☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   Habitante amoroso

   Juan Bañuelos

primeros versos

Apenas la noche ha cerrado su sombra completa. Lo que suena después no es el río Ni las hojas del aire ni el pez de la niebla. Es la hambrienta distancia que llega rompiendo las aguas y el monte que cede al recuerdo y te nombra. Lo que el tiempo nos niega, lo que arranca el deseo, lo que...

 

   Cuerpo a la vista

   Octavio Paz

primeros versos

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo: tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar, tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales,prisioneros en llamas, tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada, sitios en donde ...

 

   Nocturno grito

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Tengo miedo de mi voz y busco mi sombra en vano. ¿Será mía aquella sombra sin cuerpo que va pasando? ¿Y mía la voz perdida que va la calle incendiando? ¿Qué voz, qué sombra, qué sueño, despierto que no he soñado, serán la voz y la sombra y el sueño que me han robado? ...

 

   Exilio marino

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

Los navegantes enlazan plegarias cristales (sirenas: jauría de alas) el esquife penetra los oleajes con firme timón atraviesa los gritos y las sombras mar del encarcelamiento (mapa de preguntas) precipicio del instantealiento del océano. De: Tramontana Poema proporcionado por la ...

 

   La ramera

   Manuel Acuña

primeros versos

Humanidad pigmea, tu que proclamas la verdad y el Cristo, mintiendo caridad en cada idea: tu que, de orgullo el corazón beodo, por mirar a la altura te olvidas de que marchas sobre lodo: tu que diciendo hermano, escupes al gintano y al mendigo porque son un mendigo y un gitano: Ahí está ...

 

   Si no es con tu presencia

   José Eugenio Sánchez

primeros versos

esa canción se toma mi vida de un sólo trago esa canción me detiene en los muelles de tus piernas esa canción es una esponja en tu mirada y me lleva de tu sombra a tu bahía esa canción es una copa de nocturno tinto y tengo sed de luz cruda de estrellas ...

 

   Criaturas para la recién casada (La higuera)

   Jorge Esquinca

primeros versos

Está desde siempre. Antes que la casa fuese siquiera un pensa- miento. Ha crecido desmadejada y aérea, nutriéndose de linfas sub- terráneas. Como una madre vegetal, una madre joven, sibilina, fecunda, ampara el gorjeo sexual de los gorriones en un rincón del patio ...

 

   Palabras sin sentido

   Francisco González Léon

primeros versos

Aunque la mañana está soleada, tiene algo de una celda abandonada. Habla la casa porque está callada; y en un encogimiento del espíritu, se me forma algo intrínseco... ...por nada. Palabras sin sentido; ecos de quién sabe qué ruido se repiten las cámaras desiertas ...

 

   A Erigone

   Luis G. Urbina

primeros versos

Deja que llegue a ti, deja que ahonde como el minero en busca del tesoro, que en tu alma negra la virtud se esconde como en el seno de la tierra el oro. ¡Alma sombría, ayer inmaculada! Tu caída me asombra y me entristece. ¿Qué culpa ha de tener la nieve hollada si el paso del viajero la ennegrece? ...

 

   Epitafio para Anaïs Nin

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

Dejo en su tumba unas cuantas palabras húmedas y silenciosas como un gato. Para la tumba de Anaïs Nin. Para su pelo que nunca conocí y sus muslos que un día fueron hermosos,lo aseguro. Para sus sueños donde solía hablar despacio en lo redondo de una oreja, ...

 

   Las olas del mar

   Alejandro Aura

primeros versos

No es el mar menor que esta ola escapada del grupo en que venía, tenía espuma, vuelo, asunto, y se detuvo donde menos aprecio y duración tendría. ¿A mis pies una ola? ¿Qué tengo yo que que mi amistad procura? Ya ni siquiera olor la identifica, ya sólo es humedad...

 

   Para empezar el día

   Víctor Sandoval

primeros versos

Vamos a trabajar el pan de este poema. Hay que traer un poco de alegría; que cada quien tome su cesta. La noche gira sobre la esperanza y desgasta sus párpados la estrella. Surgen las graves letanías del trigo por los labios abiertos de la tierra. La espiga se desnuda sobre el aire ...

