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25 poemas aleatorios en audio | |
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Umbral del hijo
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Viva sospecha de carne no mirada, voz ya, promesa de más cautelas y solicitudes, palabra todavía, que figura tinieblas aledañas. Allí se mueve, sólido, cuerpo que no se ve pero se siente, se sabe, se dibuja con dormidos asedios entretanto. Amor ayer, hoy prisionero leve, árbol será... | |
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Mientras los niños crecen...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos, poco a poco te acabas. Yo te he ido mirando a través de las noches por encima del mármol, en tu pequeña casa. Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas, otro día sin garganta, la piel sobre tu frente agrietándose, hundiéndose, tronchando obscuramente el trigal de tus canas... | |
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Canto (II)
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Mario Bojórquez Por Mario Bojórquez | |
Campo de cebollas Para tu triste deambular Con la brisa bordeando Su hoja espiritual En el surco de llamas Abriéndose En la hendidura de la tierra Con su fruto amargo Su corazón de aire En el cielo apretado Su puño de miserias Decantado licor De almendras amarillas... | |
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Mi madre sola...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mi madre sola, en su vejez hundida, sin dolor y sin lástima, herida de tu muerte y de tu vida. Esto dejaste. Su pasión enhiesta, su celo firme, su labor sombría. Árbol frutal a un paso de la leña, su curvo sueño que te resucita. Esto dejaste. Esto dejaste y no querías. Pasó el viento. Quedaron de la casa el pozo abierto... | |
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Bella dama sin piedad
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Se deslizaba por las galerías. No la vi. Llegué tarde, como todos, y alcancé nada más la lentitud púrpura de la cauda; la atmósfera vibrante de aria recién cantada. Ella no. Y era más que plenitud su ausencia y era más que esponsales y era más que semilla en que madura el tiempo:... | |
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Dime vencedor Rapaz...
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Laura Castanedo | |
Dime vencedor Rapaz, vencido de mi constancia, ¿qué ha sacado tu arrogancia de alterar mi firme paz? Que aunque de vencer capaz es la punta de tu arpón, el más duro corazón, ¿qué importa el tiro violento, si a pesar del vencimiento queda viva la razón? Tienes grande señorío... | |
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Temblorosa avanza siempre
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Porque tú eres puente, porque tú eres el rumor de las aguas; ansiada buscadora de aquello que el deseo avanza, eres el refuerzo con que amanece, eres la luz del mar entregada a su propia creación, absorta en el eco de su belleza. Abandonada a tu belleza, roída por el candor,... | |
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El puente
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Entre ahora y ahora entre yo soy y tú eres la palabra puente. Entras en ti misma al entrar en ella: como un anillo el mundo se cierra. De una orilla a otra siempre se tiende un cuerpo, un arcoiris. Yo cantaré por sus repechos, yo dormiré bajo sus arcos. | |
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Estoy triste
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
Estoy triste, me aflijo, yo, el señor Nezahualcóyotl. Con flores y con cantos recuerdo a los príncipes, a los que se fueron, a Tezozomoctzin, a Quaquauhtzin. En verdad viven allá en donde de algún modo se existe. ¡Ojalá pudiera yo seguir a los príncipes, llevarles nuestras flores!... | |
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Mas la forma en sí misma no se cumple... (Muerte sin fin)
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José Gorostiza Por José Gorostiza | |
Mas la forma en sí misma no se cumple. Desde su insigne trono faraónico magnánima, deífica, constelada de epítetos esdrújulos, rige con hosca mano de diamante. Está orgullosa de su orondo imperio. ¿En las augustas pituitarias de ónice no juega, acaso, el encendido aroma con que arde... | |
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Avispero
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Cualquier cosa es mejor a este avispero en llamas que me aguija, porque aquí, donde estoy, me duele todo: la tierra, el aire, el tiempo, y este volcanizado sueño a ciegas, sucumbiendo. Anoche sollozaba por un vaso de luz, hora tras hora ardí de sed y amanecí vacía... | |
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Para empezar el día
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
Vamos a trabajar el pan de este poema. Hay que traer un poco de alegría; que cada quien tome su cesta. La noche gira sobre la esperanza y desgasta sus párpados la estrella. Surgen las graves letanías del trigo por los labios abiertos de la tierra. La espiga se desnuda sobre el aire y... | |
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Redondillas (Hombres necios que acusais...)
