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25 poemas aleatorios

 

   Noche en claro

   Octavio Paz

primeros versos

A los poetas André Bretón Benjamín Péret A las diez de la noche en el Café de Inglaterra salvo nosotros tres no había nadie Se oía afuera el paso húmedo del otoño pasos de ciego gigante pasos de bosque llegando a la ciudad Con mil brazos con mil pies de niebla cara de humo hombre sin cara ...

 

   Lamentación por una perra (4)

   Eduardo Lizalde

primeros versos

No se conforma con hincar los dientes en esta mano mansa que ha derramado mieles en su pelo. No le basta ser perra: antes de morder moja las fauces en el retrete. (Selección: Juan Domingo Argüelles)

 

   La canción del otoño

   Manuel José Othón

primeros versos

I Zumba ¡oh viento! zumba y ruge dispersando la simiente; que la crútula reviente a la furia de tu empuje. La hojarasca cruje, y cruje el ramaje tristemente; que tu garra prepotente los retuerza y los estruje. Resonando las serojas se estremecen al chasquido que crepita en las panojas, ...

 

   Sus ojos beben del azul...

   Homero Aridjis

primeros versos

Sus ojos beben del azul arroyo que sube hacia la inmensidad el río y la piedra húmeda vuelan libres bajo la luz sus ojos dejan manchas azules en el agua toda desnudez vestida de asombro...

 

   En una de esas tardes

   Carlos Pellicer

primeros versos

En una de esas tardes sin más pintura que la de mis ojos, te desnudé y el viaje de mis manos y mis labios llenó todo tu cuerpo de rocío. Aquel mundo amanecido por la tarde, con tantos episodios sin historias, fue silenciosamente abanderado y seguido por pueblos de ansiedades. Entre tu ombligo y ...

 

   Destino de las palabras

   Thelma Nava

primeros versos

Navegamos los días y las palabras viajan hasta darnos la mano las palabras incendioen los labios insomnes las palabras incendio festín de fuego para el solitario. ¿Qué destino para las palabras? Se recomienza siempre y se vuelve a la palabra primitiva la que ata y nos seduceviva ...

 

   El día empuja en el alba...

   Homero Aridjis

primeros versos

El día empuja en el alba cuerpos de humo blanco casas de niebla donde una ventana se abre con una cara azul cúpulas y cabezas de niño construidas hacia el fondo del cielo papeles curvados que en el viento son astros borrosos animalia que no sube por los intermitentes peldaños...

 

   Eres tú verdadero

   Nezahualcóyotl

primeros versos

¿Eres tú verdadero...? ¿Eres tú verdadero, tienes raíz? Sólo quien todas las cosas domina, el dador de la vida. ¿Es ésto verdad? ¿Acaso no lo es, como dicen? ¡Que nuestros corazones no tengan tormento! Todo lo que es verdadero, lo que tiene raíz, dicen que no es verdadero que no tiene raíz. ...

 

   Efímeras

   Manuel Gutiérrez Nájera

primeros versos

Idos, dulces ruiseñores. Quedó la selva callada, y a su ventana, entre flores, no sale mi enamorada. Notas, salid de puntillas; está la niñita enferma... Mientras duerme en mis rodillas, dejad, ¡oh notas!, que duerma. Luna, que en marco de plata su rostro copiabas antes, si hoy tu cristal lo retrata sacas, ...

 

   Agua

   Carmen Boullosa

primeros versos

Los dos lejanos, los separados, van hacia el agua a que su sed los guía. Ésta es agua trastocada. Sus moléculas espejo cargan el peso de los cuerpos distanciados, el ojo caliente del filo que troncha, agua cercenada en su constitución. Agua rota, mochada. Agua mintiendo el gozo líquido...

 

   A Circe

   Julio Torri

primeros versos

¡Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Más no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar sil encioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante !...

 

   rogelio grande amó cuatro pedazos...

   Rogelio Guedea

primeros versos

rogelio grande amó cuatro pedazos de su carne del mismo modo como amó a dos mujeres que lo mataron de odio o de tristeza. las dos cosas juntas porque son lo mismo. una viene antes que después pero vienen firmes como huella o pisadura y se quedan enterradas de por siempre ...

