|
25 poemas aleatorios en audio | |
|
Llorar ¿Por qué?
| |
|
Amado Nervo Por Alí Chumacero | |
Llorar? ¿Por qué? Este es el libro de mi dolor: lágrima a lágrima lo formé; una vez hecho, te juro, por Cristo, que nunca más lloraré. ¿Llorar? ¿Por qué? Serán mis rimas como el rielar de una luz íntima, que dejaré en cada verso; pero llorar, ¡eso ya nunca! ¿Por quién?... | |
|
Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo... (Muerte sin fin)
| |
|
José Gorostiza Por José Gorostiza | |
Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo, es una espesa fatiga, un ansia de trasponer estas lindes enemigas, este morir incesante, tenaz, esta muerte viva, ¡oh Dios! que te está matando en tus hechuras estrictas, en las rosas y en las piedras, en las estrellas ariscas y en la carne que se gasta como un hoguera encendida, ... | |
|
Agua-fuerte
| |
|
José Juan Tablada Por Sergio de Alva | |
Pasas trotando como si huyeras y se diría que antros de vicio buscando fueras con las pupilas ardiendo al día entre la sombra de las ojeras... Tu cuerpo trémulo se arrebuja con turbadores gestos de vicio, y vas furtiva como una bruja bajo las iras del Santo Oficio. Bajo el arco de... | |
|
Señalaremos...
| |
|
Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Señalaremos, al azar tal vez, días especiales consagrados a celebrar el esplendor de nuestro lecho, lugar donde la guerra se derrota a sí misma, donde tú te abres y yo no me cierro, donde los luchadores saben por fin que luchando se hablan y se pertenecen... | |
|
Tratado de la desesperación: los peces
| |
|
José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
Siempre medita el agua del acuario Piensa en el pez salobre y en su vuelo reptante breves alas de silencio el entrañado en penetrables líquidos pasadizos de azogue en donde hiende su sentencia de tigresu condena a claridad perpetua o ironía de manantiales muertos... | |
|
Amanecer
| |
|
Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Qué se hace a la hora de morir? ¿Se vuelve la cara a la pared? ¿Se agarra por los hombros al que está cerca y oye? ¿Se echa uno a correr, como el que tiene las ropas incendiadas, para alcanzar el fin? ¿Cuál es el rito de esta ceremonia? ¿Quién vela la agonía? ¿Quién estira la sábana?... | |
|
Eureka!
| |
|
Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Cuando ella sumerge su cuerpo en la bañera, no experimenta el agua el empuje hacia arriba que equivale a la fuerza del líquido desalojado. Arquímedes no se desespera. Se dispone a demostrar que un ángel pesa igual a la dicha de quien abraza ese cuerpo húmedo y alado... | |
|
Los mirlos
| |
|
Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
El canto de los mirlos compuesto en la quietud es como un pensamiento. Por momentos parece crecer para luego concentrarse en su puntual irradiación. Si se le presta atención cada pétalo de sonido convoca a su contrario. Se diría que este silbido es tan sólo la mitad de una canción inaudita... | |
|
Retrato de familia
| |
|
Eduardo Zambrano Por Eduardo Zambrano | |
Nos reunimos frente a la ventana. Un relámpago iluminó nuestras caras y no muy lejos escuchamos al trueno cabalgar por las nubes. El último camino hacia la tarde se perdió bajo el agua. Mamá y papá ahora están muertos, mis hermanos se han largado del retrato. Selección: Adrián... | |
|
Piedra nativa
| |
|
Octavio Paz Por Octavio Paz | |
La luz devasta las alturas Manadas de imperios en derrota El ojo retrocede cercado de reflejos Países vastos como el insomnio Pedregales de hueso Otoño sin confines Alza la sed sus invisibles surtidores Un último pirú predica en el desierto Cierra los ojos y oye... | |
|
El Alcalde de Belén... (Villancico III)
| |
|
Sor Juana Inés de la Cruz Por Grupo: Teatro 61 | |
El Alcalde de Belén en la Noche Buena, viendo que se puso el azul raso como un negro terciopelo, hasta ver nacer al Sol, de faroles llena el pueblo, y anuncia al Alba en su parto un feliz alumbramiento... | |
|
Me besaba mucho
| |
|
Amado Nervo Por Oscar Chávez o Claudio Obregón | |
Me besaba mucho; como si temiera irse muy temprano... Su cariño era inquieto, nervioso. Yo no comprendía tan febril premura. Mi intención grosera nunca vio muy lejos... ¡Ella presentía! Ella presentía que era corto el plazo, que la vela herida por el latigazo del viento, aguardaba ya... | |
|
Paisaje
| |
|
Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Amor, amante, amado, yo te digo con letras rojas toda mi alegría, por ti la pena entera gozaría, sin ti la dicha fuérame castigo. Amor, amante, amado. Me enemigo, si el amor me retira compañía, porque sin ti la vida es ironía y lenta muerte que en afán persigo. Árbol de mi costumbre y mi linaje... | |
