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25 poemas aleatorios

 

   Voz de mis soledades (I)

   Elías Nandino

primeros versos

Estoy solo en el grito inesperado que lanzo en mi sabor de oscuridades para llenar de voz mis soledades y revivir mi ser deshabitado. Mi cuerpo se atormenta, desolado, en una larga sombra de crueldades y el pensamiento rueda en tempestades de presencia de infierno exasperado. ...

 

   Triunfo de la carne derrota de la piedra

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

Piedra imán, piedra falsa, Piedra cerrada a piedra y lodo; En mi mortero cede tu cohesión, Ahí te ablandas, te vuelves río de harina, Denso vapor que fumo en la mañana. Piedra obstinada: Una dureza más firme que la tuya prevalece: Voluntad se llama. Amor enfermo...

 

   Sonetos de los cantares - Aunque tu nombre...

   Concha Urquiza

primeros versos

Aunque tu nombre es tierno como un beso Y trasciende como óleo derramado, Y tu recuerdo es dulce y deseado, Rica fiesta al sentido y embeleso; Y es gloria y luz, Amor, llevarlo impreso Como un sello en el alma dibujado, No basta al corazón enamorado...

 

   Desconsuelo

   Lina Zerón

primeros versos

Dios ¿dónde estás? Acaso en la débil ala de una mariposa, en el monótono zumbido de la abeja o en la gaviota que roza vagamente la playa. Te busco en el crepúsculo vacío de invierno, en la luz sin frontera de mis ojos, en la melancólica sombra del ciprés. Palpitan en mi pecho ...

 

   Al baile del señor presidente

   Ignacio Rodríguez Galván

primeros versos

Bailad mientras que llora el pueblo dolorido, bailad hasta la aurora al compás del gemido que a vuestra puerta el huérfano hambriento lanzará.¡Bailad! ¡Bailad! Desnudez, ignorancia a nuestra prole afrenta, orgullo y arrogancia con altivez ostenta, y embrutece su espíritu torpe ...

 

   Maitines

   Carmen Sánchez

primeros versos

El sueño parpadea en los ojos. Frágiles rudimentos de paloma me vuelven al deseo, a la reminiscencia de tu abrazo. A esta mañana atrio del día que aguarda, municipio del aire, hora primera. Loa a esta ciudad sombría y desvelada en que rostros sin rostro pasan y están soñando. ...

 

   Amemos, Amado...

   Nelly Keoseyán

primeros versos

Amemos, Amado, gocemos Perdámonos en los profundos bosques verdes Vaciémonos el uno en el otro y desprendidos del cuerpo elevemos el alma desnuda a los confines invencibles del deseo. Penetremos los límites vastos que dividen el paraíso y el infierno. Amémonos, ...

 

   No acabarán mis flores

   Nezahualcóyotl

primeros versos

No acabarán mis flores, no cesarán mis cantos. Yo cantor los elevo, se reparten, se esparcen. Aún cuando las flores se marchitan y amarillecen, serán llevadas allá, al interior de la casa del ave de plumas de oro.

 

   Antes de nacer (Fragmentos)

   Alberto Blanco

primeros versos

E antes de nacer reconocemos verdaderamente nuestra vida de nuevo Adáncomo ese niño del aire que sólo vino a dar nombres de luzal claro mundo de la segunda concepción de materia densa recién coronada es la forma que ha de ser nutrida por el poder de una ideapor la raíz de la acción ...

 

   Conjuro

   Jaime García Terrés

primeros versos

De tu mirada llena las bienaventuranzas aguardamos, rotundo sol de mayo: Aquellos cuerpos en la calle solos están. Huye la pena misma de su lado. Catástrofes y fiebres asédianlos ajenas a distancia. Y les niega raíces la tierra que su sombra hiere. No permitas que rueden abolidos ...

 

   Al Niño Divino que llora en Belén... (Villancico II)

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Estribillo Al Niño divino que llora en Bélen, ¡déjen-lé, pues llorando mi mal, consigo mi bien! 1.- ¡Déjen-lé, que a lo Criollito yo le cantaré! 2.- ¡Le, le, que le, le le! Coplas 1.- Sed tiene de penas Dios, y es bien le den sus ojos el agua, el barro mi ser: ¡déjen-lé! 2.- Dejen que el Sol llore; ...

 

   La rosa es una rosa es una rosa...

   Fernando del Paso

primeros versos

La rosa es una rosa es una rosa. Tu boca es una rosa es una boca. La rosa, roja y rosa, me provoca: Se me antoja una boca temblorosa. La roja, roja sangre rencorosa de la rosa, que quema lo que toca, de tu boca de rosa se desboca y me moja la boca, ponzoñosa. La pena, pena roja de mi vida, ...

