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25 poemas aleatorios en audio | |
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Mejor que el vino
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Quinto y Vatinio dicen que mis versos son fríos. Quinto divulga en estrofas yámbicas los encantos de Flavia. Vatinio canta conyugales y grises placeres. Pero yo, Claudia, no he arrastrado tu nombre por las calles y plazas de Roma. Y el pudor y la astucia me obligan a guardar tales ansias... | |
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Pienso, mi amor...
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Salvador Novo Por José Luis Ibáñez | |
Pienso, mi amor, en ti todas las horas del insomnio tenaz en que me abraso; quiero tus ojos, busco tu regazo y escucho tus palabras seductoras. Digo tu nombre en sílabas sonoras, oigo el marcial acento de tu paso, te abro mi pecho y el falaz abrazo humedece en mis ojos las auroras... | |
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Vencidos
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Igual que roca o rosa, renacemos y somos como aroma o sueño tumultuoso en incesante amor por nuestro duelo; fugitivos sin fin que el rostro guardan, mudos cadáveres precipitados a una impasible tempestad; y morimos en nuestras propias manos, sin saber de agonías, caídos descuidados... | |
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Desconcertado es el tiempo...
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
Desconcertado es el tiempo porque sus atardeceres caen en esta laguna donde las garzas vuelan. Otras aves desgarrarán el pecho de la aurora. Una mujer se viste y se desviste con sus ropas de verano. Pariente de sí misma en el espejo, enemiga del frío, húmeda cicatriz donde me hundo,... | |
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Los columpios
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Los columpios no son noticia, son simples como un hueso o como un horizonte, funcionan con un cuerpo y su manutención estriba en una mano de pintura cada tanto, cada generación los pinta de un color distinto (para realzar su infancia) pero los deja como son, no se investigan nuevas... | |
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Tesoro concedido gota a gota...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Tesoro concedido gota a gota: el perfume a la flor, la luz a una sorprendida mirada que la cuna sombra, siglos incógnitos derrota. Férvido manantial, la vida brota dilapidada en horas su fortuna; fulge la noche lágrima de luna, se contiene la música en la nota... | |
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La bella implora amor
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Tengo que agradecerte, Señor -de tal manera todopoderoso, que has logrado construir el más horrendo de los mundos-, tengo que agradecerte que me hayas hecho a mí tan bella en especial. Que hayas construido para mí tales tersuras, tal rostro rutilante y tales ojos estelares. Que hayas... | |
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A tientas
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Cada libro que escribo me envejece, me vuelve un descreído. Escribo en contra de mis pensamientos y en contra del ruido de mis hábitos. Con cada libro pago un viaje que no hice. En cada página que acabo cumplo con un acuerdo, me digo adiós desde lo más recóndito, pero sin alcanzar a ir muy lejos... | |
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Ahora
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Ahora, después de casi veinte años lo voy sintiendo: como un músculo que se atrofia por falta de ejercicio o que ya tarda en responder, el italiano, en que nací, lloré, crecí dentro del mundo pero en el que no he amado aún , se evade de mis manos, ya no se adhiere a las paredes como antes... | |
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Canto de la huida
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
En vano he nacido, en vano he venido a salir de la casa del dios a la tierra, ¡yo soy menesteroso! Ojalá en verdad no hubiera salido, que de verdad no hubiera venido a la tierra. No lo digo, pero ¿qué es lo que haré?, ¡oh príncipes que aquí habéis venido!, ¿vivo frente al rostro de la gente? ¿qué podrá ser?... | |
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Ifigenia Cruel (II)
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Alfonso Reyes Por Alfonso Reyes | |
Pero callemos, que un pastor color de tierra, vago engendro de lanas y hojarasca, se acerca aquí, como bulto que echa a andar, filtrando una mirada de ansia y susto por entre el heno de la barba y las cejas. Con el cayado sólo bate el aire, y parece irradiar palabras con la Honda... | |
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Amor condusse noi ad una morte
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Xavier Villaurrutia Por Carmen Feito Maeso | |
Amar es una angustia, una pregunta, una suspensa y luminosa duda; es un querer saber todo lo tuyo y a la vez un temor de al fin saberlo. Amar es reconstruir, cuando te alejas, tus pasos, tus silencios, tus palabras, y pretender seguir tu pensamiento cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas... | |
