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25 poemas aleatorios

 

   Indecisión

   Carmen Alardín

primeros versos

TTu luz es la probable delincuencia de azucenas perdidas. Tu luz casi centella, casi noche, convertida...

 

   Criaturas para la recién casada (Malagua)

   Jorge Esquinca

primeros versos

Náufraga flor, exiliada víscera, Malagua a merced del oleaje, blando cristal que el mar expulsa como a un cáncer. En la espuma de su sueño revolcada, bajo el ciclo de azoro que los niños sostienen al contemplarla con un temblor sagrado. Tal un beso de muchacha núbil, ...

 

   Pensamiento

   Nezahualcóyotl

primeros versos

¿Es que en verdad se vive aquí en la tierra? ¡No para siempre aquí! Un momento en la tierra, si es de jade se hace astillas, si es de oro se destruye, si es plumaje de ketzalli se rasga, ¡No para siempre aquí! Un momento en la tierra.

 

   El fotógrafo y la modelo

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

El tiempo que fue siempre tu enemigo se detuvo en tu imagen. Ya eres esa chica de calendario, la princesa sin fábulas, el ángel que consigo colgar de cualquier nube. De oro y trigo la luz ensortijada en tu cabeza, la arena que se acaba en donde empieza la línea de tu sexo. ...

 

   Ni lo que digo

   Ricardo Yáñez

primeros versos

El amor es esa estrella filosa y el desamor quién sabe qué carajos pero yo no soy yo ni este aire mi aire Es un tambor el miedo y la paz un tejido frecuentado pero en mi corazón hay un cangrejo y alguien está torciendo mi pescuezo ¿Qué es el atole blanco? ¿Qué los cigarrillos faros? Pero a quién ...

 

   Ebriedad de Dios (I)

   Luis Armenta Malpica

primeros versos

Uno vuelve, siempre, a los viejos sitios donde amó la vida. César Icella Esa tristeza lenta del recuerdo se nos va desdoblando por la cara. Y en lugar de los ojos se humedecen dos profundas hogueras en donde alguna vez frotamos nuestras manos con las de un ser querido. ...

 

   La mano en libertad

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Escribir no es problema. Miren flotar la pluma por cualquier superficie. Pero escribir con ella -Montblanc, Parker o Pelikan-, sin mesa a mano, tinta suficiente o postura correcta, es imposible, y a veces pernicioso. Puedo escribir, señores, con los ojos cubiertos, ...

 

   Ojo

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Falto de voz usurpas el idioma y es tal la galanura de tu invento que para hablar te basta en el momento el fugaz giro que un segundo toma. Después de muerto, miras. Se te asoma toda la nulidad del pensamiento. Y por el pozo de tu abatimiento el paisaje del mundo se desploma. Pero...

 

   Ahora

   Jaime Torres Bodet

primeros versos

Ahora que las últimas cohortes incendiaron las últimas praderas, en esta soledad de mármol roto, de lámparas extintas y de palabras yertas; sobre un polvo que fue tribuna o plinto, corona de palacio o tímpano de iglesia; mientras el odio se organiza para un asedio más, en la tormenta, ...

 

   Rasgos (II. Pinar)

   Gilberto Owen

primeros versos

Apuntamos aquel cielo que se nos desplomaba, verdinegro. Los que pasaban a lo lejos eran sombras chinescas en la pantalla del crepúsculo nuestras sombras en otros mundos. El cielo verdadero estaba, afuera, preso, y se asomaba entre los troncos, viéndonos con su ojo de luna, huero. ...

 

   Segunda aproximación a la muerte de mi padre

   Jaime Labastida

primeros versos

(palabras para un poema) ¿Qué resta ahora de ti, padre dulcísimo? A veces pienso que la carne, que la llagada, la decisiva carne de tus hijos, cayéndose a pedazos en la carne severa de sus hijos, deshaciéndose en hilachos en la carne de los hijos de sus hijos. Pero hay también imágenes. ...

 

   Naturaleza muerta vegetal

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

Perfilo aromas de cantárida en el código de la extrañeza: letras muertas al filo de una sábana. Tu cuerpo calcinado de deseo martirio de la carnetatuaje de la restricción(pulir la imperfecciónen los instantes) Florezco en tu cuerpo desnudo donde el azul furtivo es el canto de las alas ...

