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25 poemas aleatorios en audio | |
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Nariz
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Si equidistante un punto no se mueve y a la mitad de tu rostro determina la total expresión por masculina sobresale mas bien por con su relieve si la emoción te clava o te conmueve se ensanchan sus aletas o se afina el perfil si tu olfato discrimina el aire duro de la dicha breve... | |
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Ciego Dios
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Alfredo R. Placencia Por Fernando Díez de Urdanivia | |
Así te ves mejor, crucificado. Bien quisieras herir, pero no puedes. Quien acertó a ponerte en ese estado no hizo cosa mejor. Que así te quedes. Dices que quien tal hizo estaba ciego. No lo digas; eso es un desatino. ¿Cómo es que dio con el camino luego, si los ciegos no dan con el camino?... | |
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Jarcia
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Acomodo mis penas como puedo, porque voy de prisa. Las pongo en mis bolsillos o las escondo tontamente debajo de la piel y adentro de los huesos; algunas, unas cuantas quedan desparramadas en la sangre, súbitas furias al garete, coloradas. Todo por no tener un sitio para cada cosa... | |
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Otra carta
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco. Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme apareces distante, intocable, junto a mí. Me miras como a un niño y se me olvida todo y ya sólo te quiero alegre, dolorosamente... | |
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Ninón Sevilla
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Querida Ninón Sevilla: quiero decirte que después de todo no ha sido tan difícil vivir como me parecía en aquellas tardes de domingo en el cine Lux; claro que mi abuela no me enseñó a quererte sino todo lo contrario pero mi educación fue tan tonta... | |
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Quedamente
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Amado Nervo Por Enrique Rambal | |
Me la trajo quedo, muy quedo, el Destino, y un día en silencio, me lo arrebató; llegó sonriendo; se fue sonriente; quedamente vino; vivió quedamente, ¡queda.... quedamente desapareció! 25 de abril de 1913 De: La amada... | |
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Esta vez, caro amigo...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Esta vez, caro amigo, mi saludo de Navidad y para el Año Nuevo que en humildad hasta su puerta llevo, inicio apenas, terminarlo dudo. Mi invalidez en procurarlo escudo; con intentarlo, la esperanza elevo que de aferrarme a perdurar atrevo frente a la vida, de palabras mudo.. | |
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Viéramos amarilla construirse...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Viéramos, amarilla, construirse la corona sulfúrica de humo en la huella del chivo, y floreciera la doliente señora del incienso con el siete de espadas. Viernes santo. Y más: la pesadumbre que con uñas insomnes nos exprime del corazón un grito de dormido. Pero ya no recuerdo ni siquiera lo que pude contarte... | |
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No lo puedo evitar
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Sabeli Ceballos Franco Por Sabeli Ceballos Franco | |
no te imaginas qué bien me veo hoy con el orgullo abanderando la cabeza con qué garbo me iré andando hacia [el trabajo con la sonrisa terca como una etiqueta que se asoma por el vestido ¡qué buen porte! dirán los que me [vean ¿a qué se debe? inquirirán muertos [de envidia lo... | |
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Más lejos...
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
Más lejos de la química y del odio, de los cauces ocultos de los ecos, del espejo nocturno de la sombra. Más lejos Más lejos de los nombres y los tactos, de las grises arañas de los pubis, de los rojos moluscos de las lenguas. Más lejos Más lejos de la voz y del pecado... | |
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Elegía
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Los que tenemos unas manos que no nos pertenecen, grotescas para la caricia, inútiles para el taller o la azada, largas y fláccidas como una flor privada de simiente o como un reptil que entrega su veneno porque no tiene nada más que ofrecer. Los que tenemos una mirada culpable y... | |
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Mas la forma en sí misma no se cumple... (Muerte sin fin)
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José Gorostiza Por José Gorostiza | |
Mas la forma en sí misma no se cumple. Desde su insigne trono faraónico magnánima, deífica, constelada de epítetos esdrújulos, rige con hosca mano de diamante. Está orgullosa de su orondo imperio. ¿En las augustas pituitarias de ónice no juega, acaso, el encendido aroma con que arde... | |
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Las voces que soplaron en el aire...
