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25 poemas aleatorios

 

   Conjuro

   Jaime García Terrés

primeros versos

De tu mirada llena las bienaventuranzas aguardamos, rotundo sol de mayo: Aquellos cuerpos en la calle solos están. Huye la pena misma de su lado. Catástrofes y fiebres asédianlos ajenas a distancia. Y les niega raíces la tierra que su sombra hiere. No permitas que rueden abolidos ...

 

   La bella durmiente

   José Carlos Becerra

primeros versos

Tal vez retornan aquellas imágenes, abrimos la caja de cristal y tomamos nuestra antigua cabeza, nuestros primeros espejos ocultos allí, y acariciamos temblado los labios de esa boca, que parece atrapada por aquel irresistible deseo de morder el infinito, pasamos los dedos...

 

   La libertad inútil

   Carmen Alardín

primeros versos

Antes de morir, la vida se te vuelve fácil como cuando en un empleo aprendes la estrategia y a la hora siguiente te despiden. Algunas horas antes de morir te sientes libre. Perdiste ya los brazos entre máquinas. Impregnaste tus penas en los muros antiguos. Te quitaste la capa...

 

   Custodia

   Octavio Paz

primeros versos

El nombreSus sombras El hombre La hembraEl mazoEl gongLa iLa o La torre El aljibe El índice La hora El hueso La rosa El rocío La huesa El venero La llama El tizónLa noche El río La ciudadLa quilla El anclaEl hembro La hombraEl hombre Su cuerpo de nombres Tu nombre en mi nombre ...

 

   Nada. Que no se puede decir nada

   Jaime Sabines

primeros versos

Nada. Que no se puede decir nada. Déjenme hablar ahora; no es posible. Quiero decir que eso, que lo otro, que todo aquí me tiene muerto, medio muerto, llorando. Porque nos pasa a veces, nos sucede que el mundo -no sólo el mundo- se complica, se amarga...

 

   Canto de primavera

   Nezahualcóyotl

primeros versos

En la casa de las pinturas comienza a cantar, ensaya el canto, derrama flores, alegra el canto. Resuena el canto, los cascabeles se hacen oír, a ellos responden nuestras sonajas floridas. Derrama flores, alegra el canto. Sobre las flores canta el hermoso faisán, ...

 

   Hay usura y amor...

   Víctor Sandoval

primeros versos

Hay usura y amor en la olla podrida de mis huesos. Viene una canción que a todos nos concierne. Lóbrega alegría de la promiscuidad; el sueño en los párpados, la flor de plástico en el pelo, el brillo del collar que corta la garganta; la nube y su cabeza turbia; por la atarjea del patio ...

 

   Vida de los animales y las plantas

   Margarito Cuéllar

primeros versos

La luz es importante para la respiración de los peces y la movilidad de las esporas. El sabor de la sandía es rojo. El sueño del mar es verde. Un vaquero juega con una vaca pinta en la sala de su casa. Una mujer desnuda, a cualquier hora del sueño, es un peligro para el tráfico. ...

 

   Como pájaros perdidos (Poema XXXVI)

   Jaime Sabines

primeros versos

La policía irrumpió en la casa y atrapó a los participantes de aquella fiesta. Se los llevó a la cárcel por lujuriosos y perversos. Era natural. La policía no puede irrumpir en las calles y acabar...

 

   La balada de la vuelta del juglar

   Luis G. Urbina

primeros versos

Dolor: ¡qué callado vienes! ¿Serás el mismo que un día se fue y me dejó en rehenes un joyel de poesía? ¿Por qué la queja retienes? ¿Por qué tu melancolía no trae ornadas las sienes de rosas de Alejandría? ¿Qué te pasa? ¿Ya no tienes romances de yoglería. Trovas de amor y desdenes, ...

 

   Poema (1)

   Ricardo Yáñez

primeros versos

Qué es cantar sino saberse vivos para siempre qué reírse sino florecer desaliñadamente igual que en los llanos la manzanilla la coronilla el girasol En fin qué es estar vivos sino cantar reunidamente abriendo ...

 

   Llena está el agua...

   Carmen Alardín

primeros versos

Llena está el agua del dolor de los postes y la añoranza de las avenidas. De la canción que brota sin asombro y la sorpresa de la primavera. Llena está el agua de presentimientos, del amor que evadieron las palomas, de visitas a diario a los planetas donde habitan los muertos. ...

