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25 poemas aleatorios

 

   Me pregunto

   Tomás Segovia

primeros versos

Me pregunto y no entiendo tendrías que ser tú quien lo explicara me pregunto por qué a veces esta piedra en la dentadura que no deja salir a gusto mis palabras cuando se disponen confiadas a brotar hacia ti a correr más frescas que las cascadas de agua tan frescas...

 

   La espera

   Julio César Aguilar

primeros versos

Ha vuelto a madurar la fruta sobre la mesa, las flores de las macetas ya se secaron, enterradas las cosas bajo el polvo ¿qué se puede hacer? Los anocheceres dan fe de la espera, la multitud de estrellas -testigo perpetuo- sin duda alguna lo sabrá decir, pero a quién sino al corazón ...

 

   Desdoblo las esquinas...

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Desdoblo las esquinas quiero borrar esas marcas de papel que la oscuridad pierda tus palabras con las calles de cada renglón circulan por mis ojos adioses y regresos formando nudos en las arterias todos los mañanas están presentes sus esquinas dobladas en mi espera ...

 

   Bitácora de viaje

   Fernando Ruiz Granados

primeros versos

He visto los barcos Anclados en los muelles Los ojos convulsos de los peces Todo resplandor sobre las olas He visto el árbol en el bosque En el río detenida la corriente En la tarde todos los ocasos He visto en la noche Ciudades encendidas En la poesía el relámpago que dura ...

 

   Dos meditaciones

   Rosario Castellanos

primeros versos

Considera, alma mía, esta textura Áspera al tacto, a la que llaman vida. Repara en tantos hilos tan sabiamente unidos Y en el color, sombrío pero noble, Firme, y donde ha esparcido su resplandor el rojo. Piensa en la tejedora; en su paciencia Para recomenzar Una tarea siempre inacabada. ...

 

   Casa

   Nadia Contreras

primeros versos

Vuelvo los ojos a la que soy Es la casa que mucho antes de mí se fundó En las colinas más altas de la dicha Reconozco objetos Fotografías en las que me veo crecer La habitación donde la primavera comienza Tú también vuelves Claudio La vida está en nuestras manos ...

 

   Estancias en el desierto

   Aurora Reyes

primeros versos

I ESTANCIA EN EL PRIMER INFINITO Ardiente, nueva luz abre mis ojos. Renace adulta la infantil mirada. Crecen los ecos de tu poblada ausencia, presente y encendida en la distancia. A la espalda del cielo se desnudan las sombras. Brota su lirio el día. ...

 

   No es nada de tu cuerpo...

   Jaime Sabines

primeros versos

No es nada de tu cuerpo, ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca –tu boca que es igual que tu sexo-, ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y suave ni tu ombligo, en que...

 

   He emblanquecido mi pelo...

   Eduardo Langagne

primeros versos

He emblanquecido mi pelo en busca de una virtud; no perdí la juventud, pues la invertí en ese anhelo. Supe de amor y desvelo cuando nacieron mis hijos, mantuve los ojos fijos al descubrir la Belleza y ha podido mi cabeza descifrar sus acertijos.

 

   Los pájaros

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Chillaron los pájaros desorbitando su silencio de altas copas Descendieron cóndores y cuervos de aceradas plumas Cientos de voces desencajadas por la ráfaga tomaron la forma de los árboles y callaron recuperaron su silencio Sobreviene el día De: Horas ciegas, 1988

 

   Ex-libris

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

He vuelto a releer aquellos versos que hablaban del amor y que leímos la noche que ardió Troya y nos perdimos al fondo de sus negros universos. He oído en cada página los tersos acentos de tu piel donde creímos haber bebido al sol en sus racimos y al mar que reflejaba ...

 

   Poema (1)

   Ricardo Yáñez

primeros versos

Qué es cantar sino saberse vivos para siempre qué reírse sino florecer desaliñadamente igual que en los llanos la manzanilla la coronilla el girasol En fin qué es estar vivos sino cantar reunidamente abriendo ...

 

   Movimiento

   Octavio Paz

primeros versos

Si tú eres la yegua de ámbar yo soy el camino de sangre Si tú eres la primer nevada yo soy el que enciende el brasero del alba Si tú eres la torre de la noche yo soy el grito del primer pájaro Si tú eres la cesta de naranjas yo soy el cuchillo del sol Si tú eres el altar de piedra yo soy la mano sacrílega ...