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Las voces que soplaron en el aire formaron en el aire una ciudad las lluvias que subieron y bajaron formaron en los lagos nubes de cristal los sonidos que siguieron caminos cardinales llevaron ruiseñores y sueños y olas hasta Dios y los que no yacieron en hogares del viento cantando... | |
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Donde sólo se habla del amor
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
A los hombres, a las mujeres que aguardan vivir sin soledad, al espeso camaleón callado como el agua, al aire arisco (es el aire un pájaro atrapado), a los que duermen mientras sostengo mi vigilia, a la mujer sentada en la plaza vendiendo su silencio. En fin, diciendo ciertas cosas... | |
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Hacer ciudades
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Que la ciudad sea principio y fin porque no hay soplo que la hurte de su sitio; cimiento la sangre de quienes la habitaron modulando su espeso fundamento. Óyeme decir que no me iré. Que parta el solitario y se hunda en el viento entre los pájaros perdidos... | |
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Los locos
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Los he visto de cerca, solemnes y magníficos, poniéndose su cuerpo cada día mientras les duele el cráneo desvestido. Los he visto en la tierra, azotándose, gusanitos de Dios sin esperanza. Colgados de la vida, con su domingo a cuestas que tarda en regresar una semana... | |
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Llorarte es bueno
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Sabeli Ceballos Franco Por Sabeli Ceballos Franco | |
Ya he llorado hasta sentirme viva Me he comido de dolor hasta los dientes Llorarte, sí pero lamiendo el mundo Amarte, sí y llorar de amor por eso Llorar sin religión sobre una biblia de lágrimas He pensado demasiado en lo que te falta y me sobra Lloro sin querer, como si hubiesen... | |
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Carpe diem
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Antes de que la vida se consuma sumando en islas de verdor los años, contad uno por uno sus escaños: porque el tiempo nomás es una suma. Antes de que la rosa infiel asuma descoloridos síntomas extraños, lo efímero gozad de sus engaños: porque la rosa es nada más espuma... | |
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Patria
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Jaime Torres Bodet Por Jaime Torres Bodet | |
Esta piedad profunda es tierra mía. Aquí, si avanzo, lo que toco es patria: presencia donde siento a cada instante el acuerdo del cuerpo con el alma. Esta voz es mi voz. Pero la escucho en bocas diferentes. Y aunque nada de cuanto dice pueda sorprenderme, oírla me cautiva porque... | |
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Retrato de familia
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Eduardo Zambrano Por Eduardo Zambrano | |
Nos reunimos frente a la ventana. Un relámpago iluminó nuestras caras y no muy lejos escuchamos al trueno cabalgar por las nubes. El último camino hacia la tarde se perdió bajo el agua. Mamá y papá ahora están muertos, mis hermanos se han largado del retrato. Selección: Adrián... | |
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Nocturno eterno
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Cuando los hombres alzan los hombros y pasan o cuando dejan caer sus nombres hasta que la sombra se asombra cuando un polvo más fino aún que el humo se adhiere a los cristales de la voz y a la piel de los rostros y las cosas cuando los ojos cierran sus ventanas al rayo del sol... | |
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Palabras, ganancias de un cuarto de hora...
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Palabras, ganancias de un cuarto de hora arrancado al árbol calcinado del lenguaje, entre los buenos días y las buenas noches, puertas de entrada y salida y entrada de un corredor que va de ninguna parte a ningún lado. Damos vueltas y vueltas en el vientre animal... | |
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El viejo y la pólvora
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Efraín Huerta Por Efraín Huerta | |
Viejo sangre de toro viejo marino anciano de las nieves viejo de guerras de enfermerías de heridas Viejo con piel de flor viejo santo de tanto amor viejo de juventud niño de canas viejo amada santamente loco de amor siempre viejo perro soldado anciano de los trópicos viejo hasta lo... | |
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Federico García Lorca
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Luis Rius Azcoita Por Juan Rejano | |
A lo oscuro corrías de los bosques, huyendo. Se llevaba tu sombra la mañana herida por el fuego, y a tu voz la arrojaban en un pozo profundamente negro. ¿Dónde podías ir tú sin voz ni sombra? ¿Dónde esconder la muerte de tu cuerpo? a lo oscuro corrías de los bosques, huyendo... | |
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Mientras los niños crecen y las horas nos hablan...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mientras los niños crecen y las horas nos hablan tú, subterráneamente, lentamente, te apagas. Lumbre enterrada y sola, pabilo de la sombra, veta de horror para el que te escarba. ¡Es tan fácil decirte padre mío y es tan difícil encontrarte, larva de Dios, semilla de esperanza!... | |
