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25 poemas aleatorios en audio | |
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Los surfeadores
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Miro a los surfeadores con envidia: ellos se saben atener a su propósito, suspenden sus pasiones, se simplifican donde el mar se descorteza, saben el arte de no gravitar, o gravitar lo mínimo, y encuentran el camino menos arduo. En todo, a lo mejor, hay un camino así, hay una línea de menor fricción... | |
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Accidente
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Temí... no el gran amor. Fui inmunizada a tiempo y para siempre con un beso anacrónico y la entrega ficticia capaz de simular hasta el rechazo y por el juramento, que no es más retórico porque no es más solemne. No, no temí la pira que me consumiría sino el cerillo mal prendido y... | |
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Monólogo del viudo
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Abro la puerta, vuelvo a la misericordia de mi casa donde el rumor defiende la penumbra y el hijo que no fue sabe a naufragio, a ola o fervoroso lienzo que en ácidos estíos el rostro desvanece. Arcaico reposar de dioses muertos llena las estancias, y bajo el aire aspira la conciencia... | |
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La septuagésima séptima
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
pues todo hacia un limitado fin se encamina la cabra la piedra la estrella el paso decidido todo un fin próximo y sabido al migajón a la pulga al agua ¿al agua dije? ¿se acabarán el agua el fuego el viento y la tierra? mucho más pronto que la sorpresa de imaginarlo... | |
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No es nada de tu cuerpo
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
No es nada de tu cuerpo, ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca tu boca que es igual que tu sexo , ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y suave, ni tu... | |
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Recuerdo que el amor era una blanda furia...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Lo he leído, pienso, lo imagino; existió el amor en otro tiempo. Será sin valor mi testimonio. Rubén Bonifaz Nuño Recuerdo que el amor era una blanda furia no expresable en palabras. Y mismamente recuerdo que el amor era una fiera lentísima: mordía con sus colmillos de azúcar y... | |
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Me tienes en tus manos...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro. Sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo. Me aprendo en ti más que en mí mismo. Eres como un milagro de todas horas, como un dolor sin sitio. Si no fueras mujer fueras mi amigo. A veces quiero hablarte de... | |
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Aporte
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Carmen Alardín Por Ana Silvia Garza | |
Lo que la mar arroja no son únicamente iniquidades. De cuando en cuando el tiempo se amotina para corporeizar nuestros ensueños... y entonces llega a nuestras playas un gigante dormido, un desmayado cuerpo de profeta por el que todos claman, que casi todos esperaban, que cada hombre... | |
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No me ilusiono...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
No me ilusiono, admito, es de mi gusto, que soy un hombre igual a todos. Trabajo en algo, cobro un sueldo insuficiente; me divierto cuando puedo, o me aburro hasta morirme; hablo, me callo a veces, pido mi comida, y a ratos quisiera ser feliz gloriosamente, y hago el amor, o voy y vengo sin nadie que me siga.... | |
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Ojo
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Falto de voz usurpas el idioma y es tal la galanura de tu invento que para hablar te basta en el momento el fugaz giro que un segundo toma. Después de muerto, miras. Se te asoma toda la nulidad del pensamiento. Y por el pozo de tu abatimiento el paisaje del mundo se desploma... | |
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Alta traición
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
No amo mi Patria. Su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos. cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias figuras de su historia. montañas (y tres o cuatro ríos... | |
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Los catorce peldaños del soneto...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Los catorce peldaños del soneto ¿reincidiré en treparlos? ¿A la cima de nuevo llevaré la fácil rima de un año más, a fórmula sujeto? Clamó mi corazón mutis discreto, más no las flores, en cosecha opima las guarezca el invierno las redima si primavera estalla su secreto... | |
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Piel
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Tu piel madura, festival al tacto, como llovida en plenitud te envuelve, si a veces en follaje se resuelve, con la aridez en otras hace pacto. Camino de la seda tu contacto en bengalas de sol se desenvuelve porque magnética, termal, devuelve las corrientes oscuras de lo abstracto... | |
