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25 poemas aleatorios en audio | |
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Ese Cristo...
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Guadalupe (Pita) Amor Por Elia Domenzáin | |
Ese Cristo de tápalo encarnado, de terciopelo recamado de oro me causa espanto, compasión, azoro y lo llevo en mis ojos reflejado. Ese Cristo en su cruz crucificado me mira tenazmente y sin decoro Él sabe que al mirarlo siempre lloro y me pide por mi ser desclavado. Yo miro su mirada... | |
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Adentro de mi vaga superficie...
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Guadalupe (Pita) Amor Por Guadalupe Amor | |
Adentro de mi vaga superficie se revuelve un constante movimiento; es el polvo que todo lo renueva, destruyendo. Adentro de la piel que me protege y de la carne a la que estoy nutriendo, hay una voz interna que me nombra; Polvo tenso. Sé bien que no he escogido la materia de este cuerpo tenaz... | |
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Booz ve dormir a Ruth
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
La isla está rodeada por un mar tembloroso que algunos llaman piel. Pero es espuma. Es un mar que prolonga su blancura en el cielo como el halo de las tehuanas y los santos. Es un mar que está siempre en trance de primera comunión. Quién habitara tu veraz incendio rodeado de azucenas... | |
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Nuevo puerto
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Carmen Alardín Por Jaime Garza | |
Nada de nuevo al mar podemos darle que los restos de todos los naufragios. Su lindero infernal nada permite bajo el secreto de las viejas algas. Todo se ha dicho ya. Todo han callado muy a tiempo las brisas, las arenas. Nada nuevo al amor han de brindarle nuestros nombres grabados... | |
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New York ticket para el muchacho
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Fernando Sánchez Mayans Por Fernando Sánchez Mayans | |
Como elevada llama de amor va el adolescente al encuentro de una sola esperanza. Viene de la belleza para encender la noche cuando el hombre es un aprendiz de caminante y tiene algo de paso solitario entre las ruinas. Enarbola un seno o una bandera... | |
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Romance del muerto vivo
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Enrique González Martínez Por Enrique Lizalde o Gastón Melo | |
Hay horas en que imagino que estoy muerto; que sólo percibo formas amortajadas de tiempo; que soy apenas fantasma que algunos miran en sueños; que soy un pájaro insomne que más canta por más ciego; que me fugué -no sé cuándo- a dónde ella y él se fueron; que los busco que los busco y... | |
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Romance apócrifo
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Es el lirio nazareno, lo difícil de la hora, reyes sin fruto, el inútil degüello de la paloma. Paisajes de Mediodía, barnices de dura goma izan brocales antiguos, frescos tópicos de sombra. Hojas de plata caían sonando por la memoria del apóstol mineral cargado con las alforjas. Pero Jesús sueña un lago de soledades... | |
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Gracias, Señor, porque me diste un año...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Gracias, Señor, porque me diste un año en que abrí a tu luz mis ojos ciegos; gracias porque la fragua de tus fuegos templó en acero el corazón de estaño. Gracias por la ventura y por el daño, por la espina y la flor; porque tus ruegos redujeron mis pasos andariegos a la dulce quietud de tu rebaño... | |
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Pasaje
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Más que aire más que agua más que labios ligera ligera Tu cuerpo es la huella de tu cuerpo De: Ladera este | |
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Estudio
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
Jugaré con las casas de Curazao, pondré el mar a la izquierda y haré más puentes movedizos. ¡Lo que diga el poeta! Estamos en Holanda y en América y es una isla de juguetería, con decretos de Reina y ventanas y puertas de alegría. Con las cuerdas de la lira y los pañuelos del viaje... | |
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No le habléis de amor
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Amado Nervo Por Oscar Chávez o Claudio Obregón | |
Es su faz un trasunto de ideal, tan completo! ¡Son sus ojos azules de tan raro fulgor! Sella todos sus actos un divino secreto ¡No le habléis de amor! ¡Es tan noble el prestigio de sus manos sutiles! ¡Es tan pálido el rosa de sus labios en flor! Hay en ella el misterio de los viejos marfiles ... | |
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Para quien pretenda conocer a un poeta
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Es difícil conocer el corazón de un poeta. A primera vista resulta fácil doblegarlo por la vanidad, ensalzarle y hasta aprenderse de memoria unas cuantas líneas suyas. Caminar a su lado y sostener el mar con la mirada, hablar de ciudades irreales, adivinar su amor y sus costumbres, su vida cotidiana... | |
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Hay usura y amor...
