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25 poemas aleatorios en audio | |
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Cuando sepas hallar una sonrisa
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Enrique González Martínez Por Enrique Lizalde o Gastón Melo | |
Cuando sepas hallar una sonrisa en la gota sutil que se rezuma de las porosas piedras, en la bruma, en el sol, en el ave y en la brisa; cuando nada a tus ojos quede inerte, ni informe, ni incoloro, ni lejano, y penetres la vida y el arcano del silencio, las sombras y la muerte... | |
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Gradas
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Ramón Xirau Por Ramón Xirau | |
Las estrellas nos miran lentamente cierran sus ojos las bahías. El arco de luz cerca los cabos en la ruta del fuego, foques, banderas en las barcas, fosco el fuego atónito de las naranjas, en el aguanueva de los naranjales. Las bridas de caballos pensados, pesados, imaginados... | |
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Los visitantes
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Fernando Sánchez Mayans Por Fernando Sánchez Mayans | |
De la infinita soledad de la noche dos ángeles nocturnos llegaron a tomar un café. Bajaron iguales de la mano del aire fresco traspasado de estrellas. De la ciudad vinieron silenciosos como dos sombras distintas. Uno tenía un nombre que parecía el sonido duro de una región cercana... | |
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Voz de mis soledades (I)
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
Estoy solo en el grito inesperado que lanzo en mi sabor de oscuridades para llenar de voz mis soledades y revivir mi ser deshabitado. Mi cuerpo se atormenta, desolado, en una larga sombra de crueldades y el pensamiento rueda en tempestades de presencia de infierno exasperado. Corre... | |
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Florido laude
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Lo menos que yo puedo para darte las gracias porque existes es conocer tu nombre y repetirlo. Si brotas de la tierra, hostil de espinas, ávida de cielo, en vigoroso impulso y ofreces un capullo a la caricia leve del viento y cálida del día, sé que abrirás a la mañana bruja tu... | |
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A dónde iremos
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
A dónde iremos donde la muerte no exista? Más, ¿por ésto viviré llorando? Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre. Aún los príncipes a morir vinieron, los bultos funerarios se queman. Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre... | |
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Sonetos postreros
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Carlos Pellicer Por Carlos Pellicer | |
Mi voluntad de ser no tiene cielo; sólo mira hacia abajo y sin mirada. ¿Luz de la tarde o de la madrugada? Mi voluntad de ser no tiene cielo. Ni la penumbra de un hermoso duelo ennoblece mi carne afortunada. Vida de estatua, muerte inhabitada sin la jardinería de un anhelo. Un dormir sin soñar... | |
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Mariposa azul emprende vuelo
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Esa mañana de luz encrucijada lo vivido del polen, el ansia en convulsión y un abrazo que parece ser el último, dejaban cristalinas casi transparentes veladuras en el desasosiego del lecho tendido entre las flores. No se mide un instante ni dura en precisión más o más. No existe,... | |
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Consejos de un padre a su hija
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Aquí estás, mi hijita, mi collar de piedras finas, mi plumaje de quetzal, mi hechura humana, la nacida de mí. Tú eres mi sangre, mi color, en ti está mi imagen. Ahora recibe, escucha: vives, has nacido, te ha enviado a la tierra el Señor Nuestro, el Dueño del cerca y del junto, el hacedor de la gente... | |
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Radio de onda corta
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Enzia Verduchi Por Enzia Verduchi | |
A oscuras mi padre sintonizaba la radio: una pelea de box en japonés, la crónica de un atentado en italiano o la caída de un avión en ruso. Aunque los periódicos al día siguiente desmintieran sus versiones, él se entendía con la frecuencia y la estática. Fiel receptor de hechos incomprendidos a lo largo del cuadrante... | |
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Así fue
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Luis G. Urbina Por Rosa Furman | |
Lo sentí; no fue una separación, sino un desgarramiento; quedó atónita el alma, y sin ninguna luz, se durmió en la sombra el pensamiento. Así fue; como un gran golpe de viento en la serenidad del aire. Ufano, en la noche tremenda, llevaba yo en la mano una antorcha con que alumbraba... | |
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La victoria de la playa Girón. Boceto para una cantata (fragmentos)
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Fayad Jamís Por Fayad Jamís | |
EL PUEBLO ANUNCIA Donde cayó mi hermano se levanta la patria. Donde cayó mi hermano se levanta el futuro. Del puño de mi hermano saldrá un árbol y en ese árbol cantarán los días y junto a su tronco crecerán los niños, los invencibles héroes del futuro. Del pecho de mi hermano saldrá un río y en su humedad... | |
