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25 poemas aleatorios

 

   Cantares

   Antonio Plaza

primeros versos

Te adoré como a una virgen cuando conocí tu cara; pero dejé de adorarte cuando conocí tu alma. Cuestión de vida o muerte son las pasiones, si alguien lo duda, deja que se apasione. Las heridas del alma las cura el tiempo, y por eso incurables son en los viejos. Los astros serán, mi vida, ...

 

   Pasaje

   Octavio Paz

primeros versos

Más que aire más que agua más que labios ligera ligera Tu cuerpo...

 

   Pequeñas palabras al pequeño David

   Efraín Huerta

primeros versos

1 Te saludan: los árboles y las banderas triunfales, los pájaros y los ríos del pueblo, las ágiles canciones del pionero, las películas a colores y las fotografías. Ludmila te sonríe desde el fondo de su impecable belleza de soberbia señora. Marina y Boris, Leonid Kosmatov, Tania y Susana ...

 

   Por el arte

   Rodulfo Figueroa

primeros versos

¡Cuán hermosa es la muerta! Exuberante su desnudez sobre la losa brilla; yo la contemplo pálido y jadeante y tiembla entre mis manos la cuchilla. El profesor, que la ocasión bendice de poder explicar algo muy bueno, a mí se acerca y con placer me dice: -Hágale usted la amputación del seno. ...

 

   Tierra nativa (IV. ¿Verdecen todavía aquellos montes?)

   José Luis Rivas

primeros versos

...Of restless nights in one-night cheap hotels...T. S. Eliot Hurgo a tientas en busca de papel y lápiz... Tomo el reloj de la mesita; es medianoche. La sombra alinea el último lienzo de su tapia infranqueable. Presiento la escritura de una frase muy larga. Un borbotón de voces . ...

 

   A una flor

   Manuel Acuña

primeros versos

Cuando tu broche apenas se entreabría para aspirar la dicha y el contento ¿te doblas ya y cansada y sin aliento, te entregas al dolor y a la agonía? ¿No ves, acaso, que esa sombra impía que ennegrece el azul del firmamento nube es tan sólo que al soplar el viento, te dejará de nuevo ver el día?... ...

 

   Canciones para el celebrante

   Thelma Nava

primeros versos

Espléndido animal, óyete resonar por la noche como un tren que conoce el lugar de su destino. No preguntes a nadie cuál es el sitio. Para el que indaga no está reservada la respuesta. ¿Quién, celebrante, se atrevería a ponerse el olor del mar, la túnica de los desaparecidos? El intérprete...

 

   Paréntesis (2)

   Jaime Sabines

primeros versos

Apenas mayordomo de mis penas, capitán de fantasmas, me extravío, me pido entre mis canas y mis venas, y me ahogo de mí, a pesar mío. En punto de la hora en que me suenas, tiempo de estar, estoy y me confío, y me llenas de arena y me rellenas de amor...

 

   En que describe racionalmente los efectos irracionales del Amor

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Este amoroso tormento que en mi corazón se ve, sé que lo siento y no sé la causa porque lo siento. Siento una grave agonía por lograr un devaneo, que empieza como deseo y para en melancolía. Y cuando con más terneza mi infeliz estado lloro, sé que estoy triste e ignoro la causa de ...

 

   He detenido la respiración...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

He detenido la respiración para sentir si tú respiras. A la vez has quedado tan presente y lejana. Eterna casi. Fuera del tiempo, sola, sin moverte. Y me llenó el terror incontenible de que te hubieras ido; de que te hubieras muerto en sueños, y me hubieras dejado entre los brazos ...

 

   Canta el agua

   Blanca Luz Pulido

primeros versos

Recuerdos de luz en una gota de agua en la mirada que atesora la brevedad y la frescura que derrama mínima en el día El día que repite sus dones intocados en las miradas jóvenes del agua Canta el agua y su voz es una plegaria que repite clara y cercana una pregunta Una pregunta ...

 

   Con esta lluvia fina...

   Manuel Ponce

primeros versos

Con esta lluvia fina me inundas la cabeza de invitaciones, citas. Y en lluvia de subida, para corresponderte, el alma...

 

   Nocturno

   Rafael López

primeros versos

Seda oscura sobre tus piernas, qué paradójico ataúd; veo surgir de hondas cisternas los mástiles de la inquietud. Rueda en el lánguido sulfato de sus miradas de candor, el puñal del asesinato entre los juegos del amor. Cuando los labios sitibundos beben en su boca feliz, . ...

