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25 poemas aleatorios

 

   Me duele el siglo...

   Víctor Sandoval

primeros versos

Me duele el siglo recién muerto, con sus ojos nostálgicos y su mirada letal de adormidera, la semilla en el viento, sus restos de holanda envilecida. Esta flor que no cabe en su inocencia, la morbidez que a tantos obsesiona. Solo levedad de horas y delirio en contumancia, ...

 

   Llevas un impulso irresistible...

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Llevas un impulso irresistible de apagar la noche cerrados los ojos a los recuerdos te ocultas en tu cobija blindada para rayos equis en el escalofrío del malsueño vuelve a encenderse la luna noche a noche de la suma que queda has de continuar en el intento De: Tarde en el tiempo ...

 

   Cuaderno de noviembre (fragmentos)

   David Huerta

primeros versos

Humo de rosas quemadas en el jardín donde hemos conocido a la noche con brazos más extraños que la palabra Deseo, donde sobrevive un aire de recuerdo inútil, mordido por la venenosa fragilidad que distribuye la sombra al pasar, cuando el frío se transforma en una cercanía ...

 

   El otro

   Rosario Castellanos

primeros versos

¿Por qué decir nombres de dioses, astros espumas de un océano invisible, polen de los jardines más remotos? Si nos duele la vida, si cada día llega desgarrando la entraña, si cada noche cae convulsa, asesinada. Si nos duele el dolor en alguien, en un hombre al que no conocemos, ...

 

   Triste

   Alejandro Aura

primeros versos

No se puede escribir si se está triste, el oficio se atasca, predomina la línea pedregosa por la que no puede fluir ni una palabra cierta, el paisaje es escombro de nombres sin sentido y los ojos erráticos no se pueden fijar en cosa alguna, transcurre un coche despacio por el siglo pasado ...

 

   Era...

   Ricardo Quijano

primeros versos

Era como la superficie cubriéndose de niebla; cristalina en secreto, profunda para sí. Ahí perdura el reflejo incógnito. Era como la brisa desparramada por el viento, en brizna alegre al conocer el mundo. Era húmeda la piel, empapada el alma. Era como la canción de ser sin ser, al convertirse ...

 

   De la ilusión

   Jaime Sabines

primeros versos

Escribiste en la tabla de mi corazón: desea. Y yo anduve días y días loco y aromado y triste...

 

   El silencio

   José Emilio Pacheco

primeros versos

La silenciosa noche. Aquí en el bosque no distingo rumores, no, de ninguna especie. Los gusanos trabajan. Los pájaros de presa hacen lo suyo (seguramente). Pero no escucho nada. Sólo el silencio que da miedo. Tan raro, tan raro, tan escaso se ha vuelto en este mundo ...

 

   Despedida

   Gabriel Zaid

primeros versos

A punto de morir, vuelvo para decirte no sé qué de las horas felices. Contra la corriente. No sé si lucho para no alejarme de la conversación en tus orillas o para restregarme en el placer de ir y venir del fin del mundo. ¿En qué momento pasa de la página al limbo, creyendo aún leer, ...

 

   No acabarán mis flores

   Nezahualcóyotl

primeros versos

No acabarán mis flores, no cesarán mis cantos. Yo cantor los elevo, se reparten, se esparcen. Aún cuando las flores se marchitan y amarillecen, serán llevadas allá, al interior de la casa del ave de plumas de oro.

 

   El artista (II)

   Oscar Oliva

primeros versos

Me he inclinado desde fuera a mirar este libro ya concluido. ¿Qué es lo que veo? ¿Qué es lo que he dado? Señales. Señales que me rodean, me muerden, me injurian. Estoy como Velázquez, fuera de la pintura, odiando. Y no me encuentro delante de las cosas sino...

 

   El mundo nuestro...

   Mariana Bernárdez

primeros versos

El mundo nuestro se fue acumulando en la ceniza Presencia del humoMemoria del cuerpo Los gritos de los borrachos y el mal avenido trío se espantaban con el cacareo del traspatio ambiente sórdido para olvidar los arañazos de las palabras Las fichas sobre la mesa inermes ante mis ojos ...

 

   Adios

   Manuel Acuña

primeros versos

Después de que el destino me ha hundido en las congojas del árbol que se muere crujiendo de dolor, truncando una por una las flores y las hojas que al beso de los cielos brotaron de mi amor. Después de que mis ramas se han roto bajo el peso de tanta y tanta nieve cayendo sin cesar, y que mi ardiente ...

