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25 poemas aleatorios en audio | |
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Balada para dos locos
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Sabeli Ceballos Franco Por Sabeli Ceballos Franco | |
mi corazón para que en él escarbes busques tesoros entierres muertos no estaba muerta pero me vi nacer en la primera cita con tu cuerpo tengo muy poco pero te entrego todo la margarita anciana el pavimento las cuerdas que me rodean el cuello no te pedí que aparecieras mas llegaste... | |
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Oda por la muerte del Che Guevara
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Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
El temporal termina cuando por cada gota de lluvia brota un pájaro sediento, Un navío de velas negras en que ventrudos fantasmas andan de puntillas Para no despertarte demasiado pronto, querido comandante Guevara. Tu muerte, distante y compartida, pasa por la garganta de los niños de Vietnam y de Harlem... | |
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Álbum de zoología
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Mirad al tigre Su tibia pose de vanidad satisfecha Dormido en sus laureles / gato persa de algún dios sanguinario Y esas rayas / que encorsetan su fama Allí echadito como estatua erigida a la soberbia un tigre de papel / un desdentado tigre de un (álbum de niñez... | |
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El deseo concluido
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Las imágenes que emergen de tu cuerpo desembocan en esta noche que no eres tú ni soy yo quienes conversan en el cuarto de al lado y a quienes escucho completamente solo. Concibiendo esta noche como algo inmóvil, bien podríamos ser tú y yo los que están al otro lado, tu voz es un... | |
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Nadie
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Eduardo Zambrano Por Eduardo Zambrano | |
Pensar que muchos buscan una piedra o la raíz dónde aferrarse para luego seguir nadando contracorriente. ¿Buscar los orígenes hasta quedar en una orilla? ¿Dar sombra a la serpiente y casa al gusano? Ser nadie y aún, como la hoja seca, servir de embarcación a los instintos. Recostado... | |
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Cézanne
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Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
Deshace julio en vapor los cristales de las ventanas del agua y del aire. En el blanco azul tornasol del mantel los frutos toman posturas eternas para el ojo y para el pincel. Junto a las naranjas de abiertos poros las manzanas se pintan demasiado... | |
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Tus ojos
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Fayad Jamís Por Fayad Jamís | |
Por ciudades y árboles, encima de la niebla, entre las letras apretadas de los periódicos, a través de gentes extrañas, semáforos y artículos de consumo, llevo tus ojos como dos manchas aguadas de tinta, como dos irremediables quemaduras de cigarro en mi... | |
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Responso del peregrino
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Yo, pecador, a orillas de tus ojos miro nacer la tempestad. Sumiso dardo, voz en la espesura, incrédulo desciendo al manantial de gracia; en tu solar olvida el corazón su falso testimonio, la serpiente de luz y aciago fallecer, relámpago vencido en la límpida zona de laúdes que a mi maldad despliega tu ternura... | |
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Apelación al solitario
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Es necesario, a veces, encontrar compañía. Amigo, no es posible ni nacer ni morir sino con otro. Es bueno que la amistad le quite al trabajo esa cara de castigo y a la alegría ese aire ilícito de robo. ¿Cómo podrás estar solo a la hora completa, en que las cosas y tú hablan y hablan,... | |
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Un trotamundos
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
El anciano astroso, sucio, viendo al horizonte desaliñado manchaba las calles de Miami; enviciaba la vista esplendorosa de las calles. Y a las buenas conciencias eso les resulta mal. Traía un sombrero andrajoso, dicen algunos, era un panamá, era un bombín, una gorra de beisbolista... | |
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La cojita está embarazada...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La cojita está embarazada. Se mueve trabajosamente, pero qué dulce mirada mira de frente. Se le agrandaron los ojos como si su niño también le creciera en ellos pequeño y limpio. A veces se queda viendo quién sabe qué cosas que sus ojos blancos se le vuelven rosas. Anda entre toda la... | |
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Nocturno llanto
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
Ese llanto invencible que brota a media noche, cuando nadie nos ve ni nuestros propios ojos pueden atestiguarlo, porque es llanto reseco, privado de su sal, desvestido de linfa, con aridez de fiebre y amargo como el humo de los remordimientos. Ese llanto que irrumpe sin causa y sin... | |
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Canto (V)
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Mario Bojórquez Por Mario Bojórquez | |
Qué desmedrada Encía Para tus cuatro dientes Qué espalda Que encorvada Ya no distingue El peso de lápidas atroces Qué desolada respiración Te pone en pie De: El deseo postergado Premio Nacional de Poesía Aguascalientes... | |
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A la salud de los enfermos
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Para mi hijo Está bien, te lo diré: no pensaba en la muerte, pues si he bajado a los infiernos era por ver la maravilla que hasta hace poco era la vida. Entre el azufre y el espanto probé otra vez de aquella culpa para poder seguir viviendo. Y ya he pagado mi tributo. Lo que viví... | |
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Tus ojos son azules como el cielo...
