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25 poemas aleatorios | |
Porque la palabra tiene la capacidad del recuerdo porque he buscado justificaciones al silencio cuando tenía la pupila del corazón insomne. Porque los transeúntes tenían tu misma mirada triste, Hago de este oficio, Incitación al verso en noche de febrero incomprensible, ... | |
Mis paginitas, ángel de mi guarda, fe de las niñeras antiquísimas, no pueden, no hacen peso en la balanza contra el horror tan denso de este mundo. Cuántos desastres ya he sobrevivido, cuántos amigos muertos, cuánto dolor en las noches profundas de la tortura. Y yo qué hago y yo ... | |
Respeto al vino: ha esperado su momento sin angustia. Respeto su reposo en el pausado tiempo de bodega. Respeto su apego a la delicia, su paciencia a lo oscuro, su paso por las venas de un roble que pervive. Respeto su color intenso, su cascada de líquidos rubíes. Respeto... | |
Día del esplendor y la abundancia. La cosecha me pesa sobre la falda. Abrid puertas, amigos, y ventanas convidando las gentes a mi casa. Dad a todos el pan, la posada. No ahuyentéis las palomas si bajan. | |
No podemos abandonarnos, nos aburrimos mucho juntos, tenemos la misma edad, gustos semejantes, opiniones diversas por sistema. Muchas horas, juntos, apenas nos oíamos respirar rumiando la misma paradoja o a veces nos arrebatábamos la propia nota inexpresada de la misma canción. ... | |
¿Te acuerdas de la tarde en que vieron mis ojos de la vida profunda el alma de cristal?... Yo amaba solamente los crepúsculos rojos, las nubes y los campos, la ribera y el mar... Mis ojos eran hechos para formas sensibles; me embriagaba la línea, adoraba el color; apartaba mi espíritu ... | |
Tardes de beatitud en que hasta el libro se olvida porque el alma está diluida en un vaso de quietud. Tardes en que están dormidos todos los ruidos. Las tardes en que parece que están como anestesiadas todas las flores del huerto, y en que la sombra parece más sombría, ... | |
Mi madre me contó que yo lloré en su vientre. A ella le dijeron: tendrá suerte. Alguien me habló todos los días de mi vida... | |
A José Bianco Sobre el tablero de la plaza se demoran las últimas estrellas. Torres de luz y alfiles afilados cercan las monarquías espectrales. ¡Vano ajedrez, ayer combate de ángeles! Fulgor de agua estancada donde flotan pequeñas alegrías ya verdosas, la manzana podrida de un deseo, ... | |
Es el arco que encierra y que sostiene la imagen: la plenitud del mar. Luz de insaciada transparencia. Bajo la tierra se entreteje la historia: aguas que engendran sus recintos. Bullir de peces Ecos que dejan su opacidad, briznas, rastros que emergen. ... | |
Cuando nos hayamos contemplado la melancolía será flor en los puños mirada que pierde origen de primera mano para explicar este dolor. Nos hemos dejado facilidad de ojos al cielo sin entender que la verdadera inocencia sería terminar aquí la vida. ... | |
Los halcones son águilas domesticables Son perros de aquellos lobos Son bestias s de una cruenta servidumbre Viven para la muerte Su vocación es dar la muerte Son los preservadores de la muerte y la inmovilidad Los halcones verdugos policías Con su... | |
Siéntate ahí, sobre esa piedra, la más blanca, a la entrada de la casa en ruinas. Abre las piernas. Así. Ahora sube la izquierda al escalón, el menos claro, y permite al rebozo acomodarse en la rodilla. ¿Te quitaste el cinturón de castidad como te lo pedí? Sonríe sin mirar a la cámara... | |
Es una inmensa hoja de biombo de cielo y no hay luna en el parque, se ha borrado el tenaz colorido de mi prado que hermana su negror al desconsuelo. En esta noche el musgo es terciopelo y es tan grande el silencio y tan helado que los búhos han olvidado y tienen miedo de lanzarse al vuelo ... | |
Los pájaros que en sus nidos mueren, ¿a dónde se van? ¿Y en qué lugar escondidos están, muertos o dormidos, los besos que no se dan? Nacen, y al punto traviesos hallar la salida quieren; ¡pero como nacen presos, se enferman pronto mis besos y, apenas nacen, se mueren! En vano con raudo ... | |
En la noche del cuerpo se preparan los alimentos de Dios, la cena carmesí de los esclavos, el místico bocado de los turbios amantes- sudor, lágrimas, mierda- el humus lento, el óvalo marchito, el resto náufrago del visionario, el regalo sedente que se posa en la tierra- ... | |
Estás en mí, como latido ardiente, en mis redes de nervios temblorosos, en mis vetas de instintos borrascosos, en los mares de insomnios de mi frente. Estás fuera de mí, como corriente de voces imprecisas, de sollozos, de filos de secretos tenebrosos. de roces de caricia inexistente. Me cubres ... | |
Este que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores, con falsos silogismos de colores es cauteloso engaño del sentido; éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores, y venciendo del tiempo los rigores triunfar de la vejez y del olvido, ... | |
Al menos aquí en medio del desamparo tuve un testigo: me tuve a mí mismo sin ser la marioneta colgada de una historia, ni la parafernalia literaria entre concursos y limosnas. (De: Reincidencias) | |
El rostro dúctil de la niña, la sonrisa etérea de la niña, la cadera ansiosa de la niña, el rotundo bramido de las piernas de la niña. Retumba la ternura transparente en esta niña, el Amor transfigura el semblante complacido de la niña, la turbación retrocede ante el vigor minucioso de la niña. ... | |
A José Gorostiza Un mar ondulante y sórdido es llama de un naufragio. Tu fotografía instantánea queda atrás entre el infinito polvo que flota a través de la ventana. En el aire una barca rema hacia la arena de tus versos. Tu costilla se hace costa y tus ojos se vuelven pequeños oasis melancólicos. ... | |
Quién es esa sirena de la voz tan doliente, de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna? —Es un rayo de luna que se baña en la fuente, es un rayo de luna... ¿Quién gritando mi nombre la morada recorre? ¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento... | |
El vandalismo literario y la casa de las palabras: poca cosa para los que viven solos o a la intemperie, donde son presa fácil de la lluvia, pero nunca más de sus colegas. (De: Reincidencias) | |
Olga Lucía, su mirada, Es una puerta entreabierta al final del pasillo Y un espejo. Dentro, la imagen de una niña que duerme En posición fetal. La misma niña que desde la ventana del miedo Inventa estrellas de diversos colores Y cae la noche más triste. ... | |
Inserto en soledad de palabra vertida que apenas hiriera el silencio, siento la voz del sueño con su descenso casi imperceptible y sus labios de hielo, mas no el letal dolor que de mí nace, ni la perenne dicha del misterio aclarado más allá de las cosas, del último verano de la sangre que en su final ... | |
