☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   Fondo de agua

   Juan Bañuelos

primeros versos

Descendemos. Debajo de mi piel tú cantas y en la última curva de mis venas con un tropel de polen te despides. Un día estás en mis ojos bajo un ruido de llamas, otro día duermes como la niebla junto a mi sombra agazapada. Si supieras que llegas y en tu mano está a punto...

 

   Resucitarán

   Manuel Gutiérrez Nájera

primeros versos

Los pájaros que en sus nidos mueren, ¿a dónde se van? ¿Y en qué lugar escondidos están, muertos o dormidos, los besos que no se dan? Nacen, y al punto traviesos hallar la salida quieren; ¡pero como nacen presos, se enferman pronto mis besos y, apenas nacen, se mueren! En vano con raudo ...

 

   Para quien pretenda conocer a un poeta

   Thelma Nava

primeros versos

Es difícil conocer el corazón de un poeta. A primera vista resulta fácil doblegarlo por la vanidad, ensalzarle y hasta aprenderse de memoria unas cuantas líneas suyas. Caminar a su lado y sostener el mar con la mirada, hablar de ciudades irreales, adivinar su amor y sus costumbres, su vida...

 

   Una sirena eterna (IX)

   Isolda Dosamantes

primeros versos

El arquero es el amante taciturno, el pañuelo es su lengua, recorre cada pie con la paciencia de un escribano cuando le dictan la carta decisiva; los tobillos, las piernas, las caderas en las que el hombre pierde el sentido, enloquece; cierra la puerta para ser fiebre y otra vez abre sus fauces. ...

 

   Tardío aprendizaje

   Elías Nandino

primeros versos

Para soportar estos años aciagos, amargos, de apretado silencio en soledad sin muros, he tenido que aprender a platicar a solas, a sufrir sin queja, a llorar sin llanto y a crearme, en las quemantes noches de los insomnios vagabundos, la dócil compañía de mi almohada, ...

 

   El desierto del mundo

   Julio César Aguilar

primeros versos

A través de la ventana (que son mis ojos) veo el desierto del mundo y miro lo que puedo, lo que sé mirar: ¿qué fuera yo si no fuera lo que soy?, ¿qué soy en este desierto sino un cactus, un animal salvaje, un insecto más? ¿Sería acaso el sol enfermizo, ...

 

   El ruiseñor

   José Juan Tablada

primeros versos

Bajo el celeste pavor delira por la única estrella el cántico del ruiseñor.

 

   Mis enlutadas

   Manuel Gutiérrez Nájera

primeros versos

Descienden taciturnas las tristezas al fondo de mi alma, y entumecidas, haraposas, brujas, con uñas negrasmi vida escarban. De sangre es el color de sus pupilas, de nieve son las lágrimas, hondo pavor me infunden..., Yo las amo por ser las solas que me acompañan. Aguárdolas ansioso, si el trabajo ...

 

   La fuente oscura

   Jaime García Terrés

primeros versos

¡Qué gran curiosidad tengo de verte sin ropajes ambiguos, oh mi sombra! Imagino tu piel acribillada por la nostalgia; de rubor inhábil erizadas las fugas del contorno; y me pregunto si guarecen algo más esos repliegues vaporosos, si corren por tus venas plenitudes, si alojas muy adentro ...

 

   Take five

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

Hay un motivo, unas gotas de lluvia un cigarro y un jazz para olvidar las nubes de un cielo que no es mío. El saxofón que trae recuerdos de comidas cubanas con palmeras y brisa, las plantas y las yerbas del trópico las risas de los niños que juegan con granizos que aquí no existen. ...

 

   La orfandad del sueño

   Thelma Nava

primeros versos

Regreso de los sueños que se inclinan cada noche a recoger violetas. De tardes que se juran la lluvia a perpetuidad. De palomas que se adelantan a los acontecimientos. Regreso porque es preciso convencerse y mirar que los atardeceres cambian siempre de sitio y la lluvia no solamente...

 

   Los nombres olvidados

   Blanca Luz Pulido

primeros versos

Vivo sin mí, inmóvil, ausente de mi cárcel de palabras, sin la forma precisa para el canto en este día sin tregua y sin resquicios; cuando celoso de sí mismo el aire no se desata en viento, cuando nada me entrega su sentido y no encuentran camino hacia mis ojos ni el cielo ni los nombres ...

 

   Esperar

   Eduardo Zambrano

primeros versos

Puede esperar el llanto de un hijo para hacerlo fuerte. Puede esperar la salvación del miserable para negociarle el Cielo. Puede esperar el destino del que sueña para venderlo idiota. Pueden esperar tantas humillaciones hasta que llegue el camión de la basura. (De: ...

