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25 poemas aleatorios en audio

 
   Con otras palabras Con otras palabras de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Carmen Alardín    
primeros versos

Y no regreses nunca por el mismo camino. Espera que los vientos remuevan las montañas y que la selva cambie su máscara de oxígeno. No vuelvas al conjuro de las mismas palabras. Que el Levántate y anda no sea un movimiento de tumbas que se abren. Espera que se cierre la muralla del...

 
   El jilguero El jilguero de Alberto Blanco

   Alberto Blanco
      Por Alberto Blanco    
primeros versos

El natural cansancio del jilguero rinde sus frutos en el crepúsculo: se posa en un alero o en una rama y entra temblando levemente al sueño. Su cuerpo es tan sutil y delicado como la carne de los dioses pueriles o bien como las notas más sedosas que la viola es capaz de sostener...

 
   Muerta Muerta de Amado Nervo

   Amado Nervo
      Por Ignacio López Tarso    
primeros versos

Muerta! En vano entre la sombra mis brazos, siempre abiertos, asir quieren su imagen con ilusorio afán. ¡Qué noche tan callada, qué limbos tan inciertos! ¡Oh! Padre de los vivos, ¿a dónde van los muertos, a dónde van los muertos, Señor, a donde van? ...

 
   Biología del halcón Biología del halcón de José Emilio Pacheco

   José Emilio Pacheco
      Por José Emilio Pacheco    
primeros versos

Los halcones son águilas domesticables Son perros de aquellos lobos Son bestias s de una cruenta servidumbre Viven para la muerte Su vocación es dar la muerte Son los preservadores de la muerte y la inmovilidad Los halcones verdugos policías Con su sadismo y servilismo...

 
   De algo estamos confesándonos... De algo estamos confesándonos... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Tomás Segovia    
primeros versos

De algo estamos confesándonos emocionadamente hijos si en un agua tan limpiamente fraternal bogamos. Nunca se cierra del todo nuestra diferencia, una ironía de nuestra igualdad la tiene siempre en vilo, y hasta cuando estamos sometiendo al otro nunca hemos olvidado nuestra lengua común...

 
   A grandes voces A grandes voces de Jaime Augusto Shelley

   Jaime Augusto Shelley
      Por Jaime Augusto Shelley    
primeros versos

Por sobre los escombros llegados a las puertas del insomnio: veinte, treinta años doblado en las esquinas del viento, susurrante de palabras dormidas: pan, hambre, a las puertas del insomnio. Tierra, qué fríos tus senos de ciudad. Hermano, una limosna, por favor . A la una, dos de la...

 
   Pequeña del amor Pequeña del amor de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Pequeña del amor, tú no lo sabes, tú no puedes saberlo todavía, no me conmueve tu voz ni el ángel de tu boca fría, ni tus reacciones de sándalo en que perfumas y expiras, ni tu mirada de virgen crucificada y ardida. No me conmueve tu angustia tan bien dicha, ni tu sollozar callado y...

 
   Carta a Jesús Arellano Carta a Jesús Arellano de Enriqueta Ochoa

   Enriqueta Ochoa
      Por Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Desde hace años, Jesús, el corazón me rebota loco entre las sienes y ando por los rincones escondiendo al sollozo. Estreno una sonrisa cada mañana y pido limosna en todas las esquinas, porque ¿quién va a prestarme su vida, su amor, o su Dios? Tengo que comprármelos yo misma, y no me alcanza...

 
   New York ticket para el muchacho New York ticket para el muchacho de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      Por Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

Como elevada llama de amor va el adolescente al encuentro de una sola esperanza. Viene de la belleza para encender la noche cuando el hombre es un aprendiz de caminante y tiene algo de paso solitario entre las ruinas. Enarbola un seno o una bandera...

 
   Los días delirantes Los días delirantes de Enriqueta Ochoa

   Enriqueta Ochoa
      Por Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Flamea el topacio de tus cabellos. Nunca volverás a los días delirantes en que tensabas disparando al viento mis sueños de muchacha. Y yo siempre lejos de ti revolcando ocho veces al mar en las jibas del tiempo. Ayer, cuando el temblor de tu roce...

 
   Las vírgenes del viento Las vírgenes del viento   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      Por Manuel Ponce    
primeros versos

Al viento, si, sus manos van al viento. Su mano diseminando copos de Verano. Blancas las manos, blanco el pensamiento. Nada cosecharán: uno por ciento del grano vano. Llegaba el sol, milano, a sorberse los copos con su aliento. Estatuas de sal, frías, sobre desiertas latitudes se quedarán para escarmiento...

 
   Búsquedas Búsquedas de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

si un hombre busca su corazón en una calle donde todos pasan y se camina como si el mundo fuera otro es que lo habrá perdido ahí o no recuerda si fue en un terremoto o en aquella mujer que volvió negro el corazón del hombre si un hombre busca su corazón en la batalla es que lo trae...

 
   Códice del olvido Códice del olvido de Aurora Reyes

   Aurora Reyes
      Por Aurora Reyes    
primeros versos

Penumbra de órbitas azules trajo mirada de barro, de madera, de humo. Acá, desde la tierra piel amada descubrí los espejos de opuestas diagonales en la geometría dualidad del principio. Verte fue comprenderlo todo; los iniciales reinos del asombro, la noche giratoria danzar medusa...

