|
25 poemas aleatorios en audio | |
|
Piel
| |
|
Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
Creyente sólo en lo que toco, yo te toco, mujer, hasta la entraña, el hueso, aquello que otros llaman alma, tan unida, tan cerca de la carne mortal y voluptuosa o siempre ardiente o nunca maltratada sino dulce, oscilante entre querer y subir, adentro de la espuma... | |
|
Pecho
| |
|
Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Pecho Sombra tu pecho para el sol quemante lunar colina, seda por vellosa. dura almohada en la que me reposa de fatigas el día trashumante. Por un misterio isócrono constante alza y baja la vida jubilosa, pájaro el corazón vuela y se posa, para dormir en el nidal amante... | |
|
Mujeres
| |
|
Julio Torri Por Julio Torri | |
Siempre me descubro reverente al paso de las mujeres elefantas, maternales, castísimas, perfectas. Sé del sortilegio de las mujeres reptiles los labios fríos, los ojos zarcos que nos miran sin curiosidad ni comprensión desde otra especie zoológica... | |
|
Romance poblano
| |
|
Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Ante la urna que guarda los restos de Fray Sebastián de Aparicio. Aquí yace, de aquí sube en su calesa de vidrio, pues era de sal y nieve, Fray Sebastián de Aparicio. Alivio de caminantes y confesor de los lirios, príncipe de carreteros y emperador del silbido. Su cuerpo cristalizado se hace más y más chiquito... | |
|
Posesión
| |
|
Efrén Rebolledo Por Juan Ignacio Aranda | |
Se nublaron los cielos de tus ojos, y como una paloma agonizante, abatiste en mi pecho tu semblante que tino el rosicler de los sonrojos. Jardín de nardos y de mirtos rojos era tu seno mórbido y fragante, y al sucumbir, abriste palpitante las puertas de marfil de tus hinojos. Me... | |
|
El mar
| |
|
Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Post natal total inmersión para la ahijada de Colón con un tobillo en Patagonia y un masajista en Nueva York. (Su apendicitis abrió el canal de Panamá.) Caballeriza para el mar continentófago doncellez del agua playera frente a la luna llena. Cangrejos y tortugas para los ejemplares... | |
|
Toque del alba
| |
|
Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Otro mundo. (No retazos armados, remendados de lo mismo de siempre.) Donde la vida con la vida comulgue; donde el vértigo nazca de la salvaje plenitud; orbe amoroso, todo raíz, primicia, fecunda marejada. Otro mundo. Sin legajos inertes, sin cáscaras vacías. Adiós a la desidia del viejo sacristán... | |
|
En los claustros, al norte de Manhattan...
| |
|
Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
En los claustros, al norte de Manhattan, existe un unicornio en cautiverio. Preso en los tapices franceses del siglo XVI, alanceado, mordido por los perros, golpeado por los amos de los perros, galopa entre los muros y se duerme de pie. Suena el cuerno de caza de Manhattan, el subway... | |
|
Noche rústica de Walpurgis
| |
|
Manuel José Othón Por Claudio Obregón y Gastón Melo | |
Coge la lira de oro y abandona el tabardo, descálzate la espuela, deja las armas que para esta vela no has menester ni daga, ni tizona. Si tu voz melancólica no entona ya sus himnos de amor, conmigo vuela a esta región que asombra y que consuela; pero antes ciñe la triunfal corona... | |
|
A las tres y veinte...
| |
|
Octavio Paz Por Octavio Paz | |
A las tres y veinte como a las nueve y cuarenta y cuatro, desgreñados al alba y pálidos a medianoche, pero siempre puntualmente inesperados, sin trompetas, calzados de silencio, en general de negro, dientes feroces, voces roncas, todos ojos de bocaza, se presentan Tedevoro y Tevomito, Tli... | |
|
Para la abuela, que hablaba con pájaros creyéndolos ángeles
| |
|
Hugo Gutiérrez Vega Por Hugo Gutiérrez Vega | |
La abuela abría las puertas de la mañana; entraba el sol por el balcón cerrado y un rayo se pegaba a sus gafas solares. El día andaba ya por los corredores abrillantando las plumas del pájaro ciego, jugando un rato con los peces anhelantes en un marecito engañoso, y con el caracol de filos negros en su playa de cristal... | |
|
Auschwitz no fue el jardín de mi infancia
| |
|
Fayad Jamís Por Fayad Jamís | |
Auschwitz no fue el jardín de mi infancia. Yo crecí entre bestias y yerbas y en mi casa la pobreza encendía su candil en las noches. Los árboles se cargaban de nidos y de estrellas, por los caminos pasaba asustándose una yegua muy blanca. Auschwitz no fue el jardín de mi infancia... | |
|
Estudio
| |
|
Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
Jugaré con las casas de Curazao, pondré el mar a la izquierda y haré más puentes movedizos. ¡Lo que diga el poeta! Estamos en Holanda y en América y es una isla de juguetería, con decretos de Reina y ventanas y puertas de alegría. Con las cuerdas de la lira y los pañuelos del viaje... | |
|
Pasas por el abismo de mis tristezas...
