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25 poemas aleatorios

 

   La siembra

   Margarito Cuéllar

primeros versos

A Vicente Quirarte A diario riego el árbol de mis poemas. Corto su fruto dulce, amargo o con espinas. Le podo las licencias marchitas, lo libero de larvas y quistes. Los catadores reclaman lo mal que anda mi siembra. Definitivo: retiran mis versos del firmamento. Yo miro transitar ríos de saliva, ...

 

   De Lidia

   Enrique Fernández Granados

primeros versos

Gimes, y en vano a la cerrada puerta llamas de Cloe, que al divino ruego de amor nunca ha cedido. Duerme, y no la despierta ni el más vehemente ruego, ni el más hondo gemido. Vete: cual Cloe fría está la noche; y en la niebla bruna, ya su disco de plata tiende a ocultar la luna. ...

 

   El sabio

   Poesía náhuatl

primeros versos

El sabio: una luz, una tea, una gruesa tea que no ahuma. Un espejo horadado, un espejo agujereado por ambos lados. Suya es la tinta negra y roja, de él son los códices, de él son los libros de pinturas. El mismo es escritura y sabiduría. Es camino, guía veraz para otros. ...

 

   No quiero, pese a todo...

   Fabio Morábito

primeros versos

No quiero, pese a todo, muros gruesos, tan gruesos que no oiga el silencio de los otros, hecho de algunas voces y ruidos que se filtran por los muros, avisos de la vida que transcurre al lado, abajo, arriba, en contra mía; quiero unos muros que me aíslen levemente, contar con el silencio...

 

   Jiga

   Tomás Segovia

primeros versos

Échame un vistazo al menos de arriba abajo mírame cómo estoy de cabo a rabo enamorado tengo enamorados los ojos y tengo la boca enamorada y tengo el pie izquierdo enamorado y mucho más el pie derecho tengo también enamoradas las espumosas ingles...

 

   Europa: Puerto sin mar

   Carmen Boullosa

primeros versos

En el puerto, un bosque de containers reemplaza a las gaviotas, y los perros husmeando en los basureros, a los osos, atados a una cuerda, bailando al tambor también esclavo. ¿Dónde están las prostitutas que los marinos buscan, las meretrices de espaldas desnudas, ...

 

   Espejo y agua

   Alí Chumacero

primeros versos

Tu alma en mí dejó su fría imagen, sólo recuerdo de lo que vivías, y si al espejo miro y me reflejo allí encuentro tus ojos, tu silencio de cera con un reposo de apagado aliento, como si descendiendo arenas o un tropel de recuerdos sobre mi piel, con sosegado paso hacia el cristal cayeran. ...

 

   Seismona

   Samuel Noyola

primeros versos

Voy a arrojar un número de granos. Casi caso la pluma con papel en un pacto de signos deslenguados: forcejeo de ideas emplumadas. Seismona duerme con un arco para mojar las flechas en el sueño. Desplaza sobre el llano la memoria, se cruza con la sombra del venado y las huellas ...

 

   Saudade

   Manuel Maples Arce

primeros versos

Estoy solo en el último tramo de la ausencia y el dolor hace horizonte en mi demencia. Allá lejos, el panorama maldito. ¡Yo abandoné la Confederación sonora de su carne! Sore todo su voz, hecha pedazos entre los tubos de la música! En el jardín interdicto -azoro unánime- ...

 

   Para los que llegan a las fiestas...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Para los que llegan a las fiestas ávidos de tiernas compañías, y encuentran parejas impenetrables y hermosas muchachas solas que dan miedo pues no uno sabe bailar, y es triste ; los que se arrinconan con un vaso de aguardiente oscuro y melancólico, y odian hasta el fondo su miseria, ...

 

   Cuando duermes

   Sabeli Ceballos Franco

primeros versos

No me atrevo a mirarte sin motivo. Y si duermes, necesito una razón para no verte. Porque es como si un ángel dormitara en tus pestañas. Y es difícil discernir quién está velando a quién. Es como si el mar que hay en tu frente fuera playa y tu boca una lanchita atascada entre un coral. ...

 

   La agonía blanca

   Luis G. Urbina

primeros versos

Blanca como esta noche no he visto cosa alguna: ni el mármol, ni la nieve, ni el armiño. Semeja el cielo, un gran abismo de plata, que refleja su luz, en otro abismo de cristal: la laguna. Sólo, de tarde, en tarde, pasa, pequeña y bruna, la góndola, que efímero surco ondulante deja; y cuando, ...

