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25 poemas aleatorios en audio

 
   Ejecuciones (III) Ejecuciones (III) de José Carlos Becerra

   José Carlos Becerra
      Por Julio Trujillo    
primeros versos

Alguien dice algo que sólo puede escuchar a través de sí mismo. Alguien apaga la luz de esa habitación vacía pero antes de cerrar la puerta vuelve a encenderla al alejarse por el pasillo, mirando en el umbral de los días que vienen cama revuelta, papeles y libros sobre la mesa...

 
   Más lejos... Más lejos... de Elías Nandino

   Elías Nandino
      Por Elías Nandino    
primeros versos

Más lejos de la química y del odio, de los cauces ocultos de los ecos, del espejo nocturno de la sombra. Más lejos Más lejos de los nombres y los tactos, de las grises arañas de los pubis, de los rojos moluscos de las lenguas. Más lejos Más lejos de la voz y del pecado...

 
   Que dan el colirio merecido a un soberbio Que dan el colirio merecido a un soberbio de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Ofelia Medina    
primeros versos

El no ser de Padre honrado, fuera defecto, a mi ver, si como recibí el ser de él, se lo hubiera yo dado. Más piadosa fue tu Madre, que hizo que a muchos sucedas: para que, entre tantos, puedas tomar el que más te cuadre...

 
   Los recuerdo turgentes y temblones... Los recuerdo turgentes y temblones... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Pablo López del Castillo    
primeros versos

Los recuerdo turgentes y temblones, tu grandes, densos pechos juveniles, tímidos y procaces, pastoriles, frescos como aromáticos melones. Eran el más solemne de tus dones cuando al fin liberabas sus perfiles en cuartos cursis de moteles viles, deliciosa de susto y decisiones...

 
   Tu nombre Tu nombre de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado. Iluminado, ciego, lleno de ti,...

 
   El jilguero El jilguero de Alberto Blanco

   Alberto Blanco
      Por Alberto Blanco    
primeros versos

El natural cansancio del jilguero rinde sus frutos en el crepúsculo: se posa en un alero o en una rama y entra temblando levemente al sueño. Su cuerpo es tan sutil y delicado como la carne de los dioses pueriles o bien como las notas más sedosas que la viola es capaz de sostener...

 
   Me estás vedada tú... Me estás vedada tú... de Ramón López Velarde

   Ramón López Velarde
      Por Guillermo Sheridan    
primeros versos

Imaginas acaso la amargura que hay en no convivir los episodios de tu vida pura? Me está vedado conseguir que el viento y la llovizna sean comedidos con tu pelo castaño. Me está vedado oír en los latidos de tu paciente corazón (sagrario de dolor y clemencia) la fórmula escondida de mi propia existencia...

 
   Jornada de la soltera Jornada de la soltera de Rosario Castellanos

   Rosario Castellanos
      Por Rosario Castellanos    
primeros versos

Da vergüenza estar sola. El día entero arde un rubor terrible en su mejilla. (Pero la otra mejilla está eclipsada.) La soltera se afana en quehacer de ceniza, en labores sin mérito y sin fruto; y a la hora en que los deudos se congregan alrededor del fuego, del relato...

 
   Y siempre habrá una vez... Y siempre habrá una vez... de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Carmen Alardín    
primeros versos

Te mataré sin tañer las campanas y sin doblar los goznes del insomnio. Te mataré sin la espada de Damocles, ni los principios de Arquímedes. Sin votos académicos ni juramentos falsos; casi sin zapatillas de charol... Sin la cita del toro entre la arena... Nada más por el gusto de matarte...

 
   Canción de las gemas Canción de las gemas de José Juan Tablada

   José Juan Tablada
      Por Sergio de Alva    
primeros versos

Yo adoro el diamante de luces reales! El que desbarata diáfanos cristales en el rizo rubio y en la trenza umbría; príncipe nimbado de auroras triunfales ¡augusto monarca de la pedrería! ¡Yo adoro el granate que trágicamente inflama en los senos su cáliz ardiente! ...

 
   Apedreamiento Apedreamiento de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      Por Oscar Oliva    
primeros versos

Cuando levanto una piedra arranco al mundo una mirada y lo hago más ligero de la muerte. Siento que me muevo hacia el sol. Algo se me queda de esa mirada. Y tras ella va la piedra que levanto...

 
   De la mano del viento De la mano del viento de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Carmen Alardín    
primeros versos

La luna vieja reflejada sobre el pozo, yendo a pasear de la mano entre los árboles. De la mano del viento en las plegarias, entre el negro horizonte de los cardos. La luna yendo a hallar, a interrogar, a quedarse de codos en la sombra esperando su muerte y atribulada por lo que ya no...

 
   Hojamarga Hojamarga de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      Por Juan Bañuelos    
primeros versos

Hija del campo y de la luz/ vientre de piedra sollamada/ nunca se elevó tan bajo tu hambre/ tu sombra sin su cuerpo/ la impostura/ la ceniza de tus trojes quemadas/ el látigo/los nadies de la sed... -qué sé yo qué!- Y a punto de salpicar está la sangre estando fraternal estaba y...

