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25 poemas aleatorios | |
Abrí la verja de hierro, Sentí como chirriaba, tropecé en algún tronco y miré una ventana encendida, pero la madrugada devoraba las hojas y tú no estabas allí diciéndome que el mundo está roto y oxidado. Entré, subí en silencio las escaleras, abrí otra puerta, me quité el saco, me senté, ... | |
Muchas sendas hollé, muchos caminos solicitaron el afán creciente, de contrastar los usos de la gente y confundirme con los peregrinos. Mezclaba los sabores de los vinos en cada clima caprichosamente, y yo no sé si ello fue prudente o si mis pasos fueron desatinos. Había que buscar la ruta cierta... | |
A José Gorostiza Un mar ondulante y sórdido es llama de un naufragio. Tu fotografía instantánea queda atrás entre el infinito polvo que flota a través de la ventana. En el aire una barca rema hacia la arena de tus versos. Tu costilla se hace costa y tus ojos se vuelven pequeños oasis melancólicos. ... | |
Abre simas en todo lo creado, abre el tiempo la entraña de lo vivo, y en la hondura del pulso fugitivo se precipita el hombre desangrado. Vértigo del minuto consumado! En el abismo de mi ser nativo, en mi nada primera, me desvivo: yo mismo frente a mí, ya devorado. Pierde el alma ... | |
Volver a una patria lejana, volver a una patria olvidada, oscuramente deformada por el destierro en esta tierra. ¡Salir del aire que me encierra! y anclar otra vez en la nada. La noche es mi madre y mi hermana, la nada es mi patria lejana, la nada llena de silencio, la nada llena de vacío, ... | |
(Cuadro de Ramón Gaya) Es el sitio intocado de una lujuria antigua Que tanto olvido ha vuelto finalmente sagrado La mirada entra en puntas de pies y se santigua Nada queda del viejo fragor decolorado Por el santo silencio sino la mancha ambigua Del tenue resplandor ... | |
Desde el balcón del universo el astronauta acaricia en la pantalla su virtual Oklahoma. ¿Qué hace un vaquero en la exosfera exhibiendo sus debilidades y virtudes por circuito cerrado en Cabo Cañaveral? No es tiempo de ermitaños en busca de la dentadura postiza entre la presión ... | |
Abre el libro en la página que reza: Donde se ve que Amor sólo es tristeza , y con tu voz de oro que tiene sortilegios peregrinos, ¡ahuyenta, como pájaro canoro, la sombra de esa frase, con tus trinos!... Porque es tu voz tan dulce y lisonjera, que si dices que Amor tiene dolores, el dolor ... | |
Manantiales del agua ya perenne, profunda vida abierta en tus ojos. Convive en ti la tierra Poblada, su verdad numerosa y sencilla. Abre su plenitud callada, su misterio, la fábula del mundo. Hallan su vocación del Huerto, su quehacer, manos contemplativas. Estalla un mediodía nocturno, ... | |
Le dije a don Epitacio: Si la cara va a limpiarse, hágalo sin apurarse, con cuidado y muy despacio. Saque el paño poco a poco, o como quiera sacarlo, pero, cuando vaya a usarlo, no lo haga usted a lo loco. Revíselo cuidadoso antes de ir a proceder, para que así pueda ver ... | |
en el cielo crecido de fulgor. agrio de noches que comí. recordé la vez que mamá me sacó como pedazo arrancado de su carne. recordé un día esa noche que no podía salir de su carne magullada. sucia como casa que no alquiló nunca la alegría. condenada estuvo de mí a tenerme. ... | |
Filo de luz, fruta abierta que a la noche vuelves fuego y que a la llama cambias en fresco sentido: llego a buscar tu aliento: más sedienta: pozo de amor que me asombras, cántaro de día. * Tu cuerpo pulsado por sí mismo es en mis oídos viento claro y fresco, sonido límpido ... | |
