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25 poemas aleatorios en audio

 
   Llovizna de abril Llovizna de abril de Enriqueta Ochoa

   Enriqueta Ochoa
      Por Enriqueta Ochoa    
primeros versos

La llovizna de abril desprendió el sueño lila que florecía en la luz de las jacarandas y ardió toda la tarde sobre el rostro gris de la calle como una tierna flama.

 
   Pietralunga Pietralunga de Enzia Verduchi

   Enzia Verduchi
      Por Enzia Verduchi    
primeros versos

Para María Volpi Regresaste, María, a la tierra cansada que aún engendra la semilla de anís: Pietralunga del terco dialecto. Las mujeres manchan sus dedos en el aroma de las almendras, detienen la vista ante la colina preciada por su reserva de caza. Regresaste para olvidar la sombra...

 
   Vagabundo del alba Vagabundo del alba de Fayad Jamís

   Fayad Jamís
      Por Fayad Jamís    
primeros versos

La mañana pálida de París crece sobre mis hombros después de la noche larga mi amor esta brisa Las hojas color de miel del otoño deslizándose por las calles en las aceras las hojas del otoño sobre la cabeza de los mendigos Aún duermen una mujer se ha levantado ha recogido una boina...

 
   Salamandra Salamandra de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

Salamandra (negra armadura viste el fuego) calorífero de combustión lenta entre las fauces de la chimenea -o mármol o ladrillo- tortuga estática o agazapado guerrero japonés y una u otro -el martirio es reposo- impasible en la tortura Salamandra nombre antiguo del fuego y antídoto...

 
   Romance de nuestra señora de Guadalupe sumergida en Caleta Romance de nuestra señora de Guadalupe sumergida en Caleta   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      Por Manuel Ponce    
primeros versos

Gaviota Guadalupana submarina y marinera, Los ángeles te bajaron de tu almanaque de piedra. Y descendiste hasta el fondo a tocar las entretelas del mar que, todo amargura, es un corazón que tiembla. Tus camarines de vidrio cantan una pastorela de rebaños escamosos y de fósiles estrellas...

 
   Silvio, tu opinión va errada... Silvio, tu opinión va errada... de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Laura Castanedo     
primeros versos

Silvio, tu opinión va errada; que en lo común, si se apura, no admiten por hermosura hermosura enamorada. Pues si bien de la extrañeza el atractivo más grato, es el agrio de lo ingrato la sazón de la belleza. Porque gozando exenciones de perfección más que humana, la acredita...

 
   El color y el silencio helados... El color y el silencio helados... de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      Por Homero Aridjis    
primeros versos

El color y el silencio helados rodean el río de cuerpos y palabras de una memoria que se retira en blanco el rocío rey de la hora llena de ocres y naranjas la lejanía de casas y de tierra el árbol mece ojos y brumas si mecerse puede en esta alba donde el ritmo en el aire se congela...

 
   La difícil ceremonia La difícil ceremonia de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      Por Homero Aridjis    
primeros versos

Anfora para la fluidez implacable del origen para la libertad de los cuerpos yo te escribo sin nombre así abro mi jaula de pájaros siniestros así prefiguro la seguridad de las manos así comprometo mi tiempo en tu tiempo así me descubro entero en ti compacta Éste es mi incendio de cauces...

 
   Hojamarga Hojamarga de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      Por Juan Bañuelos    
primeros versos

Hija del campo y de la luz/ vientre de piedra sollamada/ nunca se elevó tan bajo tu hambre/ tu sombra sin su cuerpo/ la impostura/ la ceniza de tus trojes quemadas/ el látigo/los nadies de la sed... -qué sé yo qué!- Y a punto de salpicar está la sangre estando fraternal estaba y...

 
   La canción del otoño La canción del otoño de Manuel José Othón

   Manuel José Othón
      Por Eduardo Lizalde    
primeros versos

Zumba ¡oh viento! zumba y ruge dispersando la simiente; que la crútula reviente a la furia de tu empuje. La hojarasca cruje, y cruje el ramaje tristemente; que tu garra prepotente los retuerza y los estruje. Resonando las serojas se estremecen al chasquido que crepita en las panojas...

 
   Lleno de mí, sitiado en mi epidermis... (Muerte sin fin) Lleno de mí, sitiado en mi epidermis... (Muerte sin fin) de José Gorostiza

   José Gorostiza
      Por José Gorostiza    
primeros versos

Lleno de mí, sitiado en mi epidermis por un dios inasible que me ahoga, mentido acaso por su radiante atmósfera de luces que oculta mi conciencia derramada, mis alas rotas en esquirlas de aire, mi torpe andar a tientas por el lodo; lleno de mí ahíto me descubro en la imagen atónita del agua...

 
   Y ahora, qué Y ahora, qué de Jaime Augusto Shelley

   Jaime Augusto Shelley
      Por Jaime Augusto Shelley    
primeros versos

Antes lo creí pero ya no. El amor no es asunto de dos ni de tres; esto nos concierne a todos. Si beso tus labios, si nos decimos, adiós, mi vida, habrá siempre una voz arremetida, a empeñones un grito como trueno, un lamento, que diga que no. Toma tiempo, lo sé...

