☰ menú
 


25 poemas aleatorios en audio

 
   Casa con dos puertas Casa con dos puertas de Enrique González Martínez

   Enrique González Martínez
      Por Enrique Lizalde o Gastón Melo    
primeros versos

Oh, casa con dos puertas que es la mía, casa del corazón vasta y sombría que he visto en el desfile de los años llena a veces de huéspedes extraños, y otras veces las más , casi vacía!... Casa que en los risueños instantes de la vida, miró absorta la fila interminable de los sueños, de arribo fácil y de estancia corta...

 
   Sitios Sitios de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      Por Juan Bañuelos    
primeros versos

Andenes agobiados por la carga y descarga de mercancías que suenan como cráneos. Techos de nubes como tifones aún dormidos. Uno descansa al horizonte como un vaso de aguardiente sobre una mesa lacónica y de cedro. Aquél devana una madeja de liendres instantáneas. El ojo cambia...

 
   Oigo los coches Oigo los coches de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      Por Fabio Morábito    
primeros versos

En la mañana oigo los coches que no pueden arrancar. A lo mejor, entre los árboles, hay pájaros así, que tardan en lanzarse al diario vuelo, y algunos nunca lo consiguen. Me alegro cuando un auto, enfriado por la noche, recuerda al fin la combustión y prende sus circuitos. Qué...

 
   Accidente Accidente de Rosario Castellanos

   Rosario Castellanos
      Por Rosario Castellanos    
primeros versos

Temí... no el gran amor. Fui inmunizada a tiempo y para siempre con un beso anacrónico y la entrega ficticia capaz de simular hasta el rechazo y por el juramento, que no es más retórico porque no es más solemne. No, no temí la pira que me consumiría sino el cerillo mal prendido y...

 
   Grecia Grecia de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      Por Homero Aridjis    
primeros versos

Otro viento rosa otra agua lava las mismas ruinas y el mismo polvo con otra arena se esculpe el cuerpo humano otros ojos pulen su mirar, su forma, dejan en el suelo una nariz un pie donde volaba un dios un perro orina un idiota ríese abre una mano dos insectos copulan un gesto arrugado recibe monedas...

 
   Muerte hilandera Muerte hilandera de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Carmen Alardín    
primeros versos

Cuando los huracanes son exclusivamente tuyos, cuando tienen tu sello y las tormentas se unen únicamente a ti, cuando los huracanes muerden las carreteras y hacen flotar la intimidad sin prejuicio alguno ni resto de virtud. Entonces, yo voy creciendo a fuerza de invocarte...

 
   Deseos Deseos de Salvador Díaz Mirón

   Salvador Díaz Mirón
      Por Frank Moro    
primeros versos

Yo quisiera salvar esa distancia, ese abismo fatal que nos divide, y embriagarme de amor con la fragancia mística y pura que tu ser despide! ¡Yo quisiera ser uno de los lazos con que decoras tus radiantes sienes! ¡Yo quisiera, en el cielo de tus brazos, beber la gloria que en los labios tienes! ...

 
   Mi villa Mi villa de Ramón López Velarde

   Ramón López Velarde
      Por Pepe Alameda    
primeros versos

Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una...

 
   Ojo Ojo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      Por Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Falto de voz usurpas el idioma y es tal la galanura de tu invento que para hablar te basta en el momento el fugaz giro que un segundo toma. Después de muerto, miras. Se te asoma toda la nulidad del pensamiento. Y por el pozo de tu abatimiento el paisaje del mundo se desploma...

 
   Te quiero a las diez de la mañana Te quiero a las diez de la mañana de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo...

 
   Nocturno amor Nocturno amor de Xavier Villaurrutia

   Xavier Villaurrutia
      Por Alberto Dallal     
primeros versos

El que nada se oye en esta alberca de sombra no sé cómo mis brazos no se hieren en tu respiración sigo la angustia del crimen y caes en la red que tiende el sueño. Guardas el nombre de tu cómplice en los ojos pero encuentro tus párpados más duros que el silencio y antes que compartirlo matarías el goce de entregarte en el sueño...

 
   Recado a Rosario Castellanos Recado a Rosario Castellanos de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Joaquín Cortés    
primeros versos

Sólo una tonta podía dedicar su vida a la soledad y al amor. Sólo una tonta podía morirse al tocar una lámpara, si lámpara encendida, desperdiciada lámpara de día eras tú. Retonta por desvalida, por inerme, por estar ofreciendo tu canasta de frutas a los árboles, tu agua al...

 
   Cuadro Cuadro de Xavier Villaurrutia

   Xavier Villaurrutia
      Por Alberto Dallal    
primeros versos

Fuera del tiempo, sentada, la mano en la sien, ¿qué miras, mujer, desde tu ventana? ¿Qué callas mujer, pintada entre dos nubes de mármol? Será igual toda la vida tu carne dura y frutada. Sólo la edad te rodea como una atmósfera blanda. No respires, no. De tal modo el aire te quiere...

