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25 poemas aleatorios

 

   Lamentación por una perra (3)

   Eduardo Lizalde

primeros versos

Muerde la perra cuando estoy dormido; rasca, rompe, excava haciendo de su hocico una lanza, para destruirme. Pero hallará otra perra dentro que gime y cava hace veinte años. (Selección: Juan Domingo Argüelles)

 

   De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios (XIX)

   Francisco Hernández

primeros versos

Eras dos, Robert Schumann, dos gemelos distintos en un solo cerebro verdadero. Uno quería que tu corazón se enterrara dentro de un violín y el otro que se sembrara en una maceta. Uno quería que tu mano derecha se sepultara dentro de un clavicordio y el otro que se guardara ...

 

   Con la flor del domingo...

   Jaime Sabines

primeros versos

Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda antigua. La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y hacen amistades, y hasta escuchan la música que en el quiosco...

 

   La balada de la vuelta del juglar

   Luis G. Urbina

primeros versos

Dolor: ¡qué callado vienes! ¿Serás el mismo que un día se fue y me dejó en rehenes un joyel de poesía? ¿Por qué la queja retienes? ¿Por qué tu melancolía no trae ornadas las sienes de rosas de Alejandría? ¿Qué te pasa? ¿Ya no tienes romances de yoglería. Trovas de amor y desdenes, ...

 

   No es una desgracia abrir los ojos...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

No es una desgracia abrir los ojos ni tener despiertos los deseos y estar triste y solo y pensando. Y no ser de aquellos que consiguieron su placer a ciegas para cegarse; su televisión después del cine, sus bailes, su ruido, sus limonadas; pero que a la medianoche se sientan, ...

 

   Para un mordisco

   Alfonso Reyes

primeros versos

Propio camaleón de otros cielos mejores, A cada nueva aurora mudaba de colores. Así es que prefiriera a su rubor primero El tizne que el oficio deja en el carbonero. Quiero decir ( me explico ): la mudanza fue tal, que iba del rojo al negro lo mismo que Stendhal. Luego, un temblor de púrpura...

 

   Marianne

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

Después de leer tantas cosas eruditas estoy cansada, hija, por no tener los pies más fuertes y más duro el riñón para andar los caminos que me faltan. Perdona este reniego pasajero al no encontrar mi ubicación precisa y pasarme el insomnio acodada en la ventana cuando la lluvia cae, ...

 

   Llorarle era bueno

   Sabeli Ceballos Franco

primeros versos

no pude llorar ayer porque era anti práctico además me la he pasado llorando por dentro ¿qué más da hacerlo por fuera? -pensé antes llorarle era bueno como un cuervo viudo disecado... ser el cuervo es otra cosa me despertó una pesadilla ojalá fuera igual con las pesadillas ...

 

   De la mano de un dios

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

El fin es el lugar del que partimosT.S. Eliot De la mano de un dios asistimos a nuestro propio parto en la cuna luminosa del sepulcro Por el azul las aves ofrendarán los cirios en permuta de carroña y desde el coro de plañideras el bautismo del sobreviviente Tan pocas sombras ...

 

   Tercer poema de ausencia

   Homero Aridjis

primeros versos

Tú has escondido la luz en alguna parte y me niegas el retorno, sé que esta oscuridad no es cierta porque antes de mis manos volaban las luciérnagas, y yo te buscaba y tú eras tú y éramos unos ojos en un mismo lecho y nadie de nosotros pensaba en el eclipse, pero nos hicimos fríos ...

 

   Noche

   Blanca Luz Pulido

primeros versos

La noche inmemorial, pródiga noche de los pactos oscuros, innombrables, de las siniestras, ocultas voluntades que a la mención del día empalidecen; la noche feraz, la noche cómplice que despliega su sombra como un manto sigiloso y ambiguo, torva noche agazapada en las márgenes ...

 

   Misa negra

   José Juan Tablada

primeros versos

¡Noche de sábado! Callada está la tierra y negro el cielo; late en mi pecho una balada de doloroso ritornelo. El corazón desangra herido bajo el cilicio de las penas y corre el plomo derretido de la neurosis de mis venas. ¡Amada, ven!... ¡Dale a mi frente el edredón de tu regazo y a mi locura, ...

 

   Instantáneas al filo de la madrugada

   Francisco Magaña

primeros versos

* El silencio es el reflejo más puro de la palabra. * La pregunta es irremplazable. A través de ella se establecen los primeros síntomas de la rebelión es decir, la incertidumbre. El privilegio de la pregunta es que cada vez que surge, lo hace a la par de la inconformidad. ...

