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25 poemas aleatorios | |
Me Gusta Beber Dignamente Acompañado Es decir Solo Y Mi alma | |
La mañana está de fiesta porque me has besado tú y al contacto de tu boca todo el cielo se hace azul. El arroyo está cantando porque me has mirado tú y en el sol de tu mirada toda el agua se hace azul. El pinar está de luto porque me has dejado tú... y la noche está llorando, noche pálida y azul, ... | |
I Para que el Paraíso Perdido pueda salir del sombrero, y la Historia se desprenda como una máscara de los rostros de los muertos, es necesario tomar este escenario por asalto. Consideremos, por principio, la trama que nos rodea. Más allá de la lluvia, los árboles del parque ... | |
Porque la palabra tiene la capacidad del recuerdo porque he buscado justificaciones al silencio cuando tenía la pupila del corazón insomne. Porque los transeúntes tenían tu misma mirada triste, Hago de este oficio, Incitación al verso en noche de febrero incomprensible, ... | |
Canto Primero Idilio I Es la suprema floración del año. Ya la niebla no oculta los bohíos y los nidos del bosque, ayer vacíos, están llenos de pájaros hogaño. Los vernales deshielos, como un baño, el valle inundan con raudales fríos, donde llenan sus ánforas los ríos y beben las bandadas y el rebaño. ... | |
Flamea el topacio de tus cabellos. Nunca volverás a los días delirantes en que tensabas disparando al viento mis sueños de muchacha. Y yo siempre lejos de ti revolcando ocho veces al mar en las jibas del tiempo. Ayer, cuando el temblor de tu roce trastornaba... | |
La primera mujer que recorrió mi cuerpo tenía labios de maga: labios verdes y azules, con sabor a fruto silvestre, con señales indescifrables como la miel o el aire. Muchas veces incendio mis cabellos con siete granos y siete aguas, cOn ensalmos que sonaban a campanillas de barro, ... | |
Bajo un sol inflexible llanos ocres, colinas leonadas. Trepé por un breñal una cuesta de cabras hacia un lugar de escombros: pilastras desgajadas, dioses decapitados. A veces, centelleos subrepticios: una culebra, alguna lagartija. Agazapados en las piedras, color... | |
Nadie ha tirado estas hojas, las trae un viento maduro y macizo de fustas y golpes categóricos. Las hojas contradicen a la estación y al día. Si abro la mano duerme en el fondo una moneda. Los hombres, de corazón bicorne y suspirante, son dueños de las contradicciones, de las hojas ... | |
Un quieto resplandor me inunda y ciega, un deslumbrado círculo vacío, porque a la misma luz su luz la niega. Cierro los ojos y a mi sombra fío esta inasible gloria, este minuto, y a su voraz eternidad me alío. Dentro de mí palpita, flor y fruto, la aprisionada luz, ruina quemante, ... | |
Inmóvil en la luz, pero danzante, tu movimiento a la quietud que cría en la cima del vértigo se alía deteniendo, no al vuelo, sí al instante. Luz que no se derrama, ya diamante, fija en la rotación del mediodía, sol que no se consume ni se enfría de cenizas y llama equidistante. Tu salto es un segundo ... | |
La barca abandonada es mesa La costilla de ballena remo Navegamos sobre la ilusión Cruza un cormorán el cielo El bogavante ordena¡mar adentro! Entonces nos sorprenden inauditas sensaciones No soñamos | |
Esta hoja arrebatada a una corona que la fortuna colocó en mi frente entre el aplauso fácil e indulgente con que el primer ensayo se perdona. Esta hoja de un laurel que aún me emociona como en aquella noche, dulcemente, por más que mi razón comprende y siente que es un laurel que el mérito ... | |
Rosa desvanecida sobre el túmulo, al germinar del tiempo derrumbada en una tumultuosa transparencia. Veo la gloria en ella, pues los días hijos son del espacio donde mueren como el eco infinito de mis ojos. Levanto el rostro, miro los naufragios y mis hermanos muertos... | |
Es oficio del río descifrar el secreto del agua. A los hombres del mundo, las mujeres, los niños, corresponde también descifrar el oficio del río. Como un río nacemos, sorteamos peligros, nuestro cauce se ensancha. Otras aguas nos hacen crecer: manantiales y lluvias, hilos de agua, nos nutren... | |
Rápidas manos frías retiran una a una las vendas de la sombra. Abro los ojos todavía estoy vivo en el centro... | |
El presente es perpetuo Los montes son de hueso y son de nieve están aquí desde el principio El viento acaba de nacer sin edad como la luz y como el polvo Molino de sonidos el bazar tornasolea timbres motores radios el trote pétreo de los asnos opacos cantos y quejas enredados ... | |
Esperaba rastreando por la tierra, seduciendo a las rocas con su ensueño mortal. Esperaba pintar de otro color su reja enamorada, pensando ya que nadie más lo esperaría del lado opuesto a su esperanza. Esperaba ver brotar otro arbusto de su semilla calcinada. Combatiendo... | |
Nada hay aquí que se hermane con la piedra De los templos enclavados en la roca viva Cuya edificación comenzaba relata Herodoto El día diez del segundo mes egipcio Cuando las sagradas aguas del Nilo lo inundaban todo De las pirámides orientadas hacia los cuatro Puntos Cardinales ... | |
Tu hermano nació a primera hora Del día más amargo Tú lo veías ya desde la sombra Una fiesta era tu casa Tu madre el descuido mayor La leche invade la boca los pulmones Lloras Claudio Y nadie puede expiar la culpa Del libro inédito: Valle de espejos ... | |
Soledad y quietud! Monte y más monte de verdes tilos, álamos y abetos; grandes peñascos húmedos y escuetos sin raudales, sin cielo ni horizonte. No hay alondra que el rigor afronte del crudo frío en los salvajes setos; y el negro buitre y céfiros inquietos se alejan antes de que el sol ... | |
Ya se alivia el alma mía trémula y amarilla; ya recibe la unción apasionada de tu mano... Y la fría rigidez de mi frente dulcemente entibiada ya se siente... Yo no sé si mi mal indefinido se decolora o se desviste, pero ya no hace ruido. Yo no sé si la luz que todo anega, ... | |
Apagado y rescoldo aroma del profuso jazmín del corredor; siesta cálida en que es pálida la emanación de la flor. Llave del agua que tintinea su gota pertinaz; grifo de cobre, donde a beber la gota de agua disfrazada de monjita se aproxima la torcaz. Siestas dogmáticas de canónigo en el coro; ... | |
He aquí la regla de oro, el secreto del orden: Tener un sitio para cada cosa y tener cada cosa en su sitio. Así arreglé mi casa. Impecable anaquel el de los libros: Un apartado para las novelas, otro para el ensayo y la poesía en todo lo demás. Si abres una alacena huele a espliego y no confundirás ... | |
El cocodrilo avanza presuroso en el espejo lóbrego del río, el tiburón hace brillar su aleta en esa tarde larga, de la que fueron desterradas, por siempre, las estrellas, la luna sucia se destruye en este mar de pronto inmóvil, cuerpo de sal, de fango y de ceniza. Todo lo que recuerdo, lo que consigo... | |