 

   Liturgia de águilas (fragmento)

   Mariana Bernárdez

primeros versos

Muero sin morir en ti y de tanto morir nunca llegar a la muerte en sí Tener sed y no encontrar el agua que sacie la lengua Sentir temblor y no palabra que apacigüe Buscar sin entender que el cuerpo no se rompe que la boca es insuficiente para limitar manos y pies que no andan ...

 

   Mi padre siempre trabajó en lo mismo...

   Fabio Morábito

primeros versos

Mi padre siempre trabajó en lo mismo. Él tan voluble, que entró y salió de tantas compañías, toda la vida trabajó en el plástico, tal vez porque nació donde no había montañas, en un país que no era el suyo, y lo sedujo una materia así, desmemoriada de su origen, que sabe regresar...

 

   Las vírgenes edificantes

   Manuel Ponce

primeros versos

Por ti, la de amor sin mancha, se desciñen las colinas, palomares de la niebla. Yo robaré los glaciares o subiré más arriba, pero te pondré su estola de nieve, nevada, nívea. Y recatada en lo blanco tú irás, a pie enjuto, bíblica, edificando...

 

   Johnny Weissmuller

   Eduardo Langagne

primeros versos

El molinero blanco cruzaba el lago Michigan en el helado invierno sólo con la fuerza de sus brazos y el poderío del cadencioso pataleo. Era un niño empapado en el agua aventurera de sus fantasías cuando en Holanda soñaba que había sido tragado por el mar. Lo cierto es que el mar...

 

   Apenas

   Alfonso Reyes

primeros versos

A veces, hecho de nada, sube un efluvio del suelo. De repente, a la callada, suspira de aroma el cedro. Como somos la delgada disolución de un secreto, a poce que cede el alma desborda la fuente un sueño. ¡Mísera cosa la vaga razón cuando, en el silencio, una como resolana me baja...

 

   Solamente él

   Nezahualcóyotl

primeros versos

Solamente él, el dador de la vida. Vana sabiduría tenía yo, ¿acaso alguien no lo sabía? ¿acaso alguien? No tenía yo contento al lado de la gente. Realidades preciosas haces llover, de ti proviene tu felicidad, ¡dador de la vida!, olorosas flores, flores preciosas, con ansia yo las deseaba, ...

 

   La flor en la tierra

   Julio César Aguilar

primeros versos

La semilla de la muerte que ha de germinar al sol revienta bajo la tierra. Las manos de Dios alegres que desgranando los días cultivan la muerte ya trabajan siempre la tierra desde el único principio de la extensísima vida. Apenas una raíz asciende hacia el infinito, mientras Dios medita ...

 

   Nocturno

   Rafael López

primeros versos

Seda oscura sobre tus piernas, qué paradójico ataúd; veo surgir de hondas cisternas los mástiles de la inquietud. Rueda en el lánguido sulfato de sus miradas de candor, el puñal del asesinato entre los juegos del amor. Cuando los labios sitibundos beben en su boca feliz, . ...

 

   Mercado de la Merced

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

De la Merced hetairas baratonas, mercado de la carne, pocos años, son de trece o de quince, no hay engaños. ¡Pásale mi marchante, son fregonas! No pienses que quizá fueron personas o que el SIDA letal les unta daños. Es carne dura, fresca y son rebaños ovejas negras estas...

 

   Agosto

   Jaime Torres Bodet

primeros versos

Va a llover... Lo ha dicho al césped el canto fresco del río; el viento lo ha dicho al bosque y el bosque al viento y al río. Va a llover... Crujen las ramas y huele a sombra en los pinos. Naufraga en verde el paisaje. Pasan pájaros perdidos. Va a llover... Ya el cielo empieza a madurar en el fondo de tus ojos ...

 

   Para que se fuera la mosca...

   Fabio Morábito

primeros versos

Para que se fuera la mosca abrí los vidrios y continué escribiendo. Era una mosca chica, no hacía ruido, no me estorbaba en lo más mínimo, pero tal vez empezaría a zumbar. Un aire frío, suave, entró en el cuarto; no me estorbaba en lo más mínimo, pero no se llevaba con mis versos. Cambié...

 

   La invitada

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

Tienes que detenerla --dijo. Su voz temblaba con pasión. Me gustaba aquel temblor; el verla actuar así, tenerla cerca mientras mudaba su gesto, confortaba. Tienes que detenerla --insistió. Ya es muy tarde, no lo puedo evitar --le respondí--, no hay nada que hacer. En un alarde teatral, ...