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25 poemas aleatorios

 

   y estas ansias...

   Rogelio Guedea

primeros versos

¿y estas ansias que levantan a oscuras mi esqueleto y hacen cielos como alas o maderas que no paran de crujir? ¿y estas ansias llovidas por ajenas lluvias? ¿y este dolor despertado en el meritito amanecer? ¿qué son a estas horas? ¿qué anuncian estos mares o veredas que nacieron ...

 

   Reliquia

   Francisco A. de Icaza

primeros versos

En la calle silenciosa resonaron mis pisadas; al llegar frente a la reja sentí abrirse la ventana. . . ¿Qué me dijo? ¿Lo sé acaso? Hablamos con el alma. . . como era la última cita, la despedida fue larga. Los besos y los sollozos completaron las palabras que de la boca salían en frases entrecortadas. ...

 

   El pintor

   Poesía náhuatl

primeros versos

El pintor: la tinta negra y roja, artista, creador de cosas con el agua negra. Diseña las cosas con el carbón, las dibuja, prepara el color negro, lo muele, lo aplica. El buen pintor: entendido, dios en su corazón, diviniza con su corazón a las cosas, dialoga con su propio corazón. ...

 

   El cóndor de los Andes, víctima de sueños

   Francisco Azuela

primeros versos

I En la sombra de la vida, que es una sola, alta, profunda y misteriosa cae un eco de destinos imposibles. La humanidad anda sin aliento, cautiva, rompiendo sus silencios. Llega el viento, trae su rostro, su espejo, ánimo de flor en tierra. El alba nace en la comisura de sus labios, ...

 

   Nox

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

Algo como un rumor que se despide tiembla sobre el jardín, lleva las hojas por la sombra del valle, nubes rojas y pájaros arriba. Nada impide su vuelo hacia el crepúsculo. Y el viento trae junto a las súbitas estrellas un polen de bondad, desiertas huellas del mar en rotación, ...

 

   Me abres

   Isabel Quiñones

primeros versos

Nadie, ni el silencio me abre como tú, ni el tiempo. Mujeres de carne y verso. Antología poética femenina en lengua española del siglo XX. Edición de Manuel Francisco Reina. La esfera literaria. 2002

 

   El tigre en celo...

   Eduardo Lizalde

primeros versos

El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de río: más de cincuenta veces en un día copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza con su voz de contralto, ...

 

   en los cielos de mi existir...

   Rogelio Guedea

primeros versos

en los cielos de mi existir dejaste de volar. desde mañana no te quise. desde mañana prometí que amor no hiciera heridas o levantara templos de amargura en mí. cárcel eterna era el tuyo amor para mis manos. esas edificadoras. esas que se levantan en pleno vuelo o caen. las que hicieron sembradíos ...

 

   El primer animal

   Thelma Nava

primeros versos

Soy un torpe animal melancólico que a veces se alegra de la lluvia o la niebla y mira pasar sus piernas en ocasiones extrañas dentro de su cuerpo mientras gusta de encender la noche con el fruto de sus lamentaciones y de vez en cuando como un alto nombramiento conferido desde...

 

   Mis hermanos se fueron poco a poco

   Marco Antonio Campos

primeros versos

Mis hermanos se fueron poco a poco: se llevaron la casa, la mujer, la calle al hombro, el oro más soñado y no la infancia. ¿Qué hacía yo, en tanto, qué diablos dió mi pluma? Me puse a dibujar en los cuadernos las mujeres más bellas de la tierra que sólo lloraban en mis versos. ...

 

   Nocturno

   Carlos Pellicer

primeros versos

No tengo tiempo de mirar las cosas como yo lo deseo. Se me ocurre sobre la mirada y todo lo que veo son esquinas profundas rotuladas con radio donde leo la ciudad para no perder tiempo. Esta obligada prisa de inexorablemente quiere entregarme el mundo con un dato pequeño. ¡Este mirar...

 

   Música oculta

   Jaime Torres Bodet

primeros versos

Como el bosque tiene tanta flor oculta, parece olorosa la luz de la luna. Como el cielo tiene tanta estrella oculta, parece mirarnos la noche de luna. Como el alma tiene su música oculta, ¡parece que el alma llora con la luna!...

