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25 poemas aleatorios

 

   La canción del otoño

   Manuel José Othón

primeros versos

I Zumba ¡oh viento! zumba y ruge dispersando la simiente; que la crútula reviente a la furia de tu empuje. La hojarasca cruje, y cruje el ramaje tristemente; que tu garra prepotente los retuerza y los estruje. Resonando las serojas se estremecen al chasquido que crepita en las panojas, ...

 

   Detrás del muro blanco de los días...

   Salvador Novo

primeros versos

Detrás del muro blanco de los días calla el Misterio. Pródigas, las horas nos llevan de la mano a las auroras de sus sorpresas y sus alegrías. Días, horas, auroras y alegrías llenen de dicha, pródigas, las horas de un Año Nuevo tal, que sus auroras renueven la ventura de sus días. Cuente...

 

   Rescoldo

   Jaime Labastida

primeros versos

Se va hacia atrás el horizonte. La estrella Sirio vuelve hasta su origen (¿cuál, oh dioses, a dónde va con esa prisa oscura?). Otros planetas surcan, en órbitas, mi sangre. El agua ya es tiniebla, el árbol se comprime. ¿Por qué la estrella y la conciencia? ¿Por qué la tempestad, ...

 

   Dime vencedor Rapaz...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Que demuestran decoroso esfuerzo de la razón contra la vil tiranía de un amor violento Dime vencedor Rapaz, vencido de mi constancia, ¿qué ha sacado tu arrogancia de alterar mi firme paz? Que aunque de vencer capaz es la punta de tu arpón, el más duro corazón, ...

 

   Este perfume intenso de tu carne

   Salvador Novo

primeros versos

Este perfume intenso de tu carne no es nada más que el mundo que desplazan y mueven los globos azules de tus ojos y la tierra y los ríos azules de las venas que aprisionan tus brazos. Hay todas las redondas naranjas en tu beso de angustia sacrificado al borde ...

 

   En algún sentido

   Graciela Guzmán

primeros versos

Escucho tu carne suave oscuridad penetrando la mente como gusano de terciopelo que desata convulsiones en los dedos torpes tristes extensiones venosas cascadas de sangre fría Veo tu aliento insinuante reto que escala montañas de espeso humo restaurando caminos cóncavos ...

 

   A Lelia

   Francisco Sosa

primeros versos

Cuando marchite tus galanas flores el que es de la beldad fiero enemigo, y en vano pidas protección y abrigo a los que fueron, Lelia, tus amores; cuando todos te olviden; cuando llores en triste soledad, sin un amigo que de tu pena ruda al ser testigo anhele disipar tus sinsabores, ...

 

   Las manos

   Margarito Cuéllar

primeros versos

Una mano traza la palabra pájaro, La otra escribe su jaula.Juan Manuel Roca Cinco lápices en cada una, para empezar. Vidente que lee sus resonancias y sus dobles anillos enmudece. No quieras transformarlos navajas o tijeras: piel o nostalgia, cuando mucho. Dije: dos puños, ...

 

   Planto de dársenas (V)

   José Luis Rivas

primeros versos

...Hela aquí con nosotros, noche que entreabre con delicadeza la corola del convólvulo violáceo y las puertas del lupanar. Las rameras son sordas como chacones escurriéndose entre las grietas de la tapia, pero llevan entrañados como canteras un gesto y una belleza de estatua. ...

 

   Qué risueño contacto...

   Jaime Sabines

primeros versos

¡Qué risueño contacto el de tus ojos, ligeros como palomas asustadas a la orilla del agua! ¡Qué rápido contacto el de tus ojos con mi mirada! ¿Quién eres tú? ¡Qué importa! A pesar de ti misma, hay en tus ojos una breve palabra enigmática. No quiero saberla...

 

   La Victoria de Samotracia

   Rosario Castellanos

primeros versos

Avanza como avanzan los felices: ingrávida, ligera, no tanto por las alas cuanto porque es acéfala. Una cabeza es siempre algo que tiene un peso: la estructura del cráneo que es ósea y el propósito siempre de mantenerla erguida, alerta. Y lo que adentro guarda. ...

 

   Medianoche

   Octavio Paz

primeros versos

Es el secreto mediodía, sólo vibrante oscuridad de entraña, plenitud silenciosa de lo vivo. Del alma, ruina y sombra, vértigo de cenizas y vacío, brota un esbelto fuego, una delgada música, una columna de silencio puro, un asombrado río que se levanta de su lecho y fluye, entre los aires, ...

