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25 poemas aleatorios

 

   Tengo ojos...

   Jaime Sabines

primeros versos

Tengo ojos para ver en esta noche algo de lo que soy, tengo el oído oyendo. Estoy en este cuarto, están mis sueños. Detrás de cada sombra hay algo mío. Sentado en cada silla hay uno, obscuro, y a mis pies, en la cama, me están viendo. Creo que son como yo...

 

   La ola de los días

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

Una parvada de pájaros encendidos cruza y oscurece el aire. La ola de mis días agitada, y mordida por una espuma ciega, solitaria se ahoga en un grito que sube desde las zonas profundas y me empuja a atravesar desiertos, valles que sólo cruza la muerte. Antes que los copos...

 

   Con la flor del domingo...

   Jaime Sabines

primeros versos

Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda antigua. La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y hacen amistades, y hasta escuchan la música que en el quiosco...

 

   Mirándola dormir (fragmento)

   Homero Aridjis

primeros versos

Cálida ahí donde te toco. Grupa vaporosa. Radiante en cualquiera de sus poros. Cabalgando. Y sobre lo espléndido va lo irrepetible. Y reproduciremos toda vida, y toda melancolía será ahogada con zumo de tus manos. situado el cuerpo hasta las nubes para que llueva enorme, ...

 

   La droga

   Jaime Sabines

primeros versos

Si ya no puedes regresar a tu orilla izquierda, déjate llevar a donde sea. Sería bueno olvidarse del brocal del pozo y aventurarse en el río subterráneo. El día de ayer se ha ido y el que tú fuiste ayer. No trates de levantar del polvo ese amor, porque sólo levantarás jirones y sombras. Enséñale...

 

   Evidencia

   Lina Zerón

primeros versos

Mi piel nunca será cercada frontera ni apacible galaxia ni éxodo de golondrinas... Será flama que asciende, desciende y asfixie tu piel en llamaradas. Nuestras danzantes lenguas rojas cuerpo abajo rodaránhasta sucumbir a voraces caricias.

 

   Como el granado

   Ricardo Yáñez

primeros versos

Como el granado con sus granadas tú contigo platicando (Del libro de reciente aparición Estrella oída, coeditado por El Aduanero y la UAM Azcapotzalco.)

 

   Al ruiseñor mexicano

   Manuel Acuña

primeros versos

Hubo una selva y un nido y en ese nido un jilguero que alegre y estremecido, tras de un ensueño querido cruzó por el mundo entero. Que de su paso en las huellas sembró sus notas mejores, y que recogió con ellas al ir por el cielo, estrellas, y al ir por el mundo; flores. Del nido y de la enramada ...

 

   Árbol de ausencia

   Sonia Silva Rosas

primeros versos

Me sepultaron a los veintiocho, durante junio, inesperadamente cavaron el pozo y arrojaron sobre mí la tarde. Ni siquiera el grito, sólo el canto de la cigarra en plena liturgia. Desde entonces, solitaria en el jardín y repleta de furia, germina mi ausencia en los árboles que tanto cuida mi madre. ...

 

   A espaldas de Dios

   Luis Armenta Malpica

primeros versos

969;Du reste, toute parole étant idée, le temps d un langage universelviendra! Cette langue sera de l âme pour l âme, resumant tout,parfums, sons, couleurs... Rimbaud(Carta a Paul Demeny, 15 de mayo de 1871)La lingua ch io parlai fu tutta spenta innanzi che al ovra ...

 

   Vello

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Césped infante cubre tu llanura a tornaluz tal vez rubio de paja que ahí donde la luz se resquebraja en bosque limitado se inaugura. Alfombra tierna, dime ¿de qué hondura nació la sangre que en tu piel trabaja, para que germinaras con ventaja y más seda se hiciera tu envoltura? ...

 

   llueve en la mañana del cielo...

   Rogelio Guedea

primeros versos

llueve en la mañana del cielo. la hormiga y la arañita discuten las últimas noticias de mi porvenir. nadie sabe adónde partió el calcetín que rentaba mi buró. adónde mis camisas arrugadas. el aire me borró de tus fotografías. mi paraguas está caído. bajo mi cama el moribundo sol. ...

