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25 poemas aleatorios

 

   Tríptico de primavera

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Muerte Mírame aquí, de pie, sobre mi muerte, ávida sombra de temblor nacida, compacta soledad que me intimida, carroña en flor que mi intuición advierte. Mañana, sí, mañana estaré inerte. Más hoy marcho de pámpanos vestida al pagano festín que da la vida por cortar...

 

   En azul

   Carmen Alardín

primeros versos

No puedes ser tan inocente para enredar tus manos en la enmarañada cabellera del tiempo. Para tratar de besar los labios volcánicos del tiempo, sin saber que él se ha muerto desde hace muchas...

 

   La otra rosa

   Jorge Valdés Díaz - Vélez

primeros versos

Ella besó en la rosa (su nombre fue una espina brutal y femenina) la imagen de otra rosa grabada en una losa de mármol, cristalina. La luz era más fina y al tacto, tan hermosa como la flor que ardía sin pausa en su memoria. En otro mediodía, la rosa era ilusoria promesa compartida; ...

 

   La separación de Clorila

   Manuel Martínez de Navarrete

primeros versos

Luego que de la noche el negro velo por la espaciosa selva se ha extendido, parece que de luto se han vestido las bellas flores del ameno suelo. Callan las aves, y con tardo vuelo cada cual se retira al dulce nido. ¡Qué silencio en el valle se ha esparcido! Todo suscita un triste desconsuelo. ...

 

   Casa de los monos

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Para qué hablar del guayacán que guarda la fatiga o del tambor de cedro donde el hachero toca A qué nombrar la espuma en la boca del río Lacanjá Espejo de las hojas Cuna de los lagartos Fuente de macabiles con ojos asombrados Quizá si transformara en orquídea esta lengua ...

 

   Un recuerdo que dejo

   Nezahualcóyotl

primeros versos

¿Con qué he de irme? ¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra? ¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra? Dejemos al menos flores Dejemos al menos cantos

 

   Escribo sobre la mesa crepuscular...

   Octavio Paz

primeros versos

Escribo sobre la mesa crepuscular, apoyando fuerte la pluma sobre su pecho casi vivo, que gime y recuerda al bosque natal. La tinta negra abre sus grandes alas. La lámpara estalla y cubre mis palabras una capa de cristales rotos. Un fragmento afilado de luz me corta la mano...

 

   Vanagloria o alabanza en boca propia

   José Emilio Pacheco

primeros versos

A pulso A fuerza Infatigablemente y sin prisa ni pausa he conquistado para siempre un sitio a la izquierda del cero El absoluto cero el más rotundo irremontable resbaloso cero Obtuve un buen lugar en la otra fila Junto a los emigrantes...

 

   Nocturno

   Carlos Pellicer

primeros versos

No tengo tiempo de mirar las cosas como yo lo deseo. Se me ocurre sobre la mirada y todo lo que veo son esquinas profundas rotuladas con radio donde leo la ciudad para no perder tiempo. Esta obligada prisa de inexorablemente quiere entregarme el mundo con un dato pequeño. ¡Este mirar...

 

   El peso de una chispa

   David Huerta

primeros versos

Entro en una gasa letárgica hecha de fantasma y Purgatorio. Está detrás de una velocidad de párpado la fractura de una Afirmación. Pero yo nada puedo ya afirmar en esta ensordecedora negociación de bien, mal, política, moralidad. Entro y salgo de vestiduras tensas, la Afirmación ...

 

   Subo al despeñadero...

   Efraín Bartolomé

primeros versos

Subo al despeñadero Me paro en la gran piedra: el amplio valle duerme bajo el esplendor Veo esos hilos de agua esos leves arroyos esos bravos torrentes esos ríos menores esos ríos mayúsculos internándose en los huertos de Dios...

 

   Elegía de la pierna

   Julio César Aguilar

primeros versos

A la sombra de su estatura bendice tú la harina de su hueso, ceniza caminante en triste enflaquecido músculo y piel de nardo. Para que vuele, para que no se incendie, sacúdele la rabia que la aniquila. Que en un grito alarido enorme resucite y si no, luego entonces nuevamente ...

 

   Viento

   Gilberto Owen

primeros versos

Recuerdo el paraje del aire donde se guardan las cartas perdidas, las palabras que decimos, cuando pasa un tren, seguros de no ser oídos, y los globos de colores que el cielo va deshaciendo, bolas de caramelo cada vez más pequeñas, hasta ser sólo un punto en su boca azul, y luego nada, ...

