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25 poemas aleatorios en audio | |
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Como un dolor que avanza...
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Como un dolor que avanza y se abre paso entre vísceras que ceden y huesos que resisten, como una lima que lima los nervios que nos atan a la vida, sí, pero también como una alegría súbita, como abrir una puerta que da al mar, como asomarse al abismo y como llegar a la cumbre... | |
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Desde adentro
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
He conocido parte de mi país/ me ha asombrado su devastación Me apoyo en uno de sus muros donde alguien ha escrito Unas cuantas palabras de guerra/ tal vez inocentes He tocado su raíz con los codos y la quijada Todo esto es absurdo e innecesario No sé nada, otra vez A mi edad esto no me debería de sorprender... | |
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Avenida Héroes
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
La ola de Dios del mar de Dios azota. En la playa de Dios, clavado, hundido, hijo y padre de Dios, migaja suya, azotado y cansado y malherido. JAIME SABINES I Aquí estaban los muertos dijo mi padre y el rugido del viento... | |
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Epitafio sobre ninguna piedra...
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Epitafio sobre ninguna piedra: Mixcoac fue mi pueblo: tres sílabas nocturnas, un antifaz de sombra sobre un rostro solar. Vino Nuestra Señora, la Tolvanera madre. Vino y se la comió. Yo andaba por el mundo. Mi casa fueron mis palabras, mi tumba el aire. De: Árbol... | |
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Yo no lo sé de cierto
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Yo no lo sé de cierto, pero supongo que una mujer y un hombre algún día se quieren, se van quedando solos poco a poco, algo en su corazón les dice que están solos, solos sobre la tierra se penetran, se van matando el uno al otro. Todo se hace en silencio. Como se hace la luz dentro... | |
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He detenido la respiración...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
He detenido la respiración para sentir si tú respiras. A la vez has quedado tan presente y lejana. Eterna casi. Fuera del tiempo, sola, sin moverte. Y me llenó el terror incontenible de que te hubieras ido; de que te hubieras muerto en sueños, y me hubieras dejado entre los brazos... | |
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El temblor
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
En el sueño los ruidos eran ciertos y crujían las paredes. En los ojos abiertos al espanto el espejo movía su mundo reflejado. Por eso fue el impulso de salir de aquel sueño hacia otro sueño, rezar bajo los marcos de las puertas el consejo empolvado en la memoria... | |
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Discurso a Cananea
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
No he de hablar de la sangre ni de su prodigioso contenido; ni del puño cerrado que gobierna del lado izquierdo el regadío exacto para que todo el cuerpo se alimente sin que órganos o músculos carezcan de cuanto equilibrando necesitan. No he de hablar de la sangre, viajera silenciosa... | |
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Estoy triste
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
Estoy triste, me aflijo, yo, el señor Nezahualcóyotl. Con flores y con cantos recuerdo a los príncipes, a los que se fueron, a Tezozomoctzin, a Quaquauhtzin. En verdad viven allá en donde de algún modo se existe. ¡Ojalá pudiera yo seguir a los príncipes, llevarles nuestras flores!... | |
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Afrodita en el polvo
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
El sol, colérico de sales, contra el agua arremete. Hermano con hermana se acarician. Y un cielo azul está (cubriéndola), encima de la tierra: hijos nosotros de esa feroz contradicción, las bestias. Pero de líquenes, de aceites, el cielo en la tierra se vacía. Cargada queda así, a punto de parir lechuzas... | |
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Distancia del amigo
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Rosario Castellanos Por Carmen Farías | |
En una tierra antigua de olivos y cipreses ha fechado mi amigo su más reciente carta. Lo imagino escribiendo, sentado en una roca a la orilla del mar, tirando piedrecitas sobre el lomo verduzco de las olas. (Si estuviera en un parque tiraría migas a los gorriones, si en un estanque,... | |
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Lubina
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Juan Rulfo Por Juan Rulfo | |
De los cerros altos del sur, el de Luvina es el más alto y el más pedregoso. Está plagado de esa piedra gris con la que hacen la cal, pero en Luvina no hacen cal con ella ni le sacan ningún provecho. Allí la llaman piedra cruda, y la loma que sube hacia Luvina la nombran Cuesta de la Piedra Cruda... | |
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La máscara desnuda
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Aurora Reyes Por Aurora Reyes | |
