|
25 poemas aleatorios en audio | |
|
Mural barroco
| |
|
Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Escucho a Bach consciente de que esa piel que te envuelve es la misma que ahora me circunda que me llena de lirios navegantes, porque no somos dos sino algo que se cumple solemnemente en una flor. Somos una cadencia, un aria triste, un aire que se empapa con los mares del sur, algo... | |
|
Los caminos de toda carne
| |
|
Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Si a la mitad del camino de tu vida aparece una mujer joven y se entrega a ti jadeante y despierta en tus brazos el peso insonoro voluptuoso de tierra de otros cuerpos que sin más resucitan y después lentamente se inclina y te besa desnudo recorriendo tu cuerpo y dice al final buenas noches te amo | |
|
Pienso, mi amor...
| |
|
Salvador Novo Por José Luis Ibáñez | |
Pienso, mi amor, en ti todas las horas del insomnio tenaz en que me abraso; quiero tus ojos, busco tu regazo y escucho tus palabras seductoras. Digo tu nombre en sílabas sonoras, oigo el marcial acento de tu paso, te abro mi pecho y el falaz abrazo humedece en mis ojos las auroras... | |
|
En azul
| |
|
Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
No puedes ser tan inocente para enredar tus manos en la enmarañada cabellera del tiempo. Para tratar de besar los labios volcánicos del tiempo, sin saber que él se ha muerto desde hace muchas vueltas, se estrelló con su globo, rodando sus quimeras en su alarido azul... | |
|
Discurso a Cananea
| |
|
Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
No he de hablar de la sangre ni de su prodigioso contenido; ni del puño cerrado que gobierna del lado izquierdo el regadío exacto para que todo el cuerpo se alimente sin que órganos o músculos carezcan de cuanto equilibrando necesitan. No he de hablar de la sangre, viajera silenciosa... | |
|
A lo mismo
| |
|
Sor Juana Inés de la Cruz Por Guadalupe (Pita) Amor | |
Bello compuesto en Laura dividido, alma inmortal, espíritu glorioso, ¿por qué dejaste cuerpo tan hermoso? ¿Y para qué tal alma has despedido? Pero ya ha penetrado en mi sentido que sufres el divorcio riguroso porque el día final puedas gozoso volver a ser enteramente unido... | |
|
No acabarán mis flores
| |
|
Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
No acabarán mis flores, no cesarán mis cantos. Yo cantor los elevo, se reparten, se esparcen. Aún cuando las flores se marchitan y amarillecen, serán llevadas allá, al interior de la casa del ave de plumas de... | |
|
Veinticinco de abril, temprano
| |
|
Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Desde el umbral de mi jornada Miro el limpio tamaño de las horas Frescas y ociosas Dispuestas y en espera de su huésped Y el amor ya está allí Siempre lo miro desplegarse Tan adelante de mi centro Siempre sigo su onda apresurándome... | |
|
Los gorriones
| |
|
Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Bajan de nueva cuenta hasta el jardín bajan en grupo, solos, en parejas en busca de semillas o de pan, de agua fresca, de frutos o de insectos pero los amilana una mirada. Siguiendo loa atávicos auspicios de su naturaleza, los gorriones alzan el vuelo y tímidos se posan en los cables de luz... | |
|
Oreja
| |
|
Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
No sé por qué veredas de dulzura el aire va corriendo hacia tu encuentro; hay algo en la mañana que por dentro un rio de sonidos te murmura. Parecería un himno de ternura que en tu profundidad hallara centro o que buscando protección, adentro las palabras... | |
|
Pequeñas palabras al pequeño David
| |
|
Efraín Huerta Por Efraín Huerta | |
Te saludan: los árboles y las banderas triunfales, los pájaros y los ríos del pueblo, las ágiles canciones del pionero, las películas a colores y las fotografías. Ludmila te sonríe desde el fondo de su impecable belleza de soberbia señora. Marina y Boris, Leonid Kosmatov, Tania y Susana me preguntan por tus ojos... | |
|
Fugacidad universal
| |
|
Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Acaso de verdad se vive en la tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea jade se quiebra. aunque sea oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra, no para siempre en la tierra: sólo un poco aquí;. An nochipa tlalticpac ¿Cuix oc nelli nemohua in tlalticpac Yhui ohuaye?... | |
|
Juego
| |
|
Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Mi pequeño Pablo sonríe con el niño del espejo al descubrirlo. Agita los brazos y grita ante la perfecta copia de su imagen. No sabe nada del reflejo, no adivina que el pequeño a quien sonríe pudiera ser él mismo. Por su parte, el Pablo reflejado en el espejo... | |
|
En su oscuridad la que ama no es oscura...
