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25 poemas aleatorios

 

   La señal funesta

   Alfonso Reyes

primeros versos

Si te dicen que voy envejeciendo porque me da fatiga la lectura o me cansa la pluma, o tengo hartura de las filosofías que no entiendo; si otro juzga que cobro el dividendo del tesoro invertido, y asegura que vivo de mi propia sinecura y sólo de mis hábitos dependo...

 

   Lámina sirva el Cielo al retrato...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

PINTA LA PROPORCIÓN HERMOSA DE LA EXCELENTÍSIMA SEÑORA CONDESA DE PAREDES, CON OTRA DE CUIDADOS, ELEGANTES ESDRÚJULOS, QUE AÚN LE REMITE DESDE MÉJICO A SU EXCELENCIA. Lámina sirva el Cielo al retrato, Lísida, de tu angélica forma: ...

 

   Central Park

   Octavio Paz

primeros versos

Verdes y negras espesuras, parajes pelados, río vegetal en sí mismo anudado: entre plomizos edificios transcurre sin moverse y allá, donde la misma luz se vuelve duda y la piedra quiere ser sombra, se disipa. Don t cross Central Park at night. Cae el día, la noche se enciende, ...

 

   Las amigas misteriosas

   Eduardo Langagne

primeros versos

Entre las perlas negras que el poeta reunió en su juventud encuentro algunas que ahora pulo, engasto y renuevo en el collar de mis libros de diciembre. Mis amigas misteriosas han enviado mensajes hacia el final del año y al inicio del nuevo. No son exactamente...

 

   Noche rústica de Walpurgis

   Manuel José Othón

primeros versos

I INVITACIÓN AL POETA Coge la lira de oro y abandona el tabardo, descálzate la espuela, deja las armas que para esta vela no has menester ni daga, ni tizona. Si tu voz melancólica no entona ya sus himnos de amor, conmigo vuela a esta región que asombra y que consuela; ...

 

   Viejo estribillo

   Amado Nervo

primeros versos

Quién es esa sirena de la voz tan doliente, de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna? —Es un rayo de luna que se baña en la fuente, es un rayo de luna... ¿Quién gritando mi nombre la morada recorre? ¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento...

 

   De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios (I)

   Francisco Hernández

primeros versos

Podría ser que la música y la poesía fueran una misma cosa, o tal vez dos cosas que se necesitan mutuamente como la boca y el oído, pues la boca no es más que un oído que se mueve yque contesta. Novalis Miro la música de Schumann como se ve un libro, una moneda o una lámpara. ...

 

   A mis hijas

   Juan de Dios Peza

primeros versos

Mi tristeza. es un mar; tiene su bruma que envuelve densa mis amargos días; sus olas son de lágrimas; mi pluma está empapada en ellas, hijas mías. Vosotras sois las inocentes flores nacidas de ese mar en la ribera; la sorda tempestad de mis dolores sirve de arrullo a vuestra edad primera. ...

 

   Ulises

   Thelma Nava

primeros versos

Ese color le sienta a tu estatura a tu forma de hablar y de mirarme. Navega un barco en la acera de enfrente. El tiempo detiene sus velas y tu llegas náufrago a mis brazos. Solemos pasar el tiempo contando las...

 

   Brazos de mar

   José Luis Rivas

primeros versos

Todo enmudece. Tal vez sólo aprestándose a rayar... La mar sin una arruga semeja un cuévano del que colgaran mondas lucientes de piel de niño... Delante de los bohíos hay una hilera de atarrayas que escurren todavía cuando un anciano sin dientes, ayudado de una hueca brizna ...

 

   La primavera de la aldea.

   Jaime Torres Bodet

primeros versos

La primavera de la aldea bajó esta tarde a la ciudad, con su cara de niña fea y su vestido de percal. Traía nidos en las manos y le temblaba el corazón como en los últimos manzanos el trino del primer gorrión. A la ciudad la primavera trajo del campo un suave olor en las tinas de la lechera ...

 

   Pythia (Fragmentos)

   Gloria Gervitz

primeros versos

La luz sube en oleadas vagido en lo callado inmenso del nombre mortal y sola en su errancia la traspasada palabra a tientas la oficiante vieja madre cómplice intercede Ay convocada nocturna como un charco de miedo. Con tus ojos de viuda...

