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25 poemas aleatorios

 

   Para empezar el día

   Víctor Sandoval

primeros versos

Vamos a trabajar el pan de este poema. Hay que traer un poco de alegría; que cada quien tome su cesta. La noche gira sobre la esperanza y desgasta sus párpados la estrella. Surgen las graves letanías del trigo por los labios abiertos de la tierra. La espiga se desnuda sobre el aire ...

 

   Viajes en avión

   Jaime Labastida

primeros versos

6 Qué alegría decidir qué beber, cómo morir, por qué, y en dónde. Quisiera morir, así, bajo un gran árbol. Desearía ser quemado; que mis cenizas irritaran, polvo, los ojos de la que amo; que fueran sólo la mancha en un libro pasados los años. Podría morir aquí, sin duda. No todo sitio es bueno. ...

 

   Centímetro a centímetro

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Centímetro a centímetro piel, cabello, ternura, olor, palabras mi amor te va tocando. Voy descubriendo a diario, convenciéndome de que estás junto a mí; de que es posible y cierto; que no eres, ya, la felicidad imaginada, sino la dicha permanente, hallada, concretísima; ...

 

   Piedra de sol (Fragmento XIII)

   Octavio Paz - Homenaje

primeros versos

Eloísa, Perséfona, María, muestra tu rostro al fin para que vea mi cara verdadera, la del otro, mi cara de nosotros siempre todos, cara de árbol y de pandero, de chofer y de nube y de marino, cara de sol y arroyo y Pedro y Pablo, cara de solitario colectivo, despiértame, ya nazco: vida y muerte ...

 

   Consejos de un padre a su hija

   Poesía náhuatl

primeros versos

Aquí estás, mi hijita, mi collar de piedras finas, mi plumaje de quetzal, mi hechura humana, la nacida de mí. Tú eres mi sangre, mi color, en ti está mi imagen. Ahora recibe, escucha: vives, has nacido, te ha enviado a la tierra el Señor Nuestro, el Dueño del cerca y del junto, ...

 

   Condiciones objetivas

   Thelma Nava

primeros versos

Nacimos diferentes. Somos muchos y pocos para el grito. No nos doblegaremos ante nada. Es la era de Acuario, signo de aire que arrasará las viejas estructuras. De: Tlaltelolco 68

 

   Julito (7)

   Jaime Sabines

primeros versos

Mira la luna. La luna es tuya, nadie te la puede quitar. La has atado con los besos de tu mano y con la alegre mirada de tu corazón. Sólo es una gota de luz, una palabra, hermosa. Luna es la distante, la soñada, tan irreal como el cielo y como los puntos de las estrellas...

 

   Un muchacho que puede amar

   Alejandro Aura

primeros versos

Huele a muchacha el aire de mediodía, huele a muchacha natural, y está tan cargado de olor a muchacha el aire de mediodía que estoy a punto de gritar que el aire de mediodía huele a muchacha. 2 Me he puesto mi traje nuevo y he limpiado mis zapatos; en el claro día relucen...

 

   Los bares del sur

   Vicente Quirarte

primeros versos

De gitana los ojos; las ojeras, victoria de la noche. De renovado mármol la epidermis. Mascarones de proa, los dos pechos navegan por el mar de los sargazos entre ardidos, piratas y sedientos. Los zapatos celestes, grande y honda la herida del taconear ligero y de la falda que, ...

 

   León Felipe en sus 75 años

   Luis Rius Azcoita

primeros versos

Vedlo otra vez aquí. De su vieja piel brotan absurdamente flores en salvaje melena enmarañadas: recientes, frescas, olorosas flores (así Elvira Gascón lo ha dibujado). Y de la cueva honda de su boca a veces una voz terrible sale clamando; voz oscura que, inesperadamente traicionada, ...

 

   Poema de la vida

   Manuel José Othón

primeros versos

Canto Primero Idilio I Es la suprema floración del año. Ya la niebla no oculta los bohíos y los nidos del bosque, ayer vacíos, están llenos de pájaros hogaño. Los vernales deshielos, como un baño, el valle inundan con raudales fríos, donde llenan sus ánforas los ríos y beben las bandadas y el rebaño. ...

 

   Qué costumbre tan salvaje...

   Jaime Sabines

primeros versos

¡Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos!, ¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra! Es tratarlos alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir. Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten...

 

   Piel

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Tu piel madura, festival al tacto, como llovida en plenitud te envuelve, si a veces en follaje se resuelve, con la aridez en otras hace pacto. Camino de la seda tu contacto en bengalas de sol se desenvuelve porque magnética, termal, devuelve las corrientes oscuras de lo abstracto. ...

