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25 poemas aleatorios | |
Tibia en invierno, en el verano fría brota y corre la fuente: en su camino el puente pasa, toca la arquería, y mueve con sus ondas el molino: espumosa desciende, y se desvía después, en curso claro y cristalino copiando a trechos la enramada umbría y el cedro añoso y el gallardo pino. ... | |
En estos precisos momentos todo momento es bello. Por ejemplo: que los jóvenes negros se amen a la orilla del río, bajo elruinoso techo del Heads Bridge, y que su risa sea del color de la carne y de su espesa piel. Que se amen larga y estrechamente al amparo del cielo, ... | |
El grifo mal cerrado es un ejemplo de vigilia sin fisura. Certifica el tambor del fregadero con puntualidad repetitiva. Ya no reloj de arena: clepsidra; estalactita derritiéndose, gotera, abrasión por la que huye el espíritu del hielo. Las doce campanadas ... | |
Palabra, voz exacta y sin embargo equívoca; oscura y luminosa; herida y fuente: espejo; espejo y resplandor; resplandor y puñal, vivo puñal amado, ya no puñal, sí mano suave: fruto. Llama que me provoca; cruel pupila quieta en la cima del vértigo; invisible luz fría cavando ... | |
I ESTANCIA EN EL PRIMER INFINITO Ardiente, nueva luz abre mis ojos. Renace adulta la infantil mirada. Crecen los ecos de tu poblada ausencia, presente y encendida en la distancia. A la espalda del cielo se desnudan las sombras. Brota su lirio el día. ... | |
I La tarde entera se vencía al paso del viento. Como arcos se doblaban los árboles y una flecha imprevista me daba al corazón. Deambulé por aquellas calzadas donde tanta vida cimentaron tus pasos. El viento alzaba tolvaneras en medio de los campos, trastornando a esos pájaros rojos, ... | |
A través de la ventana (que son mis ojos) veo el desierto del mundo y miro lo que puedo, lo que sé mirar: ¿qué fuera yo si no fuera lo que soy?, ¿qué soy en este desierto sino un cactus, un animal salvaje, un insecto más? ¿Sería acaso el sol enfermizo, ... | |
A veces (y no trates de restarle importancia diciendo que no ocurre con frecuencia) se te quiebra la vara con que mides, se te extravía la brújula y ya no entiendes nada. El día se convierte en una sucesión de hechos incoherentes, de funciones que vas desempeñando por inercia y por hábito. ... | |
En este bosque en que los árboles tienen historia y se acompañan espaciosos a tiempo en luz, a tiempo en sombra, saqueo al aire los flautines en que los pájaros devoran la soledad húmeda y viva de la raíz y la memoria. Sonoramente en cuerpo y alma siento el calor con que de enérgicas... | |
Miro la masa verde desde el aire Hierve Es una masa informe que se agita en un sueño difícil inquietante Tiembla la furia verde El sueño manotea viscosidades tiernas Tiernos odios Su ciega cerrazón de verde espuma herida... | |
De los cerros altos del sur, el de Luvina es el más alto y el más pedregoso. Está plagado de esa piedra gris con la que hacen la cal, pero en Luvina no hacen cal con ella ni le sacan ningún provecho. Allí la llaman piedra cruda, y la loma que sube hacia Luvina la nombran Cuesta... | |
(VOCES DE LA SOMBRA INTERIOR) Como en el fondo de la vieja gruta, perdida en el riñón de la montaña, desde hace siglos, silenciosamente,cae una gota de agua, aquí, en mi corazón oscuro y solo, en lo más escondido de la entraña, oigo caer, desde hace mucho tiempo, ... | |
La materia del canto es la memoria, no lo que viste, pues el ciego entonces no cantaría jamás. Y no es lo que escuchaste, pues el sordo no hubiera escrito dolorosamente aquella sinfonía con los coros que hacen estremecer tu corazón. Y el tacto, que es efímero, decide trasladar... | |
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo, es una espesa fatiga, un ansia de trasponer estas lindes enemigas, este morir incesante, tenaz, esta muerte viva, ¡oh Dios! que te está matando en tus hechuras estrictas, en las rosas y en las piedras, en las estrellas ariscas y en la carne que se gasta ... | |
Nada. Que no se puede decir nada. Déjenme hablar ahora; no es posible. Quiero decir que eso, que lo otro, que todo aquí me tiene muerto, medio muerto, llorando. Porque nos pasa a veces, nos sucede que el mundo -no sólo el mundo- se complica, se amarga... | |
Trozos de barro, por la senda en penumbra saltan los sapos | |
Tarde se descubre la primera arruga. Tarde, demasiado tarde, cuando demasiado es un don en lo fugaz. Tarde es en la nuca de quien se recuesta para morir profundo sobre el pecho de su tumba. De: Dispersario Poema proporcionado por el autor> | |
A una mujer, ya vieja que entreduerme mientras el tren avanza pero que corre a la excursión con una avidez que le quita la nobleza de sus años (como si todavía creyera o si esperara) le pregunto: su historia ¿tiene alguna coherencia? ¿El mosaico de días y acciones formó alguna figura ... | |
Cuando naciste surgió en el bosque una inquietud extraña. Criaturas belcebúes vertieron en un claro el azogue de Los Gemelos y una quemazón de unicornios cimbró con su galope el vértigo de la penumbra en disonancia. Este niño tiene que ser un santo a su manera dijo tu padre ... | |
Pero el agua recorre los cristales musgosamente: ignora que se altera lejos del sueño todo lo existente. Y el reposo del fuego es tomar forma con su pleno poder de transformarse. Fuego del aire y soledad del fuego al incendiar el aire que es de fuego Fuego es el mundo ... | |
En esta calle a oscuras que boquea amordazada Bajo el negro sofoco Sólo la luna y yo Marcho hacia ella y retrocede Me quedo quieto y se detiene Atónita y curiosa Tan blanca tan redonda tan grande tan de hielo En la espesa engrura amroatada No sería creíble fuera de este momento ... | |
Aquella bufanda color de oro viejo que me había acompañado a vivir durante tres años la miseria la gloria de la luz el amor la soledad de las calles estrechas como ataúdes y todos los instantes que el agua va grabando con líneas verdosas en la frente de las estatuas ... | |
Viejo sangre de toro viejo marino anciano de las nieves viejo de guerras de enfermerías de heridas Viejo con piel de flor viejo santo de tanto amor viejo de juventud niño de canas viejo amadasantamente loco de amor siempre viejo perro soldadoanciano de los trópicos viejo ... | |
Para mi hijo Está bien, te lo diré: no pensaba en la muerte, pues si he bajado a los infiernos era por ver la maravilla que hasta hace poco era la vida. Entre el azufre y el espanto probé otra vez de aquella culpa para poder seguir viviendo. Y ya he pagado mi tributo. ... | |
Nada hay aquí que se hermane con la piedra De los templos enclavados en la roca viva Cuya edificación comenzaba relata Herodoto El día diez del segundo mes egipcio Cuando las sagradas aguas del Nilo lo inundaban todo De las pirámides orientadas hacia los cuatro Puntos Cardinales ... | |
