|
25 poemas aleatorios | |
Yo conocí una paloma con las dos alas cortadas; andaba torpe, sin cielo, en la tierra, desterrada. La tenía en mi regazo y no supe darle nada. Ni amor, ni piedad, ni el nudo... | |
Despierto:con su anzuelo imantado me pesca el día desde el fondo de las corrientes perdidas donde estaba viviendo (había un bosque submarino mecido por oscuras marejadas en su rincón más sombrío había una gruta en la gruta había una mujer en la mujer había una gruta...) ... | |
Cuando la ruina y el silencio lleguen como la sombra maléfica y la respiración se prolongue en el viento cuando el desastre corporal sea dueño de lo incierto y aun de la última hoja caída como ángel en desgracia: habitaré tu nombre refugio final convicto ya por mi entusiasmo ... | |
La muerte toma siempre la forma de la alcobaque nos contiene.Xavier Villaurrutia Amémonos ahora, es duro el tiempo de la espera, vamos a hacer el trance más perfecto. Ésta entre las demás horas es hermosa: hoy tus ojos están humedecidos. (Tú duermes y yo velo para esconder ... | |
El segador, con pausas de música, segaba la tarde. Su hoz es tan fina, que siega las dulces espigas y siega la tarde. Segador que en dorados niveles camina con su ruido afilado, derrotando las finas alturas de oro echa abajo también el ocaso. Segaba las claras espigas. Su pausa era música. ... | |
Si queréis de mi lira oír los sones, dadme vino de Lesbos que huele a flores. Y si queréis que dulces amores cante, venga Lelia a mi lado y el vino escancie. Pero no en cinceladas corintias copas, ¡porque el vino de Lesbos se liba en rosas! El Amor nos lo brinda, y el que lo bebe, ¡arder en sacro ... | |
Abrí la verja de hierro, Sentí como chirriaba, tropecé en algún tronco y miré una ventana encendida, pero la madrugada devoraba las hojas y tú no estabas allí diciéndome que el mundo está roto y oxidado. Entré, subí en silencio las escaleras, abrí otra puerta, me quité el saco, me senté, ... | |
Sólo en sueños, sólo en el otro mundo del sueño te consigo, a ciertas horas, cuando cierro puertas detrás de mí. ¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan, y ahora estoy preso en su sortilegio, atrapado en su red! ¡Con qué morboso deleite te introduzco en la casa... | |
¡Qué difícil pensar de tan contenta, no se puede escribir de tanta dicha! a pío y canto el ave se encapricha y vuela saboreando la tormenta. Brota el renuevo y en la rama alienta una explosión de júbilo predicha. En lluvia y cal alivia su desdicha la rosa estéril que vivir intenta. ... | |
Luego que de la noche el negro velo por la espaciosa selva se ha extendido, parece que de luto se han vestido las bellas flores del ameno suelo. Callan las aves, y con tardo vuelo cada cual se retira al dulce nido. ¡Qué silencio en el valle se ha esparcido! Todo suscita un triste desconsuelo. ... | |
Nací a la orilla del desierto. Hijo de la sal y el vértigo, miembros anquilosados por la lengua de arena que nos forma. Somos todos prófugos del viento. Aquí ocurre que no hay agua, sino estéril sed y sonoro silencio. Ocurre que la falda de una mujer suda la materia de nuestros ruegos. ... | |
Me gusta andarme por las ramas. No hay mejor camino para llegar a la punta del árbol. Por si no bastaran, me da náuseas la línea recta; prefiero el buscapiés y su febril zigzag enflorado de luces. Y cuando sueño, veo frontones apretujados de joyas donde vegetaciones de relámpagos... | |
Te amo desde el sabor inquieto de la fermentación; en la pulpa festiva. Insectos frescos, azules. En el zumo reciente, vidriado y dúctil. Grito que destila la luz: por las grietas frutales; bajo el agua musgosa que se adhiere a las sombras. Las papilas, las grutas. En las tintas herbáceas, ... | |
Nace de mí, de mi sombra, amanece por mi piel, alba de luz somnolienta. Paloma brava tu nombre, tímida sobre mi hombro. | |
Aunque la mañana está soleada, tiene algo de una celda abandonada. Habla la casa porque está callada; y en un encogimiento del espíritu, se me forma algo intrínseco... ...por nada. Palabras sin sentido; ecos de quién sabe qué ruido se repiten las cámaras desiertas ... | |
No, yo no puedo echarle la culpa a él. Si cuando nos casamos hubiera entendido que no había necesidad de tants cosas, que no iba a pasar nada, que el suelo no se iba a resquebrajar ni caer uuna gran tormenta cuando yo bajara y oyera mi voz. Pero me forcé, quise ser una mujer como todas, ... | |
Era un cautivo beso enamorado de una mano de nieve que tenía la apariencia de un lirio desmayado y el palpitar de una ave en agonía. Y sucedió que un día, aquella mano suave de palidez de cirio, de languidez de lirio, de palpitar de ave, se acercó tanto a la prisión del beso, que ya no pudo más ... | |
Estoy dondequiera a la hora del desastre porque contigo estoy, porque sin ti no estuviera. Nada más a ti te amo, n estoy para los demás, en nadie estoy si no estoy en ti, raíz de miedo, agua derramada. Yo soy el hilo de agua que ata las esquinas, los rincones, las puertas de los que babeantes ... | |
Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío junto a tus hombros tersos de que nacen las rutas de tu abrazo, de que nacen tu voz y tus miradas, claras y remotas, sentí de pronto el infinito vacío de su ausencia. Si todos estos años que me falta como una planta trepadora ... | |
Mira ese árbol que a los cielos sus ramas eleva erguido; en ellas columpia un nido en que duermen tres polluelos. Ese nido es un hogar; no lo rompas, no lo hieras: sé bueno y deja a las fieras, el vil placer de matar. | |
Amor empieza por desasosiego, solicitud, ardores y desvelos; crece con riesgos, lances y recelos; susténtase de llantos y de ruego. Doctrínanle tibiezas y despego, conserva el ser entre engañosos velos, hasta que con agravios o con celos apaga con sus lágrimas su fuego. Su principio, ... | |
Manantiales del agua ya perenne, profunda vida abierta en tus ojos. Convive en ti la tierra Poblada, su verdad numerosa y sencilla. Abre su plenitud callada, su misterio, la fábula del mundo. Hallan su vocación del Huerto, su quehacer, manos contemplativas. Estalla un mediodía nocturno, ... | |
El pequeño mono me mira ¡Quisiera decirme algo que se le olvida! | |
Bajan de nueva cuenta hasta el jardín bajan en grupo, solos, en parejas en busca de semillas o de pan, de agua fresca, de frutos o de insectos pero los amilana una mirada. Siguiendo loa atávicos auspicios de su naturaleza, los gorriones alzan el vuelo y tímidos se posan en los cables ... | |
Versos autobiográficos? Ahí están mis canciones, allí están mis poemas: yo, como las naciones venturosas, y a ejemplo de la mujer honrada, no tengo historia: nunca me ha sucedido nada, ¡oh, noble amiga ignota!, qué pudiera contarte. Allá en mis años mozos adiviné del Arte... | |
