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25 poemas aleatorios

 

   Cuadro

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Fuera del tiempo, sentada, la mano en la sien, ¿qué miras, mujer, desde tu ventana? ¿Qué callas mujer, pintada entre dos nubes de mármol? Será igual toda la vida tu carne dura y frutada. Sólo la edad te rodea como una atmósfera blanda. No respires, no. De tal modo el aire te quiere inundar, ...

 

   Imágenes dispersas bajo la Luna llena

   Efraín Bartolomé

primeros versos

He sido siempre un hijo de la Luna. Siempre vi, desde niño, las Lunas más hermosas: la enorme Luna en llamas de Ocosingo saliendo allí, justo detrás del cerro, tras la casa del rancho.La enorme Luna roja sobre el inmenso valle, en el Anochecer...

 

   La daga verdadera es microscópica...

   Román Luján

primeros versos

LA DAGA VERDADERA es microscópica, no tromba en filos ni sangre en estampida. Lo sabes, Alejandra; anticipas los nudos, me recorres. La luz puede albergarse en la rendija que un párpado extiende ante el objeto de su miedo. Detrás de mis cristales inauguro las venas mortecinas de tu árbol, ...

 

   en el cielo crecido de fulgor...

   Rogelio Guedea

primeros versos

en el cielo crecido de fulgor. agrio de noches que comí. recordé la vez que mamá me sacó como pedazo arrancado de su carne. recordé un día esa noche que no podía salir de su carne magullada. sucia como casa que no alquiló nunca la alegría. condenada estuvo de mí a tenerme. ...

 

   A estas horas, aquí

   Jaime Sabines

primeros versos

Habría que bailar ese danzón que tocan en el cabaret de abajo, dejar mi cuarto encerrado y bajar a bailar entre borrachos. Uno es un tonto en una cama acostado, sin mujer, aburrido, pensando, sólo pensando. No tengo hambre de amor...

 

   De la ilusión

   Jaime Sabines

primeros versos

Escribiste en la tabla de mi corazón: desea. Y yo anduve días y días loco y aromado y triste...

 

   Un pectoral de pavor para el capitán Fiallo

   Efraín Huerta

primeros versos

Ardía el caballero con sus ojeras rotas llameaba su piel e iluminaba la ciudad Moría de hambre el capitán Fiallo acostado en su lecho de una bruta piel de toro y un leño por almohada brasa de muerte y soledad rezos y campanadas esquilas como cementerios del aire ...

 

   En el baño

   Manuel María Flores

primeros versos

Alegre y sola en el recodo blando que forma entre los árboles el río, al fresco abrigo del ramaje umbrío se está la niña de mi amor bañando. Traviesa con las ondas jugueteando el busto saca del remanso río, y ríe y salpica de glacial rocío el blanco seno, de rubor temblando. ...

 

   Ecos de la agonía

   Julio César Aguilar

primeros versos

Fui sólo sombra habitada por el desdén, por los caprichos de la luz vagante. Fructificó en mi ser la desventura y puntualmente repartí sus dones; a veces la alegría dejaba en el aire su estela. Árbol solitario, pan de la multitud, fui lo que pude. De repente todo se va muriendo. ...

 

   Epitafio del hipócrita

   Rosario Castellanos

primeros versos

Quería y no quería. Quería con su piel y con sus uñas, con lo que cambia y cae; negaba con sus vísceras, con lo que de sus vísceras no era aserrín, con todo lo que latía y sangraba en sus entrañas. Quería ser él y el otro. Siamés partido a la mitad, buscaba la columna de hueso para asirse, ...

 

   Ronda de amor

   Alejandro Aura

primeros versos

El colibrí El colibrí que vuela en la huerta de mi amiga, como sobreviviente de la belleza, va a morir. Pero alguien se para frente al árbol padre y aprieta el click que dejará vivos sus ojos. El colibrí ni gana ni pierde; se detiene por fin en la quietud de la copa, maravillado...

 

   El amor es otra cosa, señores

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Uno se hace a la idea, desde la infancia, de que el amor es cosa favorable puesta en endecasílabos, señores. Pero el amor es todo lo contrario del amor, tiene senos de rana, alas de puerco. Mídese amor por odio. Es legible entre líneas. Mídese por obviedades, ...