 

   Cimetière de Montmartre

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

Desde el 74 autobús parisino quiero no quiero dirigirme a nadie a ningún sitio a menos que se trate de un cementerio donde todos estén muertos menos yo. París, 1981. (Poema proporcionado por la autora)

 

   Soledad del poeta

   Enrique González Martínez

primeros versos

El iris de las alas bajo el manto; en la pálida sien, lauro y encina, rubor de rosa y de púrpura de espina... Rompió a cantar, y nadie oyó su canto. Vagó por los infiernos del espanto y ascendió por la escala diamantina; llevó hasta el mar la planta peregrina, se echó a llorar, y el mar bebió su llanto. ...

 

   Piedra que germina

   Oscar Wong

primeros versos

Después que me miraste, qué gracia y hermosura en mí dejaste SAN JUAN DE LA CRUZ Como raudo rayo fecundado el Amor desciende. Con sus garras abre surcos en la tierra. Y crece el musgo, el limo blanco, el árbol venerado por la tribu. Y la ternura crece sobre el alba. ...

 

   Una sirena eterna (VI)

   Isolda Dosamantes

primeros versos

Se escuchan los autos, el ronroneo de una mujer agazapada y la respiración de un gato. El arquero moja la tela con saliva, un gallo puntual anuncia la llegada del alba. Selección del poemario inédito UN GRITO EN EL ARCA de Isolda Dosamantes

 

   Las casas terrestres

   Alejandro Aura

primeros versos

1 Amplio, como el más amplio amor es el espacio donde las montañas dan de sí su cuerpo elaborado; sobre uno de estos senos de la tierra pone su mano el sol y se levanta. 2 Al vapor de la mañana hundí mis ojos, toqué árboles, arcilla, toqué elcolor con ellos, toqué las pieles ...

 

   Óleos para mi madre

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

Nada hay más obsceno que un enano pintando siempre putas Nada más terrible, una mujer sin miedo al abismo o la insignificancia escurrida entre las piernas tarde a tarde de un modo casi humano Un listón ennegrecido cargando el muro de una casa abandonada La irrisoria manera ...

 

   Polvo (fragmentos I)

   Guadalupe (Pita) Amor

primeros versos

... y en polvo te convertirás.Génesis, capítulo 3, versículo 19 I Me envuelve el polvo, y me inquieta. ¿Por qué vendrá de tan lejos? Y ¿cómo en residuos viejos mundos pasados sujeta? -El polvo no tiene meta, ni principio habrá tenido; sé que siempre ha contenido, en su eternidad convulsa, ...

 

   Mi primer amor

   Elías Nandino

primeros versos

El azul es el verde que aleja -verde color que mi trigal tenía-; azul... de un verde, preso en lejanía, del que apenas su huella se despeja. Celeste inmensidad, donde mi queja tiende su mudo velo noche y día, para buscar el verde que tenía, verde en azul... allá donde se aleja... Mi angustia, ...

 

   Despedida

   Gabriel Zaid

primeros versos

A punto de morir, vuelvo para decirte no sé qué de las horas felices. Contra la corriente. No sé si lucho para no alejarme de la conversación en tus orillas o para restregarme en el placer de ir y venir del fin del mundo. ¿En qué momento pasa de la página al limbo, creyendo aún leer, ...

 

   Romance de la migajita

   Guillermo Prieto

primeros versos

¡Détente! Que está rendida, ¡eh, contente, no la mates! Y aunque la gente gritaba Corraía como el aire, Cuando quiso ya no pudo, Aunque quiso llegó tarde, Que estaba la Migajita Revolcándose en su sangre. . . Sus largas trenzas en tierra, Con la muerte al abrazarse, Las miramos de rodillas ...

 

   Primera llamada

   Alejandro Aura

primeros versos

He vuelto al bosque de mi penosa adolescencia bajo cuya fronda entonces loca mis penas sacudía para que las llevaran los pájaros a donde se guarda el llanto de los hijos tristes y no, ya no es como antes, ya nada es como era y mis ojos que ahora ven de otra manera —heridos...

 

   El tigre

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Hay un tigre en la casa que desgarra por dentro al que lo mira. Y sólo tiene zarpas para el que lo espía, y sólo puede herir por dentro, y es enorme: más largo y más pesado que otros gatos gordos y carniceros pestíferos de su especie, y pierde la cabeza con facilidad, huele la sangre ...

 

   Pálida mors

   Emilio Frugoni

primeros versos

Cuando a buscarme vengas te llevarás mis huesos y mi carne marchita y mi sangre hecha hiel, mas no podrás llevarte la emoción de mis besos ni el ritmo de mis cantos, ni el verde laurel. Tú no podrás llevarte la vida que he vivido, el placer que he gozado, el sueño que soñé, cenizas...