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25 poemas aleatorios en audio | |
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Hay palabras verdaderas en la tierra
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Hay palabras verdaderas en la tierra? ¿Acaso hablamos algo verdadero aquí, dador de la vida? Sólo soñamos, sólo nos levantamos del sueño. Sólo es como un sueño... Nadie habla aquí de verdad...¿Acaso son verdaderos los hombres? Si no, ya no es verdadero nuestro canto. ¿Qué está por ventura en pie?... | |
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Estos vientos de marzo y febrero...
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Estos vientos de marzo y febrero, ¡ay, estos vientos!, estos vientos espesos de vida que fecundan el vientre de la primavera, me han traído noticias que derrumbaron con seco trueno los muros de mi vida. | |
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Anunciación
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Inserto en soledad de palabra vertida que apenas hiriera el silencio, siento la voz del sueño con su descenso casi imperceptible y sus labios de hielo, mas no el letal dolor que de mí nace, ni la perenne dicha del misterio aclarado más allá de las cosas, del último verano de la... | |
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Nocturno de los ángeles
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Se diría que las calles fluyen dulcemente en la noche. Las luces no son tan vivas que logren desvelar el secreto, el secreto que los hombres que van y vienen conocen, porque todos están en el secreto y nada se ganaría con partirlo en mil pedazos si, por el contrario, es tan dulce... | |
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La palabra
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Ahora, cuando se apaga el fuego que arrasó mis llanuras, con su gemido estéril, convalezco bajo un sol tibio con la fuerza enarcada. Sabiamente me alimenta la miel de una colmena inefable. Acaricio la exactitud de las celdillas e infatigable, se enardece mi espíritu, aletea... | |
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La silla
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Si tengo que mirar un día la silla como la miro ahora y tengo que callar a los poetas para decir tan sólo es negra (Y una callejuela de árboles suntuosos se detiene sombra y sopla en los follajes) si tengo que mirar de día la silla y estrecharla y sostenerla (como a una ola hueca... | |
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Post-scriptum
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Mi antagonista (que soy siempre yo) me dice: Muy sencillo. Has resuelto tu problema como Spinoza, more geometricum : un lugar, una forma para permanecer y una función, quizá, para cumplir. Pero se te ha olvidado decir quién supervisa la coincidencia exacta entre el tornillo y lo... | |
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Dime tú si no es cierto
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Dime tú si no es cierto que el techo de esta casa es todo de verdad, que es la verdad más plena de todo lo construido, el muro en más reposo, la redención de tantos errores y desvíos, la mano que disculpa, el anhelado fin de las hostilidades, la prueba que buscábamos desde el primer ladrillo... | |
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Valle de México
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
El día despliega su cuerpo transparente. Atado a la piedra solar, la luz me golpea con sus grandes martillos invisibles. Sólo soy una pausa entre una vibración y otra: el punto vivo, el afilado, quieto punto fijo de intersección de dos miradas que se ignoran y se encuentran en mí. ¿Pactan? ... | |
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El artista (II)
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Me he inclinado desde fuera a mirar este libro ya concluido. ¿Qué es lo que veo? ¿Qué es lo que he dado? Señales. Señales que me rodean, me muerden, me injurian. Estoy como Velázquez, fuera de la pintura, odiando. Y no me encuentro delante de las cosas sino dentro. Ver duele. Imágenes... | |
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Canción para la golondrina
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
La golondrina es animal corriente, es obvia su semejanza con el torso de una mujer flaca aullando en la cama de los árboles; tocan sus plumas más ocultas las ramas con el viento; es obvia su semejanza con sus piernas, sus caderas (la línea)... | |
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Mi villa
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Ramón López Velarde Por Pepe Alameda | |
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una... | |
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A las tres y veinte...
