☰ menú
 


25 poemas aleatorios en audio

 
   Sollozos Sollozos  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      Por Fabio Morábito    
primeros versos

Yo siempre llego tarde a los entierros, cuando los ojos de los concurrentes se han secado y algunos ya olvidaron la cara del difunto, qué edad tenía, de qué murió. Entonces llego yo con mi llanto anacrónico, con el negro de mi luto en todo su candor aún, reparto abrazos como incendios...

 
   De tu centro entrañable la noche se derrama... De tu centro entrañable la noche se derrama... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Tomás Segovia    
primeros versos

De tu centro entrañable la noche se derrama tú sola por los dos la traes a nuestra casa lleva su sello por los dos tu cuerpo solo huele a antiguos metales la efusión de tu sangre a luna de hondas minas y mercurial tiniebla son el fuego y la sombra un solo óxido...

 
   Dolor Dolor de Enrique González Martínez

   Enrique González Martínez
      Por Enrique Lizalde o Gastón Melo    
primeros versos

Mi abismo se llenó de su mirada, y se fundió en mi ser, y fué tan mía, que dudo si este aliento de agonía es vida aún o muerte alucinada. Llegó el Arcángel, descargó la espada sobre el doble laurel que florecía en el sellado huerto... Y aquel día volvió la sombra y regresé a mi nada...

 
   Noche rústica de Walpurgis Noche rústica de Walpurgis de Manuel José Othón

   Manuel José Othón
      Por Claudio Obregón y Gastón Melo    
primeros versos

Coge la lira de oro y abandona el tabardo, descálzate la espuela, deja las armas que para esta vela no has menester ni daga, ni tizona. Si tu voz melancólica no entona ya sus himnos de amor, conmigo vuela a esta región que asombra y que consuela; pero antes ciñe la triunfal corona...

 
   Oigo los coches Oigo los coches de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      Por Fabio Morábito    
primeros versos

En la mañana oigo los coches que no pueden arrancar. A lo mejor, entre los árboles, hay pájaros así, que tardan en lanzarse al diario vuelo, y algunos nunca lo consiguen. Me alegro cuando un auto, enfriado por la noche, recuerda al fin la combustión y prende sus circuitos. Qué...

 
   El mar sigue adelante El mar sigue adelante de José Emilio Pacheco

   José Emilio Pacheco
      Por José Emilio Pacheco    
primeros versos

Entre tanto guijarro de la orilla no sabe el mar en dónde deshacerse ¿Cuándo terminará su infernidad que lo ciñea la tierra enemiga como instrumento de tortura y no lo deja agonizar no le otorga un minuto de reposo? Tigre entre la olarasca de su absoluta impermanencia Las vueltas...

 
   Moisés Moisés de Enriqueta Ochoa

   Enriqueta Ochoa
      Por Enriqueta Ochoa    
primeros versos

De la transparencia nutricia del agua provenimos. Mosché, salvado de las aguas, fue su nombre; el relámpago de la cólera, su sombra. Marcado al descuajar de su raíz a un hombre, vagó dentro de sí perdido como gota de agua en el vaso de la eternidad...

 
   Yalentay Yalentay de Jaime Augusto Shelley

   Jaime Augusto Shelley
      Por Jaime Augusto Shelley    
primeros versos

Queda mucho de las sombras primeras. El sol, espejo y humo, erecto, achica su ojo tutelar y se mece, inconforme, sobre las cosas de barro. Yalentay, ensimismado, abre los brazos: intenso invierno es su susurro. Y sus hijos, y los padres de esos hijos, que también se han marchado,...

 
   Difícilmente, avanzando milímetros por año... Difícilmente, avanzando milímetros por año... de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

Difícilmente, avanzando milímetros por año, me hago un camino entre la roca. Desde hace milenios mis dientes se gastan y mis uñas se rompen para llegar allá, al otro lado, a la luz y el aire libre. Y ahora que mis manos sangran y mis dientes tiemblan, inseguros, en una cavidad rajada por la sed y el polvo...

 
   Pequeña del amor Pequeña del amor de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Pequeña del amor, tú no lo sabes, tú no puedes saberlo todavía, no me conmueve tu voz ni el ángel de tu boca fría, ni tus reacciones de sándalo en que perfumas y expiras, ni tu mirada de virgen crucificada y ardida. No me conmueve tu angustia tan bien dicha, ni tu sollozar callado y...

 
   Masculino femenino Masculino femenino de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Tomás Segovia    
primeros versos

Mi ser gris te redime De tu bella cadena de contrastes Mi lenta fuerza gris Mi fluido peso extenso Tu vida que se atrasa Cosechando tus huellas Belleza cuesta arriba Y teje para luego Tu vida y yo cuchicheamos Un escalón abajo de tus ritos Soy la alegría de una luz de un gris Mira de...

