☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   Por esta libertad

   Fayad Jamís

primeros versos

Por esta libertad de canción bajo la lluvia habrá que darlo todo Por esta libertad de estar estrechamente atados a la firme y dulce entraña del pueblo habrá que darlo todo Por esta libertad de girasol abierto en el alba de fábricas encendidas y escuelas iluminadas y de esta tierra que cruje ...

 

   Seismona

   Samuel Noyola

primeros versos

Voy a arrojar un número de granos. Casi caso la pluma con papel en un pacto de signos deslenguados: forcejeo de ideas emplumadas. Seismona duerme con un arco para mojar las flechas en el sueño. Desplaza sobre el llano la memoria, se cruza con la sombra del venado y las huellas ...

 

   Vandalismo literario

   Eduardo Zambrano

primeros versos

El vandalismo literario y la casa de las palabras: poca cosa para los que viven solos o a la intemperie, donde son presa fácil de la lluvia, pero nunca más de sus colegas. (De: Reincidencias)

 

   Brazo de mar

   Juan Bañuelos

primeros versos

Más quieta y casta que una justa balanza, o encendida como un puño apretado, sobre la osamenta del día estalla tu sangre que solloza sorprendida. Tierna o terrible, como el pájaro o la espada, he aquí que no puedo estrecharte. Estás prohibida, mujer, ferocidad de muerta; pared que canta...

 

   Victoria es tiempo de ladrones

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Canto 10 Victoria, sí, sentido sobre la razón, madre de instinto, ser de mis espacios, fin de todos los tiempos y principio de todo lo que crece, nada y vuela, germen del fuego y de la música, memoria inamovible de la luz. Cuanto hay de cierto nace de tu risa; la esperanza son tus ojos, ...

 

   Nocturno cuerpo

   Elías Nandino

primeros versos

Cuando de noche, a solas, en tinieblas, fatigado de no sé qué fatiga se derrumba mi cuerpo y se acomoda en la impasible superficie oscura que le sirve de apoyo y de mortaja, yo me tiendo también y me limito al inerme contorno que me entrega, a la isla de olvido en que se olvida. ...

 

   Entre la noche y el día

   Alejandro Aura

primeros versos

Entre la noche y el día ¡qué misterio, carajo, qué misterio! Urna cerrada de la luz, ábreme las compuertas. Vengo del huracán, hollado por los escombros: partes de coche, conservas, esqueletos tranquilos, ramas, callejones oscuros para que dos se presenten...

 

   Autoanálisis

   José Emilio Pacheco

primeros versos

He cometido un error fatal —y lo peor de todo es que...

 

   La mano en libertad

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Escribir no es problema. Miren flotar la pluma por cualquier superficie. Pero escribir con ella -Montblanc, Parker o Pelikan-, sin mesa a mano, tinta suficiente o postura correcta, es imposible, y a veces pernicioso. Puedo escribir, señores, con los ojos cubiertos, ...

 

   Gambito de caballo en Troya

   Homero Aridjis

primeros versos

Ad aeternam un hombre y un perro semejante a un caballo de oro; dos guerreros como esculpidos por el polvo; un rey y un yelmo donde el sol reverbera; una reina blonda cautiva tras un muro que rodea afiladas fortalezas. Ad aeternam una imagen vagarosa, que no toma forma definida ...

 

   Tinta china

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Es una inmensa hoja de biombo de cielo y no hay luna en el parque, se ha borrado el tenaz colorido de mi prado que hermana su negror al desconsuelo. En esta noche el musgo es terciopelo y es tan grande el silencio y tan helado que los búhos han olvidado y tienen miedo de lanzarse al vuelo ...

 

   Las reglas de la noche

   Hugo Gutiérrez Vega

primeros versos

El día empequeñece. Las palmeras, las nubes, el sol disminido, las tranquilas gallinas, la soledad, la tarde, tus senos y mis manos, todo se va tranquilo hacia una noche suave y sangrienta a su modo. ¿Por qué este perfume de atardecidas flores permanece en la almohada? ¿En dónde están...

 

   Nunca digas

   Julio César Aguilar

primeros versos

Mano abierta, di, dime, dilo, dícelo a tus dedos que me exprimen desde muy adentro toda la amorosa sangre; dícelo a mis manos -ay torrentes ciegos, ya cauces sin agua, siempre manantiales secos. No, nunca lo digas, nunca digas qué, quién, quién la volvió a cerrar. ...

