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25 poemas aleatorios en audio | |
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A tientas
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Cada libro que escribo me envejece, me vuelve un descreído. Escribo en contra de mis pensamientos y en contra del ruido de mis hábitos. Con cada libro pago un viaje que no hice. En cada página que acabo cumplo con un acuerdo, me digo adiós desde lo más recóndito, pero sin alcanzar a ir muy lejos... | |
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Valium 10
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Rosario Castellanos Por Nuria del Saz | |
A veces (y no trates de restarle importancia diciendo que no ocurre con frecuencia) se te quiebra la vara con que mides, se te extravía la brújula y ya no entiendes nada. El día se convierte en una sucesión de hechos incoherentes, de funciones que vas desempeñando por inercia... | |
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Diálogo del movimiento
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Muévete, muévete, le digo a la mujer. Mueve el cadáver que lloro, que cargo, que entierro. Vacíame. Riégame. Mueve los días que han de modelarme en otro pez, que ya se presienten en mi olor. Mueve esta alegría sobre la que estoy acostado. Muévete. Tan sólo... | |
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Existamos aquí
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Tienen raíz, son verdaderos los hombres? Nadie acabará de entender lo que es tu riqueza, lo que son tus flores, ¡Inventor de ti mismo! Sin terminar dejamos las cosas. Por esto lloro, me aflijo. Aquí entrelazo con flores, a la nobleza, a los amigos. ¡Alegraos! Nuestra casa común es la tierra... | |
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El éxtasis del silencio
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Enrique González Martínez Por Frank Moro | |
Del viejo parque en el rincón lejano, echo para el amor tibio y discreto, aspiraba el secreto de la muda caricia de tu mano... Todo callaba en torno solamente en alas del ambiente, un concierto de aromas ascendía alrededor de tu alma y de la mía, callaban brisas, pájaros y fuentes... | |
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Bellísima
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Y si uno de esos ángeles me estrechara de pronto sobre su corazón, yo sucumbiría ahogado por su existencia más poderosa. Rilke, de nuevo Óigame usted, bellísima, no soporto su amor. Míreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un... | |
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México de mi vida
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Yo te miro en un niño de la calle, cofre arriba limpiando un parabrisa con la carita ayuna de sonrisa, (ni una razón a que la risa estalle). El vidrio diáfano ¡qué no se raye! . Mientras el porvenir del sin camisa: violado por cualquiera, droga, prisa, ganador de la vida en... | |
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No es nada de tu cuerpo
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
No es nada de tu cuerpo, ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca tu boca que es igual que tu sexo , ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y suave, ni tu... | |
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Fondo de agua
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Descendemos. Debajo de mi piel tú cantas y en la última curva de mis venas con un tropel de polen te despides. Un día estás en mis ojos bajo un ruido de llamas, otro día duermes como la niebla junto a mi sombra agazapada. Si supieras que llegas y en tu mano está a punto de abrirse esa puerta... | |
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De tu centro entrañable la noche se derrama...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
De tu centro entrañable la noche se derrama tú sola por los dos la traes a nuestra casa lleva su sello por los dos tu cuerpo solo huele a antiguos metales la efusión de tu sangre a luna de hondas minas y mercurial tiniebla son el fuego y la sombra un solo óxido... | |
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Paso de sombras
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
Montes de orégano en la noche crecen y se diluyen en la madrugada. Un árbol es la torre de la iglesia. Voltear la carga y aromar el aire. En silencio los pájaros escuchan. Andar como sonámbulos entre cerros; despuntar de mañana: Es la estrella en el polvo erizada de espinas. Es la... | |
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Mural cómico
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Si no vienes hoy te sacaré de tu sombrero cordobés, como si fueras un palomo de alas níveas. Si no vienes hoy arrojaré tus cartas en un álamo hueco, para mirarlos destrozadas por la humedad o por los pájaros. Si hoy no regresas te diré que has muerto, que estás soñando que de mí te... | |
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Del poema perfecto
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Fernando Sánchez Mayans Por Fernando Sánchez Mayans | |
La página me aguarda blancamente encendida y su páramo incierto crecerá con mi sombra. Acaso un texto ubicuo de artificios escombra mi doble laberinto de incorpórea salida. Libro con la memoria una letal partida que comenzó en la noche inmemorial que asombra... | |
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El dueño de la ciudad
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
El dueño de la ciudad vendrá algún día con su claro rostro iluminado; el que la dejó para ir a conocer otros vistosos sitios; el que vestía con riqueza y llenaba de júbilo los corazones de quienes le oían... | |
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No quiero, pese a todo...
