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25 poemas aleatorios en audio | |
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Cómo nació el Uinal (Itzaes (textos del Chilam Balam de Chumayel)
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Poesía maya Por Enrique Lizalde (español) y Moisés Romero (maya yucateco y lacandón) | |
Versión castellana Así explicó el primer gran sabio Merchise, el primer profeta Napuctun, primer sacerdote solar. Asi es la canción. Sucedió que nació el mes ahí donde no había despertado la tierra antiguamente. Y empezó a caminar por sí mismo. Y dijo su abuela materna, y dijo su... | |
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Fugacidad universal
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Acaso de verdad se vive en la tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea jade se quiebra. aunque sea oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra, no para siempre en la tierra: sólo un poco aquí;. An nochipa tlalticpac ¿Cuix oc nelli nemohua in tlalticpac Yhui ohuaye?... | |
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Concentración de la cólera
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Hoy me calzo de cólera. Hoy me visto de viento. Corro bajo una luz de bengala que alumbra mi presencia desconcertada con el grito colgado de los dientes, atravesado por una bayoneta. Trastabilleo hasta chocar con un carro donde bajan hombres armados que comienzan a golpearme... | |
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Neblilúnea
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Sabías que una muchacha desnuda canta como una botella que se arroja al mar? ¿Lo sabías? Escúchame cantar como a un árbol lacustre en el centro de Neblilúnea. A la orilla de tu sangre, en tu terrestre compañía. Neblilúnea, la ciudad descubierta por nosotros conoce tu pasado y el mío... | |
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El mar sigue adelante
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Entre tanto guijarro de la orilla no sabe el mar en dónde deshacerse ¿Cuándo terminará su infernidad que lo ciñea la tierra enemiga como instrumento de tortura y no lo deja agonizar no le otorga un minuto de reposo? Tigre entre la olarasca de su absoluta impermanencia Las vueltas... | |
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Los caminos de toda carne
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Si a la mitad del camino de tu vida aparece una mujer joven y se entrega a ti jadeante y despierta en tus brazos el peso insonoro voluptuoso de tierra de otros cuerpos que sin más resucitan y después lentamente se inclina y te besa desnudo recorriendo tu cuerpo y dice al final buenas noches te amo | |
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Nocturno a Rosario
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Manuel Acuña Por Manuel Bernal | |
Pues bien! yo necesito decirte que te adoro decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto y al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. II Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días estoy enfermo y pálido... | |
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Canción de amor y sombra
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Luis Rius Azcoita Por Juan Ignacio Aranda | |
Quiero sembrarme en ti. No me conformo con tu piel, ni con tu risa, con tu aliento. No me bastan tus ojos y tus labios. Tu sangre quiero. Tenderte junto a mí, desmadejar tu pelo sobre el césped, sentirlo embravecido como el torrente negro. Deslizar mi silencio por tu lengua. Beber de... | |
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Respice Stellam
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
La noche tiene un nido y el nido una estrella abre su broche. Sella la boca y el oído. Por amor ha extendido su dorada centella cauda nupcial. Es ella y su amor encendido. Voy por una mentira de cielo, mar y mundo, náufrago. Calla y mira. Voy por una batalla de odio furibundo muriendo. Mira y calla... | |
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Balance
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Tanto pugnar por definir la vida, tanto por detener el tiempo breve por sostener el pulso que nos mueve por dejar testimonio de la huida. Y ver la primavera malparida o el verano febril que nos remueve, el otoño temblón que nos conmueve y el invierno en su muerte desceñida. Después,... | |
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Pero el vaso en sí mismo no se cumple... (Muerte sin fin)
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José Gorostiza Por José Gorostiza | |
Pero el vaso en sí mismo no se cumple. Imagen de una deserción nefasta ¿qué esconde en su rigor inhabitado, sino esta triste claridad a ciegas, sino esta tentaleante lucidez? Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil. Epigrama de espuma que se espiga ante un auditorio anestesiado, incisivo... | |
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Que es el canto de los pájaros...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Qué es el canto de los pájaros, Adán? Son los pájaros mismos que se hacen aire. Cantar es derramarse en gotas de aire, en hilos de aire, temblar. Entonces los pájaros están maduros y se les cae la garganta en hojas, y sus hojas son suaves, penetrantes, a veces rápidas. ¿Por qué?,... | |
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Desconcertado es el tiempo...
