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25 poemas aleatorios en audio | |
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Viento entero
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
El presente es perpetuo Los montes son de hueso y son de nieve están aquí desde el principio El viento acaba de nacersin edad como la luz y como el polvoMolino de sonidos el bazar tornasoleatimbres motores radios el trote pétreo de los asnos opacos cantos y quejas enredados entre las barbas de los comerciantes... | |
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Recóndita espiral
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Aurora Reyes Por Aurora Reyes | |
Aérea faz de roca construida, suspendida en la noche de la infancia. Recuerdas idolátricos perfiles de inarmónica danza. ¿Eres diáfana sombra o luz caída, anticipada muerte rescatada, perímetro de ausencia o invadida forma de realidad acumulada? Entre muros de angustia vacilante... | |
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Mi villa
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Ramón López Velarde Por Pepe Alameda | |
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una... | |
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Un beso nada más
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Manuel María Flores Por Frank Moro | |
Bésame con el beso de tu boca, cariñosa mitad del alma mía: un solo beso el corazón invoca, que la dicha de dos... me mataría. ¡Un beso nada más!... Ya su perfume en mi alma derramándose la embriaga y mi alma por su beso se consume y por mis labios impaciente vaga... | |
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Nocturno llanto
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
Ese llanto invencible que brota a media noche, cuando nadie nos ve ni nuestros propios ojos pueden atestiguarlo, porque es llanto reseco, privado de su sal, desvestido de linfa, con aridez de fiebre y amargo como el humo de los remordimientos. Ese llanto que irrumpe sin causa y sin... | |
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Cobardía
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Amado Nervo Por Rosa Furman | |
Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza! ¡Qué rubios cabellos de trigo garzul! ¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul... Pasó con su madre. Volvió la cabeza: ¡me clavó muy hondo su mirada azul! Quedé como en éxtasis... Con febril premura,... | |
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Todo se deja, así (fragmentos)
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Era todo tan leve como el punto más liviano del sol cuando amanece. Era todo tan suave como el higo picoteado de pájaros con sueño. Era luz que se quiebra en tu sonrisa suspendiendo sus frutos en la sombra. Era todo tan tenue que cabía en un adiós o en una bienvenida. Era todo tan... | |
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Pompeya
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
La tempestad de fuego nos sorprendió en el acto de la copulación. No fuimos muertos por el río de lava. Nos ahogaron los gases; la ceniza nos sirvió de sudario. Nuestros cuerpos continuaron unidos en la roca: petrificado espasmo interminable... | |
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Espejo y agua
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Tu alma en mí dejó su fría imagen, sólo recuerdo de lo que vivías, y si al espejo miro y me reflejo allí encuentro tus ojos, tu silencio de cera con un reposo de apagado aliento, como si descendiendo arenas o un tropel de recuerdos sobre mi piel, con sosegado paso hacia el cristal... | |
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Hierro nocturno
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Mucho antes de que estas montañas ratas grises en la solapa aguda del sol antes que cárceles de cieno y luz fueran para mi espíritu domesticado por los azotes inmisericordes del Belcebú embrutecido en mi secreta epidermis el gran reloj del mar meciendo sus aguas sin escoria... | |
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Discurso por las flores
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
Entre todas las flores, señoras y señores, es el lirio morado la que mas me alucina. Andando una mañana solo por Palestina, algo de mi conciencia con morados colores tomó forma de flor y careció de espinas. El aire con un pétalo tocaba las colinas que inaugura la piedra de los alrededores... | |
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El caballero de la yerbabuena
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José Juan Tablada Por Sergio de Alva | |
El erudito habla del pasado y la chica loca-de-su-cuerpo..., del futuro. Un beluario de peces de colores ansía gozar del instante de azogue que le escurre entre las manos... | |
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La noria
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Jaime Torres Bodet Por Jaime Torres Bodet | |
He tocado los límites del tiempo. Y vuelvo del dolor como de un viaje alrededor del mundo... Pero siento que no salí jamás, mientras viajaba, de un pobre aduar perdido en el desierto. Caminé largamente, ansiosamente, en torno de mi sombra. Y los meses giraban y los años como giran... | |
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Horóscopo envidiable
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Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
Por el vértigo y para el vértigo se quiebran las tejas de las casas, los retoños apenas nacidos, los cementerios de veletas. Se despedazan después fachadas suntuarias, el huracán arrasa botones de camisa, nidos, ventisqueros, plácidas esteras navales que la marea también deshoja. No obstante, flotaron sin merma edades de las que nadie se acordaba y yo, nómada entre poblaciones sin peso, gocé de los momentos en que la esposa del amor tiene para los hombres una intención profunda y dulce; amé las suntuosas exequias que Dios depara a su universo, la hora presta a resurgir, a caer ... | |
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Asaltos a la memoria
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Amanece, en las macetas de la ventana arden los geranios. Un vaho lechoso entra en el viento. Corre el día hacia las dunas de la oscuridad. Después de avanzada la noche me desprendo abajo quedan mi piel, mis huesos. Me echo de picada a las profundidades, atravieso el infierno... | |
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Mis quejas pretendo dar...
