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25 poemas aleatorios

 

   Nada, sino tu sombra...

   Julio César Aguilar

primeros versos

Nada, sino tu sombra galopando. Va y viene a través de las cortinas translúcidas del pensamiento. Y la atrapo. Y consagro las palabras al silencio de tus manos. Ah, la fatiga. Cavé una fosa, en vano, para tu luz distante, imperecedera. Mas nada. Nomás la sombra de un fantasma. ...

 

   Suenan las III

   Francisco González Léon

primeros versos

La grande habitación que el grande espejo agranda más. Sobre la antigua consola, el viejo reloj de bronce bajo el fanal de cristal; y penumbras y friolencias en que la poquedad de mi lámpara, no basta a evaporar el frío de mi soledad. Escenas y efemérides vacías; ...

 

   Amor y desdén

   José Sebastián Segura

primeros versos

Fuego sutil circula por mis venas al contemplar tus seductores ojos, y la sonrisa de tus labios rojos, y la gracia gentil con que enajenas. A tus palabras, de dulzura llenas, de mi estéril desierto los abrojos convertiste en edén, y por despojos quedó mi alma de amor en tus cadenas. ...

 

   Linaje

   Rosario Castellanos

primeros versos

Hay cierta raza de hombres (ahora ya conozco a mis hermanos) que llevan en el pecho como un agua desnuda temblando. Que tienen manos torpes y todo se les quiebra entre las manos; que no quieren mirar para no herir y levantan sus actos como una estatua de ángel amoroso ...

 

   Tríptico azul

   Alberto Blanco

primeros versos

I Hay mañanas en que bajas al río y te detienes a escuchar en la corriente la voz amorosa del mar. Quisieras volar, seguir el cauce de su pelo suelto, y tal esperanza te sostiene sobre los juncos de la ribera. II Una paloma cruza los maizales quebrando en violetas y grises la certeza de las miradas ...

 

   Silenciosamente

   Rubén C. Navarro

primeros versos

Silenciosamente, voy por la pendiente, voy por la pendiente de la Eternidad... Ni cariños traje, ni cariños llevo, y en mi senda larga, si aprendí algo nuevo, fue, sin duda alguna, la simplicidad... Dolorosamente voy por la pendiente, con el fardo a cuestas de mi ensoñación, sin hallar ninguna mariposa ...

 

   La agonía blanca

   Luis G. Urbina

primeros versos

Blanca como esta noche no he visto cosa alguna: ni el mármol, ni la nieve, ni el armiño. Semeja el cielo, un gran abismo de plata, que refleja su luz, en otro abismo de cristal: la laguna. Sólo, de tarde, en tarde, pasa, pequeña y bruna, la góndola, que efímero surco ondulante deja; y cuando, ...

 

   Qué comienza y da fin cuando ella mira un precipicio azul de tinta

   María Baranda

primeros versos

¿Qué comienza y da fin cuando ella mira un precipicio azul de tinta?) Y habiendo estado tras las rejas de las albas sometida, cavara ahora entre tus carnes las rodajas, el vértice mordaz arremangada, abriendo el paraíso en tus partículas bajo la lluvia casta de las aguas. ...

 

   Efímeras

   Manuel Gutiérrez Nájera

primeros versos

Idos, dulces ruiseñores. Quedó la selva callada, y a su ventana, entre flores, no sale mi enamorada. Notas, salid de puntillas; está la niñita enferma... Mientras duerme en mis rodillas, dejad, ¡oh notas!, que duerma. Luna, que en marco de plata su rostro copiabas antes, si hoy tu cristal lo retrata sacas, ...

 

   Los ruidos del alba

   Efraín Huerta

primeros versos

Te repito que descubrí el silencio aquella lenta tarde de tu nombre mordido, carbonizado y vivo en la gran llama de oro de tus diecinueve años. Mi amor se desligó de las auroras para entregarse todo a su murmullo, a tu cristal murmullo de madera blanca incendiada. Es una herida...

 

   Deseos

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

¡Yo quisiera salvar esa distancia, ese abismo fatal que nos divide, y embriagarme de amor con la fragancia mística y pura que tu ser despide! ¡Yo quisiera ser uno de los lazos con que decoras tus radiantes sienes! ¡Yo quisiera, en el cielo de tus brazos, beber la gloria que en los labios tienes! ...

 

   Sonetos de los cantares- Ya corre el corazón...

