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25 poemas aleatorios

 

   Europa

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

Ante el asombro que provoca mi rostro moreno, símbolo de barbarie, no me queda más que sonreír ante el punk con cadenas, las plumas de los sombreros bávaros las botas americanas de los alemanes,. la cara congelada del guardia real sueco, las limpias calles suizas donde el subsuelo ...

 

   El lomo de la vida

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

Tras la reclusión vino de improviso la luz. Deslumbrada, llegué al núcleo de un violento avispero. Ajena a la concesión estudiada, inoportuna, con la simplicidad del que ignora el aguijón de la insidia, pasé la mano, sin malicia, por el lomo de la vida. Dios mío, qué brutal ...

 

   Andar

   Ricardo Quijano

primeros versos

Su andar es largo como la tarde, la tarde, es ella quien es el alba. La espalda de sus pasos es larga como la sombra, la sombra es ella quien es la noche. La tarde es alarga; más larga es la noche. La nada es larga como el camino, el camino que es el recuerdo de ella quien es el paso. ...

 

   Pernoctando en ti

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

Porque la palabra tiene la capacidad del recuerdo porque he buscado justificaciones al silencio cuando tenía la pupila del corazón insomne. Porque los transeúntes tenían tu misma mirada triste, Hago de este oficio, Incitación al verso en noche de febrero incomprensible, ...

 

   Detrás del cristal

   Sonia Silva Rosas

primeros versos

A través de este hueco respiro las palabras que los otros lanzan al exilio, siento su dolor en el intento por descoser tardes a su piel prendidas, ¡cuánta desesperación en sus dedos, separan las carnes! resulta difícil cortar los hilos que sostienen al sol a fuerza de lágrimas. ...

 

   Planto de dársenas (II)

   José Luis Rivas

primeros versos

Esteros y canales mezclan su cenagosa sanguaza a la linfa que fluye de los rastros mientras la chema y los lagartos de la bocana se espabilan lentamente... Y el viejo Capitán, como un osario zarandeado a dos manos, busca el ademán preciso con que hará frente ...

 

   Belleza del astrónomo

   Vicente Quirarte

primeros versos

El Sol que nos alumbra no es un sol presente: ocho minutos tarda en llegar a la Tierra. Cuando dejas la casa la hermosura prospera: tu perfume en la cama lentamente madura como un sol generoso que en presente redime la pequeña hecatombe de la alcoba desierta, la memoria ...

 

   El aliento es el dios...

   Homero Aridjis

primeros versos

I El aliento es el dios que la penetra e insuflada da a luz habla un instante y su voz queda en el aire aun cuando ha partido II Por el día que se mueve la sabiduría erige templos quien ama el sol siente en su corazón el fuego las palabras tocan el aire y arden el ser viaja hacia la luz ...

 

   Los jardínes de allá

   Tomás Segovia

primeros versos

Los jardines allá contra el ocaso desnudan ya sus pies entre las sombras. Bajo el sol de la tarde yo distiendo mis miembros como un dulce animal oscurecido. Entre las altas hojas, la luz de las promesas; yo la miro volar, tranquilo como un rey. Un día seré pobre inexpresablemente, ...

 

   Nocturno a la alcoba

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

La muerte toma siempre la forma de la alcoba que nos contiene. Es cóncava y oscura y tibia y silenciosa, se pliega en las cortinas en que anida la sombra, es dura en el espejo y tensa y congelada, profunda en las almohadas y, en las sábanas, blanca. Los dos sabemos ...

 

   Moisés

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

De la transparencia nutricia del agua provenimos. Mosché, salvado de las aguas, fue su nombre; el relámpago de la cólera, su sombra. Marcado al descuajar de su raíz a un hombre, vagó dentro de sí perdido como gota de agua en el vaso de la eternidad. Huyó al desierto perseguido...

 

   Madre nuestra la tierra

   Aurora Reyes

primeros versos

Cuando dormías, Madre elásticas hamacas mecidas por el tiempo , halo de niebla apenas en la blanca serpiente de tu órbita, un diamante de labio transparente cristalizó la sombra de tu cuerpo. Tu corazón fue líquida mirada, juventud sideral enamorada. ...