 

   Reset

   Myriam Moscona

primeros versos

He vislumbrado el cielo en esta tierra.Alonso Pérez de Salazar Flotan acelgas en el caldo acedo. Llueve y el agua levanta una nube de insectos y de polvo. En el adentro, la música de Monteverdi (Vespro della Beata Vergine) me abre la puerta del ciberespacio. ...

 

   Cuarteto de Pompeya

   Fabio Morábito

primeros versos

I Nos desnudamos tanto hasta perder el sexo debajo de la cama, nos desnudamos tanto que las moscas juraban que habíamos muerto. Te desnudé por dentro, te desquicié tan hondo que se extravió mi orgasmo. Nos desnudamos tanto que olíamos a quemado, ...

 

   Apuntes para una declaración de fe

   Rosario Castellanos

primeros versos

El mundo gime estéril como un hongo. Es la hoja caduca y sin viento en otoño, La uva pisoteada en el lagar del tiempo pródiga en zumos agrios y letales. Es esta rueda isócrona fija entre cuatro cirios, esta nube exprimida y paralítica y esta sangre blancuzca en un tubo de ensayo. ...

 

   Algunos

   Jaime García Terrés

primeros versos

Yo no sé muchos nombres de volcanes o selvas; esta parte del mundo para mí representa unas doscientas almas (digo doscientas por decir) que miran a lo lejos de distinta manera cada una con cierto dejo de común azoramiento. Oigo silbar el viento rústico, no rehúyo cantar...

 

   Amores castos

   Maricruz Patiño

primeros versos

Si te dejara conocer mi cuerpo y penetrarme quedaría atada a ti Tu macho dominaría a mi hembra y mi animal satisfecha soportaría gustosa todos tus caprichos Verás... esta distancia de las pieles es ¡tan saludable! Libre de ser sin saber sin ser juzgada estar en mi con mí conmigo misma ...

 

   A veces hago un viaje

   Aurora Reyes

primeros versos

Ciego pie de tiniebla, vacilante, avanza en el desierto de mi pecho. Seguramente es el infierno. Aquí dentro, convulso, desbordando metales por mis ojos abiertos, levantando mareas de veneno, girando mariposas de cal y de ceniza; frías caricias lentas estrellando mis huesos. ...

 

   Excelsior

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Conservo de la injuria, no la ignominia; pero si la marca. Sentíme sin honor, cegué de furia, y recogilo de sangrienta charca! Y hórrido amago suena... Así la racha en el desierto zumba, cuando en crecientes vórtices de arena corre a ceñir al árabe la bumba! ¡Infames! Os agravia que un alma superior ...

 

   La casa

   Eduardo Zambrano

primeros versos

Mi casa no tiene muros, tiene certezas. Mi casa no tiene puertas ni ventanas, tiene amaneceres. Mi casa no tiene techos ni vigas, tiene designios. Mi casa está deshabitada, soy un vagabundo. (De: Reincidencias)

 

   Viento

   Gilberto Owen

primeros versos

Recuerdo el paraje del aire donde se guardan las cartas perdidas, las palabras que decimos, cuando pasa un tren, seguros de no ser oídos, y los globos de colores que el cielo va deshaciendo, bolas de caramelo cada vez más pequeñas, hasta ser sólo un punto en su boca azul, y luego nada, ...

 

   Visita a un oratorio arcaico (I)

   Tomás Segovia

primeros versos

Colección reservada de sonetos votivosI Si te busco y te sueño y te persigo, y deseo tu cuerpo de tal suerte que tan sólo aborrezco ya la muerte porque no me podré acostar contigo; si tantos sueños lúbricos abrigo; si ardiente, y sin pudor, sy en celo, fuerte te quiero ver, ...

 

   Viento

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

¡Qué fantasma es el tuyo! Qué presencia derrama exacto cuando lo convoco: reconstruye tu olor, tus pasos, toco la superficie de tu residencia. ¡Qué forma de copiarme tu apariencia! Qué completo tu abrazo si lo evoco y cómo se disuelve poco a poco en esta larga noche de la ausencia. ...

 

   Epitalamio

   Manuel José Othón

primeros versos

Todo, al soplar las brisas tropicales, mueve la sangre y todo a amar provoca. Naturaleza entera es una boca donde palpitan besos inmortales. Requiébranse en la rama los turpiales, lanzando su canción alegre y loca y, en la cortante arista de la roca, se acarician las águilas reales. Tálamo de las tiernas ...