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25 poemas aleatorios

 

   Para que entre tu cuerpo

   Patricia Medina

primeros versos

No tienes nombre, pero llevas tu origen ceñido a mi garganta como un collar de fuego que me abre las puertas para que entre tu cuerpo. Bienvenido, tú, el vulnerable, a quien contengo y doy a luz. Yo soy la odiada cuando me creés silicio, carcelera, corazón confuso. Espectral es la carne ...

 

   Una sirena eterna (II)

   Isolda Dosamantes

primeros versos

Las estrellas se apagan en el grito de la asfixia, el aroma a felino emana de su piel, se tambalea la noche entre las nubes que han tiznado la luna hasta esconderla. Empiezan a inundarse lentamente del aroma del hielo derretido de sus cuerpos. ...

 

   Trapecio

   Carmen Alardín

primeros versos

Tú que estabas, estás y vas conmigo por la vuelta inconclusa de las horas cuéntame qué tan hondo vacío el de la cuerda ¡y en la red protectora qué silencio! Que silenciosa urdimbre de arañas cuidadosas que tejen con recuerdos de dolor, salvación. Y qué débil el hilo ...

 

   Más que vaso -tambíen- más providente... (Muerte sin fin)

   José Gorostiza

primeros versos

¡Mas qué vaso también más providente! Tal vez esta oquedad que nos estrecha en islas de monólogos sin eco, aunque se llama Dios, no sea sino un vaso que nos amolda el alma perdidiza, pero que acaso el alma sólo advierte en una transparencia acumulada que tiñe la noción de Él, de azul. ...

 

   No es nada de tu cuerpo

   Jaime Sabines

primeros versos

No es nada de tu cuerpo, ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca tu boca que es igual que tu sexo , ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima...

 

   Dolor

   Enrique González Martínez

primeros versos

Mi abismo se llenó de su mirada, y se fundió en mi ser, y fué tan mía, que dudo si este aliento de agonía es vida aún o muerte alucinada. Llegó el Arcángel, descargó la espada sobre el doble laurel que florecía en el sellado huerto... Y aquel día volvió la sombra y regresé a mi nada. ...

 

   Paréntesis (2)

   Jaime Sabines

primeros versos

Apenas mayordomo de mis penas, capitán de fantasmas, me extravío, me pido entre mis canas y mis venas, y me ahogo de mí, a pesar mío. En punto de la hora en que me suenas, tiempo de estar, estoy y me confío, y me llenas de arena y me rellenas de amor...

 

   Brusco olor del azufre...

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Brusco olor del azufre, repentino color verde del agua bajo el suelo. Bajo el suelo de México se pudren todavía las aguas del Diluvio. Nos empantana el lago; sus arenas movedizas atrapan, impidiendo la posible salida. Lago muerto en su féretro de piedra, sol de contradicción. (Hubo dos aguas...

 

   Alondras que mueren deslumbradas (I)¿A dónde voy...

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

¿A dónde voy entonces sino a ti placer, a ti morir? ¿A dónde lleva lo más profundo que esconde mi desear? Si la llama al arder consume, el instante que recogí del árbol de la vida el simple fruto de la muerte da. ¿Qué salvación espera en el cauterio del otro dormir, ...

 

   Madrugada

   Octavio Paz

primeros versos

Rápidas manos frías retiran una a una las vendas de la sombra Abro los ojos todavía estoy vivoen el centro de una herida todavía fresca. De: Libertad bajo palabra

 

   Vendrá su telaraña de palabras...

   Víctor Sandoval

primeros versos

Vendrá su telaraña de palabras a ensombrecer el pensamiento, el lúdico festín de la memoria. Vendrá entre lejanías que agrietan las paredes. Vendrá, zorra lunática, pasajera de troncos carcomidos, espesura de ciénegas. Sucederán entonces largas vigilias y entrecortado sueño. ...

 

   De piedritas el buche

   Alejandro Aura

primeros versos

Las palabras no son aire ni se las lleva el aire. Las palabras, cuando caen, se filtran en la tierra, se escurren por las eras geológicas, por las cavernas subterráneas y llegan al fin a un gran depósito que ha ido creciendo con los siglos de donde parte la sustancia que genera...

