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25 poemas aleatorios

 

   Resignación

   Rubén C. Navarro

primeros versos

Oh, señor, nada inquiero!... me resigno y espero, sin temer que se apague mi estrellita de Fe... Sabes bien que mi vida de cansancio se agota, que mi sueño está trunco, que mi dicha está rota, y jamas de mis labios ha salido un ¿por qué?... Ni discuto tus leyes invariables, ni anhelo desertar de la tierra ...

 

   Nazareth

   Rosario Castellanos

primeros versos

Descendiendo a la cueva en que el Arcángel hizo su anuncio, pienso en María, ese vaso de elección. Como todos los vasos, quebradizo. Como todos los vasos, demasiado pequeño para el destino que se vierte en él. De: Poesía no eres tú

 

   Discurso sobre los cangrejos

   José Emilio Pacheco

primeros versos

En la costa se afirma que los cangrejos son animales hechizados y seres incapaces de volverse para mirar sus pasos. De las tercas mareas aprendieron la virtud del repliegue, el ocultarse entre rocas y limo. Caminantes oblicuos, en la tenacidad...

 

   Canto al amado

   Nelly Keoseyán

primeros versos

A iván, a la pasión de amar Me has penetrado has abierto en mi cuerpo una herida profunda honda como la oscuridad océanica del almavacía y vastísima. Y tu boca es un río que se acaba en mi boca y mi boca una grieta donde se extingue y renace el universo y mi vientre una gruta ...

 

   Romance

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Lo atrevido de un pincel, Filis, dio a mi pluma alientos: que tan gloriosa desgracia más causa corrió que miedo. Logros de errar por tu causa fue de mi ambición el cebo; donde es el riesgo apreciable ¿qué tanto valdrá el acierto? Permite, pues, a mi pluma segundo arriesgado vuelo, ...

 

   Por el mediodía

   Marco Fonz de Tanya

primeros versos

Sobrevivir a la sombra ya que tiene más de uno que uno mismo monstruo de papel de china duplica su tamaño y su maldad en una profundidad tal que parece superficie y camina abismándonos los pies y se arrastra serpentina ofreciéndonos la vanidad de ser más grandes, más anchos, ...

 

   Este era un rey...

   Juan de Dios Peza

primeros versos

Ven mi Juan, y toma asiento en la mejor de tus sillas; siéntate aquí, en mis rodillas, y presta atención a un cuento. Así estás bien, eso es, muy cómodo, muy ufano, pero ten quieta esa mano; vamos, sosiega esos pies. Este era un rey... me maltrata el bigote ese cariño, Este era un rey... vamos niño, ...

 

   Oración por el cuerpo

   Nelly Keoseyán

primeros versos

Abusé de tí, malamada. Te maltraté como al peor de los esclavos. Te obligué a desnudarte ante los otros, a descender conmigo hasta los bajos fondos. Eras objeto de saciedad y de goce: Acudías como una perra obediente a mi llamado. Cuántos pasaron por encima de ti como caballos ...

 

   Certeza

   Octavio Paz

primeros versos

Si es real la luz blanca de esta lámpara, real la mano que escribe, ¿son reales los ojos que miran lo escrito? De una palabra a la otra lo que digo se desvanece. Yo sé que estoy vivo entre dos...

 

   La resultante de un paisaje

   Manuel Ponce

primeros versos

Voy a gusto descuidadme, señores en la rueda del mundo. Y sin remordimientos y con mucha esperanza a bajo precio. Lo mismo voy mecido en el verde columpio, que muerto por el río. Los árboles a una, lanzaban con agrado sus fumarolas verdes. Pero allí se quedaban oh, qué tiernos ...

 

   Nostalgia de un lenguaje

   Tomás Segovia

primeros versos

En toda área de paz danzaban las palabras No había una figura viva En las confusas zonas de mi historia Que una vez no se hubiera revolcado Con mi lenguaje de insaciable ardor. Así iba yo poblado Abrazado lamido mordisqueado untado Por mil viejos amores ...

 

   Vas y vienes ceñida a tus humores buenos...

   Román Luján

primeros versos

VAS Y VIENES ceñida a tus humores buenos a tus orillas fértiles al agua que te extravía la sangre por mi fiebre esas tardes que forjo y deshilvano tu sombra numerosa en los espejos que a ciegas recorrimosSobre el fuego que improvisa mi lengua te descubro asida al maderamen ...

