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25 poemas aleatorios

 

   Los días delirantes

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

Flamea el topacio de tus cabellos. Nunca volverás a los días delirantes en que tensabas disparando al viento mis sueños de muchacha. Y yo siempre lejos de ti revolcando ocho veces al mar en las jibas del tiempo. Ayer, cuando el temblor de tu roce trastornaba...

 

   Apenas

   Alfonso Reyes

primeros versos

A veces, hecho de nada, sube un efluvio del suelo. De repente, a la callada, suspira de aroma el cedro. Como somos la delgada disolución de un secreto, a poce que cede el alma desborda la fuente un sueño. ¡Mísera cosa la vaga razón cuando, en el silencio, una como resolana me baja...

 

   Sandía

   José Juan Tablada

primeros versos

Del verano, roja y fría carcajada, rebanada de sandía.

 

   Himno local

   Margarito Ledesma

primeros versos

Ciudadanos: Al grito de alarmas, que a ninguno le falte valor, y que todos agarren sus armas al sonar la campana mayor. Ciña, ¡oh pueblo!, tu frente bendita con coronas de mirtos y rosas, y que todas las gentes valiosas se recuerden del gran Comonfort. Mas si alguno se atreve ...

 

   Tiendo la mano

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Tiendo la mano ahora, no la azoto, no la empuño, no la doblo, tiendo la mano ahora que estoy. Si te digo que voy en calma, miento. Todavía abogo por las uñas y las ansias, rojos los nudillos, todavía no miento. Si te digo arado cuento los surcos entre dedo y dedo. Y hay un fruto y habrá ...

 

   Vida entrevista

   Octavio Paz

primeros versos

Relámpagos o peces en la noche del mar y pájaros, relámpagos en la noche del bosque. Los huesos son relámpagos en la noche del cuerpo. Oh mundo, todo es noche y la vida es un relámpago. De: Libertad bajo palabra

 

   Leyes de la perspectiva (Canciones fugitivas, 5)

   Tomás Segovia

primeros versos

También el hombre que partió a un retorno Que hizo con pulso firme el equipaje Y tomó de la mano a su mirada Para llevarla allá A que beba de nuevo Lo que ella y no ve que bebió un día También ése retorna Y si volver tiene aún la fuerza De callar largamente ...

 

   Algo sobre la muerte de Mayor Sabines (parte final)

   Jaime Sabines

primeros versos

Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos, poco a poco te acabas. Yo te he ido mirando a través de las noches por encima del mármol, en tu pequeña casa. Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas, otro día sin garganta, la piel sobre tu frente agrietándose...

 

   Entre la espuma, sal en mi lengua, gota en mi cuello (II)

   Jaime Reyes

primeros versos

De entonces te conozco, raís del insomnio, agua detenida: de entonces es que sé lo que me dejaste y ya no ignoro lo que fui. Porque amo en ti lo que tienes de mí y de ti y de los demás y esto no lo guardas ni lo tiras. Ahora puedes decirtme cuándo callar, cuándo taparme los ojos y no dormir, ...

 

   Al ruiseñor mexicano

   Manuel Acuña

primeros versos

Hubo una selva y un nido y en ese nido un jilguero que alegre y estremecido, tras de un ensueño querido cruzó por el mundo entero. Que de su paso en las huellas sembró sus notas mejores, y que recogió con ellas al ir por el cielo, estrellas, y al ir por el mundo; flores. Del nido y de la enramada ...

 

   Consejos de un amigo

   Elisa Ramírez Castañeda

primeros versos

Antes de conocerte te adiviné Sedúcelo. Abrázalo apretado y cántale derecho. Relata una sensualidad exuberante y hazle creer que le incumbe su exacto desempeño. Dile que tus ojeras son memoria del harem no tu desvelo, tu edad (menos tu insomnio y sus delirios). Llévalo a una función de media ...

 

   Inopinado vasallaje

   Alejandro Aura

primeros versos

No encuentro dónde poner el grito, ni bote donde líquido echarlo, ni cajón, ni hoyo de topo, ni capullo, ni bolsillo, ni confesonario; abro una máscara atrevida que ni vista de cerca ni de lejos es serena; doy un paso tras otro conteniendo la respiración a duras penas. Me está ocurriendo...

 

   La susodicha

   Efraín Huerta

primeros versos

No hago nada esta tarde sino pensar -y es mucho- en la dicha. Nada sino pensar en una hija llamada Dicha, en una amante Dicha nombrada. Ésta sería alta y soberbia como dicen los poetas que es o debe ser la dicha, la dicha en general y en especial la dicha en que hoy, abrileñamente, ...

