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25 poemas aleatorios

 

   Horas

   Jaime Labastida

primeros versos

11:30 P.M. Durísima la luna. Igual que tú, tan lejos. Suéñame, te digo, como te sueño aquí, hasta que los dos sueños se conviertan en fuego, hasta que mi aliento sea el tuyo, hasta que respiremos cada uno por la boca del otro. La luna asoma, llena y sorda. No estás al otro lado del teléfono ...

 

   Intenta reducir el pesar de un celoso

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

¿Qué es esto, Alcino, cómo tu cordura se deja vencer así de un mal celoso, haciendo con extremos de furioso demostraciones más que de locura? ¿En qué te ofendió Celia, si se apura? ¿O por qué al amor culpas engañoso si no aseguró nunca poderoso la eterna posesiónd e su hermosura ...

 

   Praga, mi novia

   Efraín Huerta

primeros versos

Lily me espera a las 11 en el puente del rey Carlos, al pie de San Juan Nepomuceno, santo de piedra, santo de agua, mudo, ahogado. Lily cree en Dios y yo corro hacia ella y hacia el río y después los dos iremos hacia las colinas, hacia el Castillo, hacia la Catedral, y caminaremos ...

 

   Peces

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Nos bañamos de hielo en el invierno, hace tiempo de polvos otoñales, el verano con frutos estivales y de polen peligro en abril tierno. Este goce de baño tan eterno, este decir los cuerpos tan iguales entre cuernos de signos zodiacales fundidos en lo extraño y en lo interno, lavados...

 

   Crepúsculos de la ciudad (II)

   Octavio Paz

primeros versos

Mudo, tal un peñasco silencioso desprendido del cielo, cae, espeso, el cielo desprendido de su peso, hundiéndose en sí mismo, piedra y pozo. Arde el anochecer en su destrozo; cruzo entre la ceniza y el bostezo calles en donde lívido, de yeso, late un sordo vivir vertiginoso; ...

 

   Celebración de la memoria (XIII)

   Jorge Ruiz Dueñas

primeros versos

Giras los brazos denuncias el final del día Entre nosotros la ribera del canalserpiente en lodos A sotavento un eco Sobre antiguos pecios espuma en la garganta de la barra en flor olas sin playa Allá otra isla despunta- acaso Malta - Despuéslentamente tú y la soledad penetran por mis ...

 

   Reliquia

   Francisco A. de Icaza

primeros versos

En la calle silenciosa resonaron mis pisadas; al llegar frente a la reja sentí abrirse la ventana. . . ¿Qué me dijo? ¿Lo sé acaso? Hablamos con el alma. . . como era la última cita, la despedida fue larga. Los besos y los sollozos completaron las palabras que de la boca salían en frases entrecortadas. ...

 

   Voz

   Elsa Cross

primeros versos

Tu voz contra el atardecer. El viento empuja sobre el cristal las ramas de los altos encinos. Tu voz llena el espacio. Y no hay instrumentos para tu canto. Tu voz dibuja signos en el viento La noche va bordeando en silencio ese núcleo donde la luz se detiene todavía mientras tu voz, ...

 

   Escondida en tus cabellos

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Escondida en tus cabellos de lavanda y tabaco quiero pensarte como una alondra un pavo real que me corona fugaz el sabor de tu lengua amargo chocolate muerdo tu respiración en palpitar de sábanas vírgenes cómo caminar sin tus pasos o mendigar tres lágrimas bajo la furia del sol ...

 

   Rasgos (III. Camino)

   Gilberto Owen

primeros versos

¿Y aquel otro caminito del cielo por donde anoche fueron nuestros ojos? Cuatro príncipes iban sobre él; cuatro pilares de aquel puente que soñamos tender del hoy al siempre. ¡Oh dolor, sin tu vino acedo ni la pildora de opio de la luna, ya estaríamos en lo eterno! -... ...

 

   En medio de las risas...

   Jaime Sabines

primeros versos

En medio de las risas y testigo del llanto, oyendo y viendo gentes remotas a mi lado, en una soledad sin palabras ni gestos, acaso solo y triste, me doy cuenta, me hablo. Por este no morirme me estoy muriendo a diario. Desde mi cuerpo grito noche a noche, me espanto...

 

   Olvido

   Octavio Paz

primeros versos

Cierra los ojos y a oscuras piérdete bajo el follaje rojo de tus párpados. Húndete en esas espirales del sonido que zumba y cae y suena allí, remoto, hacia el sitio del tímpano, como una catarata ensordecida. Hunde tu ser a oscuras, anégate la piel, y más, en tus entrañas; ...

