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25 poemas aleatorios | |
No me dijeron: el bosque está ocupado ni tampoco: el bosque es ente vivo yo me vine a ganarlo porque era libre entrar y más fuerte y más hondo y más viejo que yo. No me dijeron: hay una casa adentro ni tampoco: hay una casa adentro con mujer yo estaba en un olvido de puertas ... | |
Bajo la oscura red de la pestaña destella su pupila de deseo al ver la grupa de esplendor sabeo y el albo dorso que la nieve empaña. Embiste el sexo con la enhiesta caña igual que si campara en un torneo, y con mano feliz ase el trofeo de la trenza odorífera y castaña. ... | |
Sobre la rota ventana antigua Con tosco alféizar, con puerta exigua, Que hacia la oscura callejada, Pasmando al vulgo como estantigua Tallada en piedra, la santa está. Borró la lluvia los mil colores Que hubo en su manto y en su dosel; Y recordando tiempos mejores, Guarda amarillas y secas flores ... | |
Dicen que las alas son un instante, una mueca gris, tardía, y son quizá el destino vegetal de la libélula, los brazos de una nave antigua, los remos de la barca perdida en el fallido cálculo de su destino. Yo digo que las alas en algún tiempo fueron campanas, volaron alto y descendieron ... | |
a Guadalupe Alonso Fui por unos días la mujer más bella de mi ciudad. Llevaba un vestido con doble aura. Abajo, todo se flechaba en un tiempo preciso. En el camellón de Insurgentes fui el tigre de Blake, en San Ángel hablé con los nimbados pájaros de Dios, en la Plaza del Carmen ... | |
Tendida y desgarrada, a la derecha de mis venas, muda; en mortales orillas infinita, inmóvil y serpiente. Toco tu delirante superficie, los poros silenciosos, jadeantes, la circular carrera de tu sangre, su reiterado golpe, verde y tibio. Primero es un aliento amanecido, ... | |
Encadenado a mi sangre libre Con grilletes de campanas Entro a mi siglo Por la puerta palpitante de mí mismo Y camino descalzo Por un archipiélago de almohadas Hacia la radiante oscurana del origen. Atrasa la lluvia sus relojes Y la dínamo salvaje retatúa su eje la pura... | |
Ya que para despedirme, dulce idolatrado dueño, ni me da licencia el llanto ni me da lugar el tiempo, háblente los tristes rasgos, entre lastimosos ecos, de mi triste pluma, nunca con más justa causa negros. Y aun ésta te hablará torpe con las lágrimas que vierto, porque va borrando el agua ... | |
Quien evoca la palabra en el templo de Barra de Panteones, sólo es visible a los ojos que las gaviotas despedazaron. (De: Barra de Panteones) | |
A una mujer que va de viaje al mar es inútil llenarla de palabras. El mar le chupa los vertederos de la sinovia, le abrillanta la voz, dibuja su abdomen en la arena, le corta la respiración con sus alfanjes herrumbrados. A una mujer que va de viaje al mar no le hablen de la tierra firme ... | |
La mañana está de fiesta porque me has besado tú y al contacto de tu boca todo el cielo se hace azul. El arroyo está cantando porque me has mirado tú y en el sol de tu mirada toda el agua se hace azul. El pinar está de luto porque me has dejado tú... y la noche está llorando, noche pálida y azul, ... | |
En las últimas desgracias de España. Allá del revuelto mar Tras los secos arenales, Donde sus limpios cristales Las ondas van a estrellar, Donde en lucha singular Disputando a la Fortuna Las ciudades una a una, De sus guerreros el brío, Mostraron su poderío La cruz y la media luna; ... | |
No conocimos la experiencia de un mantel a cuadros sobre la hierba, no presenciamos la huida de un sombrero de paja con el viento. Quizás segar el campo hubiera sido útil como importante es para las mujeres lavar la ropa juntas, contarse anécdotas que jamás sucedieron. ... | |
Te quiero porque en tu alma vive el germen de ternura infinita, como diáfana gota de rocío sobre una flor marchita; te quiero porque he visto doblegarse tu espléndida cabeza; porque sé bien que en medio de la orgía te invade la tristeza; porque has pasado por la senda estrecha en los grandes ... | |
Padre, mis ideas no están sólo en las notas que extraigo al piano, taciturno mueble, conservador, oscuro, al que le exijo actualizarse. Mi pensamiento hace florecer las plantas, abre las flores y provoca que el limonero del jardín dé limones más dulces... | |
Como el fúnebre aire desciende por las noches sobre los árboles, irrumpes fiel, devastadora y ciega; pueblas así de nubes y de dolientes rosas la soledad ardida del deseo y esa callada tierra de mis ojos mirando la quietud, lívida arena donde el pensamiento yace... | |
tú debes ser el hombre arrebatado a la noche por quien el fuego de la aurora se enciende en el crepúsculo tú debes ser el hombre encadenado al día por quién la sombra de los pasos matiza cada pasión tú debes ser el hombre que da nombre al destino por quien vuelve el día cubierto ... | |
Y temes que otro amor mi amor destruya? qué mal conoces lo que pasa en mí; no tengo más que un alma, que es ya tuya, y un solo corazón, que ya te di. ¿Y temes que placeres borrascosos arranquen ¡ay! del corazón la fe? Para mí los placeres son odiosos; en ti pensar es todo mi placer. ... | |
Me escribe Napoleón: El Colegio es muy grande nos levantamos muy temprano hablamos únicamente inglés te mando un retrato del edificio... Ya no robaremos juntos dulces de las alacenas, ni escaparemos hacia el río para ahogarnos a medias y pescar sandías sangrientas. ... | |
Si queréis de mi lira oír los sones, dadme vino de Lesbos que huele a flores. Y si queréis que dulces amores cante, venga Lelia a mi lado y el vino escancie. Pero no en cinceladas corintias copas, ¡porque el vino de Lesbos se liba en rosas! El Amor nos lo brinda, y el que lo bebe, ¡arder en sacro ... | |
Más lejos de la química y del odio, de los cauces ocultos de los ecos, del espejo nocturno de la sombra. Más lejos… Más lejos de los nombres y los tactos, de las grises arañas de los pubis, de los rojos moluscos de las lenguas. Más lejos… Más lejos de la voz y del pecado, de las fuertes... | |
A José Gorostiza Yo también hablo de la rosa. Pero mi rosa no es la rosa fría ni la de piel de niño, ni la rosa que gira tan lentamente que su movimiento es una misteriosa forma de la quietud. No es la rosa sedienta, ni la sangrante llaga, ni la rosa coronada de espinas, ni la rosa de la resurrección. ... | |
¿Palabras? Sí, de aire, y en el aire perdidas. Déjame que me pierda entre palabras, déjame ser el aire en unos labios, un soplo vagabundo sin contornos que el aire desvanece. También la luz en sí misma se pierde. | |
En el espejo retrovisor se proyecta su boca besucona no veo sus ojos yo a solas desde acá soy alma de los dos... | |
Hoy dejé la ciudad mientras dormía. Sé que no he de volver, y ella lo sabe. Tal vez, pasado el tiempo, todo acabe por ser tan sólo el sueño en donde huía la sombra vertical de un mediodía cuya imagen conservo como un grave ciprés que va a caer. Giré la llave y entonces comenzó la lejanía ... | |
