☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   Imágenes sobre una escalera

   Homero Aridjis

primeros versos

1 Si pusiéramos un espejo debajo de la escalera se prolongaría en otra escalera, o nadaría en su nada. 2 Si cortas una escalera de humo, continuará subiendo. Si rompes una de madera, se hará dos escaleras. Si cavas una de tierra, se meterá en l anoche, o se hará igual al hombre. ...

 

   Ulises cotidiano

   Carmen Villoro

primeros versos

Traes en tu cuerpo la leyenda de un navegante cansado. Es tan grato, en silencio, descalzarte de barcos, recoger de tus ojos las sirenas perdidas, las redes enlamadas, los sonidos ocultos de las olas. Te espero cada noche cuando levantas anclas en mi espacio y una lluvia de estrellas ...

 

   R.L.V.

   Eduardo Langagne

primeros versos

Una gitana sabe que el futuro tiene una asfixia agónica en tu mano y danzando te irás, siguiendo un piano, hacia el melódico horizonte oscuro. Con el gélido aliento de la calle se hiela tu esqueleto atribulado; a la mujer de negro has contemplado en la letal atmósfera del valle. ...

 

   De la mano del viento

   Carmen Alardín

primeros versos

La luna vieja reflejada sobre el pozo, yendo a pasear de la mano entre los árboles. De la mano del viento en las plegarias, entre el negro horizonte de los cardos. La luna yendo a hallar, a interrogar, a quedarse de codos en la sombra esperando su muerte y atribulada por lo que ya no existe. ...

 

   La inmortalidad

   Guillermo Prieto

primeros versos

La flor encantadora y delicada que sobre esbelto tallo se mecía, la vio ufana la luz de un solo día, luego desapareció. De ese arbusto marchito y derribado, ayer tal vez hermoso y floreciente, hoy arranca sus hojas el ambiente que ufano le halagó. Y al alto muro y orgullosa torre, que sola en el espacio ...

 

   Tú

   Bernardo Ortiz de Montellano

primeros versos

Una historia. Dos letras que bordaron tus manos en mi vida. ¡Abecedario de las cosas muertas en el pañuelo blanco de los días!

 

   Espejo

   Octavio Paz

primeros versos

Hay una noche, un día, un tiempo hueco, sin testigos, sin lágrimas, sin fondo, sin olvidos; una noche de uñas y silencio, páramo sin orillas, isla de yelo entre los días; una noche sin nadie sino su soledad multiplicada. Se regresa de unos labios nocturnos, fluviales, lentas orillas de coral y savia, ...

 

   Papel borrado

   Jaime Labastida

primeros versos

Cuando termino de escribir todo esto, después que durante horas me imprimo como un mecanismo de dulzura y de cólera en las hojas, y el viento desordena los papeles y entra un silbido extraño, y merodea en la casa una noche especial, ajena, sin preguntas; ...

 

   Amanecer

   Rosario Castellanos

primeros versos

¿Qué se hace a la hora de morir? ¿Se vuelve la cara a la pared? ¿Se agarra por los hombros al que está cerca y oye? ¿Se echa uno a correr, como el que tiene las ropas incendiadas, para alcanzar el fin? ¿Cuál es el rito de esta ceremonia? ¿Quién vela la agonía? ¿Quién estira la sábana? ...

 

   Durante el sueño

   Nadia Contreras

primeros versos

A media noche tu sueño es tranquilo. Antes de dormir me prometiste flores y acordamos caminar por el centro. Te contemplo en mi deseo, Olga Lucía. De pronto, me dices que tienes sed, que hace calor, que abra la ventana. Dices que te duele, que es como tener una llama por dentro ...

 

   Alma nueva

   Enrique González Martínez

primeros versos

Refrené mis ansias de conocerlo todo... Hoy gusto de ir sin brújula, extraviado el camino, con la frente a los cierzos y los pies en el lodo; sin brújula y a tientas, sin rumbo ni destino, ignorando qué auroras, sin saber qué tormentas me depara el misterio vespertino. ...

 

   Certeza

   Octavio Paz

primeros versos

Si es real la luz blanca de esta lámpara, real la mano que escribe, ¿son reales los ojos que miran lo escrito? De una palabra a la otra lo que digo se desvanece. Yo sé que estoy vivo entre dos...

 

   Casa con dos puertas

   Enrique González Martínez

primeros versos

¡Oh, casa con dos puertas que es la mía, casa del corazón vasta y sombría que he visto en el desfile de los años llena a veces de huéspedes extraños, y otras veces las más , casi vacía!... Casa que en los risueños instantes de la vida, miró absorta la fila interminable de los sueños, ...

