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25 poemas aleatorios | |
La cúpula dorada, los portones de hierro, arcángeles, legiones. Este intento de vivir la historia condenada. De: Desierta memoria | |
El día que me quieras tendrá más luz que junio; la noche que me quieras será de plenilunio, con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas, y habrá juntas más rosas que en todo el mes de mayo. Las fuentes cristalinas irán por las laderas saltando cristalinas... | |
Desde las Lomas Heights, donde aún habitan, gozosos, los políticos enriquecidos, los antiguos banqueros, con su blanca (o verde) faz atónita y una numerosa flotilla de grandes capitanes de la industria y el comercio (que siguen nadando en la corriente, antes de que Neza los devore) ... | |
La semilla de la muerte que ha de germinar al sol revienta bajo la tierra. Las manos de Dios alegres que desgranando los días cultivan la muerte ya trabajan siempre la tierra desde el único principio de la extensísima vida. Apenas una raíz asciende hacia el infinito, mientras Dios medita ... | |
Porque ya mis tristezas son como los matices sombríos de los cuadros en que la luz fulgura; porque ya paladeo la gota de la amargura en el dorado néctar de las horas felices; porque sé abandonarme, con la santa inconsciencia de una tabla que flota, sobre el mar de la vida, ... | |
Soñé que me soñabas, que tu voz como estela de naufragios amanecía en mi aliento. Que era mío el silencio de cada madrugada cómplice en tus párpados cerrados, el secreto que rindes a tu almohada, el pensamiento que traicionas en mis brazos. De ese sueño sin fin ya no despiertes: ... | |
¿Dónde abandonar tantas gotas atrapadas en la ida a tu cuerpo? ¿Qué red plateada tejer con los hilos delgados enredados en nuestros brazos? Las gotas morenas pueden enjoyar la cantante y melódica carne de tu cuerpo. Echad la red, pescaremos en el aire gris y metálico ... | |
He emblanquecido mi pelo en busca de una virtud; no perdí la juventud, pues la invertí en ese anhelo. Supe de amor y desvelo cuando nacieron mis hijos, mantuve los ojos fijos al descubrir la Belleza y ha podido mi cabeza descifrar sus acertijos. | |
Todo al revés. Yo? Sol y... | |
Que la ciudad sea principio y fin porque no hay soplo que la hurte de su sitio; cimiento la sangre de quienes la habitaron modulando su espeso fundamento. Óyeme decir que no me iré. Que parta el solitario y se hunda en el viento entre los pájaros perdidos; que parta el hombre... | |
Van los hombres y las cosas hacia la estancia primera. La travesía es la voz. Del monzón de arenas emerge lo olvidado, el polvo se levanta en pequeños círculos. Van a la entrada del silencio. A lo largo la quietud, la sagrada quietud del sueño que los sueña. ... | |
Dicen que las alas son un instante, una mueca gris, tardía, y son quizá el destino vegetal de la libélula, los brazos de una nave antigua, los remos de la barca perdida en el fallido cálculo de su destino. Yo digo que las alas en algún tiempo fueron campanas, volaron alto y descendieron ... | |
Recuerdas que querías ser un poeta telúrico? Con fervor aducías los admirables ritos del paisaje, paladeabas nombres de volcanes, ríos, bosques, llanuras, y acumulabas verbos y adjetivos a sismos o quietudes (aun a las catástrofes extremas del planeta) vinculados. Hoy prefieres... | |
En los veranos rojos, cuando a los mediodías desata los bozales de sus perros el sol, ¿quién no gozó tu abrigo, quién ignoró las pías frescuras que derrama tu inmenso parasol? ¿Quién, en el sueño rosa del minuto romántico, no, tembloroso y pálido, se detuvo al pasar bajo tu fronda amiga, ... | |
Nevó toda la noche y amanece la tierra inmaculada. Quién pudiera decir que bajo el manto prepara su verdor la primavera. Si la pureza existe, qué semejante es a la nieve: hoja blanca cedida por el mundo para probar que nada permanence. | |
Soy hombre: duro poco y es enorme la noche. Pero miro hacia arriba: las estrellas escriben. Sin entender comprendo: también soy escritura y en este mismo instante alguien ... | |
(DESPUÉS DE LEER A DOS POETAS) ¡Ni una palabra de dolor blasfemo! Sé altivo, sé gallardo en la caída, y ve, poeta, con desdén supremo todas las injusticias de la vida. No busques la constancia en los amores, no pidas nada eterno a los mortales, y haz, artista, con todos tus dolores, ... | |
Agua reverdecida, la palabra que fue apariencias turba nuevamente: catástrofe encima de la cal, ávida vid que apresurada cae de vuelo a onda a eterna superficie hendiendo el demorado ardor de la quietud. Donde el hastío los naufragios cubre, su exhalación levanta en vendaval... | |
Sobre un acantilado las águilas guardan Montsalvat, la cúspide en ruinas que alojaron los muros del castillo. Ahora sólo el viento punza la sinfonía del eco y habla contando la leyenda a las nieves latinas de los riscos. La luna encumbra su vórtice de emblemas sobre el alcázar ... | |
Era todo tan leve como el punto más liviano del sol cuando amanece. Era todo tan suave como el higo picoteado de pájaros con sueño. Era luz que se quiebra en tu sonrisa suspendiendo sus frutos en la sombra. Era todo tan tenue que cabía en un adiós o en una bienvenida. Era todo tan tuyo ... | |
Suspira el tiempo goloso en el seno de la tarde, que arrastra fino rebozo por los campos que Dios guarde. Los magueyales matizan con verdes moños la tierra y, a lo lejos, se precisan los contornos de la sierra. La sierra que abre los brazos protegiendo la campiña: la de los maizales... | |
Considera, alma mía, esta textura Áspera al tacto, a la que llaman vida. Repara en tantos hilos tan sabiamente unidos Y en el color, sombrío pero noble, Firme, y donde ha esparcido su resplandor el rojo. Piensa en la tejedora; en su paciencia Para recomenzar Una tarea siempre inacabada. ... | |
Mientras los buitres trazan círculos alrededor del sol, como planetas, los poetitas con sus versos tiernas romanzas acompasan; buscan el más elaborado de los silencios y ordenan a sus tripas que no gruñan; los buitres no quisieran comer carne tan flaca, tan desabrida como yeso, ... | |
Lo empiezas a saber, tu amor va enseñando sus sales de baño, sus fiestas de guardar, sus cenas sin nadie; a veces, el esqueleto de tu ángel de la guarda baila en tus ojos, ciertas avecillas silvestres amanecen temblando en tus manos, ya el tufo de la crucifixión ... | |
Un año más sus pasos apresura; un año más nos une y nos separa; un año más su término declara y un año más sus límites augura. Un año más diluye su amargura; un año más sus dones nos depara; un año más, que con justicia avara meció una cuna, abrió una sepultura. ... | |