Si en tus jardines, cuando yo muera, cuando yo muera, brota una flor; si en un celaje ves un lucero, ves un lucero que nadie vio; y llega un ave que te murmura, que te murmura con dulce voz, abriendo el pico sobre tus labios, lo que en tu tiempo te dije yo: aquel celaje y el ave aquella, ... | |
Escribes bajo el fulgor de la noche, sintiendo su influjo como un llamado a la escritura. Piensas entonces que la noche uno a uno te dictará los versos. Pero en verdad, nada dice. Solamente los grillos, entre sí, se dicen su cuento; ah, y también las lechuzas. Sigues esperando que la noche te hable, ... | |
NOMBRO ESTE MUNDO a ciegas, a rápidos aullidos, me erosiono. Faltan letras de molde para inventar el hambre, la espesura de saberse fragmentario. ¿Quién me escinde? ¿Qué inédita negrura se esconde tras mi sombra? ¿Es que todos los círculos se han vuelto espirales? ... | |
¡Quién me diera tomar tus manos blancas para apretarme el corazón con ellas, y besarlas... besarlas, escuchando de tu amor las dulcísimas querellas! ¡Quién me diera sentir sobre mi pecho reclinada tu lánguida cabeza, y escuchar, como enantes, tus suspiros, tus suspiros de amor y de tristeza! ... | |
Copia divina, en quien veo desvanecido al pincel, de ver que ha llegado él donde no pudo el deseo; alto, soberano empleo de más que humano talento; exenta de atrevimiento, pues tu beldad increíble, como excede a lo posible, no la alcanza el pensamiento. ¿Qué pincel tan soberano ... | |
Entiendo que este día nadie va a llamar. Ni los más caros deseos, ni esas fantasías que me han acompañado todo este tiempo. Sencillamente estaré solo y está bien. Entiendo que ya no tendrá sentido fingir. (De:Reincidencias) | |
Se nos ha ido la tarde en cantar una canción, en perseguir una nube y en deshojar una flor. Se nos ha ido la noche en decir una oración, en hablar con una estrella y en morir con una flor. Y se nos irá la aurora en volver a esa canción, en perseguir otra nube y en deshojar otra flor. ... | |
I Dios insaciable que mi insomnio alimenta; Dios sediento que refrescas tu eterna sed en mis lágrimas, Dios vacío que golpeas mi pecho con un puño de piedra, con un puño de humo, Dios que me deshabitas, Dios desierto, peña que mi súplica baña, Dios que al silencio del hombre que pregunta ... | |
Los muertos mandan. ¡Sí, tú mandas, vida mía! Si ejecuto una acción, digo: ¿Le gustaría? Hago tal o cual cosa pensando: ¡Ella lo hacía! Busco lo que buscabas, lo que dejabas dejo, amo lo que tú amabas; copio como un espejo tus costumbres, tus hábitos..., ¡Soy no más tu reflejo! ... | |
... y en polvo te convertirás.Génesis, capítulo 3, versículo 19 I Me envuelve el polvo, y me inquieta. ¿Por qué vendrá de tan lejos? Y ¿cómo en residuos viejos mundos pasados sujeta? -El polvo no tiene meta, ni principio habrá tenido; sé que siempre ha contenido, en su eternidad convulsa, ... | |
Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad. —No puedo. Hay allí un sargento que no quiere oír hablar nada de ti. —Haz que te oiga. Date tus mañas y dile que para sustos ya ha estado bueno. Dile que... | |
Miras la ciudad dormida bajo un halo de luz no despierta todavía porque no ha dormido aún No ha dormido aún lo suficiente no la vayas a molestar pero un día como cualquier otro día la ciudad va a despertar va a despertar Si pudieras ver en este instante toda la ciudad imponente, resplandeciente... | |
Oculta en su prisión de sombras, labra la luz su sueño de constancia en los cristales. I El granate es un ejercicio de sangre derramada en el profundo mármol de tu cuello El granate y su memoria de opulencia son, en la enramada de tus venas, la herida luminosa de la tierra que se mira surgir, ... | |
