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25 poemas aleatorios | |
Más quieta y casta que una justa balanza, o encendida como un puño apretado, sobre la osamenta del dÃa estalla tu sangre que solloza sorprendida. Tierna o terrible, como el pájaro o la espada, he aquà que no puedo estrecharte. Estás prohibida, mujer, ferocidad de muerta; pared que canta... | |
Las hijas de extranjeras nacimos con agujas minuciosas. En tiempos nobles visitamos museos de ParÃs. Entramos al Louvre a buscar a la Gioconda. También nosotras crecimos en la adversidad y sonreÃmos con rictus previsibles. Si la guerra nos empujó del viejo continente... | |
No podemos abandonarnos, nos aburrimos mucho juntos, tenemos la misma edad, gustos semejantes, opiniones diversas por sistema. Muchas horas, juntos, apenas nos oÃamos respirar rumiando la misma paradoja o a veces nos arrebatábamos la propia nota inexpresada de la misma canción. ... | |
Animales simultáneos, los poetas, decentes o in, se reúnen gráficamente en las exposiciones del siglo. En el camino de las tentaciones siempre estará presente tu imagen, desamada mÃa. Yo soy sólo un investigador de la noche. Cuando te beso allà es que estoy... | |
Amo estas manos. Destinadas por Dios para concluir mis muñecas, también son las privilegiadas que te acarician y tañen. Ante unos ojos las desperezo. Elevo el dedo meñique, tallo para la luna, espiga rematada en coraza de cal. Elevo otro dedo, el cordial y, ya con ambos... | |
1 Consagro a su memoria este Retablo: Un lucero nos guÃa hasta el establo Donde su numen Niño Dios de cera Junto al asno y al buey del Nacimiento, Que humildad y potencia diéranle con su aliento De Reyes y pastores los tributos espera. Pues las ... | |
Una mujer preguntará por mÃ, su voz resonará en las piedras, se volverá rescoldo, brisa, alba danzarina. Y el viento me traerá el rubor, su condición de tulipán sonoro y ante la espuma virgen se inclinará el corazón enmudecido. Bajo el suave aleteo incandescente del mediodÃa ... | |
Mayo nos dio corolas asombradas, su fuego Julio; y en Agosto hubimos la exaltación sorbida en los racimos de sus uvas azules y doradas. Crepúsculos Octubre en llamaradas espiga coronó frutos opimos. Y en la sien de Noviembre percibimos un augurio de nieves... | |
Amanezco con el trajinar de las ratas entre la hierba y el hedor del perro muerto que alguien abandonara anoche. Escucho que pasan los albañiles. Es aquà a donde vuelven para descansar al cuerpo de sus necesidades. Hoy hará calor. Quizá al final de la jornada pueda entregarme ... | |
El erudito habla del pasado y la chica loca-de-su-cuerpo..., del futuro. Un beluario de peces de colores ansÃa gozar del instante de azogue que le escurre entre las manos... En la más sincopada de las rumbas préndeme tu vacuna, oh marihuana, universalizando el incidente ... | |
Deja que llegue a ti, deja que ahonde como el minero en busca del tesoro, que en tu alma negra la virtud se esconde como en el seno de la tierra el oro. ¡Alma sombrÃa, ayer inmaculada! Tu caÃda me asombra y me entristece. ¿Qué culpa ha de tener la nieve hollada si el paso del viajero la ennegrece? ... | |
¿Qué harás? Si sobrevivo sin ti a la furia de la noche, entre balas este campo minado de recuerdos, si descubro un aljibe de amor en el desierto y a solas bebo en la noria de las ansias. ¿Qué pasará amor? Si mis pies a seguir tu huella se afanan y mis manos en perseguir hojas al viento, ... | |
