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25 poemas aleatorios | |
Angustia de amor callada dentro del cuerpo presente que se sabe y que se siente como la sangre obstinada. Yo sé que estás apresada dentro de mí, cárcel viva. Prisionera ya cautiva que tenaz entre las venas me las vas dejando llenas de una ansiedad... | |
esa canción se toma mi vida de un sólo trago esa canción me detiene en los muelles de tus piernas esa canción es una esponja en tu mirada y me lleva de tu sombra a tu bahía esa canción es una copa de nocturno tinto y tengo sed de luz cruda de estrellas ... | |
Campo tan lloroso Con ojos nublados de resignación ¿Llueve en todo el mundo? ¿Todos los caminos están solos? En alguna casa ensimismada En el vaho respirando soñolienta Habrá sonoros regresos Con amadas botas pesadas de barro El sol en las voces La tibieza diáfana en las risas ... | |
Ay de mi corazón que nadie quiso tomar de entre mis manos desoladas. Tú viniste a mirar sus llamaradas y le miraste arder claro y sumiso. (El pie profundo sobre el negro piso sangró de luces todas las jornadas. Ante los pies geográficos, calladas, tus puertas invisibles, Paraíso.) ... | |
Colección reservada de sonetos votivosIII Tus ojos que no vi nunca en la vida turbarse de deseo, ni saciados dormirse tras la entrega, ni extraviados mientras tú gimes loca y sacudida; tu oreja, dulce concha adormecida que no alojó a mi lengua de obstinados embates de molusco; ... | |
La razón es inútil, no es humana. Es la ínfima parte que nos toca de Dios. Y lo demás, lo nuestro, está en los sentimientos, la flaqueza. Porque saberte débil es sentir que estás vivo, porque la perfección te da la fuerza y el poder matar. Te da la muerte, la muerta perfección. ... | |
Siéntate ahí, sobre esa piedra, la más blanca, a la entrada de la casa en ruinas. Abre las piernas. Así. Ahora sube la izquierda al escalón, el menos claro, y permite al rebozo acomodarse en la rodilla. ¿Te quitaste el cinturón de castidad como te lo pedí? Sonríe sin mirar a la cámara... | |
Ni cisne andaluz ni pájaro de lujo Pájaro por las alas hombre por la tristeza Una mitad de luz Otra mitad de sombra No separadas: confundidas una sola substancia vibración que se despliega en transparencia Piedra de luna más agua que piedra Río taciturno más palabra que río... | |
Devora el sol final restos ya inciertos; el cielo roto, hendido, es una fosa; la luz se atarda en la pared ruinosa; polvo y salitre soplan sus desiertos. Se yerguen más los fresnos, más despiertos, y anochecen la plaza silenciosa, tan a ciegas palpada y tan esposa como herida... | |
en el cielo crecido de fulgor. agrio de noches que comí. recordé la vez que mamá me sacó como pedazo arrancado de su carne. recordé un día esa noche que no podía salir de su carne magullada. sucia como casa que no alquiló nunca la alegría. condenada estuvo de mí a tenerme. ... | |
El tiempo de la poesía da un fruto de luz que cae solo en la tierra... | |
Mariposas blancas que viven en el fuego. Quienes las han visto encienden a altas horas de la noche una fogata y esperan su llegada con paciencia venatoria. Contemplan las lenguas espirales de la invocación. No siempre aparece, justo en medio de la hoguera, el diminuto planeo... | |
El crespón de la sombra más profunda arrebuja mi lecho afortunado, y ciñendo tus formas a mi lado de pasión te estremeces moribunda. Tu cabello balsámico circunda los lirios de tu rostro delicado, y al flotar por mis dedos destrenzado de más capuz el tálamo se inunda. Vibra el alma en mi mano ... | |
Agua dormida de aquel pilón: agua desierta; agua contagiada del conventual silencio de la huerta. Agua que no te evaporas, que no te viola la cántara, y que no cantas, y que no lloras. Tu oblongo cristal es como el vidrio de una cámara fotográfica que retrata un idéntico paisaje de silencio y de paz. ... | |
Ocioso entumecido Jornalero de amor desempleado Sólo despiertas ya brumosamente Cuando te atreves a mirar con vértigo El boquete abismal de lo perdido Qué hiciste pues de tu fortuna En qué usaste tus títulos de amor y de milagro Dónde has puesto las llaves de las arcas ... | |
Una cotorra, un timbre postal, un gato, un perro, algún espantapájaros cualquiera, alguien que, si recibe una dosis de amor, no segregue anticuerpos, no cree resistencias sino que simplemente asimile. Asimile sin intoxicaciones peligrosas y sin alteración de su naturaleza. Y luego, ... | |
Tener, al mediodía, abiertas las ventanas del patio iluminado que mira al comedor. Oler un olor tibio de sol y de manzanas. Decir cosas sencillas: las que inspira el amor... Beber un agua pura, y en el vaso profundo ver coincidir los ángulos de la estancia cordial. Palpar, en un durazno, ... | |
Cuando el mundo sabe a dónde va Tú y yo abrazados En el centro del cuarto Que es una nave quemada A punto de llegar al lirio De pie En el lugar donde hubo un bosque Una palabra Nos encontramos Anticipándonos a la gran carrera Donde nadie ha de avanzar un poco En tanta libertad... | |
Es el lirio nazareno, lo difícil de la hora, reyes sin fruto, el inútil degüello de la paloma. Paisajes de Mediodía, barnices de dura goma izan brocales antiguos, frescos tópicos de sombra. Hojas de plata caían sonando por la memoria del apóstol mineral cargado con las alforjas. Pero Jesús... | |
Dentro de poco vas a ofrecer estas páginas a los desconocidos como si extendieras en la mano un manojo de hierbas que tú cortaste. Ufano y acongojado de tu proeza, regresarás a echarte al rincón preferido. Dices que eres poeta... | |
La alondra construye con su canto topacios inalterados por el vuelo: paisajes remotos en lo inmediato El sol en los viñedos de las colinas y las últimas sombras en la tierra bajo el cielo plateado más que azul. Cristales nacidos de los 4 vientos: memorias de viajeros que no aceptan límites ... | |
¡Oh inteligencia, soledad en llamas, que todo lo concibe sin crearlos! Finge el calor del lodo, su emoción de substancia adolorida, el iracundo amor que lo embellece y lo encumbra más allá de las alas a donde sólo el ritmo de los luceros llora, mas no le infunde el soplo que lo pone en pie ... | |
¡Oh, qué dulce canción! Límpida brota Esparciendo sus blandas armonías, Y parece que lleva en cada nota ¡Muchas tristezas y ternuras mías! ¡Así hablara mi alma... si pudiera! Así dentro del seno, Se quejan, nunca oídos, mis dolores! Así, en mis luchas, de congoja lleno, Digo a la vida: ¡Déjame ser ... | |
De la Merced hetairas baratonas, mercado de la carne, pocos años, son de trece o de quince, no hay engaños. ¡Pásale mi marchante, son fregonas! No pienses que quizá fueron personas o que el SIDA letal les unta daños. Es carne dura, fresca y son rebaños ovejas negras estas... | |
Después de leer tantas cosas eruditas estoy cansada, hija, por no tener los pies más fuertes y más duro el riñón para andar los caminos que me faltan. Perdona este reniego pasajero al no encontrar mi ubicación precisa y pasarme el insomnio acodada en la ventana cuando la lluvia cae, ... | |
