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25 poemas aleatorios en audio | |
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A una flor inmersa
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Cae la rosa, cae atravesando el agua, lenta por el cristal de sombra en que su tallo ahoga; desciende imperceptible, clara, ingrávida, pura y las olas la cubren, la desnudan, la vuelven a su aroma, hácenla navegante por la savia que de la tierra nace y asciende temblorosa... | |
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Madre nuestra la tierra
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Aurora Reyes Por Aurora Reyes | |
Cuando dormías, Madre elásticas hamacas mecidas por el tiempo , halo de niebla apenas en la blanca serpiente de tu órbita, un diamante de labio transparente cristalizó la sombra de tu cuerpo. Tu corazón fue líquida mirada, juventud sideral enamorada... | |
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Complementarios
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
En mi cuerpo tu buscas al monte, a su sol enterrado en el bosque. En tu cuerpo yo busco la barca en mitad de la noche perdida. | |
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Junto a tu cuerpo
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Salvador Novo Por José Luis Ibáñez | |
Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío junto a tus hombros tersos de que nacen las rutas de tu abrazo, de que nacen tu voz y tus miradas, claras y remotas, sentí de pronto el infinito vacío de su ausencia. Si todos estos años que me falta como una planta trepadora que se coge... | |
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Aldaba
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Anteayer sin tino, hoy cantata de estrofa sanguínea; albardela de potros resonantes, mañana gutural... | |
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Los flamencos
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Aquella larga noche mi sueño me llevó a la alberca de las luces profundas y los flamencos prendidos como rosas eléctricas en el interior de una aguamarina. Y en la soledad de aquel paraje comprendí dentro del sueño que eran otros pájaros los que soñaban... | |
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Difícilmente, avanzando milímetros por año...
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Difícilmente, avanzando milímetros por año, me hago un camino entre la roca. Desde hace milenios mis dientes se gastan y mis uñas se rompen para llegar allá, al otro lado, a la luz y el aire libre. Y ahora que mis manos sangran y mis dientes tiemblan, inseguros, en una cavidad rajada por la sed y el polvo... | |
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Azogue
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Mi mano en el espejo es algo más que un paso derrotándome la carne. Brillan sus cinco dagas temerosas como excavando letras vírgenes en la cera imantada del silencio. Viene buscando tierras prometidas de más allá del nilo de su llanto. Mi mano en el espejo se diluye, se transforma y... | |
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Tú traes tu memoria...
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Tú traes tu memoria, muchacha, tu historia; yo traigo la mía. Están en la almohadasin nada de filosofía. | |
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Donde habla la ceniza
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Con regusto de ciervo entre las fauces el puma tiene sed Su pupila apuñala el corazón del aire Todo futuro es verde Entrar ahí Dejar en las espinas la piel y la memoria Ser sobre el humus sol que se arrastra y trastorna su espina dorsal como los gatos Entrar hasta que no se note si es sangre o clorofila... | |
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De cuerpo presente
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Yo no estaré presente. La ilusoria marea irrumpirá letal y fría, en olas conmovidas todavía, Anegada de ceniza la memoria. Fuego abatido, cólera desierta, la urna en sábanas al fin vencida olvidará su resplandor: La vida ayer a su cuidado amante muerta. Indiferente imagen... | |
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Ansia
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Está por anunciarse, está por surgir, está por preguntarse, está por llegar. Todos saben que va a suceder. Nadie sabe cómo ni cuándo. Está derrumbando las puertas, está pateando estas palabras, está en la mano y en el lápiz. Está dentro de esta página y tiene el rostro de nadie. Va arrancar a los amantes de la cama... | |
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Ramón López Velarde
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Una gitana sabe que el futuro tiene una asfixia agónica en tu mano y danzando te irás, siguiendo un piano, hacia el melódico horizonte oscuro. Con el gélido aliento de la calle se hiela tu esqueleto atribulado; a la mujer de negro has contemplado en la letal atmósfera del valle... | |
