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25 poemas aleatorios

 

   Plátanos en el Main

   Enzia Verduchi

primeros versos

Era otoño en Francfort y la primera visión del río fue un cuerpo ahogado en su sed. Juraste que los árboles aledaños al Main se llamaban plátanos y eran sus hojas las que se arremolinaban en ese cuerpo. Y a espaldas de esa premonición recorrimos los adoquines del Römer insensibles ...

 

   Noche

   Blanca Luz Pulido

primeros versos

La noche inmemorial, pródiga noche de los pactos oscuros, innombrables, de las siniestras, ocultas voluntades que a la mención del día empalidecen; la noche feraz, la noche cómplice que despliega su sombra como un manto sigiloso y ambiguo, torva noche agazapada en las márgenes ...

 

   Los doce apóstoles mandan por Tamayo

   Alejandro Aura

primeros versos

Caballeros sentados en el éter cantaban espasmódicas salmodias y en el gusto y color de sus melodías dibujábanse gréculas de suéter, grequillas de zigzagues como el rayo, cenefas que entreveran masallases, columnatas, ribetes, antifaces, hojitas de septiembre, enero...

 

   Esta mujer y yo

   Eduardo Langagne

primeros versos

Esta mujer y yo, que sumamos un siglo, nos unimos en el beso original bajo un desnudo encino, sobre un lecho de hierba, mientras la luz del sol se abre paso entre las ramas como un ave que se acerca al nido. Esta mujer y yo, sobre la arena suave, a la sombra de una roca...

 

   La feria

   Julio Torri

primeros versos

Y estando a — Y estando amarrando un gallo Se me re — Se me reventó el cordón Yo no sé Si será mi muerte un rayo... Los mecheros iluminan con su luz roja y vacilante rimeros de frutas, y a contraluz proyectan negras las siluetas...

 

   El ídolo en el atrio

   José Juan Tablada

primeros versos

Una Piedra del Sol sobre el cielo de la mañana asoma en lo alto el ancho rostro de basalto a la orilla de un charco de obsidiana y parece que su boca vierte un reguero de sangre humana y zempazúchiles de muerte... Es del trigo del sol la gran piedra molar que hace el pan de los días ...

 

   Es la sombra del agua...

   Jaime Sabines

primeros versos

Es la sombra del agua y el eco de un suspiro, rastro de una mirada, memoria de una ausencia, desnudo de mujer detrás de un vidrio. Está encerrada, muerta dedo del corazón, ella es tu anillo-, distante del misterio, fácil como un niño...

 

   Flebas

   Román Luján

primeros versos

El polvo cumple su final descanso. A lo lejos, insectos antiquísimos, cadáveres que flotan al arbitrio del cenit. La ceniza de flores, nunca antes mancilladas por la vista o el olfato, urde serpientes que al chocar entremezclan sus perfumes, su nostalgia de pétalos. En la arena el sol ...

 

   Recado a Rosario Castellanos

   Jaime Sabines

primeros versos

Sólo una tonta podía dedicar su vida a la soledad y al amor. Sólo una tonta podía morirse al tocar una lámpara, si lámpara encendida, desperdiciada lámpara de día eras tú. Retonta por desvalida, por inerme, por estar ofreciendo tu canasta de frutas a los árboles...

 

   Amor

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Aman los puercos. No puede haber más excelente prueba de que el amor no es cosa tan extraordinaria. (Selección: Juan Domingo Argüelles)

 

   Dame mi soledad

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

Quiero que me hagas el olvido como antes me hacías el amor . Vendrás. No tengo ganas de arreglar el cuarto donde descansaremos o haremos el amor (según el ánimo, la luna llena el tráfico con que te hayas enfrentado). Debería hacerte de comer, lavar los trastes, ...

 

   Romance de la migajita

   Guillermo Prieto

primeros versos

¡Détente! Que está rendida, ¡eh, contente, no la mates! Y aunque la gente gritaba Corraía como el aire, Cuando quiso ya no pudo, Aunque quiso llegó tarde, Que estaba la Migajita Revolcándose en su sangre. . . Sus largas trenzas en tierra, Con la muerte al abrazarse, Las miramos de rodillas ...

