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25 poemas aleatorios

 

   Ella violenta y pública...

   Homero Aridjis

primeros versos

Ella violenta y pública en el peregrinaje lento de las horas que resbalan coloreándose hacia el alba ella exterminada y recobrada por batallones en su misma mano faz que se dobla en el arco haciéndose durar plenitud quebranto inclinación centro donde el esplendor se esparce ...

 

   Esta noche yo te siento apoyada en la luz...

   José Carlos Becerra

primeros versos

Esta noche yo te siento apoyada en la luz de mi lámpara, yo te siento acodada en mi corazón; un ligero temblor del lado de la noche, un silencio traído sin esfuerzo al despertar de los labios. Siento tus ojos cerrados formando parte de esta luz; yo sé que no duermes como no duermen ...

 

   Criaturas para la recién casada (El piano)

   Jorge Esquinca

primeros versos

Un gran ministro de ébano preside las reuniones en el pequeño salón de la nostalgia. Un ministro mudo, en exilio. Hace años que nadie le arranca un gemido, un ademán digno de su alta jerarquía. Tal vez las abuelas bailaron a Strauss en veladas de organdí y ponche de granada, ...

 

   Celebración de la memoria (VII)

   Jorge Ruiz Dueñas

primeros versos

Por los secretos canales los bajos reverdecen al sol El timón firme descifra mensajes de la rosa náutica La sonrisa de Gaviero lo evidencia

 

   Para gozar tu paz

   Efraín Huerta

primeros versos

Como el viento agita las altas hierbas así mis dedos vuelan sobre tu cabellera de diamantes, y la noche de alcohol y los árboles de oro encierran para siempre un sollozo de triunfo, el ay de la alegría, el ah definitivo. Como el aire de junio en la colina mueve la dulce sombra de la nube, ...

 

   Pasión

   Manuel María Flores

primeros versos

¡Hablame! Que tu voz, eco del cielo, sobre la tierra por doquier me siga... con tal de oir tu voz, nada me importa que el desdén en tu labio me maldiga. ¡Mírame!... Tus miradas me quemaron, y tengo sed de ese mirar, eterno... por ver tus ojos, que se abrase mi alma de esa mirada en el celeste ...

 

   A Griselda Álvarez para su Anatomía superficial

   Salvador Novo

primeros versos

Oreja, mano, brazo, pierna, ojo —cuenta de amor que resta de la mía— una tan envidiable anatomía que al mirarme al espejo, me sonrojo. En tintas de alabanza tiño y mojo plumas que empuño, y canto de alegría y ante tan lujuriosa paganía mirtos y rosas a su pie deshojo. Ávido...

 

   La noche del cuerpo

   David Huerta

primeros versos

En la noche del cuerpo se preparan los alimentos de Dios, la cena carmesí de los esclavos, el místico bocado de los turbios amantes- sudor, lágrimas, mierda- el humus lento, el óvalo marchito, el resto náufrago del visionario, el regalo sedente que se posa en la tierra- ...

 

   Preludio

   Francisco A. de Icaza

primeros versos

También el alma tiene lejanías; hay en la gradación de lo pasado una línea en que penas y alegrías tocan en el confín de lo soñado: también el alma tiene lejanías. En esos horizontes de olvido la sujeción de la memoria pierdo y no sé dónde empieza lo fingido y acaba lo real de mi recuerdo ...

 

   Madrugada

   Octavio Paz

primeros versos

Rápidas manos frías retiran una a una las vendas de la sombra. Abro los ojos todavía estoy vivo en el centro...

 

   Nacimiento

   Nadia Contreras

primeros versos

Tu hermano nació a primera hora Del día más amargo Tú lo veías ya desde la sombra Una fiesta era tu casa Tu madre el descuido mayor La leche invade la boca los pulmones Lloras Claudio Y nadie puede expiar la culpa Del libro inédito: Valle de espejos ...

 

   Cartas desde Bonampak

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Para Balam, mi hijo I Llueve. Llueve desde hace días. Hoy desperté con una sensación de tibia soledad. Desde mi hamaca escucho el chasquido parejo de la lluvia. Días atrás los chicleros mataron un gran tigre: me dolió, pero me gustaría llevarme la piel para que en ella duermas...

 

   Cuerpo a la vista

   Octavio Paz

primeros versos

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo: tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar, tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas, tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada, sitios en donde el tiempo...

