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25 poemas aleatorios en audio | |
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Mudanza
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
A fuerza de mudarme he aprendido a no pegar los muebles a los muros, a no clavar muy hondo, a atornillar sólo lo justo. He aprendido a respetar las huellas de los viejos inquilinos: un clavo, una moldura, una pequeña ménsula, que dejó en su lugar aunque me estorben... | |
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La difícil ceremonia
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Anfora para la fluidez implacable del origen para la libertad de los cuerpos yo te escribo sin nombre así abro mi jaula de pájaros siniestros así prefiguro la seguridad de las manos así comprometo mi tiempo en tu tiempo así me descubro entero en ti compacta Éste es mi incendio de cauces... | |
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El beso de Safo
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Efrén Rebolledo Por Pablo López del Castillo | |
Más pulidos que el mármol transparente, más blancos que los blancos vellocinos, se anudan los dos cuerpos femeninos en un grupo escultórico y ardiente. Ancas de cebra, escorzos de serpiente, combas rotundas, senos colombinos, una lumbre los labios purpurinos, y las dos cabelleras un... | |
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Nocturno a la alcoba
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
La muerte toma siempre la forma de la alcoba que nos contiene. Es cóncava y oscura y tibia y silenciosa, se pliega en las cortinas en que anida la sombra, es dura en el espejo y tensa y congelada, profunda en las almohadas y, en las sábanas, blanca. Los dos sabemos que la muerte toma... | |
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La quincuagésima segunda
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
el trapo empapa de su agua concentrada la trama entera de sus viejas historias a ver de dónde viene esa humedad de ardores densos con que pone la tela de mi ropa su envoltura acogedora a mojar mi piel ni modo que sea surtidor interno o medio o ejercicio... | |
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Poema en tu cuerpo
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
Por qué no soy yo tu cuerpo sobre mi cuerpo desnudo para abrazarme a mi tronco y sentir que soy yo mismo ascendiendo por mis muslos? ¿Por qué no soy yo tus ojos para mirarme los míos y decirme con miradas lo que al mirarte te digo?... | |
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Conjuro
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
De tu mirada llena las bienaventuranzas aguardamos, rotundo sol de mayo: Aquellos cuerpos en la calle solos están. Huye la pena misma de su lado. Catástrofes y fiebres asédianlos ajenas a distancia. Y les niega raíces la tierra que su sombra hiere... | |
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El éxtasis del silencio
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Enrique González Martínez Por Frank Moro | |
Del viejo parque en el rincón lejano, echo para el amor tibio y discreto, aspiraba el secreto de la muda caricia de tu mano... Todo callaba en torno solamente en alas del ambiente, un concierto de aromas ascendía alrededor de tu alma y de la mía, callaban brisas, pájaros y fuentes... | |
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Soledad del poeta
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Enrique González Martínez Por Enrique González Martínez | |
El iris de las alas bajo el manto; en la pálida sien, lauro y encina, rubor de rosa y de púrpura de espina... Rompió a cantar, y nadie oyó su canto. Vagó por los infiernos del espanto y ascendió por la escala diamantina; llevó hasta el mar la planta peregrina, se echó a llorar, y el mar bebió su llanto... | |
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Aguja en el pajar
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
Desde la pluma brotas, súbita llama tensa que se prende aun a la madera húmeda y la quema y la guarda. Entonces tu jadeo (reiterado, sonámbulo sonido que atraviesa las destruidas, de amor, paredes de mi cráneo y pronuncia sin decirlo mi solo nombre oscuro y dibuja mi rostro), tu jadeo me recorre... | |
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El sufrimiento armado (2)
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Frente a la tumba del comandante Marco Antonio Yon Sosa, en Tuxtla Gutiérrez, escucho el crepúsculo resquebrajándose. Un conejo salta por entre los matorrales. ¿Cómo es su apariencia? Gris es su pelaje y es hermoso, y largas son sus orejas. ¿Cómo se ven sus ojos?... | |
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Noticia
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Cada día al llegar a la oficina Saludamos con ese ademán Dejado a la costumbre, Nos miramos la risa polvorienta, Queremos que alguien hable por teléfono Y callamos. Los días van escribiendo en nosotros, Nos sellan como actas de juzgado Y luego hablamos de ellos Como si fueran personas conocidas... | |
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Autobiografía
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Amado Nervo Por Oscar Chávez o Claudio Obregón y Aurora Molina | |
