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25 poemas aleatorios en audio | |
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La perfumista
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Jorge Fernández Granados Por Jorge Fernández Granados | |
Urna de otras reliquias ante la babilonia de cristal de los estantes olisca el seco olor del palisandro, la resina de estoraque (Venus) o el aroma lunar de la alhucema. En las alturas habitadas por el polvo ubica, con orientación de pájaro, los sitios migratorios de los frascos: el ámbar gris junto al pebete... | |
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Tus ojos son azules como el cielo...
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Fernando del Paso Por Fernando del Paso | |
Tus ojos son azules como el cielo, el cielo es una diáfana mentira, la mentira, una garza que suspira por besar a una estrella a medio vuelo. La estrella es un secreto de tu pelo, tu pelo es una llama que delira, y la llama un espejo en que se mira con la lengua de fuera, un toro en... | |
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Hervor de calles...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Hervor de calles; desembocadura de pábulos ardiendo, en la caldera sediciosa del mísero. Como hierba de gritos, como en humo lumbrarada de pelos espantados; como chubasco tupidísimo y turbio, en ascensión. Así llegaba. Y alégrate si nadie, en esta plaza, si nadie, de tan juntos y de... | |
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Lento, amargo animal
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Lento, amargo animal que soy, que he sido, amargo desde el nudo de polvo y agua y viento que en la primera generación del hombre pedía a Dios. Amargo como esos minerales amargos que en las noches de exacta soledad maldita y arruinada soledad sin uno mismo trepan a la garganta y,... | |
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Subyugadas, asiduas...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Subyugadas, asiduas, con aplicación, una mano tuya y una mía se acarician, fanáticas de un mundo de manos excluyente. No quieren saber que tú y yo mientras tanto nos miramos, abolidos, sin común lenguaje, en las orillas de un lugar de sombra... | |
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Filosofía del optimista
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Fayad Jamís Por Fayad Jamís | |
El optimista se sentó a la mesa, miró a su alrededor y se sirvió un poco de lo poco que halló. Le dijeron que había demasiado nada (en realidad había pocomucho) pero él devoró su ración sin hacer comentarios, abrió el periódico, se fumó su café y acabó de cenar en paz. Pensó: tengo derecho a comer con alegría... | |
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Vivo y me desvivo
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
Longevidad maldita! ¿por qué si soy ceniza mi cerebro está en brama y mi lujuria cunde hasta las marchitas zonas de mi carne aniquilada? ¡Longevidad maldita! llamarada helada, tantálico averno de concupiscencia rezagada... | |
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Fiumiccino
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Enzia Verduchi Por Enzia Verduchi | |
Sobrentendido es no hablar de aquel diciembre, mencionar siquiera el tintineo de los cubiertos y los cuentos para niños hartos en el avión. Nadie puede olvidar en un trazo de crayola, por colorido que sea, a quienes sirvieron el ambigú ignorantes de que sería su última cena... | |
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El tiempo de la poesía...
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
El tiempo de la poesía da un fruto de luz que cae solo en la tierra y tiembla sobre su sombra. De: Los espacios... | |
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En el rigor del vaso que la aclara... (Muerte sin fin)
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José Gorostiza Por José Gorostiza | |
En el rigor del vaso que la aclara, el agua toma forma ciertamente. Trae una sed de siglos en los belfos, una sed fría, en punta, que ara cauces en el sueño moroso de la tierra, que perfora sus miembros florecidos, como una sangre cáustica, incendiándolos, ay abriendo en ellos]... | |
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Retorno de Electra
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Para poderte hablar así, de frente, tuve que echarme toda una vida a llorar sobre tus huesos. Tuve que desandar lo caminado desnudando la piel de mi conciencia. Para poderte hablar tuve que volver a llenarme de aire los pulmones. Y cuidar que no se me encogieran las palabras, el corazón... | |
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Cauce
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Oye la palpitación del espacio Son los tambores del verano Los pasos de la estación en celo Sobre las brasas del año Es su ruido de alas y de crótalos La crepitación de la tierra Bajo su vestidura de insectos y raíces La sed se despierta y construye Sus grandes jaulas de vidrio Allí cantas tu canción furiosa... | |
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Romance a lo divino
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Con el libro en la mano Te amo. Con las hojas abiertas Te amo. Y los ojos cerrados Te amo. Con el sol del quinqué Te amo. Y el bosque de la radio Te amo. Me sabes a pacíficas tormentas. A palomas en fórmulas abstractas. ¡Te amo en superficies tan hondas!... | |
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Silvio, tu opinión va errada...
