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25 poemas aleatorios

 

   Nacimiento de Venus

   Gabriel Zaid

primeros versos

Así surges del agua, blanquísima, y tus largos cabellos son del mar todavía, y los vientos te empujan, las olas te conducen, como el amanecer, por olas, serenísima. Así llegas helada como el amanecer. Así la dicha abriga como un manto.

 

   Letanía erótica para la paz

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Amado, ven, asómate al principio del mundo. Somos los mismos, mismos de hace cincuenta mil años. Somos aquellos, estos, los de allá, los de siempre y los que han de seguirnos y los que vendrán luego. Eras solo. Eras entonces solo. En el pecho llevabas un hueco. Las auroras eran amargas ...

 

   A dónde iremos

   Nezahualcóyotl

primeros versos

¿A dónde iremos? ¿A dónde iremos donde la muerte no exista? Más, ¿por ésto viviré llorando? Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre. Aún los príncipes a morir vinieron, los bultos funerarios se queman. Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para ...

 

   Surco rotura nuevo mi corteza...

   Salvador Novo

primeros versos

Surco rotura nuevo mi corteza dura de inviernos y de cicatrices; avanzan más profundas mis raíces a sorber a la tierra fortaleza. Despojada de flores y maleza, quemen mis hojas áridos tapices y crepiten —o tristes o felices— , lograda en la ceniza su pureza. Savia...

 

   Llagado de su mano

   Gilberto Owen

primeros versos

La ilusión serpentina del principio me tentaba a morderte fruto vano en mi tortura de aprendiz de magia. Luego, te fuiste por mis siete viajes con una voz distinta en cada puerto e idéntico quemarte en mi agonía. Lascivia temblorosa de las tardes de lluvia cuando tu cuerpo balbucía en Morse ...

 

   Viejo estribillo

   Amado Nervo

primeros versos

Quién es esa sirena de la voz tan doliente, de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna? —Es un rayo de luna que se baña en la fuente, es un rayo de luna... ¿Quién gritando mi nombre la morada recorre? ¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento...

 

   Quinta avenida

   José Juan Tablada

primeros versos

Mujeres que pasáis por la Quinta Avenida tan cerca de mis ojos, tan lejos de mi vida... ¿Soñáis desnudas que en el baño os cae áureo Jove pluvial, ¡como a Danae!... o por ser impregnadas de un tesoro, al asalto de un toro de oro tendéis las ancas como Pasifae? ¿Sobáis con perversiones ...

 

   La daga verdadera es microscópica...

   Román Luján

primeros versos

LA DAGA VERDADERA es microscópica, no tromba en filos ni sangre en estampida. Lo sabes, Alejandra; anticipas los nudos, me recorres. La luz puede albergarse en la rendija que un párpado extiende ante el objeto de su miedo. Detrás de mis cristales inauguro las venas mortecinas de tu árbol, ...

 

   Lectura crítica

   Maricruz Patiño

primeros versos

Leo: Toda la vida por un minuto de gloria Me pregunto: ¿Valdrá la vida un minuto de gloria? o ¿No será la vida, la gloria sin minutos? o bien ¿Será el minuto la vida o la gloria? quizá ¿La gloria sea tan sólo un minuto de la vida? De: Del mundo y otros cielos. 2004

 

   Amanecer

   Rosario Castellanos

primeros versos

¿Qué se hace a la hora de morir? ¿Se vuelve la cara a la pared? ¿Se agarra por los hombros al que está cerca y oye? ¿Se echa uno a correr, como el que tiene las ropas incendiadas, para alcanzar el fin? ¿Cuál es el rito de esta ceremonia? ¿Quién vela la agonía? ¿Quién estira la sábana? ...

 

   Vaivén

   Octavio Paz

primeros versos

1 Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia 2 Con orgullo de árbol plantado de pleno torbellino te desvistescon el gesto del agua saltando de la peña abandonas tus cuerpos con los pasos sonámbulos del viento te arrojas ...

 

   Área sonante

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Área sonante, ovario de la noche carnal; abrevadero insistente y monótono en la arena del oído terrestre. Y tocar, hacia dentro, el oleaje como aquel remotísimo, asilado en lo vacío de las conchas. Urna, seda contigua que despliega en hileras cayendo, una por una, golpes de espuma...

 

   Mi lengua se adormece

   Isabel Quiñones

primeros versos

Llueve en el cuarto en la playa de telas desoladas llueve sobre las sábanas blanquísimas sobre mi carne que puede ser tan dulce Más allá de la ventana puedo vertey me consumo aquí donde relampaguea relumbran los gatos empapados míralos encenderse irse en fuego ...

