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25 poemas aleatorios en audio | |
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Un trotamundos
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
El anciano astroso, sucio, viendo al horizonte desaliñado manchaba las calles de Miami; enviciaba la vista esplendorosa de las calles. Y a las buenas conciencias eso les resulta mal. Traía un sombrero andrajoso, dicen algunos, era un panamá, era un bombín, una gorra de beisbolista... | |
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En la cárcel de ayer, de que me evado...
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
En la cárcel de ayer, de que me evado a la muerta distancia del olvido; con polvo, en el sendero recogido: con astillas, del tiempo desgajado; con el canto y la flor, apasionado, su perfume en el viento fallecido; con atisbos del sueño desistido, con arenas del mar nunca surcado... | |
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Espejo y agua
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Tu alma en mí dejó su fría imagen, sólo recuerdo de lo que vivías, y si al espejo miro y me reflejo allí encuentro tus ojos, tu silencio de cera con un reposo de apagado aliento, como si descendiendo arenas o un tropel de recuerdos sobre mi piel, con sosegado paso hacia el cristal... | |
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Un albañil llega a su casa
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Mírenme. Estoy borracho. 0 estoy casi borracho. Descalzo. Amanece. Remordimiento Recién llegado al aguardiente. Ahora sabemos que una piedra sin sonido Pesa en nuestras ropas. Acato lo que me dice mi madre. No estoy seguro pero es cierto Que el vecino también Ha llegado a casa tarde... | |
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De tu centro entrañable la noche se derrama...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
De tu centro entrañable la noche se derrama tú sola por los dos la traes a nuestra casa lleva su sello por los dos tu cuerpo solo huele a antiguos metales la efusión de tu sangre a luna de hondas minas y mercurial tiniebla son el fuego y la sombra un solo óxido... | |
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Tan grande, ¡ay Hado!, mi delito ha sido...
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Guadalupe (Pita) Amor | |
Tan grande, ¡ay Hado!, mi delito ha sido que por castigo de él o por tormento no basta el que adelanta el pensamiento sino el que le previenes al oído? Tan severo en mi contra has procedido, que me persuado, de tu duro intento, a que sólo me diste entendimiento porque fuese mi daño más crecido... | |
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Te quiero a las diez de la mañana
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo... | |
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Himno a la impaciencia
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Jaime Augusto Shelley Por Jaime Augusto Shelley | |
Señora, acudo al papel y a la tinta, en tiempos en los que hablar es manchar de saliva el orden confuso de las cosas. Escribo confiado a la integridad de mis versos y a la certeza de que el tiempo abrumará de semejanzas aquello que ha de ser verdad. Escribo para ti porque es como escribir para nadie... | |
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Amor
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Salvador Novo Por Salvador Novo | |
Amar es este tímido silencio cerca de tí, sin que lo sepas, y recordar tu voz cuando te marchas y sentir calor de tu saludo. Amar es aguardarte como si fueras parte del ocaso, ni antes ni después, para que estemos solos entre los juegos y los cuentos sobre la tierra seca... | |
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Julito (7)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mira la luna. La luna es tuya, nadie te la puede quitar. La has atado con los besos de tu mano y con la alegre mirada de tu corazón. Sólo es una gota de luz, una palabra, hermosa. Luna es la distante, la soñada, tan irreal como el cielo y como los puntos de las estrellas. La tienes... | |
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La piel
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Jaime Labastida Por Jaime Labastida | |
Creyente sólo de lo que toco, yo te toco, mujer, hasta la entraña, el hueso, aquello que otros llaman alma, tan unida, tan cerca de la carne mortal y voluptuosa o siempre ardiente o nunca maltratada sino dulce, oscilante entre querer y subir, adentro de la espuma... | |
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Aporte
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Carmen Alardín Por Ana Silvia Garza | |
Lo que la mar arroja no son únicamente iniquidades. De cuando en cuando el tiempo se amotina para corporeizar nuestros ensueños... y entonces llega a nuestras playas un gigante dormido, un desmayado cuerpo de profeta por el que todos claman, que casi todos esperaban, que cada hombre... | |
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Vanagloria o alabanza en boca propia
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José Emilio Pacheco Por José Emilio Pacheco | |
