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25 poemas aleatorios en audio | |
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Para nombrar a España con amor
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
País que venías a mi encuentro sin sospecharlo(¿o era yo la que caminaba hacia ti?) que estuvo siempre detrás del mar, con su aliento de sal y el deseo de la primera golondrina. Es posible que un día me reconozca en ti, en tu olor de semillas, en tus flores recién cortadas... | |
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Nos volvemos a ver...
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Salvador Novo Por José Luis Ibáñez | |
Nos volvemos a ver. Año tras año soñé con encontrarte en mi camino. ¡Sol de mis ojos, luz de mi destino! ¿No quisieras, mi bien, tomar un baño? Nos encontramos uno al otro extraño: Gordo tú, flaco yo ¡mundo mezquino! y me complace ver ¡oh, desatino! que hay cosas que no cambian de... | |
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De la vigilia estéril
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Rosario Castellanos Por Carmen Farías | |
No voy a repetir las antiguas palabras de la desolación y la amargura ni a derretir mi pecho en el pomo del llanto. El pudor es la cima más alta de la angustia y el silencio la estrella más fúlgida en la noche. Diré una vez, sin lágrimas, como si fuera ajeno el tema exasperado de mi sangre... | |
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Bajo la tórrida ceremonia sin eclipse
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Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
Eres la estrella de mar sembrada en el cielo raso El invisible metal cuyo único peso es su nombre La ola en hombros del trigo El agua plural y antepasada El astro lapislázuli El astro verde veronés El astro amarillo iluminado El astro que al encenderse pierde los colores Y la alcoba del otoño... | |
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Cuaderno de bitácora
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
tener un lugar en la vida,un destino entre los hombres. ALVARO DE CAMPOS Mi padre ha abierto el libro de su corazón y me habla de la furia y el resplandor del mar. Yo lo escucho y el cuarto en la noche del sueño se llena de las olas más inmensas; las gaviotas no duermen, lo sé yo que, a punto de dormirme, oigo sus gritos en los riscos... | |
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Doña Luz (XXI)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La casa me protege del frío nocturno, del sol del mediodía, de los árboles derribados, del viento de los huracanes, de las asechanzas del rayo, de los ríos desbordados, de los hombres y de las fieras. Pero la casa no me protege de la muerte. ¿Por qué rendija se cuela el aire de la... | |
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Mejor es levantarse
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Fayad Jamís Por Fayad Jamís | |
Si no puedes dormir levántate y navega. Si aún no sabes morir sigue aprendiendo a amar. La madrugada no cierra tu mundo: afuera hay estrellas, hospitales, enormes maquinarias que no duermen. Afuera están tu sopa, el almacén que nutre tus sentidos el viento de tu ciudad. Levántate y... | |
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Un año más sus pasos apresura...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Un año más sus pasos apresura; un año más nos une y nos separa; un año más su término declara y un año más sus límites augura. Un año más diluye su amargura; un año más sus dones nos depara; un año más, que con justicia avara meció una cuna, abrió una sepultura... | |
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Los mirlos
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
El canto de los mirlos compuesto en la quietud es como un pensamiento. Por momentos parece crecer para luego concentrarse en su puntual irradiación. Si se le presta atención cada pétalo de sonido convoca a su contrario. Se diría que este silbido es tan sólo la mitad de una canción inaudita... | |
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El suicidio
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Pienso en la fecha de mi suicidio y creo que fue en el vientre de mi madre; aún así, hubo días en que Dios me caía igual que gota clara entre las manos. Porque yo estuve loca por Dios, anduve trastornada por él, arrojando el anzuelo de mi lengua para alcanzar... | |
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A lo mismo
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Guadalupe (Pita) Amor | |
Bello compuesto en Laura dividido, alma inmortal, espíritu glorioso, ¿por qué dejaste cuerpo tan hermoso? ¿Y para qué tal alma has despedido? Pero ya ha penetrado en mi sentido que sufres el divorcio riguroso porque el día final puedas gozoso volver a ser enteramente unido... | |
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el ahogado
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
un gancho de hierro y se jala, su expansión lo desmiente al subir el agua que lo chorrea lo mueve de los hilos de su salida al escenario en el muelle los curiosos miraban ese bulto donde los ojos de todos esperaban el pasadizo extraviado del cuerpo gota a gota el cuerpo caía en... | |
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Adverbio duro
