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25 poemas aleatorios | |
La noche borra noches en tu rostro, derrama aceites en tus secos párpados, quema en tu frente el pensamiento y atrás del pensamiento la memoria. Entre las sombras que te anegan otro rostro amanece. Y siento que a mi lado no eres tú la que duerme, sino la niña aquella que fuiste ... | |
¡Yo quisiera salvar esa distancia, ese abismo fatal que nos divide, y embriagarme de amor con la fragancia mística y pura que tu ser despide! ¡Yo quisiera ser uno de los lazos con que decoras tus radiantes sienes! ¡Yo quisiera, en el cielo de tus brazos, beber la gloria que en los labios tienes! ... | |
Qué o quién me guiaba? No buscaba a nadie, buscaba todo y a todos: vegetación de cúpulas azules y campanarios blancos, muros color de sangre seca, arquitecturas: festín de formas, danza petrificada bajo las nubes que se hacen y se deshacen y no acaban de hacerse, siempre... | |
Yo tenía una casa, una cama de hierro con sueños bien forjados, una mesa de vino que olía a cedro y a fruta, vecinos silenciosos en la villa. Yo tenía una mujer; se bañaba en la luz de nuestra casa, mis temblores vivían en su boca y entre sus piernas brotaban dulces gemidos que inundaban... | |
La mosca se levanta de la mesa y domina los cuartos desde el techo, atraviesa puntualmente el pasillo que comunica al mar con el espejo. Penetrante en la luz es su zumbido una burbuja más dentro del agua... navegando descubre entre los botes el borde iluminado del mantel. ... | |
En estos precisos momentos todo momento es bello. Por ejemplo: que los jóvenes negros se amen a la orilla del río, bajo elruinoso techo del Heads Bridge, y que su risa sea del color de la carne y de su espesa piel. Que se amen larga y estrechamente al amparo del cielo, ... | |
Lamento que entre tumbas se consume como época de sombra en una desatada tempestad, mi corazón esparce su evidencia, su dura flor de roca desolada y al desbordarse forma un cálido latir sobre la piel; golpean más allá del cuerpo sus defendidos límites prolongando ... | |
Nunca, como a tu lado, fui de piedra. Y yo que me soñaba nube, agua, aire sobre la hoja, fuego de mil cambiantes llamaradas, sólo supe yacer, pesar, que es lo que sabe hacer la piedra alrededor del cuello del ahogado. | |
El segador, con pausas de música, segaba la tarde. Su hoz es tan fina, que siega las dulces espigas y siega la tarde. Segador que en dorados niveles camina con su ruido afilado, derrotando las finas alturas de oro echa abajo también el ocaso. Segaba las claras espigas. Su pausa era música. ... | |
Mansas, blancas ovejas, luminosos mensajes. La fugitiva sombra despierta a las palomas y crea un aire de asombro a la mitad del Hudson. Claras y decisivas, solemnes esculturas, en mil palomas mueren las nubes avanzando. Las nubes, las hermanas mayores de los sueños. ... | |
De niño me gustaba desprenderla, limpiar el tronco, dejar al descubierto la verde urgencia de otra capa, sentir abajo de los dedos la rectitud del árbol, sentirlo atareado allá en lo alto , en otro mundo, indiferente a mis mordiscos, capaz de sostenerse sin corteza, capaz... | |
Refrené mis ansias de conocerlo todo... Hoy gusto de ir sin brújula, extraviado el camino, con la frente a los cierzos y los pies en el lodo; sin brújula y a tientas, sin rumbo ni destino, ignorando qué auroras, sin saber qué tormentas me depara el misterio vespertino. ... | |
Mi amada es una tierra agradecida. Jamás se pierde lo que en ella se siembra. Toda fe puesta en ella fructifica. Aun la menor palabra en ella da su fruto. Todo en ella se cumple, todo llega al verano. Cargada está de dádivas, pródiga y en sazón. En sus labios la gracia se siente ... | |
XIV Difícilmente, avanzando milímetros por año, me hago un camino entre la roca. Desde hace milenios mis dientes se gastan y mis uñas se rompen para llegar allá, al otro lado, a la luz y el aire libre. Y ahora que mis manos sangran y mis dientes tiemblan, inseguros, en una cavidad rajada ... | |
Cuando estaba solo... solo en mi cabaña, que construí a la vera de la audaz montaña, cuya cumbre, ha siglos engendró el anhelo de romper las nubes... y tocar el cielo; cuando sollozaba con el desconsuelo de que mi Pastora - más que nunca huraña- de mi Amor al grito nada respondía; cuando ... | |
El comandante responsable soy yo. No se decretará el estado de sitio: México es un país donde la libertad impera y seguirá imperando. Conferencia de prensa del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, a unas horas de producirse la matanza en la Plaza... | |
Desperté de mis sueños al dolor de la vida, y hallé de mi pasado todo el derrumbamiento, y vi mis viejos libros como el arma el suicida a quien no quiso detener en su intento. Parte de mi existencia a la suya va unida. Los miro con amor y con remordimiento; ... | |
A través de la ventana (que son mis ojos) veo el desierto del mundo y miro lo que puedo, lo que sé mirar: ¿qué fuera yo si no fuera lo que soy?, ¿qué soy en este desierto sino un cactus, un animal salvaje, un insecto más? ¿Sería acaso el sol enfermizo, ... | |
La voz del corazón ya no me sirve el aire se estremece al contacto de las nubes como un rumor de viento marino marejada de las horas lentas que tocara los márgenes del tiempo busco el signo revelador de la existencia en la sutil esencia de la arcilla. De: Tramontana ... | |
Y todas las cosas que a mi amor contemplaban el sonido y la lluvia los parques y la imagen se asomaron en ella Y todos los seres que en el tiempo eran árboles abrieron sus pestañas a los frutos del día y el sol fue su mirada reencontrada en el mar Y era un verano de diamante y de polvo ... | |
Cuando nos hayamos contemplado la melancolía será flor en los puños mirada que pierde origen de primera mano para explicar este dolor. Nos hemos dejado facilidad de ojos al cielo sin entender que la verdadera inocencia sería terminar aquí la vida. ... | |
Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro. Sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo. Me aprendo en ti más que en mí mismo. Eres como un milagro de todas horas, como un dolor sin sitio. Si no fueras mujer fueras mi amigo... | |
Amemos, Amado, gocemos Perdámonos en los profundos bosques verdes Vaciémonos el uno en el otro y desprendidos del cuerpo elevemos el alma desnuda a los confines invencibles del deseo. Penetremos los límites vastos que dividen el paraíso y el infierno. Amémonos, ... | |
Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre tuya y mía corre el alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche ni de día. ... | |
Diego Verdad es, muy grande, que yo no quisiera, ni hablar, ni dormir ni oír, ni querer. Sentirme encerrada, sin miedo a la sangre, sin tiempo ni magia, dentro de tu mismo miedo y dentro de tu gran angustia, y en el mismo ruido de tu corazón. Toda ésta locura, si te la pidiera, yo sé que... | |
