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25 poemas aleatorios

 

   El día que me quieras

   Amado Nervo

primeros versos

El día que me quieras tendrá más luz que junio; la noche que me quieras será de plenilunio, con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas, y habrá juntas más rosas que en todo el mes de mayo. Las fuentes cristalinas irán por las laderas saltando cristalinas...

 

   La nube

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

¿Qué te acongoja mientras que sube del horizonte del mar la nube, negro capuz? Tendrán por ella frescura el cielo, pureza el aire. verdor el suelo, matiz la luz. No tiembles. ¡Deja que el viento amague y el trueno asorde y el rayo estrague campo y candil! Tales rigores no han de ser vanos. ...

 

   Pelambre

   Fabio Morábito

primeros versos

Qué hermoso debe ser tener una pelambre, ser homogéneos contra el frío, sentir como una cualidad intrínseca, y no como tarea, la vida. Sentir por la abundancia de los pelos que se está vivo para algo. Qué hermosa una pelambre espesa, un corazón inalcanzable, un corazón que está ...

 

   Viento

   Octavio Paz

primeros versos

Cantan las hojas, bailan las peras en el peral; gira la rosa, rosa del viento, no del rosal. Nubes y nubes flotan dormidas, algas del aire; todo el espacio gira con ellas, fuerza de nadie. Todo es espacio; vibra la vara de la amapola y una desnuda vuela en el viento lomo de ola. Nada soy yo, cuerpo que flota, ...

 

   El saúz

   José Juan Tablada

primeros versos

Tierno saúz casi oro, casi ámbar, casi luz

 

   Ausencias

   Alfonso Reyes

primeros versos

De los amigos que yo más quería y en breve trecho me han abandonado, se deslizan las sombras a mi lado, escaso alivio a mi melancolía. Se confunden sus voces con la mía y me veo suspenso y desvelado en el empeño de cruzar el vado que me separa de su compañía. Cedo a la invitación...

 

   Sensación de regreso

   Francisco A. de Icaza

primeros versos

¡Madre, madre, aquí estoy. Cuando la suerte quiso, como bohemio errante dejé tu paraíso y fui de gente en gente y fui de Corte en Corte; de los soles de Oriente a las brumas del Norte; pero ni el sol ni el hielo de ti me tuvo ausente; el azul de unos ojos me hablaba de tu cielo, lo diáfano de un verso ...

 

   Montsalvat (Fragmentos)

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Sobre un acantilado las águilas guardan Montsalvat, la cúspide en ruinas que alojaron los muros del castillo. Ahora sólo el viento punza la sinfonía del eco y habla contando la leyenda a las nieves latinas de los riscos. La luna encumbra su vórtice de emblemas sobre el alcázar ...

 

   Ajedrez

   Rosario Castellanos

primeros versos

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos; quizá para añadir otro interés a los muchos que ya nos obligaban decidimos jugar juegos de inteligencia. Pusimos un tablero enfrente de nosotros: equitativo en piezas, en valores, en posibilidad de movimientos. Aprendimos las reglas, ...

 

   Elogio de lo mismo

   Gabriel Zaid

primeros versos

¡Qué extraño es lo mismo! Descubrir lo mismo. Llegar a lo mismo. ¡Cielos de lo mismo! Perderse en lo mismo. Encontrarse en lo mismo. ¡Oh, mismo inagotable! Danos siempre lo mismo.

 

   Antigua cortesana

   Tomás Segovia

primeros versos

(Cuadro de Ramón Gaya) Es el sitio intocado de una lujuria antigua Que tanto olvido ha vuelto finalmente sagrado La mirada entra en puntas de pies y se santigua Nada queda del viejo fragor decolorado Por el santo silencio sino la mancha ambigua Del tenue resplandor ...

 

   Monólogo de la extranjera

   Rosario Castellanos

primeros versos

Vine de lejos. Olvidé mi patria. Ya no entiendo el idioma que allá usan de moneda o herramienta. Alcancé la mudez mineral de la estatua. Pues la pereza y el desprecio y algo que no sé discernir me han defendido de este lenguaje, de este terciopelo pesado, recamado de joyas, ...

 

   Continúa el asunto y aun le expresa con más viva elegancia

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Feliciano me adora y le aborrezco; Lisardo me aborrece y yo le adoro; por quien no me apetece ingrato, lloro, y al que me llora tierno, no apetezco: a quien más me desdora, el alma ofrezco; a quien me ofrece víctimas, desdoro; desprecio al que enriquece mi decoro y al que le hace ...

