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25 poemas aleatorios en audio

 
   El día que me quieras El día que me quieras de Amado Nervo

   Amado Nervo
      Por Oscar Chávez o Claudio Obregón    
primeros versos

El día que me quieras tendrá más luz que junio; la noche que me quieras será de plenilunio, con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas, y habrá juntas más rosas que en todo el mes de mayo. Las fuentes cristalinas irán por las laderas saltando cristalinas el día que me quieras...

 
   Nocturno de la estatua Nocturno de la estatua de Xavier Villaurrutia

   Xavier Villaurrutia
      Por Alberto Dallal     
primeros versos

Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera y el grito de la estatua desdoblando la esquina. Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito, querer tocar el grito y sólo hallar el eco, querer asir el eco y encontrar sólo el muro y correr hacia el muro y tocar un espejo...

 
   Nuevo amor Nuevo amor de Salvador Novo

   Salvador Novo
      Por Salvador Novo    
primeros versos

La renovada muerte de la noche en la que ya no nos queda sino la breve luz de la conciencia y tendernos al lado de los libros de donde las palabras escaparon sin fuga, crucificadas en mi mano, y en esta cripta de familia en la que existe en cada espejo y en cada sitio la evidencia...

 
   He allí la vida He allí la vida de Jaime Augusto Shelley

   Jaime Augusto Shelley
      Por Jaime Augusto Shelley    
primeros versos

No se ama mucho o poco. Se entrega uno, decididamente, en un abrazo que dura toda la vida al ser que palpita en el encuentro: puede cambiar la persona, el ser sigue siendo el mismo. No se ama a veces, o porque sí. Se es siempre ese otro hecho vida presente y temporal. El amor no...

 
   Al árbol que hay en medio de los pueblos Al árbol que hay en medio de los pueblos de Rosario Castellanos

   Rosario Castellanos
      Por Carmen Farías    
primeros versos

Por caminos de hormigas traje el pie del regreso hasta este corazón de alto follaje trémulo. Ceiba que disemina mi raza entre los vientos, sombra en la que se amaron mis abuelos. Bajo tus ramas deja que mi canto se acueste. Padre de tantas voces, protégeme. De: El rescate el...

 
   Brazo Brazo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      Por Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Desde el apoyo que fundó tu brazo, desde tu fuerza que midió el paisaje cuando entero de abrigo y hospedaje te enredaste cabal en mi regazo, vas lloviendo semillas paso a paso en la fiesta del surco. Tu ramaje edifica inquietudes en el viaje por los alrededores del abrazo...

 
   Horas Horas de Jaime Labastida

   Jaime Labastida
      Por Jaime Labastida    
primeros versos

Durísima la luna. Igual que tú, tan lejos. Suéñame, te digo, como te sueño aquí, hasta que los dos sueños se conviertan en fuego, hasta que mi aliento sea el tuyo, hasta que respiremos cada uno por la boca del otro. La luna asoma, llena y sorda. No estás al otro lado del teléfono...

 
   Duerme velero Duerme velero  de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      Por Manuel Ponce    
primeros versos

Duerme velero, mi velerito, duerme niño marinero, marino de lo infinito. En los brazos de María el niño Dios se adormece como barco en la bahía cuando en el mar amanece. Impelido por los vuelos de cefirillos alados, abrió surcos, rompió yelos de mares paralizados...

 
   Las vírgenes edificantes Las vírgenes edificantes   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      Por Manuel Ponce    
primeros versos

Por ti, la de amor sin mancha,se desciñen las colinas,palomares de la niebla. Yo robaré los glaciares o subiré más arriba, pero te pondré su estola de nieve, nevada, nívea. Y recatada en lo blanco tú irás, a pie enjuto, bíblica, edificando murallas de simún y agua salina...

 
   Plátanos en el Main Plátanos en el Main de Enzia Verduchi

   Enzia Verduchi
      Por Enzia Verduchi    
primeros versos

Era otoño en Francfort y la primera visión del río fue un cuerpo ahogado en su sed. Juraste que los árboles aledaños al Main se llamaban plátanos y eran sus hojas las que se arremolinaban en ese cuerpo. Y a espaldas de esa premonición recorrimos los adoquines del Römer insensibles a...

 
   Sitios Sitios de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      Por Juan Bañuelos    
primeros versos

Andenes agobiados por la carga y descarga de mercancías que suenan como cráneos. Techos de nubes como tifones aún dormidos. Uno descansa al horizonte como un vaso de aguardiente sobre una mesa lacónica y de cedro. Aquél devana una madeja de liendres instantáneas. El ojo cambia...

 
   Canto (V) Canto (V) de Mario Bojórquez

   Mario Bojórquez
      Por Mario Bojórquez    
primeros versos

Qué desmedrada Encía Para tus cuatro dientes Qué espalda Que encorvada Ya no distingue El peso de lápidas atroces Qué desolada respiración Te pone en pie De: El deseo postergado Premio Nacional de Poesía Aguascalientes...

 
   Diálogo Diálogo de Francisco González Léon

   Francisco González Léon
      Por Rosenda Monteros    
primeros versos

Los mismos sitios y las mismas calles. Días como tirados a cordel , tan lisos y tan sin detalles. Cual el tic-tac de un reloj isócrona la vida, y monótono el latir del corazón. El propio sol adormilado y yerto echado como un perro junto al huerto; las mismas puertas en los mismos...

