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25 poemas aleatorios en audio | |
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Pierna
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Con rango de columna se levanta por cimentar mejor la arquitectura. Estípite de carne. Vestidura hasta donde termina su ágil planta. Tendido puente donde se quebranta la fortaleza en dos. Puente de altura a lo largo de la musculatura que al subir por los muslos se agiganta... | |
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Sollozos
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Yo siempre llego tarde a los entierros, cuando los ojos de los concurrentes se han secado y algunos ya olvidaron la cara del difunto, qué edad tenía, de qué murió. Entonces llego yo con mi llanto anacrónico, con el negro de mi luto en todo su candor aún, reparto abrazos como incendios... | |
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Vigilias
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Quise que me conociera como realmente soy. Dejé atrás todas las trampas. En estado de alcohol grité, imploré, ofendí; vomité dolor y miedo sobre su regazo. Cuando me vio, sombrío en la humedad, febril por el desorden, revolcado y puro, casi un recién nacido, sin duda por el tanto amor, sin duda, escupió sobre mi rostro, huyó... | |
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No lo puedo evitar
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Sabeli Ceballos Franco Por Sabeli Ceballos Franco | |
no te imaginas qué bien me veo hoy con el orgullo abanderando la cabeza con qué garbo me iré andando hacia [el trabajo con la sonrisa terca como una etiqueta que se asoma por el vestido ¡qué buen porte! dirán los que me [vean ¿a qué se debe? inquirirán muertos [de envidia lo... | |
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El proscrito
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Agua reverdecida, la palabra que fue apariencias turba nuevamente: catástrofe encima de la cal, ávida vid que apresurada cae de vuelo a onda a eterna superficie hendiendo el demorado ardor de la quietud. Donde el hastío los naufragios cubre, su exhalación levanta en vendaval... | |
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Consejos de un padre a su hija
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Aquí estás, mi hijita, mi collar de piedras finas, mi plumaje de quetzal, mi hechura humana, la nacida de mí. Tú eres mi sangre, mi color, en ti está mi imagen. Ahora recibe, escucha: vives, has nacido, te ha enviado a la tierra el Señor Nuestro, el Dueño del cerca y del junto, el hacedor de la gente... | |
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Turner´s landscape
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Hay demasiada primavera en el aire. El excesivo fasto augura la pobreza. Nadie puede guardar unos segundos de esta tarde para alumbrarse en el invierno (yo oigo la impugnación de las hormigas). El campo de Inglaterra es un jardín ilimitado... | |
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Los recuerdo turgentes y temblones...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Los recuerdo turgentes y temblones, tu grandes, densos pechos juveniles, tímidos y procaces, pastoriles, frescos como aromáticos melones. Eran el más solemne de tus dones cuando al fin liberabas sus perfiles en cuartos cursis de moteles viles... | |
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Ultimo viaje
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Enrique González Martínez Por Enrique Lizalde o Gastón Melo | |
Camino del silencio se ha ido. Va adelante de mí. Lleva su antorcha a salvo ya de la traición del aire. Va musitando el verso que no pudo decir la última tarde. Se perdió su sonrisa, y en sus ojos tiembla el hondo pavor del que ya sabe. Lo llamo, lo persigo. Ya no vuelve el rostro a mí... | |
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Profilaxis
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Los amantes se aman, en la noche, en el día. Dan a los sexos labios y a los labios sexos. Chupan, besan y lamen, cometen con sus cuerpos las indiscreciones de amoroso rigor, mojan, lubrican, enmielan, reconocen. Pero al concluir el asalto, los dos lavan sus dientes con distintos... | |
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Hombro
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Se te sube el desdén o se te baja por el pesar te abates y sumisa se te cuelga del frio la camisa cuando el invierno afila su navaja al buscar el refugio y la migaja tu relieve de ornato y de repisa confunde a la paloma que improvisa el canto arrullo con que te agasaja... | |
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Mi secreto
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Amado Nervo Por Enrique Rambal | |
Mi secreto? ¡Es tan triste! Estoy perdido de amores por un ser desaparecido, por un alma liberta, que diez años fue mía, y que se ha ido... ¿Mi secreto? Te lo diré al oído: ¡Estoy enamorado de una muerta! ... | |
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Nocturno miedo
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Todo en la noche vive una duda secreta: el silencio y el ruido, el tiempo y el lugar. Inmóviles dormidos o despiertos sonámbulos nada podemos contra la secreta ansiedad. Y no basta cerrar los ojos en la sombra ni hundirlos en el sueño para ya no mirar, porque en la dura sombra y en... | |
