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25 poemas aleatorios

 

   Donde los dioses son más viejos que los astros

   Juan Bañuelos

primeros versos

Pronto de corazón, descalzo, como en mi infancia rodeado de sabinos, como el hombre se inclina sobre el vientre de la esposa y se escucha él mismo nacer, oh hachas de la cólera, esto no es un sueño. Desmemoriadas mis manos pesan sobre esta llaga asida, y sobre el limo limo...

 

   Una piedra en el agua de la cordura

   Coral Bracho

primeros versos

Una piedra en el agua de la cordura abisma las coordenadas que nos sostienen entre perfectos círculos Al fondo, Pende en la sombra el hilo de la cordura entre este punto y aquél entre este punto y aquél y si uno se columpia sobre sus rombos, verá el espacio multiplicarse ...

 

   Memoria del gato

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

Que tú ardas, mi gozosa como en el amor dulce de los 21 que tú ardas, deífica, en la llama salubre de los dioses que la ceniza te cubra espuria de borde a borde como los labios tuyos me daban continente que sientas tú arder la piel contra tu piel la llama contra tu vientre de pulido mármol ...

 

   Elegía

   Manuel José Othón

primeros versos

A la memoria de Rafael Ángel de la Peña De mis oscuras soledades vengo y tornaré a mis tristes soledades a brega altiva, tras camino luengo; que me allego tan sólo a las ciudades con vacilante planta y errabunda, del tiempo antiguo a refrescar saudades. ...

 

   La enredadera

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Verde o azul, fruto del muro, crece; divide cielo y tierra. Con los años se va haciendo más rígida, más verde, costumbre de la piedra, cuerpo ávido de entrelazadas puntas que se tocan; llevan la misma savia, son una breve planta y también son un bosque; son los años que se anudan...

 

   Pasaporte

   Rosario Castellanos

primeros versos

¿Mujer de ideas? No, nunca he tenido una. Jamás repetí otras (por pudor o por fallas nemotécnicas). ¿Mujer de acción? Tampoco. Basta mirara la talla de mis pies y mis manos. Mujer, pues, de palabra. No, de palabra no. Pero sí de palabras, muchas, contradictorias, ay, insignificantes, sonido puro, ...

 

   Una avispa sobre el agua

   Coral Bracho

primeros versos

La superficie del agua es tensa para una avispa, es un sendero múltiple fluyendo siempre como el tacto del tiempo sobre la hondura quieta de un corto espacio. Corto es el tiempo en que flota; corta la distancia en que gira por incesantes laberintos, remolinos inciertos, llamas, y transparencia ...

 

   Allá ella, abandonada

   Alejandro Aura

primeros versos

Ya entiendo: la ciudad vivirá más que yo que la he amado. Allá ella, abandonada. Su corazón será un inmenso cacto, cubierto de primores y de muertos. 5 Sin embargo me iré a hacer otras ciudades; por un leve tiempo dejarás de importarme; aunque me vaya te estaré haciendo...

 

   Horas de junio

   Carlos Pellicer

primeros versos

Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre tuya y mía corre al alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche ni de día. ...

 

   Al filo de su cuerpo

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

Para Rosy Tiene el cabello negro y los ojos que, desde ahora, son mis ojos. Despierto y la contemplo, o tal vez duermo y sueño al filo de su cuerpo.

 

   Ejecuciones (III)

   José Carlos Becerra

primeros versos

Alguien dice algo que sólo puede escuchar a través de sí mismo. Alguien apaga la luz de esa habitación vacía pero antes de cerrar la puerta vuelve a encenderla al alejarse por el pasillo, mirando en el umbral de los días que vienen cama revuelta, papeles y libros sobre la mesa. ...

 

   Himno entre ruinas

   Octavio Paz

primeros versos

donde espumoso el mar sicilianoGóngora Coronado de sí el día extiende sus plumas. ¡Alto grito amarillo, caliente surtidor en el centro de un cielo imparcial y benéfico! Las apariencias son hermosas en esta verdad momentánea. El mar trepa la costa, se afianza entre las peñas, ...

 

   Una muerte adelante

   Manuel Ponce

primeros versos

Muero, entre muero y no muero esponja de sinsabor, sin el maduro dolor enroscado del madero. No en el instante mejor del náufrago y el lucero cuando en la oquedad del cero finca el más allá de por. Sino en sorda sima impura, mi muerte de porque sí que expansa voz que se lanza. Ni le...

