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25 poemas aleatorios | |
¿Hasta dónde la tinta escribe un verso? Letras de tinta borro Vino tinto en la piel Piel de no verte Piel a piel la distancia Tinta el papel de rojo ocre Y cobre ausente Está tinto el amor Voy a beberte. San Cristóbal de las Casas, 1994. ... | |
Acariciando lenta su reposo, la mirada se abre en el paisaje creado por la suma de los tonos que se miran y no se reconocen. Recoge el espesor de cada nube y la frágil sombra levemente instalada por su paso. Serena y suspendida, la luz va convocando lo que toca. Las piedras ... | |
Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos, poco a poco te acabas. Yo te he ido mirando a través de las noches por encima del mármol, en tu pequeña casa. Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas, otro día sin garganta, la piel sobre tu frente agrietándose... | |
En una tierra antigua de olivos y cipreses ha fechado mi amigo su más reciente carta. Lo imagino escribiendo, sentado en una roca a la orilla del mar, tirando piedrecitas sobre el lomo verduzco de las olas. (Si estuviera en un parque tiraría migas a los gorriones, si en un estanque, ... | |
RESURJO ENTRE LOS pétalos finales de la hoguera libre de resolanas y brazos de planta carnívora al tobillo Al incorporarme veo una ráfaga: las fénix que huyen en parvada del azogue dejando tras de sí fragmentos de sol pulverizado y un grito virginal... | |
El día que me quieras tendrá más luz que junio, la noche que me quieras será de plenilunio con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas, y habrá juntas más rosas que en todo el mes de mayo. Las fuentes cristalinas irán por las laderas saltando cantarinas, el día que ... | |
Antes cuando me hablaba de mí misma, decía: Si yo soy lo que soy Y dejo que en mi cuerpo, que en mis años Suceda ese proceso Que la semilla le permite al árbol Y la piedra a la estatua, seré la plenitud. Y acaso era verdad. Una verdad. Pero, ay, amanecía dócil como la hiedra A asirme a una pared ... | |
El dios mira con ojos tenebrosos. Cuídate del discurso de los que quieren reflejar en sus palabras esa sombra. No abras tu corazón a los que se construyen con la mudez intocable del dios una sordera. No ven la claridad que mira esa negrura, no conocen que inclementemente... | |
No volveremos nunca a ver la caída de la estrella en el charco a caminar los desiertos de luna con el Sueño que nos enlazó el ombligo No se verán más lágrimas en el dolor del cementerio que ve partir a los amigos No más el polvo del eucalipto y el ciprés cubriendo el Tercer Mundo con la estela... | |
Va el hombre con su hermano asesinado y el viento no ha perdido la costumbre de modelar el mar. A veces una lágrima le advierte pero no siente ya. Y se va con su hermano asesinado mintiéndole al espejo, y piensa que el tercero que le acosa tan sólo es el recuerdo, y eleva piras falsas ... | |
Calina respiración de la colina. Bajo sus arcos duerme la noche, arden las brasas. Perenigración serpentina: la boca de la gruta, lápida que abre, (abracadabra), la luna. Entro en la alcoba de párpados: los ojos -hamam de los muertos- lavan... | |
Con flores hablas, dentro de ti vive, dentro de ti escribe, inventa el Dador de la vida, el que es Dios. ¡Oh príncipe chichimeca, Nezahualcóyotl! Tlayocoya in ipalnemohua Xochitica on tlatoa mitec on nemia, mitec ya tlacuilohua, tlayocoya, in Ipalnemohua yehua teotl. ... | |
Ya no quiero dormir, no deseo buscar entre los rescoldos de la noche la máscara del día siguiente ni darle tranquilidad a mi espíritu; para mí la paz es ajena, no la conozco, nunca la he visto y no pretendo encontrarla cerrando mis párpados. ¿Qué de bueno puede tener eso de permanecer ... | |
Repta el mar en la calera ramifica en versos desampara medusas en la piel del desierto | |
llueve en la mañana del cielo. la hormiga y la arañita discuten las últimas noticias de mi porvenir. nadie sabe adónde partió el calcetín que rentaba mi buró. adónde mis camisas arrugadas. el aire me borró de tus fotografías. mi paraguas está caído. bajo mi cama el moribundo sol. ... | |
De luz te vi nacer donde la estirpe de un sol de sangre entre las nubes límpido alumbra la voz de las raíces. Si entro en tu sueño me despierto, amanecen las sombras por tu alcoba, en tu nombre se enciende verde el mundo donde estallan luciérnagas de lumbre. ... | |
Compartimos sólo un desastre lento Me veo morir en ti, en otro, en todo Y todavía bostezo o me distraigo Como ante el espectáculo aburrido. Se destejen los días, Las noches se consumen antes de darnos cuenta; Así nos acabamos. Nada es. Nada está. Entre el alzarse y el caer del párpado. ... | |
Amemos, Amado, gocemos Perdámonos en los profundos bosques verdes Vaciémonos el uno en el otro y desprendidos del cuerpo elevemos el alma desnuda a los confines invencibles del deseo. Penetremos los límites vastos que dividen el paraíso y el infierno. Amémonos, ... | |
Loro idéntico al de mi abuela, funambulesca voz de la cocina del corredor y de la azotehuela. No bien el sol ilumina, lanza el loro su grito y su áspera canción con el asombro del gorrión que sólo canta El josefito... De la cocinera se mofa colérico y gutural, y de paso apostrofa ... | |
En la sombra debajo de tierra, donde nunca llegó la mirada, se deslizan en curso infinito silenciosas corrientes de agua. Las primeras, al fin, sorprendidas, por el hierro que rocas taladra, en inmenso penacho de espumas hervorosas y límpidas saltan. Mas las otras, en densa ... | |
Lo sentí; no fue una separación, sino un desgarramiento; quedó atónita el alma, y sin ninguna luz, se durmió en la sombra el pensamiento. Así fue; como un gran golpe de viento en la serenidad del aire. Ufano, en la noche tremenda, llevaba yo en la mano una antorcha con que alumbraba la senda, ... | |
Claudio no vino a mí Ni yo cambié la dirección del tiempo Catorce años después Estamos frente a frente Claudio Y este es el libro que he escrito para ti Hoy dicen comienza la primavera Y la tarde es triste La misma de la hora Cuando dijeron te ahogabas ... | |
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. ... | |
Piedras que inútilmente pule el tiempo. Muro entre dos distancias levantado que nada cubre ya, porque lo cubren la destrucción, la hierba, acaso el viento. Puerta cerrada de un jardín que nunca ha existido o yace entre sus ruinas. Muro de polvo: siglos que se yerguen contra el paso de nadie, bajo... | |
Enorme y sólida pero oscilante, golpeada por el viento pero encadenada, rumor de un millón de hojas contra mi ventana. Motín de árboles, oleaje de sonidos verdinegros. La arboleda, quieta de pronto, es un tejido de ramas y frondas. Hay claros llameantes. Caída en esas... | |
