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25 poemas aleatorios

 

   Conticinio

   Jorge Ortega

primeros versos

Los perros son esfinges de cemento opaco, figuras congeladas por el silencio raso. Todo calla en el barrio milagrosamente como un hechizo exprés decreto del azar. Porque como nunca la quietud es tan oblonga a punto de abarcar cosas y seres vivos: entes presurizados ...

 

   Hierba

   Carmen Boullosa

primeros versos

Allá va la hierba que creció sin tocar tierra. Va la que no conoció el lodo ni el seco craquelar sin lluvia. Pasa en flor, sobre la ráfaga. Pasa silbante. Blandida o aventada como arma o herramienta. No sabe pesar porque nunca ha pesado. Al volar no duerme ni descansa. Hierba sin...

 

   Qué fácil sería para esta mosca...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Qué fácil sería para esta mosca, con cinco centímetros de vuelo razonable, hallar la salida. Pude percibirla hace tiempo, cuando me distrajo el zumbido de su vuelo torpe. Desde aquel momento la miro, y no hace otra cosa que achatarse los ojos, con todo su peso, ...

 

   Nocturno de los ángeles

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Se diría que las calles fluyen dulcemente en la noche. Las luces no son tan vivas que logren desvelar el secreto, el secreto que los hombres que van y vienen conocen, porque todos están en el secreto y nada se ganaría con partirlo en mil pedazos si, por el contrario, es tan dulce ...

 

   El júbilo se enciende

   Jaime Labastida

primeros versos

La memoria es una piel que tu recuerdo llaga, una herida de torpe geometría, es una carne, un nervio vivos. Lacera memoria donde el fuego es la violenta agua apaciguada. Miro así tu jadeo, en ese mar, en esas olas me hundo. Que hermosa sed que nunca más se sacia, que agua: ...

 

   Mar de fondo (X)

   Francisco Hernández

primeros versos

Paura no tiene cono: tiene un molusco arroz entre las piernas, un coral palpitante, un fruto que perfuma mis vísceras y el aliento de los tiburones. Cuentan que fue muy bella en su primera infancia. Dicen que su pelo servía de faro en noches de tormenta y que su lengua salvó ...

 

   Canto de primavera

   Nezahualcóyotl

primeros versos

En la casa de las pinturas comienza a cantar, ensaya el canto, derrama flores, alegra el canto. Resuena el canto, los cascabeles se hacen oír, a ellos responden nuestras sonajas floridas. Derrama flores, alegra el canto. Sobre las flores canta el hermoso faisán, ...

 

   Crepúsculos de la ciudad (VI)

   Octavio Paz

primeros versos

Las horas, su intangible pesadumbre, su peso que no pesa, su vacío, abigarrado horror, la sed que expío frente al espejo y su glacial vislumbre, mi ser, que multiplica en muchedumbre y luego niega en un reflejo impío, todo, se arrastra, inexorable río, hacia la nada, sola certidumbre. ...

 

   De Lidia

   Enrique Fernández Granados

primeros versos

Gimes, y en vano a la cerrada puerta llamas de Cloe, que al divino ruego de amor nunca ha cedido. Duerme, y no la despierta ni el más vehemente ruego, ni el más hondo gemido. Vete: cual Cloe fría está la noche; y en la niebla bruna, ya su disco de plata tiende a ocultar la luna. ...

 

   La Victoria de Samotracia

   Rosario Castellanos

primeros versos

Avanza como avanzan los felices: ingrávida, ligera, no tanto por las alas cuanto porque es acéfala. Una cabeza es siempre algo que tiene un peso: la estructura del cráneo que es ósea y el propósito siempre de mantenerla erguida, alerta. Y lo que adentro guarda. ...

 

   Si acaso...

   Julio César Aguilar

primeros versos

Yo nada pido, nada estoy diciendo, no, es nada lo que quiero al decir lo que digo; mínimamente es nada esto que estoy diciendo. Si acaso, la conciencia de no saberme muerto, de pretender subir por rumbo misterioso a ese gran misterio de la palabra dicha. Yo nada pido, ...

 

   Canto (IV)

   Mario Bojórquez

primeros versos

Regresarás del llanto en la postrera cumbre Tu oído sensitivo desliará el soplo de flautas Que te anuncian con cara deslavada Por el fútil contacto de fluidos Tu mano trémula se aferrará al báculo torpe Como las hierbas huérfanas al borde del abismo ...