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Fernando del Paso Por Fernando del Paso | |
Tus ojos son azules como el cielo, el cielo es una diáfana mentira, la mentira, una garza que suspira por besar a una estrella a medio vuelo. La estrella es un secreto de tu pelo, tu pelo es una llama que delira, y la llama un espejo en que se mira con la lengua de fuera, un toro en... | |
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Al Niño Divino que llora en Belén... (Villancico II)
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Grupo: Teatro 61 | |
Estribillo Al Niño divino que llora en Bélen, ¡déjen-lé, pues llorando mi mal, consigo mi bien! 1.- ¡Déjen-lé, que a lo Criollito yo le cantaré! 2.- ¡Le, le, que le, le le! Coplas 1.- Sed tiene de penas Dios, y es bien le den sus ojos el agua, el barro mi ser: ¡déjen-lé! 2.- Dejen... | |
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Existamos aquí
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
Tienen raíz, son verdaderos los hombres? Nadie acabará de entender lo que es tu riqueza, lo que son tus flores, ¡Inventor de ti mismo! Sin terminar dejamos las cosas. Por esto lloro, me aflijo. Aquí entrelazo con flores, a la nobleza, a los amigos. ¡Alegraos! Nuestra casa común es la tierra... | |
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Romance a lo divino
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Manuel Ponce Por Manuel Ponce | |
Con el libro en la mano Te amo. Con las hojas abiertas Te amo. Y los ojos cerrados Te amo. Con el sol del quinqué Te amo. Y el bosque de la radio Te amo. Me sabes a pacíficas tormentas. A palomas en fórmulas abstractas. ¡Te amo en superficies tan hondas!... | |
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Atención
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Entre la multitud puedes reconocerme, amor: yo soy el que va cantando. | |
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Lengua en garganta
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Hablo con la quijada quebrada hablo con una mano entre dientes hablo con una cabeza sin quijada hablo con una voz sin cabellos. Hablo sin lengua, hablo sin ropa, hablo sin vegetación y sin garganta, hablo desde un cuerpo sin rodillas. Si pudiera hablar sin el cuerpo, lo haría, hablaría para siempre... | |
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Más que que yo mismo
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Amado Nervo Por Alí Chumacero | |
Oh, vida mía, vida mía!, agonicé con tu agonía y con tu muerte me morí. ¡De tal manera te quería, que estar sin ti es estar sin mí! Faro de mi devoción, perenne cual mi aflicción es tu memoria bendita. ¡Dulce y santa lamparita dentro de mi corazón! ... | |
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Mi amante
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Desnuda, mi funesta amante de piel vencida y casta como deshabitada, sacudes sobre el lecho voces y ternuras contrarias a mis manos, y un crepúsculo escucho entre tu cuerpo cuando al caer en ti agonizo en un nacer marchito, sin el duelo comparable al temor de tu agonía... | |
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Mar de Irlanda
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Enzia Verduchi Por Enzia Verduchi | |
Para Mauro Bozeto y Marino Zeppa Las piernas sostenían el galope de animal luchando contra el aire: corre, corre, muchacha. Tanto mar para una isla, laderas por recorrer, tanto cielo sobre la bruma. Desde Dun Laoghaire se escucha ese golpe de agua y se desborda el índigo en las... | |
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Marino sol
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Mar no es solo mar lo que mareaba tu marmolínea faz marcando el tiempo maremoto de luz en las tinieblas marejada de amor envuelta en ti. Marino con su sol y con su espada con su sal combatiendo a la quimera quemando su dolor su sol su espera. Marina concepción de la existencia... | |
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Junto al aire de junio
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Fernando Sánchez Mayans Por Fernando Sánchez Mayans | |
Me desnudó tu ausencia de palabras. De voces para llenar el día. O la noche. El papel igual que el corazón. Ángel. Sombra violenta. Por tu vuelo espiga de silencio creció en mi huerto viril y de caricias para dejarme inmóvil la garganta. Me detuvo la noche y me detuve como un nocturno vigilante... | |
