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25 poemas aleatorios

 

   Monólogo

   Octavio Paz

primeros versos

Bajo las rotas columnas, entre la nada y el sueño, cruzan mis horas insomnes las sílabas de tu nombre. Tu largo pelo rojizo, relámpago del verano, vibra con dulce violencia en la espalda de la noche. Corriente oscura del sueño que mana entre las ruinas y te construye de nada: ...

 

   Tratado de la desesperación: los peces

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Siempre medita el agua del acuario Piensa en el pez salobre y en su vuelo reptantebreves alas de silencio El entrañado en penetrables líquidos pasadizos de azoque en donce hiende su sentencia de tigre su condena a claridad perpetua o ironía de manantiales muertos tras dormidas ...

 

   Me dueles

   Jaime Sabines

primeros versos

Me dueles. Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza, córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor. Entre los escombros de mi alma búscame, escúchame. En algún sitio mi voz, sobrevive, llama, pide tu asombro...

 

   Cristales

   Blanca Luz Pulido

primeros versos

Oculta en su prisión de sombras, labra la luz su sueño de constancia en los cristales. I El granate es un ejercicio de sangre derramada en el profundo mármol de tu cuello El granate y su memoria de opulencia son, en la enramada de tus venas, la herida luminosa de la tierra que se mira surgir, ...

 

   A través

   Octavio Paz

primeros versos

Doblo la página del día, escribo lo que me dicta el movimiento de tus pestañas.* Entro en ti, veracidad de la tiniebla. Quiero las evidencias de lo obscuro, beber el vino negro: toma mis ojos y reviéntalos.* Una gota de noche sobre la punta de tus senos: enigmas del clavel.* ...

 

   Las reglas del juego

   José Carlos Becerra

primeros versos

Cada uno debe entrar en su propio degüello, cada uno retocando su respiración, cultivando sus excepciones a la regla, sus moluscos solares, haciendo sus abstinencias más inclementes y más diáfanas porque la luz debe romperse allí, la eternidad debe dejar caer ...

 

   Angelus Domini

   Manuel José Othón

primeros versos

I Rompe el alba el botón de la mañana con sus dedos de niebla luminosa y en el declive del alcor se posa una nube de aerea porcelana. Abajo se despierta la sabana, el valle tiembla, yerguese la rosa, canta el madrugador y rumorosa ríe cuchicheando la fontana. Desde el redil hasta la loma albean, ...

 

   Elegía

   Gabriel Zaid

primeros versos

Yo soltaba los galgos del viento para hablarte. A machetazo limpio, abrí paso al poema. Te busqué en los castillos a donde sube el alma, por todas las estancias de tu reino interior, afuera de los sueños, en los bosques, dormida, o tal vez capturada por las ninfas del río, ...

 

   Diario de tu cuerpo (III)

   Hugo Gutiérrez Vega

primeros versos

De nuevo llegas a mi casa. Conoces el camino y sabes que mis cosas se han amoldado a ti. En el espejo queda tu reflejo. En la tarde de la ciudad, bajo las máquinas; en la tarde amarillenta, sucia, habitada de sombras, manchada por las prensas, vociferante río de niebla ...

 

   Miami flamingo

   Enzia Verduchi

primeros versos

El sol que baña la costa Florida no es el mismo que engarza en el sueño del niño. Flamingo de yeso y plástico, flamígera Habana Chica. ¿Se puede ser hipócrita a los seis años? La ilusión va en portalápices, en la bolsa sin fondo de mi madre, en las cachuchas beisboleras de los viejos ...

 

   Detente sombra

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Detente, sombra de mi bien esquivo, imagen del hechizo que más quiero, bella ilusión por quien alegre muero, dulce ficción por quien penosa vivo. Si al imán de tus gracias, atractivo, sirve mi pecho de obediente acero, ¿para qué me enamoras lisonjero si has de burlarme luego ...

 

   Otra vez

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

Lo mejor del amor es la distancia y el encuentro otra vez, cuando ya nada tengo que decirte y los dos recordamos aquellos años que se han ido, aquel tiempo feroz que temblaba en tus manos y esa imagen de ayer (recordarla es vivirla) marcada para siempre en la memoria, ...

 

   Las amigas misteriosas

   Eduardo Langagne

primeros versos

Entre las perlas negras que el poeta reunió en su juventud encuentro algunas que ahora pulo, engasto y renuevo en el collar de mis libros de diciembre. Mis amigas misteriosas han enviado mensajes hacia el final del año y al inicio del nuevo. No son exactamente...

