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25 poemas aleatorios | |
Nevó toda la noche y amanece la tierra inmaculada. Quién pudiera decir que bajo el manto prepara su verdor la primavera. Si la pureza existe, qué semejante es a la nieve: hoja blanca cedida por el mundo para probar que nada permanence. | |
Un hombre muere en mí siempre que un hombre muere en cualquier lugar, asesinado por el miedo y la prisa de otros hombres. Un hombre como yo; durante meses en las entrañas de una madre oculto; nacido, como yo, entre esperanzas y entre lágrimas, y como yo feliz de haber sufrido, ... | |
Muerte, ya estamos en la pista de baile. Quien no baila no aleja las costras de la maledicencia, y el vals promete mucho, bailar no cuesta nada. Brilla el salón y aprietas mi cuerpo contra el aire dulcísimo. Un poco más y serás mía, y agotarás el aire enardecido para cortarme... | |
Anoche te soñaba, vida mía, estaba solo y triste en mi aposento, escribía... no sé qué; mas era algo de ternura, de amor, de sentimiento. Porque pensaba en ti. Quizás buscaba la palabra más fiel para decirte la infinita pasión con que te amaba. De pronto, silenciosa, una figura blanca y ... | |
Tarde caliginosa. Se desploma del barómetro lúbrico la escala. Un calor enervante es la antesala de la recia tormenta que se asoma. La lumbre de la tarde es un aroma que huele a madurez. La bestia mala de instintos subterráneos hace gala y lentamente mata a una... | |
Tierno saúz casi oro, casi ámbar, casi luz | |
(DESPUÉS DE LEER A DOS POETAS) ¡Ni una palabra de dolor blasfemo! Sé altivo, sé gallardo en la caída, y ve, poeta, con desdén supremo todas las injusticias de la vida. No busques la constancia en los amores, no pidas nada eterno a los mortales, y haz, artista, con todos tus dolores, ... | |
Yo sé que no podrás ayudar a tu hijo, como ayer, a tratar las palabras como si fuera hoy el primer día que las descubre y las pronuncia: no podrás evitarme la ingrata piedra del lugar común con que tropiezo y caigo como todos tropiezan y todos caen ante la risa infame de la solemnidad. ... | |
Es tan blanca, tu piel, como la nieve. La nieve quiere al sol por lo brillante. Y el sol, que se enamora en un instante, se acuesta con la nieve y se la bebe. El sol, aunque es muy grande, no se atreve a hacerse olvidadizo y arrogante: se acuerda de su novia fulgurante y se pone a llorar, ... | |
I Para poderte hablar así, de frente, tuve que echarme toda una vida a llorar sobre tus huesos. Tuve que desandar lo caminado desnudando la piel de mi conciencia. Para poderte hablar tuve que volver a llenarme de aire los pulmones. Y cuidar que no se me encogieran las palabras, ... | |
Nos reunimos frente a la ventana. Un relámpago iluminó nuestras caras y no muy lejos escuchamos al trueno cabalgar por las nubes. El último camino hacia la tarde se perdió bajo el agua. Mamá y papá ahora están muertos, mis hermanos se han largado del retrato. ... | |
La tinta verde crea jardines, selvas, prados, follajes donde cantan las letras, palabras que son árboles, frases que son verdes constelaciones. Deja que mis palabras, oh blanca, desciendan y te cubran como una lluvia de hojas a un campo de nieve, como la yedra a la estatua, ... | |
He vuelto al sitio señalado, a tu rastro de aguas amargas; el atardecer ha caído al fondo del mar como un pecho muerto y una campana da la hora cubriéndome de espuma. Vuelvo a ti, el otoño y el grillo se unen en la victoria del polvo. Vuelvo a ti, vuelves a la caída, al primer acto. ... | |
Siempre fui mi pene, Dios mío, siempre fui el pedazo de mi carne que entraba en las mujeres, que me hacía hombre, conocedor del mundo, propietario de la vida y de la muerte. ¿Por qué me disminuyes? Yo no quiero aprender de tu sabiduría... | |
La ilusión serpentina del principio me tentaba a morderte fruto vano en mi tortura de aprendiz de magia. Luego, te fuiste por mis siete viajes con una voz distinta en cada puerto e idéntico quemarte en mi agonía. Lascivia temblorosa de las tardes de lluvia cuando tu cuerpo balbucía en Morse ... | |
¡Ay muerte más florida! 1 Nos ha traído una lengua lejana a este puro silencio de bosque partido, en el canto de ayer que se delata en nido, en el silente nido que cantará mañana. Callamos por la luz que se rebana, por la hoja que se ha distraído y cae. Yo estoy herido de muerte, ... | |
No me dijeron: el bosque está ocupado ni tampoco: el bosque es ente vivo yo me vine a ganarlo porque era libre entrar y más fuerte y más hondo y más viejo que yo. No me dijeron: hay una casa adentro ni tampoco: hay una casa adentro con mujer yo estaba en un olvido de puertas ... | |
En que describe racionalmente los efectos irracionales del Amor | |
Este amoroso tormento que en mi corazón se ve, sé que lo siento y no sé la causa porque lo siento. Siento una grave agonía por lograr un devaneo, que empieza como deseo y para en melancolía. Y cuando con más terneza mi infeliz estado lloro, sé que estoy triste e ignoro la causa de ... | |
Si lo escribió mi prisa feliz, ¿con qué palabras, cómo dije: palomas cálidas de tu pecho ? En sus picos leería: brasa, guinda, clamor, pero la luz recuerda más duro su contorno y el aire el inflexible número de su arrullo. Y diría: palomas de azúcar de tu pecho , si endulzaban el agua ... | |
Qué dice tu nervioso gesto de selva oscura árbol vetusto y seco sin una verde rama? Con cicatriz de hachazos y quemazón de llama, como un espectro tiendes tu sombra en la llanura. ¿Qué dice, viejo inmóvil, tu fiera crispatura? ¡Tremendo y misterioso debe ser... | |
Vivo en mi primer morada de Amadís y de Morgante, de soñadora y amante y de estar enamorada. Os estoy a vuestra espada, a vuestra voz de diamante; mas vivo, de tal talante, sin vos, sin Dios y sin nada. Por eso, de hoy más, persigo sobre... | |
Vengo desde tus labios a mi presencia pura. Inescrutable viaje subterráneo al abismo del rostro sin edades. Recóndito universo palpitante y cerrado, perdido en el secreto de la tierra desnuda, constelado de símbolos nocturnos, de tactos germinales. Retorno a mi figura, ... | |
De gitana los ojos; las ojeras, victoria de la noche. De renovado mármol la epidermis. Mascarones de proa, los dos pechos navegan por el mar de los sargazos entre ardidos, piratas y sedientos. Los zapatos celestes, grande y honda la herida del taconear ligero y de la falda que, ... | |
Dice Julito que este soldadito de plomo que tiene en la mano recibió un balazo en la nuca y cuando estaba en el suelo vino una serpiente y le mordió la pierna. Éste ya no sirve, dice, y lo coloca bocabajo y le echa unos trapos sucios encima... | |
El cuerpo mantiene la memoria de la sal, del agua, de la harina. (Siempre será un consuelo ver jugar a los niños en las resbaladillas, o a los adultos en las casas de juego.) Lo lógico es que llueva de esta manera. ¿Para qué quiere el desierto que... | |
