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25 poemas aleatorios en audio | |
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Con los nervios saliéndome del cuerpo...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Con los nervios saliéndome del cuerpo como hilachas, como las fibras de una escoba vieja, y arrastrando en el suelo, jalando todavía el fardo de mi alma, cansado, todo, más que mis propias piernas, hastiado de usar mi corazón del diario, estoy sobre esta cama... | |
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Johnny Weissmuller
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
El molinero blanco cruzaba el lago Michigan en el helado invierno sólo con la fuerza de sus brazos y el poderío del cadencioso pataleo. Era un niño empapado en el agua aventurera de sus fantasías cuando en Holanda soñaba que había sido tragado por el mar... | |
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Donde habla la ceniza
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Con regusto de ciervo entre las fauces el puma tiene sed Su pupila apuñala el corazón del aire Todo futuro es verde Entrar ahí Dejar en las espinas la piel y la memoria Ser sobre el humus sol que se arrastra y trastorna su espina dorsal como los gatos Entrar hasta que no se note si es sangre o clorofila... | |
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Sollozos
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Yo siempre llego tarde a los entierros, cuando los ojos de los concurrentes se han secado y algunos ya olvidaron la cara del difunto, qué edad tenía, de qué murió. Entonces llego yo con mi llanto anacrónico, con el negro de mi luto en todo su candor aún, reparto abrazos como incendios... | |
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Ala que no vuela
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Para Gertrude Duby I Aquí la selva Larga la soledad con que nos nutre Hora de lentos pies donde el puñal se hunde Raíz de luna helada sus venenos más fuertes Aquí el árbol anclado en el asombro: lagunas congregadas al silbo de serpientes El saraguato rasca su viejo cuerpo El... | |
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Señalaremos...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Señalaremos, al azar tal vez, días especiales consagrados a celebrar el esplendor de nuestro lecho, lugar donde la guerra se derrota a sí misma, donde tú te abres y yo no me cierro, donde los luchadores saben por fin que luchando se hablan y se pertenecen... | |
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Balada para dos locos
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Sabeli Ceballos Franco Por Sabeli Ceballos Franco | |
mi corazón para que en él escarbes busques tesoros entierres muertos no estaba muerta pero me vi nacer en la primera cita con tu cuerpo tengo muy poco pero te entrego todo la margarita anciana el pavimento las cuerdas que me rodean el cuello no te pedí que aparecieras mas llegaste... | |
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Lleno de mí, sitiado en mi epidermis... (Muerte sin fin)
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José Gorostiza Por José Gorostiza | |
Lleno de mí, sitiado en mi epidermis por un dios inasible que me ahoga, mentido acaso por su radiante atmósfera de luces que oculta mi conciencia derramada, mis alas rotas en esquirlas de aire, mi torpe andar a tientas por el lodo; lleno de mí ahíto me descubro en la imagen atónita del agua... | |
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Otra vez, al lector
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Tú me pedías poesía como quien frutos desespera del olmo viejo del camino. Cada mañana amanecía y el árbol peras no arrojaba. Cuando vivir no es necesario escribe el cerdo, lee el puerco y se emocionan los marranos. Escucha bien: no hay moraleja: es otra voz la... | |
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Trabajos del poeta (XIV, XVI)
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Difícilmente, avanzando milímetros por año, me hago un camino entre la roca. Desde hace milenios mis dientes se gastan y mis uñas se rompen para llegar allá, al otro lado, a la luz y el aire libre. Y ahora que mis manos sangran y mis dientes tiemblan, inseguros, en una cavidad rajada por la sed y el polvo... | |
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Del árbol
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Entre las ramas del árbol veo un pobre gorrión perdido que tiembla bajo la lluvia si arrecia el frío. Tiembla cuando el viento exige, porque no hay hembra y no hay nido. Tiemblan de viento sus alas, de mi ventana lo miro. No dejemos de cantar, pájaro amigo. | |
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Que te acaricie yo, tus pechos, ave...
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Fernando del Paso Por Fernando del Paso | |
Que te acaricie yo, tus pechos, ave, como rezar las cuentas de un rosario. Y que mi amor badajo y campanario te lo repique yo, que yo te clave. Que sean mis manos, de tus muslos, llave. Tu rosa, de mis dedos, relicario, y en su fronda la lengua de un canario con mi lengua, la sal,... | |
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Discurso sobre los cangrejos
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
En la costa se afirma que los cangrejos son animales hechizados y seres incapaces de volverse para mirar sus pasos. De las tercas mareas aprendieron la virtud del repliegue, el ocultarse entre rocas y limo. Caminantes oblicuos, en la tenacidad de sus dos pinzas sujetan al vacío que penetran sus ojillos feroces como cuernos... | |
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Ese Cristo...
