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25 poemas aleatorios en audio | |
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Concentración de la cólera
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Hoy me calzo de cólera. Hoy me visto de viento. Corro bajo una luz de bengala que alumbra mi presencia desconcertada con el grito colgado de los dientes, atravesado por una bayoneta. Trastabilleo hasta chocar con un carro donde bajan hombres armados que comienzan a golpearme... | |
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Virgen hincada empieza a ser visible...
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Virgen hincada empieza a ser visible atisba desde sus miembros como alguien escondido al fondo de su cuerpo la punta de su pie bajo su muslo asoma como un haz vivo que atraviesa la sombra en su oscuridad cuerpos vírgenes miran... | |
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Mejor es levantarse
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Fayad Jamís Por Fayad Jamís | |
Si no puedes dormir levántate y navega. Si aún no sabes morir sigue aprendiendo a amar. La madrugada no cierra tu mundo: afuera hay estrellas, hospitales, enormes maquinarias que no duermen. Afuera están tu sopa, el almacén que nutre tus sentidos el viento de tu ciudad. Levántate y... | |
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El regreso de Robinson Crusoe
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Enzia Verduchi Por Enzia Verduchi | |
Para Jorge Esquinca En un archipiélago del océano pacífico existen paquetes turísticos con tu nombre, paraíso para jugar al golf o al tenis, para iniciar a los recién casados: villas Dafoe, comedor Viernes, curiosidades Crusoe. Ahora sólo eres más viejo, Robinson, no tienes que... | |
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El agua desdichada
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Todo quiere ser agua Quiere licuarse la montaña entera Las atalayas hunden en el río sus leves pies calcáreos Quemados por la boca espumeante del calor los cactos arden amando ya su polvo su ceniza que un día descenderá sobre las aguas Se quieren agua el lirio y la sombra y la piedra... | |
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Soneto I
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre tuya y mía corre el alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche ni de... | |
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Aviso
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Se solicita un patio con macetas rojas y vaho de ladrillo recién regado. Árboles de altura con pájaros silvestres que hagan su ritual de baño y desayuno en una fuente de labra sencilla que enmohezca a ritmo su apacible trazo. Un hogar se solicita. De cancel abierto. De: Patria... | |
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El deshollinador
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
En mi centro amanecía Dios con su diamante de agua ensimismada, derramándola allí donde la yerba azul del verbo sin cercos corría limpia escalando hasta el borde de los labios. Pero redonda es la vida y en sus ruedas sorpresivas... | |
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La palabra
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Ahora, cuando se apaga el fuego que arrasó mis llanuras, con su gemido estéril, convalezco bajo un sol tibio con la fuerza enarcada. Sabiamente me alimenta la miel de una colmena inefable. Acaricio la exactitud de las celdillas e infatigable, se enardece mi espíritu, aletea... | |
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Perfección fugaz
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
Para el poeta Carlos Pellicer Pinté el tallo, luego el cáliz, después la corola pétalo por pétalo, y, al terminar mi rosa, la induje a soñar su aroma. ¡Hice la rosa perfecta! Tan perfecta, que al día siguiente cuando fui a mirarla, ya estaba muerta. De: Cerca de lo lejos,... | |
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El fantasma
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Salvador Díaz Mirón Por Fernando Díez de Urdanivia | |
Blancas y finas, y en el manto apenas visibles, y con aire de azucenas, las manos -que no rompen mis cadenas. Azules y con oro enarenados, como las noches limpias de nublados, los ojos que contemplan mis pecados. Como albo pecho de paloma el cuello, y como crin de sol barba y cabello... | |
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Rencor al olvido
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Mezclado al aire tibio y sosegado con que duermes resuena el eco de otro aliento, tembloroso en la distancia mas fresco en el hurgar de mi memoria cavilante al filo de un amanecer que se retrasa al compás de manecillas tercas que van dejando caer, sobre las cosas que más quieres;... | |
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Canciones del pozo sin agua (5)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Esta noche vamos a gozar. La música que quieres, el trago que te gusta y la mujer que has de tomar. Esta noche vamos a bailar. El bendito deseo se estremece igual que un gato en un morral, y está en tu sangre esperando la hora como el cazador en el matorral. Esta noche nos vamos a... | |