 

   Palabras al amigo solitario

   Thelma Nava

primeros versos

He aquí que estás y vives y nada es suficiente. Un algo insoportable te domina y la ciudad no cabe ya en tus manos. Se te sube a la espalda, regresa a tus zapatos. Y piensas en el hijo que no tienes, en la mujer amada que le falta a tu noche cada día. Aquí estás, dividido, doliéndote...

 

   Siempre la rosa

   Eduardo Langagne

primeros versos

Has dicho rosa:rosa,rosa, pesada rosa Sopesando la rosa se te cae de la mano. Tal es en la escritura: ya cambió. Ya no es la rosa, pues todos lo han escrito.

 

   Ecuación de primer grado con una incógnita

   José Emilio Pacheco

primeros versos

En el último río de la ciudad, por error o incongruencia fantasmagórica, vi de repente un pez casi muerto. Boqueaba envenenado por el agua inmunda, letal como el aire nuestro. Qué frenesí ek de sus labios redondos, el cero móvil de su boca. Tal vez la nada o la palabra inexpresable, ...

 

   Vuelo de tus besos

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

para la ciudad de León, Guanajuato Suave doncella, madre de celeste manto recibo los pétalos de tu amor inmenso para vencer a la pantera negraa la bestia enrarecidaque me habita. Madre Santísima de la Luz, bajo tu media luna todo se transfigura: bajo tus pies, ...

 

   Mentiras de la existencia

   Manuel Acuña

primeros versos

DOLORA ¡Qué triste es vivir soñando en un mundo que no existe! Y qué triste ir viviendo y caminando, sin fe en nuestros delirios, de la razón con los ojos, que si hay en la vida lirios, son muchos mas los abrojos. Nace el hombre, y al momento se lanza tras la esperanza, que no alcanza porque no ...

 

   Bienvenido sea (I)

   Alfredo R. Placencia

primeros versos

¿Eres Tú la Sunamitis pura y blanca que soñaron los patriarcas y entrevieron los profetas? Aunque atruene tierra y cielos el acorde que se arranca de los astros y las plumas de los santos y poetas, para darte el parabién, no despiertes, Niña blanca; duerme bien. Las mujeres que tenidas ...

 

   La perfecta dormida

   Homero Aridjis

primeros versos

En el hálito ardiente de su propio sonido quema y en su ámpula germina la crisálida La libélula transcurre bajo el sol Rompe la quieta corriente del instante el río que ha pasado comparece al golpe del nuevo movimiento Se recuesta en el agua el esplendor Otras criaturas tañen las olas ...

 

   Cantar, Feliciana, intento...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Pinta la armonía simétrica que los ojos perciben en la hermosura, con otra de música Cantar, Feliciana, intento tu belleza celebrada;y pues ha de ser cantada,tú serás el instrumento.De tu cabeza adornada, dice mi amor sin receloque los tiples de tu pelola tienen tan entonada; ...

 

   El dador de la vida inventa

   Poesía náhuatl

primeros versos

Con flores hablas, dentro de ti vive, dentro de ti escribe, inventa el Dador de la vida, el que es Dios. ¡Oh príncipe chichimeca, Nezahualcóyotl! Tlayocoya in ipalnemohua Xochitica on tlatoa mitec on nemia, mitec ya tlacuilohua, tlayocoya, in Ipalnemohua yehua teotl. ...

 

   Noche de resurrecciones

   Octavio Paz

primeros versos

I Blanda invasión de alas es la noche. Laten bajo su pecho las criaturas. Ensimismadas laten y latiendo de sí mismas se olvidan y comulgan, al fluir de las horas entregadas. Viento parado en una apenas rama; aguas mudas, sonámbulas, sin freno; ...

 

   Los amorosos

   Jaime Sabines

primeros versos

Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos ...

 

   Mar del amanecer (I) (Los cuatro mares)

   Enrique González Rojo

primeros versos

Alegre, tranquilo, acaricias la nave.Tan sereno como el monte, tu guardián eterno. La leve música del agua se confunde con el silencio. Claro murmullo, como el lento pasar de pájaros en vuelo. La espuma de tus ondas baña la luz y el fuego del sol, que las adorna con los colores del espectro. ...

 

   Al que ingrato me deja, busco amante...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Al que ingrato me deja, busco amante; al que amante me sigue, dejo ingrata; constante adoro a quien mi amor maltrata; maltrato a quien mi amor busca constante. Al que trato de amor, hallo diamante y soy diamante al que de amor me trata; triunfante quiero ver al que me mata ...