 

   Epitafio del hipócrita

   Rosario Castellanos

primeros versos

Quería y no quería. Quería con su piel y con sus uñas, con lo que cambia y cae; negaba con sus vísceras, con lo que de sus vísceras no era aserrín, con todo lo que latía y sangraba en sus entrañas. Quería ser él y el otro. Siamés partido a la mitad, buscaba la columna de hueso para asirse, ...

 

   Al mar

   Guillermo Prieto

primeros versos

Te siento en mí: cuando tu voz potente saludó retronando en lontananza, se renovó mi ser; alce la frente nunca abatida por el hado impío, y vibrante brotó del pecho mío un cántico de amor y alabanza. Te encadenó el Señor en estas playas cuando, Satán del mundo, temerario plagiando el ...

 

   Pétalos quemados...

   Jaime Sabines

primeros versos

Pétalos quemados, viejo aroma que vuelve de repente, un rostro amado, solo, entre las sombras, algún cadáver de uno levantándose del polvo, de alguna abandonada soledad que estaba aquí en nosotros: esta tarde tan triste, tan triste, tan triste...

 

   Viceversa

   Eduardo Zambrano

primeros versos

Firman su sentencia de muerte los que publican su vida en algunos versos incipientes que les quitan el amor, los sesos, los días. Pero esto no lo digo yo, sino el idiota esedel espejo. Por eso me da risa. (De: Reincidencias)

 

   Viento entero

   Octavio Paz

primeros versos

El presente es perpetuo Los montes son de hueso y son de nieve están aquí desde el principio El viento acaba de nacer sin edad como la luz y como el polvo Molino de sonidos el bazar tornasolea timbres...

 

   Inventar la verdad

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Pongo el oído atento al pecho, como, en la orilla, el caracol al mar. Oigo mi corazón latir sangrando y siempre y nunca igual. Sé por quién late así, pero no puedo decir por qué será. Si empezara a decirlo con fantasmas de palabras y engaños, al azar, llegaría, temblando ...

 

   Tepeyólotl: Corazón del monte

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Todavía llegaba el gato grande a hacer perjuicio a veces Todavía se oían los rumores Se oía que un relámpago entró y no dejó más señas que unas manchas de sangre Todavía se ponía de puntas el vello de la espalda ante la huella hundida —bien marcada en el lodo...

 

   El regreso de Robinson Crusoe

   Enzia Verduchi

primeros versos

En un archipiélago del océano pacífico existen paquetes turísticos con tu nombre, paraíso para jugar al golf o al tenis, para iniciar a los recién casados: villas Dafoe, comedor Viernes, curiosidades Crusoe. Ahora sólo eres más viejo, Robinson, no tienes que enseñar hablar a nadie; ...

 

   Por qué me desprendí...

   Guadalupe (Pita) Amor

primeros versos

¿Por qué me desprendí de la corriente misteriosa y eterna en la que estaba fundida, para ser siempre la esclava de este cuerpo tenaz e independiente? ¿Por qué me convertí en un ser viviente que soporta una sangre que es de lava y la angustiosa oscuridad excava sabiendo ...

 

   Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (VI)

   Jaime Sabines

primeros versos

Te enterramos ayer. Ayer te enterramos. Te echamos tierra ayer. Quedaste en la tierra ayer. Estás rodeado de tierra desde ayer. Arriba y abajo y a los lados por tus pies y por tu cabeza está la tierra desde ayer. Te metimos en la tierra, te tapamos con tierra ayer...

 

   Himno de los bosques

   Manuel José Othón

primeros versos

I En este sosegado apartamiento lejos de cortesanas ambiciones, libre curso dejando al pensamiento, quiero escuchar suspiros y canciones. ¡El himno de los bosques! Lo acompaña con su apacible susurrar el viento, el coro de las aves con su acento, con su rumor eterno la montaña. El torrente caudal ...

 

   Temblorosa avanza siempre

   José Carlos Becerra

primeros versos

Porque tú eres puente, porque tú eres el rumor de las aguas; ansiada buscadora de aquello que el deseo avanza, eres el refuerzo con que amanece, eres la luz del mar entregada a su propia creación, absorta en el eco de su belleza. Abandonada a tu belleza, roída por el candor, ...