 

   Un celoso refiere el pensar que todos padecen

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Yo no dudo, Lizarda, que te quiero, aunque sé que me tienes agraviado, mas estoy tan amante y tan airado que afectos que distingo no prefiero. De ver que odio y amor te tengo, infiero que ninguno estar puede en sumo grado pues no le puede el odio haber ganado sin haberle perdido amor ...

 

   Nocturno del Mississippi

   Efraín Huerta

primeros versos

En estos precisos momentos todo momento es bello. Por ejemplo: que los jóvenes negros se amen a la orilla del río, bajo elruinoso techo del Heads Bridge, y que su risa sea del color de la carne y de su espesa piel. Que se amen larga y estrechamente al amparo del cielo, ...

 

   Intimo espejo

   Carmen Alardín

primeros versos

Eres sólo el reflejo del reflejo de otro espejo que está dentro de ti. Y el más oculto de tus espejos, viene a ser esa lágrima que el tiempo congeló para mí. De: Entreacto

 

   La brisa

   Manuel Acuña

primeros versos

(IMITACIÓN) Aliento de la mañana que vas robando en tu vuelo la esencia pura y temprana que la violeta lozana despide en vapor al cielo: Dime, soplo de la aurora, brisa inconstante y ligera, ¿vas por ventura a esta hora al valle que te enamora y que gimiendo te espera? ¿O vas acaso a los nidos ...

 

   Hombres necios que acusáis...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis. Si con ansia sin igual solicitáis su desdén. ¡Por qué queréis que obren bien, si las incitáis al mal! Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia. ...

 

   Clínica negra (II)

   Rodulfo Figueroa

primeros versos

Los que cumplís la terrenal condena de ser mirados con escarnio y mofa, si halláis a vuestro paso la gangrena sangrienta y ruda, formulad la estrofa. Como el doctor, sin escuchar el grito de rebelión y de dolor que estalla, quemad con vuestros cantos al maldito aunque ruja y blasfeme la canalla. ...

 

   En el desnudo mar

   Lina Zerón

primeros versos

Duermo en la ondulación de tu cuerpo. Besándote despierto y besándote duermo. Sueño con el mar desnudo de tu piel. Desnuda duermo para tenerte en mí desnudo. Te visto con el calor de mis labiosy mi tibia boca te desviste. Mis ojos brillan como el viento que sostiene a los pájaros ...

 

   Para un mordisco

   Alfonso Reyes

primeros versos

Propio camaleón de otros cielos mejores, A cada nueva aurora mudaba de colores. Así es que prefiriera a su rubor primero El tizne que el oficio deja en el carbonero. Quiero decir ( me explico ): la mudanza fue tal, que iba del rojo al negro lo mismo que Stendhal. Luego, un temblor de púrpura...

 

   Agua-fuerte

   José Juan Tablada

primeros versos

Pasas trotando como si huyeras y se diría que antros de vicio buscando fueras con las pupilas ardiendo al día entre la sombra de las ojeras... Tu cuerpo trémulo se arrebuja con turbadores gestos de vicio, y vas furtiva como una bruja bajo las iras del Santo Oficio. ...

 

   Ay poeta

   Efraín Huerta

primeros versos

Primero Que nada Me complace Enormísimamente Ser Un buen Poeta De segunda Del Tercer Mundo.

 

   Qué comienza y da fin cuando ella mira un precipicio azul de tinta

   María Baranda

primeros versos

¿Qué comienza y da fin cuando ella mira un precipicio azul de tinta?) Y habiendo estado tras las rejas de las albas sometida, cavara ahora entre tus carnes las rodajas, el vértice mordaz arremangada, abriendo el paraíso en tus partículas bajo la lluvia casta de las aguas. ...

 

   Durante el sueño

   Nadia Contreras

primeros versos

A media noche tu sueño es tranquilo. Antes de dormir me prometiste flores y acordamos caminar por el centro. Te contemplo en mi deseo, Olga Lucía. De pronto, me dices que tienes sed, que hace calor, que abra la ventana. Dices que te duele, que es como tener una llama por dentro ...

 

   Mater dolorosa

   Manuel María Flores

primeros versos

Plegaria Virgen del infortunio, doliente Madre mía, en busca del consuelo me postro ante tu altar. Mi espíritu está triste, mi vida está sombría, pasaron sobre mi alma las olas del pesar. Estoy en desamparo, no tengo quien me acoja; hay horas en mi vida de bárbara aflicción, y solo... siempre solo,, ...