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25 poemas aleatorios | |
Nombras el árbol, niña. Y el árbol crece, lento, alto deslumbramiento, hasta volvernos verde la mirada. Nombras el cielo, niña. Y las nubes pelean con el viento y el espacio se vuelve un transparente campo de batalla. Nombras el agua, niña. Y el agua brota, no sé dónde, brilla | |
Vibro Estoy cantando Ilumino la oscuridad cantando De la fruta ligeramente amarga del corazón se levantan delgadas capas de una suave corteza Capas ligeras como el aroma que se desprende bajo el sol de un paquete compacto de grandes hojas de tabaco... | |
De hinojos en el vientre de mi madre Yo no hacía otra cosa que rezar, Por la grieta de su boca perfumada Alguna vez el resplandor externo sorprendí; No estaba yo al corriente de la realidad Pero cuando ella sonreía Un mediterráneo fuego se posaba En el quebradizo travesaño... | |
¡Pobre galleguito, rubio y candoroso, que a América vino sin ir a la escuela! Tiene torpes andares de oso y apacible mirar de gacela. Su ademán es brusco, pero ¡qué sincero! Su palabra es ruda, pero ¡qué leal! Tiene el galleguito corpachón de acero y alma de cristal. ¡Madera de santo, ... | |
Bajo las rotas columnas, entre la nada y el sueño, cruzan mis horas insomnes las sílabas de tu nombre. Tu largo pelo rojizo, relámpago del verano, vibra con dulce violencia en la espalda de la noche. Corriente oscura del sueño que mana entre las ruinas y te construye de nada: ... | |
¡Ave Cesar! Herido voy, herido; no me alienta la muchedumbre que en el circo clama, y entona canto a la verde rama que allí en a sien del vencedor se ostenta. La misma multitud es la que afrenta al que en la lucha desigual, se inflama, y al fin sucumbe, sin honor ni fama, la espada rota y la cerviz ... | |
Mi corazón percibe, sueña y presume. Y como envuelta en oro tejido en gasa, la tristeza de Verdi suspira y pasa en la cadencia fina como un perfume. Y frío de alta zona hiela y entume, y luz de sol poniente colora y rasa, y fe de gloria empírea pugna y fracasa, como en ensayos torpes un ala implume. ... | |
Estuvo aquí. Ninguno (y él menos que ninguno) supo quién era, cómo, por qué, adónde. Decía las palabras que los otros entienden las suyas no llegó a escucharlas nunca -; se escondía en el lugar en que los otros buscan, en su casa, en su cuerpo, en sus edades, y sin embargo ausente ... | |
Soliloquio del amor en su espejo doble de pupilas. Ella es la tierra tejida en rúbrica espiral de raíces. Él es el viento y sus inacabables potros de conquista. Mueve el follaje de sus manos el chisporrotear de estirpes aún dormitantes en la bronca sed de sus propias semillas. ... | |
Encadenado a mi sangre libre Con grilletes de campanas Entro a mi siglo Por la puerta palpitante de mí mismo Y camino descalzo Por un archipiélago de almohadas Hacia la radiante oscurana del origen. Atrasa la lluvia sus relojes Y la dínamo salvaje retatúa su eje la pura... | |
He vislumbrado el cielo en esta tierra.Alonso Pérez de Salazar Flotan acelgas en el caldo acedo. Llueve y el agua levanta una nube de insectos y de polvo. En el adentro, la música de Monteverdi (Vespro della Beata Vergine) me abre la puerta del ciberespacio. ... | |
Bajo mis manos crece, dulce, todas las noches. Tu vientre suave, manso, infinito. Bajo mis manos que pasan y repasan midiéndolo, besándolo, bajo mis ojos que lo quedan viendo toda la noche. Me doy cuenta de que tus pechos crecen también, llenos de ti... | |
Todas las cosas a las que me entrego se hacen ricas y a mi me dejan pobre. Rainer Maria Rilke Esa esclava que obsedió al orfebre adorna la muñeca del guarura. La última acuarela del suicida se multiplica en el papel tapiz. La sinfonía del niño prodigio fue adaptada para un comercial. Ese verso ... | |
Soy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste y está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen. Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían. Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío... | |
No podemos abandonarnos, nos aburrimos mucho juntos, tenemos la misma edad, gustos semejantes, opiniones diversas por sistema. Muchas horas, juntos, apenas nos oíamos respirar rumiando la misma paradoja o a veces nos arrebatábamos la propia nota inexpresada de la misma canción. ... | |
Sonora, limpia, transparente, ondosa, naces de antiguo bosque, ¡oh sacra fuente! En tus orillas canta dulcemente el ave enamorada y querellosa. Ora en el lirio azul, ora en la rosa que ciñen el raudal de tu corriente, se asientan y se mecen blandamente la abeja y la galana mariposa. ... | |
Nunca, como a tu lado, fui de piedra. Y yo que me soñaba nube, agua, aire sobre la hoja, fuego de mil cambiantes llamaradas, sólo supe yacer, pesar, que es lo que sabe hacer la piedra alrededor del cuello del ahogado. | |
Era el instante del adiós: callaban, y sin verse las manos se estrechaban inmóviles los dos. Almas que al separarse se rompían, temblando y sin hablarse se decían: He aquí el instante del postrer adiós . Doliente como el ángel del martirio ella su frente pálida de lirio tristísima dobló; ... | |
México, creo en ti, Como en el vértice de un juramento. Tú hueles a tragedia, tierra mía, Y sin embargo, ríes demasiado, A caso porque sabes que la risa Es la envoltura de un dolor callado. México, creo en ti, Sin que te represente en una forma Porque te llevo dentro, sin que sepa Lo que tú eres... | |
En medio de las risas y testigo del llanto, oyendo y viendo gentes remotas a mi lado, en una soledad sin palabras ni gestos, acaso solo y triste, me doy cuenta, me hablo. Por este no morirme me estoy muriendo a diario. Desde mi cuerpo grito noche a noche, me espanto... | |
Arder, yo vi a mi abuela arder. Agosto. Chihuahua, 1956. Ella ardió, su fuera y su dentro, ardió en la calle Mina 1004. Vi a mi padre envolverla en una sábana, el colchón ardía; las cortinas, la alfombra, su vestido ennegrecieron. Todo lo recogió. No hagan ruido, su madre está cansada . ... | |
... y en polvo te convertirás.Génesis, capítulo 3, versículo 19 I Me envuelve el polvo, y me inquieta. ¿Por qué vendrá de tan lejos? Y ¿cómo en residuos viejos mundos pasados sujeta? -El polvo no tiene meta, ni principio habrá tenido; sé que siempre ha contenido, en su eternidad convulsa, ... | |
Viéramos, amarilla, construirse la corona sulfúrica de humo en la huella del chivo, y floreciera la doliente señora del incienso con el siete de espadas. Viernes santo. Y más: la pesadumbre que con uñas insomnes nos exprime del corazón un grito... | |
El dios hijo cordero lobo en aguas de fondo inmenso calamar el dios del soplo man in black el dios de estar en cavidades donde el negro es primario ningún color El dios llameante negro marfil sube al cúmulo de mí seremos eco en sus porciones sólo fragmentos ... | |
La perra más inmunda es noble liro junto a ella. Se vendería por cinco tlacos a un caimán. Es prostitua vil, artera zorra, y ya tenía podrida el alma a los cuatro años. Pero su peor defecto es otro: soy para ella el último de los hombres. (Selección: Juan Domingo ... | |
