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25 poemas aleatorios en audio

 
   Este perfume intenso de tu carne Este perfume intenso de tu carne de Salvador Novo

   Salvador Novo
      Por José Luis Ibañez    
primeros versos

Este perfume intenso de tu carne, no es nada más que el mundo que desplazan y mueven los globos azules de tus ojos, y la tierra y los ríos azules de las venas que aprisionan tus brazos. Hay todas las redondas naranjas en tu beso de angustia, sacrificado al borde de un huerto en que...

 
   Fiumiccino Fiumiccino de Enzia Verduchi

   Enzia Verduchi
      Por Enzia Verduchi    
primeros versos

Sobrentendido es no hablar de aquel diciembre, mencionar siquiera el tintineo de los cubiertos y los cuentos para niños hartos en el avión. Nadie puede olvidar en un trazo de crayola, por colorido que sea, a quienes sirvieron el ambigú ignorantes de que sería su última cena...

 
   Los días delirantes Los días delirantes de Enriqueta Ochoa

   Enriqueta Ochoa
      Por Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Flamea el topacio de tus cabellos. Nunca volverás a los días delirantes en que tensabas disparando al viento mis sueños de muchacha. Y yo siempre lejos de ti revolcando ocho veces al mar en las jibas del tiempo. Ayer, cuando el temblor de tu roce...

 
   Dime tú si no es cierto Dime tú si no es cierto de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      Por Fabio Morábito    
primeros versos

Dime tú si no es cierto que el techo de esta casa es todo de verdad, que es la verdad más plena de todo lo construido, el muro en más reposo, la redención de tantos errores y desvíos, la mano que disculpa, el anhelado fin de las hostilidades, la prueba que buscábamos desde el primer ladrillo...

 
   Juegos de agua Juegos de agua de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      Por Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

El agua se recrea juega con el agua se vuelve sólo luz que se derrama se ama en su esplendor de vibraciones. Se vuelve circundante diminuto diamante en cada gota que se deletrea sobre la hoja que casi se despoja de la mañana condensada en agua...

 
   Hoja al aire, indefensa... Hoja al aire, indefensa... de Rubén Bonifaz Nuño

   Rubén Bonifaz Nuño
      Por Rubén Bonifaz Nuño    
primeros versos

Hoja al aire, indefensa, detenida apenas, única en el árbol enrojecido y respirante; ojo sobresaltado, abierto, lúcido: en el temor mi corazón. Asfixia, duermevela con fantasma inminente. Deshabitado el traje suspendido, suena con un temblor de piel que busca su bestia desollada, su...

 
   Ifigenia Cruel (III) Ifigenia Cruel (III) de Alfonso Reyes

   Alfonso Reyes
      Por Alfonso Reyes    
primeros versos

Cabra de sol y Amaltea de plata que, en la última ráfaga, suspiras aire de rosas, palabras de liras, sueño de sombras que los astros desata; al viejo Dios leche difusa y grata, y, del reflejo mismo en que te miras, hacendosa hilandera, porque estiras en hebra y copos el vellón...

 
   Jaguar Jaguar de Jorge Fernández Granados

   Jorge Fernández Granados
      Por Jorge Fernández Granados    
primeros versos

Su amartillada garra tiene un diseño seducido por la elegancia de la muerte. El fondo de sus ojos es un ascua y en él se demora el aviso de otra ley: para que algo sea creado, algo debe ser destruido. Todo lo que nace mata. Ordena alumbramientos su emboscada ira, su total simiente predadora...

 
   Piedra Piedra de Rosario Castellanos

   Rosario Castellanos
      Por Carmen Farías    
primeros versos

La piedra no se mueve. En su lugar exacto permanece. Su fealdad está allí, en medio del camino, donde todos tropiecen y es, como el corazón que no se entrega, volumen de la muerte. Sólo el que ve se goza con el orden que la piedra sostiene. Sólo en el ojo puro del que ve su ser se...

 
   Principio del señorío chichimeca Principio del señorío chichimeca de Poesía náhuatl

   Poesía náhuatl
      Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl)    
primeros versos

Año I-Pedernal (804 d. c). Cuando comenzó el Señorío de los chichimecas una mujer noble, llamada Itzpapálotl los llamó, les dijo: Tenéis que establecer como señor vuestro a aquél que se llama Huactli. Marchad hacia allá, a Nequameyocan. Estableced allí la casa de los cactus...

 
   El sabio El sabio de Poesía náhuatl

   Poesía náhuatl
      Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl)    
primeros versos

El sabio: una luz, una tea, una gruesa tea que no ahuma. Un espejo horadado, un espejo agujereado por ambos lados. Suya es la tinta negra y roja, de él son los códices, de él son los libros de pinturas. El mismo es escritura y sabiduría. Es camino, guía veraz para otros. Conduce a las personas y a las cosas...

 
   Epitafio del hipócrita Epitafio del hipócrita de Rosario Castellanos

   Rosario Castellanos
      Por Rosario Castellanos    
primeros versos

Quería y no quería. Quería con su piel y con sus uñas, con lo que cambia y cae; negaba con sus vísceras, con lo que de sus vísceras no era aserrín, con todo lo que latía y sangraba en sus entrañas. Quería ser él y el otro. Siamés partido a la mitad, buscaba la columna de hueso para...

