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25 poemas aleatorios en audio | |
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Grupos de palomas
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
Los grupos de palomas, notas, claves, silencios, alteraciones, modifican el ritmo de la loma. La que se sabe tornasol afina las ruedas luminosas de su cuello con mirar hacia atrás a su vecina. Le da al sol la mirada y escurre en una sola pincelada plan de vuelos a nubes campesinas... | |
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Dentro de poco vas a ofrecer...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Dentro de poco vas a ofrecer estas páginas a los desconocidos como si extendieras en la mano un manojo de hierbas que tú cortaste. Ufano y acongojado de tu proeza, regresarás a echarte al rincón preferido. Dices que eres poeta porque no tienes el pudor necesario del silencio... | |
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Mi secreto
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Amado Nervo Por Enrique Rambal | |
Mi secreto? ¡Es tan triste! Estoy perdido de amores por un ser desaparecido, por un alma liberta, que diez años fue mía, y que se ha ido... ¿Mi secreto? Te lo diré al oído: ¡Estoy enamorado de una muerta! ... | |
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Tu cuerpo está a mi lado...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Tu cuerpo está a mi lado fácil, dulce, callado. Tu cabeza en mi pecho se arrepiente con los ojos cerrados y yo te miro y fumo y acaricio tu pelo, enamorado. Esta mortal ternura con que callo te está abrazando a ti mientras yo tengo inmóviles mis brazos. Miro mi cuerpo, el... | |
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De cuál oscuro océano...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
De cuál oscuro océano la gota lágrima al fin de sal apasionada en voz, en luz, en hálito mudada, me delegó su triunfo o su derrota? ¿Hasta cuál rendiré rivera ignota este grano de arena iluminada, o qué raíz a mi raíz atada redimirá mi sabia seca y rota? Mi ayer os doy... | |
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Inicial
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Francisco González Léon Por Hugo Gutiérrez Vega | |
Fue mi libro de texto un amor escolar; fue una muchacha triste, la que llegó a quererme tan hondamente que dejó al pasar por sobre de mi vida, todo su atardecer. Aún de la colegiala traía la manteleta azul de las internas, allá cuando en la escueta sala de dibujo, en la gran sala,... | |
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Llama el Invierno, tímido...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Llama el Invierno, tímido si puro, muda voz de cristal, lágrima dura, y hace temblar la llama que perdura visible apenas en el monte oscuro. Abrámosle la puerta. Halle el seguro tibio recinto, dulce en la ventura de la mano tendida en que madura la semilla del Tiempo su conjuro.... | |
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El azotador
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
El gusano, gusano pequeño, pequeño acordeón de la flor y del tallo, de la rama y la hoja, dueño de su jardín, bajo el cielo cubierto de rosadas mejillas. Bajo el fino temblor de las estrellas, repercutía, hijo de la ignición y el viento, nada interrogaba... | |
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Hoy como nunca
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Ramón López Velarde Por Enrique Lizalde | |
Hoy como nunca, me enamoras y me entristeces; si queda en mí una lágrima, yo la excito a que lave nuestras dos lobregueces. Hoy, como nunca, urge que tu paz me presida; pero ya tu garganta solo es una sufrida blancura, que se asfixia bajo toses y toses, y toda tu una epístola de... | |
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El ruiseñor
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Ella soñó hace mucho tiempo este mismo sueño musical. Ahora lo traigo a la memoria. El camino estaba bordeado de estrellas, los lirios pesaban en plena noche y ella me sugería la silueta de un ciprés estremecido. Del túnel vimos salir a la luna seguida de otras máquinas brillantes... | |
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Oh inteligencia, soledad en llamas... (Muerte sin fin)
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José Gorostiza Por José Gorostiza | |
Oh inteligencia, soledad en llamas, que todo lo concibe sin crearlos! Finge el calor del lodo, su emoción de substancia adolorida, el iracundo amor que lo embellece y lo encumbra más allá de las alas a donde sólo el ritmo de los luceros llora, ... | |
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Consecuencias
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
La memoria está oscura. Donde el humo dispersa su ceniza, retroceden las horas. Un cangrejo de polvo se reúne en la muerte. El sol se despedaza contra el piso. II El recuerdo es una huella complicada. Se persigue en círculos. Enloquece como un hombre en llamas. III El recuerdo canta... | |
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El arca
