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25 poemas aleatorios | |
Rápidas manos frías retiran una a una las vendas de la sombra. Abro los ojos todavía estoy vivo en el centro... | |
Ya lleva el viento su canción por el valle y en la rama estalla una flor de plumas con su canto batir de alas en el silencio de la campana Son casi las seis y en el árbol los pájaros tienen una fiesta. De: Del mundo y otros cielos. 2004 | |
Cada vez que le descubro a mi mujer un gran poeta y la convenzo con mi entusiasmo y mi memoria y mi alegría y ella lo lee y lo nombra y lo disfruta arde mi corazón con unos celos miserables ¿Por qué se me adelanta ese canalla?... | |
Un esplendor oscuro bajo el deleite de profanarte esta noche de cristales de algún fulgor desamparado sobre la súbita espesura de tu más profunda carne. La inocencia es el licor que, sorbo a sorbo, embruja las manos sin otro ultraje que el más profano silencio de buscarte. ... | |
Bajo la oscura red de la pestaña destella su pupila de deseo al ver la grupa de esplendor sabeo y el albo dorso que la nieve empaña. Embiste el sexo con la enhiesta caña igual que si campara en un torneo, y con mano feliz ase el trofeo de la trenza odorífera y castaña. ... | |
A José Gorostiza Yo también hablo de la rosa. Pero mi rosa no es la rosa fría ni la de piel de niño, ni la rosa que gira tan lentamente que su movimiento es una misteriosa forma de la quietud. No es la rosa sedienta, ni la sangrante llaga, ni la rosa coronada de espinas, ni la rosa de la resurrección. ... | |
La sed te seca y el afán te moja; por el poder hilvanas la fatiga y en la punta de flecha el beso hormiga donde enciende la sangre su luz roja. Pistilo de una flor que se deshoja, en la tibia penumbra que te abriga el verbo va medido y se prodiga solo por conseguir lo que se antoja. Palabras... | |
¡Muerta! En vano entre la sombra mis brazos, siempre abiertos, asir quieren su imagen con ilusorio afán. ¡Qué noche tan callada, qué limbos tan inciertos! ¡Oh! Padre de los vivos, ¿a dónde van los muertos, a dónde van los muertos, Señor, a donde van? Muy vasta, muy distante, ... | |
Desde las Lomas Heights, donde aún habitan, gozosos, los políticos enriquecidos, los antiguos banqueros, con su blanca (o verde) faz atónita y una numerosa flotilla de grandes capitanes de la industria y el comercio (que siguen nadando en la corriente, antes de que Neza los devore) ... | |
Sobre un acantilado las águilas guardan Montsalvat, la cúspide en ruinas que alojaron los muros del castillo. Ahora sólo el viento punza la sinfonía del eco y habla contando la leyenda a las nieves latinas de los riscos. La luna encumbra su vórtice de emblemas sobre el alcázar ... | |
TTu luz es la probable delincuencia de azucenas perdidas. Tu luz casi centella, casi noche, convertida... | |
Quiero que me hagas el olvido como antes me hacías el amor . Vendrás. No tengo ganas de arreglar el cuarto donde descansaremos o haremos el amor (según el ánimo, la luna llena el tráfico con que te hayas enfrentado). Debería hacerte de comer, lavar los trastes, ... | |
Después de leer tantas cosas eruditas estoy cansada, hija, por no tener los pies más fuertes y más duro el riñón para andar los caminos que me faltan. Perdona este reniego pasajero al no encontrar mi ubicación precisa y pasarme el insomnio acodada en la ventana cuando la lluvia cae, ... | |
Pajarito corpulento, Préstame tu medecina Para curarme una espina Que tengo en el pensamiento, Que es traidora y me lastima. Es de muerte la aparencia Al dicir del hado esquivo; Pero está enterrado vivo Quien sufre males de ausencia. ¿cómo hacerle resistencia a la juerza del tormento? ... | |
En el taller del alma maduran los deseos, crece, fresca y lozana, la ternura, imitando tu sombra, inventando tu ausencia tan honda y sostenida. Hoy te sueño, amante: estrella en alto, huella de una violeta lenta. Oscuramente bella la soledad germina en torno de mi cuerpo. Hoy te sueño, amante:. ... | |
Entre todas las flores, señoras y señores, es el lirio morado la que mas me alucina. Andando una mañana solo por Palestina, algo de mi conciencia con morados colores tomó forma de flor y careció de espinas. El aire con un pétalo tocaba las colinas que inaugura la piedra... | |
Tanto pugnar por definir la vida, tanto por detener el tiempo breve por sostener el pulso que nos mueve por dejar testimonio de la huida. Y ver la primavera malparida o el verano febril que nos remueve, el otoño temblón que nos conmueve y el invierno en su muerte desceñida. Después, ... | |
Flor de las adormideras: engáñame y no me quieras. ¡Cuánto el aroma exageras, cuánto extremas tu arrebol, flor que te pintas ojeras y exhalas el alma al sol! Flor de las adormideras. Una se te parecía en el rubor con que engañas, y también porque tenía, como tú, negras ... | |
Sólo y distante de las ínsulas, bajo este sol que el mediodía calcina y los demonios de la luz deslumbran. Yo he visto renacer ramas y flores en huertos que después fueron dormidos. Si vuelvo a los inicios ¿quién escuchará mis pasos en las piedras? Aquí se acerca a quien espero. ... | |
Hace un momento mi madre y yo dejamos de rezar. Entré en mi alcoba y abrí la ventana. La noche se movió profundamente llena de soledad. El cielo cae sobre el jardín oscuro. Y el viento busca entre los árboles la estrella escondida de la oscuridad. ... | |
Hay cierta raza de hombres (ahora ya conozco a mis hermanos) que llevan en el pecho como un agua desnuda temblando. Que tienen manos torpes y todo se les quiebra entre las manos; que no quieren mirar para no herir y levantan sus actos como una estatua de ángel amoroso ... | |
Cuando el camino alargaba hasta dónde su aventura, y la nostalgia inventaba una forma más del desasosiego, sólo un deseo repetían los ojos del visitante: alumbrarme en tu cuerpo como si alguna vez hubiera en él resucitado . | |
Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado... | |
Nevó toda la noche y amanece la tierra inmaculada. Quién pudiera decir que bajo el manto prepara su verdor la primavera. Si la pureza existe, qué semejante es a la nieve: hoja blanca cedida por el mundo para probar que nada permanence. | |
¡Amar a una mujer, sentir su aliento, y escuchar a su lado lo dulce y armonioso de su acento; tener su boca a nuestra boca unida y su cuello en el nuestro reclinado, es el placer mas grato de la vida, el goce mas profundo que puede disfrutarse sobre el mundo! Porque el amor al hombre es ... | |
