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25 poemas aleatorios | |
Entre tus piernas y las mías hay un axioma que no admite teorías. | |
Gentil, justo y resuelto Duerme bajo las rosas. Rosas de Hyde Park: las rosas de su sueño. Gentil, justo y resuelto, varón de noble vida. Rosas de Hyde Park sobre su tumba, en vuelo. | |
La brisa toca con sus yemas el suave envés de las hojas. Brillan y giran levemente. Las sobresalta y alza con un suspiro, con otro. Las pone alerta. Como los dedos sensitivos de un ciego hurgan entre el viento las hojas; buscan y descifran sus bordes, sus relieves de oleaje, su espesor. ... | |
A veces, hecho de nada, sube un efluvio del suelo. De repente, a la callada, suspira de aroma el cedro. Como somos la delgada disolución de un secreto, a poce que cede el alma desborda la fuente un sueño. ¡Mísera cosa la vaga razón cuando, en el silencio, una como resolana me baja... | |
Con sus seis primaveras muy ufana, quebrando con sus pies las hojas secas, me recitó en el campo una mañana mi hija mayor: Fusiles y muñecas. Repitiendo mis versos no sabía que colmaba el mayor de mis antojos; no me culpéis si oyéndola sentía, lágrimas en el alma y en los ojos. ... | |
Todo, al soplar las brisas tropicales, mueve la sangre y todo a amar provoca. Naturaleza entera es una boca donde palpitan besos inmortales. Requiébranse en la rama los turpiales, lanzando su canción alegre y loca y, en la cortante arista de la roca, se acarician las águilas reales. Tálamo de las tiernas ... | |
Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos. En la oscuridad abren los ojos y les cae en ellos... | |
Entre las perlas negras que el poeta reunió en su juventud encuentro algunas que ahora pulo, engasto y renuevo en el collar de mis libros de diciembre. Mis amigas misteriosas han enviado mensajes hacia el final del año y al inicio del nuevo. No son exactamente... | |
Guillermo Tell no comprendió a su hijoque un día se aburrió de la manzana en la cabeza Carlos Varela Me pondré la manzana en la cabeza, si aprendiste a tirar, en ti confío. Y si aún no es el tiempo en que debías, lo sabremos después de que dispares. ... | |
El primer día la mujer repitió en voz baja las palabras: «Hágase la luz» al abrir las persianas, descolgó una botella de suero semivacía la puso en el cesto con los algodones, gasas y cinta adhesiva y la luz se hizo en la recámara. Encendió una grabadora, las notas de una... | |
Estoy más triste que un zapato ahogado estoy más triste que el polvo bajo los petates estoy más triste que el sudor de los enfermos estoy triste como un niño de visita como una puta desmaquillada como el primer autobús al alba como los calzoncillos de los notarios triste triste triste ... | |
Entro en una gasa letárgica hecha de fantasma y Purgatorio. Está detrás de una velocidad de párpado la fractura de una Afirmación. Pero yo nada puedo ya afirmar en esta ensordecedora negociación de bien, mal, política, moralidad. Entro y salgo de vestiduras tensas, la Afirmación ... | |
(PRELIMINAR DE MELANCOLÍAS Y CÓLERAS) Al chorro del estanque abrí la llave; pero a la pena y al furor no pude ceñir palabras consecuente y grave. Pretendo que la forma ceda y mude; y ella en mi propio gusto se precave, y en el encanto y en el brillo acude. Afeites usa y enjoyada viene... ... | |
La vi tendida de espaldas entre púrpura revuelta... Estaba toda desnuda aspirando humo de esencias en largo tubo escarchado de diamantes y de perlas. Sobre la siniestra mano apoyada la cabeza, y cual el ojo de un tigre un ópalo daba en ella vislumbres de sangre y fuego ... | |
Si sólo fuera amor una palabra una nocturna frase dicha de momento nada más. Y que en aéreo misterioso viaje nos dijera aquí estoy. Y así sencillamente desapareciera dejando intacto al corazón. El pulso acompasado. Si le fuera bastante una voz o una mirada... | |
Tu largo ventisquero forma y trasunta blanca mujer tendida, como difunta, y muestra en vivas manchas crudo arrebol. ¡Y el cadáver ficticio me desconcierta porque se me figura la Patria muerta, que con pintas de sangre se pudre al sol! ¡Oh signo de los tiempos graves y espurios! ... | |
Primero un epígrafe rotundo, convincente. Después ese pronombre en la dedicatoria. abajo, un verso limpio, exacto, trabajado, bien pulido, aunque el pobre no sea inolvidable. Otro verso más claro, la sencilla metáfora del verso que le sigue, tal vez algún recurso que mantenga la idea ... | |
Encendida la piel es recuerdo encadenado a la rosa de los vientos del destino armado con espadas de verdades. Los golpes de la lluvia en el acero entretejen la memoria de la niebla. Soy guerrera antigua sobreviviente de ciclones y tragedias coleccioné armaduras y quebrantos ... | |
Desde el 74 autobús parisino quiero no quiero dirigirme a nadie a ningún sitio a menos que se trate de un cementerio donde todos estén muertos menos yo. París, 1981. (Poema proporcionado por la autora) | |
I Convaleciente de tu amor y débil como el que ha aposentado largamente en sí mismo agonías y fiebres, salgo, purificada y tambaleante, al reclamo de calles y de patios. ¡Qué algarabía de ruidos confusos y de olores mezclado! ¡Qué agresivo desorden de colores esparcidos! ... | |
Agosto es un mes cruel. Nos abomina con tórridos calores, con tifones saturados de polvo callejero que el frente tropical ha removido. La humedad cava túneles secretos bajo la confidencia de la blusa, disgrega su hormiguero de sudor en hilos presurosos. Padecemos la asfixia de la carne, ... | |
La cólera, el silencio, Su alta arboladura Te dieron este invierno. Más óyete en tu lengua: Acaso el castellano, No es seguro. Canciones de otros siglos si canciones, Dolores los que tienen todos, aun aquellos -Los más- mejores que tú mismo. Y es bueno todo: el vino, ... | |
Qué desmedrada Encía Para tus cuatro dientes Qué espalda Que encorvada Ya no distingue El peso de lápidas atroces Qué desolada respiración Te pone en pie De: El deseo postergado Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2007 | |
Preso mejor. Tal vez así recuerde otra iglesia, la catedral de Taxco, y sus piedras que cambian de forma con la luz de cada hora. Las calles ebrias tambaleándose por cerros y hondonadas, y no lo sé, pero es posible que llore ocultamente, al recorrer en sueños algún nombre: ... | |
Oye la palpitación del espacio Son los tambores del verano Los pasos de la estación en celo Sobre las brasas del año Es su ruido de alas y de crótalos La crepitación de la tierra Bajo su vestidura de insectos y raíces La sed se despierta y construye Sus grandes jaulas... | |
