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25 poemas aleatorios en audio | |
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Barco de papel
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Y si supieras sólo la mitad de lo que le he contado hoy a mi alma, ya no protegerías mis pupilas del gusano del mundo, ni serpearías entre largas sombras de lirios y ventanas. Yo no he lanzado la primera piedra ni he construido flotas vengativas por conquistar el mar; Pero yo en... | |
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Que te acaricie yo, tus pechos, ave...
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Fernando del Paso Por Fernando del Paso | |
Que te acaricie yo, tus pechos, ave, como rezar las cuentas de un rosario. Y que mi amor badajo y campanario te lo repique yo, que yo te clave. Que sean mis manos, de tus muslos, llave. Tu rosa, de mis dedos, relicario, y en su fronda la lengua de un canario con mi lengua, la sal,... | |
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Pecho
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Pecho Sombra tu pecho para el sol quemante lunar colina, seda por vellosa. dura almohada en la que me reposa de fatigas el día trashumante. Por un misterio isócrono constante alza y baja la vida jubilosa, pájaro el corazón vuela y se posa, para dormir en el nidal amante... | |
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Perfección fugaz
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
Para el poeta Carlos Pellicer Pinté el tallo, luego el cáliz, después la corola pétalo por pétalo, y, al terminar mi rosa, la induje a soñar su aroma. ¡Hice la rosa perfecta! Tan perfecta, que al día siguiente cuando fui a mirarla, ya estaba muerta. De: Cerca de lo lejos,... | |
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Toque del alba
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Otro mundo. (No retazos armados, remendados de lo mismo de siempre.) Donde la vida con la vida comulgue; donde el vértigo nazca de la salvaje plenitud; orbe amoroso, todo raíz, primicia, fecunda marejada. Otro mundo. Sin legajos inertes, sin cáscaras vacías. Adiós a la desidia del viejo sacristán... | |
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Indagación en torno del murciélago
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Los murciélagos no saben una palabra de su prestigio literario. Con respecto a la sangre, les gusta la indefensa de las vacas, útiles señoronas incapaces de fraguar un collar de ajos, una estaca en el pecho, un crucifijo; pues tan sólo responden a la broma sangrienta, al beso impuro... | |
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Cartas desde Bonampak
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Llueve. Llueve desde hace días. Hoy desperté con una sensación de tibia soledad. Desde mi hamaca escucho el chasquido parejo de la lluvia. Días atrás los chicleros mataron un gran tigre: me dolió, pero me gustaría llevarme la piel para que en ella duermas. Ayer salí a caminar bajo la lluvia... | |
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Mayo nos dio corolas asombradas...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Mayo nos dio corolas asombradas, su fuego Julio; y en Agosto hubimos la exaltación sorbida en los racimos de sus uvas azules y doradas. Crepúsculos Octubre en llamaradas espiga coronó frutos opimos. Y en la sien de Noviembre percibimos un augurio de nieves angustiadas... | |
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Vanagloria o alabanza en boca propia
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
A pulso A fuerza Infatigablemente y sin prisa ni pausa he conquistado para siempre un sitio a la izquierda del cero El absoluto ceroel más rotundo irremontable resbaloso cero Obtuve un buen lugar en la otra fila Junto a los emigrantes expulsados de la posteridad y ésta es la historia... | |
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Canto por el hombre que bebía música
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Ebrio viene el hombre nuestro En sus piernas arrastra el secreto de Dios Tropieza con el aire como un pájaro ciego Las palabras de su lento alcohol las entienden los niños y los árboles Agoniza entre muros de la ciudad ajena bajo el cielo plomizo de un amor extraviado ... | |
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Florido laude
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Lo menos que yo puedo para darte las gracias porque existes es conocer tu nombre y repetirlo. Si brotas de la tierra, hostil de espinas, ávida de cielo, en vigoroso impulso y ofreces un capullo a la caricia leve del viento y cálida del día, sé que abrirás a la mañana bruja tu... | |
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Los recuerdo turgentes y temblones...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Los recuerdo turgentes y temblones, tu grandes, densos pechos juveniles, tímidos y procaces, pastoriles, frescos como aromáticos melones. Eran el más solemne de tus dones cuando al fin liberabas sus perfiles en cuartos cursis de moteles viles... | |
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El amor es otra cosa, señores
