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25 poemas aleatorios

 

   Poema en tu cuerpo

   Elías Nandino

primeros versos

¿Por qué no soy yo tu cuerpo sobre mi cuerpo desnudo para abrazarme a mi tronco y sentir que soy yo mismo ascendiendo por mis muslos? ¿Por qué no soy yo tus ojos para mirarme los míos y decirme con miradas lo que al mirarte te digo? ¿Por qué no soy yo tu boca para besarme ...

 

   Elegías del amado fantasma (Segunda elegía)

   Rosario Castellanos

primeros versos

I Convaleciente de tu amor y débil como el que ha aposentado largamente en sí mismo agonías y fiebres, salgo, purificada y tambaleante, al reclamo de calles y de patios. ¡Qué algarabía de ruidos confusos y de olores mezclado! ¡Qué agresivo desorden de colores esparcidos! ...

 

   Un sueño

   Manuel Acuña

primeros versos

¿Quieres oir un sueño?... Pues anoche ví la brisa fugaz de la espesura que al rozar con el broche de un lirio que se alzaba en la pradera grabó sobre él un beso , perdiéndose después rauda y ligera de la enramada entre el follaje espeso. Este es mi sueño todo, y si entenderlo quieres, ...

 

   Antiquísimo

   Alejandro Aura

primeros versos

Malhayan el desprestigio y el prestigio! Si sólo venimos a morir sobre la tierra, sobre la flor, sobre las flores de la tierra, déjenme...

 

   Nieve en la terraza

   Enzia Verduchi

primeros versos

Dicen que conocí la nieve en una terraza, pero jamás la he tocado, su blandura o su dureza desconozco. En cambio recuerdo esa terraza por un pino enorme en una maceta, por mis padres bailando Lady day en voz de Sinatra, por la felicidad que ofrecía mirar hacia todos lados. ...

 

   Soneto de Narciso

   Fernando Sánchez Mayans

primeros versos

No fue sólo su doble lo que miró Narciso ante el ficticio espejo del agua transparente. Era el poema oculto abismal de su mente escrito en aquel rostro de abandono sumiso. Perdido como tantos ante su propio hechizo fue víctima en el juego de otra belleza ausente. La que revela el verbo...

 

   Dentro de poco vas a ofrecer...

   Jaime Sabines

primeros versos

Dentro de poco vas a ofrecer estas páginas a los desconocidos como si extendieras en la mano un manojo de hierbas que tú cortaste. Ufano y acongojado de tu proeza, regresarás a echarte al rincón preferido. Dices que eres poeta...

 

   Falsa elegía

   Rosario Castellanos

primeros versos

Compartimos sólo un desastre lento Me veo morir en ti, en otro, en todo Y todavía bostezo o me distraigo Como ante el espectáculo aburrido. Se destejen los días, Las noches se consumen antes de darnos cuenta; Así nos acabamos. Nada es. Nada está. Entre el alzarse y el caer del párpado. ...

 

   A la música de una joven intérprete

   Manuel Ponce

primeros versos

Por el cielo que tocas y el que adivinas en tus exploraciones de adolescente, vas con finos avances cruzando el puente de las cosas humanas a las divinas. Ceguera de este lado, viejas espinas, tristes conversaciones de diente a diente; del otro lado, vicisitud sonriente y delicados...

 

   Donde habla la ceniza

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Con regusto de ciervo entre las fauces el puma tiene sed Su pupila apuñala el corazón del aire Todo futuro es verde Entrar ahí Dejar en las espinas la piel y la memoria Ser sobre el humus sol que se arrastra y trastorna su espina dorsal como...

 

   La daga verdadera es microscópica...

   Román Luján

primeros versos

LA DAGA VERDADERA es microscópica, no tromba en filos ni sangre en estampida. Lo sabes, Alejandra; anticipas los nudos, me recorres. La luz puede albergarse en la rendija que un párpado extiende ante el objeto de su miedo. Detrás de mis cristales inauguro las venas mortecinas de tu árbol, ...

 

   Signos

   Jeannette Lozano

primeros versos

De las piedras profundas un agua cristalina refleja el oro y el bronce, la cara del buey, las puertas y los nardos que tu partida deshacía. * Quiero acariciar tus cabellos cansados, agitar el légamo, adentrarme en el germen intocado de tu nostalgia y ser casi muerta en la agonía desde siempre, ...

 

   El veterano de guerra

   Víctor Sandoval

primeros versos

La madrugada en que los gallos se volvieron locos y la Torre de Pisa fue mutilada por cantar cantares de Ezra Pound. La noche en que los gatos desollados vivos por el celo arañaban el aire del tejado y el amante de la adúltera abandonaba el lecho tibio para que el engañado ...

