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25 poemas aleatorios

 

   Imágenes sobre una escalera

   Homero Aridjis

primeros versos

1 Si pusiéramos un espejo debajo de la escalera se prolongaría en otra escalera, o nadaría en su nada. 2 Si cortas una escalera de humo, continuará subiendo. Si rompes una de madera, se hará dos escaleras. Si cavas una de tierra, se meterá en l anoche, o se hará igual al hombre. ...

 

   Ni lo que digo

   Ricardo Yáñez

primeros versos

El amor es esa estrella filosa y el desamor quién sabe qué carajos pero yo no soy yo ni este aire mi aire Es un tambor el miedo y la paz un tejido frecuentado pero en mi corazón hay un cangrejo y alguien está torciendo mi pescuezo ¿Qué es el atole blanco? ¿Qué los cigarrillos faros? Pero a quién ...

 

   Al baile del señor presidente

   Ignacio Rodríguez Galván

primeros versos

Bailad mientras que llora el pueblo dolorido, bailad hasta la aurora al compás del gemido que a vuestra puerta el huérfano hambriento lanzará.¡Bailad! ¡Bailad! Desnudez, ignorancia a nuestra prole afrenta, orgullo y arrogancia con altivez ostenta, y embrutece su espíritu torpe ...

 

   Argumento

   Coral Bracho

primeros versos

El aire es denso para mí como el agua. Mi vuelo es real porque mi sensación del aire es real, y la cercanía del piso lo hace factible.

 

   Partida

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

En mis muertes diarias está mi padre me observa con esa incertidumbre que obliga a decidir Mi padre nunca tuvo un cristo en su alcoba ni un caballo para su fuga Hubo de partir muy lento y en segunda clase Sé que hubiera preferido un mate del pastor -en el tablero en desorden aquellos días ...

 

   Autoanálisis

   José Emilio Pacheco

primeros versos

He cometido un error fatal —y lo peor de todo es que...

 

   Frío

   Manuel María Flores

primeros versos

(Cuento Bohemio) La tarde era triste, la nieve caía, su blanco sudario los campos cubría; ni un ave volaba, ni oíase rumor. Apenas la nieve dejando su huella, pasaba muy triste, muy pálida y bella, la niña que ha sido del valle la flor. Llevaba en el cinto su pobre calzado; su hermano pequeño que marcha ...

 

   Casa con dos puertas

   Enrique González Martínez

primeros versos

¡Oh, casa con dos puertas que es la mía, casa del corazón vasta y sombría que he visto en el desfile de los años llena a veces de huéspedes extraños, y otras veces las más , casi vacía!... Casa que en los risueños instantes de la vida, miró absorta la fila interminable de los sueños, ...

 

   La plegaria de los niños

   Ignacio M. Altamirano

primeros versos

En la campana del puerto ¡ Tocan, hijos la oración.....! ¡ De rodillas..., y roguemos a la madre del Señor por nuestro padre infelice, que ha tanto tiempo partío, y quizás esté luchando de la mar con el furor. Tal vez, a una tabla asido, ¡ no lo permita el buen Dios! náufrago, triste ...

 

   Leyes de la perspectiva (Canciones fugitivas, 5)

   Tomás Segovia

primeros versos

También el hombre que partió a un retorno Que hizo con pulso firme el equipaje Y tomó de la mano a su mirada Para llevarla allá A que beba de nuevo Lo que ella y no ve que bebió un día También ése retorna Y si volver tiene aún la fuerza De callar largamente ...

 

   El cerco

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Habrá niebla en los tejados Caerá como nunca sobre largas formas líquidas de luna Tardaremos en llamarle invierno entretenidos en el grisarse de árboles y cosas Será diremos el tiempo que se viene como otoño Pero el año se dará redondo y perfecto como previsto en nuestros viejos libros ...

 

   Ciego Dios

   Alfredo R. Placencia

primeros versos

Así te ves mejor, crucificado. Bien quisieras herir, pero no puedes. Quien acertó a ponerte en ese estado no hizo cosa mejor. Que así te quedes. Dices que quien tal hizo estaba ciego. No lo digas; eso es un desatino. ¿Cómo es que dio con el camino luego, si los ciegos no dan con el camino?... ...

 

   Tríptico azul

   Alberto Blanco

primeros versos

I Hay mañanas en que bajas al río y te detienes a escuchar en la corriente la voz amorosa del mar. Quisieras volar, seguir el cauce de su pelo suelto, y tal esperanza te sostiene sobre los juncos de la ribera. II Una paloma cruza los maizales quebrando en violetas y grises la certeza de las miradas ...

