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25 poemas aleatorios en audio | |
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Lengua en garganta
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Hablo con la quijada quebrada hablo con una mano entre dientes hablo con una cabeza sin quijada hablo con una voz sin cabellos. Hablo sin lengua, hablo sin ropa, hablo sin vegetación y sin garganta, hablo desde un cuerpo sin rodillas. Si pudiera hablar sin el cuerpo, lo haría, hablaría para siempre... | |
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Un muchacho que puede amar
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
Huele a muchacha el aire de mediodía, huele a muchacha natural, y está tan cargado de olor a muchacha el aire de mediodía que estoy a punto de gritar que el aire de mediodía huele a muchacha. Me he puesto mi traje nuevo y he limpiado mis zapatos... | |
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Lejana arquitectura
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Griselda Álvarez Ponce de León Por Griselda Álvarez Ponce de León | |
Vejez, llévate todo: cutis terso donde viajaron manos persuasivas, ojos radiantes, lámparas votivas que iluminaron noches de universo. Llévate aquel andar que como en verso mis firmes piernas eran decisivas. Yo buscaba las cosas sustantivas quizá muy lejos de un afán perverso... | |
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De algo estamos confesándonos...
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Tomás Segovia Por Tomás Segovia | |
De algo estamos confesándonos emocionadamente hijos si en un agua tan limpiamente fraternal bogamos. Nunca se cierra del todo nuestra diferencia, una ironía de nuestra igualdad la tiene siempre en vilo, y hasta cuando estamos sometiendo al otro nunca hemos olvidado nuestra lengua común... | |
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La septuagésima sexta
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
de dónde nace el fuego vasta luz basta candente luz déjame pensar de dónde cómo he de sacar en claro nada entre tanta claridad de la rajada primera del oculto corte del medio de la carne de mujer ya sé de dónde de un ojo que puede construir lo que no ve... | |
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Economía doméstica
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
He aquí la regla de oro, el secreto del orden: Tener un sitio para cada cosa y tener cada cosa en su sitio. Así arreglé mi casa. Impecable anaquel el de los libros: Un apartado para las novelas, otro para el ensayo y la poesía en todo lo demás. Si abres una alacena huele a espliego y... | |
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Lamentación de Dido
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Rosario Castellanos Por Rosario Castellanos | |
Guardiana de las tumbas; botín para mi hermano, el de la corva garra de gavilán; nave de airosas velas, nave graciosa, sacrificada al rayo de las tempestades; mujer que asienta por primera vez la planta del pie en tierras desoladas y es más tarde nodriza de naciones, nodriza que... | |
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Los pericos
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Hablan todo el día y entrada la noche a media voz discuten con su propia sombra y con el silencio. Son como todo el mundo9472;los pericos 9472; de día el cotorreo, de noche malos sueños. Con sus anillos de oro en la mirada astuta, las plumas brillantes y el corazón inquieto por el... | |
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Pobre Desdémona
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
La espalda de esta luz son esos sueños tuyos, amada, que duelen al soñarse y que hacen florecer las prímulas y azahares en tus flancos. Y caen del lecho moras de grueso jugo, cuando sueñas; y zarzarrosas crecen bajo el cojín de pluma; y tiernos gansos pican, bajo el tálamo, hierbas prodigiosas del sueño enternecido... | |
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E pur si muove
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Oscar Oliva Por Oscar Oliva | |
Nada se mueve en la ciudad. Dejo caer mi mano, y nada. Respiro hondo: sólo mi pecho en esta habitación se mueve como la leche en un vaso. Días y días levantando objetos, gritando, azotando puertas, escandalizando, y nada. Nada se mueve en la ciudad. La ciudad no da señales de vida... | |
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La sexagésima segunda
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Alejandro Aura Por Alejandro Aura | |
que está desnudo que anda a saltos que ruge gime brama las órbitas de sus ojos se han abierto hacia atrás hasta fundirse que ha sido espejo de dones y crisol de fantasías el cabello le nace como una fuente negra y hosca que tira al derredor palabras sucias... | |
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Entreacto
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Carmen Alardín Por Ana Silvia Garza | |
Has bajado el telón porque una mancha de duda ensombreció los escenarios. Un héroe mutilado violaba los cadáveres y las hembras mojaban lentamente sus cabelleras en el mar. Has bajado el telón porque me evades o acaso porque temes que escuche tus palabras y las llene de algas y de... | |
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He llegado aquí
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Nezahualcóyotl Por Raúl Dantés | |
He llegado aquí, soy Yoyontzin. Sólo busco las flores, sobre la tierra he venido a cortarlas. Aquí corto ya las flores preciosas, para mí corto aquellas de la amistad: son ellas tu ser, ¡oh príncipe!, yo soy Nezahualcóyotl, el señor Yoyontzin. Ya busco presuroso mi canto verdadero, y... | |