 

   Distancia

   Sonia Silva Rosas

primeros versos

La distancia es cementerio de ausencias, nopal cosido al pecho cuerpo tendido en la autopista. Es humo que lanzan los olvidados a la noche, himno a la soledad, refugio de los trastornados. Es el bajel que abordan los suicidas. La distancia arroja sus migajas a los abandonados, ...

 

   En aras de galeón y escafandra...

   Julio Arturo Vargas

primeros versos

En aras de galeón y escafandra en negros muertos por el gusto vimos mares que se hundían azoros del ataque que en la mujer se vierten la caricia bocas indescifrables para decir a esta tierra por un nombre que contara infiernos verdes noches de reliquias muslos jugositos ...

 

   Monólogo de la extranjera

   Rosario Castellanos

primeros versos

Vine de lejos. Olvidé mi patria. Ya no entiendo el idioma que allá usan de moneda o herramienta. Alcancé la mudez mineral de la estatua. Pues la pereza y el desprecio y algo que no sé discernir me han defendido de este lenguaje, de este terciopelo pesado, recamado de joyas, ...

 

   Contrapunto de la fe (fragmento)

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

Vida, en tus manos encomiendo las generaciones todavía plegadas a mi carne, el futuro, ensombrecido por la tardanza del colibrí, las llamaradas de nieve en el diamante y la coraza de súplicas que protege a la ruina contra el definitivo polvo. En tus manos encomiendo al que es...

 

   En México, donde tu fuego tampoco podrá extinguirse

   Thelma Nava

primeros versos

Será porque hoy tu fotografía junto a mí es una lámpara de fuego y ha venido un poeta de España que persigue tus pasos por la calle de Nápoles de la ciudad de México. Será porque duermes entre peces de tierra y no hay una paloma sobre tu pecho y tu espalda se ha quedado en silencio. ...

 

   La piel de humo

   Angélica de Icaza

primeros versos

Con esta ortografía de palabras insomnes desde la piel te escribo en el desorden Desde la boca que inventó tu boca lanzo señales de humo para alcanzar tu oído que dormita el lenguaje nocturno de la almohada Te estoy hablando desde la piel del humo el humo que me estalla ...

 

   En azul

   Carmen Alardín

primeros versos

No puedes ser tan inocente para enredar tus manos en la enmarañada cabellera del tiempo. Para tratar de besar los labios volcánicos del tiempo, sin saber que él se ha muerto desde hace muchas...

 

   Siestas dogmáticas

   Francisco González Léon

primeros versos

Apagado y rescoldo aroma del profuso jazmín del corredor; siesta cálida en que es pálida la emanación de la flor. Llave del agua que tintinea su gota pertinaz; grifo de cobre, donde a beber la gota de agua disfrazada de monjita se aproxima la torcaz. Siestas dogmáticas de canónigo en el coro; ...

 

   En el desnudo mar

   Lina Zerón

primeros versos

Duermo en la ondulación de tu cuerpo. Besándote despierto y besándote duermo. Sueño con el mar desnudo de tu piel. Desnuda duermo para tenerte en mí desnudo. Te visto con el calor de mis labiosy mi tibia boca te desviste. Mis ojos brillan como el viento que sostiene a los pájaros ...

 

   Prólogo y oración a la palabra

   Aurora Reyes

primeros versos

Vengo desde tus labios a mi presencia pura. Inescrutable viaje subterráneo al abismo del rostro sin edades. Recóndito universo palpitante y cerrado, perdido en el secreto de la tierra desnuda, constelado de símbolos nocturnos, de tactos germinales. Retorno a mi figura, ...

 

   Ultima necat

   Manuel Gutiérrez Nájera

primeros versos

¡Huyen los años como raudas naves! ¡Rápidos huyen! Infecunda Parca pálida espera. La salobre Estygia calla dormida. ¡Voladores años! ¡Dado me fuera detener convulso, horas fugaces, vuestra blanca veste! Pasan las dichas y temblando llegan mudos inviernos... ...

 

   El brindis del bohemio

   Guillermo Aguirre y Fierro

primeros versos

En torno de una mesa de cantina una noche de invierno, regocijadamente departían seis alegres bohemios. Los ecos de sus risas escapaban y de aquel barrio quieto, iban a interrumpir el imponente y profundo silencio. El humo de olorosos cigarrillos en espirales se elevaba al ...

 

   Pobre flor

   Manuel Acuña

primeros versos

-¿Por que te miro así tan abatida, pobre flor? ¿En donde están las galas de tu vida y el color? Díme, ¿por que tan triste te consumes, dulce bien? ¿Quién?, ¡el delirio devorante y loco de un amor, que me fue consumiendo poco a poco de dolor! Porque amando con toda la ternura de la fe a mi no quiso ...