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25 poemas aleatorios

 

   Cumpleaños

   Eduardo Langagne

primeros versos

Acuden hoy mis treinta y tres años para exigirme que los recuerde a todos. Cuánto me conocen: han sabido de mí toda la vida. Algunos me reclaman por haberlos gastado inútilmente. Otros piensan que exageré en aquellas cosas tristes. Los más habrían querido no escribir: ...

 

   La vieja fotografía

   Eduardo Langagne

primeros versos

El que fui hace veinte años me mira en el reposo de su fotografía barbada y expectante. Va subiendo en el bonde del noble corcovado, habrá de retratarse otra vez junto al Cristo que observa a Guanabara con los brazos abiertos y señala los límites del mundo que protege. . ...

 

   Nunca

   Jaime Torres Bodet

primeros versos

Nunca me cansará mi oficio de hombre. Hombre he sido y seré mientras exista. Hombre no más: proyecto entre proyectos, boca sedienta al cántaro adherida, pies inseguros sobre el polvo ardiente, espíritu y materia vulnerables a todos los oprobios y las dichas... Nunca me sentiré rey ...

 

   Poema encontrado en un rincón

   Eduardo Langagne

primeros versos

Los amantes fueron un día adolescentes se arrancaron con furia el cordón umbilical para entrar en algún cálido lugar de la mañana Se cubrieron con sábanas oscuras dolorosas y limpias y empezaron a odiar quiero decirse amaron

 

   Flebas

   Román Luján

primeros versos

El polvo cumple su final descanso. A lo lejos, insectos antiquísimos, cadáveres que flotan al arbitrio del cenit. La ceniza de flores, nunca antes mancilladas por la vista o el olfato, urde serpientes que al chocar entremezclan sus perfumes, su nostalgia de pétalos. En la arena el sol ...

 

   Tiendo la mano

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Tiendo la mano ahora, no la azoto, no la empuño, no la doblo, tiendo la mano ahora que estoy. Si te digo que voy en calma, miento. Todavía abogo por las uñas y las ansias, rojos los nudillos, todavía no miento. Si te digo arado cuento los surcos entre dedo y dedo. Y hay un fruto y habrá ...

 

   Plátanos en el Main

   Enzia Verduchi

primeros versos

Era otoño en Francfort y la primera visión del río fue un cuerpo ahogado en su sed. Juraste que los árboles aledaños al Main se llamaban plátanos y eran sus hojas las que se arremolinaban en ese cuerpo. Y a espaldas de esa premonición recorrimos los adoquines del Römer insensibles ...

 

   Pasaje

   Octavio Paz

primeros versos

Más que aire más que agua más que labios ligera ligera Tu cuerpo ...

 

   Los buzos diamantistas

   Renato Leduc

primeros versos

I Una nítida noche, en que la pedrería sideral deslumbrada, los buzos diamantistas, en santa cofradía, descendimos al mar... Puede ser -nos dijimos- puede ser que la luz de Saturno, diluyéndose, forme algún extravagante sulfato, alguna gema nunca vista jamás... ...

 

   Fábula

   Octavio Paz

primeros versos

Edades de fuego y de aire Mocedades de agua Del verde al amarillo Del amarillo al rojo Del sueño a la vigilia Del deseo al acto Sólo había un paso que tú dabas sin esfuerzo Los insectos eran joyas animadas El calor reposaba al borde...

 

   Desencanto

   Antonio Plaza

primeros versos

Nuestra senda regada está de llanto, el placer del placer es el suicidio, detrás de la ilusión está el fastidio y detrás del fastidio el desencanto. Lleno yo de fastidio y de quebranto, sin fuerza ya contra la suerte lidio, y muerto para el mundo, sólo envidio a los muertos que guarda el camposanto. ...

 

   Qué diera al mediodía por no ser yo...

   Román Luján

primeros versos

QUÉ DIERA AL mediodía por no ser yo fijarme en otras cosas desentrañar con garfios las íntimas razones de que esta resolana abra cuchillos sobre la plaza pública explicar aquel traje que avanza contra la voluntad obesa de su dueño la risa desmontable del globero la cicatriz humanizando apenas el muslo ...

 

   Ha alzado una mano el dios...

