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25 poemas aleatorios | |
Por ti, la de amor sin mancha, se desciñen las colinas, palomares de la niebla. Yo robaré los glaciares o subiré más arriba, pero te pondré su estola de nieve, nevada, nÃvea. Y recatada en lo blanco tú irás, a pie enjuto, bÃblica, edificando... | |
Llegaron otra vez el dÃa que muere y el que nace la hora de vencernos en silencio con las pieles infinitamente incrédulas No nos agendamos los momentos y sin embargo somos puntuales uno al otro para amarnos sin mostrar las carnes ni pensar con gula en canjear labios o manos ... | |
¡Y bien! aqui estás ya... sobre la plancha donde el gran horizonte de la ciencia la extensión de sus lÃmites ensancha. Aqui donde la rÃgida experiencia viene a dictar las leyes superiores a que está sometida la existencia. Aqui donde derrama sus fulgores ese astro a cuya luz desaparece la distinción ... | |
Levantas una piedra y los encuentras: ahÃtos de... | |
La noche muere sobre una manzana rota La creación recomienza El alba crece insuperable compacta en sus disturbios El hombre pulsa la memoria abre el instante nuevo con manos transparentes Por todas partes la fantasÃa de ser entre las horas la proeza el grito la resurrección ... | |
Colección reservada de sonetos votivosV Toda una noche para mà tenerte sumisa a mi violencia y mi ternura; toda una larga noche sin premura, sin nada que nos turbe o nos alerte. Para vencerte y vencerte y vencerte, y para entrar a saco sin mesura en los tesoros de tu carne pura, ... | |
Entre los tibios muslos te palpita un negro corazón febril y hendido de remoto y sonámbulo latido que entre oscuras raÃces se suscita; un corazón velludo que me invita, más que el otro cordial y estremecido, a entrar como en mi casa o en un nido hasta tocar el grito que te habita. ... | |
Mi madre me contó que yo lloré en su vientre. A ella le dijeron: tendrá suerte. Alguien me habló todos los dÃas de mi vida... | |
ese garfio confuso que atraviesa el pasillo del camión y anda por la ciudad cual bulto que no alcanzó a nacer sostiene en sus instintos la esperanza existe porque el azar encuentra la forma de ganarse la vida sostenga en su artificio de metal el traje para el novio de una pariente rica o una bolsa ... | |
Te amo desde el sabor inquieto de la fermentación; en la pulpa festiva. Insectos frescos, azules. En el zumo reciente, vidriado y dúctil. Grito que destila la luz: por las grietas frutales; bajo el agua musgosa que se adhiere a las sombras. Las papilas, las grutas. En las tintas herbáceas, ... | |
Llama el Invierno, tÃmido si puro, muda voz de cristal, lágrima dura, y hace temblar la llama que perdura visible apenas en el monte oscuro. Abrámosle la puerta. Halle el seguro tibio recinto, dulce en la ventura de la mano tendida en que madura la semilla del Tiempo... | |
No me detengas, Amor, la mano cuando a la espina de tu rosa acerca su torpeza impoluta. Es que quiere sangrar con tu color. Es que quiere herir de tu esperanza. Amor, no por su daño temas, se lo busca. Amor, no la detengas, que es su vida. | |
También yo desigual mÃa Sobre el difÃcil sendero movedizo Y siempre precariamente Tentado y con terror y torpe esquivo El peligro de... | |
Me pondré la manzana en la cabeza, si aprendiste a tirar, en ti confÃo. Y si aún no es el tiempo en que debÃas, lo sabremos después de que dispares. De cualquier modo, me pondré... | |
Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima, silencio que habla, tempestades sin viento, mar sin olas, pájaros presos, doradas fieras adormecidas, topacios impÃos como la verdad, otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros ... | |
¿Eres Tú la Sunamitis, cuyo dulce imperio abarca los eternos siglos?... ¿Eres la escogida entre millares de mujeres?... ¿La que sueñan los poetas, la que amó cada patriarca, la que llaman los profetas Primogénita, DeÃfica, Vellocino y Trono y Arca?... ¿Eres Tú la siempre ... | |
Viéramos, amarilla, construirse la corona sulfúrica de humo en la huella del chivo, y floreciera la doliente señora del incienso con el siete de espadas. Viernes santo. Y más: la pesadumbre que con uñas insomnes nos exprime del corazón un grito... | |
¡Si tú murieras! Anoche, mientras fijos tus ojos me miraban y tus convulsas manos mis manos estrechaban, tu tez palideció. ¿Qué hicieras me dijiste si en esta noche misma tu luz se disipara, si se rompiera el prisma, si me muriera yo? ¡Ah! deja las tristezas al nido abandonado, las sombras ... | |
-Hallarás en el bosque mansa fuente que, al apagar tu sed, copie tu frente. Dijo, y le respondÃ: -No tengo antojos de ver más fuente que tus dulces ojos; sacian ellos mi sed; son un espejo donde recojo luz y el alma dejo... -Escucharás, entonces, los latidos del gran bosque ... | |
Lucen del Ocaso los pálidos cobres y del mar que duerme, los blancos estaños, y van derramando perfumes salobres las olas que cantan con tonos extraños. De pronto, el mar glauco se ve cristalino, las sombras palpitan de luz salpicadas y el alba triunfante de un sol submarino derrama sus luces ... | |
Te enterramos ayer. Ayer te enterramos. Te echamos tierra ayer. Quedaste en la tierra ayer. Estás rodeado de tierra desde ayer. Arriba y abajo y a los lados por tus pies y por tu cabeza está la tierra desde ayer. Te metimos en la tierra, te tapamos con tierra ayer. Perteneces a la tierra... | |
Llaman a la puerta Es de noche y están tumbando la puerta Todos duermen Duerme la oscuridad El viento inmenso inmensamente duerme su inmenso sueño Duerme la noche Duermen las estrellas Pero en mi casa llaman con una piedra enorme que golpea iracunda... | |
Contémplala: es muy bella, su risa golpea la costa, toda de iras y espumas. Pero no intentes decirle lo que piensas. Ella está en otro mundo (tú no eres más que un extranjero de sus ojos, de su edad) Dile, en todo caso, que te gustan sardinas fritas, sobre todo una tarde en que llueve un inolvidable ... | |
La mañana pálida de ParÃs crece sobre mis hombros después de la noche larga mi amor esta brisa Las hojas color de miel del otoño deslizándose por las calles en las aceras las hojas del otoño sobre la cabeza de los mendigos Aún duermen una mujer se ha levantado ha recogido una boina ... | |
Toca mi piel, de barro, de diamante, oye mi voz en fuentes subterráneas, mira mi boca en esa lluvia oscura, mi sexo en esa brusca sacudida con que desnuda el aire los jardines. Toca tu desnudez en la del agua, desnúdate de ti, llueve en ti misma, mira tus piernas como dos arroyos, ... | |
