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25 poemas aleatorios | |
Como el primer día de mi llegada aquí, a veces la memoria se me pierde y me encuentro yacente por el suelo sin hueso ni contorno ignorando qué vida de qué mundo de qué recuerdo es ésta. -Pero tú no me olvides, dulce tierra sin rostro cuyo recuerdo pierdo a cada instante, cuyo sabor ... | |
Toda de blanco, finge tu traje sobre tu flanco griego ropaje. De la Victoria de Samotracia, mientes la gloria llena de gracia. ¡En vano ilusa fijas el pie!... Que no eres musa ni numen, que sin que disciernas un viento lírico sobre tus piernas sopla satírico; pues aunque fatua ... | |
Hay en mí algo que tú no conoces: Este afán de palabras, De infinitamente escribir hasta no lograr Trazo alguno. ¿Dónde estás, Olga Lucía, que no te encuentro? Tú no sabes Que en cada verso Envejece de mí una parte. Tengo ganas de morirme, Que lentamente se me duerman los pies, ... | |
Jamás voy sola a misa; me llevo los pecados de mi esposo y su esposa, uno o dos de mis hijas, alguno de mi hermano todos los de mi madre... hasta llenar el bolso que hace juego conmigo. Y Dios, distante y sin moverse parece consternado ante mis confesiones. Rezo en latín ... | |
La distancia es cementerio de ausencias, nopal cosido al pecho cuerpo tendido en la autopista. Es humo que lanzan los olvidados a la noche, himno a la soledad, refugio de los trastornados. Es el bajel que abordan los suicidas. La distancia arroja sus migajas a los abandonados, ... | |
Oh vieja cosa dura, dura lanza, hueso impío, sombrío objeto de árida y seca espuma; ola y nave, navío sin rumbo, derrumbado y secreto como la fórmula del alquimista; velero sin piloto por un mar de aguda soledad; barca para pasar al otro lado del mundo, enfilados hacia el cielo ... | |
El colibrí El colibrí que vuela en la huerta de mi amiga, como sobreviviente de la belleza, va a morir. Pero alguien se para frente al árbol padre y aprieta el click que dejará vivos sus ojos. El colibrí ni gana ni pierde; se detiene por fin en la quietud de la copa, maravillado... | |
Sombra entrepernada con la carne tu cuerpo que en el mío se estremece qué infiernos de la fiebre qué soledades nos habitan en la cúspide absoluta de la llama atajo de la muerte retorno de la piel humedecida(era preciso hundirsepara lamer el fondo del pantano) estallan ardientes ... | |
Ardía el caballero con sus ojeras rotas llameaba su piel e iluminaba la ciudad Moría de hambre el capitán Fiallo acostado en su lecho de una bruta piel de toro y un leño por almohada brasa de muerte y soledad rezos y campanadas esquilas como cementerios del aire ... | |
Jidé, clamo, y tu forma idolatrada no viene a poner fin a mi agonía; Jidé, imploro, durante la sombría noche y cuando despunta la alborada. Te desea mi carne torturada, Jidé, Jidé, y recuerdo con porfía frescuras de tus brazos de ambrosía y esencias de tu boca de granada. ... | |
II CORO Pero callemos, que un pastor color de tierra, vago engendro de lanas y hojarasca, se acerca aquí, como bulto que echa a andar, filtrando una mirada de ansia y susto por entre el heno de la barba y las cejas. Con el cayado sólo bate el aire, y parece irradiar palabras con la honda; ... | |
Cada libro que escribo me envejece, me vuelve un descreído. Escribo en contra de mis pensamientos y en contra del ruido de mis hábitos. Con cada libro pago un viaje que no hice. En cada página que acabo cumplo con un acuerdo, me digo adiós desde lo más recóndito, pero sin alcanzar... | |
Yo te miro en un niño de la calle, cofre arriba limpiando un parabrisa con la carita ayuna de sonrisa, (ni una razón a que la risa estalle). El vidrio diáfano ¡qué no se raye! . Mientras el porvenir del sin camisa: violado por cualquiera, droga, prisa, ganador de la vida en bocacalle. ... | |
3. Nocturno El silencio por nadie se quebranta, y nadie lo deplora. Sólo se canta la puesta del sol, desde la aurora. Mas la luna, con ser de luz a nuestro simple parecer, nos parece sonora cuando derraman sus manos ligeras las ágiles sombras de las palmeras. | |
En algún lugar estas lejos de la lluvia posada por las calles lejos de todo lo que llamábamos cuando era primera vez y la nombramos partida y nos quedamos en espera ojos de tantos años ciudad a fuerza que nadie quiso olvidar para intentar hacer de nosotros otras estatuas ... | |
Y ahora una digresión Consideremos esa variante del amor que nunca puede llamarse amor Son aislados instantes sin futuro En la ciudad donde estaré tres días nos encontramos Hablamos cien palabras Pero un brillo en los ojos un silencio o el roce de las manos que se despiden prende ... | |
Subyugadas, asiduas, con aplicación, una mano tuya y una mía se acarician, fanáticas de un mundo de manos excluyente. No quieren saber que tú y yo mientras tanto nos miramos, abolidos, sin común lenguaje, en las orillas de un lugar de sombra que han creado en su torno... | |
Introducción Escuchen dos Sacristanes que disputan, arguyendo, si es el Niño el Verbum Caro, o es el Niño el Tantum Ergo. ¡Oigan atentos, no se queden a asperges del argumento! Estribillo 1.- Sacristane. 2.- Sacristane. 1.- Exi foras. 2.- Vade retro. 1.- Famularum. 2.- Famularum. ... | |
Y el reptil era mujer contra la mujer vive en el espejo de mundos donde la que se ve es la misma que se niega su lengua enrosca masculinas formas en adormecida voluntad acecha tras el árbol a otras hembrashasta alejarlas de sus adanes devaluados De: Tarde en el tiempo ... | |
Voló desde su vida apacible hacia la luz recién encendida y su cadáver minúsculo cayo sobre esta hoja de papel en que escribo. Retiré la taza de café pensando que su contacto en mis labios sería molesto, y que una lluvia de meteoritos invisibles podría empezar a descender desde el foco, por los... | |
Quien evoca la palabra en el templo de Barra de Panteones, sólo es visible a los ojos que las gaviotas despedazaron. (De: Barra de Panteones) | |
Mi padre fue muy bueno: me donó su alegría ingenua; su ironía amable: su risueño y apacible candor. ¡Gran ofrenda la suya! Pero tú, madre mía, tú me hiciste el regalo de tu suave dolor. Tú pusiste en mi alma la enfermiza ternura, el anhelo nervioso e incansable de amar; las recónditas ansias ... | |
La noche llena todos los arroyos las ramas inclinadas y la arboleda misma la bestia cintilante la piel que la luz hace oír el amarillo múltiple que brota en línea organizada el quieto ruido verde sembrado de rápida existencia el rayo fijo sobre cada lomo la huella... | |
Ocioso entumecido Jornalero de amor desempleado Sólo despiertas ya brumosamente Cuando te atreves a mirar con vértigo El boquete abismal de lo perdido Qué hiciste pues de tu fortuna En qué usaste tus títulos de amor y de milagro Dónde has puesto las llaves de las arcas ... | |
Yo vine al mundo en la ciudad más prostituida, más circular, más envidiada, todo se deteriora al acercarse a ella, todo trabaja en su favor para dejarla inalcanzable. A lo mejor se nace siempre así, a lo mejor todos nacimos en Alejandría. Jamás he de volver a verla porque mi edad, mis versos... | |
