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25 poemas aleatorios | |
La distancia es cementerio de ausencias, nopal cosido al pecho cuerpo tendido en la autopista. Es humo que lanzan los olvidados a la noche, himno a la soledad, refugio de los trastornados. Es el bajel que abordan los suicidas. La distancia arroja sus migajas a los abandonados, ... | |
Nuestras vidas son los ríos... Jorge Manrique Desde aquí veo tu casa rodeada por el aire de esta mañana lívida. Veo tu puerta cerrada y el balcón entreabierto, siempre entreabierto para librarte de los sueños malos. Me asomo y veo tu cuerpo entre las sábanas, siento tu respiración lenta. ... | |
Definitivamente no, señora mía usted no es la mujer que conviene a su marido. Carece de imaginación utiliza el gastado lenguaje de las mujeres de nuestros abuelos. Alterna las visitas a los supermercados con las telenovelas y espera con la crema puesta la cuota semanaria del amor. ... | |
He detenido la respiración para sentir si tú respiras. A la vez has quedado tan presente y lejana. Eterna casi. Fuera del tiempo, sola, sin moverte. Y me llenó el terror incontenible de que te hubieras ido; de que te hubieras muerto en sueños, y me hubieras dejado entre los brazos ... | |
La noche llena todos los arroyos las ramas inclinadas y la arboleda misma la bestia cintilante la piel que la luz hace oír el amarillo múltiple que brota en línea organizada el quieto ruido verde sembrado de rápida existencia el rayo fijo sobre cada lomo la huella... | |
La presa recobra su forma primigenia, lee las líneas secretas de su mano para evocar su estirpe, descubre la cicatriz del tiempo en su índice, se contempla en el Cenote Azul con la guirnalda de la boda. Bajo los túneles secretos que dan al mar se reconoce en el canto, ... | |
Cae la rosa, cae atravesando el agua, lenta por el cristal de sombra en que su tallo ahoga; desciende imperceptible, clara, ingrávida, pura y las olas la cubren, la desnudan, la vuelven a su aroma, hácenla navegante por la savia que de la tierra nace y asciende temblorosa, ... | |
¡Entrad!... en mi aposento donde sólo se ven sombras, está una mujer muriendo entre insufribles congojas... Y a su cabecera tristes dos niñas bellas que lloran, y que entrelazan sus manos y que gimen y sollozan. Y la infeliz ya no mira ni tiene aliento en la boca, y cuando habla sólo dice con voz hueca ... | |
Espío en el edificio que tengo más a mano el movimiento que comienza en los balcones, como reflora en las tareas primeras del amanecer con gestos sin estilo aún, de repertorio, la rutina, y yo que me enamoro sólo en esta hora en que la gente es más repetitiva, más inconexa... | |
Desde la fuente de la palabra el agua viva fluye sin cesar las puertas se han abierto rotos están los sellos el universo entero se desata ante ti: la escala luminosa espera tu paso incierto de tus triunfos y tropiezos de tus lágrimas y heridas de tus besos y fracasos derrotas y esperanzas ... | |
Al natural, en cápsulas, abiertas o cerradas, ya desalmadas, Elvira y doña Sol; en cada cuna Eros y leche: digestión pacífica sin pesadillas griegas; bálsamos bíblicos o dialécticos, sedantes contra las erosiones, decadencias históricas, siniestros... | |
De entonces te conozco, raís del insomnio, agua detenida: de entonces es que sé lo que me dejaste y ya no ignoro lo que fui. Porque amo en ti lo que tienes de mí y de ti y de los demás y esto no lo guardas ni lo tiras. Ahora puedes decirtme cuándo callar, cuándo taparme los ojos y no dormir, ... | |
Como dicen que soy una ignorante, todo el mundo comenta sin respeto que sin duda ha de haber algún sujeto que pone mi pensar en consonante. Debe de ser un tipo desbordante, ya que todo produce hasta el soneto por eso con mis libros lanzo un reto burla burlando van los tres delante. ... | |
Su andar es largo como la tarde, la tarde, es ella quien es el alba. La espalda de sus pasos es larga como la sombra, la sombra es ella quien es la noche. La tarde es alarga; más larga es la noche. La nada es larga como el camino, el camino que es el recuerdo de ella quien es el paso. ... | |
Corre y se demora en mi frente lenta y se despeña en mi sangre la hora pasa sin pasar y en mí se esculpe y desvanece Yo soy el pan para su hambre yo el corazón que deshabita la hora pasa sin pasar y esto que escribo lo deshace Amor que pasa y pena fija en mí combate en mí reposa ... | |
En cuál de mis acordes he de empezar la fragua de tu nombre, del canto que apenas comenzado se olvida de su origen y sorprende su propio ser en las evoluciones de una pasión en perfectas notaciones. Cómo he de ser testigo de tu paso si apareces apenas en el aire tu milagro ... | |
El que fui hace veinte años me mira en el reposo de su fotografía barbada y expectante. Va subiendo en el bonde del noble corcovado, habrá de retratarse otra vez junto al Cristo que observa a Guanabara con los brazos abiertos y señala los límites del mundo que protege. . ... | |
Ibas a la montaña en busca de jaguares, tapires o faisanes. Siempre te acompañaba la mujer de otro. En mis sueños te veía raudo por la playa, eludiendo tenazas de cangrejos azules. Ahora caminarás desnudo por la noche sin término. Ojalá te encuentres con los ojos de todos los animales ... | |
Te invoco ahora después de tanto tiempo de todas las derrotas de la carne en los grises pasillos de hospital donde los blancos sueños de la muerte desfilan como el fuego de san Telmo(hospicios de escritura) Te llamo ahora después de tanto tiempo gradación de intensidades ... | |
Penumbra de órbitas azules trajo mirada de barro, de madera, de humo. Acá, desde la tierra piel amada descubrí los espejos de opuestas diagonales en la geometría dualidad del principio. Verte fue comprenderlo todo; los iniciales reinos del asombro, la noche giratoria danzar medusa ... | |
En el puerto, un bosque de containers reemplaza a las gaviotas, y los perros husmeando en los basureros, a los osos, atados a una cuerda, bailando al tambor también esclavo. ¿Dónde están las prostitutas que los marinos buscan, las meretrices de espaldas desnudas, ... | |
La prosa es bella —dicen los lectores—. La poesía es tediosa: no hay en ella argumento, ni sexo, ni aventura, ni paisajes, ni drama, ni humorismo, ni cuadros de la época. Eso quiere decir que los lectores... | |
El misterio nocturno era divino. Eudora estaba como nunca bella, y tenía en los ojos la centella, la luz de un gozo conquistado al vino. De alto balcón apostrofóme a tino; y rostro al cielo departí con ella tierno y audaz, como con una estrella... !Oh qué timbre de voz trémulo y fino! ... | |
En toda área de paz danzaban las palabras No había una figura viva En las confusas zonas de mi historia Que una vez no se hubiera revolcado Con mi lenguaje de insaciable ardor. Así iba yo poblado Abrazado lamido mordisqueado untado Por mil viejos amores ... | |
Llueve. Del sol glorioso los rayos fulgurantes refléjanse en el agua, cual sobre níveo tul. Topacios encendidos y diáfanos brillantes destilan temblorosos, rayando el cielo azul. El oro de la tarde bañado por la lluvia, inunda todo el éter, espléndido y triunfal; sacude sobre el campo su cabellera rubia, ... | |
