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25 poemas aleatorios en audio | |
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Perfección fugaz
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Elías Nandino Por Elías Nandino | |
Para el poeta Carlos Pellicer Pinté el tallo, luego el cáliz, después la corola pétalo por pétalo, y, al terminar mi rosa, la induje a soñar su aroma. ¡Hice la rosa perfecta! Tan perfecta, que al día siguiente cuando fui a mirarla, ya estaba muerta. De: Cerca de lo lejos,... | |
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Vida
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Qué difícil pensar de tan contenta, no se puede escribir de tanta dicha! a pío y canto el ave se encapricha y vuela saboreando la tormenta. Brota el renuevo y en la rama alienta una explosión de júbilo predicha... | |
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A una estatua
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Cesa tu voz y muere sobre tus labios mi alegría. No habrá palabra que en tu piel levante ni un incierto sabor de brisa oscurecida como el recuerdo que en mis ojos deja el paso de tu aliento, porque vives inmersa en tu silencio, impenetrable a mis sentidos... | |
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Sonetos bíblicos (I) Job
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Concha Urquiza Por María Teresa Aviña | |
Y vino y puso cerco a mi morada y abrió por medio della gran carrera Fray Luis de León Trad. Del Libro de Job Él fue quien vino en soledad callada, Y moviendo sus huestes al acecho Puso lazo a mis pies, fuego a mi techo Y cerco a mi ciudad amurallada. Como lluvia en el monte desatada... | |
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Noche múltiple
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Un jueves de noviembre nacimos a la noche después de haber dormido tantas veces en la diurna matriz de los presagios. Nos quedamos desnudos en la calle y escudados tras las rosas del Pekín imperial. resistimos a ciegas los lamentos del Bowery. Un jueves de noviembre desligamos del tiempo los frutos... | |
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El día que me quieras
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Amado Nervo Por Oscar Chávez o Claudio Obregón | |
El día que me quieras tendrá más luz que junio; la noche que me quieras será de plenilunio, con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas, y habrá juntas más rosas que en todo el mes de mayo. Las fuentes cristalinas irán por las laderas saltando cristalinas el día que me quieras... | |
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Después de todo...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Después de todo pero después de todo sólo se trata de acostarnos juntos, se trata de la carne, de los cuerpos desnudos, lámpara de la muerte en el mundo. Gloria degollada, sobreviviente del tiempo sordomudo mezquina paga de los que mueren juntos. A la miseria del placer... | |
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El dios mira con ojos tenebrosos...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
El dios mira con ojos tenebrosos. Cuídate del discurso de los que quieren reflejar en sus palabras esa sombra. No abras tu corazón a los que se construyen con la mudez intocable del dios una sordera... | |
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Si te revuelca la ola...
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Si te revuelca la ola procura que sea joven, esbelta, ardiente, te dejará molido el cuerpo y el corazón más grande; cuídate de las olas retóricas y viejas, de las olas con prisa, y la peor de todas, de la ola asesina, la ola que regresa. | |
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Dime tú si no es cierto
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Fabio Morábito Por Fabio Morábito | |
Dime tú si no es cierto que el techo de esta casa es todo de verdad, que es la verdad más plena de todo lo construido, el muro en más reposo, la redención de tantos errores y desvíos, la mano que disculpa, el anhelado fin de las hostilidades, la prueba que buscábamos desde el primer ladrillo... | |
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Madre nuestra la tierra
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Aurora Reyes Por Aurora Reyes | |
Cuando dormías, Madre elásticas hamacas mecidas por el tiempo , halo de niebla apenas en la blanca serpiente de tu órbita, un diamante de labio transparente cristalizó la sombra de tu cuerpo. Tu corazón fue líquida mirada, juventud sideral enamorada... | |
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El éxtasis del silencio
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Enrique González Martínez Por Frank Moro | |
Del viejo parque en el rincón lejano, echo para el amor tibio y discreto, aspiraba el secreto de la muda caricia de tu mano... Todo callaba en torno solamente en alas del ambiente, un concierto de aromas ascendía alrededor de tu alma y de la mía, callaban brisas, pájaros y fuentes... | |
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Estoy acostada en la misma cama...
