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25 poemas aleatorios

 

   Discurso sobre los cangrejos

   José Emilio Pacheco

primeros versos

En la costa se afirma que los cangrejos son animales hechizados y seres incapaces de volverse para mirar sus pasos. De las tercas mareas aprendieron la virtud del repliegue, el ocultarse entre rocas y limo. Caminantes oblicuos, en la tenacidad...

 

   Salamandra

   Octavio Paz

primeros versos

Salamandra (negra armadura viste el fuego) calorífero de combustión lenta entre las fauces de la chimenea -o mármol o ladrillo- tortuga estática o agazapado guerrero japonés y una u otro -el martirio es reposo- impasible en la tortura Salamandra nombre antiguo del fuego ...

 

   La perfumista

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Urna de otras reliquias ante la babilonia de cristal de los estantes olisca el seco olor del palisandro, la resina de estoraque (Venus) o el aroma lunar de la alhucema. En las alturas habitadas por el polvo ubica, con orientación de pájaro, los sitios migratorios de los frascos: el ámbar...

 

   La casa de Doña Juana Nepomucena

   Francisco González Léon

primeros versos

El huerto umbroso, y aquel rosal que se alcanzaba, desde la sala de la casita a divisar. La viejecita que allí vivía; la viejecita que me contaba mientras bordaba, mientras tejía, vidas de santos, raros portentos, y tantos cuentos de encantamientos y brujería. Y las toronjas junto a las rosas: ...

 

   Magnífica confusión

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Después de las doce aún está mi noche de ahora también el ayer Hablo a dos tiempos de planes y recuerdos con mi reloj personal el que se aleja de la reglamentaria medición y escribe poemas en mi almohada La confusión magnífica transforma cuentos reales ...

 

   Canción

   Víctor Sandoval

primeros versos

He sembrado mi nombre en la tierra dorada donde habitan tus besos y canta la esperanza. Mujer de dulces frutos, caída y levantada una y mil veces más por mi amor sin mañana. He sembrado en tu vientre mi infinita nostalgia, y mis sueños perdidos, para que en tus entrañas sientas ...

 

   La manía del viento

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

De nada sirve volarrodeado de puro aire Es mejor remontar las alas entre la negra tierra Entre el risco metálico En lo profundo del silencio Volar ahí a brazada molida con lo pétreo Habría que luchar con el polvo desde su origen de polvo con su condición de roca en desgaste ...

 

   Mirando a la Gioconda

   Rosario Castellanos

primeros versos

¿Te ríes de mi? Haces bien. Si yo fuera Sor Juana o la Malinche o, para no salirse del folklore, alguna encarnación de la Güera Rodríguez (como ves, los extremos, igual que Gide, me tocan) me verías, quizá, como se ve al espécimen representativo de algún sector social de un país ...

 

   En el interior del cielo

   Nezahualcóyotl

primeros versos

Sólo allá en el interior del cielo tú inventas tu palabra, dador de la vida. ¿Qué determinarás? ¿Tendrás fastidio aquí? ¿Ocultarás tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué determinarás? Nadie puede ser amigo del dador de la vida. Amigos, águilas, tigres, ¿a dónde en verdad iremos? ...

 

   Hoy hace un año...

   Carlos Pellicer

primeros versos

Hoy hace un año, Junio, que nos viste, desconocidos, juntos, un instante. Llévame a ese momento de diamante que tú en un año has vuelto perla triste. Álzame hasta la nube que ya existe, líbrame de las nubes, adelante. Haz que la nube sea el buen instante que hoy cumple...

 

   He llegado aquí

   Nezahualcóyotl

primeros versos

He llegado aquí, soy Yoyontzin. Sólo busco las flores, sobre la tierra he venido a cortarlas. Aquí corto ya las flores preciosas, para mí corto aquellas de la amistad: son ellas tu ser, ¡oh príncipe!, yo soy Nezahualcóyotl, el señor Yoyontzin. Ya busco presuroso mi canto verdadero, y así también busco ...

 

   Crepúsculos de la ciudad (V)

   Octavio Paz

primeros versos

Fluye el tiempo inmortal y en su latido sólo palpita estéril insistencia, sorda avidez de nada, indiferencia, pulso de arena, azogue sin sentido. Hechos ya tiempo muerto y exprimido yacen la edad, el sueño y la inocencia, puñado de aridez en mi conciencia, vana cifra del hombre y su gemido. ...

