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25 poemas aleatorios en audio | |
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Navegantes
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Si la constelación indica el rumbo hay que mirar arriba y atrapar esa estrella en la mirada. Pero a tanta distancia ignorar es la ruta a navegar. Navegar é preciso viver não é preciso El timón no se corrige enderezando el barco. A babor se escribe. A estribor se reposa, pero late furioso el corazón... | |
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Valium 10
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Rosario Castellanos Por Nuria del Saz | |
A veces (y no trates de restarle importancia diciendo que no ocurre con frecuencia) se te quiebra la vara con que mides, se te extravía la brújula y ya no entiendes nada. El día se convierte en una sucesión de hechos incoherentes, de funciones que vas desempeñando por inercia... | |
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Un pectoral de pavor para el capitán Fiallo
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Efraín Huerta Por Efraín Huerta | |
Ardía el caballero con sus ojeras rotas llameaba su piel e iluminaba la ciudad Moría de hambre el capitán Fiallo acostado en su lecho de una bruta piel de toro y un leño por almohada brasa de muerte y soledad rezos y campanadas esquilas como cementerios del aire Ardía desde el corazón hasta el vientre... | |
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Más que vaso -tambíen- más providente... (Muerte sin fin)
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José Gorostiza Por José Gorostiza | |
Mas qué vaso también más providente! Tal vez esta oquedad que nos estrecha en islas de monólogos sin eco, aunque se llama Dios, no sea sino un vaso que nos amolda el alma perdidiza, pero que acaso el alma sólo advierte en una transparencia acumulada que tiñe la noción de Él, de azul... | |
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Biblioteca de José Luis Martínez
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Aquí no hay muertos. Ramón, a la mitad del foro, lee un poema con sabor a chía y ajonjolí. Rulfo vino a buscar a Juan: un instante de luz en las palabras. Gorostiza envuelve en llamas la soledad de los pasillos por donde José Luis Martínez, bibliófilo celeste, coloca libros detenido en el espacio... | |
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Representación
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Recreo una vida que se parece a otras una vida insaciable de controles remotos de escenarios difusos tratando de encontrar la punta de los hilos que se quedaron sueltos. Alguien grita y difiere del ritmo y de la letra representa una vida sin saberme los guiones... | |
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Lento, amargo animal
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Lento, amargo animal que soy, que he sido, amargo desde el nudo de polvo y agua y viento que en la primera generación del hombre pedía a Dios. Amargo como esos minerales amargos que en las noches de exacta soledad maldita y arruinada soledad sin uno mismo trepan a la garganta y,... | |
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Jaguar
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Jorge Fernández Granados Por Jorge Fernández Granados | |
Su amartillada garra tiene un diseño seducido por la elegancia de la muerte. El fondo de sus ojos es un ascua y en él se demora el aviso de otra ley: para que algo sea creado, algo debe ser destruido. Todo lo que nace mata. Ordena alumbramientos su emboscada ira, su total simiente predadora... | |
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La materia deshecha
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José Emilio Pacheco Por Carmen Feito Maeso | |
Vuelve a mi boca, sílaba, lenguaje que lo perdido nombra y reconstruye. Vuelve a tocar, palabra, el vasallaje con tu propio fuego te destruye. Regresa, pues, canción, hasta el paraje en donde el tiempo acaba mientras fluye. No hay monte o muro que su paso ataje: lo perdurable, no el instante, huye... | |
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Llena está el agua...
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Llena está el agua del dolor de los postes y la añoranza de las avenidas. De la canción que brota sin asombro y la sorpresa de la primavera. Llena está el agua de presentimientos, del amor que evadieron las palomas, de visitas a diario a los planetas donde habitan los muertos. De la... | |
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Agua-fuerte
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José Juan Tablada Por Sergio de Alva | |
Pasas trotando como si huyeras y se diría que antros de vicio buscando fueras con las pupilas ardiendo al día entre la sombra de las ojeras... Tu cuerpo trémulo se arrebuja con turbadores gestos de vicio, y vas furtiva como una bruja bajo las iras del Santo Oficio. Bajo el arco de... | |
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Esta noche yo te siento apoyada en la luz...
