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25 poemas aleatorios | |
Eloísa, Perséfona, María, muestra tu rostro al fin para que vea mi cara verdadera, la del otro, mi cara de nosotros siempre todos, cara de árbol y de pandero, de chofer y de nube y de marino, cara de sol y arroyo y Pedro y Pablo, cara de solitario colectivo, despiértame, ya nazco: vida y muerte ... | |
El balcón de la avenue Gambetta donde las estaciones se marcan en los árboles en la vegetación inmensa de Père Lachaise Desde este sexto piso París no es más que un cementerio el musgo crece sobre él apariencia de viejo viejo mundo confiture y baguette París, 1981. ... | |
1 Mucho antes de que estas montañas ratas grises en la solapa aguda del sol antes que cárceles de cieno y luz fueran para mi espíritu domesticado por los azotes inmisericordes del Belcebú embrutecido en mi secreta epidermis el gran reloj del mar meciendo sus aguas sin escoria y las terrazas ... | |
Sólo y distante de las ínsulas, bajo este sol que el mediodía calcina y los demonios de la luz deslumbran. Yo he visto renacer ramas y flores en huertos que después fueron dormidos. Si vuelvo a los inicios ¿quién escuchará mis pasos en las piedras? Aquí se acerca a quien espero. ... | |
No, no es la solución tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi ni apurar el arsénico de Madame Bovary ni aguardar en los páramos de Ávila la visita del ángel con venablo antes de liarse el manto a la cabeza y comenzar a actuar. Ni concluir las leyes geométricas, contando las vigas ... | |
Las piernas sostenían el galope de animal luchando contra el aire: corre, corre, muchacha. Tanto mar para una isla, laderas por recorrer, tanto cielo sobre la bruma. Desde Dun Laoghaire se escucha ese golpe de agua y se desborda el índigo en las landas de la península de Dingle: ... | |
Voló desde su vida apacible hacia la luz recién encendida y su cadáver minúsculo cayo sobre esta hoja de papel en que escribo. Retiré la taza de café pensando que su contacto en mis labios sería molesto, y que una lluvia de meteoritos invisibles podría empezar a descender desde el foco, por los... | |
Llaman a la puerta Es de noche y están tumbando la puerta Todos duermen Duerme la oscuridad El viento inmenso inmensamente duerme su inmenso sueño Duerme la noche Duermen las estrellas Pero en mi casa llaman con una piedra enorme que golpea iracunda... | |
Adentro de mi vaga superficie se revuelve un constante movimiento; es el polvo que todo lo renueva, destruyendo. Adentro de la piel que me protege y de la carne a la que estoy nutriendo, hay una voz interna que me nombra; Polvo tenso. Sé bien que no he escogido la materia de este cuerpo ... | |
En la amorosa noche me aflijo. Le piedo su secreto, mi secreto, la interrogo en mi sangre largamente. Ella no responde y hace como mi madre, que me cierra los ojos sin oírme... | |
El viento sopla sobre las palmeras y juníperos de Temuco y sube obediente hacia la frente despejada del Ñielol, hacia la infancia de un bosque fragante de pinos, hacia el pasado de un comienzo sin fin. Escucha, escucha los pinos… escucha el viento entre los pinos… escucha... | |
En mis muertes diarias está mi padre me observa con esa incertidumbre que obliga a decidir Mi padre nunca tuvo un cristo en su alcoba ni un caballo para su fuga Hubo de partir muy lento y en segunda clase Sé que hubiera preferido un mate del pastor -en el tablero en desorden aquellos días ... | |
La luz de ocaso moribunda toca del pinar los follajes tembladores, suspiran en el bosque los rumores y las tórtolas gimen en la roca. Es el instante que el amor invoca; ven junto a mí; te sostendré con flores mientras roban volando los Amores el dulce beso de tu dulce boca . ... | |
Este libro tiene muchos precedentes, tantos como gentes habrán sollozado por un bien amado, desaparecido, por un gran amor extinguido. Tal vez muchos otros lloraron mejor su dolor que yo mi inmenso dolor, quizá (como eran poetas mayores) había en sus lágrimas muchos más fulgores... ... | |
Lleno de soledad y aburrimiento, procuro consolarme con tu vista, y toma el sueño su segura pista, acostumbrado a cabalgar el viento. No precisa ningún descubrimiento para correr en pos de tu conquista: bástame al intentarlo que me asista un ligero temblor del pensamiento. Surco... | |
Año I-Pedernal (804 d. c). Cuando comenzó el Señorío de los chichimecas una mujer noble, llamada Itzpapálotl los llamó, les dijo: Tenéis que establecer como señor vuestro a aquél que se llama Huactli. Marchad hacia allá, a Nequameyocan. Estableced allí la casa de los cactus, ... | |
Encadenado al cielo, en paz y orden, mutilado de todo lo imperfecto, en esta soledad desmemoriada paisaje horizontal de arena o hielo nada se mueve y ya nada se muere en la pureza estéril de mi cuerpo. Solo la ausencia. Sólo las ausencias. A la luz que me ofusca, en el silencio del aire ... | |
Por el silencio sigues embriagada y sonámbula Detrás de los espejos se desnuda tu nombre Difusa entre las lámparas es mortal tu pupila Naciendo con el día llevas un luto largo de vasijas y cuerpos Tu revelación no cesa nunca en la noche sin huellas Al fondo de tu voz que niega hay otra voz ... | |
Muchas sendas hollé, muchos caminos solicitaron el afán creciente, de contrastar los usos de la gente y confundirme con los peregrinos. Mezclaba los sabores de los vinos en cada clima caprichosamente, y yo no sé si ello fue prudente o si mis pasos fueron desatinos. Había que buscar la ruta cierta... | |
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos ... | |
Madre, madre, cansado y soñoliento quiero pronto volver a tu regazo; besar tu seno, respirar tu aliento y sentir la indolencia de tu abrazo. Tú no cambias, ni mudas, ni envejeces; en ti se encuentra la virtud perdida, y tentadora y joven apareces en las grandes tristezas de la vida. Con ansia inmensa ... | |
para Rubén Tamez Garza Pienso en la fecha de mi suicidio y creo que fue en el vientre de mi madre; aún así, hubo días en que Dios me caía igual que gota clara entre las manos. Porque yo estuve loca por Dios, anduve trastornada por él, arrojando el anzuelo de mi lengua para alcanzar ... | |
Llovió toda la noche. La llovizna final aún parpadea un húmedo rumor en la azotea; archivo de hojas que moviera el viento. La oscuridad del ámbito se duerme desvelada dentro del aposento. La lluvia ha hecho que se filtre el agua y se traspase el techo destilando metódica . ... | |
Estoy de este lado de la línea un paso más y la sherif del condado me recibe a balazos. ¿Por qué tanta violencia? Yo sólo tengo sed un poco de agua de tus labios no estaría nada mal: prefiero morir envenenado que con el cuerpo lleno de agujeros. | |
Globos El deseo perfora en la clara dureza de su cuerpo, delgadeces empujan en su vientre un temblor que si se agita salta, ritmos balancean bajo su pecho viva abundancia que el deseo persigue con una sombra flaca. Deseo Dos llamas que apagan su calor cuando están más fundidas, ... | |