 
   La mano abierta La mano abierta de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

Si tuviera un riachuelo te lo daba si tuviera una cascada mansa te la diera también si tuviera un estanque igual te lo daría el día es un pasar de sombras y la noche un griterío de brillos escondidos No tengo nada no tengo nada De: Causa de vida

 
   Asesinado por la lluvia Asesinado por la lluvia de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Carmen Alardín    
primeros versos

Esperaba rastreando por la tierra, seduciendo a las rocas con su ensueño mortal. Esperaba pintar de otro color su reja enamorada, pensando ya que nadie más lo esperaría del lado opuesto a su esperanza. Esperaba ver brotar otro arbusto de su semilla calcinada...

 
   Homenaje a una bailarina Homenaje a una bailarina de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      Por Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

Etérea rosa en el espacio anclada y en la rama orquestal desvanecida. Etérea rosa que nació encendida para ser en el aire dibujada. En tu cielo febril siempre elevada y en ondas de la danza sumergida. Detente para mí, rosa fingida en la altura del vuelo alucinada...

 
   Llorarte es bueno Llorarte es bueno de Sabeli Ceballos Franco

   Sabeli Ceballos Franco
      Por Sabeli Ceballos Franco    
primeros versos

Ya he llorado hasta sentirme viva Me he comido de dolor hasta los dientes Llorarte, sí pero lamiendo el mundo Amarte, sí y llorar de amor por eso Llorar sin religión sobre una biblia de lágrimas He pensado demasiado en lo que te falta y me sobra Lloro sin querer, como si hubiesen...

 
   Navegaciones Navegaciones  de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      Por Homero Aridjis    
primeros versos

en el círculo de llamas esta danza el movimiento de su pecho a la derecha y el de sus caderas a la izquierda el animal de la creación en un solo dibujo siempre sagrado sobre el suelo ardiente señora de la danzase cubre a sí misma como Tetis cubrió a Aquiles pero deja como aquélla una parte de su cuerpo vulnerable...

 
   Donación de órganos: las cosas que yo he visto Donación de órganos: las cosas que yo he visto de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Estos ojos han visto cosas que me han plomeado la pupila, han mirado otras más que sofocan el iris o alteran su atónita respuesta ante la luz. Estos ojos diluidos por algunos libros, sorprendidos por escenas que los cines de provincias censuraban...

 
   Estoy acostada en la misma cama... Estoy acostada en la misma cama... de Juan Rulfo

   Juan Rulfo
      Por Juan Rulfo    
primeros versos

Estoy acostada en la misma cama donde murió mi madre hace ya muchos años; sobre el mismo colchón; bajo la misma cobija de lana negra con la cual nos envolvíamos las dos para dormir. Entonces yo dormía su lado, en un lugarcito que ella me hacía debajo de sus brazos. Creo sentir todavía el golpe pausado de su respiración...

 
   Solamente él Solamente él de Nezahualcóyotl

   Nezahualcóyotl
      Por Raúl Dantés    
primeros versos

Solamente él, el dador de la vida. Vana sabiduría tenía yo, ¿acaso alguien no lo sabía? ¿acaso alguien? No tenía yo contento al lado de la gente. Realidades preciosas haces llover, de ti proviene tu felicidad, ¡dador de la vida!, olorosas flores, flores preciosas, con ansia yo las...

 
   Monólogo del vagabundo Monólogo del vagabundo de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Yo tenía una casa, una cama de hierro con sueños bien forjados, una mesa de vino que olía a cedro y a fruta, vecinos silenciosos en la villa. Yo tenía una mujer; se bañaba en la luz de nuestra casa, mis temblores vivían en su boca y entre sus piernas brotaban dulces gemidos que inundaban el mundo...

 
   A una estatua A una estatua de Alí Chumacero

   Alí Chumacero
      Por Alí Chumacero    
primeros versos

Cesa tu voz y muere sobre tus labios mi alegría. No habrá palabra que en tu piel levante ni un incierto sabor de brisa oscurecida como el recuerdo que en mis ojos deja el paso de tu aliento, porque vives inmersa en tu silencio, impenetrable a mis sentidos...

 
   Anunciación Anunciación de Alí Chumacero

   Alí Chumacero
      Por Alí Chumacero    
primeros versos

Inserto en soledad de palabra vertida que apenas hiriera el silencio, siento la voz del sueño con su descenso casi imperceptible y sus labios de hielo, mas no el letal dolor que de mí nace, ni la perenne dicha del misterio aclarado más allá de las cosas, del último verano de la...

 
   Poema en tiempo de guerra Poema en tiempo de guerra de Jaime Labastida

   Jaime Labastida
      Por Jaime Labastida    
primeros versos

No me duele morir. Tengo hambre de tiempo, costra de las cosas, de destrucción, de lucha; somos la imagen del derrumbe, una montaña contraída de ácidos; bebemos agua serenada y un diamante es el cimiento sobre el cual construimos edificios de espuma. Apenas se puede avanzar porque...

 
   Fugacidad universal Fugacidad universal de Poesía náhuatl

   Poesía náhuatl
      Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl)    
primeros versos

Acaso de verdad se vive en la tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea jade se quiebra. aunque sea oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra, no para siempre en la tierra: sólo un poco aquí;. An nochipa tlalticpac ¿Cuix oc nelli nemohua in tlalticpac Yhui ohuaye?...