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25 poemas aleatorios en audio | |
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Los días delirantes
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Flamea el topacio de tus cabellos. Nunca volverás a los días delirantes en que tensabas disparando al viento mis sueños de muchacha. Y yo siempre lejos de ti revolcando ocho veces al mar en las jibas del tiempo. Ayer, cuando el temblor de tu roce... | |
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Al espejo
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
Me quedo en tus pupilas, sin convite a tu fiesta de fantasmas. Adentro todos trenzan sus efímeros lazos, yo solo afuera, y sin amor, mas prisionero, yo, mozo de cordel, con mi lamento, a tu ventana, yo, nuevo triste, yo, nuevo romántico. Dentro de ti, las nupcias de hielo al sol del... | |
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Existamos aquí
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Tienen raíz, son verdaderos los hombres? Nadie acabará de entender lo que es tu riqueza, lo que son tus flores, ¡Inventor de ti mismo! Sin terminar dejamos las cosas. Por esto lloro, me aflijo. Aquí entrelazo con flores, a la nobleza, a los amigos. ¡Alegraos! Nuestra casa común es la tierra... | |
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Nocturno miedo
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Todo en la noche vive una duda secreta: el silencio y el ruido, el tiempo y el lugar. Inmóviles dormidos o despiertos sonámbulos nada podemos contra la secreta ansiedad. Y no basta cerrar los ojos en la sombra ni hundirlos en el sueño para ya no mirar, porque en la dura sombra y en... | |
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En la muerte de la excelentísima señora marquesa de Mancera
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Guadalupe (Pita) Amor | |
De la beldad de Laura enamorados los cielos, la robaron a su altura, porque no era decente a su luz pura ilustrar estos valles desdichados. O porque los mortales, engañados de su cuerpo en la hermosa arquitectura, admirados de ver tanta hermosura no se juzgasen bienaventurados. Nació donde el Oriente... | |
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Hacia el cristal secreto de los frutos
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Dios mío, de tus labios bajan ríos de luz hacia el cristal secreto de los frutos y amanecen maduros. Muchos hombres vienen al mundo a buscarse un lugar. Yo he venido en éxtasis desde el alba, atraída al aroma que escapa de tus cestos, pidiendo dormir entre tus frutos esta noche... | |
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Idilio incorpóreo
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
Por qué temer a la muerte, sí es ella la quediariamente desciende por las noches,a dormirnos y a dormir con nosotros? Todas las noches, a la misma hora, una paloma de penumbra blanca llega volando a tranformarse en sueño para dormirnos en sereno idilio... | |
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Es tan blanca, tu piel, como la nieve...
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Fernando del Paso Por Fernando del Paso | |
Es tan blanca, tu piel, como la nieve. La nieve quiere al sol por lo brillante. Y el sol, que se enamora en un instante, se acuesta con la nieve y se la bebe. El sol, aunque es muy grande, no se atreve a hacerse olvidadizo y arrogante: se acuerda de su novia fulgurante y se pone a... | |
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En México, donde tu fuego tampoco podrá extinguirse
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Será porque hoy tu fotografía junto a mí es una lámpara de fuego y ha venido un poeta de España que persigue tus pasos por la calle de Nápoles de la ciudad de México. Será porque duermes entre peces de tierra y no hay una paloma sobre tu pecho y tu espalda se ha quedado en silencio... | |
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He aquí que estamos reunidos...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
He aquí que estamos reunidos en esta casa como en el Arca de Noé: Blanca, Irene, María y otras muchachas, Jorge, Eliseo, Oscar, Rafael... Vamos a conocernos rápidamente y a fornicar y a olvidarnos. El buey, el tigre, la paloma, el lagarto y el asno, todos justos bebemos, y nos... | |
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La septuagésima séptima
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
pues todo hacia un limitado fin se encamina la cabra la piedra la estrella el paso decidido todo un fin próximo y sabido al migajón a la pulga al agua ¿al agua dije? ¿se acabarán el agua el fuego el viento y la tierra? mucho más pronto que la sorpresa de imaginarlo... | |
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Piedra nativa
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
La luz devasta las alturas Manadas de imperios en derrota El ojo retrocede cercado de reflejos Países vastos como el insomnio Pedregales de hueso Otoño sin confines Alza la sed sus invisibles surtidores Un último pirú predica en el desierto Cierra los ojos y oye... | |
