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25 poemas aleatorios en audio | |
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Navegantes
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Si la constelación indica el rumbo hay que mirar arriba y atrapar esa estrella en la mirada. Pero a tanta distancia ignorar es la ruta a navegar. Navegar é preciso viver não é preciso El timón no se corrige enderezando el barco. A babor se escribe. A estribor se reposa, pero late furioso el corazón... | |
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Para los que llegan a las fiestas...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Para los que llegan a las fiestas ávidos de tiernas compañías, y encuentran parejas impenetrables y hermosas muchachas solas que dan miedo pues no uno sabe bailar, y es triste ; los que se arrinconan con un vaso de aguardiente oscuro y melancólico, y odian hasta el fondo su miseria,... | |
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Álbum de zoología
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Mirad al tigre Su tibia pose de vanidad satisfecha Dormido en sus laureles / gato persa de algún dios sanguinario Y esas rayas / que encorsetan su fama Allí echadito como estatua erigida a la soberbia un tigre de papel / un desdentado tigre de un (álbum de niñez... | |
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A Griselda Álvarez para su Anatomía superficial
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Salvador Novo Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Oreja, mano, brazo, pierna, ojo cuenta de amor que resta de la mía una tan envidiable anatomía que al mirarme al espejo, me sonrojo. En tintas de alabanza tiño y mojo plumas que empuño, y canto de alegría y ante tan lujuriosa paganía mirtos y rosas a su pie deshojo.. | |
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Soneto III
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
Era mi corazón piedra de río que sin saber por qué daba remanso, era el niño del agua, era el descanso de hojas y nubes y brillante frío. Alguien algo movió, y se alzó el río. ¡Lástima de aquel hondo siempre manso! Y la piedra lavada y el remanso liáronse en sombras de esplendor... | |
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Detrás del muro blanco de los días...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Detrás del muro blanco de los días calla el Misterio. Pródigas, las horas nos llevan de la mano a las auroras de sus sorpresas y sus alegrías. Días, horas, auroras y alegrías llenen de dicha, pródigas, las horas de un Año Nuevo tal, que sus auroras renueven la ventura de sus días... | |
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Espalda
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Larga planicie, llano, lomerío en que apoyas la carga de la vida la parte de tu cuerpo mas sufrida donde el trabajo y el sudor son río. En tu valle de esfuerzo y poderío la luna a veces fíngese dormida mientras labriega hacia la noche hundida mi mano va sembrando escalofrío... | |
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Complementarios
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
En mi cuerpo tu buscas al monte, a su sol enterrado en el bosque. En tu cuerpo yo busco la barca en mitad de la noche perdida. | |
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Veinticinco de abril, temprano
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Desde el umbral de mi jornada Miro el limpio tamaño de las horas Frescas y ociosas Dispuestas y en espera de su huésped Y el amor ya está allí Siempre lo miro desplegarse Tan adelante de mi centro Siempre sigo su onda apresurándome... | |
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Lagarto
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Jorge Fernández Granados Por Jorge Fernández Granados | |
Camina como un dragón caído que fue despojado del fuego y de las alas. Sobreviviente de una raza de gigantes, hoy luce el agazapado apetito de la demora, el lento, hastiado zigzaguear de un pesimista. Es una piedra en el centro del desierto. Hay otro tiempo detrás de sus ojos... | |
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Al alba busca su nombre...
