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25 poemas aleatorios | |
Yo tenía una sola ilusión: era un manso pensamiento; el del río que ve próximo el mar y quisiera un instante convertirse en remanso y dormir a la sombra de algún viejo palmar. Y decía mi alma: turbia voy y me canso de correr las llanuras y los diques saltar; ya pasó la tormenta; necesito ... | |
Si a la mitad del camino de tu vida aparece una mujer joven y se entrega a ti jadeante / y despierta en tus brazos el peso insonoro voluptuoso de tierra de otros cuerpos que sin más resucitan / y después... | |
La vida callada... dadora de mundos... Venados heridos. Ropas de tehuana. Rayos, penas, soles, ritmos... | |
Antes de que la vida se consuma sumando en islas de verdor los años, contad uno por uno sus escaños: porque el tiempo nomás es una suma. Antes de que la rosa infiel asuma descoloridos síntomas extraños, lo efímero gozad de sus engaños: porque la rosa es nada más... | |
Me Gusta Beber Dignamente Acompañado Es decir Solo Y Mi alma | |
No volveremos nunca a ver la caída de la estrella en el charco a caminar los desiertos de luna con el Sueño que nos enlazó el ombligo No se verán más lágrimas en el dolor del cementerio que ve partir a los amigos No más el polvo del eucalipto y el ciprés cubriendo el Tercer Mundo con la estela... | |
Con la puesta del sol los colorines cantaron: de todos los puntos cardinales convergieron los petirrojos en la almendra. Paulatinamente llenaron con sus cuerpecitos las ramas duras y secas del otoño. Las jacarandas en tonos menores y las nubes sonrojadas después del primer ... | |
A la sombra de su estatura bendice tú la harina de su hueso, ceniza caminante en triste enflaquecido músculo y piel de nardo. Para que vuele, para que no se incendie, sacúdele la rabia que la aniquila. Que en un grito alarido enorme resucite y si no, luego entonces nuevamente ... | |
Todo lo que la noche dibuja con su mano de sombra: el placer que revela, el vicio que desnuda. Todo lo que la sombra hace oír con el duro golpe de su silencio: las voces imprevistas que a intervalos enciende, el grito de la sangre, el rumor de unos pasos perdidos. Todo lo que el silencio hace huir ... | |
Mientras te quitas los zapatos piensas en la poesía, sabes que alguna vez escribirás algo parecido a un gran poema, pero sabes que de nada sirve acumular materias primas para cuando llegue la ocasión. Puedes ponerte de pie y gritarle a tu propio fantasma que es hora de poner manos a la obra. ... | |
Espaciosa sala de baile alma y cerebro dos orquestas, dos, baile de trajes las palabras iban entrando las vocales daban el brazo a las consonantes. Señoritas acompañadas de caballeros y tenían trajes de la Edad Media y de muchísimo antes y ladrillos cuneiformes papiros, tablas, ... | |
El misterio nocturno era divino. Eudora estaba como nunca bella, y tenía en los ojos la centella, la luz de un gozo conquistado al vino. De alto balcón apostrofóme a tino; y rostro al cielo departí con ella tierno y audaz, como con una estrella... !Oh qué timbre de voz trémulo y fino! ... | |
Los perros son esfinges de cemento opaco, figuras congeladas por el silencio raso. Todo calla en el barrio milagrosamente como un hechizo exprés decreto del azar. Porque como nunca la quietud es tan oblonga a punto de abarcar cosas y seres vivos: entes presurizados ... | |
El principio de los Itzaes (textos del Chilam Balam de Chumayel) | |
Versión castellana Trece veces ocho mil Katunes reposó en su piedra. Entonces se movió la semilla de Hunac Ceel Ahau. Éste es el canto: E¡ ¿Son los hombres como el sol? De la Piedra del que es Amarillo, E¡ ¿de ahíson los hombres buenos? Mi ropa, mi vestido, dijeron los dioses. ... | |
Una mano traza la palabra pájaro, La otra escribe su jaula.Juan Manuel Roca Cinco lápices en cada una, para empezar. Vidente que lee sus resonancias y sus dobles anillos enmudece. No quieras transformarlos navajas o tijeras: piel o nostalgia, cuando mucho. Dije: dos puños, ... | |
para Carmen Boullosa Que no le sirvan otra cosa, no foca, no cazón, tonina, tanto animal del agua. A la sirena hay que pedirla con cabeza. Más importante aun que el ajo, el estragón, pimienta y sal; antes de ponderar el cuerpo que Alavesa le otorga a sus riojas, ... | |
Abril es ella quien habla por tus labios como un joven sonido desnudo por el aire En la noche ha volado con tu vuelo más alto con risa de muchacha como el fuego nocturno de los frutos del viento donde vibran los pájaros Manzana del amor su voz bajo la lluvia es un pescado rojo ... | |
Mi inconsolable soledad se asombra, pues no sé en la ansiedad con que deliro si no te puedo ver por tanta sombra o si es de noche porque no te miro... ¡Pues siempre que tú llegas, la tiniebla disipas, ya tu voz ya tu mirada el silencio de músicas se puebla y cae sobre la noche la alborada! ... | |
A media noche tu sueño es tranquilo. Antes de dormir me prometiste flores y acordamos caminar por el centro. Te contemplo en mi deseo, Olga Lucía. De pronto, me dices que tienes sed, que hace calor, que abra la ventana. Dices que te duele, que es como tener una llama por dentro ... | |
He vuelto a releer aquellos versos que hablaban del amor y que leímos la noche que ardió Troya y nos perdimos al fondo de sus negros universos. He oído en cada página los tersos acentos de tu piel donde creímos haber bebido al sol en sus racimos y al mar que reflejaba ... | |
I ¡Pues bien! yo necesito decirte que te adoro decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto y al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. II Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días ... | |
La escuela autoritaria y cómo nació un repetable género de literatura | |
Duras son las bancas, y el profesor tampoco tan lúcido. Con frecuencia se nota que improvisa. Que falsea tradiciones, héroes, anatomías para salir del paso. Y si se murmura en los corredores -- lo he oído -- que su papel es difícil, pues que se hubiera dedicado a otra cosa, ... | |
Te acariciaba, mar, en mi desvelo. Te soñaba en mi sueño, ¡inesperado! Te esperaba en la sombra recatado y te oía en el silencio de mi duelo. Eras, para mi cuerpo, cielo y suelo; símbolo de mi sueño, inexplicado; olor para mi sombra, iluminado; rumor en el silencio de mi celo. ... | |
Yo vine al mundo en la ciudad más prostituida, más circular, más envidiada, todo se deteriora al acercarse a ella, todo trabaja en su favor para dejarla inalcanzable. A lo mejor se nace siempre así, a lo mejor todos nacimos en Alejandría. Jamás he de volver a verla porque mi edad, mis versos... | |
Eres la estrella de mar sembrada en el cielo raso El invisible metal cuyo único peso es su nombre La ola en hombros del trigo El agua plural y antepasada El astro lapislázuli El astro verde veronés El astro amarillo iluminado El astro que al encenderse pierde los colores Y la alcoba... | |