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No oyes ladrar a los perros
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Juan Rulfo Por Juan Rulfo | |
Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte. No se ve nada. Ya debemos estar cerca. Sí, pero no se oye nada. Mira bien. No se ve nada. Pobre de ti, Ignacio. La sombra larga y negra de los hombres siguió moviéndose de arriba abajo, trepándose a las piedras... | |
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Valium 10
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Rosario Castellanos Por Nuria del Saz | |
A veces (y no trates de restarle importancia diciendo que no ocurre con frecuencia) se te quiebra la vara con que mides, se te extravía la brújula y ya no entiendes nada. El día se convierte en una sucesión de hechos incoherentes, de funciones que vas desempeñando por inercia... | |
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Mutaciones
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Un Coyote Emplumado es más que un lobo sin manada es menos que un árbol sin raíces es más que el aire sin ninguna fronda menos que esa puerta que la cierra el viento es más que un río arrastrando troncos y animales menos que un ciervo yugulado en la espesura es más que cualquier... | |
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Rosa del aire, pétalo vencido...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Rosa del aire, pétalo vencido; onda en el mar del Tiempo sin arena; caricia, sed, espuma, gloria, pena ; breve fulgor del astro presentido. Día fugaz apenas poseído que forja y bruñe grávida cadena; triunfo que en la memoria se enajena, posesión del recuerdo en el olvido... | |
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Carta a mis amigos pintores
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Iba por las calles viendo el esplendoroso andar de las mujeres bellas, compungido por mi azarosa consistencia de venado; a través de la campana de humo, que tarde o temprano tañerá por nuestra retirada, hendía el prepotente sol y nos tocaba con indiferencia... | |
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Hoy como nunca
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Ramón López Velarde Por Enrique Lizalde | |
Hoy como nunca, me enamoras y me entristeces; si queda en mí una lágrima, yo la excito a que lave nuestras dos lobregueces. Hoy, como nunca, urge que tu paz me presida; pero ya tu garganta solo es una sufrida blancura, que se asfixia bajo toses y toses, y toda tu una epístola de... | |
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Irrealidad
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Nada es real el amor está detrás de cualquier puerta (¿pero cuál?) desconocido al que estuve a punto de hallar tantas veces sin conseguirlo. La mitad de mi vida lo he intentado. Nada es real mundo que se construye como una garra del sueño higo inmaduro soledad sola dicha dicha repetida... | |
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Poema en tiempo de guerra
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
No me duele morir. Tengo hambre de tiempo, costra de las cosas, de destrucción, de lucha; somos la imagen del derrumbe, una montaña contraída de ácidos; bebemos agua serenada y un diamante es el cimiento sobre el cual construimos edificios de espuma. Apenas se puede avanzar porque... | |
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Esta desmemoria mía
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Yo no tengo memoria para las cosas que pergeño. Las olvido con una torpe facilidad. Y se despeña mi prosa por abismos fascinantes, y los versos esfuman su tozudez como si nada. A veces ni siquiera recuerdo los favores de la bastarda musa pasajera, ni los ayes nerviosos del alumbramiento... | |
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El retorno maléfico
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Ramón López Velarde Por Enrique Lizalde | |
Mejor será no regresar al pueblo, al edén subvertido que se calla en la mutilación de la metralla. Hasta los fresnos mancos, los dignatarios de cúpula oronda, han de rodar las quejas de la torre acribillada en los vientos de fronda. Y la fusilería grabó en la cal de todas las paredes... | |
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Canto (XI)
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Mario Bojórquez Por Mario Bojórquez | |
Porque dejan tus manos el cincel en el borde de antiguas limaduras Tus manos que labraron tu boca para decir palabras donde el norte crecía Nada Ni un cabalgar de noche a lomos de la savia Un continente errante en la espalda encorvada Un mínimo silencio que diga sí, adelante Que te... | |
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La poesía
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Para escribir poemas, para ser un poeta de vida apasionada y romántica cuyos libros están en las manos de todos y de quien hacen libros y publican retratos los periódicos, es necesario decir las cosas que leo, esas del corazón, de la mujer y del paisaje, del amor fracasado y de la... | |
