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25 poemas aleatorios

 

   Que dan el colirio merecido a un soberbio

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

El no ser de Padre honrado, fuera defecto, a mi ver, si como recibí el ser de él, se lo hubiera yo dado. Más piadosa fue tu Madre, que hizo que a muchos sucedas: para que, entre tantos, puedas tomar el que más te cuadre.

 

   Epitafio del hipócrita

   Rosario Castellanos

primeros versos

Quería y no quería. Quería con su piel y con sus uñas, con lo que cambia y cae; negaba con sus vísceras, con lo que de sus vísceras no era aserrín, con todo lo que latía y sangraba en sus entrañas. Quería ser él y el otro. Siamés partido a la mitad, buscaba la columna de hueso para asirse, ...

 

   Mariposas

   Manuel Gutiérrez Nájera

primeros versos

Ora blancas cual copos de nieve, ora negras, azules o rojas, en miríadas esmaltan el aire y en los pétalos frescos retozan. Leves saltan del cáliz abierto, como prófugas almas de rosas y con gracia gentil se columpian en sus verdes hamacas de hojas. Una chispa de luz les da vida y una gota ...

 

   Índices del enfado

   Jorge Ortega

primeros versos

La soledad es una cápsula centrada en la palestra de la tarde, bóveda empotrada en la meseta que es el altiplano del hastío. Nadie se encuentra en casa, por ende no hay voz que cisme el tedio como un cubo de hielo. Sólo de pronto se oye crujir el dorso de una puerta como un barniz ansioso. ...

 

   Mina 1004

   Jeannette Lozano

primeros versos

Arder, yo vi a mi abuela arder. Agosto. Chihuahua, 1956. Ella ardió, su fuera y su dentro, ardió en la calle Mina 1004. Vi a mi padre envolverla en una sábana, el colchón ardía; las cortinas, la alfombra, su vestido ennegrecieron. Todo lo recogió. No hagan ruido, su madre está cansada . ...

 

   en los cielos de mi existir...

   Rogelio Guedea

primeros versos

en los cielos de mi existir dejaste de volar. desde mañana no te quise. desde mañana prometí que amor no hiciera heridas o levantara templos de amargura en mí. cárcel eterna era el tuyo amor para mis manos. esas edificadoras. esas que se levantan en pleno vuelo o caen. las que hicieron sembradíos ...

 

   Antiguallas

   Francisco González Léon

primeros versos

Casas de mi lugar que tienden a desaparecer; raras casas que aun suelo yo encontrar. Es de ver la multitud de los patios empedrados; el brocal con arcadas de ladrillo, los arriates adosados a los muros (altos muros patinados y sin brillo) y la parra que se afianza entre sus grietas, ...

 

   Silencio

   Octavio Paz

primeros versos

Así como del fondo de la música brota una nota que mientras vibra crece y se adelgaza hasta que en otra música enmudece, brota del fondo del silencio otro silencio, aguda torre, espada, y sube y crece y nos suspende y mientras sube caen recuerdos, esperanzas, las pequeñas mentiras ...

 

   Algo sobre la muerte de Mayor Sabines (parte final)

   Jaime Sabines

primeros versos

Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos, poco a poco te acabas. Yo te he ido mirando a través de las noches por encima del mármol, en tu pequeña casa. Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas, otro día sin garganta, la piel sobre tu frente agrietándose...

 

   La noche llena todos los arroyos

   Homero Aridjis

primeros versos

La noche llena todos los arroyos las ramas inclinadas y la arboleda misma la bestia cintilante la piel que la luz hace oír el amarillo múltiple que brota en línea organizada el quieto ruido verde sembrado de rápida existencia el rayo fijo sobre cada lomo la huella...

 

   Erradumbre

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

El comienzo fue la espera el silencio el rumor de trenes arribando a la noche y sus gritos El grito fue la lanza el silencio que se parte atravesando las calles La calle fue la hembra el silencio siempre alerta de las golondrinas La golondrina fue traición y desencanto el andar cansado de caín ...

 

   Alba

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Orífice del alba, dulce loco, alucinada estoy en tus colores, si me pintas la noche de temores en el amanecer dórame un poco. Después verás qué pájaros convoco para que te rindamos los honores porque eres hacedor de los albores y principio de todo lo que toco. Viérteme caridad en la escudilla, ...

