☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   Los doce apóstoles mandan por Tamayo

   Alejandro Aura

primeros versos

Caballeros sentados en el éter cantaban espasmódicas salmodias y en el gusto y color de sus melodías dibujábanse gréculas de suéter, grequillas de zigzagues como el rayo, cenefas que entreveran masallases, columnatas, ribetes, antifaces, hojitas de septiembre, enero...

 

   Colibrí 50

   Thelma Nava

primeros versos

No transcurre el tiempo cuando la soledad del hombre está desierta los actos cotidianos nos sitian estrellas como estatuas apagadas velan nuestro silencio Acaso el roce de la música suscita un movimiento un gesto un pequeño...

 

   Aquí

   Octavio Paz

primeros versos

Mis pasos en esta calle Resuenan en otra calle donde oigo mis pasos...

 

   Los recuerdo turgentes y temblones...

   Tomás Segovia

primeros versos

Los recuerdo turgentes y temblones, tu grandes, densos pechos juveniles, tímidos y procaces, pastoriles, frescos como aromáticos melones. Eran el más solemne de tus dones cuando al fin liberabas sus perfiles en cuartos cursis de moteles viles, deliciosa de susto y decisiones. ...

 

   Pétalos quemados...

   Jaime Sabines

primeros versos

Pétalos quemados, viejo aroma que vuelve de repente, un rostro amado, solo, entre las sombras, algún cadáver de uno levantándose del polvo, de alguna abandonada soledad que estaba aquí en nosotros: esta tarde tan triste, tan triste, tan triste...

 

   Amémonos

   Manuel María Flores

primeros versos

Buscaba mi alma con afán tu alma, buscaba yo la virgen que mi frente tocaba con su labio dulcemente en el febril insomnio del amor. Buscaba la mujer pálida y bella que en sueño me visita desde niño, para partir con ella mi cariño, para partir con ella mi dolor. Como en la sacra soledad del templo ...

 

   El insurgente

   Guillermo Prieto

primeros versos

Desde la hermosa ribera se mira incierta bogar una barquilla ligera, que desafía altanera los horrores de la mar. Dentro se mira sentado un orgulloso guerrero: el casco despedazado, el vestido ensangrentado y a su derecha el acero. A su hijo tierno, inocente lleva entre sus fuertes brazos: ...

 

   En el deseo del sueño, 1.2

   Francisco Magaña

primeros versos

En la palabra del día despierta la noche. Como quien se enfrenta a una serie innumerable de nombres que nada le dicen y todo le confían. Como quien mira su destino desde la escritura renovada del espejo. Como quien resiste en el desierto con una flor de arena entre las manos. ...

 

   Praga, mi novia

   Efraín Huerta

primeros versos

Lily me espera a las 11 en el puente del rey Carlos, al pie de San Juan Nepomuceno, santo de piedra, santo de agua, mudo, ahogado. Lily cree en Dios y yo corro hacia ella y hacia el río y después los dos iremos hacia las colinas, hacia el Castillo, hacia la Catedral, y caminaremos ...

 

   Es tan blanca, tu piel, como la nieve...

   Fernando del Paso

primeros versos

Es tan blanca, tu piel, como la nieve. La nieve quiere al sol por lo brillante. Y el sol, que se enamora en un instante, se acuesta con la nieve y se la bebe. El sol, aunque es muy grande, no se atreve a hacerse olvidadizo y arrogante: se acuerda de su novia fulgurante y se pone a llorar, ...

 

   Al viento

   Vicente Riva Palacio

primeros versos

Cuando era niño, con pavor te oía en las puertas gemir de mi aposento; doloroso, tristísimo lamento de misteriosos seres te creía. Cuando era joven, tu rumor decía frases que adivino mi pensamiento, y cruzando después el campamento, Patria , tu ronca voz me repetía. Hoy te siento azotando, ...

 

   Escena de costumbres

   David Huerta

primeros versos

La región que buscabas en el azul del sábado es una reliquia desprendida del corazón húmedo del aire: una zona de poca fortuna Para la riqueza de tus manos rectas y dolorosas, metidas en el azar de un brusco acercamiento o penetradas por el disturbio de una desnudez ...

 

   Me gustaría...

