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25 poemas aleatorios

 

   Por celebrar del Infante... (Villancico I)

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Por celebrar del Infante el temporal Nacimiento, los cuatro elementos vienen: Agua, Tierra y Aire y Fuego. Con razón, pues se compone la humanidad de su Cuerpo de Agua, Fuego, Tierra y Aire, limpia, puro, frágil y fresco. En el Infante mejoran sus calidades y centros, pues les dan mejor esfera ...

 

   El fuego

   José Emilio Pacheco

primeros versos

En la madera que se resuelve en chispa y llamarada luego en silencio y humo que se pierde miraste deshacerse con sigiloso estruendo tu vida Y te preguntas si habrá dado calor si conoció alguna de las formas del fuego si llegó a a rder e iluminar con su llama ...

 

   El retorno

   Efraín Huerta

primeros versos

Las paredes tienen oídos, vientre y sangre. Pero que no lo sepa el aire, que lo ignoren el invierno y el vendedor de esponjas; que no se enteren mis fotografías que hablan; que mi amor, oh montañas, oh cielos, no levante su voz como raíz dulcísima. Las paredes tienen oídos, dientes, ...

 

   Soneto de la granada

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Es mi amor como el oscuro panal de sombra encarnada que la hermética granada labra en su cóncavo muro. Silenciosamente apuro mi sed, mi sed no saciada, y la guardo congelada para un alivio futuro. Acaso una boca ajena a mi secreto dolor encuentre mi sangre, plena, y mi carne dura y fría, ...

 

   Naturaleza muerta vegetal

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

Perfilo aromas de cantárida en el código de la extrañeza: letras muertas al filo de una sábana. Tu cuerpo calcinado de deseo martirio de la carnetatuaje de la restricción(pulir la imperfecciónen los instantes) Florezco en tu cuerpo desnudo donde el azul furtivo es el canto de las alas ...

 

   Palabras, frases, sílabas...

   Octavio Paz

primeros versos

Palabras, frases, sílabas, astros que giran alrededor de un centro fijo. Dos cuerpos, muchos seres que se encuentran en una palabra. El papel se cubre de letras indelebles, que nadie dijo, que nadie dictó, que han caído allí y arden y queman y se apagan. Así pues, existe...

 

   Comienza el día y su cuidado. Riesgos y premoniciones.

   Gerardo Deniz

primeros versos

Hundir la mano y extraer del alibabá cálido dátil; quebrar al escupir su hueso el cascarón de escarcha: nieto de musgo, opta por el fuego, huye del agua fría, lanza desde la calle, por una ventana del palacio Pardiez, el talismán redondo de tu suerte horrible y echa a correr ...

 

   Viernes

   Tomás Segovia

primeros versos

Quisiera haber nacido de tu vientre haber vivido alguna vez dentro de ti desde que te conozco soy más huérfano oh gruta tierna rojo edén caluroso qué alegría haber sido esa ceguera quisiera que tu carne se acordase de haberme aprisionado que cuando me miraras algo...

 

   Garabato

   Octavio Paz

primeros versos

Con un trozo de carbón con mi gis roto y mi lápiz rojo dibujar tu nombre el nombre de tu boca el signo de tus piernas en la pared de nadie En la puerta prohibida grabar el nombre de tu cuerpo hasta que la hoja de mi navaja sangre y la piedra grite y el muro respire como un pecho ...

 

   No me ilusiono...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

No me ilusiono, admito, es de mi gusto, que soy un hombre igual a todos. Trabajo en algo, cobro un sueldo insuficiente; me divierto cuando puedo, o me aburro hasta morirme; hablo, me callo a veces, pido mi comida, y a ratos quisiera ser feliz gloriosamente, y hago...

 

   De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios (XIII)

   Francisco Hernández

primeros versos

La niña Clara camina por la playa en el límite justo de las olas. El color de su piel toca la espuma. El caracol aprende sus palabras. La niña Clara camina por el bosque con agujas de pino entre los labios. Pasa un azul de plumas invisibles. Una pared de hiedra se levanta. ...

 

   Dos por la calle

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Quizás nunca sepamos el nombre de aquel perro ni a dónde dirige sus ojos Quizás el cansancio de sol duela más hondo en la sedienta boca que en las cadenas Quizás el bastón del hombre guíe al perro ciego De: Gualbet dans le rêve des autres / Gualbet en el sueño de otros ...

 

   Crónica de Indias

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Después de mucho navegar por el oscuro océano amenazante encontramos tierras bullentes en metales, ciudades que la imaginación nunca ha descrito, riquezas, hombres sin arcabuces ni caballos. Con objeto de propagar la fe y quitarlos de su inhumana vida...