 

   Diles que no me maten

   Juan Rulfo

primeros versos

Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad. —No puedo. Hay allí un sargento que no quiere oír hablar nada de ti. —Haz que te oiga. Date tus mañas y dile que para sustos ya ha estado bueno. Dile que...

 

   Lágrimas

   Manuel Acuña

primeros versos

Quum subit illius tristissima noctis imago quae mihi supremum tempus in urbe fuit; quum respeto noctem qui a tot mihi cara reliquie labitur es oculis nuc quoque gutta meis. OVIDIO.-ELEGIAS III. Aún era yo muy niño, cuando un día, cogiendo mi cabeza entre sus manos y llorando a la vez que me veía ...

 

   Ante un cadaver

   Manuel Acuña

primeros versos

¡Y bien! aqui estás ya... sobre la plancha donde el gran horizonte de la ciencia la extensión de sus límites ensancha. Aqui donde la rígida experiencia viene a dictar las leyes superiores a que está sometida la existencia. Aqui donde derrama sus fulgores ese astro a cuya luz desaparece la distinción ...

 

   Los cuartos de hora

   Francisco González Léon

primeros versos

Dos gotas de cristal que rebotaran, y al rebotar sonaran con timbre desigual: tín... tán... tín... tán. Así suenan los cuartos de las horas del reloj parroquial. La noche es una lámina astronómica de mármol, donde van rebotando los cuartos de las horas: tín... tán... tín... tán... Pienso en la ausencia ...

 

   Manifiesto

   Francisco Magaña

primeros versos

Decía que: en sus ojos el silencio es un pájaro abril de madrugada, la espera es la abolición del instante. Decía que: una palabra es la revelación del signo que jamás alcanzaremos a descifrar, la escritura es la tinta más endeble de su propia interrogante, la noche aparece ...

 

   Adiós

   Manuel María Flores

primeros versos

Adiós para siempre, mitad de mi vida, un alma tan sólo teníamos los dos; mas hoy es preciso que esta alma divida la amarga palabra del último adiós. ¿Por qué nos separan? ¿No saben acaso que pasa la vida cual pasa la flor? cruzamos el mundo como aves de paso... mañana la tumba, ...

 

   A lo mismo

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Bello compuesto en Laura dividido, alma inmortal, espíritu glorioso, ¿por qué dejaste cuerpo tan hermoso? ¿Y para qué tal alma has despedido? Pero ya ha penetrado en mi sentido que sufres el divorcio riguroso porque el día final puedas gozoso volver a ser enteramente unido. ...

 

   El deseo concluido

   José Carlos Becerra

primeros versos

Las imágenes que emergen de tu cuerpo desembocan en esta noche que no eres tú ni soy yo quienes conversan en el cuarto de al lado y a quienes escucho completamente solo. Concibiendo esta noche como algo inmóvil, bien podríamos ser tú y yo los que están al otro lado, ...

 

   En el baño

   Manuel María Flores

primeros versos

Alegre y sola en el recodo blando que forma entre los árboles el río, al fresco abrigo del ramaje umbrío se está la niña de mi amor bañando. Traviesa con las ondas jugueteando el busto saca del remanso río, y ríe y salpica de glacial rocío el blanco seno, de rubor temblando. ...

 

   Ahí, donde

   Lina Zerón

primeros versos

En la blanda cavidad de mi cuerpo ardes. En el espacio donde impera la noche tiemblas. En las sombras donde los dementes clemencia piden te arrodillas. En la profundidad del sueño roto apareces. En nombre del Maestro que llegó a salvarnos imploras. Ahí, ...

 

   Las sábanas familiares

   Ulalume González de León

primeros versos

En su cuarto blanco, entre blancas sábanas se ha dormidoy sueña que duerme y que sueña en su cuarto blanco Se sabe soñando porque de su cuerpo a su cuerpo cae infinitamente y sin movimiento Y de pronto llega al fondo del cuerpo y entonces despierta en un cuarto rojo ...

 

   Anunciación

   Alí Chumacero

primeros versos

Inserto en soledad de palabra vertida que apenas hiriera el silencio, siento la voz del sueño con su descenso casi imperceptible y sus labios de hielo, mas no el letal dolor que de mí nace, ni la perenne dicha del misterio aclarado más allá de las cosas, del último verano de la sangre que en su final ...