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25 poemas aleatorios

 

   Reflexiones

   Laura Cárdenas

primeros versos

No, yo no puedo echarle la culpa a él. Si cuando nos casamos hubiera entendido que no había necesidad de tants cosas, que no iba a pasar nada, que el suelo no se iba a resquebrajar ni caer uuna gran tormenta cuando yo bajara y oyera mi voz. Pero me forcé, quise ser una mujer como todas, ...

 

   Reflejo

   Nadia Contreras

primeros versos

Olga Lucía, su mirada, Es una puerta entreabierta al final del pasillo Y un espejo. Dentro, la imagen de una niña que duerme En posición fetal. La misma niña que desde la ventana del miedo Inventa estrellas de diversos colores Y cae la noche más triste. ...

 

   Ensueños

   Guillermo Prieto

primeros versos

Eco sin voz que conduce El huracán que se aleja, Ola que vaga refleja A la estrella que reluce; Recuerdo que me seduce Con engaños de alegría; Amorosa melodía Vibrando de tierno llanto, ¿qué dices a mi quebranto, qué me quieres, quién te envía? Tiende su ala el pensamiento ...

 

   Barra de Panteones, 1.2

   Francisco Magaña

primeros versos

Quien evoca la palabra en el templo de Barra de Panteones, sólo es visible a los ojos que las gaviotas despedazaron. (De: Barra de Panteones)

 

   Ifigenia Cruel (V)

   Alfonso Reyes

primeros versos

V ORESTES ¿Diré, Pílades, el nombre que azuce las bandadas de nombres temerosas? Evitaré más bien el torbellino que alzan los vientos súbitos, y habré de conducirla paso a paso, como a ciega extraviada que tantea el camino, hasta dejarla donde la perdí. ...

 

   Invocación

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Lengua de mis abuelos habla por mí No me dejes mentir No me permitas nunca ofrecer gato por liebre sobre los movimientos de mi sangre sobre las variaciones de mi corazón En ti confío En tu sabiduría pulida por el tiempo como el oro en pepita bajo el agua paciente del claro río...

 

   Presencia de las islas

   Thelma Nava

primeros versos

Como un cortejo cabalgando a solas surgen de la niebla. ¿Quién alimenta su esplendor que ninguna tempestad oculta? De las islas sube algo parecido al deseo. Casa viviente en el mar las islas animales fantásticos esperan su alimento de frutos silvestres su ración de ostras. Para mi...

 

   Salamandra

   Octavio Paz

primeros versos

Salamandra (negra armadura viste el fuego) calorífero de combustión lenta entre las fauces de la chimenea -o mármol o ladrillo- tortuga estática o agazapado guerrero japonés y una u otro -el martirio es reposo- impasible en la tortura Salamandra nombre antiguo del fuego ...

 

   En tiempo de guerra

   Nohemí Sosa

primeros versos

Unos son noches otros estrellas.Vasko Popa Gozo hoy este abril de palabras te obsequio este fruto sin engaño borró las cenizas que han dejado en tu frente Trás el velo hay zurear el tiempo es un arcángel nos redime nos envuelve en cristal El amor es destello es brillo que sosiega ...

 

   Humorismo triste

   Luis G. Urbina

primeros versos

¿Qué si me duele? un poco, te confieso que me heriste a traición, mas por fortuna tras el rapto de ira vino una dulce resignación... pasó el acceso. ¿Sufrir? ¿Llorar? ¿Morir? ¿Quién piensa en eso? El amor es un huésped que importuna, mírame cómo estoy, ya sin ninguna tristeza que decirte, ...

 

   Erradumbre

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

El comienzo fue la espera el silencio el rumor de trenes arribando a la noche y sus gritos El grito fue la lanza el silencio que se parte atravesando las calles La calle fue la hembra el silencio siempre alerta de las golondrinas La golondrina fue traición y desencanto el andar cansado de caín ...

 

   Algunos deseos

   David Huerta

primeros versos

Que vuelvas a ver la enorme catedral y la erizada Capilla y sientas el paso distante, los rumores de los Cruzados y de San Luis. Que vuelvasa la calle Monsieru le Prince para asomarte a los escaparates y, luego, en la calle Vavin, a los inventos de los herboristas y su lento prodigio -la invisibilidad ...

 

   Tríptico azul

   Alberto Blanco

primeros versos

I Hay mañanas en que bajas al río y te detienes a escuchar en la corriente la voz amorosa del mar. Quisieras volar, seguir el cauce de su pelo suelto, y tal esperanza te sostiene sobre los juncos de la ribera. II Una paloma cruza los maizales quebrando en violetas y grises la certeza de las miradas ...

