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25 poemas aleatorios

 

   A dónde iremos

   Nezahualcóyotl

primeros versos

¿A dónde iremos? ¿A dónde iremos donde la muerte no exista? Más, ¿por ésto viviré llorando? Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre. Aún los príncipes a morir vinieron, los bultos funerarios se queman. Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para ...

 

   Olvido

   Octavio Paz

primeros versos

Cierra los ojos y a oscuras piérdete bajo el follaje rojo de tus párpados. Húndete en esas espirales del sonido que zumba y cae y suena allí, remoto, hacia el sitio del tímpano, como una catarata ensordecida. Hunde tu ser a oscuras, anégate la piel, y más, en tus entrañas; ...

 

   Crepúsculos de la ciudad (V)

   Octavio Paz

primeros versos

Fluye el tiempo inmortal y en su latido sólo palpita estéril insistencia, sorda avidez de nada, indiferencia, pulso de arena, azogue sin sentido. Hechos ya tiempo muerto y exprimido yacen la edad, el sueño y la inocencia, puñado de aridez en mi conciencia, vana cifra del hombre y su gemido. ...

 

   Epitafio sobre ninguna piedra...

   Octavio Paz

primeros versos

Epitafio sobre ninguna piedra: Mixcoac fue mi pueblo: tres sílabas nocturnas, un antifaz de sombra sobre un rostro solar. Vino Nuestra Señora, la...

 

   La nube

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

¿Qué te acongoja mientras que sube del horizonte del mar la nube, negro capuz? Tendrán por ella frescura el cielo, pureza el aire. verdor el suelo, matiz la luz. No tiembles. ¡Deja que el viento amague y el trueno asorde y el rayo estrague campo y candil! Tales rigores no han de ser vanos. ...

 

   Refranes

   Octavio Paz

primeros versos

Una espiga es todo el trigo Una pluma un pájaro vivo y cantando Un hombre de carne es un hombre de sueño La verdad no se parte El trueno proclama los hechos del relámpago Una mujer soñada encarna siempre en una forma amada El árbol dormido pronuncia verdes...

 

   Rasgos (I. Camino)

   Gilberto Owen

primeros versos

Aquel camino, desde la montaña, con la hemorragia larga de su barro, baja, poquito a poco, hasta la botica aldeana. El camino, después ¿o el río? , ya detrás de las casas y ya envuelto en blancas vendas lúcidas. ...

 

   Antiguallas

   Francisco González Léon

primeros versos

Casas de mi lugar que tienden a desaparecer: raras casas que aún suelo yo encontrar. Es de ver la amplitud de los patios empedrados, el brocal con arcadas de ladrillo, los arriates adosados a los muros (altos muros patinados y sin brillo) y la parra que se afianza entre sus grietas, ...

 

   Me marcharé

   Amado Nervo

primeros versos

Me marcharé, Señor, alegre o triste, mas resignado, cuando al fin me hieras. Si vine al mundo por que tú quisiste ¿no he de partir sumiso cuando quieras? Un torcedor tan sólo me acongoja, y es haber preguntado el pensamiento, sus porqués a la vida... ¡mas la hoja quiere saber dónde la lleva ...

 

   Las reglas del juego

   José Carlos Becerra

primeros versos

Cada uno debe entrar en su propio degüello, cada uno retocando su respiración, cultivando sus excepciones a la regla, sus moluscos solares, haciendo sus abstinencias más inclementes y más diáfanas porque la luz debe romperse allí, la eternidad debe dejar caer ...

 

   El primer animal

   Thelma Nava

primeros versos

Soy un torpe animal melancólico que a veces se alegra de la lluvia o la niebla y mira pasar sus piernas en ocasiones extrañas dentro de su cuerpo mientras gusta de encender la noche con el fruto de sus lamentaciones y de vez en cuando como un alto nombramiento conferido desde...

 

   Lo comprende mi corazón

   Nezahualcóyotl

primeros versos

Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!

 

   Sonetos bíblicos (II) Sulamita

   Concha Urquiza

primeros versos

Pues ya si en el exido De hoy más no fuere vista ni hallada, Diréis que me he perdido, Que andando enamorada... San Juan de la Cruz Cántico espiritual Atraída al olor de tus aromas Y embriagada del vino de tus pechos, Olvidé mi ganado en los barbechos Y perdí mi canción entre las pomas. ...

