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25 poemas aleatorios en audio | |
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Economía doméstica
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
He aquí la regla de oro, el secreto del orden: Tener un sitio para cada cosa y tener cada cosa en su sitio. Así arreglé mi casa. Impecable anaquel el de los libros: Un apartado para las novelas, otro para el ensayo y la poesía en todo lo demás. Si abres una alacena huele a espliego y... | |
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El proscrito
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Agua reverdecida, la palabra que fue apariencias turba nuevamente: catástrofe encima de la cal, ávida vid que apresurada cae de vuelo a onda a eterna superficie hendiendo el demorado ardor de la quietud. Donde el hastío los naufragios cubre, su exhalación levanta en vendaval... | |
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Los visitantes
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Fernando Sánchez Mayans Por Fernando Sánchez Mayans | |
De la infinita soledad de la noche dos ángeles nocturnos llegaron a tomar un café. Bajaron iguales de la mano del aire fresco traspasado de estrellas. De la ciudad vinieron silenciosos como dos sombras distintas. Uno tenía un nombre que parecía el sonido duro de una región cercana... | |
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Hoy como nunca
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Ramón López Velarde Por Enrique Lizalde | |
Hoy como nunca, me enamoras y me entristeces; si queda en mí una lágrima, yo la excito a que lave nuestras dos lobregueces. Hoy, como nunca, urge que tu paz me presida; pero ya tu garganta solo es una sufrida blancura, que se asfixia bajo toses y toses, y toda tu una epístola de... | |
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Alabanza secreta
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Sobre el azar alzaba su cabello súbito resplandor, y en avaricia alucinante hendía el porvenir como regresa el héroe, después de la batalla, dando al escudo sones de cansancio. Órbita del asombro, su mirar ornaba el viento fervoroso del sí antes de ser, en el venal recinto de los labios... | |
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Patria amaneciendo
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
De la semana escoge algo venido de lunes con vaciedad atropellada. Di que esa mañana saliste a la calle buscando decir, dejar de lado, estallar con todos, cargado de eso que fue y nunca acaba. Martes lumínico, crecido dentro, vida de otros, ahora tuya. Al salir, imagina que no es martes... | |
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Gracias, Señor, porque me diste un año...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Gracias, Señor, porque me diste un año en que abrí a tu luz mis ojos ciegos; gracias porque la fragua de tus fuegos templó en acero el corazón de estaño. Gracias por la ventura y por el daño, por la espina y la flor; porque tus ruegos redujeron mis pasos andariegos a la dulce quietud de tu rebaño... | |
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La sexagésima séptima
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
hacia dónde las cosas se dirigen no la vida y no los grandes temas el objeto la cosa material lo natural ajeno y cierto y todo lo que hacemos como el poliuretano y el vinyl el aluminio el nailon sus juegos de moléculas abren ante mí los ojos asombrados... | |
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La ciudad inocente
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Ciudad antropófaga ¿por qué caminas en nosotros y te mueves como una bestia que la sombra confunde? Te desperezas en todos los habitantes que te identifican en esa cierta debilidad por el otoño, hábilmente disimulada. Nada puedes hacer cuando te derriban el último sueño... | |
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Me pregunto
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Me pregunto y no entiendo tendrías que ser tú quien lo explicara me pregunto por qué a veces esta piedra en la dentadura que no deja salir a gusto mis palabras cuando se disponen confiadas a brotar hacia ti a correr más frescas que las cascadas de agua... | |
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Representación
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Recreo una vida que se parece a otras una vida insaciable de controles remotos de escenarios difusos tratando de encontrar la punta de los hilos que se quedaron sueltos. Alguien grita y difiere del ritmo y de la letra representa una vida sin saberme los guiones... | |
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Suite doméstica
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Hugo Gutiérrez Vega Por Hugo Gutiérrez Vega | |
Margot está en la ventana... I Te digo que quiero quedarme a vivir en la ducha. No comprendes de inmediato, pero después te ríes y tus dientes son compasivos e irónicos. Tienen la complicidad de los quince años juntos. Te digo que no quiero salir de la ducha y tú, sentada junto a la... | |
