☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   En el deseo del sueño, 1.5

   Francisco Magaña

primeros versos

Aquí está todo: el humo a medianoche la mano rencorosa de la soledad y el olvido de agosto Aquí está todo: el transcurrir insomne de los vientos la oración que quién escucha y el sueño abandonado Aquí está todo: la común tinta del hastío que despliega sus dones ...

 

   Matzhevá

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

En un libro de mi padre, leo la frase: A ti, que me estás leyendo . Es el título de una elegía escrita hace dos siglos, o un hálito de la soledumbre que ha subido al lector imaginario desde fuera de los círculos del tiempo. Esa línea guarda en cada sílaba la fresca impresión de su vehemencia: ...

 

   Música lunar (fragmentos)

   Efraín Bartolomé

primeros versos

El poeta tiende su arco en el Origen y prende una flecha de sangre sobre la playa del futuro *** Del mar Del ciego mar Del multiforme y áspero y terrible y verde y negro y espumoso y tormentoso mar señores vengo *** Ella me espera frente al mar No sabe cómo soy pero Ella y las...

 

   Existamos aquí

   Poesía náhuatl

primeros versos

¿Tienen raíz, son verdaderos los hombres? Nadie acabará de entender lo que es tu riqueza, lo que son tus flores, ¡Inventor de ti mismo! Sin terminar dejamos las cosas. Por esto lloro, me aflijo. Aquí entrelazo con flores, a la nobleza, a los amigos. ¡Alegraos! Nuestra casa común es la tierra. ...

 

   Nocturno difunto

   Elías Nandino

primeros versos

A la memoria de mi padre En vida nunca pude llevarme con mi padre. Cuando este murió, la muerte, milagrosamente, le dio vida dentro de mi corazón. Desde que despojado de tu cuerpo te escondiste en el aire, yo siento mi existencia más honda en el misterio, como si mis manos, alargadas ...

 

   Julito (4)

   Jaime Sabines

primeros versos

Quiero una Tota, digo, a la hora del almuerzo y Julito se apresura a corregirme: No se dice Tota, papá se dice ko-ka-ko-la. Bueno, quiero una Coca Cola. A los tres años y medio, Julito aprende nuestro idioma después de habernos enseñado el suyo...

 

   Bajo la pesada losa del mundo

   Jaime Labastida

primeros versos

Sobre la Tierra, estamos enterrados. Todo su peso cárdeno se vuelca sobre mis pies antiguos. Toda la tierra me avienta sobre el cielo, me sujeta en mi raíz y me hunde entre sus manos. Despedazado estoy. Mis ojos van allá por el impulso, mas presos en órbitas se quedan, asidos a su fin ...

 

   Bellísima

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Óigame usted, bellísima, no soporto su amor. Míreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un defecto en algún sitio, un dedo mutilado y evidente, alguna cosa ríspida en la voz, una pequeña cicatriz junto a esos labios de fruta en movimiento, ...

 

   Cuarteto

   Octavio Paz

primeros versos

Paisaje familiar mas siempre extraño, enigma de la palma de la mano. El mar esculpe, terco, en cada ola, el monumento en que se desmorona. Contra el mar, voluntad petrificada, la peña sin facciones se adelanta. Nubes: inventan súbitas bahías donde un avión es barca...

 

   La soñadora de Ávila

   Manuel Ponce

primeros versos

Vivo en mi primer morada de Amadís y de Morgante, de soñadora y amante y de estar enamorada. Os estoy a vuestra espada, a vuestra voz de diamante; mas vivo, de tal talante, sin vos, sin Dios y sin nada. Por eso, de hoy más, persigo sobre...

 

   La noche nuestra interminable

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Mis paginitas, ángel de mi guarda, fe de las niñeras antiquísimas, no pueden, no hacen peso en la balanza contra el horror tan denso de este mundo. Cuántos desastres ya he sobrevivido, cuántos amigos muertos, cuánto dolor en las noches profundas de la tortura. Y yo qué hago y yo ...

 

   Camécuaro

   Atenógenes Segale

primeros versos

Salve, la alberca azul, nido de fuentes que en medio de antiquísimos sabinos dilata de sus aguas transparentes la soñolencia y el color divinos. Las raíces lamiendo con molicie de los troncos tan altos como viejos, extiendes tu serena superficie, que forma aquí y allá rotos espejos. ...