| |
|
Amado Nervo Por Oscar Chávez o Claudio Obregón | |
Pasas por el abismo de mis tristezas como un rayo de luna sobre los mares, ungiendo lo infinito de mis pesares con el nardo y la mirra de tus ternezas. Ya tramonta mi vida; la tuya empiezas; mas, salvando del tiempo los valladares, como un rayo de luna sobre los mares pasas por el abismo de mis tristezas... | |
|
El arca
| |
|
Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Hay pájaros que llevan en sus alas el verde de la hoja y el ocre de la rama bestias azules que visten en sus franjas jirones de halo o nube donde aún reina el día leones que a su paso dejan huellas de garra y espigas amarillas caballos que ya inmóviles tiemblan en un silencio que... | |
|
Patria
| |
|
Jaime Torres Bodet Por Jaime Torres Bodet | |
Esta piedad profunda es tierra mía. Aquí, si avanzo, lo que toco es patria: presencia donde siento a cada instante el acuerdo del cuerpo con el alma. Esta voz es mi voz. Pero la escucho en bocas diferentes. Y aunque nada de cuanto dice pueda sorprenderme, oírla me cautiva porque... | |
|
La quincuagésima segunda
| |
|
Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
el trapo empapa de su agua concentrada la trama entera de sus viejas historias a ver de dónde viene esa humedad de ardores densos con que pone la tela de mi ropa su envoltura acogedora a mojar mi piel ni modo que sea surtidor interno o medio o ejercicio... | |
|
Fuego en voz alta para encender la primavera
| |
|
Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé y el canto extático de los derviches | |
Vibro Estoy cantando Ilumino la oscuridad cantando De la fruta ligeramente amarga del corazón se levantan delgadas capas de una suave corteza Capas ligeras como el aroma que se desprende bajo el sol de un paquete compacto de grandes hojas de tabaco Estoy cantando Me descubro... | |
|
Sollozos
| |
|
Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Yo siempre llego tarde a los entierros, cuando los ojos de los concurrentes se han secado y algunos ya olvidaron la cara del difunto, qué edad tenía, de qué murió. Entonces llego yo con mi llanto anacrónico, con el negro de mi luto en todo su candor aún, reparto abrazos como incendios... | |
|
Valle de México
| |
|
Octavio Paz Por Octavio Paz | |
El día despliega su cuerpo transparente. Atado a la piedra solar, la luz me golpea con sus grandes martillos invisibles. Sólo soy una pausa entre una vibración y otra: el punto vivo, el afilado, quieto punto fijo de intersección de dos miradas que se ignoran y se encuentran en mí. ¿Pactan? ... | |
|
El viejo y la pólvora
| |
|
Efraín Huerta Por Efraín Huerta | |
Viejo sangre de toro viejo marino anciano de las nieves viejo de guerras de enfermerías de heridas Viejo con piel de flor viejo santo de tanto amor viejo de juventud niño de canas viejo amada santamente loco de amor siempre viejo perro soldado anciano de los trópicos viejo hasta lo... | |
|
Lo cotidiano
| |
|
Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día; este cabello triste que se cae cuando te estás peinando ante el espejo. Esos túneles largos que se atraviesan con jadeo y asfixia, las paredes sin ojos, el hueco que resuena de alguna voz oculta y sin sentido. Para el amor no hay... | |
|
Nacimiento
| |
|
Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Estuvo aquí. Ninguno (y él menos que ninguno) supo quién era, cómo, por qué, adónde. Decía las palabras que los otros entienden las suyas no llegó a escucharlas nunca -; se escondía en el lugar en que los otros buscan, en su casa, en su cuerpo, en sus edades, y sin embargo ausente... | |
|
La cena
| |
|
Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
La cena es el desliz es la agonía la postrera oración orgasmo y luto un cerrar de cortinas como el fruto del debe y el haber de cada día la última mirada se vacía sobre el mantel de blancos impoluto hermano de color mortaja en bruto símbolo más allá de la alegría... | |
|
Soneto de Narciso
| |
|
Fernando Sánchez Mayans Por Fernando Sánchez Mayans | |
No fue sólo su doble lo que miró Narciso ante el ficticio espejo del agua transparente. Era el poema oculto abismal de su mente escrito en aquel rostro de abandono sumiso. Perdido como tantos ante su propio hechizo fue víctima en el juego de otra belleza ausente... | |
