☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   La muerte siempre trae...

   Francisco Hernández

primeros versos

La muerte siempre trae una cámara en las manos. Dentro de ella gira, sin misericordia, un rosario donde cada cuenta es el centro de un sistema solar. La muerte se regocija cuando, vestidos de arlequines, Posamos junto al retrete en un rincón del patio. Pero ella oculta su ropaje...

 

   Bienvenido sea (III)

   Alfredo R. Placencia

primeros versos

Verán los siglos un drama... un sangriento panorama que a Dios mismo asombrará. En la cima del Calvario la hostia blanca de un lirio de sangre se manchará... Sobre un monte funerario se consumará un martirio, y una virgen llorará... ¡Oh, cuan triste panorama!... ... ...

 

   Atención

   Eduardo Langagne

primeros versos

Entre la multitud puedes reconocerme, amor: yo soy el que va cantando.

 

   Mejor es levantarse

   Fayad Jamís

primeros versos

Si no puedes dormir levántate y navega. Si aún no sabes morir sigue aprendiendo a amar. La madrugada no cierra tu mundo: afuera hay estrellas, hospitales, enormes maquinarias que no duermen. Afuera están tu sopa, el almacén que nutre tus sentidos el viento de tu ciudad. Levántate y enciende ...

 

   Presencia

   Rosario Castellanos

primeros versos

Algún día lo sabré. Este cuerpo que ha sido mi albergue, mi prisión, mi hospital, es mi tumba. Esto que uní alrededor de un ansia, de un dolor, de un recuerdo, desertará buscando el agua, la hoja, la espora original y aun lo inerte y la piedra. Este nudo que fui (inexplicable de cóleras, traiciones, ...

 

   Un sueño

   Manuel Acuña

primeros versos

¿Quieres oir un sueño?... Pues anoche ví la brisa fugaz de la espesura que al rozar con el broche de un lirio que se alzaba en la pradera grabó sobre él un beso , perdiéndose después rauda y ligera de la enramada entre el follaje espeso. Este es mi sueño todo, y si entenderlo quieres, ...

 

   Angelus Domini

   Manuel José Othón

primeros versos

I Rompe el alba el botón de la mañana con sus dedos de niebla luminosa y en el declive del alcor se posa una nube de aerea porcelana. Abajo se despierta la sabana, el valle tiembla, yerguese la rosa, canta el madrugador y rumorosa ríe cuchicheando la fontana. Desde el redil hasta la loma albean, ...

 

   Dos meditaciones

   Rosario Castellanos

primeros versos

Considera, alma mía, esta textura Áspera al tacto, a la que llaman vida. Repara en tantos hilos tan sabiamente unidos Y en el color, sombrío pero noble, Firme, y donde ha esparcido su resplandor el rojo. Piensa en la tejedora; en su paciencia Para recomenzar Una tarea siempre inacabada. ...

 

   Gato en la noche

   Alejandro Aura

primeros versos

El gato no se sube a la mesa, ni menos a las siete de la tarde cuando en julio comienza a oscurecer. Ronda por toda la casa, inquieto, buscando el paso entre el día y la noche, asuntos diferentes de tratar. Ha comido, ha bebido, ha dormido su porción de reposo de las horas de luz...

 

   La palabra

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

Ahora, cuando se apaga el fuego que arrasó mis llanuras, con su gemido estéril, convalezco bajo un sol tibio con la fuerza enarcada. Sabiamente me alimenta la miel de una colmena inefable. Acaricio la exactitud de las celdillas e infatigable, se enardece mi espíritu, aletea, protege...

 

   Aspiración

   Octavio Paz

primeros versos

Sombras del día blanco contra mis ojos. Yo no veo nada sino lo blanco: la hora en blanco, el alma desatada del ansia y de la hora. Blancura de aguas muertas, hora blanca, ceguera de los ojos abiertos. Frota tu pedernal, arde, memoria, contra la hora y la resaca. Memoria, llama...

 

   Alondras que mueren deslumbradas (I)Quizá no hay más...

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Quizá no hay más amor del que cabe una noche entre la manos Quizá un hombre y una mujer jamás llegan juntos al cielo. Son el oleaje y musgo que le pega plumas a sus brazos, apenas plumas de furia que se deshacen en el viento. Quizá en el invierno el amor es un lecho ...

