☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   La rosa amarilla

   Alejandro Aura

primeros versos

Se encendió la rosa fulgurante afuera de la ventana, ha estallado una rosa, parecemos las víctimas del incendio, azorados, ávidos de su belleza. Ahora todo tiene color, contraste, vuelo. Vengan a ver la rosa, vengan, tiene un grito amarillo despiadado, es un lujo, ...

 

   Ishmar

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

para Martha Iga La manera de peinarte desnuda ante el espejo húmedo del baño, de apresar en la palma tu cabello para escurrir el agua y agacharte en medio de palabras que no entiendo; el acto de secar tu piel, la forma de sentir con las yemas una arruga que ayer no estaba, ...

 

   En el deseo del sueño, 1.2

   Francisco Magaña

primeros versos

En la palabra del día despierta la noche. Como quien se enfrenta a una serie innumerable de nombres que nada le dicen y todo le confían. Como quien mira su destino desde la escritura renovada del espejo. Como quien resiste en el desierto con una flor de arena entre las manos. ...

 

   Cada día levanto...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Cada día levanto, entre mi corazón y el sufrimiento que tú sabes hacer, una delgada pared, un muro simple. Con trabajo solícito, con material de paz, con silenciosos bienamados instantes, alzo un muro que rompes cada día. No estás para saberlo. Cuando a solas camino, cuando...

 

   Y tu retórica

   Gilberto Owen

primeros versos

Si lo escribió mi prisa feliz, ¿con qué palabras, cómo dije: palomas cálidas de tu pecho ? En sus picos leería: brasa, guinda, clamor, pero la luz recuerda más duro su contorno y el aire el inflexible número de su arrullo. Y diría: palomas de azúcar de tu pecho , si endulzaban el agua ...

 

   El tigre en celo...

   Eduardo Lizalde

primeros versos

El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de río: más de cincuenta veces en un día copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza con su voz de contralto, ...

 

   Las armas del verano

   Octavio Paz

primeros versos

Oye la palpitación del espacio son los pasos de la estación en celo sobre las brasas del año Rumor de alas y de crótalos tambores lejanos del chubasco crepitación y jadeo de la tierra bajo su vestidura de insectos y raíces La sed despierta y construye sus grandes jaulas de vidrio donde tu desnudez ...

 

   La hora

   Julio César Aguilar

primeros versos

Vuelve la luz a hacerse luz, plácida claridad en el vaivén de sombras, y la calma otra vez, el remanso donde reposa -como en el sueño el insomne- su paso frenético el corazón. El aire que se respira se hace respirable, y el paisaje a cada mirada recobra el color y la forma. ...

 

   Barra de panteones, 1

   Francisco Magaña

primeros versos

Cuentan que en las madrugadas de Barra de Panteones, las gaviotas picotean los ojos cansados de ver el mar. Cuentan que entre las palmeras se escuchan voces que nunca escucharemos. Cuentan que en las manos del enterrador hay una paloma ciega.

 

   Sobre las mesas: el destello*

   Coral Bracho

primeros versos

El rizoma, como tallo subterráneo (...) tiene, en sí mismo, muy diversas for- mas: desde su extensión superficial ramificada en todos sentidos, hasta su concreción en bulbos y tubérculos. El deseo es un creador de realidad (...) produce y se mueve mediante rizomas, ...

 

   Cuando nos hayamos contemplado...

   Julio Arturo Vargas

primeros versos

Cuando nos hayamos contemplado la melancolía será flor en los puños mirada que pierde origen de primera mano para explicar este dolor. Nos hemos dejado facilidad de ojos al cielo sin entender que la verdadera inocencia sería terminar aquí la vida. ...

 

   El muerto

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Como tronco en montaña venido al suelo. Frente grandiosa y limpia, soberbia y pura. Negras y unidas cejas, con la figura del trazo curvo y fino que marca el vuelo De un pájaro en un croquis que apunta un cielo. Nariz igual a un pico de halcón albura de canas. El abeto, ya sin verdura, dio en tierra ...

 

   Nocturno de amor y muerte

   Carmen Sánchez

primeros versos

La muerte toma siempre la forma de la alcobaque nos contiene.Xavier Villaurrutia Amémonos ahora, es duro el tiempo de la espera, vamos a hacer el trance más perfecto. Ésta entre las demás horas es hermosa: hoy tus ojos están humedecidos. (Tú duermes y yo velo para esconder ...