 

   Gato en la noche

   Alejandro Aura

primeros versos

El gato no se sube a la mesa, ni menos a las siete de la tarde cuando en julio comienza a oscurecer. Ronda por toda la casa, inquieto, buscando el paso entre el día y la noche, asuntos diferentes de tratar. Ha comido, ha bebido, ha dormido su porción de reposo de las horas de luz...

 

   Nocturno del Mississippi

   Efraín Huerta

primeros versos

En estos precisos momentos todo momento es bello. Por ejemplo: que los jóvenes negros se amen a la orilla del río, bajo elruinoso techo del Heads Bridge, y que su risa sea del color de la carne y de su espesa piel. Que se amen larga y estrechamente al amparo del cielo, ...

 

   Balance

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Tanto pugnar por definir la vida, tanto por detener el tiempo breve por sostener el pulso que nos mueve por dejar testimonio de la huida. Y ver la primavera malparida o el verano febril que nos remueve, el otoño temblón que nos conmueve y el invierno en su muerte desceñida. Después, ...

 

   Para que entre tu cuerpo

   Patricia Medina

primeros versos

No tienes nombre, pero llevas tu origen ceñido a mi garganta como un collar de fuego que me abre las puertas para que entre tu cuerpo. Bienvenido, tú, el vulnerable, a quien contengo y doy a luz. Yo soy la odiada cuando me creés silicio, carcelera, corazón confuso. Espectral es la carne ...

 

   Sonetos bíblicos (IV) David

   Concha Urquiza

primeros versos

¡Oh Betsabé, simbólica y vehemente! Con doble sed mi corazón heriste Cuando la llama de tu cuerpo hiciste Duplicarse en la onda transparente. Cerca el terrado y el marido ausente, ¿quién a la dicha de tu amor resiste? No en vano fue la imagen que me diste Acicate a los flancos y a la mente. ...

 

   Rayendo están dos cabras...

   Francisco de Terrazas

primeros versos

Rayendo están dos cabras de un nudoso y duro ramo seco en la mimbrera, pues ya les fue en la verde primavera dulce, suave, tierno y muy sabroso. Hallan extraño el gusto y amargoso, no hallan ramo bueno en la ribera, que - como su sazón pasada era - pasó también su gusto deleitoso. ...

 

   Valle de México

   Octavio Paz

primeros versos

El día despliega su cuerpo transparente. Atado a la piedra solar, la luz me golpea con sus grandes martillos invisibles. Sólo soy una pausa entre una vibración y otra: el punto vivo, el afilado, quieto punto fijo de intersección de dos miradas que se ignoran y se encuentran...

 

   Avenida Héroes

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

A Pilla y Efraín Bartolomé, en compañía de Celina y Balam La ola de Dios del mar de Dios azota. En la playa de Dios, clavado, hundido,hijo y padre de Dios, migaja suya,azotado y cansado y malherido. JAIME SABINES I Aquí estaban los muertos dijo mi padre y el rugido del viento ...

 

   Uno es el hombre

   Jaime Sabines

primeros versos

Uno es el hombre. Uno no sabe nada de esas cosas que los poetas, los ciegos, las rameras, llaman misterio , temen y lamentan. Uno nació desnudo, sucio, en la humedad directa, y no bebió metáforas de leche, y no vivió sino en la tierra...

 

   A una dama

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Bailas por antojo que al mancebo engríe y escotada luces dos hechizos fuera, y en el rubio monte de tu cabellera una flor de grana bruscamente ríe. ¡Pasas, huyes, tornas y el placer deslíe fósforo combusto que te pinta ojera, y tu maridazo mira errar la hoguera y nada barrunta que le contraríe! ...

 

   Pausa

   Alejandro Aura

primeros versos

Si te he de perder un día que no sea entre semana ni en domingo ni en sábado ni en nada. VIII Ah mi pequeño capulín, qué manera de hablar tiene tus ojo; me platican historias de amor que no conozco, me platican la rosa entera de los vientos; en el puro silencio...

 

   Balada para dos locos

   Sabeli Ceballos Franco

primeros versos

mi corazón para que en él escarbes busques tesoros entierres muertos no estaba muerta pero me vi nacer en la primera cita con tu cuerpo tengo muy poco pero te entrego todo la margarita anciana el pavimento las cuerdas que me rodean el cuello no te pedí que aparecieras ...