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25 poemas aleatorios

 

   Paraíso del aire

   Bernardo Ortiz de Montellano

primeros versos

Paraíso del aire congelado, muerte de cielo y tierra celadores. ¿De qué color los ojos? Los colores. más por su vibración que por su grado. Y más por la mirada miradores que por la luz los ojos que he soñado cuerpo que flota sin pesar, velado en un clima de puros impudores. ¿Es la sonrisa, paladar ...

 

   La mesa del escribano

   Eduardo Langagne

primeros versos

No soy un escritor, soy un escritorio , habría trazado Pessoa con un íntimo ritmo marítimo en el papel amarillento como un mapa sobre la mesa hostil donde escribía las cartas comerciales de su supervivencia. Y Álvaro de Campos habría pensado: no soy una persona, soy un personaje , ...

 

   Misterios gozosos

   Rosario Castellanos

primeros versos

Ah, nunca, nunca más la conocida ternura, la palabra pequeña, familiar, que cabía en mi boca. Nunca ya mi cabeza segada dulcemente por la mano más próxima. Nunca la juventud como una casa espaciosa, asoleada de niños y de pájaros. Adiós para la tierra que en mi torno...

 

   Poema en tu cuerpo

   Elías Nandino

primeros versos

¿Por qué no soy yo tu cuerpo sobre mi cuerpo desnudo para abrazarme a mi tronco y sentir que soy yo mismo ascendiendo por mis muslos? ¿Por qué no soy yo tus ojos para mirarme los míos y decirme con miradas lo que al mirarte te digo? ¿Por qué no soy yo tu boca para besarme ...

 

   Igual que en el grabado de Escher

   Eduardo Langagne

primeros versos

No sé si subo o bajo la escalera Si desde arriba ya alcancé el peldaño No quiero más abajo hacerme daño —descender o ascender lo hace cualquiera— Si desde abajo encuentro la manera Puedo alcanzar el linde de lo extraño Si bajando traspaso la frontera Si subiendo traspaso...

 

   Si existiera un Dios

   Edel Juárez

primeros versos

Si existiera un Dios preferiría que fuera mujer y así hablarle de tú y de ti y que me aconsejara preferiría que fuera mujer y que fuera mi amiga y que su sexo no fuera barrera sino pretexto que fuera mujer y amiga de aquellas que dan la vida cada vez que lo solicitas que fuera mujer y amiga ...

 

   Ofrecer flores

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Al entrar al templo está el agua salvadora de pecados fuente de perdón Más allá el asombro de una virgen también bendita quisiera redimir a todas las mujeres Bajan los santos y mártires en los cirios que prometen azucenas a las niñas De: Gualbet dans le rêve des autres / Gualbet en el sueño ...

 

   Con los nervios saliéndome del cuerpo...

   Jaime Sabines

primeros versos

Con los nervios saliéndome del cuerpo como hilachas, como las fibras de una escoba vieja, y arrastrando en el suelo, jalando todavía el fardo de mi alma, cansado, todo, más que mis propias piernas, hastiado de usar mi corazón del diario, estoy sobre esta cama...

 

   Carta de un suicida

   José Eugenio Sánchez

primeros versos

no fue el dardo que dio en el centro tampoco el veneno ni la mariposa que traía en la punta no fue un golpe de suerte quizá un poco de pacienciay claro un blanco débil no se culpe a esta mujer de haberme volado la cabeza de traer hasta mis labios la canción de su cintura ...

 

   Entrevista de prensa

   Rosario Castellanos

primeros versos

Pregunta el reportero, con la sagacidad que le da la destreza de su oficio: ¿por qué y para qué escribe? Pero, señor, es obvio. Porque alguien (cuando yo era pequeña) dijo que la gente como yo, no existe. Porque su cuerpo no proyecta sombra, porque no arroja peso en la balanza, ...

 

   Tiempo

   Bernardo Ortiz de Montellano

primeros versos

Porque el tiempo se mide, no se cuenta, su luz a la distancia sobrevive, el aire pierde espacio en la tormenta y en el suelo extraño se percibe. Porque el tiempo, se goza, no se cuenta la secreta aventura que se vive, burlas del horror y sed nos alimenta y en alta noche amor su mano escribe. ...

 

   Tolerancia

   Gerardo Deniz

primeros versos

Que ocupes una mesa frente a sillones obesos, escribiendo con diez dedos más despacio que yo con cinco, no es cosa que te perjudique, a decir verdad; tan estragados estamos Simplemente, consuma la transustaniación en los ene pisos del ascensor para que al llegar a la calle ...

