☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   Las vírgenes edificantes

   Manuel Ponce

primeros versos

Por ti, la de amor sin mancha, se desciñen las colinas, palomares de la niebla. Yo robaré los glaciares o subiré más arriba, pero te pondré su estola de nieve, nevada, nívea. Y recatada en lo blanco tú irás, a pie enjuto, bíblica, edificando...

 

   Claro de luna

   Efrén Rebolledo

primeros versos

Como un cisne espectral, la luna blanca en el espacio transparente riela, y en el follaje espeso, Filomela melifluas notas de su buche arranca. Brilla en el fondo oscuro de la banca tu peinador de vaporosa tela, y por las frondas de satín se cuela o en los claros la nívea luz se estanca. ...

 

   Rasgos (II. Pinar)

   Gilberto Owen

primeros versos

Apuntamos aquel cielo que se nos desplomaba, verdinegro. Los que pasaban a lo lejos eran sombras chinescas en la pantalla del crepúsculo nuestras sombras en otros mundos. El cielo verdadero estaba, afuera, preso, y se asomaba entre los troncos, viéndonos con su ojo de luna, huero. ...

 

   Cinco veces la flor

   Alejandro Aura

primeros versos

Tres: Alguien dejó una flor de papel sobre mi mesa, es linda y morada y verde, gracias. Esperé una flor toda la vida, y hoy, martes raspado de melancolía, no sé de dónde, me ha llegado. Pinche florecita de papel, te quiero. Cuatro: De las horas más muertas que tenía tú me sacaste...

 

   Alondras que mueren deslumbradas (I)Cuando inabarcable...

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Cuando inabarcable tu voz se cumple como el primer día no es palabra esa voz, no tiene rostro de oscilante esfinge: es turbulencia coloidal de apetitosas llamas químicas, masa de lo mutante en su amargor confuso que repite la selva de sus vivientes aguaceros, ...

 

   Cobardía

   Amado Nervo

primeros versos

Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza! ¡Qué rubios cabellos de trigo garzul! ¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul... Pasó con su madre. Volvió la cabeza: ¡me clavó muy hondo su mirada azul! Quedé como en éxtasis... Con febril ...

 

   Memoria del gato

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

Que tú ardas, mi gozosa como en el amor dulce de los 21 que tú ardas, deífica, en la llama salubre de los dioses que la ceniza te cubra espuria de borde a borde como los labios tuyos me daban continente que sientas tú arder la piel contra tu piel la llama contra tu vientre de pulido mármol ...

 

   El llanto fracasado

   Jaime Sabines

primeros versos

Roto, casi ciego, rabioso, aniquilado, hueco como un tambor al que golpea la vida, sin nadie pero solo, respondiendo las mismas palabras para las mismas cosas siempre, muriendo absurdamente, llorando como niña, asqueado. He aquí éste que queda...

 

   Tiempo mío

   Leticia Luna

primeros versos

La vida dura las estaciones se suceden una tras otra casi hipnótica duración del instante en que anduve sonámbula buscando a los astros su fuego ardiente y el crepitar del pájaro que muere en sí mismo sin encontrarse y comprender que cada huella de la corteza...

 

   El truco

   Eduardo Langagne

primeros versos

Mis huesos irradian luz y mi mano se hace transparente El truco...

 

   Transverbación

   Victor Hugo Piña Williams

primeros versos

Para Octavio Paz I Lo que la sílaba soba y desova es el pulso larvoso de la nada, la Vesta que deflagra su melisma, su llama que te abro aquella boca que calla en la boca y que saliva en ábaco su sílaba y el abáculo aboca de su sino, vocal que vidria un agua. Transido estanque que la voz ...

 

   Restauración

   Fernando Ruiz Granados

primeros versos

Soy el árbol de tu huerto El árbol del invierno Cuyas desnudas ramas Tienen por fronda El intermitente follaje De las nubes Soy el árbol de tu huerto El árbol sin fruto Que espera paciente La estación propicia El tiempo de la restauración De todas las cosas Soy el árbol de tu huerto ...

 

   Los días inútiles

   Enrique González Martínez

primeros versos

Sobre el dormido lago está el saúz que llora. Es el mismo paisaje de mortecina luz. Un hilo imperceptible ata la vieja hora con la hora presente... Un lago y un saúz. ¿Con qué llené la ausencia? Demente peregrino de extraños plenilunios, vi la vida correr... ¿La sangre? De las zarzas. ...

