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25 poemas aleatorios en audio

 
   Entre la noche y el día Entre la noche y el día de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

Entre la noche y el día ¡qué misterio, carajo, qué misterio! Urna cerrada de la luz, ábreme las compuertas. Vengo del huracán, hollado por los escombros:partes de coche, conservas, esqueletos tranquilos, ramas, callejones oscuros para que dos se presenten al espacio...

 
   Lecciones de las cosas Lecciones de las cosas de Rosario Castellanos

   Rosario Castellanos
      Por Rosario Castellanos    
primeros versos

Me enseñaron las cosas equivocadamente los que enseñan las cosas: los padres, el maestro, el sacerdote pues me dijeron: tienes que ser buena. Basta ser bueno. Al bueno se le da un dulce, una medalla, todo el amor, el cielo. Y ser bueno es muy fácil. Basta abatir los párpados y no ver...

 
   Nombra el poeta... Nombra el poeta... de Eduardo Lizalde

   Eduardo Lizalde
      Por Eduardo Lizalde    
primeros versos

Nombra el poeta con un silencio ante la cosa oscura, con un grito ante el objeto luminoso. Pero ¿qué cosa dicen de las cosas los nombres? ¿Se conoce al gallo por la cresta guerrera de su nombre, gallo? ¿Dice mi nombre, Eduardo, algo de mí? Cuando nací ya estaba creado el nombre, mi...

 
   Mural en blanco Mural en blanco de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Carmen Alardín    
primeros versos

Hay un abismo blanco en todo lo que pisas y un enorme vacío para llenar el mar, un insondable pozo de inocentes palomas y arrecifes de estrellas junto a tu soledad, Hay puentes de magnolias en todas tus palabras y asombros que se atreven a engendrar otro dios, un copular de luces y...

 
   Temblorosa avanza siempre Temblorosa avanza siempre de José Carlos Becerra

   José Carlos Becerra
      Por Julio Trujillo    
primeros versos

Porque tú eres puente, porque tú eres el rumor de las aguas; ansiada buscadora de aquello que el deseo avanza, eres el refuerzo con que amanece, eres la luz del mar entregada a su propia creación, absorta en el eco de su belleza. Abandonada a tu belleza, roída por el candor,...

 
   Heridas entre el cuarto menguante y la luna negra Heridas entre el cuarto menguante y la luna negra de Efraín Bartolomé

   Efraín Bartolomé
      Por Efraín Bartolomé y el canto extático de los derviches    
primeros versos

Quién es el muerto en traje de bodas de este día?9675; La una de la tarde: su campanada resquebraja el interior del día: resquebraja la luz:me resquebraja La una: su lentísimo bronce Hacia nosotros vuela la una de la tarde:la paloma: la paloma podrida de la tarde...

 
   Duerme velero Duerme velero  de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      Por Manuel Ponce    
primeros versos

Duerme velero, mi velerito, duerme niño marinero, marino de lo infinito. En los brazos de María el niño Dios se adormece como barco en la bahía cuando en el mar amanece. Impelido por los vuelos de cefirillos alados, abrió surcos, rompió yelos de mares paralizados...

 
   Un año más sus pasos apresura... Un año más sus pasos apresura... de Salvador Novo

   Salvador Novo
      Por Salvador Novo    
primeros versos

Un año más sus pasos apresura; un año más nos une y nos separa; un año más su término declara y un año más sus límites augura. Un año más diluye su amargura; un año más sus dones nos depara; un año más, que con justicia avara meció una cuna, abrió una sepultura...

 
   Franklin Delano Roosevelt Franklin Delano Roosevelt de Efraín Huerta

   Efraín Huerta
      Por Efraín Huerta    
primeros versos

Gentil, justo y resuelto Duerme bajo las rosas. Rosas de Hyde Park: las rosas de su sueño. Gentil, justo y resuelto, varón de noble vida. Rosas de Hyde Park sobre su tumba, en...

 
   Lo pregunto Lo pregunto de Nezahualcóyotl

   Nezahualcóyotl
      Por Raúl Dantés    
primeros versos

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto: ¿Acaso deveras se vive con raíz en la tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea de jade se quiebra, aunque sea de oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra. No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí...

 
   Me pondré la manzana Me pondré la manzana de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Me pondré la manzana en la cabeza, si aprendiste a tirar, en ti confío. Y si aún no es el tiempo en que debías, lo sabremos después de que dispares. De cualquier modo, me pondré la manzana en la cabeza.

 
   Otra vez en tu fondo empezó eso... Otra vez en tu fondo empezó eso... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Pablo López del Castillo    
primeros versos

Otra vez en tu fondo empezó eso... Abre sus ojos ciegos, el gemido, se agita en ti, exigente y sumergido, emprende su agonía sin regreso. Yo te siento luchar bajo mi peso contra un dios gutural y sordo, y mido la hondura en que tu cuerpo sacudido se convulsiona ajeno hasta en su...

 
   En este asunto del amor... En este asunto del amor... de Carlos Pellicer

   Carlos Pellicer
      Por Pilar Pellicer    
primeros versos

En este asunto del amor, que a veces, uno quisiera que no acabara nunca de empezar, parece que alguien dice: ¿Dios es eternamente joven? Es tanta la alegría, que uno ignora catástrofes y duelos. Usted dice que sí a toda la enorme y tan humana tontería. Sólo hay un pensamiento, sólo...

