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25 poemas aleatorios

 

   Enigma en el camino

   Tomás Segovia

primeros versos

No puedo piensa el Nómada Parar aquí llegado de tan lejos Sabiendo que ni huella Ni semilla Ni herida mía alguna he de dejar Sin buscarle los ojos a esta tierra De mirada huidiza Sin obligarla al menos A que mueva los labios Y así no cesa cada día De escrutar sus guijarros ...

 

   ayer escuché una canción...

   Rogelio Guedea

primeros versos

ayer escuché una canción que se parecía mucho a tu cuerpo. o sea que estuve triste de adioses toda la noche. de ausencias. estuve triste porque la canción no terminaba y era como tu cuerpo. a veces me pregunto cómo pudiste aparecer a tan altas horas de mi dolor. me pregunto ...

 

   Al ruiseñor mexicano

   Manuel Acuña

primeros versos

Hubo una selva y un nido y en ese nido un jilguero que alegre y estremecido, tras de un ensueño querido cruzó por el mundo entero. Que de su paso en las huellas sembró sus notas mejores, y que recogió con ellas al ir por el cielo, estrellas, y al ir por el mundo; flores. Del nido y de la enramada ...

 

   el gancho

   Margarito Cuéllar

primeros versos

ese garfio confuso que atraviesa el pasillo del camión y anda por la ciudad cual bulto que no alcanzó a nacer sostiene en sus instintos la esperanza existe porque el azar encuentra la forma de ganarse la vida sostenga en su artificio de metal el traje para el novio de una pariente rica o una bolsa ...

 

   Tzintzuntzan (Visión desde las yácatas)

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Este íntimo tono de plácida dulzura en que la luz deambula desnuda por la tierra El sol niño que asoma su rostro sobre el lago Los millares de flores amarillas danzando A lo lejos la leve línea azul de las colinas: ala del cielo añil lamiendo el agua...

 

   Pausas II

   José Gorostiza

primeros versos

No canta el. grillo. Ritma la música de una estrella. Mide las pausas luminosas con su reloj de arena. Traza sus órbitas de oro en la desolación etérea. La buena gente piensa -sin embargo- que canta una cauta de música en la hierba.

 

   La bella durmiente

   José Carlos Becerra

primeros versos

Tal vez retornan aquellas imágenes, abrimos la caja de cristal y tomamos nuestra antigua cabeza, nuestros primeros espejos ocultos allí, y acariciamos temblado los labios de esa boca, que parece atrapada por aquel irresistible deseo de morder el infinito, pasamos los dedos...

 

   Tu voz...

   Mariana Bernárdez

primeros versos

Tu voz Vibración de espacio sellado no me ata a la luz de la noche Nada dice del viajepor los siete cielos ni sobre los círculos del mar Distante como erupción de diáspora batalla para unir las puntas de la hora Los pies no se han desprendido pero los ojos hace mucho pisaronlas arenas de Odiseo ...

 

   Voz de mis soledades (I)

   Elías Nandino

primeros versos

Estoy solo en el grito inesperado que lanzo en mi sabor de oscuridades para llenar de voz mis soledades y revivir mi ser deshabitado. Mi cuerpo se atormenta, desolado, en una larga sombra de crueldades y el pensamiento rueda en tempestades de presencia de infierno exasperado. ...

 

   La poesía

   Octavio Paz

primeros versos

Llegas, silenciosa, secreta, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría. El mundo cede y se desploma como metal al fuego. Entre mis ruinas me levanto, solo, desnudo, despojado, sobre la roca inmensa del silencio, ...

 

   Las armas del verano

   Octavio Paz

primeros versos

Oye la palpitación del espacio son los pasos de la estación en celo sobre las brasas del año Rumor de alas y de crótalos tambores lejanos del chubasco crepitación y jadeo de la tierra bajo su vestidura de insectos y raíces La sed despierta y construye sus grandes jaulas de vidrio donde tu desnudez ...

 

   Misterios gozosos

   Rosario Castellanos

primeros versos

Ah, nunca, nunca más la conocida ternura, la palabra pequeña, familiar, que cabía en mi boca. Nunca ya mi cabeza segada dulcemente por la mano más próxima. Nunca la juventud como una casa espaciosa, asoleada de niños y de pájaros. Adiós para la tierra que en mi torno...

 

   Verano

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Tarde caliginosa. Se desploma del barómetro lúbrico la escala. Un calor enervante es la antesala de la recia tormenta que se asoma. La lumbre de la tarde es un aroma que huele a madurez. La bestia mala de instintos subterráneos hace gala y lentamente mata a una...

