|
25 poemas aleatorios | |
Entre los tibios muslos te palpita un negro corazón febril y hendido de remoto y sonámbulo latido que entre oscuras raíces se suscita; un corazón velludo que me invita, más que el otro cordial y estremecido, a entrar como en mi casa o en un nido hasta tocar el grito que te habita. ... | |
Ella soñó hace mucho tiempo este mismo sueño musical. Ahora lo traigo a la memoria. El camino estaba bordeado de estrellas, los lirios pesaban en plena noche y ella me sugería la silueta de un ciprés estremecido. Del túnel vimos salir a la luna seguida de otras máquinas brillantes. ... | |
Y estando a — Y estando amarrando un gallo Se me re — Se me reventó el cordón Yo no sé Si será mi muerte un rayo... Los mecheros iluminan con su luz roja y vacilante rimeros de frutas, y a contraluz proyectan negras las siluetas... | |
Miro desde la barra la ebanistería pomposa y centenaria y los espejos de azogue soñolientos situados al oriente en el gran bar de La Ópera —en su género, el solo arquitectónico supérstite de nuestro desmedrado Centro Histórico—; y me solazo con el cándido... | |
Como una madre demasiado amorosa, una madre terrible que ahoga, como una leona taciturna y solar, como una sola ola del tamaño del mar, ha llegado sin hacer ruido y en cada uno de nosotros se asienta como un rey y los días de vidrio se derriten y en cada pecho ... | |
a José Luis Ruiz Abreu, Efraín Bartolomé y Oscar Wong. Naturaleza muerta entre los lirios donde asoma el lagarto que extingue su nostalgia de flora sepultada en aras del progreso. Las pinturas murales, testimonios ahogados con zonas arqueológicas donde el faisán escapa a otras montañas, ... | |
Dentro de un sueño estaba emparedado. Sus muros no tenían consistencia ni peso: su vacío era tu peso. Los muros eran horas y las horas fija y acumulada pesadumbre. El tiempo de esas horas no era tiempo. Salté por una brecha: eran las cuatro en este mundo. el cuarto era mi... | |
¿Hasta dónde la tinta escribe un verso? Letras de tinta borro Vino tinto en la piel Piel de no verte Piel a piel la distancia Tinta el papel de rojo ocre Y cobre ausente Está tinto el amor Voy a beberte. San Cristóbal de las Casas, 1994. ... | |
Animales simultáneos, los poetas, decentes o in, se reúnen gráficamente en las exposiciones del siglo. En el camino de las tentaciones siempre estará presente tu imagen, desamada mía. Yo soy sólo un investigador de la noche. Cuando te beso allí es que estoy... | |
Cuando no hay canículasino lluviala luna está fuera de nosotras Retorno con el beso de la luna hirviendo en el cuerpo Soy mujer y a veces como a Marge Piercy le gustaría quitarse el sexo y dejarlo guardado en el armario Sucede que me canso de aullar el deseo en las temporadas ... | |
Cuando era niño, con pavor te oía en las puertas gemir de mi aposento; doloroso, tristísimo lamento de misteriosos seres te creía. Cuando era joven, tu rumor decía frases que adivino mi pensamiento, y cruzando después el campamento, Patria , tu ronca voz me repetía. Hoy te siento azotando, ... | |
Algo como un rumor que se despide tiembla sobre el jardín, lleva las hojas por la sombra del valle, nubes rojas y pájaros arriba. Nada impide su vuelo hacia el crepúsculo. Y el viento trae junto a las súbitas estrellas un polen de bondad, desiertas huellas del mar en rotación, ... | |
Si sólo fuera amor una palabra una nocturna frase dicha de momento nada más. Y que en aéreo misterioso viaje nos dijera aquí estoy. Y así sencillamente desapareciera dejando intacto al corazón. El pulso acompasado. Si le fuera bastante una voz o una mirada... | |
Mi madre algo tiene de maga y de palmera Se arrodilla ante mí Me unge los párpados Entre los senos Asoma su amuleto Gotas de púrpura Deslíe Por un doble desfiladero Hacia el fragante valle Con su fuente de espíritus Su corza herida Y su lecho de malva Entre dos sauces ... | |
Larga planicie, llano, lomerío en que apoyas la carga de la vida la parte de tu cuerpo mas sufrida donde el trabajo y el sudor son río. En tu valle de esfuerzo y poderío la luna a veces fíngese dormida mientras labriega hacia la noche hundida mi mano va sembrando escalofrío. Si por... | |
Invente. Il n 8242;est fête perdueAu fond de la memoire Robert GanzoI Y entonces veíamos desde la palmera el cerro, desde el tejado del más alto tendejón, desde la quebrada con bultos de cactus donde anidan los patos buzos, desde la arena de una sirte, que en mayo se descotaba ... | |
Para Octavio Paz I Lo que la sílaba soba y desova es el pulso larvoso de la nada, la Vesta que deflagra su melisma, su llama que te abro aquella boca que calla en la boca y que saliva en ábaco su sílaba y el abáculo aboca de su sino, vocal que vidria un agua. Transido estanque que la voz ... | |
Hay luces en los ojos de los peces que los barcos capturan por la noche, aromas en el aire de cangrejos dormidos, fósiles transformándose en espuma. Más tarde la madrugada tirará otras estrellas la brisa no azotará más las ventanas. En ellas aparecerá la marina de cobre de sus olas ... | |
Luego que de la noche el negro velo por la espaciosa selva se ha extendido, parece que de luto se han vestido las bellas flores del ameno suelo. Callan las aves, y con tardo vuelo cada cual se retira al dulce nido. ¡Qué silencio en el valle se ha esparcido! Todo suscita un triste desconsuelo. ... | |
Galopaba mi padre en su enorme alazán. De súbito frenaba y volvía hacia mí, Sorprendido testigo a la sombra del árbol. Un hermoso caballo era aquel: ejemplar: Orgullosa la crin y convencido el trote. El mejor animal que había en esos parajes. —Pero mi padre... | |
Recorriendo su tela esta luna clarísima tiene a la araña en vela. | |
Campo tan lloroso Con ojos nublados de resignación ¿Llueve en todo el mundo? ¿Todos los caminos están solos? En alguna casa ensimismada En el vaho respirando soñolienta Habrá sonoros regresos Con amadas botas pesadas de barro El sol en las voces La tibieza diáfana en las risas ... | |
Era un caballo rojo galopando sobre el inmenso río. Era un caballo rojo, colorado, colorado como la sangre que corre cuando matan a un venado . Era un caballo rojo con las patas manchadas de angustioso cobalto. Agonizó en el río a los pocos minutos. Murió en el río. La noche fue su tumba. ... | |
El presente es perpetuo Los montes son de hueso y son de nieve están aquí desde el principio El viento acaba de nacer sin edad como la luz y como el polvo Molino de sonidos el bazar tornasolea timbres motores radios el trote pétreo de los asnos opacos cantos y quejas enredados ... | |
Torvo fraile del templo solitario que al fulgor nocturno lampadario o a la pálida luz de las auroras desgranas de tus culpas el rosario... ¡Yo quisiera llorar como tú lloras! Porque la fe en mi pecho solitario se extinguió, como el turbio lampadario entre la roja luz de las auroras, y mi vida es un fúnebre ... | |