 

   Los elementos de la noche

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Bajo el mínimo imperio que el ver no ha roído se derrumban los días, la fe, las previsiones. En el último valle la destrucción se sacia en ciudades vencidas que la ceniza afrenta. La lluvia extingue el bosque iluminado por el relámpago. La noche deja su veneno. ...

 

   Cuando sepas hallar una sonrisa

   Enrique González Martínez

primeros versos

Cuando sepas hallar una sonrisa en la gota sutil que se rezuma de las porosas piedras, en la bruma, en el sol, en el ave y en la brisa; cuando nada a tus ojos quede inerte, ni informe, ni incoloro, ni lejano, y penetres la vida y el arcano del silencio, las sombras y la muerte; cuando tiendas la vista ...

 

   Al llegar el último día

   Thelma Nava

primeros versos

Si hoy fuera el último día señalado para no asombrarnos le pediría prestado a mi enemigo su pañuelo de seda, su corbata de sombra. Ataría con ellos las palabras rotas y las que nunca dije. ¿A quién llamaría amiga, antigua compañera de linaje, hermana de mi estirpe? A ella, ...

 

   Elegías del amado fantasma (Tercera elegía)

   Rosario Castellanos

primeros versos

I Como la cera blanda, consumida por una llama pálida, mis días se consumen ardiendo en tu recuerdo. Apenas iluminas el túnel de silencio y el espanto impreciso hacia el que paso a paso voy entrando. Algo vibra en mi ser que aún protesta contra el alud de olvido que arrastra en pos de sí ...

 

   Veintiseis de abril

   Tomás Segovia

primeros versos

Dime vida dime tiempo ¿voy demasiado aprisa? el amor como todo lo fértil tarda todo lo que ha de vivir se hace esperar es mortal arrancar de sus raíces el destino lo sé lo sé no se atropella el don no se apresura lo que germina no se roba el mañana sé que rebaso todos los abrazos...

 

   El pórtico

   Jaime García Terrés

primeros versos

Todos vamos al centro de la pira, pero no con iguales andaduras: unos van más aprisa porque saben el atajo seguro y no lo dicen; muchos describen círculos helados antes de sospechar otro destino; tampoco faltan los enamorados entusiastas del sólido minuto, que niegan ...

 

   Revolución, tiendo la mano

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Revolución, tiendo la mano y a veces me la muerdes. Soy individualista, pero el mundo no es bello. Sólo el idiota, el loco y el canalla piensan que el mundo es un jardín donde florece una esmeralda con sabor a durazno. Mira, yo estoy contigo, en serio. ¿Cómo han de herirte a ti, ...

 

   Muerte de Rilke

   Eduardo Langagne

primeros versos

La rosa no viene a mi poema, viene la espina de la rosa. Pero no llega hasta el papel la espina, se clava en la palma de la mano de Rainer María Rilke. De ahí brota una gota de sangre y se...

 

   Gran mundo

   Octavio Paz

primeros versos

Habitas en un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana, centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas. ...

 

   Si existiera un Dios

   Edel Juárez

primeros versos

Si existiera un Dios preferiría que fuera mujer y así hablarle de tú y de ti y que me aconsejara preferiría que fuera mujer y que fuera mi amiga y que su sexo no fuera barrera sino pretexto que fuera mujer y amiga de aquellas que dan la vida cada vez que lo solicitas que fuera mujer y amiga ...

 

   Viento

   Gilberto Owen

primeros versos

Recuerdo el paraje del aire donde se guardan las cartas perdidas, las palabras que decimos, cuando pasa un tren, seguros de no ser oídos, y los globos de colores que el cielo va deshaciendo, bolas de caramelo cada vez más pequeñas, hasta ser sólo un punto en su boca azul, y luego nada, ...

 

   En las fuentes

   Tomás Segovia

primeros versos

Quién desteje el amor Ése es quien me desteje No es nadie El amor se deshace solo Como la trenza del río destrenzada en el mar No estoy de amor tejido Estoy tejido de tejerlo De sacar de mis íngrimos telares Este despótico trabajo Eternamente abandonando el fleco que se aleja ...

 

   Íntegro

   Francisco González Léon

primeros versos

Tardes de beatitud en que hasta el libro se olvida porque el alma está diluida en un vaso de quietud. Tardes en que están dormidos todos los ruidos. Las tardes en que parece que están como anestesiadas todas las flores del huerto, y en que la sombra parece más sombría, ...