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25 poemas aleatorios

 

   María

   Ignacio M. Altamirano

primeros versos

Allí en el valle fértil y risueño, do nace el Lerma y, débil todavía juega, desnudo de la regia pompa que lo acompaña hasta la mar bravía; allí donde se eleva el viejo Xinantecatl, cuyo aliento, por millares de siglos inflamado, al soplo de los vientos se ha apagado, pero que altivo y majestuoso ...

 

   Como el mar que regresa

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

I El mar siempre regresa; sus montañas saladas se alejan, pero vuelven; abren las cicatrices de la arena; rebosan de infinito los ojos que lo miran. El mar regresa siempre porque siempre está solo; vuelve a buscar las playas. Regresa. Sabe que te hallará porque los que están solos ...

 

   De piedritas el buche

   Alejandro Aura

primeros versos

Las palabras no son aire ni se las lleva el aire. Las palabras, cuando caen, se filtran en la tierra, se escurren por las eras geológicas, por las cavernas subterráneas y llegan al fin a un gran depósito que ha ido creciendo con los siglos de donde parte la sustancia que genera...

 

   Asesinado por la lluvia

   Carmen Alardín

primeros versos

Esperaba rastreando por la tierra, seduciendo a las rocas con su ensueño mortal. Esperaba pintar de otro color su reja enamorada, pensando ya que nadie más lo esperaría del lado opuesto a su esperanza. Esperaba ver brotar otro arbusto de su semilla calcinada. Combatiendo...

 

   Epitafio

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

Bajo esta roca pulida para la muerte, yace la sombra de un hombre. No hay nada aquí de valor sino huesos blancos de sal. No hay nada aquí de valor sino huesos. No hay nada aquí de valor. No hay nada aquí. No hay nada. No hay. No. Viajero, detén tus pasos y asegúrate que la sombra ...

 

   Discurso del paralítico

   Gilberto Owen

primeros versos

Encadenado al cielo, en paz y orden, mutilado de todo lo imperfecto, en esta soledad desmemoriada paisaje horizontal de arena o hielo nada se mueve y ya nada se muere en la pureza estéril de mi cuerpo. Solo la ausencia. Sólo las ausencias. A la luz que me ofusca, en el silencio del aire ...

 

   Llama el Invierno, tímido...

   Salvador Novo

primeros versos

Llama el Invierno, tímido si puro, muda voz de cristal, lágrima dura, y hace temblar la llama que perdura visible apenas en el monte oscuro. Abrámosle la puerta. Halle el seguro tibio recinto, dulce en la ventura de la mano tendida en que madura la semilla del Tiempo...

 

   Cansancio de toda metafísica

   Ulalume González de León

primeros versos

Para simplificar pienso en tu sexo

 

   Río

   Jaime Torres Bodet

primeros versos

¡Río en el amanecer! ¡Agua en tus ojos claros! Caer ¡subir! en lo azul transparente, casi blanco. Cielo en el río del alba mi amor en tus ojos vagos oh, naufragar ¡ascender! ¡siempre más hondo! ¡Más alto! ...Río en el amanecer...

 

   El mundo nuestro...

   Mariana Bernárdez

primeros versos

El mundo nuestro se fue acumulando en la ceniza Presencia del humoMemoria del cuerpo Los gritos de los borrachos y el mal avenido trío se espantaban con el cacareo del traspatio ambiente sórdido para olvidar los arañazos de las palabras Las fichas sobre la mesa inermes ante mis ojos ...

 

   Una limosna

   Manuel Acuña

primeros versos

¡Entrad!... en mi aposento donde sólo se ven sombras, está una mujer muriendo entre insufribles congojas... Y a su cabecera tristes dos niñas bellas que lloran, y que entrelazan sus manos y que gimen y sollozan. Y la infeliz ya no mira ni tiene aliento en la boca, y cuando habla sólo dice con voz hueca ...

 

   Restauración

   Fernando Ruiz Granados

primeros versos

Soy el árbol de tu huerto El árbol del invierno Cuyas desnudas ramas Tienen por fronda El intermitente follaje De las nubes Soy el árbol de tu huerto El árbol sin fruto Que espera paciente La estación propicia El tiempo de la restauración De todas las cosas Soy el árbol de tu huerto ...

 

   El loro

   José Juan Tablada

primeros versos

Loro idéntico al de mi abuela funambulesca voz de la cocina, del comedor y de la azotehuela. No bien el sol ilumina, lanza el loro su grito y su áspera canción con el asombro del gorrión que sólo canta El Josefito ... De la cocinera se mofa colérico y gutural, y de paso apostrofa a la olla ...