 

   Salmo

   Nelly Keoseyán

primeros versos

Nunca le pregunté al destino si me tocaba seguirte. Simplemente me fui. Me desnudé y te dije: bajemos. Metámonos más hondo en el infierno. Hagamos ahí dentro en lo obscuro el paraíso del placer. Abre la puerta negra HurgaEntra Desciende el misterioso abismo. Y tu pasión fue mía ...

 

   Estos caminos...

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Estos caminos han extraviado su mapa las venas de los hemisferios agotaron su cauce abiertos los montes sus entrañas sangran irrumpen los tumores de piedras entre el magma que aborta y se dirige a los espejos de ojos invisibles y volveré entre los humos del mapa que fue antes de mi extravío ...

 

   Piedra de sol (Fragmento XI)

   Octavio Paz - Homenaje

primeros versos

no pasa nada, callas, parpadeas (silencio: cruzó un ángel este instante grande como la vida de cien soles), ¿no pasa nada, sólo un parpadeo? -y el festín, el destierro, el primer crimen, la quijada del asno, el ruido opaco y la mirada incrédula del muerto al caer en el llano ceniciento, Agamenón ...

 

   Franklin Delano Roosevelt

   Efraín Huerta

primeros versos

Gentil, justo y resuelto Duerme bajo las rosas. Rosas de Hyde Park: las rosas de su sueño. Gentil, justo y resuelto, varón de noble vida. Rosas de Hyde Park sobre su tumba, en vuelo.

 

   Grecia

   Homero Aridjis

primeros versos

Otro viento rosa otra agua lava las mismas ruinas y el mismo polvo con otra arena se esculpe el cuerpo humano otros ojos pulen su mirar, su forma, dejan en el suelo una nariz un pie donde volaba un dios un perro orina un idiota ríe se abre una mano dos insectos copulan...

 

   La carne con olor a tierra...

   Homero Aridjis

primeros versos

La carne con olor a tierra conoce la plegaria contra los mensajeros de lo irreal sombras sobre lo vivo la despiertan para que no adore la bestia ni los espectros coronados por el odio cuando...

 

   Más que vaso -tambíen- más providente... (Muerte sin fin)

   José Gorostiza

primeros versos

¡Mas qué vaso también más providente! Tal vez esta oquedad que nos estrecha en islas de monólogos sin eco, aunque se llama Dios, no sea sino un vaso que nos amolda el alma perdidiza, pero que acaso el alma sólo advierte en una transparencia acumulada que tiñe la noción de Él, de azul. ...

 

   Ola

   Alí Chumacero

primeros versos

Hacia la arena tibia se desliza la flor de las espumas fugitivas, y en su cristal navega el aire herido, imperceptible, desplomado, oscuro como paloma que de pronto niega de su mármol idéntico el estío o el miedo que en silencios se apresura y sólo huella fuese de un viraje, ...

 

   La siesta de la rosa

   Manuel Ponce

primeros versos

Pobre de mí, que sé lo que es la rosa, éxtasis en los páramos del día: lo que es la llama, pero llama fría, lo que más huye cuanto más se acosa! Siempre que surjan vidas de la fosa y se repueble la melancolía de nuevos ángeles de poesía, la rosa es la culpable, por...

 

   Panoramas

   Francisco González Léon

primeros versos

Panoramas de la mañana que alcanzo desde mi ventana. Sillares y molduras de la iglesia que se detallan por lo tan cercana. Mañana ventosa que en el arbolado de la plazuela combina en los ramajes muecas y caras, risas y cabeceos, cual si fueran los de un corro de vecinos en chismorreos. ...

 

   Canción de las gemas

   José Juan Tablada

primeros versos

¡Yo adoro el diamante de luces reales! El que desbarata diáfanos cristales en el rizo rubio y en la trenza umbría; príncipe nimbado de auroras triunfales ¡augusto monarca de la pedrería! ¡Yo adoro el granate que trágicamente inflama en los senos su cáliz ardiente! Sangre milagrosa ...

 

   Celebración de la memoria (X)

   Jorge Ruiz Dueñas

primeros versos

La barca abandonada es mesa La costilla de ballena remo Navegamos sobre la ilusión Cruza un cormorán el cielo El bogavante ordena¡mar adentro! Entonces nos sorprenden inauditas sensaciones No soñamos