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25 poemas aleatorios

 

   Mediodía

   Octavio Paz

primeros versos

Un quieto resplandor me inunda y ciega, un deslumbrado círculo vacío, porque a la misma luz su luz la niega. Cierro los ojos y a mi sombra fío esta inasible gloria, este minuto, y a su voraz eternidad me alío. Dentro de mí palpita, flor y fruto, la aprisionada luz, ruina quemante, ...

 

   Su trenza

   Amado Nervo

primeros versos

Bien venga, cuando viniere, la Muerte: su helada mano bendeciré si hiere... He de morir como muere un caballero cristiano. Humilde, sin murmurar, ¡oh Muerte!, me he de inclinar cuando tu golpe me venza; ¡pero déjame besar, mientras expiro, su trenza! ¡la trenza que le corté y que, piadoso, ...

 

   Mala fe

   Rosario Castellanos

primeros versos

Ni el cielo constelado de estrellas ni la ley moral, urdida en la raíz del hombre. No, a diferencia exacta de Kant, no me suscitan tales contemplaciones tales meditaciones, maravilla o asombro. Me conmueve más bien la vastedad del espacio, la inmensa magnitud de los tiempos y las cosas ...

 

   Criaturas para la recién casada (Vía)

   Jorge Esquinca

primeros versos

Andar al bosque como quien va a ninguna parte. Bajo un cielo limpio de nubes. El bosque puede estar dentro o fuera, en la mutable dinastía del viento Llegar como quien ya estaba, antes de la herida, como quien nunca ha salido y fluye con su sangre en el deseo, ...

 

   Ayer estuve observando a los animales...

   Jaime Sabines

primeros versos

Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden. ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas...

 

   Agua-fuerte

   José Juan Tablada

primeros versos

Pasas trotando como si huyeras y se diría que antros de vicio buscando fueras con las pupilas ardiendo al día entre la sombra de las ojeras... Tu cuerpo trémulo se arrebuja con turbadores gestos de vicio, y vas furtiva como una bruja bajo las iras del Santo Oficio. ...

 

   Canto (X)

   Mario Bojórquez

primeros versos

Por eso hoy que regresas Ya nadie reconoce tu rostro entre las piedras Nadie un saludo un gesto que te confirme el pecho La memoria de un sol para la cara fresca Tus manos distraídas en el fulgor del bronce Nada a tu paso es hierba de oro para la necesaria infusión de tu recuerdo ...

 

   Viajes en avión

   Jaime Labastida

primeros versos

6 Qué alegría decidir qué beber, cómo morir, por qué, y en dónde. Quisiera morir, así, bajo un gran árbol. Desearía ser quemado; que mis cenizas irritaran, polvo, los ojos de la que amo; que fueran sólo la mancha en un libro pasados los años. Podría morir aquí, sin duda. No todo sitio es bueno. ...

 

   Mañana de sol

   Luis G. Urbina

primeros versos

Palpitan como alas de pájaros en fuga las velas que sacude la brisa matinal, y el aire, a flor de onda, menudamente arruga la seda azul, tramada de estambres de cristal. De la dorada costa la palidez subyuga, y tiene el viento puro delicadeza tal, que al refrescarme el rosotro parece que me enjuga ...

 

   un corazón hacia la medianoche

   Blanca Mateos

primeros versos

si mis ojos fueran el polen de la noche y en mis palabras se trazara el despertar del alba si el tiempo descansara tan sólo un momento mientras el mar se extiende en sus mareas dejaría todo para teñir el cielo de esmeralda y abriría este corazón de hoy hacia la ...

 

   Carta a Gelman fechada el tres de mayo

   Eduardo Langagne

primeros versos

En este día bebíme tres cervezas por usted, por Juan y juan, indistintamente hombre o poeta; conspiré por la poesía toda, escribí un poema de amor sobre la lápida donde escarbo mi sueldo semanal, leí a Tuñón, hermoso, y aun sin haber encontrado una ranura donde echar veinte centavos, ...

 

   Diálogo del sabio y su discípulo

   Rosario Castellanos

primeros versos

Cuando decimos yo nos atamos al cuello una vocal redonda, una cuerda de ahorcar; nos taladramos la nariz con un aro como el que rige al buey; nos ceñimos grillete de prisionero. Círculo de exclusión, rómpelo, sáltalo. Tus ojos son poliédricos como los de la avispa. Cuando lo miras ...