 

   La desilusión

   Eduardo Langagne

primeros versos

Te azota. Trenza un látigo de lianas secas. Se mofa —manojo de flores marchitas que se agita frente a tu rostro—. Te obliga a respirar aire doliente, a beber agua estancada. Distrae tus oídos con sonidos...

 

   Mejor que el vino

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Quinto y Vatinio dicen que mis versos son fríos. Quinto divulga en estrofas yámbicas los encantos de Flavia. Vatinio canta conyugales y grises placeres. Pero yo, Claudia, no he arrastrado tu nombre por las calles y plazas de Roma. Y el pudor y la astucia me obligan a guardar tales...

 

   Al amanecer

   Joaquín Arcadio Pagaza

primeros versos

Asoma, Filis, soñoliento el día, y llueve sin cesar, en los cercanos valladares al pie de los bananos, mi grey se escuda de la niebla fría. Las vacas a sus hijos con porfía llaman de los corrales, en pantanos convertidos; y ruedan en los llanos pardas las nubes y en la selva umbría. Oye, se arrastran ...

 

   Contricción poética

   Francisco Manuel Sánchez de Tagle

primeros versos

¡Oh lira, que hasta aquí locos amores en tus vibrantes cuerdas suspiraste, y dócil a mis voces me ayudaste a comprar por un goce mil dolores! Ya que hiciste armoniosos mis errores y a mi locura seducción prestaste, herida de otro plectro, da, en contraste, con acuerdo mejor, tonos mejores. ...

 

   La vida es buena

   Sabeli Ceballos Franco

primeros versos

la vida es buena andando descalzos y en calzones en nuestra casa de tres piezas el sol desafinando en nuestro patio tres cuerpos mojados una manguera vieja y un patito de hule en la bañera la vida es buena cuando dejamos abiertas las puertas para mirarnos para entonar a coro ...

 

   Nuestro amor

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Si nuestro amor no fuera, al tiempo que un secreto, un tormento, una duda, una interrogación; si no fuera una larga espera interminable, un vacío en el pecho donde el corazón llama como un puño cerrado a una puerta impasible; si nuestro amor no fuera el sueño doloroso en que vives sin mí, ...

 

   Sombras

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Después de los cuerpos van las sombras Átomos dispersos que se encajan en los pisos las paredes que estallan en los bordes dilatándose vuelven y se quedan en el mediodía Van las sombras como cuerpos Los cuerpos como viento De: Horas ciegas, 1988

 

   Encuentro

   Ulalume González de León

primeros versos

El cuerpo de los cuerpos - lo que fueron entre los dos y olvidaron a veces los recuerda En una ausencia simultánea se interrumpen entonces en sus lugares separados Y no saben que viajan como dos soledades que se citan en alguna memoria ajena que andan ...

 

   Interior

   Octavio Paz

primeros versos

Pensamientos en guerra quieren romper mi frente Por caminos de pájaros avanza la escritura La mano piensa en voz alta una palabra llama a otra En la hoja en que escribo van y vienen los seres que veo El libro y el cuaderno repliegan las alas y reposan Ya encendieron las lámparas ...

 

   Otra vez

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

Lo mejor del amor es la distancia y el encuentro otra vez, cuando ya nada tengo que decirte y los dos recordamos aquellos años que se han ido, aquel tiempo feroz que temblaba en tus manos y esa imagen de ayer (recordarla es vivirla) marcada para siempre en la memoria, ...

 

   En el deseo del sueño, 1.1

   Francisco Magaña

primeros versos

Se levanta con un sueño entre las manos. Dice que la palabra se reinventa al ser pronunciada en la luz que concede la oscurana. Y cuando le preguntan por la mirada, responde que la palabra de Dios es el silencio.

 

   A la salud de los enfermos

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

Para mi hijo Está bien, te lo diré: no pensaba en la muerte, pues si he bajado a los infiernos era por ver la maravilla que hasta hace poco era la vida. Entre el azufre y el espanto probé otra vez de aquella culpa para poder seguir viviendo. Y ya he pagado mi tributo. ...

 

   El extranjero

   Tomás Segovia

primeros versos

No le toques los pechos Extranjero A esta sombra con fiebre que esta noche Anocheció tan hembra Por los linderos de los residentes Todo el verano es de ellos Escúchalos dichosamente extraviados Sin saber cómo hacer Para entender bajo sus propias voces Este lamento ...