 

   Julito (4)

   Jaime Sabines

primeros versos

Quiero una Tota, digo, a la hora del almuerzo y Julito se apresura a corregirme: No se dice Tota, papá se dice ko-ka-ko-la. Bueno, quiero una Coca Cola. A los tres años y medio, Julito aprende nuestro idioma después de habernos enseñado el suyo...

 

   Bajo las palmas

   Manuel María Flores

primeros versos

Morena por el sol de mediodía que en llama de oro fúlgido la baña, es la agreste beldad del alma mía, la rosa tropical de la montaña. Dióle la selva su belleza ardiente; dióle la palma su gallardo talle; en su pasión hay algo del torrente que se despeña desbordado al valle. Sus miradas son luz, ...

 

   Con ganas de llorar

   Jaime Sabines

primeros versos

Con ganas de llorar, casi llorando, traigo a mi juventud, sobre mis brazos, el paño de mi sangre en que reposa mi corazón esperanzado. Débil aquí, convaleciente, extraño, sordo a mi voz, marcado con un signo de espanto, llego a mi juventud...

 

   Amor

   Salvador Novo

primeros versos

Amar es este tímido silencio cerca de tí, sin que lo sepas, y recordar tu voz cuando te marchas y sentir calor de tu saludo. Amar es aguardarte como si fueras parte del ocaso, ni antes ni después, para que estemos solos entre los juegos y los cuentos sobre la tierra seca. Amar es ...

 

   Jaguar

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Un sol del tacto Por la intrincada selva de mis nervios lo miro caminar Perfecto hijo del día y de la joven sombra...

 

   Aztecal VIII

   Francisco Azuela

primeros versos

En este poema de muertos se te murió tu padre, se murieron tu abuelo y tu siembra y se acabó la tarde en una mirada. En este poema de muertos se murió el amor de tus antiguos, se murieron tus pájaros y se calló la estrella de tu frente como un puñado de rosas enfermas. ...

 

   Primer día (Soneto III)

   Octavio Paz

primeros versos

Del verdecido júbilo del cielo luces recobras que la luna pierde porque la luz de sí misma recuerde relámpagos y otoños en tu pelo. El viento bebe viento en su revuelo, mueve las hojas y su lluvia verde moja tus hombros, tus espaldas muerde y te denuda y quema y vuelve yelo. . ...

 

   Taube

   Fernando Ruiz Granados

primeros versos

Esta paloma no conoce diluvios No sabe de Arcas Ni de altares de piedra y holocaustos Esta paloma ignora el naufragio de la luz La imposibilidad de la palabra Los signos escritos y borrados por el viento Los pasos perdidos de la arena Sabe de los raudales de claridad del día ...

 

   Cada día levanto...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Cada día levanto, entre mi corazón y el sufrimiento que tú sabes hacer, una delgada pared, un muro simple. Con trabajo solícito, con material de paz, con silenciosos bienamados instantes, alzo un muro que rompes cada día. No estás para saberlo. Cuando a solas camino, cuando...

 

   Virgen hincada empieza a ser visible...

   Homero Aridjis

primeros versos

Virgen hincada empieza a ser visible atisba desde sus miembros como alguien escondido al fondo de su cuerpo la punta de su pie bajo su muslo asoma como un haz vivo que atraviesa la sombra en su oscuridad cuerpos vírgenes miran y a sus costados caen sin gemido soplando...

 

   Amores castos

   Maricruz Patiño

primeros versos

Si te dejara conocer mi cuerpo y penetrarme quedaría atada a ti Tu macho dominaría a mi hembra y mi animal satisfecha soportaría gustosa todos tus caprichos Verás... esta distancia de las pieles es ¡tan saludable! Libre de ser sin saber sin ser juzgada estar en mi con mí conmigo misma ...

 

   Cuarteto de Pompeya

   Fabio Morábito

primeros versos

I Nos desnudamos tanto hasta perder el sexo debajo de la cama, nos desnudamos tanto que las moscas juraban que habíamos muerto. Te desnudé por dentro, te desquicié tan hondo que se extravió mi orgasmo. Nos desnudamos tanto que olíamos a quemado, ...

 

   Canto nostálgico al río Hudson

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

para B. Snodgrass Las tonalidades de tu voz serena en la mañana de febrero son un blues sobre una barca en la polvosa rivera del bajo Manhattan. Cálices que son relámpagos bailan sobre el agua exponen el mundo en un instante la vida que no compartimos es el dorado ...