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25 poemas aleatorios | |
Querida Ninón Sevilla: quiero decirte que después de todo no ha sido tan difícil vivir como me parecía en aquellas tardes de domingo en el cine Lux; claro que mi abuela no me enseñó a quererte sino todo lo contrario pero mi educación fue tan tonta que mejor sigo puesto en tus trajes... | |
En la campana del puerto ¡ Tocan, hijos la oración.....! ¡ De rodillas..., y roguemos a la madre del Señor por nuestro padre infelice, que ha tanto tiempo partío, y quizás esté luchando de la mar con el furor. Tal vez, a una tabla asido, ¡ no lo permita el buen Dios! náufrago, triste ... | |
Para qué hablar del guayacán que guarda la fatiga o del tambor de cedro donde el hachero toca A qué nombrar la espuma en la boca del río Lacanjá Espejo de las hojas Cuna de los lagartos Fuente de macabiles con ojos asombrados Quizá si transformara en orquídea esta lengua... | |
MOSCAS ABIGARRADAS AL féretro carnal, a la sien fresca. Pasa el anciano buitre sin mirada ni ulterior consuelo. El cielo es un tasajo que las hienas desgarran. Silencio. Aquí tienes la sangre, la entumecida flor; acércate, sin horror besa el núcleo de tus invocaciones. . ... | |
Cada libro que escribo me envejece, me vuelve un descreído. Escribo en contra de mis pensamientos y en contra del ruido de mis hábitos. Con cada libro pago un viaje que no hice. En cada página que acabo cumplo con un acuerdo, me digo adiós desde lo más recóndito, pero sin alcanzar... | |
Cierro los ojos. Me arrastra el sopor hacia los territorios de la fiebre y, mecánicamente, limpio mis dedos pegajosos de semen en la trama del mosquitero. Oigo a lo lejos el mundo de mi madre, su andar entre las brasas, su diálogo con el rencor que le acompaña: hablan de mi padre, ... | |
Uno pierde los días, la fuerza y el amor a la patria, el cálido amor a la mujer cálidamente amada, la voluntad de vivir, el sueño y el derecho a la ternura; uno va por ahí, antorcha, paz, luminoso deseo, deseos ocultos, lleno de locura y descubrimientos, ... | |
Porque la palabra tiene la capacidad del recuerdo porque he buscado justificaciones al silencio cuando tenía la pupila del corazón insomne. Porque los transeúntes tenían tu misma mirada triste, Hago de este oficio, Incitación al verso en noche de febrero incomprensible, ... | |
Tenemos que rodear este tiempo de pájaros, dijo la prima Eva, que sabía de la inutilidad de todo esfuerzo, por lo cual -ella agónica- me sorprendió. ¿Te acuerdas que reía?, musitó como en fiebre y fue cuando el relámpago partió en dos su árbol. Partía ella hacia el fondo de sí, hacia la sangre ... | |
No existe el tiempo, no la distancia, no la muerte; existe la vibración, el movimiento, el incesante cambio: ser, dejar de ser para volver a ser. Un segundo trae ya la carga de su muerte y el embrión de su vida. La yerba que pisamos, aquel sofá de mimbre, tu explicación... | |
No quiero paz, no hay paz, quiero mi soledad. Quiero mi corazón desnudo para tirarlo a la calle, quiero quedarme sordomudo. Que nadie me visite, que yo no mire a nadie, y que si hay alguien, como yo, con asco, que se lo trague. Quiero mi soledad, no quiero paz... | |
A fuerza de mudarme he aprendido a no pegar los muebles a los muros, a no clavar muy hondo, a atornillar sólo lo justo. He aprendido a respetar las huellas de los viejos inquilinos: un clavo, una moldura, una pequeña ménsula, que dejó en su lugar aunque me estorben. Algunas manchas ... | |
