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25 poemas aleatorios en audio | |
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Redondillas (Hombres necios que acusais...)
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Manuel Bernal | |
Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis. Si con ansia sin igual solicitáis su desdén. ¡Por qué queréis que obren bien, si las incitáis al mal! Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que... | |
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Carta a Jesús Arellano
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Desde hace años, Jesús, el corazón me rebota loco entre las sienes y ando por los rincones escondiendo al sollozo. Estreno una sonrisa cada mañana y pido limosna en todas las esquinas, porque ¿quién va a prestarme su vida, su amor, o su Dios? Tengo que comprármelos yo misma, y no me alcanza... | |
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Franklin Delano Roosevelt
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Efraín Huerta Por Efraín Huerta | |
Gentil, justo y resuelto Duerme bajo las rosas. Rosas de Hyde Park: las rosas de su sueño. Gentil, justo y resuelto, varón de noble vida. Rosas de Hyde Park sobre su tumba, en... | |
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Volaron águilas...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Volaron águilas, leones gimieron vencedores. Alas lívidas despliega en mi cabeza el vino. Y un orden puro, como el de la noche en torno de las mesas, se construye. Y aunque nada es seguro, me deleito en el lugar de la amistad ahora. Como puño de tierra es lo que hacemos; como otoño en las ramas... | |
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Prólogo y oración a la palabra
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Aurora Reyes Por Aurora Reyes | |
Vengo desde tus labios a mi presencia pura. Inescrutable viaje subterráneo al abismo del rostro sin edades. Recóndito universo palpitante y cerrado, perdido en el secreto de la tierra desnuda, constelado de símbolos nocturnos, de tactos germinales. Retorno a mi figura, como al... | |
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Monólogo de la extranjera
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Vine de lejos. Olvidé mi patria. Ya no entiendo el idioma que allá usan de moneda o herramienta. Alcancé la mudez mineral de la estatua. Pues la pereza y el desprecio y algo que no sé discernir me han defendido de este lenguaje, de este terciopelo pesado, recamado de joyas, con que... | |
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Tu eres mi marido
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Jaime Sabines Por Juan Ignacio Aranda | |
Tú eres mi marido y yo soy tu mujer. Tú eres mi hermana y yo soy tu hermano. Tú eres mi madre y yo soy tu hijo. Los dos somos nada más uno. Tú te abres y yo te penetro. Tú eres María y yo soy José. Tú me abrazas y yo te envuelvo. Tú eres mi sangre y yo soy tu piel. Carmen y Rosa,... | |
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Estoy acostada en la misma cama...
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Juan Rulfo Por Juan Rulfo | |
Estoy acostada en la misma cama donde murió mi madre hace ya muchos años; sobre el mismo colchón; bajo la misma cobija de lana negra con la cual nos envolvíamos las dos para dormir. Entonces yo dormía su lado, en un lugarcito que ella me hacía debajo de sus brazos. Creo sentir todavía el golpe pausado de su respiración... | |
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Hacia el cristal secreto de los frutos
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Dios mío, de tus labios bajan ríos de luz hacia el cristal secreto de los frutos y amanecen maduros. Muchos hombres vienen al mundo a buscarse un lugar. Yo he venido en éxtasis desde el alba, atraída al aroma que escapa de tus cestos, pidiendo dormir entre tus frutos esta noche... | |
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Ciudad y pájaros
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
Estruendo de humo y trenes. Edificios que giran en su exacto equilibrio. Pequeño sol agónico, apenas un recuerdo. Máquinas que danzan a una velocidad domesticada por la mano. Trópico que la altura y la ciudad amancebaron. Y jardines, jaulas donde encerramos nísperos, dalias o... | |
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El viejo y la pólvora
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Efraín Huerta Por Efraín Huerta | |
Viejo sangre de toro viejo marino anciano de las nieves viejo de guerras de enfermerías de heridas Viejo con piel de flor viejo santo de tanto amor viejo de juventud niño de canas viejo amada santamente loco de amor siempre viejo perro soldado anciano de los trópicos viejo hasta lo... | |
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De cuerpo presente
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Yo no estaré presente. La ilusoria marea irrumpirá letal y fría, en olas conmovidas todavía, Anegada de ceniza la memoria. Fuego abatido, cólera desierta, la urna en sábanas al fin vencida olvidará su resplandor: La vida ayer a su cuidado amante muerta. Indiferente imagen... | |