 
   Navegantes Navegantes de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Si la constelación indica el rumbo hay que mirar arriba y atrapar esa estrella en la mirada. Pero a tanta distancia ignorar es la ruta a navegar. Navegar é preciso viver não é preciso El timón no se corrige enderezando el barco. A babor se escribe. A estribor se reposa, pero late furioso el corazón...

 
   El caballero de la yerbabuena El caballero de la yerbabuena de José Juan Tablada

   José Juan Tablada
      Por Sergio de Alva    
primeros versos

El erudito habla del pasado y la chica loca-de-su-cuerpo..., del futuro. Un beluario de peces de colores ansía gozar del instante de azogue que le escurre entre las manos...

 
   Es tan blanca, tu piel, como la nieve... Es tan blanca, tu piel, como la nieve... de Fernando del Paso

   Fernando del Paso
      Por Fernando del Paso    
primeros versos

Es tan blanca, tu piel, como la nieve. La nieve quiere al sol por lo brillante. Y el sol, que se enamora en un instante, se acuesta con la nieve y se la bebe. El sol, aunque es muy grande, no se atreve a hacerse olvidadizo y arrogante: se acuerda de su novia fulgurante y se pone a...

 
   Carpe diem Carpe diem   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      Por Manuel Ponce    
primeros versos

Antes de que la vida se consuma sumando en islas de verdor los años, contad uno por uno sus escaños: porque el tiempo nomás es una suma. Antes de que la rosa infiel asuma descoloridos síntomas extraños, lo efímero gozad de sus engaños: porque la rosa es nada más espuma...

 
   Amor Amor de Salvador Novo

   Salvador Novo
      Por Salvador Novo    
primeros versos

Amar es este tímido silencio cerca de tí, sin que lo sepas, y recordar tu voz cuando te marchas y sentir calor de tu saludo. Amar es aguardarte como si fueras parte del ocaso, ni antes ni después, para que estemos solos entre los juegos y los cuentos sobre la tierra seca...

 
   Federico García Lorca Federico García Lorca de Luis Rius Azcoita

   Luis Rius Azcoita
      Por Juan Rejano    
primeros versos

A lo oscuro corrías de los bosques, huyendo. Se llevaba tu sombra la mañana herida por el fuego, y a tu voz la arrojaban en un pozo profundamente negro. ¿Dónde podías ir tú sin voz ni sombra? ¿Dónde esconder la muerte de tu cuerpo? a lo oscuro corrías de los bosques, huyendo...

 
   Llorar ¿Por qué? Llorar ¿Por qué? de Amado Nervo

   Amado Nervo
      Por Alí Chumacero    
primeros versos

Llorar? ¿Por qué? Este es el libro de mi dolor: lágrima a lágrima lo formé; una vez hecho, te juro, por Cristo, que nunca más lloraré. ¿Llorar? ¿Por qué? Serán mis rimas como el rielar de una luz íntima, que dejaré en cada verso; pero llorar, ¡eso ya nunca! ¿Por quién?...

 
   Sonetos (170, 172, 174) Sonetos (170, 172, 174) de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Laura Castanedo     
primeros versos

De amor, puesto antes en sujeto indigno, es enmienda blasonar del arrepentimiento Cuando mi error y tu vileza veo, contemplo, Silvio, de mi amor errado, cuán grave es la malicia del pecado, cuán violenta la fuerza de un deseo. A mi mesma memoria apenas creo que pudiese caber...

 
   Entreacto Entreacto de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Ana Silvia Garza    
primeros versos

Has bajado el telón porque una mancha de duda ensombreció los escenarios. Un héroe mutilado violaba los cadáveres y las hembras mojaban lentamente sus cabelleras en el mar. Has bajado el telón porque me evades o acaso porque temes que escuche tus palabras y las llene de algas y de...

 
   En que describe racionalmente los efectos irracionales del Amor En que describe racionalmente los efectos irracionales del Amor de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Guadalupe (Pita) Amor    
primeros versos

Este amoroso tormento que en mi corazón se ve, sé que lo siento y no sé la causa porque lo siento. Siento una grave agonía por lograr un devaneo, que empieza como deseo y para en melancolía. Y cuando con más terneza mi infeliz estado lloro, sé que estoy triste e ignoro la causa de mi...

 
   Al alba busca su nombre... Al alba busca su nombre... de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

Al alba busca su nombre lo naciente Sobre los troncos soñolientos centellea la luz Galopan las montañas a la orilla del mar El sol entra en las aguas con espuelas La piedra embiste y rompe claridades El mar se obstina y crece al pie del horizonte Tierra confusa inminencia de escultura...

 
   La silla La silla de Jaime Augusto Shelley

   Jaime Augusto Shelley
      Por Jaime Augusto Shelley    
primeros versos

Si tengo que mirar un día la silla como la miro ahora y tengo que callar a los poetas para decir tan sólo es negra (Y una callejuela de árboles suntuosos se detiene sombra y sopla en los follajes) si tengo que mirar de día la silla y estrecharla y sostenerla (como a una ola hueca...