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25 poemas aleatorios

 

   Poema último

   Nadia Contreras

primeros versos

Hay en mí algo que tú no conoces: Este afán de palabras, De infinitamente escribir hasta no lograr Trazo alguno. ¿Dónde estás, Olga Lucía, que no te encuentro? Tú no sabes Que en cada verso Envejece de mí una parte. Tengo ganas de morirme, Que lentamente se me duerman los pies, ...

 

   De tu centro entrañable la noche se derrama...

   Tomás Segovia

primeros versos

De tu centro entrañable la noche se derrama tú sola por los dos la traes a nuestra casa lleva su sello por los dos tu cuerpo solo huele a antiguos metales la efusión de tu sangre a luna de hondas minas y mercurial tiniebla son el fuego y la sombra un solo óxido en ella tú sola...

 

   Canción del destino

   Tomás Segovia

primeros versos

Frío y beato el crepúsculo Calla visiblemente Habría que aprender de los encinos Ese modo sencillo y concentrado De estar magistralmente En la mitad del aire pálido Y atender con entera reverencia A esta mudez e intensidad el tiempo Que se hace ver solemne ...

 

   Pequeña isla

   Margarita Paz Paredes

primeros versos

Adán del universo: donde pones tu planta la tierra se conmueve de ocultos paraísos. (Te anuncia una legión de brazos incendiados.) Eva soy, inmemorial y eterna, ligada a ti por el suspiro de antigua soledad, y desterrada por el frutal capricho. En el exilio estoy. El alba de mis besos ...

 

   Nocturno llanto

   Elías Nandino

primeros versos

Ese llanto invencible que brota a media noche, cuando nadie nos ve ni nuestros propios ojos pueden atestiguarlo, porque es llanto reseco, privado de su sal, desvestido de linfa, con aridez de fiebre y amargo como el humo de los remordimientos. ...

 

   Tríptico de primavera

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Muerte Mírame aquí, de pie, sobre mi muerte, ávida sombra de temblor nacida, compacta soledad que me intimida, carroña en flor que mi intuición advierte. Mañana, sí, mañana estaré inerte. Más hoy marcho de pámpanos vestida al pagano festín que da la vida por cortar...

 

   Asalto

   Elsa Cross

primeros versos

hace gira, para todos, las heridas en su tronco. Aimé Césare De noche el paso del lince ruido de hojas en los aserraderos. De noche grito de monos, fulgor cambiante:mimetismos. Bebes en la espesura La fiebre deja en tus labioscáscaras amargas. Un punto fijo. ...

 

   La droga

   Jaime Sabines

primeros versos

Si ya no puedes regresar a tu orilla izquierda, déjate llevar a donde sea. Sería bueno olvidarse del brocal del pozo y aventurarse en el río subterráneo. El día de ayer se ha ido y el que tú fuiste ayer. No trates de levantar del polvo ese amor, porque sólo levantarás jirones y sombras. Enséñale...

 

   Mar del amanecer (I) (Los cuatro mares)

   Enrique González Rojo

primeros versos

Alegre, tranquilo, acaricias la nave.Tan sereno como el monte, tu guardián eterno. La leve música del agua se confunde con el silencio. Claro murmullo, como el lento pasar de pájaros en vuelo. La espuma de tus ondas baña la luz y el fuego del sol, que las adorna con los colores del espectro. ...

 

   Entre los tibios muslos te palpita...

   Tomás Segovia

primeros versos

Entre los tibios muslos te palpita un negro corazón febril y hendido de remoto y sonámbulo latido que entre oscuras raíces se suscita; un corazón velludo que me invita, más que el otro cordial y estremecido, a entrar como en mi casa o en un nido hasta tocar el grito que te habita. ...

 

   Nocturno de los ángeles

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Se diría que las calles fluyen dulcemente en la noche. Las luces no son tan vivas que logren desvelar el secreto, el secreto que los hombres que van y vienen conocen, porque todos están en el secreto y nada se ganaría con partirlo en mil pedazos si, por el contrario, es tan dulce ...

 

   Cuando estuve en el mar era marino...

   Jaime Sabines

primeros versos

Cuando estuve en el mar era marino este dolor sin prisas. Dame ahora tu boca: me la quiero comer con tu sonrisa. Cuando estuve en el cielo era celeste este dolor urgente. Dame ahora tu alma: quiero clavarle el diente. No me des nada, amor, no me des nada...

