☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   Glosa de mi tierra

   Alfonso Reyes

primeros versos

Amapolita morada del valle donde nací: si no estás enamorada, enamórate de mí. I Aduerma el rojo clavel, o el blanco jazmín, las sienes; que el dardo sólo desdenes, v sólo furia el laurel. Dé el monacillo su miel, y la naranja rugada, y la sedienta granada, zumo y sangre —oro y rubí—; que yo te prefiero...

 

   Toca mi piel

   Octavio Paz

primeros versos

Toca mi piel, de barro, de diamante, oye mi voz en fuentes subterráneas, mira mi boca en esa lluvia oscura, mi sexo en esa brusca sacudida con que desnuda el aire los jardines. Toca tu desnudez en la del agua, desnúdate de ti, llueve en ti misma, mira tus piernas como dos arroyos, ...

 

   El tercero

   Carmen Alardín

primeros versos

Va el hombre con su hermano asesinado y el viento no ha perdido la costumbre de modelar el mar. A veces una lágrima le advierte pero no siente ya. Y se va con su hermano asesinado mintiéndole al espejo, y piensa que el tercero que le acosa tan sólo es el recuerdo, y eleva piras falsas ...

 

   A vista de pájaro

   Octavio Paz

primeros versos

A Guillermo Suete Furiosamentegira sobre un reflejocae en línea recta afilada blancura asciende ya sangriento el pico sal dispersa apenas línea al caerrecta tu mirada sobre esta página disuelta De: Lo mejor de Octavio Paz El fuego de cada día

 

   Cimetière de Montmartre

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

Desde el 74 autobús parisino quiero no quiero dirigirme a nadie a ningún sitio a menos que se trate de un cementerio donde todos estén muertos menos yo. París, 1981. (Poema proporcionado por la autora)

 

   Soy rico

   Nezahualcóyotl

primeros versos

Soy rico, yo, el señor Nezahualcóyotl. Reúno el collar, los anchos plumajes de quetzal, por experiencia conozco los jades, ¡son los príncipes amigos! Me fijo en sus rostros, por todas partes águilas y tigres, por experiencia conozco los jades, ...

 

   Canción

   Víctor Sandoval

primeros versos

He sembrado mi nombre en la tierra dorada donde habitan tus besos y canta la esperanza. Mujer de dulces frutos, caída y levantada una y mil veces más por mi amor sin mañana. He sembrado en tu vientre mi infinita nostalgia, y mis sueños perdidos, para que en tus entrañas sientas ...

 

   Llego con la cabeza de vigilia...

   Isabel Quiñones

primeros versos

Llego con la cabeza de vigilia, pura luz acosada, trashumante, luz originaria, vegetal, vengo con las manos adelgazadas de nupcial vértigo de mayo, del sueño lustral de la sed mordida, de las constelaciones primeras. Vengo del cristal más fijo de la tierra, de la insumisión irreductible de la llama. ...

 

   Mar de Irlanda

   Enzia Verduchi

primeros versos

Las piernas sostenían el galope de animal luchando contra el aire: corre, corre, muchacha. Tanto mar para una isla, laderas por recorrer, tanto cielo sobre la bruma. Desde Dun Laoghaire se escucha ese golpe de agua y se desborda el índigo en las landas de la península de Dingle: ...

 

   Fábula

   Octavio Paz

primeros versos

A Álvaro Mutis Edades de fuego y de aire Mocedades de agua Del verde al amarillo Del amarillo al rojo Del sueño a la vigilia Del deseo al acto Sólo había un paso que tú dabas sin esfuerzo Los insectos eran joyas animadas El calor reposaba al borde del estanque La lluvia era un sauce de pelo suelto ...

 

   Postigo

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Llaman a la puerta Es de noche y están tumbando la puerta Todos duermen Duerme la oscuridad El viento inmenso inmensamente duerme su inmenso sueño Duerme la noche Duermen las estrellas Pero en mi casa llaman con una piedra enorme que golpea iracunda...

 

   Paisaje inmemorial

   Octavio Paz

primeros versos

Se mece aérea se desliza entre ramas troncos postes revolotea perezosa entre los altos frutos eléctricos cae oblicua ya azul sobre la otra nieve Hecha de la misma inmateria que la sombra no arroja sombra alguna Tiene la densidad del silencio La nieve...

