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25 poemas aleatorios

 

   De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios (IX)

   Francisco Hernández

primeros versos

Para escribir una canción que empiece en anacrusa, es necesario portar un traje de terciopelo negro y nadar en el Rin a la luz de la luna decías, mientras tu silueta de larga cabellera silbaba el rondó de un músico polaco. Entonces tu rostro revelaba el surco de las arrugas ...

 

   Nadie ha tirado estas hojas...

   Víctor Sandoval

primeros versos

Nadie ha tirado estas hojas, las trae un viento maduro y macizo de fustas y golpes categóricos. Las hojas contradicen a la estación y al día. Si abro la mano duerme en el fondo una moneda. Los hombres, de corazón bicorne y suspirante, son dueños de las contradicciones, de las hojas ...

 

   El retorno

   Salvador Novo

primeros versos

Vieja alameda triste en que el árbol medita, en que la nube azul contagia su quebranto y en que el rosal se inclina al viento que dormita: te traigo mi dolor y te ofrezco mi llanto. He vuelto. Soy el mismo. La misma sed que me aqueja y embelesa mi oído idéntica canción, ...

 

   Doña Luz (IV)

   Jaime Sabines

primeros versos

Creo que estuvo en la tierra algunos años. Creo que yo también estuve en la tierra. ¿Cuál es esa frontera?, ¿qué es lo que ahora nos separa?, ¿nos separa realmente? A veces creo escucharla: tú eres el fantasma, tú la...

 

   A Lelia

   Francisco Sosa

primeros versos

Cuando marchite tus galanas flores el que es de la beldad fiero enemigo, y en vano pidas protección y abrigo a los que fueron, Lelia, tus amores; cuando todos te olviden; cuando llores en triste soledad, sin un amigo que de tu pena ruda al ser testigo anhele disipar tus sinsabores, ...

 

   Sectas

   Eduardo Zambrano

primeros versos

Hay quienes temen perder la eternidad en un momento. otros pierden todos los días el momento al resguardo de la eternidad. Dos sectas. Dos abismos paralelos. Pero qué se puede salvar de los salvos sino el excremento. Y qué se puede salvar del excremento si no es un tufo de bondad. ...

 

   Enigma en el camino

   Tomás Segovia

primeros versos

No puedo piensa el Nómada Parar aquí llegado de tan lejos Sabiendo que ni huella Ni semilla Ni herida mía alguna he de dejar Sin buscarle los ojos a esta tierra De mirada huidiza Sin obligarla al menos A que mueva los labios Y así no cesa cada día De escrutar sus guijarros ...

 

   Enseñanzas de Atlihuayán

   Alberto Blanco

primeros versos

Sentados bajo los árboles dejamos correr el vino. En las copas se mecen los cuervos y en el estanque las ranas ensayan su partitura. El eucalipto más viejo lleva una melodía moviendo apenas la fronda: el silencio es sin duda el arte más difícil. Mientras la luz permanece ...

 

   Rendición

   Luis G. Urbina

primeros versos

Te quiero porque en tu alma vive el germen de ternura infinita, como diáfana gota de rocío sobre una flor marchita; te quiero porque he visto doblegarse tu espléndida cabeza; porque sé bien que en medio de la orgía te invade la tristeza; porque has pasado por la senda estrecha en los grandes ...

 

   Viéramos amarilla construirse...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Viéramos, amarilla, construirse la corona sulfúrica de humo en la huella del chivo, y floreciera la doliente señora del incienso con el siete de espadas. Viernes santo. Y más: la pesadumbre que con uñas insomnes nos exprime del corazón un grito...

 

   Ixtapan/Tonatico

   Maricruz Patiño

primeros versos

¡Qué pase la luz! ¡que pase! mientras la algarabía amaga el aire explotando en luces de colores hay una fiesta y es la de la virgen (mas el día está sumido en una vasta niebla) el ladrido de los perros, los pájaros invisibles y el grito helado de un niño que pide una toalla convergen en el silencio ...

 

   Soledad

   Juan Valle

primeros versos

Sentado de este río junto al cauce, vengo a pensar a solas en mi suerte. Por acercarme al reino de la muerte, vengo a buscar la sombra de este sauce. Mi ser ha trastornado la amargura; me está quemando el sol, y tengo frío; voy, refresco mis miembros en el río, y me siento abrasar ...

 

   Booz ve dormir a Ruth

   Gilberto Owen

primeros versos

La isla está rodeada por un mar tembloroso que algunos llaman piel. Pero es espuma. Es un mar que prolonga su blancura en el cielo como el halo de las tehuanas y los santos. Es un mar que está siempre en trance de primera comunión. Quién habitara tu veraz incendio rodeado de azucenas ...

