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25 poemas aleatorios

 

   Mi villa

   Ramón López Velarde

primeros versos

Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. ...

 

   En el interior del cielo

   Nezahualcóyotl

primeros versos

Sólo allá en el interior del cielo tú inventas tu palabra, dador de la vida. ¿Qué determinarás? ¿Tendrás fastidio aquí? ¿Ocultarás tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué determinarás? Nadie puede ser amigo del dador de la vida. Amigos, águilas, tigres, ¿a dónde en verdad iremos? ...

 

   El caballero de la yerbabuena

   José Juan Tablada

primeros versos

El erudito habla del pasado y la chica loca-de-su-cuerpo..., del futuro. Un beluario de peces de colores ansía gozar del instante de azogue que le escurre entre las manos... En la más sincopada de las rumbas préndeme tu vacuna, oh marihuana, universalizando el incidente ...

 

   Nocturno difunto

   Elías Nandino

primeros versos

A la memoria de mi padre En vida nunca pude llevarme con mi padre. Cuando este murió, la muerte, milagrosamente, le dio vida dentro de mi corazón. Desde que despojado de tu cuerpo te escondiste en el aire, yo siento mi existencia más honda en el misterio, como si mis manos, alargadas ...

 

   El pensamiento olvidado

   Alí Chumacero

primeros versos

Pensar en tu mirada y en mi olvido dejando el pensamiento dilatado a través de tus ojos, anegado de su mismo vivir con tu sentido; después mirar tu olvido que en mí asoma como una rosa que al espacio diera leve prolongación y luego fuera la propia luz que toca con su aroma, ...

 

   Alondras que mueren deslumbradas (I) Tu breve chispa...

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Tu breve chispa de eternidad tiene apetito de sombras. Escala la fuerza un torbellino entre cálidas cinturas. Acorta el encuentro de epitafios insensatos. Remoja el jade limpio de tus ojos. Anochece las hechuras que el fuego labró en los decisivos escombros de tu boca. ...

 

   Es la sombra del agua...

   Jaime Sabines

primeros versos

Es la sombra del agua y el eco de un suspiro, rastro de una mirada, memoria de una ausencia, desnudo de mujer detrás de un vidrio. Está encerrada, muerta dedo del corazón, ella es tu anillo-, distante del misterio, fácil como un niño...

 

   Contemplación

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

Hay sobre las cimas de la tarde que avanza un incendio de rosas lentas, temblando. Qué sentido tan hondo el de la luz derramada en el rubor del aire. El alma se ha suspendido en un deslumbramiento de ángeles cristalinos...

 

   Al árbol que hay en medio de los pueblos

   Rosario Castellanos

primeros versos

Por caminos de hormigas traje el pie del regreso hasta este corazón de alto follaje trémulo. Ceiba que disemina mi raza entre los vientos, sombra en la que se amaron mis abuelos. Bajo tus ramas deja que mi canto ...

 

   Montsalvat (Fragmentos)

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Sobre un acantilado las águilas guardan Montsalvat, la cúspide en ruinas que alojaron los muros del castillo. Ahora sólo el viento punza la sinfonía del eco y habla contando la leyenda a las nieves latinas de los riscos. La luna encumbra su vórtice de emblemas sobre el alcázar ...

 

   Adiós, oh patria mía

   Ignacio Rodríguez Galván

primeros versos

A mis amigos de México Alegre el marinero en voz pausada canta, y el ancla ya levanta con extraño rumor. De la cadena al ruido me agita pena impía. Adiós, oh patria mía, adiós, tierra de amor. El barco suavemente se inclina y se remece, y luego se estremece a impulso del vapor. ...

 

   Cleopatra

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

La vi tendida de espaldas entre púrpura revuelta... Estaba toda desnuda aspirando humo de esencias en largo tubo escarchado de diamantes y de perlas. Sobre la siniestra mano apoyada la cabeza, y cual el ojo de un tigre un ópalo daba en ella vislumbres de sangre y fuego ...

 

   Viejas raíces empolvadas

   Guadalupe (Pita) Amor

primeros versos

Son mis viejas raíces empolvadas la extraña clave de mi cautiverio; atada estoy al polvo y su misterio, llevo ajenas esencias ignoradas. En mis poros están ya señaladas las cicatrices de un eterno imperio; el polvo en mí ha marcado su cauterio, soy víctima de culpas olvidadas. ...

