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25 poemas aleatorios en audio | |
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Biblioteca de José Luis Martínez
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Aquí no hay muertos. Ramón, a la mitad del foro, lee un poema con sabor a chía y ajonjolí. Rulfo vino a buscar a Juan: un instante de luz en las palabras. Gorostiza envuelve en llamas la soledad de los pasillos por donde José Luis Martínez, bibliófilo celeste, coloca libros detenido en el espacio... | |
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Subyugadas, asiduas...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Subyugadas, asiduas, con aplicación, una mano tuya y una mía se acarician, fanáticas de un mundo de manos excluyente. No quieren saber que tú y yo mientras tanto nos miramos, abolidos, sin común lenguaje, en las orillas de un lugar de sombra... | |
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Hombro
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Se te sube el desdén o se te baja por el pesar te abates y sumisa se te cuelga del frio la camisa cuando el invierno afila su navaja al buscar el refugio y la migaja tu relieve de ornato y de repisa confunde a la paloma que improvisa el canto arrullo con que te agasaja... | |
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Los Dzules (textos del Chilam Balam de Chumayel)
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Poesía maya Por Enrique Lizalde (español) y Moisés Romero (maya yucateco y lacandón) | |
Versión castellana Esto es lo que escribo: En mil quinientos cuarenta y uno fue la primera llegada de los Dzules, de los extranjeros, por el Oriente. Llegaron a Ecab, así es su nombre. Y sucedió que llegaron a la Puerta del Agua, a Ecab, al pueblo de Nacom Balam, en el principio de... | |
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Canto (V)
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Mario Bojórquez Por Mario Bojórquez | |
Qué desmedrada Encía Para tus cuatro dientes Qué espalda Que encorvada Ya no distingue El peso de lápidas atroces Qué desolada respiración Te pone en pie De: El deseo postergado Premio Nacional de Poesía Aguascalientes... | |
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Llagado de su desamor
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
Hoy me quito la máscara y me miras vacío y ves en mis paredes los trozos de papel no desteñido donde habitaban tus retratos, y arriba ves las cicatrices de sus clavos. De aquel rincón manaba el chorro de los ecos, aquí abría su puerta a dos fantasmas el espejo, allí crujió la grávida... | |
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Celos y muerte de Booz
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
Y sólo sé que no soy yo el durmiente que sueña un cedro Huguiano, lo que sueñas, y pues que he nacido de muerte natural, desesperado, paso ya, frenesí tardío, tardía voz sin ton ni son. Me miro con tus ojos y me veo alejarme, y separar las aguas del Mar Rojo de nuestros cuerpos mal... | |
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Silencio cerca de una piedra antigua
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Rosario Castellanos Por Carmen Farías | |
Estoy aquí, sentada, con todas mis palabras como con una cesta de fruta verde, intactas. Los fragmentos de mil dioses antiguos derribados se buscan por mi sangre, se aprisionan, queriendo recomponer su estatua. De las bocas destruidas quiere subir hasta mi boca un canto, un olor de... | |
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A tientas
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Cada libro que escribo me envejece, me vuelve un descreído. Escribo en contra de mis pensamientos y en contra del ruido de mis hábitos. Con cada libro pago un viaje que no hice. En cada página que acabo cumplo con un acuerdo, me digo adiós desde lo más recóndito, pero sin alcanzar a ir muy lejos... | |
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Se habla de Gabriel
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Como todos los huéspedes mi hijo me estorbaba ocupando un lugar que era mi lugar, existiendo a deshora, haciéndome partir en dos cada bocado. Fea, enferma, aburrida lo sentía crecer a mis expensas, robarle su color a mi sangre, añadir un peso y un volumen clandestinos... | |
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Conversación romana
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
En Roma aquel poeta me decía: No sabes cuánto me entristece verte escribir prosa efímera en periódicos. Hay matorrales en el Foro. El viento unge de polvo el polen. Ante el gran sol de mármol Roma pasa del ocre al amarillo, el sepia, el bronce. Algo se está quebrando en todas partes. Se agrieta nuestra edad... | |
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Dar un rumbo al corazón
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Qué era lo que acaso tu mente hallaba? ¿Dónde andaba tu corazón? Por esto das tu corazón a cada cosa, sin rumbo lo llevas: vas destruyendo tu corazón. Sobre la tierra, ¿acaso puedes ir en pos de algo? . Moyolhuica ¿Tle in mach tiquilnamiquia?... | |
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Llorarte es bueno
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Sabeli Ceballos Franco Por Sabeli Ceballos Franco | |