 

   Desde adentro

   Oscar Oliva

primeros versos

He conocido parte de mi país/ me ha asombrado su devastación Me apoyo en uno de sus muros donde alguien ha escrito Unas cuantas palabras de guerra/ tal vez inocentes He tocado su raíz con los codos y la quijada Todo esto es absurdo e innecesario No sé nada, otra vez A mi edad...

 

   Retorno

   Tomás Segovia

primeros versos

Otra vez donde estuvo El Nómada se sienta Y mira los caminos Gravemente domados por sus tiendas (Siempre viajó hacia ahora Y nunca nada está más lejos Que lo que queda atrás) Y entiende que no fue tan venenoso el mundo Con el que contagió largamente su sangre ...

 

   Aeropuertos

   Edel Juárez

primeros versos

De pie, frente al área de llegadas, he descubierto que el amor concentrado por la espera vuelve a los humanos seres blandos que, de un momento a otro, desaparecerían por las coladeras; actitud tan solo pospuesta por el infinito placer que supone el encuentro con la persona amada. ...

 

   Noche en claro

   Octavio Paz

primeros versos

A los poetas André Bretón Benjamín Péret A las diez de la noche en el Café de Inglaterra salvo nosotros tres no había nadie Se oía afuera el paso húmedo del otoño pasos de ciego gigante pasos de bosque llegando a la ciudad Con mil brazos con mil pies de niebla cara de humo hombre sin cara ...

 

   Signos

   Jeannette Lozano

primeros versos

De las piedras profundas un agua cristalina refleja el oro y el bronce, la cara del buey, las puertas y los nardos que tu partida deshacía. * Quiero acariciar tus cabellos cansados, agitar el légamo, adentrarme en el germen intocado de tu nostalgia y ser casi muerta en la agonía desde siempre, ...

 

   Ultimo viaje

   Enrique González Martínez

primeros versos

Camino del silencio se ha ido. Va adelante de mí. Lleva su antorcha a salvo ya de la traición del aire. Va musitando el verso que no pudo decir la última tarde. Se perdió su sonrisa, y en sus ojos tiembla el hondo pavor del que ya sabe. Lo llamo, lo persigo. Ya no vuelve el rostro a mí para decirme: ...

 

   Tristán e Isolda

   Efrén Rebolledo

primeros versos

Vivir encadenados es su suerte, se aman con un anhelo que no mata la posesión, y el lazo que los ata desafía a la ausencia y a la muerte. Tristán es como el bronce, oscuro y fuerte, busca el regazo de pulida plata; Isolda chupa el cáliz escarlata que en crespo matorral esencias vierte. ...

 

   Guía de la Ciudad de México

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Desde las Lomas Heights, donde aún habitan, gozosos, los políticos enriquecidos, los antiguos banqueros, con su blanca (o verde) faz atónita y una numerosa flotilla de grandes capitanes de la industria y el comercio (que siguen nadando en la corriente, antes de que Neza los devore) ...

 

   Espiración

   Octavio Paz

primeros versos

Cielos de fin de mundo. Son las cinco. Sombras blancas: ¿son voces o son pájaros? Contra mi sien, latidos de motores. Tiempo de luz: memoria, torre hendida, pausa vacía entre dos claridades. Todas sus piedras vueltas pensamiento la ciudad se desprende de sí...

 

   Barra de panteones, 1

   Francisco Magaña

primeros versos

Cuentan que en las madrugadas de Barra de Panteones, las gaviotas picotean los ojos cansados de ver el mar. Cuentan que entre las palmeras se escuchan voces que nunca escucharemos. Cuentan que en las manos del enterrador hay una paloma ciega.

 

   Ifigenia cruel (Fragmento)

   Alfonso Reyes

primeros versos

Os amo así: sentimentales para mí, haciendo, a coro, para mí uso, un alma donde vaya labrada la historia que me falta, con estambre de todos los colores que cada una ponga de su trama. Tal vez me apunta un resabio de memoria hechas de vuestras ansias naturales, y en el imán ...

 

   Crónica de Indias

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Después de mucho navegar por el oscuro océano amenazante encontramos tierras bullentes en metales, ciudades que la imaginación nunca ha descrito, riquezas, hombres sin arcabuces ni caballos. Con objeto de propagar la fe y quitarlos de su inhumana vida...