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25 poemas aleatorios

 

   Décimas que acompañaron un retrato enviado a una persona

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

A tus manos me traslada la que mi original es, que aunque copiada la ves, no la verás retratada: en mí toda transformada, te da de su amor la palma; y no te admire la calma y silencio que hay en mí, pues mi original por ti pienso que está más sin alma. De mi venida envidioso queda, ...

 

   Sueño

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Estás bajo mi lámpara dormido y en sueños luchas, gimes, te retardas, estás bajo mi lámpara y te guardas como si bien despierto fueras ido. Huyes quizá, tu pecho está vencido, pero buscas mi mano y te resguardas, respiras hondo y el aliento tardas como en rotunda vocación de olvido. ...

 

   Gris de perla

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Siempre aguijo el ingenio en la lírica; y él en vano al misterio se asoma a buscar a la flor del Deseo vaso digno del puro Ideal. ¡Quién hiciera una trova tan dulce, como el espíritu fuese un aroma, un ungüento de suaves caricias, con suspiros de luz musical! Por desdén a la pista plebeya, ...

 

   Los distraídos

   Rosario Castellanos

primeros versos

Algunos lo ignoran. Creían que la tierra era aún habitable. No miraron la grieta que es sismo abrió; no estaban cuando el cáncer aparecía en el rostro espantado de un hombre. Rieron en el instante en que una manzana, en vez de caer, voló y el universo fue declarado loco. ...

 

   Intima

   Elías Nandino

primeros versos

Estás en mí, como latido ardiente, en mis redes de nervios temblorosos, en mis vetas de instintos borrascosos, en los mares de insomnios de mi frente. Estás fuera de mí, como corriente de voces imprecisas, de sollozos, de filos de secretos tenebrosos. de roces de caricia inexistente. Me cubres ...

 

   Guía de la Ciudad de México

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Desde las Lomas Heights, donde aún habitan, gozosos, los políticos enriquecidos, los antiguos banqueros, con su blanca (o verde) faz atónita y una numerosa flotilla de grandes capitanes de la industria y el comercio (que siguen nadando en la corriente, antes de que Neza los devore) ...

 

   El ausente

   Octavio Paz

primeros versos

I Dios insaciable que mi insomnio alimenta; Dios sediento que refrescas tu eterna sed en mis lágrimas, Dios vacío que golpeas mi pecho con un puño de piedra, con un puño de humo, Dios que me deshabitas, Dios desierto, peña que mi súplica baña, Dios que al silencio del hombre que pregunta ...

 

   Diálogo

   Francisco González Léon

primeros versos

Los mismos sitios y las mismas calles. Días como tirados a cordel , tan lisos y tan sin detalles. Cual el tic-tac de un reloj, isócrona la vida, y monótono el latir del corazón. El propio sol adormilado y yerto echado como un perro junto al huerto; las mismas puertas en los mismos quicios; ...

 

   Sin título

   Guillermo Prieto

primeros versos

Yo te amo, sí, te adoro, aunque mi labio mil y mil veces te llamó perjura, aunque la copa horrenda del agravio me brindó los placeres tu hermosura, te ama mi corazón; Cuando mi mano destrozar quiso la feroz coyunda que a vil humillación me ató algún día, el débil corazón se resistía, Y aunque luché ...

 

   Al baile del señor presidente

   Ignacio Rodríguez Galván

primeros versos

Bailad mientras que llora el pueblo dolorido, bailad hasta la aurora al compás del gemido que a vuestra puerta el huérfano hambriento lanzará.¡Bailad! ¡Bailad! Desnudez, ignorancia a nuestra prole afrenta, orgullo y arrogancia con altivez ostenta, y embrutece su espíritu torpe ...

 

   La mujer de la sonrisa

   Nadia Contreras

primeros versos

A pesar de sus sesenta y cuatro años La miro ser una contigo Como la primera vez El jardín era un buen presagio Sólo tú sabes que hace un tiempo Sus huesos se han vuelto pequeños Que ya no puede caminar ¿Recuerdas? La calle era más larga Ella dice portal Y sabe que vivir ...

 

   Andar

   Ricardo Quijano

primeros versos

Su andar es largo como la tarde, la tarde, es ella quien es el alba. La espalda de sus pasos es larga como la sombra, la sombra es ella quien es la noche. La tarde es alarga; más larga es la noche. La nada es larga como el camino, el camino que es el recuerdo de ella quien es el paso. ...

 

   Difícilmente, avanzando milímetros por año...

