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25 poemas aleatorios

 

   Subo al despeñadero...

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Subo al despeñadero Me paro en la gran piedra: el amplio valle duerme bajo el esplendor Veo esos hilos de agua esos leves arroyos esos bravos torrentes esos ríos menores esos ríos mayúsculos internándose en los huertos de Dios...

 

   Lágrimas

   Manuel Acuña

primeros versos

Quum subit illius tristissima noctis imago quae mihi supremum tempus in urbe fuit; quum respeto noctem qui a tot mihi cara reliquie labitur es oculis nuc quoque gutta meis. OVIDIO.-ELEGIAS III. Aún era yo muy niño, cuando un día, cogiendo mi cabeza entre sus manos y llorando a la vez que me veía ...

 

   Alondra

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Todo el año caído, todo el año, polen sin rumbo, tierra sin semilla, algo que muy adentro se apolilla y algo que por afuera se hace daño. El aire huele como a desengaño, algo se pudre, algo está en la orilla y mientras el otoño se amarilla el ambiente se torna más huraño. ...

 

   Viernes 5 de abril, 1:45

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

La muchacha del cuadro mira a la visitante del museo. Son jóvenes las dos de frente, y bellas mirándose a los ojos a través de los siglos que urdieron el encuentro. La muchacha de afuera sonríe al contemplarla como a una antigua amiga, a un tiempo eterna y breve; da unos pasos atrás, ...

 

   La forma de tu ausencia

   Homero Aridjis

primeros versos

Ni un momento he dejado de ver en este cuerpo la forma de tu ausencia, como una esfera que ya no te contiene. Pero dos cosas constantes te revelan, te tienen de cuerpo entero en el instante, y son la cama y la mesa de madera, hechas a la medida del amor y del hambre ...

 

   Augurios

   Octavio Paz

primeros versos

Al natural, en cápsulas, abiertas o cerradas, ya desalmadas, Elvira y doña Sol; en cada cuna Eros y leche: digestión pacífica sin pesadillas griegas; bálsamos bíblicos o dialécticos, sedantes contra las erosiones, decadencias históricas, siniestros...

 

   Mis hermanos se fueron poco a poco

   Marco Antonio Campos

primeros versos

Mis hermanos se fueron poco a poco: se llevaron la casa, la mujer, la calle al hombro, el oro más soñado y no la infancia. ¿Qué hacía yo, en tanto, qué diablos dió mi pluma? Me puse a dibujar en los cuadernos las mujeres más bellas de la tierra que sólo lloraban en mis versos. ...

 

   Tan grande, ¡ay Hado!, mi delito ha sido...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Muestra sentir que la baldonen por los aplausos de su habilidad ¿Tan grande, ¡ay Hado!, mi delito ha sido que por castigo de él o por tormentono basta el que adelanta el pensamientosino el que le previenes al oído? Tan severo en mi contra has procedido,que me persuado, ...

 

   Crepúsculos de la ciudad (IV)

   Octavio Paz

primeros versos

(CIELO) Frío metal, cuchillo indiferente, páramo solitario y sin lucero, llanura sin fronteras, toda acero, cielo sin llanto, pozo, ciega fuente. Infranqueable, inmóvil, persistente, muro total, sin puertas ni asidero, entre la sed que da tu reverbero y el otro cielo prometido, ...

 

   La virgen trajinera

   Manuel Ponce

primeros versos

A la Madre luciente, la virgen alba, llevo las flores, flores de mi chinampa. ¡Ay, agua dulce! ¡Ay, agua amarga! La superficie mece la frágil gracia de florecillas, flores recién cortadas. ¡Ay, agua dulce! ¡Ay, agua amarga! En mis brazos y ensueños el niño nada por agua...

 

   Un año más

   Salvador Novo

primeros versos

Un año más sus pasos apresura; un año más nos une y nos separa; un año más su término declara y un año más sus límites augura. Un año más diluye su amargura; un año más sus dones nos depara; un año más, que con justicia avara meció una cuna, abrió una sepultura. ...

 

   Subyugadas, asiduas...

   Tomás Segovia

primeros versos

Subyugadas, asiduas, con aplicación, una mano tuya y una mía se acarician, fanáticas de un mundo de manos excluyente. No quieren saber que tú y yo mientras tanto nos miramos, abolidos, sin común lenguaje, en las orillas de un lugar de sombra que han creado en su torno...

 

   Breve historia

   Eduardo Langagne

primeros versos

Yo venía de otros bullicios ella traía también en sus silencios algunos rastros que la vida deja. A veces me miraba y sonreía y yo quería tejerle una canción que anduviera con ella para siempre. Era febrero y la dicha existía junto con ella que no había conocido mis defectos que ignoraba ...

