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25 poemas aleatorios | |
Mientras los buitres trazan círculos alrededor del sol, como planetas, los poetitas con sus versos tiernas romanzas acompasan; buscan el más elaborado de los silencios y ordenan a sus tripas que no gruñan; los buitres no quisieran comer carne tan flaca, tan desabrida como yeso, ... | |
¿Mujer de ideas? No, nunca he tenido una. Jamás repetí otras (por pudor o por fallas nemotécnicas). ¿Mujer de acción? Tampoco. Basta mirara la talla de mis pies y mis manos. Mujer, pues, de palabra. No, de palabra no. Pero sí de palabras, muchas, contradictorias, ay, insignificantes, sonido puro, ... | |
A pulso A fuerza Infatigablemente y sin prisa ni pausa he conquistado para siempre un sitio a la izquierda del cero El absoluto cero el más rotundo irremontable resbaloso cero Obtuve un buen lugar en la otra fila Junto a los emigrantes... | |
Yo no sé muchos nombres de volcanes o selvas; esta parte del mundo para mí representa unas doscientas almas (digo doscientas por decir) que miran a lo lejos de distinta manera cada una con cierto dejo de común azoramiento. Oigo silbar el viento rústico, no rehúyo cantar... | |
Versión castellana I Ésta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo. Ésta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, ... | |
Habrá Dios enfurecido y marcando las cartas lanzado su fúrica mano sobre la mesa sin importarle demasiado los comensales y otros reunidos para el pokarito que han dicho ese Alberto qué calamidad mira que perder con tercia en un lugar de mala muerte y mirando a Dios ... | |
Es mar la noche negra, la nube es una concha, la luna es una perla | |
He causado la ruina de los demás pájaros y las palomas me tienen pavor; he aquí por qué se dice que hay que pensar bien las cosas. Antes de que yo me eligiera fui señalado para el vuelo, no tuve la oportunidad del mamífero ni del reptil ni se me permitió escoger el agua... | |
Para Marianne, mi hija En vano envejecerás doblado en los archivos: no encontrarás mi nombre. En vano medirás los surcos sementados queriendo hallar mis propiedades. No tengo posesiones. En cambio, es mío el sueño de los valles arrobados y mío el subterráneo ... | |
¡Cuáles piernas! Dos columnas de capricho, bien labradas, que de púas amarillas resplandecen espinosas en un pórfido que finge la vergüenza de las rosas por estar desnudo a trechos ante lúbricas miradas. Albos pies que con eximias apariencias azuladas tienen corte fino y puro. ... | |
Quédate callado y solo: casi todo sobra y huelga. De la rama el fruto cuelga y la rosa del pecíolo, no a efectos del querer sólo, sino a la inerte ceguera que la visión exagera en alcance y en sentido; y lo que cantas dormido es tu canción verdadera. Quédate solo y callado: casi todo huelga ... | |
La madrugada en que los gallos se volvieron locos y la Torre de Pisa fue mutilada por cantar cantares de Ezra Pound. La noche en que los gatos desollados vivos por el celo arañaban el aire del tejado y el amante de la adúltera abandonaba el lecho tibio para que el engañado ... | |
He sembrado mi nombre en la tierra dorada donde habitan tus besos y canta la esperanza. Mujer de dulces frutos, caída y levantada una y mil veces más por mi amor sin mañana. He sembrado en tu vientre mi infinita nostalgia, y mis sueños perdidos, para que en tus entrañas sientas ... | |
La noche asesina sus pulpos frente a ti. Mientras tú, inerme, impávido, impotente, utilizas únicamente su tinta... | |
Hervor de calles; desembocadura de pábulos ardiendo, en la caldera sediciosa del mísero. Como hierba de gritos, como en humo lumbrarada de pelos espantados; como chubasco tupidísimo y turbio, en ascensión. Así llegaba. Y alégrate si nadie, en esta plaza, si nadie, ... | |
Iremos por la vida como dos pajarillos que van en pos de rubias espigas, y hablaremos de sutiles encantos y de goces supremos con ingenuas palabras y diálogos sencillos. Cambiaremos sonrisas con la hermana violeta que atisba tras la verde y oscura celosía, y aplaudiremos ambos ... | |
Todo quiere ser agua Quiere licuarse la montaña entera Las atalayas hunden en el río sus leves pies calcáreos Quemados por la boca espumeante del calor los cactos arden amando ya su polvo su ceniza que un día descenderá sobre las aguas... | |
Hay demasiada primavera en el aire. El excesivo fasto augura la pobreza. Nadie puede guardar unos segundos de esta tarde para alumbrarse en el invierno (yo oigo la impugnación de las hormigas). El campo de Inglaterra es un jardín ilimitado. Quién escandalizará a tanta... | |
Olga Lucía, su mirada, Es una puerta entreabierta al final del pasillo Y un espejo. Dentro, la imagen de una niña que duerme En posición fetal. La misma niña que desde la ventana del miedo Inventa estrellas de diversos colores Y cae la noche más triste. ... | |
Pero ya basta He aquí al dinamitero Este es el sobrestante Este es el tractorista que despeñó su máquina junto a un alud de rocas más grandes que el tractor Partiremos ese cerro cabrones! Que caigan esos árboles esas rocas esa peña mayor Que se abra... | |
Al entrar al templo está el agua salvadora de pecados fuente de perdón Más allá el asombro de una virgen también bendita quisiera redimir a todas las mujeres Bajan los santos y mártires en los cirios que prometen azucenas a las niñas De: Gualbet dans le rêve des autres / Gualbet en el sueño ... | |
Sólo nombraste el bosque que te vistió de niño Su alegre arboladura Su tenebra de musgo Por eso es que volver Regresar en el soplo ardiente En la escama de vidrio de tus ojos No puede ya salvarte No entregarás tu espada capitán abatido No te dará un pañuelo esa mano No limpiarás tus lágrimas ... | |
Lo mejor del amor es la distancia y el encuentro otra vez, cuando ya nada tengo que decirte y los dos recordamos aquellos años que se han ido, aquel tiempo feroz que temblaba en tus manos y esa imagen de ayer (recordarla es vivirla) marcada para siempre en la memoria, ... | |
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. ... | |
Oreja, mano, brazo, pierna, ojo, tu mitad que se ajusta con la mía en la superficial anatomía donde corren tu audacia y mi sonrojo. Para la sed, en tu belleza mojo los ojos insolados de alegría y convencida de mi paganía el árbol del asombro te deshojo. Apariencia no más. ... | |