La hora se vacía. Me cansa el libro y lo cierro. Miro, sin mirar, por la ventana. Me espían mis pensamientos. Pienso que no pienso. Alguien, al otro lado, abre una puerta. Tal vez, tras esa puerta, no hay otro lado. Pasos en el pasillo. Pasos... | |
De la infinita soledad de la noche dos ángeles nocturnos llegaron a tomar un café. Bajaron iguales de la mano del aire fresco traspasado de estrellas. De la ciudad vinieron silenciosos como dos sombras distintas. Uno tenía un nombre que parecía el sonido duro de una región... | |
No haremos obra perdurable. No tenemos de la mosca la voluntad tenaz. Mientras haya vigor pasaremos revista a cuanta niña vista y calce regular Como Nerón, emperador y mártir de moralistas cursis, coronados de rosas o cualquier otra flor de estación, miraremos las cosas ... | |
Definitivamente no, señora mía usted no es la mujer que conviene a su marido. Carece de imaginación utiliza el gastado lenguaje de las mujeres de nuestros abuelos. Alterna las visitas a los supermercados con las telenovelas y espera con la crema puesta la cuota semanaria del amor. ... | |
Tú has escondido la luz en alguna parte y me niegas el retorno, sé que esta oscuridad no es cierta porque antes de mis manos volaban las luciérnagas, y yo te buscaba y tú eras tú y éramos unos ojos en un mismo lecho y nadie de nosotros pensaba en el eclipse, pero nos hicimos fríos ... | |
¿Hay palabras verdaderas en la tierra? ¿Acaso hablamos algo verdadero aquí, dador de la vida? Sólo soñamos, sólo nos levantamos del sueño. Sólo es como un sueño... Nadie habla aquí de verdad...¿Acaso son verdaderos los hombres? Si no, ya no es verdadero nuestro canto. ¿Qué está por ventura ... | |
Si sólo fuera amor una palabra una nocturna frase dicha de momento nada más. Y que en aéreo misterioso viaje nos dijera aquí estoy. Y así sencillamente desapareciera dejando intacto al corazón. El pulso acompasado. Si le fuera bastante una voz o una mirada... | |
CRECE EL VIENTO entre las aspas del insomnio, explaya sus tentáculos sin lumbre en la memoria; cuándo han dejado anochecer los versos, que ha tiempo no rozan esta puerta. De algo ha de vivirse, así sea la incomprensión de los vocablos, su estirpe malhadada en unas cuantas líneas ... | |
Amanece, en las macetas de la ventana arden los geranios. Un vaho lechoso entra en el viento. Corre el día hacia las dunas de la oscuridad. Después de avanzada la noche me desprendo abajo quedan mi piel, mis huesos. Me echo de picada a las profundidades, atravieso... | |
Ven, aún es tiempo de habitar el paraíso, me dije cuando en el alma crecía tal deseo como un rumor de aves: eran pájaros que no cantaban, batir de alas en desventura. Me acerqué a la luz de la conciencia, no vi nada. Fui entonces a las cavernas interiores ... | |
Mi tiempo, padre: Himnos de guerra y tableteo de metralletas. Lo estoy viviendo apenas pero lo estoy viviendo. Soy el aire del arquero y su brazo. Te veo escribiendo tus poemas, como éste, padre, como éste. ¿Para qué, para quiénes? ¿Para quiénes abres tu cartapacio, tu horrenda máquina ... | |
Los pájaros que en sus nidos mueren, ¿a dónde se van? ¿Y en qué lugar escondidos están, muertos o dormidos, los besos que no se dan? Nacen, y al punto traviesos hallar la salida quieren; ¡pero como nacen presos, se enferman pronto mis besos y, apenas nacen, se mueren! En vano con raudo ... | |
Algunos lo ignoran. Creían que la tierra era aún habitable. No miraron la grieta que es sismo abrió; no estaban cuando el cáncer aparecía en el rostro espantado de un hombre. Rieron en el instante en que una manzana, en vez de caer, voló y el universo fue declarado loco. ... | |
