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25 poemas aleatorios en audio | |
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En blanco
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Carmen Alardín Por Jaime Garza | |
No la noche. Ni el telegrama urgente. Ni las ojeras grises. Ni las plazas en llamas. El amor es un lirio y es un poco de espuma. Es un silencio blanco enmedio de unos clavos que tratan de fijarlo sobre la eternidad. De:... | |
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Y tu retórica
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
Si lo escribió mi prisa feliz, ¿con qué palabras, cómo dije: palomas cálidas de tu pecho ? En sus picos leería: brasa, guinda, clamor, pero la luz recuerda más duro su contorno y el aire el inflexible número de su arrullo. Y diría: palomas de azúcar de tu pecho , si endulzaban el... | |
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Un año más sus pasos apresura...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Un año más sus pasos apresura; un año más nos une y nos separa; un año más su término declara y un año más sus límites augura. Un año más diluye su amargura; un año más sus dones nos depara; un año más, que con justicia avara meció una cuna, abrió una sepultura... | |
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Hoy no lució la estrella de tus ojos
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Salvador Novo Por José Luis Ibáñez | |
Hoy no lució la estrella de tus ojos. Náufrago de mí mismo, húmedo del abrazo de las ondas, llego a la arena de tu cuerpo en que mi propia voz nombra mi nombre, en que todo es dorado y azul como un día nuevo y como las espigas herméticas, perfectas y calladas. En ti mi soledad se... | |
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Percibo lo secreto
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
Percibo lo secreto, lo oculto: ¡Oh vosotros señores! Así somos, somos mortales, de cuatro en cuatro nosotros los hombres, todos habremos de irnos, todos habremos de morir en la tierra. Nadie en jade, nadie en oro se convertirá: En la tierra quedará guardado. Todos nos iremos allá, de... | |
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Llagado de su mano
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
La ilusión serpentina del principio me tentaba a morderte fruto vano en mi tortura de aprendiz de magia. Luego, te fuiste por mis siete viajes con una voz distinta en cada puerto e idéntico quemarte en mi agonía. Lascivia temblorosa de las tardes de lluvia cuando tu cuerpo balbucía... | |
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Misterios gozosos
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Ah, nunca, nunca más la conocida ternura, la palabra pequeña, familiar, que cabía en mi boca. Nunca ya mi cabeza segada dulcemente por la mano más próxima. Nunca la juventud como una casa espaciosa, asoleada de niños y de pájaros. Adiós para la tierra que en mi torno bailaba... | |
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Mujeres
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Julio Torri Por Julio Torri | |
Siempre me descubro reverente al paso de las mujeres elefantas, maternales, castísimas, perfectas. Sé del sortilegio de las mujeres reptiles los labios fríos, los ojos zarcos que nos miran sin curiosidad ni comprensión desde otra especie zoológica... | |
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Nocturno a Rosario
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Manuel Acuña Por Manuel Bernal | |
Pues bien! yo necesito decirte que te adoro decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto y al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. II Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días estoy enfermo y pálido... | |
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Idilio
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Jaime García Terrés Por Jaime García Terrés | |
Adolezco de fútiles cariños unos con otros ayuntados. Bebo no sin ternura mi taza de café. Conservo retratos azarosos y animales domésticos. Me absorben los rumores de la calle, Los muros blancos al amanecer, la lluvia, los jardines públicos. Mapas antiguos, mapas nuevos, llenan mi casa... | |
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Conejo
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Verano calentura pasajera abre la flor y se emborracha el día verano gritador de compañía al cuerpo trepa como enredadera el verano me tiene toda entera y me penetra con alevosía si hasta se escuchan ruidos de alegría donde el conejo tiene madriguera... | |
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Fiumiccino
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Enzia Verduchi Por Enzia Verduchi | |
Sobrentendido es no hablar de aquel diciembre, mencionar siquiera el tintineo de los cubiertos y los cuentos para niños hartos en el avión. Nadie puede olvidar en un trazo de crayola, por colorido que sea, a quienes sirvieron el ambigú ignorantes de que sería su última cena... | |
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Las amigas misteriosas
