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25 poemas aleatorios

 

   Sostiene en una mano...

   Román Luján

primeros versos

SOSTIENE en una mano las miradasy en la otra hambre de insomnios en jauría Extiende el giro si el tacto la reclama duerme con las serpientes para incendiar su escorzo y demostrar que existe De puntas sobre el miedo busca un nombre que los contenga a todos para que al detenerse ...

 

   Días nuevos

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

Nuevas vidas vendrán y se acostarán a parir un siglo solar. Nuevos días y nuevas vidas vendrán los días tiernos y verticales las vidas con la humedad del cuerpo futuro sembrando en los predios azules del amor. Las llamaradas salen sobre los altos muros que nos separan del océano...

 

   Claro de luna

   Efrén Rebolledo

primeros versos

Como un cisne espectral, la luna blanca en el espacio transparente riela, y en el follaje espeso, Filomela melifluas notas de su buche arranca. Brilla en el fondo oscuro de la banca tu peinador de vaporosa tela, y por las frondas de satín se cuela o en los claros la nívea luz se estanca. ...

 

   Con otras palabras

   Carmen Alardín

primeros versos

Y no regreses nunca por el mismo camino. Espera que los vientos remuevan las montañas y que la selva cambie su máscara de oxígeno. No vuelvas al conjuro de las mismas palabras. Que el Levántate y anda no sea un movimiento de tumbas que se abren. Espera que se cierre la muralla ...

 

   Los besos

   Efrén Rebolledo

primeros versos

Dame tus manos puras; una gema pondrá en cada falange transparente mi labio tembloroso, y en tu frente cincelará una fúlgida diadema. Tus ojos soñadores, donde trema la ilusión, besaré amorosamente, y con tu boca rimará mi ardiente boca un anacreóntico poema. ...

 

   Y que haya cuerpos...

   Adriana Díaz Enciso

primeros versos

Y que haya cuerpos. Vivos, abiertos yacientes y ávidos aún entre la bruma de la melancolía. Que haya siempre cuerpos, en habitaciones suaves que respiren, en calles arboladas y entre flores. Cuerpos capaces del desnudo completo, limpio, perfecto. ...

 

   Junto al aire de junio

   Fernando Sánchez Mayans

primeros versos

Me desnudó tu ausencia de palabras. De voces para llenar el día. O la noche. El papel igual que el corazón. Ángel. Sombra violenta. Por tu vuelo espiga de silencio creció en mi huerto viril y de caricias para dejarme inmóvil la garganta. Me detuvo la noche y me detuve como un nocturno...

 

   Tú eres más que mis ojos

   Carlos Pellicer

primeros versos

Tú eres más mis ojos porque ves lo que en mis ojos llevo de tu vida. Y así camino ciego de mí mismo iluminado por mis ojos que arden con el fuego de ti. Tú eres más que mi oído porque escuchas lo que en mi oído llevo de tu voz. Y así camino sordo de mí mismo lleno de las ternuras de tu acento. ...

 

   Pero el vaso en sí mismo no se cumple... (Muerte sin fin)

   José Gorostiza

primeros versos

Pero el vaso en sí mismo no se cumple. Imagen de una deserción nefasta ¿qué esconde en su rigor inhabitado, sino esta triste claridad a ciegas, sino esta tentaleante lucidez? Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil. Epigrama de espuma que se espiga ante un auditorio anestesiado, ...

 

   Resucitarán

   Manuel Gutiérrez Nájera

primeros versos

Los pájaros que en sus nidos mueren, ¿a dónde se van? ¿Y en qué lugar escondidos están, muertos o dormidos, los besos que no se dan? Nacen, y al punto traviesos hallar la salida quieren; ¡pero como nacen presos, se enferman pronto mis besos y, apenas nacen, se mueren! En vano con raudo ...

 

   Instantáneas, 1

   Francisco Magaña

primeros versos

* Frente al mar, ayer es el eco de una sombra. Frente a la sombra el mar es el eco de ayer. Frente a la palabra el vacío. * Cuando amanece como si nada en los umbrales, el vuelo de la jaula es la palabra en el ojo del pájaro malherido. * Si aparece el exilio y el profano secreto de una imagen ...

 

   Crepúsculos de la ciudad (I)

   Octavio Paz

primeros versos

Devora el sol final restos ya inciertos; el cielo roto, hendido, es una fosa; la luz se atarda en la pared ruinosa; polvo y salitre soplan sus desiertos. Se yerguen más los fresnos, más despiertos, y anochecen la plaza silenciosa, tan a ciegas palpada y tan esposa como herida...

