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25 poemas aleatorios

 

   La calle

   Octavio Paz

primeros versos

Es una calle larga y silenciosa. Ando en tinieblas y tropiezo y caigo y me levanto y piso con pies ciegos las piedras mudas y las hojas secas y alguien detrás de mí también las pisa: si me detengo, se detiene; si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie. Todo está obscuro ...

 

   Entrada en materia

   Juan Domingo Argüelles

primeros versos

Al mar dije que no. Dije también ya no más cielo, ya no más canto al manantial ni al eco grácil y purísimo de sus aguas que bajan de la más alta inmensidad. Ahora solamente nombraré la desgracia, dije y le puse nombre. Para que arda más la herida le puse sal y miel silvestre, ...

 

   El ausente

   Octavio Paz

primeros versos

I Dios insaciable que mi insomnio alimenta; Dios sediento que refrescas tu eterna sed en mis lágrimas, Dios vacío que golpeas mi pecho con un puño de piedra, con un puño de humo, Dios que me deshabitas, Dios desierto, peña que mi súplica baña, Dios que al silencio del hombre que pregunta ...

 

   Mar de mediodía (II) (Los cuatro mares)

   Enrique González Rojo

primeros versos

El sol tocó las aguas y acrecentó su canto. Esta ola viajera desparramó su música sobre la arena. La brisa y el calor mueven las hojas de la palmera. Los pájaros marinos callan, abochornados, sus confidencias. Una familia de tortugas sale a tomar el fresco a la ribera. Y tú, ...

 

   Nocturno llanto

   Elías Nandino

primeros versos

Ese llanto invencible que brota a media noche, cuando nadie nos ve ni nuestros propios ojos pueden atestiguarlo, porque es llanto reseco, privado de su sal, desvestido de linfa, con aridez de fiebre y amargo como el humo de los remordimientos. ...

 

   Deseo de raíces

   Sergio Cordero

primeros versos

Dichoso el árbol que es apenas sensitivoRubén Darío Esta mañana algo se detuvo y muy a pesar mío espero en un sillón, deseoso de raíces. Quiero sentirme árbol no para dormir ni para morir menos -bastaría con echar a la basura mi endeble filosofía de la vida-; simplemente ...

 

   Pythia (Fragmentos)

   Gloria Gervitz

primeros versos

La luz sube en oleadas vagido en lo callado inmenso del nombre mortal y sola en su errancia la traspasada palabra a tientas la oficiante vieja madre cómplice intercede Ay convocada nocturna como un charco de miedo. Con tus ojos de viuda...

 

   Canción de diciembre

   Alberto Blanco

primeros versos

Qué voluntad de permanencia la de este viejo pirú desabrigado que contra toda ley se sostiene de pie sobre el asfalto. Ya tiene seco el tronco pero tenaz ocupa el espacio y el tiempo, meciendo la breve ...

 

   Eso ya lo sabes

   Marisa Trejo Sirvent

primeros versos

I Eso ya lo sabes Estás en todos En los pequeños ruidos de la calle En cada esquina de este cuarto Y en los miles de años de mi vida Pero hoy Te busco en las intimidades de mi cuerpo En cada impulso de mi sangres En los papeles atesorados En esa música lejana ...

 

   Barra de Panteones, 1.3

   Francisco Magaña

primeros versos

En Barra de Panteones los recuerdos se pegan a la piel como aguamala y faltan muchas cosas por nombrar. El silencio apenas puede salvar la mirada. Y las preguntas están en la boca de los muertos. (De: Barra de Panteones)

 

   Cuartetos

   Francisco González Léon

primeros versos

Aunque el uno es insomne, y el otro un somnolente, el gato y el grillo se parecen en que buscan del fogón la ceniza caliente. Ron, ron del gato; del grillo el cri, cri persistente; límpida noche en enero temblando en estrellas. Cruzado de brazos el gato medita; y el grillo parece que está ...

 

   Belleza del astrónomo

   Vicente Quirarte

primeros versos

El Sol que nos alumbra no es un sol presente: ocho minutos tarda en llegar a la Tierra. Cuando dejas la casa la hermosura prospera: tu perfume en la cama lentamente madura como un sol generoso que en presente redime la pequeña hecatombe de la alcoba desierta, la memoria ...

 

   Jornada de la soltera

   Rosario Castellanos

primeros versos

Da vergüenza estar sola. El día entero arde un rubor terrible en su mejilla. (Pero la otra mejilla está eclipsada.) La soltera se afana en quehacer de ceniza, en labores sin mérito y sin fruto; y a la hora en que los deudos se congregan alrededor del fuego, del relato, se escucha el alarido ...