 

   La piel de humo

   Angélica de Icaza

primeros versos

Con esta ortografía de palabras insomnes desde la piel te escribo en el desorden Desde la boca que inventó tu boca lanzo señales de humo para alcanzar tu oído que dormita el lenguaje nocturno de la almohada Te estoy hablando desde la piel del humo el humo que me estalla ...

 

   Álbum de zoología

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Mirad al tigre Su tibia pose de vanidad satisfecha Dormido en sus laureles / gato persa de algún dios sanguinario Y esas rayas / que encorsetan su fama Allí echadito como estatua erigida a la soberbia un tigre de papel / un desdentado tigre de un (álbum de niñez Ociosa...

 

   Los amorosos (segunda página)

   Jaime Sabines

primeros versos

Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos. En la oscuridad abren los ojos y les cae en ellos...

 

   Vivir sin tus caricias

   Amado Nervo

primeros versos

Vivir sin tus caricias es mucho desamparo; vivir sin tus palabras es mucha soledad; vivir sin tu amoroso mirar, ingenuo y claro, es mucha obscuridad... 25 de julio de 1912 De: La amada inmóvil

 

   Por el arte

   Rodulfo Figueroa

primeros versos

¡Cuán hermosa es la muerta! Exuberante su desnudez sobre la losa brilla; yo la contemplo pálido y jadeante y tiembla entre mis manos la cuchilla. El profesor, que la ocasión bendice de poder explicar algo muy bueno, a mí se acerca y con placer me dice: -Hágale usted la amputación del seno. ...

 

   Me encanta Dios

   Jaime Sabines

primeros versos

Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos...

 

   Casa con dos puertas

   Enrique González Martínez

primeros versos

¡Oh, casa con dos puertas que es la mía, casa del corazón vasta y sombría que he visto en el desfile de los años llena a veces de huéspedes extraños, y otras veces las más , casi vacía!... Casa que en los risueños instantes de la vida, miró absorta la fila interminable de los sueños, ...

 

   El peso de una chispa

   David Huerta

primeros versos

Entro en una gasa letárgica hecha de fantasma y Purgatorio. Está detrás de una velocidad de párpado la fractura de una Afirmación. Pero yo nada puedo ya afirmar en esta ensordecedora negociación de bien, mal, política, moralidad. Entro y salgo de vestiduras tensas, la Afirmación ...

 

   Comer sirena

   Eduardo Vázquez Martín

primeros versos

para Carmen Boullosa Que no le sirvan otra cosa, no foca, no cazón, tonina, tanto animal del agua. A la sirena hay que pedirla con cabeza. Más importante aun que el ajo, el estragón, pimienta y sal; antes de ponderar el cuerpo que Alavesa le otorga a sus riojas, ...

 

   Área sonante

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Área sonante, ovario de la noche carnal; abrevadero insistente y monótono en la arena del oído terrestre. Y tocar, hacia dentro, el oleaje como aquel remotísimo, asilado en lo vacío de las conchas. Urna, seda contigua que despliega en hileras cayendo, una por una, golpes de espuma...

 

   Bitácora del regreso

   Sergio Cordero

primeros versos

¿no es el acto que apresa la ironía obstinado creador de mis recuerdos? 1 ¿dónde están las paredes que viví? remuevo el barro fresco de las casas antiguas y descubro los rasgos de mi padre 2 porque hay días que no puedo perder en esta ciudad ciega yo la amo aquí la luz ...

 

   Nombro este mundo a ciegas...

   Román Luján

primeros versos

NOMBRO ESTE MUNDO a ciegas, a rápidos aullidos, me erosiono. Faltan letras de molde para inventar el hambre, la espesura de saberse fragmentario. ¿Quién me escinde? ¿Qué inédita negrura se esconde tras mi sombra? ¿Es que todos los círculos se han vuelto espirales? ...

 

   Boca del llanto

   Jaime Sabines

primeros versos

Boca del llanto, me llaman tus pupilas negras, me reclaman. Tus labios sin ti me besan. ¡Cómo has podido tener la misma mirada negra con esos ojos que ahora llevas! Sonreíste. ¡Que silencio, qué falta de fiesta! ¡Cómo me puse a buscarte en tu sonrisa, cabeza de ...