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25 poemas aleatorios | |
A tres leguas de un puerto bullente que a desbordes y grescas anima, y al que a un tiempo la gloria y el clima adornan de palmas la frente, hay un agrio breñal, y en la cima de un alcor un casucho acubado, que de lejos diviso a menudo, y rindiéndose apoya un costado en el tronco ... | |
Quizás nunca sepamos el nombre de aquel perro ni a dónde dirige sus ojos Quizás el cansancio de sol duela más hondo en la sedienta boca que en las cadenas Quizás el bastón del hombre guíe al perro ciego De: Gualbet dans le rêve des autres / Gualbet en el sueño de otros ... | |
I Has vivido ecos de un cuerpo a cuerpo Con escrituras fulminantes Y quedan en tu espalda Bordes y signos que ningún ciego sabría leer: El uñazo de la luz sobre la piedra irrefutable Mazorcas de lluvia endurecida Desgranadas sobre el más ronco tambor Ceros de agua ... | |
Un grajo entre las nubes salta como una mancha de tinta en un cuaderno, como un pozo sin fondo y sin cubeta donde el agua se queja mientras grazna. Sus plumas son carbón para aquel horno que de las pesadillas se alimenta y sus ojos un círculo de lumbre que deja las promesas sin cumplir. ... | |
Sobre las superficies ciudadanas, las deshojadas hojas de los días, sobre los muros desollados, trazas signos carbones, números en llamas. Escritura indeleble del incendio, sus testamentos y sus profecías vueltos ya taciturnos... | |
A Roberto Márquez No debes hablar con los hombres, sino con los ángelesSanta Teresa de Ávila Para dibujar el Ángel incida con violencia sobre su silueta en mo- vimiento. Atáquelo en pleno vuelo, jamás cuando duerme; todo Ángel duerme siempre con los ojos abiertos. ... | |
La gran selva dormida: gritos bramar de monos crujir de ramas leves y un silencio magnífico después Desde la fronda un billón de ojos miran el estrellado cielo: su reflejo El ancho río fluye como una vena dulce en la espesura La densa noche tropical y su vaho amoroso... | |
Aquí están los nervios que envuelven, como un papel fragante, las melodías obtusas del rencor. Y aquí la risa como un pájaro ebrio Escuchar. Olvidar. Dos neblinas. La espuma del sufrimiento cala en el encaje náufrago de mi silbido matinal. Aquí están los sonidos olvidadizos, ... | |
Fluye también pero a su modo Por un lecho obstinado Como un tirar de cabra a un monte otro Ese tiempo frenético en el que sostienes Cuando algo en tique nunca habló tu lengua Como en una caricia del dolor se encoge Al escuchar mi nombre Que me dieron aquí para otra ... | |
El trueno anda por el llano el cielo esconde todos sus pájaros Sol ... | |
Aquellos tus amigos Extenderán sus manos Como quien tiende un recibo por cobrar Una minuta detallada de todas tus traiciones Pero nunca sabrán Que tú has pagado ya todas las deudas Que no hay nada que valgas Ni siquiera el resuello que te mantiene erguido ... | |
Versión castellana Espía, acechador que andas cazando por los montes, una vez, dos veces, vamos a cazar a orillas de la arboleda en rápida danza, hasta tres veces. Alza bien tu frente, alista bien la mirada, no hagas errores para que alcances tu premio. ¿Tienes bien afilada la punta de tu dardo? ... | |
I Para poderte hablar así, de frente, tuve que echarme toda una vida a llorar sobre tus huesos. Tuve que desandar lo caminado desnudando la piel de mi conciencia. Para poderte hablar tuve que volver a llenarme de aire los pulmones. Y cuidar que no se me encogieran las palabras, ... | |
Los dos lejanos, los separados, van hacia el agua a que su sed los guía. Ésta es agua trastocada. Sus moléculas espejo cargan el peso de los cuerpos distanciados, el ojo caliente del filo que troncha, agua cercenada en su constitución. Agua rota, mochada. Agua mintiendo el gozo líquido... | |
Al norte hay niños que esperan la madrugada para ponerle una raya más al tigre. Al sur, las nativas bailan descalzas sobre la arena, al mediodía. Al este, la tarde es un bostezo que se consume a sí mismo. Al oeste, el amanecer encuentra a los viejos con el libro sagrado entre sus manos. ... | |
Estoy aquí, sentada, con todas mis palabras como con una cesta de fruta verde, intactas. Los fragmentos de mil dioses antiguos derribados se buscan por mi sangre, se aprisionan, queriendo recomponer su estatua. De las bocas destruidas quiere subir hasta mi boca un canto, ... | |
Tener, al mediodía, abiertas las ventanas del patio iluminado que mira al comedor. Oler un olor tibio de sol y de manzanas. Decir cosas sencillas: las que inspira el amor... Beber un agua pura, y en el vaso profundo ver coincidir los ángulos de la estancia cordial. Palpar, en un durazno, ... | |
Ven mi Juan, y toma asiento en la mejor de tus sillas; siéntate aquí, en mis rodillas, y presta atención a un cuento. Así estás bien, eso es, muy cómodo, muy ufano, pero ten quieta esa mano; vamos, sosiega esos pies. Este era un rey... me maltrata el bigote ese cariño, Este era un rey... vamos niño, ... | |
Apuntamos aquel cielo que se nos desplomaba, verdinegro. Los que pasaban a lo lejos eran sombras chinescas en la pantalla del crepúsculo nuestras sombras en otros mundos. El cielo verdadero estaba, afuera, preso, y se asomaba entre los troncos, viéndonos con su ojo de luna, huero. ... | |
La cúpula dorada, los portones de hierro, arcángeles, legiones. Este intento de vivir la historia condenada. De: Desierta memoria | |
Esta manera de soñar que tengo. tan a lo vivo, tan sin ley, a mis labios imparte contradicciones y desvíos. El grito se confunde con la más honda tristeza; la tormenta fecunda calmas decisivas. En un mismo papel quedan grabados hijos diversos de diversa... | |
Por tus ojos verdes yo me perdería, sirena de aquellas que Ulises, sagaz, amaba y temía. Por tus ojos verdes yo me perdería. Por tus ojos verdes en lo que, fugaz, brillar suele, a veces, la melancolía; por tus ojos verdes tan llenos de paz, misteriosos como la esperanza mía; por tus ojos verdes, conjuro ... | |
Los catorce peldaños del soneto ¿reincidiré en treparlos? ¿A la cima de nuevo llevaré la fácil rima de un año más, a fórmula sujeto? Clamó mi corazón mutis discreto, más no las flores, en cosecha opima las guarezca el invierno las redima si primavera estalla su secreto. En amistad... | |
Tórnase la noche imperdonable crimen Cuando a solas, de espaldas al estío, Osamos contemplarla. Es crimen y es imperdonable Aunque los pájaros de piedra Sean todavía pisapapeles Para que la fe y el vigor, En la quinta estación, Nunca se nos vuelen. No importa que en la devota... | |
Los recuerdo turgentes y temblones, tu grandes, densos pechos juveniles, tímidos y procaces, pastoriles, frescos como aromáticos melones. Eran el más solemne de tus dones cuando al fin liberabas sus perfiles en cuartos cursis de moteles viles, deliciosa de susto... | |
