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25 poemas aleatorios | |
París vuelta de hoja impredecible anillo al dedo hoja en el Sena cuya corriente no deja de mover París, 1980. Poema proporcionado por la autora | |
Cuando era niño, con pavor te oía en las puertas gemir de mi aposento; doloroso, tristísimo lamento de misteriosos seres te creía. Cuando era joven, tu rumor decía frases que adivino mi pensamiento, y cruzando después el campamento, Patria , tu ronca voz me repetía. Hoy te siento azotando, ... | |
¿Dónde abandonar tantas gotas atrapadas en la ida a tu cuerpo? ¿Qué red plateada tejer con los hilos delgados enredados en nuestros brazos? Las gotas morenas pueden enjoyar la cantante y melódica carne de tu cuerpo. Echad la red, pescaremos en el aire gris y metálico ... | |
Contigo hubiera querido compartir cosas tan simples como atarte las cintas de un zapato. remendar el talón de un calcetín; tostar castañas echada al pie de tu sillón de cuero en las veladas de invierno, en que leías junto al fuego. Hacer el nudo a tu corbata, aderezarte... | |
Encadenado a mi sangre libre Con grilletes de campanas Entro a mi siglo Por la puerta palpitante de mí mismo Y camino descalzo Por un archipiélago de almohadas Hacia la radiante oscurana del origen. Atrasa la lluvia sus relojes Y la dínamo salvaje retatúa su eje la pura... | |
Los catorce peldaños del soneto ¿reincidiré en treparlos? ¿A la cima de nuevo llevaré la fácil rima de un año más, a fórmula sujeto? Clamó mi corazón mutis discreto, más no las flores, en cosecha opima las guarezca el invierno las redima si primavera estalla su secreto. En amistad... | |
Entigrecido vuelvo a las cantinas —el medio día justo hace de fuego el mundo, la tierra en esta jungla, tan lejana del mar—, sediento de cerveza muy fría y sólo como el tigre en esas horas con un cuaderno, un lápiz en la mano. La cantina es neutral, hay tregua en ella de razas y fortunas... | |
Elle a la forme de mes mains elle a la couleur de mes yeux... PAUL ELUARD Tiene la medida de mi sueño los ojos de mi infancia ama lo que yo amo lo que no retorna lo que no llega todavía se levanta en mis párpados y de ahí hace volar sus sueños Se desplaza y permanece siempre es ella ... | |
Un maduro perfume de membrillo en las ropas blancas y almidonadas Oh campestre saludo del ropero asombrado, que nos abre sus puertas sin espejos, enormes y de un tallado rudo!Llena el olor la alcoba, mientras el sol afuera camina poco a poco, se duplica en la noria, bruñe cada racimo, ... | |
Único amor, ya tan mío que va sazonando el tiempo ¡qué bien nos sabe la ausencia cuando nos estorba el cuerpo! Mis manos te han olvidado pero mis ojos te vieron y cuando es amargo el mundo para mirarte los cierro. No quiero encontrarte nunca, que estás conmigo y no quiero ... | |
A la sombra de su estatura bendice tú la harina de su hueso, ceniza caminante en triste enflaquecido músculo y piel de nardo. Para que vuele, para que no se incendie, sacúdele la rabia que la aniquila. Que en un grito alarido enorme resucite y si no, luego entonces nuevamente ... | |
Dichoso el árbol que es apenas sensitivoRubén Darío Esta mañana algo se detuvo y muy a pesar mío espero en un sillón, deseoso de raíces. Quiero sentirme árbol no para dormir ni para morir menos -bastaría con echar a la basura mi endeble filosofía de la vida-; simplemente ... | |
REBABA DE NEURONA es la argamasa que forma este collage de sinsentidos. Salitre emocionado, paz salada en roncos lagrimales, pirotecnia. ¿Collage es mezcolanza, revoltijo, astilla de emoción vuelta a su logos? No hablemos del futuro, piedad, que ya envejezco. ... | |
pues todo hacia un limitado fin se encamina la cabra la piedra la estrella el paso decidido todo un fin próximo y sabido al migajón a la pulga al agua ¿al agua dije? ¿se acabarán el agua el fuego el viento y la tierra? mucho más pronto que la sorpresa de imaginarlo el libro ... | |
Mi corazón emprende de mi cuerpo a tu cuerpo último viaje. Retoño de la luz, agua de las edades que en ti, perdida, nace. Ven a mi sed. Ahora. Después de todo. Antes. Ven a mi larga sed entretenida en bocas, escasos manantiales. Quiero esa arpa honda... | |
tú debes ser el hombre arrebatado a la noche por quien el fuego de la aurora se enciende en el crepúsculo tú debes ser el hombre encadenado al día por quién la sombra de los pasos matiza cada pasión tú debes ser el hombre que da nombre al destino por quien vuelve el día cubierto ... | |
Igual que roca o rosa, renacemos y somos como aroma o sueño tumultuoso en incesante amor por nuestro duelo; fugitivos sin fin que el rostro guardan, mudos cadáveres precipitados a una impasible tempestad; y morimos en nuestras propias manos, sin saber de agonías, ... | |
Natalia se metió entre los brazos de su madre y lloró largamente allí con un llanto quedito. Era un llanto aguantado por muchos días, guardado hasta ahora que regresamos a Zenzontla y vio a su madre y comenzó a sentirse con ganas de consuelo. Sin embargo, antes, entre... | |
Mi padre fue muy bueno: me donó su alegría ingenua; su ironía amable: su risueño y apacible candor. ¡Gran ofrenda la suya! Pero tú, madre mía, tú me hiciste el regalo de tu suave dolor. Tú pusiste en mi alma la enfermiza ternura, el anhelo nervioso e incansable de amar; las recónditas ansias ... | |
Anoche te soñaba, vida mía, estaba solo y triste en mi aposento, escribía... no sé qué; mas era algo de ternura, de amor, de sentimiento. Porque pensaba en ti. Quizás buscaba la palabra más fiel para decirte la infinita pasión con que te amaba. De pronto, silenciosa, una figura blanca y ... | |
Cuántos años tengo, Olga Lucía, pregunto mientras lentamente te desplazas por la habitación y paso a paso me dejo llevar por el movimiento de tus piernas. Cuántos años tengo para mí, para ti, para aquellos que de lejos me miran y no me saludan porque extraña soy para esta vida ... | |
¡Amigos míos, poneos de pie! Desamparados están los príncipes, yo soy Nezahualcóyotl, soy el cantor, soy papagayo de gran cabeza. Toma ya tus flores y tu abanico ¡con ellos ponte a bailar! Tú eres mi hijo, tú eres Yoyontzin. Toma ya tu cacao, la flor del cacao, ¡que sea ya bebida! ... | |
Mísera flor!, te arrancará el destino de mi doliente y cariñoso seno, y el mundo cruzarás, de azares lleno, en alas de estruendoso remolino; o tal vez hallarás en el camino otro sol y otro campo más ameno, y halagada del céfiro sereno ostentarás tu encanto... | |
Efecto muy penoso de amor, y que no por grandes se igualan con las prendas de quien le causa Con el dolor de la mortal herida, de un agravio de amor me lamentaba, y por ver si la muerte se llegaba procuraba que fuese más crecida. Toda en el mal el alma divertida, pena por pena ... | |
¿Por qué de amor la barca voladora con ágil mano detener no quieres, y esquivo menosprecias los placeres de Venus, la impasible vencedora? A no volver los años juveniles, huyen como saetas disparadas por mano de invisible Sagitario; triste vejez, como ladrón nocturno, sorpréndenos ... | |
