|
25 poemas aleatorios en audio | |
|
Alegráos
| |
|
Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
Alegráos con las flores que embriagan, las que están en nuestras manos. Que sean puestos ya los collares de flores. Nuestras flores del tiempo de lluvia, fragantes flores, abren ya sus corolas. Por allí anda el ave, parlotea y canta, viene a conocer la casa del dios. Sólo con nuestras flores nos alegramos... | |
|
A bayoneta calada
| |
|
Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
Llegan las primeras oleadas del pueblo A encender con sus fuegos nada fatuos La mecha de mis cicatrices. Desanda el estambre La torturada extensión de los ovillos; Prodigiosamente se aclara el agua Y los frutos del muro de las nieblas A bayoneta calada son mondados. Tienen los gorros frigios Color y forma de corazón... | |
|
Nocturno en que nada se oye
| |
|
Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte en esta soledad sin paredes al tiempo que huyeron los ángulos en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre para salir en un momento tan lento en un interminable... | |
|
Los doce apóstoles mandan por Tamayo
| |
|
Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Caballeros sentados en el éter cantaban espasmódicas salmodias y en el gusto y color de sus melodías dibujábanse gréculas de suéter, grequillas de zigzagues como el rayo, cenefas que entreveran masallases, columnatas, ribetes, antifaces, hojitas de septiembre, enero y mayo. Pensando entretener eternidades... | |
|
No existe el tiempo...
| |
|
Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
No existe el tiempo, no la distancia, no la muerte; existe la vibración, el movimiento, el incesante cambio: ser, dejar de ser para volver a ser. Un segundo trae ya la carga de su muerte y el embrión de su vida. La yerba que pisamos... | |
|
Suite doméstica
| |
|
Hugo Gutiérrez Vega Por Hugo Gutiérrez Vega | |
Margot está en la ventana... I Te digo que quiero quedarme a vivir en la ducha. No comprendes de inmediato, pero después te ríes y tus dientes son compasivos e irónicos. Tienen la complicidad de los quince años juntos. Te digo que no quiero salir de la ducha y tú, sentada junto a la... | |
|
Monólogo del viudo
| |
|
Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Abro la puerta, vuelvo a la misericordia de mi casa donde el rumor defiende la penumbra y el hijo que no fue sabe a naufragio, a ola o fervoroso lienzo que en ácidos estíos el rostro desvanece. Arcaico reposar de dioses muertos llena las estancias, y bajo el aire aspira la conciencia... | |
|
Virgen hincada empieza a ser visible...
| |
|
Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Virgen hincada empieza a ser visible atisba desde sus miembros como alguien escondido al fondo de su cuerpo la punta de su pie bajo su muslo asoma como un haz vivo que atraviesa la sombra en su oscuridad cuerpos vírgenes miran... | |
|
El temblor
| |
|
Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
En el sueño los ruidos eran ciertos y crujían las paredes. En los ojos abiertos al espanto el espejo movía su mundo reflejado. Por eso fue el impulso de salir de aquel sueño hacia otro sueño, rezar bajo los marcos de las puertas el consejo empolvado en la memoria... | |
|
El himno de los bosques
| |
|
Manuel José Othón Por Eduardo Lizalde | |
En este sosegado apartamiento lejos de cortesanas ambiciones, libre curso dejando al pensamiento, quiero escuchar suspiros y canciones. ¡El himno de los bosques! Lo acompaña con su apacible susurrar el viento, el coro de las aves con su acento, con su rumor eterno la montaña... | |
|
Tú traes tu memoria...