 

   Desayuno

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Si es que me siento sola, no me importa. Con el ego me baño narcisista, ante el espejo me hago una entrevista y escribo lo que el vidrio me reporta: la vejez asomada que soporta un espíritu fuerte y optimista, hay mucho más de risas a la vista porque el dolor la vida nos acorta. ...

 

   Garabato

   Octavio Paz

primeros versos

Con un trozo de carbón con mi gis roto y mi lápiz rojo dibujar tu nombre el nombre de tu boca el signo de tus piernas en la pared de nadie En la puerta prohibida grabar el nombre de tu cuerpo hasta que la hoja de mi navaja sangre y la piedra grite y el muro respire como un pecho ...

 

   La casa

   Eduardo Zambrano

primeros versos

Mi casa no tiene muros, tiene certezas. Mi casa no tiene puertas ni ventanas, tiene amaneceres. Mi casa no tiene techos ni vigas, tiene designios. Mi casa está deshabitada, soy un vagabundo. (De: Reincidencias)

 

   Cercano de la grieta que te miente...

   Patricia Medina

primeros versos

Cercano de la grieta que te miente disecciona la uña tu luto pasajero ¿de qué se aglutinó polen y savia para hacerte esa sangre que te ha dejado inmóvil? Cada línea en la huella forma el laberinto un dedo lleva al otro sobre la misma mano sólo la piel es una pero en los surcos guarda ...

 

   Piedra de sol (Fragmento VII)

   Octavio Paz - Homenaje

primeros versos

¡caer, volver, soñarme y que me sueñen otros ojos futuros, otra vida, otras nubes, morirme de otra muerte! -esta noche me basta, y este instante que no acaba de abrirse y revelarme dónde estuve, quién fui, cómo te llamas, cómo me llamo yo:¿hacía planes para el verano y todos ...

 

   Ubicación

   Francisco Magaña

primeros versos

Al norte hay niños que esperan la madrugada para ponerle una raya más al tigre. Al sur, las nativas bailan descalzas sobre la arena, al mediodía. Al este, la tarde es un bostezo que se consume a sí mismo. Al oeste, el amanecer encuentra a los viejos con el libro sagrado entre sus manos. ...

 

   Los recuerdo turgentes y temblones...

   Tomás Segovia

primeros versos

Los recuerdo turgentes y temblones, tu grandes, densos pechos juveniles, tímidos y procaces, pastoriles, frescos como aromáticos melones. Eran el más solemne de tus dones cuando al fin liberabas sus perfiles en cuartos cursis de moteles viles, deliciosa de susto...

 

   El vuelo luminoso

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

La colmena se define por sus sueños de semillas dispersas en las aguas plumas al viento caparazón aéreo el zumbido del enjambre inquietos y vivos resplandores que acompañan el camino de quienes llevan en la frente la marca de la sangre del cordero. ...

 

   Mar de la tarde (III) (Los cuatro mares)

   Enrique González Rojo

primeros versos

Lo que antes era fino concierto, hoy es una sinfonía: cobre de los intrumentos en las cuerdas de oro del día. La marcha heroica de la tarde los sones del mar armonizan; mas la batuta del sol desaparece y la confución se inicia los sonidos falsos de rocas-oboes y apresuramiento ...

 

   Amemos, Amado...

   Nelly Keoseyán

primeros versos

Amemos, Amado, gocemos Perdámonos en los profundos bosques verdes Vaciémonos el uno en el otro y desprendidos del cuerpo elevemos el alma desnuda a los confines invencibles del deseo. Penetremos los límites vastos que dividen el paraíso y el infierno. Amémonos, ...

 

   Las vírgenes del sueño

   Manuel Ponce

primeros versos

Las vírgenes arrastran una sombra, habitan una sombra. No podrían arrastrar otra cosa. Las vírgenes sin esclavinas llevan contorno de fluidos, galvanizada sombra. Pero ya nimbo, sombra misma, la sombra de su sombra: cosa limpia. Pasan de vez en cuando, tangentes de la rosa...

 

   Rasgos (II. Pinar)

   Gilberto Owen

primeros versos

Apuntamos aquel cielo que se nos desplomaba, verdinegro. Los que pasaban a lo lejos eran sombras chinescas en la pantalla del crepúsculo nuestras sombras en otros mundos. El cielo verdadero estaba, afuera, preso, y se asomaba entre los troncos, viéndonos con su ojo de luna, huero. ...