|
25 poemas aleatorios en audio | |
|
Al Cristo de mi estudio
| |
|
Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Cuándo murió mi corazón inerte, que no muere de verte ajusticiado, pendiente del marfil donde, labrado es una fácil alegría verte? Rota el ara, la vida se te vierte por la heráldica brecha del costado, ¡oh cántico de cisne asilenciado y torre en los suburbios de la muerte!... | |
|
Diles que no me maten
| |
|
Juan Rulfo Por Juan Rulfo | |
Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad. No puedo. Hay allí un sargento que no quiere oír hablar nada de ti. Haz que te oiga. Date tus mañas y dile que para sustos ya ha estado bueno... | |
|
Con la flor del domingo...
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda antigua. La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y hacen amistades, y hasta escuchan la música que en el quiosco de la Alameda de Santa María... | |
|
Luz detenida
| |
|
Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
Hoy baila mi mujer y taja sonrientes cicatrices en su cielo. Hoy ella baila, colibrí ante la flor, espejo frente a espejos enemigo. Y la flor se habita de las plumas y el pájaro seis pétalos se vuelve. Soy un puño de tierra echado al viento. Hoy baila mi mujer y desaloja la... | |
|
Por amor
| |
|
Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
He aprendido de ti Que no basta el gesto ni la acción Que el amor no basta Ni la inteligencia O el susurro exacto Aun más Que la ternura En ciertos casos sale sobrando He aprendido Que el cuerpo La carne El sexo No tiene mucho que ver Con hacer el amor Y seguir vibrante Aprendido Que... | |
|
Gran Mundo
| |
|
Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Habitas un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas. Hay rnoluscos resplandecientes, hay plantaciones de joyas vivas en tus alrededores... | |
|
Cómo nació el Uinal (Itzaes (textos del Chilam Balam de Chumayel)
| |
|
Poesía maya Por Enrique Lizalde (español) y Moisés Romero (maya yucateco y lacandón) | |
Versión castellana Así explicó el primer gran sabio Merchise, el primer profeta Napuctun, primer sacerdote solar. Asi es la canción. Sucedió que nació el mes ahí donde no había despertado la tierra antiguamente. Y empezó a caminar por sí mismo. Y dijo su abuela materna, y dijo su... | |
|
La siesta de la rosa
| |
|
Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Pobre de mí, que sé lo que es la rosa, éxtasis en los páramos del día: lo que es la llama, pero llama fría, lo que más huye cuanto más se acosa! Siempre que surjan vidas de la fosa y se repueble la melancolía de nuevos ángeles de poesía, la rosa es la culpable, por hermosa... | |
|
Movimientos para fijar el escenario (I, III, V, VII)
| |
|
José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Para que el Paraíso Perdido pueda salir del sombrero, y la Historia se desprenda como una máscara de los rostros de los muertos, es necesario tomar este escenario por asalto. Consideremos, por principio, la trama que nos rodea. Más allá de la lluvia, los árboles del parque se buscan el verano en los bolsillos... | |
|
Epitafio para Anaïs Nin
| |
|
Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Dejo en su tumba unas cuantas palabras húmedas y silenciosas como un gato. Para la tumba de Anaïs Nin. Para su pelo que nunca conocí y sus muslos que un día fueron hermosos,lo aseguro. Para sus sueños donde solía hablar despacio en lo redondo de una oreja, cuando subía a la corola del amor... | |
|
Canciones para el celebrante
| |
|
Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Espléndido animal, óyete resonar por la noche como un tren que conoce el lugar de su destino. No preguntes a nadie cuál es el sitio. Para el que indaga no está reservada la respuesta. ¿Quién, celebrante, se atrevería a ponerse el olor del mar, la túnica de los desaparecidos?... | |
|
Diálogo del movimiento
| |
|
Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Muévete, muévete, le digo a la mujer. Mueve el cadáver que lloro, que cargo, que entierro. Vacíame. Riégame. Mueve los días que han de modelarme en otro pez, que ya se presienten en mi olor. Mueve esta alegría sobre la que estoy acostado. Muévete. Tan sólo... | |
|
Existamos aquí
| |
|
Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Tienen raíz, son verdaderos los hombres? Nadie acabará de entender lo que es tu riqueza, lo que son tus flores, ¡Inventor de ti mismo! Sin terminar dejamos las cosas. Por esto lloro, me aflijo. Aquí entrelazo con flores, a la nobleza, a los amigos. ¡Alegraos! Nuestra casa común es la tierra... | |
|
La palabra inmóvil
| |
|
Aurora Reyes Por Aurora Reyes | |
Amor, fuera olvidarte como perder los ojos, cegar frente a los verdes más claros de la vida, caer en el invierno con un sueño encerrado sepultando los brotes de la flor del prodigio. Desconocer las formas que anidaron el tacto, ignorar la sonrisa que prepara la aurora en los húmedos labios terrenales... | |
|
Uno es el hombre
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Uno es el hombre. Uno no sabe nada de esas cosas que los poetas, los ciegos, las rameras, llaman misterio, temen y lamentan. Uno nació desnudo, sucio, en la humedad directa, y no bebió metáforas de leche, y no vivió sino en la tierra (la tierra que es la tierra y es el cielo como... | |
|
Glosa incompleta en tres tiempos sobre un tema de amor
| |
|
Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Dentro de estos cuatro muros pretendí ocultar mi dicha: Pero el fruto, pero el aire ¿cómo me los guardaría? Hora mejor que pospuse, camino que no elegí, voces que eran para mí, destino que no dispuse; ¡cómo os volvisteis oscuros! ¡qué amargo vuestro sabor... | |
|
Movimiento nocturno
| |
|
Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Cuando estoy dormido la ciudad encoge uñas, hasta el cielo cruje. Tanto es el estremecimiento que acontece que hasta en sueños veo que la ciudad no se ha movido de su lugar. Sólo cuando me despierto encuentro mi cuerpo de cabeza, mi cama en la cocina, mi casa en un monte... | |
|
Testimonio
| |
|
Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Aun si supiera que el mundo explotará esta noche, hoy también te diría con un beso hasta mañana... | |
|
Amor condusse noi ad una morte
| |
|
Xavier Villaurrutia Por Pilar Pellicer | |
Amar es una angustia, una pregunta, una suspensa y luminosa duda; es un querer saber todo lo tuyo y a la vez un temor de al fin saberlo. Amar es reconstruir, cuando te alejas, tus pasos, tus silencios, tus palabras, y pretender seguir tu pensamiento cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas... | |
|
Mi madre sola...
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mi madre sola, en su vejez hundida, sin dolor y sin lástima, herida de tu muerte y de tu vida. Esto dejaste. Su pasión enhiesta, su celo firme, su labor sombría. Árbol frutal a un paso de la leña, su curvo sueño que te resucita. Esto dejaste. Esto dejaste y no querías. Pasó el viento. Quedaron de la casa el pozo abierto... | |
|
Qué fácil sería para esta mosca...
| |
|
Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Qué fácil sería para esta mosca, con cinco centímetros de vuelo razonable, hallar la salida. Pude percibirla hace tiempo, cuando me distrajo el zumbido de su vuelo torpe. Desde aquel momento la miro, y no hace otra cosa que achatarse los ojos, con todo su peso, contra el vidrio duro... | |
|
Las manos
| |
|
Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
Amo estas manos. Destinadas por Dios para concluir mis muñecas, también son las privilegiadas que te acarician y tañen. Ante unos ojos las desperezo. Elevo el dedo meñique, tallo para la luna, espiga rematada en coraza de cal. Elevo otro dedo... | |
|
Epifania
| |
|
Salvador Novo Por José Luis Ibáñez | |
Un domingo Epifania no volvió más a la casa. Yo sorprendí conversaciones en que contaban que un hombre se la había robado y luego, interrogando a las criadas, averigüé que se la había llevado a un cuarto. No supe nunca dónde estaba ese cuarto pero lo imaginé, frío, sin muebles, con... | |
|
Otra vez
| |
|
Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Lo mejor del amor es la distancia y el encuentro otra vez, cuando ya nada tengo que decirte y los dos recordamos aquellos años que se han ido, aquel tiempo feroz que temblaba en tus manos y esa imagen de ayer (recordarla es vivirla) marcada para siempre en la memoria, impresa a fuego... | |
|
Llagado de su mano
| |
|
Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
La ilusión serpentina del principio me tentaba a morderte fruto vano en mi tortura de aprendiz de magia. Luego, te fuiste por mis siete viajes con una voz distinta en cada puerto e idéntico quemarte en mi agonía. Lascivia temblorosa de las tardes de lluvia cuando tu cuerpo balbucía... | |
