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25 poemas aleatorios

 

   Los grillos (defensa e ilustración de la poesía)

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Recojo una alusión de los grillos: su rumor es inútil, no les sirve de nada entrechocar sus élitros. Pero sin la señal indescifrable que se trasmiten de uno a otro. la noche...

 

   Raíz

   Jeannette Lozano

primeros versos

El viento desmoronaba el barro, vértigo, dolor era ese viento en su descenso: el encuentro con la primera voz: la muerte. El muro de raíz sedienta rasga cielos de aquella hora. De nuevo brotarán salmos palabras destejiendo sobre el espejo. * Apenas el agua circundó la tierra ...

 

   Esta desmemoria mía

   Jaime García Terrés

primeros versos

Yo no tengo memoria para las cosas que pergeño. Las olvido con una torpe facilidad. Y se despeña mi prosa por abismos fascinantes, y los versos esfuman su tozudez como si nada. A veces ni siquiera recuerdo los favores de la bastarda musa pasajera, ni los ayes nerviosos del...

 

   Me preocupa el televisor...

   Jaime Sabines

primeros versos

Me preocupa el televisor. Da imágenes distorsionadas últimamente. Las caras se alargan de manera ridícula, o se acortan, tiemblan indistintamente, hasta volverse un juego monstruoso de rostros inventados, rayas, luces y sombras como en una pesadilla...

 

   De la noche

   Jaime Sabines

primeros versos

En la amorosa noche me aflijo. Le piedo su secreto, mi secreto, la interrogo en mi sangre largamente. Ella no responde y hace como mi madre, que me cierra los ojos sin oírme...

 

   Epitafio sobre ninguna piedra...

   Octavio Paz

primeros versos

Epitafio sobre ninguna piedra: Mixcoac fue mi pueblo: tres sílabas nocturnas, un antifaz de sombra sobre un rostro solar. Vino Nuestra Señora, la...

 

   Tlatelolco: 2 de octubre de 1968

   Oscar Oliva

primeros versos

El comandante responsable soy yo. No se decretará el estado de sitio: México es un país donde la libertad impera y seguirá imperando. Conferencia de prensa del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, a unas horas de producirse la matanza en la Plaza...

 

   Despedida

   Alejandro Aura

primeros versos

Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta, pedir los abrigos y marcharnos, aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo y en las que cada uno pusimos nuestra identidad; se quedarán los demás, que cada vez son otros y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue, también...

 

   Te quiero porque tienes...

   Jaime Sabines

primeros versos

Te quiero porque tienes las partes de la mujer en el lugar preciso y estás completa. No te falta ni un pétalo, ni un olor, ni una sombra. Colocada en tu alma, dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo, leche de luna en las oscuras hojas. Quizás me ves, tal vez...

 

   Amiga, mira al dios...

   Tomás Segovia

primeros versos

Amiga, mira al dios inanimado sin nosotros. Eras tú, era yo quien revestidos de su forma la movíamos, el dios no tiene rostro. Iremos de la mano ante su faz de sombra y estaremos allí hablándole a una máscara. Sabremos que de nosotros dos nacía su violento...

 

   La mesa

   Fabio Morábito

primeros versos

A veces la madera de mi mesa tiene un crujido oscuro, un desgarrón difuso de tormenta. Una periódica migraña la tortura. Sus fibras ceden, se descruzan, buscan un acomodo más humano. Es la madera que recuerda...

 

   Tratado de la desesperación: los peces

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Siempre medita el agua del acuario Piensa en el pez salobre y en su vuelo reptantebreves alas de silencio El entrañado en penetrables líquidos pasadizos de azoque en donce hiende su sentencia de tigre su condena a claridad perpetua o ironía de manantiales muertos tras dormidas ...

 

   Ángeles de proa

   María Baranda

primeros versos

I Hemos llegado y no es del mar donde somos, aquí hace tiempo estaba nuestra casa, en el Oriente de los vientos; las mujeres veían pasar las nubes lentas, había plantas muy distintas arraigadas al sol que tanto se recuerda, y era la voz de helechos y largos chayotillos lo que a diario nos llamaba, ...

 

   Saudade

   Manuel Maples Arce

primeros versos

Estoy solo en el último tramo de la ausencia y el dolor hace horizonte en mi demencia. Allá lejos, el panorama maldito. ¡Yo abandoné la Confederación sonora de su carne! Sore todo su voz, hecha pedazos entre los tubos de la música! En el jardín interdicto -azoro unánime- ...

