☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   Las Vírgenes terrestres

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

Para Marianne, mi hija En vano envejecerás doblado en los archivos: no encontrarás mi nombre. En vano medirás los surcos sementados queriendo hallar mis propiedades. No tengo posesiones. En cambio, es mío el sueño de los valles arrobados y mío el subterráneo ...

 

   Nos volvemos a ver...

   Salvador Novo

primeros versos

Nos volvemos a ver. Año tras año soñé con encontrarte en mi camino. ¡Sol de mis ojos, luz de mi destino! ¿No quisieras, mi bien, tomar un baño? Nos encontramos uno al otro extraño: Gordo tú, flaco yo ¡mundo mezquino! y me complace ver ¡oh, desatino! que hay cosas que no cambian ...

 

   Vida

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

¡Qué difícil pensar de tan contenta, no se puede escribir de tanta dicha! a pío y canto el ave se encapricha y vuela saboreando la tormenta. Brota el renuevo y en la rama alienta una explosión de júbilo predicha. En lluvia y cal alivia su desdicha la rosa estéril que vivir intenta. ...

 

   Destino de las palabras

   Thelma Nava

primeros versos

Navegamos los días y las palabras viajan hasta darnos la mano las palabras incendioen los labios insomnes las palabras incendio festín de fuego para el solitario. ¿Qué destino para las palabras? Se recomienza siempre y se vuelve a la palabra primitiva la que ata y nos seduceviva ...

 

   Aunque bien sé que no me extrañas

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Aunque bien sé que no me extrañas, aunque tengo la razón, me acuerdo: el cáncer terminó; te ausentas por todo lo mal que supe amarte. Ya fui desventurado cuando estuviste aquí, y en el momento donde te vas, me desventuro. La sola ventaja de estar ciego es acaso ...

 

   Prolongación de la tregua

   Jorge Ortega

primeros versos

...que todo lo concibe sin crearlo. MUERTE SIN FIN Dios es glaciar y estepa: sabana de incandescencia, plancha del mundo. Eclipsado por la nada huelga el pensamiento vuelto agora siberia de sal, raso cristálico; o, dicho de otro modo, fulge dorado por la ausencia de resoluciones. ...

 

   Medianoche

   Julio César Aguilar

primeros versos

Los pensamientos, hoy perdidos, en la eternidad de mi noche buscan su cauce, su destino. Llega de unos gatos la cópula de lejos hasta mis oídos. Ya por debajo de las sábanas más helado se vuelve el frío. A través de un terco reloj muy lentamente me aproximo a los latidos del silencio ...

 

   Antiguallas

   Francisco González Léon

primeros versos

Casas de mi lugar que tienden a desaparecer: raras casas que aún suelo yo encontrar. Es de ver la amplitud de los patios empedrados, el brocal con arcadas de ladrillo, los arriates adosados a los muros (altos muros patinados y sin brillo) y la parra que se afianza entre sus grietas, ...

 

   Consagración de la primavera

   Luis Alberto Arellano

primeros versos

Alabada sea tu alba carne, mi telúrica. Bendito el tuyo vientre que me consume. El centro sin centro de tu cuerpo, una esfera que lentamente nos llueve. Unidos por lo frágil me conmueve la suave trama de tu piel. En la lenta corrupción de las horas, la soledad y su húmedo poso de caricias ...

 

   Río

   Jaime Torres Bodet

primeros versos

¡Río en el amanecer! ¡Agua en tus ojos claros! Caer ¡subir! en lo azul transparente, casi blanco. Cielo en el río del alba mi amor en tus ojos vagos oh, naufragar ¡ascender! ¡siempre más hondo! ¡Más alto! ...Río en el amanecer...

 

   Receta de amor

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

Vestime de amor que estoy desnudaRodeame de gozo que no nací para estar triste . Gioconda Belli Debes tocar suavemente La fibra más sutil Para poder volver Para poder decir otra vez No huyas de mí Vive lo que yo vivo Ama lo que yo amo Debes desear mis labios ...

 

   La sombra

   Octavio Paz

primeros versos

Ya por cambiar de piel o por tenerla nos acogemos a lo oscuro, que nos viste de sombra la carne desollada. En los ojos abiertos cae la sombra y luego son los ojos los que en la sombra caen y es unos ojos líquidos la sombra. ¡En esos ojos anegarse, no ser sino esos ojos que no ven, ...