 

   Cantata a solas (42-Recitado)

   Tomás Segovia

primeros versos

Ocioso entumecido Jornalero de amor desempleado Sólo despiertas ya brumosamente Cuando te atreves a mirar con vértigo El boquete abismal de lo perdido Qué hiciste pues de tu fortuna En qué usaste tus títulos de amor y de milagro Dónde has puesto las llaves de las arcas ...

 

   Piedra de sol (Fragmento V)

   Octavio Paz - Homenaje

primeros versos

oh vida por vivir y ya vivida, tiempo que vuelve en una marejada y se retira sin volver el rostro, lo que pasó no fue pero está siendo y silenciosamente desemboca en otro instante que se desvanece: frente a la tarde de salitre y piedra armada de navajas invisibles una roja escritura indescifrable ...

 

   Exilio marino

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

Los navegantes enlazan plegarias cristales (sirenas: jauría de alas) el esquife penetra los oleajes con firme timón atraviesa los gritos y las sombras mar del encarcelamiento (mapa de preguntas) precipicio del instantealiento del océano. De: Tramontana Poema proporcionado por la ...

 

   Llevas un impulso irresistible...

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Llevas un impulso irresistible de apagar la noche cerrados los ojos a los recuerdos te ocultas en tu cobija blindada para rayos equis en el escalofrío del malsueño vuelve a encenderse la luna noche a noche de la suma que queda has de continuar en el intento De: Tarde en el tiempo ...

 

   Seven p.m

   Octavio Paz

primeros versos

En filas ordenadas regresamos y cada noche, cada noche, mientras hacemos el camino, el breve infierno de la espera y el espectro que vierte en el oído: ¿No tienes sangre ya? ¿por qué te mientes? Mira los pájaros El mundo tiene playas todavía y un barco allá te espera, siempre. ...

 

   Dolor

   Enrique González Martínez

primeros versos

Mi abismo se llenó de su mirada, y se fundió en mi ser, y fué tan mía, que dudo si este aliento de agonía es vida aún o muerte alucinada. Llegó el Arcángel, descargó la espada sobre el doble laurel que florecía en el sellado huerto... Y aquel día volvió la sombra y regresé a mi nada. ...

 

   El Tajín

   Efraín Huerta

primeros versos

Andar así es andar a ciegas, andar inmóvil en el aire inmóvil, andar pasos de arena, ardiente césped. Dar pasos sobre agua, sobre nada el agua que no existe, la nada de una astilla , dar pasos sobre muertes, sobre un suelo de cráneos calcinados. Andar así no es andar sino quedarse sordo...

 

   Busca en todas las cosas. . .

   Enrique González Martínez

primeros versos

Busca en todas las cosas un alma y un sentido oculto; no te ciñas a la apariencia vana; husmea, sigue el rastro de la verdad arcana, escudriñante el ojo y aguzado el oído. No seas como el necio, que al mirar la virgínea imperfección del mármol que la arcilla aprisiona, queda sordo ...

 

   Heredamos la herrumbre...

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

Heredamos la herrumbre. Heredamos la voz metálica de los muertos. Tenemos de los idos los mismos rasgos y la misma piel. Somos el nombre que nunca dijeron en voz alta. Heredamos los signos del fracaso. Hoy la tierra reclama los hombres que nunca vieron al relámpago estrellarse ...

 

   El dueño de la ciudad

   Alejandro Aura

primeros versos

El dueño de la ciudad vendrá algún día con su claro rostro iluminado; el que la dejó para ir a conocer otros vistosos sitios; el que vestía con riqueza y llenaba de júbilo los corazones de quienes le oían. ¿Dónde están mis edificios y mis amplias calzadas –preguntará estupefacto–; dónde...

 

   Siempre a ti

   Manuel Gutiérrez Nájera

primeros versos

A ti, tan solo a ti, canta mi lira: ahogar quiero la voz de mi garganta, pero es en vano que por ti suspira, y trémula de amor tu nombre canta. Perdona , sí, mi sueño y mi delirio; perdona tanto amor, tanta ternura; mi alma expira en los brazos del martirio y canta, como el cisne, su amargura. ...

 

   Algunos deseos

   David Huerta

primeros versos

Que vuelvas a ver la enorme catedral y la erizada Capilla y sientas el paso distante, los rumores de los Cruzados y de San Luis. Que vuelvasa la calle Monsieru le Prince para asomarte a los escaparates y, luego, en la calle Vavin, a los inventos de los herboristas y su lento prodigio -la invisibilidad ...