 

   Álbum de zoología

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Mirad al tigre Su tibia pose de vanidad satisfecha Dormido en sus laureles / gato persa de algún dios sanguinario Y esas rayas / que encorsetan su fama Allí echadito como estatua erigida a la soberbia un tigre de papel / un desdentado tigre de un (álbum de niñez Ociosa...

 

   Himno de los bosques

   Manuel José Othón

primeros versos

I En este sosegado apartamiento lejos de cortesanas ambiciones, libre curso dejando al pensamiento, quiero escuchar suspiros y canciones. ¡El himno de los bosques! Lo acompaña con su apacible susurrar el viento, el coro de las aves con su acento, con su rumor eterno la montaña. El torrente caudal ...

 

   A su retrato ( Soneto CXLV )

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Este que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores, con falsos silogismos de colores es cauteloso engaño del sentido; éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores, y venciendo del tiempo los rigores triunfar de la vejez y del olvido, ...

 

   Las aves ven

   Coral Bracho

primeros versos

Es el arco que encierra y que sostiene la imagen: la plenitud del mar. Luz de insaciada transparencia. Bajo la tierra se entreteje la historia: aguas que engendran sus recintos. Bullir de peces Ecos que dejan su opacidad, briznas, rastros que emergen. ...

 

   Triunfo de la carne derrota de la piedra

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

Piedra imán, piedra falsa, Piedra cerrada a piedra y lodo; En mi mortero cede tu cohesión, Ahí te ablandas, te vuelves río de harina, Denso vapor que fumo en la mañana. Piedra obstinada: Una dureza más firme que la tuya prevalece: Voluntad se llama. Amor enfermo...

 

   Alabando su manera de hacerlo

   Gabriel Zaid

primeros versos

¡Qué bien se hace contigo, vida mía! Muchas mujeres lo hacen bien pero ninguna como tú. La Sulanita, en la gloria, se asoma a verte hacerlo. Y yo le digo que no, que nos deje, que ya lo escribiré. Pero si lo escribiese te velverías legendaria. Y no creo en la poesía ...

 

   Consejo poético

   Alfonso Reyes

primeros versos

La cifra propongo; y ya casi tengo el artificio, cuando se abre el precipicio de la palabra vulgar. Las sirtes del bien y el mal, la torpe melancolía, toda la guardarropía de la vida personal, aléjalas, si procuras atrapar las formas puras. ¿La emoción? Pídela al número que mueve y gobierna...

 

   El silencio

   José Emilio Pacheco

primeros versos

La silenciosa noche. Aquí en el bosque no distingo rumores, no, de ninguna especie. Los gusanos trabajan. Los pájaros de presa hacen lo suyo (seguramente). Pero no escucho nada. Sólo el silencio que da miedo. Tan raro, tan raro, tan escaso se ha vuelto en este mundo ...

 

   El relámpago y el mar (IV) Dios, agazapado...

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Dios, agazapado en el accidente nómada del juego, se disuelve mudo y huraño en su profana contingencia, ronda los escondrijos matemáticos y asalta el rezo como un puro duende legendario que ríe sin respuesta, un anacoreta menor de los desvelos en el vértigo de los químicos ...

 

   Temporal

   Octavio Paz

primeros versos

En la montaña negra el torrente delira en voz alta A esta misma hora tú avanzas entre precipicios por tu cuerpo dormido El viento lucha a obscuras con tu sueño maraña verde y blanca encina niña encina milenaria el viento te descuaja y te arrastra y te arrasa abre tu pensamiento y lo dispersa ...

 

   Ebriedad de Dios (I)

   Luis Armenta Malpica

primeros versos

Uno vuelve, siempre, a los viejos sitios donde amó la vida. César Icella Esa tristeza lenta del recuerdo se nos va desdoblando por la cara. Y en lugar de los ojos se humedecen dos profundas hogueras en donde alguna vez frotamos nuestras manos con las de un ser querido. ...

 

   Amor

   Rosario Castellanos

primeros versos

Sólo la voz, la piel, la superficie Pulida de las cosas. Basta. No quiere más la oreja, que su cuenco Rebalsaría y la mano ya no alcanza A tocar más allá. Distraída, resbala, acariciando Y lentamente sabe del contorno. Se retira saciada Sin advertir el ulular inútil De la cautividad de las entrañas ...

 

   Mientras los niños crecen y las horas nos hablan...

   Jaime Sabines

primeros versos

Mientras los niños crecen y las horas nos hablan tú, subterráneamente, lentamente, te apagas. Lumbre enterrada y sola, pabilo de la sombra, veta de horror...