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25 poemas aleatorios | |
Quién en la miseria y el amor concilia? Esto más que un problema es un misterio. Para hablar de un asunto que es tan serio, hubo ayer un consejo de familia. Hizo de presidente del consejo un hombrecito al que la edad agobia, y que además del chiste de ser viejo, es, nada menos, padre de mi novia. ... | |
Nos volvemos a ver. Año tras año soñé con encontrarte en mi camino. ¡Sol de mis ojos, luz de mi destino! ¿No quisieras, mi bien, tomar un baño? Nos encontramos uno al otro extraño: Gordo tú, flaco yo ¡mundo mezquino! y me complace ver ¡oh, desatino! que hay cosas que no cambian ... | |
Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado... | |
Es mar la noche negra, la nube es una concha, la luna es una perla | |
Mi vida es como un lago taciturno. Si una nube lejana me saluda, si hay un ave que canta, si una muda y recóndita brisa inmola el desaliento de las rosas, si hay un rubor de sangre en la imprecisa hora crepuscular, yo me conturbo y tiendo mi sonrisa. ¡Mi vida es como un lago taciturno! ... | |
Noche muy negra. Un paso: la cañada defendida por ásperos pretiles. Abajo, la planada; arriba, envuelto entre la sombra helada, el enorme talud de los cantiles. Ni follaje, ni abrigo que proteja al viajero perdido de la negrura; que hace cientos de años, tal vez miles, bajaron, . ... | |
Lluvia del aguacero, lluvia de agujas de acero, lluvia llena de olores y de ruidos que me mueves el alma y los sentidos. Qué lejana visión en ti se afina: Cuando eras citadina... Cuando eras pueblerina... Cuando eras campesina... La urbe episcopal, vieja y lontana... mi pueblo... ... | |
Porque tú eres puente, porque tú eres el rumor de las aguas; ansiada buscadora de aquello que el deseo avanza, eres el refuerzo con que amanece, eres la luz del mar entregada a su propia creación, absorta en el eco de su belleza. Abandonada a tu belleza, roída por el candor, ... | |
¿Quién sabrá que mi herida esuna gran hendidura del cielo,que encierra dentro las palabrasque yo destinaba a la sombra?Tahar Ben Jelloum I Los tonos cambian entre la noche y el alba Recuerdos niños, vagabundos Donde me siento a deletrear el océano II Este rayo de luz naciente ... | |
Polvo. Detrás de la cortina, entre los equipajes, tosió un Niño de diez años: -Qué tos más desgarradora e incoercible- comentó acto seguido con voz argentina. Remontos aún los pinchos ya candentes de la ciudad Declaró el maestro: -No dudo de que este Niño, ... | |
Lily me espera a las 11 en el puente del rey Carlos, al pie de San Juan Nepomuceno, santo de piedra, santo de agua, mudo, ahogado. Lily cree en Dios y yo corro hacia ella y hacia el río y después los dos iremos hacia las colinas, hacia el Castillo, hacia la Catedral, y caminaremos ... | |
Un hombre muere en mí siempre que un hombre muere en cualquier lugar, asesinado por el miedo y la prisa de otros hombres. Un hombre como yo; durante meses en las entrañas de una madre oculto; nacido, como yo, entre esperanzas y entre lágrimas, y como yo feliz de haber sufrido, ... | |
A medianoche el centinela alerta grita ¿quién vive? y alguien —yo, sí, yo, no ese mudo de enfrente— debía responder por sí, por otros. Pero apenas despierto y además ignoro el santo y seña de los que hablan. Malhumorada, irónica, levantando los hombros como a quien... | |
La soberbia montaña y su verde esplendor Los follajes magníficos donde las aves pulen su primor encendido y los monos aúllan y braman y reinan a cien metros del suelo donde jaguares beben en aguas transparentes y los diez mil arroyos van conformando el río... | |
a Juan Pablo (1991-1994) Pastor de las aguas: la eternidad deshiela muelles sobre tus párpados de obsidiana latente, hoteles en domos para sondear motocicletas. La eternidad no tiene horas, ni forrajes de oxígeno que cubran tu silencio rebosante de loas, ni el sol de California ... | |
Heme al fin en el antro de la muerte do no vuelan las penas y dolores, do no brillan los astros ni las flores, donde no hay un recuerdo que despierte. Si algún día natura se divierte rompiendo de esta cárcel los horrores, y sus soplos ardientes, erradores sobre mi polvo desatado ... | |
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos ... | |
Vengo del futuro a vivir la vida de mi sombra He venido a buscarla para llevarla conmigo a ese lugar sin tiempo. De: Del mundo y otros cielos. 2004 | |
Esta flor en mis manos, repentina alba en mi noche estrellada de mi sueño nacida ¿me atreveré a tocarla? ¿mereceré siquiera profanar con mis ojos la luz que la revela? El aire desolado de la espera vacía, el aire en que no estaba ¡respiré tantos años! El agua que era muerta ... | |
Flamea el desgañicresterío del alba. ¡Primer huevo, primer picoteo, degollina y alborozo! Vuelan plumas, despliegan alas, hinchan velas, hunden remos en la madrugada. Ah, luz sin brida, encabritada luz primera. Derrumbes de cristales irrumpen el monte, témpanos... | |
Soy la Muerte— me dijo. No sabía que tan estrechamente me cercara, al punto de volcarme por la cara su turbadora vaharada fría. Ya no intento eludir su compañía: mis pasos sigue, transparente y clara y desde entonces no me desampara ni me deja de noche ni de ... | |
Yo tenía un hermano mayor; era siempre cinco años más amable y más sereno; quería un escritorio y un caballo y una manera nueva de contar los sueños y una mina de azúcar, de seguro. Le gustaba leer y razonaba, a veces era tierno con las cosas pero yo nunca vi que fuera... | |
La Bluebonnet me preguntó: ¿Y Andrea? Yo me quedé mirándola con amarga mirada. ¿Andrea? Oh flor, oh dulce flor de cielo y humedecida tierra, ¿por qué con tu pregunta, vino al mundo esta lágrima de perfecta nostalgia? | |
Contémplala: es muy bella, su risa golpea la costa, toda de iras y espumas. Pero no intentes decirle lo que piensas. Ella está en otro mundo (tú no eres más que un extranjero de sus ojos, de su edad) Dile, en todo caso, que te gustan sardinas fritas, sobre todo una tarde en que llueve un inolvidable ... | |
En los ojos abiertos de los muertos ¡qué fulgor extraño, qué humedad ligera! Tapiz de aire en la pupila inmóvil, velo de sombra, luz tierna. En los ojos de los amantes muertos el amor vela. Los ojos son como una puerta infranqueable, codiciada, entreabierta... | |