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Uno se hace a la idea, desde la infancia, de que el amor es cosa favorable puesta en endecasílabos, señores. Pero el amor es todo lo contrario del amor, tiene senos de rana, alas de puerco. Mídese amor por odio. Es legible entre líneas. Mídese por obviedades, mídese amor por metros... | |
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Intimo espejo
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Carmen Alardín Por Jaime Garza, Ana Silvia Garza, Ramiro Garza y Carmen Alardín | |
Eres sólo el reflejo del reflejo de otro espejo que está dentro de ti. Y el más oculto de tus espejos, viene a ser esa lágrima que el tiempo congeló para mí. De:... | |
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Lo verde reina
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
lo verde reina en la hora que se curva por tu torso como una tela de aire el tiempo tiembla según el peso de la mano por la blancura efímera un ser de dos golpea en tu adentro toma de dos el soplo el corazón que no lo vibra por la apretada luz cada miembro resuena todo rostro es de nadie el viento toca algo tuyo... | |
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Entrevista de prensa
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Pregunta el reportero, con la sagacidad que le da la destreza de su oficio: ¿por qué y para qué escribe? Pero, señor, es obvio. Porque alguien (cuando yo era pequeña) dijo que la gente como yo, no existe. Porque su cuerpo no proyecta sombra, porque no arroja peso en la balanza,... | |
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Poemas lacandones
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Poesía maya Por Enrique Lizalde (español) y Moisés Romero (maya yucateco y lacandón) | |
Versión castellana Frente a ti ofrezco mi copal, es para ti. Ofrécelo al padre, es para ti, elévalo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol, es para ti, ofrécelo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol para ti, para ti. Frente a ti hago mi don, de nuevo, para... | |
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Fugacidad universal
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Acaso de verdad se vive en la tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea jade se quiebra. aunque sea oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra, no para siempre en la tierra: sólo un poco aquí;. An nochipa tlalticpac ¿Cuix oc nelli nemohua in tlalticpac Yhui ohuaye?... | |
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Sé que no sabes que recuerdo tanto...
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Tomás Segovia Por Pablo López del Castillo | |
Sé que no sabes que recuerdo tanto tu piel untuosa y pálida, amasada con fiebre y luna, y tu boca abrasada, blanda y jugosa y salada de llanto, y tu implorante gesto de quebranto, sobre tu frigidez crucificada y agradecida y tierna aunque insaciada, y mi esfuerzo patético entretanto,... | |
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En paz
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Amado Nervo Por Alí Chumacero | |
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje la miel o la hiel de las cosas, fue porque en ellas... | |
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Azogue
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Mi mano en el espejo es algo más que un paso derrotándome la carne. Brillan sus cinco dagas temerosas como excavando letras vírgenes en la cera imantada del silencio. Viene buscando tierras prometidas de más allá del nilo de su llanto. Mi mano en el espejo se diluye, se transforma y... | |
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Vuelvo a ti soledad...
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre tuya y mía corre el alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche ni de día... | |
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Como un dolor que avanza...
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Como un dolor que avanza y se abre paso entre vísceras que ceden y huesos que resisten, como una lima que lima los nervios que nos atan a la vida, sí, pero también como una alegría súbita, como abrir una puerta que da al mar, como asomarse al abismo y como llegar a la cumbre... | |
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El amigo ido
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Me escribe Napoleón: El Colegio es muy grande nos levantamos muy temprano hablamos únicamente inglés te mando un retrato del edificio... Ya no robaremos juntos dulces de las alacenas, ni escaparemos hacia el río para ahogarnos a medias y pescar sandías sangrientas. Ya voy a... | |
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Prólogo, a las puertas del paraíso
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
La promesa El prólogo de las Vírgenes se terminó en una noche. Dios, sin tinta ni papel, le dio cuerpo cimbreante de voces, y todos sus caracteres de fuego tres veces joven quedaron en la serpiente y dos malogrados dioses. Porque podéis, si queréis, comprender, aguas salobres, repasad, a los principios... | |
