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25 poemas aleatorios

 

   Siameses

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Me llamo Tim y odio a Jim, mi hermano gemelo —y algo más, ya que nacimos unidos por una membrana flexible que otorga libertad de movimiento (hasta cierto punto). Imposible cortarla pues la escisión acabaría de golpe con nuestras vidas. Tenemos dos cabezas...

 

   Aquí

   Octavio Paz

primeros versos

Mis pasos en esta calle resuenan en otra calle donde oigo mis pasos pasar en esta calle donde Sólo es real la...

 

   Pechos

   Tomás Segovia

primeros versos

A veces, solo en la calma de la alcoba, me estremece la evocación. En la palma, como entonces, me parece sentir el trémulo peso de tus pechos, que en el beso me ofrecen, para que muerda, todo el bulto de la vida. ¿Ves tú? La memoria olvida, pero la carne se acuerda.

 

   Romance de la migajita

   Guillermo Prieto

primeros versos

¡Détente! Que está rendida, ¡eh, contente, no la mates! Y aunque la gente gritaba Corraía como el aire, Cuando quiso ya no pudo, Aunque quiso llegó tarde, Que estaba la Migajita Revolcándose en su sangre. . . Sus largas trenzas en tierra, Con la muerte al abrazarse, Las miramos de rodillas ...

 

   Auge y destrucción de un hechizo

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

Por un momento el tiempo suspende su peregrinaje, se libera, abre una tregua, funda cabezas de playa en el silencio y ya no lo fustigan más las ruinas enamoradas del presente. Es tan unitaria la visión, de tal modo se ha trabado lo que existe con sus picos, ruedas, garfios; de tal...

 

   No te olvido

   Antonio Plaza

primeros versos

Y temes que otro amor mi amor destruya? qué mal conoces lo que pasa en mí; no tengo más que un alma, que es ya tuya, y un solo corazón, que ya te di. ¿Y temes que placeres borrascosos arranquen ¡ay! del corazón la fe? Para mí los placeres son odiosos; en ti pensar es todo mi placer. ...

 

   Horóscopo envidiable

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

Por el vértigo y para el vértigo se quiebran las tejas de las casas, los retoños apenas nacidos, los cementerios de veletas. Se despedazan después fachadas suntuarias, el huracán arrasa botones de camisa, nidos, ventisqueros, plácidas esteras navales que la marea también...

 

   Río

   José Luis Rivas

primeros versos

Invente. Il n 8242;est fête perdueAu fond de la memoire Robert GanzoI Y entonces veíamos desde la palmera el cerro, desde el tejado del más alto tendejón, desde la quebrada con bultos de cactus donde anidan los patos buzos, desde la arena de una sirte, que en mayo se descotaba ...

 

   Nada comparable a tus manos...

   Frida Kahlo

primeros versos

Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días, eres el espejo de la noche, la luz violenta del relámpago, la humedad de la Tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio, mis yemas tocan tu sangre. Toda mi alegría es sentir...

 

   Donde el ensoñado y el soñado...

   Homero Aridjis

primeros versos

Donde el ensoñado y el soñado van por un solo camino se levanta un cuerpo Por ese adentro de mujeres que hablan de pasadas contiendas en las que no estuvimos otro cuerpo se abre y todo aquello que los cuerpos forman es en la sombra un brillo solitario ...

 

   En el deseo del sueño, 1.2

   Francisco Magaña

primeros versos

En la palabra del día despierta la noche. Como quien se enfrenta a una serie innumerable de nombres que nada le dicen y todo le confían. Como quien mira su destino desde la escritura renovada del espejo. Como quien resiste en el desierto con una flor de arena entre las manos. ...

 

   Sílabas para el maxilar de Franz Kafka

   Efraín Huerta

primeros versos

Oh vieja cosa dura, dura lanza, hueso impío, sombrío objeto de árida y seca espuma; ola y nave, navío sin rumbo, derrumbado y secreto como la fórmula del alquimista; velero sin piloto por un mar de aguda soledad; barca para pasar al otro lado del mundo, enfilados hacia el cielo ...

 

   Mientras tanto

   Alejandro Aura

primeros versos

a las nueve a las ocho a las siete me levanto y es entonces que el día se remonta tanto los pájaros mis hijos el mercado el canto...

 

   Salir....

