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25 poemas aleatorios en audio | |
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Contigo hubiera querido compartir...
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Contigo hubiera querido compartir cosas tan simples como atarte las cintas de un zapato. remendar el talón de un calcetín; tostar castañas echada al pie de tu sillón de cuero en las veladas de invierno, en que leías junto al fuego. Hacer el nudo a tu corbata... | |
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Perversidad de la separación
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Desautorizomi ternura / vuélvansemis ojos turbulencia / pido castigo ejemplar a mis palabras. al alba quito la escalera para que ninguna luz suba a las ventanas / que sea irreflexivacomo un perromi bondad que en los charcos sean glorificados mis instintos que la vida tropiece... | |
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Mi villa
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Ramón López Velarde Por Pepe Alameda | |
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una... | |
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De éstos hablo
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Mientras los buitres trazan círculos alrededor del sol, como planetas, los poetitas con sus versos tiernas romanzas acompasan; buscan el más elaborado de los silencios y ordenan a sus tripas que no gruñan; los buitres no quisieran comer carne tan flaca, tan desabrida como yeso, tan... | |
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Eureka!
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Cuando ella sumerge su cuerpo en la bañera, no experimenta el agua el empuje hacia arriba que equivale a la fuerza del líquido desalojado. Arquímedes no se desespera. Se dispone a demostrar que un ángel pesa igual a la dicha de quien abraza ese cuerpo húmedo y alado... | |
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Pasan las estaciones del año, pasan y no entran
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
La última calle de la ciudad no existe, en las orillas a todas horas nacen calles bajo los pies de los que pasan, y transitan muchos más sueños de los que el gobierno se imagina; por eso no es posible contarlas, no es posible manejar a la ciudad con una tabla aritmética... | |
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Sonetos postreros
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
Mi voluntad de ser no tiene cielo; sólo mira hacia abajo y sin mirada. ¿Luz de la tarde o de la madrugada? Mi voluntad de ser no tiene cielo. Ni la penumbra de un hermoso duelo ennoblece mi carne afortunada. Vida de estatua, muerte inhabitada sin la jardinería de un anhelo. Un dormir sin soñar... | |
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Aldaba
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Anteayer sin tino, hoy cantata de estrofa sanguínea; albardela de potros resonantes, mañana gutural... | |
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Me dueles
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me dueles. Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza, córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor. Entre los escombros de mi alma búscame, escúchame. En algún sitio mi voz, sobrevive, llama, pide tu asombro, tu iluminado silencio. Atravesando muros,... | |
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Las vírgenes edificantes
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Por ti, la de amor sin mancha,se desciñen las colinas,palomares de la niebla. Yo robaré los glaciares o subiré más arriba, pero te pondré su estola de nieve, nevada, nívea. Y recatada en lo blanco tú irás, a pie enjuto, bíblica, edificando murallas de simún y agua salina... | |
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Nariz
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Si equidistante un punto no se mueve y a la mitad de tu rostro determina la total expresión por masculina sobresale mas bien por con su relieve si la emoción te clava o te conmueve se ensanchan sus aletas o se afina el perfil si tu olfato discrimina el aire duro de la dicha breve... | |
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La mesa del escribano
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
No soy un escritor, soy un escritorio, habría trazado Pessoa con un íntimo ritmo marítimo en el papel amarillento como un mapa sobre la mesa hostil donde escribía las cartas comerciales de su supervivencia. Y Álvaro de Campos habría pensado: no soy una persona, soy un personaje... | |
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A estas horas, aquí
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Habría que bailar ese danzón que tocan en el cabaret de abajo, dejar mi cuarto encerrado y bajar a bailar entre borrachos. Uno es un tonto en una cama acostado, sin mujer, aburrido, pensando, sólo pensando. No tengo hambre de amor , pero no quiero pasar todas las noches embrocado... | |