 

   Mujeres

   Julio Torri

primeros versos

Siempre me descubro reverente al paso de las mujeres elefantas, maternales, castísimas, perfectas. Sé del sortilegio de las mujeres reptiles —los labios fríos, los ojos zarcos— que nos miran sin curiosidad ni comprensión desde otra especie zoológica. Convulso, no recuerdo...

 

   Oración en la entraña quemada de un sabino

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Éste es mi territorio más secreto: he amado a la Diosa. Fui Acteón y soy el corzo ya. Huyo entre matorrales y mi propia manada me persigue: hiere mi amante piel. Con ladridos aún, pero mi entraña sabe que no tardarán mucho en darme alcance...

 

   La victoria de la playa Girón. Boceto para una cantata (fragmentos)

   Fayad Jamís

primeros versos

EL PUEBLO ANUNCIA Donde cayó mi hermano se levanta la patria. Donde cayó mi hermano se levanta el futuro. Del puño de mi hermano saldrá un árbol y en ese árbol cantarán los días y junto a su tronco crecerán los niños, los invencibles héroes del futuro. Del pecho de mi hermano saldrá un río ...

 

   Muerte de Rilke

   Eduardo Langagne

primeros versos

La rosa no viene a mi poema, viene la espina de la rosa. Pero no llega hasta el papel la espina, se clava en la palma de la mano de Rainer María Rilke. De ahí brota una gota de sangre y se...

 

   Aún no he terminado de llorar por mis muertos...

   Eduardo Langagne

primeros versos

Aún no he terminado de llorar por mis muertos; tengo un nudo desnudo en la garganta porque no he terminado de llorar por mis muertos. El pecho acorralado, temblorosas las manos, mi respiración da cuenta de que no he terminado. En mi memoria viven todos ellos. Mi memoria...

 

   Cuántos veremos más, soles ardientes...

   Salvador Novo

primeros versos

Cuántos veremos más, soles ardientes nuestras horas regir, y hacia un ocaso —¡tan parecido al alba!— ¿nuestro paso llevar a cuántas más noches silentes? ¿Acaso nos reserva sus presentes mejores el futuro? ¿Cuáles brazos aguardarán los nuestros —dulces lazos—, reposo...

 

   Monólogo del vagabundo

   Eduardo Langagne

primeros versos

Yo tenía una casa, una cama de hierro con sueños bien forjados, una mesa de vino que olía a cedro y a fruta, vecinos silenciosos en la villa. Yo tenía una mujer; se bañaba en la luz de nuestra casa, mis temblores vivían en su boca y entre sus piernas brotaban dulces gemidos que inundaban...

 

   Agua

   Carmen Boullosa

primeros versos

Los dos lejanos, los separados, van hacia el agua a que su sed los guía. Ésta es agua trastocada. Sus moléculas espejo cargan el peso de los cuerpos distanciados, el ojo caliente del filo que troncha, agua cercenada en su constitución. Agua rota, mochada. Agua mintiendo el gozo líquido...

 

   Lo pregunto

   Nezahualcóyotl

primeros versos

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto: ¿Acaso deveras se vive con raíz en la tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea de jade se quiebra, aunque sea de oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra. No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. ...

 

   La señal en el muro

   Víctor Sandoval

primeros versos

Soledad de Abajo y la brumosa mesa del café. Puerto de la Concepción y el viaje que no has de realizar. Viudas de Oriente y la pasión nostálgica. Viudas de Poniente te desnudo y me desnudas en sábanas de bramante. Ojo de Agua de Crucitas desde lejos viene la tarde. ...

 

   Por el mediodía

   Marco Fonz de Tanya

primeros versos

Sobrevivir a la sombra ya que tiene más de uno que uno mismo monstruo de papel de china duplica su tamaño y su maldad en una profundidad tal que parece superficie y camina abismándonos los pies y se arrastra serpentina ofreciéndonos la vanidad de ser más grandes, más anchos, ...

 

   Me dueles

   Jaime Sabines

primeros versos

Me dueles. Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza, córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor. Entre los escombros de mi alma búscame, escúchame. En algún sitio mi voz, sobrevive, llama, pide tu asombro...

 

   El desastre

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

El ángel de pasión dejó tu casa con un desorden tal que no sabías por dónde comenzar: copas vacías, ceniza por doquier. Y su amenaza rotunda de carmín: En la terraza te aguardo. Un beso. Adiós . Tú conocías la forma de cumplir sus profecías. Temblaste al recordar: ...