 

   Renga (1-7)

   Octavio Paz

primeros versos

Calina respiración de la colina. Bajo sus arcos duerme la noche, arden las brasas. Perenigración serpentina: la boca de la gruta, lápida que abre, (abracadabra), la luna. Entro en la alcoba de párpados: los ojos -hamam de los muertos- lavan...

 

   La diosa blanca

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Porque sabe cuánto la quiero y cómo hablo de ella en su ausencia, la nieve vino a despedirme. Pintó de Brueghel los árboles. Hizo dibujo de Hosukai el campo sombrío. Imposible dar gusto a todos. La nieve que para mí es la diosa, la novia, Astarté, Diana, la eterna muchacha, ...

 

   Noche y nieve

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Me asomé a la ventana y en lugar de jardín hallé la noche enteramente constelada de nieve La nieve hace tangible el silencio y es el desplome de la luz y se apaga La nieve no quiere decir nada: Es sólo una pregunta que deja caer millones de signos de interrogación sobre el mundo ...

 

   Huellas del llanto

   Julio César Aguilar

primeros versos

Como abandonados huérfanos, habitantes del olvido, mis viejos zapatos repasan todavía su historia desde el recinto de las añoranzas y lo inservible. ¿Cuántas aún lágrimas tendrán por decir? Oh tan míos mis sufridos zapatos ejemplos de mi sinamor. Muchas veces huir quise ...

 

   Escribes...

   Julio César Aguilar

primeros versos

Escribes bajo el fulgor de la noche, sintiendo su influjo como un llamado a la escritura. Piensas entonces que la noche uno a uno te dictará los versos. Pero en verdad, nada dice. Solamente los grillos, entre sí, se dicen su cuento; ah, y también las lechuzas. Sigues esperando que la noche te hable, ...

 

   Cuartetos

   Francisco González Léon

primeros versos

Aunque el uno es insomne, y el otro un somnolente, el gato y el grillo se parecen en que buscan del fogón la ceniza caliente. Ron, ron del gato; del grillo el cri, cri persistente; límpida noche en enero temblando en estrellas. Cruzado de brazos el gato medita; y el grillo parece que está ...

 

   La caída

   Octavio Paz

primeros versos

Abre simas en todo lo creado, abre el tiempo la entraña de lo vivo, y en la hondura del pulso fugitivo se precipita el hombre desangrado. Vértigo del minuto consumado! En el abismo de mi ser nativo, en mi nada primera, me desvivo: yo mismo frente a mí, ya devorado. Pierde el alma ...

 

   Adios

   Manuel Acuña

primeros versos

Después de que el destino me ha hundido en las congojas del árbol que se muere crujiendo de dolor, truncando una por una las flores y las hojas que al beso de los cielos brotaron de mi amor. Después de que mis ramas se han roto bajo el peso de tanta y tanta nieve cayendo sin cesar, y que mi ardiente ...

 

   Los columpios

   Fabio Morábito

primeros versos

Los columpios no son noticia, son simples como un hueso o como un horizonte, funcionan con un cuerpo y su manutención estriba en una mano de pintura cada tanto, cada generación los pinta de un color distinto (para realzar su infancia) pero los deja como son, no se investigan ...

 

   Bajo la tórrida ceremonia sin eclipse

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

Eres la estrella de mar sembrada en el cielo raso El invisible metal cuyo único peso es su nombre La ola en hombros del trigo El agua plural y antepasada El astro lapislázuli El astro verde veronés El astro amarillo iluminado El astro que al encenderse pierde los colores Y la alcoba...

 

   Nos volvemos a ver...

   Salvador Novo

primeros versos

Nos volvemos a ver. Año tras año soñé con encontrarte en mi camino. ¡Sol de mis ojos, luz de mi destino! ¿No quisieras, mi bien, tomar un baño? Nos encontramos uno al otro extraño: Gordo tú, flaco yo ¡mundo mezquino! y me complace ver ¡oh, desatino! que hay cosas que no cambian ...

 

   Ala del sur

   Efraín Bartolomé

primeros versos

La gran selva dormida: gritos bramar de monos crujir de ramas leves y un silencio magnífico después Desde la fronda un billón de ojos miran el estrellado cielo: su reflejo El ancho río fluye como una vena dulce en la espesura La densa noche tropical y su vaho amoroso...

 

   No es nada de tu cuerpo...

   Jaime Sabines

primeros versos

No es nada de tu cuerpo, ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca –tu boca que es igual que tu sexo-, ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y suave ni tu ombligo, en que...