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25 poemas aleatorios

 

   Al lector

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

Aquí están los rencores. Los escribí pensando en ti. Creí por un momento que eran flores que amanecían en abril. Pero al poner la mano me han herido, ¡puta, si me han herido!, me han lastimado hasta sangrar, hasta aullar de dolor, hasta quejarme inmensamente en la noche del lobo ...

 

   Cuando nos hayamos contemplado...

   Julio Arturo Vargas

primeros versos

Cuando nos hayamos contemplado la melancolía será flor en los puños mirada que pierde origen de primera mano para explicar este dolor. Nos hemos dejado facilidad de ojos al cielo sin entender que la verdadera inocencia sería terminar aquí la vida. ...

 

   Resurjo entre los pétalos finales de la hoguera...

   Román Luján

primeros versos

RESURJO ENTRE LOS pétalos finales de la hoguera libre de resolanas y brazos de planta carnívora al tobillo Al incorporarme veo una ráfaga: las fénix que huyen en parvada del azogue dejando tras de sí fragmentos de sol pulverizado y un grito virginal...

 

   Nocturno mar

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Ni tu silencio, duro cristal de roca, ni el frío de la mano queme tiendes, ni tus palabras secas, sin tiempo ni color, ni mi nombre, ni siquiera mi nombre que dictas como cifra desnuda de sentido; ni la herida profunda, ni la sangre que mana de sus labios, palpitante, ni la distancia cada vez más fría ...

 

   Tus ojos

   Octavio Paz

primeros versos

Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima, silencio que habla, tempestades sin viento, mar sin olas, pájaros presos, doradas fieras adormecidas, topacios impíos como la verdad, otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros ...

 

   En que descubre digna estirpe a un borracho linajudo

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Porque tu sangre se sepa, cuentas a todos, Alfeo, que eres de Reyes. Yo creo que eres de muy buena cepa; y que, pues a cuentos topas con esos Reyes enfadas, que, más que Reyes de Espadas, debieron de ser de Copas.

 

   Paraíso del aire

   Bernardo Ortiz de Montellano

primeros versos

Paraíso del aire congelado, muerte de cielo y tierra celadores. ¿De qué color los ojos? Los colores. más por su vibración que por su grado. Y más por la mirada miradores que por la luz los ojos que he soñado cuerpo que flota sin pesar, velado en un clima de puros impudores. ¿Es la sonrisa, paladar ...

 

   De Lidia

   Enrique Fernández Granados

primeros versos

Gimes, y en vano a la cerrada puerta llamas de Cloe, que al divino ruego de amor nunca ha cedido. Duerme, y no la despierta ni el más vehemente ruego, ni el más hondo gemido. Vete: cual Cloe fría está la noche; y en la niebla bruna, ya su disco de plata tiende a ocultar la luna. ...

 

   Modesto desahogo

   Tomás Segovia

primeros versos

Estoy más triste que un zapato ahogado estoy más triste que el polvo bajo los petates estoy más triste que el sudor de los enfermos estoy triste como un niño de visita como una puta desmaquillada como el primer autobús al alba como los calzoncillos de los notarios triste triste triste ...

 

   De amor y de discreción

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Este amoroso tormento que en mi corazón se ve, sé que lo siento, y no sé la causa porque lo siento. Siento una grave agonía por lograr un devaneo, que empieza como deseo y para en melancolía. Y cuando con más terneza mi infeliz estado lloro, sé que estoy triste e ignoro la causa ...

 

   De sus ojos ornados de arenas vítreas

   Coral Bracho

primeros versos

Desde la exhalación de estos peces de mármol; desde la suavidad sedosa de sus cantos, de sus ojos ornados de arenas vítreas, la quietud de los templos y los jardines (en sus sombras de acanto, en las piedras que tocan y reblandecen) han abierto sus lechos, han fundado sus cauces bajo ...

 

   Entre la espuma, sal en mi lengua, gota en mi cuello (II)

   Jaime Reyes

primeros versos

De entonces te conozco, raís del insomnio, agua detenida: de entonces es que sé lo que me dejaste y ya no ignoro lo que fui. Porque amo en ti lo que tienes de mí y de ti y de los demás y esto no lo guardas ni lo tiras. Ahora puedes decirtme cuándo callar, cuándo taparme los ojos y no dormir, ...

 

   Carta de vuelo

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

Peregrino de las horas tenues bajo la piel del tiempo no olvides recordar lo que has perdido: la dirección del agua el asombro mortal de los hechizos En las capas superiores de la esfera más allá del fin del horizonte luminosas huellasaljofarados caucesdibujados por el paso de los sueños. ...