 

   Onix

   José Juan Tablada

primeros versos

Torvo fraile del templo solitario que al fulgor nocturno lampadario o a la pálida luz de las auroras desgranas de tus culpas el rosario... ¡Yo quisiera llorar como tú lloras! Porque la fe en mi pecho solitario se extinguió, como el turbio lampadario entre la roja luz de las auroras, y mi vida es un fúnebre ...

 

   Manos

   Tomás Segovia

primeros versos

Las manos, mientras habla el hombre, no se duermen no se mueren, no se rinden. Melodiosas, al margen, sin dejar de echar una mano cada mano a lo que habla, roban también lo que se dice, lo usan de otro modo, manos desasidas que saben desdecirse y corrompen ...

 

   Epitafio para niño ahogado

   Jorge Ortega

primeros versos

a Juan Pablo (1991-1994) Pastor de las aguas: la eternidad deshiela muelles sobre tus párpados de obsidiana latente, hoteles en domos para sondear motocicletas. La eternidad no tiene horas, ni forrajes de oxígeno que cubran tu silencio rebosante de loas, ni el sol de California ...

 

   Por el arte

   Rodulfo Figueroa

primeros versos

¡Cuán hermosa es la muerta! Exuberante su desnudez sobre la losa brilla; yo la contemplo pálido y jadeante y tiembla entre mis manos la cuchilla. El profesor, que la ocasión bendice de poder explicar algo muy bueno, a mí se acerca y con placer me dice: -Hágale usted la amputación del seno. ...

 

   En blanco

   Carmen Alardín

primeros versos

No la noche. Ni el telegrama urgente. Ni las ojeras grises. Ni las plazas en llamas. El amor es un lirio y es un poco de espuma. Es un silencio blanco enmedio de unos clavos que tratan de fijarlo sobre la eternidad. De: Entreacto

 

   Poemas lacandones

   Poesía maya

primeros versos

Versión castellana Frente a ti ofrezco mi copal, es para ti. Ofrécelo al padre, es para ti, elévalo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol, es para ti, ofrécelo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol para ti, para ti. Frente a ti hago mi don, de nuevo, para tu felicidad. ...

 

   Te desnudas igual...

   Jaime Sabines

primeros versos

Te desnudas igual que si estuvieras sola y de pronto descubres que estás conmigo. ¡Como te quiero entonces entre las sábanas y el frío! Te pones a flitrearme como a un desconocido y yo te hago la corte ceremonioso y tibio. Pienso que soy tu esposo y que me engañas...

 

   Canción de las gemas

   José Juan Tablada

primeros versos

¡Yo adoro el diamante de luces reales! El que desbarata diáfanos cristales en el rizo rubio y en la trenza umbría; príncipe nimbado de auroras triunfales ¡augusto monarca de la pedrería! ¡Yo adoro el granate que trágicamente inflama en los senos su cáliz ardiente! Sangre milagrosa ...

 

   Amor y desdén

   José Sebastián Segura

primeros versos

Fuego sutil circula por mis venas al contemplar tus seductores ojos, y la sonrisa de tus labios rojos, y la gracia gentil con que enajenas. A tus palabras, de dulzura llenas, de mi estéril desierto los abrojos convertiste en edén, y por despojos quedó mi alma de amor en tus cadenas. ...

 

   Toca mi piel

   Octavio Paz

primeros versos

Toca mi piel, de barro, de diamante, oye mi voz en fuentes subterráneas, mira mi boca en esa lluvia oscura, mi sexo en esa brusca sacudida con que desnuda el aire los jardines. Toca tu desnudez en la del agua, desnúdate de ti, llueve en ti misma, mira tus piernas como dos arroyos, ...

 

   La nube

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

¿Qué te acongoja mientras que sube del horizonte del mar la nube, negro capuz? Tendrán por ella frescura el cielo, pureza el aire. verdor el suelo, matiz la luz. No tiembles. ¡Deja que el viento amague y el trueno asorde y el rayo estrague campo y candil! Tales rigores no han de ser vanos. ...

 

   La sexagésima segunda

   Alejandro Aura

primeros versos

que está desnudo que anda a saltos que ruge gime brama las órbitas de sus ojos se han abierto hacia atrás hasta fundirse que ha sido espejo de dones y crisol de fantasías el cabello le nace como una fuente negra y hosca que tira al derredor palabras sucias y en horas que los demás...

 

   Antífora

   Luis G. Urbina

primeros versos

En mi angustia, callada y escondida, sé tú como enfermera bondadosa, cuya mano ideal viene y se posa, llena de suave bálsamo, en la herida. Ríe en mi tedio sepulcral guarida como un rayo de sol en una fosa; perfuma, como un pétalo de rosa, el fango y la impureza de mi vida. Del corazón en el silencio, ...