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25 poemas aleatorios

 

   El beso de Safo

   Efrén Rebolledo

primeros versos

Más pulidos que el mármol transparente, más blancos que los blancos vellocinos, se anudan los dos cuerpos femeninos en un grupo escultórico y ardiente. Ancas de cebra, escorzos de serpiente, combas rotundas, senos colombinos, una lumbre los labios purpurinos, y las dos cabelleras ...

 

   Esta desmemoria mía

   Jaime García Terrés

primeros versos

Yo no tengo memoria para las cosas que pergeño. Las olvido con una torpe facilidad. Y se despeña mi prosa por abismos fascinantes, y los versos esfuman su tozudez como si nada. A veces ni siquiera recuerdo los favores de la bastarda musa pasajera, ni los ayes nerviosos del...

 

   Vértigo

   Román Luján

primeros versos

A fuerza de entregarte mi cansancio a trozos de lamer tu sombra en las paredes hilvanar jadeos desperdigados en la alfombra hasta limar cada eco de tu cuerpoHoy hacia un sol que repudió la astrología sin número de folio ni preludio huyeron las aristas de tu rostro volvieron al reflujo ...

 

   La mujer de nieve

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Tu largo ventisquero forma y trasunta blanca mujer tendida, como difunta, y muestra en vivas manchas crudo arrebol. ¡Y el cadáver ficticio me desconcierta porque se me figura la Patria muerta, que con pintas de sangre se pudre al sol! ¡Oh signo de los tiempos graves y espurios! ...

 

   Gris de perla

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Siempre aguijo el ingenio en la lírica; y él en vano al misterio se asoma a buscar a la flor del Deseo vaso digno del puro Ideal. ¡Quién hiciera una trova tan dulce, como el espíritu fuese un aroma, un ungüento de suaves caricias, con suspiros de luz musical! Por desdén a la pista plebeya, ...

 

   Tumulto

   Gabriel Zaid

primeros versos

Me empiezan a desbordar los acontecimientos (quizá es eso) y necesito tiempo para reflexionar (quizá es eso). Se ha desplomado el mundo. Toca el Apocalipsis. Suena el despertador. Los muertos salen de sus tumbas, mas yo prefiero estar muerto.

 

   Poemas lacandones

   Poesía maya

primeros versos

Versión castellana Frente a ti ofrezco mi copal, es para ti. Ofrécelo al padre, es para ti, elévalo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol, es para ti, ofrécelo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol para ti, para ti. Frente a ti hago mi don, de nuevo, para tu felicidad. ...

 

   Nadie

   Eduardo Zambrano

primeros versos

Pensar que muchos buscan una piedra o la raíz dónde aferrarse para luego seguir nadando contracorriente. ¿Buscar los orígenes hasta quedar en una orilla? ¿Dar sombra a la serpiente y casa al gusano? Ser nadiey aún, como la hoja seca, servir de embarcación a los instintos. . ...

 

   Siameses

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Me llamo Tim y odio a Jim, mi hermano gemelo —y algo más, ya que nacimos unidos por una membrana flexible que otorga libertad de movimiento (hasta cierto punto). Imposible cortarla pues la escisión acabaría de golpe con nuestras vidas. Tenemos dos cabezas...

 

   A Circe

   Julio Torri

primeros versos

Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Más no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante...

 

   La inmortalidad

   Guillermo Prieto

primeros versos

La flor encantadora y delicada que sobre esbelto tallo se mecía, la vio ufana la luz de un solo día, luego desapareció. De ese arbusto marchito y derribado, ayer tal vez hermoso y floreciente, hoy arranca sus hojas el ambiente que ufano le halagó. Y al alto muro y orgullosa torre, que sola en el espacio ...

 

   Como el granado

   Ricardo Yáñez

primeros versos

Como el granado con sus granadas tú contigo platicando (Del libro de reciente aparición Estrella oída, coeditado por El Aduanero y la UAM Azcapotzalco.)

 

   Hojas secas

   Antonio Plaza

primeros versos

Tú despertaste el alma descreída del pobre que tranquilo y sin ventura, en el Gólgota horrible de la vida agotaba su cáliz de amargura. Indiferente a mi fatal castigo me acercaba a la puerta de la parca más infeliz que el último mendigo, más orgulloso que el primer monarca. Pero te amé; ...