| |
|
Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Tú traes tu memoria, muchacha, tu historia; yo traigo la mía. Están en la almohadasin nada de filosofía. | |
|
Nocturno miedo
| |
|
Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Todo en la noche vive una duda secreta: el silencio y el ruido, el tiempo y el lugar. Inmóviles dormidos o despiertos sonámbulos nada podemos contra la secreta ansiedad. Y no basta cerrar los ojos en la sombra ni hundirlos en el sueño para ya no mirar, porque en la dura sombra y en... | |
|
Lo verde reina
| |
|
Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
lo verde reina en la hora que se curva por tu torso como una tela de aire el tiempo tiembla según el peso de la mano por la blancura efímera un ser de dos golpea en tu adentro toma de dos el soplo el corazón que no lo vibra por la apretada luz cada miembro resuena todo rostro es de nadie el viento toca algo tuyo... | |
|
Ahora
| |
|
Jaime Torres Bodet Por Jaime Torres Bodet | |
Ahora que las últimas cohortes incendiaron las últimas praderas, en esta soledad de mármol roto, de lámparas extintas y de palabras yertas; sobre un polvo que fue tribuna o plinto, corona de palacio o tímpano de iglesia; mientras el odio se organiza para un asedio... | |
|
Vida súbita
| |
|
Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Y de qué vivió, preguntan asombrados: vivió de vida natural, vivió de encantamiento, de un fuerte golpe, de un pulmón que le salió magnífico. Tenía horas y horas para volar, para bailar, para morirse de la risa. Daba cosa mirarlo tan contento... | |
|
El juego de los cuatro tiempos
| |
|
Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Creación abrió los ojos y salió el cuervo salió el bisonte salió la luna salió el viento salió la nube salió el árbol salió la nieve etc. salió el hombre salió la estrella salió la planta salió el venado salió la piedra etc. salió el delfín y sigue Descomposición con risa... | |
|
Tu grupa blanca y ciega se remueve...
| |
|
Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Tu grupa blanca y ciega se remueve Bajo la seriedad de las caricias Tu inquieta grupa zalamera Entrevero de fiebres y de fríos Tu grupa de molicie inaplacada Nudo vivaz y obtuso de tu cuerpo En el coloquio a oscuras de las pieles Le prestamos al mundo nuestra carne Para que inscriba... | |
|
Elegía del marino
| |
|
Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Los cuerpos se recuerdan en el tuyo: su delicia, su amor o sufrimiento. Si noche fuera amar, ya tu mirada en incesante oscuridad me anega. Pasan las sombras, voces que a mi oído dijeron lo que ahora resucitas, y en tus labios los nombres nuevamente vuelven a ser memoria de otros nombres... | |
|
Pequeña crónica de la fundación de una ciudad
| |
|
Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Sobre esta piedra, junto a este árbol retorcido ya harto de la vida ellos fundaron la ciudad. Tal vez vinieron, ellos, tras las cosas; tras las casas vendrían otros, los postreros. Luego vendrían los amores y los primeros nombres de la vida, tenues apenas, inseguros, pero certeros ya... | |
|
Donde habla la ceniza
| |
|
Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Con regusto de ciervo entre las fauces el puma tiene sed Su pupila apuñala el corazón del aire Todo futuro es verde Entrar ahí Dejar en las espinas la piel y la memoria Ser sobre el humus sol que se arrastra y trastorna su espina dorsal como los gatos Entrar hasta que no se note si es sangre o clorofila... | |
|
El ladrón
| |
|
Enrique González Martínez Por Enrique González Martínez | |
Del jardín de mis hurtos, fui señor y soy reo. Abrí todas las puertas del edén de la vida, si alguna cerró el paso, la forzó mi deseo. Aprisioné cien años la alondra y el gorjeo; cien años hinqué el diente en la fruta prohibida. Expulsado y proscrito el castigo perdura... | |
|
Palabras, frases, sílabas...
| |
|
Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Palabras, frases, sílabas, astros que giran alrededor de un centro fijo. Dos cuerpos, muchos seres que se encuentran en una palabra. El papel se cubre de letras indelebles, que nadie dijo, que nadie dictó, que han caído allí y arden y queman y se apagan. Así pues, existe la poesía, el amor existe... | |
|
Entre mis manos...
| |
|
Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Entre mis manos vives en confusión de nacimiento y corazón herido, como desvanecerse o contemplar un alto simulacro de ruinas; sobre mis dedos mueres, materia pensativa que se abate bajo el murmullo de mi tacto, y eres tristeza en mí, suave como la forma de la nieve, como cerrar la... | |
|
Homenaje
| |
|
Griselda Álvarez Ponce de León Por María Teresa Aviña | |
Homenaje? Cada día recojo mis cenizas sin darme cuenta de mi decadencia exenta de quejumbre o de dolencia asumiendo el trabajo con más prisas. ¡Qué bien estás! -me dicen con sonrisas las compañeras de mi adolescencia. No respondo igual, porque en conciencia, al revisarlas, están hechas trizas... | |
|
Aviso
| |
|
Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Se solicita un patio con macetas rojas y vaho de ladrillo recién regado. Árboles de altura con pájaros silvestres que hagan su ritual de baño y desayuno en una fuente de labra sencilla que enmohezca a ritmo su apacible trazo. Un hogar se solicita. De cancel abierto. De: Patria... | |
