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25 poemas aleatorios | |
¿Qué es el canto de los pájaros, Adán? Son los pájaros mismos que se hacen aire. Cantar es derramarse en gotas de aire, en hilos de aire, temblar. Entonces los pájaros están maduros y se les cae la garganta en hojas, y sus hojas son suaves, penetrantes... | |
Así te ves mejor, crucificado. Bien quisieras herir, pero no puedes. Quien acertó a ponerte en ese estado no hizo cosa mejor. Que así te quedes. Dices que quien tal hizo estaba ciego. No lo digas; eso es un desatino. ¿Cómo es que dio con el camino luego, si los ciegos no dan con el camino?... ... | |
Son cual dos mariposas sus ligeros pies, y arrojando el velo que la escuda, aparece magnífica y desnuda al fulgor de los rojos reverberos. Sobre su oscura tez lucen regueros de extrañas gemas, se abre su menuda boca, y prodigan su fragancia cruda frescas flores y raros pebeteros. ... | |
sí lo volvería a hacer pienso y te acaricio la ausente patagonia que llevas en la frente sé que no querías hacer el viaje sonríes al parabrisas (no es bueno distraerse mientras se maneja) pero tu pupila derecha me arrincona suficiente para sentirme más importante que el volante ... | |
A mis amigos de México Alegre el marinero en voz pausada canta, y el ancla ya levanta con extraño rumor. De la cadena al ruido me agita pena impía. Adiós, oh patria mía, adiós, tierra de amor. El barco suavemente se inclina y se remece, y luego se estremece a impulso del vapor. ... | |
Un nuevo hogar es huerto florecido de jazmines, y lirios, y azahares, entre cuyas alburas estelares se estremece el amor, como un latido. Surge de cada flor, de cada nido un verso del Cantar de los Cantares y pasan, del Hermón por los pinares, suspirando los vientos un gemido. De Galaad ... | |
Hombres necios que acusáis a la mujer, sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis; si con ansia sin igual solicitáis su desdén, por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal. Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo ... | |
I Mi flama no alcanzó tu fuego para despertar en espejo de sal. Batí palmas, destrenzé mi pelo y el amanecer fue tal como otros, sólo escuché el diálogo de la fuente sosiega en contraste con mi interior. II Pusé en tu mano un cuarzo, retorné sola, te dejé el tiempo para que volvieras. ... | |
Mientras penetro en ti Sonámbula Dentro de ti está un yo Penetrando una tú Los veo claramente... | |
I Eso ya lo sabes Estás en todos En los pequeños ruidos de la calle En cada esquina de este cuarto Y en los miles de años de mi vida Pero hoy Te busco en las intimidades de mi cuerpo En cada impulso de mi sangres En los papeles atesorados En esa música lejana ... | |
Escucha extranjero, yo voy a mostrarte la lejanía. En esta ciudad no navega hoy más barco que el de la soledad. Las sábanas son frías en los hoteles. Hay crímenes y miedo a media noche. Podemos, si quieres, cantar sin corbata y navegarnos tomados de las manos aun a riesgo de ser acusados ... | |
El cazador sabe el truco para apresar a las alondras: Cubre una mediana esfera con espejos y la sostiene de la rama más alta de un árbol. Cuando la luz la toca la esfera es una flor de agujas luminosas y somete la borrosa voluntad, el fuego sutil de las alondras. Entonces ... | |
Canto azuceno o anémona del frío, el curso procuroso y procuroso de la voz lidiada hace cima y cerco de su cisma, ya castillo que se pone asedio a sí mismo. ¡Gran cosa tuviera que ser el poema para fundar tal enclave torreado y arcifinio donde la guerra sin paz no gana! Y el hombre de verso ... | |
rogelio grande amó cuatro pedazos de su carne del mismo modo como amó a dos mujeres que lo mataron de odio o de tristeza. las dos cosas juntas porque son lo mismo. una viene antes que después pero vienen firmes como huella o pisadura y se quedan enterradas de por siempre ... | |
Junio, jardín de junio, yo no quise sino sólo una voz de su ternura, besar el aire que en sus ojos dura y soltar en mis labios lo que dice. Aire, junio en los aires ya predice las imágenes muertas en la oscura piedad de las palabras que apresura la sola poesía que no quise. Agua, en tus lluvias ... | |
Para los que llegan a las fiestas ávidos de tiernas compañías, y encuentran parejas impenetrables y hermosas muchachas solas que dan miedo pues no uno sabe bailar, y es triste ; los que se arrinconan con un vaso de aguardiente oscuro y melancólico, y odian hasta el fondo su miseria, ... | |
Tu largo ventisquero forma y trasunta blanca mujer tendida, como difunta, y muestra en vivas manchas crudo arrebol. ¡Y el cadáver ficticio me desconcierta porque se me figura la Patria muerta, que con pintas de sangre se pudre al sol! ¡Oh signo de los tiempos graves y espurios! ... | |
Pues ya si en el exido De hoy más no fuere vista ni hallada, Diréis que me he perdido, Que andando enamorada... San Juan de la Cruz Cántico espiritual Atraída al olor de tus aromas Y embriagada del vino de tus pechos, Olvidé mi ganado en los barbechos Y perdí mi canción entre las pomas. ... | |
Deshojamiento el aire respirado lengua dolida luz el pensamiento y llave de ceniza el pedimento de que el fuego nos diga iluminado Rebalse de luciérnagas el vado vaharadas de ámbar y el aliento arborescencias habla soy y siento en murmurio aquel tiemblo abandonado Coruscación ... | |
Dame lo que me quieras dar, Señor, nada quiero pedir, nada te exijo, hoy ya comprendo que si miro el cielo es tu resplandor de luz lo que miro; cuando me siento extraviado en la noche en tus estrellas encuentro el camino. Eres, Señor, agua para la lluvia, para los manantiales y los ríos; ... | |
Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre —tuya y mía— corre el alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche... | |
Muerte, ya estamos en la pista de baile. Quien no baila no aleja las costras de la maledicencia, y el vals promete mucho, bailar no cuesta nada. Brilla el salón y aprietas mi cuerpo contra el aire dulcísimo. Un poco más y serás mía, y agotarás el aire enardecido para cortarme... | |
Estás en mí, como latido ardiente, en mis redes de nervios temblorosos, en mis vetas de instintos borrascosos, en los mares de insomnios de mi frente. Estás fuera de mí, como corriente de voces imprecisas, de sollozos, de filos de secretos tenebrosos. de roces de caricia inexistente. Me cubres ... | |
Si te he de perder un día que no sea entre semana ni en domingo ni en sábado ni en nada. VIII Ah mi pequeño capulín, qué manera de hablar tiene tus ojo; me platican historias de amor que no conozco, me platican la rosa entera de los vientos; en el puro silencio... | |
madre madre muerta mi tambor sobre tu tumba madre muerta suena el cuero del tambor sobre tu tumba y mis manos sobre el cuero del tambor sobre tu tumba las uñas de mis manos golpeando sobre el cuero del tambor sobre tu tumba madre muerta la sangre de las uñas... | |