 

   Fray Luis de León

   Eduardo Langagne

primeros versos

Fray Luis de León desde la celda oscura mazmorra miserable del rencor piensa los versos luminosos que traen hasta sus ojos un íntimo paisaje El carcelero se asombra pues la noche cubre su tedio...

 

   Ante un cadaver

   Manuel Acuña

primeros versos

¡Y bien! aqui estás ya... sobre la plancha donde el gran horizonte de la ciencia la extensión de sus límites ensancha. Aqui donde la rígida experiencia viene a dictar las leyes superiores a que está sometida la existencia. Aqui donde derrama sus fulgores ese astro a cuya luz desaparece la distinción ...

 

   El azar de las perforaciones

   José Carlos Becerra

primeros versos

Puse las manos donde mis guantes querían, puse el rostro donde mi antifaz podía revelármelo; mi única hazaña ha sido no ser verdadero, mentir con la conciencia de que digo la verdad, mirar sin aspavientos mi existencia, desfigurada por lo que la hace vivir, rodeada por lo que tiene de centro, ...

 

   El caballero de la yerbabuena

   José Juan Tablada

primeros versos

El erudito habla del pasado y la chica loca-de-su-cuerpo..., del futuro. Un beluario de peces de colores ansía gozar del instante de azogue que le escurre entre las manos... En la más sincopada de las rumbas préndeme tu vacuna, oh marihuana, universalizando el incidente ...

 

   El cuervo

   Alberto Blanco

primeros versos

Sé que es diciembre en alguna parte y que saltan los astros en las copas blandas de los abetos recién nevados. Sé que hay una especie de cuervo que llega a encender su propia mecha y extiende lentas alas de humo a lo largo del cielo. Una tenue luz -mientras tanto- ...

 

   Criaturas para la recién casada (La higuera)

   Jorge Esquinca

primeros versos

Está desde siempre. Antes que la casa fuese siquiera un pensa- miento. Ha crecido desmadejada y aérea, nutriéndose de linfas sub- terráneas. Como una madre vegetal, una madre joven, sibilina, fecunda, ampara el gorjeo sexual de los gorriones en un rincón del patio ...

 

   Llagado de su mano

   Gilberto Owen

primeros versos

La ilusión serpentina del principio me tentaba a morderte fruto vano en mi tortura de aprendiz de magia. Luego, te fuiste por mis siete viajes con una voz distinta en cada puerto e idéntico quemarte en mi agonía. Lascivia temblorosa de las tardes de lluvia cuando tu cuerpo balbucía en Morse ...

 

   A Erigone

   Luis G. Urbina

primeros versos

Deja que llegue a ti, deja que ahonde como el minero en busca del tesoro, que en tu alma negra la virtud se esconde como en el seno de la tierra el oro. ¡Alma sombría, ayer inmaculada! Tu caída me asombra y me entristece. ¿Qué culpa ha de tener la nieve hollada si el paso del viajero la ennegrece? ...

 

   Movimiento

   Octavio Paz

primeros versos

Si tú eres la yegua de ámbar yo soy el camino de sangre Si tú eres la primer nevada yo soy el que enciende el brasero del alba Si tú eres la torre de la noche yo soy el grito del primer pájaro Si tú eres la cesta de naranjas yo soy el cuchillo del sol Si tú eres el altar de piedra yo soy la mano sacrílega ...

 

   Sin pájaros ni madreselvas

   Leticia Luna

primeros versos

A Benjamín Anaya Cruzaré por tu calle como por tu cuerpo con un poema desnudo de toda enciclopedia quién soy yo para nombrar tu claridad en un amanecer que se sonroja boca de mirlo con sed y sin abrigo Para ti no tengo coartada, ni gloria, ni infinito no tengo amaneceres, ...

 

   Mamá, soy Paquito

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Cubierto de jiras, al ábrego hirsutas al par que las mechas crecidas y rubias, el pobre chiquillo se postra en la tumba, y en voz de sollozos revienta y murmura: Mamá, soy Paquito; no haré travesuras. Y un cielo impasible despliega su curva. ¡Que bien que me acuerdo! ...

 

   La zandunga

   Rodulfo Figueroa

primeros versos

Cuando en la calma de la noche quieta triste y doliente la zandunga gime, un suspiro en mi pecho se reprime y siento de llorar ansia secreta. ¡Cómo en notas sentidas interpreta esta angustia infinita que me oprime! ¡El que escribió esa música sublime fue un gran compositor y un gran poeta! ...