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25 poemas aleatorios en audio | |
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Canto (VI)
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Mario Bojórquez Por Mario Bojórquez | |
Te quedaste sin tierra Partícula de polvo dispersada Te quedaste en el irte El ir te dio tu casa Labró tu sombra Puso en el patio Tu maceta de lirios congelados Pero en el ir también Quedaron los deseos Plantados a orillas del camino Arboleda de natas Para tu pie ligero De: El deseo... | |
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Mírame, por dios, desde lo oscuro...
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
Mírame, por dios, desde lo oscuro; ahonde cada sombra de estos árboles tu recuerdo. La luna, las baldosas, los arcos de cantera; esta misma baldosa, esta cantera, esta lápida inmensa que te preserva de los vientos. Abajo la podre te acribilla. Pero ahora, mírame, por Dios, desde lo... | |
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Cuando estuve en el mar era marino...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Cuando estuve en el mar era marino este dolor sin prisas. Dame ahora tu boca: me la quiero comer con tu sonrisa. Cuando estuve en el cielo era celeste este dolor urgente. Dame ahora tu alma: quiero clavarle el diente. No me des nada, amor, no me des nada... | |
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Yo no puedo tenerte ni dejarte...
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Ofelia Medina | |
QUE DA MEDIO PARA AMAR SIN MUCHA PENA Yo no puedo tenerte ni dejarte, ni sé por qué, al dejarte o al tenerte, se encuentra un no sé qué para quererte y muchos sí sé qué para olvidarte. Pues ni quieres dejarme ni enmendarte, yo templaré mi corazón de suerte que la mitad se incline a... | |
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Discurso por las flores
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
Entre todas las flores, señoras y señores, es el lirio morado la que mas me alucina. Andando una mañana solo por Palestina, algo de mi conciencia con morados colores tomó forma de flor y careció de espinas. El aire con un pétalo tocaba las colinas que inaugura la piedra de los alrededores... | |
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Pompeya
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
La tempestad de fuego nos sorprendió en el acto de la copulación. No fuimos muertos por el río de lava. Nos ahogaron los gases; la ceniza nos sirvió de sudario. Nuestros cuerpos continuaron unidos en la roca: petrificado espasmo interminable... | |
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Cinco veces la flor
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Tres: Alguien dejó una flor de papel sobre mi mesa, es linda y morada y verde, gracias. Esperé una flor toda la vida, y hoy, martes raspado de melancolía, no sé de dónde, me ha llegado. Pinche florecita de papel, te quiero... | |
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El emperador de los cadáveres
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
El emperador quiere huir de sus crímenes pero la sangre no lo deja solo. Pesan los muertos en el aire muerto y el trata siempre en vano de ahuyentarlos. Primero lograrían borrar con pintura la sombra que a media tarde proyecta el cuerpo del emperador sobre los muros del palacio... | |
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El primer animal
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Soy un torpe animal melancólico que a veces se alegra de la lluvia o la niebla y mira pasar sus piernas en ocasiones extrañas dentro de su cuerpo mientras gusta de encender la noche con el fruto de sus lamentaciones y de vez en cuando como un alto nombramiento conferido desde la infancia ama... | |
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La septuagésima segunda
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
en mucho estima el agua su condición quién no si yo fuera agua apenas una infinitesimal desviación mis moléculas no hubieran hecho esta complicada bestia ay teoría de achaques y de sueños imposible de explicar de solventar de fluir si yo fuera agua... | |
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Cuartetos
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Francisco González Léon Por Rosenda Monteros | |
Aunque el uno es insomne, y el otro un somnolente, el gato y el grillo se parecen en que buscan del fogón la ceniza caliente. Ron, ron del gato; del grillo el cri, cri persistente; límpida noche en enero temblando en estrellas. Cruzado de brazos el gato medita; y el grillo parece que está de rodillas... | |
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El principio de los Itzaes (textos del Chilam Balam de Chumayel)
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Poesía maya Por Enrique Lizalde (español) y Moisés Romero (maya yucateco y lacandón) | |
Versión castellana Trece veces ocho mil Katunes reposó en su piedra. Entonces se movió la semilla de Hunac Ceel Ahau. Éste es el canto: E¡ ¿Son los hombres como el sol? De la Piedra del que es Amarillo, E¡ ¿de ahíson los hombres buenos? Mi ropa, mi vestido, dijeron los dioses. Así se... | |
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Algunos
