☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   Garabato

   Octavio Paz

primeros versos

Con un trozo de carbón con mi gis roto y mi lápiz rojo dibujar tu nombre el nombre de tu boca el signo de tus piernas en la pared de nadie En la puerta prohibida grabar el nombre de tu cuerpo hasta que la hoja de mi navaja sangre y la piedra grite y el muro respire como un pecho ...

 

   Dos dudas en qué escoger tengo...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Enseña modo con que la hermosura, solicitada de amor importuno, pueda quedarse fuera de él con entereza tan cortés, que haga bienquisto hasta el mismo desaire... Dos dudas en qué escoger tengo, y no sé a cual prefiera: pues vos sentís que no quiera, y yo sintiera querer. ...

 

   Una sirena eterna (VI)

   Isolda Dosamantes

primeros versos

Se escuchan los autos, el ronroneo de una mujer agazapada y la respiración de un gato. El arquero moja la tela con saliva, un gallo puntual anuncia la llegada del alba. Selección del poemario inédito UN GRITO EN EL ARCA de Isolda Dosamantes

 

   Tan rubia es la niña...

   Amado Nervo

primeros versos

Tan rubia es la niña que cuando hay sol, no se la ve. Parece que se difunde en el rayo matinal, que con la luz se confunde su silueta de cristal, tinta en rosas, y parece que en la claridad del día se desvanece la niña mía. Si se asoma mi Damiana a la ventana, y colora la aurora...

 

   Letanías profanas

   Jaime García Terrés

primeros versos

En oleaje caviloso digo los nombres de la grey, los nombres pardos y los candentes. Digo Santiago, Pedro, Juan; el signo de la madre plácida entre nublados laberintos; la fama quejumbrosa de los sacerdotes; los apodos rebeldes que suscita la horda. Oh denominaciones, ...

 

   Palabras al amigo solitario

   Thelma Nava

primeros versos

He aquí que estás y vives y nada es suficiente. Un algo insoportable te domina y la ciudad no cabe ya en tus manos. Se te sube a la espalda, regresa a tus zapatos. Y piensas en el hijo que no tienes, en la mujer amada que le falta a tu noche cada día. Aquí estás, dividido, doliéndote...

 

   México de mi vida

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Yo te miro en un niño de la calle, cofre arriba limpiando un parabrisa con la carita ayuna de sonrisa, (ni una razón a que la risa estalle). El vidrio diáfano ¡qué no se raye! . Mientras el porvenir del sin camisa: violado por cualquiera, droga, prisa, ganador de la vida en bocacalle. ...

 

   Elegía

   Salvador Novo

primeros versos

Los que tenemos unas manos que no nos pertenecen, grotescas para la caricia, inútiles para el taller o la azada, largas y fláccidas como una flor privada de simiente o como un reptil que entrega su veneno porque no tiene nada más que ofrecer. Los que tenemos una mirada culpable y amarga ...

 

   Nieblas

   Laura Méndez de Cuenca

primeros versos

En el alma la queja comprimida y henchidos corazón y pensamiento del congojoso tedio de la vida. Así te espero, humano sufrimiento: ¡Ay! ¡ni cedes, ni menguas ni te paras! ¡Alerta siempre y sin cesar hambriento! Pues ni en flaqueza femenil reparas, no vaciles, que altiva y arrogante ...

 

   Ubicación

   Francisco Magaña

primeros versos

Al norte hay niños que esperan la madrugada para ponerle una raya más al tigre. Al sur, las nativas bailan descalzas sobre la arena, al mediodía. Al este, la tarde es un bostezo que se consume a sí mismo. Al oeste, el amanecer encuentra a los viejos con el libro sagrado entre sus manos. ...

 

   Poemas lacandones

   Poesía maya

primeros versos

Versión castellana Frente a ti ofrezco mi copal, es para ti. Ofrécelo al padre, es para ti, elévalo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol, es para ti, ofrécelo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol para ti, para ti. Frente a ti hago mi don, de nuevo, para tu felicidad. ...

 

   Nocturno de invierno

   José Juan Tablada

primeros versos

Mi inconsolable soledad se asombra, pues no sé en la ansiedad con que deliro si no te puedo ver por tanta sombra o si es de noche porque no te miro... ¡Pues siempre que tú llegas, la tiniebla disipas, ya tu voz ya tu mirada el silencio de músicas se puebla y cae sobre la noche la alborada! ...