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Laura Castanedo | |
Mis quejas pretendo dar en estilo tosco y llano, que el hablar muy cortesano no es término de cobrar. Y es bien que el ardid deshaga de quien, con tanta malicia, me concede la justicia para negarme la paga. Pues con intención doblada, sólo por hacerme mal, con tan notorio caudal, me... | |
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Horas de junio
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Carlos Pellicer Por Luis Illán Torralba | |
Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre tuya y mía corre al alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche ni de... | |
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Donde sólo se habla del amor
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
A los hombres, a las mujeres que aguardan vivir sin soledad, al espeso camaleón callado como el agua, al aire arisco (es el aire un pájaro atrapado), a los que duermen mientras sostengo mi vigilia, a la mujer sentada en la plaza vendiendo su silencio. En fin, diciendo ciertas cosas... | |
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Mejor que el vino
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Quinto y Vatinio dicen que mis versos son fríos. Quinto divulga en estrofas yámbicas los encantos de Flavia. Vatinio canta conyugales y grises placeres. Pero yo, Claudia, no he arrastrado tu nombre por las calles y plazas de Roma. Y el pudor y la astucia me obligan a guardar tales ansias... | |
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Me siento fuera de sentido...
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Nezahualcóyotl Por Chicuace in Tonatiuh | |
Me siento fuera de sentido, lloro, me aflijo, cuando pienso, digo y recuerdo: ¡Oh, si nunca yo muriera, oh, si nunca desapareciera! ¡Allá donde no hay muerte, allá donde se alcanza la victoria, que allá yo fuera! ¡Oh, si nunca yo muriera, oh, si nunca desapareciera!..... | |
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Los ojos verdes
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Solemnidad de tigre incierto, ahí en sus ojos vaga la tentación y un náufrago se duerme sobre jades pretéritos que aguardan el día inesperado del asombro en épocas holladas por las caballerías. Ira del rostro, la violencia es río que despeña en la quietud el valle, azoro donde el tiempo se abandona a una corriente análoga... | |
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Muérdagos furiosos retintaron los árboles...
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
Muérdagos furiosos retintaron los árboles. Hubo una llamarada en cada objeto. La misma inquieta llama compartida por los amantes frente a sí ante la suave y lenta tela que desciende hasta que al fin, noche de luna, desnuda como un dedo ensortijado, renaces desde siempre: En tiestos... | |
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En la muerte de la excelentísima señora marquesa de Mancera
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Guadalupe (Pita) Amor | |
De la beldad de Laura enamorados los cielos, la robaron a su altura, porque no era decente a su luz pura ilustrar estos valles desdichados. O porque los mortales, engañados de su cuerpo en la hermosa arquitectura, admirados de ver tanta hermosura no se juzgasen bienaventurados. Nació donde el Oriente... | |
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Lagarto
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Jorge Fernández Granados Por Jorge Fernández Granados | |
Camina como un dragón caído que fue despojado del fuego y de las alas. Sobreviviente de una raza de gigantes, hoy luce el agazapado apetito de la demora, el lento, hastiado zigzaguear de un pesimista. Es una piedra en el centro del desierto. Hay otro tiempo detrás de sus ojos... | |
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Mariposa de obsidiana
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Mataron a mis hermanos, a mis hijos, a mis tíos. A la orilla del lago Texcoco me eché a llorar. Del Peñon subían remolinos de salitre. Me cogieron suavemente y me depositaron en el atrio de la Catedral. Me hice tan pequeña y tan gris que muchos me confundieron con un montoncito de... | |
