☰ menú
 


25 poemas aleatorios en audio

 
   Gran mundo Gran mundo de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

Habitas en un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana, centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas...

 
   Dime tú si no es cierto Dime tú si no es cierto de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      Por Fabio Morábito    
primeros versos

Dime tú si no es cierto que el techo de esta casa es todo de verdad, que es la verdad más plena de todo lo construido, el muro en más reposo, la redención de tantos errores y desvíos, la mano que disculpa, el anhelado fin de las hostilidades, la prueba que buscábamos desde el primer ladrillo...

 
   Canto (VIII) Canto (VIII) de Mario Bojórquez

   Mario Bojórquez
      Por Mario Bojórquez    
primeros versos

Aquellos tus amigos Extenderán sus manos Como quien tiende un recibo por cobrar Una minuta detallada de todas tus traiciones Pero nunca sabrán Que tú has pagado ya todas las deudas Que no hay nada que valgas Ni siquiera el resuello que te mantiene erguido...

 
   Rememoración (segundo tablero) (fragmento) Rememoración (segundo tablero) (fragmento) de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

Con la cabeza lo sabía, no con saber de sangre: es un acorde ser y otro acorde no ser. La misma vibración, el mismo instante ya sin nombre, sin cara. El tiempo, que se come las caras y los nombres, a sí mismo se come. El tiempo es una máscara sin cara. No me enseñó a morir el Buda...

 
   Cosillas (24) Cosillas (24) de Carlos Pellicer

   Carlos Pellicer
      Por Carlos Pellicer    
primeros versos

Ángeles en la tierra: nubes y rocas, música y danza. Árboles de alegría le dan al aire diamantes verdes y al agua antigua de la laguna su azul de niño. Pastor que arreas nubes de ovejas; joven labriego de tierras negras; los leñadores queman sus brazos con el futuro de la madera...

 
   Entre los tibios muslos te palpita... Entre los tibios muslos te palpita... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Pablo López del Castillo    
primeros versos

Entre los tibios muslos te palpita un negro corazón febril y hendido de remoto y sonámbulo latido que entre oscuras raíces se suscita; un corazón velludo que me invita, más que el otro cordial y estremecido, a entrar como en mi casa o en un nido hasta tocar el grito que te habita...

 
   El dueño de la ciudad El dueño de la ciudad de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

El dueño de la ciudad vendrá algún día con su claro rostro iluminado; el que la dejó para ir a conocer otros vistosos sitios; el que vestía con riqueza y llenaba de júbilo los corazones de quienes le oían...

 
   Cate de mi corazón Cate de mi corazón de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

Me arde la piel, soy más hachón que hombre un metro setentaiséis centímetros de lumbre con la cresta blanqueando enrojecida: ya no tengo remedio; ardo en la Ciudad de México. Eran líquidos mis pies y eran líquidas mis manos y todo de agua me vi...

 
   Volaron águilas... Volaron águilas... de Rubén Bonifaz Nuño

   Rubén Bonifaz Nuño
      Por Rubén Bonifaz Nuño    
primeros versos

Volaron águilas, leones gimieron vencedores. Alas lívidas despliega en mi cabeza el vino. Y un orden puro, como el de la noche en torno de las mesas, se construye. Y aunque nada es seguro, me deleito en el lugar de la amistad ahora. Como puño de tierra es lo que hacemos; como otoño en las ramas...

 
   El azar de las perforaciones El azar de las perforaciones de José Carlos Becerra

   José Carlos Becerra
      Por Julio Trujillo    
primeros versos

Puse las manos donde mis guantes querían, puse el rostro donde mi antifaz podía revelármelo; mi única hazaña ha sido no ser verdadero, mentir con la conciencia de que digo la verdad, mirar sin aspavientos mi existencia, desfigurada por lo que la hace vivir, rodeada por lo que tiene...

 
   Al poema confío la pena de perderte Al poema confío la pena de perderte de Salvador Novo

   Salvador Novo
      Por José Luis Ibáñez    
primeros versos

Al poema confío la pena de perderte. He de lavar mis ojos de los azules tuyos, faros que prolongaron mi naufragio. He de coger mi vida deshecha entre tus manos, leve jirón de niebla que el viento entre sus alas efímeras dispersa. Vuelva la noche a mí, muda y eterna, del diálogo privada de soñarte...

 
   Carta a mis amigos pintores Carta a mis amigos pintores de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

Iba por las calles viendo el esplendoroso andar de las mujeres bellas, compungido por mi azarosa consistencia de venado; a través de la campana de humo, que tarde o temprano tañerá por nuestra retirada, hendía el prepotente sol y nos tocaba con indiferencia...

 
   Eternidad Eternidad de Enriqueta Ochoa

   Enriqueta Ochoa
      Por Enriqueta Ochoa    
primeros versos

La eternidad mece, ondula, abre de par en par su túnica de viento; en el espacio de su seno esplende una constelación de luz acumulada. El Padre la detiene. Un instante mete su mano turbulenta hasta la entraña y la abre sobre la piel del mundo. Un alud de semillas caen, parpadeando...

