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25 poemas aleatorios en audio | |
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Cuartetos
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Francisco González Léon Por Rosenda Monteros | |
Aunque el uno es insomne, y el otro un somnolente, el gato y el grillo se parecen en que buscan del fogón la ceniza caliente. Ron, ron del gato; del grillo el cri, cri persistente; límpida noche en enero temblando en estrellas. Cruzado de brazos el gato medita; y el grillo parece que está de rodillas... | |
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Hay usura y amor...
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
Hay usura y amor en la olla podrida de mis huesos. Viene una canción que a todos nos concierne. Lóbrega alegría de la promiscuidad; el sueño en los párpados, la flor de plástico en el pelo, el brillo del collar que corta la garganta; la nube y su cabeza turbia; por la atarjea del... | |
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La virgen trajinera
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
A la Madre luciente, la virgen alba, llevo las flores, flores de mi chinampa. ¡Ay, agua dulce! ¡Ay, agua amarga! La superficie mece la frágil gracia de florecillas, flores recién cortadas. ¡Ay, agua dulce! ¡Ay, agua amarga! En mis brazos y ensueños el niño nada por agua dulce por agua amarga... | |
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La Victoria de Samotracia
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Avanza como avanzan los felices: ingrávida, ligera, no tanto por las alas cuanto porque es acéfala. Una cabeza es siempre algo que tiene un peso: la estructura del cráneo que es ósea y el propósito siempre de mantenerla erguida, alerta. Y lo que adentro guarda... | |
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Beaumont, Tex.
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Efraín Huerta Por Efraín Huerta | |
Bajo la luz de la luna, en Beaumont, Texas, los blancos a la derecha, los negros a la izquierda... | |
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Viejas raíces empolvadas
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Guadalupe (Pita) Amor Por Guadalupe Amor | |
Son mis viejas raíces empolvadas la extraña clave de mi cautiverio; atada estoy al polvo y su misterio, llevo ajenas esencias ignoradas. En mis poros están ya señaladas las cicatrices de un eterno imperio; el polvo en mí ha marcado su cauterio, soy víctima de culpas olvidadas. En... | |
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El dueño de la ciudad
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
El dueño de la ciudad vendrá algún día con su claro rostro iluminado; el que la dejó para ir a conocer otros vistosos sitios; el que vestía con riqueza y llenaba de júbilo los corazones de quienes le oían... | |
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Los locos
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Los he visto de cerca, solemnes y magníficos, poniéndose su cuerpo cada día mientras les duele el cráneo desvestido. Los he visto en la tierra, azotándose, gusanitos de Dios sin esperanza. Colgados de la vida, con su domingo a cuestas que tarda en regresar una semana... | |
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Piazza Gimma
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Espío en el edificio que tengo más a mano el movimiento que comienza en los balcones, como reflora en las tareas primeras del amanecer con gestos sin estilo aún, de repertorio, la rutina, y yo que me enamoro sólo en esta hora en que la gente es más repetitiva, más inconexa interiormente... | |
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Mural barroco
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Escucho a Bach consciente de que esa piel que te envuelve es la misma que ahora me circunda que me llena de lirios navegantes, porque no somos dos sino algo que se cumple solemnemente en una flor. Somos una cadencia, un aria triste, un aire que se empapa con los mares del sur, algo... | |
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La perfumista
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Jorge Fernández Granados Por Jorge Fernández Granados | |
Urna de otras reliquias ante la babilonia de cristal de los estantes olisca el seco olor del palisandro, la resina de estoraque (Venus) o el aroma lunar de la alhucema. En las alturas habitadas por el polvo ubica, con orientación de pájaro, los sitios migratorios de los frascos: el ámbar gris junto al pebete... | |
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Relación de los hechos
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Esta vez volvíamos de noche, los horarios del mar habían guardado sus pájaros y sus anuncios de vidrio, las estaciones cerradas por día libre o día de silencio, los colores que aún pudimos llamar humanos oficiaban en el amanecer como banderas borrosas. Esta vez el barco navegaba en... | |
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Apariciones
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Aquel árbol, al atardecer, el aleteo apresurado de un pájaro, el crujido de una rama, la luz sobre la yerba como una obsesión sagrada, la penumbra de un cuarto, la ventana entreabierta, sobre la mesa un rayo del poniente como la mano de una niña inmóvil... | |