 

   La espera

   Julio César Aguilar

primeros versos

Ha vuelto a madurar la fruta sobre la mesa, las flores de las macetas ya se secaron, enterradas las cosas bajo el polvo ¿qué se puede hacer? Los anocheceres dan fe de la espera, la multitud de estrellas -testigo perpetuo- sin duda alguna lo sabrá decir, pero a quién sino al corazón ...

 

   El infierno perdido

   Gilberto Owen

primeros versos

Por el amor de una nube de blanda piel me perdí duermo encadenado al cielo sin voz sin nombre sin ser sin ser voz suena mi nombre mas donde sueña no sé que se me enredó la oreja descifrando un caracol tras una reja de olas lo hará burbujas un pez mas mi boca ya no sabe la sílaba ...

 

   La muerte del tirano

   Vicente Riva Palacio

primeros versos

Herido está de muerte, vacilante Y con el paso torpe y mal seguro Apoyo busca en el cercano muro Pero antes se desploma palpitante. El que en rico palacio deslumbrante Manchó el ambiente con su aliento impuro, De ajeno hogar en el recinto oscuro La negra eternidad mira delante. Se extiende ...

 

   Arena blanca

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

Hermosas arenas blancas: la ceniza cubre tu cuerpo, te trasciende y antecede. Toma tus armas y plegarias la guerra no ha terminado todavía es verano y la lluvia dificulta el paso buscas el vado para que tu pequeño ejército siga la ruta trazada por la sangre. ...

 

   Jornadas

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Es el tiempo inaplazable, nuestro tiempo, avejentado mirador hombro atrás que mira tras de sí. Sin palabras, sin sucesos. Dejando atrás paradójicamente la mirada. Rugosa piel interminable humedecida entre jornadas. Es el sol y es el agua. Hay desplomes salobres de la vista y avidez. ...

 

   Eternidad

   Amado Nervo

primeros versos

¡La Muerte! Allí se agota todo esfuerzo, allí sucumbe toda voluntad. ¡La Muerte! ¡Lo que ayer fue nuestro Todo hoy solo es nuestra Nada!... ¡Eternidad! ¡Silencio! El máximo silencio que es posible encontrar. ¡Silencio!...!Ultrasilencio, y no más! ¡Oh, no más! ¡Ni una voz en la noche ...

 

   Carpe diem

   Manuel Ponce

primeros versos

Antes de que la vida se consuma sumando en islas de verdor los años, contad uno por uno sus escaños: porque el tiempo nomás es una suma. Antes de que la rosa infiel asuma descoloridos síntomas extraños, lo efímero gozad de sus engaños: porque la rosa es nada más...

 

   Retrato de familia

   Eduardo Zambrano

primeros versos

Nos reunimos frente a la ventana. Un relámpago iluminó nuestras caras y no muy lejos escuchamos al trueno cabalgar por las nubes. El último camino hacia la tarde se perdió bajo el agua. Mamá y papá ahora están muertos, mis hermanos se han largado del retrato. ...

 

   Los azulejos

   Alberto Blanco

primeros versos

Los espejos no cantan como antaño y el espacio no es más que una lágrima corriendo desde los ojos hasta el sueño cuando nos dan una mala noticia Como cuando se embarca la tristeza en una discusión sin más razón de ser que una súbita parvada de reflejos ...

 

   Tus lindes: grietas que me develan

   Coral Bracho

primeros versos

We must have died alone, a long long time ago.D.B. Has pulsado has templado mi carne en tu diafanidad, mis sentidos (hombre de contornos levísimos, de ojos suaves y limpios); en la vasta desnudez que derrama, que desgaja y ofrece; (Como una esbelta ventana al mar; ...

 

   Soledad

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Nada va a salvarnos. Ni el amor, ni la fe, ni la palabra. Nada va a saber que fuimos tantos embarcados en el haz de la ternura, angustiados y desnudos, errantes y remotos. Nadie hablará por nadie. A cada quien se le rompe el alma con sus propios días mal escritos...

 

   Ulises cotidiano

   Carmen Villoro

primeros versos

Traes en tu cuerpo la leyenda de un navegante cansado. Es tan grato, en silencio, descalzarte de barcos, recoger de tus ojos las sirenas perdidas, las redes enlamadas, los sonidos ocultos de las olas. Te espero cada noche cuando levantas anclas en mi espacio y una lluvia de estrellas ...

 

   Tu nombre

   Jaime Sabines

primeros versos

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado...