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25 poemas aleatorios | |
Mira la luna. La luna es tuya, nadie te la puede quitar. La has atado con los besos de tu mano y con la alegre mirada de tu corazón. Sólo es una gota de luz, una palabra, hermosa. Luna es la distante, la soñada, tan irreal como el cielo y como los puntos de las estrellas... | |
Porque si tú existieras tendría que existir yo también. Y eso es mentira. Nada hay más que nosotros: la pareja, los sexos conciliados en un hijo, las dos cabezas juntas, pero no contemplándose (para no convertir a nadie en un espejo) sino mirando frente a sí, hacia el otro. El otro: mediador, juez, ... | |
El mundo nuestro se fue acumulando en la ceniza Presencia del humoMemoria del cuerpo Los gritos de los borrachos y el mal avenido trío se espantaban con el cacareo del traspatio ambiente sórdido para olvidar los arañazos de las palabras Las fichas sobre la mesa inermes ante mis ojos ... | |
En medio de las risas y testigo del llanto, oyendo y viendo gentes remotas a mi lado, en una soledad sin palabras ni gestos, acaso solo y triste, me doy cuenta, me hablo. Por este no morirme me estoy muriendo a diario. Desde mi cuerpo grito noche a noche, me espanto... | |
Quinto y Vatinio dicen que mis versos son fríos. Quinto divulga en estrofas yámbicas los encantos de Flavia. Vatinio canta conyugales y grises placeres. Pero yo, Claudia, no he arrastrado tu nombre por las calles y plazas de Roma. Y el pudor y la astucia me obligan a guardar tales... | |
Cuando levanto una piedra arranco al mundo una mirada y lo hago más ligero de la muerte. Siento que me muevo hacia el sol. Algo se me queda de esa mirada. Y tras ella va la piedra... | |
En vano cerraremos hoy la puerta Algo de afuera algo de allá muy lejos Se ha metido en la casa con nosotros Y su mirada triste nos sigue silenciosa En busca de consuelo Entre tú y yo viene a meter su hocico El abandono inmemorial del mundo Pero qué sal de luz y de certeza ... | |
Ahora que las últimas cohortes incendiaron las últimas praderas, en esta soledad de mármol roto, de lámparas extintas y de palabras yertas; sobre un polvo que fue tribuna o plinto, corona de palacio o tímpano de iglesia; mientras el odio se organiza para un asedio más, en la tormenta, ... | |
Vengo del futuro a vivir la vida de mi sombra He venido a buscarla para llevarla conmigo a ese lugar sin tiempo. De: Del mundo y otros cielos. 2004 | |
Doblo la página del día, escribo lo que me dicta el movimiento de tus pestañas.* Entro en ti, veracidad de la tiniebla. Quiero las evidencias de lo obscuro, beber el vino negro: toma mis ojos y reviéntalos.* Una gota de noche sobre la punta de tus senos: enigmas del clavel.* ... | |
Nada más, Poesía: la más alta clemencia está en la flor sombría que da toda su esencia. No busques otra cosa. ¡Corta, abrevia, resume; no quieras que la rosa dé más que su perfume! | |
Los grupos de palomas, notas, claves, silencios, alteraciones, modifican el ritmo de la loma. La que se sabe tornasol afina las ruedas luminosas de su cuello con mirar hacia atrás a su vecina. Le da al sol la mirada y escurre en una sola pincelada plan de vuelos a nubes... | |
Primero un epígrafe rotundo, convincente. Después ese pronombre en la dedicatoria. abajo, un verso limpio, exacto, trabajado, bien pulido, aunque el pobre no sea inolvidable. Otro verso más claro, la sencilla metáfora del verso que le sigue, tal vez algún recurso que mantenga la idea ... | |
Cuando la sombra duerme su cuerpo se ilumina su rostro reflejado atraviesa cristales y finalmente se instala en todo brillo Sus dedos trenzan en el aire los bellos frutos de los días de mayo Muda en la respiración muda de las cosas la voz de una mujer pasa buscándola Desnuda en el esplendor ... | |
Solamente él, el dador de la vida. Vana sabiduría tenía yo, ¿acaso alguien no lo sabía? ¿acaso alguien? No tenía yo contento al lado de la gente. Realidades preciosas haces llover, de ti proviene tu felicidad, ¡dador de la vida!, olorosas flores, flores preciosas, con ansia yo las deseaba, ... | |
No sé cómo viniste hasta mis manos a llenar las tinieblas de mi lecho, y a juntar tus encantos con mi pecho realizando las horas que gozamos. Aventura perfecta que libamos en un secreto, bajo el mismo lecho, hasta llegar al goce satisfecho y sin saber por qué nos encontramos. ... | |
Lo empiezas a saber, tu amor va enseñando sus sales de baño, sus fiestas de guardar, sus cenas sin nadie; a veces, el esqueleto de tu ángel de la guarda baila en tus ojos, ciertas avecillas silvestres amanecen temblando en tus manos, ya el tufo de la crucifixión ... | |
Mi piel nunca será cercada frontera ni apacible galaxia ni éxodo de golondrinas... Será flama que asciende, desciende y asfixie tu piel en llamaradas. Nuestras danzantes lenguas rojas cuerpo abajo rodaránhasta sucumbir a voraces caricias. | |
Te siento en mí: cuando tu voz potente saludó retronando en lontananza, se renovó mi ser; alce la frente nunca abatida por el hado impío, y vibrante brotó del pecho mío un cántico de amor y alabanza. Te encadenó el Señor en estas playas cuando, Satán del mundo, temerario plagiando el ... | |
Porque no era válido salir a buscar el fuego del mar detuvimos los pasos frente a la tarde campana llamando golpeando a las puertas de la ciudad abierta que aguardaba nuestra llegada en su vaivén de niebla. El sol deshecho del día atravesaba las palabras del descubrimiento... | |
Se abre el telón del sueño y calla el día; o bien, recoge al menos su cauda de estrépito motor. El portento de la luz desaparece y aparece en la ventana un redil de opacidad preludiando teatro negro. El apagón es foro. El reposo la voz de la oscurana, ... | |
LA RESURRECCIÓN Vuelva la muerte a su fosa después que en la sombra inerte, luchando en lid silenciosa, rompió capullos de muerte invencible mariposa. LA ASCENSIÓN ¿Por qué, domador de azares, vuelves a tus patrios lares y a la paz donde te subes, siendo pescador de mares, ... | |
Oídos con el alma, pasos mentales más que sombras, sombras del pensamiento más que pasos, por el camino de ecos que la memoria inventa y borra: sin caminar caminan sobre este ahora, puente tendido entre una letra y otra. Como llovizna sobre brasas dentro de mí ... | |
Primero un aire tibio y lento que me ciña como la venda al brazo enfermo de un enfermo y que me invada luego como el silencio frío al cuerpo desvalido y muerto de algún muerto. Después un ruido sordo, azul y numeroso, preso en el caracol de mi oreja dormida y mi voz que se ahogue en ese mar ... | |
Antes de partir plazas y parques fueron una historia que no se pudo nombrar que sin decir las frases bajo un pórtico le nacieron noches tantos años para recordarnos tantos nombres para ser suicidas es entonces que despertamos con el presentimiento de saberse alguien con la ansiedad ... | |