 
   Cantar, Feliciana, intento... Cantar, Feliciana, intento... de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Laura Castanedo     
primeros versos

Cantar, Feliciana, intento tu belleza celebrada; y pues ha de ser cantada, tú serás el instrumento. De tu cabeza adornada, dice mi amor sin recelo que los tiples de tu pelo la tienen tan entonada; pues con presunción no poca publica con voz süave que, como componer sabe, él solamente te toca...

 
   Club italiano Club italiano  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      Por Fabio Morábito    
primeros versos

Tenía una alberca regular, cinco o seis canchas de tenis, una cafetería que daba a un poco de jardín, luego un frontón y un gran salón de baile. No era gran cosa, su mejor época debió de ser, por los cincuenta o los sesenta, mi padre se hizo socio cuando ya estaba decayendo lentamente...

 
   El tigre en celo... El tigre en celo... de Eduardo Lizalde

   Eduardo Lizalde
      Por Eduardo Lizalde    
primeros versos

El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de río: más de cincuenta veces en un día copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza con su voz de contralto, cómica y...

 
   Amenazados contundidos... Amenazados contundidos... de Rubén Bonifaz Nuño

   Rubén Bonifaz Nuño
      Por Rubén Bonifaz Nuño    
primeros versos

Amenazados, contundidos. Umbrales en peligro. Yo diría que es por la edad; que con la edad aumenta de largo y de redondo el esqueleto; que los forros van quedando chicos a los huesos salientes, y se muestra desvergonzadamente la cebrada torre de las costillas, y los goznes arácnidos de pies...

 
   Estoy acostada en la misma cama... Estoy acostada en la misma cama... de Juan Rulfo

   Juan Rulfo
      Por Juan Rulfo    
primeros versos

Estoy acostada en la misma cama donde murió mi madre hace ya muchos años; sobre el mismo colchón; bajo la misma cobija de lana negra con la cual nos envolvíamos las dos para dormir. Entonces yo dormía su lado, en un lugarcito que ella me hacía debajo de sus brazos. Creo sentir todavía el golpe pausado de su respiración...

 
   Entre la noche y el día Entre la noche y el día de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

Entre la noche y el día ¡qué misterio, carajo, qué misterio! Urna cerrada de la luz, ábreme las compuertas. Vengo del huracán, hollado por los escombros:partes de coche, conservas, esqueletos tranquilos, ramas, callejones oscuros para que dos se presenten al espacio...

 
   Delicta carnis Delicta carnis de Amado Nervo

   Amado Nervo
      Por Oscar Chávez o Claudio Obregón    
primeros versos

Carne, carne maldita que me apartas del cielo; carne tibia y rosada que me impeles al vicio; ya rasgué mis espaldas con cilicio y flagelo por vencer tus impulsos, y es en vano: ¡te anhelo a pesar del flagelo y a pesar del cilicio! Crucifico mi cuerpo con sagrados enojos, y se abraza a mis plantas...

 
   Los recuerdo turgentes y temblones... Los recuerdo turgentes y temblones... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Pablo López del Castillo    
primeros versos

Los recuerdo turgentes y temblones, tu grandes, densos pechos juveniles, tímidos y procaces, pastoriles, frescos como aromáticos melones. Eran el más solemne de tus dones cuando al fin liberabas sus perfiles en cuartos cursis de moteles viles, deliciosa de susto y decisiones...

 
   Este idioma brutalmente virgen... Este idioma brutalmente virgen... de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      Por Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Este idioma brutalmente virgen y no catequizado que sin pasar por la palabra salta del aullido hasta el canto; este aire tan delgado que avanza por los rulos del sibarita sin tocarlos, este aire tan ancho como el aire es mi tropa de esquiroles, mi batallón de choque, mi sonaja para defenderme de los bieldos...

 
   Apariciones Apariciones de José Carlos Becerra

   José Carlos Becerra
      Por Julio Trujillo    
primeros versos

Aquel árbol, al atardecer, el aleteo apresurado de un pájaro, el crujido de una rama, la luz sobre la yerba como una obsesión sagrada, la penumbra de un cuarto, la ventana entreabierta, sobre la mesa un rayo del poniente como la mano de una niña inmóvil...

 
   La noria La noria de Jaime Torres Bodet

   Jaime Torres Bodet
      Por Jaime Torres Bodet    
primeros versos

He tocado los límites del tiempo. Y vuelvo del dolor como de un viaje alrededor del mundo... Pero siento que no salí jamás, mientras viajaba, de un pobre aduar perdido en el desierto. Caminé largamente, ansiosamente, en torno de mi sombra. Y los meses giraban y los años como giran...

 
   Llagado de su mano Llagado de su mano de Gilberto Owen

   Gilberto Owen
      Por Claudio Obregón y Óscar Chávez    
primeros versos

La ilusión serpentina del principio me tentaba a morderte fruto vano en mi tortura de aprendiz de magia. Luego, te fuiste por mis siete viajes con una voz distinta en cada puerto e idéntico quemarte en mi agonía. Lascivia temblorosa de las tardes de lluvia cuando tu cuerpo balbucía...