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
No quiero, pese a todo, muros gruesos, tan gruesos que no oiga el silencio de los otros, hecho de algunas voces y ruidos que se filtran por los muros, avisos de la vida que transcurre al lado, abajo, arriba, en contra mía; quiero unos muros que me aíslen levemente, contar con el silencio que los otros tienen... | |
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Para nombrar a España con amor
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
País que venías a mi encuentro sin sospecharlo(¿o era yo la que caminaba hacia ti?) que estuvo siempre detrás del mar, con su aliento de sal y el deseo de la primera golondrina. Es posible que un día me reconozca en ti, en tu olor de semillas, en tus flores recién cortadas... | |
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Las olas del mar
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
No es el mar menor que esta ola escapada del grupo en que venía, tenía espuma, vuelo, asunto, y se detuvo donde menos aprecio y duración tendría. ¿A mis pies una ola? ¿Qué tengo yo que que mi amistad procura? Ya ni siquiera olor la identifica... | |
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Responso del peregrino
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Yo, pecador, a orillas de tus ojos miro nacer la tempestad. Sumiso dardo, voz en la espesura, incrédulo desciendo al manantial de gracia; en tu solar olvida el corazón su falso testimonio, la serpiente de luz y aciago fallecer, relámpago vencido en la límpida zona de laúdes que a mi maldad despliega tu ternura... | |
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Jaula de oro
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Musa en alcahaz toca a mitad de lo que fluye; pues la otra, enrarecida, va en efusión, si no divina, sí en exterior extendido,en vuelo. Hasta los codos, todavía hay poesía. Un paso más, y aleando se derretirá esta musa que crepúsculos ignora, encarcelada... | |
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Pequeña crónica
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Entre nosotros hubo lo que hay entre dos cuando se aman: sangre del himen roto. (¿Te das cuenta? Virgen a los treinta años ¡y poetisa! Lagarto.) La hemorragia mensual o sea en la que un niño dice que sí, dice que no a la vida. Y la vena mía o de otra ¿qué más da? en que el tajo... | |
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Se dice del amor
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Fernando Sánchez Mayans Por Fernando Sánchez Mayans | |
Si sólo fuera amor una palabra una nocturna frase dicha de momento nada más. Y que en aéreo misterioso viaje nos dijera aquí estoy. Y así sencillamente desapareciera dejando intacto al corazón. El pulso acompasado. Si le fuera bastante una voz o una mirada un tacto una memoria lenta que se apaga... | |
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Booz canta su amor
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
Me he querido mentir que no te amo, roja alegría incauta, sol sin freno en la tarde que sólo tú detienes, luz demorada sobre mi deshielo. Por no apagar la brasa de tus labios con un amor que darte no merezco, por no echar sobre el alba de tus hombros las horas que le restan a mi... | |
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La puerta
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Carlos Pellicer Por Pilar Pellicer | |
Que se cierre esa puerta que no me deja estar a solas con tus besos. Que se cierre esa puerta por donde campos, sol y rosas quieren vernos. Esa puerta por donde la cal azul de los pilares entra a mirar como niños maliciosos la timidez de nuestras dos caricias que no se dan porque la... | |
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Mi villa
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Ramón López Velarde Por Pepe Alameda | |
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una... | |
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Contigo
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Ráfagas turquesa loros fugaces en parejas Vehemencias el mundo llamea Un árbol hirviente de cuervos arde sin quemarse Quieta entre los altos tornasoles eres una pausa de la luz El día es una gran palabra clara palpitación de vocales Tus pechos maduran bajo mis ojos Mi pensamiento es más ligero que el aire... | |