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Surco rotura nuevo mi corteza...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Surco rotura nuevo mi corteza dura de inviernos y de cicatrices; avanzan más profundas mis raíces a sorber a la tierra fortaleza. Despojada de flores y maleza, quemen mis hojas áridos tapices y crepiten o tristes o felices , lograda en la ceniza su pureza... | |
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Muerta
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Amado Nervo Por Ignacio López Tarso | |
Muerta! En vano entre la sombra mis brazos, siempre abiertos, asir quieren su imagen con ilusorio afán. ¡Qué noche tan callada, qué limbos tan inciertos! ¡Oh! Padre de los vivos, ¿a dónde van los muertos, a dónde van los muertos, Señor, a donde van? ... | |
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Memoria
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
He vuelto al sitio señalado, a tu rastro de aguas amargas; el atardecer ha caído al fondo del mar como un pecho muerto y una campana da la hora cubriéndome de espuma. Vuelvo a ti, el otoño y el grillo se unen en la victoria del polvo. Vuelvo a ti, vuelves a la caída, al primer acto... | |
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Piedra
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Rosario Castellanos Por Carmen Farías | |
La piedra no se mueve. En su lugar exacto permanece. Su fealdad está allí, en medio del camino, donde todos tropiecen y es, como el corazón que no se entrega, volumen de la muerte. Sólo el que ve se goza con el orden que la piedra sostiene. Sólo en el ojo puro del que ve su ser se... | |
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Voz de mis soledades (III)
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
No sé cómo mirar para encontrarte, horizonte de amor en que me excito, distancia sin medida donde habito para matar las ansias de tocarte. No sé cómo gritar para llamarte en medio de mis siglos de infinito donde nace el silencio de mi grito movido por la sangre de buscarte. Mirar sin... | |
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Ritmo de viaje
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Este cuerpo que yo acaricio lentamente extendiendo la noche, este cuerpo donde yo he penetrado en mi propia distancia, en mi sofocamiento de sombra. Este vientre donde el amor abarca a la noche, estos senos donde la luz altera los signos, este cuerpo al que ahora me entrelazo, este... | |
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Pequeña del amor
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Pequeña del amor, tú no lo sabes, tú no puedes saberlo todavía, no me conmueve tu voz ni el ángel de tu boca fría, ni tus reacciones de sándalo en que perfumas y expiras, ni tu mirada de virgen crucificada y ardida. No me conmueve tu angustia tan bien dicha, ni tu sollozar callado y... | |
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Inicial
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Francisco González Léon Por Hugo Gutiérrez Vega | |
Fue mi libro de texto un amor escolar; fue una muchacha triste, la que llegó a quererme tan hondamente que dejó al pasar por sobre de mi vida, todo su atardecer. Aún de la colegiala traía la manteleta azul de las internas, allá cuando en la escueta sala de dibujo, en la gran sala,... | |
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Estoy acostada en la misma cama...
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Juan Rulfo Por Juan Rulfo | |
Estoy acostada en la misma cama donde murió mi madre hace ya muchos años; sobre el mismo colchón; bajo la misma cobija de lana negra con la cual nos envolvíamos las dos para dormir. Entonces yo dormía su lado, en un lugarcito que ella me hacía debajo de sus brazos. Creo sentir todavía el golpe pausado de su respiración... | |
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El sufrimiento armado (2)
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Frente a la tumba del comandante Marco Antonio Yon Sosa, en Tuxtla Gutiérrez, escucho el crepúsculo resquebrajándose. Un conejo salta por entre los matorrales. ¿Cómo es su apariencia? Gris es su pelaje y es hermoso, y largas son sus orejas. ¿Cómo se ven sus ojos?... | |
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Idilio salvaje
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Manuel José Othón Por Claudio Obregón y Gastón Melo | |
A fuerza de pensar en tus historias y sentir con tu propio sentimiento, han venido a agolparse al pensamiento rancios recuerdos de perdidas glorias. Y evocando tristísimas memorias, porque siempre lo ido es triste, siento amalgamar el oro de tu cuento de mi viejor román con las escorias... | |
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Del poema perfecto
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Fernando Sánchez Mayans Por Fernando Sánchez Mayans | |
La página me aguarda blancamente encendida y su páramo incierto crecerá con mi sombra. Acaso un texto ubicuo de artificios escombra mi doble laberinto de incorpórea salida. Libro con la memoria una letal partida que comenzó en la noche inmemorial que asombra... | |
