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25 poemas aleatorios | |
Es una calle larga y silenciosa. Ando en tinieblas y tropiezo y caigo y me levanto y piso con pies ciegos las piedras mudas y las hojas secas y alguien detrás de mí también las pisa: si me detengo, se detiene; si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie. Todo está obscuro ... | |
En un libro de mi padre, leo la frase: A ti, que me estás leyendo . Es el título de una elegía escrita hace dos siglos, o un hálito de la soledumbre que ha subido al lector imaginario desde fuera de los círculos del tiempo. Esa línea guarda en cada sílaba la fresca impresión de su vehemencia: ... | |
Preso mejor. Tal vez así recuerde otra iglesia, la catedral de Taxco, y sus piedras que cambian de forma con la luz de cada hora. Las calles ebrias tambaleándose por cerros y hondonadas, y no lo sé, pero es posible que llore ocultamente, al recorrer en sueños algún nombre: ... | |
Es el arco que encierra y que sostiene la imagen: la plenitud del mar. Luz de insaciada transparencia. Bajo la tierra se entreteje la historia: aguas que engendran sus recintos. Bullir de peces Ecos que dejan su opacidad, briznas, rastros que emergen. ... | |
Mi ser gris te redime De tu bella cadena de contrastes Mi lenta fuerza gris Mi fluido peso extenso Tu vida que se atrasa Cosechando tus huellas Belleza cuesta arriba Y teje para luego Tu vida y yo cuchicheamos Un escalón abajo de tus ritos Soy la alegría de una luz de un gris ... | |
Si a la mitad del camino de tu vida aparece una mujer joven y se entrega a ti jadeante / y despierta en tus brazos el peso insonoro voluptuoso de tierra de otros cuerpos que sin más resucitan / y después... | |
Abría las salas profundas el sueño y voces delgadas corrientes de aire entraban Del barco del cielo del papel pautado caía la escala por donde mi cuerpo bajaba El cielo en el suelo como en un espejo la calle azogada dobló mis palabras Me robó mi sombra la sombra cerrada ... | |
¡Yo adoro el diamante de luces reales! El que desbarata diáfanos cristales en el rizo rubio y en la trenza umbría; príncipe nimbado de auroras triunfales ¡augusto monarca de la pedrería! ¡Yo adoro el granate que trágicamente inflama en los senos su cáliz ardiente! Sangre milagrosa ... | |
Si cabalga tu empeño por mis bandas y mis cabellos usas como bridas, despiertas en mi espalda alas dormidas y un reino de palomas me desbandas. Voy hasta a donde quieras. Tú me mandas. El rumbo hacia las cosas compartidas: Unas buscadas y otras poseídas, ir y venir... | |
¡Qué fantasma es el tuyo! Qué presencia derrama exacto cuando lo convoco: reconstruye tu olor, tus pasos, toco la superficie de tu residencia. ¡Qué forma de copiarme tu apariencia! Qué completo tu abrazo si lo evoco y cómo se disuelve poco a poco en esta larga noche de la ausencia. ... | |
Qué hermosa época para vivir la poesía: entre los que le mendigan un poco de espacio a la red y otros a la vieja política. Los cibernautas y los mochileros, mis colegas en este precipicio de palabras y garrapatas que nos chupan el alma por igual. Yo apenas soy un poeta clasemediero, ... | |
Sobrevivir a la sombra ya que tiene más de uno que uno mismo monstruo de papel de china duplica su tamaño y su maldad en una profundidad tal que parece superficie y camina abismándonos los pies y se arrastra serpentina ofreciéndonos la vanidad de ser más grandes, más anchos, ... | |
Cuando era niño, con pavor te oía en las puertas gemir de mi aposento; doloroso, tristísimo lamento de misteriosos seres te creía. Cuando era joven, tu rumor decía frases que adivino mi pensamiento, y cruzando después el campamento, Patria , tu ronca voz me repetía. Hoy te siento azotando, ... | |
Si hubieras sido tú, lo que en las sombras, anoche, bajó por la escalera del silencio y se posó a mi lado, para crear el cauce de acentos en vacío que, me imagino, será el lenguaje de los muertos. Si hubieras sido tú, de verdad, la nube sola que detuvo su viaje debajo de mis sábanas y se amoldó... | |
Eres el fuego del inicio. Eres la luz en el instante sabio de hacinarse en el agua. Eres la voz, la transparencia que penetra, que engendra; la nota viva y diáfana que cae, con el candor de una certeza en el centro del alma. | |
Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre tuya y mía corre el alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche ni de día. ... | |
Jadeo, viscoso aleteo. Buceo, voceo, clamoreo por el descampado. Vaya malachanza. Esta vez te vacío la panza, te tuerzo, te retuerzo, te volteo y voltibocabajeo, te rompo el pico, te refriego el hocico, te arranco el pito, te hundo el esternón. Broncabroncabrón. Doña campamocha... | |
Como un homenaje a Octavio Paz publicamos PIEDRA DE SOL, uno de los más insignes poemas de este escritor universal. Debido a la extensión del texto lo hemos fragmentado, procurando no romper su armonía interior. -------------------------------------------------- un sauce de cristal, un chopo ... | |
Esperar con la angustia guardada, la columna rota, y la inmensa mirada, sin andar, en el vasto sendero... Moviendo mi vida... | |
Óigame usted, bellísima, no soporto su amor. Míreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un defecto en algún sitio, un dedo mutilado y evidente, alguna cosa ríspida en la voz, una pequeña cicatriz junto a esos labios de fruta en movimiento, ... | |
Siempre ha sido mérito del poeta comprender las cosas; sacar las cosas, como por milagro, de la impura corriente en que pasan confundidas, y hacerlas insignes, irrebatibles frente a la ceguera de los que miran. Por ejemplo: todos nos sentimos mordidos por... | |
un gancho de hierroy se jala, su expansión lo desmiente al subirel agua que lo chorrea lo mueve de loshilos de su salida al escenario en el muelle los curiosos miraban ese bulto donde los ojos de todos esperaban el pasadizo extraviado del cuerpo gota a gota ... | |
Tengo una mesa. Puedo escribir tengo una mesa. Tengo una silla. Puedo escribir tengo una silla. Aún más: tengo papel y tinta. Puedo escribir sobre el papel, con esta tinta. Pero la poesía no está en lo que ya... | |
Te brindas voluptuosa e impudente, y se antoja tu cuerpo soberano intacta nieve de crestón lejano, nítida perla de sedoso oriente. Ebúrneos brazos, nuca transparente, aromático busto beso ufano, y de tu breve y satinada mano escurren las caricias lentamente. Tu seno se hincha como láctea ola, | |
No puedo piensa el Nómada Parar aquí llegado de tan lejos Sabiendo que ni huella Ni semilla Ni herida mía alguna he de dejar Sin buscarle los ojos a esta tierra De mirada huidiza Sin obligarla al menos A que mueva los labios Y así no cesa cada día De escrutar sus guijarros ... | |
