☰ menú
 


25 poemas aleatorios en audio

 
   Un cuerpo como una isla Un cuerpo como una isla de Hugo Gutiérrez Vega

   Hugo Gutiérrez Vega
      Por Hugo Gutiérrez Vega    
primeros versos

Por las arduas colinas de tu cuerpo van mis ojos desnudos contemplando los tersos panoramas, precipicios y el bosque primordial que mi deseo exalta en la constante ceremonia de mirarte, llamarte desde el fondo del ser, de...

 
   El sufrimiento armado (I) El sufrimiento armado (I)  de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      Por Oscar Oliva    
primeros versos

Frente a la tumba del comandante Marco Antonio Yon Sosa en Tuxtla Gutiérrez, escucho al crepúsculo resquebrajándose La tumba tiene el número 5582. Sus compañeros, Enrique Cahueque Juárez (tumba 5581) y Fidel Raxcacoj Ximutul (tumba 5584) yacen como él, destrozados...

 
   Soneto de Narciso Soneto de Narciso de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      Por Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

No fue sólo su doble lo que miró Narciso ante el ficticio espejo del agua transparente. Era el poema oculto abismal de su mente escrito en aquel rostro de abandono sumiso. Perdido como tantos ante su propio hechizo fue víctima en el juego de otra belleza ausente...

 
   Pero el agua recorre los cristales... Pero el agua recorre los cristales... de José Emilio Pacheco

   José Emilio Pacheco
      Por Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Pero el agua recorre los cristales musgosamente. Ignora que se altera lejos del sueño todo lo existente. Y el reposo del fuego es tomar forma con su pleno poder de transformarse. Fuego del aire y soledad del fuego al incendiar el aire que es de fuego. Fuego es el mundo que se extingue y cambia para durar...

 
   Dominio de la tarde Dominio de la tarde  de Jaime Labastida

   Jaime Labastida
      Por Jaime Labastida    
primeros versos

La luz ciega a la luz. Olas allá, olas de luz, marejadas de luz, rocas largas de luz, granos rotos de luz que la luz, allá arriba, de un manotazo brusco aniquila y congela. El cuerpo, de las cosas, tan cercano, nos resulta visible en su perfil exacto y detenido: son ya columnas sólidas de espuma en medio de la luz, bárbara y blanca...

 
   Cuando sepas hallar una sonrisa Cuando sepas hallar una sonrisa de Enrique González Martínez

   Enrique González Martínez
      Por Enrique Lizalde o Gastón Melo    
primeros versos

Cuando sepas hallar una sonrisa en la gota sutil que se rezuma de las porosas piedras, en la bruma, en el sol, en el ave y en la brisa; cuando nada a tus ojos quede inerte, ni informe, ni incoloro, ni lejano, y penetres la vida y el arcano del silencio, las sombras y la muerte...

 
   Vagar, vagar Vagar, vagar de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

Poner un pie en la tierra me llevaría sin duda al fin del mundo; un pasito tras otro, conectando el alma al alma, como cuando no podía entrar a la escuela y me echaba a caminar embelesado. Me parece sin embargo que es mía la última hora de esta tarde...

 
   Monólogo del vagabundo Monólogo del vagabundo de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Yo tenía una casa, una cama de hierro con sueños bien forjados, una mesa de vino que olía a cedro y a fruta, vecinos silenciosos en la villa. Yo tenía una mujer; se bañaba en la luz de nuestra casa, mis temblores vivían en su boca y entre sus piernas brotaban dulces gemidos que inundaban el mundo...

 
   Esquemas para una oda tropical Esquemas para una oda tropical de Carlos Pellicer

   Carlos Pellicer
      Por Carlos Pellicer    
primeros versos

La oda tropical a cuatro voces ha de llegar sentada en la mecida que amarró la guirnalda de la orquídea. Vendrá del Sur, del Este y del Oeste, del Norte avión, del Centro que culmina la pirámide trunca de mi vida. Yo quiero arder mis pies en los braseros de la angustia más sola, para salir desnudo hacia el poema...

 
   La ciudad dormida La ciudad dormida de Alberto Blanco

   Alberto Blanco
      Por Alberto Blanco y Dana Blanco    
primeros versos

Miras la ciudad dormida bajo un halo de luz no despierta todavía porque no ha dormido aún No ha dormido aún lo suficiente no la vayas a molestar pero un día como cualquier otro día la ciudad va a despertar va a despertar Si pudieras ver en este instante toda la ciudad imponente,...

 
   Nostalgia Nostalgia de Manuel José Othón

   Manuel José Othón
      Por Eduardo Lizalde    
primeros versos

O! ubi campi? En estos días tristes y nublados en que pesa la niebla sobre mi alma cual una losa sepulcral, ¡ay! cómo mis ojos se dilatan tras esos limitados horizontes que cierran las montañas, queriendo penetrar otros espacios, cual en un mar sin límites ni playas. ¡Pobre pájaro...

 
   Entre la noche y el día Entre la noche y el día de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

Entre la noche y el día ¡qué misterio, carajo, qué misterio! Urna cerrada de la luz, ábreme las compuertas. Vengo del huracán, hollado por los escombros:partes de coche, conservas, esqueletos tranquilos, ramas, callejones oscuros para que dos se presenten al espacio...