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
Desconcertado es el tiempo porque sus atardeceres caen en esta laguna donde las garzas vuelan. Otras aves desgarrarán el pecho de la aurora. Una mujer se viste y se desviste con sus ropas de verano. Pariente de sí misma en el espejo, enemiga del frío, húmeda cicatriz donde me hundo,... | |
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Hipótesis del solitario
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Una cotorra, un timbre postal, un gato, un perro, algún espantapájaros cualquiera, alguien que, si recibe una dosis de amor, no segregue anticuerpos, no cree resistencias sino que simplemente asimile. Asimile sin intoxicaciones peligrosas y sin alteración de su naturaleza. Y luego,... | |
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Un muchacho que puede amar
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Huele a muchacha el aire de mediodía, huele a muchacha natural, y está tan cargado de olor a muchacha el aire de mediodía que estoy a punto de gritar que el aire de mediodía huele a muchacha. Me he puesto mi traje nuevo y he limpiado mis zapatos... | |
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Carta a mis amigos pintores
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Iba por las calles viendo el esplendoroso andar de las mujeres bellas, compungido por mi azarosa consistencia de venado; a través de la campana de humo, que tarde o temprano tañerá por nuestra retirada, hendía el prepotente sol y nos tocaba con indiferencia... | |
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El cuento de nunca acabar
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Aquí me tienes al alcance de tu alma y a merced de tus ojos, protagonista de una historia que no he vivido y que sin embargo se ha eternizado en el tiempo y se ha filtrado dentro de tu piel. He luchado por encontrarte sin darme cuenta que desde hace muchos siglos vivías dentro de mí... | |
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Aún no he terminado de llorar por mis muertos...
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Aún no he terminado de llorar por mis muertos; tengo un nudo desnudo en la garganta porque no he terminado de llorar por mis muertos. El pecho acorralado, temblorosas las manos, mi respiración da cuenta de que no he terminado. En mi memoria viven todos ellos... | |
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De cuál oscuro océano...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
De cuál oscuro océano la gota lágrima al fin de sal apasionada en voz, en luz, en hálito mudada, me delegó su triunfo o su derrota? ¿Hasta cuál rendiré rivera ignota este grano de arena iluminada, o qué raíz a mi raíz atada redimirá mi sabia seca y rota? Mi ayer os doy... | |
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El pinzón real
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Un salmo cadencioso peina el bosque De raya en medio: la luz solar sobre las hojas y el abrigo de la sombra en un costado. Hay un eco ancestral en la salmodia de los pinzones reales: el otoño tiene sus plumas propias y el color de los corazones que se despiden. Caen las hojas y se... | |
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Espalda
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Larga planicie, llano, lomerío en que apoyas la carga de la vida la parte de tu cuerpo mas sufrida donde el trabajo y el sudor son río. En tu valle de esfuerzo y poderío la luna a veces fíngese dormida mientras labriega hacia la noche hundida mi mano va sembrando escalofrío... | |
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Más lejos...
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
Más lejos de la química y del odio, de los cauces ocultos de los ecos, del espejo nocturno de la sombra. Más lejos Más lejos de los nombres y los tactos, de las grises arañas de los pubis, de los rojos moluscos de las lenguas. Más lejos Más lejos de la voz y del pecado... | |
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Temporal
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
En la montaña negra el torrente delira en voz alta A esta misma hora tú avanzas entre precipicios por tu cuerpo dormido El viento lucha a obscuras con tu sueño maraña verde y blanca encina niña encina milenaria el viento te descuaja y te arrastra y te arrasa abre tu pensamiento y lo... | |
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El jilguero
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
El natural cansancio del jilguero rinde sus frutos en el crepúsculo: se posa en un alero o en una rama y entra temblando levemente al sueño. Su cuerpo es tan sutil y delicado como la carne de los dioses pueriles o bien como las notas más sedosas que la viola es capaz de sostener... | |
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He aquí que tú estás sola...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
He aquí que tú estás sola y que yo estoy solo. Haces cosas diariamente y piensas y yo pienso y recuerdo y estoy solo. A la misma hora nos recordamos algo y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya somos, y una locura celular nos recorre y una sangre rebelde y sin cansancio. Se me va a... | |