 

   Horas de junio

   Carlos Pellicer

primeros versos

Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre tuya y mía corre al alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche ni de día. ...

 

   Canto de primavera

   Nezahualcóyotl

primeros versos

En la casa de las pinturas comienza a cantar, ensaya el canto, derrama flores, alegra el canto. Resuena el canto, los cascabeles se hacen oír, a ellos responden nuestras sonajas floridas. Derrama flores, alegra el canto. Sobre las flores canta el hermoso faisán, ...

 

   La gotera

   Francisco González Léon

primeros versos

Llovió toda la noche. La llovizna final aún parpadea un húmedo rumor en la azotea; archivo de hojas que moviera el viento. La oscuridad del ámbito se duerme desvelada dentro del aposento. La lluvia ha hecho que se filtre el agua y se traspase el techo destilando metódica . ...

 

   Tus lindes: grietas que me develan

   Coral Bracho

primeros versos

We must have died alone, a long long time ago.D.B. Has pulsado has templado mi carne en tu diafanidad, mis sentidos (hombre de contornos levísimos, de ojos suaves y limpios); en la vasta desnudez que derrama, que desgaja y ofrece; (Como una esbelta ventana al mar; ...

 

   A una dama

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Bailas por antojo que al mancebo engríe y escotada luces dos hechizos fuera, y en el rubio monte de tu cabellera una flor de grana bruscamente ríe. ¡Pasas, huyes, tornas y el placer deslíe fósforo combusto que te pinta ojera, y tu maridazo mira errar la hoguera y nada barrunta que le contraríe! ...

 

   Último

   Victor Hugo Piña Williams

primeros versos

Canto azuceno o anémona del frío, el curso procuroso y procuroso de la voz lidiada hace cima y cerco de su cisma, ya castillo que se pone asedio a sí mismo. ¡Gran cosa tuviera que ser el poema para fundar tal enclave torreado y arcifinio donde la guerra sin paz no gana! Y el hombre de verso ...

 

   Esta vez, caro amigo...

   Salvador Novo

primeros versos

Esta vez, caro amigo, mi saludo de Navidad y para el Año Nuevo que en humildad hasta su puerta llevo, inicio apenas, terminarlo dudo. Mi invalidez en procurarlo escudo; con intentarlo, la esperanza elevo que de aferrarme a perdurar atrevo frente a la vida, de palabras mudo. Dos...

 

   Viento entero

   Octavio Paz

primeros versos

El presente es perpetuo Los montes son de hueso y son de nieve están aquí desde el principio El viento acaba de nacer sin edad como la luz y como el polvo Molino de sonidos el bazar tornasolea timbres...

 

   Lengua

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

La sed te seca y el afán te moja; por el poder hilvanas la fatiga y en la punta de flecha el beso hormiga donde enciende la sangre su luz roja. Pistilo de una flor que se deshoja, en la tibia penumbra que te abriga el verbo va medido y se prodiga solo por conseguir lo que se antoja. Palabras...

 

   Años luz o luciérnagas

   Samuel Noyola

primeros versos

Todas las noches llegan en coche espacial Son una luz viajera Son llamas bastante añejas En donde esté siempre veo palpitando las luciérnagas Pero la raza no cree aunque las vea Se trata del miedo ancestral que encandila un gobierno animal Sin ofender a la inocente fauna ...

 

   Reo a muerte

   Manuel Acuña

primeros versos

Esa noche, ardiendo el pueblo de animacion y entusiasmo bajo el influjo sublime de tu genio soberano, todo era bravos y dianas, todo era vivas y aplausos, todo cariño en los ojos todo cariño en los labios, y todo flores, laureles, admiración y ... entretanto, allá muy lejos, muy lejos, sonando ...

 

   No acabarán mis flores

   Nezahualcóyotl

primeros versos

No acabarán mis flores, no cesarán mis cantos. Yo cantor los elevo, se reparten, se esparcen. Aún cuando las flores se marchitan y amarillecen, serán llevadas allá, al interior de la casa del ave de plumas de oro.

 

   Silva

   José María Roa Bárcena

primeros versos

¿Por qué nace tan llena de alegría la sonrosada aurora, y el sol que las paredes de la morada mía desde el Oriente con su lumbre dora, luce en mi corazón? ¿Por qué las aves del cielo pasajeras con trinos más suaves su música me dan tras las vidrieras de mi estrecho aposento; ...