 

   Casa de los monos

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Para qué hablar del guayacán que guarda la fatiga o del tambor de cedro donde el hachero toca A qué nombrar la espuma en la boca del río Lacanjá Espejo de las hojas Cuna de los lagartos Fuente de macabiles con ojos asombrados Quizá si transformara en orquídea esta lengua ...

 

   Augurios

   Octavio Paz

primeros versos

Al natural, en cápsulas, abiertas o cerradas, ya desalmadas, Elvira y doña Sol; en cada cuna Eros y leche: digestión pacífica sin pesadillas griegas; bálsamos bíblicos o dialécticos, sedantes contra las erosiones, decadencias históricas, siniestros...

 

   La procesión del entierro...

   Jaime Sabines

primeros versos

La procesión del entierro en las calles de la ciudad es ominosamente patética. Detrás del carro que lleva el cadáver, va el autobús, o los autobuses negros, con los dolientes, familiares y amigos. Las dos o tres personas llorosas, a quienes de verdad les duele...

 

   El retorno

   Rosario Castellanos

primeros versos

Piso la tierra de Anáhuac que es la tierra de mis muertos. Pues bien: como su nombre lo indica y otros signos están muertos. No hablan... Algunos, los recientes, con el mentón atado todavía al último pañuelo, otros con la mandíbula intacta, calcio vuelto a su existencia mineral que es muda. ...

 

   Meditación en el umbral

   Rosario Castellanos

primeros versos

No, no es la solución tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi ni apurar el arsénico de Madame Bovary ni aguardar en los páramos de Ávila la visita del ángel con venablo antes de liarse el manto a la cabeza y comenzar a actuar. Ni concluir las leyes geométricas, contando las vigas ...

 

   Poema del film

   Eduardo Langagne

primeros versos

Este poema no es un film. Por eso no ven la playa ni una adolescente que se moja los pies. Ni su piel asoleada, morena. No es un video. Por ello no está grabada la sonrisa de la madre que cuida a su pequeño en la arena. No verán la carrera de esos dos jovencitos hacia el sol. Sólo...

 

   Las sábanas familiares

   Ulalume González de León

primeros versos

En su cuarto blanco, entre blancas sábanas se ha dormidoy sueña que duerme y que sueña en su cuarto blanco Se sabe soñando porque de su cuerpo a su cuerpo cae infinitamente y sin movimiento Y de pronto llega al fondo del cuerpo y entonces despierta en un cuarto rojo ...

 

   Mejor que el vino

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Quinto y Vatinio dicen que mis versos son fríos. Quinto divulga en estrofas yámbicas los encantos de Flavia. Vatinio canta conyugales y grises placeres. Pero yo, Claudia, no he arrastrado tu nombre por las calles y plazas de Roma. Y el pudor y la astucia me obligan a guardar tales...

 

   Beaumont, Tex.

   Efraín Huerta

primeros versos

Bajo la luz de la luna, en Beaumont, Texas, los blancos a la derecha, los negros a la izquierda.

 

   Envía una rosa a la virreina

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Ésa, que alegre y ufana, de carmín fragante esmero, del tiempo al ardor primero se encendió llama de grana; preludio de la mañana del rosicler más ufano es primicia del verano, Lisi divina, que en fe de que ladebió a tu pie la sacrifica tu mano. ...

 

   La casa de Doña Juana Nepomucena

   Francisco González Léon

primeros versos

El huerto umbroso, y aquel rosal que se alcanzaba, desde la sala de la casita a divisar. La viejecita que allí vivía; la viejecita que me contaba mientras bordaba, mientras tejía, vidas de santos, raros portentos, y tantos cuentos de encantamientos y brujería. Y las toronjas junto a las rosas: ...

 

   Deseos

   Carlos Pellicer

primeros versos

Trópico, para qué me diste las manos llenas de color. Todo lo que toque se llenará de sol. En las tardes sutiles de otras tierras pasaré con mis ruidos de vidrio tornasol. Déjame un solo instante dejar de ser grito y color. Déjame un solo instante cambiar de clima el corazón, beber la penumbra ...

 

   En blanco

   Carmen Alardín

primeros versos

No la noche. Ni el telegrama urgente. Ni las ojeras grises. Ni las plazas en llamas. El amor es un lirio y es un poco de espuma. Es un silencio blanco enmedio de unos clavos que tratan de fijarlo sobre la eternidad. De: Entreacto