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25 poemas aleatorios

 

   Volaron águilas...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Volaron águilas, leones gimieron vencedores. Alas lívidas despliega en mi cabeza el vino. Y un orden puro, como el de la noche en torno de las mesas, se construye. Y aunque nada es seguro, me deleito en el lugar de la amistad ahora. Como puño de tierra es lo que...

 

   Triunfo de la carne derrota de la piedra

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

Piedra imán, piedra falsa, Piedra cerrada a piedra y lodo; En mi mortero cede tu cohesión, Ahí te ablandas, te vuelves río de harina, Denso vapor que fumo en la mañana. Piedra obstinada: Una dureza más firme que la tuya prevalece: Voluntad se llama. Amor enfermo...

 

   La cojita está embarazada...

   Jaime Sabines

primeros versos

La cojita está embarazada. Se mueve trabajosamente, pero qué dulce mirada mira de frente. Se le agrandaron los ojos como si su niño también le creciera en ellos pequeño y limpio. A veces se queda viendo quién sabe qué cosas que sus ojos blancos se le vuelven rosas...

 

   Inventar la verdad

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Pongo el oído atento al pecho, como, en la orilla, el caracol al mar. Oigo mi corazón latir sangrando y siempre y nunca igual. Sé por quién late así, pero no puedo decir por qué será. Si empezara a decirlo con fantasmas de palabras y engaños, al azar, llegaría, temblando ...

 

   He aquí que tú estás sola...

   Jaime Sabines

primeros versos

He aquí que tú estás sola y que yo estoy solo. Haces cosas diariamente y piensas y yo pienso y recuerdo y estoy solo. A la misma hora nos recordamos algo y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya somos, y una locura celular nos recorre y una sangre rebelled...

 

   Grande es el odio (2)

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Y el miedo es una cosa grande como el odio. El miedo hace existir a la tarántula, la vuelve cosa digna de respeto, la embellece en su desgracia, rasura sus horrores. Qué sería de la tarántula, pobre, flor zoológica y triste, si no pudiera ser ese tremendo surtidor de miedo, ...

 

   Viento

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

¡Qué fantasma es el tuyo! Qué presencia derrama exacto cuando lo convoco: reconstruye tu olor, tus pasos, toco la superficie de tu residencia. ¡Qué forma de copiarme tu apariencia! Qué completo tu abrazo si lo evoco y cómo se disuelve poco a poco en esta larga noche de la ausencia. ...

 

   Mudanza

   Fabio Morábito

primeros versos

A fuerza de mudarme he aprendido a no pegar los muebles a los muros, a no clavar muy hondo, a atornillar sólo lo justo. He aprendido a respetar las huellas de los viejos inquilinos: un clavo, una moldura, una pequeña ménsula, que dejó en su lugar aunque me estorben. Algunas manchas ...

 

   Canciones del pozo sin agua (5)

   Jaime Sabines

primeros versos

Esta noche vamos a gozar. La música que quieres, el trago que te gusta y la mujer que has de tomar. Esta noche vamos a bailar. El bendito deseo se estremece igual que un gato en un morral, y está en tu sangre esperando la hora como el cazador en el matorral...

 

   Todo poema es su propio borrador

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Todo poema es su propio borrador. El poema es sólo un gesto, un gesto que revela lo que no alcanza a expresar. Los poemas de perfectísima factura, los más grandes, son exclusivamente un manotazo afortunado. Todo poema es infinito. Todo poema es el génesis. Todo poema...

 

   En paz

   Amado Nervo

primeros versos

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje la miel o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel ...

 

   Hipótesis del solitario

   Rosario Castellanos

primeros versos

Una cotorra, un timbre postal, un gato, un perro, algún espantapájaros cualquiera, alguien que, si recibe una dosis de amor, no segregue anticuerpos, no cree resistencias sino que simplemente asimile. Asimile sin intoxicaciones peligrosas y sin alteración de su naturaleza. Y luego, ...

 

   Proposición de la boa

   Rosario Castellanos

primeros versos

No comas nunca nada que no seas capaz de digerir, que no seas capaz de vomitar. De: Poesía no eres tú

 

   Nochevieja

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

Miras arder lo que ha quedado en pie del último sendero: la luna llena de otro enero sobre la piel de tu pasado, un mar que olvidas y ha olvidado en su esplendor tu verdadero rostro, la luz que fue primero verbo y temblor en tu costado y que hoy dejas partir a solas, detrás del fuego. ...

