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25 poemas aleatorios

 

   La plegaria de los niños

   Ignacio M. Altamirano

primeros versos

En la campana del puerto ¡ Tocan, hijos la oración.....! ¡ De rodillas..., y roguemos a la madre del Señor por nuestro padre infelice, que ha tanto tiempo partío, y quizás esté luchando de la mar con el furor. Tal vez, a una tabla asido, ¡ no lo permita el buen Dios! náufrago, triste ...

 

   La noche llena todos los arroyos

   Homero Aridjis

primeros versos

La noche llena todos los arroyos las ramas inclinadas y la arboleda misma la bestia cintilante la piel que la luz hace oír el amarillo múltiple que brota en línea organizada el quieto ruido verde sembrado de rápida existencia el rayo fijo sobre cada lomo la huella...

 

   Imágenes dispersas bajo la Luna llena

   Efraín Bartolomé

primeros versos

He sido siempre un hijo de la Luna. Siempre vi, desde niño, las Lunas más hermosas: la enorme Luna en llamas de Ocosingo saliendo allí, justo detrás del cerro, tras la casa del rancho.La enorme Luna roja sobre el inmenso valle, en el Anochecer...

 

   Mis enlutadas

   Manuel Gutiérrez Nájera

primeros versos

Descienden taciturnas las tristezas al fondo de mi alma, y entumecidas, haraposas, brujas, con uñas negrasmi vida escarban. De sangre es el color de sus pupilas, de nieve son las lágrimas, hondo pavor me infunden..., Yo las amo por ser las solas que me acompañan. Aguárdolas ansioso, si el trabajo ...

 

   Bebiera un día

   Ricardo Yáñez

primeros versos

Bebiera un día la estrella de mi sueño el que seguía Bebiera un día el venado del agua voz herida Bebiera un día el tiempo de lo eterno que ya perdía Bebiera un día las palabras del agua a mediodía

 

   Estrella en alto

   Efraín Huerta

primeros versos

En el taller del alma maduran los deseos, crece, fresca y lozana, la ternura, imitando tu sombra, inventando tu ausencia tan honda y sostenida. Hoy te sueño, amante: estrella en alto, huella de una violeta lenta. Oscuramente bella la soledad germina en torno de mi cuerpo. Hoy te sueño, amante:. ...

 

   Siempre la rosa

   Eduardo Langagne

primeros versos

Has dicho rosa:rosa,rosa, pesada rosa Sopesando la rosa se te cae de la mano. Tal es en la escritura: ya cambió. Ya no es la rosa, pues todos lo han escrito.

 

   Nocturno de San Ildefonso

   Octavio Paz

primeros versos

Inventa la noche en mi ventana otra noche, otro espacio: fiesta convulsa en un metro cuadrado de negrura. Momentáneas confederaciones de fuego, nómadas geometrías, números errantes. Del amarillo al verde...

 

   Viejas raíces empolvadas

   Guadalupe (Pita) Amor

primeros versos

Son mis viejas raíces empolvadas la extraña clave de mi cautiverio; atada estoy al polvo y su misterio, llevo ajenas esencias ignoradas. En mis poros están ya señaladas las cicatrices de un eterno imperio; el polvo en mí ha marcado su cauterio, soy víctima de culpas olvidadas. ...

 

   Junio

   Octavio Paz

primeros versos

Bajo del cielo fiel Junio corría arrastrando en sus aguas dulces fechas. Llegas de nuevo, río transparente, todo cielo y verdor, nubes pasmadas, lluvias o cabelleras desatadas, plenitud, ola inmóvil y fluente. Tu luz moja una fecha adolescente: rozan las manos formas vislumbradas, ...

 

   Crepúsculos de la ciudad (IV)

   Octavio Paz

primeros versos

(CIELO) Frío metal, cuchillo indiferente, páramo solitario y sin lucero, llanura sin fronteras, toda acero, cielo sin llanto, pozo, ciega fuente. Infranqueable, inmóvil, persistente, muro total, sin puertas ni asidero, entre la sed que da tu reverbero y el otro cielo prometido, ...

 

   Visita a un oratorio arcaico (V) y (V )(bis)

   Tomás Segovia

primeros versos

Colección reservada de sonetos votivosV Toda una noche para mí tenerte sumisa a mi violencia y mi ternura; toda una larga noche sin premura, sin nada que nos turbe o nos alerte. Para vencerte y vencerte y vencerte, y para entrar a saco sin mesura en los tesoros de tu carne pura, ...