 

   Credo

   Ricardo López Méndez

primeros versos

México, creo en ti, Como en el vértice de un juramento. Tú hueles a tragedia, tierra mía, Y sin embargo, ríes demasiado, A caso porque sabes que la risa Es la envoltura de un dolor callado. México, creo en ti, Sin que te represente en una forma Porque te llevo dentro, sin que sepa Lo que tú eres...

 

   Deshojamiento el aire respirado

   Ricardo Yáñez

primeros versos

Deshojamiento el aire respirado lengua dolida luz el pensamiento y llave de ceniza el pedimento de que el fuego nos diga iluminado Rebalse de luciérnagas el vado vaharadas de ámbar y el aliento arborescencias habla soy y siento en murmurio aquel tiemblo abandonado Coruscación ...

 

   Amémonos

   Manuel María Flores

primeros versos

Buscaba mi alma con afán tu alma, buscaba yo la virgen que mi frente tocaba con su labio dulcemente en el febril insomnio del amor. Buscaba la mujer pálida y bella que en sueño me visita desde niño, para partir con ella mi cariño, para partir con ella mi dolor. Como en la sacra soledad del templo ...

 

   El cazador

   Francisco Hernández

primeros versos

Ibas a la montaña en busca de jaguares, tapires o faisanes. Siempre te acompañaba la mujer de otro. En mis sueños te veía raudo por la playa, eludiendo tenazas de cangrejos azules. Ahora caminarás desnudo por la noche sin término. Ojalá te encuentres con los ojos de todos los animales ...

 

   No oyes ladrar a los perros

   Juan Rulfo

primeros versos

Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte. —No se ve nada. —Ya debemos estar cerca. —Sí, pero no se oye nada. —Mira bien. —No se ve nada. —Pobre de ti, Ignacio. La sombra...

 

   Épica

   José Carlos Becerra

primeros versos

Me duele esta ciudad, me duele esta ciudad cuyo progreso se me viene encima como un muerto invencible, como las espaldas de la eternidad dormida sobre cada una de mis preguntas. Me duelen todos ustedes que tienen por hombro izquierdo una lágrima, ese llanto es una ...

 

   La orilla del mar

   José Gorostiza

primeros versos

No es agua ni arena la orilla del mar. El agua sonora de espuma sencilla, el agua no puede formarse la orilla. Y porque descanse en muelle lugar, no es agua ni arena la orilla del mar. Las cosas discretas, amables, sencillas; las cosas se juntan como las orillas. Lo mismo los labios, si quieren besar. ...

 

   Horas altas

   José Emilio Pacheco

primeros versos

En esta hora fluvial hoy no es ayery aún parece muy lejos la mañana Hay un azoro múltiple extrañezade estar aquí de ser en un ahora tan feroz que ni siquiera tiene fecha ¿Son las últimas horas de este ayer o el instante en que se abreotro mañana? Se me ha perdido el mundo ...

 

   Mariposa azul emprende vuelo

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Esa mañana de luz encrucijada lo vivido del polen, el ansia en convulsión y un abrazo que parece ser el último, dejaban cristalinas casi transparentes veladuras en el desasosiego del lecho tendido entre las flores. No se mide un instante ni dura en precisión más o más. No existe, tampoco, ...

 

   La soñadora de Ávila

   Manuel Ponce

primeros versos

Vivo en mi primer morada de Amadís y de Morgante, de soñadora y amante y de estar enamorada. Os estoy a vuestra espada, a vuestra voz de diamante; mas vivo, de tal talante, sin vos, sin Dios y sin nada. Por eso, de hoy más, persigo sobre...

 

   Un escéptico Noé

   Alberto Blanco

primeros versos

Las voces, oigo las voces cantando en medio del diluvio canciones dulces con el crujir de las vigas que se mecen. Es la lluvia que da sueño, la alabanza del mar cuya paciencia levanta barcos. El canto es bello, pero la violencia que el oro y las ricas maderas suscitan ...

 

   Un mono

   José Juan Tablada

primeros versos

El pequeño mono me mira ¡Quisiera decirme algo que se le olvida!