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25 poemas aleatorios | |
Cuando inabarcable tu voz se cumple como el primer día no es palabra esa voz, no tiene rostro de oscilante esfinge: es turbulencia coloidal de apetitosas llamas químicas, masa de lo mutante en su amargor confuso que repite la selva de sus vivientes aguaceros, ... | |
¿Por qué te tapas? Al pasar junto a mi lado, te tapas con el rebozo. ¿Pues qué crees estoy sarnoso o que estoy descomulgado? Pues no tengo nada de eso, pues mi defecto mayor es el tenerte este amor que sin miedo te confieso. Si no tienes voluntad siquiera de contestarme, ... | |
Cuando en la calma de la noche quieta triste y doliente la zandunga gime, un suspiro en mi pecho se reprime y siento de llorar ansia secreta. ¡Cómo en notas sentidas interpreta esta angustia infinita que me oprime! ¡El que escribió esa música sublime fue un gran compositor y un gran poeta! ... | |
¿Hasta dónde la tinta escribe un verso? Letras de tinta borro Vino tinto en la piel Piel de no verte Piel a piel la distancia Tinta el papel de rojo ocre Y cobre ausente Está tinto el amor Voy a beberte. San Cristóbal de las Casas, 1994. ... | |
Ya lleva el viento su canción por el valle y en la rama estalla una flor de plumas con su canto batir de alas en el silencio de la campana Son casi las seis y en el árbol los pájaros tienen una fiesta. De: Del mundo y otros cielos. 2004 | |
Mi mano en el espejo es algo más que un paso derrotándome la carne. Brillan sus cinco dagas temerosas como excavando letras vírgenes en la cera imantada del silencio. Viene buscando tierras prometidas de más allá del nilo de su llanto. Mi mano en el espejo se diluye, ... | |
Al alba los gallos norteños Cantan en sordina y en sueños. Para el kikinki De los gallos del Sur Las estrellas del alba son granos de maiz Del cielo en la plazuela escampada y azul... Clarineria. Clangor. Por la clarinada superior Cada clarín porfía. Diana de la Gallera, Tempranero rumor ... | |
Con el alma en rastras. Con este ángel custodio de la conciencia aún borracho y maldiciente. Despertar sin la certeza de cuándo se largaron los sentidos ni cuándo llegó finalmente el sueño. Con el cuerpo lastimado en sus cinco puntos cardinales. Con este miedo que reaparece donde el viento ... | |
Yo no dudo, Lizarda, que te quiero, aunque sé que me tienes agraviado, mas estoy tan amante y tan airado que afectos que distingo no prefiero. De ver que odio y amor te tengo, infiero que ninguno estar puede en sumo grado pues no le puede el odio haber ganado sin haberle perdido amor ... | |
I En la sombra de la vida, que es una sola, alta, profunda y misteriosa cae un eco de destinos imposibles. La humanidad anda sin aliento, cautiva, rompiendo sus silencios. Llega el viento, trae su rostro, su espejo, ánimo de flor en tierra. El alba nace en la comisura de sus labios, ... | |
Yo vine al mundo en la ciudad más prostituida, más circular, más envidiada, todo se deteriora al acercarse a ella, todo trabaja en su favor para dejarla inalcanzable. A lo mejor se nace siempre así, a lo mejor todos nacimos en Alejandría. Jamás he de volver a verla porque mi edad, mis versos... | |
Insensibles a fiestas y grimas y con alas de luz de centellas, pero esquivos a cautas doncellas, difundíos por gentes y climas. No sois gemas inmunes a limas y con lampos de fijas estrellas, Sino chispas de golpes y mellas y ardéis lascas de piedras de simas. Pero hay siempre valer en las rimas. ... | |
El azul es el verde que aleja -verde color que mi trigal tenía-; azul... de un verde, preso en lejanía, del que apenas su huella se despeja. Celeste inmensidad, donde mi queja tiende su mudo velo noche y día, para buscar el verde que tenía, verde en azul... allá donde se aleja... Mi angustia, ... | |
La vida huyó en el lamento de no tenernos imposibilidad que me aventuró a otras tierras y a ti a otro cielo. La piel se nos fue transparentando Dejaste hijos que contarían que el abuelo en vez de ojostenía mordidas de noche Yo me enredé en papelesde tonalidades blancas que olía ... | |
A veces uno toca un cuerpo y lo despierta por él pasamos la noche que se abre la pulsación sensible de los brazos marinos y como al mar lo amamos como a un canto desnudo como al solo verano Le decimos luz como se dice ahora le decimos ayer y otras partes lo llenamos ... | |
Ardía el caballero con sus ojeras rotas llameaba su piel e iluminaba la ciudad Moría de hambre el capitán Fiallo acostado en su lecho de una bruta piel de toro y un leño por almohada brasa de muerte y soledad rezos y campanadas esquilas como cementerios del aire ... | |
Estás en mí, como latido ardiente, en mis redes de nervios temblorosos, en mis vetas de instintos borrascosos, en los mares de insomnios de mi frente. Estás fuera de mí, como corriente de voces imprecisas, de sollozos, de filos de secretos tenebrosos. de roces de caricia inexistente. Me cubres ... | |
De tu mirada llena las bienaventuranzas aguardamos, rotundo sol de mayo: Aquellos cuerpos en la calle solos están. Huye la pena misma de su lado. Catástrofes y fiebres asédianlos ajenas a distancia. Y les niega raíces la tierra que su sombra hiere. No permitas que rueden abolidos ... | |
Montes de orégano en la noche crecen y se diluyen en la madrugada. Un árbol es la torre de la iglesia. Voltear la carga y aromar el aire. En silencio los pájaros escuchan. Andar como sonámbulos entre cerros; despuntar de mañana: Es la estrella en el polvo erizada de espinas. ... | |
I Negro el cielo Amarilla la tierra El gallo desgarra la noche El agua se levanta y pregunta la hora El viento se levanta y pregunta por ti Pasa un caballo blanco II Como el bosque en su lecho de hojas tú duermes en tu lecho de lluvia tú cantas en tu lecho de viento tú besas en tu lecho de chispas ... | |
Encadenado a mi sangre libre Con grilletes de campanas Entro a mi siglo Por la puerta palpitante de mí mismo Y camino descalzo Por un archipiélago de almohadas Hacia la radiante oscurana del origen. Atrasa la lluvia sus relojes Y la dínamo salvaje retatúa su eje la pura... | |
Te mataré sin tañer las campanas y sin doblar los goznes del insomnio. Te mataré sin la espada de Damocles, ni los principios de Arquímedes. Sin votos académicos ni juramentos falsos; casi sin zapatillas de charol... Sin la cita del toro entre la arena... Nada más por el gusto de... | |
El presente es perpetuo Los montes son de hueso y son de nieve están aquí desde el principio El viento acaba de nacer sin edad como la luz y como el polvo Molino de sonidos el bazar tornasolea timbres... | |
¿Qué otra cosa sino este cuerpo soy alquilado a la muerte para unos cuantos años? Cuerpo lleno de aire y de palabras, sólo puente entre el cielo y la tierra. 2 Si el hombre está hecho a semejanza de Dios, o Dios a semejanza del hombre... | |
Sombra entrepernada con la carne tu cuerpo que en el mío se estremece qué infiernos de la fiebre qué soledades nos habitan en la cúspide absoluta de la llama atajo de la muerte retorno de la piel humedecida(era preciso hundirsepara lamer el fondo del pantano) estallan ardientes ... | |