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Yo no sé muchos nombres de volcanes o selvas; esta parte del mundo para mí representa unas doscientas almas (digo doscientas por decir) que miran a lo lejos de distinta manera cada una con cierto dejo de común azoramiento. Oigo silbar el viento rústico, no rehúyo cantar a nuestra fauna ni soslayo la tierra mitológica... | |
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Cosante
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Con la lengua cortada y los ojos abiertos el ruiseñor en la muralla Ojos de pena acumulada y plumaje de sangre el ruiseñor en la muralla Plumas de sangre y breve llamarada agua recién nacida en la garganta el ruiseñor en la muralla Agua que corre enamorada... | |
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Balada para dos locos
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Sabeli Ceballos Franco Por Sabeli Ceballos Franco | |
mi corazón para que en él escarbes busques tesoros entierres muertos no estaba muerta pero me vi nacer en la primera cita con tu cuerpo tengo muy poco pero te entrego todo la margarita anciana el pavimento las cuerdas que me rodean el cuello no te pedí que aparecieras mas llegaste... | |
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La torcaza
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
La torcaza volaba y tú la contemplabas. Era luz en la luz del mediodía, calor en el calor de la mañana, aire en el aire y tú la contemplabas. Tú la veías y eras libre, porque la libertad de ver se aprende, porque ser libre de mirar se aprehende como el río a cantar aprende de los... | |
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Los doce apóstoles mandan por Tamayo
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Caballeros sentados en el éter cantaban espasmódicas salmodias y en el gusto y color de sus melodías dibujábanse gréculas de suéter, grequillas de zigzagues como el rayo, cenefas que entreveran masallases, columnatas, ribetes, antifaces, hojitas de septiembre, enero y mayo. Pensando entretener eternidades... | |
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México de mi vida
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Yo te miro en un niño de la calle, cofre arriba limpiando un parabrisa con la carita ayuna de sonrisa, (ni una razón a que la risa estalle). El vidrio diáfano ¡qué no se raye! . Mientras el porvenir del sin camisa: violado por cualquiera, droga, prisa, ganador de la vida en... | |
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Radio de onda corta
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Enzia Verduchi Por Enzia Verduchi | |
A oscuras mi padre sintonizaba la radio: una pelea de box en japonés, la crónica de un atentado en italiano o la caída de un avión en ruso. Aunque los periódicos al día siguiente desmintieran sus versiones, él se entendía con la frecuencia y la estática. Fiel receptor de hechos incomprendidos a lo largo del cuadrante... | |
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Virgo Triunfans
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
De la mañana venía y a la mañana iba; era de la mañana y la mañana era. Jugaban a ser mañana, y en el balón del día la mañana iba entera. Eran dos: ella y la mañana. Nueve y veinte en la mañana, en un reloj sin tiempo, una mañana eterna. Luz y perla en el día, sol y plata en sus ojos muertos... | |
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Desconcertado es el tiempo...
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
Desconcertado es el tiempo porque sus atardeceres caen en esta laguna donde las garzas vuelan. Otras aves desgarrarán el pecho de la aurora. Una mujer se viste y se desviste con sus ropas de verano. Pariente de sí misma en el espejo, enemiga del frío, húmeda cicatriz donde me hundo,... | |
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Viejo poema deshilado
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Número cero , pienso, una paja extraviada entre agujas . Estoy solo, me entienden ciertas piezas de ajedrez antes del jaque. Estratégico alfil: valiente potro de ébano oloroso: dama que lanza entregándose a un peón negro: torre antigua derruida: indefenso monarca... | |
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Agua-fuerte
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José Juan Tablada Por Sergio de Alva | |
Pasas trotando como si huyeras y se diría que antros de vicio buscando fueras con las pupilas ardiendo al día entre la sombra de las ojeras... Tu cuerpo trémulo se arrebuja con turbadores gestos de vicio, y vas furtiva como una bruja bajo las iras del Santo Oficio. Bajo el arco de... | |
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Elegía a un compañero muerto en el frente
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Octavio Paz Por María Rosa Gallo | |
Has muerto, camarada, en el ardiente amanecer del mundo. Has muerto. Irremediablemente has muerto. Parada está tu voz, tu sangre en tierra. Has muerto, no lo olvido. ¿Qué tierra crecerá que no te alce? ¿Qué sangre correrá que no te nombre? ¿Qué voz madurará de nuestros labios que no diga tu muerte... | |
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La mancha de púrpura
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Ramón López Velarde Por Guillermo Sheridan | |
Me impongo la costosa penitencia de no mirarte en días y días, porque mis ojos, cuando por fin te miren, se aneguen en tu esencia como si naufragasen en un golfo de púrpura, de melodía y de vehemencia. Pasa el lunes, y el martes, y el miércoles... Yo sufro tu eclipse ¡oh criatura... | |
