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25 poemas aleatorios en audio | |
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Cuna y sepulcro en un botón hallaron
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Lleno de soledad y aburrimiento, procuro consolarme con tu vista, y toma el sueño su segura pista, acostumbrado a cabalgar el viento. No precisa ningún descubrimiento para correr en pos de tu conquista: bástame al intentarlo que me asista un ligero temblor del pensamiento. Surco entonces etapas de rocío... | |
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Hojamarga
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Hija del campo y de la luz/ vientre de piedra sollamada/ nunca se elevó tan bajo tu hambre/ tu sombra sin su cuerpo/ la impostura/ la ceniza de tus trojes quemadas/ el látigo/los nadies de la sed... -qué sé yo qué!- Y a punto de salpicar está la sangre estando fraternal estaba y... | |
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En este asunto del amor...
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Carlos Pellicer Por Pilar Pellicer | |
En este asunto del amor, que a veces, uno quisiera que no acabara nunca de empezar, parece que alguien dice: ¿Dios es eternamente joven? Es tanta la alegría, que uno ignora catástrofes y duelos. Usted dice que sí a toda la enorme y tan humana tontería. Sólo hay un pensamiento, sólo... | |
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El mar sigue adelante
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José Emilio Pacheco Por Carmen Feito Maeso | |
Entre tanto guijarro de la orilla no sabe el maren dónde deshacerse ¿Cuándo terminará su infernidad que lo ciñea la tierra enemiga como instrumento de tortura y no lo deja agonizarno le otorga un minuto de reposo? Tigre entre la olarasca de su absoluta impermanencia... | |
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Al espejo
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
Me quedo en tus pupilas, sin convite a tu fiesta de fantasmas. Adentro todos trenzan sus efímeros lazos, yo solo afuera, y sin amor, mas prisionero, yo, mozo de cordel, con mi lamento, a tu ventana, yo, nuevo triste, yo, nuevo romántico. Dentro de ti, las nupcias de hielo al sol del... | |
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Malinche
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Desde el sillón del mando mi madre dijo: Ha muerto . Y se dejó caer, como abatida, en los brazos del otro, usurpador, padrastro que la sostuvo no con el respeto que el siervo da a la majestad de reina sino con ese abajamiento mutuo en que se humillan ambos, los amantes... | |
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Y ahora, qué
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Antes lo creí pero ya no. El amor no es asunto de dos ni de tres; esto nos concierne a todos. Si beso tus labios, si nos decimos, adiós, mi vida, habrá siempre una voz arremetida, a empeñones un grito como trueno, un lamento, que diga que no. Toma tiempo, lo sé... | |
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Nadie ha tirado estas hojas...
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
Nadie ha tirado estas hojas, las trae un viento maduro y macizo de fustas y golpes categóricos. Las hojas contradicen a la estación y al día. Si abro la mano duerme en el fondo una moneda. Los hombres, de corazón bicorne y suspirante, son dueños de las contradicciones, de las hojas y... | |
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Cuando miro tus ojos
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Fayad Jamís Por Fayad Jamís | |
Cuando miro tus ojos veo en ellos la Patria no puedo separarlos de esa imagen tan clara. Ellos son como el viento que hace temblar las ramas tú me miras y entonces amanece en las Guásimas. Quédate para siempre en mi noche, mi lámpara mi amor tiene en tus ojos su alimento... | |
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En las fuentes
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Quién desteje el amor Ése es quien me desteje No es nadie El amor se deshace solo Como la trenza del río destrenzada en el mar No estoy de amor tejido Estoy tejido de tejerlo De sacar de mis íngrimos telares Este despótico trabajo Eternamente abandonando el fleco que se aleja A la... | |
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Mosquitos
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Nacen en los pantanos del insomnio. Son negrura viscosa que aletea. Vampiritos inermes, sublibélulas, caballitos de pica del demonio... | |
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El veterano de guerra
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
La madrugada en que los gallos se volvieron locos y la Torre de Pisa fue mutilada por cantar cantares de Ezra Pound. La noche en que los gatos desollados vivos por el celo arañaban el aire del tejado y el amante de la adúltera abandonaba el lecho tibio para que el engañado descansara... | |
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El éxtasis del silencio
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Enrique González Martínez Por Frank Moro | |