 
   Cuál es la mujer que recordamos... Cuál es la mujer que recordamos... de Rubén Bonifaz Nuño

   Rubén Bonifaz Nuño
      Por Rubén Bonifaz Nuño    
primeros versos

Cuál es la mujer que recordamos al mirar los pechos de la vecina de camión; a quién espera el hueco lugar que está al lado nuestro, en el cine? ¿A quién pertenece el oído que oirá la palabra más escondida que somos, de quién es la cabeza que a nuestro costado nace entre sueños?...

 
   En el filo del gozo En el filo del gozo de Rosario Castellanos

   Rosario Castellanos
      Por Carmen Farías    
primeros versos

Entre la muerte y yo he erigido tu cuerpo: que estrelle en ti sus olas funestas sin tocarme y resbale en espuma deshecha y humillada. Cuerpo de amor, de plenitud, de fiesta, palabras que los vientos dispensan como pétalos, campanas delirantes al crepúsculo...

 
   New York ticket para el muchacho New York ticket para el muchacho de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      Por Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

Como elevada llama de amor va el adolescente al encuentro de una sola esperanza. Viene de la belleza para encender la noche cuando el hombre es un aprendiz de caminante y tiene algo de paso solitario entre las ruinas. Enarbola un seno o una bandera...

 
   Rincón del extranjero Rincón del extranjero  de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      Por Jaime García Terrés    
primeros versos

Esconde la plegaria salvaje de tus ojos, tentaciones en flor. Mas di, muchacha, ¿dónde puedo morar en esta tierra? De blandas latitudes vengo; mi país desconoce los suelos calcinados, el ávido prestigio sobre cada tumba. Por mi cuerpo resbala savia diferente. ¿Amar aquí? ¿Sembrar aquí los manes del olvido?...

 
   Mar de Irlanda Mar de Irlanda de Enzia Verduchi

   Enzia Verduchi
      Por Enzia Verduchi    
primeros versos

Para Mauro Bozeto y Marino Zeppa Las piernas sostenían el galope de animal luchando contra el aire: corre, corre, muchacha. Tanto mar para una isla, laderas por recorrer, tanto cielo sobre la bruma. Desde Dun Laoghaire se escucha ese golpe de agua y se desborda el índigo en las...

 
   Esperar Esperar de Eduardo Zambrano

   Eduardo Zambrano
      Por Eduardo Zambrano    
primeros versos

Puede esperar el llanto de un hijo para hacerlo fuerte. Puede esperar la salvación del miserable para negociarle el Cielo. Puede esperar el destino del que sueña para venderlo idiota. Pueden esperar tantas humillaciones hasta que llegue el camión de la basura. (De:...

 
   Juegos de agua Juegos de agua de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      Por Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

El agua se recrea juega con el agua se vuelve sólo luz que se derrama se ama en su esplendor de vibraciones. Se vuelve circundante diminuto diamante en cada gota que se deletrea sobre la hoja que casi se despoja de la mañana condensada en agua...

 
   Estoy triste Estoy triste de Nezahualcóyotl

   Nezahualcóyotl
      Por Raúl Dantés    
primeros versos

Estoy triste, me aflijo, yo, el señor Nezahualcóyotl. Con flores y con cantos recuerdo a los príncipes, a los que se fueron, a Tezozomoctzin, a Quaquauhtzin. En verdad viven allá en donde de algún modo se existe. ¡Ojalá pudiera yo seguir a los príncipes, llevarles nuestras flores!...

 
   Palabras al amigo solitario Palabras al amigo solitario de Thelma Nava

   Thelma Nava
      Por Thelma Nava    
primeros versos

He aquí que estás y vives y nada es suficiente. Un algo insoportable te domina y la ciudad no cabe ya en tus manos. Se te sube a la espalda, regresa a tus zapatos. Y piensas en el hijo que no tienes, en la mujer amada que le falta a tu noche cada día. Aquí estás, dividido, doliéndote esa inconforme sangre...

 
   La enredadera La enredadera de José Emilio Pacheco

   José Emilio Pacheco
      Por José Emilio Pacheco    
primeros versos

Verde o azul, fruto del muro, crece; divide cielo y tierra. Con los años se va haciendo más rígida, más verde, costumbre de la piedra, cuerpo ávido de entrelazadas puntas que se tocan; llevan la misma savia, son una breve planta y también son un bosque; son los años que se anudan y rompen...

 
   Poema en tiempo vegetal Poema en tiempo vegetal de Carlos Pellicer

   Carlos Pellicer
      Por Carlos Pellicer    
primeros versos

En este bosque en que los árboles tienen historia y se acompañan espaciosos a tiempo en luz, a tiempo en sombra, saqueo al aire los flautines en que los pájaros devoran la soledad húmeda y viva de la raíz y la memoria. Sonoramente en cuerpo y alma siento el calor con que de enérgicas prisiones, la luz solar se liberó...

 
   A una estatua A una estatua de Alí Chumacero

   Alí Chumacero
      Por Alí Chumacero    
primeros versos

Cesa tu voz y muere sobre tus labios mi alegría. No habrá palabra que en tu piel levante ni un incierto sabor de brisa oscurecida como el recuerdo que en mis ojos deja el paso de tu aliento, porque vives inmersa en tu silencio, impenetrable a mis sentidos...