 

   Soneto de la esperanza

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Amar es prolongar el breve instante de angustia, de ansiedad y de tormento en que, mientras espero, te presiento en la sombra suspenso y delirante. ¡Yo quisiera anular de tu cambiante y fugitivo ser el movimiento, y cautivarte con el pensamiento y por él sólo ser tu solo amante! ...

 

   Vanagloria o alabanza en boca propia

   José Emilio Pacheco

primeros versos

A pulso A fuerza Infatigablemente y sin prisa ni pausa he conquistado para siempre un sitio a la izquierda del cero El absoluto cero el más rotundo irremontable resbaloso cero Obtuve un buen lugar en la otra fila Junto a los emigrantes...

 

   Piedra que germina

   Oscar Wong

primeros versos

Después que me miraste, qué gracia y hermosura en mí dejaste SAN JUAN DE LA CRUZ Como raudo rayo fecundado el Amor desciende. Con sus garras abre surcos en la tierra. Y crece el musgo, el limo blanco, el árbol venerado por la tribu. Y la ternura crece sobre el alba. ...

 

   Sed

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

La inmensidad, la sed es la memoria. Luis Armenta Malpica Ya no juegan a ser los dioses de la lluviapiedras y varas en abandono Niños que añoran beber los quásares llevan en sus cactos las grietas del esfumado camino No duele más la sombra del otro que se va y sigue yéndose ...

 

   Iza la flor su enseña... (Muerte sin fin)

   José Gorostiza

primeros versos

Iza la flor su enseña, agua, en el prado. ¡Oh, qué mercadería de olor alado! ¡Oh, qué mercadería de tenue olor! ¡cómo inflama los aires con su rubor! ¡Qué anegado de gritos está el jardín! ¡Yo, el heliotropo, yo!¿Yo? El jazmín . Ay, pero el agua, ay, si no huele a nada. Tiene la noche un árbol ...

 

   Bebida

   Carmen Boullosa

primeros versos

Bebo la oscuridad del incrédulo del vaso de tu boca. Tomo por hueso el beso, que es desnudo y es del muerto el habla, y es del vivo adorno, es rulo, verdad, afeite, máscara y desnudo. Recibo del abrazo el rasgón. Sueño de tu ojo la afección por mí, luego el consuelo...

 

   Memoria de Borges

   Fernando Sánchez Mayans

primeros versos

La página. El espejo. Nombres de una partida o metáforas puras al evocar la sombra. Mortales laberintos que el visionario escombra para escribir la línea sin pupilas leída. Mitología de lenguas en su memoria urdida vagando entre los siglos para sólo un instante. Undívago fantasma...

 

   Óleos para mi madre

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

Nada hay más obsceno que un enano pintando siempre putas Nada más terrible, una mujer sin miedo al abismo o la insignificancia escurrida entre las piernas tarde a tarde de un modo casi humano Un listón ennegrecido cargando el muro de una casa abandonada La irrisoria manera ...

 

   El río

   Efraín Huerta

primeros versos

Hoy estuvo paciente y apacible, digno, sucio y solemne. Surtidor de canales donde el lirio amanece. Gigante río, río niño, donde Louisiana escribe su gris melancolía.

 

   Salen los poemas…

   Jaime Sabines

primeros versos

Salen los poemas del útero del alma a su debido tiempo. (¿Salen del alma?) Hay hombres con tres almas o con cinco preñadas incesantemente por el silbato de las locomotoras o las alas del ángel. Se muere el hombre y sus almas sobreviven un tiempo como...

 

   Autorretrato

   Rosario Castellanos

primeros versos

Yo soy una señora: tratamiento arduo de conseguir, en mi caso, y más útil para alternar con los demás que un título extendido a mi nombre en cualquier academia. Así, pues, luzco mi trofeo y repito: yo soy una señora. Gorda o flaca según las posiciones de los astros, ...

 

   Cuando la tarde...

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Cuando la tarde cierra sus ventanas remotas, sus puertas invisibles, para que el polvo, el humo, la ceniza, impalpables, oscuros, lentos como el trabajo de la muerte en el cuerpo del niño, vayan creciendo; cuando la tarde, al fin, ha recogido el último destello de luz, la última nube, ...

 

   Cate de mi corazón

   Alejandro Aura

primeros versos

Me arde la piel, soy más hachón que hombre un metro setentaiséis centímetros de lumbre con la cresta blanqueando enrojecida: ya no tengo remedio; ardo en la Ciudad de México. V Eran líquidos mis pies...