 

   Un ramo de rosas

   Eduardo Langagne

primeros versos

Una es la rosa que hirió a Rilke, quisiera por ello escarmentarla, pero no puedo; le temo y me fascina, me obsesiona la rosa memorablemente enlazada a nuestras vidas. Elegí alguna más de entre las milagrosas rosas de Juan Diego que la ilusión dibuja en un ayate. Evocaré también las rosas...

 

   En memoria de mi perro

   Luis G. Urbina

primeros versos

Del raído jergón en que yacía mi perro moribundo, alzó la testa, la gran testa escultórica, orgulloso y altivo, como un dios agonizante. En sus ojos, profundos y febriles, súbitamente se encendió un relámpago de amor inmenso. Mi tristeza entonces quiso asomarse a mis pupilas para dar ...

 

   Mural abstracto

   Carmen Alardín

primeros versos

¿Serás la música mañana o serás simplemente el fugitivo huésped de la canción? ¿Serás el esencial y adormecido lirio de la palabra? ¿El verbo o el aroma que despierta la luz en la ventana clausurada? ¿Serás todos los Lázaros del mundo o lo buscas aún en los pasillos ocultos de la tierra? ...

 

   El Cristo de Temaca (II)

   Alfredo R. Placencia

primeros versos

Mira al norte la peña en que hemos visto que la bendita imagen se destaca. Si al norte de la peña está Temaca, ¿qué le mira a Temaca tanto el Cristo? Sus ojos tienen la expresión sublime de esa piedad tan dulce como inmensa con que a los muertos bulle y los redime. ¿Qué tendrá en esos ojos? ...

 

   Diálogo del movimiento

   Oscar Oliva

primeros versos

Muévete, muévete, le digo a la mujer. Mueve el cadáver que lloro, que cargo, que entierro. Vacíame. Riégame. Mueve los días que han de modelarme en otro pez, que ya se presienten en mi olor. Mueve esta alegría sobre la que estoy acostado. Muévete. Tan sólo. (Yo me muevo en la mujer...

 

   Mi primer amor

   Elías Nandino

primeros versos

El azul es el verde que aleja -verde color que mi trigal tenía-; azul... de un verde, preso en lejanía, del que apenas su huella se despeja. Celeste inmensidad, donde mi queja tiende su mudo velo noche y día, para buscar el verde que tenía, verde en azul... allá donde se aleja... Mi angustia, ...

 

   Visita a un oratorio arcaico (I)

   Tomás Segovia

primeros versos

Colección reservada de sonetos votivosI Si te busco y te sueño y te persigo, y deseo tu cuerpo de tal suerte que tan sólo aborrezco ya la muerte porque no me podré acostar contigo; si tantos sueños lúbricos abrigo; si ardiente, y sin pudor, sy en celo, fuerte te quiero ver, ...

 

   Cuando miro tus ojos

   Fayad Jamís

primeros versos

Cuando miro tus ojos veo en ellos la Patria no puedo separarlos de esa imagen tan clara. Ellos son como el viento que hace temblar las ramas tú me miras y entonces amanece en las Guásimas. Quédate para siempre en mi noche, mi lámpara mi amor tiene en tus ojos su alimento, ...

 

   La nostalgia

   Rosario Castellanos

primeros versos

Si te digo que fui feliz, no es cierto. No creas lo que yo creo cuando me engaño. El recuerdo embellece lo que toca: te quita la jaqueca que tuviste, el sopor de la siesta lo transfigura en éxtasis y, en cuanto a ese zapato que apretaba tanto que te impidió bailar el primer baile, no hubo zapato. ...

 

   Sonetos de los cantares- Ya corre el corazón...

   Concha Urquiza

primeros versos

oh cristalina fuente,si en esos tus semblantes plateadoscopiases de repentelos ojos deseadosque tengo en las entrañas dibujadosSan Juan de la Cruz Ya corre el corazón por este suelo Como antes del remanso el agua impura: Aún lleva tierras en la entraña obscura ...

 

   La feria

   Julio Torri

primeros versos

Y estando a — Y estando amarrando un gallo Se me re — Se me reventó el cordón Yo no sé Si será mi muerte un rayo... Los mecheros iluminan con su luz roja y vacilante rimeros de frutas, y a contraluz proyectan negras las siluetas...

 

   La abuela

   Maricruz Patiño

primeros versos

Así llegó la madre de mi abuela a la Habana, altiva hija de un continente antiguo y ni el sol de las Antillas pudo arrancar una destello caribea sus mejillas Así llegó la bisabuela a la isla asombrillada. De: Del mundo y otros cielos. 2004