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25 poemas aleatorios | |
Chiapas, perdónanos tan lejos este llanto . Daniel Robles Sasso. En el país de las etnias de las más altas montañas del bosque de los pájaros azules de los lagartos tristes de los lagos pintados de colores de la selva hecha humo y pozos petroleros la sangre penetró bajo la tierra ... | |
En mi aposento tengo un prisionero que no soy yo, que no eres tú, que no es aquel que nos rompió los huesos por fabricar collares. En mi aposento tengo un prisionero que galopa en mis sienes y que me hace sudar, callar o blasfemar; y sin embargo tengo que clavarlo cada día ... | |
¿Homenaje? Cada día recojo mis cenizas sin darme cuenta de mi decadencia exenta de quejumbre o de dolencia asumiendo el trabajo con más prisas. ¡Qué bien estás! -me dicen con sonrisas las compañeras de mi adolescencia. No respondo igual, porque en conciencia, al revisarlas, ... | |
El deseo: pájaro negro en la noche, abre sus alas y golpea. Muerta el alma el deseo la hace espuma, los caballos del mar ya no están quietos, se exaltan y pierden. El hombre se mueve, en esa marea ahoga sus sentidos. El deseo, no es un sentir apenas, yo lo he visto enrojecer ... | |
En este pueblo, Tarumba, miro a todas las gentes todos los días. Somos una familia de grillos. Me canso. Todo lo sé, lo adivino, lo siento. Conozco los matrimonios, los adulterios, las muertes. Sé cuándo el poeta grillo quiere cantar, cuándo bajan los zopilotes... | |
Así surges del agua, blanquísima, y tus largos cabellos son del mar todavía, y los vientos te empujan, las olas te conducen, como el amanecer, por olas, serenísima. Así llegas helada como el amanecer. Así la dicha abriga como un manto. | |
Subyugadas, asiduas, con aplicación, una mano tuya y una mía se acarician, fanáticas de un mundo de manos excluyente. No quieren saber que tú y yo mientras tanto nos miramos, abolidos, sin común lenguaje, en las orillas de un lugar de sombra que han creado en su torno... | |
Estoy triste, me aflijo, yo, el señor Nezahualcóyotl. Con flores y con cantos recuerdo a los príncipes, a los que se fueron, a Tezozomoctzin, a Quaquauhtzin. En verdad viven allá en donde de algún modo se existe. ¡Ojalá pudiera yo seguir a los príncipes, llevarles nuestras flores! ¡Si pudiera ... | |
En un rincón del salón crepuscular O al volver una esquina en la hora indecisa y blasfema, O una mañana parecida a un navío atado al horizonte, O en Morelia, bajo los arcos rosados del antiguo acueducto, Ni desdeñosa ni entregada, centelleas. El telón de este mundo se abre ... | |
Al volante de un automóvil, por la carretera panamericana de Tuxtla Gutiérrez a la Ciudad de México | |
De Tuxtla a la ciudad de México hay más de mil kilómetros de distancia más de un millón de metros más de cien millones de centímetros, más las piedras, más los árboles, que no se pueden medir, ni contar, que he recorrido tantas veces, a tantos kilómetros por hora, con mucho calor... | |
Si te digo que fui feliz, no es cierto. No creas lo que yo creo cuando me engaño. El recuerdo embellece lo que toca: te quita la jaqueca que tuviste, el sopor de la siesta lo transfigura en éxtasis y, en cuanto a ese zapato que apretaba tanto que te impidió bailar el primer baile, no hubo zapato. ... | |
Firman su sentencia de muerte los que publican su vida en algunos versos incipientes que les quitan el amor, los sesos, los días. Pero esto no lo digo yo, sino el idiota esedel espejo. Por eso me da risa. (De: Reincidencias) | |
Voy a gusto descuidadme, señores en la rueda del mundo. Y sin remordimientos y con mucha esperanza a bajo precio. Lo mismo voy mecido en el verde columpio, que muerto por el río. Los árboles a una, lanzaban con agrado sus fumarolas verdes. Pero allí se quedaban oh, qué tiernos ... | |
Quién es esa sirena de la voz tan doliente, de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna? —Es un rayo de luna que se baña en la fuente, es un rayo de luna... ¿Quién gritando mi nombre la morada recorre? ¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento... | |
Estos caminos han extraviado su mapa las venas de los hemisferios agotaron su cauce abiertos los montes sus entrañas sangran irrumpen los tumores de piedras entre el magma que aborta y se dirige a los espejos de ojos invisibles y volveré entre los humos del mapa que fue antes de mi extravío ... | |
I Es tu nombre y es también octubre es el diván y tus ungüentos es ella túla joven de las turbaciones y son las palomas en vuelos secretos y el último escalón de la torre y es la amada acechando el amor en antemuros y es lo dable en cada movimiento y los objetos y son los pabellones y el no estar ... | |
Cantemos al dinero con el espíritu de la navidad cristiana. No hay nada más limpio que el dinero, ni más generoso, ni más fuerte. El dinero abre todas las puertas; es la llave de la vida jocunda, la vara del milagro, el instrumento de la resurrección. Te da lo necesario... | |
Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Al primer muerto nunca lo olvidamos, aunque muera de rayo, tan aprisa que no alcance la cama ni los óleos. Oigo el bastón que duda en un peldaño, el cuerpo que se afianza en un suspiro, la puerta que se abre, el muerto que entra. De una puerta a morir ... | |
Bien venga, cuando viniere, la Muerte: su helada mano bendeciré si hiere... He de morir como muere un caballero cristiano. Humilde, sin murmurar, ¡oh Muerte!, me he de inclinar cuando tu golpe me venza; ¡pero déjame besar, mientras expiro, su trenza! ¡la trenza que le corté y que, piadoso, ... | |
Oculta en su prisión de sombras, labra la luz su sueño de constancia en los cristales. I El granate es un ejercicio de sangre derramada en el profundo mármol de tu cuello El granate y su memoria de opulencia son, en la enramada de tus venas, la herida luminosa de la tierra que se mira surgir, ... | |
Carne de la fiebre diminuta donde el rencor olvida, tierra al fin donde medra el regocijo austero del amor, cien veces herida por la eternidad, larva fugitiva, cien veces cien más en el centro de un insaciable sabor. No me acompañes a la muerte, carne, extingue mi semilla, ... | |
En el espejo retrovisor se proyecta su boca besucona no veo sus ojos yo a solas desde acá soy alma de los dos... | |
Del viejo parque en el rincón lejano, echo para el amor tibio y discreto, aspiraba el secreto de la muda caricia de tu mano... Todo callaba en torno solamente en alas del ambiente, un concierto de aromas ascendía alrededor de tu alma y de la mía, callaban brisas, pájaros y fuentes... ... | |
I Lleno de mí, sitiado en mi epidermis por un dios inasible que me ahoga, mentido acaso por su radiante atmósfera de luces que oculta mi conciencia derramada, mis alas rotas en esquirlas de aire, mi torpe andar a tientas por el lodo; lleno de mí ahito me descubro en la imagen atónita del agua, ... | |
Vivo en mi primer morada de Amadís y de Morgante, de soñadora y amante y de estar enamorada. Os estoy a vuestra espada, a vuestra voz de diamante; mas vivo, de tal talante, sin vos, sin Dios y sin nada. Por eso, de hoy más, persigo sobre... | |