Del viejo parque en el rincón lejano, echo para el amor tibio y discreto, aspiraba el secreto de la muda caricia de tu mano... Todo callaba en torno solamente en alas del ambiente, un concierto de aromas ascendía alrededor de tu alma y de la mía, callaban brisas, pájaros y fuentes... | |
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El juego inventa el juego
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Eduardo Lizalde Por Pablo López del Castillo | |
No será mal negocio este que somos de besos y de piernas y de pieles? A diario hacemos cuentas y balances, a diario negociamos con nuestros cuerpos y con nuestras almas. Inútilmente, a ciegas, sordos. Inútilmente. Inútil. Los dos robamos. Ambos somos venales... | |
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Sigue el mundo su paso...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo y van y vienen máscaras. Amanece el dolor un día tras otro, nos rodeamos de amigos y fantasmas, parece a veces que un alambre estira la sangre, que una flor estalla, que el corazón da frutas, y el cansancio canta. Embrocados, bebiendo en la mujer y el trago... | |
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Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo... (Muerte sin fin)
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José Gorostiza Por José Gorostiza | |
Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo, es una espesa fatiga, un ansia de trasponer estas lindes enemigas, este morir incesante, tenaz, esta muerte viva, ¡oh Dios! que te está matando en tus hechuras estrictas, en las rosas y en las piedras, en las estrellas ariscas y en la carne que se gasta como un hoguera encendida, ... | |
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Hoja al aire, indefensa...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Hoja al aire, indefensa, detenida apenas, única en el árbol enrojecido y respirante; ojo sobresaltado, abierto, lúcido: en el temor mi corazón. Asfixia, duermevela con fantasma inminente. Deshabitado el traje suspendido, suena con un temblor de piel que busca su bestia desollada, su... | |
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La ola de los días
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Una parvada de pájaros encendidos cruza y oscurece el aire. La ola de mis días agitada, y mordida por una espuma ciega, solitaria se ahoga en un grito que sube desde las zonas profundas y me empuja a atravesar desiertos, valles que sólo cruza la muerte... | |
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No existe el tiempo...
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
No existe el tiempo, no la distancia, no la muerte; existe la vibración, el movimiento, el incesante cambio: ser, dejar de ser para volver a ser. Un segundo trae ya la carga de su muerte y el embrión de su vida. La yerba que pisamos... | |
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Ha alzado una mano el dios...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Ha alzado una mano el dios y cae entre el hombre y la mujer su sombra. Se altera de sabor secretamente el halo en que yacías. Y viene, se nos echa ya encima, creciendo y sin llenar nunca del todo su tamaño una inminencia que quiere ya llamarse dicha... | |
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Tarde
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Un maduro perfume de membrillo en las ropas blancas y almidonadas Oh campestre saludo del ropero asombrado, que nos abre sus puertas sin espejos, enormes y de un tallado rudo! Llena el olor la alcoba, mientras el sol afuera camina poco a poco, se duplica en la noria, bruñe cada... | |
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Polvo (fragmentos II)
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Guadalupe (Pita) Amor Por Guadalupe Amor | |
De lo gris me salí, y al polvoriento gris he retornado. ¡Cuanto yo concebí, sólo fue imaginado, que el realizar a mí me está velado! Va a perderse mi huella... Sólo soy llamarada del destino; una loca centella que tiene el desatino de pretender que el polvo sea divino... | |
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Historia
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Ay primavera, primavera suave! Érase una mujer que compartía el humus de la tierra, la armonía, el árbol fácil y el nidal del ave. Érase una mujer como una llave con la que abrir un mundo de alegría, una mujer, fugaz sabiduría, pacífica guerrera, beso en clave. Y érase un hombre así, de todas suertes hombre y señor... | |
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Asaltos a la memoria
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Amanece, en las macetas de la ventana arden los geranios. Un vaho lechoso entra en el viento. Corre el día hacia las dunas de la oscuridad. Después de avanzada la noche me desprendo abajo quedan mi piel, mis huesos. Me echo de picada a las profundidades, atravieso el infierno... | |
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Envidiosos
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Levantas una piedra y los encuentras: ahítos de humedad, pululando... | |
