|
25 poemas aleatorios | |
Amanezco con el trajinar de las ratas entre la hierba y el hedor del perro muerto que alguien abandonara anoche. Escucho que pasan los albañiles. Es aquí a donde vuelven para descansar al cuerpo de sus necesidades. Hoy hará calor. Quizá al final de la jornada pueda entregarme ... | |
I Dentro de estos cuatro muros pretendí ocultar mi dicha: Pero el fruto, pero el aire ¿cómo me los guardaría? Hora mejor que pospuse, camino que no elegí, voces que eran para mí, destino que no dispuse; ¡cómo os volvisteis oscuros! ¡qué amargo vuestro sabor cuando nos encerró ... | |
He aquí que estamos reunidos en esta casa como en el Arca de Noé: Blanca, Irene, María y otras muchachas, Jorge, Eliseo, Oscar, Rafael... Vamos a conocernos rápidamente y a fornicar y a olvidarnos. El buey, el tigre, la paloma, el lagarto y el asno, todos juntos... | |
En este bosque en que los árboles tienen historia y se acompañan espaciosos a tiempo en luz, a tiempo en sombra, saqueo al aire los flautines en que los pájaros devoran la soledad húmeda y viva de la raíz y la memoria. Sonoramente en cuerpo y alma siento el calor con que de enérgicas... | |
El balcón de la avenue Gambetta donde las estaciones se marcan en los árboles en la vegetación inmensa de Père Lachaise Desde este sexto piso París no es más que un cementerio el musgo crece sobre él apariencia de viejo viejo mundo confiture y baguette París, 1981. ... | |
Estoy dondequiera a la hora del desastre porque contigo estoy, porque sin ti no estuviera. Nada más a ti te amo, n estoy para los demás, en nadie estoy si no estoy en ti, raíz de miedo, agua derramada. Yo soy el hilo de agua que ata las esquinas, los rincones, las puertas de los que babeantes ... | |
Acuden hoy mis treinta y tres años para exigirme que los recuerde a todos. Cuánto me conocen: han sabido de mí toda la vida. Algunos me reclaman por haberlos gastado inútilmente. Otros piensan que exageré en aquellas cosas tristes. Los más habrían querido no escribir: ... | |
Era muy niña María, todavía, cuando me dijo una vez: -Oye, por que se sonríen las flores tan dulcemente, cuando las besa el ambiente sobre su aromada tez? -Ya lo sabrás mas delante niña amante, le contesté yo, y una mañana, la niña pura y hermosa, al entreabrir una rosa me dijo: ... | |
Nevó toda la noche y amanece la tierra inmaculada. Quién pudiera decir que bajo el manto prepara su verdor la primavera. Si la pureza existe, qué semejante es a la nieve: hoja blanca cedida por el mundo para probar que nada permanence. | |
Porque no era válido salir a buscar el fuego del mar detuvimos los pasos frente a la tarde campana llamando golpeando las puertas de la ciudad abierta que aguardaba nuestra llegada en su vaivén de niebla. El sol deshecho del día atravesaba las palabras del descubrimiento de las primeras ... | |
Señor, salva este momento. Nada tiene de prodigo o milagro como no sea una sospecha de inmortalidad, un aliento de salvación. Se parece a tantos otros momentos... Pero está aquí entre nosotros y crece como una luz amarilla de sol y de encendidos limones - ... | |
Afuera, un hombre rondará con su olfato por los cajones de la morgue, por la fosa común, por las tumbas de tierra fresca, por las olas del mar. Selección del poemario inédito UN GRITO EN EL ARCA de Isolda Dosamantes | |
Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje que da su nota blanca al azul de la fuente; él pasea su gracia no más, pero no siente el alma de las cosas ni la voz del paisaje. Huye de toda forma y de todo lenguaje que no vayan acordes con el ritmo latente de la vida profunda. . .y adora ... | |
En los claustros, al norte de Manhattan, existe un unicornio en cautiverio. Preso en los tapices franceses del siglo XVI, alanceado, mordido por los perros, golpeado por los amos de los perros, galopa entre los muros y se duerme de pie. Suena el cuerno de caza de Manhattan, el subway cuarteado ... | |
11:30 P.M. Durísima la luna. Igual que tú, tan lejos. Suéñame, te digo, como te sueño aquí, hasta que los dos sueños se conviertan en fuego, hasta que mi aliento sea el tuyo, hasta que respiremos cada uno por la boca del otro. La luna asoma, llena y sorda. No estás al otro lado del teléfono ... | |
Estuvo aquí. Ninguno (y él menos que ninguno) supo quién era, cómo, por qué, adónde. Decía las palabras que los otros entienden las suyas no llegó a escucharlas nunca -; se escondía en el lugar en que los otros buscan, en su casa, en su cuerpo, en sus edades, y sin embargo ausente ... | |
He tocado los límites del tiempo. Y vuelvo del dolor como de un viaje alrededor del mundo... Pero siento que no salí jamás, mientras viajaba, de un pobre aduar perdido en el desierto. Caminé largamente, ansiosamente, en torno de mi sombra. Y los meses giraban y los años como giran ... | |
Cuando hayan salido del reloj todas las hormigas y se abra por fin la puerta de la soledad, la muerte ya no me encontrará. Me buscará entre los árboles, enloquecidos por el silencio de una cosa tras otra. No me hallará en la altiplanicie deshilada sintiéndola en la fuente ... | |
hace gira, para todos, las heridas en su tronco. Aimé Césare De noche el paso del lince ruido de hojas en los aserraderos. De noche grito de monos, fulgor cambiante:mimetismos. Bebes en la espesura La fiebre deja en tus labioscáscaras amargas. Un punto fijo. ... | |
¿Llorar? ¿Por qué? Este es el libro de mi dolor: lágrima a lágrima lo formé; una vez hecho, te juro, por Cristo, que nunca más lloraré. ¿Llorar? ¿Por qué? Serán mis rimas como el rielar de una luz íntima, que dejaré en cada verso; pero llorar, ¡eso ya nunca! ¿Por quién? ¿Por qué? ... | |
El azul estaba inmovilizado entre el rojo y el negro. El viento iba y venía por la página del llano, encendía pequeñas fogatas, se revolcaba en la ceniza, salía con la cara tiznada gritando por las esquinas, el viento iba y venía abriendo y cerrando puertas y ventanas, iba... | |
Ay de mi corazón que nadie quiso tomar de entre mis manos desoladas. Tú viniste a mirar sus llamaradas y le miraste arder claro y sumiso. (El pie profundo sobre el negro piso sangró de luces todas las jornadas. Ante los pies geográficos, calladas, tus puertas invisibles, Paraíso.) ... | |
¡Qué fantasma es el tuyo! Qué presencia derrama exacto cuando lo convoco: reconstruye tu olor, tus pasos, toco la superficie de tu residencia. ¡Qué forma de copiarme tu apariencia! Qué completo tu abrazo si lo evoco y cómo se disuelve poco a poco en esta larga noche de la ausencia. ... | |
Cuando tu broche apenas se entreabría para aspirar la dicha y el contento ¿te doblas ya y cansada y sin aliento, te entregas al dolor y a la agonía? ¿No ves, acaso, que esa sombra impía que ennegrece el azul del firmamento nube es tan sólo que al soplar el viento, te dejará de nuevo ver el día?... ... | |
El comandante responsable soy yo. No se decretará el estado de sitio: México es un país donde la libertad impera y seguirá imperando. Conferencia de prensa del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, a unas horas de producirse la matanza en la Plaza... | |
