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25 poemas aleatorios en audio

 
   Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo... (Muerte sin fin) Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo... (Muerte sin fin) de José Gorostiza

   José Gorostiza
      Por José Gorostiza    
primeros versos

Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo, es una espesa fatiga, un ansia de trasponer estas lindes enemigas, este morir incesante, tenaz, esta muerte viva, ¡oh Dios! que te está matando en tus hechuras estrictas, en las rosas y en las piedras, en las estrellas ariscas y en la carne que se gasta como un hoguera encendida, ...

 
   Codo Codo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      Por Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Un punto nada más, eso es el codo, pero punto crucial del panorama, ¿qué sería del árbol si la rama no tuviera los nudos a su modo? Un pico nada más. Por sobre todo eres pico de gracia que derrama poesía articulada, si declama en el justo ademán de tu acomodo...

 
   El regreso de Robinson Crusoe El regreso de Robinson Crusoe de Enzia Verduchi

   Enzia Verduchi
      Por Enzia Verduchi    
primeros versos

Para Jorge Esquinca En un archipiélago del océano pacífico existen paquetes turísticos con tu nombre, paraíso para jugar al golf o al tenis, para iniciar a los recién casados: villas Dafoe, comedor Viernes, curiosidades Crusoe. Ahora sólo eres más viejo, Robinson, no tienes que...

 
   Recuerdo que el amor era una blanda furia... Recuerdo que el amor era una blanda furia... de Eduardo Lizalde

   Eduardo Lizalde
      Por Eduardo Lizalde    
primeros versos

Lo he leído, pienso, lo imagino; existió el amor en otro tiempo. Será sin valor mi testimonio. Rubén Bonifaz Nuño Recuerdo que el amor era una blanda furia no expresable en palabras. Y mismamente recuerdo que el amor era una fiera lentísima: mordía con sus colmillos de azúcar y...

 
   De cuerpo presente De cuerpo presente de Alí Chumacero

   Alí Chumacero
      Por Alí Chumacero    
primeros versos

Yo no estaré presente. La ilusoria marea irrumpirá letal y fría, en olas conmovidas todavía, Anegada de ceniza la memoria. Fuego abatido, cólera desierta, la urna en sábanas al fin vencida olvidará su resplandor: La vida ayer a su cuidado amante muerta. Indiferente imagen...

 
   El orbe de la danza El orbe de la danza de Alí Chumacero

   Alí Chumacero
      Por Alí Chumacero    
primeros versos

Mueve los aires, torna en fuego su propia mansedumbre: el frío va al asombro y el resplandor a música es llevado. Nadie respira, nadie piensa y sólo el ondear de las miradas luce como una cabellera. En la sala solloza el mármol su orden recobrado, gime el río de ceniza y cubre...

 
   Todo lo que arrojamos... Todo lo que arrojamos... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Tomás Segovia    
primeros versos

Todo lo que arrojamos junto con la ropa a nuestros pies cuando nos desnudamos, ¿diremos que sabríamos nombrarlo en su inmensidad y su incertidumbre? Algo se arranca de nosotros que en su desprendimiento al fin se dejaría ver...

 
   Consecuencias Consecuencias de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

La memoria está oscura. Donde el humo dispersa su ceniza, retroceden las horas. Un cangrejo de polvo se reúne en la muerte. El sol se despedaza contra el piso. II El recuerdo es una huella complicada. Se persigue en círculos. Enloquece como un hombre en llamas. III El recuerdo canta...

 
   Estudio Estudio de Carlos Pellicer

   Carlos Pellicer
      Por Carlos Pellicer    
primeros versos

Jugaré con las casas de Curazao, pondré el mar a la izquierda y haré más puentes movedizos. ¡Lo que diga el poeta! Estamos en Holanda y en América y es una isla de juguetería, con decretos de Reina y ventanas y puertas de alegría. Con las cuerdas de la lira y los pañuelos del viaje...

 
   Crece la torre nueva en el naufragio... Crece la torre nueva en el naufragio... de Rubén Bonifaz Nuño

   Rubén Bonifaz Nuño
      Por Rubén Bonifaz Nuño    
primeros versos

Crece la torre nueva en el naufragio del muro combatido; del alveolo de la sal, el rumbo celeste de la espiga, el transparente olor de la manzana, y surgen el olivo y su perla amarillenta y los suntuosos pórticos del vino. Canto que no aprendí, silencio en que instituye el canto las raíces...

 
   He emblanquecido mi pelo... He emblanquecido mi pelo... de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

He emblanquecido mi pelo en busca de una virtud; no perdí la juventud, pues la invertí en ese anhelo. Supe de amor y desvelo cuando nacieron mis hijos, mantuve los ojos fijos al descubrir la Belleza y ha podido mi cabeza descifrar sus acertijos...

 
   Vuelta Vuelta de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

Voces al doblar la esquina voces entre los dedos del sol sombra y luz casi líquidas Silba el carpintero silba el nevero silban tres fresnos en la plazuela Crece se eleva el invisible follaje de los sonidos Tiempo tendido a secar en las azoteas Estoy en Mixcoac En los buzones se pudren...