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Estancias en el desierto
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Aurora Reyes Por Aurora Reyes | |
Ardiente, nueva luz abre mis ojos. Renace adulta la infantil mirada. Crecen los ecos de tu poblada ausencia, presente y encendida en la distancia. A la espalda del cielo se desnudan las sombras. Brota su lirio el día. Huérfana sonrisa camina sobre el alba. Hay una casa gris, una carreta... | |
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Cerezas
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Ramón Xirau Por Ramón Xirau | |
Rojas las cerezas, rojo el claustro iluminado de vidas limpias. Claridad. ¿El sol, cántico de fuego? Rojas las cerezas todo luz, todo mar todo claustro. Cireresa Octavio Pazen seu aniversario Vermelles les cireres, vermell el claustre... | |
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Mutaciones
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Un Coyote Emplumado es más que un lobo sin manada es menos que un árbol sin raíces es más que el aire sin ninguna fronda menos que esa puerta que la cierra el viento es más que un río arrastrando troncos y animales menos que un ciervo yugulado en la espesura es más que cualquier... | |
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Perfumes de Haba Tonka
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Francisco González Léon Por Hugo Gutiérrez Vega | |
La tabaquera de mi tío Jacinto: de aquel mi tío abuelo a quien yo conocí de rapazuelo... Tabaquera que encontrarme suelo junto al estuche de peluche y broche que enmarca una belleza de mujer, en el azogue viejo de un primitivo Daguer grabado sobre un espejo. Tabaquera de negra goma... | |
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Al lector
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Aquí están los rencores. Los escribí pensando en ti. Creí por un momento que eran flores que amanecían en abril. Pero al poner la mano me han herido, ¡puta, si me han herido!, me han lastimado hasta sangrar, hasta aullar de dolor, hasta quejarme inmensamente en la noche... | |
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Ayer estuve observando a los animales...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden. ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo... | |
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Bellísima
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Y si uno de esos ángeles me estrechara de pronto sobre su corazón, yo sucumbiría ahogado por su existencia más poderosa. Rilke, de nuevo Óigame usted, bellísima, no soporto su amor. Míreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un... | |
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Nocturno amor
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
El que nada se oye en esta alberca de sombra no sé cómo mis brazos no se hieren en tu respiración sigo la angustia del crimen y caes en la red que tiende el sueño. Guardas el nombre de tu cómplice en los ojos pero encuentro tus párpados más duros que el silencio y antes que compartirlo matarías el goce de entregarte en el sueño... | |
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Elegías del amado fantasma (Tercera elegía)
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Rosario Castellanos Por Carmen Farías | |
Como la cera blanda, consumida por una llama pálida, mis días se consumen ardiendo en tu recuerdo. Apenas iluminas el túnel de silencio y el espanto impreciso hacia el que paso a paso voy entrando. Algo vibra en mi ser que aún protesta contra el alud de olvido... | |
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La mesa
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
A veces la madera de mi mesa tiene un crujido oscuro, un desgarrón difuso de tormenta. Una periódica migraña la tortura. Sus fibras ceden, se descruzan, buscan un acomodo más humano. Es la madera que recuerda viejos brazos. Y que recuerda que reverdecían... | |
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Rencor al olvido
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Mezclado al aire tibio y sosegado con que duermes resuena el eco de otro aliento, tembloroso en la distancia mas fresco en el hurgar de mi memoria cavilante al filo de un amanecer que se retrasa al compás de manecillas tercas que van dejando caer, sobre las cosas que más quieres;... | |
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Canto (III)
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Mario Bojórquez Por Mario Bojórquez | |
Te acercas A los patios De las primeras casas El ruido De tus trastos Altera los ladridos Pareces Una sombra Que se mueve En el aire De: El deseo postergado Premio Nacional de Poesía Aguascalientes... | |
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Amigos míos, poneos de pie
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
Amigos míos, poneos de pie! Desamparados están los príncipes, yo soy Nezahualcóyotl, soy el cantor, soy papagayo de gran cabeza. Toma ya tus flores y tu abanico ¡con ellos ponte a bailar! Tú eres mi hijo, tú eres Yoyontzin. Toma ya tu cacao, la flor del cacao, ¡que sea ya bebida!... | |