 

   La paloma y el sueño

   Efraín Huerta

primeros versos

Tú no veías el árbol, ni la nube ni el aire Ya tus ojos la tierra se los había bebido y en tu boca de seda sólo un poco de gracia fugitiva de rosas, y un lejano suspiro. No veías ni mi boca que se moría de pena ni tocabas mis manos huecas, deshabitadas. Espeso polvo en torno daba ...

 

   Consejos de un padre a su hija

   Poesía náhuatl

primeros versos

Aquí estás, mi hijita, mi collar de piedras finas, mi plumaje de quetzal, mi hechura humana, la nacida de mí. Tú eres mi sangre, mi color, en ti está mi imagen. Ahora recibe, escucha: vives, has nacido, te ha enviado a la tierra el Señor Nuestro, el Dueño del cerca y del junto, ...

 

   Rencor al olvido

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Mezclado al aire tibio y sosegado con que duermes resuena el eco de otro aliento, tembloroso en la distancia mas fresco en el hurgar de mi memoria cavilante al filo de un amanecer que se retrasa al compás de manecillas tercas que van dejando caer, sobre las cosas que más quieres; ...

 

   Este perfume intenso de tu carne

   Salvador Novo

primeros versos

Este perfume intenso de tu carne no es nada más que el mundo que desplazan y mueven los globos azules de tus ojos y la tierra y los ríos azules de las venas que aprisionan tus brazos. Hay todas las redondas naranjas en tu beso de angustia sacrificado al borde ...

 

   Mariposa de obsidiana

   Octavio Paz

primeros versos

Mataron a mis hermanos, a mis hijos, a mis tíos. A la orilla del lago Texcoco me eché a llorar. Del Peñon subían remolinos de salitre. Me cogieron suavemente y me depositaron en el atrio de la Catedral. Me hice tan pequeña y tan gris que muchos me confundieron con un montoncito de polvo. ...

 

   Horal

   Jaime Sabines

primeros versos

El mar se mide por olas, el cielo por alas, nosotros por lágrimas. El aire descansa en las hojas, el agua en los ojos, nosotros en nada. Parece que sales y soles, nosotros y nada...

 

   Llagado de su mano

   Gilberto Owen

primeros versos

La ilusión serpentina del principio me tentaba a morderte fruto vano en mi tortura de aprendiz de magia. Luego, te fuiste por mis siete viajes con una voz distinta en cada puerto e idéntico quemarte en mi agonía. Lascivia temblorosa de las tardes de lluvia cuando tu cuerpo balbucía en Morse ...

 

   Triunfo de la carne derrota de la piedra

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

Piedra imán, piedra falsa, Piedra cerrada a piedra y lodo; En mi mortero cede tu cohesión, Ahí te ablandas, te vuelves río de harina, Denso vapor que fumo en la mañana. Piedra obstinada: Una dureza más firme que la tuya prevalece: Voluntad se llama. Amor enfermo...

 

   Panoramas

   Francisco González Léon

primeros versos

Panoramas de la mañana que alcanzo desde mi ventana. Sillares y molduras de la iglesia que se detallan por lo tan cercana. Mañana ventosa que en el arbolado de la plazuela combina en los ramajes muecas y caras, risas y cabeceos, cual si fueran los de un corro de vecinos en chismorreos. ...

 

   Ifigenia Cruel (II)

   Alfonso Reyes

primeros versos

II CORO Pero callemos, que un pastor color de tierra, vago engendro de lanas y hojarasca, se acerca aquí, como bulto que echa a andar, filtrando una mirada de ansia y susto por entre el heno de la barba y las cejas. Con el cayado sólo bate el aire, y parece irradiar palabras con la honda; ...

 

   Piazza Gimma

   Fabio Morábito

primeros versos

Espío en el edificio que tengo más a mano el movimiento que comienza en los balcones, como reflora en las tareas primeras del amanecer con gestos sin estilo aún, de repertorio, la rutina, y yo que me enamoro sólo en esta hora en que la gente es más repetitiva, más inconexa...

 

   Mayo hundió treinta y un garfios en mi espalda...

   Román Luján

primeros versos

MAYO HUNDIÓ TREINTA y un garfios en mi espalda Cómo explicarlo: el mundo solía esperarme a la vuelta de la esquina deseable por lejano inmerecido futuro aún en su cáscara justo antes de pudrirse Pero una tarde certeza de lo inmóvil el hastío del mismo ocaso mismo puño ...