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
Hay usura y amor en la olla podrida de mis huesos. Viene una canción que a todos nos concierne. Lóbrega alegría de la promiscuidad; el sueño en los párpados, la flor de plástico en el pelo, el brillo del collar que corta la garganta; la nube y su cabeza turbia; por la atarjea del... | |
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Cirabel
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Cirabel llego siempre a tu aposento con una confusión de bocas y una zozobra de hombre a traerte la ofrenda cotidiana de mis manos huecas Más o menos cuando la ceniza de la noche se derrama sobre tus pupilas igual que ante una ciudad inerme Anudado tu grito de silencio... | |
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El halcón
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
He causado la ruina de los demás pájaros y las palomas me tienen pavor; he aquí por qué se dice que hay que pensar bien las cosas. Antes de que yo me eligiera fui señalado para el vuelo, no tuve la oportunidad del mamífero ni del reptil... | |
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Soneto IV
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
Junio, jardín de junio, yo no quise sino sólo una voz de su ternura, besar el aire que en sus ojos dura y soltar en mis labios lo que dice. Aire, junio en los aires ya predice las imágenes muertas en la oscura piedad de las palabras que apresura la sola poesía que no quise. Agua, en... | |
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Colibrí 50
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
No transcurre el tiempo cuando la soledad del hombre está desierta los actos cotidianos nos sitian estrellas como estatuas apagadas velan nuestro silencio Acaso el roce de la música suscita un movimiento un gesto un pequeño deseo El aire quema en ocasiones nos sofoca su aliento bestial en los oídos... | |
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Diluvio
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Espaciosa sala de baile alma y cerebro dos orquestas, dos, baile de trajes las palabras iban entrando las vocales daban el brazo a las consonantes. Señoritas acompañadas de caballeros y tenían trajes de la Edad Media y de muchísimo antes y ladrillos cuneiformes papiros, tablas, gama,... | |
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Muerte de Rilke
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
La rosa no viene a mi poema, viene la espina de la rosa. Pero no llega hasta el papel la espina, se clava en la palma de la mano de Rainer María Rilke. De ahí brota una gota de sangre y se escurre a mi poema una mínima rosa... | |
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Rescoldos de sentir
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
En esa frente líquida se bañaron Susanas como nubes que fisgaban los viejos desde las niñas de mis ojos púberes. Cuando éramos dos sin percibirlo casi; cuando tanto decíamos la voz amor sin pronunciarla; cuando aprendida la palabra mayo la luz ya nos untaba de violetas; cuando... | |
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Verano
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Tarde caliginosa. Se desploma del barómetro lúbrico la escala. Un calor enervante es la antesala de la recia tormenta que se asoma. La lumbre de la tarde es un aroma que huele a madurez. La bestia mala de instintos subterráneos hace gala y lentamente mata a una paloma... | |
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Esta noche yo te siento apoyada en la luz...
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Esta noche yo te siento apoyada en la luz de mi lámpara, yo te siento acodada en mi corazón; un ligero temblor del lado de la noche, un silencio traído sin esfuerzo al despertar de los labios. Siento tus ojos cerrados formando parte de esta luz; yo sé que no duermes como no duermen... | |
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La mano abierta
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Si tuviera un riachuelo te lo daba si tuviera una cascada mansa te la diera también si tuviera un estanque igual te lo daría el día es un pasar de sombras y la noche un griterío de brillos escondidos No tengo nada no tengo nada De: Causa de vida | |
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Gran Mundo
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Habitas un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas. Hay rnoluscos resplandecientes, hay plantaciones de joyas vivas en tus alrededores... | |
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Los he visto en el cine...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Los he visto en el cine, frente a los teatros, en los tranvías y en los parques, los dedos y los ojos apretados. Las muchachas ofrecen en las salas oscuras sus senos a las manos y abren la boca a la caricia húmeda y separan los muslos para invisibles sátiros. Los he visto quererse... | |