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Guadalupe (Pita) Amor Por Elia Domenzáin | |
Ese Cristo de tápalo encarnado, de terciopelo recamado de oro me causa espanto, compasión, azoro y lo llevo en mis ojos reflejado. Ese Cristo en su cruz crucificado me mira tenazmente y sin decoro Él sabe que al mirarlo siempre lloro y me pide por mi ser desclavado. Yo miro su mirada... | |
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La piel
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
Creyente sólo de lo que toco, yo te toco, mujer, hasta la entraña, el hueso, aquello que otros llaman alma, tan unida, tan cerca de la carne mortal y voluptuosa o siempre ardiente o nunca maltratada sino dulce, oscilante entre querer y subir, adentro de la espuma... | |
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Noche proteica
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Cada hora vendrá un hombre distinto. Llegará con la voz distorsionada por el zureo de las aves y ensayará el papel de amante sobre el cuerpo fugaz de la mujer de arena. Cada hora distinta un hombre nuevo renacerá en tu carne y será como amar todos los hombres sobre la tierra muerta... | |
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Niebla
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Carmen Boullosa Por Carmen Boullosa | |
Hay en el aire el retardo de la niebla. Hay en los árboles la tersura de la niebla, la suavidad, y en el río la pausa de la niebla. Todo duerme respirando niebla. El sueño del lobo es sólo niebla. La niebla sueña con ríos inmóviles, amedrentados. El pez no duerme... | |
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Como el oro, por rubio, es tu cabello...
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Fernando del Paso Por Fernando del Paso | |
Como el oro, por rubio, es tu cabello. El oro y el otoño, que es su hermano, se despiden, volando, del verano y viajan, río abajo, por tu cuello. Y yo, que me robé y guardé un destello en el hueco más claro de la mano, una carta, en las hojas de un manzano te escribo con su brillo... | |
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Al espejo
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
Me quedo en tus pupilas, sin convite a tu fiesta de fantasmas. Adentro todos trenzan sus efímeros lazos, yo solo afuera, y sin amor, mas prisionero, yo, mozo de cordel, con mi lamento, a tu ventana, yo, nuevo triste, yo, nuevo romántico. Dentro de ti, las nupcias de hielo al sol del... | |
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Nocturno muerto
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Primero un aire tibio y lento que me ciña como la venda al brazo enfermo de un enfermo y que me invada luego como el silencio frío al cuerpo desvalido y muerto de algún muerto. Después un ruido sordo, azul y numeroso, preso en el caracol de mi oreja dormida y mi voz que se ahogue en... | |
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Falsa elegía
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Rosario Castellanos Por Carmen Farías | |
Compartimos sólo un desastre lento Me veo morir en ti, en otro, en todo Y todavía bostezo o me distraigo Como ante el espectáculo aburrido. Se destejen los días, Las noches se consumen antes de darnos cuenta; Así nos acabamos. Nada es. Nada está. Entre el alzarse y el caer del párpado... | |
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Lengua
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
La sed te seca y el afán te moja; por el poder hilvanas la fatiga y en la punta de flecha el beso hormiga donde enciende la sangre su luz roja. Pistilo de una flor que se deshoja, en la tibia penumbra que te abriga el verbo va medido y se prodiga solo por conseguir lo que se antoja... | |
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Densa luz del trópico
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Hay burbujas de frutas en el olor del día. El verdeoscuro de la tarde entra a zancadas por el patio y se funde con el pequeño remolino que en medio del jardín hace girar las hojas como astros de un sistema solar sobre la ropa tendida. Contemplamos la jarra de agua y a un lado el cuchillo plateado con su filo de remordimientos... | |
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Los doce apóstoles mandan por Tamayo
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Caballeros sentados en el éter cantaban espasmódicas salmodias y en el gusto y color de sus melodías dibujábanse gréculas de suéter, grequillas de zigzagues como el rayo, cenefas que entreveran masallases, columnatas, ribetes, antifaces, hojitas de septiembre, enero y mayo. Pensando entretener eternidades... | |
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Donación de órganos: las cosas que yo he visto
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Estos ojos han visto cosas que me han plomeado la pupila, han mirado otras más que sofocan el iris o alteran su atónita respuesta ante la luz. Estos ojos diluidos por algunos libros, sorprendidos por escenas que los cines de provincias censuraban... | |