 

   Intervalo

   Octavio Paz

primeros versos

Arquitecturas instantáneas sobre una pausa suspendidas, apariciones no llamadas ni pensadas, formas de viento, insubstanciales como tiempo y como tiempo disipadas. Hechas de tiempo, no son tiempos; son la hendedura, el intersticio, el breve vértigo del entre donde se abre...

 

   El mundo nuestro...

   Mariana Bernárdez

primeros versos

El mundo nuestro se fue acumulando en la ceniza Presencia del humoMemoria del cuerpo Los gritos de los borrachos y el mal avenido trío se espantaban con el cacareo del traspatio ambiente sórdido para olvidar los arañazos de las palabras Las fichas sobre la mesa inermes ante mis ojos ...

 

   Bajo la tórrida ceremonia sin eclipse

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

Eres la estrella de mar sembrada en el cielo raso El invisible metal cuyo único peso es su nombre La ola en hombros del trigo El agua plural y antepasada El astro lapislázuli El astro verde veronés El astro amarillo iluminado El astro que al encenderse pierde los colores Y la alcoba...

 

   Muérdagos furiosos retintaron los árboles...

   Víctor Sandoval

primeros versos

Muérdagos furiosos retintaron los árboles. Hubo una llamarada en cada objeto. La misma inquieta llama compartida por los amantes frente a sí ante la suave y lenta tela que desciende hasta que al fin, noche de luna, desnuda como un dedo ensortijado, renaces desde siempre: ...

 

   Carta de un suicida

   José Eugenio Sánchez

primeros versos

no fue el dardo que dio en el centro tampoco el veneno ni la mariposa que traía en la punta no fue un golpe de suerte quizá un poco de pacienciay claro un blanco débil no se culpe a esta mujer de haberme volado la cabeza de traer hasta mis labios la canción de su cintura ...

 

   Epílogo

   José Juan Tablada

primeros versos

¿A qué obstinarse en proseguirla en vano...? Ya terminó la Feria de la Vida, A la paz y el estudio me convida Una luz al crepúsculo encendida En el viejo Convento franciscano... ¡La plaza está desierta Y es triste la partida Sobre el crujir de la hojarasca yerta Al terminar la Feria ...

 

   Ausencias

   Alfonso Reyes

primeros versos

De los amigos que yo más quería y en breve trecho me han abandonado, se deslizan las sombras a mi lado, escaso alivio a mi melancolía. Se confunden sus voces con la mía y me veo suspenso y desvelado en el empeño de cruzar el vado que me separa de su compañía. Cedo a la invitación...

 

   Jade y perla

   Leticia Luna

primeros versos

Pronto será un texto vivo se alza y ya es una palabra La letra balbucea y se convierte en música La mujer se llena de gozo El hombre da a luz una Letra La mujer lame El hombre ronronea La mujer lo atrapa en el pulgar del Cielo El hombre resbala por el índice del Tiempo ...

 

   Los visitantes

   Fernando Sánchez Mayans

primeros versos

De la infinita soledad de la noche dos ángeles nocturnos llegaron a tomar un café. Bajaron iguales de la mano del aire fresco traspasado de estrellas. De la ciudad vinieron silenciosos como dos sombras distintas. Uno tenía un nombre que parecía el sonido duro de una región...

 

   Mi madre sola...

   Jaime Sabines

primeros versos

Mi madre sola, en su vejez hundida, sin dolor y sin lástima, herida de tu muerte y de tu vida. Esto dejaste. Su pasión enhiesta, su celo firme, su labor sombría. Árbol frutal a un paso de la leña, su curvo sueño que te resucita. Esto dejaste. Esto dejaste y no querías. Pasó el viento. Quedaron...

 

   Amatorio

   Carmen Villoro

primeros versos

Desnuda me miro en el espejo perturbable. No tengo rostro mi signo del zodiaco es el desorden. Sola estoy cuando podría ser otra vez el lento obstinado presagio de tus dedos. Este es sólo el exordio del placer. Después vendrá la imagen de tu boca atravesando un claro en la arboleda. . ...

 

   Como el oro, por rubio, es tu cabello...

   Fernando del Paso

primeros versos

Como el oro, por rubio, es tu cabello. El oro y el otoño, que es su hermano, se despiden, volando, del verano y viajan, río abajo, por tu cuello. Y yo, que me robé y guardé un destello en el hueco más claro de la mano, una carta, en las hojas de un manzano te escribo con su brillo, ...