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25 poemas aleatorios

 

   en los cielos de mi existir...

   Rogelio Guedea

primeros versos

en los cielos de mi existir dejaste de volar. desde mañana no te quise. desde mañana prometí que amor no hiciera heridas o levantara templos de amargura en mí. cárcel eterna era el tuyo amor para mis manos. esas edificadoras. esas que se levantan en pleno vuelo o caen. las que hicieron sembradíos ...

 

   Primera llamada

   Alejandro Aura

primeros versos

He vuelto al bosque de mi penosa adolescencia bajo cuya fronda entonces loca mis penas sacudía para que las llevaran los pájaros a donde se guarda el llanto de los hijos tristes y no, ya no es como antes, ya nada es como era y mis ojos que ahora ven de otra manera —heridos...

 

   Historia

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

¡Ay primavera, primavera suave! Érase una mujer que compartía el humus de la tierra, la armonía, el árbol fácil y el nidal del ave. Érase una mujer como una llave con la que abrir un mundo de alegría, una mujer, fugaz sabiduría, pacífica guerrera, beso en clave. Y érase un hombre así, ...

 

   Ser de intemperie

   Tomás Segovia

primeros versos

¿Qué podrá evocar el Nómada que no sea desnudez y no esté a la intemperie? La fuerza que ha abrazado es tener siempre sus casas recorridas por el viento, su lecho siempre en alta mar, su corazón dis- tante siempre entre lluvias y neblinas. Y sin partidas, en una sucesión ...

 

   La gota de hiel

   Ignacio Rodríguez Galván

primeros versos

¡Jehovah! ¡Jehovah, tu cólera me agobia! ¿Por qué la copa del martirio llenas? Cansado está mi corazón de penas.Basta, basta, Señor. Hierve incendiada por el sol de Cuba mi sangre toda y de cansancio expiro, busco la noche, y en el lecho aspirofuego devorador. ...

 

   Mater dolorosa

   Manuel María Flores

primeros versos

Plegaria Virgen del infortunio, doliente Madre mía, en busca del consuelo me postro ante tu altar. Mi espíritu está triste, mi vida está sombría, pasaron sobre mi alma las olas del pesar. Estoy en desamparo, no tengo quien me acoja; hay horas en mi vida de bárbara aflicción, y solo... siempre solo,, ...

 

   Nadie ha tirado estas hojas...

   Víctor Sandoval

primeros versos

Nadie ha tirado estas hojas, las trae un viento maduro y macizo de fustas y golpes categóricos. Las hojas contradicen a la estación y al día. Si abro la mano duerme en el fondo una moneda. Los hombres, de corazón bicorne y suspirante, son dueños de las contradicciones, de las hojas ...

 

   Espiración

   Octavio Paz

primeros versos

Cielos de fin de mundo. Son las cinco. Sombras blancas: ¿son voces o son pájaros? Contra mi sien, latidos de motores. Tiempo de luz: memoria, torre hendida, pausa vacía entre dos claridades. Todas sus piedras vueltas pensamiento la ciudad se desprende de sí...

 

   Tres de Lorca

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

a Joaquín Vásquez Aguilar. Tardes en que el teléfono pregunta por consabidas náyades arteras . Ramón López Velarde. Te gustaba leer Con voz pausada Aquellos poemas Esos Los preferidos Tres de Lorca Algunos de Vallejo Siempre Miguel Hernández ...

 

   No es nada de tu cuerpo

   Jaime Sabines

primeros versos

No es nada de tu cuerpo, ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca tu boca que es igual que tu sexo , ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima...

 

   El espejo de los enigmas: los monos

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Cuando el mono te clava la mirada estremece pensar si no seremos...

 

   Canto por el hombre que bebía música

   Eduardo Langagne

primeros versos

Ebrio viene el hombre nuestro En sus piernas arrastra el secreto de Dios Tropieza con el aire como un pájaro ciego Las palabras de su lento alcohol las entienden los niños y los árboles Agoniza entre muros de la ciudad ajena bajo el cielo plomizo de un amor extraviado ...

 

   Epitafio para un poeta

   Octavio Paz

primeros versos

Quiso cantar, cantar para olvidar su vida verdadera de mentiras y recordar su mentirosa vida de verdades.

