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25 poemas aleatorios | |
Voy a tu cuerpo, agazapada,cautelosa de la mirada del miedo; verdugo que asesina a golpes de soledad. Fugitiva, arribo a tu blanda estación recorriendo a besos lentos el refugio donde desvalijo caricias que me enmohecían las manos. Hoy libre, para esconder mis rincones en tu calor ... | |
La luz en mi piel se torna oscura en los himnos del verano como fruta de mares Suda bajo el hervor del abrazo del tiempo que sobre mí palpita que no acepta resistencia y me consume El placer de las cerezas pinta la luz para que brote de esta piel lo que ninguno sabe A veces he sido piel ... | |
Yo amaba de mis ojos ese vínculo de aguas que cambiaban el rumbo: del fango a los cristales. Algo andaba de prisa en mi mirada: aquel doble presagio de los niños nombrándose en las cosas por los cuartos baldíos y su pericia en los ríos temblorosos de la carne. ... | |
Esconde la plegaria salvaje de tus ojos, tentaciones en flor. Mas di, muchacha, ¿dónde puedo morar en esta tierra? De blandas latitudes vengo; mi país desconoce los suelos calcinados, el ávido prestigio sobre cada tumba. Por mi cuerpo resbala savia diferente. ¿Amar aquí? ¿Sembrar... | |
Ven mi Juan, y toma asiento en la mejor de tus sillas; siéntate aquí, en mis rodillas, y presta atención a un cuento. Así estás bien, eso es, muy cómodo, muy ufano, pero ten quieta esa mano; vamos, sosiega esos pies. Este era un rey... me maltrata el bigote ese cariño, Este era un rey... vamos niño, ... | |
I Dentro de estos cuatro muros pretendí ocultar mi dicha: Pero el fruto, pero el aire ¿cómo me los guardaría? Hora mejor que pospuse, camino que no elegí, voces que eran para mí, destino que no dispuse; ¡cómo os volvisteis oscuros! ¡qué amargo vuestro sabor cuando nos encerró ... | |
Al montón de polvo que te cobija bajé esta tarde; la sal de la llanura ardía bajo el árido resplandor del silencio y un tifón de soledad golpeaba contra la flor caliza de los cerros. Yo te hablé con esa ternura indómita que rompe dignidades, y me quebré de bruces en la tierra; ... | |
Mis paginitas, ángel de mi guarda, fe de las niñeras antiquísimas, no pueden, no hacen peso en la balanza contra el horror tan denso de este mundo. Cuántos desastres ya he sobrevivido, cuántos amigos muertos, cuánto dolor en las noches profundas de la tortura. Y yo qué hago y yo ... | |
Los espejos no cantan como antaño y el espacio no es más que una lágrima corriendo desde los ojos hasta el sueño cuando nos dan una mala noticia Como cuando se embarca la tristeza en una discusión sin más razón de ser que una súbita parvada de reflejos ... | |
Fue mi libro de texto un amor escolar; fue una muchacha triste, la que llegó a quererme tan hondamente que dejó al pasar por sobre de mi vida, todo su atardecer. Aún de la colegiala traía la manteleta azul de las internas, allá cuando en la escueta sala de dibujo, en la gran sala, ... | |
Tus ojos son azules como el cielo, el cielo es una diáfana mentira, la mentira, una garza que suspira por besar a una estrella a medio vuelo. La estrella es un secreto de tu pelo, tu pelo es una llama que delira, y la llama un espejo en que se mira con la lengua de fuera, un toro en celo. El toro, ... | |
Para Jorge Esquinca El poeta no duerme: viaja por la cuerda del tiempo. El poeta está hecho de memoria: por eso lo deshace el olvido. El poeta no descansa: el tiempo lo desgasta para probar que existe. | |
Después de las doce aún está mi noche de ahora también el ayer Hablo a dos tiempos de planes y recuerdos con mi reloj personal el que se aleja de la reglamentaria medición y escribe poemas en mi almohada La confusión magnífica transforma cuentos reales ... | |
un sauce de cristal, un chopo de agua, un alto surtidor que el viento arquea, un árbol bien plantado mas danzante, un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre:un caminar tranquilo de estrella o primavera sin premura, agua que con los párpados cerrados ... | |
Semejas esculpida en el más fino hielo de cumbre sonrojado al beso del sol, y tienes ánimo travieso, y eres embriagadora como el vino. Y mientras: no imitaste al peregrino que cruza un monte de penoso acceso, y párase a escuchar con embeleso un pájaro que canta en el camino. ... | |
Versión castellana Frente a ti ofrezco mi copal, es para ti. Ofrécelo al padre, es para ti, elévalo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol, es para ti, ofrécelo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol para ti, para ti. Frente a ti hago mi don, de nuevo, para tu felicidad. ... | |
Natalia se metió entre los brazos de su madre y lloró largamente allí con un llanto quedito. Era un llanto aguantado por muchos días, guardado hasta ahora que regresamos a Zenzontla y vio a su madre y comenzó a sentirse con ganas de consuelo. Sin embargo, antes, entre... | |
A esta inmovilidad de ojos atónitos Y postrado lenguaje Que me encadena a estar presente En la ausencia de mí A esta sombría suspensión De mi latir difunto le pregunto Si he morir sin haberme lavado De tanta sucia soledad errática Y qué sol me podrá secar un día De aquellas cavernosas ... | |
En la fertilidad de tus manos inacabables puse anoche a dormitar el sueño más largamente soñado, y ya ves ahora, mano tan abierta, cómo de tus costados, poco a poco, lúcidamente va enraizándose, dando al aire su aromada luz que apenas se irradia. No ráfagas de amor es lo que pide ... | |
La casa va callando lentamente en bostezos se reclina al abrigo de lunas con las risas en silencio Sus muros observan mis pasospor el sueño hago mías las horas de otros en sigilo converso con sus hadas y dragonesbajo llave La penumbra en los muebles advierte ... | |
¿Serás la música mañana o serás simplemente el fugitivo huésped de la canción? ¿Serás el esencial y adormecido lirio de la palabra? ¿El verbo o el aroma que despierta la luz en la ventana clausurada? ¿Serás todos los Lázaros del mundo o lo buscas aún en los pasillos ocultos de la tierra? ... | |
Aquí la selva Larga la soledad con que nos nutre Hora de lentos pies donde el puñal se hunde Raíz de luna helada sus venenos más fuertes Aquí el árbol anclado en el asombro: lagunas congregadas al silbo de serpientes El saraguato rasca su viejo cuerpo El quetzal... | |
Amar es prolongar el breve instante de angustia, de ansiedad y de tormento en que, mientras espero, te presiento en la sombra suspenso y delirante. ¡Yo quisiera anular de tu cambiante y fugitivo ser el movimiento, y cautivarte con el pensamiento y por él sólo ser tu solo amante! ... | |
No es agua ni arena la orilla del mar. El agua sonora de espuma sencilla, el agua no puede formarse la orilla. Y porque descanse en muelle lugar, no es agua ni arena la orilla del mar. Las cosas discretas, amables, sencillas; las cosas se juntan como las orillas. Lo mismo los labios, si quieren besar. ... | |
Otra vez donde estuvo El Nómada se sienta Y mira los caminos Gravemente domados por sus tiendas (Siempre viajó hacia ahora Y nunca nada está más lejos Que lo que queda atrás) Y entiende que no fue tan venenoso el mundo Con el que contagió largamente su sangre ... | |