 

   Las flores del Mall

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

Las jóvenes diosas, nocturnas apariciones (ropa oscura, plata quemando sus ombligos) en la cadencia de la pista, comenzarán a despintarse con la premura de los años, los problemas, quizá los hijos que no tienen aún. Ahora miran tus ojos con un claro desprecio (ya tienes cuarenta) ...

 

   Al infinito Amor...

   Manuel Ponce

primeros versos

Al infinito Amor no duelen prendas, y por eso quiso que un ladrón le robara el Paraíso. Yo, triste pecador, sé que en amor divino no hay mudanza, y en ser...

 

   De pronto New York se quedó sin Joseph Brodsky

   José Eugenio Sánchez

primeros versos

pasan las risotadas de un carro antiguo un tipo tembloroso te ofrece lo que quieras las prostitutas en abrigo se cubren el viento entre ellas unos uniformados salen de un bar completamente ebrios un vagabundo extiende la mano al final de la calle se enciende la tortea de una patrulla de policía ...

 

   el día de tu muerte...

   Rogelio Guedea

primeros versos

el día de tu muerte se hizo un árbol de fuego en lo más dulce de mi mujer. el día de tu muerte. cayeron pájaros del costado izquierdo de mi mujer. una bugambilia le nació. le nació uno de esos dolores que te dolían. eras lento con esos dolores. amargo como un animal herido. y nunca...

 

   Por una bufanda perdida

   Fayad Jamís

primeros versos

Aquella bufanda color de oro viejo que me había acompañado a vivir durante tres años la miseria la gloria de la luz el amor la soledad de las calles estrechas como ataúdes y todos los instantes que el agua va grabando con líneas verdosas en la frente de las estatuas ...

 

   Mayo hundió treinta y un garfios en mi espalda...

   Román Luján

primeros versos

MAYO HUNDIÓ TREINTA y un garfios en mi espalda Cómo explicarlo: el mundo solía esperarme a la vuelta de la esquina deseable por lejano inmerecido futuro aún en su cáscara justo antes de pudrirse Pero una tarde certeza de lo inmóvil el hastío del mismo ocaso mismo puño ...

 

   Vello

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Césped infante cubre tu llanura a tornaluz tal vez rubio de paja que ahí donde la luz se resquebraja en bosque limitado se inaugura. Alfombra tierna, dime ¿de qué hondura nació la sangre que en tu piel trabaja, para que germinaras con ventaja y más seda se hiciera tu envoltura? ...

 

   Grupos de palomas

   Carlos Pellicer

primeros versos

Los grupos de palomas, notas, claves, silencios, alteraciones, modifican el ritmo de la loma. La que se sabe tornasol afina las ruedas luminosas de su cuello con mirar hacia atrás a su vecina. Le da al sol la mirada y escurre en una sola pincelada plan de vuelos a nubes...

 

   Celebración de la memoria (IX)

   Jorge Ruiz Dueñas

primeros versos

Altamar inunda pastizales acuáticos pone en retirada a los cangrejos

 

   A una dama

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Bailas por antojo que al mancebo engríe y escotada luces dos hechizos fuera, y en el rubio monte de tu cabellera una flor de grana bruscamente ríe. ¡Pasas, huyes, tornas y el placer deslíe fósforo combusto que te pinta ojera, y tu maridazo mira errar la hoguera y nada barrunta que le contraríe! ...

 

   El tigre en celo...

   Eduardo Lizalde

primeros versos

El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de río: más de cincuenta veces en un día copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza con su voz de contralto, ...

 

   Resucitarán

   Manuel Gutiérrez Nájera

primeros versos

Los pájaros que en sus nidos mueren, ¿a dónde se van? ¿Y en qué lugar escondidos están, muertos o dormidos, los besos que no se dan? Nacen, y al punto traviesos hallar la salida quieren; ¡pero como nacen presos, se enferman pronto mis besos y, apenas nacen, se mueren! En vano con raudo ...

 

   Retorno de Electra

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

I Para poderte hablar así, de frente, tuve que echarme toda una vida a llorar sobre tus huesos. Tuve que desandar lo caminado desnudando la piel de mi conciencia. Para poderte hablar tuve que volver a llenarme de aire los pulmones. Y cuidar que no se me encogieran las palabras, ...