 

   El recuerdo

   Carlos Pellicer

primeros versos

En las horas en que el paisaje se vacía —todo se lo han llevado las nubes—, los objetos de familia, las palabras íntimas. En una soledad de todas las cosas, ciego, mudo, sólo me quedan unos cuantos dedos para tocar las piedras y las rosas que tú tocaste o que solamente rozó...

 

   Mi madre ya no ha ido al mar

   Fabio Morábito

primeros versos

Mi madre ya no ha ido al mar lleva una buena cantidad de años tierra adentro, un siglo de interioridad cumpliéndose. Se ha resecado de sus hijos y vive lejos en toros consanguíneos. Es como una escultura de sí misma y sólo el mar que quita el fárrago acumulado en la ciudad puede acercarla ...

 

   Los surfeadores

   Fabio Morábito

primeros versos

Miro a los surfeadores con envidia: ellos se saben atener a su propósito, suspenden sus pasiones, se simplifican donde el mar se descorteza, saben el arte de no gravitar, o gravitar lo mínimo, y encuentran el camino menos arduo. En todo, a lo mejor, hay un camino así, hay una línea de menor...

 

   herido busco mi país...

   Rogelio Guedea

primeros versos

herido busco mi país. busco tu nombre. busco la calle donde te conocí. me caían sombras. me caías. tú llorabas. me salpicabas tu tristeza. tu tristeza era como mi país. tenía árboles. animales. unos arroyos que no acababan. tu tristeza salpicaba mi país y yo nadaba con brazos y pies en mi derrota. ...

 

   Mujer dormida

   Hugo Gutiérrez Vega

primeros versos

Nuestras vidas son los ríos... Jorge Manrique Desde aquí veo tu casa rodeada por el aire de esta mañana lívida. Veo tu puerta cerrada y el balcón entreabierto, siempre entreabierto para librarte de los sueños malos. Me asomo y veo tu cuerpo entre las sábanas, siento tu respiración lenta. ...

 

   El predestinado

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Bajo el ronco motín que grita muerte, el sagrado bajel cruje de suerte que semeja reír - El genio es fuerte; Y aun ante indicio, de locura o dolo, no culpa de falaz a Marco Polo, y se obstina en creer, inmenso y solo. Su fe suele medrar cuando vacila... ¡Así la llama del hachón oscila al viento, ...

 

   Visita a un oratorio arcaico (II)

   Tomás Segovia

primeros versos

Colección reservada de sonetos votivosII ¿Qué sabes tú, qué sabes tú apartada injustamente en tu cruel pureza; tú sin vicio, sin culpa, sin bajeza, y sólo yo lascivo y sin coartada? Rompe ya esa inocencia enmascarada, no dejes que en mí solo el mal escueza; que responda ...

 

   El saúz

   José Juan Tablada

primeros versos

Tierno saúz casi oro, casi ámbar, casi luz

 

   Amor

   Antonio Plaza

primeros versos

¿Por qué si tus ojos miro me miras tú con enojos, cuando por ellos deliro, y a la luz del cielo admiro en el éter de tus ojos? Cansado de padecer y cansado de cansarte, y queriendo sin querer, finjo amor a otra mujer con la ilusión de olvidarte. No es mi estrella tan odiosa: que en fugaces amoríos, ...

 

   Piedra de sol (Fragmento XII)

   Octavio Paz - Homenaje

primeros versos

-no pasa nada, sólo un parpadeo del sol, un movimiento apenas, nada, no hay rendición, no vuelve atrás el tiempo, los muertos están fijos en su muerte y no pueden morirse de otra muerte, intocables, clavados en su gesto, desde su soledad, desde su muerte sin remedio nos miran sin mirarnos, ...

 

   Canto de un dios mineral

   Jorge Cuesta

primeros versos

Capto la seña de una mano, y veo que hay una libertad en mi deseo; ni dura ni reposa; las nubes de su objeto el tiempo altera como el agua la espuma prisionera de la masa ondulosa. Suspensa en el azul la seña, esclava de la más leve onda, que socava el orbe de su vuelo, ...

 

   Guía de la Ciudad de México

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Desde las Lomas Heights, donde aún habitan, gozosos, los políticos enriquecidos, los antiguos banqueros, con su blanca (o verde) faz atónita y una numerosa flotilla de grandes capitanes de la industria y el comercio (que siguen nadando en la corriente, antes de que Neza los devore) ...

 

   Segador

   Carlos Pellicer

primeros versos

El segador, con pausas de música, segaba la tarde. Su hoz es tan fina, que siega las dulces espigas y siega la tarde. Segador que en dorados niveles camina con su ruido afilado, derrotando las finas alturas de oro echa abajo también el ocaso. Segaba las claras espigas. Su pausa era música. ...