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25 poemas aleatorios | |
He de cantar de hoy más a MarÃa, en el nombre del mar, la flor y el dÃa. Madre: pues eres flor, mis palabras harás florecer. Madre, pues eres mar, insondable será mi canción. Madre: pues eres dÃa, toda mi sombra ¡qué no te dirá! Y sólo dejaré de cantar a MarÃa, cuando... | |
Creación abrió los ojos y salió el cuervo salió el bisonte salió la luna salió el viento salió la nube salió el árbol salió la nieve etc. salió el hombre salió la estrella salió la planta salió el venado salió la piedra etc. salió el delfÃn y sigue... | |
La primera noche que pasé fuera de casa me quedé leyendo hasta ver fantasmas entre ellos estaba el fantasma del amor los años pasan comedidos y azarosos y se van descontando como uvas del racimo de modo que el esqueleto del tiempo sarmentoso y seco poco a poco... | |
Cancioncita sorda, triste, desafinada canción; canción trinada en sordina y a hurtos de la labor, a espaldas de la señora; a paciencia del señor; cancioncita sorda, triste, canción de esclava, canción canción de esclava niña que siente que el recuerdo le es traidor; canción de limar cadenas debajo... | |
Dos cuerpos frente a frente son a veces dos olas y la noche es océano. Dos cuerpos frente a frente son a veces dos piedras y la noche desierto. Dos cuerpos frente a frente son a veces raÃces en la noche enlazadas. Dos cuerpos frente a frente ... | |
Llegó una vez, al preludiar mi queja bajo el amparo de la tarde amiga, y posó su piedad en mi fatiga, y desde aquel entonces no me deja. Con blanca mano, de mi lado aleja el decidor afán y lo mitiga, y a la promesa del callar obliga la fácil voz de la canción añeja. ... | |
Gentil, justo y resuelto Duerme bajo las rosas. Rosas de Hyde Park: las rosas de su sueño. Gentil, justo y resuelto, varón de noble vida. Rosas de Hyde Park sobre su tumba, en vuelo. | |
...que todo lo concibe sin crearlo. MUERTE SIN FIN Dios es glaciar y estepa: sabana de incandescencia, plancha del mundo. Eclipsado por la nada huelga el pensamiento vuelto agora siberia de sal, raso cristálico; o, dicho de otro modo, fulge dorado por la ausencia de resoluciones. ... | |
No dije nada que te pudiera herir y sin embargo tuve que mentir Tú no querÃas oÃr la verdad pero me pediste, sÃ, sÃ, sÃ, sà sinceridad Y yo sinceramente tuve que mentir y allà radica -tal vez- (tal vez) el arte de vivir ¿Cuál es el arte de vivir? Unas palabras pueden cambiar completamente... | |
Su amartillada garra tiene un diseño seducido por la elegancia de la muerte. El fondo de sus ojos es un ascua y en él se demora el aviso de otra ley: para que algo sea creado, algo debe ser destruido. Todo lo que nace mata. Ordena alumbramientos su emboscada... | |
¿A dónde iremos? ¿A dónde iremos donde la muerte no exista? Más, ¿por ésto viviré llorando? Que tu corazón se enderece: aquà nadie vivirá para siempre. Aún los prÃncipes a morir vinieron, los bultos funerarios se queman. Que tu corazón se enderece: aquà nadie vivirá para ... | |
Es mar la noche negra, la nube es una concha, la luna es una perla | |
Nada se mueve en la ciudad. Dejo caer mi mano, y nada. Respiro hondo: sólo mi pecho en esta habitación se mueve como la leche en un vaso. DÃas y dÃas levantando objetos, gritando, azotando puertas, escandalizando, y nada. Nada se mueve en la ciudad. La ciudad no da... | |
El sol dentro del dÃa El frÃo dentro del sol. Calles sin nadie autos parados TodavÃa no hay nieve hay viento viento Arde todavÃa en el aire helado un arbolito rojo Hablo con él al hablar contigo 2 Estoy en un cuarto abandonado del lenguaje Tú estás... | |
Se despertó al oÃr un ruido a sus espaldas, un murmullo de frondas embozado. Abrió los ojos y rozó en silencio sus brazos recogidos entre la nervadura de la sábana. Qué sucede, por qué no duermes --le preguntó mientras el alba ya era otra forma en los espejos. Me soñaba contigo ... | |
Encendida la piel es recuerdo encadenado a la rosa de los vientos del destino armado con espadas de verdades. Los golpes de la lluvia en el acero entretejen la memoria de la niebla. Soy guerrera antigua sobreviviente de ciclones y tragedias coleccioné armaduras y quebrantos ... | |
Pulsas, palpas el cuerpo de la noche, verano que te bañas en los rÃos, soplo en el que se ahogan las estrellas, aliento de una boca, de unos labios de tierra. Tierra de labios, boca donde un infierno agónico jadea, labios en donde el cielo llueve y el agua canta y nacen paraÃsos. ... | |
Una mujer preguntará por mÃ, su voz resonará en las piedras, se volverá rescoldo, brisa, alba danzarina. Y el viento me traerá el rubor, su condición de tulipán sonoro y ante la espuma virgen se inclinará el corazón enmudecido. Bajo el suave aleteo incandescente del mediodÃa ... | |
Ella estaba turbada y sonreÃa, él le hablaba en la sombra a media voz; solo estaba el jardÃn, y la algazara del baile se escapaba del salón. Al través de las hojas las estrellas lanzaban temblorosas su fulgor... Yo no sé cómo fue, mas sin pensarlo se encontraron los labios de los dos. ... | |
Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, pero burlando al tiempo y sus reveses, como todos los niños bien nacidos parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros lo vi con traje de color de grana en un escaparate de Plateros un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo ... | |
No sabes que te amo desde que llueve en Compostela, desde que el semen corre unido con la sangre de las guerras floridas. No sabes que te amo porque en noches de luna eres un lobo cuyo aullido penetra los rincones oscuros de mi cuerpo, y al alba eres el águila que alcanza... | |
He sembrado mi nombre en la tierra dorada donde habitan tus besos y canta la esperanza. Mujer de dulces frutos, caÃda y levantada una y mil veces más por mi amor sin mañana. He sembrado en tu vientre mi infinita nostalgia, y mis sueños perdidos, para que en tus entrañas sientas ... | |
a las nueve a las ocho a las siete me levanto y es entonces que el dÃa se remonta tanto los pájaros mis hijos el mercado el canto... | |
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos... | |
No lo salves de la tristeza, soledad, no lo cures de la ternura que lo enferma. Dale dolor, apriétalo en tus manos, muérdele el corazón hasta que aprenda. No lo consueles, déjalo tirado sobre su lecho como un haz de yerba... | |
