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25 poemas aleatorios | |
La última calle de la ciudad no existe, en las orillas a todas horas nacen calles bajo los pies de los que pasan, y transitan muchos más sueños de los que el gobierno se imagina; por eso no es posible contarlas, no es posible manejar a la ciudad con una tabla aritmética; en realidad... | |
Acariciando lenta su reposo, la mirada se abre en el paisaje creado por la suma de los tonos que se miran y no se reconocen. Recoge el espesor de cada nube y la frágil sombra levemente instalada por su paso. Serena y suspendida, la luz va convocando lo que toca. Las piedras ... | |
Navegar é preciso viver não é preciso Si la constelación indica el rumbo hay que mirar arriba y atrapar esa estrella en la mirada. Pero a tanta distancia ignorar es la ruta a navegar. Navegar é preciso viver não é preciso El timón no se corrige enderezando el barco. ... | |
Todo poema es su propio borrador. El poema es sólo un gesto, un gesto que revela lo que no alcanza a expresar. Los poemas de perfectísima factura, los más grandes, son exclusivamente un manotazo afortunado. Todo poema es infinito. Todo poema es el génesis. Todo poema... | |
¿Qué era lo que acaso tu mente hallaba? ¿Dónde andaba tu corazón? Por esto das tu corazón a cada cosa, sin rumbo lo llevas: vas destruyendo tu corazón. Sobre la tierra, ¿acaso puedes ir en pos de algo? . Moyolhuica ¿Tle in mach tiquilnamiquia? ¿Can mach in nemia 8242;n moyollo? ... | |
I Negro el cielo Amarilla la tierra El gallo desgarra la noche El agua se levanta y pregunta la hora El viento se levanta y pregunta por ti Pasa un caballo blanco II Como el bosque en su lecho de hojas tú duermes en tu lecho de lluvia tú cantas en tu lecho de viento tú besas en tu lecho de chispas ... | |
Hoy tuvimos noticia del poeta: Entre el arrullo de los órganos de boca Y colgados los brazos de las últimas estrellas, Detuvo su caballo. El campamento de mujeres batía palmas, Aderezando las tortillas de maíz. Las muchachas mordían el tallo de las flores, Y los viejos sellaban... | |
Contigo hubiera querido compartir cosas tan simples como atarte las cintas de un zapato. remendar el talón de un calcetín; tostar castañas echada al pie de tu sillón de cuero en las veladas de invierno, en que leías junto al fuego. Hacer el nudo a tu corbata, aderezarte... | |
Cuando inabarcable tu voz se cumple como el primer día no es palabra esa voz, no tiene rostro de oscilante esfinge: es turbulencia coloidal de apetitosas llamas químicas, masa de lo mutante en su amargor confuso que repite la selva de sus vivientes aguaceros, ... | |
En un rincón del salón crepuscular O al volver una esquina en la hora indecisa y blasfema, O una mañana parecida a un navío atado al horizonte, O en Morelia, bajo los arcos rosados del antiguo acueducto, Ni desdeñosa ni entregada, centelleas. El telón de este mundo se abre ... | |
Pues ya si en el exido De hoy más no fuere vista ni hallada, Diréis que me he perdido, Que andando enamorada... San Juan de la Cruz Cántico espiritual Atraída al olor de tus aromas Y embriagada del vino de tus pechos, Olvidé mi ganado en los barbechos Y perdí mi canción entre las pomas. ... | |
I Para que el Paraíso Perdido pueda salir del sombrero, y la Historia se desprenda como una máscara de los rostros de los muertos, es necesario tomar este escenario por asalto. Consideremos, por principio, la trama que nos rodea. Más allá de la lluvia, los árboles del parque ... | |
A fuerza de mudarme he aprendido a no pegar los muebles a los muros, a no clavar muy hondo, a atornillar sólo lo justo. He aprendido a respetar las huellas de los viejos inquilinos: un clavo, una moldura, una pequeña ménsula, que dejó en su lugar aunque me estorben. Algunas manchas ... | |
Buscaba mi alma con afán tu alma, buscaba yo la virgen que mi frente tocaba con su labio dulcemente en el febril insomnio del amor. Buscaba la mujer pálida y bella que en sueño me visita desde niño, para partir con ella mi cariño, para partir con ella mi dolor. Como en la sacra soledad del templo ... | |
En filas ordenadas regresamos y cada noche, cada noche, mientras hacemos el camino, el breve infierno de la espera y el espectro que vierte en el oído: ¿No tienes sangre ya? ¿por qué te mientes? Mira los pájaros El mundo tiene playas todavía y un barco allá te espera, siempre. ... | |
No describo la cosa cuando nombro y en rombos de sonido en espirales en volutas digo pues la cosa es pastel muchacha zanahoria y así la cosa dicha me provoca en la boca una humedad un charco... | |
Sobre un caballo brioso camina un joven guerrero cubierto de duro acero, lleno de bélico ardor. Lleva la espada en el cinto, lleva en la cuja la lanza, brilla en su faz la esperanza, en sus ojos el valor. De su diestra el guante quita, y el robusto cuello halaga, y la crin, ... | |
Oreja, mano, brazo, pierna, ojo —cuenta de amor que resta de la mía— una tan envidiable anatomía que al mirarme al espejo, me sonrojo. En tintas de alabanza tiño y mojo plumas que empuño, y canto de alegría y ante tan lujuriosa paganía mirtos y rosas a su pie deshojo. Ávido... | |
Hombres necios que acusáis a la mujer, sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis; si con ansia sin igual solicitáis su desdén, por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal. Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo ... | |
Son mis viejas raíces empolvadas la extraña clave de mi cautiverio; atada estoy al polvo y su misterio, llevo ajenas esencias ignoradas. En mis poros están ya señaladas las cicatrices de un eterno imperio; el polvo en mí ha marcado su cauterio, soy víctima de culpas olvidadas. ... | |
La noche que guardas en la mano, la noche que abres para acariciarme, me cubre como un manto navegable. * Voy hacia ti, lentamente. En la noche, el brillo de tus ojos me conduce. Veo tu rostro en ese sueño. Veo tu sonrisa. Me dices algo que no entiendo. Te ríes. Entonces... | |
Como un homenaje a Octavio Paz publicamos PIEDRA DE SOL, uno de los más insignes poemas de este escritor universal. Debido a la extensión del texto lo hemos fragmentado, procurando no romper su armonía interior. -------------------------------------------------- un sauce de cristal, un chopo ... | |
La superficie del agua es tensa para una avispa, es un sendero múltiple fluyendo siempre como el tacto del tiempo sobre la hondura quieta de un corto espacio. Corto es el tiempo en que flota; corta la distancia en que gira por incesantes laberintos, remolinos inciertos, llamas, y transparencia ... | |
Algún día lo sabré. Este cuerpo que ha sido mi albergue, mi prisión, mi hospital, es mi tumba. Esto que uní alrededor de un ansia, de un dolor, de un recuerdo, desertará buscando el agua, la hoja, la espora original y aun lo inerte y la piedra. Este nudo que fui (inexplicable de cóleras, traiciones, ... | |
Van los hombres y las cosas hacia la estancia primera. La travesía es la voz. Del monzón de arenas emerge lo olvidado, el polvo se levanta en pequeños círculos. Van a la entrada del silencio. A lo largo la quietud, la sagrada quietud del sueño que los sueña. ... | |