Versos autobiográficos? Ahí están mis canciones, allí están mis poemas: yo, como las naciones venturosas, y a ejemplo de la mujer honrada, no tengo historia: nunca me ha sucedido nada, ¡oh, noble amiga ignota!, qué pudiera contarte. Allá en mis años mozos adiviné del Arte la armonía... | |
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Himno a la impaciencia
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Señora, acudo al papel y a la tinta, en tiempos en los que hablar es manchar de saliva el orden confuso de las cosas. Escribo confiado a la integridad de mis versos y a la certeza de que el tiempo abrumará de semejanzas aquello que ha de ser verdad. Escribo para ti porque es como escribir para nadie... | |
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Siempre ha sido mérito del poeta...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Siempre ha sido mérito del poeta comprender las cosas; sacar las cosas, como por milagro, de la impura corriente en que pasan confundidas, y hacerlas insignes, irrebatibles frente a la ceguera de los que miran. Por ejemplo: todos nos sentimos mordidos por algo, desgastados por innumerables bocas... | |
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Piedras
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
no tenemos la casa todavía. tenemos piedras; algunas. trozos de pan, algo de vino tenemos pero la casa no; sin embargo tenemos oscuridad, porque luz no tenemos todavía; tenemos algunas lágrimas y besos. otras cosas igualmente ridículas tenemos, pero la casa no. quizá paredes que se... | |
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La septuagésima séptima
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
pues todo hacia un limitado fin se encamina la cabra la piedra la estrella el paso decidido todo un fin próximo y sabido al migajón a la pulga al agua ¿al agua dije? ¿se acabarán el agua el fuego el viento y la tierra? mucho más pronto que la sorpresa de imaginarlo... | |
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La siesta de la rosa
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Pobre de mí, que sé lo que es la rosa, éxtasis en los páramos del día: lo que es la llama, pero llama fría, lo que más huye cuanto más se acosa! Siempre que surjan vidas de la fosa y se repueble la melancolía de nuevos ángeles de poesía, la rosa es la culpable, por hermosa... | |
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Amanecer
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Qué se hace a la hora de morir? ¿Se vuelve la cara a la pared? ¿Se agarra por los hombros al que está cerca y oye? ¿Se echa uno a correr, como el que tiene las ropas incendiadas, para alcanzar el fin? ¿Cuál es el rito de esta ceremonia? ¿Quién vela la agonía? ¿Quién estira la sábana?... | |
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Vivir sin tus caricias
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Amado Nervo Por Enrique Rambal | |
Vivir sin tus caricias es mucho desamparo; vivir sin tus palabras es mucha soledad; vivir sin tu amoroso mirar, ingenuo y claro, es mucha obscuridad... 25 de julio de 1912 De: La amada... | |
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La noria
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Jaime Torres Bodet Por Jaime Torres Bodet | |
He tocado los límites del tiempo. Y vuelvo del dolor como de un viaje alrededor del mundo... Pero siento que no salí jamás, mientras viajaba, de un pobre aduar perdido en el desierto. Caminé largamente, ansiosamente, en torno de mi sombra. Y los meses giraban y los años como giran... | |
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Haz el amor conmigo
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
La fruta Dame ese racimo de uvas negras, niña, dame ese racimo. El antojo Una chiquita en pantalón vaquero, su boquita en francés; al sur del Ecuador la verdad es al revés. Las piernas largas, la cadera angosta, su nalguita alzada; en el Perú yo no soy nada... | |
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Agua
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Carmen Boullosa Por Carmen Boullosa | |
Los dos lejanos, los separados, van hacia el agua a que su sed los guía. Ésta es agua trastocada. Sus moléculas espejo cargan el peso de los cuerpos distanciados, el ojo caliente del filo que troncha, agua cercenada en su constitución. Agua rota, mochada. Agua mintiendo el gozo líquido del que carece... | |
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Madrigal a María
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
He de cantar de hoy más a María, en el nombre del mar, la flor y el día. Madre: pues eres flor, mis palabras harás florecer. Madre, pues eres mar, insondable será mi canción. Madre: pues eres día, toda mi sombra ¡qué no te dirá! Y sólo dejaré de cantar a María, cuando ya no haya mar, ni flor, ni día... | |
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Viernes
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Quisiera haber nacido de tu vientre haber vivido alguna vez dentro de ti desde que te conozco soy más huérfano oh gruta tierna rojo edén caluroso qué alegría haber sido esa ceguera quisiera que tu carne se acordase de haberme aprisionado... | |