Apareces de golpe dentro de mí, dorada por un oro manchado de musgo verdinegro. Ola petrificada del agua de la vida creciendo y apretando la sal del esqueleto. En lo más entrañable de mi ser ejecutas las invisibles líneas del rostro verdadero, entregando al proyecto sin límite del polvo... | |
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Su trenza
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Amado Nervo Por Enrique Rambal | |
Bien venga, cuando viniere, la Muerte: su helada mano bendeciré si hiere... He de morir como muere un caballero cristiano. Humilde, sin murmurar, ¡oh Muerte!, me he de inclinar cuando tu golpe me venza; ¡pero déjame besar, mientras expiro, su trenza! ¡la trenza que le corté y que, piadoso, guardé... | |
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Cauce
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Oye la palpitación del espacio Son los tambores del verano Los pasos de la estación en celo Sobre las brasas del año Es su ruido de alas y de crótalos La crepitación de la tierra Bajo su vestidura de insectos y raíces La sed se despierta y construye Sus grandes jaulas de vidrio Allí cantas tu canción furiosa... | |
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Booz canta su amor
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
Me he querido mentir que no te amo, roja alegría incauta, sol sin freno en la tarde que sólo tú detienes, luz demorada sobre mi deshielo. Por no apagar la brasa de tus labios con un amor que darte no merezco, por no echar sobre el alba de tus hombros las horas que le restan a mi... | |
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Y el Buda de basalto sonreía
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Amado Nervo Por Oscar Chávez o Claudio Obregón | |
Aquella tarde, en la Alameda, loca de amor, la dulce idolatrada mía me ofreció la eglantina de su boca. Y el Buda de basalto sonreía... Otro vino después, y sus hechizos me robó la di cita, y en la umbría nos trocamos epístolas y rizos. Y el Buda de basalto sonreía... | |
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La alondra
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
La alondra construye con su canto topacios inalterados por el vuelo: paisajes remotos en lo inmediato El sol en los viñedos de las colinas y las últimas sombras en la tierra bajo el cielo plateado más que azul. Cristales nacidos de los 4 vientos: memorias de viajeros que no aceptan... | |
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El brindis del bohemio
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Guillermo Aguirre y Fierro Por Manuel Bernal | |
En torno de una mesa de cantina una noche de invierno, regocijadamente departían seis alegres bohemios. Los ecos de sus risas escapaban y de aquel barrio quieto, iban a interrumpir el imponente y profundo silencio. El humo de olorosos cigarrillos en espirales se elevaba al cielo,... | |
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Indecisión
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Tu luz es la probable delincuencia de azucenas perdidas. Tu luz casi centella, casi noche, convertida en plegaria, es un te amo a medias torturado por espadas nocturnas que no quieres desprender de tu cuerpo palaciego... | |
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Cuando sepas hallar una sonrisa
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Enrique González Martínez Por Enrique Lizalde o Gastón Melo | |
Cuando sepas hallar una sonrisa en la gota sutil que se rezuma de las porosas piedras, en la bruma, en el sol, en el ave y en la brisa; cuando nada a tus ojos quede inerte, ni informe, ni incoloro, ni lejano, y penetres la vida y el arcano del silencio, las sombras y la muerte... | |
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El ruiseñor
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Ella soñó hace mucho tiempo este mismo sueño musical. Ahora lo traigo a la memoria. El camino estaba bordeado de estrellas, los lirios pesaban en plena noche y ella me sugería la silueta de un ciprés estremecido. Del túnel vimos salir a la luna seguida de otras máquinas brillantes... | |
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Polvo (fragmentos II)
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Guadalupe (Pita) Amor Por Guadalupe Amor | |
De lo gris me salí, y al polvoriento gris he retornado. ¡Cuanto yo concebí, sólo fue imaginado, que el realizar a mí me está velado! Va a perderse mi huella... Sólo soy llamarada del destino; una loca centella que tiene el desatino de pretender que el polvo sea divino... | |
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Balance
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Tanto pugnar por definir la vida, tanto por detener el tiempo breve por sostener el pulso que nos mueve por dejar testimonio de la huida. Y ver la primavera malparida o el verano febril que nos remueve, el otoño temblón que nos conmueve y el invierno en su muerte desceñida. Después,... | |
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Crece la torre nueva en el naufragio...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Crece la torre nueva en el naufragio del muro combatido; del alveolo de la sal, el rumbo celeste de la espiga, el transparente olor de la manzana, y surgen el olivo y su perla amarillenta y los suntuosos pórticos del vino. Canto que no aprendí, silencio en que instituye el canto las raíces... | |