 

   La casa

   Eduardo Zambrano

primeros versos

Mi casa no tiene muros, tiene certezas. Mi casa no tiene puertas ni ventanas, tiene amaneceres. Mi casa no tiene techos ni vigas, tiene designios. Mi casa está deshabitada, soy un vagabundo. (De: Reincidencias)

 

   Fugacidad universal

   Poesía náhuatl

primeros versos

¿Acaso de verdad se vive en la tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea jade se quiebra. aunque sea oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra, no para siempre en la tierra: sólo un poco aquí 8242; 8242;. An nochipa tlalticpac ...

 

   E pur si muove

   Oscar Oliva

primeros versos

Nada se mueve en la ciudad. Dejo caer mi mano, y nada. Respiro hondo: sólo mi pecho en esta habitación se mueve como la leche en un vaso. Días y días levantando objetos, gritando, azotando puertas, escandalizando, y nada. Nada se mueve en la ciudad. La ciudad no da...

 

   Te miro mirarte en mi cuerpo...

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

Te miro mirarte en mi cuerpo, ser el eco de mis miembros. Atrevo el contorno de tu sexo. Nada puede vencer la crudeza del silencio. Nada puede el fragor de la carne ni el húmedo roce, nada la memoria del estruendo. Nada puede el silencio en contra del silencio. Es esta la materia del ...

 

   Tolerancia

   Gerardo Deniz

primeros versos

Que ocupes una mesa frente a sillones obesos, escribiendo con diez dedos más despacio que yo con cinco, no es cosa que te perjudique, a decir verdad; tan estragados estamos Simplemente, consuma la transustaniación en los ene pisos del ascensor para que al llegar a la calle ...

 

   Taube

   Fernando Ruiz Granados

primeros versos

Esta paloma no conoce diluvios No sabe de Arcas Ni de altares de piedra y holocaustos Esta paloma ignora el naufragio de la luz La imposibilidad de la palabra Los signos escritos y borrados por el viento Los pasos perdidos de la arena Sabe de los raudales de claridad del día ...

 

   La siembra

   Margarito Cuéllar

primeros versos

A Vicente Quirarte A diario riego el árbol de mis poemas. Corto su fruto dulce, amargo o con espinas. Le podo las licencias marchitas, lo libero de larvas y quistes. Los catadores reclaman lo mal que anda mi siembra. Definitivo: retiran mis versos del firmamento. Yo miro transitar ríos de saliva, ...

 

   Este era un rey...

   Juan de Dios Peza

primeros versos

Ven mi Juan, y toma asiento en la mejor de tus sillas; siéntate aquí, en mis rodillas, y presta atención a un cuento. Así estás bien, eso es, muy cómodo, muy ufano, pero ten quieta esa mano; vamos, sosiega esos pies. Este era un rey... me maltrata el bigote ese cariño, Este era un rey... vamos niño, ...

 

   Más que vaso -tambíen- más providente... (Muerte sin fin)

   José Gorostiza

primeros versos

¡Mas qué vaso también más providente! Tal vez esta oquedad que nos estrecha en islas de monólogos sin eco, aunque se llama Dios, no sea sino un vaso que nos amolda el alma perdidiza, pero que acaso el alma sólo advierte en una transparencia acumulada que tiñe la noción de Él, de azul. ...

 

   El beso de Safo

   Efrén Rebolledo

primeros versos

Más pulidos que el mármol transparente, más blancos que los blancos vellocinos, se anudan los dos cuerpos femeninos en un grupo escultórico y ardiente. Ancas de cebra, escorzos de serpiente, combas rotundas, senos colombinos, una lumbre los labios purpurinos, y las dos cabelleras ...

 

   Ansia

   Oscar Oliva

primeros versos

Está por anunciarse, está por surgir, está por preguntarse, está por llegar. Todos saben que va a suceder. Nadie sabe cómo ni cuándo. Está derrumbando las puertas, está pateando estas palabras, está en la mano y en el lápiz. Está dentro de esta página y tiene el rostro...

 

   El azotador

   Manuel Ponce

primeros versos

El gusano, gusano pequeño, pequeño acordeón de la flor y del tallo, de la rama y la hoja, dueño de su jardín, bajo el cielo cubierto de rosadas mejillas. Bajo el fino temblor de las estrellas, repercutía, hijo de la ignición y el viento, nada interrogaba. ¿Para qué? Dueño de su...

 

   Lejana arquitectura

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Vejez, llévate todo: cutis terso donde viajaron manos persuasivas, ojos radiantes, lámparas votivas que iluminaron noches de universo. Llévate aquel andar que como en verso mis firmes piernas eran decisivas. Yo buscaba las cosas sustantivas quizá muy lejos de un afán perverso. ...