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
A las tres y veinte como a las nueve y cuarenta y cuatro, desgreñados al alba y pálidos a medianoche, pero siempre puntualmente inesperados, sin trompetas, calzados de silencio, en general de negro, dientes feroces, voces roncas, todos ojos de bocaza, se presentan Tedevoro y Tevomito, Tli... | |
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Yo no lo sé de cierto
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Yo no lo sé de cierto, pero supongo que una mujer y un hombre algún día se quieren, se van quedando solos poco a poco, algo en su corazón les dice que están solos, solos sobre la tierra se penetran, se van matando el uno al otro. Todo se hace en silencio. Como se hace la luz dentro... | |
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El fantasma
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Salvador Díaz Mirón Por Fernando Díez de Urdanivia | |
Blancas y finas, y en el manto apenas visibles, y con aire de azucenas, las manos -que no rompen mis cadenas. Azules y con oro enarenados, como las noches limpias de nublados, los ojos que contemplan mis pecados. Como albo pecho de paloma el cuello, y como crin de sol barba y cabello... | |
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Gato en la noche
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
El gato no se sube a la mesa, ni menos a las siete de la tarde cuando en julio comienza a oscurecer. Ronda por toda la casa, inquieto, buscando el paso entre el día y la noche, asuntos diferentes de tratar... | |
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Canto de Nezahualcóyotl
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
He llegado aquí, soy Yoyontzin. Sólo flores deseo, ha venido a estar deshojando flores sobre la tierra. Allá corto la flor preciosa, corto la flor de la amistad: junto contigo, con tu persona; ¡oh príncipe! Yo Nezahualcóyotl, el señor Yoyontzin. Nezahualcoyotl icuic Nihualacic ye... | |
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Eso me basta
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Amado Nervo Por Enrique Rambal | |
Este libro tiene muchos precedentes, tantos como gentes habrán sollozado por un bien amado, desaparecido, por un gran amor extinguido. Tal vez muchos otros lloraron mejor su dolor que yo mi inmenso dolor, quizá (como eran poetas mayores) había en sus lágrimas muchos más fulgores..... | |
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El día empuja en el alba...
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
El día empuja en el alba cuerpos de humo blanco casas de niebla donde una ventana se abre con una cara azul cúpulas y cabezas de niño construidas hacia el fondo del cielo papeles curvados que en el viento son astros borrosos animalia que no sube por los intermitentes peldaños de la nube ... | |
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Los chichimecas
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
En el año 5-Caña vinieron a acercarse los chichimecas: vivían como flechadores (cazadores), no tenían casas, no tenían tierras, su vestido no eran tilmas tejidas, solamente pieles de animal era su vestido, sólo con yerba hacían su vestido. Sus hijos sólo en redecillas en huacales... | |
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Anestecia final
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
La muerte bajo el agua y la noche navega lentamente. Herida va mi sangre, más ligera que el sueño y el despertar sediento del inicial recuerdo. Una mortal navegación a oscuras, marítimo dolor, cristal amargo; un estar descendiendo sin encontrarse asido, como un río que fuera de los... | |
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El oficio del río
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Es oficio del río descifrar el secreto del agua. A los hombres del mundo, las mujeres, los niños, corresponde también descifrar el oficio del río. Como un río nacemos, sorteamos peligros, nuestro cauce se ensancha. Otras aguas nos hacen crecer: manantiales y lluvias, hilos de agua, nos nutren... | |
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Identidad
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
En el patio un pájaro pía, como el centavo en su alcancía. Un poco de aire su plumaje se desvanece en un viraje. Tal vez no hay pájaro ni soy ése del patio en donde estoy. De: Días hábiles | |
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Oreja
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
No sé por qué veredas de dulzura el aire va corriendo hacia tu encuentro; hay algo en la mañana que por dentro un rio de sonidos te murmura. Parecería un himno de ternura que en tu profundidad hallara centro o que buscando protección, adentro las palabras... | |
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Tía Chofi
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi, pero esa tarde me fui al cine e hice el amor. Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta con tus setenta años de virgen definitiva, tendida sobre tu catre, estúpidamente muerta. Hiciste bien en morirte, tía Chofi... | |