 

   Planto de dársenas (V)

   José Luis Rivas

primeros versos

...Hela aquí con nosotros, noche que entreabre con delicadeza la corola del convólvulo violáceo y las puertas del lupanar. Las rameras son sordas como chacones escurriéndose entre las grietas de la tapia, pero llevan entrañados como canteras un gesto y una belleza de estatua. ...

 

   Lectura crítica

   Maricruz Patiño

primeros versos

Leo: Toda la vida por un minuto de gloria Me pregunto: ¿Valdrá la vida un minuto de gloria? o ¿No será la vida, la gloria sin minutos? o bien ¿Será el minuto la vida o la gloria? quizá ¿La gloria sea tan sólo un minuto de la vida? De: Del mundo y otros cielos. 2004

 

   Sótano

   Tomás Segovia

primeros versos

A esta inmovilidad de ojos atónitos Y postrado lenguaje Que me encadena a estar presente En la ausencia de mí A esta sombría suspensión De mi latir difunto le pregunto Si he morir sin haberme lavado De tanta sucia soledad errática Y qué sol me podrá secar un día De aquellas cavernosas ...

 

   Ante la ausencia

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Divino dueño mío, si al tiempo de partirme tiene mi amante pecho alientos de quejarse, oye mis penas, mira mis males. Aliéntese el dolor, si puede lamentarse, y a la vista de perderte mi corazón exhale llanto a la tierra, quejas al aire. Apenas tus favores quisieron coronarme, dichoso más que ...

 

   Alondras que mueren deslumbradas (I) (El Cazador...)

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

El cazador sabe el truco para apresar a las alondras: Cubre una mediana esfera con espejos y la sostiene de la rama más alta de un árbol. Cuando la luz la toca la esfera es una flor de agujas luminosas y somete la borrosa voluntad, el fuego sutil de las alondras. Entonces ...

 

   Take five

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

Hay un motivo, unas gotas de lluvia un cigarro y un jazz para olvidar las nubes de un cielo que no es mío. El saxofón que trae recuerdos de comidas cubanas con palmeras y brisa, las plantas y las yerbas del trópico las risas de los niños que juegan con granizos que aquí no existen. ...

 

   Qué parte de mi voz se seguirá escuchando...

   Patricia Medina

primeros versos

¿Qué parte de mi voz se seguirá escuchando en aquel bosque cuando vuelva a la urbe? ¿Qué parte de la voz del bosque sonará en el asfalto? ¿Cómo se unen voces tan disímbolas en un ser que deambula por la tierra? ¿Cuál misterio llevamos y traemos entre los elementos? ...

 

   Asalto

   Elsa Cross

primeros versos

hace gira, para todos, las heridas en su tronco. Aimé Césare De noche el paso del lince ruido de hojas en los aserraderos. De noche grito de monos, fulgor cambiante:mimetismos. Bebes en la espesura La fiebre deja en tus labioscáscaras amargas. Un punto fijo. ...

 

   Aire

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

El aire juega a las distancias: acerca el horizonte, echa a volar los árboles y levanta vidrieras entre los ojos y el paisaje. El aire juega a los sonidos: rompe los tragaluces del cielo, y llena con ecos de plata de agua el caracol de los oídos. El aire juega a los colores: tiñe con verde de hojas ...

 

   El Cristo de Temaca (I)

   Alfredo R. Placencia

primeros versos

Hay en la peña de Temaca un Cristo. Yo, que su rara perfección he visto, jurar puedo que lo pintó Dios mismo con su dedo. En vano corre la impiedad maldita y ante el portento la contienda entabla. El Cristo aquel parece que medita y parece que habla. ¡Oh!... ¡Qué Cristo éste que amándome ...

 

   Del origen

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

Tiembla el hielo del sol y la calle se llena con su rojez. El aire se congela y es piedra. En la mitad del día el corazón se agolpa y la sangre levanta su torrente de espuma. Caen, lentas, las nubes calcinadas y comienzan a rodar en la vereda. El mundo aquí es el principio del mundo, ...

 

   Pequeña crónica de la fundación de una ciudad

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

Sobre esta piedra, junto a este árbol retorcido ya harto de la vida ellos fundaron la ciudad. Tal vez vinieron, ellos, tras las cosas; tras las casas vendrían otros, los postreros. Luego vendrían los amores y los primeros nombres de la vida, tenues apenas, inseguros, ...