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25 poemas aleatorios en audio | |
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Canto por el hombre que bebía música
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Ebrio viene el hombre nuestro En sus piernas arrastra el secreto de Dios Tropieza con el aire como un pájaro ciego Las palabras de su lento alcohol las entienden los niños y los árboles Agoniza entre muros de la ciudad ajena bajo el cielo plomizo de un amor extraviado ... | |
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Segunda aproximación a la muerte de mi padre
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
palabras para un poema) ¿Qué resta ahora de ti, padre dulcísimo? A veces pienso que la carne, que la llagada, la decisiva carne de tus hijos, cayéndose a pedazos en la carne severa de sus hijos, deshaciéndose en hilachos en la carne de los hijos de sus hijos. Pero hay también imágenes... | |
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Leña
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Contra mi voluntad hoy me consumo alzo de puntas lívido llameo avivada en el viento del deseo, porque el verano a tu memoria sumo. Mi madera de sándalo perfumo por dar mayor deleite a tu recreo todo lo tengo en ti, nada poseo, fiereza de árbol en paisaje de humo... | |
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Diecinueve de abril, tarde
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Donde calla el amor No habla tampoco el desamor No es nunca nadie Alma fundada en la agonía Quien te rechaza Donde calla el amor Habla la estúpida Fortuna Tú misma alma de vértigo La has levantado allí Tú misma escoges que te hablen Desde un lugar que ha de tragarte entera... | |
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Redondillas (Hombres necios que acusais...)
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Manuel Bernal | |
Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis. Si con ansia sin igual solicitáis su desdén. ¡Por qué queréis que obren bien, si las incitáis al mal! Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que... | |
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Canto (I)
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Mario Bojórquez Por Mario Bojórquez | |
Con la pesada llaga ya sin cuerda en el cuello Con el dogal vacío y la enhiesta pesadumbre que no implora ya más Que no tunde ya el hueso carcomido, ni la visión postrera Aquí cerca del junto Me pongo a recordar muelles del aire donde atracó la sombra de otro tiempo... | |
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La alondra
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
La alondra construye con su canto topacios inalterados por el vuelo: paisajes remotos en lo inmediato El sol en los viñedos de las colinas y las últimas sombras en la tierra bajo el cielo plateado más que azul. Cristales nacidos de los 4 vientos: memorias de viajeros que no aceptan... | |
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Los ojos verdes
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Solemnidad de tigre incierto, ahí en sus ojos vaga la tentación y un náufrago se duerme sobre jades pretéritos que aguardan el día inesperado del asombro en épocas holladas por las caballerías. Ira del rostro, la violencia es río que despeña en la quietud el valle, azoro donde el tiempo se abandona a una corriente análoga... | |
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Llano
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
El hormiguero hace erupción. La herida abierta bortotea, espumea, se expande, se contrae. El sol a estas horas no deja nunca de bombear sangre, con las sienes hinchadas, la cara roja... | |
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Esta vez, caro amigo...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Esta vez, caro amigo, mi saludo de Navidad y para el Año Nuevo que en humildad hasta su puerta llevo, inicio apenas, terminarlo dudo. Mi invalidez en procurarlo escudo; con intentarlo, la esperanza elevo que de aferrarme a perdurar atrevo frente a la vida, de palabras mudo.. | |
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El oficio del río
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Es oficio del río descifrar el secreto del agua. A los hombres del mundo, las mujeres, los niños, corresponde también descifrar el oficio del río. Como un río nacemos, sorteamos peligros, nuestro cauce se ensancha. Otras aguas nos hacen crecer: manantiales y lluvias, hilos de agua, nos nutren... | |
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En las catorce redes del soneto...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
En las catorce redes del soneto año tras año, penas y alegrías urdí, con hilo tenue de los días, a su apagado sístole sujeto. A gotas decantado su secreto, en arcas encerráronse vacías esperanzas, anhelos, cobardías signo precario , mínimo amuleto.... | |
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Mutaciones
