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25 poemas aleatorios en audio | |
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Funerales
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Lo perdimos de vista, y al final encontramos tras de mucho buscar y trajinar, sólo sus restos cual si lo hubieran devorado insectos energúmenos. Bien lo reconocimos por un diente quebrado, por una cicatriz que le llegaba al hueso, por la noche y el día cuyas puertas se abrían en su calavera... | |
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Pompeya
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
La tempestad de fuego nos sorprendió en el acto de la copulación. No fuimos muertos por el río de lava. Nos ahogaron los gases; la ceniza nos sirvió de sudario. Nuestros cuerpos continuaron unidos en la roca: petrificado espasmo interminable... | |
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Mosquitos
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Nacen en los pantanos del insomnio. Son negrura viscosa que aletea. Vampiritos inermes, sublibélulas, caballitos de pica del demonio... | |
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el ahogado
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
un gancho de hierro y se jala, su expansión lo desmiente al subir el agua que lo chorrea lo mueve de los hilos de su salida al escenario en el muelle los curiosos miraban ese bulto donde los ojos de todos esperaban el pasadizo extraviado del cuerpo gota a gota el cuerpo caía en... | |
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Sé que no sabes que recuerdo tanto...
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Tomás Segovia Por Pablo López del Castillo | |
Sé que no sabes que recuerdo tanto tu piel untuosa y pálida, amasada con fiebre y luna, y tu boca abrasada, blanda y jugosa y salada de llanto, y tu implorante gesto de quebranto, sobre tu frigidez crucificada y agradecida y tierna aunque insaciada, y mi esfuerzo patético entretanto,... | |
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Sueño
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Estás bajo mi lámpara dormido y en sueños luchas, gimes, te retardas, estás bajo mi lámpara y te guardas como si bien despierto fueras ido. Huyes quizá, tu pecho está vencido, pero buscas mi mano y te resguardas, respiras hondo y el aliento tardas como en rotunda vocación de olvido... | |
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Cuando sepas hallar una sonrisa
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Enrique González Martínez Por Enrique Lizalde o Gastón Melo | |
Cuando sepas hallar una sonrisa en la gota sutil que se rezuma de las porosas piedras, en la bruma, en el sol, en el ave y en la brisa; cuando nada a tus ojos quede inerte, ni informe, ni incoloro, ni lejano, y penetres la vida y el arcano del silencio, las sombras y la muerte... | |
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Avenida Héroes
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
La ola de Dios del mar de Dios azota. En la playa de Dios, clavado, hundido, hijo y padre de Dios, migaja suya, azotado y cansado y malherido. JAIME SABINES I Aquí estaban los muertos dijo mi padre y el rugido del viento... | |
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En la red de cristal que la estrangula... (Muerte sin fin)
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José Gorostiza Por José Gorostiza | |
En la red de cristal que la estrangula, el agua toma forma, la bebe, sí, en el módulo del vaso, para que éste también se transfigure con el temblor del agua estrangulada que sigue allí, sin voz, marcando el pulso glacial de la corriente. Pero el vaso a su vez cede a la informe... | |
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El pobre
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Me ve como desde un siglo remoto, como desde un estrato geológico distinto. Del idioma que algunos atesoran le dieron de limosna una palabra para pedirle su pan y otra para dar gracias. Ninguna para el diálogo. El domador, con látigo y revólveres, le enseña a hacer piruetas... | |
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El despojo
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Me arrebataron la razón del mundo y me dijeron: gasta tus años componiendo este rompecabezas sin sentido. No hay más. Un acto es una estatua rota. Una palabra es sólo la imagen deformada en un espejo. ¿Qué vas a amar? ¿Un cuerpo que se pudre -ese pantano lento en que te ahogas- o un... | |
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Elegías del amado fantasma (Primera elegía)
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Rosario Castellanos Por Carmen Farías | |
Inclinada, en tu orilla, siento como te alejas. Trémula como un sauce contemplo tu corriente formada de cristales transparentes y fríos. Huyen contigo todas las nítidas imágenes, el hondo y alto cielo, los astros inventados, la vehemencia ingrávida del canto... | |
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La felicidad
