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25 poemas aleatorios | |
Penumbra de órbitas azules trajo mirada de barro, de madera, de humo. Acá, desde la tierra piel amada descubrí los espejos de opuestas diagonales en la geometría dualidad del principio. Verte fue comprenderlo todo; los iniciales reinos del asombro, la noche giratoria danzar medusa ... | |
Aquel árbol, al atardecer, el aleteo apresurado de un pájaro, el crujido de una rama, la luz sobre la yerba como una obsesión sagrada, la penumbra de un cuarto, la ventana entreabierta, sobre la mesa un rayo del poniente como la mano de una niña inmóvil, nuestras voces y nuestros rumores ... | |
No más tu piel, ni piedra de templo, ni grano que germina. Nunca mármol tallado, ni lápida de héroe; sólo mosca en el ojo del asno, ojo del tiempo, vida en el cielo trazada. De: Desierta memoria | |
aaa... | |
Con sus seis primaveras muy ufana, quebrando con sus pies las hojas secas, me recitó en el campo una mañana mi hija mayor: Fusiles y muñecas. Repitiendo mis versos no sabía que colmaba el mayor de mis antojos; no me culpéis si oyéndola sentía, lágrimas en el alma y en los ojos. ... | |
Recomenzando siempre el mismo discurso, el escurrimiento sesgado del discurso, el lenguaje para distraer al silencio; la persecución, la prosecución y el desenlace esperado por todos. Aguardando siempre la misma señal, el aviso del amor, de peligro, de como quieran llamarle. ... | |
Primero está la noche con su caos de lecturas y de sueños. Yo subo por los pianos que se dejan encendidos hasta el alba; arriba el día me amenaza con el frío ensangrentado de su aurora y no sabré el final de ese nocturno que empezaba a dibujarme, ni las estrellas me dirán cuál fue, ... | |
Reapareces aquí dentro de la palabra y tan afuera en ti misma liberada de estas MAYÚSCULAS REVERENCIAS cierras una puerta y yo abro otra (Mi río se desborda en estas afirmaciones) ANTES Teníamos poca edad pero suficiente para creernos en el margen del mundo Aquellos días empezó ... | |
BASTA UN GUIÑO de pezón para que el ansia me traicione un devaneo cachondo en el perfume el asomo furtivo de algún hilo dental asfixiado entre hemisferios donde el sol no se ponga para lanzarme a pique ciego de mí fortuito apenas sin conciencia en franca expedición hacia el capullo ... | |
Para Omar Martínez Verde Atardecemos. El arco de la luz se disuelve lento. ¿Qué son las alas y para qué sirven? Por la piel escurre el ámbar, la edad que llegará cuando dejemos al frío en simple sensación, cuando los trópicos existan sólo para los hijos de nuestros hijos, ... | |
¡Oh, qué dulce canción! Límpida brota Esparciendo sus blandas armonías, Y parece que lleva en cada nota ¡Muchas tristezas y ternuras mías! ¡Así hablara mi alma... si pudiera! Así dentro del seno, Se quejan, nunca oídos, mis dolores! Así, en mis luchas, de congoja lleno, Digo a la vida: ¡Déjame ser ... | |
Mis huesos irradian luz y mi mano se hace transparente El truco... | |
Este poema no está sucediendo La memoria tendría que ser más lenta archivar sin delirio mohosamente cuando rebanaras las nubes de otra despedida y la nostalgia interpusiera sus cristales entre tu piel y mi lujuria No está sucediendo La distancia me ardería en los dedos ... | |
Entre la multitud puedes reconocerme, amor: yo soy el que va cantando. | |
Te enterramos ayer. Ayer te enterramos. Te echamos tierra ayer. Quedaste en la tierra ayer. Estás rodeado de tierra desde ayer. Arriba y abajo y a los lados por tus pies y por tu cabeza está la tierra desde ayer. Te metimos en la tierra, te tapamos con tierra ayer. Perteneces a la tierra... | |
Miras la ciudad dormida bajo un halo de luz no despierta todavía porque no ha dormido aún No ha dormido aún lo suficiente no la vayas a molestar pero un día como cualquier otro día la ciudad va a despertar va a despertar Si pudieras ver en este instante toda la ciudad imponente, resplandeciente... | |
En su curso voluble la Fortuna todo cuanto me diera me quitó; Y la Miseria pálida y hambrienta el umbral de mi puerta se sentó. Y llegó la Amistad la que en un día el festín de mis dichas presidió- y aunque le dije ven, ella, espantada al ver aquel espectro, se alejó. Amor llegó también... ... | |
¿no es el acto que apresa la ironía obstinado creador de mis recuerdos? 1 ¿dónde están las paredes que viví? remuevo el barro fresco de las casas antiguas y descubro los rasgos de mi padre 2 porque hay días que no puedo perder en esta ciudad ciega yo la amo aquí la luz ... | |
¡Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos!, ¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra! Es tratarlos alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir. Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten... | |
Yo valgo más que tú, yo pulo el verso y sé cantar en la florida aurora y en la noche callada la sonora palabra de verdad, el universo. Me fue la vida cual puñal perverso que se clavó en mi carne gemidora, me fue la joven ilusión traidora y amé tu nada. Y en el espejo terso del lago del ensueño ... | |
(and in my mind I still need a place to go) sobre esta cama donde se acostó el mar y se guardaron las cenizas de alejandría y las hormigas almacenaron las provisiones durante el verano del holocausto y la más despreciable hechicera escribió su recetario para exterminar el mal de amor ... | |
El mundo lleno de ojos. Relámpagos cintilan en lanoche o parpadean en laluz. Algunos ven, otros nada más matan. Algunos miran hacia adentro, otros hacia ninguna parte. Vivo en una celda de ojos, como la letra de un bolero que resiste el olvido. Estar adentro es ir afuera. ... | |
Tu carne olía ricamente a otoño, a húmedas hojas muertas, a resinas, a cítricos aceites y a glisinas y a la etérea fragancia del madroño. Hábil como una boca era tu coño. Siempre había, después de tus felinas agonías de gozo, en las divinas frondas de tu deseo, otro retoño. ... | |
Yo soy muy pobre, pero un tesoro guardo en el fondo de mi baúl: una cajita color oro que ata un brillante listón azul. La abro ¿qué tiene?.... Hojas de rosas, secas reliquias de un viejo amor, alas sin polvo, de mariposas, mirtos, gardenias y tuberosas..... ¡Muchos recuerdos en cada flor! El amuleto ... | |
Yo soltaba los galgos del viento para hablarte. A machetazo limpio, abrí paso al poema. Te busqué en los castillos a donde sube el alma, por todas las estancias de tu reino interior, afuera de los sueños, en los bosques, dormida, o tal vez capturada por las ninfas del río, ... | |