 

   Ustica

   Octavio Paz

primeros versos

Los sucesivos soles del verano, la sucesión del sol y sus veranos, todos los soles, el solo, el sol de soles, hecho ya hueso terco y leonado, cerrazón de materia enfriada. Puño de piedra, piña de lava, osario, no tierra. isla tampoco, peña despeñada, duro durazno, gota de sol petrificada. ...

 

   Anacusia

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Escribía sobre el amor, ¡Como si no tuviera otras que decir, más importantes! Sobre cosas que pasan, sobre miasmas de siempre, acerca de pólipos y amibas, y eso sobre el amor . Caía sobre de ello, sobre de ellas tres, hembras de mi alquimia. Escribía sobre ti, yo mismo y otra. ...

 

   Nada hostiga al papel esta mañana...

   Román Luján

primeros versos

NADA HOSTIGA AL papel esta mañana No hay un gris melodramático ni demasiado frío ni ganas de salir Pero tus manos Las puertas del armario enronquecieron Cepillo violinista la hilera de incisivos Aún noviembre Reniego cinco veces de camisa Un manojo plátanos Tu ausencia ...

 

   Día del esplendor y la abundancia...

   Rosario Castellanos

primeros versos

Día del esplendor y la abundancia. La cosecha me pesa sobre la falda. Abrid puertas, amigos, y ventanas convidando las gentes a mi casa. Dad a todos el pan, la posada. No ahuyentéis las palomas si bajan.

 

   El molino y llano de Escamela

   José Joaquín Pesado

primeros versos

Tibia en invierno, en el verano fría brota y corre la fuente: en su camino el puente pasa, toca la arquería, y mueve con sus ondas el molino: espumosa desciende, y se desvía después, en curso claro y cristalino copiando a trechos la enramada umbría y el cedro añoso y el gallardo pino. ...

 

   Falsa elegía

   Rosario Castellanos

primeros versos

Compartimos sólo un desastre lento Me veo morir en ti, en otro, en todo Y todavía bostezo o me distraigo Como ante el espectáculo aburrido. Se destejen los días, Las noches se consumen antes de darnos cuenta; Así nos acabamos. Nada es. Nada está. Entre el alzarse y el caer del párpado. ...

 

   Ya verás

   Manuel Acuña

primeros versos

DOLORA (IMITACIÓN) Goza, goza, niña pura, Mientras en la infancia estás; Goza, goza esa ventura Que dura lo que una rosa. -Qué, ¿tan poco es lo que dura? -Ya verás niña graciosa, ya verás. Hoy es un vergel risueño La senda por donde vas; Pero mañana, mi dueño, Verás abrojos en ella. ...

 

   Consejos de un amigo

   Elisa Ramírez Castañeda

primeros versos

Antes de conocerte te adiviné Sedúcelo. Abrázalo apretado y cántale derecho. Relata una sensualidad exuberante y hazle creer que le incumbe su exacto desempeño. Dile que tus ojeras son memoria del harem no tu desvelo, tu edad (menos tu insomnio y sus delirios). Llévalo a una función de media ...

 

   Neblilúnea

   Thelma Nava

primeros versos

I ¿Sabías que una muchacha desnuda canta como una botella que se arroja al mar? ¿Lo sabías? Escúchame cantar como un árbol lacustre en el centro de Neblilúnea. A la orilla de tu sangre, en tu terrestre compañía. Neblilúnea, la ciudad descubierta por nosotros, conoce tu pasado y el mío. ...

 

   Torre de marfil

   Rubén C. Navarro

primeros versos

Perdí tu amor y tu belleza, pasó el encanto juvenil, ¡y me quedé con mi tristeza en esta Torre de Marfil... Guardan el puente dos leones desde su altivo pedestal y la portada seis dragones y una serpiente colosal... Con la templanza de los viejos monjes ascetas, vivo lejos de lo mundano y de ...

 

   Nada comparable a tus manos...

   Frida Kahlo

primeros versos

Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días, eres el espejo de la noche, la luz violenta del relámpago, la humedad de la Tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio, mis yemas tocan tu sangre. Toda mi alegría es sentir...

 

   Epitafio sobre ninguna piedra...

   Octavio Paz

primeros versos

Epitafio sobre ninguna piedra: Mixcoac fue mi pueblo: tres sílabas nocturnas, un antifaz de sombra sobre un rostro solar. Vino Nuestra Señora, la...