 

   Hierba

   Carmen Boullosa

primeros versos

Allá va la hierba que creció sin tocar tierra. Va la que no conoció el lodo ni el seco craquelar sin lluvia. Pasa en flor, sobre la ráfaga. Pasa silbante. Blandida o aventada como arma o herramienta. No sabe pesar porque nunca ha pesado. Al volar no duerme ni descansa. Hierba sin...

 

   Voz interna

   Manuel José Othón

primeros versos

En las noches tediosas y sombrías buscan su nido en mi cerebro enfermo, plegando el ala ensangrentada y rota, mis antiguos recuerdos. No vienen como alegres golondrinas de la rústica iglesia a los aleros, trayendo de la rubia Primavera las blandas brisas y los tibios besos. ...

 

   Este perfume intenso de tu carne

   Salvador Novo

primeros versos

Este perfume intenso de tu carne no es nada más que el mundo que desplazan y mueven los globos azules de tus ojos y la tierra y los ríos azules de las venas que aprisionan tus brazos. Hay todas las redondas naranjas en tu beso de angustia sacrificado al borde ...

 

   Espalda

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Larga planicie, llano, lomerío en que apoyas la carga de la vida la parte de tu cuerpo mas sufrida donde el trabajo y el sudor son río. En tu valle de esfuerzo y poderío la luna a veces fíngese dormida mientras labriega hacia la noche hundida mi mano va sembrando escalofrío. Si por...

 

   Vello

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Césped infante cubre tu llanura a tornaluz tal vez rubio de paja que ahí donde la luz se resquebraja en bosque limitado se inaugura. Alfombra tierna, dime ¿de qué hondura nació la sangre que en tu piel trabaja, para que germinaras con ventaja y más seda se hiciera tu envoltura? ...

 

   los que se compadecen...

   Rogelio Guedea

primeros versos

los que se compadecen. los que miran mi corazón henchido. solo. esos que tienen hijos y sombras inofensivas. esos que preguntan por mis ojos tristes. por mi alma sin ti. los que tocan a mi puerta. los que riegan un poco mi alegría. aquellos que no saben mi nombre. aquellos que edifican ...

 

   Julito (2)

   Jaime Sabines

primeros versos

Mamá, tengo la barriga llena de hambre, dice. Y la mamá ríe y le trae la leche. Al rato, ya dormido, se sobresalta y mueve los brazos y las piernas. La mano de la madre le acaricia la espalda, se queda quieto. En su plácido rostro el corazón descansa...

 

   El bitorso

   Victor Hugo Piña Williams

primeros versos

Para Laura Orozco y Fernando Solana Todo. Te empujo el palabrerío que me hace el cuerpo, te soplo la lengua que te gritas. Hela ahí habla verriondade boca en boca. Él la habla, hablija de ella deshablada en la quemadura queda del aire, su duna adelia su puente adunco, ...

 

   Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo... (Muerte sin fin)

   José Gorostiza

primeros versos

¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo, es una espesa fatiga, un ansia de trasponer estas lindes enemigas, este morir incesante, tenaz, esta muerte viva, ¡oh Dios! que te está matando en tus hechuras estrictas, en las rosas y en las piedras, en las estrellas ariscas y en la carne que se gasta ...

 

   Días nuevos

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

Nuevas vidas vendrán y se acostarán a parir un siglo solar. Nuevos días y nuevas vidas vendrán los días tiernos y verticales las vidas con la humedad del cuerpo futuro sembrando en los predios azules del amor. Las llamaradas salen sobre los altos muros que nos separan del océano...

 

   Las trasterradas

   Enzia Verduchi

primeros versos

Regresamos a la tierra nunca propia huella de patria imaginaria. Llevamos por dentro la casa, el árbol y el sueño. En una pared rentada mi hermana retiene una fotografía: fragmentos mediterráneos. Hablamos el idioma donde no existe posesión de las circunstancias. nuestra infancia ...

 

   Pequeña isla

   Margarita Paz Paredes

primeros versos

Adán del universo: donde pones tu planta la tierra se conmueve de ocultos paraísos. (Te anuncia una legión de brazos incendiados.) Eva soy, inmemorial y eterna, ligada a ti por el suspiro de antigua soledad, y desterrada por el frutal capricho. En el exilio estoy. El alba de mis besos ...