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Esta noche yo te siento apoyada en la luz de mi lámpara, yo te siento acodada en mi corazón; un ligero temblor del lado de la noche, un silencio traído sin esfuerzo al despertar de los labios. Siento tus ojos cerrados formando parte de esta luz; yo sé que no duermes como no duermen... | |
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Mercado de la Merced
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
De la Merced hetairas baratonas, mercado de la carne, pocos años, son de trece o de quince, no hay engaños. ¡Pásale mi marchante, son fregonas! No pienses que quizá fueron personas o que el SIDA letal les unta daños. Es carne dura, fresca y son rebaños ovejas negras estas alegronas... | |
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Lecciones de las cosas
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Me enseñaron las cosas equivocadamente los que enseñan las cosas: los padres, el maestro, el sacerdote pues me dijeron: tienes que ser buena. Basta ser bueno. Al bueno se le da un dulce, una medalla, todo el amor, el cielo. Y ser bueno es muy fácil. Basta abatir los párpados y no ver... | |
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Los muertos mandan
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Amado Nervo Por Enrique Rambal | |
Los muertos mandan. ¡Sí, tú mandas, vida mía! Si ejecuto una acción, digo: ¿Le gustaría? Hago tal o cual cosa pensando: ¡Ella lo hacía! Busco lo que buscabas, lo que dejabas dejo, amo lo que tú amabas; copio como un espejo tus costumbres, tus hábitos..., ¡Soy no más tu reflejo!... | |
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Pierna
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Con rango de columna se levanta por cimentar mejor la arquitectura. Estípite de carne. Vestidura hasta donde termina su ágil planta. Tendido puente donde se quebranta la fortaleza en dos. Puente de altura a lo largo de la musculatura que al subir por los muslos se agiganta... | |
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Pues mi Dios ha nacido... (Villancico V)
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Grupo: Teatro 61 | |
Estribillo 1.- Pues mi Dios ha nacido a penar, déjenle velar. 2.- Pues está desvelado por mí, déjenle dormir. 1.- Déjenle velar, que no hay pena, en quien ama, como no penar. 2.- Déjenle dormir, que quien duerme, en el sueño se ensaya a morir. 1.- Silencio, que duerme. 2.- Cuidado,... | |
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Al poema confío la pena de perderte
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Salvador Novo Por José Luis Ibáñez | |
Al poema confío la pena de perderte. He de lavar mis ojos de los azules tuyos, faros que prolongaron mi naufragio. He de coger mi vida deshecha entre tus manos, leve jirón de niebla que el viento entre sus alas efímeras dispersa. Vuelva la noche a mí, muda y eterna, del diálogo privada de soñarte... | |
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Juegos de agua
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Fernando Sánchez Mayans Por Fernando Sánchez Mayans | |
El agua se recrea juega con el agua se vuelve sólo luz que se derrama se ama en su esplendor de vibraciones. Se vuelve circundante diminuto diamante en cada gota que se deletrea sobre la hoja que casi se despoja de la mañana condensada en agua... | |
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Romanticismos
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Francisco González Léon Por Rosenda Monteros | |
Viejas cajitas de música, viejas cajitas de laca, cuya tapa en rectángulo decora la quietud de una pérgola, o la prez de los cármenes de Aranjuez: Cajas de música de las que ya no vienen ahora. Todo un mecanismo demodado: un peine de acero, un cilindro que gira, y sobre la mecánica... | |
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Quedamente
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Amado Nervo Por Enrique Rambal | |
Me la trajo quedo, muy quedo, el Destino, y un día en silencio, me lo arrebató; llegó sonriendo; se fue sonriente; quedamente vino; vivió quedamente, ¡queda.... quedamente desapareció! 25 de abril de 1913 De: La amada... | |
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El zenzontle
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Lo sostiene el camino: El mundo está en llamas, ¡y tú estás riendo! Y la ceniza de la imagen desciende lentamente del agua del cielo. En tiempos de la luna gris se asoma a los espejos de cola blanca y negra. Su reflejo es una leyenda que habla de otro tiempo: de largos días sin... | |
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Para empezar el día
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Víctor Sandoval Por Víctor Sandoval | |
Vamos a trabajar el pan de este poema. Hay que traer un poco de alegría; que cada quien tome su cesta. La noche gira sobre la esperanza y desgasta sus párpados la estrella. Surgen las graves letanías del trigo por los labios abiertos de la tierra. La espiga se desnuda sobre el aire y... | |
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Algunos
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Yo no sé muchos nombres de volcanes o selvas; esta parte del mundo para mí representa unas doscientas almas (digo doscientas por decir) que miran a lo lejos de distinta manera cada una con cierto dejo de común azoramiento. Oigo silbar el viento rústico, no rehúyo cantar a nuestra fauna ni soslayo la tierra mitológica... | |
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Angelus Domini
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Manuel José Othón Por Eduardo Lizalde | |
Rompe el alba el botón de la mañana con sus dedos de niebla luminosa y en el declive del alcor se posa una nube de aerea porcelana. Abajo se despierta la sabana, el valle tiembla, yerguese la rosa, canta el madrugador y rumorosa ríe cuchicheando la fontana. Desde el redil hasta la loma albean... | |