 
   El cerco El cerco de Jaime Augusto Shelley

   Jaime Augusto Shelley
      Por Jaime Augusto Shelley    
primeros versos

Habrá niebla en los tejados Caerá como nunca sobre largas formas líquidas de luna Tardaremos en llamarle invierno entretenidos en el grisarse de árboles y cosas Será diremos el tiempo que se viene como otoño Pero el año se dará redondo y perfecto como previsto en nuestros viejos...

 
   Patria traicionada Patria traicionada de Jaime Augusto Shelley

   Jaime Augusto Shelley
      Por Jaime Augusto Shelley    
primeros versos

Hilo tan delgado casi siempre se rompe. Suelo tan ligero cualquier sobresalto devora. Costra seca que sin desear anda desnuda. Ombligo roto y vuelto a pegar. Agua que nunca se detuvo. Entrañable amor que es pesadumbre: Miedo si se está despierto. Fiebre en primavera, cuando empiezan...

 
   El deseo concluido El deseo concluido de José Carlos Becerra

   José Carlos Becerra
      Por Julio Trujillo    
primeros versos

Las imágenes que emergen de tu cuerpo desembocan en esta noche que no eres tú ni soy yo quienes conversan en el cuarto de al lado y a quienes escucho completamente solo. Concibiendo esta noche como algo inmóvil, bien podríamos ser tú y yo los que están al otro lado, tu voz es un...

 
   Filosofía del optimista Filosofía del optimista de Fayad Jamís

   Fayad Jamís
      Por Fayad Jamís    
primeros versos

El optimista se sentó a la mesa, miró a su alrededor y se sirvió un poco de lo poco que halló. Le dijeron que había demasiado nada (en realidad había pocomucho) pero él devoró su ración sin hacer comentarios, abrió el periódico, se fumó su café y acabó de cenar en paz. Pensó: tengo derecho a comer con alegría...

 
   Radio de onda corta Radio de onda corta de Enzia Verduchi

   Enzia Verduchi
      Por Enzia Verduchi    
primeros versos

A oscuras mi padre sintonizaba la radio: una pelea de box en japonés, la crónica de un atentado en italiano o la caída de un avión en ruso. Aunque los periódicos al día siguiente desmintieran sus versiones, él se entendía con la frecuencia y la estática. Fiel receptor de hechos incomprendidos a lo largo del cuadrante...

 
   Balance Balance de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      Por Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Tanto pugnar por definir la vida, tanto por detener el tiempo breve por sostener el pulso que nos mueve por dejar testimonio de la huida. Y ver la primavera malparida o el verano febril que nos remueve, el otoño temblón que nos conmueve y el invierno en su muerte desceñida. Después,...

 
   Cuando se viene al mar Cuando se viene al mar   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      Por Manuel Ponce    
primeros versos

Cuando se viene al mar, uno se llena de rumor de Dios. Porque la voz de Dios y la del mar, cuando quieren cantar, son una sola voz. Se viene a ver también lo que no todos ven: la mano que ocasiona tanto vaivén. El Viejo Molinero que mueve las aspas de la noche y el día, como chirridos celestes...

 
   Tu grupa blanca y ciega se remueve... Tu grupa blanca y ciega se remueve... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Tomás Segovia    
primeros versos

Tu grupa blanca y ciega se remueve Bajo la seriedad de las caricias Tu inquieta grupa zalamera Entrevero de fiebres y de fríos Tu grupa de molicie inaplacada Nudo vivaz y obtuso de tu cuerpo En el coloquio a oscuras de las pieles Le prestamos al mundo nuestra carne Para que inscriba...

 
   Por miedo Por miedo de Amado Nervo

   Amado Nervo
      Por Enrique Rambal    
primeros versos

La dejé marcharse sola... y, sin embargo, tenía para evitar mi agonía la piedad de una pistola. ¿Por qué no morir? pensé ¿Por qué no librarme desta tortura? ¿Ya qué me resta después que ella se me fue? Pero el resabio cristiano me insinuó con voces graves: !Pobre necio, tú qué...

 
   Los pericos Los pericos de Alberto Blanco

   Alberto Blanco
      Por Alberto Blanco    
primeros versos

Hablan todo el día y entrada la noche a media voz discuten con su propia sombra y con el silencio. Son como todo el mundo9472;los pericos 9472; de día el cotorreo, de noche malos sueños. Con sus anillos de oro en la mirada astuta, las plumas brillantes y el corazón inquieto por el...

 
   Vaivén Vaivén de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia 2 Con orgullo de árbol plantado de pleno torbellino te desvistescon el gesto del agua saltando de la peña abandonas tus cuerpos con los pasos sonámbulos del viento te arrojas en el lecho...

 
   Consecuencias Consecuencias de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

La memoria está oscura. Donde el humo dispersa su ceniza, retroceden las horas. Un cangrejo de polvo se reúne en la muerte. El sol se despedaza contra el piso. II El recuerdo es una huella complicada. Se persigue en círculos. Enloquece como un hombre en llamas. III El recuerdo canta...

 
   Redoble bajo una ceiba Redoble bajo una ceiba  de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      Por Juan Bañuelos    
primeros versos

Padre anciano, Obrero y gran señor, Sesenta y nueve ramas se han secado En tu arbolado corazón. Padre, es claro. Yo acecho tu bastión: Me abro paso entre cedros y álamos Cuando, de pronto, soy la multitud hambrienta de una calle Aherrojada en cilicios de terror. Padre obrero, Obrero y gran señor...