 
   Piel Piel de Jaime Labastida

   Jaime Labastida
      Por Jaime Labastida    
primeros versos

Creyente sólo en lo que toco, yo te toco, mujer, hasta la entraña, el hueso, aquello que otros llaman alma, tan unida, tan cerca de la carne mortal y voluptuosa o siempre ardiente o nunca maltratada sino dulce, oscilante entre querer y subir, adentro de la espuma...

 
   Idilio incorpóreo Idilio incorpóreo de Elías Nandino

   Elías Nandino
      Por Elías Nandino    
primeros versos

Por qué temer a la muerte, sí es ella la quediariamente desciende por las noches,a dormirnos y a dormir con nosotros? Todas las noches, a la misma hora, una paloma de penumbra blanca llega volando a tranformarse en sueño para dormirnos en sereno idilio...

 
   He detenido la respiración... He detenido la respiración... de Rubén Bonifaz Nuño

   Rubén Bonifaz Nuño
      Por Rubén Bonifaz Nuño    
primeros versos

He detenido la respiración para sentir si tú respiras. A la vez has quedado tan presente y lejana. Eterna casi. Fuera del tiempo, sola, sin moverte. Y me llenó el terror incontenible de que te hubieras ido; de que te hubieras muerto en sueños, y me hubieras dejado entre los brazos...

 
   Plenitud del tiempo Plenitud del tiempo de Jaime Labastida

   Jaime Labastida
      Por Jaime Labastida    
primeros versos

La destrucción del fuego, atroz, y la del tiempo. El bosque que crepita, a sal, torturas largas. La alegría, por supuesto. El tiempo reconstruye la tiniebla. ¿Qué va a ser, si no tiempo, cada nuez en su rama, exacta, fría? Adentro de la hoja, el huracán. Hundida ya en el agua, la tormenta, ese tiempo feroz que la atosiga...

 
   Economía doméstica Economía doméstica de Rosario Castellanos

   Rosario Castellanos
      Por Rosario Castellanos    
primeros versos

He aquí la regla de oro, el secreto del orden: Tener un sitio para cada cosa y tener cada cosa en su sitio. Así arreglé mi casa. Impecable anaquel el de los libros: Un apartado para las novelas, otro para el ensayo y la poesía en todo lo demás. Si abres una alacena huele a espliego y...

 
   El pobre El pobre de Rosario Castellanos

   Rosario Castellanos
      Por Rosario Castellanos    
primeros versos

Me ve como desde un siglo remoto, como desde un estrato geológico distinto. Del idioma que algunos atesoran le dieron de limosna una palabra para pedirle su pan y otra para dar gracias. Ninguna para el diálogo. El domador, con látigo y revólveres, le enseña a hacer piruetas...

 
   Gran mundo Gran mundo de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

Habitas en un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana, centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas...

 
   Lo pregunto Lo pregunto de Nezahualcóyotl

   Nezahualcóyotl
      Por Raúl Dantés    
primeros versos

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto: ¿Acaso deveras se vive con raíz en la tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea de jade se quiebra, aunque sea de oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra. No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí...

 
   Nocturno a la alcoba Nocturno a la alcoba de Xavier Villaurrutia

   Xavier Villaurrutia
      Por Alberto Dallal    
primeros versos

La muerte toma siempre la forma de la alcoba que nos contiene. Es cóncava y oscura y tibia y silenciosa, se pliega en las cortinas en que anida la sombra, es dura en el espejo y tensa y congelada, profunda en las almohadas y, en las sábanas, blanca. Los dos sabemos que la muerte toma...

 
   Y el Buda de basalto sonreía Y el Buda de basalto sonreía de Amado Nervo

   Amado Nervo
      Por Oscar Chávez o Claudio Obregón    
primeros versos

Aquella tarde, en la Alameda, loca de amor, la dulce idolatrada mía me ofreció la eglantina de su boca. Y el Buda de basalto sonreía... Otro vino después, y sus hechizos me robó la di cita, y en la umbría nos trocamos epístolas y rizos. Y el Buda de basalto sonreía...

 
   Corte de café Corte de café de Efraín Bartolomé

   Efraín Bartolomé
      Por Efraín Bartolomé    
primeros versos

Miro la masa verde desde el aire Hierve Es una masa informe que se agita en un sueño difícil inquietante Tiembla la furia verde El sueño manotea viscosidades tiernas Tiernos odiosSu ciega cerrazón de verde espuma herida. II Desde los troncos verdes de los árboles...

 
   Los hombres del alba Los hombres del alba de Efraín Huerta

   Efraín Huerta
      Por David Huerta    
primeros versos

Y después, aquí, en el oscuro seno del río más oscuro, en lo más hondo y verde de la vieja ciudad, estos hombres tatuados: ojos como diamantes, bruscas bocas de odio más insomnio, algunas rosas o azucenas en las manos y una desesperante ráfaga de sudor. Son los que tienen en vez de...