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25 poemas aleatorios | |
Fuego sutil circula por mis venas al contemplar tus seductores ojos, y la sonrisa de tus labios rojos, y la gracia gentil con que enajenas. A tus palabras, de dulzura llenas, de mi estéril desierto los abrojos convertiste en edén, y por despojos quedó mi alma de amor en tus cadenas. ... | |
Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos. En la oscuridad abren los ojos y les cae en ellos... | |
Sucesos de este mínimo buscar donde reconocemos lo oscuro del calor, el canto de las formas acopladas, el énfasis del ritmo, la curva arenosa de los cuerpos reptando con su pálido sabor de ofrendas mutiladas. Grotescas gemas más allá del mundo, más allá del eco, ... | |
Por el tiempo pasas, lo cruzas, sales de él, rozas la superficie de la muerte y distraída sigues hacia donde no sé si sigues. Eres tú la que cruzas el tiempo, la que aparta a la muerte como si se tratara de una cortina, la que se destapa el espejo como si se tratara de una lata de cerveza ... | |
Miro las herramientas, El mundo que los hombres hacen, donde se afanan, Sudan, paren , cohabitan. El cuerpo de los hombres prensado por los días, Su noche de ronquido y de zarpazo Y las encrucijadas en que se reconocen. Hay ceguera y el hambre los alumbra Y la necesidad, ... | |
La mano del amor es grave. Se ha espesado la carne de una savia de tiempo; el curso de los días ha ensanchado su cauce. Pero de paz cargada abriga y pesa la lenta mano calurosa. La mujer mira... | |
El borde es una boca finísima, una escisión aguda y deslumbrante el negro como una forma de luz que marca orillas, espacios entor- pecidos, fuegos limítrofes . A medida que avanzo el agua cambia. La fiesta estaba impregnada de pequeños monos inabordables. Alguien incrustó ... | |
Capítulo I Simulacro El mundo es una mancha en el espejo. Todo cabe en la bolsa del día, incluso cuando gotas de azogue se vuelcan en la boca, hacen enmudecer, aplastan con finas patas de insecto las palabras del alma humana. El mundo es una mancha sobre el mar del espejo, ... | |
La muerte bajo el agua y la noche navega lentamente. Herida va mi sangre, más ligera que el sueño y el despertar sediento del inicial recuerdo. Una mortal navegación a oscuras, marítimo dolor, cristal amargo; un estar descendiendo sin encontrarse asido, como un río que fuera de los pies ... | |
... dice Durrell que la pareja es un animal bicéfalo por eso yo prefiero andar a solas con mi propio cuerpo yo se que el beso casto enloquece a las bestias haciéndolas bramar Y eso es hermoso Lo mejor sería un solo cuerpo sin cabeza un corazón radiante y bueno ... | |
Uno puede decir que sí que la palabra se abandona cuando la convocamos con la más ingenua de las intenciones. Uno puede decir que sí que es un signo un sonido que toma su forma desde antes de despertar y hasta puede uno decir que el decir es un poder tan nuevo como el bostezo ... | |
Callar, callar ahora el silencio tiene un espacio en nuestra lengua deja que al paso de la noche permanezca con los labios abiertos en tu espalda mientras mis dedos se alargan al tocarte ternura nueva Busco tus huecos me deslizo en tus grietas toco fondo / me impulso ... | |
Entre la multitud puedes reconocerme, amor: yo soy el que va cantando. | |
Entre los dedos la cabellera que cae como cien trompas de elefantes negros alas de ángeles dentro de un pozo. La seda es curiosidad de cocineras el aliento entre las manos del campesino es una bailarina de tul en una cueva. Jalón de este a oeste en la mirada de un chino ... | |
Yo que solo canté de la exquisita partitura del íntimo decoro, alzo la voz a la mitad del foro a la manera del tenor que imita la gutural modulación del bajo, para cortar a la epopeya un gajo. Navegaré por las olas civiles con remos que no pesan, porque van como los brazos del correo ... | |
Cuántos años tengo, Olga Lucía, pregunto mientras lentamente te desplazas por la habitación y paso a paso me dejo llevar por el movimiento de tus piernas. Cuántos años tengo para mí, para ti, para aquellos que de lejos me miran y no me saludan porque extraña soy para esta vida ... | |
oh cristalina fuente,si en esos tus semblantes plateadoscopiases de repentelos ojos deseadosque tengo en las entrañas dibujadosSan Juan de la Cruz Ya corre el corazón por este suelo Como antes del remanso el agua impura: Aún lleva tierras en la entraña obscura ... | |
Si queréis de mi lira oír los sones, dadme vino de Lesbos que huele a flores. Y si queréis que dulces amores cante, venga Lelia a mi lado y el vino escancie. Pero no en cinceladas corintias copas, ¡porque el vino de Lesbos se liba en rosas! El Amor nos lo brinda, y el que lo bebe, ¡arder en sacro ... | |
Me sepultaron a los veintiocho, durante junio, inesperadamente cavaron el pozo y arrojaron sobre mí la tarde. Ni siquiera el grito, sólo el canto de la cigarra en plena liturgia. Desde entonces, solitaria en el jardín y repleta de furia, germina mi ausencia en los árboles que tanto cuida mi madre. ... | |
Miras arder lo que ha quedado en pie del último sendero: la luna llena de otro enero sobre la piel de tu pasado, un mar que olvidas y ha olvidado en su esplendor tu verdadero rostro, la luz que fue primero verbo y temblor en tu costado y que hoy dejas partir a solas, detrás del fuego. ... | |
Encadenado a mi sangre libre Con grilletes de campanas Entro a mi siglo Por la puerta palpitante de mí mismo Y camino descalzo Por un archipiélago de almohadas Hacia la radiante oscurana del origen. Atrasa la lluvia sus relojes Y la dínamo salvaje retatúa su eje la pura... | |
A pulso A fuerza Infatigablemente y sin prisa ni pausa he conquistado para siempre un sitio a la izquierda del cero El absoluto cero el más rotundo irremontable resbaloso cero Obtuve un buen lugar en la otra fila Junto a los emigrantes... | |
La tinta verde crea jardines, selvas, prados, follajes donde cantan las letras, palabras que son árboles, frases que son verdes constelaciones. Deja que mis palabras, oh blanca, desciendan y te cubran como una lluvia de hojas a un campo de nieve, como la yedra a la estatua, ... | |
El viento sopla sobre las palmeras y juníperos de Temuco y sube obediente hacia la frente despejada del Ñielol, hacia la infancia de un bosque fragante de pinos, hacia el pasado de un comienzo sin fin. Escucha, escucha los pinos… escucha el viento entre los pinos… escucha... | |
Milímetros de ti convergen ahogándose, bajo la noche, la fantasía de toda la transparencia empozada en el cuarto. Tu mirada oscila con un cerrado esplendor, y en tu saliva surgen pedazos de nombres, alas de quemaduras: la noche resuena en tu paladar con paso lentísimo ... | |
