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25 poemas aleatorios

 

   Misterio

   Manuel Acuña

primeros versos

Si tu alma pura es un broche que para abrirse a la vida quiere la calma adormecida de las sombras de la noche; Si buscas como un abrigo lo más tranquilo y espeso, para que tu alma y tu beso se encuentren sólo conmigo; Y si temiendo en tus huellas testigos de tus amores, no quieres ver ...

 

   Mar de fondo (II)

   Francisco Hernández

primeros versos

Cierro los ojos. Me arrastra el sopor hacia los territorios de la fiebre y, mecánicamente, limpio mis dedos pegajosos de semen en la trama del mosquitero. Oigo a lo lejos el mundo de mi madre, su andar entre las brasas, su diálogo con el rencor que le acompaña: hablan de mi padre, ...

 

   Las amigas misteriosas

   Eduardo Langagne

primeros versos

Entre las perlas negras que el poeta reunió en su juventud encuentro algunas que ahora pulo, engasto y renuevo en el collar de mis libros de diciembre. Mis amigas misteriosas han enviado mensajes hacia el final del año y al inicio del nuevo. No son exactamente...

 

   Entre la espuma, sal en mi lengua, gota en mi cuello (I)

   Jaime Reyes

primeros versos

Estoy dondequiera a la hora del desastre porque contigo estoy, porque sin ti no estuviera. Nada más a ti te amo, n estoy para los demás, en nadie estoy si no estoy en ti, raíz de miedo, agua derramada. Yo soy el hilo de agua que ata las esquinas, los rincones, las puertas de los que babeantes ...

 

   Carta a Gelman fechada el tres de mayo

   Eduardo Langagne

primeros versos

En este día bebíme tres cervezas por usted, por Juan y juan, indistintamente hombre o poeta; conspiré por la poesía toda, escribí un poema de amor sobre la lápida donde escarbo mi sueldo semanal, leí a Tuñón, hermoso, y aun sin haber encontrado una ranura donde echar veinte centavos, ...

 

   Mi prima Agueda

   Ramón López Velarde

primeros versos

Mi madrina invitaba a mi prima Agueda a que pasara el día con nosotros, y mi prima llegaba con un contradictorio prestigio de almidón y de temible luto ceremonioso. Agueda aparecía, resonante de almidón, y sus ojos verdes y sus mejillas rubicundas me protegían...

 

   Julito (2)

   Jaime Sabines

primeros versos

Mamá, tengo la barriga llena de hambre, dice. Y la mamá ríe y le trae la leche. Al rato, ya dormido, se sobresalta y mueve los brazos y las piernas. La mano de la madre le acaricia la espalda, se queda quieto. En su plácido rostro el corazón descansa...

 

   Ese Cristo...

   Guadalupe (Pita) Amor

primeros versos

Ese Cristo de tápalo encarnado, de terciopelo recamado de oro me causa espanto, compasión, azoro y lo llevo en mis ojos reflejado. Ese Cristo en su cruz crucificado me mira tenazmente y sin decoro Él sabe que al mirarlo siempre lloro y me pide por mi ser desclavado. ...

 

   Fado

   Maricruz Patiño

primeros versos

Este hueco de lágrimas transparente y salvaje como una estalactita Olas del cielo desde el horizonte azul de tu mirada tumulto fiero el de tus ojos celta y sarraceno tu nombre que se abre como una flor de sangre en mi garganta Tú, puñal en el pecho Incandescencia sorda de un amor ...

 

   Los ojos verdes

   Alí Chumacero

primeros versos

Solemnidad de tigre incierto, ahí en sus ojos vaga la tentación y un náufrago se duerme sobre jades pretéritos que aguardan el día inesperado del asombro en épocas holladas por las caballerías. Ira del rostro, la violencia es río que despeña en la quietud el valle, azoro donde el tiempo...

 

   Rebaba de neurona es la argamasa...

   Román Luján

primeros versos

REBABA DE NEURONA es la argamasa que forma este collage de sinsentidos. Salitre emocionado, paz salada en roncos lagrimales, pirotecnia. ¿Collage es mezcolanza, revoltijo, astilla de emoción vuelta a su logos? No hablemos del futuro, piedad, que ya envejezco. ...

 

   Un albañil llega a su casa

   Juan Bañuelos

primeros versos

Un albañil ) ( llega a su casa. Mírenme. Estoy borracho. 0 estoy casi borracho. Descalzo. Amanece. Remordimiento Recién llegado al aguardiente. Ahora sabemos que una piedra sin sonido Pesa en nuestras ropas. Acato lo que me dice mi madre. No estoy seguro pero es...

