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25 poemas aleatorios

 

   Corteza

   Fabio Morábito

primeros versos

De niño me gustaba desprenderla, limpiar el tronco, dejar al descubierto la verde urgencia de otra capa, sentir abajo de los dedos la rectitud del árbol, sentirlo atareado allá en lo alto , en otro mundo, indiferente a mis mordiscos, capaz de sostenerse sin corteza, capaz...

 

   El cóndor de los Andes, víctima de sueños

   Francisco Azuela

primeros versos

I En la sombra de la vida, que es una sola, alta, profunda y misteriosa cae un eco de destinos imposibles. La humanidad anda sin aliento, cautiva, rompiendo sus silencios. Llega el viento, trae su rostro, su espejo, ánimo de flor en tierra. El alba nace en la comisura de sus labios, ...

 

   Con el dolor de la mortal herida...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Efecto muy penoso de amor, y que no por grandes se igualan con las prendas de quien le causa Con el dolor de la mortal herida, de un agravio de amor me lamentaba, y por ver si la muerte se llegaba procuraba que fuese más crecida. Toda en el mal el alma divertida, pena por pena ...

 

   Aldea andaluza

   Francisco A. de Icaza

primeros versos

De toda tu belleza en mí solo perdura, entre el deslumbramiento de la intensa blancura de la cal luminosa que tus muros enjarra, la queja de una copla que los aires desgarra, y en el calcinamiento de la estéril llanura, aquel rincón de paz, oasis de frescura, perdido en la planicie donde el sol achicharra ...

 

   La separación de Clorila

   Manuel Martínez de Navarrete

primeros versos

Luego que de la noche el negro velo por la espaciosa selva se ha extendido, parece que de luto se han vestido las bellas flores del ameno suelo. Callan las aves, y con tardo vuelo cada cual se retira al dulce nido. ¡Qué silencio en el valle se ha esparcido! Todo suscita un triste desconsuelo. ...

 

   El Cristo de Temaca (II)

   Alfredo R. Placencia

primeros versos

Mira al norte la peña en que hemos visto que la bendita imagen se destaca. Si al norte de la peña está Temaca, ¿qué le mira a Temaca tanto el Cristo? Sus ojos tienen la expresión sublime de esa piedad tan dulce como inmensa con que a los muertos bulle y los redime. ¿Qué tendrá en esos ojos? ...

 

   Las amigas misteriosas

   Eduardo Langagne

primeros versos

Entre las perlas negras que el poeta reunió en su juventud encuentro algunas que ahora pulo, engasto y renuevo en el collar de mis libros de diciembre. Mis amigas misteriosas han enviado mensajes hacia el final del año y al inicio del nuevo. No son exactamente...

 

   Breve historia

   Eduardo Langagne

primeros versos

Yo venía de otros bullicios ella traía también en sus silencios algunos rastros que la vida deja. A veces me miraba y sonreía y yo quería tejerle una canción que anduviera con ella para siempre. Era febrero y la dicha existía junto con ella que no había conocido mis defectos que ignoraba ...

 

   La perfumista

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Urna de otras reliquias ante la babilonia de cristal de los estantes olisca el seco olor del palisandro, la resina de estoraque (Venus) o el aroma lunar de la alhucema. En las alturas habitadas por el polvo ubica, con orientación de pájaro, los sitios migratorios de los frascos: el ámbar...

 

   Verano

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Tarde caliginosa. Se desploma del barómetro lúbrico la escala. Un calor enervante es la antesala de la recia tormenta que se asoma. La lumbre de la tarde es un aroma que huele a madurez. La bestia mala de instintos subterráneos hace gala y lentamente mata a una...

 

   Primer poema del desierto

   Alberto Blanco

primeros versos

Vuelan tan rápido las montañas y el colibrí...

 

   Las sábanas familiares

   Ulalume González de León

primeros versos

En su cuarto blanco, entre blancas sábanas se ha dormidoy sueña que duerme y que sueña en su cuarto blanco Se sabe soñando porque de su cuerpo a su cuerpo cae infinitamente y sin movimiento Y de pronto llega al fondo del cuerpo y entonces despierta en un cuarto rojo ...

 

   Décima muerte

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

¡Qué prueba de la existencia habrá mayor que la suerte de estar viviendo sin verte y muriendo en tu presencia! Esta lúcida conciencia de amar a lo nunca visto y de esperar lo imprevisto; este caer sin llegar es la angustia de pensar que puesto que muero existo. Si en todas partes estás, ...