 

   Análisis de una situación doméstica

   Hugo Gutiérrez Vega

primeros versos

Como si no supieras que la noche toca ya en los antiguos ventanales, como ignorando al astro que destruye las risas de la tarde, suavemente persistes en la feliz tarea de remendar las cosas, ocultar deterioros y presentar las almas de la casa rotitas, pero limpia, ...

 

   La negra fea

   Efraín Huerta

primeros versos

¡Outside!, volvió a chillar la negra fea del bar. ¡Outside!, volvió a chillar con una voz más negra que su negro mirar. ¡OK!, negra maldita, negrita fea del bar. OK. Con tu chillar me llevo una bendita visión de Nueva Orleáns.

 

   Último

   Victor Hugo Piña Williams

primeros versos

Canto azuceno o anémona del frío, el curso procuroso y procuroso de la voz lidiada hace cima y cerco de su cisma, ya castillo que se pone asedio a sí mismo. ¡Gran cosa tuviera que ser el poema para fundar tal enclave torreado y arcifinio donde la guerra sin paz no gana! Y el hombre de verso ...

 

   En memoria de mi perro

   Luis G. Urbina

primeros versos

Del raído jergón en que yacía mi perro moribundo, alzó la testa, la gran testa escultórica, orgulloso y altivo, como un dios agonizante. En sus ojos, profundos y febriles, súbitamente se encendió un relámpago de amor inmenso. Mi tristeza entonces quiso asomarse a mis pupilas para dar ...

 

   Eternidad

   Amado Nervo

primeros versos

¡La Muerte! Allí se agota todo esfuerzo, allí sucumbe toda voluntad. ¡La Muerte! ¡Lo que ayer fue nuestro Todo hoy solo es nuestra Nada!... ¡Eternidad! ¡Silencio! El máximo silencio que es posible encontrar. ¡Silencio!...!Ultrasilencio, y no más! ¡Oh, no más! ¡Ni una voz en la noche ...

 

   Trapecio

   Carmen Alardín

primeros versos

Tú que estabas, estás y vas conmigo por la vuelta inconclusa de las horas cuéntame qué tan hondo vacío el de la cuerda ¡y en la red protectora qué silencio! Que silenciosa urdimbre de arañas cuidadosas que tejen con recuerdos de dolor, salvación. Y qué débil el hilo ...

 

   Mi madre...

   José Luis Rivas

primeros versos

Mi madre algo tiene de maga y de palmera Se arrodilla ante mí Me unge los párpados Entre los senos Asoma su amuleto Gotas de púrpura Deslíe Por un doble desfiladero Hacia el fragante valle Con su fuente de espíritus Su corza herida Y su lecho de malva Entre dos sauces ...

 

   Encuentro con la nieve

   Vicente Quirarte

primeros versos

Nevó toda la noche y amanece la tierra inmaculada. Quién pudiera decir que bajo el manto prepara su verdor la primavera. Si la pureza existe, qué semejante es a la nieve: hoja blanca cedida por el mundo para probar que nada permanence.

 

   Una limosna

   Manuel Acuña

primeros versos

¡Entrad!... en mi aposento donde sólo se ven sombras, está una mujer muriendo entre insufribles congojas... Y a su cabecera tristes dos niñas bellas que lloran, y que entrelazan sus manos y que gimen y sollozan. Y la infeliz ya no mira ni tiene aliento en la boca, y cuando habla sólo dice con voz hueca ...

 

   Algunos

   Jaime García Terrés

primeros versos

Yo no sé muchos nombres de volcanes o selvas; esta parte del mundo para mí representa unas doscientas almas (digo doscientas por decir) que miran a lo lejos de distinta manera cada una con cierto dejo de común azoramiento. Oigo silbar el viento rústico, no rehúyo cantar...

 

   Diego...

   Frida Kahlo

primeros versos

Diego Verdad es, muy grande, que yo no quisiera, ni hablar, ni dormir ni oír, ni querer. Sentirme encerrada, sin miedo a la sangre, sin tiempo ni magia, dentro de tu mismo miedo y dentro de tu gran angustia, y en el mismo ruido de tu corazón. Toda ésta locura, si te la pidiera, yo sé que...

 

   Como una lengua de vaca

   Kyra Galván

primeros versos

Mis almohadas son distintas como de hotel costeño, humedas y frías. Mi cama es comoun enorme trigal que me consume. Todo el cuarto es un bosque de pinos altos y desde la ventana miro otro bosque. Por mi pupila alargada y cilíndrica busco el destello de luz que me falta. ...