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Envidiosos
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Levantas una piedra y los encuentras: ahítos de humedad, pululando... | |
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Tarde
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Un maduro perfume de membrillo en las ropas blancas y almidonadas Oh campestre saludo del ropero asombrado, que nos abre sus puertas sin espejos, enormes y de un tallado rudo! Llena el olor la alcoba, mientras el sol afuera camina poco a poco, se duplica en la noria, bruñe cada... | |
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Cobardía
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Amado Nervo Por Rosa Furman | |
Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza! ¡Qué rubios cabellos de trigo garzul! ¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul... Pasó con su madre. Volvió la cabeza: ¡me clavó muy hondo su mirada azul! Quedé como en éxtasis... Con febril premura,... | |
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Vagar, vagar
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Poner un pie en la tierra me llevaría sin duda al fin del mundo; un pasito tras otro, conectando el alma al alma, como cuando no podía entrar a la escuela y me echaba a caminar embelesado. Me parece sin embargo que es mía la última hora de esta tarde... | |
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De éstos hablo
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Mientras los buitres trazan círculos alrededor del sol, como planetas, los poetitas con sus versos tiernas romanzas acompasan; buscan el más elaborado de los silencios y ordenan a sus tripas que no gruñan; los buitres no quisieran comer carne tan flaca, tan desabrida como yeso, tan... | |
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En una sola llama
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Cuando el mundo sabe a dónde va Tú y yo abrazados En el centro del cuarto Que es una nave quemada A punto de llegar al lirio De pie En el lugar donde hubo un bosque Una palabra Nos encontramos Anticipándonos a la gran carrera Donde nadie ha de avanzar un poco... | |
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Siameses
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Me llamo Tim y odio a Jim, mi hermano gemelo y algo más, ya que nacimos unidos por una membrana flexible que otorga libertad de movimiento (hasta cierto punto). Imposible cortarla pues la escisión acabaría de golpe con nuestras vidas. Tenemos dos cabezas muy diferentes. Jim es glotón y sólo come cadáveres... | |
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Al Cristo de mi estudio
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Cuándo murió mi corazón inerte, que no muere de verte ajusticiado, pendiente del marfil donde, labrado es una fácil alegría verte? Rota el ara, la vida se te vierte por la heráldica brecha del costado, ¡oh cántico de cisne asilenciado y torre en los suburbios de la muerte!... | |
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Aún no he terminado de llorar por mis muertos...
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Aún no he terminado de llorar por mis muertos; tengo un nudo desnudo en la garganta porque no he terminado de llorar por mis muertos. El pecho acorralado, temblorosas las manos, mi respiración da cuenta de que no he terminado. En mi memoria viven todos ellos... | |
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Agua nocturna
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Alberto Ruy Sánchez Por Alberto Ruy Sánchez | |
La noche que guardas en la mano, la noche que abres para acariciarme, me cubre como un manto navegable. * Voy hacia ti, lentamente. En la noche, el brillo de tus ojos me conduce. Veo tu rostro en ese sueño. Veo tu sonrisa. Me dices algo que no entiendo. Te ríes. Entonces me lo explicas... | |
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Virgen hincada empieza a ser visible...
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Virgen hincada empieza a ser visible atisba desde sus miembros como alguien escondido al fondo de su cuerpo la punta de su pie bajo su muslo asoma como un haz vivo que atraviesa la sombra en su oscuridad cuerpos vírgenes miran... | |
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Una blancura te inunda...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Una blancura te inunda los dos pechos: eres pura. Y sube una mancha oscura por tu vientre: eres profunda. De: Historias y poemas Fragmento 8 de la Serie: La semana sin ti | |
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Me besaba mucho
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Amado Nervo Por Oscar Chávez o Claudio Obregón | |
Me besaba mucho; como si temiera irse muy temprano... Su cariño era inquieto, nervioso. Yo no comprendía tan febril premura. Mi intención grosera nunca vio muy lejos... ¡Ella presentía! Ella presentía que era corto el plazo, que la vela herida por el latigazo del viento, aguardaba ya... | |
