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25 poemas aleatorios en audio

 
   En que da moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes En que da moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Guadalupe (Pita) Amor    
primeros versos

Rosa divina que en gentil cultura eres con tu fragante sutileza magisterio purpúreo en la belleza, enseñanza nevada a la hermosura; amago de la humana arquitectura, ejemplo de la vana gentileza en cuyo ser unió naturaleza la cuna alegre y triste sepultura: ¡cuán altiva en tu pompa,...

 
   El retorno maléfico El retorno maléfico de Ramón López Velarde

   Ramón López Velarde
      Por Enrique Lizalde    
primeros versos

Mejor será no regresar al pueblo, al edén subvertido que se calla en la mutilación de la metralla. Hasta los fresnos mancos, los dignatarios de cúpula oronda, han de rodar las quejas de la torre acribillada en los vientos de fronda. Y la fusilería grabó en la cal de todas las paredes...

 
   A dónde iremos A dónde iremos de Nezahualcóyotl

   Nezahualcóyotl
      Por Raúl Dantés    
primeros versos

A dónde iremos donde la muerte no exista? Más, ¿por ésto viviré llorando? Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre. Aún los príncipes a morir vinieron, los bultos funerarios se queman. Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre...

 
   El juego inventa el juego El juego inventa el juego de Eduardo Lizalde

   Eduardo Lizalde
      Por Pablo López del Castillo    
primeros versos

No será mal negocio este que somos de besos y de piernas y de pieles? A diario hacemos cuentas y balances, a diario negociamos con nuestros cuerpos y con nuestras almas. Inútilmente, a ciegas, sordos. Inútilmente. Inútil. Los dos robamos. Ambos somos venales...

 
   El dador de la vida inventa El dador de la vida inventa de Poesía náhuatl

   Poesía náhuatl
      Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl)    
primeros versos

Con flores hablas, dentro de ti vive, dentro de ti escribe, inventa el Dador de la vida, el que es Dios. ¡Oh príncipe chichimeca, Nezahualcóyotl! Tlayocoya in ipalnemohua Xochitica on tlatoa mitec on nemia, mitec ya tlacuilohua, tlayocoya, in Ipalnemohua yehua teotl...

 
   Romance de la lluvia Romance de la lluvia de Concha Urquiza

   Concha Urquiza
      Por Elia Domenzáin    
primeros versos

Corazón, bajo la lluvia herido de amor te llevo; te cerca el campo mojado, la lluvia te dice versos, el agua gime al caer en tus abismos de fuego. La roja tierra del monte entreabre el húmedo seno; en el regazo del valle ríen los pétalos tersos, y hacen blanco en el río las flechas de los luceros...

 
   Sueños (fragmentos) Sueños (fragmentos) de Jaime Labastida

   Jaime Labastida
      Por Jaime Labastida    
primeros versos

El cocodrilo avanza presuroso en el espejo lóbrego del río, el tiburón hace brillar su aleta en esa tarde larga, de la que fueron desterradas, por siempre, las estrellas, la luna sucia se destruye en este mar de pronto inmóvil, cuerpo de sal, de fango y de ceniza...

 
   Piedra nativa Piedra nativa de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

La luz devasta las alturas Manadas de imperios en derrota El ojo retrocede cercado de reflejos Países vastos como el insomnio Pedregales de hueso Otoño sin confines Alza la sed sus invisibles surtidores Un último pirú predica en el desierto Cierra los ojos y oye...

 
   Oh inteligencia, soledad en llamas... (Muerte sin fin) Oh inteligencia, soledad en llamas... (Muerte sin fin) de José Gorostiza

   José Gorostiza
      Por José Gorostiza    
primeros versos

Oh inteligencia, soledad en llamas, que todo lo concibe sin crearlos! Finge el calor del lodo, su emoción de substancia adolorida, el iracundo amor que lo embellece y lo encumbra más allá de las alas a donde sólo el ritmo de los luceros llora, ...

 
   Testimonio Testimonio de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Aun si supiera que el mundo explotará esta noche, hoy también te diría con un beso hasta mañana...

 
   El viejo y la pólvora El viejo y la pólvora de Efraín Huerta

   Efraín Huerta
      Por Efraín Huerta    
primeros versos

Viejo sangre de toro viejo marino anciano de las nieves viejo de guerras de enfermerías de heridas Viejo con piel de flor viejo santo de tanto amor viejo de juventud niño de canas viejo amada santamente loco de amor siempre viejo perro soldado anciano de los trópicos viejo hasta lo...

 
   Otra vez en tu fondo empezó eso... Otra vez en tu fondo empezó eso... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Pablo López del Castillo    
primeros versos

Otra vez en tu fondo empezó eso... Abre sus ojos ciegos, el gemido, se agita en ti, exigente y sumergido, emprende su agonía sin regreso. Yo te siento luchar bajo mi peso contra un dios gutural y sordo, y mido la hondura en que tu cuerpo sacudido se convulsiona ajeno hasta en su...

 
   Onix Onix de José Juan Tablada

   José Juan Tablada
      Por Sergio de Alva    
primeros versos

Torvo fraile del templo solitario que al fulgor nocturno lampadario o a la pálida luz de las auroras desgranas de tus culpas el rosario... ¡Yo quisiera llorar como tú lloras! Porque la fe en mi pecho solitario se extinguió, como el turbio lampadario entre la roja luz de las...

