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25 poemas aleatorios | |
Fluye también pero a su modo Por un lecho obstinado Como un tirar de cabra a un monte otro Ese tiempo frenético en el que sostienes Cuando algo en tique nunca habló tu lengua Como en una caricia del dolor se encoge Al escuchar mi nombre Que me dieron aquí para otra ... | |
Es la mujer del hombre lo más buenoLope de Vega Te quiero de golpe, amor, somos el reflejo terrestre de alguna estrella. Para ti la llama espiritual de mis besos y el sol profundo del deseo, déjame a mi la altura y el abismo del corazón, déjame el rascacielos en la sangre. ... | |
Olga Lucía, su mirada, Es una puerta entreabierta al final del pasillo Y un espejo. Dentro, la imagen de una niña que duerme En posición fetal. La misma niña que desde la ventana del miedo Inventa estrellas de diversos colores Y cae la noche más triste. ... | |
Nevó toda la noche y amanece la tierra inmaculada. Quién pudiera decir que bajo el manto prepara su verdor la primavera. Si la pureza existe, qué semejante es a la nieve: hoja blanca cedida por el mundo para probar que nada permanence. | |
Cuando la tarde cierra sus ventanas remotas, sus puertas invisibles, para que el polvo, el humo, la ceniza, impalpables, oscuros, lentos como el trabajo de la muerte en el cuerpo del niño, vayan creciendo; cuando la tarde, al fin, ha recogido el último destello de luz, la última nube, ... | |
Bien venga, cuando viniere, la Muerte: su helada mano bendeciré si hiere... He de morir como muere un caballero cristiano. Humilde, sin murmurar, ¡oh Muerte!, me he de inclinar cuando tu golpe me venza; ¡pero déjame besar, mientras expiro, su trenza! ¡la trenza que le corté y que, piadoso, ... | |
Me arrebataron la razón del mundo y me dijeron: gasta tus años componiendo este rompecabezas sin sentido. No hay más. Un acto es una estatua rota. Una palabra es sólo la imagen deformada en un espejo. ¿Qué vas a amar? ¿Un cuerpo que se pudre -ese pantano lento en que te ahogas- ... | |
La piedra eternal busca lo temporal La esbelta columna que sostiene El claro techo del cielo El frontispicio del templo Donde la luz de oro anima Las figuras pétreas de los Dioscuros La cóncava piedra de la clepsidra Que guarda en su mano los instantes Del inasible tiempo ... | |
Su amartillada garra tiene un diseño seducido por la elegancia de la muerte. El fondo de sus ojos es un ascua y en él se demora el aviso de otra ley: para que algo sea creado, algo debe ser destruido. Todo lo que nace mata. Ordena alumbramientos su emboscada... | |
Sobre la Tierra, estamos enterrados. Todo su peso cárdeno se vuelca sobre mis pies antiguos. Toda la tierra me avienta sobre el cielo, me sujeta en mi raíz y me hunde entre sus manos. Despedazado estoy. Mis ojos van allá por el impulso, mas presos en órbitas se quedan, asidos a su fin ... | |
¡Jehovah! ¡Jehovah, tu cólera me agobia! ¿Por qué la copa del martirio llenas? Cansado está mi corazón de penas.Basta, basta, Señor. Hierve incendiada por el sol de Cuba mi sangre toda y de cansancio expiro, busco la noche, y en el lecho aspirofuego devorador. ... | |
Humo de rosas quemadas en el jardín donde hemos conocido a la noche con brazos más extraños que la palabra Deseo, donde sobrevive un aire de recuerdo inútil, mordido por la venenosa fragilidad que distribuye la sombra al pasar, cuando el frío se transforma en una cercanía ... | |
Andar así es andar a ciegas, andar inmóvil en el aire inmóvil, andar pasos de arena, ardiente césped. Dar pasos sobre agua, sobre nada el agua que no existe, la nada de una astilla , dar pasos sobre muertes, sobre un suelo de cráneos calcinados. Andar así no es andar sino quedarse sordo... | |
