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25 poemas aleatorios

 

   Qué frágil es la luna

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

a Joaquín Vásquez Aguilar. Mejor es acostarse a morir temprano a solas sin que nadie interrumpa las alas ni las hojas para no estar cansado al mar siguiente . Joaquín Vásquez Aguilar. Qué frágil es la luna Qué injusto el mar de alcohol Que amainó tus heridas Noche ...

 

   Los visitantes

   Fernando Sánchez Mayans

primeros versos

De la infinita soledad de la noche dos ángeles nocturnos llegaron a tomar un café. Bajaron iguales de la mano del aire fresco traspasado de estrellas. De la ciudad vinieron silenciosos como dos sombras distintas. Uno tenía un nombre que parecía el sonido duro de una región...

 

   Grande es el odio (2)

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Y el miedo es una cosa grande como el odio. El miedo hace existir a la tarántula, la vuelve cosa digna de respeto, la embellece en su desgracia, rasura sus horrores. Qué sería de la tarántula, pobre, flor zoológica y triste, si no pudiera ser ese tremendo surtidor de miedo, ...

 

   Señales en el espejo

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

La voz del corazón ya no me sirve el aire se estremece al contacto de las nubes como un rumor de viento marino marejada de las horas lentas que tocara los márgenes del tiempo busco el signo revelador de la existencia en la sutil esencia de la arcilla. De: Tramontana ...

 

   Muerte danzante

   Carmen Alardín

primeros versos

Muerte, ya estamos en la pista de baile. Quien no baila no aleja las costras de la maledicencia, y el vals promete mucho, bailar no cuesta nada. Brilla el salón y aprietas mi cuerpo contra el aire dulcísimo. Un poco más y serás mía, y agotarás el aire enardecido para cortarme...

 

   Grecia

   Homero Aridjis

primeros versos

Otro viento rosa otra agua lava las mismas ruinas y el mismo polvo con otra arena se esculpe el cuerpo humano otros ojos pulen su mirar, su forma, dejan en el suelo una nariz un pie donde volaba un dios un perro orina un idiota ríe se abre una mano dos insectos copulan...

 

   Bajo el volcán

   Maricruz Patiño

primeros versos

La Voz I El viento recorta el perfil de su lomo inclinado El corazón del volcán está encendido fiesta de luces, cuando el sol caprichoso aparece quemándolo todo En el centro de la tierra estallan nubes Piedras y ceniza brota de un corazón de fuego cálida intocada Apenas un mal ...

 

   Nocturno a mi madre

   Carlos Pellicer

primeros versos

Hace un momento mi madre y yo dejamos de rezar. Entré en mi alcoba y abrí la ventana. La noche se movió profundamente llena de soledad. El cielo cae sobre el jardín oscuro. Y el viento busca entre los árboles la estrella escondida de la oscuridad. ...

 

   Voz

   Elsa Cross

primeros versos

Tu voz contra el atardecer. El viento empuja sobre el cristal las ramas de los altos encinos. Tu voz llena el espacio. Y no hay instrumentos para tu canto. Tu voz dibuja signos en el viento La noche va bordeando en silencio ese núcleo donde la luz se detiene todavía mientras tu voz, ...

 

   Nadie ha tirado estas hojas...

   Víctor Sandoval

primeros versos

Nadie ha tirado estas hojas, las trae un viento maduro y macizo de fustas y golpes categóricos. Las hojas contradicen a la estación y al día. Si abro la mano duerme en el fondo una moneda. Los hombres, de corazón bicorne y suspirante, son dueños de las contradicciones, de las hojas ...

 

   Estatua de sal

   Nohemí Sosa

primeros versos

I Mi flama no alcanzó tu fuego para despertar en espejo de sal. Batí palmas, destrenzé mi pelo y el amanecer fue tal como otros, sólo escuché el diálogo de la fuente sosiega en contraste con mi interior. II Pusé en tu mano un cuarzo, retorné sola, te dejé el tiempo para que volvieras. ...

 

   Fósiles (IV)

   Jair Cortés

primeros versos

Dicen que las alas son un instante, una mueca gris, tardía, y son quizá el destino vegetal de la libélula, los brazos de una nave antigua, los remos de la barca perdida en el fallido cálculo de su destino. Yo digo que las alas en algún tiempo fueron campanas, volaron alto y descendieron ...

 

   Pétalos quemados...

