☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   Ahora

   Fabio Morábito

primeros versos

Ahora, después de casi veinte años lo voy sintiendo: como un músculo que se atrofia por falta de ejercicio o que ya tarda en responder, el italiano, en que nací, lloré, crecí dentro del mundo —pero en el que no he amado aún—, se evade de mis manos, ya no se adhiere a las paredes como...

 

   Hervor de calles...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Hervor de calles; desembocadura de pábulos ardiendo, en la caldera sediciosa del mísero. Como hierba de gritos, como en humo lumbrarada de pelos espantados; como chubasco tupidísimo y turbio, en ascensión. Así llegaba. Y alégrate si nadie, en esta plaza, si nadie, ...

 

   Puerto Arista

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

Hay luces en los ojos de los peces que los barcos capturan por la noche, aromas en el aire de cangrejos dormidos, fósiles transformándose en espuma. Más tarde la madrugada tirará otras estrellas la brisa no azotará más las ventanas. En ellas aparecerá la marina de cobre de sus olas ...

 

   Oídos con el alma...

   Octavio Paz

primeros versos

Oídos con el alma, pasos mentales más que sombras, sombras del pensamiento más que pasos, por el camino de ecos que la memoria inventa y borra: sin caminar caminan sobre este ahora, puente tendido entre una letra y otra. Como llovizna sobre brasas dentro de mí ...

 

   De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios (XIII)

   Francisco Hernández

primeros versos

La niña Clara camina por la playa en el límite justo de las olas. El color de su piel toca la espuma. El caracol aprende sus palabras. La niña Clara camina por el bosque con agujas de pino entre los labios. Pasa un azul de plumas invisibles. Una pared de hiedra se levanta. ...

 

   Qué frágil es la luna

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

a Joaquín Vásquez Aguilar. Mejor es acostarse a morir temprano a solas sin que nadie interrumpa las alas ni las hojas para no estar cansado al mar siguiente . Joaquín Vásquez Aguilar. Qué frágil es la luna Qué injusto el mar de alcohol Que amainó tus heridas Noche ...

 

   Diálogos con los hombres más honrados

   Rosario Castellanos

primeros versos

Tal vez, bajo otro cielo, la vida nos sonría. Hombre ingenuo. Porfirio con cara de caballo, ¿no alcanzas a saber que a vida no tiene ni aquí ni antes ni después ni sonrisa? Es tan corto el amor y es tan largo el olvido. Ay, Neruda, Neruda. ¿Con qué vara mediste lo continuo? ...

 

   Julito (2)

   Jaime Sabines

primeros versos

Mamá, tengo la barriga llena de hambre, dice. Y la mamá ríe y le trae la leche. Al rato, ya dormido, se sobresalta y mueve los brazos y las piernas. La mano de la madre le acaricia la espalda, se queda quieto. En su plácido rostro el corazón descansa...

 

   Nocturno miedo

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Todo en la noche vive una duda secreta: el silencio y el ruido, el tiempo y el lugar. Inmóviles dormidos o despiertos sonámbulos nada podemos contra la secreta ansiedad. Y no basta cerrar los ojos en la sombra ni hundirlos en el sueño para ya no mirar, porque en la dura sombra ...

 

   Contrafuga de la muerte

   Juan Bañuelos

primeros versos

Si vamos a tender un cable de exorcismo, si vamos a alquilar los versos para bodas, primeras comuniones, funerales y bautizos, recojo mis papeles. Y me voy. Si vamos a leer como leemos, palabras al amado fantasma y otros espejismos, entonces me retiro. Nosotros esperamos el tren que...

 

   La invitada

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

Tienes que detenerla --dijo. Su voz temblaba con pasión. Me gustaba aquel temblor; el verla actuar así, tenerla cerca mientras mudaba su gesto, confortaba. Tienes que detenerla --insistió. Ya es muy tarde, no lo puedo evitar --le respondí--, no hay nada que hacer. En un alarde teatral, ...

 

   Un recuerdo que dejo

   Nezahualcóyotl

primeros versos

¿Con qué he de irme? ¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra? ¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra? Dejemos al menos flores Dejemos al menos cantos

 

   Soneto de la esperanza

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Amar es prolongar el breve instante de angustia, de ansiedad y de tormento en que, mientras espero, te presiento en la sombra suspenso y delirante. ¡Yo quisiera anular de tu cambiante y fugitivo ser el movimiento, y cautivarte con el pensamiento y por él sólo ser tu solo amante! ...

