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25 poemas aleatorios

 

   Escuchen dos Sacristanes... (Villancico VIII)

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Introducción Escuchen dos Sacristanes que disputan, arguyendo, si es el Niño el Verbum Caro, o es el Niño el Tantum Ergo. ¡Oigan atentos, no se queden a asperges del argumento! Estribillo 1.- Sacristane. 2.- Sacristane. 1.- Exi foras. 2.- Vade retro. 1.- Famularum. 2.- Famularum. ...

 

   Puntos de apoyo...

   Frida Kahlo

primeros versos

Puntos de apoyo. En mi figura completa sólo hay uno; y quiero dos. Para tener yo los dos me tienen que cortar uno. Es el uno que no tengo el que tengo que tener. Para poder caminar el otro será...

 

   Piedra de sol

   Octavio Paz

primeros versos

un sauce de cristal, un chopo de agua, un alto surtidor que el viento arquea, un árbol bien plantado mas danzante, un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre:un caminar tranquilo de estrella o primavera sin premura, agua que con los párpados cerrados ...

 

   Nocturno a Rosario

   Manuel Acuña

primeros versos

I ¡Pues bien! yo necesito decirte que te adoro decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto y al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. II Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días ...

 

   Todo se deja, así (fragmentos)

   Carmen Alardín

primeros versos

Era todo tan leve como el punto más liviano del sol cuando amanece. Era todo tan suave como el higo picoteado de pájaros con sueño. Era luz que se quiebra en tu sonrisa suspendiendo sus frutos en la sombra. Era todo tan tenue que cabía en un adiós o en una bienvenida. Era todo tan tuyo ...

 

   Vaivén

   Octavio Paz

primeros versos

1 Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia 2 Con orgullo de árbol plantado de pleno torbellino te desvistescon el gesto del agua saltando de la peña abandonas tus cuerpos con los pasos sonámbulos del viento te arrojas ...

 

   El encanto del libro

   Francisco A. de Icaza

primeros versos

Desperté de mis sueños al dolor de la vida, y hallé de mi pasado todo el derrumbamiento, y vi mis viejos libros como el arma el suicida a quien no quiso detener en su intento. Parte de mi existencia a la suya va unida. Los miro con amor y con remordimiento; ...

 

   Agua nocturna

   Alberto Ruy Sánchez

primeros versos

La noche que guardas en la mano, la noche que abres para acariciarme, me cubre como un manto navegable. * Voy hacia ti, lentamente. En la noche, el brillo de tus ojos me conduce. Veo tu rostro en ese sueño. Veo tu sonrisa. Me dices algo que no entiendo. Te ríes. Entonces...

 

   La tonada de la sierva enemiga

   Alfonso Reyes

primeros versos

Cancioncita sorda, triste, desafinada canción; canción trinada en sordina y a hurtos de la labor, a espaldas de la señora; a paciencia del señor; cancioncita sorda, triste, canción de esclava, canción canción de esclava niña que siente que el recuerdo le es traidor; canción de limar cadenas debajo...

 

   Vida

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

¡Qué difícil pensar de tan contenta, no se puede escribir de tanta dicha! a pío y canto el ave se encapricha y vuela saboreando la tormenta. Brota el renuevo y en la rama alienta una explosión de júbilo predicha. En lluvia y cal alivia su desdicha la rosa estéril que vivir intenta. ...

 

   Accidente

   Rosario Castellanos

primeros versos

Temí... no el gran amor. Fui inmunizada a tiempo y para siempre con un beso anacrónico y la entrega ficticia capaz de simular hasta el rechazo y por el juramento, que no es más retórico porque no es más solemne. No, no temí la pira que me consumiría sino el cerillo mal prendido ...

 

   Lamentación de Dido

   Rosario Castellanos

primeros versos

Guardiana de las tumbas; botín para mi hermano, el de la corva garra de gavilán; nave de airosas velas, nave graciosa, sacrificada al rayo de las tempestades; mujer que asienta por primera vez la planta del pie en tierras desoladas y es más tarde nodriza de naciones, ...

 

   Quise mirar y me salieron ámpulas...

   Román Luján

primeros versos

QUISE MIRAR Y me salieron ámpulas, abrir el párpado igual que otro abriría el cortinaje de su establecimiento, adentrarme en la fronda, dilapidar mi lecho de cenizas; pero las ámpulas habrían acribillado mi faz dórica, mi oscurecida risa de ventrílocuo, de orador que llega solo a miradores. ...

