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25 poemas aleatorios

 

   No lo salves...

   Jaime Sabines

primeros versos

No lo salves de la tristeza, soledad, no lo cures de la ternura que lo enferma. Dale dolor, apriétalo en tus manos, muérdele el corazón hasta que aprenda. No lo consueles, déjalo tirado sobre su lecho como un haz de yerba...

 

   Pastoral

   Gabriel Zaid

primeros versos

Una tarde con árboles, callada y encendida. Las cosas su silencio llevan como su esquila. Tienen sombra: la aceptan. Tienen nombre: lo olvidan.

 

   Epifania

   Salvador Novo

primeros versos

Un domingo Epifania no volvió más a la casa. Yo sorprendí conversaciones en que contaban que un hombre se la había robado y luego, interrogando a las criadas, averigüé que se la había llevado a un cuarto. No supe nunca dónde estaba ese cuarto pero lo imaginé, frío, sin muebles, ...

 

   Continuidad

   Efraín Huerta

primeros versos

Continuidad niebla prohibida gota violeta declive de mi sueño rúbrica fiel de una misma palabra aurora torbellino desnudo reflejo en ruinas de tu aniversario preguntas adheridas a la evasión solemne de tus muslos. Insistes en compacta sucesión de movimientos como metales ...

 

   Me quité un brazo

   Edel Juárez

primeros versos

Me quité un brazo una pierna, un ojo, me desprendí de media alma y me siento igual a cuando no te tenía. Pero ya uní mis partes, cosí mi ojo a mi pecho, mi pierna a mi brazo, y mi brazo a mi trasero, ahora soy normal, soy el rey del descontento.

 

   Donde el ensoñado y el soñado...

   Homero Aridjis

primeros versos

Donde el ensoñado y el soñado van por un solo camino se levanta un cuerpo Por ese adentro de mujeres que hablan de pasadas contiendas en las que no estuvimos otro cuerpo se abre y todo aquello que los cuerpos forman es en la sombra un brillo solitario ...

 

   Por el silencio sigues...

   Homero Aridjis

primeros versos

Por el silencio sigues embriagada y sonámbula Detrás de los espejos se desnuda tu nombre Difusa entre las lámparas es mortal tu pupila Naciendo con el día llevas un luto largo de vasijas y cuerpos Tu revelación no cesa nunca en la noche sin huellas Al fondo de tu voz que niega hay otra voz ...

 

   Antes del reino

   Homero Aridjis

primeros versos

I Es tu nombre y es también octubre es el diván y tus ungüentos es ella túla joven de las turbaciones y son las palomas en vuelos secretos y el último escalón de la torre y es la amada acechando el amor en antemuros y es lo dable en cada movimiento y los objetos y son los pabellones y el no estar ...

 

   Poema de la vida

   Manuel José Othón

primeros versos

Canto Primero Idilio I Es la suprema floración del año. Ya la niebla no oculta los bohíos y los nidos del bosque, ayer vacíos, están llenos de pájaros hogaño. Los vernales deshielos, como un baño, el valle inundan con raudales fríos, donde llenan sus ánforas los ríos y beben las bandadas y el rebaño. ...

 

   Diálogo del sabio y su discípulo

   Rosario Castellanos

primeros versos

Cuando decimos yo nos atamos al cuello una vocal redonda, una cuerda de ahorcar; nos taladramos la nariz con un aro como el que rige al buey; nos ceñimos grillete de prisionero. Círculo de exclusión, rómpelo, sáltalo. Tus ojos son poliédricos como los de la avispa. Cuando lo miras ...

 

   Ojos

   Margarito Cuéllar

primeros versos

El mundo lleno de ojos. Relámpagos cintilan en lanoche o parpadean en laluz. Algunos ven, otros nada más matan. Algunos miran hacia adentro, otros hacia ninguna parte. Vivo en una celda de ojos, como la letra de un bolero que resiste el olvido. Estar adentro es ir afuera. ...

 

   Su trenza

   Amado Nervo

primeros versos

Bien venga, cuando viniere, la Muerte: su helada mano bendeciré si hiere... He de morir como muere un caballero cristiano. Humilde, sin murmurar, ¡oh Muerte!, me he de inclinar cuando tu golpe me venza; ¡pero déjame besar, mientras expiro, su trenza! ¡la trenza que le corté y que, piadoso, ...

