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25 poemas aleatorios en audio | |
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Dominio de la tarde
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
La luz ciega a la luz. Olas allá, olas de luz, marejadas de luz, rocas largas de luz, granos rotos de luz que la luz, allá arriba, de un manotazo brusco aniquila y congela. El cuerpo, de las cosas, tan cercano, nos resulta visible en su perfil exacto y detenido: son ya columnas sólidas de espuma en medio de la luz, bárbara y blanca... | |
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El oficio del río
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Es oficio del río descifrar el secreto del agua. A los hombres del mundo, las mujeres, los niños, corresponde también descifrar el oficio del río. Como un río nacemos, sorteamos peligros, nuestro cauce se ensancha. Otras aguas nos hacen crecer: manantiales y lluvias, hilos de agua, nos nutren... | |
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Mientras los niños crecen...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos, poco a poco te acabas. Yo te he ido mirando a través de las noches por encima del mármol, en tu pequeña casa. Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas, otro día sin garganta, la piel sobre tu frente agrietándose, hundiéndose, tronchando obscuramente el trigal de tus canas... | |
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Los pericos
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Hablan todo el día y entrada la noche a media voz discuten con su propia sombra y con el silencio. Son como todo el mundo9472;los pericos 9472; de día el cotorreo, de noche malos sueños. Con sus anillos de oro en la mirada astuta, las plumas brillantes y el corazón inquieto por el... | |
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El sufrimiento armado (I)
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Frente a la tumba del comandante Marco Antonio Yon Sosa en Tuxtla Gutiérrez, escucho al crepúsculo resquebrajándose La tumba tiene el número 5582. Sus compañeros, Enrique Cahueque Juárez (tumba 5581) y Fidel Raxcacoj Ximutul (tumba 5584) yacen como él, destrozados... | |
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Dolor
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Enrique González Martínez Por Enrique Lizalde o Gastón Melo | |
Mi abismo se llenó de su mirada, y se fundió en mi ser, y fué tan mía, que dudo si este aliento de agonía es vida aún o muerte alucinada. Llegó el Arcángel, descargó la espada sobre el doble laurel que florecía en el sellado huerto... Y aquel día volvió la sombra y regresé a mi nada... | |
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La sexagésima segunda
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
que está desnudo que anda a saltos que ruge gime brama las órbitas de sus ojos se han abierto hacia atrás hasta fundirse que ha sido espejo de dones y crisol de fantasías el cabello le nace como una fuente negra y hosca que tira al derredor palabras sucias... | |
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Lámina sirva el Cielo al retrato...
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Ofelia Medina | |
PINTA LA PROPORCIÓN HERMOSA DE LA EXCELENTÍSIMA SEÑORA CONDESA DE PAREDES, CON OTRA DE CUIDADOS, ELEGANTES ESDRÚJULOS, QUE AÚN LE REMITE DESDE MÉJICO A SU EXCELENCIA. Lámina sirva el Cielo al retrato, Lísida, de tu angélica forma: cálamos forme el Sol de sus luces; sílabas las... | |
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Mi padre siempre trabajó en lo mismo...
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Mi padre siempre trabajó en lo mismo. Él tan voluble, que entró y salió de tantas compañías, toda la vida trabajó en el plástico, tal vez porque nació donde no había montañas, en un país que no era el suyo, y lo sedujo una materia así, desmemoriada de su origen, que sabe regresar a su contorno... | |
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Tuércele el cuello al cisne...
