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25 poemas aleatorios

 

   Resplandor alado

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

Sobre la nube, a veces percibimos el destello luminoso de alguna dorada esfera conducida por los vientos superiores. Sobre la frente acaso sentimos la suave caricia proveniente del reino de los sueños. Sobre la piel quizá tras la dulce fatiga del amor se aleja el rumor etéreo del ángel ...

 

   Niebla

   Carmen Boullosa

primeros versos

Hay en el aire el retardo de la niebla. Hay en los árboles la tersura de la niebla, la suavidad, y en el río la pausa de la niebla. Todo duerme respirando niebla. El sueño del lobo es sólo niebla. La niebla sueña con ríos inmóviles, amedrentados. El pez no duerme. El hombre cava...

 

   El color y el silencio helados...

   Homero Aridjis

primeros versos

El color y el silencio helados rodean el río de cuerpos y palabras de una memoria que se retira en blanco el rocío rey de la hora llena de ocres y naranjas la lejanía de casas y de tierra el árbol mece ojos y brumas si mecerse puede en esta alba donde el ritmo...

 

   La ciudad

   Silvia Tomasa Rivera

primeros versos

I De la ciudad no puedo decir nada porque llegué dormida como quien llega al mara no pensar.II Vivir en la ciudad es como un sueño largo uno no sabe nunca cuándo va a bostezary empieza el despertar.III La ciudad es una vaca echada nadie la vio pasar pero llegaron a sus ubres a aprender ...

 

   Las reglas del juego

   José Carlos Becerra

primeros versos

Cada uno debe entrar en su propio degüello, cada uno retocando su respiración, cultivando sus excepciones a la regla, sus moluscos solares, haciendo sus abstinencias más inclementes y más diáfanas porque la luz debe romperse allí, la eternidad debe dejar caer ...

 

   Piedra de sol (Fragmento II)

   Octavio Paz - Homenaje

primeros versos

voy por tu cuerpo como por el mundo, tu vientre es una plaza soleada, tus pechos dos iglesias donde oficia la sangre sus misterios paralelos, mis miradas te cubren como yedra, eres una ciudad que el mar asedia, una muralla que la luz divide en dos mitades de color durazno, un paraje de sal, ...

 

   Señora Lexotán

   Enzia Verduchi

primeros versos

Qué son seis miligramos tres veces al día si con ello se pueden anestesiar los sentimientos, si controla la ansiedad del todo. No ríes, no lloras, no percibes ni el principio ni el fin del mundo. Basta con abrir la boca: el ama de casa no es indecisa ante la gama del supermercado; ...

 

   Salida a tiempo

   Tomás Segovia

primeros versos

Fluye también pero a su modo Por un lecho obstinado Como un tirar de cabra a un monte otro Ese tiempo frenético en el que sostienes Cuando algo en tique nunca habló tu lengua Como en una caricia del dolor se encoge Al escuchar mi nombre Que me dieron aquí para otra ...

 

   A ella

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Semejas esculpida en el más fino hielo de cumbre sonrojado al beso del sol, y tienes ánimo travieso, y eres embriagadora como el vino. Y mientras: no imitaste al peregrino que cruza un monte de penoso acceso, y párase a escuchar con embeleso un pájaro que canta en el camino. ...

 

   Tlatelolco: 2 de octubre de 1968

   Oscar Oliva

primeros versos

El comandante responsable soy yo. No se decretará el estado de sitio: México es un país donde la libertad impera y seguirá imperando. Conferencia de prensa del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, a unas horas de producirse la matanza en la Plaza...

 

   Monólogo del vagabundo

   Eduardo Langagne

primeros versos

Yo tenía una casa, una cama de hierro con sueños bien forjados, una mesa de vino que olía a cedro y a fruta, vecinos silenciosos en la villa. Yo tenía una mujer; se bañaba en la luz de nuestra casa, mis temblores vivían en su boca y entre sus piernas brotaban dulces gemidos que inundaban...

 

   Soy todo lo que miro

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

Bañarse bajo la luz de un álamo Ser todo cuanto miro En el pozo del sol. Sorpresa blanca Que te acuclillas y saltas Y me lames la mano con tu llama Y mueves cabellos Pegados al rostro con lágrimas: Vete de aquí Quema la selva de arpas Y al viento que la hace gemir Porque ...