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
las amigas misteriosas del poeta, escribió el joven Nervo. Entre las perlas negras que el poeta reunió en su juventud encuentro algunas que ahora pulo, engasto y renuevo en el collar de mis libros de diciembre. Mis amigas misteriosas han enviado mensajes hacia el final del año y al inicio del nuevo... | |
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Al filo de su cuerpo
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Tiene el cabello negro y los ojos que, desde ahora, son mis ojos. Despierto y la contemplo, o tal vez duermo y sueño al filo de su... | |
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Al lector
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Juan Domingo Argüelles Por Juan Domingo Argüelles | |
Aquí están los rencores. Los escribí pensando en ti. Creí por un momento que eran flores que amanecían en abril. Pero al poner la mano me han herido, ¡puta, si me han herido!, me han lastimado hasta sangrar, hasta aullar de dolor, hasta quejarme inmensamente en la noche... | |
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Los ojos verdes
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Solemnidad de tigre incierto, ahí en sus ojos vaga la tentación y un náufrago se duerme sobre jades pretéritos que aguardan el día inesperado del asombro en épocas holladas por las caballerías. Ira del rostro, la violencia es río que despeña en la quietud el valle, azoro donde el tiempo se abandona a una corriente análoga... | |
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De mutilaciones
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Un día dices: la uña. ¿Qué es la uña? Una excrecencia córnea que es preciso cortar. Y te la cortas. Y te cortas el pelo par estar a la moda y no hay en ello merma ni dolor. Otro día viene Shylock y te exige una libra de carne, de tu carne, para pagar la deuda que le debes. Y,... | |
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Primera llamada
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
He vuelto al bosque de mi penosa adolescencia bajo cuya fronda entonces loca mis penas sacudía para que las llevaran los pájaros a donde se guarda el llanto de los hijos tristes y no, ya no es como antes, ya nada es como era y mis ojos que ahora ven de otra manera... | |
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Identidad
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
En el patio un pájaro pía, como el centavo en su alcancía. Un poco de aire su plumaje se desvanece en un viraje. Tal vez no hay pájaro ni soy ése del patio en donde estoy. De: Días hábiles | |
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Para quien pretenda conocer a un poeta
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Es difícil conocer el corazón de un poeta. A primera vista resulta fácil doblegarlo por la vanidad, ensalzarle y hasta aprenderse de memoria unas cuantas líneas suyas. Caminar a su lado y sostener el mar con la mirada, hablar de ciudades irreales, adivinar su amor y sus costumbres, su vida cotidiana... | |
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Como dicen que soy una ignorante...
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Guadalupe (Pita) Amor Por María Teresa Aviña | |
Como dicen que soy una ignorante, todo el mundo comenta sin respeto que sin duda ha de haber algún sujeto que pone mi pensar en consonante. Debe de ser un tipo desbordante, ya que todo produce hasta el soneto por eso con mis libros lanzo un reto burla burlando van los tres delante... | |
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Un año más
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Un año más sus pasos apresura; un año más nos une y nos separa; un año más su término declara y un año más sus límites augura. Un año más diluye su amargura; un año más sus dones nos depara; un año más, que con justicia avara meció una cuna, abrió una sepultura. ¡Oh! dulce amigo,... | |
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Algo sobre la muerte de Mayor Sabines (parte final)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos, poco a poco te acabas. Yo te he ido mirando a través de las noches por encima del mármol, en tu pequeña casa. Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas, otro día sin garganta, la piel sobre tu frente agrietándose, hundiéndose... | |
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Nocturno a Rosario
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Manuel Acuña Por Carmen Feito Maeso | |
Pues bien! yo necesito decirte que te adoro decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto y al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión... | |
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Mural barroco
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Escucho a Bach consciente de que esa piel que te envuelve es la misma que ahora me circunda que me llena de lirios navegantes, porque no somos dos sino algo que se cumple solemnemente en una flor. Somos una cadencia, un aria triste, un aire que se empapa con los mares del sur, algo... | |