 
   El fantasma del amor El fantasma del amor de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

La primera noche que pasé fuera de casa me quedé leyendo hasta ver fantasmas entre ellos estaba el fantasma del amor los años pasan comedidos y azarosos y se van descontando como uvas del racimo de modo que el esqueleto del tiempo sarmentoso...

 
   Predestinación Predestinación de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Carmen Alardín    
primeros versos

No sabes que te amo desde que llueve en Compostela, desde que el semen corre unido con la sangre de las guerras floridas. No sabes que te amo porque en noches de luna eres un lobo cuyo aullido penetra los rincones oscuros de mi cuerpo, y al alba eres el águila que alcanza las escarpadas cimas de un misticismo solapado...

 
   Bajo la pesada losa del mundo Bajo la pesada losa del mundo de Jaime Labastida

   Jaime Labastida
      Por Jaime Labastida    
primeros versos

Sobre la Tierra, estamos enterrados. Todo su peso cárdeno se vuelca sobre mis pies antiguos. Toda la tierra me avienta sobre el cielo, me sujeta en mi raíz y me hunde entre sus manos. Despedazado estoy. Mis ojos van allá por el impulso, mas presos en órbitas se quedan, asidos a su...

 
   Ofertorio Ofertorio de Amado Nervo

   Amado Nervo
      Por Enrique Rambal    
primeros versos

Deus dedit, Deus abstulit Dios mío, yo te ofrezco mi dolor: ¡Es todo lo que puedo ya ofrecerte! Tú me diste un gran amor, un solo amor, ¡un gran amor! Me lo robó la muerte... Y no me queda más que mi dolor. Acéptalo, Señor: ¡Es todo lo que puedo ya ofrecerte!...

 
   Todo lo que arrojamos... Todo lo que arrojamos... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Tomás Segovia    
primeros versos

Todo lo que arrojamos junto con la ropa a nuestros pies cuando nos desnudamos, ¿diremos que sabríamos nombrarlo en su inmensidad y su incertidumbre? Algo se arranca de nosotros que en su desprendimiento al fin se dejaría ver...

 
   Señalaremos... Señalaremos... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Tomás Segovia    
primeros versos

Señalaremos, al azar tal vez, días especiales consagrados a celebrar el esplendor de nuestro lecho, lugar donde la guerra se derrota a sí misma, donde tú te abres y yo no me cierro, donde los luchadores saben por fin que luchando se hablan y se pertenecen...

 
   Me preocupa el televisor... Me preocupa el televisor... de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Me preocupa el televisor. Da imágenes distorsionadas últimamente. Las caras se alargan de manera ridícula, o se acortan, tiemblan indistintamente, hasta volverse un juego monstruoso de rostros inventados, rayas, luces y sombras como en una pesadilla. Se oyen palabras claramente, la...

 
   El brindis del bohemio El brindis del bohemio de Guillermo Aguirre y Fierro

   Guillermo Aguirre y Fierro
      Por Manuel Bernal    
primeros versos

En torno de una mesa de cantina una noche de invierno, regocijadamente departían seis alegres bohemios. Los ecos de sus risas escapaban y de aquel barrio quieto, iban a interrumpir el imponente y profundo silencio. El humo de olorosos cigarrillos en espirales se elevaba al cielo,...

 
   Lagarto Lagarto de Jorge Fernández Granados

   Jorge Fernández Granados
      Por Jorge Fernández Granados    
primeros versos

Camina como un dragón caído que fue despojado del fuego y de las alas. Sobreviviente de una raza de gigantes, hoy luce el agazapado apetito de la demora, el lento, hastiado zigzaguear de un pesimista. Es una piedra en el centro del desierto. Hay otro tiempo detrás de sus ojos...

 
   Del poema perfecto Del poema perfecto de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      Por Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

La página me aguarda blancamente encendida y su páramo incierto crecerá con mi sombra. Acaso un texto ubicuo de artificios escombra mi doble laberinto de incorpórea salida. Libro con la memoria una letal partida que comenzó en la noche inmemorial que asombra...

 
   Soy rico Soy rico de Nezahualcóyotl

   Nezahualcóyotl
      Por Raúl Dantés    
primeros versos

Soy rico, yo, el señor Nezahualcóyotl. Reúno el collar, los anchos plumajes de quetzal, por experiencia conozco los jades, ¡son los príncipes amigos! Me fijo en sus rostros, por todas partes águilas y tigres, por experiencia conozco los jades, las ajorcas...

 
   Valle de México Valle de México de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

El día despliega su cuerpo transparente. Atado a la piedra solar, la luz me golpea con sus grandes martillos invisibles. Sólo soy una pausa entre una vibración y otra: el punto vivo, el afilado, quieto punto fijo de intersección de dos miradas que se ignoran y se encuentran en mí. ¿Pactan? ...

 
   En la muerte de la excelentísima señora marquesa de Mancera En la muerte de la excelentísima señora marquesa de Mancera de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Guadalupe (Pita) Amor    
primeros versos

De la beldad de Laura enamorados los cielos, la robaron a su altura, porque no era decente a su luz pura ilustrar estos valles desdichados. O porque los mortales, engañados de su cuerpo en la hermosa arquitectura, admirados de ver tanta hermosura no se juzgasen bienaventurados. Nació donde el Oriente...