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Y tu retórica
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
Si lo escribió mi prisa feliz, ¿con qué palabras, cómo dije: palomas cálidas de tu pecho ? En sus picos leería: brasa, guinda, clamor, pero la luz recuerda más duro su contorno y el aire el inflexible número de su arrullo. Y diría: palomas de azúcar de tu pecho , si endulzaban el... | |
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Mural en blanco
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Hay un abismo blanco en todo lo que pisas y un enorme vacío para llenar el mar, un insondable pozo de inocentes palomas y arrecifes de estrellas junto a tu soledad, Hay puentes de magnolias en todas tus palabras y asombros que se atreven a engendrar otro dios, un copular de luces y... | |
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Continúa el asunto y aun le expresa con más viva elegancia
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Guadalupe (Pita) Amor | |
Feliciano me adora y le aborrezco; Lisardo me aborrece y yo le adoro; por quien no me apetece ingrato, lloro, y al que me llora tierno, no apetezco: a quien más me desdora, el alma ofrezco; a quien me ofrece víctimas, desdoro; desprecio al que enriquece mi decoro y al que le hace... | |
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Desayuno de trabajo
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Éste que sale del baño no soy el que entré en la regadera. Era otro. Tenía un topacio en cada ojo. Venía de ver la verdad escueta y la trenzada hilatura de los sueños. Era un yo mismo mucho más potente, capaz de salir de sí, de su piyama y ponerse en la tierra... | |
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Sueños (fragmentos)
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
El cocodrilo avanza presuroso en el espejo lóbrego del río, el tiburón hace brillar su aleta en esa tarde larga, de la que fueron desterradas, por siempre, las estrellas, la luna sucia se destruye en este mar de pronto inmóvil, cuerpo de sal, de fango y de ceniza... | |
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Mis quejas pretendo dar...
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Laura Castanedo | |
Mis quejas pretendo dar en estilo tosco y llano, que el hablar muy cortesano no es término de cobrar. Y es bien que el ardid deshaga de quien, con tanta malicia, me concede la justicia para negarme la paga. Pues con intención doblada, sólo por hacerme mal, con tan notorio caudal, me... | |
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Monólogo del vagabundo
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Yo tenía una casa, una cama de hierro con sueños bien forjados, una mesa de vino que olía a cedro y a fruta, vecinos silenciosos en la villa. Yo tenía una mujer; se bañaba en la luz de nuestra casa, mis temblores vivían en su boca y entre sus piernas brotaban dulces gemidos que inundaban el mundo... | |
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Horas altas
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
En esta hora fluvial hoy no es ayer y aún parece muy lejos la mañana Hay un azoro múltiple extrañeza de estar aquí de ser en un ahora tan feroz que ni siquiera tiene fecha ¿Son las últimas horas de este ayer o el instante en que se abre otro mañana? Se me ha perdido el mundo y no... | |
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Las vírgenes del sueño
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Las vírgenes arrastran una sombra, habitan una sombra. No podrían arrastrar otra cosa. Las vírgenes sin esclavinas llevan contorno de fluidos, galvanizada sombra. Pero ya nimbo, sombra misma, la sombra de su sombra: cosa limpia. Pasan de vez en cuando, tangentes de la rosa y el querube, por un relieve de celistias... | |
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La imprevista
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Mírame así, a la frente: deshacías en himnos la apariencia semejante al sueño, y la lujuria en el sudor ardía témpanos de mal, araba en oquedades los remordimientos. Cuando con esa voz de lejanías invocabas los sitios, las costumbres, era tu cabellera la humedad del alma en el verano... | |
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Conversación romana
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
En Roma aquel poeta me decía: No sabes cuánto me entristece verte escribir prosa efímera en periódicos. Hay matorrales en el Foro. El viento unge de polvo el polen. Ante el gran sol de mármol Roma pasa del ocre al amarillo, el sepia, el bronce. Algo se está quebrando en todas partes. Se agrieta nuestra edad... | |
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Vida
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Qué difícil pensar de tan contenta, no se puede escribir de tanta dicha! a pío y canto el ave se encapricha y vuela saboreando la tormenta. Brota el renuevo y en la rama alienta una explosión de júbilo predicha... | |