 

   Lauda

   Octavio Paz

primeros versos

Ojos médulas sombras blanco día ansias afán lisonjas horas cuerpos memoria todo Dios ardieron todos polvo de los sentidos sin sentido ceniza lo sentido y el sentido Este cuarto, esta cama, el sol del broche, su caída de fruto, los dos ojos, la llamada al vacío, la...

 

   Retrato de familia

   Eduardo Zambrano

primeros versos

Nos reunimos frente a la ventana. Un relámpago iluminó nuestras caras y no muy lejos escuchamos al trueno cabalgar por las nubes. El último camino hacia la tarde se perdió bajo el agua. Mamá y papá ahora están muertos, mis hermanos se han largado del retrato. ...

 

   Llanto

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Viuda de ausencia toco la mañana, es tan igual invierno y lejanía, que quizá se pudiera se podría abrir la noche junto a tu ventana. Al gallo inútil con su inútil diana en el alba su canto estrellaría, no pasaría el sol no pasaría envuelto ya de noche en su sotana. Viuda de ausencia tomo ...

 

   El recuerdo

   Carlos Pellicer

primeros versos

En las horas en que el paisaje se vacía —todo se lo han llevado las nubes—, los objetos de familia, las palabras íntimas. En una soledad de todas las cosas, ciego, mudo, sólo me quedan unos cuantos dedos para tocar las piedras y las rosas que tú tocaste o que solamente rozó...

 

   Contigo

   Octavio Paz

primeros versos

Ráfagas turquesa loros fugaces en parejas Vehemencias el mundo llamea Un árbol hirviente de cuervos arde sin quemarse Quieta entre los altos tornasoles eres una pausa de la luz El día es una gran palabra clara palpitación de vocales Tus pechos ...

 

   Diurno de la estatua

   Jorge Ortega

primeros versos

No hay pájaro que ronde a estas alturas por la anchura del cielo despejado; la bóvedad es azul, mediterránea, pero de sumo ardiente, intransitable. Fustiga la hora nona el parabrisas con la acupuntura de los rayos; imaginad entonces la intemperie que abrasa los perímetros del éter: ...

 

   Alabando su manera de hacerlo

   Gabriel Zaid

primeros versos

¡Qué bien se hace contigo, vida mía! Muchas mujeres lo hacen bien pero ninguna como tú. La Sulanita, en la gloria, se asoma a verte hacerlo. Y yo le digo que no, que nos deje, que ya lo escribiré. Pero si lo escribiese te velverías legendaria. Y no creo en la poesía ...

 

   Ebriedad de Dios (3)

   Luis Armenta Malpica

primeros versos

Jamás voy sola a misa; me llevo los pecados de mi esposo y su esposa, uno o dos de mis hijas, alguno de mi hermano todos los de mi madre... hasta llenar el bolso que hace juego conmigo. Y Dios, distante y sin moverse parece consternado ante mis confesiones. Rezo en latín ...

 

   El temblor

   Eduardo Langagne

primeros versos

En el sueño los ruidos eran ciertos y crujían las paredes. En los ojos abiertos al espanto el espejo movía su mundo reflejado. Por eso fue el impulso de salir de aquel sueño hacia otro sueño, rezar bajo los marcos de las puertas el consejo empolvado en la memoria. Una calma...

 

   Aquel tren

   Eduardo Langagne

primeros versos

Yo era un niño En el tren a Chihuahua el paisaje era un frágil futuro arenoso y sin gente La paciencia rodaba en el alma con ruido de hierro Un túnel oscuro veía mis temores marcaba las líneas ocultas del agrio destino En una estación de madera una niña desértica puso sus ojos...

 

   Se ha vuelto llanto este dolor...

   Jaime Sabines

primeros versos

Se ha vuelto llanto este dolor ahora y es bueno que así sea. Bailemos, amemos, Melibea. Flor de este viento dulce que me tiene, rama de mi congoja: desátame, amor mío, hoja por hoja, mécete aquí en mis sueños, te arropo con mi sangre, ésta es tu cuna...

 

   Ausencia

   Manuel María Flores

primeros versos

¡Quién me diera tomar tus manos blancas para apretarme el corazón con ellas, y besarlas... besarlas, escuchando de tu amor las dulcísimas querellas! ¡Quién me diera sentir sobre mi pecho reclinada tu lánguida cabeza, y escuchar, como enantes, tus suspiros, tus suspiros de amor y de tristeza! ...