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Hay pájaros que llevan en sus alas el verde de la hoja y el ocre de la rama bestias azules que visten en sus franjas jirones de halo o nube donde aún reina el día leones que a su paso dejan huellas de garra y espigas amarillas caballos que ya inmóviles tiemblan en un silencio que... | |
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Funerales
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Lo perdimos de vista, y al final encontramos tras de mucho buscar y trajinar, sólo sus restos cual si lo hubieran devorado insectos energúmenos. Bien lo reconocimos por un diente quebrado, por una cicatriz que le llegaba al hueso, por la noche y el día cuyas puertas se abrían en su calavera... | |
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Mas la forma en sí misma no se cumple... (Muerte sin fin)
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José Gorostiza Por José Gorostiza | |
Mas la forma en sí misma no se cumple. Desde su insigne trono faraónico magnánima, deífica, constelada de epítetos esdrújulos, rige con hosca mano de diamante. Está orgullosa de su orondo imperio. ¿En las augustas pituitarias de ónice no juega, acaso, el encendido aroma con que arde... | |
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Predestinación
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
No sabes que te amo desde que llueve en Compostela, desde que el semen corre unido con la sangre de las guerras floridas. No sabes que te amo porque en noches de luna eres un lobo cuyo aullido penetra los rincones oscuros de mi cuerpo, y al alba eres el águila que alcanza las escarpadas cimas de un misticismo solapado... | |
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Nocturno a Rosario
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Manuel Acuña Por Manuel Bernal | |
Pues bien! yo necesito decirte que te adoro decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto y al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. II Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días estoy enfermo y pálido... | |
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Una blancura te inunda...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Una blancura te inunda los dos pechos: eres pura. Y sube una mancha oscura por tu vientre: eres profunda. De: Historias y poemas Fragmento 8 de la Serie: La semana sin ti | |
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Cobardía
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Amado Nervo Por Rosa Furman | |
Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza! ¡Qué rubios cabellos de trigo garzul! ¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul... Pasó con su madre. Volvió la cabeza: ¡me clavó muy hondo su mirada azul! Quedé como en éxtasis... Con febril premura,... | |
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Agua-fuerte
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José Juan Tablada Por Sergio de Alva | |
Pasas trotando como si huyeras y se diría que antros de vicio buscando fueras con las pupilas ardiendo al día entre la sombra de las ojeras... Tu cuerpo trémulo se arrebuja con turbadores gestos de vicio, y vas furtiva como una bruja bajo las iras del Santo Oficio. Bajo el arco de... | |
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Sitio de amor...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Sitio de amor, lugar en que he vivido de lejos, tú, ignorada, amada que he callado, mirada que no he visto, mentira que me dije y no he creído: en esta hora en que los dos, sin ambos, a llanto y odio y muerte nos quisimos, estoy, no sé si estoy, ¡si yo estuviera!, queriéndote,... | |
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Preguntas
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Si cabalga tu empeño por mis bandas y mis cabellos usas como bridas, despiertas en mi espalda alas dormidas y un reino de palomas me desbandas. Voy hasta a donde quieras. Tú me mandas. El rumbo hacia las cosas compartidas: Unas buscadas y otras poseídas, ir y venir del cielo que desandas... | |
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Mientras tanto
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
a las nueve a las ocho a las siete me levanto y es entonces que el día se remonta tanto los pájaros mis hijos el mercado el canto y a las cinco a las tres a la una el desencanto de saber que estoy vivo apenas mientras tanto... | |
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Epitafio para Anaïs Nin
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Dejo en su tumba unas cuantas palabras húmedas y silenciosas como un gato. Para la tumba de Anaïs Nin. Para su pelo que nunca conocí y sus muslos que un día fueron hermosos,lo aseguro. Para sus sueños donde solía hablar despacio en lo redondo de una oreja, cuando subía a la corola del amor... | |
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Relación de los hechos
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Esta vez volvíamos de noche, los horarios del mar habían guardado sus pájaros y sus anuncios de vidrio, las estaciones cerradas por día libre o día de silencio, los colores que aún pudimos llamar humanos oficiaban en el amanecer como banderas borrosas. Esta vez el barco navegaba en... | |