 

   Trowbridge Street

   Octavio Paz

primeros versos

El sol dentro del día El frío dentro del sol. Calles sin nadie autos parados Todavía no hay nieve hay viento viento Arde todavía en el aire helado un arbolito rojo Hablo con él al hablar contigo 2 Estoy en un cuarto abandonado del lenguaje Tú estás...

 

   Crepúsculos de la ciudad (V)

   Octavio Paz

primeros versos

Fluye el tiempo inmortal y en su latido sólo palpita estéril insistencia, sorda avidez de nada, indiferencia, pulso de arena, azogue sin sentido. Hechos ya tiempo muerto y exprimido yacen la edad, el sueño y la inocencia, puñado de aridez en mi conciencia, vana cifra del hombre y su gemido. ...

 

   La suave patria

   Ramón López Velarde

primeros versos

Yo que solo canté de la exquisita partitura del íntimo decoro, alzo la voz a la mitad del foro a la manera del tenor que imita la gutural modulación del bajo, para cortar a la epopeya un gajo. Navegaré por las olas civiles con remos que no pesan, porque van como los brazos del correo ...

 

   Huellas del llanto

   Julio César Aguilar

primeros versos

Como abandonados huérfanos, habitantes del olvido, mis viejos zapatos repasan todavía su historia desde el recinto de las añoranzas y lo inservible. ¿Cuántas aún lágrimas tendrán por decir? Oh tan míos mis sufridos zapatos ejemplos de mi sinamor. Muchas veces huir quise ...

 

   Rota espuma

   Jeannette Lozano

primeros versos

Una tierra devota, madre, un vientre para la miel de lo perdido, tierra de todos en el insbrik, cobre esbelto donde la espuma multiplicaba tu rostro. Busco la duración y no aparece. Veo desplegarse la oscuridad labrada desde un brillo solitario. Surgen en mi incertidumbre muertas, ...

 

   Una sirena eterna (X)

   Isolda Dosamantes

primeros versos

La nota roja encontrará la flecha, el arco, el tizne de la luna; una mujer con olor a pescado putrefacto, espinas, escamas y una cabellera de serpientes. Al ver sus senos, un camino de sanguijuelas será la columna vertebral del reportero. Reconstruirán la historia ...

 

   Quien se acerca al abismo y no lo sabe, 1

   Francisco Magaña

primeros versos

Cuando el camino alargaba hasta dónde su aventura, y la nostalgia inventaba una forma más del desasosiego, sólo un deseo repetían los ojos del visitante: alumbrarme en tu cuerpo como si alguna vez hubiera en él resucitado .

 

   Biblioteca de José Luis Martínez

   Eduardo Langagne

primeros versos

Aquí no hay muertos. Ramón, a la mitad del foro, lee un poema con sabor a chía y ajonjolí. Rulfo vino a buscar a Juan: un instante de luz en las palabras. Gorostiza envuelve en llamas la soledad de los pasillos por donde José Luis Martínez, bibliófilo celeste, coloca libros detenido...

 

   El Papaloapan.

   Joaquín Arcadio Pagaza

primeros versos

Escucho aún tu plácida quejumbre, gigante río. ¡Límpida guirnalda tu sien orne y del médano la falda ciñas con aparente mansedumbre! Del sol hermoso la divina lumbre retrátese en tu linfa de esmeralda y en ti se vea tinta de oro y gualda del Citlatépetl la nevada cumbre. De tus riberas el papayo ...

 

   Oscuras monedas

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Tengo miedo a los pordioseros me persiguen hasta mi cuarto hasta la oscuridad de la conciencia Llegan a mí como espectros por la noche con sus ojos que son monedas que son mendrugos escasos que ofrecí Y sin piernas el alma se arrastra demanda atención a esa hambre que no conocemos : ...

 

   Los surfeadores

   Fabio Morábito

primeros versos

Miro a los surfeadores con envidia: ellos se saben atener a su propósito, suspenden sus pasiones, se simplifican donde el mar se descorteza, saben el arte de no gravitar, o gravitar lo mínimo, y encuentran el camino menos arduo. En todo, a lo mejor, hay un camino así, hay una línea de menor...

 

   Ensalada de los tres reyes

   Manuel Ponce

primeros versos

Con los tres reyes magos en un punto celeste, a dos mil años-luz de la noche terrestre. Habla Melchor: “Dilatad vuestro viaje, peregrinos del mundo, prolongad el camino, y no toquéis la meta. Que los pioneros leves que abren la marcha den paso a los otros subsiguientes...