 

   La muerte siempre trae...

   Francisco Hernández

primeros versos

La muerte siempre trae una cámara en las manos. Dentro de ella gira, sin misericordia, un rosario donde cada cuenta es el centro de un sistema solar. La muerte se regocija cuando, vestidos de arlequines, Posamos junto al retrete en un rincón del patio. Pero ella oculta su ropaje...

 

   Ecuación de primer grado con una incógnita

   José Emilio Pacheco

primeros versos

En el último río de la ciudad, por error o incongruencia fantasmagórica, vi de repente un pez casi muerto. Boqueaba envenenado por el agua inmunda, letal como el aire nuestro. Qué frenesí ek de sus labios redondos, el cero móvil de su boca. Tal vez la nada o la palabra inexpresable, ...

 

   Bajo mis manos crece...

   Jaime Sabines

primeros versos

Bajo mis manos crece, dulce, todas las noches. Tu vientre suave, manso, infinito. Bajo mis manos que pasan y repasan midiéndolo, besándolo, bajo mis ojos que lo quedan viendo toda la noche. Me doy cuenta de que tus pechos crecen también, llenos de ti...

 

   Avenida Juárez

   Efraín Huerta

primeros versos

Uno pierde los días, la fuerza y el amor a la patria, el cálido amor a la mujer cálidamente amada, la voluntad de vivir, el sueño y el derecho a la ternura; uno va por ahí, antorcha, paz, luminoso deseo, deseos ocultos, lleno de locura y descubrimientos, ...

 

   Nombro este mundo a ciegas...

   Román Luján

primeros versos

NOMBRO ESTE MUNDO a ciegas, a rápidos aullidos, me erosiono. Faltan letras de molde para inventar el hambre, la espesura de saberse fragmentario. ¿Quién me escinde? ¿Qué inédita negrura se esconde tras mi sombra? ¿Es que todos los círculos se han vuelto espirales? ...

 

   Belleza del astrónomo

   Vicente Quirarte

primeros versos

El Sol que nos alumbra no es un sol presente: ocho minutos tarda en llegar a la Tierra. Cuando dejas la casa la hermosura prospera: tu perfume en la cama lentamente madura como un sol generoso que en presente redime la pequeña hecatombe de la alcoba desierta, la memoria ...

 

   Presencia

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Qué va a quedar de mí cuando me muera sino esta llave ilesa de agonía, estas pocas palabras con que el día, dejó cenizas de su sombra fiera? ¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera esa daga final? Acaso mía será la noche fúnebre y vacía que vuelva a ser de pronto...

 

   Viaje

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

La luz se va con el tren silbando, enrollada en humo, apenas si en las colinas unta un brillo. ¡Ay! Y nos vamos pensando lejos, con el tren silbando, sin movernos ni cansarnos. ¡Ay! Y nos vamos pensando sin volver adonde estamos. Se mueve en el cielo un aire cenizo, lento. ...

 

   Instante

   Marco Fonz de Tanya

primeros versos

Entre los dedos la cabellera que cae como cien trompas de elefantes negros alas de ángeles dentro de un pozo. La seda es curiosidad de cocineras el aliento entre las manos del campesino es una bailarina de tul en una cueva. Jalón de este a oeste en la mirada de un chino ...

 

   Horas altas

   José Emilio Pacheco

primeros versos

En esta hora fluvial hoy no es ayery aún parece muy lejos la mañana Hay un azoro múltiple extrañezade estar aquí de ser en un ahora tan feroz que ni siquiera tiene fecha ¿Son las últimas horas de este ayer o el instante en que se abreotro mañana? Se me ha perdido el mundo ...

 

   Recado a Rosario Castellanos

   Jaime Sabines

primeros versos

Sólo una tonta podía dedicar su vida a la soledad y al amor. Sólo una tonta podía morirse al tocar una lámpara, si lámpara encendida, desperdiciada lámpara de día eras tú. Retonta por desvalida, por inerme, por estar ofreciendo tu canasta de frutas a los árboles...

 

   Vida súbita

   Alejandro Aura

primeros versos

Y de qué vivió, preguntan asombrados: vivió de vida natural, vivió de encantamiento, de un fuerte golpe, de un pulmón que le salió magnífico. Tenía horas y horas para volar, para bailar, para morirse de la risa. Daba cosa mirarlo tan contento como si no esperara nada. Tenía unos pies...