   Octavio Paz

primeros versos

Difícilmente, avanzando milímetros por año, me hago un camino entre la roca. Desde hace milenios mis dientes se gastan y mis uñas se rompen para llegar allá, al otro lado, a la luz y el aire libre. Y ahora que mis manos sangran y mis dientes tiemblan, inseguros, en una cavidad...

 

   La bella implora amor

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Tengo que agradecerte, Señor -de tal manera todopoderoso, que has logrado construir el más horrendo de los mundos-, tengo que agradecerte que me hayas hecho a mí tan bella en especial. Que hayas construido para mí tales tersuras, tal rostro rutilante y tales ...

 

   Las vírgenes caídas

   Manuel Ponce

primeros versos

A su primer suspiro, nadie tendió la mano; sólo el abismo. Después mil brazos corrieron al auxilio, pero ya entonces ella no quiso. Corría ya. Se deslizaba por el ventisco glaciar abajo, lanzada, pero guardando el equilibrio. Siempre reflujo abajo, más aprisa, siempre en vuelo, casi en vilo. ...

 

   Con mi propia sombra

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

A don Jaime Sabines. Habría que bajar a bailar ese danzón que tocan en el cabaret de abajo . Jaime Sabines. I Habré de regresar a ese barDonde la gente bailaba y reía A esa forma tan fácilDe hacer amigosDe conocer a alguienQue te cuente su vida Sus pequeños ...

 

   Pequeña del amor

   Jaime Sabines

primeros versos

Pequeña del amor, tú no lo sabes, tú no puedes saberlo todavía, no me conmueve tu voz ni el ángel de tu boca fría, ni tus reacciones de sándalo en que perfumas y expiras, ni tu mirada de virgen crucificada y ardida. No me conmueve tu angustia tan bien dicha...

 

   La palabra

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

Ahora, cuando se apaga el fuego que arrasó mis llanuras, con su gemido estéril, convalezco bajo un sol tibio con la fuerza enarcada. Sabiamente me alimenta la miel de una colmena inefable. Acaricio la exactitud de las celdillas e infatigable, se enardece mi espíritu, aletea, protege...

 

   Inventar la verdad

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Pongo el oído atento al pecho, como, en la orilla, el caracol al mar. Oigo mi corazón latir sangrando y siempre y nunca igual. Sé por quién late así, pero no puedo decir por qué será. Si empezara a decirlo con fantasmas de palabras y engaños, al azar, llegaría, temblando ...

 

   Viejas raíces empolvadas

   Guadalupe (Pita) Amor

primeros versos

Son mis viejas raíces empolvadas la extraña clave de mi cautiverio; atada estoy al polvo y su misterio, llevo ajenas esencias ignoradas. En mis poros están ya señaladas las cicatrices de un eterno imperio; el polvo en mí ha marcado su cauterio, soy víctima de culpas olvidadas. ...

 

   Ante la ausencia

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Divino dueño mío, si al tiempo de partirme tiene mi amante pecho alientos de quejarse, oye mis penas, mira mis males. Aliéntese el dolor, si puede lamentarse, y a la vista de perderte mi corazón exhale llanto a la tierra, quejas al aire. Apenas tus favores quisieron coronarme, dichoso más que ...

 

   Pálida mors

   Emilio Frugoni

primeros versos

Cuando a buscarme vengas te llevarás mis huesos y mi carne marchita y mi sangre hecha hiel, mas no podrás llevarte la emoción de mis besos ni el ritmo de mis cantos, ni el verde laurel. Tú no podrás llevarte la vida que he vivido, el placer que he gozado, el sueño que soñé, cenizas...

 

   Lagarto

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Camina como un dragón caído que fue despojado del fuego y de las alas. Sobreviviente de una raza de gigantes, hoy luce el agazapado apetito de la demora, el lento, hastiado zigzaguear de un pesimista. Es una piedra en el centro del desierto. Hay otro tiempo detrás de sus...

 

   Conjuro

   Jaime García Terrés

primeros versos

De tu mirada llena las bienaventuranzas aguardamos, rotundo sol de mayo: Aquellos cuerpos en la calle solos están. Huye la pena misma de su lado. Catástrofes y fiebres asédianlos ajenas a distancia. Y les niega raíces la tierra que su sombra hiere. No permitas que rueden abolidos ...

 

   Relámpago en reposo

   Octavio Paz

primeros versos

Tendida, piedra hecha de mediodía, ojos entrecerrados donde el blanco azulea, entornada sonrisa. Te incorporas a medias y sacudes tu melena de león. Luego te tiendes, delgada estría de lava en la roca, rayo dormido. Mientras duermes te acaricio y te pulo, hacha esbelta, ...