☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   Madre nuestra la tierra

   Aurora Reyes

primeros versos

Cuando dormías, Madre elásticas hamacas mecidas por el tiempo , halo de niebla apenas en la blanca serpiente de tu órbita, un diamante de labio transparente cristalizó la sombra de tu cuerpo. Tu corazón fue líquida mirada, juventud sideral enamorada. ...

 

   Solamente él

   Nezahualcóyotl

primeros versos

Solamente él, el dador de la vida. Vana sabiduría tenía yo, ¿acaso alguien no lo sabía? ¿acaso alguien? No tenía yo contento al lado de la gente. Realidades preciosas haces llover, de ti proviene tu felicidad, ¡dador de la vida!, olorosas flores, flores preciosas, con ansia yo las deseaba, ...

 

   Algo sobre la muerte de Mayor Sabines (parte final)

   Jaime Sabines

primeros versos

Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos, poco a poco te acabas. Yo te he ido mirando a través de las noches por encima del mármol, en tu pequeña casa. Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas, otro día sin garganta, la piel sobre tu frente agrietándose...

 

   Basta cerrar los labios

   José Carlos Becerra

primeros versos

Basta morir como una lámpara desde la madrugada, como el rescoldo de una brisa tersa; para morir, para suministrarnos la mano venidera del olvido; basta decirle no al día de mañana, basta ensayar los labios en un rumor de cera, basta beber un vaso de agua donde yazga el recuerdo ...

 

   Su trenza

   Amado Nervo

primeros versos

Bien venga, cuando viniere, la Muerte: su helada mano bendeciré si hiere... He de morir como muere un caballero cristiano. Humilde, sin murmurar, ¡oh Muerte!, me he de inclinar cuando tu golpe me venza; ¡pero déjame besar, mientras expiro, su trenza! ¡la trenza que le corté y que, piadoso, ...

 

   Montsalvat (Fragmentos)

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Sobre un acantilado las águilas guardan Montsalvat, la cúspide en ruinas que alojaron los muros del castillo. Ahora sólo el viento punza la sinfonía del eco y habla contando la leyenda a las nieves latinas de los riscos. La luna encumbra su vórtice de emblemas sobre el alcázar ...

 

   Patria traicionada

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Hilo tan delgado casi siempre se rompe. Suelo tan ligero cualquier sobresalto devora. Costra seca que sin desear anda desnuda. Ombligo roto y vuelto a pegar. Agua que nunca se detuvo. Entrañable amor que es pesadumbre: Miedo si se está despierto. Fiebre en primavera, cuando empiezan a caer ...

 

   A una niña

   Antonio Plaza

primeros versos

Niña gentil que a la vida despertaste alegre ayer, como en Oriente despierta la luz al amanecer. Niña, que del oro cielo viniste al mundo a caer, como aljofarada gota del nítido rosicler. Y en inmaculada cuna te remeciste después, como ilusión que se mece del sueño al dulce vaivén. ...

 

   Barra de Panteones, 1.3

   Francisco Magaña

primeros versos

En Barra de Panteones los recuerdos se pegan a la piel como aguamala y faltan muchas cosas por nombrar. El silencio apenas puede salvar la mirada. Y las preguntas están en la boca de los muertos. (De: Barra de Panteones)

 

   Aire

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

El aire juega a las distancias: acerca el horizonte, echa a volar los árboles y levanta vidrieras entre los ojos y el paisaje. El aire juega a los sonidos: rompe los tragaluces del cielo, y llena con ecos de plata de agua el caracol de los oídos. El aire juega a los colores: tiñe con verde de hojas ...

 

   Madrigal a María

   Manuel Ponce

primeros versos

He de cantar de hoy más a María, en el nombre del mar, la flor y el día. Madre: pues eres flor, mis palabras harás florecer. Madre, pues eres mar, insondable será mi canción. Madre: pues eres día, toda mi sombra ¡qué no te dirá! Y sólo dejaré de cantar a María, cuando...

 

   Al alba busca su nombre…

   Octavio Paz

primeros versos

Al alba busca su nombre lo naciente Sobre los troncos soñolientos centellea la luz Galopan las montañas a la orilla del mar El sol entra en las aguas con espuelas La piedra embiste y rompe claridades El mar se obstina y crece al pie del horizonte Tierra confusa inminencia...

