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25 poemas aleatorios | |
Certero, como el que apunta al corazón dorado de la uva te aposentas en mí. Preciso como el aire de junio, la infatigable luz que se adormece en la tarde o el grito del flamenco desplazando inútiles ocasos. Por ti salgo a encender la pira de los sueños y a cosechar gardenias imposibles. Las prendo... | |
Por el polvoso camino va la carreta chirriando... y, en la cimera de un pino, ¡un pájaro está rimando el Madrigal de su trino...! ...................... -¡Carretero! ¡Carretero, que vas alegre cantando por el polvoso camino! ¡Preciso es ir más ligero que tu ausencia está penando la chica de tu vecino...! ... | |
Centímetro a centímetro piel, cabello, ternura, olor, palabras mi amor te va tocando. Voy descubriendo a diario, convenciéndome de que estás junto a mí; de que es posible y cierto; que no eres, ya, la felicidad imaginada, sino la dicha permanente, hallada, concretísima; ... | |
¡Outside!, volvió a chillar la negra fea del bar. ¡Outside!, volvió a chillar con una voz más negra que su negro mirar. ¡OK!, negra maldita, negrita fea del bar. OK. Con tu chillar me llevo una bendita visión de Nueva Orleáns. | |
Hay una hoja en blanco y una nube arrumbada. La palabra es el intento y el día la frágil continuación de la esperanza. Atravesar el día a través de la palabra es una aventura que no pocas veces termina mal; atravesar la palabra a través del día, es un riesgo que comienza con muy malas esperanzas, ... | |
Esa mañana de luz encrucijada lo vivido del polen, el ansia en convulsión y un abrazo que parece ser el último, dejaban cristalinas casi transparentes veladuras en el desasosiego del lecho tendido entre las flores. No se mide un instante ni dura en precisión más o más. No existe, tampoco, ... | |
La brisa toca con sus yemas el suave envés de las hojas. Brillan y giran levemente. Las sobresalta y alza con un suspiro, con otro. Las pone alerta. Como los dedos sensitivos de un ciego hurgan entre el viento las hojas; buscan y descifran sus bordes, sus relieves de oleaje, su espesor. ... | |
Ha vuelto a madurar la fruta sobre la mesa, las flores de las macetas ya se secaron, enterradas las cosas bajo el polvo ¿qué se puede hacer? Los anocheceres dan fe de la espera, la multitud de estrellas -testigo perpetuo- sin duda alguna lo sabrá decir, pero a quién sino al corazón ... | |
Todo poema es su propio borrador. El poema es sólo un gesto, un gesto que revela lo que no alcanza a expresar. Los poemas de perfectísima factura, los más grandes, son exclusivamente un manotazo afortunado. Todo poema es infinito. Todo poema es el génesis. Todo poema... | |
Te quiero porque en tu alma vive el germen de ternura infinita, como diáfana gota de rocío sobre una flor marchita; te quiero porque he visto doblegarse tu espléndida cabeza; porque sé bien que en medio de la orgía te invade la tristeza; porque has pasado por la senda estrecha en los grandes ... | |
I La tarde entera se vencía al paso del viento. Como arcos se doblaban los árboles y una flecha imprevista me daba al corazón. Deambulé por aquellas calzadas donde tanta vida cimentaron tus pasos. El viento alzaba tolvaneras en medio de los campos, trastornando a esos pájaros rojos, ... | |
Te acariciaba, mar, en mi desvelo. Te soñaba en mi sueño, ¡inesperado! Te esperaba en la sombra recatado y te oía en el silencio de mi duelo. Eras, para mi cuerpo, cielo y suelo; símbolo de mi sueño, inexplicado; olor para mi sombra, iluminado; rumor en el silencio de mi celo. ... | |
A Benjamín Anaya Cruzaré por tu calle como por tu cuerpo con un poema desnudo de toda enciclopedia quién soy yo para nombrar tu claridad en un amanecer que se sonroja boca de mirlo con sed y sin abrigo Para ti no tengo coartada, ni gloria, ni infinito no tengo amaneceres, ... | |
Vengo del futuro a vivir la vida de mi sombra He venido a buscarla para llevarla conmigo a ese lugar sin tiempo. De: Del mundo y otros cielos. 2004 | |
Como si no supieras que la noche toca ya en los antiguos ventanales, como ignorando al astro que destruye las risas de la tarde, suavemente persistes en la feliz tarea de remendar las cosas, ocultar deterioros y presentar las almas de la casa rotitas, pero limpia, ... | |
Una casa, un jardín, no son lugares: giran, van y vienen. Sus apariciones abren en el espacio otro espacio, otro tiempo en el tiempo. Sus eclipses no son abdicaciones: nos quemaría la vivacidad de uno de esos instantes si durase otro instante. Estamos condenados a matar al tiempo: así ... | |
Y vino y puso cerco a mi morada y abrió por medio della gran carrera Fray Luis de León Trad. Del Libro de Job Él fue quien vino en soledad callada, Y moviendo sus huestes al acecho Puso lazo a mis pies, fuego a mi techo Y cerco a mi ciudad amurallada. ... | |
Yo soy un punto muerto en medio de la hora, equidistante al grito náufrago de una estrella. Un parque de manubrio se engarrota en la sombra, y la luna sin cuerda me oprime en las vidrieras. Margaritas de oro deshojadas al viento. La ciudad insurrecta de anuncios luminosos ... | |
Porque ya mis tristezas son como los matices sombríos de los cuadros en que la luz fulgura; porque ya paladeo la gota de la amargura en el dorado néctar de las horas felices; porque sé abandonarme, con la santa inconsciencia de una tabla que flota, sobre el mar de la vida, ... | |
Si la constelación indica el rumbo hay que mirar arriba y atrapar esa estrella en la mirada. Pero a tanta distancia ignorar es la ruta a navegar. Navegar é preciso viver não é preciso El timón no se corrige enderezando el barco. A babor se escribe. A estribor se reposa, pero late furioso... | |
La rosa es una rosa es una rosa. Tu boca es una rosa es una boca. La rosa, roja y rosa, me provoca: Se me antoja una boca temblorosa. La roja, roja sangre rencorosa de la rosa, que quema lo que toca, de tu boca de rosa se desboca y me moja la boca, ponzoñosa. La pena, pena roja de mi vida, ... | |
(1974) Sobrentendido es no hablar de aquel diciembre, mencionar siquiera el tintineo de los cubiertos y los cuentos para niños hartos en el avión. Nadie puede olvidar en un trazo de crayola, por colorido que sea, a quienes sirvieron el ambigú ignorantes de que sería su última cena. ... | |
Cuando miro tus ojos veo en ellos la Patria no puedo separarlos de esa imagen tan clara. Ellos son como el viento que hace temblar las ramas tú me miras y entonces amanece en las Guásimas. Quédate para siempre en mi noche, mi lámpara mi amor tiene en tus ojos su alimento, ... | |
Regresamos a la tierra nunca propia huella de patria imaginaria. Llevamos por dentro la casa, el árbol y el sueño. En una pared rentada mi hermana retiene una fotografía: fragmentos mediterráneos. Hablamos el idioma donde no existe posesión de las circunstancias. nuestra infancia ... | |
Si hoy fuera el último día señalado para no asombrarnos le pediría prestado a mi enemigo su pañuelo de seda, su corbata de sombra. Ataría con ellos las palabras rotas y las que nunca dije. ¿A quién llamaría amiga, antigua compañera de linaje, hermana de mi estirpe? A ella, ... | |