| |
|
Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
En su oscuridad la que ama no es oscura tiene delante de sus ojos la palabra para nombrar lo santo la alegría mueve sus miembros abreva en su corazón y su corazón bebe de ella adentro de su carne la carne es una sola la raíz y el fruto son un botón radiante que el alba enciende en su mano luz de otro mar sobre lo oscuro... | |
|
El temblor
| |
|
Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
En el sueño los ruidos eran ciertos y crujían las paredes. En los ojos abiertos al espanto el espejo movía su mundo reflejado. Por eso fue el impulso de salir de aquel sueño hacia otro sueño, rezar bajo los marcos de las puertas el consejo empolvado en la memoria... | |
|
Avenida Héroes
| |
|
Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
La ola de Dios del mar de Dios azota. En la playa de Dios, clavado, hundido, hijo y padre de Dios, migaja suya, azotado y cansado y malherido. JAIME SABINES I Aquí estaban los muertos dijo mi padre y el rugido del viento... | |
|
Retrato de señora junto la mar
| |
|
Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Yo sé que no podrás ayudar a tu hijo, como ayer, a tratar las palabras como si fuera hoy el primer día que las descubre y las pronuncia: no podrás evitarme la ingrata piedra del lugar común con que tropiezo y caigo como todos tropiezan y todos caen ante la risa infame de la... | |
|
Al lector
| |
|
Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Aquí están los rencores. Los escribí pensando en ti. Creí por un momento que eran flores que amanecían en abril. Pero al poner la mano me han herido, ¡puta, si me han herido!, me han lastimado hasta sangrar, hasta aullar de dolor, hasta quejarme inmensamente en la noche... | |
|
Me pregunto
| |
|
Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Me pregunto y no entiendo tendrías que ser tú quien lo explicara me pregunto por qué a veces esta piedra en la dentadura que no deja salir a gusto mis palabras cuando se disponen confiadas a brotar hacia ti a correr más frescas que las cascadas de agua... | |
|
Los cuartos de hora
| |
|
Francisco González Léon Por Hugo Gutiérrez Vega | |
Dos gotas de cristal que rebotaran, y al rebotar sonaran con timbre desigual: tín... tán... tín... tán. Así suenan los cuartos de las horas del reloj parroquial. La noche es una lámina astronómica de mármol, donde van rebotando los cuartos de las horas: tín... tán... tín... tán..... | |
|
Canto de Nezahualcóyotl de Acolhuacan
| |
|
Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
Miradme, he llegado. Soy blanca flor, soy faisán, se yergue mi abanico de plumas, soy Nezahualcóyotl. Las flores se esparcen, de allá vengo, de Acolhuacan. Escuchadme, elevaré mi canto, vengo a alegrar a Motecuhzoma. ¡Tatalili, papapapa, achalalili, achalalili! ¡Que sea para bien!... | |
|
Oda por la muerte del Che Guevara
| |
|
Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
El temporal termina cuando por cada gota de lluvia brota un pájaro sediento, Un navío de velas negras en que ventrudos fantasmas andan de puntillas Para no despertarte demasiado pronto, querido comandante Guevara. Tu muerte, distante y compartida, pasa por la garganta de los niños de Vietnam y de Harlem... | |
|
México de mi vida
| |
|
Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Yo te miro en un niño de la calle, cofre arriba limpiando un parabrisa con la carita ayuna de sonrisa, (ni una razón a que la risa estalle). El vidrio diáfano ¡qué no se raye! . Mientras el porvenir del sin camisa: violado por cualquiera, droga, prisa, ganador de la vida en... | |
|
Penélope
| |
|
Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
Aún son tus manos Las dulcísimas arañas Que suben y bajan por los hilos del arpa, Y no descansan si antes no vacían de todo fruto El nervioso follaje de la música? No quiero otra cota de mallas Ni más red aérea, Que la tejida por ti como defensa Contra las cuevas encapuchadas... | |
|
En el rigor del vaso que la aclara... (Muerte sin fin)
| |
|
José Gorostiza Por José Gorostiza | |
En el rigor del vaso que la aclara, el agua toma forma ciertamente. Trae una sed de siglos en los belfos, una sed fría, en punta, que ara cauces en el sueño moroso de la tierra, que perfora sus miembros florecidos, como una sangre cáustica, incendiándolos, ay abriendo en ellos]... | |