   Patricia Medina

primeros versos

Salir. Un paso al frente convencidos mis pies iban en busca de los cuatro costados: risa y gesto alegoría y espada. Abierto a lo imposible de par en par mi traje exhibiendo la piedramil tallas por la torsode aluminio en la ciudad que me vestía de Esfinge. Sólo di un paso atrás: ...

 

   La droga

   Jaime Sabines

primeros versos

Si ya no puedes regresar a tu orilla izquierda, déjate llevar a donde sea. Sería bueno olvidarse del brocal del pozo y aventurarse en el río subterráneo. El día de ayer se ha ido y el que tú fuiste ayer. No trates de levantar del polvo ese amor, porque sólo levantarás jirones y sombras. Enséñale...

 

   En la orilla del aire...

   Jaime Sabines

primeros versos

En la orilla del aire (¿qué decir, qué hacer?) hay todavía una mujer. En el monte, extendida sobre la yerba, si buscamos bien: una mujer. Bajo el agua, en el agua, abre, enciende los ojos, mírala bien. Algas, ramas de peces, ojo de náufragos, flautas de té, le cantan...

 

   Búsqueda espacial

   Elías Nandino

primeros versos

I Antes de haber nacido, cuando apenas en las galaxias era calofrío, o sed en rotación por el vacío, o sangre sin la cárcel de las venas; antes de ser en túnica de arenas un angustiado palpitar sombrío, antes, mucho antes que este cuerpo mío supiera de esperanzas y de penas: ...

 

   Madrigal

   Amado Nervo

primeros versos

Por tus ojos verdes yo me perdería, sirena de aquellas que Ulises, sagaz, amaba y temía. Por tus ojos verdes yo me perdería. Por tus ojos verdes en lo que, fugaz, brillar suele, a veces, la melancolía; por tus ojos verdes tan llenos de paz, misteriosos como la esperanza mía; por tus ojos verdes, conjuro ...

 

   Porque olvido los nombres de las cosas comunes...

   Patricia Medina

primeros versos

Porque olvido los nombres de las cosas comunes: el hijo que no tuvenuestro centro nutricio. Porque recuerdo tanto la infancia contra el cielo al cielo sobre el charco y a mis ojos sopesándolo todo... hoy quisiera cerrar la llave de esa puerta que fracasa frente a tanta pupila congelada ...

 

   Palabra

   Octavio Paz

primeros versos

Palabra, voz exacta y sin embargo equívoca; oscura y luminosa; herida y fuente: espejo; espejo y resplandor; resplandor y puñal, vivo puñal amado, ya no puñal, sí mano suave: fruto. Llama que me provoca; cruel pupila quieta en la cima del vértigo; invisible luz fría cavando ...

 

   Piedra de sol (Fragmento VII)

   Octavio Paz - Homenaje

primeros versos

¡caer, volver, soñarme y que me sueñen otros ojos futuros, otra vida, otras nubes, morirme de otra muerte! -esta noche me basta, y este instante que no acaba de abrirse y revelarme dónde estuve, quién fui, cómo te llamas, cómo me llamo yo:¿hacía planes para el verano y todos ...

 

   Es cosa de mirar

   Jaime García Terrés

primeros versos

Por punto general en el valle de México anda la multitud encubriendo rumores con pieles o plumajes y orquídeas al uso. Es cosa de mirar el ay enjuto cuando la cicatriz del alba lo cobija, la mano lívida que sobrelleva tan densos ademanes. ¡Dioses, mis dioses, milagros...

 

   Autoanálisis

   José Emilio Pacheco

primeros versos

He cometido un error fatal —y lo peor de todo es que...

 

   Escribes...

   Julio César Aguilar

primeros versos

Escribes bajo el fulgor de la noche, sintiendo su influjo como un llamado a la escritura. Piensas entonces que la noche uno a uno te dictará los versos. Pero en verdad, nada dice. Solamente los grillos, entre sí, se dicen su cuento; ah, y también las lechuzas. Sigues esperando que la noche te hable, ...

 

   La noche del cuerpo

   David Huerta

primeros versos

En la noche del cuerpo se preparan los alimentos de Dios, la cena carmesí de los esclavos, el místico bocado de los turbios amantes- sudor, lágrimas, mierda- el humus lento, el óvalo marchito, el resto náufrago del visionario, el regalo sedente que se posa en la tierra- ...