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25 poemas aleatorios

 

   Aún no he terminado de llorar por mis muertos...

   Eduardo Langagne

primeros versos

Aún no he terminado de llorar por mis muertos; tengo un nudo desnudo en la garganta porque no he terminado de llorar por mis muertos. El pecho acorralado, temblorosas las manos, mi respiración da cuenta de que no he terminado. En mi memoria viven todos ellos. Mi memoria...

 

   Fin de jornada

   Tomás Segovia

primeros versos

Cae la tarde flotando en la tibieza Como un gran trapo en unas aguas quietas El mundo desvaría de fatiga Hasta los niños saben que a esta hora Nada ya que se haga o se diga o se piense Dejará algún vestigio en ninguna memoria Ni rastros en ninguna arena La gente vuelve a sus rediles. ...

 

   Mayúscula

   Octavio Paz

primeros versos

Flamea el desgañicresterío del alba. ¡Primer huevo, primer picoteo, degollina y alborozo! Vuelan plumas, despliegan alas, hinchan velas, hunden remos en la madrugada. Ah, luz sin brida, encabritada luz primera. Derrumbes de cristales irrumpen el monte, témpanos...

 

   Los amorosos (tercera página)

   Jaime Sabines

primeros versos

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente. Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano...

 

   Ausencia

   Manuel María Flores

primeros versos

¡Quién me diera tomar tus manos blancas para apretarme el corazón con ellas, y besarlas... besarlas, escuchando de tu amor las dulcísimas querellas! ¡Quién me diera sentir sobre mi pecho reclinada tu lánguida cabeza, y escuchar, como enantes, tus suspiros, tus suspiros de amor y de tristeza! ...

 

   Garabato

   Octavio Paz

primeros versos

Con un trozo de carbón con mi gis roto y mi lápiz rojo dibujar tu nombre el nombre de tu boca el signo de tus piernas en la pared de nadie En la puerta prohibida grabar el nombre de tu cuerpo hasta que la hoja de mi navaja sangre y la piedra grite y el muro respire como un pecho ...

 

   Sonetos de los cantares - La canción de Sulamita

   Concha Urquiza

primeros versos

Indica mihi, quem diligit anima mea, ubi pascas, ubi cubes in meridie, ne vagare incipiam post greges sodalium tuorum Cant. 1, 6 Hazme saber, Amor, donde apacientas, Dó guías tus rebaños, dónde vagas, No huelle tras las ínsulas aciagas Las rutas de la tarde cenicientas. ...

 

   Meditación en el umbral

   Rosario Castellanos

primeros versos

No, no es la solución tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi ni apurar el arsénico de Madame Bovary ni aguardar en los páramos de Ávila la visita del ángel con venablo antes de liarse el manto a la cabeza y comenzar a actuar. Ni concluir las leyes geométricas, contando las vigas ...

 

   En el umbral de la plegaria (fragmento)

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

Ahora estamos despiertos, ya no permitimos nada, no accedemos a nada, y si una flor desprendida del espino blanco nos cruza el rostro, acariciándolo con el leve tamborileo de una mariposa vespertina; nos echamos hacia atrás, ponemos en guardia repentinos enjambres, desenvainamos...

 

   Miss X

   Jaime Sabines

primeros versos

Miss X, sí, la menuda Miss Equis, llegó, por fin, a mi esperanza: alrededor de sus ojos, breve, infinita, sin saber nada. Es ágil y limpia como el viento tierno de la madrugada, alegre y suave y honda como la yerba bajo el agua. Se pone triste a veces con esa tristeza mural...

 

   Llorar ¿Por qué?

   Amado Nervo

primeros versos

¿Llorar? ¿Por qué? Este es el libro de mi dolor: lágrima a lágrima lo formé; una vez hecho, te juro, por Cristo, que nunca más lloraré. ¿Llorar? ¿Por qué? Serán mis rimas como el rielar de una luz íntima, que dejaré en cada verso; pero llorar, ¡eso ya nunca! ¿Por quién? ¿Por qué? ...

 

   Romance de la migajita

   Guillermo Prieto

primeros versos

¡Détente! Que está rendida, ¡eh, contente, no la mates! Y aunque la gente gritaba Corraía como el aire, Cuando quiso ya no pudo, Aunque quiso llegó tarde, Que estaba la Migajita Revolcándose en su sangre. . . Sus largas trenzas en tierra, Con la muerte al abrazarse, Las miramos de rodillas ...

 

   Imágenes sobre una escalera

   Homero Aridjis

primeros versos

1 Si pusiéramos un espejo debajo de la escalera se prolongaría en otra escalera, o nadaría en su nada. 2 Si cortas una escalera de humo, continuará subiendo. Si rompes una de madera, se hará dos escaleras. Si cavas una de tierra, se meterá en l anoche, o se hará igual al hombre. ...

