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25 poemas aleatorios | |
Sentados bajo los árboles dejamos correr el vino. En las copas se mecen los cuervos y en el estanque las ranas ensayan su partitura. El eucalipto más viejo lleva una melodía moviendo apenas la fronda: el silencio es sin duda el arte más difícil. Mientras la luz permanece ... | |
México, creo en ti, Como en el vértice de un juramento. Tú hueles a tragedia, tierra mía, Y sin embargo, ríes demasiado, A caso porque sabes que la risa Es la envoltura de un dolor callado. México, creo en ti, Sin que te represente en una forma Porque te llevo dentro, sin que sepa Lo que tú eres... | |
Los frescos de Botticelli arrancados a la Villa de Lemmi, la Victoria de Samotracia, con las alas unidas por alambres y una estaca de acero entre las nalgas: trofeos de guerra, pasto para la codicia de los reyes. El saqueo. Ticiano, el Veronés, el Bosco, el sarcófago asirio, las urnas de granito ... | |
Disculpe usted, Fernando, su Persona de múltiples poetas, Simulación, amaño, sin duda es fingimiento literario. Usted pensaba, creo, que al tener en la sombra la poesía Que hicieron acuciosos heterónimos, podría aclararse entonces ... | |
Éste es mi territorio más secreto: he amado a la Diosa. Fui Acteón y soy el corzo ya. Huyo entre matorrales y mi propia manada me persigue: hiere mi amante piel. Con ladridos aún, pero mi entraña sabe que no tardarán mucho en darme alcance... | |
¡Qué risueño contacto el de tus ojos, ligeros como palomas asustadas a la orilla del agua! ¡Qué rápido contacto el de tus ojos con mi mirada! ¿Quién eres tú? ¡Qué importa! A pesar de ti misma, hay en tus ojos una breve palabra enigmática. No quiero saberla... | |
Soy un torpe animal melancólico que a veces se alegra de la lluvia o la niebla y mira pasar sus piernas en ocasiones extrañas dentro de su cuerpo mientras gusta de encender la noche con el fruto de sus lamentaciones y de vez en cuando como un alto nombramiento conferido desde... | |
No sé si el tiempo nos busca anillo de luz no sé si las naves azules ven olas de luz en el camino del templo. No sé si las miradas de las olas renacen en las hojas, en las yedras, en las arenas. Las encrucijadas del viento, las ferias de la mañana encienden, noche adentro, ... | |
¿Es grande el mundo? Es grande. Del tamaño del miedo. ¿Es largo el tiempo? Es largo. Largo como el olvido. ¿Es profunda la mar? Pregúntaselo al náufrago. (El Tentador sonríe. Me acaricia el cabello y me dice que duerma.) Selección: André Cruchaga | |
El nombreSus sombras El hombre La hembraEl mazoEl gongLa iLa o La torre El aljibe El índice La hora El hueso La rosa El rocío La huesa El venero La llama El tizónLa noche El río La ciudadLa quilla El anclaEl hembro La hombraEl hombre Su cuerpo de nombres Tu nombre en mi nombre ... | |
¿Qué es para usted la poesía además de una piedra horadada por el sol y la lluvia, Además de un niño que se muere de frío en una mina del Perú, Además de un caballo muerto en torno al cual las tiñosas describen eternos círculos de humo, Además de una anciana que sonríe ... | |
Sólo y distante de las ínsulas, bajo este sol que el mediodía calcina y los demonios de la luz deslumbran. Yo he visto renacer ramas y flores en huertos que después fueron dormidos. Si vuelvo a los inicios ¿quién escuchará mis pasos en las piedras? Aquí se acerca a quien espero. ... | |
Aquí está el sol con su único ojo, la boca escupe fuego que no se hastía de calcinar la eternidad. Aquí está como un rey derrotado que mira desde el trono la dispersión de sus vasallos. Algunas veces, el pobre sol, el heraldo del día que te afrenta y vulnera, se posaba... | |
Si sólo fuera amor una palabra una nocturna frase dicha de momento nada más. Y que en aéreo misterioso viaje nos dijera aquí estoy. Y así sencillamente desapareciera dejando intacto al corazón. El pulso acompasado. Si le fuera bastante una voz o una mirada... | |
Y que haya cuerpos. Vivos, abiertos yacientes y ávidos aún entre la bruma de la melancolía. Que haya siempre cuerpos, en habitaciones suaves que respiren, en calles arboladas y entre flores. Cuerpos capaces del desnudo completo, limpio, perfecto. ... | |
Lo menos que yo puedo para darte las gracias porque existes es conocer tu nombre y repetirlo. Si brotas de la tierra, hostil de espinas, ávida de cielo, en vigoroso impulso y ofreces un capullo a la caricia leve del viento y cálida del día, sé que abrirás a la mañana bruja tu perfección efímera en la Rosa. ... | |
Corre y se demora en mi frente lenta y se despeña en mi sangre la hora pasa sin pasar y en mí se esculpe y desvanece Yo soy el pan para su hambre yo el corazón que deshabita la hora pasa sin pasar y esto que escribo lo deshace Amor que pasa y pena fija en mí combate en mí reposa ... | |
mi país es más pequeño que tu cuerpo. mujer. mi país no cobija como tus manos. realmente no incendia o alborota. no hay sombras como las que te beso. no hay una colina para ver el mar. desde ti yo puedo ver el mar o el alma. desde ti yo puedo combatir. en ti me riego. me despeño. ... | |
El cielo es inmenso sobre las torres disparejas que coronan esta colina en la Isla de Francia Las gárgolas negras y las golondrinas hacen su nido sin hacer distinciones entre santos, vírgenes y pecadores Y lo que por dentro es noche ornada de monstruos y vitrales joyas de la mente, iluminaciones... | |
No tengo tiempo de mirar las cosas como yo lo deseo. Se me escurren sobre la mirada y todo lo que veo son esquinas profundas rotuladas con radio donde leo la ciudad para no perder tiempo. Esta obligada prisa que inexorablemente quiere entregarme el mundo con un dato pequeño. ... | |
Lo que la mar arroja no son únicamente iniquidades. De cuando en cuando el tiempo se amotina para corporeizar nuestros ensueños... y entonces llega a nuestras playas un gigante dormido, un desmayado cuerpo de profeta por el que todos claman, que casi todos esperaban, que cada hombre ... | |
Oh, bebedor de la noche, ¿por qué te disfrazas ahora? ¿Todo es igual acaso? ¿Tengo que repetir lo que el augur grabó en el silencio de la piedra curtida por el viento? “...esparcidos están los cabellos, destechadas las casas, enrojecidos... | |
Un rebaño de nubes negras pasea por el cielo, ensombreciéndolo, mordisqueando la luz vespertina de un sol ya tibio, que, poco a poco, conforme descienden las nubes maduras y sueltan sus frutos de agua, se ausenta de nuestro ojos.De todas las flores del patio, las rosas blancas ... | |
A ti, tan solo a ti, canta mi lira: ahogar quiero la voz de mi garganta, pero es en vano que por ti suspira, y trémula de amor tu nombre canta. Perdona , sí, mi sueño y mi delirio; perdona tanto amor, tanta ternura; mi alma expira en los brazos del martirio y canta, como el cisne, su amargura. ... | |
Para no conocer los abismos del humo para no tragarse los periódicos de la tarde para no usar unos espejuelos cubiertos de sangre o telaraña El que estaba sentado en un rincón lejos de los espejos tomándose una taza de café no oyendo el tocadiscos sino el ruido de la pobre llovizna ... | |