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Mi amante
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Desnuda, mi funesta amante de piel vencida y casta como deshabitada, sacudes sobre el lecho voces y ternuras contrarias a mis manos, y un crepúsculo escucho entre tu cuerpo cuando al caer en ti agonizo en un nacer marchito, sin el duelo comparable al temor de tu agonía... | |
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Post-scriptum
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Mi antagonista (que soy siempre yo) me dice: Muy sencillo. Has resuelto tu problema como Spinoza, more geometricum : un lugar, una forma para permanecer y una función, quizá, para cumplir. Pero se te ha olvidado decir quién supervisa la coincidencia exacta entre el tornillo y lo... | |
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Réquiem
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Hundo mis vocales piernas en la espesura álgida del año y callo: escucho. Y una sombra a dos, caídas en la prisa de su sueño, abren llagas de insatisfacción, cólera y miedo en el leprosario ambulante de estas horas. Un hombre o dos. Tal vez una mujer. Tendidos en negros albañales de... | |
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Madrugada
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Rápidas manos frías retiran una a una las vendas de la sombra. Abro los ojos todavía estoy vivoen el centro de una herida todavía fresca. De: Libertad bajo palabra | |
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En la ola más alta
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Solamente la música, la melodía que viene y va como mi boca, ávida, de pezón en pezón, de un monte a la otra cima; solamente la música, tu música, me hace dormir, feliz, mece mi corazón y lo estremece y después lo serena y lo detiene, y lo quema y lo apaga, lo hace ceniza, ¡oh,... | |
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Percusiones
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
madre madre muerta mi tambor sobre tu tumba madre muerta suena el cuero del tambor sobre tu tumba y mis manos sobre el cuero del tambor sobre tu tumba las uñas de mis manos golpeando sobre el cuero del tambor sobre tu tumba madre muerta la sangre de las uñas de mis manos sobre el... | |
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E pur si muove
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Nada se mueve en la ciudad. Dejo caer mi mano, y nada. Respiro hondo: sólo mi pecho en esta habitación se mueve como la leche en un vaso. Días y días levantando objetos, gritando, azotando puertas, escandalizando, y nada. Nada se mueve en la ciudad. La ciudad no da señales de vida... | |
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Cuento de dos jardines (fragmento)
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Una casa, un jardín, no son lugares: giran, van y vienen. Sus apariciones abren en el espacio otro espacio, otro tiempo en el tiempo. Sus eclipses no son abdicaciones: nos quemaría la vivacidad de uno de esos instantes si durase otro instante. Estamos condenados a matar al tiempo:... | |
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Desconcertado es el tiempo...
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
Desconcertado es el tiempo porque sus atardeceres caen en esta laguna donde las garzas vuelan. Otras aves desgarrarán el pecho de la aurora. Una mujer se viste y se desviste con sus ropas de verano. Pariente de sí misma en el espejo, enemiga del frío, húmeda cicatriz donde me hundo,... | |
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Sigue el mundo su paso...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo y van y vienen máscaras. Amanece el dolor un día tras otro, nos rodeamos de amigos y fantasmas, parece a veces que un alambre estira la sangre, que una flor estalla, que el corazón da frutas, y el cansancio canta. Embrocados, bebiendo en la mujer y el trago... | |
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Mejor es levantarse
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Fayad Jamís Por Fayad Jamís | |
Si no puedes dormir levántate y navega. Si aún no sabes morir sigue aprendiendo a amar. La madrugada no cierra tu mundo: afuera hay estrellas, hospitales, enormes maquinarias que no duermen. Afuera están tu sopa, el almacén que nutre tus sentidos el viento de tu ciudad. Levántate y... | |
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Corte de café
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Miro la masa verde desde el aire Hierve Es una masa informe que se agita en un sueño difícil inquietante Tiembla la furia verde El sueño manotea viscosidades tiernas Tiernos odiosSu ciega cerrazón de verde espuma herida. II Desde los troncos verdes de los árboles... | |
