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25 poemas aleatorios

 

   Nada, sino tu sombra...

   Julio César Aguilar

primeros versos

Nada, sino tu sombra galopando. Va y viene a través de las cortinas translúcidas del pensamiento. Y la atrapo. Y consagro las palabras al silencio de tus manos. Ah, la fatiga. Cavé una fosa, en vano, para tu luz distante, imperecedera. Mas nada. Nomás la sombra de un fantasma. ...

 

   Tus ojos

   Octavio Paz

primeros versos

Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima, silencio que habla, tempestades sin viento, mar sin olas, pájaros presos, doradas fieras adormecidas, topacios impíos como la verdad, otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros ...

 

   El primer animal

   Thelma Nava

primeros versos

Soy un torpe animal melancólico que a veces se alegra de la lluvia o la niebla y mira pasar sus piernas en ocasiones extrañas dentro de su cuerpo mientras gusta de encender la noche con el fruto de sus lamentaciones y de vez en cuando como un alto nombramiento conferido desde...

 

   Antigua lluvia

   Tomás Segovia

primeros versos

Campo tan lloroso Con ojos nublados de resignación ¿Llueve en todo el mundo? ¿Todos los caminos están solos? En alguna casa ensimismada En el vaho respirando soñolienta Habrá sonoros regresos Con amadas botas pesadas de barro El sol en las voces La tibieza diáfana en las risas ...

 

   Una sirena eterna (VI)

   Isolda Dosamantes

primeros versos

Se escuchan los autos, el ronroneo de una mujer agazapada y la respiración de un gato. El arquero moja la tela con saliva, un gallo puntual anuncia la llegada del alba. Selección del poemario inédito UN GRITO EN EL ARCA de Isolda Dosamantes

 

   Tlatelolco: 2 de octubre de 1968

   Oscar Oliva

primeros versos

El comandante responsable soy yo. No se decretará el estado de sitio: México es un país donde la libertad impera y seguirá imperando. Conferencia de prensa del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, a unas horas de producirse la matanza en la Plaza...

 

   Lámina sirva el Cielo al retrato...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

PINTA LA PROPORCIÓN HERMOSA DE LA EXCELENTÍSIMA SEÑORA CONDESA DE PAREDES, CON OTRA DE CUIDADOS, ELEGANTES ESDRÚJULOS, QUE AÚN LE REMITE DESDE MÉJICO A SU EXCELENCIA. Lámina sirva el Cielo al retrato, Lísida, de tu angélica forma: ...

 

   Una sirena eterna (I)

   Isolda Dosamantes

primeros versos

Abre sus fauces en la noche que despliega una luz trémula, olor a gato invade las paredes, enrojecen sus ojos por la presencia del humo de cannãbis, que asalta ya su sangre. Nada ha cambiado. El mismo pantalón de hace diez años, el agua de colonia, la barba que desliza por mis muslos. ...

 

   Entre los tibios muslos te palpita...

   Tomás Segovia

primeros versos

Entre los tibios muslos te palpita un negro corazón febril y hendido de remoto y sonámbulo latido que entre oscuras raíces se suscita; un corazón velludo que me invita, más que el otro cordial y estremecido, a entrar como en mi casa o en un nido hasta tocar el grito...

 

   dime cómo te llamas

   Blanca Mateos

primeros versos

cómo te llamas sombra de la sombra altiva que tocas la puerta a deshoras para ofrecer placeres en vigilia cómo te llamas silencio del silencio mismo que invocas el espectro del olvido para remover dolores todavía vivos cómo te llamas noche de la noche esquiva que guardas ...

 

   En azul

   Carmen Alardín

primeros versos

No puedes ser tan inocente para enredar tus manos en la enmarañada cabellera del tiempo. Para tratar de besar los labios volcánicos del tiempo, sin saber que él se ha muerto desde hace muchas...

 

   Los ojos en blanco

   José Juan Tablada

primeros versos

Sobre la yerba estrujada, bajo la fronda sombría, te recliné desmayada cuando la tarde moría. Miré tu faz sonrosada que pálida se volvía, y sentí tu boca helada bajo el ardor de la mía... Y antes de que agonizante quedara sobre tu flanco clavado el viril anhelo, ¡miré en el supremo instante ...