 
   Agua-fuerte Agua-fuerte de José Juan Tablada

   José Juan Tablada
      Por Sergio de Alva    
primeros versos

Pasas trotando como si huyeras y se diría que antros de vicio buscando fueras con las pupilas ardiendo al día entre la sombra de las ojeras... Tu cuerpo trémulo se arrebuja con turbadores gestos de vicio, y vas furtiva como una bruja bajo las iras del Santo Oficio. Bajo el arco de...

 
   Por celebrar del Infante... (Villancico I) Por celebrar del Infante... (Villancico I) de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Grupo: Teatro 61    
primeros versos

Por celebrar del Infante el temporal Nacimiento, los cuatro elementos vienen: Agua, Tierra y Aire y Fuego. Con razón, pues se compone la humanidad de su Cuerpo de Agua, Fuego, Tierra y Aire, limpia, puro, frágil y fresco. En el Infante mejoran sus calidades y centros, pues les dan...

 
   Del poema perfecto Del poema perfecto de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      Por Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

La página me aguarda blancamente encendida y su páramo incierto crecerá con mi sombra. Acaso un texto ubicuo de artificios escombra mi doble laberinto de incorpórea salida. Libro con la memoria una letal partida que comenzó en la noche inmemorial que asombra...

 
   Con los nervios saliéndome del cuerpo... Con los nervios saliéndome del cuerpo... de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Con los nervios saliéndome del cuerpo como hilachas, como las fibras de una escoba vieja, y arrastrando en el suelo, jalando todavía el fardo de mi alma, cansado, todo, más que mis propias piernas, hastiado de usar mi corazón del diario, estoy sobre esta cama...

 
   No acabarán mis flores No acabarán mis flores de Nezahualcóyotl

   Nezahualcóyotl
      Por Raúl Dantés    
primeros versos

No acabarán mis flores, no cesarán mis cantos. Yo cantor los elevo, se reparten, se esparcen. Aún cuando las flores se marchitan y amarillecen, serán llevadas allá, al interior de la casa del ave de plumas de...

 
   Viejo estribillo Viejo estribillo de Amado Nervo

   Amado Nervo
      Por Alí Chumacero    
primeros versos

Quién es esa sirena de la voz tan doliente, de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna? Es un rayo de luna que se baña en la fuente, es un rayo de luna... ¿Quién gritando mi nombre la morada recorre? ¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento? Es un soplo de viento...

 
   Amigos míos, poneos de pie Amigos míos, poneos de pie de Nezahualcóyotl

   Nezahualcóyotl
      Por Raúl Dantés    
primeros versos

Amigos míos, poneos de pie! Desamparados están los príncipes, yo soy Nezahualcóyotl, soy el cantor, soy papagayo de gran cabeza. Toma ya tus flores y tu abanico ¡con ellos ponte a bailar! Tú eres mi hijo, tú eres Yoyontzin. Toma ya tu cacao, la flor del cacao, ¡que sea ya bebida!...

 
   Nocturno del Mississippi Nocturno del Mississippi de Efraín Huerta

   Efraín Huerta
      Por Efraín Huerta    
primeros versos

En estos precisos momentos todo momento es bello. Por ejemplo: que los jóvenes negros se amen a la orilla del río, bajo el ruinoso techo del Heads Bridge, y que su risa sea del color de la carne y de su espesa piel. Que se amen larga y estrechamente al amparo del cielo, como se...

 
   Al poema confío la pena de perderte Al poema confío la pena de perderte de Salvador Novo

   Salvador Novo
      Por José Luis Ibáñez    
primeros versos

Al poema confío la pena de perderte. He de lavar mis ojos de los azules tuyos, faros que prolongaron mi naufragio. He de coger mi vida deshecha entre tus manos, leve jirón de niebla que el viento entre sus alas efímeras dispersa. Vuelva la noche a mí, muda y eterna, del diálogo privada de soñarte...

 
   Surco rotura nuevo mi corteza... Surco rotura nuevo mi corteza... de Salvador Novo

   Salvador Novo
      Por Salvador Novo    
primeros versos

Surco rotura nuevo mi corteza dura de inviernos y de cicatrices; avanzan más profundas mis raíces a sorber a la tierra fortaleza. Despojada de flores y maleza, quemen mis hojas áridos tapices y crepiten o tristes o felices , lograda en la ceniza su pureza...

 
   Pasas por el abismo de mis tristezas... Pasas por el abismo de mis tristezas... de Amado Nervo

   Amado Nervo
      Por Oscar Chávez o Claudio Obregón    
primeros versos

Pasas por el abismo de mis tristezas como un rayo de luna sobre los mares, ungiendo lo infinito de mis pesares con el nardo y la mirra de tus ternezas. Ya tramonta mi vida; la tuya empiezas; mas, salvando del tiempo los valladares, como un rayo de luna sobre los mares pasas por el abismo de mis tristezas...

 
   E pur si muove E pur si muove de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      Por Oscar Oliva    
primeros versos

Nada se mueve en la ciudad. Dejo caer mi mano, y nada. Respiro hondo: sólo mi pecho en esta habitación se mueve como la leche en un vaso. Días y días levantando objetos, gritando, azotando puertas, escandalizando, y nada. Nada se mueve en la ciudad. La ciudad no da señales de vida...