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25 poemas aleatorios

 

   Cuna y sepulcro en un botón hallaron

   Manuel Ponce

primeros versos

Lleno de soledad y aburrimiento, procuro consolarme con tu vista, y toma el sueño su segura pista, acostumbrado a cabalgar el viento. No precisa ningún descubrimiento para correr en pos de tu conquista: bástame al intentarlo que me asista un ligero temblor del pensamiento. Surco...

 

   Continuidad

   Efraín Huerta

primeros versos

Continuidad niebla prohibida gota violeta declive de mi sueño rúbrica fiel de una misma palabra aurora torbellino desnudo reflejo en ruinas de tu aniversario preguntas adheridas a la evasión solemne de tus muslos. Insistes en compacta sucesión de movimientos como metales ...

 

   Porque ya mis tristezas . . .

   Enrique González Martínez

primeros versos

Porque ya mis tristezas son como los matices sombríos de los cuadros en que la luz fulgura; porque ya paladeo la gota de la amargura en el dorado néctar de las horas felices; porque sé abandonarme, con la santa inconsciencia de una tabla que flota, sobre el mar de la vida, ...

 

   Revelación

   Laura Elena Alemán

primeros versos

¿Sentiste el tiempo, tanto aquel abstracto no determinado, como el real, que te sujeta y esclaviza? Caminó solo y libre cuando detuviste el tic tac que en tu mente lo marcaba... ¡Casi no te reconozco sin tu lucha contra el tiempo! La tristeza, ¿qué le hiciste? Ya no la traes, ya no la llevas. ...

 

   Si no es con tu presencia

   José Eugenio Sánchez

primeros versos

esa canción se toma mi vida de un sólo trago esa canción me detiene en los muelles de tus piernas esa canción es una esponja en tu mirada y me lleva de tu sombra a tu bahía esa canción es una copa de nocturno tinto y tengo sed de luz cruda de estrellas ...

 

   Profilaxis

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Los amantes se aman, en la noche, en el día. Dan a los sexos labios y a los labios sexos. Chupan, besan y lamen, cometen con sus cuerpos las indiscreciones de amoroso rigor, mojan, lubrican, enmielan, reconocen. Pero al concluir el asalto, los dos lavan sus dientes con distintos cepillos. ...

 

   Gracias, Señor

   Salvador Novo

primeros versos

Gracias, Señor, porque me diste un año en que abrir a tu luz mis ojos ciegos; gracias porque la fragua de tus fuegos templó en acero el corazón de estaño. Gracias por la ventura y por el daño por la espina y la flor; porque tus ruegos redujeron mis pasos andariegos a la dulce quietud de tu rebaño. ...

 

   Piedra de sol (Fragmento VII)

   Octavio Paz - Homenaje

primeros versos

¡caer, volver, soñarme y que me sueñen otros ojos futuros, otra vida, otras nubes, morirme de otra muerte! -esta noche me basta, y este instante que no acaba de abrirse y revelarme dónde estuve, quién fui, cómo te llamas, cómo me llamo yo:¿hacía planes para el verano y todos ...

 

   Certeza

   Octavio Paz

primeros versos

Si es real la luz blanca de esta lámpara, real la mano que escribe, ¿son reales los ojos que miran lo escrito? De una palabra a la otra lo que digo se desvanece. Yo sé que estoy vivo entre dos...

 

   Carta a Jesús Arellano

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

Desde hace años, Jesús, el corazón me rebota loco entre las sienes y ando por los rincones escondiendo al sollozo. Estreno una sonrisa cada mañana y pido limosna en todas las esquinas, porque ¿quién va a prestarme su vida, su amor, o su Dios? Tengo que comprármelos yo misma, ...

 

   Primero sueño (fragmento)

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Pero apenas la bella precursora signífera del Sol, el luminoso en el Oriente tremoló estandarte, tocando al arma todos los suaves si bélicos clarines de las aves (diestros, aunque sin arte, trompetas sonorosos), cuando como tirana al fin, cobarde, de recelos medrosos embarazada, ...

 

   Epifania

   Salvador Novo

primeros versos

Un domingo Epifania no volvió más a la casa. Yo sorprendí conversaciones en que contaban que un hombre se la había robado y luego, interrogando a las criadas, averigüé que se la había llevado a un cuarto. No supe nunca dónde estaba ese cuarto pero lo imaginé, frío, sin muebles, ...