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Letanía erótica para la paz
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Ofelia Guillmain | |
Amado, ven, asómate al principio del mundo. Somos los mismos, mismos de hace cincuenta mil años. Somos aquellos, estos, los de allá, los de siempre y los que han de seguirnos y los que vendrán luego. Eras solo. Eras entonces solo. En el pecho llevabas un hueco... | |
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Angelus Domini
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Manuel José Othón Por Eduardo Lizalde | |
Rompe el alba el botón de la mañana con sus dedos de niebla luminosa y en el declive del alcor se posa una nube de aerea porcelana. Abajo se despierta la sabana, el valle tiembla, yerguese la rosa, canta el madrugador y rumorosa ríe cuchicheando la fontana. Desde el redil hasta la loma albean... | |
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El mismo amor
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
Amor, desnudo amor que haces regreso en otro cuerpo de distinto aroma, pero siempre el amor, amor eterno, adolescente amor, inmadurable. Reconozco en la luz de tus locuras los mismos astros, la ternura misma, el ave tierna de imbesados labios, y vuelvo a comenzar lo inacabado... | |
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Otra vez, al lector
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Tú me pedías poesía como quien frutos desespera del olmo viejo del camino. Cada mañana amanecía y el árbol peras no arrojaba. Cuando vivir no es necesario escribe el cerdo, lee el puerco y se emocionan los marranos. Escucha bien: no hay moraleja: es otra voz la... | |
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Turner´s landscape
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Hay demasiada primavera en el aire. El excesivo fasto augura la pobreza. Nadie puede guardar unos segundos de esta tarde para alumbrarse en el invierno (yo oigo la impugnación de las hormigas). El campo de Inglaterra es un jardín ilimitado... | |
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Otra noche
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Pensar que hicimos todo, todo, todo, convertimos en risa las querellas, apagamos la luz de las estrellas y en lo oscuro buscamos acomodo. Agotamos el tacto a nuestro modo, de nuestra hoguera no dejamos huellas, porque el secreto de las cosas bellas es consumirlas bien por sobre todo... | |
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Los doce apóstoles mandan por Tamayo
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Caballeros sentados en el éter cantaban espasmódicas salmodias y en el gusto y color de sus melodías dibujábanse gréculas de suéter, grequillas de zigzagues como el rayo, cenefas que entreveran masallases, columnatas, ribetes, antifaces, hojitas de septiembre, enero y mayo. Pensando entretener eternidades... | |
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Indecisión
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Tu luz es la probable delincuencia de azucenas perdidas. Tu luz casi centella, casi noche, convertida en plegaria, es un te amo a medias torturado por espadas nocturnas que no quieres desprender de tu cuerpo palaciego... | |
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Rodilla
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Gracia de lance que en amor doblega a la que se negaba por esquiva gracia doble al doblarse desde arriba si por una rodilla va la entrega gracia mayor si el viaje te sosiega y en la margen del rio te derriba la sed porque en el agua transitiva la nube va también... | |
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Miami flamingo
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Enzia Verduchi Por Enzia Verduchi | |
El sol que baña la costa Florida no es el mismo que engarza en el sueño del niño. Flamingo de yeso y plástico, flamígera Habana Chica. ¿Se puede ser hipócrita a los seis años? La ilusión va en portalápices, en la bolsa sin fondo de mi madre, en las cachuchas beisboleras de los viejos... | |
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Casa con dos puertas
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Enrique González Martínez Por Enrique Lizalde o Gastón Melo | |
Oh, casa con dos puertas que es la mía, casa del corazón vasta y sombría que he visto en el desfile de los años llena a veces de huéspedes extraños, y otras veces las más , casi vacía!... Casa que en los risueños instantes de la vida, miró absorta la fila interminable de los sueños, de arribo fácil y de estancia corta... | |
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Tan grande, ¡ay Hado!, mi delito ha sido...
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Guadalupe (Pita) Amor | |
Tan grande, ¡ay Hado!, mi delito ha sido que por castigo de él o por tormento no basta el que adelanta el pensamiento sino el que le previenes al oído? Tan severo en mi contra has procedido, que me persuado, de tu duro intento, a que sólo me diste entendimiento porque fuese mi daño más crecido... | |