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Laura Castanedo | |
Silvio, tu opinión va errada; que en lo común, si se apura, no admiten por hermosura hermosura enamorada. Pues si bien de la extrañeza el atractivo más grato, es el agrio de lo ingrato la sazón de la belleza. Porque gozando exenciones de perfección más que humana, la acredita... | |
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Desamor
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Me vio como se mira al través de un cristal o del aire o de nada. Y entonces supe: yo no estaba allí ni en ninguna otra parte ni había estado nunca ni estaría. Y fui como el que muere en la epidemia, sin identificar, y es arrojado a la fosa común. De: Poesía no eres... | |
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Más que vaso -tambíen- más providente... (Muerte sin fin)
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José Gorostiza Por José Gorostiza | |
Mas qué vaso también más providente! Tal vez esta oquedad que nos estrecha en islas de monólogos sin eco, aunque se llama Dios, no sea sino un vaso que nos amolda el alma perdidiza, pero que acaso el alma sólo advierte en una transparencia acumulada que tiñe la noción de Él, de azul... | |
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Canción de la danza del arquero flechador
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Poesía maya Por Enrique Lizalde (español) y Moisés Romero (maya yucateco y lacandón) | |
Versión castellana Espía, acechador que andas cazando por los montes, una vez, dos veces, vamos a cazar a orillas de la arboleda en rápida danza, hasta tres veces. Alza bien tu frente, alista bien la mirada, no hagas errores para que alcances tu premio. ¿Tienes bien afilada la punta... | |
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Las nubes
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Efraín Huerta Por Efraín Huerta | |
Mansas, blancas ovejas, luminosos mensajes. La fugitiva sombra despierta a las palomas y crea un aire de asombro a la mitad del Hudson. Claras y decisivas, solemnes esculturas, en mil palomas mueren las nubes avanzando. Las nubes, las hermanas mayores de los sueños. Mármol que ya no... | |
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Virgen hincada empieza a ser visible...
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Virgen hincada empieza a ser visible atisba desde sus miembros como alguien escondido al fondo de su cuerpo la punta de su pie bajo su muslo asoma como un haz vivo que atraviesa la sombra en su oscuridad cuerpos vírgenes miran... | |
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Franklin Delano Roosevelt
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Efraín Huerta Por Efraín Huerta | |
Gentil, justo y resuelto Duerme bajo las rosas. Rosas de Hyde Park: las rosas de su sueño. Gentil, justo y resuelto, varón de noble vida. Rosas de Hyde Park sobre su tumba, en... | |
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Canto (I)
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Mario Bojórquez Por Mario Bojórquez | |
Con la pesada llaga ya sin cuerda en el cuello Con el dogal vacío y la enhiesta pesadumbre que no implora ya más Que no tunde ya el hueso carcomido, ni la visión postrera Aquí cerca del junto Me pongo a recordar muelles del aire donde atracó la sombra de otro tiempo... | |
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El amigo ido
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Me escribe Napoleón: El Colegio es muy grande nos levantamos muy temprano hablamos únicamente inglés te mando un retrato del edificio... Ya no robaremos juntos dulces de las alacenas, ni escaparemos hacia el río para ahogarnos a medias y pescar sandías sangrientas. Ya voy a... | |
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Lo pregunto
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
Yo Nezahualcóyotl lo pregunto: ¿Acaso deveras se vive con raíz en la tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea de jade se quiebra, aunque sea de oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra. No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí... | |
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Al infinito Amor...
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Al infinito Amor no duelen prendas, y por eso quiso que un ladrón le robara el Paraíso. Yo, triste pecador, sé que en amor divino no hay mudanza, y en ser ladrón se funda mi esperanza... | |
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Canción
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Efraín Huerta Por Efraín Huerta | |
La luna tiene su casa. Pero no la tiene la niña negra la niña negra de Alabama. La niña negra sonríe y su sonrisa brilla como si fuera la cuchara de plata de los pobres. La luna tiene su casa. Pero la niña negra no tiene casa la niña negra la niña negra de... | |