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Juan Rulfo Por Juan Rulfo | |
Estoy acostada en la misma cama donde murió mi madre hace ya muchos años; sobre el mismo colchón; bajo la misma cobija de lana negra con la cual nos envolvíamos las dos para dormir. Entonces yo dormía su lado, en un lugarcito que ella me hacía debajo de sus brazos. Creo sentir todavía el golpe pausado de su respiración... | |
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La música de Bach mueve cortinas...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La música de Bach mueve cortinas en la mañana triste, y un viento con amores se desliza en las calles y en los corazones. Nadie sabe por qué pero se alegran las sombras y los hombres como si Dios hubiese descendido a fecundarlos y en el asfalto espigas de oro florecieran. En el día... | |
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Amenazados contundidos...
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Rubén Bonifaz Nuño Por Rubén Bonifaz Nuño | |
Amenazados, contundidos. Umbrales en peligro. Yo diría que es por la edad; que con la edad aumenta de largo y de redondo el esqueleto; que los forros van quedando chicos a los huesos salientes, y se muestra desvergonzadamente la cebrada torre de las costillas, y los goznes arácnidos de pies... | |
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La torcaza
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
La torcaza volaba y tú la contemplabas. Era luz en la luz del mediodía, calor en el calor de la mañana, aire en el aire y tú la contemplabas. Tú la veías y eras libre, porque la libertad de ver se aprende, porque ser libre de mirar se aprehende como el río a cantar aprende de los... | |
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El pintor
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Poesía náhuatl Por Enrique Lizalde (español) y Lino Balderas (náhuatl) | |
El pintor: la tinta negra y roja, artista, creador de cosas con el agua negra. Diseña las cosas con el carbón, las dibuja, prepara el color negro, lo muele, lo aplica. El buen pintor: entendido, dios en su corazón, diviniza con su corazón a las cosas, dialoga con su propio corazón... | |
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Lubina
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Juan Rulfo Por Juan Rulfo | |
De los cerros altos del sur, el de Luvina es el más alto y el más pedregoso. Está plagado de esa piedra gris con la que hacen la cal, pero en Luvina no hacen cal con ella ni le sacan ningún provecho. Allí la llaman piedra cruda, y la loma que sube hacia Luvina la nombran Cuesta de la Piedra Cruda... | |
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Delicta carnis
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Amado Nervo Por Oscar Chávez o Claudio Obregón | |
Carne, carne maldita que me apartas del cielo; carne tibia y rosada que me impeles al vicio; ya rasgué mis espaldas con cilicio y flagelo por vencer tus impulsos, y es en vano: ¡te anhelo a pesar del flagelo y a pesar del cilicio! Crucifico mi cuerpo con sagrados enojos, y se abraza a mis plantas... | |
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Peces
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Nos bañamos de hielo en el invierno, hace tiempo de polvos otoñales, el verano con frutos estivales y de polen peligro en abril tierno. Este goce de baño tan eterno, este decir los cuerpos tan iguales entre cuernos de signos zodiacales fundidos en lo extraño y en lo interno... | |
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El martes
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
Pero me romperé. Me he de romper, granada en la que ya no caben los candentes espejos biselados, y lo que fui de oculto y leal saldrá a los vientos: Subirán por la tarde purpúrea de ese grano, o bajarán al ínfimo ataúd de ese otro, y han de decir: Un poco de humo se retorcía en cada... | |
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Con la flor del domingo...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda antigua. La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y hacen amistades, y hasta escuchan la música que en el quiosco de la Alameda de Santa María... | |
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De algo estamos confesándonos...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
De algo estamos confesándonos emocionadamente hijos si en un agua tan limpiamente fraternal bogamos. Nunca se cierra del todo nuestra diferencia, una ironía de nuestra igualdad la tiene siempre en vilo, y hasta cuando estamos sometiendo al otro nunca hemos olvidado nuestra lengua común... | |
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Gran Mundo
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Habitas un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas. Hay rnoluscos resplandecientes, hay plantaciones de joyas vivas en tus alrededores... | |
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La septuagésima quinta
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
para la oreja el ruido perro un dardo certero en el centro del ojo del ruido ha dado y éste ruge o ay ay ay quien lo ha dañado así por qué en parte vital tan importante por qué a ver reflexionemos en las causas un dios se ha enojado con el ruido claro... | |