 

   Hervor de calles...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Hervor de calles; desembocadura de pábulos ardiendo, en la caldera sediciosa del mísero. Como hierba de gritos, como en humo lumbrarada de pelos espantados; como chubasco tupidísimo y turbio, en ascensión. Así llegaba. Y alégrate si nadie, en esta plaza, si nadie, ...

 

   Amonites (Selección)

   Jeannette Lozano

primeros versos

La voz se hunde en la voz como la desnudez en la desnudez*** Todo principio es blanco.*** La poesía es destierro, al origen.*** Sola se mueve el alma cuando acompañada.*** Breve el tiempo, la flor; eternidad la abeja.*** Más que creación, asunción de lo creado. ...

 

   Primer poema del desierto

   Alberto Blanco

primeros versos

Vuelan tan rápido las montañas y el colibrí...

 

   Primavera a la vista

   Octavio Paz

primeros versos

Pulida claridad de piedra diáfana, lisa frente de estatua sin memoria: cielo de invierno, espacio reflejado en otro más profundo y más vacío. El mar respira apenas, brilla apenas. Se ha parado la luz entre los árboles, ejército dormido. Los despierta el viento con banderas de follajes. Nace del mar, ...

 

   Esta vez, caro amigo...

   Salvador Novo

primeros versos

Esta vez, caro amigo, mi saludo de Navidad y para el Año Nuevo que en humildad hasta su puerta llevo, inicio apenas, terminarlo dudo. Mi invalidez en procurarlo escudo; con intentarlo, la esperanza elevo que de aferrarme a perdurar atrevo frente a la vida, de palabras mudo. Dos...

 

   Trowbridge Street

   Octavio Paz

primeros versos

El sol dentro del día El frío dentro del sol. Calles sin nadie autos parados Todavía no hay nieve hay viento viento Arde todavía en el aire helado un arbolito rojo Hablo con él al hablar contigo 2 Estoy en un cuarto abandonado del lenguaje Tú estás...

 

   Pensándolo bien

   Jaime Sabines

primeros versos

Me dicen que debo hacer ejercicio para adelgazar, que alrededor de los 50´s son muy peligrosos la grasa y el cigarro, que hay que conservar la figura y dar la batalla al tiempo, a la vejez. Expertos bien intencionados y médicos amigos me recomiendan dietas...

 

   A medianoche...

   Jaime Sabines

primeros versos

A medianoche, a punto de terminar agosto, pienso con tristeza en las hojas que caen de los calendarios incesantemente. Me siento el árbol de los calendarios. Cada día, hijo mío, que se va para siempre, me deja preguntándome: si es huérfano el que pierde un padre...

 

   De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios (VII)

   Francisco Hernández

primeros versos

En la primavera conociste a la niña Clara. Ella jugaba dentro de una jaula con los címbalos y el armonio que la escoltaban desde su nacimiento. De los címbalos partía la ráfaga que corta los glaciares. Del armonio brotaba El Intervalo del Diablo, que al transformarse en burbuja ...

 

   Al baile del señor presidente

   Ignacio Rodríguez Galván

primeros versos

Bailad mientras que llora el pueblo dolorido, bailad hasta la aurora al compás del gemido que a vuestra puerta el huérfano hambriento lanzará.¡Bailad! ¡Bailad! Desnudez, ignorancia a nuestra prole afrenta, orgullo y arrogancia con altivez ostenta, y embrutece su espíritu torpe ...

 

   A Erigone

   Luis G. Urbina

primeros versos

Deja que llegue a ti, deja que ahonde como el minero en busca del tesoro, que en tu alma negra la virtud se esconde como en el seno de la tierra el oro. ¡Alma sombría, ayer inmaculada! Tu caída me asombra y me entristece. ¿Qué culpa ha de tener la nieve hollada si el paso del viajero la ennegrece? ...

 

   El loro

   José Juan Tablada

primeros versos

Loro idéntico al de mi abuela funambulesca voz de la cocina, del comedor y de la azotehuela. No bien el sol ilumina, lanza el loro su grito y su áspera canción con el asombro del gorrión que sólo canta El Josefito ... De la cocinera se mofa colérico y gutural, y de paso apostrofa a la olla ...

 

   Función de medianoche

   Jorge Ortega

primeros versos

Se abre el telón del sueño y calla el día; o bien, recoge al menos su cauda de estrépito motor. El portento de la luz desaparece y aparece en la ventana un redil de opacidad preludiando teatro negro. El apagón es foro. El reposo la voz de la oscurana, ...