   Edel Juárez

primeros versos

me gustaría tenerte desnuda ahora y poder hablar de tu cuerpo de la distancia exacta que hay entre tus senos me gustaría poder contarles de tus piernas ese par de tijeras con las que has podado mis pudores con las que abrazaste mi inocencia hablarles de tus manos, y de las caricias ...

 

   Reparación

   Amado Nervo

primeros versos

¡En esta vida no la supe amar! Dame otra vida para reparar, ¡oh Dios!, mis omisiones, para amarla con tantos corazones como tuve en mis cuerpos anteriores; para colmar de flores, de risas y de gloria sus instantes; para cuajar su pecho de diamantes y en la red de sus labios dejar presos ...

 

   Mamá, soy Paquito

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Cubierto de jiras, al ábrego hirsutas al par que las mechas crecidas y rubias, el pobre chiquillo se postra en la tumba, y en voz de sollozos revienta y murmura: Mamá, soy Paquito; no haré travesuras. Y un cielo impasible despliega su curva. ¡Que bien que me acuerdo! ...

 

   Canción

   Víctor Sandoval

primeros versos

He sembrado mi nombre en la tierra dorada donde habitan tus besos y canta la esperanza. Mujer de dulces frutos, caída y levantada una y mil veces más por mi amor sin mañana. He sembrado en tu vientre mi infinita nostalgia, y mis sueños perdidos, para que en tus entrañas sientas ...

 

   La luna es un grafitti sobre la ciudad

   Leticia Luna

primeros versos

Cuando no hay canículasino lluviala luna está fuera de nosotras Retorno con el beso de la luna hirviendo en el cuerpo Soy mujer y a veces como a Marge Piercy le gustaría quitarse el sexo y dejarlo guardado en el armario Sucede que me canso de aullar el deseo en las temporadas ...

 

   Cuartetos

   Francisco González Léon

primeros versos

Aunque el uno es insomne, y el otro un somnolente, el gato y el grillo se parecen en que buscan del fogón la ceniza caliente. Ron, ron del gato; del grillo el cri, cri persistente; límpida noche en enero temblando en estrellas. Cruzado de brazos el gato medita; y el grillo parece que está ...

 

   Historia

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

¡Ay primavera, primavera suave! Érase una mujer que compartía el humus de la tierra, la armonía, el árbol fácil y el nidal del ave. Érase una mujer como una llave con la que abrir un mundo de alegría, una mujer, fugaz sabiduría, pacífica guerrera, beso en clave. Y érase un hombre así, ...

 

   Estos caminos...

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Estos caminos han extraviado su mapa las venas de los hemisferios agotaron su cauce abiertos los montes sus entrañas sangran irrumpen los tumores de piedras entre el magma que aborta y se dirige a los espejos de ojos invisibles y volveré entre los humos del mapa que fue antes de mi extravío ...

 

   Piel

   Jaime Labastida

primeros versos

Creyente sólo en lo que toco, yo te toco, mujer, hasta la entraña, el hueso, aquello que otros llaman alma, tan unida, tan cerca de la carne mortal y voluptuosa o siempre ardiente o nunca maltratada sino dulce, oscilante entre querer y subir, adentro de la espuma. Te toco, dije, mujer, hasta...

 

   La gloriosa

   Julio Torri

primeros versos

Las cuestas y llanos se pueblan de los pobrecitos indios. Ya baja allá a lo lejos la imagen que traen en andas, con gran acompañamiento de gentes. Los cirios y candelas brillan amortiguadamente en la serena luz de la tarde. Este año ha sido de sequía. Las milpas están resecas...

 

   Alondras que mueren deslumbradas (I)¿A dónde voy...

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

¿A dónde voy entonces sino a ti placer, a ti morir? ¿A dónde lleva lo más profundo que esconde mi desear? Si la llama al arder consume, el instante que recogí del árbol de la vida el simple fruto de la muerte da. ¿Qué salvación espera en el cauterio del otro dormir, ...

 

   Como en sordina...

   Ricardo Yáñez

primeros versos

Como en sordina suena el ruido del mar en la neblina. (Del libro de reciente aparición Estrella oída, coeditado por El Aduanero y la UAM Azcapotzalco.)

 

   Diez líneas para Antoni Tàpies

   Octavio Paz

primeros versos

Sobre las superficies ciudadanas, las deshojadas hojas de los días, sobre los muros desollados, trazas signos carbones, números en llamas. Escritura indeleble del incendio, sus testamentos y sus profecías vueltos ya taciturnos...