La torcaza volaba y tú la contemplabas. Era luz en la luz del mediodÃa, calor en el calor de la mañana, aire en el aire y tú la contemplabas. Tú la veÃas y eras libre, porque la libertad de ver se aprende, porque ser libre de mirar se aprehende como el rÃo a cantar aprende de los pájaros. ... | |
Gentil, justo y resuelto Duerme bajo las rosas. Rosas de Hyde Park: las rosas de su sueño. Gentil, justo y resuelto, varón de noble vida. Rosas de Hyde Park sobre su tumba, en vuelo. | |
Fuego sutil circula por mis venas al contemplar tus seductores ojos, y la sonrisa de tus labios rojos, y la gracia gentil con que enajenas. A tus palabras, de dulzura llenas, de mi estéril desierto los abrojos convertiste en edén, y por despojos quedó mi alma de amor en tus cadenas. ... | |
La luz es importante para la respiración de los peces y la movilidad de las esporas. El sabor de la sandÃa es rojo. El sueño del mar es verde. Un vaquero juega con una vaca pinta en la sala de su casa. Una mujer desnuda, a cualquier hora del sueño, es un peligro para el tráfico. ... | |
Se va hacia atrás el horizonte. La estrella Sirio vuelve hasta su origen (¿cuál, oh dioses, a dónde va con esa prisa oscura?). Otros planetas surcan, en órbitas, mi sangre. El agua ya es tiniebla, el árbol se comprime. ¿Por qué la estrella y la conciencia? ¿Por qué la tempestad, ... | |
Basta morir como una lámpara desde la madrugada, como el rescoldo de una brisa tersa; para morir, para suministrarnos la mano venidera del olvido; basta decirle no al dÃa de mañana, basta ensayar los labios en un rumor de cera, basta beber un vaso de agua donde yazga el recuerdo ... | |
Junto al plátano sueltas, en congoja de doncella insegura, el broche al sayo. La fuente rÃe, y en el borde gayo atisbo el tumbo de la veste floja. Y allá, por cima de tus crenchas, hoja que de vidrio parece al sol de mayo, toma verde la luz del vivo rayo, y en una gema colosal te aloja. ... | |
Es su faz un trasunto de ideal, tan completo! ¡Son sus ojos azules de tan raro fulgor! Sella todos sus actos un divino secreto… ¡No le habléis de amor! ¡Es tan noble el prestigio de sus manos sutiles! ¡Es tan pálido el rosa de sus labios en flor! Hay en ella el misterio de los viejo... | |
El rizoma, como tallo subterráneo (...) tiene, en sà mismo, muy diversas for- mas: desde su extensión superficial ramificada en todos sentidos, hasta su concreción en bulbos y tubérculos. El deseo es un creador de realidad (...) produce y se mueve mediante rizomas, ... | |
Encadenado al cielo, en paz y orden, mutilado de todo lo imperfecto, en esta soledad desmemoriada paisaje horizontal de arena o hielo nada se mueve y ya nada se muere en la pureza estéril de mi cuerpo. Solo la ausencia. Sólo las ausencias. A la luz que me ofusca, en el silencio del aire ... | |
Cataluña hilandera y labradora, viñedo y olivar, almendra pura, Patria: rememorada arquitectura, ciudad junto a la mar historiadora. Ola de la pasión descubridora, ola de la sirena y la aventura -Mediterráneo- hirió tu singladura la nave del destierro con su prora. Emigrado, la ceiba de los mayas te dio ... | |
Mis almohadas son distintas como de hotel costeño, humedas y frÃas. Mi cama es comoun enorme trigal que me consume. Todo el cuarto es un bosque de pinos altos y desde la ventana miro otro bosque. Por mi pupila alargada y cilÃndrica busco el destello de luz que me falta. ... | |
Antes de partir A la izquierda está el mar. La alta montaña con su ermita y su senda entre los pinos se recorta en lo azul y las gaviotas van hablando de viajes, llegadas o naufragios. Recuerdo los primeros dÃas en la isla, el verano de fuego y, en la alta madrugada, el olor de la sal, ... | |