 

   Raíz

   Jeannette Lozano

primeros versos

El viento desmoronaba el barro, vértigo, dolor era ese viento en su descenso: el encuentro con la primera voz: la muerte. El muro de raíz sedienta rasga cielos de aquella hora. De nuevo brotarán salmos palabras destejiendo sobre el espejo. * Apenas el agua circundó la tierra ...

 

   Difícilmente, avanzando milímetros por año...

   Octavio Paz

primeros versos

Difícilmente, avanzando milímetros por año, me hago un camino entre la roca. Desde hace milenios mis dientes se gastan y mis uñas se rompen para llegar allá, al otro lado, a la luz y el aire libre. Y ahora que mis manos sangran y mis dientes tiemblan, inseguros, en una cavidad...

 

   Soledad

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Nada va a salvarnos. Ni el amor, ni la fe, ni la palabra. Nada va a saber que fuimos tantos embarcados en el haz de la ternura, angustiados y desnudos, errantes y remotos. Nadie hablará por nadie. A cada quien se le rompe el alma con sus propios días mal escritos...

 

   Comer sirena

   Eduardo Vázquez Martín

primeros versos

para Carmen Boullosa Que no le sirvan otra cosa, no foca, no cazón, tonina, tanto animal del agua. A la sirena hay que pedirla con cabeza. Más importante aun que el ajo, el estragón, pimienta y sal; antes de ponderar el cuerpo que Alavesa le otorga a sus riojas, ...

 

   cómo ato mis ojos a los tuyos...

   Rogelio Guedea

primeros versos

cómo ato mis ojos a los tuyos. cómo callo la mano que te escribe. mi mano no deja de nombrarte. de noche se levanta. vela tu ser. poda tu cuerpo o mar o cielo muchamente. no te deja descansar. bebe de tu agua todo el existir. deja de nombrarla. mano. le grito. le suplico. ...

 

   La noria

   Jaime Torres Bodet

primeros versos

He tocado los límites del tiempo. Y vuelvo del dolor como de un viaje alrededor del mundo... Pero siento que no salí jamás, mientras viajaba, de un pobre aduar perdido en el desierto. Caminé largamente, ansiosamente, en torno de mi sombra. Y los meses giraban y los años como giran ...

 

   La espera

   Samuel Noyola

primeros versos

Podría esperar a que la Inspiración me muerda una oreja, y en la espera encender el incienso de mariguana, el televisor o llamar a Tabata para que me traiga una botella de tequila, beberla en el cuenco de la calavera. Pero puede llegar cuando distraído más ando, ...

 

   Y ahora, qué

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Antes lo creí pero ya no. El amor no es asunto de dos ni de tres; esto nos concierne a todos. Si beso tus labios, si nos decimos, adiós, mi vida, habrá siempre una voz arremetida, a empeñones un grito como trueno, un lamento, que diga que no. Toma tiempo, lo sé; a distancia, respira como un ...

 

   El río

   Manuel José Othón

primeros versos

Triscad, oh linfas, con la grácil onda, gorgoritas, alzad vuestras canciones. y vosotros, parleros borbollones, dialogad con el viento y con la fronda. Chorro garrulador, sobre la honda cóncava quiebra, rómpete en jirones y estrella contra riscos y peñones tus diamantes y perlas de Golconda. Soy ...

 

   Malinche

   Rosario Castellanos

primeros versos

Desde el sillón del mando mi madre dijo: Ha muerto . Y se dejó caer, como abatida, en los brazos del otro, usurpador, padrastro que la sostuvo no con el respeto que el siervo da a la majestad de reina sino con ese abajamiento mutuo en que se humillan ambos, los amantes, los cómplices. ...

 

   Ábrese el fuego...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Ábrese el fuego, y salta la burbuja metálica de un pez; barre los ojos una flor instantánea; doble salto mortal, ensaya el corazón. Amigos, algo mejor gocemos que un lamento. Ya, para no caerme, estoy colgado de tu clavo, alegría; de tu absorto badajo, de tu azúcar infalible...

 

   El retorno maléfico

   Ramón López Velarde

primeros versos

Mejor será no regresar al pueblo, al edén subvertido que se calla en la mutilación de la metralla. Hasta los fresnos mancos, los dignatarios de cúpula oronda, han de rodar las quejas de la torre acribillada en los vientos de fronda. Y la fusilería grabó en la cal de todas las paredes ...