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Monólogo del viudo
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Abro la puerta, vuelvo a la misericordia de mi casa donde el rumor defiende la penumbra y el hijo que no fue sabe a naufragio, a ola o fervoroso lienzo que en ácidos estíos el rostro desvanece. Arcaico reposar de dioses muertos llena las estancias, y bajo el aire aspira la conciencia... | |
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Qué costumbre tan salvaje...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos!, ¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra! Es tratarlos alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir. Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten, que rompan el ataúd y digan alegremente: ¿por qué lloras?... | |
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El recuerdo
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
En las horas en que el paisaje se vacía todo se lo han llevado las nubes , los objetos de familia, las palabras íntimas. En una soledad de todas las cosas, ciego, mudo, sólo me quedan unos cuantos dedos para tocar las piedras... | |
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Alta traición
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
No amo mi Patria. Su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos. cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias figuras de su historia. montañas (y tres o cuatro ríos... | |
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Los surfeadores
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Miro a los surfeadores con envidia: ellos se saben atener a su propósito, suspenden sus pasiones, se simplifican donde el mar se descorteza, saben el arte de no gravitar, o gravitar lo mínimo, y encuentran el camino menos arduo. En todo, a lo mejor, hay un camino así, hay una línea de menor fricción... | |
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Preguntas
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Si cabalga tu empeño por mis bandas y mis cabellos usas como bridas, despiertas en mi espalda alas dormidas y un reino de palomas me desbandas. Voy hasta a donde quieras. Tú me mandas. El rumbo hacia las cosas compartidas: Unas buscadas y otras poseídas, ir y venir del cielo que desandas... | |
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El mediodía parte el arroyo...
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
El mediodía parte el arroyo en delgadas mitades de sonido saca del lomo de la bestia crepitación y humo todo lo que es húmedo la hora lo ha bebido todo lo que respira en mi interior descansa las casas y el árbol tienen la oscuridad abajo ojos de tierra roja beben en el azul abierto... | |
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La imprevista
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Mírame así, a la frente: deshacías en himnos la apariencia semejante al sueño, y la lujuria en el sudor ardía témpanos de mal, araba en oquedades los remordimientos. Cuando con esa voz de lejanías invocabas los sitios, las costumbres, era tu cabellera la humedad del alma en el verano... | |
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En la orilla del aire...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
En la orilla del aire (¿qué decir, qué hacer?) hay todavía una mujer. En el monte, extendida sobre la yerba, si buscamos bien: una mujer. Bajo el agua, en el agua, abre, enciende los ojos, mírala bien. Algas, ramas de peces, ojo de náufragos, flautas de té, le cantan, la miran bien... | |
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Poesía
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Eres la compañía con quien hablo de pronto, a solas. Te forman las palabras que salen del silencio y del tanque de sueño en que me ahogo libre hasta despertar. Tu mano metálica endurece la prisa de mi mano y conduce la pluma que traza en el papel su litoral. Tu voz, hoz de eco es el... | |
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Contemplación
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Hay sobre las cimas de la tarde que avanza un incendio de rosas lentas, temblando. Qué sentido tan hondo el de la luz derramada en el rubor del aire. El alma se ha suspendido en un deslumbramiento de ángeles cristalinos... | |
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Tratado de la desesperación: los peces
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Siempre medita el agua del acuario Piensa en el pez salobre y en su vuelo reptante breves alas de silencio el entrañado en penetrables líquidos pasadizos de azogue en donde hiende su sentencia de tigresu condena a claridad perpetua o ironía de manantiales muertos... | |
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Horas de junio
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Carlos Pellicer Por Luis Illán Torralba | |
Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre tuya y mía corre al alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche ni de... | |
