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25 poemas aleatorios | |
Feliciano me adora y le aborrezco; Lisardo me aborrece y yo le adoro; por quien no me apetece ingrato, lloro, y al que me llora tierno, no apetezco: a quien más me desdora, el alma ofrezco; a quien me ofrece víctimas, desdoro; desprecio al que enriquece mi decoro y al que le hace ... | |
Creo que estuvo en la tierra algunos años. Creo que yo también estuve en la tierra. ¿Cuál es esa frontera?, ¿qué es lo que ahora nos separa?, ¿nos separa realmente? A veces creo escucharla: tú eres el fantasma, tú la... | |
A Felipe Granados Hay algo en tu poema que me hace leerlo antes de dormir repetirlo al cruzar los parques y soltarlo por el mundo cuando llueve cuando llueve consuela a los enfermos de melancolía los enamorados suplican por sus versos húmedos y los perros lo olfatean ... | |
Me Gusta Beber Dignamente Acompañado Es decir Solo Y Mi alma | |
Ciudad antropófaga ¿por qué caminas en nosotros y te mueves como una bestia que la sombra confunde? Te desperezas en todos los habitantes que te identifican en esa cierta debilidad por el otoño, hábilmente disimulada. Nada puedes hacer cuando te derriban el último sueño... | |
La vida huyó en el lamento de no tenernos imposibilidad que me aventuró a otras tierras y a ti a otro cielo. La piel se nos fue transparentando Dejaste hijos que contarían que el abuelo en vez de ojostenía mordidas de noche Yo me enredé en papelesde tonalidades blancas que olía ... | |
la vida es buena andando descalzos y en calzones en nuestra casa de tres piezas el sol desafinando en nuestro patio tres cuerpos mojados una manguera vieja y un patito de hule en la bañera la vida es buena cuando dejamos abiertas las puertas para mirarnos para entonar a coro ... | |
Se deslizaba por las galerías. No la vi. Llegué tarde, como todos, y alcancé nada más la lentitud púrpura de la cauda; la atmósfera vibrante de aria recién cantada. Ella no. Y era más que plenitud su ausencia y era más que esponsales y era más que semilla en que madura el tiempo: . ... | |
En la amorosa noche me aflijo. Le piedo su secreto, mi secreto, la interrogo en mi sangre largamente. Ella no responde y hace como mi madre, que me cierra los ojos sin oírme... | |
Mísera flor!, te arrancará el destino de mi doliente y cariñoso seno, y el mundo cruzarás, de azares lleno, en alas de estruendoso remolino; o tal vez hallarás en el camino otro sol y otro campo más ameno, y halagada del céfiro sereno ostentarás tu encanto... | |
Pasaré la noche con el inmenso desiertoque hay en mí y el estar contigo. I Hay una extensión cercada por el cielo, una inmensa planicie descubierta por la luna, un campo de flores pálidas sitiadas por su propio perfume, una casa en el bosque de los grandes abetos de la noche, ... | |
Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza! ¡Qué rubios cabellos de trigo garzul! ¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul... Pasó con su madre. Volvió la cabeza: ¡me clavó muy hondo su mirada azul! Quedé como en éxtasis... Con febril ... | |
Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre tuya y mía corre al alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche ni de día. ... | |
Muerde la perra cuando estoy dormido; rasca, rompe, excava haciendo de su hocico una lanza, para destruirme. Pero hallará otra perra dentro que gime y cava hace veinte años. (Selección: Juan Domingo Argüelles) | |
Para Laura Orozco y Fernando Solana Todo. Te empujo el palabrerío que me hace el cuerpo, te soplo la lengua que te gritas. Hela ahí habla verriondade boca en boca. Él la habla, hablija de ella deshablada en la quemadura queda del aire, su duna adelia su puente adunco, ... | |
I Como la cera blanda, consumida por una llama pálida, mis días se consumen ardiendo en tu recuerdo. Apenas iluminas el túnel de silencio y el espanto impreciso hacia el que paso a paso voy entrando. Algo vibra en mi ser que aún protesta contra el alud de olvido que arrastra en pos de sí ... | |
Boca del llanto, me llaman tus pupilas negras, me reclaman. Tus labios sin ti me besan. ¡Cómo has podido tener la misma mirada negra con esos ojos que ahora llevas! Sonreíste. ¡Que silencio, qué falta de fiesta! ¡Cómo me puse a buscarte en tu sonrisa, cabeza de ... | |
Ven, aún es tiempo de habitar el paraíso, me dije cuando en el alma crecía tal deseo como un rumor de aves: eran pájaros que no cantaban, batir de alas en desventura. Me acerqué a la luz de la conciencia, no vi nada. Fui entonces a las cavernas interiores ... | |
Pero tú no te reconoces como mía Luces dispersas te saludan como suya Siempre igual en todas partes siempre primero a ti mujeres apagadas A pesar de ciudades y ciudades de rostros y rostros de semejanza y semejanza Lo que tocas me niega Ascensos y descensos no me tienen ... | |
En mi angustia, callada y escondida, sé tú como enfermera bondadosa, cuya mano ideal viene y se posa, llena de suave bálsamo, en la herida. Ríe en mi tedio sepulcral guarida como un rayo de sol en una fosa; perfuma, como un pétalo de rosa, el fango y la impureza de mi vida. Del corazón en el silencio, ... | |
La isla está rodeada por un mar tembloroso que algunos llaman piel. Pero es espuma. Es un mar que prolonga su blancura en el cielo como el halo de las tehuanas y los santos. Es un mar que está siempre en trance de primera comunión. Quién habitara tu veraz incendio rodeado de azucenas ... | |
Los sucesivos soles del verano, la sucesión del sol y sus veranos, todos los soles, el solo, el sol de soles, hecho ya hueso terco y leonado, cerrazón de materia enfriada. Puño de piedra, piña de lava, osario, no tierra. isla tampoco, peña despeñada, duro durazno, gota de sol petrificada. ... | |
Tu hermano nació a primera hora Del día más amargo Tú lo veías ya desde la sombra Una fiesta era tu casa Tu madre el descuido mayor La leche invade la boca los pulmones Lloras Claudio Y nadie puede expiar la culpa Del libro inédito: Valle de espejos ... | |
Eras dos, Robert Schumann, dos gemelos distintos en un solo cerebro verdadero. Uno quería que tu corazón se enterrara dentro de un violín y el otro que se sembrara en una maceta. Uno quería que tu mano derecha se sepultara dentro de un clavicordio y el otro que se guardara ... | |
la llama viva de san juan alumbra noches donde nada tuyo vi. la llama viva de san juan en mi cuartito frío alumbra. es una aurora donde te busqué. un sol caído en gajos o retazos que arden como las pajas del querer. adiós adiós decías llorando cuando la llama viva de san juan aún no ardía. ... | |