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Escorpiones
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
El escorpión atrae a su pareja y aferrados de las pinzas se observan durante un hosco día o una noche anterior a su extraña cópula y el término del encuentro nupcial: sucumbe el macho y es devorado por la hembra la cual (dijo el Predicador) es más amarga que la muerte... | |
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Habitante amoroso
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Apenas la noche ha cerrado su sombra completa. Lo que suena después no es el río Ni las hojas del aire ni el pez de la niebla. Es la hambrienta distancia que llega rompiendo las aguas y el monte que cede al recuerdo y te nombra. Lo que el tiempo nos niega, lo que arranca el deseo... | |
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Detrás del muro blanco de los días...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Detrás del muro blanco de los días calla el Misterio. Pródigas, las horas nos llevan de la mano a las auroras de sus sorpresas y sus alegrías. Días, horas, auroras y alegrías llenen de dicha, pródigas, las horas de un Año Nuevo tal, que sus auroras renueven la ventura de sus días... | |
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Epifania
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Salvador Novo Por José Luis Ibáñez | |
Un domingo Epifania no volvió más a la casa. Yo sorprendí conversaciones en que contaban que un hombre se la había robado y luego, interrogando a las criadas, averigüé que se la había llevado a un cuarto. No supe nunca dónde estaba ese cuarto pero lo imaginé, frío, sin muebles, con... | |
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La soñadora de Ávila
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Vivo en mi primer morada de Amadís y de Morgante, de soñadora y amante y de estar enamorada. Os estoy a vuestra espada, a vuestra voz de diamante; mas vivo, de tal talante, sin vos, sin Dios y sin nada. Por eso, de hoy más, persigo sobre rocín clavileño un Dios Andante y amigo... | |
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Voz
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Universo tu voz, quizá la clave soplada en la garganta de la brisa, aire torcaz como primer sonrisa cuando pudiera sonreír el ave. Universo tu voz asciende grave por el oscuro túnel de la risa, voz que con trueno y golpe se matiza, caño de miel cuando discurre suave... | |
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Viejo poema deshilado
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Número cero , pienso, una paja extraviada entre agujas . Estoy solo, me entienden ciertas piezas de ajedrez antes del jaque. Estratégico alfil: valiente potro de ébano oloroso: dama que lanza entregándose a un peón negro: torre antigua derruida: indefenso monarca... | |
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Conjuro
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
De tu mirada llena las bienaventuranzas aguardamos, rotundo sol de mayo: Aquellos cuerpos en la calle solos están. Huye la pena misma de su lado. Catástrofes y fiebres asédianlos ajenas a distancia. Y les niega raíces la tierra que su sombra hiere... | |
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Marino sol
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Mar no es solo mar lo que mareaba tu marmolínea faz marcando el tiempo maremoto de luz en las tinieblas marejada de amor envuelta en ti. Marino con su sol y con su espada con su sal combatiendo a la quimera quemando su dolor su sol su espera. Marina concepción de la existencia... | |
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Gran Mundo
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Habitas un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas. Hay rnoluscos resplandecientes, hay plantaciones de joyas vivas en tus alrededores... | |
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Turner´s landscape
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Hay demasiada primavera en el aire. El excesivo fasto augura la pobreza. Nadie puede guardar unos segundos de esta tarde para alumbrarse en el invierno (yo oigo la impugnación de las hormigas). El campo de Inglaterra es un jardín ilimitado... | |
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Gran mundo
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Habitas en un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana, centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas... | |
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Pierna
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Con rango de columna se levanta por cimentar mejor la arquitectura. Estípite de carne. Vestidura hasta donde termina su ágil planta. Tendido puente donde se quebranta la fortaleza en dos. Puente de altura a lo largo de la musculatura que al subir por los muslos se agiganta... | |
