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25 poemas aleatorios | |
Te adoré como a una virgen cuando conocí tu cara; pero dejé de adorarte cuando conocí tu alma. Cuestión de vida o muerte son las pasiones, si alguien lo duda, deja que se apasione. Las heridas del alma las cura el tiempo, y por eso incurables son en los viejos. Los astros serán, mi vida, ... | |
Más que aire más que agua más que labios ligera ligera Tu cuerpo... | |
1 Te saludan: los árboles y las banderas triunfales, los pájaros y los ríos del pueblo, las ágiles canciones del pionero, las películas a colores y las fotografías. Ludmila te sonríe desde el fondo de su impecable belleza de soberbia señora. Marina y Boris, Leonid Kosmatov, Tania y Susana ... | |
¡Cuán hermosa es la muerta! Exuberante su desnudez sobre la losa brilla; yo la contemplo pálido y jadeante y tiembla entre mis manos la cuchilla. El profesor, que la ocasión bendice de poder explicar algo muy bueno, a mí se acerca y con placer me dice: -Hágale usted la amputación del seno. ... | |
...Of restless nights in one-night cheap hotels...T. S. Eliot Hurgo a tientas en busca de papel y lápiz... Tomo el reloj de la mesita; es medianoche. La sombra alinea el último lienzo de su tapia infranqueable. Presiento la escritura de una frase muy larga. Un borbotón de voces . ... | |
Cuando tu broche apenas se entreabría para aspirar la dicha y el contento ¿te doblas ya y cansada y sin aliento, te entregas al dolor y a la agonía? ¿No ves, acaso, que esa sombra impía que ennegrece el azul del firmamento nube es tan sólo que al soplar el viento, te dejará de nuevo ver el día?... ... | |
Espléndido animal, óyete resonar por la noche como un tren que conoce el lugar de su destino. No preguntes a nadie cuál es el sitio. Para el que indaga no está reservada la respuesta. ¿Quién, celebrante, se atrevería a ponerse el olor del mar, la túnica de los desaparecidos? El intérprete... | |
Apenas mayordomo de mis penas, capitán de fantasmas, me extravío, me pido entre mis canas y mis venas, y me ahogo de mí, a pesar mío. En punto de la hora en que me suenas, tiempo de estar, estoy y me confío, y me llenas de arena y me rellenas de amor... | |
En que describe racionalmente los efectos irracionales del Amor | |
Este amoroso tormento que en mi corazón se ve, sé que lo siento y no sé la causa porque lo siento. Siento una grave agonía por lograr un devaneo, que empieza como deseo y para en melancolía. Y cuando con más terneza mi infeliz estado lloro, sé que estoy triste e ignoro la causa de ... | |
He detenido la respiración para sentir si tú respiras. A la vez has quedado tan presente y lejana. Eterna casi. Fuera del tiempo, sola, sin moverte. Y me llenó el terror incontenible de que te hubieras ido; de que te hubieras muerto en sueños, y me hubieras dejado entre los brazos ... | |
Recuerdos de luz en una gota de agua en la mirada que atesora la brevedad y la frescura que derrama mínima en el día El día que repite sus dones intocados en las miradas jóvenes del agua Canta el agua y su voz es una plegaria que repite clara y cercana una pregunta Una pregunta ... | |
Con esta lluvia fina me inundas la cabeza de invitaciones, citas. Y en lluvia de subida, para corresponderte, el alma... | |
Seda oscura sobre tus piernas, qué paradójico ataúd; veo surgir de hondas cisternas los mástiles de la inquietud. Rueda en el lánguido sulfato de sus miradas de candor, el puñal del asesinato entre los juegos del amor. Cuando los labios sitibundos beben en su boca feliz, . ... | |
He vislumbrado el cielo en esta tierra.Alonso Pérez de Salazar Flotan acelgas en el caldo acedo. Llueve y el agua levanta una nube de insectos y de polvo. En el adentro, la música de Monteverdi (Vespro della Beata Vergine) me abre la puerta del ciberespacio. ... | |
I Nos desnudamos tanto hasta perder el sexo debajo de la cama, nos desnudamos tanto que las moscas juraban que habíamos muerto. Te desnudé por dentro, te desquicié tan hondo que se extravió mi orgasmo. Nos desnudamos tanto que olíamos a quemado, ... | |
El mundo gime estéril como un hongo. Es la hoja caduca y sin viento en otoño, La uva pisoteada en el lagar del tiempo pródiga en zumos agrios y letales. Es esta rueda isócrona fija entre cuatro cirios, esta nube exprimida y paralítica y esta sangre blancuzca en un tubo de ensayo. ... | |
Yo no sé muchos nombres de volcanes o selvas; esta parte del mundo para mí representa unas doscientas almas (digo doscientas por decir) que miran a lo lejos de distinta manera cada una con cierto dejo de común azoramiento. Oigo silbar el viento rústico, no rehúyo cantar... | |
Si te dejara conocer mi cuerpo y penetrarme quedaría atada a ti Tu macho dominaría a mi hembra y mi animal satisfecha soportaría gustosa todos tus caprichos Verás... esta distancia de las pieles es ¡tan saludable! Libre de ser sin saber sin ser juzgada estar en mi con mí conmigo misma ... | |
Ciego pie de tiniebla, vacilante, avanza en el desierto de mi pecho. Seguramente es el infierno. Aquí dentro, convulso, desbordando metales por mis ojos abiertos, levantando mareas de veneno, girando mariposas de cal y de ceniza; frías caricias lentas estrellando mis huesos. ... | |
Conservo de la injuria, no la ignominia; pero si la marca. Sentíme sin honor, cegué de furia, y recogilo de sangrienta charca! Y hórrido amago suena... Así la racha en el desierto zumba, cuando en crecientes vórtices de arena corre a ceñir al árabe la bumba! ¡Infames! Os agravia que un alma superior ... | |
Mi casa no tiene muros, tiene certezas. Mi casa no tiene puertas ni ventanas, tiene amaneceres. Mi casa no tiene techos ni vigas, tiene designios. Mi casa está deshabitada, soy un vagabundo. (De: Reincidencias) | |
Recuerdo el paraje del aire donde se guardan las cartas perdidas, las palabras que decimos, cuando pasa un tren, seguros de no ser oídos, y los globos de colores que el cielo va deshaciendo, bolas de caramelo cada vez más pequeñas, hasta ser sólo un punto en su boca azul, y luego nada, ... | |
Colección reservada de sonetos votivosI Si te busco y te sueño y te persigo, y deseo tu cuerpo de tal suerte que tan sólo aborrezco ya la muerte porque no me podré acostar contigo; si tantos sueños lúbricos abrigo; si ardiente, y sin pudor, sy en celo, fuerte te quiero ver, ... | |
¡Qué fantasma es el tuyo! Qué presencia derrama exacto cuando lo convoco: reconstruye tu olor, tus pasos, toco la superficie de tu residencia. ¡Qué forma de copiarme tu apariencia! Qué completo tu abrazo si lo evoco y cómo se disuelve poco a poco en esta larga noche de la ausencia. ... | |
Todo, al soplar las brisas tropicales, mueve la sangre y todo a amar provoca. Naturaleza entera es una boca donde palpitan besos inmortales. Requiébranse en la rama los turpiales, lanzando su canción alegre y loca y, en la cortante arista de la roca, se acarician las águilas reales. Tálamo de las tiernas ... | |