   Tomás Segovia

primeros versos

Ha alzado una mano el dios y cae entre el hombre y la mujer su sombra. Se altera de sabor secretamente el halo en que yacías. Y viene, se nos echa ya encima, creciendo y sin llenar nunca del todo su tamaño una inminencia que quiere ya llamarse dicha. Como algo...

 

   A las tres y veinte...

   Octavio Paz

primeros versos

A las tres y veinte como a las nueve y cuarenta y cuatro, desgreñados al alba y pálidos a medianoche, pero siempre puntualmente inesperados, sin trompetas, calzados de silencio, en general de negro, dientes feroces, voces roncas, todos ojos de bocaza, se presentan...

 

   Besos

   Tomás Segovia

primeros versos

Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica primero uno a uno como una hilera de gruesas gotas anchas gotas dulces cuando empieza la lluvia que revientan como claveles de sombra luego de pronto todos juntos hundiéndose en tu gruta marina chorro de besos sordos ...

 

   Renunciación

   Amado Nervo

primeros versos

Oh, Siddharta Gautama!, tú tenías razón: las angustias nos vienen del deseo; el edén consiste en no anhelar, en la renunciación completa, irrevocable, de toda posesión; quien no desea nada, dondequiera está bien. El deseo es un vaso de infinita amargura, un pulpo de tentáculos insaciables, que ...

 

   Prólogo al lector

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Estos versos, lector mío, que a tu deleite consagro, y sólo tienen de buenos conocer yo que son malos, ni disputártelos quiero ni quiero recomendarlos, porque eso fuera querer hacer de ellos mucho caso. No agradecido te busco: pues no debes, bien mirado, estimar lo que yo nunca juzgué ...

 

   La noche nuestra interminable

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Mis paginitas, ángel de mi guarda, fe de las niñeras antiquísimas, no pueden, no hacen peso en la balanza contra el horror tan denso de este mundo. Cuántos desastres ya he sobrevivido, cuántos amigos muertos, cuánto dolor en las noches profundas de la tortura. Y yo qué hago y yo ...

 

   Viernes

   Tomás Segovia

primeros versos

Quisiera haber nacido de tu vientre haber vivido alguna vez dentro de ti desde que te conozco soy más huérfano oh gruta tierna rojo edén caluroso qué alegría haber sido esa ceguera quisiera que tu carne se acordase de haberme aprisionado que cuando me miraras algo...

 

   El mar

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

Siempre hablabas del mar a veces hace tiempo, no existe el mar, no existe siempre. Sobrevive la espuma como una mancha azul, indiferente. Los pájaros perdieron su carruaje la luna como un cirio ilumina tus islas y todo cambia y nosotros los que permanecemos, no tenemos sino...

 

   Julito (1)

   Jaime Sabines

primeros versos

Dice Julito que este soldadito de plomo que tiene en la mano recibió un balazo en la nuca y cuando estaba en el suelo vino una serpiente y le mordió la pierna. Éste ya no sirve, dice, y lo coloca bocabajo y le echa unos trapos sucios encima...

 

   Matzhevá

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

En un libro de mi padre, leo la frase: A ti, que me estás leyendo . Es el título de una elegía escrita hace dos siglos, o un hálito de la soledumbre que ha subido al lector imaginario desde fuera de los círculos del tiempo. Esa línea guarda en cada sílaba la fresca impresión de su vehemencia: ...

 

   Amplificaciones

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

En el cuarto del pueblo fantástico y desnudo, amarillo de luz de vela, sobrecogido, mis sienes dan la hora en no sé qué reloj puntual y eterno. La soledad se agranda como las sombras en la sábana del muro, como las caras ayer asomadas para dentro en el marco de sus ventanas. ...

 

   Mentiras de la existencia

   Manuel Acuña

primeros versos

DOLORA ¡Qué triste es vivir soñando en un mundo que no existe! Y qué triste ir viviendo y caminando, sin fe en nuestros delirios, de la razón con los ojos, que si hay en la vida lirios, son muchos mas los abrojos. Nace el hombre, y al momento se lanza tras la esperanza, que no alcanza porque no ...

 

   Criaturas para la recién casada (El piano)

   Jorge Esquinca

primeros versos

Un gran ministro de ébano preside las reuniones en el pequeño salón de la nostalgia. Un ministro mudo, en exilio. Hace años que nadie le arranca un gemido, un ademán digno de su alta jerarquía. Tal vez las abuelas bailaron a Strauss en veladas de organdí y ponche de granada, ...