donde el puñal se hunde Raíz de luna helada sus venenos más fuertes Aquí el árbol anclado en el asombro: lagunas congregadas al silbo de serpientes El saraguato rasca su viejo cuerpo El... | |
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Te quiero porque tienes...
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Jaime Sabines Por Pilar Pellicer | |
Te quiero porque tienes las partes de la mujer en el lugar preciso y estás completa. No te falta ni un pétalo, ni un olor, ni una sombra. Colocada en tu alma, dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo, leche de luna en las oscuras hojas. Quizás me ves, tal vez, acaso un día, en una... | |
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Uno es el hombre
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Uno es el hombre. Uno no sabe nada de esas cosas que los poetas, los ciegos, las rameras, llaman misterio, temen y lamentan. Uno nació desnudo, sucio, en la humedad directa, y no bebió metáforas de leche, y no vivió sino en la tierra (la tierra que es la tierra y es el cielo como... | |
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Área sonante
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Area sonante, ovario de la noche carnal; abrevadero insistente y monótono en la arena del oído terrestre.Y tocar, hacia dentro, el oleaje como aquel remotísimo, asilado en lo vacío de las conchas. Urna, seda contigua que despliega en hileras cayendo, una por una, golpes de espuma deslazada... | |
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El retorno
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Piso la tierra de Anáhuac que es la tierra de mis muertos. Pues bien: como su nombre lo indica y otros signos están muertos. No hablan... Algunos, los recientes, con el mentón atado todavía al último pañuelo, otros con la mandíbula intacta, calcio vuelto a su existencia mineral que... | |
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Un pectoral de pavor para el capitán Fiallo
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Efraín Huerta Por Efraín Huerta | |
Ardía el caballero con sus ojeras rotas llameaba su piel e iluminaba la ciudad Moría de hambre el capitán Fiallo acostado en su lecho de una bruta piel de toro y un leño por almohada brasa de muerte y soledad rezos y campanadas esquilas como cementerios del aire Ardía desde el corazón hasta el vientre... | |
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Un ramo de rosas
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Una es la rosa que hirió a Rilke, quisiera por ello escarmentarla, pero no puedo; le temo y me fascina, me obsesiona la rosa memorablemente enlazada a nuestras vidas. Elegí alguna más de entre las milagrosas rosas de Juan Diego que la ilusión dibuja en un ayate... | |
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Canción de la danza del arquero flechador
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Poesía maya Por Enrique Lizalde (español) y Moisés Romero (maya yucateco y lacandón) | |
Versión castellana Espía, acechador que andas cazando por los montes, una vez, dos veces, vamos a cazar a orillas de la arboleda en rápida danza, hasta tres veces. Alza bien tu frente, alista bien la mirada, no hagas errores para que alcances tu premio. ¿Tienes bien afilada la punta... | |
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Siameses
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Me llamo Tim y odio a Jim, mi hermano gemelo y algo más, ya que nacimos unidos por una membrana flexible que otorga libertad de movimiento (hasta cierto punto). Imposible cortarla pues la escisión acabaría de golpe con nuestras vidas. Tenemos dos cabezas muy diferentes. Jim es glotón y sólo come cadáveres... | |