 

   Planto de dársenas (I)

   José Luis Rivas

primeros versos

...Plaintes de femme sur l arène, rales de femme dans la nuit ne sont que reucoulements d orage en fuite sur les eaux. Ramier d orage et de falaises, et coeur que brise sur les sables, qu il est de mer encore dans le bonheur en larmes de l Amante!... Saint-Jonh Perse ...

 

   Dame mi soledad

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

Quiero que me hagas el olvido como antes me hacías el amor . Vendrás. No tengo ganas de arreglar el cuarto donde descansaremos o haremos el amor (según el ánimo, la luna llena el tráfico con que te hayas enfrentado). Debería hacerte de comer, lavar los trastes, ...

 

   Mi amigo el silencio

   Enrique González Martínez

primeros versos

Llegó una vez, al preludiar mi queja bajo el amparo de la tarde amiga, y posó su piedad en mi fatiga, y desde aquel entonces no me deja. Con blanca mano, de mi lado aleja el decidor afán y lo mitiga, y a la promesa del callar obliga la fácil voz de la canción añeja. ...

 

   Pasas por el abismo de mis tristezas…

   Amado Nervo

primeros versos

Pasas por el abismo de mis tristezas como un rayo de luna sobre los mares, ungiendo lo infinito de mis pesares con el nardo y la mirra de tus ternezas. Ya tramonta mi vida; la tuya empiezas; mas, salvando del tiempo los valladares, como un rayo de luna sobre los mares pasas...

 

   Mis hermanos se fueron poco a poco

   Marco Antonio Campos

primeros versos

Mis hermanos se fueron poco a poco: se llevaron la casa, la mujer, la calle al hombro, el oro más soñado y no la infancia. ¿Qué hacía yo, en tanto, qué diablos dió mi pluma? Me puse a dibujar en los cuadernos las mujeres más bellas de la tierra que sólo lloraban en mis versos. ...

 

   Solo piel

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

La luz en mi piel se torna oscura en los himnos del verano como fruta de mares Suda bajo el hervor del abrazo del tiempo que sobre mí palpita que no acepta resistencia y me consume El placer de las cerezas pinta la luz para que brote de esta piel lo que ninguno sabe A veces he sido piel ...

 

   Si me dejas…

   Jaime Sabines

primeros versos

Si me dejas arrancarte los ojos, amor mío, me harías feliz. Quisiera quemarte el corazón, sellarte la memoria. No quiero que me ames. Quiero dejarte la boca para que me hables...

 

   Más que lento

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Ya se alivia el alma mía trémula y amarilla; ya recibe la unción apasionada de tu mano... Y la fría rigidez de mi frente dulcemente entibiada ya se siente... Yo no sé si mi mal indefinido se decolora o se desviste, pero ya no hace ruido. Yo no sé si la luz que todo anega, ...

 

   Índices del enfado

   Jorge Ortega

primeros versos

La soledad es una cápsula centrada en la palestra de la tarde, bóveda empotrada en la meseta que es el altiplano del hastío. Nadie se encuentra en casa, por ende no hay voz que cisme el tedio como un cubo de hielo. Sólo de pronto se oye crujir el dorso de una puerta como un barniz ansioso. ...

 

   Una sirena eterna (IV)

   Isolda Dosamantes

primeros versos

El arquero agita la cuerda y se enternece al ver la piel en espiral, el arquero mira los párpados de la gacela inconsciente, apuntala la flecha: su piel es cuerda de la que surge la vibración certera que desgarra el silencio con tonos agudísimos. Sus pestañas, al deslizarse por el rostro, ...

 

   Código del alba

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

Al descifrar el laberinto habrá que reparar el canto de las aves resguardado en los postigos del umbral para encender el fuego de la aurora. De: Tramontana Poema proporcionado por la autora

 

   La negra fea

   Efraín Huerta

primeros versos

¡Outside!, volvió a chillar la negra fea del bar. ¡Outside!, volvió a chillar con una voz más negra que su negro mirar. ¡OK!, negra maldita, negrita fea del bar. OK. Con tu chillar me llevo una bendita visión de Nueva Orleáns.

 

   Tía Chofi

   Jaime Sabines

primeros versos

Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi, pero esa tarde me fui al cine e hice el amor. Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta con tus setenta años de virgen definitiva, tendida sobre tu catre, estúpidamente muerta. Hiciste bien en morirte, tía Chofi...