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25 poemas aleatorios | |
Pensabas que el amor era bueno y que volabas en dos cuerpos que eran el tuyo y no eran el tuyo al mismo tiempo que la tierra era aérea llena de camas y de puertas llena de llaves y de ceros y que la ciudad con sus charcos y sus perros eran un cielo sin fin para tu vuelo pensabas que tu cuerpo ... | |
Tiembla cielo han llegado son los bárbaros que asoman al horizonte de la acrópolis. Han venido de tan lejos, distinta tierra a la que nombramos madre con sus batallas deslizándose en la niebla con sus caballos de formas extrañas, sus magos que todo lo crean, con sus cacharros y sus vicios ... | |
El hormiguero hace erupción. La herida abierta bortotea, espumea, se expande, se contrae. El sol a estas horas no deja nunca de bombear sangre, con las sienes hinchadas, la cara roja. Un niño —ignorante de que en un recodo de la pubertad lo esperan unas fiebres y un... | |
Fotografiar la claridad, ya con el viento ido. ¿A dónde va el viento cuando no lo escuchamos? ¿En cuál basurero se refugia arremolinado? ¿Quién sopla en las arterias de sus tolvaneras para dotar de empuje sus respiros? Fotografiar la oscuridad dentro de un ataúd... | |
Claro está que murió como deben morir los poetas, maldiciendo, blasfemando, mentando madres, viendo apariciones, cobijado por las pesadillas. Claro que así murió y su muerte resuena en las malditas habitacionesdondeperros,orgías,vinogriego, ... | |
Entre los tibios muslos te palpita un negro corazón febril y hendido de remoto y sonámbulo latido que entre oscuras raíces se suscita; un corazón velludo que me invita, más que el otro cordial y estremecido, a entrar como en mi casa o en un nido hasta tocar el grito... | |
Mi padre fue muy bueno: me donó su alegría ingenua; su ironía amable: su risueño y apacible candor. ¡Gran ofrenda la suya! Pero tú, madre mía, tú me hiciste el regalo de tu suave dolor. Tú pusiste en mi alma la enfermiza ternura, el anhelo nervioso e incansable de amar; las recónditas ansias ... | |
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos... | |
EL DOLOR NO se explica, hunde noches en témpanos de vaho, apila vendavales. No hagas ruido. Pájaros sanguíneos merodean, acechan la carroña de un silencio. Milagros seminales colapsan el drenaje. ¿Qué finjo si no puedo abrazarme? Se hincha un capullo hirviente. ... | |
Ella está hecha a semejanza de las cosas que amo. Se parece a la noche, o mejor: a una noche sin ausencias. Ella es exacta. Cuando la noche escurre, su cuerpo se humedece. Me permite trepar por mis temblores y agitar su nombre desde la oscuridad. Ella es irrepetible. Nació... | |
¡Oh Sol! Yo amé tu luz, yo amé tu fuego. Acarició en los trópicos mi frente tu roja lumbre, para mí clemente, y bienestar me dio, paz y sosiego. Hoy tus favores a pedir me niego, mi helado tronco tu calor no siente, tu rayo ofusca mi ojo deficiente... ¡Inicuo Sol, me estás dejando ciego! ... | |
Sala de un hospital, amplia y sombría, el doctor ordenaba con imperio, y de una úlcera, al ver la rebeldía al practicante le pidió el cauterio. Enrojecido lo acercó al paciente sin preocuparse de su suerte aciaga; el miserable se agitó imponente, lanzó un rugido, y se extirpó la llaga. ... | |
Sé que es diciembre en alguna parte y que saltan los astros en las copas blandas de los abetos recién nevados. Sé que hay una especie de cuervo que llega a encender su propia mecha y extiende lentas alas de humo a lo largo del cielo. Una tenue luz -mientras tanto- ... | |
Cuando inabarcable tu voz se cumple como el primer día no es palabra esa voz, no tiene rostro de oscilante esfinge: es turbulencia coloidal de apetitosas llamas químicas, masa de lo mutante en su amargor confuso que repite la selva de sus vivientes aguaceros, ... | |
No podemos abandonarnos, nos aburrimos mucho juntos, tenemos la misma edad, gustos semejantes, opiniones diversas por sistema. Muchas horas, juntos, apenas nos oíamos respirar rumiando la misma paradoja o a veces nos arrebatábamos la propia nota inexpresada de la misma canción. ... | |
la llama viva de san juan alumbra noches donde nada tuyo vi. la llama viva de san juan en mi cuartito frío alumbra. es una aurora donde te busqué. un sol caído en gajos o retazos que arden como las pajas del querer. adiós adiós decías llorando cuando la llama viva de san juan aún no ardía. ... | |
Que se cierre esa puerta que no me deja estar a solas con tus besos. Que se cierre esa puerta por donde campos, sol y rosas quieren vernos. Esa puerta por donde la cal azul de los pilares entra a mirar como niños maliciosos la timidez de nuestras dos caricias que no se dan porque... | |
La cólera, el silencio, Su alta arboladura Te dieron este invierno. Más óyete en tu lengua: Acaso el castellano, No es seguro. Canciones de otros siglos si canciones, Dolores los que tienen todos, aun aquellos -Los más- mejores que tú mismo. Y es bueno todo: el vino, ... | |
Mi vida es como un lago taciturno. Si una nube lejana me saluda, si hay un ave que canta, si una muda y recóndita brisa inmola el desaliento de las rosas, si hay un rubor de sangre en la imprecisa hora crepuscular, yo me conturbo y tiendo mi sonrisa. ¡Mi vida es como un lago taciturno! ... | |
Todo lo que no alcanzamos a decirnos lo dijeron los árboles temblando por nosotros: las espigas rosadas al borde del camino, los pájaros hundidos en su canto invisible y un rumor que venía de todas partes y de ninguna. Recuerdo que me detuve a recoger una piedra y la levanté con gran... | |
Las vírgenes arrastran una sombra, habitan una sombra. No podrían arrastrar otra cosa. Las vírgenes sin esclavinas llevan contorno de fluidos, galvanizada sombra. Pero ya nimbo, sombra misma, la sombra de su sombra: cosa limpia. Pasan de vez en cuando, tangentes de la rosa... | |
Lleno de soledad y aburrimiento, procuro consolarme con tu vista, y toma el sueño su segura pista, acostumbrado a cabalgar el viento. No precisa ningún descubrimiento para correr en pos de tu conquista: bástame al intentarlo que me asista un ligero temblor del pensamiento. Surco... | |
La superficie del agua es tensa para una avispa, es un sendero múltiple fluyendo siempre como el tacto del tiempo sobre la hondura quieta de un corto espacio. Corto es el tiempo en que flota; corta la distancia en que gira por incesantes laberintos, remolinos inciertos, llamas, y transparencia ... | |
¿Pero dónde, dónde has de compartir mi nada, mi momento de magia novicia del humo que en vilo remontará la altura fehaciente de los universos? ¿Dónde el secreto azaroso de mis restos moverá un espasmo al pasar como caricia sin víspera tus desahogados cabellos? ... | |
Si abro esa puerta nada se fugará. Todas las cosas volverán, serán de nuevo ellas en el cuarto encendido; todas las cosas viejas y sucias, revueltas bajo el polvo. La luz trae zumbidos, estremece las tablas, los libros, me hiere a mí que contemplo miedoso. Miedoso, sí. Me asustan ciertas visitas ... | |