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Un no estar un no ser no me interesa no humo no ceniza no nada nunca donde antes fue tal vez también y siempre certeza dura y agua amarga sola testimonio desnudo definitiva estancia mientras fue todavía el canto alzado con la mañana en ascuas la risa de la carne fiesta adentro y hasta pronto... | |
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Viejo estribillo
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Amado Nervo Por Alí Chumacero | |
Quién es esa sirena de la voz tan doliente, de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna? Es un rayo de luna que se baña en la fuente, es un rayo de luna... ¿Quién gritando mi nombre la morada recorre? ¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento? Es un soplo de viento... | |
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Gran mundo
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Habitas en un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana, centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas... | |
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Memoria de Borges
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Fernando Sánchez Mayans Por Fernando Sánchez Mayans | |
La página. El espejo. Nombres de una partida o metáforas puras al evocar la sombra. Mortales laberintos que el visionario escombra para escribir la línea sin pupilas leída. Mitología de lenguas en su memoria urdida vagando entre los siglos para sólo un instante... | |
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Delicta carnis
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Amado Nervo Por Oscar Chávez o Claudio Obregón | |
Carne, carne maldita que me apartas del cielo; carne tibia y rosada que me impeles al vicio; ya rasgué mis espaldas con cilicio y flagelo por vencer tus impulsos, y es en vano: ¡te anhelo a pesar del flagelo y a pesar del cilicio! Crucifico mi cuerpo con sagrados enojos, y se abraza a mis plantas... | |
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Cuando se viene al mar
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Cuando se viene al mar, uno se llena de rumor de Dios. Porque la voz de Dios y la del mar, cuando quieren cantar, son una sola voz. Se viene a ver también lo que no todos ven: la mano que ocasiona tanto vaivén. El Viejo Molinero que mueve las aspas de la noche y el día, como chirridos celestes... | |
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Homenaje
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Griselda Álvarez Ponce de León Por María Teresa Aviña | |
Homenaje? Cada día recojo mis cenizas sin darme cuenta de mi decadencia exenta de quejumbre o de dolencia asumiendo el trabajo con más prisas. ¡Qué bien estás! -me dicen con sonrisas las compañeras de mi adolescencia. No respondo igual, porque en conciencia, al revisarlas, están hechas trizas... | |
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Diario de tu cuerpo (III)
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Hugo Gutiérrez Vega Por Hugo Gutiérrez Vega | |
De nuevo llegas a mi casa. Conoces el camino y sabes que mis cosas se han amoldado a ti. En el espejo queda tu reflejo. En la tarde de la ciudad, bajo las máquinas; en la tarde amarillenta, sucia, habitada de sombras, manchada por las prensas, vociferante río de niebla hacia la noche... | |
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Edad
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
La mano del amor es grave. Se ha espesado la carne de una savia de tiempo; el curso de los días ha ensanchado su cauce. Pero de paz cargada abriga y pesa la lenta mano calurosa. La mujer mira al hombre padecer por el hijo, y florece. De: Anagnórisis | |
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En blanco
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Carmen Alardín Por Jaime Garza | |
No la noche. Ni el telegrama urgente. Ni las ojeras grises. Ni las plazas en llamas. El amor es un lirio y es un poco de espuma. Es un silencio blanco enmedio de unos clavos que tratan de fijarlo sobre la eternidad. De:... | |
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De mutilaciones
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Un día dices: la uña. ¿Qué es la uña? Una excrecencia córnea que es preciso cortar. Y te la cortas. Y te cortas el pelo par estar a la moda y no hay en ello merma ni dolor. Otro día viene Shylock y te exige una libra de carne, de tu carne, para pagar la deuda que le debes. Y,... | |
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Poema en tiempo vegetal
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
En este bosque en que los árboles tienen historia y se acompañan espaciosos a tiempo en luz, a tiempo en sombra, saqueo al aire los flautines en que los pájaros devoran la soledad húmeda y viva de la raíz y la memoria. Sonoramente en cuerpo y alma siento el calor con que de enérgicas prisiones, la luz solar se liberó... | |
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Agua dormida
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Francisco González Léon Por Hugo Gutiérrez Vega | |
Agua dormida de aquel pilón: agua desierta; agua contagiada del conventual silencio de la huerta. Agua que no te evaporas, que no te viola la cántara, y que no cantas, y que no lloras. Tu oblongo cristal es como el vidrio de una cámara fotográfica que retrata un idéntico paisaje de silencio y de paz.... | |