 

   Amores castos

   Maricruz Patiño

primeros versos

Si te dejara conocer mi cuerpo y penetrarme quedaría atada a ti Tu macho dominaría a mi hembra y mi animal satisfecha soportaría gustosa todos tus caprichos Verás... esta distancia de las pieles es ¡tan saludable! Libre de ser sin saber sin ser juzgada estar en mi con mí conmigo misma ...

 

   Canto al amado

   Nelly Keoseyán

primeros versos

A iván, a la pasión de amar Me has penetrado has abierto en mi cuerpo una herida profunda honda como la oscuridad océanica del almavacía y vastísima. Y tu boca es un río que se acaba en mi boca y mi boca una grieta donde se extingue y renace el universo y mi vientre una gruta ...

 

   Ola

   Alí Chumacero

primeros versos

Hacia la arena tibia se desliza la flor de las espumas fugitivas, y en su cristal navega el aire herido, imperceptible, desplomado, oscuro como paloma que de pronto niega de su mármol idéntico el estío o el miedo que en silencios se apresura y sólo huella fuese de un viraje, ...

 

   Piedra de sol (Fragmento IX)

   Octavio Paz - Homenaje

primeros versos

todo se transfigura y es sagrado, es el centro del mundo cada cuarto, es la primera noche, el primer día, el mundo nace cuando dos se besan, gota de luz de entrañas transparentes el cuarto como un fruto se entreabre o estalla como un astro taciturno y las leyes comidas de ratones, las rejas ...

 

   Cantar de Valparaíso

   Jaime García Terrés

primeros versos

Recuerdas que querías ser un poeta telúrico? Con fervor aducías los admirables ritos del paisaje, paladeabas nombres de volcanes, ríos, bosques, llanuras, y acumulabas verbos y adjetivos a sismos o quietudes (aun a las catástrofes extremas del planeta) vinculados. Hoy prefieres...

 

   Cuando miro tus ojos

   Fayad Jamís

primeros versos

Cuando miro tus ojos veo en ellos la Patria no puedo separarlos de esa imagen tan clara. Ellos son como el viento que hace temblar las ramas tú me miras y entonces amanece en las Guásimas. Quédate para siempre en mi noche, mi lámpara mi amor tiene en tus ojos su alimento, ...

 

   En las catorce redes del soneto...

   Salvador Novo

primeros versos

En las catorce redes del soneto año tras año, penas y alegrías urdí, con hilo tenue de los días, a su apagado sístole sujeto. A gotas decantado su secreto, en arcas encerráronse vacías esperanzas, anhelos, cobardías —signo precario—, mínimo amuleto. Clama el Invierno...

 

   Border line

   Margarito Cuéllar

primeros versos

Estoy de este lado de la línea un paso más y la sherif del condado me recibe a balazos. ¿Por qué tanta violencia? Yo sólo tengo sed un poco de agua de tus labios no estaría nada mal: prefiero morir envenenado que con el cuerpo lleno de agujeros.

 

   Soneto III

   Carlos Pellicer

primeros versos

Era mi corazón piedra de río que sin saber por qué daba remanso, era el niño del agua, era el descanso de hojas y nubes y brillante frío. Alguien algo movió, y se alzó el río. ¡Lástima de aquel hondo siempre manso! Y la piedra lavada y el remanso liáronse en sombras de esplendor sombrío. ...

 

   Sueño

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Estás bajo mi lámpara dormido y en sueños luchas, gimes, te retardas, estás bajo mi lámpara y te guardas como si bien despierto fueras ido. Huyes quizá, tu pecho está vencido, pero buscas mi mano y te resguardas, respiras hondo y el aliento tardas como en rotunda vocación de olvido. ...

 

   Continuidad

   Jaime Torres Bodet

primeros versos

No has muerto. Has vuelto a mí. Lo que en la tierra donde una parte de tu ser reposa sepultaron los hombres, no te encierra; porque yo soy tu verdadera fosa. Dentro de esta inquietud del alma ansiosa que me diste al nacer, sigues en guerra contra la insaciedad que nos acosa y que, ...

 

   Surco rotura nuevo mi corteza...

   Salvador Novo

primeros versos

Surco rotura nuevo mi corteza dura de inviernos y de cicatrices; avanzan más profundas mis raíces a sorber a la tierra fortaleza. Despojada de flores y maleza, quemen mis hojas áridos tapices y crepiten —o tristes o felices— , lograda en la ceniza su pureza. Savia...