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25 poemas aleatorios | |
En un archipiélago del océano pacífico existen paquetes turísticos con tu nombre, paraíso para jugar al golf o al tenis, para iniciar a los recién casados: villas Dafoe, comedor Viernes, curiosidades Crusoe. Ahora sólo eres más viejo, Robinson, no tienes que enseñar hablar a nadie; ... | |
Penumbra de órbitas azules trajo mirada de barro, de madera, de humo. Acá, desde la tierra piel amada descubrí los espejos de opuestas diagonales en la geometría dualidad del principio. Verte fue comprenderlo todo; los iniciales reinos del asombro, la noche giratoria danzar medusa ... | |
Como el viento nace del fuego su vuelo atraviesa el firmamento saeta en llamas dominio perfecto de los cielos. En ocasiones su trayecto atraviesa el sendero de los ángeles pero sus alas no se tocan, jamás se tocan. De: Tramontana Poema proporcionado por la autora | |
I Has vivido ecos de un cuerpo a cuerpo Con escrituras fulminantes Y quedan en tu espalda Bordes y signos que ningún ciego sabría leer: El uñazo de la luz sobre la piedra irrefutable Mazorcas de lluvia endurecida Desgranadas sobre el más ronco tambor Ceros de agua ... | |
La dejé marcharse sola... y, sin embargo, tenía para evitar mi agonía la piedad de una pistola. ¿Por qué no morir? pensé ¿Por qué no librarme desta tortura? ¿Ya qué me resta después que ella se me fue? Pero el resabio cristiano me insinuó con voces graves: !Pobre necio, tú qué sabes! ... | |
El mundo gime estéril como un hongo. Es la hoja caduca y sin viento en otoño, La uva pisoteada en el lagar del tiempo pródiga en zumos agrios y letales. Es esta rueda isócrona fija entre cuatro cirios, esta nube exprimida y paralítica y esta sangre blancuzca en un tubo de ensayo. ... | |
Era como la superficie cubriéndose de niebla; cristalina en secreto, profunda para sí. Ahí perdura el reflejo incógnito. Era como la brisa desparramada por el viento, en brizna alegre al conocer el mundo. Era húmeda la piel, empapada el alma. Era como la canción de ser sin ser, al convertirse ... | |
Quién es esa sirena de la voz tan doliente, de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna? —Es un rayo de luna que se baña en la fuente, es un rayo de luna... ¿Quién gritando mi nombre la morada recorre? ¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento... | |
En esta hora fluvial hoy no es ayery aún parece muy lejos la mañana Hay un azoro múltiple extrañezade estar aquí de ser en un ahora tan feroz que ni siquiera tiene fecha ¿Son las últimas horas de este ayer o el instante en que se abreotro mañana? Se me ha perdido el mundo ... | |
He visto a Dios, de frente. Recién bajó de su moto-patrulla luego de haber multado a quienes conducían su existencia a una velocidad que se cree peligrosa para el resto del mundo. Usaba el uniforme gris oscuro de ciertos militares de alto rango henchido de galones y esa imponente cruz ... | |
Una tarde con árboles, callada y encendida. Las cosas su silencio llevan como su esquila. Tienen sombra: la aceptan. Tienen nombre: lo olvidan. | |
Sombras del día blanco contra mis ojos. Yo no veo nada sino lo blanco: la hora en blanco, el alma desatada del ansia y de la hora. Blancura de aguas muertas, hora blanca, ceguera de los ojos abiertos. Frota tu pedernal, arde, memoria, contra la hora y la resaca. Memoria, llama... | |
Para qué hablar del guayacán que guarda la fatiga o del tambor de cedro donde el hachero toca A qué nombrar la espuma en la boca del río Lacanjá Espejo de las hojas Cuna de los lagartos Fuente de macabiles con ojos asombrados Quizá si transformara en orquídea esta lengua... | |
Vamos a hablar del Príncipe Cáncer, Señor de los Pulmones, Varón de la Próstata, que se divierte arrojando dardos a los ovarios tersos, a las vaginas mustias, a las ingles multitudinarias. Mi padre tiene el ganglio más hermoso del cáncer en la raíz del cuello... | |
Era también de fuego: sobre el tizón, hirientes, casi diáfanas violetas duras a los ojos, coronadas de oro. De esto era, de esto se construía bajo el humo. También como de alas en asalto; pluviales hojas enjambradas, arboladuras de reloj a vela. Y en vela yo, sumiso y vigilante... | |
También ellas las ágiles palabras Que nunca han sido mías Pero dónde podrían sino a mí decirse También ella me dan lo que no es suyo Pero de quien podrían ser sino de ellas Lo que su paso deja entre mis manos Y nunca fue su bien Como lo que nos da con asombro... | |
Jugaré con las casas de Curazao, pondré el mar a la izquierda y haré más puentes movedizos. ¡Lo que diga el poeta! Estamos en Holanda y en América y es una isla de juguetería, con decretos de Reina y ventanas y puertas de alegría. Con las cuerdas de la lira y los pañuelos... | |
Yo quería hablar de ti al recordarte de un bosque o de una playa, de la arena y el musgo rozando nuestra pie. Me hubiera gustado decir que hicimos sonar un caracol gigante y que el sol caía sobre el mar mientras hacías el amor. Pero ni modos, No se pudo. Yo quería hablar de todas esas cosas . ... | |
Siempre medita el agua del acuario Piensa en el pez salobre y en su vuelo reptantebreves alas de silencio El entrañado en penetrables líquidos pasadizos de azoque en donce hiende su sentencia de tigre su condena a claridad perpetua o ironía de manantiales muertos tras dormidas ... | |
Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Al primer muerto nunca lo olvidamos, aunque muera de rayo, tan aprisa que no alcance la cama ni los óleos. Oigo el bastón que duda en un peldaño, el cuerpo que se afianza en un suspiro, la puerta que se abre, el muerto que entra. De una puerta a morir ... | |
En la pelvis de la noche reposa el poema. La oscuridad es un cuerpo restirado, un cataplasma de tequila donde bebo los componentes de la euforia detonante. Levanto a nivel de la pupila el trompo de la alucinación, octaedro de imágenes ficticias contoneándose sobre la barra. ... | |
Los frescos de Botticelli arrancados a la Villa de Lemmi, la Victoria de Samotracia, con las alas unidas por alambres y una estaca de acero entre las nalgas: trofeos de guerra, pasto para la codicia de los reyes. El saqueo. Ticiano, el Veronés, el Bosco, el sarcófago asirio, las urnas de granito ... | |
A tientas, me adentro. Pasillos, puertas que dan a un cuarto de hotel, a una intersección, a un páramo urbano. Y entre el bostezo y el abandono, tú, intacto, verdor sitiado por tanta muerte, jardín revisto esta noche. Sueños insensatos y lúcidos, geometría... | |
Tenía una alberca regular, cinco o seis canchas de tenis, una cafetería que daba a un poco de jardín, luego un frontón y un gran salón de baile. No era gran cosa, su mejor época debió de ser, por los cincuenta o los sesenta, mi padre se hizo socio cuando ya estaba decayendo lentamente, como... | |
Uno vuelve, siempre, a los viejos sitios donde amó la vida. César Icella Esa tristeza lenta del recuerdo se nos va desdoblando por la cara. Y en lugar de los ojos se humedecen dos profundas hogueras en donde alguna vez frotamos nuestras manos con las de un ser querido. ... | |