 

   Y tu retórica

   Gilberto Owen

primeros versos

Si lo escribió mi prisa feliz, ¿con qué palabras, cómo dije: palomas cálidas de tu pecho ? En sus picos leería: brasa, guinda, clamor, pero la luz recuerda más duro su contorno y el aire el inflexible número de su arrullo. Y diría: palomas de azúcar de tu pecho , si endulzaban el agua ...

 

   Siestas dogmáticas

   Francisco González Léon

primeros versos

Apagado y rescoldo aroma del profuso jazmín del corredor; siesta cálida en que es pálida la emanación de la flor. Llave del agua que tintinea su gota pertinaz; grifo de cobre, donde a beber la gota de agua disfrazada de monjita se aproxima la torcaz. Siestas dogmáticas de canónigo en el coro; ...

 

   Tiene la medida de mi sueño...

   Homero Aridjis

primeros versos

Elle a la forme de mes mains elle a la couleur de mes yeux... PAUL ELUARD Tiene la medida de mi sueño los ojos de mi infancia ama lo que yo amo lo que no retorna lo que no llega todavía se levanta en mis párpados y de ahí hace volar sus sueños Se desplaza y permanece siempre es ella ...

 

   Elegías del amado fantasma (Segunda elegía)

   Rosario Castellanos

primeros versos

I Convaleciente de tu amor y débil como el que ha aposentado largamente en sí mismo agonías y fiebres, salgo, purificada y tambaleante, al reclamo de calles y de patios. ¡Qué algarabía de ruidos confusos y de olores mezclado! ¡Qué agresivo desorden de colores esparcidos! ...

 

   Abril

   Jorge Esquinca

primeros versos

Mientras nosotros escribimos la vida pasa fuera con su lámpara Mientras nosotros amamos todo lo escrito carece de importancia Mientras bebemos y cantamos el amor nos traspasa sin herirnos Mientras estamos aquí algo sucede Tal vez abril

 

   Pro nobis

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

para José Emilio Pacheco De nuevo abrió sus fauces calientes el Averno. Vienen las pesadillas y el terror a morir si el sueño al invadirlo se vuelve flama negra, si al dormir se lo llevan a él, al lujurioso lagar de los demonios. El niño enmudecido contempla su silueta y llora. ...

 

   Canto (II)

   Mario Bojórquez

primeros versos

Campo de cebollas Para tu triste deambular Con la brisa bordeando Su hoja espiritual En el surco de llamas Abriéndose En la hendidura de la tierra Con su fruto amargo Su corazón de aire En el cielo apretado Su puño de miserias Decantado licor De almendras amarillas ...

 

   Cuarteto de Pompeya

   Fabio Morábito

primeros versos

I Nos desnudamos tanto hasta perder el sexo debajo de la cama, nos desnudamos tanto que las moscas juraban que habíamos muerto. Te desnudé por dentro, te desquicié tan hondo que se extravió mi orgasmo. Nos desnudamos tanto que olíamos a quemado, ...

 

   Poemas con preguntas para Olga Lucía

   Nadia Contreras

primeros versos

Cuántos años tengo, Olga Lucía, pregunto mientras lentamente te desplazas por la habitación y paso a paso me dejo llevar por el movimiento de tus piernas. Cuántos años tengo para mí, para ti, para aquellos que de lejos me miran y no me saludan porque extraña soy para esta vida ...

 

   Lleno de mí, sitiado en mi epidermis... (Muerte sin fin)

   José Gorostiza

primeros versos

Lleno de mí, sitiado en mi epidermis por un dios inasible que me ahoga, mentido acaso por su radiante atmósfera de luces que oculta mi conciencia derramada, mis alas rotas en esquirlas de aire, mi torpe andar a tientas por el lodo; lleno de mí ahíto me descubro en la imagen ...

 

   Una sirena eterna (X)

   Isolda Dosamantes

primeros versos

La nota roja encontrará la flecha, el arco, el tizne de la luna; una mujer con olor a pescado putrefacto, espinas, escamas y una cabellera de serpientes. Al ver sus senos, un camino de sanguijuelas será la columna vertebral del reportero. Reconstruirán la historia ...

 

   La droga

   Jaime Sabines

primeros versos

Si ya no puedes regresar a tu orilla izquierda, déjate llevar a donde sea. Sería bueno olvidarse del brocal del pozo y aventurarse en el río subterráneo. El día de ayer se ha ido y el que tú fuiste ayer. No trates de levantar del polvo ese amor, porque sólo levantarás jirones y sombras. Enséñale...