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25 poemas aleatorios | |
Dejamos una vida cada noche al borde de la cama En las ropas sacudimos con fuerza el polvo del fracaso No desnudos del todo en las cobijas prendemos un trozo de mañana para soñarlo muy dentro de ese par de zapatos ... | |
Cuando marchite tus galanas flores el que es de la beldad fiero enemigo, y en vano pidas protección y abrigo a los que fueron, Lelia, tus amores; cuando todos te olviden; cuando llores en triste soledad, sin un amigo que de tu pena ruda al ser testigo anhele disipar tus sinsabores, ... | |
Me escribe Napoleón: El Colegio es muy grande, nos levantamos muy temprano, hablamos únicamente en inglés, te mando un retrato del edificio... Ya no robaremos juntos dulces de las alacenas, ni escaparemos hacia el río para ahogarnos a medias y pescar sandías sangrientas. ... | |
Al poema confío la pena de perderte. He de lavar mis ojos de los azules tuyos, faros que prolongaron mi naufragio. He de coger mi vida deshecha entre tus manos, leve jirón de niebla que el viento entre sus alas efímeras dispersa. Vuelva la noche a mí, muda y eterna, del diálogo ... | |
los que se compadecen. los que miran mi corazón henchido. solo. esos que tienen hijos y sombras inofensivas. esos que preguntan por mis ojos tristes. por mi alma sin ti. los que tocan a mi puerta. los que riegan un poco mi alegría. aquellos que no saben mi nombre. aquellos que edifican ... | |
De la mañana venía y a la mañana iba; era de la mañana y la mañana era. Jugaban a ser mañana, y en el balón del día la mañana iba entera. Eran dos: ella y la mañana. Nueve y veinte en la mañana, en un reloj sin tiempo, una mañana eterna. Luz y perla en el día, sol... | |
Alegráos con las flores que embriagan, las que están en nuestras manos. Que sean puestos ya los collares de flores. Nuestras flores del tiempo de lluvia, fragantes flores, abren ya sus corolas. Por allí anda el ave, parlotea y canta, viene a conocer la casa del dios. ... | |
Vivir encadenados es su suerte, se aman con un anhelo que no mata la posesión, y el lazo que los ata desafía a la ausencia y a la muerte. Tristán es como el bronce, oscuro y fuerte, busca el regazo de pulida plata; Isolda chupa el cáliz escarlata que en crespo matorral esencias vierte. ... | |
Un quieto resplandor me inunda y ciega, un deslumbrado círculo vacío, porque a la misma luz su luz la niega. Cierro los ojos y a mi sombra fío esta inasible gloria, este minuto, y a su voraz eternidad me alío. Dentro de mí palpita, flor y fruto, la aprisionada luz, ruina quemante, ... | |
Tiembla cielo han llegado son los bárbaros que asoman al horizonte de la acrópolis. Han venido de tan lejos, distinta tierra a la que nombramos madre con sus batallas deslizándose en la niebla con sus caballos de formas extrañas, sus magos que todo lo crean, con sus cacharros y sus vicios ... | |
En un libro de mi padre, leo la frase: A ti, que me estás leyendo . Es el título de una elegía escrita hace dos siglos, o un hálito de la soledumbre que ha subido al lector imaginario desde fuera de los círculos del tiempo. Esa línea guarda en cada sílaba la fresca impresión de su vehemencia: ... | |
La vida callada... dadora de mundos... Venados heridos. Ropas de tehuana. Rayos, penas, soles, ritmos... | |
Porque si tú existieras tendría que existir yo también. Y eso es mentira. Nada hay más que nosotros: la pareja, los sexos conciliados en un hijo, las dos cabezas juntas, pero no contemplándose (para no convertir a nadie en un espejo) sino mirando frente a sí, hacia el otro. El otro: mediador, juez, ... | |
Entre todas las flores, señoras y señores, es el lirio morado la que mas me alucina. Andando una mañana solo por Palestina, algo de mi conciencia con morados colores tomó forma de flor y careció de espinas. El aire con un pétalo tocaba las colinas que inaugura la piedra... | |
Es en vano que more en el desierto el demacrado y hosco cenobita, porque no se ha calmado la infinita ansia de amar ni el apetito ha muerto. Del oscuro capuz surge un incierto perfil que tiene albor de margarita, una boca encarnada y exquisita, una crencha olorosa como un huerto. ... | |
We must have died alone, a long long time ago.D.B. Has pulsado has templado mi carne en tu diafanidad, mis sentidos (hombre de contornos levísimos, de ojos suaves y limpios); en la vasta desnudez que derrama, que desgaja y ofrece; (Como una esbelta ventana al mar; ... | |
No la noche. Ni el telegrama urgente. Ni las ojeras grises. Ni las plazas en llamas. El amor es un lirio y es un poco de espuma. Es un silencio blanco enmedio de unos clavos que tratan de fijarlo sobre la eternidad. De: Entreacto | |
Cuando decimos yo nos atamos al cuello una vocal redonda, una cuerda de ahorcar; nos taladramos la nariz con un aro como el que rige al buey; nos ceñimos grillete de prisionero. Círculo de exclusión, rómpelo, sáltalo. Tus ojos son poliédricos como los de la avispa. Cuando lo miras ... | |
BASTA UN GUIÑO de pezón para que el ansia me traicione un devaneo cachondo en el perfume el asomo furtivo de algún hilo dental asfixiado entre hemisferios donde el sol no se ponga para lanzarme a pique ciego de mí fortuito apenas sin conciencia en franca expedición hacia el capullo ... | |
La poesía es una pregunta la prosa es una respuesta La prosa... | |
Me pondré la manzana en la cabeza, si aprendiste a tirar, en ti confío. Y si aún no es el tiempo en que debías, lo sabremos después de que dispares. De cualquier modo, me pondré... | |
Llevas un impulso irresistible de apagar la noche cerrados los ojos a los recuerdos te ocultas en tu cobija blindada para rayos equis en el escalofrío del malsueño vuelve a encenderse la luna noche a noche de la suma que queda has de continuar en el intento De: Tarde en el tiempo ... | |
¡Mas qué vaso también más providente! Tal vez esta oquedad que nos estrecha en islas de monólogos sin eco, aunque se llama Dios, no sea sino un vaso que nos amolda el alma perdidiza, pero que acaso el alma sólo advierte en una transparencia acumulada que tiñe la noción de Él, de azul. ... | |
La materia del canto es la memoria, no lo que viste, pues el ciego entonces no cantaría jamás. Y no es lo que escuchaste, pues el sordo no hubiera escrito dolorosamente aquella sinfonía con los coros que hacen estremecer tu corazón. Y el tacto, que es efímero, decide trasladar... | |
La luz de ocaso moribunda toca del pinar los follajes tembladores, suspiran en el bosque los rumores y las tórtolas gimen en la roca. Es el instante que el amor invoca; ven junto a mí; te sostendré con flores mientras roban volando los Amores el dulce beso de tu dulce boca . ... | |
