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25 poemas aleatorios | |
Beso tus ojos tristes como suele sus reliquias besar, en tanto reza, una anciana piadosa. Y tu cabeza que a perfumadas liviandades huele, beso, porque mi beso te consuele, mi beso que es unción y que es tristeza, mi beso que está limpio de impureza, mi beso que no mancha y no duele. ... | |
I El aliento es el dios que la penetra e insuflada da a luz habla un instante y su voz queda en el aire aun cuando ha partido II Por el día que se mueve la sabiduría erige templos quien ama el sol siente en su corazón el fuego las palabras tocan el aire y arden el ser viaja hacia la luz ... | |
Todo en ella encantaba, todo en ella atraía su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar... El ingenio de Francia de su boca fluía. Era llena de gracia, como el Avemaría; ¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar! Ingenua como el agua, diáfana como el día, rubia y nevada como Margarita... | |
Vuela y pregunta a San Francisco de Asís si su amor perdona las ansias de la sangre los desvelos de la carne la premura de su instinto. (De:Intemporal de peldaños) | |
no tenemos la casa todavía. tenemos piedras; algunas. trozos de pan, algo de vino tenemos pero la casa no; sin embargo tenemos oscuridad, porque luz no tenemos todavía; tenemos algunas lágrimas y besos. otras cosas igualmente ridículas tenemos, pero la casa no. ... | |
En torno de una mesa de cantina una noche de invierno, regocijadamente departían seis alegres bohemios. Los ecos de sus risas escapaban y de aquel barrio quieto, iban a interrumpir el imponente y profundo silencio. El humo de olorosos cigarrillos en espirales se elevaba al ... | |
¡Y bien! aqui estás ya... sobre la plancha donde el gran horizonte de la ciencia la extensión de sus límites ensancha. Aqui donde la rígida experiencia viene a dictar las leyes superiores a que está sometida la existencia. Aqui donde derrama sus fulgores ese astro a cuya luz desaparece la distinción ... | |
Los navegantes enlazan plegarias cristales (sirenas: jauría de alas) el esquife penetra los oleajes con firme timón atraviesa los gritos y las sombras mar del encarcelamiento (mapa de preguntas) precipicio del instantealiento del océano. De: Tramontana Poema proporcionado por la ... | |
Me fui yendo Adelantando un poco Y otro poco Pensando cada vez que era el último trecho Que ahora ya volvería Me fui alejando sin sentir De donde estaban todos No sé por qué ni adónde Ni menos todavía para qué Me fui yendo sin saber sin ganas Lento inconstante bobo Nada tenía que buscar ... | |
NO ES BONITO el lenguaje, es tortuoso en su diafanidad de niebla, alondra en el pináculo del miedo, a la vista de todos. No es bonito aunque inspire la mar o la dorada certidumbre en los cabellos de Laura o de Breatrice. Animal de imprevistos, no sabe lo que mira. ... | |
Año I-Pedernal (804 d. c). Cuando comenzó el Señorío de los chichimecas una mujer noble, llamada Itzpapálotl los llamó, les dijo: Tenéis que establecer como señor vuestro a aquél que se llama Huactli. Marchad hacia allá, a Nequameyocan. Estableced allí la casa de los cactus, ... | |
Mientras los buitres trazan círculos alrededor del sol, como planetas, los poetitas con sus versos tiernas romanzas acompasan; buscan el más elaborado de los silencios y ordenan a sus tripas que no gruñan; los buitres no quisieran comer carne tan flaca, tan desabrida como yeso, ... | |
En filas ordenadas regresamos y cada noche, cada noche, mientras hacemos el camino, el breve infierno de la espera y el espectro que vierte en el oído: ¿No tienes sangre ya? ¿por qué te mientes? Mira los pájaros El mundo tiene playas todavía y un barco allá te espera, siempre. ... | |
Construyes, hijo, tu casa. Abre todas las ventanas, deja las puertas abiertas que otras estarán cerradas. Y tus paredes esperan ser levantadas. II Si la argamasa se mezcla con las lágrimas que llores, habrá, en ladrillos y anhelos, contradicciones. Avanzarás poco a poco, tendrás... | |
Hay sobre las cimas de la tarde que avanza un incendio de rosas lentas, temblando. Qué sentido tan hondo el de la luz derramada en el rubor del aire. El alma se ha suspendido en un deslumbramiento de ángeles cristalinos... | |
Miras arder lo que ha quedado en pie del último sendero: la luna llena de otro enero sobre la piel de tu pasado, un mar que olvidas y ha olvidado en su esplendor tu verdadero rostro, la luz que fue primero verbo y temblor en tu costado y que hoy dejas partir a solas, detrás del fuego. ... | |
Arquitecturas instantáneas sobre una pausa suspendidas, apariciones no llamadas ni pensadas, formas de viento, insubstanciales como tiempo y como tiempo disipadas. Hechas de tiempo, no son tiempos; son la hendedura, el intersticio, el breve vértigo del entre donde se abre... | |
no te imaginas qué bien me veo hoy con el orgullo abanderando la cabeza con qué garbo me iré andando hacia [el trabajo con la sonrisa terca como una etiqueta que se asoma por [el vestido ¡qué buen porte! dirán los que me [vean ¿a qué se debe? inquirirán muertos ... | |
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida... | |
La inmensidad, la sed es la memoria. Luis Armenta Malpica Ya no juegan a ser los dioses de la lluviapiedras y varas en abandono Niños que añoran beber los quásares llevan en sus cactos las grietas del esfumado camino No duele más la sombra del otro que se va y sigue yéndose ... | |
I Inclinada, en tu orilla, siento como te alejas. Trémula como un sauce contemplo tu corriente formada de cristales transparentes y fríos. Huyen contigo todas las nítidas imágenes, el hondo y alto cielo, los astros inventados, la vehemencia ingrávida del canto. Con un afán inútil mis ramas se despliegan, ... | |
Busca en todas las cosas un alma y un sentido oculto; no te ciñas a la apariencia vana; husmea, sigue el rastro de la verdad arcana, escudriñante el ojo y aguzado el oído. No seas como el necio, que al mirar la virgínea imperfección del mármol que la arcilla aprisiona, queda sordo ... | |
No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti. Muero de ti y de mí, muero de ambos, de nosotros, de ese, desgarrado, partido, me muero... | |
Oreja, mano, brazo, pierna, ojo, tu mitad que se ajusta con la mía en la superficial anatomía donde corren tu audacia y mi sonrojo. Para la sed, en tu belleza mojo los ojos insolados de alegría y convencida de mi paganía el árbol del asombro te deshojo. Apariencia no más. ... | |
Divina Lysis mía: perdona si me atrevo a llamarte así, cuando aun de ser tuya el nombre no merezco. A esto, no osadía es llamarte así, puesto que a ti te sobran rayos, si en mí pudiera haber atrevimientos. Error es de la lengua, que lo que dice imperio del dueño, en el dominio, ... | |