 

   Siestas dogmáticas

   Francisco González Léon

primeros versos

Apagado y rescoldo aroma del profuso jazmín del corredor; siesta cálida en que es pálida la emanación de la flor. Llave del agua que tintinea su gota pertinaz; grifo de cobre, donde a beber la gota de agua disfrazada de monjita se aproxima la torcaz. Siestas dogmáticas de canónigo en el coro; ...

 

   Declaración de amor a la orilla del mundo

   Alberto Blanco

primeros versos

Todo lo que no alcanzamos a decirnos lo dijeron los árboles temblando por nosotros: las espigas rosadas al borde del camino, los pájaros hundidos en su canto invisible y un rumor que venía de todas partes y de ninguna. Recuerdo que me detuve a recoger una piedra y la levanté con gran...

 

   Esmera su respetuoso amor hablando a un retrato

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Copia divina, en quien veo desvanecido al pincel, de ver que ha llegado él donde no pudo el deseo; alto, soberano empleo de más que humano talento; exenta de atrevimiento, pues tu beldad increíble, como excede a lo posible, no la alcanza el pensamiento. ¿Qué pincel tan soberano ...

 

   Eran dos hermanas

   Enrique González Martínez

primeros versos

Eran dos hermanas, eran dos hermanas tristes y pálidas Venía una de ellas de tierras lejanas trayendo en sus hombros un fardo de nostalgias, siempre pensativa, callada, con los ojos vueltos hacia el infinito, los ojos azules de pupilas vagas por los que en momentos hasta parecía salírsele el alma. . . ...

 

   Años luz o luciérnagas

   Samuel Noyola

primeros versos

Todas las noches llegan en coche espacial Son una luz viajera Son llamas bastante añejas En donde esté siempre veo palpitando las luciérnagas Pero la raza no cree aunque las vea Se trata del miedo ancestral que encandila un gobierno animal Sin ofender a la inocente fauna ...

 

   Con el dolor de la mortal herida...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Efecto muy penoso de amor, y que no por grandes se igualan con las prendas de quien le causa Con el dolor de la mortal herida, de un agravio de amor me lamentaba, y por ver si la muerte se llegaba procuraba que fuese más crecida. Toda en el mal el alma divertida, pena por pena ...

 

   En la mesa de tres patas

   Mariana Bernárdez

primeros versos

En la mesa de tres patas enfilaban los tintos La muerte giraba con ojos de lechuza y yo bailaba al compás de palmas que rasgaban el espacio Esa vida no era la nuestra Sumergidos en papeles o en números contables se nos iban los meses vagones cruzando las calles de una ciudad en llamas ...

 

   Atrás de la memoria

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

De hinojos en el vientre de mi madre Yo no hacía otra cosa que rezar, Por la grieta de su boca perfumada Alguna vez el resplandor externo sorprendí; No estaba yo al corriente de la realidad Pero cuando ella sonreía Un mediterráneo fuego se posaba En el quebradizo travesaño...

 

   Pensándolo bien

   Jaime Sabines

primeros versos

Me dicen que debo hacer ejercicio para adelgazar, que alrededor de los 50´s son muy peligrosos la grasa y el cigarro, que hay que conservar la figura y dar la batalla al tiempo, a la vejez. Expertos bien intencionados y médicos amigos me recomiendan dietas...

 

   Y siempre habrá una vez...

   Carmen Alardín

primeros versos

Te mataré sin tañer las campanas y sin doblar los goznes del insomnio. Te mataré sin la espada de Damocles, ni los principios de Arquímedes. Sin votos académicos ni juramentos falsos; casi sin zapatillas de charol... Sin la cita del toro entre la arena... Nada más por el gusto de...

 

   Final

   Gilberto Owen

primeros versos

Mañana. Acaso el sol golpea en dos ventanas que entran en erupción. Antes salen los indios que pasan al mercado tiritando con todo el trópico a la espalda. Y aún antes los amantes se miran y se ven tan ajenos que se vuelven la espalda. Antes aún ese ángel de la guarda que se duerme borracho ...

 

   Elegía nocturna

   Carlos Pellicer

primeros versos

Ay de mi corazón que nadie quiso tomar de entre mis manos desoladas. Tú viniste a mirar sus llamaradas y le miraste arder claro y sumiso. (El pie profundo sobre el negro piso sangró de luces todas las jornadas. Ante los pies geográficos, calladas, tus puertas invisibles, Paraíso.) ...

 

   Nocturno llanto

   Elías Nandino

primeros versos

Ese llanto invencible que brota a media noche, cuando nadie nos ve ni nuestros propios ojos pueden atestiguarlo, porque es llanto reseco, privado de su sal, desvestido de linfa, con aridez de fiebre y amargo como el humo de los remordimientos. ...