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25 poemas aleatorios | |
Entre las perlas negras que el poeta reunió en su juventud encuentro algunas que ahora pulo, engasto y renuevo en el collar de mis libros de diciembre. Mis amigas misteriosas han enviado mensajes hacia el final del año y al inicio del nuevo. No son exactamente... | |
No describo la cosa cuando nombro y en rombos de sonido en espirales en volutas digo pues la cosa es pastel muchacha zanahoria y así la cosa dicha me provoca en la boca una humedad un charco... | |
Amemos, Amado, gocemos Perdámonos en los profundos bosques verdes Vaciémonos el uno en el otro y desprendidos del cuerpo elevemos el alma desnuda a los confines invencibles del deseo. Penetremos los límites vastos que dividen el paraíso y el infierno. Amémonos, ... | |
La prosa es bella -dicen los lectores-. La poesía es tediosa: no hay en ella argumento, ni sexo, ni aventura, ni paisajes, ni drama, ni humorismo, ni cuadros de la época. Eso quiere decir que los lectores tampoco entienden... | |
Yo tengo en el hogar un soberano, único a quien venera el alma mía; es su corona su cabello cano, la honra su ley y la virtud su guía. En lentas horas de miseria y duelo, lleno de firme y varonil constancia, guarda la fé con que me habló del cielo en las horas primeras de mi infancia. La amarga ... | |
Escucho aún tu plácida quejumbre, gigante río. ¡Límpida guirnalda tu sien orne y del médano la falda ciñas con aparente mansedumbre! Del sol hermoso la divina lumbre retrátese en tu linfa de esmeralda y en ti se vea tinta de oro y gualda del Citlatépetl la nevada cumbre. De tus riberas el papayo ... | |
Rápidas manos frías retiran una a una las vendas de la sombra. Abro los ojos todavía estoy vivo en el centro... | |
Te adoré como a una virgen cuando conocí tu cara; pero dejé de adorarte cuando conocí tu alma. Cuestión de vida o muerte son las pasiones, si alguien lo duda, deja que se apasione. Las heridas del alma las cura el tiempo, y por eso incurables son en los viejos. Los astros serán, mi vida, ... | |
Tu breve chispa de eternidad tiene apetito de sombras. Escala la fuerza un torbellino entre cálidas cinturas. Acorta el encuentro de epitafios insensatos. Remoja el jade limpio de tus ojos. Anochece las hechuras que el fuego labró en los decisivos escombros de tu boca. ... | |
Jidé, clamo, y tu forma idolatrada no viene a poner fin a mi agonía; Jidé, imploro, durante la sombría noche y cuando despunta la alborada. Te desea mi carne torturada, Jidé, Jidé, y recuerdo con porfía frescuras de tus brazos de ambrosía y esencias de tu boca de granada. ... | |
Pero el agua recorre los cristales musgosamente. Ignora que se altera lejos del sueño todo lo existente. Y el reposo del fuego es tomar forma con su pleno poder de transformarse. Fuego del aire y soledad del fuego al incendiar el aire que es de fuego. Fuego es el mundo que se extingue... | |
Yo siempre llego tarde a los entierros, cuando los ojos de los concurrentes se han secado y algunos ya olvidaron la cara del difunto, qué edad tenía, de qué murió. Entonces llego yo con mi llanto anacrónico, con el negro de mi luto en todo su candor aún, reparto abrazos como... | |
¿Qué si me duele? un poco, te confieso que me heriste a traición, mas por fortuna tras el rapto de ira vino una dulce resignación... pasó el acceso. ¿Sufrir? ¿Llorar? ¿Morir? ¿Quién piensa en eso? El amor es un huésped que importuna, mírame cómo estoy, ya sin ninguna tristeza que decirte, ... | |
Refrené mis ansias de conocerlo todo... Hoy gusto de ir sin brújula, extraviado el camino, con la frente a los cierzos y los pies en el lodo; sin brújula y a tientas, sin rumbo ni destino, ignorando qué auroras, sin saber qué tormentas me depara el misterio vespertino. ... | |
Es un monstruo que me turba. Ojo glauco y enemigo como el vidrio de una rada con hondura que, por poca, amenaza los bajeles con las uñas de la roca. La nariz resulta grácil y aseméjase a un gran higo. La guedeja blonda y cruda y sujeta, como el trigo en el haz. Fresca y brillante y rojísima la boca, ... | |
Florit, la primavera se desborda y vuelca Flora el azafate henchido, y la naturaleza en cada nido lanza un temblor y hace la vista gorda.¿Qué pasa entonces cuando el viento asorda y el campo es todo asombro y todo ruido, y aun el más recatado y distraído, toma el alma y la echa por la borda? ... | |
Por tus ojos verdes yo me perdería, sirena de aquellas que Ulises, sagaz, amaba y temía. Por tus ojos verdes yo me perdería. Por tus ojos verdes en lo que, fugaz, brillar suele, a veces, la melancolía; por tus ojos verdes tan llenos de paz, misteriosos como la esperanza mía; por tus ojos verdes, conjuro ... | |
Mueve los aires, torna en fuego su propia mansedumbre: el frío va al asombro y el resplandor a música es llevado. Nadie respira, nadie piensa y sólo el ondear de las miradas luce como una cabellera. En la sala solloza el mármol su orden recobrado, gime el río de ceniza ... | |
De la semana escoge algo venido de lunes con vaciedad atropellada. Di que esa mañana saliste a la calle buscando decir, dejar de lado, estallar con todos, cargado de eso que fue y nunca acaba. Martes lumínico, crecido dentro, vida de otros, ahora tuya. Al salir, imagina que no es martes, ... | |
A su primer suspiro, nadie tendió la mano; sólo el abismo. Después mil brazos corrieron al auxilio, pero ya entonces ella no quiso. Corría ya. Se deslizaba por el ventisco glaciar abajo, lanzada, pero guardando el equilibrio. Siempre reflujo abajo, más aprisa, siempre en vuelo, casi en... | |
Ángeles en la tierra: nubes y rocas, música y danza. Árboles de alegría le dan al aire diamantes verdes y al agua antigua de la laguna su azul de niño. Pastor que arreas nubes de ovejas; joven labriego de tierras negras; los leñadores queman sus brazos con el futuro de la madera ... | |
Me duele esta ciudad, me duele esta ciudad cuyo progreso se me viene encima como un muerto invencible, como las espaldas de la eternidad dormida sobre cada una de mis preguntas. Me duelen todos ustedes que tienen por hombro izquierdo una lágrima, ese llanto es una ... | |
La familia sólo coincide en bodas o entierros, los parientes se reparten estrechos abrazos, retoman una conversación nunca concluida: las mismas preguntas, las mismas respuestas; como si el domingo hubieran compartido la mesa o el miércoles se prestaran el hilo dental. ... | |
Avanza como avanzan los felices: ingrávida, ligera, no tanto por las alas cuanto porque es acéfala. Una cabeza es siempre algo que tiene un peso: la estructura del cráneo que es ósea y el propósito siempre de mantenerla erguida, alerta. Y lo que adentro guarda. ... | |
En la montaña negra el torrente delira en voz alta A esta misma hora tú avanzas entre precipicios por tu cuerpo dormido El viento lucha a obscuras con tu sueño maraña verde y blanca encina niña encina milenaria el viento te descuaja y te arrastra y te arrasa abre tu pensamiento y lo dispersa ... | |