 

   Los limpiones

   Margarito Ledesma

primeros versos

Le dije a don Epitacio: Si la cara va a limpiarse, hágalo sin apurarse, con cuidado y muy despacio. Saque el paño poco a poco, o como quiera sacarlo, pero, cuando vaya a usarlo, no lo haga usted a lo loco. Revíselo cuidadoso antes de ir a proceder, para que así pueda ver ...

 

   Romance

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Lo atrevido de un pincel, Filis, dio a mi pluma alientos: que tan gloriosa desgracia más causa corrió que miedo. Logros de errar por tu causa fue de mi ambición el cebo; donde es el riesgo apreciable ¿qué tanto valdrá el acierto? Permite, pues, a mi pluma segundo arriesgado vuelo, ...

 

   Tan rubia es la niña...

   Amado Nervo

primeros versos

Tan rubia es la niña que cuando hay sol, no se la ve. Parece que se difunde en el rayo matinal, que con la luz se confunde su silueta de cristal, tinta en rosas, y parece que en la claridad del día se desvanece la niña mía. Si se asoma mi Damiana a la ventana, y colora la aurora...

 

   Soneto del emigrado

   Rosario Castellanos

primeros versos

Cataluña hilandera y labradora, viñedo y olivar, almendra pura, Patria: rememorada arquitectura, ciudad junto a la mar historiadora. Ola de la pasión descubridora, ola de la sirena y la aventura -Mediterráneo- hirió tu singladura la nave del destierro con su prora. Emigrado, la ceiba de los mayas te dio ...

 

   Identidad

   Octavio Paz

primeros versos

En el patio un pájaro pía, como el centavo en su alcancía. Un poco de aire su plumaje se desvanece en un viraje. Tal vez...

 

   Y pienso que la vida. . .

   Enrique González Martínez

primeros versos

Y pienso que la vida se me va con huida inevitable y rápida, y me conturbo, y pienso en mis horas lejanas, y me asalta un inmenso afán de ser el de antes y desandar la vida. ¡Oh los pasos sin rumbo por la senda perdida, los anhelos inútiles, el batallar intenso! ¿Cómo flotáis ahora, blancas nubes ...

 

   La paloma y el sueño

   Efraín Huerta

primeros versos

Tú no veías el árbol, ni la nube ni el aire Ya tus ojos la tierra se los había bebido y en tu boca de seda sólo un poco de gracia fugitiva de rosas, y un lejano suspiro. No veías ni mi boca que se moría de pena ni tocabas mis manos huecas, deshabitadas. Espeso polvo en torno daba ...

 

   Hoja al aire, indefensa...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Hoja al aire, indefensa, detenida apenas, única en el árbol enrojecido y respirante; ojo sobresaltado, abierto, lúcido: en el temor mi corazón. Asfixia, duermevela con fantasma inminente. Deshabitado el traje suspendido, suena con un temblor de piel que busca su bestia desollada, ...

 

   Los sonetos de Zapotlán

   Carlos Pellicer

primeros versos

Un amarillo estar de otoño al día. Sus olvidadas comunicaciones abrieron los antiguos corazones que junio en otros junio exprimía. Triunfos de corporal idolatría desnudan sepulcrales posesiones. Las perlas, amargadas, las acciones atléticas, vejada fantasía. ¿En dónde estás, eterna...

 

   Responso por un poeta descuartizado

   Efraín Huerta

primeros versos

Claro está que murió como deben morir los poetas, maldiciendo, blasfemando, mentando madres, viendo apariciones, cobijado por las pesadillas. Claro que así murió y su muerte resuena en las malditas habitacionesdondeperros,orgías,vinogriego, ...

 

   Donde habla la ceniza

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Con regusto de ciervo entre las fauces el puma tiene sed Su pupila apuñala el corazón del aire Todo futuro es verde Entrar ahí Dejar en las espinas la piel y la memoria Ser sobre el humus sol que se arrastra y trastorna su espina dorsal como...

 

   Invocación

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Lengua de mis abuelos habla por mí No me dejes mentir No me permitas nunca ofrecer gato por liebre sobre los movimientos de mi sangre sobre las variaciones de mi corazón En ti confío En tu sabiduría pulida por el tiempo como el oro en pepita bajo el agua paciente del claro río...

 

   A traves de la lluvia

   Manuel José Othón

primeros versos

Llueve. Del sol glorioso los rayos fulgurantes refléjanse en el agua, cual sobre níveo tul. Topacios encendidos y diáfanos brillantes destilan temblorosos, rayando el cielo azul. El oro de la tarde bañado por la lluvia, inunda todo el éter, espléndido y triunfal; sacude sobre el campo su cabellera rubia, ...