 

   Tía Chofi

   Jaime Sabines

primeros versos

Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi, pero esa tarde me fui al cine e hice el amor. Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta con tus setenta años de virgen definitiva, tendida sobre tu catre, estúpidamente muerta. Hiciste bien en morirte, tía Chofi...

 

   El emperador de los cadáveres

   José Emilio Pacheco

primeros versos

El emperador quiere huir de sus crímenes pero la sangre no lo deja solo. Pesan los muertos en el aire muerto y el trata siempre en vano de ahuyentarlos. Primero lograrían borrar con pintura la sombra que a media tarde proyecta...

 

   A vista de pájaro

   Octavio Paz

primeros versos

A Guillermo Suete Furiosamentegira sobre un reflejocae en línea recta afilada blancura asciende ya sangriento el pico sal dispersa apenas línea al caerrecta tu mirada sobre esta página disuelta De: Lo mejor de Octavio Paz El fuego de cada día

 

   Signo

   Jeannette Lozano

primeros versos

No más tu piel, ni piedra de templo, ni grano que germina. Nunca mármol tallado, ni lápida de héroe; sólo mosca en el ojo del asno, ojo del tiempo, vida en el cielo trazada. De: Desierta memoria

 

   Mar de fondo (XI)

   Francisco Hernández

primeros versos

A una mujer que va de viaje al mar es inútil llenarla de palabras. El mar le chupa los vertederos de la sinovia, le abrillanta la voz, dibuja su abdomen en la arena, le corta la respiración con sus alfanjes herrumbrados. A una mujer que va de viaje al mar no le hablen de la tierra firme ...

 

   Perséfone (Fragmento)

   Homero Aridjis

primeros versos

Las piezas de ajedrez están sobre el tablero, esperando no sé qué próximo y exacto movimiento, fijas y creadas para impersonales ceremonias, suspendidas en la vigésima jugada ante el inminente derrumbe de las blancas, cuando el rey de albura ya no puede elegir y las negras deciden ...

 

   Fondo de agua

   Juan Bañuelos

primeros versos

Descendemos. Debajo de mi piel tú cantas y en la última curva de mis venas con un tropel de polen te despides. Un día estás en mis ojos bajo un ruido de llamas, otro día duermes como la niebla junto a mi sombra agazapada. Si supieras que llegas y en tu mano está a punto...

 

   Por los gregorianos muertos

   Ignacio Ramírez

primeros versos

(Banquete fraternal de la Sociedad Gregoriana, 1872) Cesen las risas y comience el llanto. Esta mesa en sepulcro se convierte. ¡Vivos y muertos, escuchad mi canto! Mientras que vinos espumosos vierte nuestra antigua amistad, en este día, y con alegres brindis se divierte; ...

 

   Tiempo

   Bernardo Ortiz de Montellano

primeros versos

Porque el tiempo se mide, no se cuenta, su luz a la distancia sobrevive, el aire pierde espacio en la tormenta y en el suelo extraño se percibe. Porque el tiempo, se goza, no se cuenta la secreta aventura que se vive, burlas del horror y sed nos alimenta y en alta noche amor su mano escribe. ...

 

   Reliquia

   Francisco A. de Icaza

primeros versos

En la calle silenciosa resonaron mis pisadas; al llegar frente a la reja sentí abrirse la ventana. . . ¿Qué me dijo? ¿Lo sé acaso? Hablamos con el alma. . . como era la última cita, la despedida fue larga. Los besos y los sollozos completaron las palabras que de la boca salían en frases entrecortadas. ...

 

   Lecciones de las cosas

   Rosario Castellanos

primeros versos

Me enseñaron las cosas equivocadamente los que enseñan las cosas: los padres, el maestro, el sacerdote pues me dijeron: tienes que ser buena. Basta ser bueno. Al bueno se le da un dulce, una medalla, todo el amor, el cielo. Y ser bueno es muy fácil. Basta abatir los párpados y no ver y no juzgar ...