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25 poemas aleatorios en audio | |
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Espero curarme de ti
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una... | |
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Mi secreto
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Amado Nervo Por Enrique Rambal | |
Mi secreto? ¡Es tan triste! Estoy perdido de amores por un ser desaparecido, por un alma liberta, que diez años fue mía, y que se ha ido... ¿Mi secreto? Te lo diré al oído: ¡Estoy enamorado de una muerta! ... | |
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Alfa y omega
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Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
Encadenado a mi sangre libre Con grilletes de campanas Entro a mi siglo Por la puerta palpitante de mí mismo Y camino descalzo Por un archipiélago de almohadas Hacia la radiante oscurana del origen. Atrasa la lluvia sus relojes Y la dínamo salvaje retatúa su eje la pura turbulencia... | |
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Para nombrar a España con amor
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
País que venías a mi encuentro sin sospecharlo(¿o era yo la que caminaba hacia ti?) que estuvo siempre detrás del mar, con su aliento de sal y el deseo de la primera golondrina. Es posible que un día me reconozca en ti, en tu olor de semillas, en tus flores recién cortadas... | |
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Ola
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Hacia la arena tibia se desliza la flor de las espumas fugitivas, y en su cristal navega el aire herido, imperceptible, desplomado, oscuro como paloma que de pronto niega de su mármol idéntico el estío o el miedo que en silencios se apresura y sólo huella fuese de un viraje,... | |
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Ecuación de primer grado con una incógnita
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
En el último río de la ciudad, por error o incongruencia fantasmagórica, vi de repente un pez casi muerto. Boqueaba envenenado por el agua inmunda, letal como el aire nuestro. Qué frenesí de sus labios redondos, el cero móvil de su boca. Tal vez la nada o la palabra... | |
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Junto a tu cuerpo
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Salvador Novo Por José Luis Ibáñez | |
Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío junto a tus hombros tersos de que nacen las rutas de tu abrazo, de que nacen tu voz y tus miradas, claras y remotas, sentí de pronto el infinito vacío de su ausencia. Si todos estos años que me falta como una planta trepadora que se coge... | |
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Penélope
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Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
Aún son tus manos Las dulcísimas arañas Que suben y bajan por los hilos del arpa, Y no descansan si antes no vacían de todo fruto El nervioso follaje de la música? No quiero otra cota de mallas Ni más red aérea, Que la tejida por ti como defensa Contra las cuevas encapuchadas... | |
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La cojita está embarazada...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La cojita está embarazada. Se mueve trabajosamente, pero qué dulce mirada mira de frente. Se le agrandaron los ojos como si su niño también le creciera en ellos pequeño y limpio. A veces se queda viendo quién sabe qué cosas que sus ojos blancos se le vuelven rosas. Anda entre toda la... | |
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Cauce
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Oye la palpitación del espacio Son los tambores del verano Los pasos de la estación en celo Sobre las brasas del año Es su ruido de alas y de crótalos La crepitación de la tierra Bajo su vestidura de insectos y raíces La sed se despierta y construye Sus grandes jaulas de vidrio Allí cantas tu canción furiosa... | |
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Valle de México
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
El día despliega su cuerpo transparente. Atado a la piedra solar, la luz me golpea con sus grandes martillos invisibles. Sólo soy una pausa entre una vibración y otra: el punto vivo, el afilado, quieto punto fijo de intersección de dos miradas que se ignoran y se encuentran en mí. ¿Pactan? ... | |
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Cerezas
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Ramón Xirau Por Ramón Xirau | |
Rojas las cerezas, rojo el claustro iluminado de vidas limpias. Claridad. ¿El sol, cántico de fuego? Rojas las cerezas todo luz, todo mar todo claustro. Cireresa Octavio Pazen seu aniversario Vermelles les cireres, vermell el claustre... | |
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Accidente
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Temí... no el gran amor. Fui inmunizada a tiempo y para siempre con un beso anacrónico y la entrega ficticia capaz de simular hasta el rechazo y por el juramento, que no es más retórico porque no es más solemne. No, no temí la pira que me consumiría sino el cerillo mal prendido y... | |
