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25 poemas aleatorios | |
Todo el año caído, todo el año, polen sin rumbo, tierra sin semilla, algo que muy adentro se apolilla y algo que por afuera se hace daño. El aire huele como a desengaño, algo se pudre, algo está en la orilla y mientras el otoño se amarilla el ambiente se torna más huraño. ... | |
Por eso hoy que regresas Ya nadie reconoce tu rostro entre las piedras Nadie un saludo un gesto que te confirme el pecho La memoria de un sol para la cara fresca Tus manos distraídas en el fulgor del bronce Nada a tu paso es hierba de oro para la necesaria infusión de tu recuerdo ... | |
El agua se recrea juega con el agua se vuelve sólo luz que se derrama se ama en su esplendor de vibraciones. Se vuelve circundante diminuto diamante en cada gota que se deletrea sobre la hoja que casi se despoja de la mañana condensada en agua. Lenta se evapora y se atesora... | |
A Mario Ibarra Cuando nadie regrese a recordar la voz de los instantes en el mañana que encuentra su razón en la penumbra. Cuando la voz no sea más que la representación de un instinto apacentando sus furores en las venas del crepúsculo, y su eco retumbe en labios | |
Los pájaros que en sus nidos mueren, ¿a dónde se van? ¿Y en qué lugar escondidos están, muertos o dormidos, los besos que no se dan? Nacen, y al punto traviesos hallar la salida quieren; ¡pero como nacen presos, se enferman pronto mis besos y, apenas nacen, se mueren! En vano con raudo ... | |
Oigo tu cuerpo con la avidez abrevada y tranquila de quien se impregna (de quien emerge, de quien se extiende saturado, recorrido de esperma) en la humedad cifrada (suave oráculo espeso; templo) en los limos, embalses tibios, deltas, de su origen; bebo (tus raíces abiertas ... | |
El mar se mide por olas, el cielo por alas, nosotros por lágrimas. El aire descansa en las hojas, el agua en los ojos, nosotros... | |
A partir de septiembre el río no ha hecho más que crecer. Se lleva lo que a su paso encuentra: casas, puentes, arrumbadas berlinas y muros de contención. La cola del huracán, envuelta en lluvia, llena mi espacio de pájaros sin nido que irrumpen como malas noticias. ... | |
La Bluebonnet me preguntó: ¿Y Andrea? Yo me quedé mirándola con amarga mirada. ¿Andrea? Oh flor, oh dulce flor de cielo y humedecida tierra, ¿por qué con tu pregunta, vino al mundo esta lágrima de perfecta nostalgia? | |
¿Para qué contar las horas de la vida que se fue, de lo porvenir que ignoras? ¡Para qué contar las horas! ¡Para qué! ¿Cabe en la justa medida aquel instante de amor que perdura y no se olvida? ¿Cabe en la justa medida del dolor? ¿Vivimos del propio modo en las sombras del dormir y desligados ... | |
Ayes, suspiros, lágrimas, pasiones, que al pasar por el mundo sollozando, mi existencia fugaz fuisteis llenando de sentidas y amargas decepciones. Dichas, sonrisas, dulces ilusiones, horas de amor en que viví soñando, ¡cuan triste realidad estáis mirando de mi tumba ... | |
llueve en la mañana del cielo. la hormiga y la arañita discuten las últimas noticias de mi porvenir. nadie sabe adónde partió el calcetín que rentaba mi buró. adónde mis camisas arrugadas. el aire me borró de tus fotografías. mi paraguas está caído. bajo mi cama el moribundo sol. ... | |
Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, pero burlando al tiempo y sus reveses, como todos los niños bien nacidos parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros lo vi con traje de color de grana en un escaparate de Plateros un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo ... | |
Fuego sutil circula por mis venas al contemplar tus seductores ojos, y la sonrisa de tus labios rojos, y la gracia gentil con que enajenas. A tus palabras, de dulzura llenas, de mi estéril desierto los abrojos convertiste en edén, y por despojos quedó mi alma de amor en tus cadenas. ... | |
Piso la tierra de Anáhuac que es la tierra de mis muertos. Pues bien: como su nombre lo indica y otros signos están muertos. No hablan... Algunos, los recientes, con el mentón atado todavía al último pañuelo, otros con la mandíbula intacta, calcio vuelto a su existencia mineral que es muda. ... | |
Después de todo pero después de todo sólo se trata de acostarnos juntos, se trata de la carne, de los cuerpos desnudos, lámpara de la muerte en el mundo. Gloria degollada, sobreviviente del tiempo sordomudo mezquina paga de los que mueren juntos... | |
No me duele morir. Tengo hambre de tiempo, costra de las cosas, de destrucción, de lucha; somos la imagen del derrumbe, una montaña contraída de ácidos; bebemos agua serenada y un diamante es el cimiento sobre el cual construimos edificios de espuma. Apenas se puede avanzar ... | |
De nada sirve volarrodeado de puro aire Es mejor remontar las alas entre la negra tierra Entre el risco metálico En lo profundo del silencio Volar ahí a brazada molida con lo pétreo Habría que luchar con el polvo desde su origen de polvo con su condición de roca en desgaste ... | |
Voy a arrojar un número de granos. Casi caso la pluma con papel en un pacto de signos deslenguados: forcejeo de ideas emplumadas. Seismona duerme con un arco para mojar las flechas en el sueño. Desplaza sobre el llano la memoria, se cruza con la sombra del venado y las huellas ... | |
En el rigor del vaso que la aclara, el agua toma forma ciertamente. Trae una sed de siglos en los belfos, una sed fría, en punta, que ara cauces en el sueño moroso de la tierra, que perfora sus miembros florecidos, como una sangre cáustica, incendiándolos, ay abriendo en ellos] ... | |
Y sólo sé que no soy yo el durmiente que sueña un cedro Huguiano, lo que sueñas, y pues que he nacido de muerte natural, desesperado, paso ya, frenesí tardío, tardía voz sin ton ni son. Me miro con tus ojos y me veo alejarme, y separar las aguas del Mar Rojo de nuestros cuerpos ... | |
Lluvia del aguacero, lluvia de agujas de acero, lluvia llena de olores y de ruidos que me mueves el alma y los sentidos. Qué lejana visión en ti se afina: Cuando eras citadina... Cuando eras pueblerina... Cuando eras campesina... La urbe episcopal, vieja y lontana... mi pueblo... ... | |
Me duele esta ciudad, me duele esta ciudad cuyo progreso se me viene encima como un muerto invencible, como las espaldas de la eternidad dormida sobre cada una de mis preguntas. Me duelen todos ustedes que tienen por hombro izquierdo una lágrima, ese llanto es una ... | |
Bebo la oscuridad del incrédulo del vaso de tu boca. Tomo por hueso el beso, que es desnudo y es del muerto el habla, y es del vivo adorno, es rulo, verdad, afeite, máscara y desnudo. Recibo del abrazo el rasgón. Sueño de tu ojo la afección por mí, luego el consuelo... | |
Siéntate ahí, sobre esa piedra, la más blanca, a la entrada de la casa en ruinas. Abre las piernas. Así. Ahora sube la izquierda al escalón, el menos claro, y permite al rebozo acomodarse en la rodilla. ¿Te quitaste el cinturón de castidad como te lo pedí? Sonríe sin mirar a la cámara... | |
