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25 poemas aleatorios | |
No conocimos la experiencia de un mantel a cuadros sobre la hierba, no presenciamos la huida de un sombrero de paja con el viento. Quizás segar el campo hubiera sido útil como importante es para las mujeres lavar la ropa juntas, contarse anécdotas que jamás sucedieron. ... | |
Voló desde su vida apacible hacia la luz recién encendida y su cadáver minúsculo cayo sobre esta hoja de papel en que escribo. Retiré la taza de café pensando que su contacto en mis labios sería molesto, y que una lluvia de meteoritos invisibles podría empezar a descender desde el foco, por los... | |
V ORESTES ¿Diré, Pílades, el nombre que azuce las bandadas de nombres temerosas? Evitaré más bien el torbellino que alzan los vientos súbitos, y habré de conducirla paso a paso, como a ciega extraviada que tantea el camino, hasta dejarla donde la perdí. ... | |
Porque no era válido salir a buscar el fuego del mar detuvimos los pasos frente a la tarde campana llamando golpeando a las puertas de la ciudad abierta que aguardaba nuestra llegada en su vaivén de niebla. El sol deshecho del día atravesaba las palabras del descubrimiento... | |
Hermosas arenas blancas: la ceniza cubre tu cuerpo, te trasciende y antecede. Toma tus armas y plegarias la guerra no ha terminado todavía es verano y la lluvia dificulta el paso buscas el vado para que tu pequeño ejército siga la ruta trazada por la sangre. ... | |
a Joaquín Vásquez Aguilar. Tardes en que el teléfono pregunta por consabidas náyades arteras . Ramón López Velarde. Te gustaba leer Con voz pausada Aquellos poemas Esos Los preferidos Tres de Lorca Algunos de Vallejo Siempre Miguel Hernández ... | |
* La noche que canta es una palabra insomne. * En los ojos de la madrugada el insomnio es la fiesta de los pájaros. * Ayer es una palabra que siente fascinación por el porvenir y habita en el visitante. * El secreto de la aurora se confunde en la palabra impronunciable. ... | |
Llena está el agua del dolor de los postes y la añoranza de las avenidas. De la canción que brota sin asombro y la sorpresa de la primavera. Llena está el agua de presentimientos, del amor que evadieron las palomas, de visitas a diario a los planetas donde habitan los muertos. ... | |
Me siento fuera de sentido, lloro, me aflijo, cuando pienso, digo y recuerdo: ¡Oh, si nunca yo muriera, oh, si nunca desapareciera! ¡Allá donde no hay muerte, allá donde se alcanza la victoria, que allá yo fuera! ¡Oh, si nunca yo muriera, oh, si nunca desapareciera!... ... | |
TTu luz es la probable delincuencia de azucenas perdidas. Tu luz casi centella, casi noche, convertida... | |
Eco sin voz que conduce El huracán que se aleja, Ola que vaga refleja A la estrella que reluce; Recuerdo que me seduce Con engaños de alegría; Amorosa melodía Vibrando de tierno llanto, ¿qué dices a mi quebranto, qué me quieres, quién te envía? Tiende su ala el pensamiento ... | |
Chiapas, perdónanos tan lejos este llanto . Daniel Robles Sasso. En el país de las etnias de las más altas montañas del bosque de los pájaros azules de los lagartos tristes de los lagos pintados de colores de la selva hecha humo y pozos petroleros la sangre penetró bajo la tierra ... | |
Nevó toda la noche y amanece la tierra inmaculada. Quién pudiera decir que bajo el manto prepara su verdor la primavera. Si la pureza existe, qué semejante es a la nieve: hoja blanca cedida por el mundo para probar que nada permanence. | |
No sé por qué veredas de dulzura el aire va corriendo hacia tu encuentro; hay algo en la mañana que por dentro un rio de sonidos te murmura. Parecería un himno de ternura que en tu profundidad hallara centro o que buscando protección, adentro las palabras encuentran... | |
Ésa, que alegre y ufana, de carmín fragante esmero, del tiempo al ardor primero se encendió llama de grana; preludio de la mañana del rosicler más ufano es primicia del verano, Lisi divina, que en fe de que ladebió a tu pie la sacrifica tu mano. ... | |
Soledad de Abajo y la brumosa mesa del café. Puerto de la Concepción y el viaje que no has de realizar. Viudas de Oriente y la pasión nostálgica. Viudas de Poniente te desnudo y me desnudas en sábanas de bramante. Ojo de Agua de Crucitas desde lejos viene la tarde. ... | |
La vida huyó en el lamento de no tenernos imposibilidad que me aventuró a otras tierras y a ti a otro cielo. La piel se nos fue transparentando Dejaste hijos que contarían que el abuelo en vez de ojostenía mordidas de noche Yo me enredé en papelesde tonalidades blancas que olía ... | |
Cierra los ojos y a oscuras piérdete bajo el follaje rojo de tus párpados. Húndete en esas espirales del sonido que zumba y cae y suena allí, remoto, hacia el sitio del tímpano, como una catarata ensordecida. Hunde tu ser a oscuras, anégate la piel, y más, en tus entrañas; ... | |
No, no es la solución tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi ni apurar el arsénico de Madame Bovary ni aguardar en los páramos de Ávila la visita del ángel con venablo antes de liarse el manto a la cabeza y comenzar a actuar. Ni concluir las leyes geométricas, contando las vigas ... | |
Para Alí Chumacero Más allá de la primera imagen de la mirada que arrojó Dios Padre sobre estas piedras del mármol que revienta las cuencas de los muertos de las palabras y sílabas y nombres que faltan por nombrar de las sombras aún ocultas en el vacío y los últimos pellizcos de luz , ... | |
Tú que estabas, estás y vas conmigo por la vuelta inconclusa de las horas cuéntame qué tan hondo vacío el de la cuerda ¡y en la red protectora qué silencio! Que silenciosa urdimbre de arañas cuidadosas que tejen con recuerdos de dolor, salvación. Y qué débil el hilo ... | |
No podemos abandonarnos, nos aburrimos mucho juntos, tenemos la misma edad, gustos semejantes, opiniones diversas por sistema. Muchas horas, juntos, apenas nos oíamos respirar rumiando la misma paradoja o a veces nos arrebatábamos la propia nota inexpresada de la misma canción. ... | |
Tu alma en mí dejó su fría imagen, sólo recuerdo de lo que vivías, y si al espejo miro y me reflejo allí encuentro tus ojos, tu silencio de cera con un reposo de apagado aliento, como si descendiendo arenas o un tropel de recuerdos sobre mi piel, con sosegado paso hacia el cristal cayeran. ... | |
Mansas, blancas ovejas, luminosos mensajes. La fugitiva sombra despierta a las palomas y crea un aire de asombro a la mitad del Hudson. Claras y decisivas, solemnes esculturas, en mil palomas mueren las nubes avanzando. Las nubes, las hermanas mayores de los sueños. ... | |
Sobre las aguas, sobre el desierto de las horas pobladas sólo por el sol sin nombre y a noche sin rostro, van los maderos tristes, van los hierros, la sal y los carbones, la flor del fuego, los aceites. Con los maderos sollozantes, con los despojos turbios y las verdes espumas, van los hombres. ... | |
