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25 poemas aleatorios

 

   La ausencia del olvido

   Manuel Acuña

primeros versos

DOLORA Iba llorando la Ausencia Con el semblante abatido Cuando se encontró en presencia Del Olvido, Que al ver su faz marchitada, Le dijo con voz turbada: Sin colores, - Ya no llores niña bella, ya no llores. Que si tu contraria estrella Te oprime incansable y ruda Yo te prometo mi ayuda. ...

 

   Memoria

   José Carlos Becerra

primeros versos

He vuelto al sitio señalado, a tu rastro de aguas amargas; el atardecer ha caído al fondo del mar como un pecho muerto y una campana da la hora cubriéndome de espuma. Vuelvo a ti, el otoño y el grillo se unen en la victoria del polvo. Vuelvo a ti, vuelves a la caída, al primer acto. ...

 

   Indiferencia

   Juan Valle

primeros versos

Va a amanecer: gozosa la campana saluda al resplandor que el alba envía; se alza del lecho la doncella pía a rezar su oración de la mañana. Cansada de gozar, la cortesana sale riendo de la alegre orgía; maldice el amador la luz del día, dejando de su amada la ventana. ...

 

   Entre la espuma, sal en mi lengua, gota en mi cuello (II)

   Jaime Reyes

primeros versos

De entonces te conozco, raís del insomnio, agua detenida: de entonces es que sé lo que me dejaste y ya no ignoro lo que fui. Porque amo en ti lo que tienes de mí y de ti y de los demás y esto no lo guardas ni lo tiras. Ahora puedes decirtme cuándo callar, cuándo taparme los ojos y no dormir, ...

 

   Escondida en tus cabellos

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Escondida en tus cabellos de lavanda y tabaco quiero pensarte como una alondra un pavo real que me corona fugaz el sabor de tu lengua amargo chocolate muerdo tu respiración en palpitar de sábanas vírgenes cómo caminar sin tus pasos o mendigar tres lágrimas bajo la furia del sol ...

 

   Salir....

   Patricia Medina

primeros versos

Salir. Un paso al frente convencidos mis pies iban en busca de los cuatro costados: risa y gesto alegoría y espada. Abierto a lo imposible de par en par mi traje exhibiendo la piedramil tallas por la torsode aluminio en la ciudad que me vestía de Esfinge. Sólo di un paso atrás: ...

 

   Ser de intemperie

   Tomás Segovia

primeros versos

¿Qué podrá evocar el Nómada que no sea desnudez y no esté a la intemperie? La fuerza que ha abrazado es tener siempre sus casas recorridas por el viento, su lecho siempre en alta mar, su corazón dis- tante siempre entre lluvias y neblinas. Y sin partidas, en una sucesión ...

 

   Mudanza

   Fabio Morábito

primeros versos

A fuerza de mudarme he aprendido a no pegar los muebles a los muros, a no clavar muy hondo, a atornillar sólo lo justo. He aprendido a respetar las huellas de los viejos inquilinos: un clavo, una moldura, una pequeña ménsula, que dejó en su lugar aunque me estorben. Algunas manchas ...

 

   Canta el agua

   Blanca Luz Pulido

primeros versos

Recuerdos de luz en una gota de agua en la mirada que atesora la brevedad y la frescura que derrama mínima en el día El día que repite sus dones intocados en las miradas jóvenes del agua Canta el agua y su voz es una plegaria que repite clara y cercana una pregunta Una pregunta ...

 

   Jardín escrito

   Ulalume González de León

primeros versos

En el jardín que recuerdo sopla un viento que mueve las hojas del jardín donde ahora estoy escribiendo En el jardín que imagino sopla un viento que mueve las hojas del jardín que recuerdo Y en el jardín donde ahora estoy escribiendo sopla un viento que mueve las hojas sin jardín: ...

 

   Funerales

   Jaime García Terrés

primeros versos

Lo perdimos de vista, y al final encontramos tras de mucho buscar y trajinar, sólo sus restos cual si lo hubieran devorado insectos energúmenos. Bien lo reconocimos por un diente quebrado, por una cicatriz que le llegaba al hueso, por la noche y el día cuyas puertas se abrían...

 

   Versura para la costilla izquierda

   Margarito Cuéllar

primeros versos

Alegre es mi enfermera como viernes por la tarde o sábado en la mañana. Los deshausiados vuelven a su color al solo paladeo de su nombre. En tres letras encierra el festival de todas las campanas. No nació de la costilla de nadie, Dios preparó la harina para vestirla. ...