 

   Responso por un poeta descuartizado

   Efraín Huerta

primeros versos

Claro está que murió como deben morir los poetas, maldiciendo, blasfemando, mentando madres, viendo apariciones, cobijado por las pesadillas. Claro que así murió y su muerte resuena en las malditas habitacionesdondeperros,orgías,vinogriego, ...

 

   Matzhevá

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

En un libro de mi padre, leo la frase: A ti, que me estás leyendo . Es el título de una elegía escrita hace dos siglos, o un hálito de la soledumbre que ha subido al lector imaginario desde fuera de los círculos del tiempo. Esa línea guarda en cada sílaba la fresca impresión de su vehemencia: ...

 

   La vida es buena

   Sabeli Ceballos Franco

primeros versos

la vida es buena andando descalzos y en calzones en nuestra casa de tres piezas el sol desafinando en nuestro patio tres cuerpos mojados una manguera vieja y un patito de hule en la bañera la vida es buena cuando dejamos abiertas las puertas para mirarnos para entonar a coro ...

 

   Señora mía

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Pedirte, señora, quiero de mi silencio perdón, si lo que ha sido atención le hace parecer grosero. Y no me podrás culpar si hasta aquí mi proceder, por ocuparse en querer, se ha olvidado de explicar. Que en mi amorosa pasión no fue descuido, ni mengua, quitar el uso ...

 

   Criaturas para la recién casada (El piano)

   Jorge Esquinca

primeros versos

Un gran ministro de ébano preside las reuniones en el pequeño salón de la nostalgia. Un ministro mudo, en exilio. Hace años que nadie le arranca un gemido, un ademán digno de su alta jerarquía. Tal vez las abuelas bailaron a Strauss en veladas de organdí y ponche de granada, ...

 

   Epitafio sobre ninguna piedra...

   Octavio Paz

primeros versos

Epitafio sobre ninguna piedra: Mixcoac fue mi pueblo: tres sílabas nocturnas, un antifaz de sombra sobre un rostro solar. Vino Nuestra Señora, la...

 

   Vas creciendo sombra a sombra...

   Homero Aridjis

primeros versos

Vas creciendo sombra a sombra abril se desvanece en tus cabellos papeles sin sueño habitan en los parques el día negro es una estrella acuática La iluminación tiene alas del camino en los muros no pesa el aire el rostro de la noche en la ventana es un ser dormido que despierta ...

 

   Romance de la migajita

   Guillermo Prieto

primeros versos

¡Détente! Que está rendida, ¡eh, contente, no la mates! Y aunque la gente gritaba Corraía como el aire, Cuando quiso ya no pudo, Aunque quiso llegó tarde, Que estaba la Migajita Revolcándose en su sangre. . . Sus largas trenzas en tierra, Con la muerte al abrazarse, Las miramos de rodillas ...

 

   Plasmado en óleo

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

En Gualbet amanece tarde casi siempre el pan de olor llega después del silencio de sus barcos En sudor de pescado el hombre ante la cantina tan poco para celebrar en las copas solitarias encuentra dormida su puerta El sinfín de olas se precipita por el deseo de mujer alborotadas gaviotas ...

 

   Los cuartos de hora

   Francisco González Léon

primeros versos

Dos gotas de cristal que rebotaran, y al rebotar sonaran con timbre desigual: tín... tán... tín... tán. Así suenan los cuartos de las horas del reloj parroquial. La noche es una lámina astronómica de mármol, donde van rebotando los cuartos de las horas: tín... tán... tín... tán... Pienso en la ausencia ...

 

   Aunque bien sé que no me extrañas

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Aunque bien sé que no me extrañas, aunque tengo la razón, me acuerdo: el cáncer terminó; te ausentas por todo lo mal que supe amarte. Ya fui desventurado cuando estuviste aquí, y en el momento donde te vas, me desventuro. La sola ventaja de estar ciego es acaso ...

 

   Umbral del hijo

   Jaime García Terrés

primeros versos

Viva sospecha de carne no mirada, voz ya, promesa de más cautelas y solicitudes, palabra todavía, que figura tinieblas aledañas. Allí se mueve, sólido, cuerpo que no se ve pero se siente, se sabe, se dibuja con dormidos asedios entretanto. Amor ayer, hoy prisionero leve, árbol será ...