A pulso A fuerza Infatigablemente y sin prisa ni pausa he conquistado para siempre un sitio a la izquierda del cero El absoluto ceroel más rotundo irremontable resbaloso cero Obtuve un buen lugar en la otra fila Junto a los emigrantes expulsados de la posteridad y ésta es la historia... | |
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La libertad inútil
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Antes de morir, la vida se te vuelve fácil como cuando en un empleo aprendes la estrategia y a la hora siguiente te despiden. Algunas horas antes de morir te sientes libre. Perdiste ya los brazos entre máquinas. Impregnaste tus penas en los muros antiguos. Te quitaste la capa en que escondías los abrazos... | |
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Duración
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Negro el cielo Amarilla la tierra El gallo desgarra la noche El agua se levanta y pregunta la hora El viento se levanta y pregunta por ti Pasa un caballo blanco II Como el bosque en su lecho de hojas tú duermes en tu lecho de lluvia tú cantas en tu lecho de viento tú besas en tu lecho de chispas... | |
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Ha alzado una mano el dios...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Ha alzado una mano el dios y cae entre el hombre y la mujer su sombra. Se altera de sabor secretamente el halo en que yacías. Y viene, se nos echa ya encima, creciendo y sin llenar nunca del todo su tamaño una inminencia que quiere ya llamarse dicha... | |
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Lecciones de las cosas
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Me enseñaron las cosas equivocadamente los que enseñan las cosas: los padres, el maestro, el sacerdote pues me dijeron: tienes que ser buena. Basta ser bueno. Al bueno se le da un dulce, una medalla, todo el amor, el cielo. Y ser bueno es muy fácil. Basta abatir los párpados y no ver... | |
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Booz canta su amor
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Gilberto Owen Por Claudio Obregón y Óscar Chávez | |
Me he querido mentir que no te amo, roja alegría incauta, sol sin freno en la tarde que sólo tú detienes, luz demorada sobre mi deshielo. Por no apagar la brasa de tus labios con un amor que darte no merezco, por no echar sobre el alba de tus hombros las horas que le restan a mi... | |
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Asesinado por la lluvia
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Carmen Alardín Por Carmen Alardín | |
Esperaba rastreando por la tierra, seduciendo a las rocas con su ensueño mortal. Esperaba pintar de otro color su reja enamorada, pensando ya que nadie más lo esperaría del lado opuesto a su esperanza. Esperaba ver brotar otro arbusto de su semilla calcinada... | |
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Sonetos mayas
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Fernando Sánchez Mayans Por Fernando Sánchez Mayans | |
Incendio verde y sol alucinante gimen bajo la selva indescifrada. En la quietud la línea dibujada fina y sombría de un jaguar flotante. El cielo ahoga nubes rebosante para hechizarlas en su boca alada. Mientras las ruinas en su marejada inventan al silencio cada instante. Lengua de magia... | |
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Me pregunto
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Me pregunto y no entiendo tendrías que ser tú quien lo explicara me pregunto por qué a veces esta piedra en la dentadura que no deja salir a gusto mis palabras cuando se disponen confiadas a brotar hacia ti a correr más frescas que las cascadas de agua... | |
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Veintiseis de abril
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
Dime vida dime tiempo ¿voy demasiado aprisa? el amor como todo lo fértil tarda todo lo que ha de vivir se hace esperar es mortal arrancar de sus raíces el destino lo sé lo sé no se atropella el don no se apresura lo que germina no se roba el mañana... | |
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Sombría imagen
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Como el fúnebre aire desciende por las noches sobre los árboles, irrumpes fiel, devastadora y ciega; pueblas así de nubes y de dolientes rosas la soledad ardida del deseo y esa callada tierra de mis ojos mirando la quietud, lívida arena donde el pensamiento yace sosegado... | |
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Pietralunga
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Enzia Verduchi Por Enzia Verduchi | |
Para María Volpi Regresaste, María, a la tierra cansada que aún engendra la semilla de anís: Pietralunga del terco dialecto. Las mujeres manchan sus dedos en el aroma de las almendras, detienen la vista ante la colina preciada por su reserva de caza. Regresaste para olvidar la sombra... | |
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Sospecha crueldad disimulada, el alivio que la esperanza da
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Guadalupe (Pita) Amor | |
Diuturna enfermedad de la esperanza que así entretienes mis cansados años y en el fiel de los bienes y los daños tienes en equilibrio la balanza; que siempre suspendida en la tardanza de inclinarse, no dejan tus engaños que lleguen a excederse en sus tamaños la desesperación o la confianza... | |