Ya he llorado hasta sentirme viva Me he comido de dolor hasta los dientes Llorarte, sí pero lamiendo el mundo Amarte, sí y llorar de amor por eso Llorar sin religión sobre una biblia de lágrimas He pensado demasiado en lo que te falta y me sobra Lloro sin querer, como si hubiesen... | |
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Al Cristo de mi estudio
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Cuándo murió mi corazón inerte, que no muere de verte ajusticiado, pendiente del marfil donde, labrado es una fácil alegría verte? Rota el ara, la vida se te vierte por la heráldica brecha del costado, ¡oh cántico de cisne asilenciado y torre en los suburbios de la muerte!... | |
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Nombres
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
Preso mejor. Tal vez así recuerde otra iglesia, la catedral de Taxco, y sus piedras que cambian de forma con la luz de cada hora. Las calles ebrias tambaleándose por cerros y hondonadas, y no lo sé, pero es posible que llore ocultamente, al recorrer en sueños algún nombre: Callejón... | |
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Julito (2)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mamá, tengo la barriga llena de hambre, dice. Y la mamá ríe y le trae la leche. Al rato, ya dormido, se sobresalta y mueve los brazos y las piernas. La mano de la madre le acaricia la espalda, se queda quieto. En su plácido rostro el corazón descansa. Vienen las estrellas en aviones... | |
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Las trasterradas
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Enzia Verduchi Por Enzia Verduchi | |
Regresamos a la tierra nunca propia huella de patria imaginaria. Llevamos por dentro la casa, el árbol y el sueño. En una pared rentada mi hermana retiene una fotografía: fragmentos mediterráneos. Hablamos el idioma donde no existe posesión de las circunstancias. nuestra infancia... | |
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Garabato
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Con un trozo de carbón con mi gis roto y mi lápiz rojo dibujar tu nombre el nombre de tu boca el signo de tus piernas en la pared de nadie En la puerta prohibida grabar el nombre de tu cuerpo hasta que la hoja de mi navaja sangrey la piedra grite y el muro respire como un pecho... | |
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Imágenes dispersas bajo la Luna llena
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé y el canto extático de los derviches | |
He sido siempre un hijo de la Luna. Siempre vi, desde niño, las Lunas más hermosas: la enorme Luna en llamas de Ocosingo saliendo allí, justo detrás del cerro, tras la casa del rancho. La enorme Luna roja sobre el inmenso valle, en el Anochecer, bajando de las tierras altas de San... | |
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He emblanquecido mi pelo...
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
He emblanquecido mi pelo en busca de una virtud; no perdí la juventud, pues la invertí en ese anhelo. Supe de amor y desvelo cuando nacieron mis hijos, mantuve los ojos fijos al descubrir la Belleza y ha podido mi cabeza descifrar sus acertijos... | |
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El día que me quieras
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Amado Nervo Por Oscar Chávez o Claudio Obregón | |
El día que me quieras tendrá más luz que junio; la noche que me quieras será de plenilunio, con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas, y habrá juntas más rosas que en todo el mes de mayo. Las fuentes cristalinas irán por las laderas saltando cristalinas el día que me quieras... | |
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El pobre
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Me ve como desde un siglo remoto, como desde un estrato geológico distinto. Del idioma que algunos atesoran le dieron de limosna una palabra para pedirle su pan y otra para dar gracias. Ninguna para el diálogo. El domador, con látigo y revólveres, le enseña a hacer piruetas... | |
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Problemas del oficio
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Fayad Jamís Por Fayad Jamís | |
Mientras te quitas los zapatos piensas en la poesía, sabes que alguna vez escribirás algo parecido a un gran poema, pero sabes que de nada sirve acumular materias primas para cuando llegue la ocasión. Puedes ponerte de pie y gritarle a tu propio fantasma que es hora de poner... | |
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Mayúscula
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Flamea el desgañicresterío del alba. ¡Primer huevo, primer picoteo, degollina y alborozo! Vuelan plumas, despliegan alas, hinchan velas, hunden remos en la madrugada. Ah, luz sin brida, encabritada luz primera. Derrumbes de cristales irrumpen el monte, témpanos rompetímpanos se quiebran en mi frente... | |
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Un beso nada más
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Manuel María Flores Por Frank Moro | |
Bésame con el beso de tu boca, cariñosa mitad del alma mía: un solo beso el corazón invoca, que la dicha de dos... me mataría. ¡Un beso nada más!... Ya su perfume en mi alma derramándose la embriaga y mi alma por su beso se consume y por mis labios impaciente vaga... | |