 

   No en parte alguna

   Nezahualcóyotl

primeros versos

No en parte alguna puede estar la casa del inventor de sí mismo. Dios, el señor nuestro, por todas partes es invocado, por todas partes es también venerado. Se busca su gloria, su fama en la tierra. Él es quien inventa las cosas, él es quien se inventa a sí mismo: dios. Por todas partes es ...

 

   Muerte danzante

   Carmen Alardín

primeros versos

Muerte, ya estamos en la pista de baile. Quien no baila no aleja las costras de la maledicencia, y el vals promete mucho, bailar no cuesta nada. Brilla el salón y aprietas mi cuerpo contra el aire dulcísimo. Un poco más y serás mía, y agotarás el aire enardecido para cortarme...

 

   Carta de vuelo

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

Peregrino de las horas tenues bajo la piel del tiempo no olvides recordar lo que has perdido: la dirección del agua el asombro mortal de los hechizos En las capas superiores de la esfera más allá del fin del horizonte luminosas huellasaljofarados caucesdibujados por el paso de los sueños. ...

 

   Mi mejor lauro

   Juan de Dios Peza

primeros versos

Con sus seis primaveras muy ufana, quebrando con sus pies las hojas secas, me recitó en el campo una mañana mi hija mayor: Fusiles y muñecas. Repitiendo mis versos no sabía que colmaba el mayor de mis antojos; no me culpéis si oyéndola sentía, lágrimas en el alma y en los ojos. ...

 

   Resignación

   Rubén C. Navarro

primeros versos

Oh, señor, nada inquiero!... me resigno y espero, sin temer que se apague mi estrellita de Fe... Sabes bien que mi vida de cansancio se agota, que mi sueño está trunco, que mi dicha está rota, y jamas de mis labios ha salido un ¿por qué?... Ni discuto tus leyes invariables, ni anhelo desertar de la tierra ...

 

   Desayuno de trabajo

   Alejandro Aura

primeros versos

Éste que sale del baño no soy el que entré en la regadera. Era otro. Tenía un topacio en cada ojo. Venía de ver la verdad escueta y la trenzada hilatura de los sueños. Era un yo mismo mucho más potente, capaz de salir de sí, de su piyama y ponerse en la tierra de los otros, con la mirada...

 

   Avenue Gambetta

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

El balcón de la avenue Gambetta donde las estaciones se marcan en los árboles en la vegetación inmensa de Père Lachaise Desde este sexto piso París no es más que un cementerio el musgo crece sobre él apariencia de viejo viejo mundo confiture y baguette París, 1981. ...

 

   La sexagésima segunda

   Alejandro Aura

primeros versos

que está desnudo que anda a saltos que ruge gime brama las órbitas de sus ojos se han abierto hacia atrás hasta fundirse que ha sido espejo de dones y crisol de fantasías el cabello le nace como una fuente negra y hosca que tira al derredor palabras sucias y en horas que los demás...

 

   Continuidad

   Jaime Torres Bodet

primeros versos

No has muerto. Has vuelto a mí. Lo que en la tierra donde una parte de tu ser reposa sepultaron los hombres, no te encierra; porque yo soy tu verdadera fosa. Dentro de esta inquietud del alma ansiosa que me diste al nacer, sigues en guerra contra la insaciedad que nos acosa y que, ...

 

   La siembra

   Margarito Cuéllar

primeros versos

A Vicente Quirarte A diario riego el árbol de mis poemas. Corto su fruto dulce, amargo o con espinas. Le podo las licencias marchitas, lo libero de larvas y quistes. Los catadores reclaman lo mal que anda mi siembra. Definitivo: retiran mis versos del firmamento. Yo miro transitar ríos de saliva, ...

 

   Madrugada

   Octavio Paz

primeros versos

Rápidas manos frías retiran una a una las vendas de la sombra Abro los ojos todavía estoy vivoen el centro de una herida todavía fresca. De: Libertad bajo palabra

 

   Tendida y desgarrada

   Octavio Paz

primeros versos

Tendida y desgarrada, a la derecha de mis venas, muda; en mortales orillas infinita, inmóvil y serpiente. Toco tu delirante superficie, los poros silenciosos, jadeantes, la circular carrera de tu sangre, su reiterado golpe, verde y tibio. Primero es un aliento amanecido, ...

 

   el tiempo y su amistad fingida

   Blanca Mateos

primeros versos

el tiempo se escurre por callejas sinuosas y sombrías indiferente inconmovible negándose a perdonar y obrar milagros y va renunciando a todo a los días a las noches para pasearse por laberintos cifrados en su curva dejando a su paso un rastro cargado de penumbras de soles ...