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25 poemas aleatorios | |
Qué hermosa época para vivir la poesía: entre los que le mendigan un poco de espacio a la red y otros a la vieja política. Los cibernautas y los mochileros, mis colegas en este precipicio de palabras y garrapatas que nos chupan el alma por igual. Yo apenas soy un poeta clasemediero, ... | |
Muérdagos furiosos retintaron los árboles. Hubo una llamarada en cada objeto. La misma inquieta llama compartida por los amantes frente a sí ante la suave y lenta tela que desciende hasta que al fin, noche de luna, desnuda como un dedo ensortijado, renaces desde siempre: ... | |
Déjame amar tus claros ojos. Tienen lejanías sin fin, de mar y cielo, y sus fulgores apacibles vienen hasta mi corazón como un consuelo. Deja que con tus ojos, se iluminen mis viejas sombras y se vuelvan flores; deja que con tus ojos se fascinen, como aves de leyenda, mis dolores. ... | |
Muere el 28 de agosto de 430 estando la ciudad sitiada desde junio por los vándalos de Genserico Aurelius Agustinus de Hipona Señor de los excesos y lengua de arena Tantas lágrimas guardaba Agustín para dios Tantas voces dejó escuchar quien confiesa a fin de cuentas que ha sufrido, ... | |
Es la mujer del hombre lo más buenoLope de Vega Te quiero de golpe, amor, somos el reflejo terrestre de alguna estrella. Para ti la llama espiritual de mis besos y el sol profundo del deseo, déjame a mi la altura y el abismo del corazón, déjame el rascacielos en la sangre. ... | |
Hundo mis vocales piernas en la espesura álgida del año y callo: escucho. Y una sombra a dos, caídas en la prisa de su sueño, abren llagas de insatisfacción, cólera y miedo en el leprosario ambulante de estas horas. Un hombre o dos. Tal vez una mujer. Tendidos en negros albañales de cuartel, ... | |
Con la cabeza lo sabía, no con saber de sangre: es un acorde ser y otro acorde no ser. La misma vibración, el mismo instante ya sin nombre, sin cara. El tiempo, que se come las caras y los nombres, a sí mismo se come. El tiempo... | |
Por 1656 Diego Rodríguez de Silva y Velásquez se pinta en un lienzo frente a su caballete ejecutando los retratos de Felipe IV y de doña Mariana que se reflejan en el espejo del fondo Doña María Agustina Sarmiento, menina de la infanta doña Margarita, le ofrece en una... | |
El amor es esa estrella filosa y el desamor quién sabe qué carajos pero yo no soy yo ni este aire mi aire Es un tambor el miedo y la paz un tejido frecuentado pero en mi corazón hay un cangrejo y alguien está torciendo mi pescuezo ¿Qué es el atole blanco? ¿Qué los cigarrillos faros? Pero a quién ... | |
QUE DA MEDIO PARA AMAR SIN MUCHA PENA Yo no puedo tenerte ni dejarte, ni sé por qué, al dejarte o al tenerte, se encuentra un no sé qué para quererte y muchos sí sé qué para olvidarte. Pues ni quieres dejarme ni enmendarte, yo templaré mi corazón de suerte que la mitad ... | |
I Antes de haber nacido, cuando apenas en las galaxias era calofrío, o sed en rotación por el vacío, o sangre sin la cárcel de las venas; antes de ser en túnica de arenas un angustiado palpitar sombrío, antes, mucho antes que este cuerpo mío supiera de esperanzas y de penas: ... | |
Descendemos. Debajo de mi piel tú cantas y en la última curva de mis venas con un tropel de polen te despides. Un día estás en mis ojos bajo un ruido de llamas, otro día duermes como la niebla junto a mi sombra agazapada. Si supieras que llegas y en tu mano está a punto... | |
En esta calle a oscuras que boquea amordazada Bajo el negro sofoco Sólo la luna y yo Marcho hacia ella y retrocede Me quedo quieto y se detiene Atónita y curiosa Tan blanca tan redonda tan grande tan de hielo En la espesa engrura amroatada No sería creíble fuera de este momento ... | |
¿Qué hago con mi corazón? ¿Lo dejo que siga inquieto? ¿Lo impugno duro? ¿Lo reto? ¿Lo incluyo en esta canción? Cuando toda su expresión es separarse de mí y hacer todo para sí sin ni siquiera inmutarse ¿Cómo pudo enamorarse si yo no se lo pedí? | |
Los pensamientos, hoy perdidos, en la eternidad de mi noche buscan su cauce, su destino. Llega de unos gatos la cópula de lejos hasta mis oídos. Ya por debajo de las sábanas más helado se vuelve el frío. A través de un terco reloj muy lentamente me aproximo a los latidos del silencio ... | |
Inmóvil en la luz, pero danzante, tu movimiento a la quietud que cría en la cima del vértigo se alía deteniendo, no al vuelo, sí al instante. Luz que no se derrama, ya diamante, fija en la rotación del mediodía, sol que no se consume ni se enfría de cenizas y llama equidistante. Tu salto es un segundo ... | |
El cazador deja libre a la presa: la ventana, la puerta, la reja de par en par, reciben el aire fresco y la luz cegadora del invierno. Selección del poemario inédito UN GRITO EN EL ARCA de Isolda Dosamantes | |
rogelio grande amó cuatro pedazos de su carne del mismo modo como amó a dos mujeres que lo mataron de odio o de tristeza. las dos cosas juntas porque son lo mismo. una viene antes que después pero vienen firmes como huella o pisadura y se quedan enterradas de por siempre ... | |
No sé cómo mirar para encontrarte, horizonte de amor en que me excito, distancia sin medida donde habito para matar las ansias de tocarte. No sé cómo gritar para llamarte en medio de mis siglos de infinito donde nace el silencio de mi grito movido por la sangre de buscarte. Mirar ... | |
Como surge del mar, entre las olas, una que se sostiene, estatua repentina, sobre las verdes, líquidas espaldas de las otras, las sobrepasa, vértigo solitario, y a sí misma, a su caída y a su espuma, se sobrevive, esbelta, y hace quietud su movimiento, reposo su oleaje, tú, delicia, imprevista criatura, ... | |
La piedra no se mueve. En su lugar exacto permanece. Su fealdad está allí, en medio del camino, donde todos tropiecen y es, como el corazón que no se entrega, volumen de la muerte. Sólo el que ve se goza con el orden que la piedra sostiene. Sólo en el ojo puro del que ve su ser ... | |
Me vio como se mira al través de un cristal o del aire o de nada. Y entonces supe: yo no estaba allí ni en ninguna otra parte ni había estado nunca ni estaría. Y fui como el que muere en la epidemia, sin identificar, y es arrojado a la fosa común. De: Poesía no eres tú | |
Si me dejas arrancarte los ojos, amor mío, me harías feliz. Quisiera quemarte el corazón, sellarte la memoria. No quiero que me ames. Quiero dejarte la boca para que me hables... | |
Este fácil soneto cotidiano que mis insomnios nutre y desvanece, sin objeto ni dádiva, se ofrece al nocturno sopor del sueño vano. ¡Inanimado lápiz, que en mi mano mis odios graba o mis ensueños mece! En tus concisas líneas, aparece la vida fácil, el camino llano. Extinguiré la luz. ... | |
El cuerpo es el patíbulo, la horca, el garrote vil, la Dama Angustia. El cuerpo es Los fusilados se hizo el otro silencio se cercenaron las manos y de los muñones se asoman búhos con curiosidad demencial. El cuerpo es la lengua azul del ahogado con olor de incendio de bruja ... | |