 

   Ni lo que digo

   Ricardo Yáñez

primeros versos

El amor es esa estrella filosa y el desamor quién sabe qué carajos pero yo no soy yo ni este aire mi aire Es un tambor el miedo y la paz un tejido frecuentado pero en mi corazón hay un cangrejo y alguien está torciendo mi pescuezo ¿Qué es el atole blanco? ¿Qué los cigarrillos faros? Pero a quién ...

 

   Sus ojos beben del azul...

   Homero Aridjis

primeros versos

Sus ojos beben del azul arroyo que sube hacia la inmensidad el río y la piedra húmeda vuelan libres bajo la luz sus ojos dejan manchas azules en el agua toda desnudez vestida de asombro...

 

   El amante y la espiga

   Leticia Luna

primeros versos

Ponme como un sello sobre tucorazón, como una marca sobretu brazo;Porque fuerte es como la muerte elamor...CANTAR DE LOS CANTARES 8,6 I Mi cuerpo es claro, el tuyo oscuro y en la aromosa claridad nocturna nuestras lenguas se enlazancon negritud ...

 

   Cuenco de luz

   Jorge Ortega

primeros versos

En la pelvis de la noche reposa el poema. La oscuridad es un cuerpo restirado, un cataplasma de tequila donde bebo los componentes de la euforia detonante. Levanto a nivel de la pupila el trompo de la alucinación, octaedro de imágenes ficticias contoneándose sobre la barra. ...

 

   El pinzón real

   Alberto Blanco

primeros versos

Un salmo cadencioso peina el bosque De raya en medio: la luz solar sobre las hojas y el abrigo de la sombra en un costado. Hay un eco ancestral en la salmodia de los pinzones reales: el otoño tiene sus plumas propias y el color de los corazones que se despiden. ...

 

   Mi tiempo, padre...

   Víctor Sandoval

primeros versos

Mi tiempo, padre: Himnos de guerra y tableteo de metralletas. Lo estoy viviendo apenas pero lo estoy viviendo. Soy el aire del arquero y su brazo. Te veo escribiendo tus poemas, como éste, padre, como éste. ¿Para qué, para quiénes? ¿Para quiénes abres tu cartapacio, tu horrenda máquina ...

 

   Presencia

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Qué va a quedar de mí cuando me muera sino esta llave ilesa de agonía, estas pocas palabras con que el día, dejó cenizas de su sombra fiera? ¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera esa daga final? Acaso mía será la noche fúnebre y vacía que vuelva a ser de pronto...

 

   Duración

   Octavio Paz

primeros versos

I Negro el cielo Amarilla la tierra El gallo desgarra la noche El agua se levanta y pregunta la hora El viento se levanta y pregunta por ti Pasa un caballo blanco II Como el bosque en su lecho de hojas tú duermes en tu lecho de lluvia tú cantas en tu lecho de viento tú besas en tu lecho de chispas ...

 

   El primer recuerdo

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

¿Desde cuando tenemos memoria del primer recuerdo? ¿Creen ustedes en los famosos traumas de la tierna infancia? ¿Los psicólogos pediátricos han encontrado una veta minera aún en tiempo de crisis? Porque luego escucho que al senador Fulano le quitaron el chupón de manera brusca ...

 

   Mercado de la Merced

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

De la Merced hetairas baratonas, mercado de la carne, pocos años, son de trece o de quince, no hay engaños. ¡Pásale mi marchante, son fregonas! No pienses que quizá fueron personas o que el SIDA letal les unta daños. Es carne dura, fresca y son rebaños ovejas negras estas...

 

   Falsa elegía

   Rosario Castellanos

primeros versos

Compartimos sólo un desastre lento Me veo morir en ti, en otro, en todo Y todavía bostezo o me distraigo Como ante el espectáculo aburrido. Se destejen los días, Las noches se consumen antes de darnos cuenta; Así nos acabamos. Nada es. Nada está. Entre el alzarse y el caer del párpado. ...

 

   Tour

   Margarito Cuéllar

primeros versos

Odio es el sitio, la tierra prometida. Nuestras armas: los dientes, afilados con pedernal. La mirada: cuchillos, dispuestos a dar el salto al más leve reflejo de la sombra. Las manos: animadas por su ejército darán la vida en caso necesario. El hígado: presto a fundirse, ...