 

   Mar del amanecer (I) (Los cuatro mares)

   Enrique González Rojo

primeros versos

Alegre, tranquilo, acaricias la nave.Tan sereno como el monte, tu guardián eterno. La leve música del agua se confunde con el silencio. Claro murmullo, como el lento pasar de pájaros en vuelo. La espuma de tus ondas baña la luz y el fuego del sol, que las adorna con los colores del espectro. ...

 

   Años luz o luciérnagas

   Samuel Noyola

primeros versos

Todas las noches llegan en coche espacial Son una luz viajera Son llamas bastante añejas En donde esté siempre veo palpitando las luciérnagas Pero la raza no cree aunque las vea Se trata del miedo ancestral que encandila un gobierno animal Sin ofender a la inocente fauna ...

 

   Aguja en el pajar

   Jaime Labastida

primeros versos

Desde la pluma brotas, súbita llama tensa que se prende aun a la madera húmeda y la quema y la guarda. Entonces tu jadeo (reiterado, sonámbulo sonido que atraviesa las destruidas, de amor, paredes de mi cráneo y pronuncia sin decirlo mi solo nombre oscuro y dibuja mi rostro), ...

 

   Aporte

   Carmen Alardín

primeros versos

Lo que la mar arroja no son únicamente iniquidades. De cuando en cuando el tiempo se amotina para corporeizar nuestros ensueños... y entonces llega a nuestras playas un gigante dormido, un desmayado cuerpo de profeta por el que todos claman, que casi todos esperaban, que cada hombre ...

 

   Porque ya mis tristezas . . .

   Enrique González Martínez

primeros versos

Porque ya mis tristezas son como los matices sombríos de los cuadros en que la luz fulgura; porque ya paladeo la gota de la amargura en el dorado néctar de las horas felices; porque sé abandonarme, con la santa inconsciencia de una tabla que flota, sobre el mar de la vida, ...

 

   Cuna y sepulcro en un botón hallaron

   Manuel Ponce

primeros versos

Lleno de soledad y aburrimiento, procuro consolarme con tu vista, y toma el sueño su segura pista, acostumbrado a cabalgar el viento. No precisa ningún descubrimiento para correr en pos de tu conquista: bástame al intentarlo que me asista un ligero temblor del pensamiento. Surco...

 

   Esquemas para una oda tropical

   Carlos Pellicer

primeros versos

La oda tropical a cuatro voces ha de llegar sentada en la mecida que amarró la guirnalda de la orquídea. Vendrá del Sur, del Este y del Oeste, del Norte avión, del Centro que culmina la pirámide trunca de mi vida. Yo quiero arder mis pies en los braseros de la angustia...

 

   Sólo un rumor

   Julio César Aguilar

primeros versos

Ven, aún es tiempo de habitar el paraíso, me dije cuando en el alma crecía tal deseo como un rumor de aves: eran pájaros que no cantaban, batir de alas en desventura. Me acerqué a la luz de la conciencia, no vi nada. Fui entonces a las cavernas interiores ...

 

   Siestas dogmáticas

   Francisco González Léon

primeros versos

Apagado y rescoldo aroma del profuso jazmín del corredor; siesta cálida en que es pálida la emanación de la flor. Llave del agua que tintinea su gota pertinaz; grifo de cobre, donde a beber la gota de agua disfrazada de monjita se aproxima la torcaz. Siestas dogmáticas de canónigo en el coro; ...

 

   El aliento es el dios...

   Homero Aridjis

primeros versos

I El aliento es el dios que la penetra e insuflada da a luz habla un instante y su voz queda en el aire aun cuando ha partido II Por el día que se mueve la sabiduría erige templos quien ama el sol siente en su corazón el fuego las palabras tocan el aire y arden el ser viaja hacia la luz ...

 

   En que descubre digna estirpe a un borracho linajudo

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Porque tu sangre se sepa, cuentas a todos, Alfeo, que eres de Reyes. Yo creo que eres de muy buena cepa; y que, pues a cuentos topas con esos Reyes enfadas, que, más que Reyes de Espadas, debieron de ser de Copas.

 

   Cada día levanto...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Cada día levanto, entre mi corazón y el sufrimiento que tú sabes hacer, una delgada pared, un muro simple. Con trabajo solícito, con material de paz, con silenciosos bienamados instantes, alzo un muro que rompes cada día. No estás para saberlo. Cuando a solas camino, cuando...