 

   Gota a gota...

   Salvador Novo

primeros versos

Gota a gota acendró —hiel y ambrosía— su vino el Tiempo. Trémula sorpresa depara al labio férvido que besa —crátera de oro— milagroso día. Espumas elevó con alegría embriagador minuto de belleza. Apuramos, extinta su pavesa, la desazón de la melancolía. Áurea...

 

   Sin sobre

   Juan de Dios Peza

primeros versos

Abro tu carta y reconozco ufano Tu letra fácil, tu dicción hermosa; Tú la trazaste con tu propia mano Pues el papel trasciende a tuberosa. Al escribirla estabas intranquila Y ya estoy sospechando tus desvelos Los médicos me han dicho, que vacila El pulso con la fiebre de los celos. Veo tus líneas ...

 

   Diálogo del sabio y su discípulo

   Rosario Castellanos

primeros versos

Cuando decimos yo nos atamos al cuello una vocal redonda, una cuerda de ahorcar; nos taladramos la nariz con un aro como el que rige al buey; nos ceñimos grillete de prisionero. Círculo de exclusión, rómpelo, sáltalo. Tus ojos son poliédricos como los de la avispa. Cuando lo miras ...

 

   Muerte hilandera

   Carmen Alardín

primeros versos

Cuando los huracanes son exclusivamente tuyos, cuando tienen tu sello y las tormentas se unen únicamente a ti, cuando los huracanes muerden las carreteras y hacen flotar la intimidad sin prejuicio alguno ni resto de virtud. Entonces, yo voy creciendo a fuerza de invocarte, voy devanando...

 

   Para quien pretenda conocer a un poeta

   Thelma Nava

primeros versos

Es difícil conocer el corazón de un poeta. A primera vista resulta fácil doblegarlo por la vanidad, ensalzarle y hasta aprenderse de memoria unas cuantas líneas suyas. Caminar a su lado y sostener el mar con la mirada, hablar de ciudades irreales, adivinar su amor y sus costumbres, su vida...

 

   Es la sombra del agua...

   Jaime Sabines

primeros versos

Es la sombra del agua y el eco de un suspiro, rastro de una mirada, memoria de una ausencia, desnudo de mujer detrás de un vidrio. Está encerrada, muerta dedo del corazón, ella es tu anillo-, distante del misterio, fácil como un niño...

 

   Perséfone (Fragmento)

   Homero Aridjis

primeros versos

Las piezas de ajedrez están sobre el tablero, esperando no sé qué próximo y exacto movimiento, fijas y creadas para impersonales ceremonias, suspendidas en la vigésima jugada ante el inminente derrumbe de las blancas, cuando el rey de albura ya no puede elegir y las negras deciden ...

 

   Himno de los bosques

   Manuel José Othón

primeros versos

I En este sosegado apartamiento lejos de cortesanas ambiciones, libre curso dejando al pensamiento, quiero escuchar suspiros y canciones. ¡El himno de los bosques! Lo acompaña con su apacible susurrar el viento, el coro de las aves con su acento, con su rumor eterno la montaña. El torrente caudal ...

 

   Manual de herejía

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

Muere el 28 de agosto de 430 estando la ciudad sitiada desde junio por los vándalos de Genserico Aurelius Agustinus de Hipona Señor de los excesos y lengua de arena Tantas lágrimas guardaba Agustín para dios Tantas voces dejó escuchar quien confiesa a fin de cuentas que ha sufrido, ...

 

   Ya verás

   Manuel Acuña

primeros versos

DOLORA (IMITACIÓN) Goza, goza, niña pura, Mientras en la infancia estás; Goza, goza esa ventura Que dura lo que una rosa. -Qué, ¿tan poco es lo que dura? -Ya verás niña graciosa, ya verás. Hoy es un vergel risueño La senda por donde vas; Pero mañana, mi dueño, Verás abrojos en ella. ...

 

   Poema

   Homero Aridjis

primeros versos

Pensabas que el amor era bueno y que volabas en dos cuerpos que eran el tuyo y no eran el tuyo al mismo tiempo que la tierra era aérea llena de camas y de puertas llena de llaves y de ceros y que la ciudad con sus charcos y sus perros eran un cielo sin fin para tu vuelo pensabas que tu cuerpo ...