 

   Ebriedad de Dios (4)

   Luis Armenta Malpica

primeros versos

He visto a Dios, de frente. Recién bajó de su moto-patrulla luego de haber multado a quienes conducían su existencia a una velocidad que se cree peligrosa para el resto del mundo. Usaba el uniforme gris oscuro de ciertos militares de alto rango henchido de galones y esa imponente cruz ...

 

   María

   Ignacio M. Altamirano

primeros versos

Allí en el valle fértil y risueño, do nace el Lerma y, débil todavía juega, desnudo de la regia pompa que lo acompaña hasta la mar bravía; allí donde se eleva el viejo Xinantecatl, cuyo aliento, por millares de siglos inflamado, al soplo de los vientos se ha apagado, pero que altivo y majestuoso ...

 

   Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (VIII)

   Jaime Sabines

primeros versos

No podrás morir. Debajo de la tierra no podrás morir. Sin azúcar, sin leche, sin frijoles, sin carne, sin harina, sin higos, no podrás morir. Sin mujer y sin hijos no podrás morir. Debajo de la vida no podrás morir. En tu tanque de tierra no podrás morir...

 

   Europa: Puerto sin mar

   Carmen Boullosa

primeros versos

En el puerto, un bosque de containers reemplaza a las gaviotas, y los perros husmeando en los basureros, a los osos, atados a una cuerda, bailando al tambor también esclavo. ¿Dónde están las prostitutas que los marinos buscan, las meretrices de espaldas desnudas, ...

 

   El pórtico

   Jaime García Terrés

primeros versos

Todos vamos al centro de la pira, pero no con iguales andaduras: unos van más aprisa porque saben el atajo seguro y no lo dicen; muchos describen círculos helados antes de sospechar otro destino; tampoco faltan los enamorados entusiastas del sólido minuto, que niegan ...

 

   Y ahora, qué

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Antes lo creí pero ya no. El amor no es asunto de dos ni de tres; esto nos concierne a todos. Si beso tus labios, si nos decimos, adiós, mi vida, habrá siempre una voz arremetida, a empeñones un grito como trueno, un lamento, que diga que no. Toma tiempo, lo sé; a distancia, respira como un ...

 

   Como un dolor que avanza...

   Octavio Paz

primeros versos

Como un dolor que avanza y se abre paso entre vísceras que ceden y huesos que resisten, como una lima que lima los nervios que nos atan a la vida, sí, pero también como una alegría súbita, como abrir una puerta que da al mar, como asomarse al abismo y como llegar...

 

   Este perfume intenso de tu carne

   Salvador Novo

primeros versos

Este perfume intenso de tu carne no es nada más que el mundo que desplazan y mueven los globos azules de tus ojos y la tierra y los ríos azules de las venas que aprisionan tus brazos. Hay todas las redondas naranjas en tu beso de angustia sacrificado al borde ...

 

   Mañana de sol

   Luis G. Urbina

primeros versos

Palpitan como alas de pájaros en fuga las velas que sacude la brisa matinal, y el aire, a flor de onda, menudamente arruga la seda azul, tramada de estambres de cristal. De la dorada costa la palidez subyuga, y tiene el viento puro delicadeza tal, que al refrescarme el rosotro parece que me enjuga ...

 

   Dos Cuerpos

   Octavio Paz

primeros versos

Dos cuerpos frente a frente son a veces dos olas y la noche es océano. Dos cuerpos frente a frente son a veces dos piedras y la noche desierto. Dos cuerpos frente a frente son a veces raíces en la noche enlazadas. Dos cuerpos frente a frente ...

 

   Y el Buda de basalto sonreía

   Amado Nervo

primeros versos

Aquella tarde, en la Alameda, loca de amor, la dulce idolatrada mía me ofreció la eglantina de su boca. Y el Buda de basalto sonreía... Otro vino después, y sus hechizos me robó… la di cita, y en la umbría nos trocamos epístolas y rizos. Y el Buda de basalto sonreía... Hoy hace...

 

   Algunos deseos

   David Huerta

primeros versos

Que vuelvas a ver la enorme catedral y la erizada Capilla y sientas el paso distante, los rumores de los Cruzados y de San Luis. Que vuelvasa la calle Monsieru le Prince para asomarte a los escaparates y, luego, en la calle Vavin, a los inventos de los herboristas y su lento prodigio -la invisibilidad ...

 

   Bebé

   Juan de Dios Peza

primeros versos

Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, pero burlando al tiempo y sus reveses, como todos los niños bien nacidos parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros lo vi con traje de color de grana en un escaparate de Plateros un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo ...