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25 poemas aleatorios

 

   El oficio del río

   Eduardo Langagne

primeros versos

Es oficio del río descifrar el secreto del agua. A los hombres del mundo, las mujeres, los niños, corresponde también descifrar el oficio del río. Como un río nacemos, sorteamos peligros, nuestro cauce se ensancha. Otras aguas nos hacen crecer: manantiales y lluvias, hilos de agua, nos nutren...

 

   Jarcia

   Jaime García Terrés

primeros versos

Acomodo mis penas como puedo, porque voy de prisa. Las pongo en mis bolsillos o las escondo tontamente debajo de la piel y adentro de los huesos; algunas, unas cuantas quedan desparramadas en la sangre, súbitas furias al garete, coloradas. Todo por no tener un sitio para cada...

 

   Piel de no verte

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

¿Hasta dónde la tinta escribe un verso? Letras de tinta borro Vino tinto en la piel Piel de no verte Piel a piel la distancia Tinta el papel de rojo ocre Y cobre ausente Está tinto el amor Voy a beberte. San Cristóbal de las Casas, 1994. ...

 

   Para entonces

   Manuel Gutiérrez Nájera

primeros versos

Quiero morir cuando decline al día, en alta mar y con la cara al cielo; donde parezca sueño la agonía, y el alma, un ave que remonta el vuelo. No escuchar en los últimos instantes, ya con el cielo y con el mar a solas, más voces ni plegarias sollozantes que el majestuoso tumbo de las ...

 

   In limine

   Fabio Morábito

primeros versos

Por el perdón del mar nacen todas las playas sin razón y sin orden, una cada cien mares. Yo nací en una playa de África, mis padres me llevaron al norte, a una ciudad febril, hoy vivo en las montañas, me acostumbré a la altura y no escribo en mi lengua, en ciertos días del año me dan vértigos ...

 

   El río

   Manuel José Othón

primeros versos

Triscad, oh linfas, con la grácil onda, gorgoritas, alzad vuestras canciones. y vosotros, parleros borbollones, dialogad con el viento y con la fronda. Chorro garrulador, sobre la honda cóncava quiebra, rómpete en jirones y estrella contra riscos y peñones tus diamantes y perlas de Golconda. Soy ...

 

   Mural sin tregua

   Carmen Alardín

primeros versos

Me duele verte vivir sentir el río de tu cuerpo lleno de barcos y arrecifes. Me duele ver que te desangras lejos de la virtud de los geranios, lejos de las encinas que todavía no plantamos. Me duele verte encender las luces de Bengala sólo para alumbrar los siete mares y sentir cómo organizas ...

 

   Un año más

   Salvador Novo

primeros versos

Un año más sus pasos apresura; un año más nos une y nos separa; un año más su término declara y un año más sus límites augura. Un año más diluye su amargura; un año más sus dones nos depara; un año más, que con justicia avara meció una cuna, abrió una sepultura. ...

 

   Onix

   José Juan Tablada

primeros versos

Torvo fraile del templo solitario que al fulgor nocturno lampadario o a la pálida luz de las auroras desgranas de tus culpas el rosario... ¡Yo quisiera llorar como tú lloras! Porque la fe en mi pecho solitario se extinguió, como el turbio lampadario entre la roja luz de las auroras, y mi vida es un fúnebre ...

 

   El sabio

   Poesía náhuatl

primeros versos

El sabio: una luz, una tea, una gruesa tea que no ahuma. Un espejo horadado, un espejo agujereado por ambos lados. Suya es la tinta negra y roja, de él son los códices, de él son los libros de pinturas. El mismo es escritura y sabiduría. Es camino, guía veraz para otros. ...

 

   Amo esta forma moviente...

   Homero Aridjis

primeros versos

Amo esta forma moviente este universo este cuerpo del cuerpo por su corazón rojo santuario la intensidad no cesa el infinito quema en llama blanca el amor cierra sus ojos y los astros se encienden como ciervos que saben la dirección del viento amo esta corporeidad...

 

   Piedra nativa

   Octavio Paz

primeros versos

La luz devasta las alturas Manadas de imperios en derrota El ojo retrocede cercado de reflejos Países vastos como el insomnio Pedregales de hueso Otoño sin confines Alza la sed sus invisibles surtidores Un último pirú predica en el desierto Cierra los ojos y oye cantar...