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Pero en las zonas ínfimas del ojo... (Muerte sin fin)
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José Gorostiza Por José Gorostiza | |
Pero en las zonas ínfimas del ojo no ocurre nada, no, sólo esta luz ay, hermano Francisco, esta alegría, única, riente claridad del alma. Un disfrutar en corro de presencias, de todos los pronombres antes turbios por la gruesa efusión de su egoísmo de mí y de Él y de nosotros tres... | |
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Donde sólo se habla del amor
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
A los hombres, a las mujeres que aguardan vivir sin soledad, al espeso camaleón callado como el agua, al aire arisco (es el aire un pájaro atrapado), a los que duermen mientras sostengo mi vigilia, a la mujer sentada en la plaza vendiendo su silencio. En fin, diciendo ciertas cosas... | |
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En azul
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
No puedes ser tan inocente para enredar tus manos en la enmarañada cabellera del tiempo. Para tratar de besar los labios volcánicos del tiempo, sin saber que él se ha muerto desde hace muchas vueltas, se estrelló con su globo, rodando sus quimeras en su alarido azul... | |
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A Circe
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Julio Torri Por Julio Torri | |
Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Más no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante por las aguas... | |
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Siestas dogmáticas
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Francisco González Léon Por Rosenda Monteros | |
Apagado y rescoldo aroma del profuso jazmín del corredor; siesta cálida en que es pálida la emanación de la flor. Llave del agua que tintinea su gota pertinaz; grifo de cobre, donde a beber la gota de agua disfrazada de monjita se aproxima la torcaz. Siestas dogmáticas de canónigo en el coro... | |
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El caballero de la yerbabuena
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José Juan Tablada Por Sergio de Alva | |
El erudito habla del pasado y la chica loca-de-su-cuerpo..., del futuro. Un beluario de peces de colores ansía gozar del instante de azogue que le escurre entre las manos... | |
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El truco
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
Mis huesos irradian luz y mi mano se hace transparente El truco ahora consiste en dejar el papel iluminado... | |
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El regreso de Robinson Crusoe
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Enzia Verduchi Por Enzia Verduchi | |
Para Jorge Esquinca En un archipiélago del océano pacífico existen paquetes turísticos con tu nombre, paraíso para jugar al golf o al tenis, para iniciar a los recién casados: villas Dafoe, comedor Viernes, curiosidades Crusoe. Ahora sólo eres más viejo, Robinson, no tienes que... | |
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Adentro de mi vaga superficie...
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Guadalupe (Pita) Amor Por Guadalupe Amor | |
Adentro de mi vaga superficie se revuelve un constante movimiento; es el polvo que todo lo renueva, destruyendo. Adentro de la piel que me protege y de la carne a la que estoy nutriendo, hay una voz interna que me nombra; Polvo tenso. Sé bien que no he escogido la materia de este cuerpo tenaz... | |
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Dominio de la tarde
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
La luz ciega a la luz. Olas allá, olas de luz, marejadas de luz, rocas largas de luz, granos rotos de luz que la luz, allá arriba, de un manotazo brusco aniquila y congela. El cuerpo, de las cosas, tan cercano, nos resulta visible en su perfil exacto y detenido: son ya columnas sólidas de espuma en medio de la luz, bárbara y blanca... | |
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La noche llena todos los arroyos
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Homero Aridjis Por Homero Aridjis | |
La noche llena todos los arroyos las ramas inclinadas y la arboleda misma la bestia cintilante la piel que la luz hace oír el amarillo múltiple que brota en línea organizada el quieto ruido verde sembrado de rápida existencia el rayo fijo sobre cada lomo la huella de la garra que en... | |
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Esta noche yo te siento apoyada en la luz...
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Esta noche yo te siento apoyada en la luz de mi lámpara, yo te siento acodada en mi corazón; un ligero temblor del lado de la noche, un silencio traído sin esfuerzo al despertar de los labios. Siento tus ojos cerrados formando parte de esta luz; yo sé que no duermes como no duermen... | |