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Letanía erótica para la paz
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Ofelia Guillmain | |
Amado, ven, asómate al principio del mundo. Somos los mismos, mismos de hace cincuenta mil años. Somos aquellos, estos, los de allá, los de siempre y los que han de seguirnos y los que vendrán luego. Eras solo. Eras entonces solo. En el pecho llevabas un hueco... | |
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Apedreamiento
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Cuando levanto una piedra arranco al mundo una mirada y lo hago más ligero de la muerte. Siento que me muevo hacia el sol. Algo se me queda de esa mirada. Y tras ella va la piedra que levanto... | |
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Nocturno de la estatua
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera y el grito de la estatua desdoblando la esquina. Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito, querer tocar el grito y sólo hallar el eco, querer asir el eco y encontrar sólo el muro y correr hacia el muro y tocar un espejo... | |
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Jornada de la soltera
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Da vergüenza estar sola. El día entero arde un rubor terrible en su mejilla. (Pero la otra mejilla está eclipsada.) La soltera se afana en quehacer de ceniza, en labores sin mérito y sin fruto; y a la hora en que los deudos se congregan alrededor del fuego, del relato... | |
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Canciones para el celebrante
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Espléndido animal, óyete resonar por la noche como un tren que conoce el lugar de su destino. No preguntes a nadie cuál es el sitio. Para el que indaga no está reservada la respuesta. ¿Quién, celebrante, se atrevería a ponerse el olor del mar, la túnica de los desaparecidos?... | |
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Mujeres
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Julio Torri Por Julio Torri | |
Siempre me descubro reverente al paso de las mujeres elefantas, maternales, castísimas, perfectas. Sé del sortilegio de las mujeres reptiles los labios fríos, los ojos zarcos que nos miran sin curiosidad ni comprensión desde otra especie zoológica... | |
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Piedra nativa
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
La luz devasta las alturas Manadas de imperios en derrota El ojo retrocede cercado de reflejos Países vastos como el insomnio Pedregales de hueso Otoño sin confines Alza la sed sus invisibles surtidores Un último pirú predica en el desierto Cierra los ojos y oye... | |
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La piel
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
Creyente sólo de lo que toco, yo te toco, mujer, hasta la entraña, el hueso, aquello que otros llaman alma, tan unida, tan cerca de la carne mortal y voluptuosa o siempre ardiente o nunca maltratada sino dulce, oscilante entre querer y subir, adentro de la espuma... | |
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Este idioma brutalmente virgen...
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Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
Este idioma brutalmente virgen y no catequizado que sin pasar por la palabra salta del aullido hasta el canto; este aire tan delgado que avanza por los rulos del sibarita sin tocarlos, este aire tan ancho como el aire es mi tropa de esquiroles, mi batallón de choque, mi sonaja para defenderme de los bieldos... | |
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Edad
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
La mano del amor es grave. Se ha espesado la carne de una savia de tiempo; el curso de los días ha ensanchado su cauce. Pero de paz cargada abriga y pesa la lenta mano calurosa. La mujer mira al hombre padecer por el hijo, y florece. De: Anagnórisis | |
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Mientras tanto
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
a las nueve a las ocho a las siete me levanto y es entonces que el día se remonta tanto los pájaros mis hijos el mercado el canto y a las cinco a las tres a la una el desencanto de saber que estoy vivo apenas mientras tanto... | |
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Llorar ¿Por qué?
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Amado Nervo Por Alí Chumacero | |
Llorar? ¿Por qué? Este es el libro de mi dolor: lágrima a lágrima lo formé; una vez hecho, te juro, por Cristo, que nunca más lloraré. ¿Llorar? ¿Por qué? Serán mis rimas como el rielar de una luz íntima, que dejaré en cada verso; pero llorar, ¡eso ya nunca! ¿Por quién?... | |
