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25 poemas aleatorios | |
¿Has oído, amada? Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo Tú eres el lecho de los ríos y el asiento del mar y el continente de las aguas dulces y el origen de las plantas y de los tiernos o duros o feroces animales de pluma o pelo o sin pluma ni pelo Yo soy la lluvia que te fertiliza... | |
Tu nombre repetido por las calles Tu boca Tu paso que no es nocturno ni de aurora Tu voz Sólo tu ser creciendo en las esquinas Tu tiempo... tus alianzas Ahora sentada en espiral Después el humo. Selección: Guido Ferrer | |
Hay una noche, un día, un tiempo hueco, sin testigos, sin lágrimas, sin fondo, sin olvidos; una noche de uñas y silencio, páramo sin orillas, isla de yelo entre los días; una noche sin nadie sino su soledad multiplicada. Se regresa de unos labios nocturnos, fluviales, lentas orillas de coral y savia, ... | |
He sido siempre un hijo de la Luna. Siempre vi, desde niño, las Lunas más hermosas: la enorme Luna en llamas de Ocosingo saliendo allí, justo detrás del cerro, tras la casa del rancho.La enorme Luna roja sobre el inmenso valle, en el Anochecer... | |
Cuando termino de escribir todo esto, después que durante horas me imprimo como un mecanismo de dulzura y de cólera en las hojas, y el viento desordena los papeles y entra un silbido extraño, y merodea en la casa una noche especial, ajena, sin preguntas; ... | |
Una mano traza la palabra pájaro, La otra escribe su jaula.Juan Manuel Roca Cinco lápices en cada una, para empezar. Vidente que lee sus resonancias y sus dobles anillos enmudece. No quieras transformarlos navajas o tijeras: piel o nostalgia, cuando mucho. Dije: dos puños, ... | |
Cuando estuve en el mar era marino este dolor sin prisas. Dame ahora tu boca: me la quiero comer con tu sonrisa. Cuando estuve en el cielo era celeste este dolor urgente. Dame ahora tu alma: quiero clavarle el diente. No me des nada, amor, no me des nada... | |
I Hemos llegado y no es del mar donde somos, aquí hace tiempo estaba nuestra casa, en el Oriente de los vientos; las mujeres veían pasar las nubes lentas, había plantas muy distintas arraigadas al sol que tanto se recuerda, y era la voz de helechos y largos chayotillos lo que a diario nos llamaba, ... | |
En este retrato hay un niño mirándome con ojos grandes; este niño soy yo y hay una fecha: 1906. Es la primera vez que me miré atentamente. Por supuesto que yo hubiera querido que ese niño hubiera sido más serio, con esa mano más serena, con esa sonrisa más fotográfica. ... | |
¿Por qué temer a la muerte, sí es ella la quediariamente desciende por las noches,a dormirnos y a dormir con nosotros? Todas las noches, a la misma hora, una paloma de penumbra blanca llega volando a tranformarse en sueño para dormirnos en sereno idilio. ¿Qué secretos tan hondos ... | |
¡Longevidad maldita! ¿por qué si soy ceniza mi cerebro está en brama y mi lujuria cunde hasta las marchitas zonas de mi carne aniquilada? ¡Longevidad maldita! llamarada helada, tantálico averno de concupiscencia rezagada. Toda belleza humana aún me despierta la esperanza ... | |
Tu voz contra el atardecer. El viento empuja sobre el cristal las ramas de los altos encinos. Tu voz llena el espacio. Y no hay instrumentos para tu canto. Tu voz dibuja signos en el viento La noche va bordeando en silencio ese núcleo donde la luz se detiene todavía mientras tu voz, ... | |
Un hombre bello entra en el vagón del metro por un momento lo miro intrigada pues me recuerda a ti rubio, alto y escandalosamente joven (pienso escandalosamente al mirar mi rostro en el vidrio) Él ha sentido el deseo que te llama en mis ojos ha sentido desnudado su torso (al que imagino ... | |
Dejo en su tumba unas cuantas palabras húmedas y silenciosas como un gato. Para la tumba de Anaïs Nin. Para su pelo que nunca conocí y sus muslos que un día fueron hermosos,lo aseguro. Para sus sueños donde solía hablar despacio en lo redondo de una oreja, ... | |
Una piedra en el agua de la cordura abisma las coordenadas que nos sostienen entre perfectos círculos Al fondo, Pende en la sombra el hilo de la cordura entre este punto y aquél entre este punto y aquél y si uno se columpia sobre sus rombos, verá el espacio multiplicarse ... | |
Como el bosque tiene tanta flor oculta, parece olorosa la luz de la luna. Como el cielo tiene tanta estrella oculta, parece mirarnos la noche de luna. Como el alma tiene su música oculta, ¡parece que el alma llora con la luna!... | |
Deshojamiento el aire respirado lengua dolida luz el pensamiento y llave de ceniza el pedimento de que el fuego nos diga iluminado Rebalse de luciérnagas el vado vaharadas de ámbar y el aliento arborescencias habla soy y siento en murmurio aquel tiemblo abandonado Coruscación ... | |
Miras arder lo que ha quedado en pie del último sendero: la luna llena de otro enero sobre la piel de tu pasado, un mar que olvidas y ha olvidado en su esplendor tu verdadero rostro, la luz que fue primero verbo y temblor en tu costado y que hoy dejas partir a solas, detrás del fuego. ... | |
siempre he sido mi casa el lugar al que vuelvo cuando todo oscurece me encierro y miro por la ventana la noche, mi corazón desnudo, te dibujas en el cielo como tormenta que se acerca viene el viento devorando distancia, calándome hasta los huesos, rugiendo porque no contesto... ... | |
No amo mi Patria. Su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos. cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias... | |
Hay en mí algo que tú no conoces: Este afán de palabras, De infinitamente escribir hasta no lograr Trazo alguno. ¿Dónde estás, Olga Lucía, que no te encuentro? Tú no sabes Que en cada verso Envejece de mí una parte. Tengo ganas de morirme, Que lentamente se me duerman los pies, ... | |
Mataron a mis hermanos, a mis hijos, a mis tíos. A la orilla del lago Texcoco me eché a llorar. Del Peñon subían remolinos de salitre. Me cogieron suavemente y me depositaron en el atrio de la Catedral. Me hice tan pequeña y tan gris que muchos me confundieron con un montoncito de polvo. ... | |
Échame un vistazo al menos de arriba abajo mírame cómo estoy de cabo a rabo enamorado tengo enamorados los ojos y tengo la boca enamorada y tengo el pie izquierdo enamorado y mucho más el pie derecho tengo también enamoradas las espumosas ingles... | |
Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba, como en tu rostro y tus acciones vía que con palabras no te persuadía, que el corazón me vieses deseaba; Y Amor, que mis intentos ayudaba, venció lo que imposible parecía: pues entre el llanto, que el dolor vertía, el corazón deshecho destilaba. Baste ya ... | |
Acomodo mis penas como puedo, porque voy de prisa. Las pongo en mis bolsillos o las escondo tontamente debajo de la piel y adentro de los huesos; algunas, unas cuantas quedan desparramadas en la sangre, súbitas furias al garete, coloradas. Todo por no tener un sitio para cada... | |