 

   Mediodía

   Jaime Torres Bodet

primeros versos

Tener, al mediodía, abiertas las ventanas del patio iluminado que mira al comedor. Oler un olor tibio de sol y de manzanas. Decir cosas sencillas: las que inspira el amor... Beber un agua pura, y en el vaso profundo ver coincidir los ángulos de la estancia cordial. Palpar, en un durazno, ...

 

   A una flor inmersa

   Alí Chumacero

primeros versos

Cae la rosa, cae atravesando el agua, lenta por el cristal de sombra en que su tallo ahoga; desciende imperceptible, clara, ingrávida, pura y las olas la cubren, la desnudan, la vuelven a su aroma, hácenla navegante por la savia que de la tierra nace y asciende temblorosa, ...

 

   Ser y estar

   Eduardo Zambrano

primeros versos

El ventilador no deja de girar contra una misma idea. A estas horas de la tarde puedo estar tristey ser feliz Ser y estar. Esto es imposible en otras lenguas. La casa es irreal, no son sus paredes, sino sus ruidos donde se construye el refugio del hombre sedentario. ...

 

   El llanto fracasado

   Jaime Sabines

primeros versos

Roto, casi ciego, rabioso, aniquilado, hueco como un tambor al que golpea la vida, sin nadie pero solo, respondiendo las mismas palabras para las mismas cosas siempre, muriendo absurdamente, llorando como niña, asqueado. He aquí éste que queda...

 

   Elegías del amado fantasma (Tercera elegía)

   Rosario Castellanos

primeros versos

I Como la cera blanda, consumida por una llama pálida, mis días se consumen ardiendo en tu recuerdo. Apenas iluminas el túnel de silencio y el espanto impreciso hacia el que paso a paso voy entrando. Algo vibra en mi ser que aún protesta contra el alud de olvido que arrastra en pos de sí ...

 

   Eureka!

   Eduardo Langagne

primeros versos

Cuando ella sumerge su cuerpo en la bañera, no experimenta el agua el empuje hacia arriba que equivale a la fuerza del líquido desalojado. Arquímedes no se desespera. Se dispone a demostrar que un...

 

   Alondra

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Todo el año caído, todo el año, polen sin rumbo, tierra sin semilla, algo que muy adentro se apolilla y algo que por afuera se hace daño. El aire huele como a desengaño, algo se pudre, algo está en la orilla y mientras el otoño se amarilla el ambiente se torna más huraño. ...

 

   Del mito

   Jaime Sabines

primeros versos

Mi madre me contó que yo lloré en su vientre. A ella le dijeron: tendrá suerte. Alguien me habló todos los días de mi vida al oído, despacio, lentamente. Me dijo: ¡vive, vive, vive! Era...

 

   La música en la edad de hierro

   Alberto Blanco

primeros versos

a Gabriel Macotela Éste no es el viento de los sauces ni el viento de los eucaliptos, ni siquiera el viento que enciende las velas y mueve lentamente los molinos. No es el viento que desplaza las nubes en el calendario del verano ni el viento de la aurora naciendo en las aves. Hermanos, ...

 

   Gratia plena

   Amado Nervo

primeros versos

Todo en ella encantaba, todo en ella atraía su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar... El ingenio de Francia de su boca fluía. Era llena de gracia, como el Avemaría; ¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar! Ingenua como el agua, diáfana como el día, rubia y nevada como Margarita...

 

   Los cuartos de hora

   Francisco González Léon

primeros versos

Dos gotas de cristal que rebotaran, y al rebotar sonaran con timbre desigual: tín... tán... tín... tán. Así suenan los cuartos de las horas del reloj parroquial. La noche es una lámina astronómica de mármol, donde van rebotando los cuartos de las horas: tín... tán... tín... tán... Pienso en la ausencia ...

 

   en los cielos de mi existir...

   Rogelio Guedea

primeros versos

en los cielos de mi existir dejaste de volar. desde mañana no te quise. desde mañana prometí que amor no hiciera heridas o levantara templos de amargura en mí. cárcel eterna era el tuyo amor para mis manos. esas edificadoras. esas que se levantan en pleno vuelo o caen. las que hicieron sembradíos ...

 

   De tu ligera planta...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

De tu ligera planta el curso, Fenix rara, pára, pára; mira que se adelanta, en tan ligero ensayo, a la nave, a la cierva, al ave, al rayo. ¿Por qué surcas ligera el viento transparente? Tente, tente, consuélanos siquiera; no nos lleves contigo el consuelo, el amparo, el bien y abrigo. ...