 

   El pájaro

   Octavio Paz

primeros versos

En el silencio transparente el día reposaba: la transparencia del espacio era la transparencia del silencio. La inmóvil luz del cielo sosegaba el crecimiento de las yerbas. Los bichos de la tierra, entre las piedras, bajo la luz idéntica, eran piedras. El tiempo en el minuto se saciaba. En la quietud absorta ...

 

   Subo al despeñadero...

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Subo al despeñadero Me paro en la gran piedra: el amplio valle duerme bajo el esplendor Veo esos hilos de agua esos leves arroyos esos bravos torrentes esos ríos menores esos ríos mayúsculos internándose en los huertos de Dios...

 

   Doña Luz (XXI)

   Jaime Sabines

primeros versos

La casa me protege del frío nocturno, del sol del mediodía, de los árboles derribados, del viento de los huracanes, de las asechanzas del rayo, de los ríos desbordados, de los hombres y de las fieras. Pero la casa no me protege de la muerte...

 

   La cascada de Xico

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

A José Luis La cascada de Xico Los insectos se posan Sobre sus frutos rojos Protegidos apenas por las sombras De bananos enormes Que la lluvia abrillanta. Mis ojos juegan a detener la marcha El resplandor, el halo De millones de gotas que se volverán cauce entre montañas. ...

 

   Segunda aproximación a la muerte de mi padre

   Jaime Labastida

primeros versos

(palabras para un poema) ¿Qué resta ahora de ti, padre dulcísimo? A veces pienso que la carne, que la llagada, la decisiva carne de tus hijos, cayéndose a pedazos en la carne severa de sus hijos, deshaciéndose en hilachos en la carne de los hijos de sus hijos. Pero hay también imágenes. ...

 

   Basta cerrar los labios

   José Carlos Becerra

primeros versos

Basta morir como una lámpara desde la madrugada, como el rescoldo de una brisa tersa; para morir, para suministrarnos la mano venidera del olvido; basta decirle no al día de mañana, basta ensayar los labios en un rumor de cera, basta beber un vaso de agua donde yazga el recuerdo ...

 

   Soñando

   Manuel María Flores

primeros versos

Anoche te soñaba, vida mía, estaba solo y triste en mi aposento, escribía... no sé qué; mas era algo de ternura, de amor, de sentimiento. Porque pensaba en ti. Quizás buscaba la palabra más fiel para decirte la infinita pasión con que te amaba. De pronto, silenciosa, una figura blanca y ...

 

   El fuego

   José Emilio Pacheco

primeros versos

En la madera que se resuelve en chispa y llamarada luego en silencio y humo que se pierde miraste deshacerse con sigiloso estruendo tu vida Y te preguntas si habrá dado calor si conoció alguna de las formas del fuego si llegó a a rder e iluminar con su llama ...

 

   Cobardía

   Amado Nervo

primeros versos

Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza! ¡Qué rubios cabellos de trigo garzul! ¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul... Pasó con su madre. Volvió la cabeza: ¡me clavó muy hondo su mirada azul! Quedé como en éxtasis... Con febril ...

 

   Se ha vuelto llanto este dolor...

   Jaime Sabines

primeros versos

Se ha vuelto llanto este dolor ahora y es bueno que así sea. Bailemos, amemos, Melibea. Flor de este viento dulce que me tiene, rama de mi congoja: desátame, amor mío, hoja por hoja, mécete aquí en mis sueños, te arropo con mi sangre, ésta es tu cuna...

 

   La materia deshecha

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Vuelve a mi boca, sílaba, lenguaje que lo perdido nombra y reconstruye. Vuelve a tocar, palabra, el vasallaje con tu propio fuego te destruye. Regresa, pues, canción, hasta el paraje en donde el tiempo acaba mientras fluye. No hay monte o muro que su paso ataje: lo perdurable, no el instante, ...

 

   Dama huasteca

   Octavio Paz

primeros versos

Ronda por las orillas, desnuda, saludable, recién salida del baño, recién nacida de la noche. En su pecho arden joyas arrancadas al verano. Cubre su sexo la yerba lacia, la yerba azul, casi negra, que crece en los bordes del volcán. En su vientre un águila despliega sus alas, dos...

 

   El cazador

   Francisco Hernández

primeros versos

Ibas a la montaña en busca de jaguares, tapires o faisanes. Siempre te acompañaba la mujer de otro. En mis sueños te veía raudo por la playa, eludiendo tenazas de cangrejos azules. Ahora caminarás desnudo por la noche sin término. Ojalá te encuentres con los ojos de todos los animales ...