 

   Azogue

   Carmen Alardín

primeros versos

Mi mano en el espejo es algo más que un paso derrotándome la carne. Brillan sus cinco dagas temerosas como excavando letras vírgenes en la cera imantada del silencio. Viene buscando tierras prometidas de más allá del nilo de su llanto. Mi mano en el espejo se diluye, ...

 

   Pálida mors

   Emilio Frugoni

primeros versos

Cuando a buscarme vengas te llevarás mis huesos y mi carne marchita y mi sangre hecha hiel, mas no podrás llevarte la emoción de mis besos ni el ritmo de mis cantos, ni el verde laurel. Tú no podrás llevarte la vida que he vivido, el placer que he gozado, el sueño que soñé, cenizas...

 

   Los amorosos (segunda página)

   Jaime Sabines

primeros versos

Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos. En la oscuridad abren los ojos y les cae en ellos...

 

   Al árbol que hay en medio de los pueblos

   Rosario Castellanos

primeros versos

Por caminos de hormigas traje el pie del regreso hasta este corazón de alto follaje trémulo. Ceiba que disemina mi raza entre los vientos, sombra en la que se amaron mis abuelos. Bajo tus ramas deja que mi canto ...

 

   Vandalismo literario

   Eduardo Zambrano

primeros versos

El vandalismo literario y la casa de las palabras: poca cosa para los que viven solos o a la intemperie, donde son presa fácil de la lluvia, pero nunca más de sus colegas. (De: Reincidencias)

 

   Algo para guardar

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Dejamos una vida cada noche al borde de la cama En las ropas sacudimos con fuerza el polvo del fracaso No desnudos del todo en las cobijas prendemos un trozo de mañana para soñarlo muy dentro de ese par de zapatos ...

 

   Me asomo a la noche

   Jeannette Lozano

primeros versos

I Sombra muerta el corazón del mar entre giros de viento hundiéndose al primer asomo. Muerta la sombra. II Vacías barcazas, como si llevaran muertos, se deslíen borrosas. Las recuerdo en las (transparentes) manos que (aún) se buscan. III Brillo sobre ruinas ignora el ojo ...

 

   Cuando la sombra duerme...

   Homero Aridjis

primeros versos

Cuando la sombra duerme su cuerpo se ilumina su rostro reflejado atraviesa cristales y finalmente se instala en todo brillo Sus dedos trenzan en el aire los bellos frutos de los días de mayo Muda en la respiración muda de las cosas la voz de una mujer pasa buscándola Desnuda en el esplendor ...

 

   La gota de hiel

   Ignacio Rodríguez Galván

primeros versos

¡Jehovah! ¡Jehovah, tu cólera me agobia! ¿Por qué la copa del martirio llenas? Cansado está mi corazón de penas.Basta, basta, Señor. Hierve incendiada por el sol de Cuba mi sangre toda y de cansancio expiro, busco la noche, y en el lecho aspirofuego devorador. ...

 

   Destino de poeta

   Octavio Paz

primeros versos

¿Palabras? Sí, de aire, y en el aire perdidas. Déjame que me pierda entre palabras, déjame ser el aire en unos labios, un soplo vagabundo sin contornos que el aire desvanece. También la luz en sí misma se pierde.

 

   Definiciones

   Eduardo Langagne

primeros versos

Ella está hecha a semejanza de las cosas que amo. Se parece a la noche, o mejor: a una noche sin ausencias. Ella es exacta. Cuando la noche escurre, su cuerpo se humedece. Me permite trepar por mis temblores y agitar su nombre desde la oscuridad. Ella es irrepetible. Nació...

 

   Entre la espuma, sal en mi lengua, gota en mi cuello (I)

   Jaime Reyes

primeros versos

Estoy dondequiera a la hora del desastre porque contigo estoy, porque sin ti no estuviera. Nada más a ti te amo, n estoy para los demás, en nadie estoy si no estoy en ti, raíz de miedo, agua derramada. Yo soy el hilo de agua que ata las esquinas, los rincones, las puertas de los que babeantes ...

 

   Pasas por el abismo de mis tristezas

   Amado Nervo

primeros versos

Pasas por el abismo de mis tristezas como un rayo de luna sobre los mares, ungiendo lo infinito de mis pesares con el nardo y la mina de tus ternezas. Ya tramonta mi vida; la tuya empiezas; mas, salvando del tiempo los valladares, como un rayo de luna sobre los mares pasas por el abismo...