 

   Sobre el amor

   Coral Bracho

primeros versos

Encendido en los boscajes del tiempo, el amor es deleitada sustancia. Abre con hociquillo de marmota, senderos y senderos inextricables. Es el camino de vuelta de los muertos, el lugar luminoso donde suelen resplandecer. Como zafiros bajo la arena hacen su playa, ...

 

   Los he visto en el cine...

   Jaime Sabines

primeros versos

Los he visto en el cine, frente a los teatros, en los tranvías y en los parques, los dedos y los ojos apretados. Las muchachas ofrecen en las salas oscuras sus senos a las manos y abren la boca a la caricia húmeda y separan los muslos para invisibles sátiros...

 

   Épica

   José Carlos Becerra

primeros versos

Me duele esta ciudad, me duele esta ciudad cuyo progreso se me viene encima como un muerto invencible, como las espaldas de la eternidad dormida sobre cada una de mis preguntas. Me duelen todos ustedes que tienen por hombro izquierdo una lágrima, ese llanto es una ...

 

   Siameses

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Me llamo Tim y odio a Jim, mi hermano gemelo —y algo más, ya que nacimos unidos por una membrana flexible que otorga libertad de movimiento (hasta cierto punto). Imposible cortarla pues la escisión acabaría de golpe con nuestras vidas. Tenemos dos cabezas...

 

   Horas altas

   José Emilio Pacheco

primeros versos

En esta hora fluvial hoy no es ayery aún parece muy lejos la mañana Hay un azoro múltiple extrañezade estar aquí de ser en un ahora tan feroz que ni siquiera tiene fecha ¿Son las últimas horas de este ayer o el instante en que se abreotro mañana? Se me ha perdido el mundo ...

 

   La noche

   Adriana Díaz Enciso

primeros versos

La noche rompe la piel delgada que me envuelve Es mi desnudez entonces absoluta Si me tocas no voy a abrir los ojos No voy a abrir jamás los labios por no dejar que escape el beso por no dejar que la noche se diluya Guardo tus manos dentro de mi cuerpo Guardo una caricia oscura ...

 

   Me encanta Dios

   Jaime Sabines

primeros versos

Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos...

 

   Pero el agua recorre los cristales…

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Pero el agua recorre los cristales musgosamente. Ignora que se altera lejos del sueño todo lo existente. Y el reposo del fuego es tomar forma con su pleno poder de transformarse. Fuego del aire y soledad del fuego al incendiar el aire que es de fuego. Fuego es el mundo que se extingue...

 

   Cuando tengas ganas de morirte

   Jaime Sabines

primeros versos

Cuando tengas ganas de morirte esconde la cabeza bajo la almohada y cuenta cuatro mil borregos. Quédate dos días sin comer y veras que hermosa es la vida: carne, frijoles, pan. Quédate sin mujer: verás. Cuando tengas ganas de morirte no alborotes tanto...

 

   La droga

   Jaime Sabines

primeros versos

Si ya no puedes regresar a tu orilla izquierda, déjate llevar a donde sea. Sería bueno olvidarse del brocal del pozo y aventurarse en el río subterráneo. El día de ayer se ha ido y el que tú fuiste ayer. No trates de levantar del polvo ese amor, porque sólo levantarás jirones y sombras. Enséñale...

 

   Metamorfosis

   Luis G. Urbina

primeros versos

Era un cautivo beso enamorado de una mano de nieve que tenía la apariencia de un lirio desmayado y el palpitar de una ave en agonía. Y sucedió que un día, aquella mano suave de palidez de cirio, de languidez de lirio, de palpitar de ave, se acercó tanto a la prisión del beso, que ya no pudo más ...

 

   Tu nombre

   Jaime Sabines

primeros versos

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado...

 

   Amor

   Antonio Plaza

primeros versos

¿Por qué si tus ojos miro me miras tú con enojos, cuando por ellos deliro, y a la luz del cielo admiro en el éter de tus ojos? Cansado de padecer y cansado de cansarte, y queriendo sin querer, finjo amor a otra mujer con la ilusión de olvidarte. No es mi estrella tan odiosa: que en fugaces amoríos, ...