 

   La puerta

   Carlos Pellicer

primeros versos

Que se cierre esa puerta que no me deja estar a solas con tus besos. Que se cierre esa puerta por donde campos, sol y rosas quieren vernos. Esa puerta por donde la cal azul de los pilares entra a mirar como niños maliciosos la timidez de nuestras dos caricias que no se dan porque...

 

   Este poeta exprime su riñón...

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Este poeta exprime su riñón, aquel nos habla de sus calcetines escaleras arriba y de su nuez de Adán, escaleras abajo —que la hormiga no estorbe la visión del hormiguero ni el hormiguero el bosque de la hormiga—. Pero hay otros, los vándalos atroces de sí mismos, los rascacielos...

 

   Declaración de amor a la orilla del mundo

   Alberto Blanco

primeros versos

Todo lo que no alcanzamos a decirnos lo dijeron los árboles temblando por nosotros: las espigas rosadas al borde del camino, los pájaros hundidos en su canto invisible y un rumor que venía de todas partes y de ninguna. Recuerdo que me detuve a recoger una piedra y la levanté con gran...

 

   Post-scriptum

   Rosario Castellanos

primeros versos

Mi antagonista (que soy siempre yo) me dice: Muy sencillo. Has resuelto tu problema como Spinoza, more geometricum : un lugar, una forma para permanecer y una función, quizá, para cumplir. Pero se te ha olvidado decir quién supervisa la coincidencia exacta entre el tornillo y lo demás; ...

 

   Piel

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Tu piel madura, festival al tacto, como llovida en plenitud te envuelve, si a veces en follaje se resuelve, con la aridez en otras hace pacto. Camino de la seda tu contacto en bengalas de sol se desenvuelve porque magnética, termal, devuelve las corrientes oscuras de lo abstracto. ...

 

   El oficio

   Eduardo Langagne

primeros versos

Tengo una mesa. Puedo escribir tengo una mesa. Tengo una silla. Puedo escribir tengo una silla. Aún más: tengo papel y tinta. Puedo escribir sobre el papel, con esta tinta. Pero la poesía no está en lo que ya...

 

   Debate del cuerpo

   Alí Chumacero

primeros versos

Lamento que entre tumbas se consume como época de sombra en una desatada tempestad, mi corazón esparce su evidencia, su dura flor de roca desolada y al desbordarse forma un cálido latir sobre la piel; golpean más allá del cuerpo sus defendidos límites prolongando ...

 

   La poesía

   Octavio Paz

primeros versos

Llegas, silenciosa, secreta, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría. El mundo cede y se desploma como metal al fuego. Entre mis ruinas me levanto, solo, desnudo, despojado, sobre la roca inmensa del silencio, ...

 

   Canto nupcial

   Manuel José Othón

primeros versos

Un nuevo hogar es huerto florecido de jazmines, y lirios, y azahares, entre cuyas alburas estelares se estremece el amor, como un latido. Surge de cada flor, de cada nido un verso del Cantar de los Cantares y pasan, del Hermón por los pinares, suspirando los vientos un gemido. De Galaad ...

 

   herido busco mi país...

   Rogelio Guedea

primeros versos

herido busco mi país. busco tu nombre. busco la calle donde te conocí. me caían sombras. me caías. tú llorabas. me salpicabas tu tristeza. tu tristeza era como mi país. tenía árboles. animales. unos arroyos que no acababan. tu tristeza salpicaba mi país y yo nadaba con brazos y pies en mi derrota. ...

 

   De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios (XIII)

   Francisco Hernández

primeros versos

La niña Clara camina por la playa en el límite justo de las olas. El color de su piel toca la espuma. El caracol aprende sus palabras. La niña Clara camina por el bosque con agujas de pino entre los labios. Pasa un azul de plumas invisibles. Una pared de hiedra se levanta. ...

 

   La alameda

   Rafael López

primeros versos

En los veranos rojos, cuando a los mediodías desata los bozales de sus perros el sol, ¿quién no gozó tu abrigo, quién ignoró las pías frescuras que derrama tu inmenso parasol? ¿Quién, en el sueño rosa del minuto romántico, no, tembloroso y pálido, se detuvo al pasar bajo tu fronda amiga, ...

 

   sin decir adiós

   Blanca Mateos

primeros versos

se alejaron como hojas resecas rechazadas por el viento sin decir adiós se fueron siguiendo el camino que lleva al propio infierno