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25 poemas aleatorios | |
El emperador quiere huir de sus crímenes pero la sangre no lo deja solo. Pesan los muertos en el aire muerto y el trata siempre en vano de ahuyentarlos. Primero lograrían borrar con pintura la sombra que a media tarde proyecta... | |
Tu traición justifica mi falsía aunque lo niegues con tu voz de arrullo; mi amor era muy grande, pero había algo más grande que mi amor, mi orgullo. Calla, pues. Ocultemos nuestro duelo, la queja es infecunda y nada alcanza; agonicemos contemplando el cielo ya que el cielo es nuestra ... | |
Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo y van y vienen máscaras. Amanece el dolor un día tras otro, nos rodeamos de amigos y fantasmas, parece a veces que un alambre estira la sangre, que una flor estalla, que el corazón da frutas, y el cansancio canta... | |
La frase que no hemos dicho, cierta respiración de la boca en el apetito del sueño, el silencio que comienza como una bandada de pájaros; yo he depositado esa frase en el plato donde nos sirven la cabeza del Bautista. Estoy aquí después de extraviar mi mejor ofrecimiento, ... | |
a José Luis Ruiz Abreu, Efraín Bartolomé y Oscar Wong. Naturaleza muerta entre los lirios donde asoma el lagarto que extingue su nostalgia de flora sepultada en aras del progreso. Las pinturas murales, testimonios ahogados con zonas arqueológicas donde el faisán escapa a otras montañas, ... | |
El tiempo de la poesía da un fruto de luz que cae solo en la tierra... | |
Esta noche vamos a gozar. La música que quieres, el trago que te gusta y la mujer que has de tomar. Esta noche vamos a bailar. El bendito deseo se estremece igual que un gato en un morral, y está en tu sangre esperando la hora como el cazador en el matorral... | |
A tus manos me traslada la que mi original es, que aunque copiada la ves, no la verás retratada: en mí toda transformada, te da de su amor la palma; y no te admire la calma y silencio que hay en mí, pues mi original por ti pienso que está más sin alma. De mi venida envidioso queda, ... | |
Mi tiempo, padre: Himnos de guerra y tableteo de metralletas. Lo estoy viviendo apenas pero lo estoy viviendo. Soy el aire del arquero y su brazo. Te veo escribiendo tus poemas, como éste, padre, como éste. ¿Para qué, para quiénes? ¿Para quiénes abres tu cartapacio, tu horrenda máquina ... | |
Yo tenía una casa, una cama de hierro con sueños bien forjados, una mesa de vino que olía a cedro y a fruta, vecinos silenciosos en la villa. Yo tenía una mujer; se bañaba en la luz de nuestra casa, mis temblores vivían en su boca y entre sus piernas brotaban dulces gemidos que inundaban... | |
Mamá, tengo la barriga llena de hambre, dice. Y la mamá ríe y le trae la leche. Al rato, ya dormido, se sobresalta y mueve los brazos y las piernas. La mano de la madre le acaricia la espalda, se queda quieto. En su plácido rostro el corazón descansa... | |
A través de la ventana (que son mis ojos) veo el desierto del mundo y miro lo que puedo, lo que sé mirar: ¿qué fuera yo si no fuera lo que soy?, ¿qué soy en este desierto sino un cactus, un animal salvaje, un insecto más? ¿Sería acaso el sol enfermizo, ... | |
hacia dónde las cosas se dirigen no la vida y no los grandes temas el objeto la cosa material lo natural ajeno y cierto y todo lo que hacemos como el poliuretano y el vinyl el aluminio el nailon sus juegos de moléculas abren ante mí los ojos asombrados desmenuzan su intriga... | |
Con vuelo ligero, grácil, va sorteando espinas de rosal por el codillo de una rama, y como prendedor se posa, nuncio de mayo una libélula morada. | |
Calina respiración de la colina. Bajo sus arcos duerme la noche, arden las brasas. Perenigración serpentina: la boca de la gruta, lápida que abre, (abracadabra), la luna. Entro en la alcoba de párpados: los ojos -hamam de los muertos- lavan... | |
Ciego de nacimiento, me escandaliza el tacto. Vivaldi suena en medio de la bruma y la ciudad, bella hasta su colmo, intolerable, extiende dedos hacia el mar. El ancla de la vida se estremece, el sol rebasa sus medidas y entra durísimo, convicto, entre las nubes: el más vago, el más oscuro resplandor. ... | |
La perra más inmunda es noble liro junto a ella. Se vendería por cinco tlacos a un caimán. Es prostitua vil, artera zorra, y ya tenía podrida el alma a los cuatro años. Pero su peor defecto es otro: soy para ella el último de los hombres. (Selección: Juan Domingo ... | |
Dos años después de tu zambullida en el Rin, la niña Clara llegó a visitarte por última vez al manicomio de Endenich. El atardecer rodeaba de angustia su cabello. El aire tenía peso de vapor subterráneo. Creyendo que era la más reciente composición de Brahms le tendiste los brazos ... | |
Sólo una tonta podía dedicar su vida a la soledad y al amor. Sólo una tonta podía morirse al tocar una lámpara, si lámpara encendida, desperdiciada lámpara de día eras tú. Retonta por desvalida, por inerme, por estar ofreciendo tu canasta de frutas a los árboles... | |
Montes de orégano en la noche crecen y se diluyen en la madrugada. Un árbol es la torre de la iglesia. Voltear la carga y aromar el aire. En silencio los pájaros escuchan. Andar como sonámbulos entre cerros; despuntar de mañana: Es la estrella en el polvo erizada de espinas. ... | |
Un día dejé de soñar álamos de anhelar hombres de rasgos geométricos de atemorizarme con fantasmas incandescentes Dí vuelta a la página inicié un nuevo capítulo Ahí encontré a la injusticia que rompió mi nube rosa ahora sueño menos y anhelo más vencerla para hacer posible ... | |
Música y noche arden renovando el espacio, inundan sobre el cieno las áridas pupilas, relámpagos caídos al bronce que precede la cima del letargo. De orilla a orilla flota la penumbra siempre reconocible, aquella que veían y hoy miramos y habrán de contemplar en el dintel... | |
Yo quería hablar de ti al recordarte de un bosque o de una playa, de la arena y el musgo rozando nuestra pie. Me hubiera gustado decir que hicimos sonar un caracol gigante y que el sol caía sobre el mar mientras hacías el amor. Pero ni modos, No se pudo. Yo quería hablar de todas esas cosas . ... | |
Considera, alma mía, esta textura Áspera al tacto, a la que llaman vida. Repara en tantos hilos tan sabiamente unidos Y en el color, sombrío pero noble, Firme, y donde ha esparcido su resplandor el rojo. Piensa en la tejedora; en su paciencia Para recomenzar Una tarea siempre inacabada. ... | |
Más pulidos que el mármol transparente, más blancos que los blancos vellocinos, se anudan los dos cuerpos femeninos en un grupo escultórico y ardiente. Ancas de cebra, escorzos de serpiente, combas rotundas, senos colombinos, una lumbre los labios purpurinos, y las dos cabelleras ... | |