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La memoria
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Eduardo Langagne Por Eduardo Langagne | |
La materia del canto es la memoria, no lo que viste, pues el ciego entonces no cantaría jamás. Y no es lo que escuchaste, pues el sordo no hubiera escrito dolorosamente aquella sinfonía con los coros que hacen estremecer tu corazón. Y el tacto, que es efímero, decide trasladar a la memoria lo que ha convenido que se toca... | |
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Poema de amorosa raíz
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Antes que el viento fuera mar volcado, que la noche se unciera su vestido de luto y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo la albura de sus cuerpos. Antes que luz, que sombra y que montaña miraran levantarse las almas de sus cúspides; primero que algo fuera flotando bajo el aire... | |
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Gradas
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Ramón Xirau Por Ramón Xirau | |
Las estrellas nos miran lentamente cierran sus ojos las bahías. El arco de luz cerca los cabos en la ruta del fuego, foques, banderas en las barcas, fosco el fuego atónito de las naranjas, en el aguanueva de los naranjales. Las bridas de caballos pensados, pesados, imaginados... | |
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Los azulejos
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Los espejos no cantan como antaño y el espacio no es más que una lágrima corriendo desde los ojos hasta el sueño cuando nos dan una mala noticia Como cuando se embarca la tristeza en una discusión sin más razón de ser que una súbita parvada de reflejos a un cambio en la dirección... | |
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Por eso
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Manuel Acuña Por Frank Moro | |
Porque eres buena, inocente como un sueño de doncella, porque eres cándida y bella como un nectario naciente. Porque en tus ojos asoma con un dulcísimo encanto, todo lo hermoso y lo santo del alma de una paloma. Porque eres toda una esencia de castidad y consuelo, porque tu alma es... | |
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Redoble bajo una ceiba
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Juan Bañuelos Por Juan Bañuelos | |
Padre anciano, Obrero y gran señor, Sesenta y nueve ramas se han secado En tu arbolado corazón. Padre, es claro. Yo acecho tu bastión: Me abro paso entre cedros y álamos Cuando, de pronto, soy la multitud hambrienta de una calle Aherrojada en cilicios de terror. Padre obrero, Obrero y gran señor... | |
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He aquí que estamos reunidos...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
He aquí que estamos reunidos en esta casa como en el Arca de Noé: Blanca, Irene, María y otras muchachas, Jorge, Eliseo, Oscar, Rafael... Vamos a conocernos rápidamente y a fornicar y a olvidarnos. El buey, el tigre, la paloma, el lagarto y el asno, todos justos bebemos, y nos... | |
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Asesinato sideral
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Carmen Alardín Por Ramiro Garza | |
En mi aposento tengo un prisionero que no soy yo, que no eres tú, que no es aquel que nos rompió los huesos por fabricar collares. En mi aposento tengo un prisionero que galopa en mis sienes y que me hace sudar, callar o blasfemar; y sin embargo tengo que clavarlo cada día de los... | |
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Temblorosa avanza siempre
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José Carlos Becerra Por Julio Trujillo | |
Porque tú eres puente, porque tú eres el rumor de las aguas; ansiada buscadora de aquello que el deseo avanza, eres el refuerzo con que amanece, eres la luz del mar entregada a su propia creación, absorta en el eco de su belleza. Abandonada a tu belleza, roída por el candor,... | |
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Poemas lacandones
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Poesía maya Por Enrique Lizalde (español) y Moisés Romero (maya yucateco y lacandón) | |
Versión castellana Frente a ti ofrezco mi copal, es para ti. Ofrécelo al padre, es para ti, elévalo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol, es para ti, ofrécelo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol para ti, para ti. Frente a ti hago mi don, de nuevo, para... | |
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Consejos a una niña tímida o en defensa de un estilo
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Marco Antonio Montes de Oca Por Marco Antonio Montes de Oca | |
Me gusta andarme por las ramas. No hay mejor camino para llegar a la punta del árbol. Por si no bastaran, me da náuseas la línea recta; prefiero el buscapiés y su febril zigzag enflorado de luces. Y cuando sueño, veo frontones apretujados de joyas donde vegetaciones de relámpagos duran hasta que enhebro en ellos conchas... | |
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Julito (2)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mamá, tengo la barriga llena de hambre, dice. Y la mamá ríe y le trae la leche. Al rato, ya dormido, se sobresalta y mueve los brazos y las piernas. La mano de la madre le acaricia la espalda, se queda quieto. En su plácido rostro el corazón descansa. Vienen las estrellas en aviones... | |