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Al alba busca su nombre lo naciente Sobre los troncos soñolientos centellea la luz Galopan las montañas a la orilla del mar El sol entra en las aguas con espuelas La piedra embiste y rompe claridades El mar se obstina y crece al pie del horizonte Tierra confusa inminencia de escultura... | |
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Amenazados contundidos...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Amenazados, contundidos. Umbrales en peligro. Yo diría que es por la edad; que con la edad aumenta de largo y de redondo el esqueleto; que los forros van quedando chicos a los huesos salientes, y se muestra desvergonzadamente la cebrada torre de las costillas, y los goznes arácnidos de pies... | |
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El deseo concluido
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Las imágenes que emergen de tu cuerpo desembocan en esta noche que no eres tú ni soy yo quienes conversan en el cuarto de al lado y a quienes escucho completamente solo. Concibiendo esta noche como algo inmóvil, bien podríamos ser tú y yo los que están al otro lado, tu voz es un... | |
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Tus ojos serán de pronto los ojos del dios mismo...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Tus ojos serán de pronto los ojos del dios mismo, inmensos, abiertos en plena llamarada, inapelables. Detrás de tu ternura tan contigua veré asomar su divino despotismo, tú estarás escuchándome en el tiempo pero él en tu otra orilla hará a un lado con airosa mano mis palabras... | |
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El caballero de la yerbabuena
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José Juan Tablada Por Sergio de Alva | |
El erudito habla del pasado y la chica loca-de-su-cuerpo..., del futuro. Un beluario de peces de colores ansía gozar del instante de azogue que le escurre entre las manos... | |
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Mujer dormida
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Hugo Gutiérrez Vega Por Hugo Gutiérrez Vega | |
Nuestras vidas son los ríos... Jorge Manrique Desde aquí veo tu casa rodeada por el aire de esta mañana lívida. Veo tu puerta cerrada y el balcón entreabierto, siempre entreabierto para librarte de los sueños malos. Me asomo y veo tu cuerpo entre las sábanas, siento tu respiración... | |
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Soy rico
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
Soy rico, yo, el señor Nezahualcóyotl. Reúno el collar, los anchos plumajes de quetzal, por experiencia conozco los jades, ¡son los príncipes amigos! Me fijo en sus rostros, por todas partes águilas y tigres, por experiencia conozco los jades, las ajorcas... | |
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Salamandra
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Salamandra (negra armadura viste el fuego) calorífero de combustión lenta entre las fauces de la chimenea -o mármol o ladrillo- tortuga estática o agazapado guerrero japonés y una u otro -el martirio es reposo- impasible en la tortura Salamandra nombre antiguo del fuego y antídoto... | |
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Flor y canto: Recuerdo del hombre en la tierra
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Sólo así he de irme como las flores que perecieron? ¿Nada quedará de mi nombre? ¿Nada quedará de mi fama aquí en la tierra? ¡Al menos flores, al menos cantos! ¿Que podrá hacer mi corazón? En vano hemos llegado, en vano hemos brotado en la tierra. Ma nel xóchitl, ma nel cuicatl... | |
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Vandalismo literario
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Eduardo Zambrano Por Eduardo Zambrano | |
El vandalismo literario y la casa de las palabras: poca cosa para los que viven solos o a la intemperie, donde son presa fácil de la lluvia, pero nunca más de sus colegas. (De:... | |
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Viejo estribillo
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Amado Nervo Por Alí Chumacero | |
Quién es esa sirena de la voz tan doliente, de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna? Es un rayo de luna que se baña en la fuente, es un rayo de luna... ¿Quién gritando mi nombre la morada recorre? ¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento? Es un soplo de viento... | |
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La feria
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Julio Torri Por Julio Torri | |
Y estando a Y estando amarrando un gallo Se me re Se me reventó el cordón Yo no sé Si será mi muerte un rayo... Los mecheros iluminan con su luz roja y vacilante rimeros de frutas, y a contraluz proyectan negras las siluetas de los vendedores y transeúntes... | |
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Mayúscula
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Flamea el desgañicresterío del alba. ¡Primer huevo, primer picoteo, degollina y alborozo! Vuelan plumas, despliegan alas, hinchan velas, hunden remos en la madrugada. Ah, luz sin brida, encabritada luz primera. Derrumbes de cristales irrumpen el monte, témpanos rompetímpanos se quiebran en mi frente... | |
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Indagación en torno del murciélago
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Los murciélagos no saben una palabra de su prestigio literario. Con respecto a la sangre, les gusta la indefensa de las vacas, útiles señoronas incapaces de fraguar un collar de ajos, una estaca en el pecho, un crucifijo; pues tan sólo responden a la broma sangrienta, al beso impuro... | |
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En que da moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Guadalupe (Pita) Amor | |
Rosa divina que en gentil cultura eres con tu fragante sutileza magisterio purpúreo en la belleza, enseñanza nevada a la hermosura; amago de la humana arquitectura, ejemplo de la vana gentileza en cuyo ser unió naturaleza la cuna alegre y triste sepultura: ¡cuán altiva en tu pompa,... | |
