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25 poemas aleatorios | |
Amor, amante, amado, yo te digo con letras rojas toda mi alegría, por ti la pena entera gozaría, sin ti la dicha fuérame castigo. Amor, amante, amado. Me enemigo, si el amor me retira compañía, porque sin ti la vida es ironía y lenta muerte que en afán persigo. Árbol de mi costumbre ... | |
Hoy tuvimos noticia del poeta: Entre el arrullo de los órganos de boca Y colgados los brazos de las últimas estrellas, Detuvo su caballo. El campamento de mujeres batía palmas, Aderezando las tortillas de maíz. Las muchachas mordían el tallo de las flores, Y los viejos sellaban... | |
Sobre un caballo brioso camina un joven guerrero cubierto de duro acero, lleno de bélico ardor. Lleva la espada en el cinto, lleva en la cuja la lanza, brilla en su faz la esperanza, en sus ojos el valor. De su diestra el guante quita, y el robusto cuello halaga, y la crin, ... | |
Invente. Il n 8242;est fête perdueAu fond de la memoire Robert GanzoI Y entonces veíamos desde la palmera el cerro, desde el tejado del más alto tendejón, desde la quebrada con bultos de cactus donde anidan los patos buzos, desde la arena de una sirte, que en mayo se descotaba ... | |
La sed te seca y el afán te moja; por el poder hilvanas la fatiga y en la punta de flecha el beso hormiga donde enciende la sangre su luz roja. Pistilo de una flor que se deshoja, en la tibia penumbra que te abriga el verbo va medido y se prodiga solo por conseguir lo que se antoja. Palabras... | |
no termino de acostumbrarme a ver mi casa rodeada de tanta agua. me duelen los barcos de cádiz. me duelen los pañuelos del adiós. extraño los mercados de oaxaca. extraño a la tía tita. ¿te acuerdas de la tía tita? por qué no la olvido. mujer. por qué la tía tita viene como ola ... | |
Estoy solo en el último tramo de la ausencia y el dolor hace horizonte en mi demencia. Allá lejos, el panorama maldito. ¡Yo abandoné la Confederación sonora de su carne! Sore todo su voz, hecha pedazos entre los tubos de la música! En el jardín interdicto -azoro unánime- ... | |
Los nopales nos sacan la lengua pero los maizales por estaturas con su copetito mal rapado y su cuaderno debajo del brazo nos saludan con sus mangas rotas. Los magueyes hacen gimnasia sueca de quinientos en fondo y el sol -policia secreto- (tira la piedra y esconde la mano) ... | |
Quiero que me hagas el olvido como antes me hacías el amor . Vendrás. No tengo ganas de arreglar el cuarto donde descansaremos o haremos el amor (según el ánimo, la luna llena el tráfico con que te hayas enfrentado). Debería hacerte de comer, lavar los trastes, ... | |
¡Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Más no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar sil encioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante !... | |
Hay cierta raza de hombres (ahora ya conozco a mis hermanos) que llevan en el pecho como un agua desnuda temblando. Que tienen manos torpes y todo se les quiebra entre las manos; que no quieren mirar para no herir y levantan sus actos como una estatua de ángel amoroso ... | |
En los claustros, al norte de Manhattan, existe un unicornio en cautiverio. Preso en los tapices franceses del siglo XVI, alanceado, mordido por los perros, golpeado por los amos de los perros, galopa entre los muros y se duerme de pie. Suena el cuerno de caza de Manhattan, el subway cuarteado ... | |
He detenido la respiración para sentir si tú respiras. A la vez has quedado tan presente y lejana. Eterna casi. Fuera del tiempo, sola, sin moverte. Y me llenó el terror incontenible de que te hubieras ido; de que te hubieras muerto en sueños, y me hubieras dejado entre los brazos ... | |
a José Luis Ruiz Abreu. Queríamos crecer como la hierba y estuvimos huyendo muchos años sin tierra, sin raíces. Navegamos en islas, inviernos y castillos. Volamos sobre puentes y molinos de viento. Recorrimos las hojas de panteones antiguos, los urinarios públicos y los barrios judíos. ... | |
Hay un motivo, unas gotas de lluvia un cigarro y un jazz para olvidar las nubes de un cielo que no es mío. El saxofón que trae recuerdos de comidas cubanas con palmeras y brisa, las plantas y las yerbas del trópico las risas de los niños que juegan con granizos que aquí no existen. ... | |
I Como la cera blanda, consumida por una llama pálida, mis días se consumen ardiendo en tu recuerdo. Apenas iluminas el túnel de silencio y el espanto impreciso hacia el que paso a paso voy entrando. Algo vibra en mi ser que aún protesta contra el alud de olvido que arrastra en pos de sí ... | |
Maté la nube de mis pensamientos, cedí terreno a los pensamientos de la nube. Predije con Apollinaire las nuevas artes, advertí en un claro del bosque otras manchas verdeclaras, ardientes zonas en que pude establecer una pausa encastillada, labios que sonríen ... | |
¿y estas ansias que levantan a oscuras mi esqueleto y hacen cielos como alas o maderas que no paran de crujir? ¿y estas ansias llovidas por ajenas lluvias? ¿y este dolor despertado en el meritito amanecer? ¿qué son a estas horas? ¿qué anuncian estos mares o veredas que nacieron ... | |
El colibrí El colibrí que vuela en la huerta de mi amiga, como sobreviviente de la belleza, va a morir. Pero alguien se para frente al árbol padre y aprieta el click que dejará vivos sus ojos. El colibrí ni gana ni pierde; se detiene por fin en la quietud de la copa, maravillado... | |
sería bueno convencerte de las ventajas de tenerme presentarme un día a tu puerta y con un catalogo a color venderte la idea de un amor compartido, por semanas para dos en algún lugar paradisiaco, como puede ser mi habitación por la noche siendo sombras nos inventariamos el uno al otro ... | |
La mano del amor es grave. Se ha espesado la carne de una savia de tiempo; el curso de los días ha ensanchado su cauce. Pero de paz cargada abriga y pesa la lenta mano calurosa. La mujer mira... | |
Toco la piel del tigre y el tigre vibra, ronronea, se hace el dormido bajo la palma de mi mano, como un trompo que zumba: mitad madera, mitad punta acerada. Hablo de un libro: en su espesura encuentro la fauna de mis días, los árboles que a diario me cobijan y los saurios y helechos ... | |
La isla está rodeada por un mar tembloroso que algunos llaman piel. Pero es espuma. Es un mar que prolonga su blancura en el cielo como el halo de las tehuanas y los santos. Es un mar que está siempre en trance de primera comunión. Quién habitara tu veraz incendio rodeado de azucenas ... | |
Llego entre dos esbirros, que no dudan de que a un monstruo feroz guardan y aquietan. Gritos desgarradores me saludan y brazos epilépticos me aprietan. Suspenso en el umbral callo y vacilo. Alto y grueso blandón muestra y agrava con lampo incierto el espantable asilo. ... | |
Subyugadas, asiduas, con aplicación, una mano tuya y una mía se acarician, fanáticas de un mundo de manos excluyente. No quieren saber que tú y yo mientras tanto nos miramos, abolidos, sin común lenguaje, en las orillas de un lugar de sombra que han creado en su torno... | |