 

   Una avispa sobre el agua

   Coral Bracho

primeros versos

La superficie del agua es tensa para una avispa, es un sendero múltiple fluyendo siempre como el tacto del tiempo sobre la hondura quieta de un corto espacio. Corto es el tiempo en que flota; corta la distancia en que gira por incesantes laberintos, remolinos inciertos, llamas, y transparencia ...

 

   Tiempo mío

   Leticia Luna

primeros versos

La vida dura las estaciones se suceden una tras otra casi hipnótica duración del instante en que anduve sonámbula buscando a los astros su fuego ardiente y el crepitar del pájaro que muere en sí mismo sin encontrarse y comprender que cada huella de la corteza...

 

   Quien se acerca al abismo y no lo sabe, 1

   Francisco Magaña

primeros versos

Cuando el camino alargaba hasta dónde su aventura, y la nostalgia inventaba una forma más del desasosiego, sólo un deseo repetían los ojos del visitante: alumbrarme en tu cuerpo como si alguna vez hubiera en él resucitado .

 

   Fin de jornada

   Tomás Segovia

primeros versos

Cae la tarde flotando en la tibieza Como un gran trapo en unas aguas quietas El mundo desvaría de fatiga Hasta los niños saben que a esta hora Nada ya que se haga o se diga o se piense Dejará algún vestigio en ninguna memoria Ni rastros en ninguna arena La gente vuelve a sus rediles. ...

 

   Déjala

   Antonio Plaza

primeros versos

¡Déjala! Toma niña, este búcaro de flores; tiene azucenas de gentil blancura lirios fragantes y claveles rojos, tiene también camelias, amaranto y rosas sin abrojos, rosas de raso, cuyo seno ofrecen urnas de almíbar con esencia pura, que en sus broches de oro se estremecen. Admítelas, amor ...

 

   Efímeras

   Manuel Gutiérrez Nájera

primeros versos

Idos, dulces ruiseñores. Quedó la selva callada, y a su ventana, entre flores, no sale mi enamorada. Notas, salid de puntillas; está la niñita enferma... Mientras duerme en mis rodillas, dejad, ¡oh notas!, que duerma. Luna, que en marco de plata su rostro copiabas antes, si hoy tu cristal lo retrata sacas, ...

 

   Consonancias

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Tu traición justifica mi falsía aunque lo niegues con tu voz de arrullo; mi amor era muy grande, pero había algo más grande que mi amor, mi orgullo. Calla, pues. Ocultemos nuestro duelo, la queja es infecunda y nada alcanza; agonicemos contemplando el cielo ya que el cielo es nuestra ...

 

   Me pondré la manzana

   Eduardo Langagne

primeros versos

Guillermo Tell no comprendió a su hijoque un día se aburrió de la manzana en la cabeza Carlos Varela Me pondré la manzana en la cabeza, si aprendiste a tirar, en ti confío. Y si aún no es el tiempo en que debías, lo sabremos después de que dispares. ...

 

   Voz de mis soledades (II)

   Elías Nandino

primeros versos

No sé quién soy en esta llama cruenta de angustia, de dolor, de goce y llanto, en que nace el misterio de un encanto que destruye mi vida y la alimenta. No sé quien soy en esta red que inventa peces de espuma en vértigos de espanto y un venero de siglos que levanto para saciar la sed ...

 

   Los buzos diamantistas

   Renato Leduc

primeros versos

I Una nítida noche, en que la pedrería sideral deslumbrada, los buzos diamantistas, en santa cofradía, descendimos al mar... Puede ser -nos dijimos- puede ser que la luz de Saturno, diluyéndose, forme algún extravagante sulfato, alguna gema nunca vista jamás... ...

 

   Alba de proa

   Gabriel Zaid

primeros versos

Navegar, navegar. Ir es encontrar. Todo ha nacido a ver. Todo está por llegar. Todo está por romper a cantar.

 

   Después

   Amado Nervo

primeros versos

Te odio con el odio de la ilusión marchita. ¡Retírate! He bebido de tu cáliz, y por eso mis labios ya no saben dónde poner su beso; mi carne, atormentada de goces, muere ahíta. Safo, Crisis, Aspasia, Magdalena, Afrodita, cuanto he querido fuiste para mi afán avieso. ¿En dónde hallar espasmos, ...