 

   Ecos de la agonía

   Julio César Aguilar

primeros versos

Fui sólo sombra habitada por el desdén, por los caprichos de la luz vagante. Fructificó en mi ser la desventura y puntualmente repartí sus dones; a veces la alegría dejaba en el aire su estela. Árbol solitario, pan de la multitud, fui lo que pude. De repente todo se va muriendo. ...

 

   A Circe

   Julio Torri

primeros versos

Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Más no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante...

 

   Fuentes

   Alejandro Aura

primeros versos

La primera a duras penas se acerca el de la voz al pozo se asoma se abisma el alma pierde pie y cae como un idiota la ley clama sus fueros y esa no materia que hablaba se alebresta le da envidia que el sol salga tan recio haya música tengan pieles tan lindas...

 

   La manía del viento

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

De nada sirve volarrodeado de puro aire Es mejor remontar las alas entre la negra tierra Entre el risco metálico En lo profundo del silencio Volar ahí a brazada molida con lo pétreo Habría que luchar con el polvo desde su origen de polvo con su condición de roca en desgaste ...

 

   La palabra palabra

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

Ya no podemos poetas fingir demencia inventar frases célebres, tratar de ser auténticos, taladrar las palabras cada vez más vacías, sin la fuerza que tiene la palabra palabra. Palabra que es inútil terror, araña, bomba, siglo veinte.. Tuxtla Gutiérrez, 1983. ...

 

   Dones de primavera

   Julio César Aguilar

primeros versos

Un rebaño de nubes negras pasea por el cielo, ensombreciéndolo, mordisqueando la luz vespertina de un sol ya tibio, que, poco a poco, conforme descienden las nubes maduras y sueltan sus frutos de agua, se ausenta de nuestro ojos.De todas las flores del patio, las rosas blancas ...

 

   Ahí, donde

   Lina Zerón

primeros versos

En la blanda cavidad de mi cuerpo ardes. En el espacio donde impera la noche tiemblas. En las sombras donde los dementes clemencia piden te arrodillas. En la profundidad del sueño roto apareces. En nombre del Maestro que llegó a salvarnos imploras. Ahí, ...

 

   Infancia

   Nadia Contreras

primeros versos

Qué terquedad la muerte Los recuerdos ¡Quiero salir! Abrir la puerta a la madrugada Lejos de hospitales Y sábanas blancas No más pastillas para la vida No más agujas Son las cuatro a punto de amanecer Tengo sed La garganta es un nudo Afuera el mundo despierta Y tú eres un niño ...

 

   Estatua de sal

   Nohemí Sosa

primeros versos

I Mi flama no alcanzó tu fuego para despertar en espejo de sal. Batí palmas, destrenzé mi pelo y el amanecer fue tal como otros, sólo escuché el diálogo de la fuente sosiega en contraste con mi interior. II Pusé en tu mano un cuarzo, retorné sola, te dejé el tiempo para que volvieras. ...

 

   El temblor

   Eduardo Langagne

primeros versos

En el sueño los ruidos eran ciertos y crujían las paredes. En los ojos abiertos al espanto el espejo movía su mundo reflejado. Por eso fue el impulso de salir de aquel sueño hacia otro sueño, rezar bajo los marcos de las puertas el consejo empolvado en la memoria. Una calma...

 

   Piedra de sol (Fragmento XI)

   Octavio Paz - Homenaje

primeros versos

no pasa nada, callas, parpadeas (silencio: cruzó un ángel este instante grande como la vida de cien soles), ¿no pasa nada, sólo un parpadeo? -y el festín, el destierro, el primer crimen, la quijada del asno, el ruido opaco y la mirada incrédula del muerto al caer en el llano ceniciento, Agamenón ...

 

   Mayo hundió treinta y un garfios en mi espalda...

   Román Luján

primeros versos

MAYO HUNDIÓ TREINTA y un garfios en mi espalda Cómo explicarlo: el mundo solía esperarme a la vuelta de la esquina deseable por lejano inmerecido futuro aún en su cáscara justo antes de pudrirse Pero una tarde certeza de lo inmóvil el hastío del mismo ocaso mismo puño ...

 

   Tolerancia

   Gerardo Deniz

primeros versos

Que ocupes una mesa frente a sillones obesos, escribiendo con diez dedos más despacio que yo con cinco, no es cosa que te perjudique, a decir verdad; tan estragados estamos Simplemente, consuma la transustaniación en los ene pisos del ascensor para que al llegar a la calle ...