 
   La carne con olor a tierra... La carne con olor a tierra... de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      Por Homero Aridjis    
primeros versos

La carne con olor a tierra conoce la plegaria contra los mensajeros de lo irreal sombras sobre lo vivo la despiertan para que no adore la bestia ni los espectros coronados por el odio cuando habla abre un tiempo más infinito que ese que la quema amo su temblor su escalofrío ahora y...

 
   Garabato Garabato de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

Con un trozo de carbón con mi gis roto y mi lápiz rojo dibujar tu nombre el nombre de tu boca el signo de tus piernas en la pared de nadie En la puerta prohibida grabar el nombre de tu cuerpo hasta que la hoja de mi navaja sangrey la piedra grite y el muro respire como un pecho...

 
   Qué hago con mi corazón... Qué hago con mi corazón... de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Qué hago con mi corazón? ¿Lo dejo que siga inquieto? ¿Lo impugno duro? ¿Lo reto? ¿Lo incluyo en esta canción? Cuando toda su expresión es separarse de mí y hacer todo para sí sin ni siquiera inmutarse ¿Cómo pudo enamorarse si yo no se lo pedí?...

 
   Soneto de Narciso Soneto de Narciso de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      Por Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

No fue sólo su doble lo que miró Narciso ante el ficticio espejo del agua transparente. Era el poema oculto abismal de su mente escrito en aquel rostro de abandono sumiso. Perdido como tantos ante su propio hechizo fue víctima en el juego de otra belleza ausente...

 
   Mientras penetro en ti... Mientras penetro en ti... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Tomás Segovia    
primeros versos

Mientras penetro en ti Sonámbula Dentro de ti está un yo Penetrando una tú Los veo claramente ahora (También yo tengo cerrados los ojos). De: Figuras y melodías De la primera parte: El dios oscuro 4 de Motivos seculares

 
   A su retrato (Soneto CXLV ) A su retrato (Soneto CXLV ) de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Guadalupe (Pita) Amor    
primeros versos

Este que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores, con falsos silogismos de colores es cauteloso engaño del sentido; éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores, y venciendo del tiempo los rigores triunfar de la vejez y del olvido, es...

 
   La memoria La memoria de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

La materia del canto es la memoria, no lo que viste, pues el ciego entonces no cantaría jamás. Y no es lo que escuchaste, pues el sordo no hubiera escrito dolorosamente aquella sinfonía con los coros que hacen estremecer tu corazón. Y el tacto, que es efímero, decide trasladar a la memoria lo que ha convenido que se toca...

 
   Enero era la hierba Enero era la hierba  de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      Por Juan Bañuelos    
primeros versos

El sur está en mis lágrimas mientras la lluvia piensa en mis ausentes. Las alas del más pequeño pájaro se pierden en la boca del viento y tú, mi hora augural, desciendes tímida entre tantos recuerdos. Aquí están todos. Vienen reunidos por el tiempo, cojeando entra la niebla y entre quejidos lentos...

 
   La palabra La palabra de Enriqueta Ochoa

   Enriqueta Ochoa
      Por Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Ahora, cuando se apaga el fuego que arrasó mis llanuras, con su gemido estéril, convalezco bajo un sol tibio con la fuerza enarcada. Sabiamente me alimenta la miel de una colmena inefable. Acaricio la exactitud de las celdillas e infatigable, se enardece mi espíritu, aletea...

 
   En la ola más alta En la ola más alta de Juan Domingo Argüelles

   Juan Domingo Argüelles
      Por Juan Domingo Argüelles    
primeros versos

Solamente la música, la melodía que viene y va como mi boca, ávida, de pezón en pezón, de un monte a la otra cima; solamente la música, tu música, me hace dormir, feliz, mece mi corazón y lo estremece y después lo serena y lo detiene, y lo quema y lo apaga, lo hace ceniza, ¡oh,...

 
   Responso por un poeta descuartizado Responso por un poeta descuartizado de Efraín Huerta

   Efraín Huerta
      Por Efraín Huerta    
primeros versos

Claro está que murió como deben morir los poetas, maldiciendo, blasfemando, mentando madres, viendo apariciones, cobijado por las pesadillas. Claro que así murió y su muerte resuena en las malditas habitaciones donde perros, orgías, vino griego, prostitutitas francesas...

 
   Subyugadas, asiduas... Subyugadas, asiduas... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Tomás Segovia    
primeros versos

Subyugadas, asiduas, con aplicación, una mano tuya y una mía se acarician, fanáticas de un mundo de manos excluyente. No quieren saber que tú y yo mientras tanto nos miramos, abolidos, sin común lenguaje, en las orillas de un lugar de sombra...

 
   Ronda de amor Ronda de amor de Alejandro Aura

   Alejandro Aura
      Por Alejandro Aura    
primeros versos

El colibrí El colibrí que vuela en la huerta de mi amiga, como sobreviviente de la belleza, va a morir. Pero alguien se para frente al árbol padre y aprieta el click que dejará vivos sus ojos. El colibrí ni gana ni pierde; se detiene por fin en la quietud de la copa, maravillado de sí mismo...