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25 poemas aleatorios | |
La distancia es cementerio de ausencias, nopal cosido al pecho cuerpo tendido en la autopista. Es humo que lanzan los olvidados a la noche, himno a la soledad, refugio de los trastornados. Es el bajel que abordan los suicidas. La distancia arroja sus migajas a los abandonados, ... | |
Orífice del alba, dulce loco, alucinada estoy en tus colores, si me pintas la noche de temores en el amanecer dórame un poco. Después verás qué pájaros convoco para que te rindamos los honores porque eres hacedor de los albores y principio de todo lo que toco. Viérteme caridad en la escudilla, ... | |
¡Oh Sol! Yo amé tu luz, yo amé tu fuego. Acarició en los trópicos mi frente tu roja lumbre, para mí clemente, y bienestar me dio, paz y sosiego. Hoy tus favores a pedir me niego, mi helado tronco tu calor no siente, tu rayo ofusca mi ojo deficiente... ¡Inicuo Sol, me estás dejando ciego! ... | |
Soñé que me soñabas, que tu voz como estela de naufragios amanecía en mi aliento. Que era mío el silencio de cada madrugada cómplice en tus párpados cerrados, el secreto que rindes a tu almohada, el pensamiento que traicionas en mis brazos. De ese sueño sin fin ya no despiertes: ... | |
La colmena se define por sus sueños de semillas dispersas en las aguas plumas al viento caparazón aéreo el zumbido del enjambre inquietos y vivos resplandores que acompañan el camino de quienes llevan en la frente la marca de la sangre del cordero. ... | |
Por esa puerta huyo, diciendo: «¡Nunca!» Por esa puerta ha de volver un día... Al cerrar esa puerta, dejo trunca la hebra de oro de la esperanza mía. Por esa puerta ha de volver un día. Cada vez que el impulso de la brisa, como una mano débil, indecisa, levemente sacude la vidriera palpita mas... | |
E antes de nacer reconocemos verdaderamente nuestra vida de nuevo Adáncomo ese niño del aire que sólo vino a dar nombres de luzal claro mundo de la segunda concepción de materia densa recién coronada es la forma que ha de ser nutrida por el poder de una ideapor la raíz de la acción ... | |
un gancho de hierroy se jala, su expansión lo desmiente al subirel agua que lo chorrea lo mueve de loshilos de su salida al escenario en el muelle los curiosos miraban ese bulto donde los ojos de todos esperaban el pasadizo extraviado del cuerpo gota a gota ... | |
Oid la campanita, cómo suena, el toque del clarín, cómo arrebata, las quejas en que el viento se desata y del agua el rodar sobre la arena. Escuchad la amorosa cantilena de Favonio rendido a Flora ingrata y la inmensa y divina serenata que Pan modula en la silvestre avena. Todo eso hay ... | |
Otra vez en tu fondo empezó eso... Abre sus ojos ciegos, el gemido, se agita en ti, exigente y sumergido, emprende su agonía sin regreso. Yo te siento luchar bajo mi peso contra un dios gutural y sordo, y mido la hondura en que tu cuerpo sacudido se convulsiona ajeno hasta en su hueso. ... | |
en el cielo crecido de fulgor. agrio de noches que comí. recordé la vez que mamá me sacó como pedazo arrancado de su carne. recordé un día esa noche que no podía salir de su carne magullada. sucia como casa que no alquiló nunca la alegría. condenada estuvo de mí a tenerme. ... | |
Y todas las cosas que a mi amor contemplaban el sonido y la lluvia los parques y la imagen se asomaron en ella Y todos los seres que en el tiempo eran árboles abrieron sus pestañas a los frutos del día y el sol fue su mirada reencontrada en el mar Y era un verano de diamante y de polvo ... | |
Ésa, que alegre y ufana, de carmín fragante esmero, del tiempo al ardor primero se encendió llama de grana; preludio de la mañana del rosicler más ufano es primicia del verano, Lisi divina, que en fe de que ladebió a tu pie la sacrifica tu mano. ... | |
En la rama el expuesto cadáver se pudría, como un horrible fruto colgante junto al tallo, rindiendo testimonio de inverosímil fallo y con ritmo de péndola oscilando en la vía. La desnudez impúdica, la lengua que salía, y alto mechón en forma de una cresta de gallo, dábanle aspecto bufo; ... | |
Después de mucho navegar por el oscuro océano amenazante encontramos tierras bullentes en metales, ciudades que la imaginación nunca ha descrito, riquezas, hombres sin arcabuces ni caballos. Con objeto de propagar la fe y quitarlos de su inhumana vida... | |
Oculta en su prisión de sombras, labra la luz su sueño de constancia en los cristales. I El granate es un ejercicio de sangre derramada en el profundo mármol de tu cuello El granate y su memoria de opulencia son, en la enramada de tus venas, la herida luminosa de la tierra que se mira surgir, ... | |
No me atrevo a mirarte sin motivo. Y si duermes, necesito una razón para no verte. Porque es como si un ángel dormitara en tus pestañas. Y es difícil discernir quién está velando a quién. Es como si el mar que hay en tu frente fuera playa y tu boca una lanchita atascada entre un coral. ... | |
Hombro Se te sube el desdén o se te baja, por el pesar te abates y sumisa se te cuelga del frio la camisa cuando el invierno a?la su navaja. Al buscar el refugio y la migaja, tu relieve de ornato y de repisa confunde a la paloma, que improvisa el canto arrullo con que te agasaja. Sitio escogido... | |
Entre ahora y ahora entre yo soy y tú eres la palabra puente. Entras en ti misma al entrar en ella: como un anillo el mundo se cierra. De una orilla a otra siempre se tiende... | |
Con esta lluvia fina me inundas la cabeza de invitaciones, citas. Y en lluvia de subida, para corresponderte, el alma... | |
Como el primer día de mi llegada aquí, a veces la memoria se me pierde y me encuentro yacente por el suelo sin hueso ni contorno ignorando qué vida de qué mundo de qué recuerdo es ésta. -Pero tú no me olvides, dulce tierra sin rostro cuyo recuerdo pierdo a cada instante, cuyo sabor ... | |
Sobre las aguas, sobre el desierto de las horas pobladas sólo por el sol sin nombre y a noche sin rostro, van los maderos tristes, van los hierros, la sal y los carbones, la flor del fuego, los aceites. Con los maderos sollozantes, con los despojos turbios y las verdes espumas, van los hombres. ... | |
Matamos lo que amamos. Lo demás no ha estado vivo nunca. Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere un olvido, una ausencia, a veces menos. Matamos lo que amamos. ¡Que cese ya esta asfixia de respirar con un pulmón ajeno! El aire no es bastante para los dos. Y no basta la tierra ... | |
Creyente sólo de lo que toco, yo te toco, mujer, hasta la entraña, el hueso, aquello que otros llaman alma, tan unida, tan cerca de la carne mortal y voluptuosa o siempre ardiente o nunca maltratada sino dulce, oscilante entre querer y subir, adentro de la espuma. Te todo, dije, mujer, ... | |
No podrás morir. Debajo de la tierra no podrás morir. Sin azúcar, sin leche, sin frijoles, sin carne, sin harina, sin higos, no podrás morir. Sin mujer y sin hijos no podrás morir. Debajo de la vida no podrás morir. En tu tanque de tierra no podrás morir... | |