 

   Aztecal VIII

   Francisco Azuela

primeros versos

En este poema de muertos se te murió tu padre, se murieron tu abuelo y tu siembra y se acabó la tarde en una mirada. En este poema de muertos se murió el amor de tus antiguos, se murieron tus pájaros y se calló la estrella de tu frente como un puñado de rosas enfermas. ...

 

   El aliento es el dios...

   Homero Aridjis

primeros versos

I El aliento es el dios que la penetra e insuflada da a luz habla un instante y su voz queda en el aire aun cuando ha partido II Por el día que se mueve la sabiduría erige templos quien ama el sol siente en su corazón el fuego las palabras tocan el aire y arden el ser viaja hacia la luz ...

 

   A Thais

   Luis G. Urbina

primeros versos

Beso tus ojos tristes como suele sus reliquias besar, en tanto reza, una anciana piadosa. Y tu cabeza que a perfumadas liviandades huele, beso, porque mi beso te consuele, mi beso que es unción y que es tristeza, mi beso que está limpio de impureza, mi beso que no mancha y no duele. ...

 

   Primero sueño (fragmento)

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Pero apenas la bella precursora signífera del Sol, el luminoso en el Oriente tremoló estandarte, tocando al arma todos los suaves si bélicos clarines de las aves (diestros, aunque sin arte, trompetas sonorosos), cuando como tirana al fin, cobarde, de recelos medrosos embarazada, ...

 

   El exilio de Minerva

   Sonia Silva Rosas

primeros versos

A Minerva Margarita Villarreal Serán estas cuatro paredes la hoja que por años has buscado, a la vuelta de tus días escucharé de ellas las palabras que tropezaron con el ápice de tu lengua para quedar estancadas en tu mirada. Exprimirás entonces tus pupilas ...

 

   Llorarte es bueno

   Sabeli Ceballos Franco

primeros versos

Ya he llorado hasta sentirme viva Me he comido de dolor hasta los dientes Llorarte, sí pero lamiendo el mundo Amarte, sí y llorar de amor por eso Llorar sin religión sobre una biblia de lágrimas He pensado demasiado en lo que te falta y me sobra Lloro sin querer, como si hubiesen motivos ...

 

   Canto (II)

   Mario Bojórquez

primeros versos

Campo de cebollas Para tu triste deambular Con la brisa bordeando Su hoja espiritual En el surco de llamas Abriéndose En la hendidura de la tierra Con su fruto amargo Su corazón de aire En el cielo apretado Su puño de miserias Decantado licor De almendras amarillas ...

 

   Indecisión

   Carmen Alardín

primeros versos

TTu luz es la probable delincuencia de azucenas perdidas. Tu luz casi centella, casi noche, convertida...

 

   Ese Cristo...

   Guadalupe (Pita) Amor

primeros versos

Ese Cristo de tápalo encarnado, de terciopelo recamado de oro me causa espanto, compasión, azoro y lo llevo en mis ojos reflejado. Ese Cristo en su cruz crucificado me mira tenazmente y sin decoro Él sabe que al mirarlo siempre lloro y me pide por mi ser desclavado. ...

 

   No lo salves...

   Jaime Sabines

primeros versos

No lo salves de la tristeza, soledad, no lo cures de la ternura que lo enferma. Dale dolor, apriétalo en tus manos, muérdele el corazón hasta que aprenda. No lo consueles, déjalo tirado sobre su lecho como un haz de yerba...

 

   Consejos de un padre a su hija

   Poesía náhuatl

primeros versos

Aquí estás, mi hijita, mi collar de piedras finas, mi plumaje de quetzal, mi hechura humana, la nacida de mí. Tú eres mi sangre, mi color, en ti está mi imagen. Ahora recibe, escucha: vives, has nacido, te ha enviado a la tierra el Señor Nuestro, el Dueño del cerca y del junto, ...

 

   La máscara desnuda

   Aurora Reyes

primeros versos

(Danza mexicana en cinco tiempos) TIEMPO PRIMERO Apareces de golpe dentro de mí, dorada por un oro manchado de musgo verdinegro. Ola petrificada del agua de la vida creciendo y apretando la sal del esqueleto. En lo más entrañable de mi ser ejecutas las invisibles líneas ...

 

   Alusión a los cabellos castaños

   Renato Leduc

primeros versos

Así como fui yo, así como eras tú, en la penumbra inocua de nuestra juventud así quisiera ser, mas ya no puede ser. Como ya no seremos como fuimos entonces, cuando límpida el alma trasmutaba en pecado al más leve placer, Cuando el mundo y tú eran sonrosaba sorpresa. ...