   Concha Urquiza

primeros versos

oh cristalina fuente,si en esos tus semblantes plateadoscopiases de repentelos ojos deseadosque tengo en las entrañas dibujadosSan Juan de la Cruz Ya corre el corazón por este suelo Como antes del remanso el agua impura: Aún lleva tierras en la entraña obscura ...

 

   El aliento es el dios...

   Homero Aridjis

primeros versos

I El aliento es el dios que la penetra e insuflada da a luz habla un instante y su voz queda en el aire aun cuando ha partido II Por el día que se mueve la sabiduría erige templos quien ama el sol siente en su corazón el fuego las palabras tocan el aire y arden el ser viaja hacia la luz ...

 

   dos no sirve es malo...

   Frida Kahlo

primeros versos

dos no sirve es malo. Luna... pésimo y sol es banal... ¿verdad? superficial...

 

   En el deseo del sueño, 1.3

   Francisco Magaña

primeros versos

Hay una hoja en blanco y una nube arrumbada. La palabra es el intento y el día la frágil continuación de la esperanza. Atravesar el día a través de la palabra es una aventura que no pocas veces termina mal; atravesar la palabra a través del día, es un riesgo que comienza con muy malas esperanzas, ...

 

   Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses...

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses; que se pierda tanto increíble amor. Que nada quede, amigos, de esos mares de amor, de estas verduras pobres de las eras que las vacas devoran lamiendo el otro lado del césped, lanzando a nuestros pastos las manadas de hidras y langostas ...

 

   Lectura crítica

   Maricruz Patiño

primeros versos

Leo: Toda la vida por un minuto de gloria Me pregunto: ¿Valdrá la vida un minuto de gloria? o ¿No será la vida, la gloria sin minutos? o bien ¿Será el minuto la vida o la gloria? quizá ¿La gloria sea tan sólo un minuto de la vida? De: Del mundo y otros cielos. 2004

 

   un corazón hacia la medianoche

   Blanca Mateos

primeros versos

si mis ojos fueran el polen de la noche y en mis palabras se trazara el despertar del alba si el tiempo descansara tan sólo un momento mientras el mar se extiende en sus mareas dejaría todo para teñir el cielo de esmeralda y abriría este corazón de hoy hacia la ...

 

   Déjame entrar a tu íntimo alfabeto

   Homero Aridjis

primeros versos

Déjame entrar a tu íntimo alfabeto para saber lo tuyo por su nombre y a través de tus letras hablar de lo que permanece y también de auroras y de nieblas. Déjame entrar para aprenderte y girar en tu órbita de voces hablándote de lo que me acontece describiéndote a ti. Quiero dar ...

 

   La espera

   Julio César Aguilar

primeros versos

Ha vuelto a madurar la fruta sobre la mesa, las flores de las macetas ya se secaron, enterradas las cosas bajo el polvo ¿qué se puede hacer? Los anocheceres dan fe de la espera, la multitud de estrellas -testigo perpetuo- sin duda alguna lo sabrá decir, pero a quién sino al corazón ...

 

   Testigo

   Eduardo Zambrano

primeros versos

Al menos aquí en medio del desamparo tuve un testigo: me tuve a mí mismo sin ser la marioneta colgada de una historia, ni la parafernalia literaria entre concursos y limosnas. (De: Reincidencias)

 

   Las armas del verano

   Octavio Paz

primeros versos

Oye la palpitación del espacio son los pasos de la estación en celo sobre las brasas del año Rumor de alas y de crótalos tambores lejanos del chubasco crepitación y jadeo de la tierra bajo su vestidura de insectos y raíces La sed despierta y construye sus grandes jaulas de vidrio donde tu desnudez ...

 

   A las tres y veinte...

   Octavio Paz

primeros versos

A las tres y veinte como a las nueve y cuarenta y cuatro, desgreñados al alba y pálidos a medianoche, pero siempre puntualmente inesperados, sin trompetas, calzados de silencio, en general de negro, dientes feroces, voces roncas, todos ojos de bocaza, se presentan...

 

   Avenida Héroes

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

A Pilla y Efraín Bartolomé, en compañía de Celina y Balam La ola de Dios del mar de Dios azota. En la playa de Dios, clavado, hundido,hijo y padre de Dios, migaja suya,azotado y cansado y malherido. JAIME SABINES I Aquí estaban los muertos dijo mi padre y el rugido del viento ...

 

   Horas de junio

   Carlos Pellicer

primeros versos

Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre tuya y mía corre al alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche ni de día. ...