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25 poemas aleatorios | |
Cuando marchite tus galanas flores el que es de la beldad fiero enemigo, y en vano pidas protección y abrigo a los que fueron, Lelia, tus amores; cuando todos te olviden; cuando llores en triste soledad, sin un amigo que de tu pena ruda al ser testigo anhele disipar tus sinsabores, ... | |
Me doy cuenta de que me faltas y de que te busco entre las gentes, en el ruido, pero todo es inútil. Cuando me quedo solo me quedo más solo solo por todas partes y por ti y por mí. No hago sino esperar. Esperar todo el día hasta que no llegas. Hasta que me duermo... | |
En Gualbet amanece tarde casi siempre el pan de olor llega después del silencio de sus barcos En sudor de pescado el hombre ante la cantina tan poco para celebrar en las copas solitarias encuentra dormida su puerta El sinfín de olas se precipita por el deseo de mujer alborotadas gaviotas ... | |
De tu ligera planta el curso, Fenix rara, pára, pára; mira que se adelanta, en tan ligero ensayo, a la nave, a la cierva, al ave, al rayo. ¿Por qué surcas ligera el viento transparente? Tente, tente, consuélanos siquiera; no nos lleves contigo el consuelo, el amparo, el bien y abrigo. ... | |
Lo que es el mundo está en el mundo: árboles árboles, pájaros pájaros. Lo que el mundo y sus seres significan, no está en el mundo, no es de este mundo. Otra cosa seríamos, otro sitio ocupáramos si alguien supremo hubiera dado signo a nuestros actos, tasado nuestros... | |
Oh, señor, nada inquiero!... me resigno y espero, sin temer que se apague mi estrellita de Fe... Sabes bien que mi vida de cansancio se agota, que mi sueño está trunco, que mi dicha está rota, y jamas de mis labios ha salido un ¿por qué?... Ni discuto tus leyes invariables, ni anhelo desertar de la tierra ... | |
Se escuchan los autos, el ronroneo de una mujer agazapada y la respiración de un gato. El arquero moja la tela con saliva, un gallo puntual anuncia la llegada del alba. Selección del poemario inédito UN GRITO EN EL ARCA de Isolda Dosamantes | |
Escondida en tus cabellos de lavanda y tabaco quiero pensarte como una alondra un pavo real que me corona fugaz el sabor de tu lengua amargo chocolate muerdo tu respiración en palpitar de sábanas vírgenes cómo caminar sin tus pasos o mendigar tres lágrimas bajo la furia del sol ... | |
Apuntamos aquel cielo que se nos desplomaba, verdinegro. Los que pasaban a lo lejos eran sombras chinescas en la pantalla del crepúsculo nuestras sombras en otros mundos. El cielo verdadero estaba, afuera, preso, y se asomaba entre los troncos, viéndonos con su ojo de luna, huero. ... | |
la vida es buena andando descalzos y en calzones en nuestra casa de tres piezas el sol desafinando en nuestro patio tres cuerpos mojados una manguera vieja y un patito de hule en la bañera la vida es buena cuando dejamos abiertas las puertas para mirarnos para entonar a coro ... | |
Pienso que el sueño existe porque existo; pero si contra el mundo cruzo rostros y de ligeros vientos alzo vuelos, túnicas que no han de vestir estatuas, y con palabras que después desaparecen, violadas de improviso, evoco su mirada y sus palabras: cielo , vida que eran como un andar ... | |
A Vicente Quirarte A diario riego el árbol de mis poemas. Corto su fruto dulce, amargo o con espinas. Le podo las licencias marchitas, lo libero de larvas y quistes. Los catadores reclaman lo mal que anda mi siembra. Definitivo: retiran mis versos del firmamento. Yo miro transitar ríos de saliva, ... | |
A veces la madera de mi mesa tiene un crujido oscuro, un desgarrón difuso de tormenta. Una periódica migraña la tortura. Sus fibras ceden, se descruzan, buscan un acomodo más humano. Es la madera que recuerda... | |
Te hace una seña con la cabeza desde esa niebla de luz. Sonríe. Que sí, que ahorita vuelve. Miras sus gestos, su lejanía, pero no la escuchas. Polvo de niebla es la arena. Polvo ficticio el mar. Desde más lejos, frente a ese brillo que lo corta te mira, te hace señas. Que sí, que ahorita vuelve. ... | |
Siempre tengo una libreta con los ojos abiertos para que me descubra las cosas de este mundo. A veces atrapo sólo insectos; otras, una mañana, un lunes, por la tarde, dibujo un pez y el fuego para prepararlo. Mi cuaderno es como un cheque en blanco en el que se multiplica el mundo. ... | |
En mis muertes diarias está mi padre me observa con esa incertidumbre que obliga a decidir Mi padre nunca tuvo un cristo en su alcoba ni un caballo para su fuga Hubo de partir muy lento y en segunda clase Sé que hubiera preferido un mate del pastor -en el tablero en desorden aquellos días ... | |
Paraíso del aire congelado, muerte de cielo y tierra celadores. ¿De qué color los ojos? Los colores. más por su vibración que por su grado. Y más por la mirada miradores que por la luz los ojos que he soñado cuerpo que flota sin pesar, velado en un clima de puros impudores. ¿Es la sonrisa, paladar ... | |
La mañana está de fiesta porque me has besado tú y al contacto de tu boca todo el cielo se hace azul. El arroyo está cantando porque me has mirado tú y en el sol de tu mirada toda el agua se hace azul. El pinar está de luto porque me has dejado tú... y la noche está llorando, noche pálida y azul, ... | |
¿Desde cuando tenemos memoria del primer recuerdo? ¿Creen ustedes en los famosos traumas de la tierna infancia? ¿Los psicólogos pediátricos han encontrado una veta minera aún en tiempo de crisis? Porque luego escucho que al senador Fulano le quitaron el chupón de manera brusca ... | |
Fluye también pero a su modo Por un lecho obstinado Como un tirar de cabra a un monte otro Ese tiempo frenético en el que sostienes Cuando algo en tique nunca habló tu lengua Como en una caricia del dolor se encoge Al escuchar mi nombre Que me dieron aquí para otra ... | |
De hinojos en el vientre de mi madre Yo no hacía otra cosa que rezar, Por la grieta de su boca perfumada Alguna vez el resplandor externo sorprendí; No estaba yo al corriente de la realidad Pero cuando ella sonreía Un mediterráneo fuego se posaba En el quebradizo travesaño... | |
Al viento, si, sus manos van al viento. Su mano diseminando copos de Verano. Blancas las manos, blanco el pensamiento. Nada cosecharán: uno por ciento del grano vano. Llegaba el sol, milano, a sorberse los copos con su aliento. Estatuas de sal, frías, sobre desiertas latitudes... | |
En aras de galeón y escafandra en negros muertos por el gusto vimos mares que se hundían azoros del ataque que en la mujer se vierten la caricia bocas indescifrables para decir a esta tierra por un nombre que contara infiernos verdes noches de reliquias muslos jugositos ... | |
Ábrese el fuego, y salta la burbuja metálica de un pez; barre los ojos una flor instantánea; doble salto mortal, ensaya el corazón. Amigos, algo mejor gocemos que un lamento. Ya, para no caerme, estoy colgado de tu clavo, alegría; de tu absorto badajo, de tu azúcar infalible... | |
Mientras los niños crecen y las horas nos hablan tú, subterráneamente, lentamente, te apagas. Lumbre enterrada y sola, pabilo de la sombra, veta de horror... | |