Viejo sangre de toro viejo marino anciano de las nieves viejo de guerras de enfermerías de heridas Viejo con piel de flor viejo santo de tanto amor viejo de juventud niño de canas viejo amadasantamente loco de amor siempre viejo perro soldadoanciano de los trópicos viejo ... | |
Así te ves mejor, crucificado. Bien quisieras herir, pero no puedes. Quien acertó a ponerte en ese estado no hizo cosa mejor. Que así te quedes. Dices que quien tal hizo estaba ciego. No lo digas; eso es un desatino. ¿Cómo es que dio con el camino luego, si los ciegos no dan con el camino?... ... | |
Mi tienda siempre fuera de los muros. Mi lengua aprendida siempre en otro sitio. Mi bandera perpetuamente blanca. Mi nostalgia vasta y caprichosa. Mi amor ingenuo y mi fidelidad irónica. Mis manos graves y en ellas un incesante rumor de pen- samientos. Mi porvenir sin nombre. ... | |
Las hijas de extranjeras nacimos con agujas minuciosas. En tiempos nobles visitamos museos de París. Entramos al Louvre a buscar a la Gioconda. También nosotras crecimos en la adversidad y sonreímos con rictus previsibles. Si la guerra nos empujó del viejo continente... | |
Cataluña hilandera y labradora, viñedo y olivar, almendra pura, Patria: rememorada arquitectura, ciudad junto a la mar historiadora. Ola de la pasión descubridora, ola de la sirena y la aventura -Mediterráneo- hirió tu singladura la nave del destierro con su prora. Emigrado, la ceiba de los mayas te dio ... | |
Aérea faz de roca construida, suspendida en la noche de la infancia. Recuerdas idolátricos perfiles de inarmónica danza. ¿Eres diáfana sombra o luz caída, anticipada muerte rescatada, perímetro de ausencia o invadida forma de realidad acumulada? Entre muros de angustia ... | |
En la campana del puerto ¡ Tocan, hijos la oración.....! ¡ De rodillas..., y roguemos a la madre del Señor por nuestro padre infelice, que ha tanto tiempo partío, y quizás esté luchando de la mar con el furor. Tal vez, a una tabla asido, ¡ no lo permita el buen Dios! náufrago, triste ... | |
Un ominoso escarnio de puñales encapota los ojos del suburbio. Tiembla el tiempo y el patio y en el turbio lodazal suenan tiros policiales. Sangre, polvo, terror, caries dentales desafían la muerte. Y el disturbio deslizándose en un cuchillo gurbio en la esquina madrea sus vocales. Sombras... | |
Como un alto vuelo blanco de garzas temprano se convierte en inferior cometa a ras de lomo sin grabar las vísceras que aflige la balanza, así los pensamientos de un día con su noche (a qué hora comenzará la carne a oír), flores de dos esmaltes, son religiones hondas donde dormita el riesgo ... | |
Las once de la noche y el trópico descansa de un combate feroz contra sí mismo Vuelan nocturnas mariposas torpes Hiende la luz el agua Canta un sapo en la sombra que parte en dos la noche: denso muro de grillos Y estoy aquí sin tus libros a mano... | |
Ese llanto invencible que brota a media noche, cuando nadie nos ve ni nuestros propios ojos pueden atestiguarlo, porque es llanto reseco, privado de su sal, desvestido de linfa, con aridez de fiebre y amargo como el humo de los remordimientos. ... | |
a Guadalupe Alonso Fui por unos días la mujer más bella de mi ciudad. Llevaba un vestido con doble aura. Abajo, todo se flechaba en un tiempo preciso. En el camellón de Insurgentes fui el tigre de Blake, en San Ángel hablé con los nimbados pájaros de Dios, en la Plaza del Carmen ... | |