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Manuel Bernal | |
Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis. Si con ansia sin igual solicitáis su desdén. ¡Por qué queréis que obren bien, si las incitáis al mal! Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que... | |
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El retrato del Niño... (Villancico VI)
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Grupo: Teatro 61 | |
El retrato del Niño mírenlo Uscedes, y verán cosas grandes en copia breve. De oro y plata en listones, un ramillete de encarnado es, y blanco, de azul y verde. No es retrato del arte, ni de pinceles, que es divino, aunque Humano sólo parece. Aunque parezca Humano, es tan Celeste... | |
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Pienso, mi amor...
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Salvador Novo Por José Luis Ibáñez | |
Pienso, mi amor, en ti todas las horas del insomnio tenaz en que me abraso; quiero tus ojos, busco tu regazo y escucho tus palabras seductoras. Digo tu nombre en sílabas sonoras, oigo el marcial acento de tu paso, te abro mi pecho y el falaz abrazo humedece en mis ojos las auroras... | |
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Flashback
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Galopaba mi padre en su enorme alazán. De súbito frenaba y volvía hacia mí, Sorprendido testigo a la sombra del árbol. Un hermoso caballo era aquel: ejemplar: Orgullosa la crin y convencido el trote. El mejor animal que había en esos parajes... | |
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Tu grupa blanca y ciega se remueve...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Tu grupa blanca y ciega se remueve Bajo la seriedad de las caricias Tu inquieta grupa zalamera Entrevero de fiebres y de fríos Tu grupa de molicie inaplacada Nudo vivaz y obtuso de tu cuerpo En el coloquio a oscuras de las pieles Le prestamos al mundo nuestra carne Para que inscriba... | |
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Las voces que soplaron en el aire...
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Las voces que soplaron en el aire formaron en el aire una ciudad las lluvias que subieron y bajaron formaron en los lagos nubes de cristal los sonidos que siguieron caminos cardinales llevaron ruiseñores y sueños y olas hasta Dios y los que no yacieron en hogares del viento cantando... | |
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Biblioteca de José Luis Martínez
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Aquí no hay muertos. Ramón, a la mitad del foro, lee un poema con sabor a chía y ajonjolí. Rulfo vino a buscar a Juan: un instante de luz en las palabras. Gorostiza envuelve en llamas la soledad de los pasillos por donde José Luis Martínez, bibliófilo celeste, coloca libros detenido en el espacio... | |
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Una paloma en los ferries
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Efraín Huerta Por Efraín Huerta | |
Lentamente, la paloma violenta anidó en el hombro derecho de la muchacha negra. Lentamente, una sonrisa de oro se hizo luz en los labios de la muchacha... | |
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Perséfone (Fragmento)
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Las piezas de ajedrez están sobre el tablero, esperando no sé qué próximo y exacto movimiento, fijas y creadas para impersonales ceremonias, suspendidas en la vigésima jugada ante el inminente derrumbe de las blancas, cuando el rey de albura ya no puede elegir y las negras deciden la... | |
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Junto a tu cuerpo
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Salvador Novo Por José Luis Ibáñez | |
Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío junto a tus hombros tersos de que nacen las rutas de tu abrazo, de que nacen tu voz y tus miradas, claras y remotas, sentí de pronto el infinito vacío de su ausencia. Si todos estos años que me falta como una planta trepadora que se coge... | |
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Voz
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Universo tu voz, quizá la clave soplada en la garganta de la brisa, aire torcaz como primer sonrisa cuando pudiera sonreír el ave. Universo tu voz asciende grave por el oscuro túnel de la risa, voz que con trueno y golpe se matiza, caño de miel cuando discurre suave... | |
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Donde sólo se habla del amor
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
A los hombres, a las mujeres que aguardan vivir sin soledad, al espeso camaleón callado como el agua, al aire arisco (es el aire un pájaro atrapado), a los que duermen mientras sostengo mi vigilia, a la mujer sentada en la plaza vendiendo su silencio. En fin, diciendo ciertas cosas... | |
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El aliento es el dios...
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
El aliento es el dios que la penetra e insuflada da a luz habla un instante y su voz queda en el aire aun cuando ha partido II Por el día que se mueve la sabiduría erige templos quien ama el sol siente en su corazón el fuego las palabras tocan el aire y arden el ser viaja hacia la luz... | |