 

   Eso ya lo sabes

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

I Eso ya lo sabes Estás en todos En los pequeños ruidos de la calle En cada esquina de este cuarto Y en los miles de años de mi vida Pero hoy Te busco en las intimidades de mi cuerpo En cada impulso de mi sangres En los papeles atesorados En esa música lejana ...

 

   dime cómo te llamas

   Blanca Mateos

primeros versos

cómo te llamas sombra de la sombra altiva que tocas la puerta a deshoras para ofrecer placeres en vigilia cómo te llamas silencio del silencio mismo que invocas el espectro del olvido para remover dolores todavía vivos cómo te llamas noche de la noche esquiva que guardas ...

 

   Celebración de la memoria (V)

   Jorge Ruiz Dueñas

primeros versos

Nadie puede salir por los canales Sólo el Señor de las islastimonel confiable Se lo ha dicho el mar

 

   Nombro este mundo a ciegas...

   Román Luján

primeros versos

NOMBRO ESTE MUNDO a ciegas, a rápidos aullidos, me erosiono. Faltan letras de molde para inventar el hambre, la espesura de saberse fragmentario. ¿Quién me escinde? ¿Qué inédita negrura se esconde tras mi sombra? ¿Es que todos los círculos se han vuelto espirales? ...

 

   Nadie sale...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Nadie sale. Parece que cuando llueve en México, lo único posible es encerrarse desajustadamente en guerra mínima, a pensar los ochenta minutos de la hora en que es hora de lágrimas. En que es el tiempo de ponerse, encenizado de colillas fúnebres, a velar con cerillos algún...

 

   Marzo 10, NY

   Jeannette Lozano

primeros versos

I Silencio blanco, sin pájaros, y los árboles al soplo (nubes) del ritmo del paisaje. Entre lo que surge y lo que se va, nieve deslíe la roca. Y el sonido del viento: voces inciertas que lejanas hielan nuestras dubitativas acciones. Una leve señal (un disparo) involuntaria se retira de la Idea. ...

 

   Anatomía superficial

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Oreja, mano, brazo, pierna, ojo, tu mitad que se ajusta con la mía en la superficial anatomía donde corren tu audacia y mi sonrojo. Para la sed, en tu belleza mojo los ojos insolados de alegría y convencida de mi paganía el árbol del asombro te deshojo. Apariencia no más. ...

 

   El diablo y yo nos entendemos...

   Jaime Sabines

primeros versos

El diablo y yo nos entendemos como dos viejos amigos. A veces se hace mi sombra, va a todas partes conmigo. Se me trepa a la nariz y me la muerde y la quiebra con sus dientes finos. Cuando estoy en la ventana me dice ¡brinca! detrás del oído...

 

   Tu grupa blanca y ciega se mueve...

   Tomás Segovia

primeros versos

Tu grupa blanca y ciega se remueve Bajo la seriedad de las caricias Tu inquieta grupa zalamera Entrevero de fiebres y de fríos Tu grupa de molicie inaplacada Nudo vivaz y obtuso de tu cuerpo En el coloquio a oscuras de las pieles Le prestamos al mundo nuestra carne Para que inscriba ...

 

   Crónica de Indias

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Después de mucho navegar por el oscuro océano amenazante encontramos tierras bullentes en metales, ciudades que la imaginación nunca ha descrito, riquezas, hombres sin arcabuces ni caballos. Con objeto de propagar la fe y quitarlos de su inhumana vida...

 

   Amo esta forma moviente...

   Homero Aridjis

primeros versos

Amo esta forma moviente este universo este cuerpo del cuerpo por su corazón rojo santuario la intensidad no cesa el infinito quema en llama blanca el amor cierra sus ojos y los astros se encienden como ciervos que saben la dirección del viento amo esta corporeidad...

 

   Canto de Nezahualcóyotl

   Poesía náhuatl

primeros versos

He llegado aquí, soy Yoyontzin. Sólo flores deseo, ha venido a estar deshojando flores sobre la tierra. Allá corto la flor preciosa, corto la flor de la amistad: junto contigo, con tu persona; ¡oh príncipe! Yo Nezahualcóyotl, el señor Yoyontzin. Nezahualcoyotl icuic Nihualacic ye nican, ...

 

   Nocturno sueño

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Abría las salas profundas el sueño y voces delgadas corrientes de aire entraban Del barco del cielo del papel pautado caía la escala por donde mi cuerpo bajaba El cielo en el suelo como en un espejo la calle azogada dobló mis palabras Me robó mi sombra la sombra cerrada ...