 
   Estoy acostada en la misma cama... Estoy acostada en la misma cama... de Juan Rulfo

   Juan Rulfo
      Por Juan Rulfo    
primeros versos

Estoy acostada en la misma cama donde murió mi madre hace ya muchos años; sobre el mismo colchón; bajo la misma cobija de lana negra con la cual nos envolvíamos las dos para dormir. Entonces yo dormía su lado, en un lugarcito que ella me hacía debajo de sus brazos. Creo sentir todavía el golpe pausado de su respiración...

 
   Aviso Aviso de Jaime Augusto Shelley

   Jaime Augusto Shelley
      Por Jaime Augusto Shelley    
primeros versos

Se solicita un patio con macetas rojas y vaho de ladrillo recién regado. Árboles de altura con pájaros silvestres que hagan su ritual de baño y desayuno en una fuente de labra sencilla que enmohezca a ritmo su apacible trazo. Un hogar se solicita. De cancel abierto. De: Patria...

 
   A dónde iremos A dónde iremos de Nezahualcóyotl

   Nezahualcóyotl
      Por Raúl Dantés    
primeros versos

A dónde iremos donde la muerte no exista? Más, ¿por ésto viviré llorando? Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre. Aún los príncipes a morir vinieron, los bultos funerarios se queman. Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre...

 
   A estas horas, aquí A estas horas, aquí de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Habría que bailar ese danzón que tocan en el cabaret de abajo, dejar mi cuarto encerrado y bajar a bailar entre borrachos. Uno es un tonto en una cama acostado, sin mujer, aburrido, pensando, sólo pensando. No tengo hambre de amor , pero no quiero pasar todas las noches embrocado...

 
   En las tardes... En las tardes... de Víctor Sandoval

   Víctor Sandoval
      Por Víctor Sandoval    
primeros versos

En las tardes, cuando los hombres besan a sus mujeres por las calles y se hacen el amor como jóvenes bestias. Cuando los que practican este duro oficio de inconformes convierten los cafés en las repúblicas del ocio y la utopía. Cuando se enciende en las ventanas el relámpago gris de...

 
   He emblanquecido mi pelo... He emblanquecido mi pelo... de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

He emblanquecido mi pelo en busca de una virtud; no perdí la juventud, pues la invertí en ese anhelo. Supe de amor y desvelo cuando nacieron mis hijos, mantuve los ojos fijos al descubrir la Belleza y ha podido mi cabeza descifrar sus acertijos...

 
   Cuerpo a la vista Cuerpo a la vista de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Pablo López del Castillo    
primeros versos

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo: tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar, tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas, tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada, sitios en donde el tiempo no transcurre,...

 
   El oficio del río El oficio del río de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Es oficio del río descifrar el secreto del agua. A los hombres del mundo, las mujeres, los niños, corresponde también descifrar el oficio del río. Como un río nacemos, sorteamos peligros, nuestro cauce se ensancha. Otras aguas nos hacen crecer: manantiales y lluvias, hilos de agua, nos nutren...

 
   Conejo Conejo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      Por Griselda Álvarez Ponce de León    

Verano calentura pasajera abre la flor y se emborracha el día verano gritador de compañía al cuerpo trepa como enredadera el verano me tiene toda entera y me penetra con alevosía si hasta se escuchan ruidos de alegría donde el conejo tiene madriguera...

 
   Subyugadas, asiduas... Subyugadas, asiduas... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Tomás Segovia    
primeros versos

Subyugadas, asiduas, con aplicación, una mano tuya y una mía se acarician, fanáticas de un mundo de manos excluyente. No quieren saber que tú y yo mientras tanto nos miramos, abolidos, sin común lenguaje, en las orillas de un lugar de sombra...

 
   Inscripciones Inscripciones de José Emilio Pacheco

   José Emilio Pacheco
      Por José Emilio Pacheco    
primeros versos

Piedras que inútilmente pule el tiempo. Muro entre dos distancias levantado que nada cubre ya, porque lo cubren la destrucción, la hierba, acaso el viento. Puerta cerrada de un jardín que nunca ha existido o yace entre sus ruinas. Muro de polvo: siglos que se yerguen contra el paso de nadie, bajo el tiempo...

 
   Ninón Sevilla Ninón Sevilla de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

Querida Ninón Sevilla: quiero decirte que después de todo no ha sido tan difícil vivir como me parecía en aquellas tardes de domingo en el cine Lux; claro que mi abuela no me enseñó a quererte sino todo lo contrario pero mi educación fue tan tonta...

 
   El tercero El tercero de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Carmen Alardín    
primeros versos

Va el hombre con su hermano asesinado y el viento no ha perdido la costumbre de modelar el mar. A veces una lágrima le advierte pero no siente ya. Y se va con su hermano asesinado mintiéndole al espejo, y piensa que el tercero que le acosa tan sólo es el recuerdo, y eleva piras...

 
   No existe el tiempo... No existe el tiempo... de Enriqueta Ochoa

   Enriqueta Ochoa
      Por Enriqueta Ochoa    
primeros versos

No existe el tiempo, no la distancia, no la muerte; existe la vibración, el movimiento, el incesante cambio: ser, dejar de ser para volver a ser. Un segundo trae ya la carga de su muerte y el embrión de su vida. La yerba que pisamos...