 

   La araña

   José Juan Tablada

primeros versos

Recorriendo su tela esta luna clarísima tiene a la araña en vela.

 

   Pasas por el abismo de mis tristezas

   Amado Nervo

primeros versos

Pasas por el abismo de mis tristezas como un rayo de luna sobre los mares, ungiendo lo infinito de mis pesares con el nardo y la mina de tus ternezas. Ya tramonta mi vida; la tuya empiezas; mas, salvando del tiempo los valladares, como un rayo de luna sobre los mares pasas por el abismo...

 

   Relámpago en reposo

   Octavio Paz

primeros versos

Tendida, piedra hecha de mediodía, ojos entrecerrados donde el blanco azulea, entornada sonrisa. Te incorporas a medias y sacudes tu melena de león. Luego te tiendes, delgada estría de lava en la roca, rayo dormido. Mientras duermes te acaricio y te pulo, hacha esbelta, ...

 

   El ahorcado del café Bonaparte

   Fayad Jamís

primeros versos

Para no conocer los abismos del humo para no tragarse los periódicos de la tarde para no usar unos espejuelos cubiertos de sangre o telaraña El que estaba sentado en un rincón lejos de los espejos tomándose una taza de café no oyendo el tocadiscos sino el ruido de la pobre llovizna ...

 

   Visitación

   Alfonso Reyes

primeros versos

Soy la Muerte— me dijo. No sabía que tan estrechamente me cercara, al punto de volcarme por la cara su turbadora vaharada fría. Ya no intento eludir su compañía: mis pasos sigue, transparente y clara y desde entonces no me desampara ni me deja de noche ni de ...

 

   Desde esta luz

   Coral Bracho

primeros versos

Desde esta luz que incide, con delicada flama, la eternidad. Desde este jardín atento, dede esta sonbra. Abre su umbral el tiempo, y en él se imantan los objetos. Se ahondan en él, y él los sostiene así: claros, rotundos, generosos. Frescos llenos de su alegre volumen, ...

 

   Y una grande mariposa amarilla

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

Cuando muera seré japonés de digna figura bajo el manto o un albatros de rotas alas Seré un romo silencio de bordes finos una lluvia de ceniza en Sydney un alcatraz gobernando el mundo cuando yo muera Cuando ella muera, mi bestia negra en la espuma negra de sus 36 será un engrane ...

 

   Bebiera un día

   Ricardo Yáñez

primeros versos

Bebiera un día la estrella de mi sueño el que seguía Bebiera un día el venado del agua voz herida Bebiera un día el tiempo de lo eterno que ya perdía Bebiera un día las palabras del agua a mediodía

 

   Este era un rey...

   Juan de Dios Peza

primeros versos

Ven mi Juan, y toma asiento en la mejor de tus sillas; siéntate aquí, en mis rodillas, y presta atención a un cuento. Así estás bien, eso es, muy cómodo, muy ufano, pero ten quieta esa mano; vamos, sosiega esos pies. Este era un rey... me maltrata el bigote ese cariño, Este era un rey... vamos niño, ...

 

   Palabras para un día de campo

   Enzia Verduchi

primeros versos

No conocimos la experiencia de un mantel a cuadros sobre la hierba, no presenciamos la huida de un sombrero de paja con el viento. Quizás segar el campo hubiera sido útil como importante es para las mujeres lavar la ropa juntas, contarse anécdotas que jamás sucedieron. ...

 

   Pequeño Larousse

   Efraín Huerta

primeros versos

...Nació En Silao. 1914. Autor De versos De contenido Social... Embustero Larousse. Yo sólo Escribo Versos De contenido Sexual.

 

   Detrás del muro blanco de los días...

   Salvador Novo

primeros versos

Detrás del muro blanco de los días calla el Misterio. Pródigas, las horas nos llevan de la mano a las auroras de sus sorpresas y sus alegrías. Días, horas, auroras y alegrías llenen de dicha, pródigas, las horas de un Año Nuevo tal, que sus auroras renueven la ventura de sus días. Cuente...