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Un Coyote Emplumado es más que un lobo sin manada es menos que un árbol sin raíces es más que el aire sin ninguna fronda menos que esa puerta que la cierra el viento es más que un río arrastrando troncos y animales menos que un ciervo yugulado en la espesura es más que cualquier... | |
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Nostalgia del puerto
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Agotado por la furia, estaba en mí cantar alegría, traer al papel un paseo después de los mariscos con cerveza y el café de la Parroquia, aspirar los olores del puerto cuando cae el sol, entre las risas y los gritos de los niños en el malecón; pero vinieron las lluvias, el norte. Y nos fuimos a México... | |
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Otra vez
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Lo mejor del amor es la distancia y el encuentro otra vez, cuando ya nada tengo que decirte y los dos recordamos aquellos años que se han ido, aquel tiempo feroz que temblaba en tus manos y esa imagen de ayer (recordarla es vivirla) marcada para siempre en la memoria, impresa a fuego... | |
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Jornada de la soltera
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Da vergüenza estar sola. El día entero arde un rubor terrible en su mejilla. (Pero la otra mejilla está eclipsada.) La soltera se afana en quehacer de ceniza, en labores sin mérito y sin fruto; y a la hora en que los deudos se congregan alrededor del fuego, del relato... | |
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Días nuevos
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Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Nuevas vidas vendrán y se acostarán a parir un siglo solar. Nuevos días y nuevas vidas vendrán los días tiernos y verticales las vidas con la humedad del cuerpo futuro sembrando en los predios azules del amor. Las llamaradas salen... | |
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A las tres y veinte...
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
A las tres y veinte como a las nueve y cuarenta y cuatro, desgreñados al alba y pálidos a medianoche, pero siempre puntualmente inesperados, sin trompetas, calzados de silencio, en general de negro, dientes feroces, voces roncas, todos ojos de bocaza, se presentan Tedevoro y Tevomito, Tli... | |
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Bella dama sin piedad
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Se deslizaba por las galerías. No la vi. Llegué tarde, como todos, y alcancé nada más la lentitud púrpura de la cauda; la atmósfera vibrante de aria recién cantada. Ella no. Y era más que plenitud su ausencia y era más que esponsales y era más que semilla en que madura el tiempo:... | |
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Uno es el hombre
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Uno es el hombre. Uno no sabe nada de esas cosas que los poetas, los ciegos, las rameras, llaman misterio, temen y lamentan. Uno nació desnudo, sucio, en la humedad directa, y no bebió metáforas de leche, y no vivió sino en la tierra (la tierra que es la tierra y es el cielo como... | |
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El azar de las perforaciones
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Puse las manos donde mis guantes querían, puse el rostro donde mi antifaz podía revelármelo; mi única hazaña ha sido no ser verdadero, mentir con la conciencia de que digo la verdad, mirar sin aspavientos mi existencia, desfigurada por lo que la hace vivir, rodeada por lo que tiene... | |
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De piedritas el buche
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Las palabras no son aire ni se las lleva el aire. Las palabras, cuando caen, se filtran en la tierra, se escurren por las eras geológicas, por las cavernas subterráneas y llegan al fin a un gran depósito que ha ido creciendo con los siglos de donde parte la sustancia... | |
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Consecuencias
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
La memoria está oscura. Donde el humo dispersa su ceniza, retroceden las horas. Un cangrejo de polvo se reúne en la muerte. El sol se despedaza contra el piso. II El recuerdo es una huella complicada. Se persigue en círculos. Enloquece como un hombre en llamas. III El recuerdo canta... | |
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Anti-yo
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
No soy el que yo digo Soy el que dices tú Me traiciono por ése Mi doble que el amor y la impiedad figuran Dinamito mi suelo alegremente Con tu risa me río de mi gloria Pulverizamos la complicidad con que me miro sin tus ojos Me salgo de mis pieles... | |
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Garabato
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Con un trozo de carbón con mi gis roto y mi lápiz rojo dibujar tu nombre el nombre de tu boca el signo de tus piernas en la pared de nadie En la puerta prohibida grabar el nombre de tu cuerpo hasta que la hoja de mi navaja sangrey la piedra grite y el muro respire como un pecho... | |
