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25 poemas aleatorios en audio | |
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Anacusia
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Escribía sobre el amor, ¡Como si no tuviera otras que decir, más importantes! Sobre cosas que pasan, sobre miasmas de siempre, acerca de pólipos y amibas, y eso sobre el amor . Caía sobre de ello, sobre de ellas tres, hembras de mi alquimia. Escribía sobre ti, yo mismo y otra... | |
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Tinta negra
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
La noche asesina sus pulpos frente a ti. Mientras tú, inerme, impávido, impotente, utilizas únicamente su tinta para escribir las letras del día que vendrá... | |
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Cuadro
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Fuera del tiempo, sentada, la mano en la sien, ¿qué miras, mujer, desde tu ventana? ¿Qué callas mujer, pintada entre dos nubes de mármol? Será igual toda la vida tu carne dura y frutada. Sólo la edad te rodea como una atmósfera blanda. No respires, no. De tal modo el aire te quiere... | |
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Hipótesis del solitario
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Una cotorra, un timbre postal, un gato, un perro, algún espantapájaros cualquiera, alguien que, si recibe una dosis de amor, no segregue anticuerpos, no cree resistencias sino que simplemente asimile. Asimile sin intoxicaciones peligrosas y sin alteración de su naturaleza. Y luego,... | |
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Complementarios
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
En mi cuerpo tu buscas al monte, a su sol enterrado en el bosque. En tu cuerpo yo busco la barca en mitad de la noche perdida. | |
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A la muerte del Excelentísimo Señor Duque de Veraguas
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Meche Pascual o Virginia Manzano | |
Ves, caminante? En esta triste pira la potencia de Jove está postrada; aquí Marte rindió la fuerte espada aquí Apolo rompió la dulce lira; aquí Minerva, triste, se retira; y la luz de los astros, eclipsada, toda está en la ceniza venerada del excelso Colón que aquí se mira. Tanto pudo la fama encarecerlo... | |
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Esquemas para una oda tropical
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
La oda tropical a cuatro voces ha de llegar sentada en la mecida que amarró la guirnalda de la orquídea. Vendrá del Sur, del Este y del Oeste, del Norte avión, del Centro que culmina la pirámide trunca de mi vida. Yo quiero arder mis pies en los braseros de la angustia más sola, para salir desnudo hacia el poema... | |
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Es un buen día para morir
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Un ominoso escarnio de puñales encapota los ojos del suburbio. Tiembla el tiempo y el patio y en el turbio lodazal suenan tiros policiales. Sangre, polvo, terror, caries dentales desafían la muerte. Y el disturbio deslizándose en un cuchillo gurbio en la esquina madrea sus vocales. Sombras. Ráfagas... | |
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Hombro
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Se te sube el desdén o se te baja por el pesar te abates y sumisa se te cuelga del frio la camisa cuando el invierno afila su navaja al buscar el refugio y la migaja tu relieve de ornato y de repisa confunde a la paloma que improvisa el canto arrullo con que te agasaja... | |
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La mesa del escribano
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
No soy un escritor, soy un escritorio, habría trazado Pessoa con un íntimo ritmo marítimo en el papel amarillento como un mapa sobre la mesa hostil donde escribía las cartas comerciales de su supervivencia. Y Álvaro de Campos habría pensado: no soy una persona, soy un personaje... | |
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Funerales
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Lo perdimos de vista, y al final encontramos tras de mucho buscar y trajinar, sólo sus restos cual si lo hubieran devorado insectos energúmenos. Bien lo reconocimos por un diente quebrado, por una cicatriz que le llegaba al hueso, por la noche y el día cuyas puertas se abrían en su calavera... | |
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Duerme velero
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Duerme velero, mi velerito, duerme niño marinero, marino de lo infinito. En los brazos de María el niño Dios se adormece como barco en la bahía cuando en el mar amanece. Impelido por los vuelos de cefirillos alados, abrió surcos, rompió yelos de mares paralizados... | |
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El júbilo se enciende
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
La memoria es una piel que tu recuerdo llaga, una herida de torpe geometría, es una carne, un nervio vivos. Lacera memoria donde el fuego es la violenta agua apaciguada. Miro así tu jadeo, en ese mar, en esas olas me hundo. Que hermosa sed que nunca más se sacia, que agua: no apagas... | |
