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25 poemas aleatorios | |
1 La destrucción del fuego, atroz, y la del tiempo. El bosque que crepita, a sal, torturas largas. La alegría, por supuesto. El tiempo reconstruye la tiniebla. ¿Qué va a ser, si no tiempo, cada nuez en su rama, exacta, fría? Adentro de la hoja, el huracán. Hundida ya en el agua, la tormenta, ... | |
Tengo que rebelarme ante mi sumisión y someterme ante mi rebeldía. Las aguas estancadas me miran fijamente: piden que les revoque la compuerta. Lo hago. Y la piedad no alcanza su entumecimiento, su triste analogía con la mula / que rompió el círculo... | |
Hurga la noche urge lo encendido lo que del eclipse nos quedó entre las manos sobre la ciudad el suspiro que grita alba ojo de mi cráter que la lengua vaciló en mis palabras grite un instante para ser creció un puerto en mi carne sin tu nombre temperamento arena de las horas ... | |
Vuela y pregunta a San Francisco de Asís si su amor perdona las ansias de la sangre los desvelos de la carne la premura de su instinto. (De:Intemporal de peldaños) | |
Tardes alcanforadas en vidrieras de enfermo, tras los adioses últimos de las locomotoras, y en las palpitaciones cardíacas del pañuelo hay un desgarramiento de frases espasmódicas. El ascensor eléctrico y un piano intermitente complican el sistema de la casa de apartmentes , ... | |
Capto la seña de una mano, y veo que hay una libertad en mi deseo; ni dura ni reposa; las nubes de su objeto el tiempo altera como el agua la espuma prisionera de la masa ondulosa. Suspensa en el azul la seña, esclava de la más leve onda, que socava el orbe de su vuelo, ... | |
Falto de voz usurpas el idioma y es tal la galanura de tu invento que para hablar te basta en el momento el fugaz giro que un segundo toma. Después de muerto, miras. Se te asoma toda la nulidad del pensamiento. Y por el pozo de tu abatimiento el paisaje del mundo se desploma. Pero... | |
Traes en tu cuerpo la leyenda de un navegante cansado. Es tan grato, en silencio, descalzarte de barcos, recoger de tus ojos las sirenas perdidas, las redes enlamadas, los sonidos ocultos de las olas. Te espero cada noche cuando levantas anclas en mi espacio y una lluvia de estrellas ... | |
La primera noche que pasé fuera de casa me quedé leyendo hasta ver fantasmas entre ellos estaba el fantasma del amor los años pasan comedidos y azarosos y se van descontando como uvas del racimo de modo que el esqueleto del tiempo sarmentoso y seco poco a poco... | |
ATRAVIESO EL DOLOR doy vuelta a la ola del espanto a esta página de furia carmesí porque mis venas se cansaron de invocarte porque mi frente ya no apunta sino al ángulo en que ondulas la sonrisa ese pañuelo moribundo a ciegas lo atravieso como si fuera una sustancia gelatinosa ... | |
¿Qué te acongoja mientras que sube del horizonte del mar la nube, negro capuz? Tendrán por ella frescura el cielo, pureza el aire. verdor el suelo, matiz la luz. No tiembles. ¡Deja que el viento amague y el trueno asorde y el rayo estrague campo y candil! Tales rigores no han de ser vanos. ... | |
Por sobre los escombros llegados a las puertas del insomnio: veinte, treinta años doblado en las esquinas del viento, susurrante de palabras dormidas: pan, hambre, a las puertas del insomnio. Tierra, qué fríos tus senos de ciudad.Hermano, una limosna, por favor . A la una, dos de la mañana, ... | |
¡Qué fantasma es el tuyo! Qué presencia derrama exacto cuando lo convoco: reconstruye tu olor, tus pasos, toco la superficie de tu residencia. ¡Qué forma de copiarme tu apariencia! Qué completo tu abrazo si lo evoco y cómo se disuelve poco a poco en esta larga noche de la ausencia. ... | |
Nos volvemos a ver. Año tras año soñé con encontrarte en mi camino. ¡Sol de mis ojos, luz de mi destino! ¿No quisieras, mi bien, tomar un baño? Nos encontramos uno al otro extraño: Gordo tú, flaco yo ¡mundo mezquino! y me complace ver ¡oh, desatino! que hay cosas que no cambian ... | |
Un exótico lugar vacío de mí alberga tu equipaje tal vez dances con la fortuna mujer que se asoma pero no se entrega pensarás que todo lo tienes hasta que rendido en la intimidad de la trasnoche naufragues en la almohada y la sed de tus ojos sepa que aún estoy De: Tarde en el tiempo ... | |
A mis amigos de México Alegre el marinero en voz pausada canta, y el ancla ya levanta con extraño rumor. De la cadena al ruido me agita pena impía. Adiós, oh patria mía, adiós, tierra de amor. El barco suavemente se inclina y se remece, y luego se estremece a impulso del vapor. ... | |
La gran selva dormida: gritos bramar de monos crujir de ramas leves y un silencio magnífico después Desde la fronda un billón de ojos miran el estrellado cielo: su reflejo El ancho río fluye como una vena dulce en la espesura La densa noche tropical y su vaho amoroso... | |
Para Octavio Paz I Lo que la sílaba soba y desova es el pulso larvoso de la nada, la Vesta que deflagra su melisma, su llama que te abro aquella boca que calla en la boca y que saliva en ábaco su sílaba y el abáculo aboca de su sino, vocal que vidria un agua. Transido estanque que la voz ... | |
I Dios insaciable que mi insomnio alimenta; Dios sediento que refrescas tu eterna sed en mis lágrimas, Dios vacío que golpeas mi pecho con un puño de piedra, con un puño de humo, Dios que me deshabitas, Dios desierto, peña que mi súplica baña, Dios que al silencio del hombre que pregunta ... | |
Un quieto resplandor me inunda y ciega, un deslumbrado círculo vacío, porque a la misma luz su luz la niega. Cierro los ojos y a mi sombra fío esta inasible gloria, este minuto, y a su voraz eternidad me alío. Dentro de mí palpita, flor y fruto, la aprisionada luz, ruina quemante, ... | |
Te desnudas igual que si estuvieras sola y de pronto descubres que estás conmigo. ¡Como te quiero entonces entre las sábanas y el frío! Te pones a flitrearme como a un desconocido y yo te hago la corte ceremonioso y tibio. Pienso que soy tu esposo y que me engañas... | |
Hoy me quito la máscara y me miras vacío y ves en mis paredes los trozos de papel no desteñido donde habitaban tus retratos, y arriba ves las cicatrices de sus clavos. De aquel rincón manaba el chorro de los ecos, aquí abría su puerta a dos fantasmas el espejo, allí crujió la grávida cama ... | |
II CORO Pero callemos, que un pastor color de tierra, vago engendro de lanas y hojarasca, se acerca aquí, como bulto que echa a andar, filtrando una mirada de ansia y susto por entre el heno de la barba y las cejas. Con el cayado sólo bate el aire, y parece irradiar palabras con la honda; ... | |
En el patio un pájaro pía, como el centavo en su alcancía. Un poco de aire su plumaje se desvanece en un viraje. Tal vez no hay pájaro ni soy ese del patio en donde... | |
Porque dejan tus manos el cincel en el borde de antiguas limaduras Tus manos que labraron tu boca para decir palabras donde el norte crecía Nada Ni un cabalgar de noche a lomos de la savia Un continente errante en la espalda encorvada Un mínimo silencio que diga sí, adelante ... | |