 

   Nuevo amor

   Salvador Novo

primeros versos

La renovada muerte de la noche en la que ya no nos queda sino la breve luz de la conciencia y tendernos al lado de los libros de donde las palabras escaparon sin fuga, crucificadas en mi mano, y en esta cripta de familia en la que existe en cada espejo y en cada sitio la evidencia del crimen ...

 

   De los trabajos

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

Con piedras y maderas hago mi casa bajo el sol, la visto de ventanas para que el sol entre a habitarla. Cierro sus puertas luego de que ha partido el ocaso. Mi casa cruje bajo la lluvia que ha venido a mirarla. Mi casa es una tumba cálida en donde vivo yo mi muerte. ...

 

   Me quité un brazo

   Edel Juárez

primeros versos

Me quité un brazo una pierna, un ojo, me desprendí de media alma y me siento igual a cuando no te tenía. Pero ya uní mis partes, cosí mi ojo a mi pecho, mi pierna a mi brazo, y mi brazo a mi trasero, ahora soy normal, soy el rey del descontento.

 

   Una lágrima

   Antonio Plaza

primeros versos

I Yo, mujer, te adoré con el delirio con que adoran los ángeles a Dios; eras, mujer, el pudoroso lirio que en los jardines del Edén brotó. Eras la estrella que radió en Oriente, argentando mi cielo con su luz; eras divina cual de Dios la frente; eras la virgen de mis sueños, tú. ...

 

   Romance de la migajita

   Guillermo Prieto

primeros versos

¡Détente! Que está rendida, ¡eh, contente, no la mates! Y aunque la gente gritaba Corraía como el aire, Cuando quiso ya no pudo, Aunque quiso llegó tarde, Que estaba la Migajita Revolcándose en su sangre. . . Sus largas trenzas en tierra, Con la muerte al abrazarse, Las miramos de rodillas ...

 

   Más que vaso -tambíen- más providente... (Muerte sin fin)

   José Gorostiza

primeros versos

¡Mas qué vaso también más providente! Tal vez esta oquedad que nos estrecha en islas de monólogos sin eco, aunque se llama Dios, no sea sino un vaso que nos amolda el alma perdidiza, pero que acaso el alma sólo advierte en una transparencia acumulada que tiñe la noción de Él, de azul. ...

 

   Garabato

   Octavio Paz

primeros versos

Con un trozo de carbón con mi gis roto y mi lápiz rojo dibujar tu nombre el nombre de tu boca el signo de tus piernas en la pared de nadie En la puerta prohibida grabar el nombre de tu cuerpo hasta que la hoja de mi navaja sangre y la piedra grite y el muro respire como un pecho ...

 

   Avenida Juárez

   Efraín Huerta

primeros versos

Uno pierde los días, la fuerza y el amor a la patria, el cálido amor a la mujer cálidamente amada, la voluntad de vivir, el sueño y el derecho a la ternura; uno va por ahí, antorcha, paz, luminoso deseo, deseos ocultos, lleno de locura y descubrimientos, ...

 

   Dentro de una esmeralda

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Junto al plátano sueltas, en congoja de doncella insegura, el broche al sayo. La fuente ríe, y en el borde gayo atisbo el tumbo de la veste floja. Y allá, por cima de tus crenchas, hoja que de vidrio parece al sol de mayo, toma verde la luz del vivo rayo, y en una gema colosal te aloja. ...

 

   Las olas del mar

   Alejandro Aura

primeros versos

No es el mar menor que esta ola escapada del grupo en que venía, tenía espuma, vuelo, asunto, y se detuvo donde menos aprecio y duración tendría. ¿A mis pies una ola? ¿Qué tengo yo que que mi amistad procura? Ya ni siquiera olor la identifica, ya sólo es humedad...

 

   Puntual como la lluvia es el silencio

   Blanca Luz Pulido

primeros versos

Puntual como la lluvia es el silencio con que tus ojos observan mis recuerdos. Nada puedo decir, nada es ya mío de las antiguas costumbres que los días dilapidaron sin ti en algún pasado. Eres el tiempo del trigo y la vendimia, eres el verde y el oro del verano. Ya a mis sentidos ...

 

   Panoramas

   Francisco González Léon

primeros versos

Panoramas de la mañana que alcanzo desde mi ventana. Sillares y molduras de la iglesia que se detallan por lo tan cercana. Mañana ventosa que en el arbolado de la plazuela combina en los ramajes muecas y caras, risas y cabeceos, cual si fueran los de un corro de vecinos en chismorreos. ...