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Manuel Acuña Por Frank Moro | |
Un cielo azul, dos estrellas brillando en la inmensidad. Un pájaro enamorado cantando en el florestal. Por ambiente, los aromas del jazmín y el azahar. Junto a nosotros, el agua brotando del manantial: nuestros labios, mucho más. Tú levantándote al cielo y yo siguiéndote allá. Ese es... | |
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Balada
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Esta manera de soñar que tengo. tan a lo vivo, tan sin ley, a mis labios imparte contradicciones y desvíos. El grito se confunde con la más honda tristeza; la tormenta fecunda calmas decisivas. En un mismo papel quedan grabados hijos diversos de diversa llama. por este sueño mío, vagabundo... | |
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Es cosa de mirar
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Por punto general en el valle de México anda la multitud encubriendo rumores con pieles o plumajes y orquídeas al uso. Es cosa de mirar el ay enjuto cuando la cicatriz del alba lo cobija, la mano lívida que sobrelleva tan densos ademanes. ¡Dioses, mis dioses, milagros desolados éstos!... | |
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El amor es otra cosa, señores
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Uno se hace a la idea, desde la infancia, de que el amor es cosa favorable puesta en endecasílabos, señores. Pero el amor es todo lo contrario del amor, tiene senos de rana, alas de puerco. Mídese amor por odio. Es legible entre líneas. Mídese por obviedades, mídese amor por metros... | |
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Alta traición
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
No amo mi Patria. Su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos. cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias figuras de su historia. montañas (y tres o cuatro ríos... | |
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Noche múltiple
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Un jueves de noviembre nacimos a la noche después de haber dormido tantas veces en la diurna matriz de los presagios. Nos quedamos desnudos en la calle y escudados tras las rosas del Pekín imperial. resistimos a ciegas los lamentos del Bowery. Un jueves de noviembre desligamos del tiempo los frutos... | |
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Hipótesis del solitario
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Una cotorra, un timbre postal, un gato, un perro, algún espantapájaros cualquiera, alguien que, si recibe una dosis de amor, no segregue anticuerpos, no cree resistencias sino que simplemente asimile. Asimile sin intoxicaciones peligrosas y sin alteración de su naturaleza. Y luego,... | |
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Brazo
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Desde el apoyo que fundó tu brazo, desde tu fuerza que midió el paisaje cuando entero de abrigo y hospedaje te enredaste cabal en mi regazo, vas lloviendo semillas paso a paso en la fiesta del surco. Tu ramaje edifica inquietudes en el viaje por los alrededores del abrazo... | |
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Canto de Nezahualcóyotl de Acolhuacan
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
Miradme, he llegado. Soy blanca flor, soy faisán, se yergue mi abanico de plumas, soy Nezahualcóyotl. Las flores se esparcen, de allá vengo, de Acolhuacan. Escuchadme, elevaré mi canto, vengo a alegrar a Motecuhzoma. ¡Tatalili, papapapa, achalalili, achalalili! ¡Que sea para bien!... | |
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Viéramos amarilla construirse...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Viéramos, amarilla, construirse la corona sulfúrica de humo en la huella del chivo, y floreciera la doliente señora del incienso con el siete de espadas. Viernes santo. Y más: la pesadumbre que con uñas insomnes nos exprime del corazón un grito de dormido. Pero ya no recuerdo ni siquiera lo que pude contarte... | |
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Para la abuela, que hablaba con pájaros creyéndolos ángeles
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Hugo Gutiérrez Vega Por Hugo Gutiérrez Vega | |
La abuela abría las puertas de la mañana; entraba el sol por el balcón cerrado y un rayo se pegaba a sus gafas solares. El día andaba ya por los corredores abrillantando las plumas del pájaro ciego, jugando un rato con los peces anhelantes en un marecito engañoso, y con el caracol de filos negros en su playa de cristal... | |
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Una blancura te inunda...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Una blancura te inunda los dos pechos: eres pura. Y sube una mancha oscura por tu vientre: eres profunda. De: Historias y poemas Fragmento 8 de la Serie: La semana sin ti | |
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Me encanta Dios
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos... | |
