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25 poemas aleatorios en audio

 
   Los columpios Los columpios de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      Por Fabio Morábito    
primeros versos

Los columpios no son noticia, son simples como un hueso o como un horizonte, funcionan con un cuerpo y su manutención estriba en una mano de pintura cada tanto, cada generación los pinta de un color distinto (para realzar su infancia) pero los deja como son, no se investigan nuevas...

 
   Letanías profanas Letanías profanas de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      Por Jaime García Terrés    
primeros versos

En oleaje caviloso digo los nombres de la grey, los nombres pardos y los candentes. Digo Santiago, Pedro, Juan; el signo de la madre plácida entre nublados laberintos; la fama quejumbrosa de los sacerdotes; los apodos rebeldes que suscita la horda. Oh denominaciones, oh ruido...

 
   Biblioteca de José Luis Martínez Biblioteca de José Luis Martínez de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Aquí no hay muertos. Ramón, a la mitad del foro, lee un poema con sabor a chía y ajonjolí. Rulfo vino a buscar a Juan: un instante de luz en las palabras. Gorostiza envuelve en llamas la soledad de los pasillos por donde José Luis Martínez, bibliófilo celeste, coloca libros detenido en el espacio...

 
   La orfandad del sueño La orfandad del sueño  de Thelma Nava

   Thelma Nava
      Por Thelma Nava    
primeros versos

Regreso de los sueños que se inclinan cada noche a recoger violetas. De tardes que se juran la lluvia a perpetuidad. De palomas que se adelantan a los acontecimientos. Regreso porque es preciso convencerse y mirar que los atardeceres cambian siempre de sitio y la lluvia no solamente se detiene en los labios...

 
   Procesional Procesional de Francisco González Léon

   Francisco González Léon
      Por Hugo Gutiérrez Vega    
primeros versos

Aquella Hermana de la Caridad: aquella Sor Asunción, que bajo la toca lleva una boca de forma de corazón. Corazón que es dilución de una escala cromática: (el color del labio superior es sonrosado, y rojo ultrasanguíneo el inferior). Aquella monja que se parece a una artista de cine...

 
   La alondra La alondra de Alberto Blanco

   Alberto Blanco
      Por Alberto Blanco    
primeros versos

La alondra construye con su canto topacios inalterados por el vuelo: paisajes remotos en lo inmediato El sol en los viñedos de las colinas y las últimas sombras en la tierra bajo el cielo plateado más que azul. Cristales nacidos de los 4 vientos: memorias de viajeros que no aceptan...

 
   El mar El mar de Salvador Novo

   Salvador Novo
      Por Salvador Novo    
primeros versos

Post natal total inmersión para la ahijada de Colón con un tobillo en Patagonia y un masajista en Nueva York. (Su apendicitis abrió el canal de Panamá.) Caballeriza para el mar continentófago doncellez del agua playera frente a la luna llena. Cangrejos y tortugas para los ejemplares...

 
   Diluvio Diluvio de Salvador Novo

   Salvador Novo
      Por Salvador Novo    
primeros versos

Espaciosa sala de baile alma y cerebro dos orquestas, dos, baile de trajes las palabras iban entrando las vocales daban el brazo a las consonantes. Señoritas acompañadas de caballeros y tenían trajes de la Edad Media y de muchísimo antes y ladrillos cuneiformes papiros, tablas, gama,...

 
   En que descubre digna estirpe a un borracho linajudo En que descubre digna estirpe a un borracho linajudo de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Ofelia Medina    
primeros versos

Porque tu sangre se sepa, cuentas a todos, Alfeo, que eres de Reyes. Yo creo que eres de muy buena cepa; y que, pues a cuentos topas con esos Reyes enfadas, que, más que Reyes de Espadas, debieron de ser de...

 
   Anunciación Anunciación de Alí Chumacero

   Alí Chumacero
      Por Alí Chumacero    
primeros versos

Inserto en soledad de palabra vertida que apenas hiriera el silencio, siento la voz del sueño con su descenso casi imperceptible y sus labios de hielo, mas no el letal dolor que de mí nace, ni la perenne dicha del misterio aclarado más allá de las cosas, del último verano de la...

 
   Diario de tu cuerpo (III) Diario de tu cuerpo (III) de Hugo Gutiérrez Vega

   Hugo Gutiérrez Vega
      Por Hugo Gutiérrez Vega    
primeros versos

De nuevo llegas a mi casa. Conoces el camino y sabes que mis cosas se han amoldado a ti. En el espejo queda tu reflejo. En la tarde de la ciudad, bajo las máquinas; en la tarde amarillenta, sucia, habitada de sombras, manchada por las prensas, vociferante río de niebla hacia la noche...

 
   Algunos Algunos de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      Por Jaime García Terrés    
primeros versos

Yo no sé muchos nombres de volcanes o selvas; esta parte del mundo para mí representa unas doscientas almas (digo doscientas por decir) que miran a lo lejos de distinta manera cada una con cierto dejo de común azoramiento. Oigo silbar el viento rústico, no rehúyo cantar a nuestra fauna ni soslayo la tierra mitológica...

