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25 poemas aleatorios | |
Porque si tú existieras tendría que existir yo también. Y eso es mentira. Nada hay más que nosotros: la pareja, los sexos conciliados en un hijo, las dos cabezas juntas, pero no contemplándose (para no convertir a nadie en un espejo) sino mirando frente a sí, hacia el otro. El otro: mediador, juez, ... | |
Como un dolor que avanza y se abre paso entre vísceras que ceden y huesos que resisten, como una lima que lima los nervios que nos atan a la vida, sí, pero también como una alegría súbita, como abrir una puerta que da al mar, como asomarse al abismo y como llegar... | |
Es la sombra del agua y el eco de un suspiro, rastro de una mirada, memoria de una ausencia, desnudo de mujer detrás de un vidrio. Está encerrada, muerta dedo del corazón, ella es tu anillo-, distante del misterio, fácil como un niño... | |
En donde la sonrisa es un suceso, agresor el contorno de castigo, el labio al rastrear, como enemigo, la mordida ritual y nido el beso, en donde tiembla el corazón opreso porque al salirse quiere estar conmigo, de otra finalidad su fin desligo: forjada solamente para el beso. ... | |
(1974) Sobrentendido es no hablar de aquel diciembre, mencionar siquiera el tintineo de los cubiertos y los cuentos para niños hartos en el avión. Nadie puede olvidar en un trazo de crayola, por colorido que sea, a quienes sirvieron el ambigú ignorantes de que sería su última cena. ... | |
Por el amor de una nube de blanda piel me perdí duermo encadenado al cielo sin voz sin nombre sin ser sin ser voz suena mi nombre mas donde sueña no sé que se me enredó la oreja descifrando un caracol tras una reja de olas lo hará burbujas un pez mas mi boca ya no sabe la sílaba ... | |
en el círculo de llamas esta danza el movimiento de su pecho a la derecha y el de sus caderas a la izquierda el animal de la creación en un solo dibujo siempre sagrado sobre el suelo ardiente señora de la danza se cubre a sí misma como Tetis... | |
Busco tu esqueleto bajo la cama entre los libros ahí donde estuviste en los pasillos en los rincones en los dobleces de mi cuerpo entre las altas torres del lenguaje. O quizá un gesto de la mano izquierda en la pared proyecta con su sombra el rostro de una palabra Guardé tu nombre ... | |
Un domingo Epifania no volvió más a la casa. Yo sorprendí conversaciones en que contaban que un hombre se la había robado y luego, interrogando a las criadas, averigüé que se la había llevado a un cuarto. No supe nunca dónde estaba ese cuarto pero lo imaginé, frío, sin muebles, ... | |
Para que se fuera la mosca abrí los vidrios y continué escribiendo. Era una mosca chica, no hacía ruido, no me estorbaba en lo más mínimo, pero tal vez empezaría a zumbar. Un aire frío, suave, entró en el cuarto; no me estorbaba en lo más mínimo, pero no se llevaba con mis versos. Cambié... | |
Surges amarga, pensativa, profunda tal un mar amurallado; reposas como imagen hecha hielo en el cristal que te aprisiona y te adivino en duelo, sostenida bajo un mortal cansancio o bajo un sueño en sombra, congelada. En vano te defiendes cuando tus ojos alzas y me miras ... | |
Duerma la virgen su pasión secreta. Sueñe con su preñez la joven desposada. Tal para cual, en el espejo, el cornudo se adorne de laureles. Tres veces ha cantado el gallo para el amigo tránsfuga. Dueños de la verdad, los conjurados repinten en las bardas su anatema. ... | |
La silenciosa noche. Aquí en el bosque no distingo rumores, no, de ninguna especie. Los gusanos trabajan. Los pájaros de presa hacen lo suyo (seguramente). Pero no escucho nada. Sólo el silencio que da miedo. Tan raro, tan raro, tan escaso se ha vuelto en este mundo ... | |
La luna vieja reflejada sobre el pozo, yendo a pasear de la mano entre los árboles. De la mano del viento en las plegarias, entre el negro horizonte de los cardos. La luna yendo a hallar, a interrogar, a quedarse de codos en la sombra esperando su muerte y atribulada por lo que ya no existe. ... | |
XIV Difícilmente, avanzando milímetros por año, me hago un camino entre la roca. Desde hace milenios mis dientes se gastan y mis uñas se rompen para llegar allá, al otro lado, a la luz y el aire libre. Y ahora que mis manos sangran y mis dientes tiemblan, inseguros, en una cavidad rajada ... | |
Quien evoca la palabra en el templo de Barra de Panteones, sólo es visible a los ojos que las gaviotas despedazaron. (De: Barra de Panteones) | |
I Más acá de la música y de la danza, aquí, en la inmovilidad, sitio de la música tensa, bajo el gran árbol de mi sangre, tú reposas. Yo estoy desnudo y en mis venas golpea la fuerza, hija de la inmovilidad. Éste es el cielo más inmóvil, y ésta la más pura desnudez. Tú, muerta ... | |
Hay cierta raza de hombres (ahora ya conozco a mis hermanos) que llevan en el pecho como un agua desnuda temblando. Que tienen manos torpes y todo se les quiebra entre las manos; que no quieren mirar para no herir y levantan sus actos como una estatua de ángel amoroso ... | |
Siempre hablabas del mar a veces hace tiempo, no existe el mar, no existe siempre. Sobrevive la espuma como una mancha azul, indiferente. Los pájaros perdieron su carruaje la luna como un cirio ilumina tus islas y todo cambia y nosotros los que permanecemos, no tenemos sino... | |
En las noches tediosas y sombrías buscan su nido en mi cerebro enfermo, plegando el ala ensangrentada y rota, mis antiguos recuerdos. No vienen como alegres golondrinas de la rústica iglesia a los aleros, trayendo de la rubia Primavera las blandas brisas y los tibios besos. ... | |
En este bosque en que los árboles tienen historia y se acompañan espaciosos a tiempo en luz, a tiempo en sombra, saqueo al aire los flautines en que los pájaros devoran la soledad húmeda y viva de la raíz y la memoria. Sonoramente en cuerpo y alma siento el calor con que de enérgicas... | |
Soy el guardián de la noche, administrador de los sueños y de las conquistas. Mientras ella duerme, contemplo desde la sombra la obstinación de la luna. De sus entrañas brota mi voz, sé que me sueña, ¿o es que sus ojos son mi espejo y su nombre mi apellido? ... | |
Un sol del tacto Por la intrincada selva de mis nervios lo miro caminar Perfecto hijo del día y de la joven sombra... | |
Uno puede decir que sí que la palabra se abandona cuando la convocamos con la más ingenua de las intenciones. Uno puede decir que sí que es un signo un sonido que toma su forma desde antes de despertar y hasta puede uno decir que el decir es un poder tan nuevo como el bostezo ... | |
Me empiezan a desbordar los acontecimientos (quizá es eso) y necesito tiempo para reflexionar (quizá es eso). Se ha desplomado el mundo. Toca el Apocalipsis. Suena el despertador. Los muertos salen de sus tumbas, mas yo prefiero estar muerto. | |
