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25 poemas aleatorios

 

   Celos y muerte de Booz

   Gilberto Owen

primeros versos

Y sólo sé que no soy yo el durmiente que sueña un cedro Huguiano, lo que sueñas, y pues que he nacido de muerte natural, desesperado, paso ya, frenesí tardío, tardía voz sin ton ni son. Me miro con tus ojos y me veo alejarme, y separar las aguas del Mar Rojo de nuestros cuerpos ...

 

   El auxilio de los idiotas

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

Nada, ni la pequeña letra de cláusula en falso contrato ni la angustia en la mirada que me sueltas en un dejo de lejanía ni la atolondrada cabeza con que montan los andantes el caballo por pascuas ni el lento arremolinar de tu postiza cadera minando mi costado por frotar despacio ni el recitar ...

 

   Jarcia

   Jaime García Terrés

primeros versos

Acomodo mis penas como puedo, porque voy de prisa. Las pongo en mis bolsillos o las escondo tontamente debajo de la piel y adentro de los huesos; algunas, unas cuantas quedan desparramadas en la sangre, súbitas furias al garete, coloradas. Todo por no tener un sitio para cada...

 

   Sigue el mundo su paso...

   Jaime Sabines

primeros versos

Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo y van y vienen máscaras. Amanece el dolor un día tras otro, nos rodeamos de amigos y fantasmas, parece a veces que un alambre estira la sangre, que una flor estalla, que el corazón da frutas, y el cansancio canta. Embrocados, bebiendo...

 

   La espera

   Samuel Noyola

primeros versos

Podría esperar a que la Inspiración me muerda una oreja, y en la espera encender el incienso de mariguana, el televisor o llamar a Tabata para que me traiga una botella de tequila, beberla en el cuenco de la calavera. Pero puede llegar cuando distraído más ando, ...

 

   Pero tú no te reconoces como mía...

   Homero Aridjis

primeros versos

Pero tú no te reconoces como mía Luces dispersas te saludan como suya Siempre igual en todas partes siempre primero a ti mujeres apagadas A pesar de ciudades y ciudades de rostros y rostros de semejanza y semejanza Lo que tocas me niega Ascensos y descensos no me tienen ...

 

   Amor condusse noi ad una morte

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Amar es una angustia, una pregunta, una suspensa y luminosa duda; es un querer saber todo lo tuyo y a la vez un temor de al fin saberlo. Amar es reconstruir, cuando te alejas, tus pasos, tus silencios, tus palabras, y pretender seguir tu pensamiento cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas. Amar...

 

   Cate de mi corazón

   Alejandro Aura

primeros versos

Me arde la piel, soy más hachón que hombre un metro setentaiséis centímetros de lumbre con la cresta blanqueando enrojecida: ya no tengo remedio; ardo en la Ciudad de México. V Eran líquidos mis pies...

 

   Tú eres más que mis ojos

   Carlos Pellicer

primeros versos

Tú eres más mis ojos porque ves lo que en mis ojos llevo de tu vida. Y así camino ciego de mí mismo iluminado por mis ojos que arden con el fuego de ti. Tú eres más que mi oído porque escuchas lo que en mi oído llevo de tu voz. Y así camino sordo de mí mismo lleno de las ternuras de tu acento. ...

 

   Noches de hotel

   Ramón López Velarde

primeros versos

Se distraen las penas en los cuartos de hotel con el heterogéneo concurso divertido de yanquis, sacerdotes quincalleros infieles, niñas recién casadas y mozas del partido. Media luz... Copia al huésped la desconchada luna en su azogue sin brillo; y flota en calendarios, en cortinas polvorosas ...

 

   Pero ya basta...

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Pero ya basta He aquí al dinamitero Este es el sobrestante Este es el tractorista que despeñó su máquina junto a un alud de rocas más grandes que el tractor Partiremos ese cerro cabrones! Que caigan esos árboles esas rocas esa peña mayor Que se abra...

 

   Cosante

   Octavio Paz

primeros versos

Con la lengua cortada y los ojos abiertos el ruiseñor en la muralla Ojos de pena acumulada y plumaje de sangre el ruiseñor en la muralla Plumas de sangre y breve llamarada agua recién nacida en la garganta el ruiseñor en la muralla Agua que corre enamorada agua con alas...

 

   Diálogo con un retrato

   Alí Chumacero

primeros versos

Surges amarga, pensativa, profunda tal un mar amurallado; reposas como imagen hecha hielo en el cristal que te aprisiona y te adivino en duelo, sostenida bajo un mortal cansancio o bajo un sueño en sombra, congelada. En vano te defiendes cuando tus ojos alzas y me miras ...