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Cuando miro tus ojos
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Fayad Jamís Por Fayad Jamís | |
Cuando miro tus ojos veo en ellos la Patria no puedo separarlos de esa imagen tan clara. Ellos son como el viento que hace temblar las ramas tú me miras y entonces amanece en las Guásimas. Quédate para siempre en mi noche, mi lámpara mi amor tiene en tus ojos su alimento... | |
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Desayuno
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Si es que me siento sola, no me importa. Con el ego me baño narcisista, ante el espejo me hago una entrevista y escribo lo que el vidrio me reporta: la vejez asomada que soporta un espíritu fuerte y optimista, hay mucho más de risas a la vista porque el dolor la vida nos acorta... | |
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Vuelta
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Voces al doblar la esquina voces entre los dedos del sol sombra y luz casi líquidas Silba el carpintero silba el nevero silban tres fresnos en la plazuela Crece se eleva el invisible follaje de los sonidos Tiempo tendido a secar en las azoteas Estoy en Mixcoac En los buzones se pudren... | |
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Cuarteto de Pompeya
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Nos desnudamos tanto hasta perder el sexo debajo de la cama, nos desnudamos tanto que las moscas juraban que habíamos muerto. Te desnudé por dentro, te desquicié tan hondo que se extravió mi orgasmo. Nos desnudamos tanto que olíamos a quemado, que cien veces la lava volvió para escondernos... | |
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Crece la torre nueva en el naufragio...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Crece la torre nueva en el naufragio del muro combatido; del alveolo de la sal, el rumbo celeste de la espiga, el transparente olor de la manzana, y surgen el olivo y su perla amarillenta y los suntuosos pórticos del vino. Canto que no aprendí, silencio en que instituye el canto las raíces... | |
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La quincuagésima segunda
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
el trapo empapa de su agua concentrada la trama entera de sus viejas historias a ver de dónde viene esa humedad de ardores densos con que pone la tela de mi ropa su envoltura acogedora a mojar mi piel ni modo que sea surtidor interno o medio o ejercicio... | |
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Jornadas
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Es el tiempo inaplazable, nuestro tiempo, avejentado mirador hombro atrás que mira tras de sí. Sin palabras, sin sucesos. Dejando atrás paradójicamente la mirada. Rugosa piel interminable humedecida entre jornadas. Es el sol y es el agua. Hay desplomes salobres de la vista y avidez... | |
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Palabras, ganancias de un cuarto de hora...
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Palabras, ganancias de un cuarto de hora arrancado al árbol calcinado del lenguaje, entre los buenos días y las buenas noches, puertas de entrada y salida y entrada de un corredor que va de ninguna parte a ningún lado. Damos vueltas y vueltas en el vientre animal... | |
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El dador de la vida inventa
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Con flores hablas, dentro de ti vive, dentro de ti escribe, inventa el Dador de la vida, el que es Dios. ¡Oh príncipe chichimeca, Nezahualcóyotl! Tlayocoya in ipalnemohua Xochitica on tlatoa mitec on nemia, mitec ya tlacuilohua, tlayocoya, in Ipalnemohua yehua teotl... | |
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Ola
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Hacia la arena tibia se desliza la flor de las espumas fugitivas, y en su cristal navega el aire herido, imperceptible, desplomado, oscuro como paloma que de pronto niega de su mármol idéntico el estío o el miedo que en silencios se apresura y sólo huella fuese de un viraje,... | |
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Primero sueño (fragmento)
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Ofelia Medina | |
Pero apenas la bella precursora signífera del Sol, el luminoso en el Oriente tremoló estandarte, tocando al arma todos los suaves si bélicos clarines de las aves (diestros, aunque sin arte, trompetas sonorosos), cuando como tirana al fin, cobarde, de recelos medrosos embarazada,... | |
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No es una desgracia abrir los ojos...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
No es una desgracia abrir los ojos ni tener despiertos los deseos y estar triste y solo y pensando. Y no ser de aquellos que consiguieron su placer a ciegas para cegarse; su televisión después del cine, sus bailes, su ruido, sus limonadas; pero que a la medianoche se sientan, pesados... | |