 
   Fondo de agua Fondo de agua  de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      Por Juan Bañuelos    
primeros versos

Descendemos. Debajo de mi piel tú cantas y en la última curva de mis venas con un tropel de polen te despides. Un día estás en mis ojos bajo un ruido de llamas, otro día duermes como la niebla junto a mi sombra agazapada. Si supieras que llegas y en tu mano está a punto de abrirse esa puerta...

 
   Los mirlos Los mirlos de Alberto Blanco

   Alberto Blanco
      Por Alberto Blanco    
primeros versos

El canto de los mirlos compuesto en la quietud es como un pensamiento. Por momentos parece crecer para luego concentrarse en su puntual irradiación. Si se le presta atención cada pétalo de sonido convoca a su contrario. Se diría que este silbido es tan sólo la mitad de una canción inaudita...

 
   Lámina sirva el Cielo al retrato... Lámina sirva el Cielo al retrato... de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Ofelia Medina    
primeros versos

PINTA LA PROPORCIÓN HERMOSA DE LA EXCELENTÍSIMA SEÑORA CONDESA DE PAREDES, CON OTRA DE CUIDADOS, ELEGANTES ESDRÚJULOS, QUE AÚN LE REMITE DESDE MÉJICO A SU EXCELENCIA. Lámina sirva el Cielo al retrato, Lísida, de tu angélica forma: cálamos forme el Sol de sus luces; sílabas las...

 
   Un ramo de rosas Un ramo de rosas de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Una es la rosa que hirió a Rilke, quisiera por ello escarmentarla, pero no puedo; le temo y me fascina, me obsesiona la rosa memorablemente enlazada a nuestras vidas. Elegí alguna más de entre las milagrosas rosas de Juan Diego que la ilusión dibuja en un ayate...

 
   El juego inventa el juego El juego inventa el juego de Eduardo Lizalde

   Eduardo Lizalde
      Por Pablo López del Castillo    
primeros versos

No será mal negocio este que somos de besos y de piernas y de pieles? A diario hacemos cuentas y balances, a diario negociamos con nuestros cuerpos y con nuestras almas. Inútilmente, a ciegas, sordos. Inútilmente. Inútil. Los dos robamos. Ambos somos venales...

 
   Lawn-tennis Lawn-tennis de José Juan Tablada

   José Juan Tablada
      Por Sergio de Alva    
primeros versos

Toda de blanco, finge tu traje sobre tu flanco griego ropaje. De la Victoria de Samotracia, mientes la gloria llena de gracia. ¡En vano ilusa fijas el pie!... Que no eres musa ni numen, que sin que disciernas un viento lírico sobre tus piernas sopla satírico; pues aunque...

 
   Para la abuela, que hablaba con pájaros creyéndolos ángeles Para la abuela, que hablaba con pájaros creyéndolos ángeles de Hugo Gutiérrez Vega

   Hugo Gutiérrez Vega
      Por Hugo Gutiérrez Vega    
primeros versos

La abuela abría las puertas de la mañana; entraba el sol por el balcón cerrado y un rayo se pegaba a sus gafas solares. El día andaba ya por los corredores abrillantando las plumas del pájaro ciego, jugando un rato con los peces anhelantes en un marecito engañoso, y con el caracol de filos negros en su playa de cristal...

 
   Las vírgenes caídas Las vírgenes caídas   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      Por Manuel Ponce    
primeros versos

A su primer suspiro, nadie tendió la mano; sólo el abismo. Después mil brazos corrieron al auxilio, pero ya entonces ella no quiso. Corría ya. Se deslizaba por el ventisco glaciar abajo, lanzada, pero guardando el equilibrio. Siempre reflujo abajo, más aprisa, siempre en vuelo, casi en vilo...

 
   Muerte niña Muerte niña de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Carmen Alardín    
primeros versos

No temas, niña sola cruza el salón despacio porque el eco es enorme y podrá degollarte las pisadas. Abrázate a tu sombra si es preciso, si no logras llegar, mejor no vuelvas, porque no es justo regresar por nada...

 
   Esta desmemoria mía Esta desmemoria mía  de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      Por Jaime García Terrés    
primeros versos

Yo no tengo memoria para las cosas que pergeño. Las olvido con una torpe facilidad. Y se despeña mi prosa por abismos fascinantes, y los versos esfuman su tozudez como si nada. A veces ni siquiera recuerdo los favores de la bastarda musa pasajera, ni los ayes nerviosos del alumbramiento...

 
   Nocturno miedo Nocturno miedo de Xavier Villaurrutia

   Xavier Villaurrutia
      Por Alberto Dallal     
primeros versos

Todo en la noche vive una duda secreta: el silencio y el ruido, el tiempo y el lugar. Inmóviles dormidos o despiertos sonámbulos nada podemos contra la secreta ansiedad. Y no basta cerrar los ojos en la sombra ni hundirlos en el sueño para ya no mirar, porque en la dura sombra y en...

 
   Fuentes Fuentes de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

La primera a duras penas se acerca el de la voz al pozo se asoma se abisma el alma pierde pie y cae como un idiota la ley clama sus fueros y esa no materia que hablaba se alebresta le da envidia que el sol salga tan recio haya música...