 

   Décimas a mi muerte (III)

   Elías Nandino

primeros versos

Sufro tu cauce sombrío que bajo mi piel avanza fatigando mi esperanza con su oculto desafío. Yo siento que tu vacío de mis entrañas respira y que sediento me mira desde mi sangre hacia fuera como verdad prisionera que en contra de mí conspira.

 

   Nocturno mar

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Ni tu silencio, duro cristal de roca, ni el frío de la mano queme tiendes, ni tus palabras secas, sin tiempo ni color, ni mi nombre, ni siquiera mi nombre que dictas como cifra desnuda de sentido; ni la herida profunda, ni la sangre que mana de sus labios, palpitante, ni la distancia cada vez más fría ...

 

   Lo cotidiano

   Rosario Castellanos

primeros versos

Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día; este cabello triste que se cae cuando te estás peinando ante el espejo. Esos túneles largos que se atraviesan con jadeo y asfixia, las paredes sin ojos, el hueco que resuena de alguna voz oculta y sin sentido. Para el amor no hay tregua, amor. ...

 

   Invocación

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Lengua de mis abuelos habla por mí No me dejes mentir No me permitas nunca ofrecer gato por liebre sobre los movimientos de mi sangre sobre las variaciones de mi corazón En ti confío En tu sabiduría pulida por el tiempo como el oro en pepita bajo el agua paciente del claro río...

 

   Maltiempo

   Jaime Sabines

primeros versos

Animales simultáneos, los poetas, decentes o in, se reúnen gráficamente en las exposiciones del siglo. En el camino de las tentaciones siempre estará presente tu imagen, desamada mía. Yo soy sólo un investigador de la noche. Cuando te beso allí es que estoy...

 

   La fortuna

   Manuel María Flores

primeros versos

En su curso voluble la Fortuna todo cuanto me diera me quitó; Y la Miseria pálida y hambrienta el umbral de mi puerta se sentó. Y llegó la Amistad la que en un día el festín de mis dichas presidió- y aunque le dije ven, ella, espantada al ver aquel espectro, se alejó. Amor llegó también... ...

 

   En las ruinas de Mitla

   Juan de Dios Peza

primeros versos

Maravillas de otra edad; Prodigios de lo pasado; Páginas que no ha estudiado La indolente humanidad. ¿Por qué vuestra majestad causa entusiasmo y pavor? Porque de tanto esplendor Y de tantas muertas galas, Están batiendo las alas Los siglos en derredor. Muda historia de granito Que erguida en pie ...

 

   La bailaora

   José Juan Tablada

primeros versos

¡Ardores, aromas y ritmos mantienes en plural encanto y en prestigio vario, y ardes y perfumas, en lentos vaivenes, como un incensario!

 

   Mosquitos

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Nacen en los pantanos del insomnio. Son negrura viscosa que aletea. Vampiritos inermes, sublibélulas, caballitos de pica...

 

   De Lidia

   Enrique Fernández Granados

primeros versos

Gimes, y en vano a la cerrada puerta llamas de Cloe, que al divino ruego de amor nunca ha cedido. Duerme, y no la despierta ni el más vehemente ruego, ni el más hondo gemido. Vete: cual Cloe fría está la noche; y en la niebla bruna, ya su disco de plata tiende a ocultar la luna. ...

 

   Silenciosamente

   Rubén C. Navarro

primeros versos

Silenciosamente, voy por la pendiente, voy por la pendiente de la Eternidad... Ni cariños traje, ni cariños llevo, y en mi senda larga, si aprendí algo nuevo, fue, sin duda alguna, la simplicidad... Dolorosamente voy por la pendiente, con el fardo a cuestas de mi ensoñación, sin hallar ninguna mariposa ...

 

   De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios (III)

   Francisco Hernández

primeros versos

Cuando naciste surgió en el bosque una inquietud extraña. Criaturas belcebúes vertieron en un claro el azogue de Los Gemelos y una quemazón de unicornios cimbró con su galope el vértigo de la penumbra en disonancia. Este niño tiene que ser un santo a su manera dijo tu padre ...