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Enrique González Martínez Por Enrique Lizalde o Gastón Melo | |
Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje que da su nota blanca al azul de la fuente; él pasea su gracia no más, pero no siente el alma de las cosas ni la voz del paisaje. Huye de toda forma y de todo lenguaje que no vayan acordes con el ritmo latente de la vida profunda. . .y... | |
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Amor condusse noi ad una morte
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Xavier Villaurrutia Por Pilar Pellicer | |
Amar es una angustia, una pregunta, una suspensa y luminosa duda; es un querer saber todo lo tuyo y a la vez un temor de al fin saberlo. Amar es reconstruir, cuando te alejas, tus pasos, tus silencios, tus palabras, y pretender seguir tu pensamiento cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas... | |
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Mujeres
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Julio Torri Por Julio Torri | |
Siempre me descubro reverente al paso de las mujeres elefantas, maternales, castísimas, perfectas. Sé del sortilegio de las mujeres reptiles los labios fríos, los ojos zarcos que nos miran sin curiosidad ni comprensión desde otra especie zoológica... | |
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Tu eres mi marido
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Jaime Sabines Por Juan Ignacio Aranda | |
Tú eres mi marido y yo soy tu mujer. Tú eres mi hermana y yo soy tu hermano. Tú eres mi madre y yo soy tu hijo. Los dos somos nada más uno. Tú te abres y yo te penetro. Tú eres María y yo soy José. Tú me abrazas y yo te envuelvo. Tú eres mi sangre y yo soy tu piel. Carmen y Rosa,... | |
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Qué costumbre tan salvaje...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos!, ¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra! Es tratarlos alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir. Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten, que rompan el ataúd y digan alegremente: ¿por qué lloras?... | |
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Habitante amoroso
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Apenas la noche ha cerrado su sombra completa. Lo que suena después no es el río Ni las hojas del aire ni el pez de la niebla. Es la hambrienta distancia que llega rompiendo las aguas y el monte que cede al recuerdo y te nombra. Lo que el tiempo nos niega, lo que arranca el deseo... | |
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El ídolo en el atrio
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José Juan Tablada Por Sergio de Alva | |
Una Piedra del Sol sobre el cielo de la mañana asoma en lo alto el ancho rostro de basalto a la orilla de un charco de obsidiana y parece que su boca vierte un reguero de sangre humana y zempazúchiles de muerte... Es del trigo del sol la gran piedra molar que hace el pan de los días... | |
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Pompeya
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
La tempestad de fuego nos sorprendió en el acto de la copulación. No fuimos muertos por el río de lava. Nos ahogaron los gases; la ceniza nos sirvió de sudario. Nuestros cuerpos continuaron unidos en la roca: petrificado espasmo interminable... | |
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El pintor
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
El pintor: la tinta negra y roja, artista, creador de cosas con el agua negra. Diseña las cosas con el carbón, las dibuja, prepara el color negro, lo muele, lo aplica. El buen pintor: entendido, dios en su corazón, diviniza con su corazón a las cosas, dialoga con su propio corazón... | |
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Mejor es levantarse
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Fayad Jamís Por Fayad Jamís | |
Si no puedes dormir levántate y navega. Si aún no sabes morir sigue aprendiendo a amar. La madrugada no cierra tu mundo: afuera hay estrellas, hospitales, enormes maquinarias que no duermen. Afuera están tu sopa, el almacén que nutre tus sentidos el viento de tu ciudad. Levántate y... | |
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Consecuencias
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
La memoria está oscura. Donde el humo dispersa su ceniza, retroceden las horas. Un cangrejo de polvo se reúne en la muerte. El sol se despedaza contra el piso. II El recuerdo es una huella complicada. Se persigue en círculos. Enloquece como un hombre en llamas. III El recuerdo canta... | |
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La feria
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Julio Torri Por Julio Torri | |
Y estando a Y estando amarrando un gallo Se me re Se me reventó el cordón Yo no sé Si será mi muerte un rayo... Los mecheros iluminan con su luz roja y vacilante rimeros de frutas, y a contraluz proyectan negras las siluetas de los vendedores y transeúntes... | |
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Muerte hilandera
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Cuando los huracanes son exclusivamente tuyos, cuando tienen tu sello y las tormentas se unen únicamente a ti, cuando los huracanes muerden las carreteras y hacen flotar la intimidad sin prejuicio alguno ni resto de virtud. Entonces, yo voy creciendo a fuerza de invocarte... | |
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Sitio de amor...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Sitio de amor, lugar en que he vivido de lejos, tú, ignorada, amada que he callado, mirada que no he visto, mentira que me dije y no he creído: en esta hora en que los dos, sin ambos, a llanto y odio y muerte nos quisimos, estoy, no sé si estoy, ¡si yo estuviera!, queriéndote,... | |
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Escribo sobre la mesa crepuscular...
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Escribo sobre la mesa crepuscular, apoyando fuerte la pluma sobre su pecho casi vivo, que gime y recuerda al bosque natal. La tinta negra abre sus grandes alas. La lámpara estalla y cubre mis palabras una capa de cristales rotos. Un fragmento afilado de luz me corta la mano derecha.... | |
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La gloriosa
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Julio Torri Por Julio Torri | |
Las cuestas y llanos se pueblan de los pobrecitos indios. Ya baja allá a lo lejos la imagen que traen en andas, con gran acompañamiento de gentes. Los cirios y candelas brillan amortiguadamente en la serena luz de la tarde. Este año ha sido de sequía. Las milpas están resecas y los gañanes tienen oprimido el corazón... | |