 
   Tu grupa blanca y ciega se remueve... Tu grupa blanca y ciega se remueve... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Tomás Segovia    
primeros versos

Tu grupa blanca y ciega se remueve Bajo la seriedad de las caricias Tu inquieta grupa zalamera Entrevero de fiebres y de fríos Tu grupa de molicie inaplacada Nudo vivaz y obtuso de tu cuerpo En el coloquio a oscuras de las pieles Le prestamos al mundo nuestra carne Para que inscriba...

 
   Cuna y sepulcro en un botón hallaron Cuna y sepulcro en un botón hallaron   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      Por Manuel Ponce    
primeros versos

Lleno de soledad y aburrimiento, procuro consolarme con tu vista, y toma el sueño su segura pista, acostumbrado a cabalgar el viento. No precisa ningún descubrimiento para correr en pos de tu conquista: bástame al intentarlo que me asista un ligero temblor del pensamiento. Surco entonces etapas de rocío...

 
   Rodilla Rodilla de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      Por Griselda Álvarez Ponce de León    

Gracia de lance que en amor doblega a la que se negaba por esquiva gracia doble al doblarse desde arriba si por una rodilla va la entrega gracia mayor si el viaje te sosiega y en la margen del rio te derriba la sed porque en el agua transitiva la nube va también...

 
   Falta una palabra Falta una palabra de Jaime Augusto Shelley

   Jaime Augusto Shelley
      Por Jaime Augusto Shelley    
primeros versos

Falta, en el desorden, una palabra. Falta una voz, y otra, y otra más, en el valle de la muerte, en la estación de los sofocos rezumados por el fuego y la sombra. Una palabra que no brote de atarjeas, sino silencio que habla, vibrante. Silencio sonoro que toque cuerpos con su luz...

 
   Los visitantes Los visitantes de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      Por Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

De la infinita soledad de la noche dos ángeles nocturnos llegaron a tomar un café. Bajaron iguales de la mano del aire fresco traspasado de estrellas. De la ciudad vinieron silenciosos como dos sombras distintas. Uno tenía un nombre que parecía el sonido duro de una región cercana...

 
   La desilusión La desilusión de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Te azota. Trenza un látigo de lianas secas. Se mofa manojo de flores marchitas que se agita frente a tu rostro . Te obliga a respirar aire doliente, a beber agua estancada. Distrae tus oídos con sonidos quejumbrosos. Coloca un velo oscuro al paisaje que ansías. Hace tu vino agrio, espina tu mano...

 
   La mancha de púrpura La mancha de púrpura de Ramón López Velarde

   Ramón López Velarde
      Por Guillermo Sheridan    
primeros versos

Me impongo la costosa penitencia de no mirarte en días y días, porque mis ojos, cuando por fin te miren, se aneguen en tu esencia como si naufragasen en un golfo de púrpura, de melodía y de vehemencia. Pasa el lunes, y el martes, y el miércoles... Yo sufro tu eclipse ¡oh criatura...

 
   Mural sin tregua Mural sin tregua de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Carmen Alardín    
primeros versos

Me duele verte vivir sentir el río de tu cuerpo lleno de barcos y arrecifes. Me duele ver que te desangras lejos de la virtud de los geranios, lejos de las encinas que todavía no plantamos. Me duele verte encender las luces de Bengala sólo para alumbrar los siete mares y sentir cómo...

 
   Donde habla la ceniza Donde habla la ceniza de Efraín Bartolomé

   Efraín Bartolomé
      Por Efraín Bartolomé    
primeros versos

Con regusto de ciervo entre las fauces el puma tiene sed Su pupila apuñala el corazón del aire Todo futuro es verde Entrar ahí Dejar en las espinas la piel y la memoria Ser sobre el humus sol que se arrastra y trastorna su espina dorsal como los gatos Entrar hasta que no se note si es sangre o clorofila...

 
   Afrodita en el polvo Afrodita en el polvo de Jaime Labastida

   Jaime Labastida
      Por Jaime Labastida    
primeros versos

El sol, colérico de sales, contra el agua arremete. Hermano con hermana se acarician. Y un cielo azul está (cubriéndola), encima de la tierra: hijos nosotros de esa feroz contradicción, las bestias. Pero de líquenes, de aceites, el cielo en la tierra se vacía. Cargada queda así, a punto de parir lechuzas...

 
   La trampa La trampa de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Carmen Alardín    
primeros versos

Mirar es privilegio de la vida. Ahondar en tus pupilas en el último impacto del estanque. Llegar hasta el secreto del espejo, reflejarse en el otro desdoblarse, repetirse del amor, multiplicarse. Mirar es privilegio de la vida desbordarse...

 
   Un trotamundos Un trotamundos de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

El anciano astroso, sucio, viendo al horizonte desaliñado manchaba las calles de Miami; enviciaba la vista esplendorosa de las calles. Y a las buenas conciencias eso les resulta mal. Traía un sombrero andrajoso, dicen algunos, era un panamá, era un bombín, una gorra de beisbolista...