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25 poemas aleatorios en audio

 
   Detrás del muro blanco de los días... Detrás del muro blanco de los días... de Salvador Novo

   Salvador Novo
      Por Salvador Novo    
primeros versos

Detrás del muro blanco de los días calla el Misterio. Pródigas, las horas nos llevan de la mano a las auroras de sus sorpresas y sus alegrías. Días, horas, auroras y alegrías llenen de dicha, pródigas, las horas de un Año Nuevo tal, que sus auroras renueven la ventura de sus días...

 
   Discurso a Cananea Discurso a Cananea de Carlos Pellicer

   Carlos Pellicer
      Por Carlos Pellicer    
primeros versos

No he de hablar de la sangre ni de su prodigioso contenido; ni del puño cerrado que gobierna del lado izquierdo el regadío exacto para que todo el cuerpo se alimente sin que órganos o músculos carezcan de cuanto equilibrando necesitan. No he de hablar de la sangre, viajera silenciosa...

 
   Piedra nativa Piedra nativa de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

La luz devasta las alturas Manadas de imperios en derrota El ojo retrocede cercado de reflejos Países vastos como el insomnio Pedregales de hueso Otoño sin confines Alza la sed sus invisibles surtidores Un último pirú predica en el desierto Cierra los ojos y oye...

 
   En las catorce redes del soneto... En las catorce redes del soneto... de Salvador Novo

   Salvador Novo
      Por Salvador Novo    
primeros versos

En las catorce redes del soneto año tras año, penas y alegrías urdí, con hilo tenue de los días, a su apagado sístole sujeto. A gotas decantado su secreto, en arcas encerráronse vacías esperanzas, anhelos, cobardías signo precario , mínimo amuleto....

 
   Apelación al solitario Apelación al solitario de Rosario Castellanos

   Rosario Castellanos
      Por Rosario Castellanos    
primeros versos

Es necesario, a veces, encontrar compañía. Amigo, no es posible ni nacer ni morir sino con otro. Es bueno que la amistad le quite al trabajo esa cara de castigo y a la alegría ese aire ilícito de robo. ¿Cómo podrás estar solo a la hora completa, en que las cosas y tú hablan y hablan,...

 
   Ciego Dios Ciego Dios de Alfredo R. Placencia

   Alfredo R. Placencia
      Por Fernando Díez de Urdanivia    
primeros versos

Así te ves mejor, crucificado. Bien quisieras herir, pero no puedes. Quien acertó a ponerte en ese estado no hizo cosa mejor. Que así te quedes. Dices que quien tal hizo estaba ciego. No lo digas; eso es un desatino. ¿Cómo es que dio con el camino luego, si los ciegos no dan con el camino?...

 
   Pequeñas palabras al pequeño David Pequeñas palabras al pequeño David de Efraín Huerta

   Efraín Huerta
      Por Efraín Huerta    
primeros versos

Te saludan: los árboles y las banderas triunfales, los pájaros y los ríos del pueblo, las ágiles canciones del pionero, las películas a colores y las fotografías. Ludmila te sonríe desde el fondo de su impecable belleza de soberbia señora. Marina y Boris, Leonid Kosmatov, Tania y Susana me preguntan por tus ojos...

 
   Complementarios Complementarios de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

En mi cuerpo tu buscas al monte, a su sol enterrado en el bosque. En tu cuerpo yo busco la barca en mitad de la noche perdida.

 
   Algunos Algunos de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      Por Jaime García Terrés    
primeros versos

Yo no sé muchos nombres de volcanes o selvas; esta parte del mundo para mí representa unas doscientas almas (digo doscientas por decir) que miran a lo lejos de distinta manera cada una con cierto dejo de común azoramiento. Oigo silbar el viento rústico, no rehúyo cantar a nuestra fauna ni soslayo la tierra mitológica...

 
   Una estación en Amorgós Una estación en Amorgós de Hugo Gutiérrez Vega

   Hugo Gutiérrez Vega
      Por Hugo Gutiérrez Vega    
primeros versos

Antes de partir A la izquierda está el mar. La alta montaña con su ermita y su senda entre los pinos se recorta en lo azul y las gaviotas van hablando de viajes, llegadas o naufragios. Recuerdo los primeros días en la isla, el verano de fuego y, en la alta madrugada, el olor de la sal...

 
   Los distraídos Los distraídos de Rosario Castellanos

   Rosario Castellanos
      Por Rosario Castellanos    
primeros versos

Algunos lo ignoran. Creían que la tierra era aún habitable. No miraron la grieta que es sismo abrió; no estaban cuando el cáncer aparecía en el rostro espantado de un hombre. Rieron en el instante en que una manzana, en vez de caer, voló y el universo fue declarado loco...

 
   La gloriosa La gloriosa de Julio Torri

   Julio Torri
      Por Julio Torri    
primeros versos

Las cuestas y llanos se pueblan de los pobrecitos indios. Ya baja allá a lo lejos la imagen que traen en andas, con gran acompañamiento de gentes. Los cirios y candelas brillan amortiguadamente en la serena luz de la tarde. Este año ha sido de sequía. Las milpas están resecas y los gañanes tienen oprimido el corazón...