 

   Prólogo mientras de acaba de entrar el público

   Gerardo Deniz

primeros versos

Como un alto vuelo blanco de garzas temprano se convierte en inferior cometa a ras de lomo sin grabar las vísceras que aflige la balanza, así los pensamientos de un día con su noche (a qué hora comenzará la carne a oír), flores de dos esmaltes, son religiones hondas donde dormita el riesgo ...

 

   Volver

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Volver a una patria lejana, volver a una patria olvidada, oscuramente deformada por el destierro en esta tierra. ¡Salir del aire que me encierra! y anclar otra vez en la nada. La noche es mi madre y mi hermana, la nada es mi patria lejana, la nada llena de silencio, la nada llena de vacío, ...

 

   Muerte de Rilke

   Eduardo Langagne

primeros versos

La rosa no viene a mi poema, viene la espina de la rosa. Pero no llega hasta el papel la espina, se clava en la palma de la mano de Rainer María Rilke. De ahí brota una gota de sangre y se...

 

   Anverso

   Homero Aridjis

primeros versos

No veo tu sonrisa entre mis labios apurar la prolongada espera en tu abandono de luciérnaga a la noche; sólo tengo asida entre mis brazos la inexpresable lucha de penetrar en el bosque sin fondo de tu sueño que empieza en la penumbra. Sólo el afán de arañar las escamas de la tierra ...

 

   Cuatro cantos de mi tierra

   Carlos Pellicer

primeros versos

I Tabasco en sangre madura y en mi su poder sangró. Agua y tierra el sol se jura; y en nubarrón de espesura la joven tierra surgió. Tus hidrógenos caminos a toda voz transité y en tu oxígeno silbé mis pulmones campesinos. A puños sembré mi vida de tu fuerza vendaval que azúcar cañaveral ...

 

   Tratado de la desesperación: los peces

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Siempre medita el agua del acuario Piensa en el pez salobre y en su vuelo reptantebreves alas de silencio El entrañado en penetrables líquidos pasadizos de azoque en donce hiende su sentencia de tigre su condena a claridad perpetua o ironía de manantiales muertos tras dormidas ...

 

   Existamos aquí

   Poesía náhuatl

primeros versos

¿Tienen raíz, son verdaderos los hombres? Nadie acabará de entender lo que es tu riqueza, lo que son tus flores, ¡Inventor de ti mismo! Sin terminar dejamos las cosas. Por esto lloro, me aflijo. Aquí entrelazo con flores, a la nobleza, a los amigos. ¡Alegraos! Nuestra casa común es la tierra. ...

 

   Primavera y muchacha

   Octavio Paz

primeros versos

En su tallo de calor se balancea La estación indecisa Abajo Un gran deseo de viaje remueve Las entrañas heladas del lago Cacerías de reflejos allá arriba La ribera ofrece guantes de musgo a tu blancura La luz bebe luz en tu boca Tu cuerpo se abre como una mirada Como una flor al sol ...

 

   los que se compadecen...

   Rogelio Guedea

primeros versos

los que se compadecen. los que miran mi corazón henchido. solo. esos que tienen hijos y sombras inofensivas. esos que preguntan por mis ojos tristes. por mi alma sin ti. los que tocan a mi puerta. los que riegan un poco mi alegría. aquellos que no saben mi nombre. aquellos que edifican ...

 

   El oro más pulido

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Cada vez que le descubro a mi mujer un gran poeta y la convenzo con mi entusiasmo y mi memoria y mi alegría y ella lo lee y lo nombra y lo disfruta arde mi corazón con unos celos miserables ¿Por qué se me adelanta ese canalla?...

 

   Nos volvemos a ver...

   Salvador Novo

primeros versos

Nos volvemos a ver. Año tras año soñé con encontrarte en mi camino. ¡Sol de mis ojos, luz de mi destino! ¿No quisieras, mi bien, tomar un baño? Nos encontramos uno al otro extraño: Gordo tú, flaco yo ¡mundo mezquino! y me complace ver ¡oh, desatino! que hay cosas que no cambian ...

 

   Ahora puedo hacer llover...

   Jaime Sabines

primeros versos

Ahora puedo hacer llover, enderezar las ramas torcidas, levantar a los muertos. Hágase la luz, digo, y toda la ciudad se ilumina. ¡Qué fácil es ser Dios!...

 

   El innombrable

   Thelma Nava

primeros versos

La sombra fue siempre la sombra el halo que tu imagen me dejaba. Desterrado de mi paraíso libre por fin de tí de tus congéneres emerge finalmente tu verdadero rostro. ¡Cuánto afecto, mi Dios, desperdiciado! De: Los pasos circulares