 

   Vieques libre

   Leticia Luna

primeros versos

Hoy no sé de auroras gaviotas ni de botellas perdidas en altamar Hoy no sé de la noche ni de lluvias produciendo chasquidos que arrecian o amainan según su melancolía Hoy no sé de viajes ni de penumbras sí de alumbramientos Sé de la libertad ensanchando sus alas ...

 

   Nuestras vidas son los ríos

   Luis G. Urbina

primeros versos

Yo tenía una sola ilusión: era un manso pensamiento; el del río que ve próximo el mar y quisiera un instante convertirse en remanso y dormir a la sombra de algún viejo palmar. Y decía mi alma: turbia voy y me canso de correr las llanuras y los diques saltar; ya pasó la tormenta; necesito ...

 

   Al baile del señor presidente

   Ignacio Rodríguez Galván

primeros versos

Bailad mientras que llora el pueblo dolorido, bailad hasta la aurora al compás del gemido que a vuestra puerta el huérfano hambriento lanzará.¡Bailad! ¡Bailad! Desnudez, ignorancia a nuestra prole afrenta, orgullo y arrogancia con altivez ostenta, y embrutece su espíritu torpe ...

 

   Uno es el hombre

   Jaime Sabines

primeros versos

Uno es el hombre. Uno no sabe nada de esas cosas que los poetas, los ciegos, las rameras, llaman misterio , temen y lamentan. Uno nació desnudo, sucio, en la humedad directa, y no bebió metáforas de leche, y no vivió sino en la tierra...

 

   jorge manrique. mi maestro...

   Rogelio Guedea

primeros versos

jorge manrique. mi maestro. dice que querer hombre vivir cuando dios quiere que muera es locura. jorge manrique. mi maestro. amigo o fuego que releo en noches con fervor dice que mi empeño o mi pasión. ese tocar tu rostro o escribir es vano. malo para un alma cegada por la tristeza. ...

 

   Mar de fondo (X)

   Francisco Hernández

primeros versos

Paura no tiene cono: tiene un molusco arroz entre las piernas, un coral palpitante, un fruto que perfuma mis vísceras y el aliento de los tiburones. Cuentan que fue muy bella en su primera infancia. Dicen que su pelo servía de faro en noches de tormenta y que su lengua salvó ...

 

   Bella dama sin piedad

   Rosario Castellanos

primeros versos

Se deslizaba por las galerías. No la vi. Llegué tarde, como todos, y alcancé nada más la lentitud púrpura de la cauda; la atmósfera vibrante de aria recién cantada. Ella no. Y era más que plenitud su ausencia y era más que esponsales y era más que semilla en que madura el tiempo: ...

 

   Agua nocturna

   Alberto Ruy Sánchez

primeros versos

La noche que guardas en la mano, la noche que abres para acariciarme, me cubre como un manto navegable. * Voy hacia ti, lentamente. En la noche, el brillo de tus ojos me conduce. Veo tu rostro en ese sueño. Veo tu sonrisa. Me dices algo que no entiendo. Te ríes. Entonces...

 

   Toca mi piel

   Octavio Paz

primeros versos

Toca mi piel, de barro, de diamante, oye mi voz en fuentes subterráneas, mira mi boca en esa lluvia oscura, mi sexo en esa brusca sacudida con que desnuda el aire los jardines. Toca tu desnudez en la del agua, desnúdate de ti, llueve en ti misma, mira tus piernas como dos arroyos, ...

 

   Ultimadamente

   Sabeli Ceballos Franco

primeros versos

ultimadamente me vale madre* lo que piensen los que me leen y los que se espantan de mirarme con estos ojos, sendos ojos de perro atropellado digo yo ¿qué tienen para mí? dénmelo ahora tengo el morral lleno de compasiones rumores bla bla bla dénmelo ahora ultimadamente ...

 

   Nocturno de la estatua

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera y el grito de la estatua desdoblando la esquina. Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito, querer tocar el grito y sólo hallar el eco, querer asir el eco y encontrar sólo el muro y correr hacia el muro y tocar un espejo...

 

   Prólogo mientras de acaba de entrar el público

   Gerardo Deniz

primeros versos

Como un alto vuelo blanco de garzas temprano se convierte en inferior cometa a ras de lomo sin grabar las vísceras que aflige la balanza, así los pensamientos de un día con su noche (a qué hora comenzará la carne a oír), flores de dos esmaltes, son religiones hondas donde dormita el riesgo ...