 

   Jornadas

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Es el tiempo inaplazable, nuestro tiempo, avejentado mirador hombro atrás que mira tras de sí. Sin palabras, sin sucesos. Dejando atrás paradójicamente la mirada. Rugosa piel interminable humedecida entre jornadas. Es el sol y es el agua. Hay desplomes salobres de la vista y avidez. ...

 

   Tiempo para el mago (Joan Brossa)

   Marco Fonz de Tanya

primeros versos

¿Es usted el mago? No, yo soy el conejo del mago, la luz y su huevo el huevo del nacimiento multiplicado y la sed de la chistera en el escenario. (De:Intemporal de peldaños)

 

   Horas de junio

   Carlos Pellicer

primeros versos

Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre tuya y mía corre al alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche ni de día. ...

 

   Debate del cuerpo

   Alí Chumacero

primeros versos

Lamento que entre tumbas se consume como época de sombra en una desatada tempestad, mi corazón esparce su evidencia, su dura flor de roca desolada y al desbordarse forma un cálido latir sobre la piel; golpean más allá del cuerpo sus defendidos límites prolongando ...

 

   Los locos

   Thelma Nava

primeros versos

Los he visto de cerca, solemnes y magníficos, poniéndose su cuerpo cada día mientras les duele el cráneo desvestido. Los he visto en la tierra, azotándose, gusanitos de Dios sin esperanza. Colgados de la vida, con su domingo a cuestas que tarda en regresar una semana.

 

   Epitafio del hipócrita

   Rosario Castellanos

primeros versos

Quería y no quería. Quería con su piel y con sus uñas, con lo que cambia y cae; negaba con sus vísceras, con lo que de sus vísceras no era aserrín, con todo lo que latía y sangraba en sus entrañas. Quería ser él y el otro. Siamés partido a la mitad, buscaba la columna de hueso para asirse, ...

 

   En las fuentes

   Tomás Segovia

primeros versos

Quién desteje el amor Ése es quien me desteje No es nadie El amor se deshace solo Como la trenza del río destrenzada en el mar No estoy de amor tejido Estoy tejido de tejerlo De sacar de mis íngrimos telares Este despótico trabajo Eternamente abandonando el fleco que se aleja ...

 

   El mismo amor

   Elías Nandino

primeros versos

Amor, desnudo amor que haces regreso en otro cuerpo de distinto aroma, pero siempre el amor, amor eterno, adolescente amor, inmadurable. Reconozco en la luz de tus locuras los mismos astros, la ternura misma, el ave tierna de imbesados labios, y vuelvo a comenzar lo inacabado... ...

 

   Búsqueda espacial

   Elías Nandino

primeros versos

I Antes de haber nacido, cuando apenas en las galaxias era calofrío, o sed en rotación por el vacío, o sangre sin la cárcel de las venas; antes de ser en túnica de arenas un angustiado palpitar sombrío, antes, mucho antes que este cuerpo mío supiera de esperanzas y de penas: ...

 

   Lluvia nueva

   Efraín Huerta

primeros versos

La lluvia tejía su encaje plateado. Las nubes negrísimas sombreaban la noche morena. En el plano brillante de un charco intranquilo sorprendí tu forma gris. La inquietud de las gotas sonaba llevando el compás de tu paso ligero en la niebla. El encaje plateado moría con el frío ...

 

   Consejos de un amigo

   Elisa Ramírez Castañeda

primeros versos

Antes de conocerte te adiviné Sedúcelo. Abrázalo apretado y cántale derecho. Relata una sensualidad exuberante y hazle creer que le incumbe su exacto desempeño. Dile que tus ojeras son memoria del harem no tu desvelo, tu edad (menos tu insomnio y sus delirios). Llévalo a una función de media ...

 

   Concentración de la cólera

   Oscar Oliva

primeros versos

Hoy me calzo de cólera. Hoy me visto de viento. Corro bajo una luz de bengala que alumbra mi presencia desconcertada con el grito colgado de los dientes, atravesado por una bayoneta. Trastabilleo hasta chocar...

 

   Reo a muerte

   Manuel Acuña

primeros versos

Esa noche, ardiendo el pueblo de animacion y entusiasmo bajo el influjo sublime de tu genio soberano, todo era bravos y dianas, todo era vivas y aplausos, todo cariño en los ojos todo cariño en los labios, y todo flores, laureles, admiración y ... entretanto, allá muy lejos, muy lejos, sonando ...