   Jaime Sabines

primeros versos

Pétalos quemados, viejo aroma que vuelve de repente, un rostro amado, solo, entre las sombras, algún cadáver de uno levantándose del polvo, de alguna abandonada soledad que estaba aquí en nosotros: esta tarde tan triste, tan triste, tan triste...

 

   Te miro mirarte en mi cuerpo...

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

Te miro mirarte en mi cuerpo, ser el eco de mis miembros. Atrevo el contorno de tu sexo. Nada puede vencer la crudeza del silencio. Nada puede el fragor de la carne ni el húmedo roce, nada la memoria del estruendo. Nada puede el silencio en contra del silencio. Es esta la materia del ...

 

   Me besaba mucho

   Amado Nervo

primeros versos

Me besaba mucho; como si temiera irse muy temprano... Su cariño era inquieto, nervioso. Yo no comprendía tan febril premura. Mi intención grosera nunca vio muy lejos... ¡Ella presentía! Ella presentía que era corto el plazo, que la vela herida por el latigazo...

 

   El éxtasis del silencio

   Enrique González Martínez

primeros versos

Del viejo parque en el rincón lejano, echo para el amor tibio y discreto, aspiraba el secreto de la muda caricia de tu mano... Todo callaba en torno solamente en alas del ambiente, un concierto de aromas ascendía alrededor de tu alma y de la mía, callaban brisas, pájaros y fuentes... ...

 

   Refranes

   Octavio Paz

primeros versos

Una espiga es todo el trigo Una pluma un pájaro vivo y cantando Un hombre de carne es un hombre de sueño La verdad no se parte El trueno proclama los hechos del relámpago Una mujer soñada encarna siempre en una forma amada El árbol dormido pronuncia verdes...

 

   Diálogo del sabio y su discípulo

   Rosario Castellanos

primeros versos

Cuando decimos yo nos atamos al cuello una vocal redonda, una cuerda de ahorcar; nos taladramos la nariz con un aro como el que rige al buey; nos ceñimos grillete de prisionero. Círculo de exclusión, rómpelo, sáltalo. Tus ojos son poliédricos como los de la avispa. Cuando lo miras ...

 

   el tiempo y su amistad fingida

   Blanca Mateos

primeros versos

el tiempo se escurre por callejas sinuosas y sombrías indiferente inconmovible negándose a perdonar y obrar milagros y va renunciando a todo a los días a las noches para pasearse por laberintos cifrados en su curva dejando a su paso un rastro cargado de penumbras de soles ...

 

   Cantares

   Guillermo Prieto

primeros versos

Yo soy quien sin amparo cruzó la vida En su nublada aurora, niño doliente, Con mi alma herida, El luto y la miseria sobre la frente; Y en mi hogar solitario y, agonizante, Mi madre amante. Yo soy quien vagabundo cuentos fingía, Y los ecos del pueblo que recogía Torné en cantares; Porque era el pueblo ...

 

   Si me dejas…

   Jaime Sabines

primeros versos

Si me dejas arrancarte los ojos, amor mío, me harías feliz. Quisiera quemarte el corazón, sellarte la memoria. No quiero que me ames. Quiero dejarte la boca para que me hables...

 

   Sonetos bíblicos (II) Sulamita

   Concha Urquiza

primeros versos

Pues ya si en el exido De hoy más no fuere vista ni hallada, Diréis que me he perdido, Que andando enamorada... San Juan de la Cruz Cántico espiritual Atraída al olor de tus aromas Y embriagada del vino de tus pechos, Olvidé mi ganado en los barbechos Y perdí mi canción entre las pomas. ...

 

   Ella violenta y pública...

   Homero Aridjis

primeros versos

Ella violenta y pública en el peregrinaje lento de las horas que resbalan coloreándose hacia el alba ella exterminada y recobrada por batallones en su misma mano faz que se dobla en el arco haciéndose durar plenitud quebranto inclinación centro donde el esplendor se esparce ...

 

   Poema encontrado en un rincón

   Eduardo Langagne

primeros versos

Los amantes fueron un día adolescentes se arrancaron con furia el cordón umbilical para entrar en algún cálido lugar de la mañana Se cubrieron con sábanas oscuras dolorosas y limpias y empezaron a odiar quiero decirse amaron

 

   Déjame

   Homero Aridjis

primeros versos

Déjame estoy lleno de ti, no te perderé, llevo conmigo tu esperanza invicta y los diluvios de tu claustro; he visto levantarse de tus pupilas el sentimiento inaugural del hombre, pero todavía no tengo la sangre y la tierra y la palabra no me pertenecen ...