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25 poemas aleatorios

 

   Por el silencio sigues...

   Homero Aridjis

primeros versos

Por el silencio sigues embriagada y sonámbula Detrás de los espejos se desnuda tu nombre Difusa entre las lámparas es mortal tu pupila Naciendo con el día llevas un luto largo de vasijas y cuerpos Tu revelación no cesa nunca en la noche sin huellas Al fondo de tu voz que niega hay otra voz ...

 

   Epifania

   Salvador Novo

primeros versos

Un domingo Epifania no volvió más a la casa. Yo sorprendí conversaciones en que contaban que un hombre se la había robado y luego, interrogando a las criadas, averigüé que se la había llevado a un cuarto. No supe nunca dónde estaba ese cuarto pero lo imaginé, frío, sin muebles, ...

 

   Piedra de sol

   Octavio Paz

primeros versos

un sauce de cristal, un chopo de agua, un alto surtidor que el viento arquea, un árbol bien plantado mas danzante, un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre:un caminar tranquilo de estrella o primavera sin premura, agua que con los párpados cerrados ...

 

   El ruiseñor

   José Juan Tablada

primeros versos

Bajo el celeste pavor delira por la única estrella el cántico del ruiseñor.

 

   A un arroyo

   Manuel Acuña

primeros versos

Cuando todo era flores tu camino, cuando todo era pájaros tu ambiente, cediendo de tu curso a la pendiente todo era en tí fugaz y repentino. Vino el invierno con sus nieblas vino el hielo que hoy estanca tu corriente, y en situación tan triste y diferente ni aún un pálido sol te da el destino. ...

 

   La visita

   Luis G. Urbina

primeros versos

Ha de venir. Vendrá. ¿Cuándo?... No sé. Muy pronto. Escucho ya su voz remota y sus pisadas oigo. Abre la puerta, alma; que no te tenga que llamar. Y que esté dispuesto todo: apagado el fogón, limpia la casa, y el blanco cirio de la fe, en el fondo. Ha de venir. Vendrá. Calladamente me tomará ...

 

   Poema

   Ricardo Yáñez

primeros versos

Tenemos que rodear este tiempo de pájaros, dijo la prima Eva, que sabía de la inutilidad de todo esfuerzo, por lo cual -ella agónica- me sorprendió. ¿Te acuerdas que reía?, musitó como en fiebre y fue cuando el relámpago partió en dos su árbol. Partía ella hacia el fondo de sí, hacia la sangre ...

 

   Más que vaso -tambíen- más providente... (Muerte sin fin)

   José Gorostiza

primeros versos

¡Mas qué vaso también más providente! Tal vez esta oquedad que nos estrecha en islas de monólogos sin eco, aunque se llama Dios, no sea sino un vaso que nos amolda el alma perdidiza, pero que acaso el alma sólo advierte en una transparencia acumulada que tiñe la noción de Él, de azul. ...

 

   Bandera

   Tomás Segovia

primeros versos

Mi tienda siempre fuera de los muros. Mi lengua aprendida siempre en otro sitio. Mi bandera perpetuamente blanca. Mi nostalgia vasta y caprichosa. Mi amor ingenuo y mi fidelidad irónica. Mis manos graves y en ellas un incesante rumor de pen- samientos. Mi porvenir sin nombre. ...

 

   Epílogo

   José Juan Tablada

primeros versos

¿A qué obstinarse en proseguirla en vano...? Ya terminó la Feria de la Vida, A la paz y el estudio me convida Una luz al crepúsculo encendida En el viejo Convento franciscano... ¡La plaza está desierta Y es triste la partida Sobre el crujir de la hojarasca yerta Al terminar la Feria ...

 

   Aeropuertos

   Edel Juárez

primeros versos

De pie, frente al área de llegadas, he descubierto que el amor concentrado por la espera vuelve a los humanos seres blandos que, de un momento a otro, desaparecerían por las coladeras; actitud tan solo pospuesta por el infinito placer que supone el encuentro con la persona amada. ...

 

   Bienvenido sea (III)

   Alfredo R. Placencia

primeros versos

Verán los siglos un drama... un sangriento panorama que a Dios mismo asombrará. En la cima del Calvario la hostia blanca de un lirio de sangre se manchará... Sobre un monte funerario se consumará un martirio, y una virgen llorará... ¡Oh, cuan triste panorama!... ... ...