 

   Vaivén

   Octavio Paz

primeros versos

1 Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia 2 Con orgullo de árbol plantado de pleno torbellino te desvistescon el gesto del agua saltando de la peña abandonas tus cuerpos con los pasos sonámbulos del viento te arrojas ...

 

   Carta a mis amigos pintores

   Alejandro Aura

primeros versos

Iba por las calles viendo el esplendoroso andar de las mujeres bellas, compungido por mi azarosa consistencia de venado; a través de la campana de humo, que tarde o temprano tañerá por nuestra retirada, hendía el prepotente sol y nos tocaba con indiferencia las fibras...

 

   Envidiosos

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Levantas una piedra y los encuentras: ahítos de...

 

   La manía del viento

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

De nada sirve volarrodeado de puro aire Es mejor remontar las alas entre la negra tierra Entre el risco metálico En lo profundo del silencio Volar ahí a brazada molida con lo pétreo Habría que luchar con el polvo desde su origen de polvo con su condición de roca en desgaste ...

 

   Haz que tenga piedad de Ti, Dios mío

   Carlos Pellicer

primeros versos

Haz que tenga piedad de Ti, Dios mío, huérfano de mi amor, callas y esperas. En cautas y andrajosas primaveras me viste arder buscando un atavío. Vuelve donde a las rosas el rocío conduce al festival de sus vidrieras. Llaga que en tu costado reverberas, no tiene en mí ni un leve escalofrío. ...

 

   Intenta reducir el pesar de un celoso

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

¿Qué es esto, Alcino, cómo tu cordura se deja vencer así de un mal celoso, haciendo con extremos de furioso demostraciones más que de locura? ¿En qué te ofendió Celia, si se apura? ¿O por qué al amor culpas engañoso si no aseguró nunca poderoso la eterna posesiónd e su hermosura ...

 

   Carta a un hombre inmóvil

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

I Has vivido ecos de un cuerpo a cuerpo Con escrituras fulminantes Y quedan en tu espalda Bordes y signos que ningún ciego sabría leer: El uñazo de la luz sobre la piedra irrefutable Mazorcas de lluvia endurecida Desgranadas sobre el más ronco tambor Ceros de agua ...

 

   Filosofía del optimista

   Fayad Jamís

primeros versos

El optimista se sentó a la mesa, miró a su alrededor y se sirvió un poco de lo poco que halló. Le dijeron que había demasiado nada (en realidad había pocomucho) pero él devoró su ración sin hacer comentarios, abrió el periódico, se fumó su café y acabó de cenar en paz. Pensó: tengo ...

 

   Afrodita en el polvo

   Jaime Labastida

primeros versos

El sol, colérico de sales, contra el agua arremete. Hermano con hermana se acarician. Y un cielo azul está (cubriéndola), encima de la tierra: hijos nosotros de esa feroz contradicción, las bestias. Pero de líquenes, de aceites, el cielo en la tierra se vacía. Cargada queda así, ...

 

   Ebriedad de Dios (3)

   Luis Armenta Malpica

primeros versos

Jamás voy sola a misa; me llevo los pecados de mi esposo y su esposa, uno o dos de mis hijas, alguno de mi hermano todos los de mi madre... hasta llenar el bolso que hace juego conmigo. Y Dios, distante y sin moverse parece consternado ante mis confesiones. Rezo en latín ...

 

   Flashback

   Eduardo Langagne

primeros versos

Galopaba mi padre en su enorme alazán. De súbito frenaba y volvía hacia mí, Sorprendido testigo a la sombra del árbol. Un hermoso caballo era aquel: ejemplar: Orgullosa la crin y convencido el trote. El mejor animal que había en esos parajes. —Pero mi padre...

 

   El aula

   Renato Leduc

primeros versos

El maestro de griego nos decía: Las palabras macularon su antigua pureza. Las palabras fueron antes más bellas... Las palabras... Y la voz del maestro se quedaba prendida de una tela de araña. Y un muchacho con cara de Hamlet repetía: Palabras... Palabras... Palabras... ...

 

   El insurgente

   Guillermo Prieto

primeros versos

Desde la hermosa ribera se mira incierta bogar una barquilla ligera, que desafía altanera los horrores de la mar. Dentro se mira sentado un orgulloso guerrero: el casco despedazado, el vestido ensangrentado y a su derecha el acero. A su hijo tierno, inocente lleva entre sus fuertes brazos: ...