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25 poemas aleatorios | |
Pronto será un texto vivo se alza y ya es una palabra La letra balbucea y se convierte en música La mujer se llena de gozo El hombre da a luz una Letra La mujer lame El hombre ronronea La mujer lo atrapa en el pulgar del Cielo El hombre resbala por el índice del Tiempo ... | |
Sobre el azar alzaba su cabello súbito resplandor, y en avaricia alucinante hendía el porvenir como regresa el héroe, después de la batalla, dando al escudo sones de cansancio. Órbita del asombro, su mirar ornaba el viento fervoroso del “sí” antes de ser, en el venal recinto... | |
La eternidad mece, ondula, abre de par en par su túnica de viento; en el espacio de su seno esplende una constelación de luz acumulada. El Padre la detiene. Un instante mete su mano turbulenta hasta la entraña y la abre sobre la piel del mundo. Un alud de semillas caen, ... | |
Ya por cambiar de piel o por tenerla nos acogemos a lo oscuro, que nos viste de sombra la carne desollada. En los ojos abiertos cae la sombra y luego son los ojos los que en la sombra caen y es unos ojos líquidos la sombra. ¡En esos ojos anegarse, no ser sino esos ojos que no ven, ... | |
La cifra propongo; y ya casi tengo el artificio, cuando se abre el precipicio de la palabra vulgar. Las sirtes del bien y el mal, la torpe melancolía, toda la guardarropía de la vida personal, aléjalas, si procuras atrapar las formas puras. ¿La emoción? Pídela al número que mueve y gobierna... | |
De la Merced hetairas baratonas, mercado de la carne, pocos años, son de trece o de quince, no hay engaños. ¡Pásale mi marchante, son fregonas! No pienses que quizá fueron personas o que el SIDA letal les unta daños. Es carne dura, fresca y son rebaños ovejas negras estas... | |
Esa mañana de luz encrucijada lo vivido del polen, el ansia en convulsión y un abrazo que parece ser el último, dejaban cristalinas casi transparentes veladuras en el desasosiego del lecho tendido entre las flores. No se mide un instante ni dura en precisión más o más. No existe, tampoco, ... | |
para B. Snodgrass Las tonalidades de tu voz serena en la mañana de febrero son un blues sobre una barca en la polvosa rivera del bajo Manhattan. Cálices que son relámpagos bailan sobre el agua exponen el mundo en un instante la vida que no compartimos es el dorado ... | |
Para Octavio Paz I Lo que la sílaba soba y desova es el pulso larvoso de la nada, la Vesta que deflagra su melisma, su llama que te abro aquella boca que calla en la boca y que saliva en ábaco su sílaba y el abáculo aboca de su sino, vocal que vidria un agua. Transido estanque que la voz ... | |
Muerte, ya estamos en la pista de baile. Quien no baila no aleja las costras de la maledicencia, y el vals promete mucho, bailar no cuesta nada. Brilla el salón y aprietas mi cuerpo contra el aire dulcísimo. Un poco más y serás mía, y agotarás el aire enardecido para cortarme... | |
Me impongo la costosa penitencia de no mirarte en días y días, porque mis ojos, cuando por fin te miren, se aneguen en tu esencia como si naufragasen en un golfo de púrpura, de melodía y de vehemencia. Pasa el lunes, y el martes, y el miércoles... Yo sufro tu eclipse ... | |
Y sólo sé que no soy yo el durmiente que sueña un cedro Huguiano, lo que sueñas, y pues que he nacido de muerte natural, desesperado, paso ya, frenesí tardío, tardía voz sin ton ni son. Me miro con tus ojos y me veo alejarme, y separar las aguas del Mar Rojo de nuestros cuerpos ... | |
Óigame usted, bellísima, no soporto su amor. Míreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un defecto en algún sitio, un dedo mutilado y evidente, alguna cosa ríspida en la voz, una pequeña cicatriz junto a esos labios de fruta en movimiento, ... | |
...unos niños volaban con sus vacas y sus caballos y sus corderos en medio de la tarde...Enrique Fierro Vaca azul sobre los edificios platinados adiós sus ojos pardos locos de contento; al ritmo su aleteo alerta a las aves del paraíso. Una vaca en el aire es como el paso de una geisha. ... | |
La luna tiene su casa. Pero no la tiene la niña negra la niña negra de Alabama. La niña negra sonríe y su sonrisa brilla como si fuera la cuchara de plata de los pobres. La luna tiene su casa. Pero la niña negra no tiene casa la niña negra la niña negra de Alabama. | |
Tienes que detenerla --dijo. Su voz temblaba con pasión. Me gustaba aquel temblor; el verla actuar así, tenerla cerca mientras mudaba su gesto, confortaba. Tienes que detenerla --insistió. Ya es muy tarde, no lo puedo evitar --le respondí--, no hay nada que hacer. En un alarde teatral, ... | |
Cuando dormías, Madre elásticas hamacas mecidas por el tiempo , halo de niebla apenas en la blanca serpiente de tu órbita, un diamante de labio transparente cristalizó la sombra de tu cuerpo. Tu corazón fue líquida mirada, juventud sideral enamorada. ... | |
Es el lirio nazareno, lo difícil de la hora, reyes sin fruto, el inútil degüello de la paloma. Paisajes de Mediodía, barnices de dura goma izan brocales antiguos, frescos tópicos de sombra. Hojas de plata caían sonando por la memoria del apóstol mineral cargado con las alforjas. Pero Jesús... | |
Los murciélagos no saben una palabra de su prestigio literario. Con respecto a la sangre, les gusta la indefensa de las vacas, útiles señoronas incapaces de fraguar un collar de ajos, una estaca en el pecho, un crucifijo; pues tan sólo responden a la broma sangrienta, al beso impuro... | |
Ayer, el cielo azul, la mar en calma y el sol ignipotente y cremesino, y muchas ilusiones en mi alma y flores por doquier en mi camino. Mi vida toda júbilos y encantos, mi pecho rebosando de pureza, mi carmen pleno de perfume y cantos y muy lejos, muy lejos, la tristeza. ... | |
(palabras para un poema) ¿Qué resta ahora de ti, padre dulcísimo? A veces pienso que la carne, que la llagada, la decisiva carne de tus hijos, cayéndose a pedazos en la carne severa de sus hijos, deshaciéndose en hilachos en la carne de los hijos de sus hijos. Pero hay también imágenes. ... | |
Los amantes fueron un día adolescentes se arrancaron con furia el cordón umbilical para entrar en algún cálido lugar de la mañana Se cubrieron con sábanas oscuras dolorosas y limpias y empezaron a odiar quiero decirse amaron | |
Es necesario, a veces, encontrar compañía. Amigo, no es posible ni nacer ni morir sino con otro. Es bueno que la amistad le quite al trabajo esa cara de castigo y a la alegría ese aire ilícito de robo. ¿Cómo podrás estar solo a la hora completa, en que las cosas y tú hablan y hablan, ... | |
Hay en tu boca la luz de un hálito que resplandece Desde tus ojos más cercano es el horizonte Un canto alegre mi sueño canta para tu boca Renace el mundo vivos mis ojos en tu mirada Poema proporcionado por el autor | |
Te acariciaba, mar, en mi desvelo. Te soñaba en mi sueño, ¡inesperado! Te esperaba en la sombra recatado y te oía en el silencio de mi duelo. Eras, para mi cuerpo, cielo y suelo; símbolo de mi sueño, inexplicado; olor para mi sombra, iluminado; rumor en el silencio de mi celo. ... | |