 
   Hay usura y amor... Hay usura y amor... de Víctor Sandoval

   Víctor Sandoval
      Por Víctor Sandoval    
primeros versos

Hay usura y amor en la olla podrida de mis huesos. Viene una canción que a todos nos concierne. Lóbrega alegría de la promiscuidad; el sueño en los párpados, la flor de plástico en el pelo, el brillo del collar que corta la garganta; la nube y su cabeza turbia; por la atarjea del...

 
   Tuércele el cuello al cisne... Tuércele el cuello al cisne... de Enrique González Martínez

   Enrique González Martínez
      Por Enrique Lizalde o Gastón Melo    
primeros versos

Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje que da su nota blanca al azul de la fuente; él pasea su gracia no más, pero no siente el alma de las cosas ni la voz del paisaje. Huye de toda forma y de todo lenguaje que no vayan acordes con el ritmo latente de la vida profunda. . .y...

 
   El ladrón El ladrón de Enrique González Martínez

   Enrique González Martínez
      Por Enrique González Martínez    
primeros versos

Del jardín de mis hurtos, fui señor y soy reo. Abrí todas las puertas del edén de la vida, si alguna cerró el paso, la forzó mi deseo. Aprisioné cien años la alondra y el gorjeo; cien años hinqué el diente en la fruta prohibida. Expulsado y proscrito el castigo perdura...

 
   Epifanía Epifanía  de Elsa Cross

   Elsa Cross
      Por Nuria del Saz    
primeros versos

A veces te muestras, y en el momento en que me vuelvo hacia tu imagen desapareces. ¿A dónde vas? ¿Dónde te escondes todo ese tiempo que tardas en volver? Vienes en sueños y cuando trata la memoria de apresarteme despierto. Sólo tus ojos quedan por un momento...

 
   El veterano de guerra El veterano de guerra de Víctor Sandoval

   Víctor Sandoval
      Por Víctor Sandoval    
primeros versos

La madrugada en que los gallos se volvieron locos y la Torre de Pisa fue mutilada por cantar cantares de Ezra Pound. La noche en que los gatos desollados vivos por el celo arañaban el aire del tejado y el amante de la adúltera abandonaba el lecho tibio para que el engañado descansara...

 
   Memoria de Borges Memoria de Borges de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      Por Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

La página. El espejo. Nombres de una partida o metáforas puras al evocar la sombra. Mortales laberintos que el visionario escombra para escribir la línea sin pupilas leída. Mitología de lenguas en su memoria urdida vagando entre los siglos para sólo un instante...

 
   Piazza Gimma Piazza Gimma  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      Por Fabio Morábito    
primeros versos

Espío en el edificio que tengo más a mano el movimiento que comienza en los balcones, como reflora en las tareas primeras del amanecer con gestos sin estilo aún, de repertorio, la rutina, y yo que me enamoro sólo en esta hora en que la gente es más repetitiva, más inconexa interiormente...

 
   Mi villa Mi villa de Ramón López Velarde

   Ramón López Velarde
      Por Pepe Alameda    
primeros versos

Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una...

 
   Agua-fuerte Agua-fuerte de José Juan Tablada

   José Juan Tablada
      Por Sergio de Alva    
primeros versos

Pasas trotando como si huyeras y se diría que antros de vicio buscando fueras con las pupilas ardiendo al día entre la sombra de las ojeras... Tu cuerpo trémulo se arrebuja con turbadores gestos de vicio, y vas furtiva como una bruja bajo las iras del Santo Oficio. Bajo el arco de...

 
   Romanticismos Romanticismos de Francisco González Léon

   Francisco González Léon
      Por Rosenda Monteros    
primeros versos

Viejas cajitas de música, viejas cajitas de laca, cuya tapa en rectángulo decora la quietud de una pérgola, o la prez de los cármenes de Aranjuez: Cajas de música de las que ya no vienen ahora. Todo un mecanismo demodado: un peine de acero, un cilindro que gira, y sobre la mecánica...

 
   Canto por el hombre que bebía música Canto por el hombre que bebía música de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Ebrio viene el hombre nuestro En sus piernas arrastra el secreto de Dios Tropieza con el aire como un pájaro ciego Las palabras de su lento alcohol las entienden los niños y los árboles Agoniza entre muros de la ciudad ajena bajo el cielo plomizo de un amor extraviado ...

 
   Cate de mi corazón Cate de mi corazón de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

Me arde la piel, soy más hachón que hombre un metro setentaiséis centímetros de lumbre con la cresta blanqueando enrojecida: ya no tengo remedio; ardo en la Ciudad de México. Eran líquidos mis pies y eran líquidas mis manos y todo de agua me vi...

 
   Noche rústica de Walpurgis Noche rústica de Walpurgis de Manuel José Othón

   Manuel José Othón
      Por Claudio Obregón y Gastón Melo    
primeros versos

Coge la lira de oro y abandona el tabardo, descálzate la espuela, deja las armas que para esta vela no has menester ni daga, ni tizona. Si tu voz melancólica no entona ya sus himnos de amor, conmigo vuela a esta región que asombra y que consuela; pero antes ciñe la triunfal corona...