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La puerta
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Carlos Pellicer Por Pilar Pellicer | |
Que se cierre esa puerta que no me deja estar a solas con tus besos. Que se cierre esa puerta por donde campos, sol y rosas quieren vernos. Esa puerta por donde la cal azul de los pilares entra a mirar como niños maliciosos la timidez de nuestras dos caricias que no se dan porque la... | |
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El azar de las perforaciones
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Puse las manos donde mis guantes querían, puse el rostro donde mi antifaz podía revelármelo; mi única hazaña ha sido no ser verdadero, mentir con la conciencia de que digo la verdad, mirar sin aspavientos mi existencia, desfigurada por lo que la hace vivir, rodeada por lo que tiene... | |
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Luz
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
Ciego de nacimiento, me escandaliza el tacto. Vivaldi suena en medio de la bruma y la ciudad, bella hasta su colmo, intolerable, extiende dedos hacia el mar. El ancla de la vida se estremece, el sol rebasa sus medidas y entra durísimo, convicto, entre las nubes... | |
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Economía doméstica
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
He aquí la regla de oro, el secreto del orden: Tener un sitio para cada cosa y tener cada cosa en su sitio. Así arreglé mi casa. Impecable anaquel el de los libros: Un apartado para las novelas, otro para el ensayo y la poesía en todo lo demás. Si abres una alacena huele a espliego y... | |
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Tus ojos
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Fayad Jamís Por Fayad Jamís | |
Por ciudades y árboles, encima de la niebla, entre las letras apretadas de los periódicos, a través de gentes extrañas, semáforos y artículos de consumo, llevo tus ojos como dos manchas aguadas de tinta, como dos irremediables quemaduras de cigarro en mi... | |
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Detrás del muro blanco de los días...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Detrás del muro blanco de los días calla el Misterio. Pródigas, las horas nos llevan de la mano a las auroras de sus sorpresas y sus alegrías. Días, horas, auroras y alegrías llenen de dicha, pródigas, las horas de un Año Nuevo tal, que sus auroras renueven la ventura de sus días... | |
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Petrópolis bajo la niebla
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Porque no era válido salir a buscar el fuego del mar detuvimos los pasos frente a la tarde campana llamando golpeando a las puertas de la ciudad abierta que aguardaba nuestra llegada en su vaivén de niebla. El sol deshecho del día atravesaba las palabras del descubrimiento de las primeras hortensias... | |
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Por celebrar del Infante... (Villancico I)
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Grupo: Teatro 61 | |
Por celebrar del Infante el temporal Nacimiento, los cuatro elementos vienen: Agua, Tierra y Aire y Fuego. Con razón, pues se compone la humanidad de su Cuerpo de Agua, Fuego, Tierra y Aire, limpia, puro, frágil y fresco. En el Infante mejoran sus calidades y centros, pues les dan... | |
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Ala del sur
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
La gran selva dormida: gritos bramar de monos crujir de ramas leves y un silencio magnífico después Desde la fronda un billón de ojos miran el estrellado cielo: su reflejo El ancho río fluye como una vena dulce en la espesura La densa noche tropical y su vaho amoroso bajo la blanca... | |
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Las olas del mar
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
No es el mar menor que esta ola escapada del grupo en que venía, tenía espuma, vuelo, asunto, y se detuvo donde menos aprecio y duración tendría. ¿A mis pies una ola? ¿Qué tengo yo que que mi amistad procura? Ya ni siquiera olor la identifica... | |
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Los espacios azules
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
Hay frutos que suben intensamente por la luz que los toca y en el aire se encienden cayendo hacia el arriba hay que maduros se derraman a izquierda y a derecha en un borbotear ardiente de brillos en el árbol hay que se cierran para que la luz no los abra y se entregan al aire ligeros de sentidos... | |
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He aquí que tú estás sola...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
He aquí que tú estás sola y que yo estoy solo. Haces cosas diariamente y piensas y yo pienso y recuerdo y estoy solo. A la misma hora nos recordamos algo y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya somos, y una locura celular nos recorre y una sangre rebelde y sin cansancio. Se me va a... | |
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La cojita está embarazada...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La cojita está embarazada. Se mueve trabajosamente, pero qué dulce mirada mira de frente. Se le agrandaron los ojos como si su niño también le creciera en ellos pequeño y limpio. A veces se queda viendo quién sabe qué cosas que sus ojos blancos se le vuelven rosas. Anda entre toda la... | |
