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25 poemas aleatorios | |
I Nos desnudamos tanto hasta perder el sexo debajo de la cama, nos desnudamos tanto que las moscas juraban que habíamos muerto. Te desnudé por dentro, te desquicié tan hondo que se extravió mi orgasmo. Nos desnudamos tanto que olíamos a quemado, ... | |
Nacimos diferentes. Somos muchos y pocos para el grito. No nos doblegaremos ante nada. Es la era de Acuario, signo de aire que arrasará las viejas estructuras. De: Tlaltelolco 68 | |
Hay una noche, un día, un tiempo hueco, sin testigos, sin lágrimas, sin fondo, sin olvidos; una noche de uñas y silencio, páramo sin orillas, isla de yelo entre los días; una noche sin nadie sino su soledad multiplicada. Se regresa de unos labios nocturnos, fluviales, lentas orillas de coral y savia, ... | |
Llueve. Del sol glorioso los rayos fulgurantes refléjanse en el agua, cual sobre níveo tul. Topacios encendidos y diáfanos brillantes destilan temblorosos, rayando el cielo azul. El oro de la tarde bañado por la lluvia, inunda todo el éter, espléndido y triunfal; sacude sobre el campo su cabellera rubia, ... | |
Este poema no es un film. Por eso no ven la playa ni una adolescente que se moja los pies. Ni su piel asoleada, morena. No es un video. Por ello no está grabada la sonrisa de la madre que cuida a su pequeño en la arena. No verán la carrera de esos dos jovencitos hacia el sol. Sólo... | |
Cierra los ojos y a oscuras piérdete bajo el follaje rojo de tus párpados. Húndete en esas espirales del sonido que zumba y cae y suena allí, remoto, hacia el sitio del tímpano, como una catarata ensordecida. Hunde tu ser a oscuras, anégate la piel, y más, en tus entrañas; ... | |
Si me voy este otoño entiérrame bajo el oro pequeño de los trigos, en el campo, para seguir cantando a la intemperie. No amortajes mi cuerpo. No me escondas en tumbas de granito. Mi alma ha sido un golpe de tempestad, un grito abierto en canal, un magnífico semental que embarazó ... | |
Ha de venir. Vendrá. ¿Cuándo?... No sé. Muy pronto. Escucho ya su voz remota y sus pisadas oigo. Abre la puerta, alma; que no te tenga que llamar. Y que esté dispuesto todo: apagado el fogón, limpia la casa, y el blanco cirio de la fe, en el fondo. Ha de venir. Vendrá. Calladamente me tomará ... | |
De entonces te conozco, raís del insomnio, agua detenida: de entonces es que sé lo que me dejaste y ya no ignoro lo que fui. Porque amo en ti lo que tienes de mí y de ti y de los demás y esto no lo guardas ni lo tiras. Ahora puedes decirtme cuándo callar, cuándo taparme los ojos y no dormir, ... | |
De las nueve de la noche en adelante, viendo televisión y conversando estoy esperando la muerte de mi padre. Desde hace tres meses, esperando. En el trabajo y en la borrachera, en la cama sin nadie y en el cuarto de niños, en su dolor tan lleno y derramado, su no... | |
Milímetros de ti convergen ahogándose, bajo la noche, la fantasía de toda la transparencia empozada en el cuarto. Tu mirada oscila con un cerrado esplendor, y en tu saliva surgen pedazos de nombres, alas de quemaduras: la noche resuena en tu paladar con paso lentísimo ... | |
Soy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste y está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen. Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían. Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío... | |
Trozos de barro, por la senda en penumbra saltan los sapos | |
Porque la palabra tiene la capacidad del recuerdo porque he buscado justificaciones al silencio cuando tenía la pupila del corazón insomne. Porque los transeúntes tenían tu misma mirada triste, Hago de este oficio, Incitación al verso en noche de febrero incomprensible, ... | |
Malhayan el desprestigio y el prestigio! Si sólo venimos a morir sobre la tierra, sobre la flor, sobre las flores de la tierra, déjenme... | |
Nada. Que no se puede decir nada. Déjenme hablar ahora; no es posible. Quiero decir que eso, que lo otro, que todo aquí me tiene muerto, medio muerto, llorando. Porque nos pasa a veces, nos sucede que el mundo -no sólo el mundo- se complica, se amarga... | |
Si no vienes hoy te sacaré de tu sombrero cordobés, como si fueras un palomo de alas níveas. Si no vienes hoy arrojaré tus cartas en un álamo hueco, para mirarlos destrozadas por la humedad o por los pájaros. Si hoy no regresas te diré que has muerto, que estás soñando que de mí te salvas, ... | |
Miro pasar las nubes de la noche. Miro pasar tu cuerpo, tu sombra de laurel. Oigo los sueños de la noche (nubes también, o aves) y conozco el misterio de lo eterno, la sabia voz de lo desconocido. Oigo ese sueño jubiloso de la mujer amada, el negro sueño de los asesinos, ... | |
Abro la puerta, vuelvo a la misericordia de mi casa donde el rumor defiende la penumbra y el hijo que no fue sabe a naufragio, a ola o fervoroso lienzo que en ácidos estíos el rostro desvanece. Arcaico reposar de dioses muertos llena las estancias, y bajo el aire aspira la conciencia ... | |
Que responde a un caballero que dijo ponerse hermosa la mujer con querer bien Silvio, tu opinión va errada; que en lo común, si se apura,no admiten por hermosurahermosura enamorada.Pues si bien de la extrañezael atractivo más grato,es el agrio de lo ingrato ... | |
Los recuerdo turgentes y temblones, tu grandes, densos pechos juveniles, tímidos y procaces, pastoriles, frescos como aromáticos melones. Eran el más solemne de tus dones cuando al fin liberabas sus perfiles en cuartos cursis de moteles viles, deliciosa de susto... | |
QUÉ DIERA AL mediodía por no ser yo fijarme en otras cosas desentrañar con garfios las íntimas razones de que esta resolana abra cuchillos sobre la plaza pública explicar aquel traje que avanza contra la voluntad obesa de su dueño la risa desmontable del globero la cicatriz humanizando apenas el muslo ... | |
Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío junto a tus hombros tersos de que nacen las rutas de tu abrazo, de que nacen tu voz y tus miradas, claras y remotas, sentí de pronto el infinito vacío de su ausencia. Si todos estos años que me falta como una planta trepadora ... | |
Soledad, bien te busqué mientras tuve compañía... Soledad, soledad mía, viniste cuando se fue... De tus brazos me escapé cuando en sus brazos dormía; estar a solas quería sin adivinar por qué. Toda la noche vagué, por verte, soledad mía; regresé rayando el día, y dormida la encontré. ... | |
El cuchillo es un pájaro de yelo. Cae, puro, y el aire se congela como en silencio el grito se congela, al filo de un cabello se adelgaza la sangre suspendida y el instante en dos miradas lívidas se abre... Mundo deshabitado, cielo frío donde un cometa gris silva y se pierde. ... | |