 

   Tú, yo mismo

   Salvador Novo

primeros versos

Tú, yo mismo, seco como un viento derrotado que no pudo sino muy brevemente sostener en sus brazos una hoja que arrancó de los árboles ¿cómo será posible que nada te conmueva que no haya lluvia que te estruje ni sol que rinda tu fatiga? Ser una transparencia sin objeto ...

 

   Oigo los coches

   Fabio Morábito

primeros versos

En la mañana oigo los coches que no pueden arrancar. A lo mejor, entre los árboles, hay pájaros así, que tardan en lanzarse al diario vuelo, y algunos nunca lo consiguen. Me alegro cuando un auto, enfriado por la noche, recuerda al fin la combustión y prende sus circuitos. ...

 

   Rendición

   Luis G. Urbina

primeros versos

Te quiero porque en tu alma vive el germen de ternura infinita, como diáfana gota de rocío sobre una flor marchita; te quiero porque he visto doblegarse tu espléndida cabeza; porque sé bien que en medio de la orgía te invade la tristeza; porque has pasado por la senda estrecha en los grandes ...

 

   Fósiles (I)

   Jair Cortés

primeros versos

Para Omar Martínez Verde Atardecemos. El arco de la luz se disuelve lento. ¿Qué son las alas y para qué sirven? Por la piel escurre el ámbar, la edad que llegará cuando dejemos al frío en simple sensación, cuando los trópicos existan sólo para los hijos de nuestros hijos, ...

 

   Dones

   Luis G. Urbina

primeros versos

Mi padre fue muy bueno: me donó su alegría ingenua; su ironía amable: su risueño y apacible candor. ¡Gran ofrenda la suya! Pero tú, madre mía, tú me hiciste el regalo de tu suave dolor. Tú pusiste en mi alma la enfermiza ternura, el anhelo nervioso e incansable de amar; las recónditas ansias ...

 

   Palabra

   Octavio Paz

primeros versos

Palabra, voz exacta y sin embargo equívoca; oscura y luminosa; herida y fuente: espejo; espejo y resplandor; resplandor y puñal, vivo puñal amado, ya no puñal, sí mano suave: fruto. Llama que me provoca; cruel pupila quieta en la cima del vértigo; invisible luz fría cavando ...

 

   Noche y nieve

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Me asomé a la ventana y en lugar de jardín hallé la noche enteramente constelada de nieve La nieve hace tangible el silencio y es el desplome de la luz y se apaga La nieve no quiere decir nada: Es sólo una pregunta que deja caer millones de signos de interrogación sobre el mundo ...

 

   La nostalgia

   Rosario Castellanos

primeros versos

Si te digo que fui feliz, no es cierto. No creas lo que yo creo cuando me engaño. El recuerdo embellece lo que toca: te quita la jaqueca que tuviste, el sopor de la siesta lo transfigura en éxtasis y, en cuanto a ese zapato que apretaba tanto que te impidió bailar el primer baile, no hubo zapato. ...

 

   No es una desgracia abrir los ojos...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

No es una desgracia abrir los ojos ni tener despiertos los deseos y estar triste y solo y pensando. Y no ser de aquellos que consiguieron su placer a ciegas para cegarse; su televisión después del cine, sus bailes, su ruido, sus limonadas; pero que a la medianoche se sientan, ...

 

   Amonites (Selección)

   Jeannette Lozano

primeros versos

La voz se hunde en la voz como la desnudez en la desnudez*** Todo principio es blanco.*** La poesía es destierro, al origen.*** Sola se mueve el alma cuando acompañada.*** Breve el tiempo, la flor; eternidad la abeja.*** Más que creación, asunción de lo creado. ...

 

   No me quejo

   Sabeli Ceballos Franco

primeros versos

no me quejo de la minusvalía con que tasaron a mi género los vecinos del débil sexo fuerte ni remedio tampoco dejaré de ser por eso pterodáctilo maternal sobreviviendo los milenios ciberferomona de pantalla con regulador de llanto en el cabello ni lavándome la cara me quitaría el maquillaje ...

 

   Definiciones

   Eduardo Langagne

primeros versos

Ella está hecha a semejanza de las cosas que amo. Se parece a la noche, o mejor: a una noche sin ausencias. Ella es exacta. Cuando la noche escurre, su cuerpo se humedece. Me permite trepar por mis temblores y agitar su nombre desde la oscuridad. Ella es irrepetible. Nació...