 

   Cartas desde Bonampak

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Para Balam, mi hijo I Llueve. Llueve desde hace días. Hoy desperté con una sensación de tibia soledad. Desde mi hamaca escucho el chasquido parejo de la lluvia. Días atrás los chicleros mataron un gran tigre: me dolió, pero me gustaría llevarme la piel para que en ella duermas...

 

   Tú, yo mismo

   Salvador Novo

primeros versos

Tú, yo mismo, seco como un viento derrotado que no pudo sino muy brevemente sostener en sus brazos una hoja que arrancó de los árboles ¿cómo será posible que nada te conmueva que no haya lluvia que te estruje ni sol que rinda tu fatiga? Ser una transparencia sin objeto ...

 

   Partida

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

En mis muertes diarias está mi padre me observa con esa incertidumbre que obliga a decidir Mi padre nunca tuvo un cristo en su alcoba ni un caballo para su fuga Hubo de partir muy lento y en segunda clase Sé que hubiera preferido un mate del pastor -en el tablero en desorden aquellos días ...

 

   Si sobrevives...

   Jaime Sabines

primeros versos

Si sobrevives, si persistes, canta, sueña, emborráchate. Es el tiempo del frío: ama, apresúrate. El viento de las horas barre las calles, los caminos. Los árboles...

 

   El poema del lago

   Luis G. Urbina

primeros versos

Qué dice tu nervioso gesto de selva oscura árbol vetusto y seco sin una verde rama? Con cicatriz de hachazos y quemazón de llama, como un espectro tiendes tu sombra en la llanura. ¿Qué dice, viejo inmóvil, tu fiera crispatura? ¡Tremendo y misterioso debe ser...

 

   Espuma melancólica

   Oscar Wong

primeros versos

La mujer que espera bajo la lluvia, la que siembra pensamientos en la hoguera, gime, se estremece. Sus pechos, violentas rosas, braman. Sus muslos se abren con denso escalofrío. Su voz, espuma melancólica, entrega vaticinios como una Luna Nueva que galopa. La noche, complacida, ...

 

   Tepeyólotl: Corazón del monte

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Todavía llegaba el gato grande a hacer perjuicio a veces Todavía se oían los rumores Se oía que un relámpago entró y no dejó más señas que unas manchas de sangre Todavía se ponía de puntas el vello de la espalda ante la huella hundida —bien marcada en el lodo...

 

   Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses...

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses; que se pierda tanto increíble amor. Que nada quede, amigos, de esos mares de amor, de estas verduras pobres de las eras que las vacas devoran lamiendo el otro lado del césped, lanzando a nuestros pastos las manadas de hidras y langostas ...

 

   Segunda aproximación a la muerte de mi padre

   Jaime Labastida

primeros versos

(palabras para un poema) ¿Qué resta ahora de ti, padre dulcísimo? A veces pienso que la carne, que la llagada, la decisiva carne de tus hijos, cayéndose a pedazos en la carne severa de sus hijos, deshaciéndose en hilachos en la carne de los hijos de sus hijos. Pero hay también imágenes. ...

 

   Tlatelolco: 2 de octubre de 1968

   Oscar Oliva

primeros versos

El comandante responsable soy yo. No se decretará el estado de sitio: México es un país donde la libertad impera y seguirá imperando. Conferencia de prensa del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, a unas horas de producirse la matanza en la Plaza...

 

   El retorno maléfico

   Ramón López Velarde

primeros versos

Mejor será no regresar al pueblo, al edén subvertido que se calla en la mutilación de la metralla. Hasta los fresnos mancos, los dignatarios de cúpula oronda, han de rodar las quejas de la torre acribillada en los vientos de fronda. Y la fusilería grabó en la cal de todas las paredes ...

 

   La máscara desnuda

   Aurora Reyes

primeros versos

(Danza mexicana en cinco tiempos) TIEMPO PRIMERO Apareces de golpe dentro de mí, dorada por un oro manchado de musgo verdinegro. Ola petrificada del agua de la vida creciendo y apretando la sal del esqueleto. En lo más entrañable de mi ser ejecutas las invisibles líneas ...

 

   Entre mis manos...

   Alí Chumacero

primeros versos

Entre mis manos vives en confusión de nacimiento y corazón herido, como desvanecerse o contemplar un alto simulacro de ruinas; sobre mis dedos mueres, materia pensativa que se abate bajo el murmullo de mi tacto, y eres tristeza en mí, suave como la forma de la nieve, ...