 
   Pensándolo bien Pensándolo bien de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Me dicen que debo hacer ejercicio para adelgazar, que alrededor de los 50 8242;s son muy peligrosos la grasa y el cigarro, que hay que conservar la figura y dar la batalla al tiempo, a la vejez. Expertos bien intencionados y médicos amigos me recomiendan dietas y sistemas para...

 
   Mientras penetro en ti... Mientras penetro en ti... de Tomás Segovia

   Tomás Segovia
      Por Tomás Segovia    
primeros versos

Mientras penetro en ti Sonámbula Dentro de ti está un yo Penetrando una tú Los veo claramente ahora (También yo tengo cerrados los ojos). De: Figuras y melodías De la primera parte: El dios oscuro 4 de Motivos seculares

 
   Estoy triste Estoy triste de Nezahualcóyotl

   Nezahualcóyotl
      Por Raúl Dantés    
primeros versos

Estoy triste, me aflijo, yo, el señor Nezahualcóyotl. Con flores y con cantos recuerdo a los príncipes, a los que se fueron, a Tezozomoctzin, a Quaquauhtzin. En verdad viven allá en donde de algún modo se existe. ¡Ojalá pudiera yo seguir a los príncipes, llevarles nuestras flores!...

 
   El juego de los cuatro tiempos El juego de los cuatro tiempos  de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      Por Homero Aridjis    
primeros versos

Creación abrió los ojos y salió el cuervo salió el bisonte salió la luna salió el viento salió la nube salió el árbol salió la nieve etc. salió el hombre salió la estrella salió la planta salió el venado salió la piedra etc. salió el delfín y sigue Descomposición con risa...

 
   Íntegro Íntegro de Francisco González Léon

   Francisco González Léon
      Por Hugo Gutiérrez Vega    
primeros versos

Tardes de beatitud en que hasta el libro se olvida porque el alma está diluida en un vaso de quietud. Tardes en que están dormidos todos los ruidos. Las tardes en que parece que están como anestesiadas todas las flores del huerto, y en que la sombra parece más sombría, y el caserón...

 
   Estos años Estos años de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      Por Eduardo Langagne    
primeros versos

Desde Nicolás: Padre, mis ideas no están sólo en las notas que extraigo al piano, taciturno mueble, conservador, oscuro, al que le exijo actualizarse. Mi pensamiento hace florecer las plantas, abre las flores y provoca que el limonero del jardín dé limones más dulces y más grandes...

 
   Ifigenia Cruel (III) Ifigenia Cruel (III) de Alfonso Reyes

   Alfonso Reyes
      Por Alfonso Reyes    
primeros versos

Cabra de sol y Amaltea de plata que, en la última ráfaga, suspiras aire de rosas, palabras de liras, sueño de sombras que los astros desata; al viejo Dios leche difusa y grata, y, del reflejo mismo en que te miras, hacendosa hilandera, porque estiras en hebra y copos el vellón...

 
   Más que que yo mismo Más que que yo mismo de Amado Nervo

   Amado Nervo
      Por Alí Chumacero    
primeros versos

Oh, vida mía, vida mía!, agonicé con tu agonía y con tu muerte me morí. ¡De tal manera te quería, que estar sin ti es estar sin mí! Faro de mi devoción, perenne cual mi aflicción es tu memoria bendita. ¡Dulce y santa lamparita dentro de mi corazón! ...

 
   Muérdagos furiosos retintaron los árboles... Muérdagos furiosos retintaron los árboles... de Víctor Sandoval

   Víctor Sandoval
      Por Víctor Sandoval    
primeros versos

Muérdagos furiosos retintaron los árboles. Hubo una llamarada en cada objeto. La misma inquieta llama compartida por los amantes frente a sí ante la suave y lenta tela que desciende hasta que al fin, noche de luna, desnuda como un dedo ensortijado, renaces desde siempre: En tiestos...

 
   La noche llena todos los arroyos La noche llena todos los arroyos de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      Por Homero Aridjis    
primeros versos

La noche llena todos los arroyos las ramas inclinadas y la arboleda misma la bestia cintilante la piel que la luz hace oír el amarillo múltiple que brota en línea organizada el quieto ruido verde sembrado de rápida existencia el rayo fijo sobre cada lomo la huella de la garra que en...

 
   Noche múltiple Noche múltiple de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      Por Carmen Alardín    
primeros versos

Un jueves de noviembre nacimos a la noche después de haber dormido tantas veces en la diurna matriz de los presagios. Nos quedamos desnudos en la calle y escudados tras las rosas del Pekín imperial. resistimos a ciegas los lamentos del Bowery. Un jueves de noviembre desligamos del tiempo los frutos...

 
   Cantar, Feliciana, intento... Cantar, Feliciana, intento... de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Laura Castanedo     
primeros versos

Cantar, Feliciana, intento tu belleza celebrada; y pues ha de ser cantada, tú serás el instrumento. De tu cabeza adornada, dice mi amor sin recelo que los tiples de tu pelo la tienen tan entonada; pues con presunción no poca publica con voz süave que, como componer sabe, él solamente te toca...

 
   Cuerpo a la vista Cuerpo a la vista de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Pablo López del Castillo    
primeros versos

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo: tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar, tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas, tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada, sitios en donde el tiempo no transcurre,...