 

   El júbilo se enciende

   Jaime Labastida

primeros versos

La memoria es una piel que tu recuerdo llaga, una herida de torpe geometría, es una carne, un nervio vivos. Lacera memoria donde el fuego es la violenta agua apaciguada. Miro así tu jadeo, en ese mar, en esas olas me hundo. Que hermosa sed que nunca más se sacia, que agua: ...

 

   El pájaro

   Octavio Paz

primeros versos

En el silencio transparente el día reposaba: la transparencia del espacio era la transparencia del silencio. La inmóvil luz del cielo sosegaba el crecimiento de las yerbas. Los bichos de la tierra, entre las piedras, bajo la luz idéntica, eran piedras. El tiempo en el minuto se saciaba. En la quietud absorta ...

 

   Nombres

   Gilberto Owen

primeros versos

Preso mejor. Tal vez así recuerde otra iglesia, la catedral de Taxco, y sus piedras que cambian de forma con la luz de cada hora. Las calles ebrias tambaleándose por cerros y hondonadas, y no lo sé, pero es posible que llore ocultamente, al recorrer en sueños algún nombre: ...

 

   Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (VIII)

   Jaime Sabines

primeros versos

No podrás morir. Debajo de la tierra no podrás morir. Sin azúcar, sin leche, sin frijoles, sin carne, sin harina, sin higos, no podrás morir. Sin mujer y sin hijos no podrás morir. Debajo de la vida no podrás morir. En tu tanque de tierra no podrás morir...

 

   Idilio incorpóreo

   Elías Nandino

primeros versos

¿Por qué temer a la muerte, sí es ella la quediariamente desciende por las noches,a dormirnos y a dormir con nosotros? Todas las noches, a la misma hora, una paloma de penumbra blanca llega volando a tranformarse en sueño para dormirnos en sereno idilio. ¿Qué secretos tan hondos ...

 

   Parábola de la inconstante

   Rosario Castellanos

primeros versos

Antes cuando me hablaba de mí misma, decía: Si yo soy lo que soy Y dejo que en mi cuerpo, que en mis años Suceda ese proceso Que la semilla le permite al árbol Y la piedra a la estatua, seré la plenitud. Y acaso era verdad. Una verdad. Pero, ay, amanecía dócil como la hiedra A asirme a una pared ...

 

   Misterios gozosos

   Rosario Castellanos

primeros versos

Ah, nunca, nunca más la conocida ternura, la palabra pequeña, familiar, que cabía en mi boca. Nunca ya mi cabeza segada dulcemente por la mano más próxima. Nunca la juventud como una casa espaciosa, asoleada de niños y de pájaros. Adiós para la tierra que en mi torno...

 

   Flashback

   Eduardo Langagne

primeros versos

Galopaba mi padre en su enorme alazán. De súbito frenaba y volvía hacia mí, Sorprendido testigo a la sombra del árbol. Un hermoso caballo era aquel: ejemplar: Orgullosa la crin y convencido el trote. El mejor animal que había en esos parajes. —Pero mi padre...

 

   Los locos

   Thelma Nava

primeros versos

Los he visto de cerca, solemnes y magníficos, poniéndose su cuerpo cada día mientras les duele el cráneo desvestido. Los he visto en la tierra, azotándose, gusanitos de Dios sin esperanza. Colgados de la vida, con su domingo a cuestas que tarda en regresar una semana.

 

   Tiene la medida de mi sueño...

   Homero Aridjis

primeros versos

Elle a la forme de mes mains elle a la couleur de mes yeux... PAUL ELUARD Tiene la medida de mi sueño los ojos de mi infancia ama lo que yo amo lo que no retorna lo que no llega todavía se levanta en mis párpados y de ahí hace volar sus sueños Se desplaza y permanece siempre es ella ...

 

   Edad

   Tomás Segovia

primeros versos

La mano del amor es grave. Se ha espesado la carne de una savia de tiempo; el curso de los días ha ensanchado su cauce. Pero de paz cargada abriga y pesa la lenta mano calurosa. La mujer mira...

 

   Perséfone (Fragmento)

   Homero Aridjis

primeros versos

Las piezas de ajedrez están sobre el tablero, esperando no sé qué próximo y exacto movimiento, fijas y creadas para impersonales ceremonias, suspendidas en la vigésima jugada ante el inminente derrumbe de las blancas, cuando el rey de albura ya no puede elegir y las negras deciden ...