 

   La casa

   Eduardo Zambrano

primeros versos

Mi casa no tiene muros, tiene certezas. Mi casa no tiene puertas ni ventanas, tiene amaneceres. Mi casa no tiene techos ni vigas, tiene designios. Mi casa está deshabitada, soy un vagabundo. (De: Reincidencias)

 

   Es la sombra del agua...

   Jaime Sabines

primeros versos

Es la sombra del agua y el eco de un suspiro, rastro de una mirada, memoria de una ausencia, desnudo de mujer detrás de un vidrio. Está encerrada, muerta dedo del corazón, ella es tu anillo-, distante del misterio, fácil como un niño...

 

   Ciclo

   Tomás Segovia

primeros versos

Para qué A quién le va importar Ni siquiera a uno mismo Y la espera de quién se colmaría O contra quién alzarse Para imponerse contra qué amenaza Y la altivez de no cejar A quien enorgullece A quién sino al orgullomismo Que vive de engañarnos Y para qué el orgullo O la humildad ...

 

   Piedra de sol

   Octavio Paz

primeros versos

un sauce de cristal, un chopo de agua, un alto surtidor que el viento arquea, un árbol bien plantado mas danzante, un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre:un caminar tranquilo de estrella o primavera sin premura, agua que con los párpados cerrados ...

 

   Planto de dársenas (II)

   José Luis Rivas

primeros versos

Esteros y canales mezclan su cenagosa sanguaza a la linfa que fluye de los rastros mientras la chema y los lagartos de la bocana se espabilan lentamente... Y el viejo Capitán, como un osario zarandeado a dos manos, busca el ademán preciso con que hará frente ...

 

   Al infinito Amor...

   Manuel Ponce

primeros versos

Al infinito Amor no duelen prendas, y por eso quiso que un ladrón le robara el Paraíso. Yo, triste pecador, sé que en amor divino no hay mudanza, y en ser...

 

   Una sirena eterna (II)

   Isolda Dosamantes

primeros versos

Las estrellas se apagan en el grito de la asfixia, el aroma a felino emana de su piel, se tambalea la noche entre las nubes que han tiznado la luna hasta esconderla. Empiezan a inundarse lentamente del aroma del hielo derretido de sus cuerpos. ...

 

   Presagio

   Blanca Luz Pulido

primeros versos

Nada en el mundo te alcanza todavía: son tus labios de sombra, y tu voz un fantasma. Has surgido a la luz para mis ojos, y te aumenta mi sangre, y te encumbran mis venas. Ya sin saberlo te acercas a tu forma, y encenderás la llama en la incesante noche que te espera. Y sin saberlo ...

 

   Cuando estuve en el mar era marino...

   Jaime Sabines

primeros versos

Cuando estuve en el mar era marino este dolor sin prisas. Dame ahora tu boca: me la quiero comer con tu sonrisa. Cuando estuve en el cielo era celeste este dolor urgente. Dame ahora tu alma: quiero clavarle el diente. No me des nada, amor, no me des nada...

 

   Cuántos veremos más, soles ardientes...

   Salvador Novo

primeros versos

Cuántos veremos más, soles ardientes nuestras horas regir, y hacia un ocaso —¡tan parecido al alba!— ¿nuestro paso llevar a cuántas más noches silentes? ¿Acaso nos reserva sus presentes mejores el futuro? ¿Cuáles brazos aguardarán los nuestros —dulces lazos—, reposo...

 

   Música lunar (fragmentos)

   Efraín Bartolomé

primeros versos

El poeta tiende su arco en el Origen y prende una flecha de sangre sobre la playa del futuro *** Del mar Del ciego mar Del multiforme y áspero y terrible y verde y negro y espumoso y tormentoso mar señores vengo *** Ella me espera frente al mar No sabe cómo soy pero Ella y las...

 

   Lo cotidiano

   Rosario Castellanos

primeros versos

Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día; este cabello triste que se cae cuando te estás peinando ante el espejo. Esos túneles largos que se atraviesan con jadeo y asfixia, las paredes sin ojos, el hueco que resuena de alguna voz oculta y sin sentido. Para el amor no hay tregua, amor. ...

 

   Pequeña del amor

   Jaime Sabines

primeros versos

Pequeña del amor, tú no lo sabes, tú no puedes saberlo todavía, no me conmueve tu voz ni el ángel de tu boca fría, ni tus reacciones de sándalo en que perfumas y expiras, ni tu mirada de virgen crucificada y ardida. No me conmueve tu angustia tan bien dicha...