 

   Miami flamingo

   Enzia Verduchi

primeros versos

El sol que baña la costa Florida no es el mismo que engarza en el sueño del niño. Flamingo de yeso y plástico, flamígera Habana Chica. ¿Se puede ser hipócrita a los seis años? La ilusión va en portalápices, en la bolsa sin fondo de mi madre, en las cachuchas beisboleras de los viejos ...

 

   Alondras que mueren deslumbradas (I) Soliloquio...

   Jorge Fernández Granados

primeros versos

Soliloquio del amor en su espejo doble de pupilas. Ella es la tierra tejida en rúbrica espiral de raíces. Él es el viento y sus inacabables potros de conquista. Mueve el follaje de sus manos el chisporrotear de estirpes aún dormitantes en la bronca sed de sus propias semillas. ...

 

   Hecho de memoria

   Francisco Hernández

primeros versos

Para Jorge Esquinca El poeta no duerme: viaja por la cuerda del tiempo. El poeta está hecho de memoria: por eso lo deshace el olvido. El poeta no descansa: el tiempo lo desgasta para probar que existe.

 

   Ala del sur

   Efraín Bartolomé

primeros versos

La gran selva dormida: gritos bramar de monos crujir de ramas leves y un silencio magnífico después Desde la fronda un billón de ojos miran el estrellado cielo: su reflejo El ancho río fluye como una vena dulce en la espesura La densa noche tropical y su vaho amoroso...

 

   Me asomo a la noche

   Jeannette Lozano

primeros versos

I Sombra muerta el corazón del mar entre giros de viento hundiéndose al primer asomo. Muerta la sombra. II Vacías barcazas, como si llevaran muertos, se deslíen borrosas. Las recuerdo en las (transparentes) manos que (aún) se buscan. III Brillo sobre ruinas ignora el ojo ...

 

   Garabato

   Octavio Paz

primeros versos

Con un trozo de carbón con mi gis roto y mi lápiz rojo dibujar tu nombre el nombre de tu boca el signo de tus piernas en la pared de nadie En la puerta prohibida grabar el nombre de tu cuerpo...

 

   La cruz sola

   Manuel José Othón

primeros versos

Negro el altar, la bóveda desierta, el resplandor del moribundo día penetra por la angosta celosía de la alta nave sobre el muro abierta. Allá en la triste soledad incierta se levanta la cruz negra y sombría; Cristo, la inmensa luz que en ella ardía, descansa ya bajo la losa yerta. ¡Ay!, del mundo en el viaje ...

 

   Al que ingrato me deja, busco amante...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Al que ingrato me deja, busco amante; al que amante me sigue, dejo ingrata; constante adoro a quien mi amor maltrata; maltrato a quien mi amor busca constante. Al que trato de amor, hallo diamante y soy diamante al que de amor me trata; triunfante quiero ver al que me mata ...

 

   Esmera su respetuoso amor hablando a un retrato

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Copia divina, en quien veo desvanecido al pincel, de ver que ha llegado él donde no pudo el deseo; alto, soberano empleo de más que humano talento; exenta de atrevimiento, pues tu beldad increíble, como excede a lo posible, no la alcanza el pensamiento. ¿Qué pincel tan soberano ...

 

   Dos por la calle

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Quizás nunca sepamos el nombre de aquel perro ni a dónde dirige sus ojos Quizás el cansancio de sol duela más hondo en la sedienta boca que en las cadenas Quizás el bastón del hombre guíe al perro ciego De: Gualbet dans le rêve des autres / Gualbet en el sueño de otros ...

 

   Diálogos con los hombres más honrados

   Rosario Castellanos

primeros versos

Tal vez, bajo otro cielo, la vida nos sonría. Hombre ingenuo. Porfirio con cara de caballo, ¿no alcanzas a saber que a vida no tiene ni aquí ni antes ni después ni sonrisa? Es tan corto el amor y es tan largo el olvido. Ay, Neruda, Neruda. ¿Con qué vara mediste lo continuo? ...

 

   El Cristo de Temaca (II)

   Alfredo R. Placencia

primeros versos

Mira al norte la peña en que hemos visto que la bendita imagen se destaca. Si al norte de la peña está Temaca, ¿qué le mira a Temaca tanto el Cristo? Sus ojos tienen la expresión sublime de esa piedad tan dulce como inmensa con que a los muertos bulle y los redime. ¿Qué tendrá en esos ojos? ...