|
Jaula de oro
| |
|
Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Musa en alcahaz toca a mitad de lo que fluye; pues la otra, enrarecida, va en efusión, si no divina, sí en exterior extendido,en vuelo. Hasta los codos, todavía hay poesía. Un paso más, y aleando se derretirá esta musa que crepúsculos ignora, encarcelada... | |
|
La ola de los días
| |
|
Enriqueta Ochoa Por Enriqueta Ochoa | |
Una parvada de pájaros encendidos cruza y oscurece el aire. La ola de mis días agitada, y mordida por una espuma ciega, solitaria se ahoga en un grito que sube desde las zonas profundas y me empuja a atravesar desiertos, valles que sólo cruza la muerte... | |
|
Un albañil llega a su casa
| |
|
Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Mírenme. Estoy borracho. 0 estoy casi borracho. Descalzo. Amanece. Remordimiento Recién llegado al aguardiente. Ahora sabemos que una piedra sin sonido Pesa en nuestras ropas. Acato lo que me dice mi madre. No estoy seguro pero es cierto Que el vecino también Ha llegado a casa tarde... | |
|
Viaje
| |
|
Xavier Villaurrutia Por Alberto Dallal | |
La luz se va con el tren silbando, enrollada en humo, apenas si en las colinas unta un brillo. ¡Ay! Y nos vamos pensando lejos, con el tren silbando, sin movernos ni cansarnos. ¡Ay! Y nos vamos pensando sin volver adonde estamos. Se mueve en el cielo un aire cenizo, lento. Se mueve... | |
|
Difícilmente, avanzando milímetros por año...
| |
|
Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Difícilmente, avanzando milímetros por año, me hago un camino entre la roca. Desde hace milenios mis dientes se gastan y mis uñas se rompen para llegar allá, al otro lado, a la luz y el aire libre. Y ahora que mis manos sangran y mis dientes tiemblan, inseguros, en una cavidad rajada por la sed y el polvo... | |
|
Alfa y omega
| |
|
Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
Encadenado a mi sangre libre Con grilletes de campanas Entro a mi siglo Por la puerta palpitante de mí mismo Y camino descalzo Por un archipiélago de almohadas Hacia la radiante oscurana del origen. Atrasa la lluvia sus relojes Y la dínamo salvaje retatúa su eje la pura turbulencia... | |
|
Elegía del marino
| |
|
Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Los cuerpos se recuerdan en el tuyo: su delicia, su amor o sufrimiento. Si noche fuera amar, ya tu mirada en incesante oscuridad me anega. Pasan las sombras, voces que a mi oído dijeron lo que ahora resucitas, y en tus labios los nombres nuevamente vuelven a ser memoria de otros nombres... | |
|
Presencia de las islas
| |
|
Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Como un cortejo cabalgando a solas surgen de la niebla. ¿Quién alimenta su esplendor que ninguna tempestad oculta? De las islas sube algo parecido al deseo. Casa viviente en el marlas islas animales fantásticos esperan su alimento de frutos silvestres su ración de ostras... | |
|
Julito (1)
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Dice Julito que este soldadito de plomo que tiene en la mano recibió un balazo en la nuca y cuando estaba en el suelo vino una serpiente y le mordió la pierna. Éste ya no sirve, dice, y lo coloca bocabajo y le echa unos trapos sucios encima. Los tres soldaditos que le quedan en las manos... | |
|
Tríptico de primavera
| |
|
Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Mírame aquí, de pie, sobre mi muerte, ávida sombra de temblor nacida, compacta soledad que me intimida, carroña en flor que mi intuición advierte.Mañana, sí, mañana estaré inerte. Más hoy marcho de pámpanos vestida al pagano festín que da la vida por cortar los racimos de la suerte... | |
|
Haz que tenga piedad de Ti, Dios mío
| |
|
Carlos Pellicer Por Fernando Díez de Urdanivia | |
Haz que tenga piedad de Ti, Dios mío, huérfano de mi amor, callas y esperas. En cautas y andrajosas primaveras me viste arder buscando un atavío. Vuelve donde a las rosas el rocío conduce al festival de sus vidrieras. Llaga que en tu costado reverberas, no tiene en mí ni un leve... | |
|
Autobiografía
| |
|
Amado Nervo Por Oscar Chávez o Claudio Obregón y Aurora Molina | |
Versos autobiográficos? Ahí están mis canciones, allí están mis poemas: yo, como las naciones venturosas, y a ejemplo de la mujer honrada, no tengo historia: nunca me ha sucedido nada, ¡oh, noble amiga ignota!, qué pudiera contarte. Allá en mis años mozos adiviné del Arte la armonía... | |