 

   Nada, sino tu sombra...

   Julio César Aguilar

primeros versos

Nada, sino tu sombra galopando. Va y viene a través de las cortinas translúcidas del pensamiento. Y la atrapo. Y consagro las palabras al silencio de tus manos. Ah, la fatiga. Cavé una fosa, en vano, para tu luz distante, imperecedera. Mas nada. Nomás la sombra de un fantasma. ...

 

   Ejemplo

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

En la rama el expuesto cadáver se pudría, como un horrible fruto colgante junto al tallo, rindiendo testimonio de inverosímil fallo y con ritmo de péndola oscilando en la vía. La desnudez impúdica, la lengua que salía, y alto mechón en forma de una cresta de gallo, dábanle aspecto bufo; ...

 

   Muerte hilandera

   Carmen Alardín

primeros versos

Cuando los huracanes son exclusivamente tuyos, cuando tienen tu sello y las tormentas se unen únicamente a ti, cuando los huracanes muerden las carreteras y hacen flotar la intimidad sin prejuicio alguno ni resto de virtud. Entonces, yo voy creciendo a fuerza de invocarte, voy devanando...

 

   Alma nueva

   Enrique González Martínez

primeros versos

Refrené mis ansias de conocerlo todo... Hoy gusto de ir sin brújula, extraviado el camino, con la frente a los cierzos y los pies en el lodo; sin brújula y a tientas, sin rumbo ni destino, ignorando qué auroras, sin saber qué tormentas me depara el misterio vespertino. ...

 

   Jardín de ceniza

   Alí Chumacero

primeros versos

Haber creído alguna vez viendo la noche desplomarse al mundo y una tristeza al corazón volcada, y después ese cuerpo que oprimen nuestras manos: la mujer que sonríe y sobre el lecho se nos vuelve cadáver mutilado en el recuerdo, como mentira ínfima o rosa desde siglos viviendo ...

 

   Detente sombra

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Detente, sombra de mi bien esquivo, imagen del hechizo que más quiero, bella ilusión por quien alegre muero, dulce ficción por quien penosa vivo. Si al imán de tus gracias, atractivo, sirve mi pecho de obediente acero, ¿para qué me enamoras lisonjero si has de burlarme luego ...

 

   Puesta de sol

   Luis G. Urbina

primeros versos

Por la calle solitaria cuyo término confuso vagamente se deslíe en el oro del crepúsculo, silencioso y pensativo como siempre, voy sin rumbo enhebrando fantasías en el aire azul y puro. Tranquila está la barriada, los talleres están mudos, no se ven las chimeneas empenachadas de humo, ...

 

   Pero el vaso en sí mismo no se cumple... (Muerte sin fin)

   José Gorostiza

primeros versos

Pero el vaso en sí mismo no se cumple. Imagen de una deserción nefasta ¿qué esconde en su rigor inhabitado, sino esta triste claridad a ciegas, sino esta tentaleante lucidez? Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil. Epigrama de espuma que se espiga ante un auditorio anestesiado, ...

 

   Poema

   Fayad Jamís

primeros versos

¿Qué es para usted la poesía además de una piedra horadada por el sol y la lluvia, Además de un niño que se muere de frío en una mina del Perú, Además de un caballo muerto en torno al cual las tiñosas describen eternos círculos de humo, Además de una anciana que sonríe ...

 

   Credo

   Ricardo López Méndez

primeros versos

México, creo en ti, Como en el vértice de un juramento. Tú hueles a tragedia, tierra mía, Y sin embargo, ríes demasiado, A caso porque sabes que la risa Es la envoltura de un dolor callado. México, creo en ti, Sin que te represente en una forma Porque te llevo dentro, sin que sepa Lo que tú eres...

 

   Nocturno de invierno

   José Juan Tablada

primeros versos

Mi inconsolable soledad se asombra, pues no sé en la ansiedad con que deliro si no te puedo ver por tanta sombra o si es de noche porque no te miro... ¡Pues siempre que tú llegas, la tiniebla disipas, ya tu voz ya tu mirada el silencio de músicas se puebla y cae sobre la noche la alborada! ...

 

   Alta traición

   José Emilio Pacheco

primeros versos

No amo mi Patria. Su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos. cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias...