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25 poemas aleatorios

 

   La ausencia del olvido

   Manuel Acuña

primeros versos

DOLORA Iba llorando la Ausencia Con el semblante abatido Cuando se encontró en presencia Del Olvido, Que al ver su faz marchitada, Le dijo con voz turbada: Sin colores, - Ya no llores niña bella, ya no llores. Que si tu contraria estrella Te oprime incansable y ruda Yo te prometo mi ayuda. ...

 

   Mi madre sola...

   Jaime Sabines

primeros versos

Mi madre sola, en su vejez hundida, sin dolor y sin lástima, herida de tu muerte y de tu vida. Esto dejaste. Su pasión enhiesta, su celo firme, su labor sombría. Árbol frutal a un paso de la leña, su curvo sueño que te resucita. Esto dejaste. Esto dejaste y no querías. Pasó el viento. Quedaron...

 

   Vigilias

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

1 Quise que me conociera como realmente soy. Dejé atrás todas las trampas. En estado de alcohol grité, imploré, ofendí; vomité dolor y miedo sobre su regazo. Cuando me vio, sombrío en la humedad, febril por el desorden, revolcado y puro, casi un recién nacido, sin duda por el tanto amor, ...

 

   Arena blanca

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

Hermosas arenas blancas: la ceniza cubre tu cuerpo, te trasciende y antecede. Toma tus armas y plegarias la guerra no ha terminado todavía es verano y la lluvia dificulta el paso buscas el vado para que tu pequeño ejército siga la ruta trazada por la sangre. ...

 

   Criaturas para la recién casada (La llave, la promesa)

   Jorge Esquinca

primeros versos

A Myriam Moscona También enciendo el pabilo, Contemplo la llama que despierta las formas de la cera. Te oigo ir y venir entre tus silabas, subes y bajas por las escalas de lo que dices. Descifro tu liturgia, los ademanes con que andabas entre las galerías de tu babel temprana. ...

 

   Monólogo en la celda

   Rosario Castellanos

primeros versos

Se olvidaron de mí, me dejaron aparte. Y yo no sé quien soy porque ninguno ha dicho mi nombre; porque nadie me ha dado ser, mirándome. Dentro de mí se pudre un acto, el único que no conozco y no puedo cumplir porque no basta a ello un par de manos. (El otro es el espacio ...

 

   Noche de resurrecciones

   Octavio Paz

primeros versos

I Blanda invasión de alas es la noche. Laten bajo su pecho las criaturas. Ensimismadas laten y latiendo de sí mismas se olvidan y comulgan, al fluir de las horas entregadas. Viento parado en una apenas rama; aguas mudas, sonámbulas, sin freno; ...

 

   Declaración de inicio

   Marco Antonio Campos

primeros versos

Cada uno de mis poemas pretendió ser un instrumento útil de trabajo.Pablo Neruda (Estocolmo, 1971) Las páginas no sirven. La poesía no cambia sino la forma de una página, la emoción, una meditación ya tan gastada. Pero, en concreto, señores, nada cambia. En concreto, cristianos, ...

 

   sin decir adiós

   Blanca Mateos

primeros versos

se alejaron como hojas resecas rechazadas por el viento sin decir adiós se fueron siguiendo el camino que lleva al propio infierno

 

   De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios (VII)

   Francisco Hernández

primeros versos

En la primavera conociste a la niña Clara. Ella jugaba dentro de una jaula con los címbalos y el armonio que la escoltaban desde su nacimiento. De los címbalos partía la ráfaga que corta los glaciares. Del armonio brotaba El Intervalo del Diablo, que al transformarse en burbuja ...

 

   Desamor

   Rosario Castellanos

primeros versos

Me vio como se mira al través de un cristal o del aire o de nada. Y entonces supe: yo no estaba allí ni en ninguna otra parte ni había estado nunca ni estaría. Y fui como el que muere en la epidemia, sin identificar, y es arrojado a la fosa común. De: Poesía no eres tú

 

   Canción

   Víctor Sandoval

primeros versos

He sembrado mi nombre en la tierra dorada donde habitan tus besos y canta la esperanza. Mujer de dulces frutos, caída y levantada una y mil veces más por mi amor sin mañana. He sembrado en tu vientre mi infinita nostalgia, y mis sueños perdidos, para que en tus entrañas sientas ...

 

   Esmera su respetuoso amor hablando a un retrato

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Copia divina, en quien veo desvanecido al pincel, de ver que ha llegado él donde no pudo el deseo; alto, soberano empleo de más que humano talento; exenta de atrevimiento, pues tu beldad increíble, como excede a lo posible, no la alcanza el pensamiento. ¿Qué pincel tan soberano ...

 

   Romanticismos

   Francisco González Léon

primeros versos

Viejas cajitas de música, viejas cajitas de laca, cuya tapa en rectángulo decora la quietud de una pérgola, o la prez de los cármenes de Aranjuez: Cajas de música de las que ya no vienen ahora. Todo un mecanismo demodado: un peine de acero, un cilindro que gira, y sobre la mecánica ...

 

   Mea Culpa

   Salvador Novo

primeros versos

Desde su gestación en la grávida tierra yo pude contemplar, maravillado, iniciar, reanudarse una vida a la mía confiada, el milagroso germinar de la semilla, la nueva luz en ojos que en mi se abrieron a absorber el mundo oscurecido mil veces antes, sobre los que cerró una muerte...

 

   Jade y perla

   Leticia Luna

primeros versos

Pronto será un texto vivo se alza y ya es una palabra La letra balbucea y se convierte en música La mujer se llena de gozo El hombre da a luz una Letra La mujer lame El hombre ronronea La mujer lo atrapa en el pulgar del Cielo El hombre resbala por el índice del Tiempo ...

 

   Sólida roca

   Tomás Segovia

primeros versos

Ahora sí que estoy solo al fin contigo Y sin ningún amor por ti Vieja memoria jubilada Solos en esta roca pacífica y difunta De donde todo parte siempre para siempre Roca sin desembarco Durable roca ciega a los destinos Roca tibia del no pertenecer A la distancia horriblemente vigilada ...

 

   Viajes en avión

   Jaime Labastida

primeros versos

6 Qué alegría decidir qué beber, cómo morir, por qué, y en dónde. Quisiera morir, así, bajo un gran árbol. Desearía ser quemado; que mis cenizas irritaran, polvo, los ojos de la que amo; que fueran sólo la mancha en un libro pasados los años. Podría morir aquí, sin duda. No todo sitio es bueno. ...

 

   Al árbol que hay en medio de los pueblos

   Rosario Castellanos

primeros versos

Por caminos de hormigas traje el pie del regreso hasta este corazón de alto follaje trémulo. Ceiba que disemina mi raza entre los vientos, sombra en la que se amaron mis abuelos. Bajo tus ramas deja que mi canto ...

 

   A la casa del día

   Jaime Sabines

primeros versos

A la casa del día entran gentes y cosas, yerbas de mal olor, caballos desvelados, aires con música, maniquíes iguales a muchachas; entramos tú, Tarumba, y yo, Entra la danza. Entra el sol. Un agente de seguros de vida...

 

   Marino sol

   Carmen Alardín

primeros versos

Mar no es solo mar lo que mareaba tu marmolínea faz marcando el tiempo maremoto de luz en las tinieblas marejada de amor envuelta en ti. Marino con su sol y con su espada con su sal combatiendo a la quimera quemando su dolor...

 

   Epílogo

   José Juan Tablada

primeros versos

¿A qué obstinarse en proseguirla en vano...? Ya terminó la Feria de la Vida, A la paz y el estudio me convida Una luz al crepúsculo encendida En el viejo Convento franciscano... ¡La plaza está desierta Y es triste la partida Sobre el crujir de la hojarasca yerta Al terminar la Feria ...

 

   El principio de los Itzaes (textos del Chilam Balam de Chumayel)

   Poesía maya

primeros versos

Versión castellana Trece veces ocho mil Katunes reposó en su piedra. Entonces se movió la semilla de Hunac Ceel Ahau. Éste es el canto: E¡ ¿Son los hombres como el sol? De la Piedra del que es Amarillo, E¡ ¿de ahíson los hombres buenos? Mi ropa, mi vestido, dijeron los dioses. ...

 

   Al sol

   Ignacio Montes de Oca y Obregón

primeros versos

¡Oh Sol! Yo amé tu luz, yo amé tu fuego. Acarició en los trópicos mi frente tu roja lumbre, para mí clemente, y bienestar me dio, paz y sosiego. Hoy tus favores a pedir me niego, mi helado tronco tu calor no siente, tu rayo ofusca mi ojo deficiente... ¡Inicuo Sol, me estás dejando ciego! ...

 

   Hechicera

   Luis G. Urbina

primeros versos

No sentí cuando entraste; estaba oscuro, en la penumbra de un ocaso lento, el parque antiguo de mi pensamiento que ciñe la tristeza, cual un muro. Te vi llegar a mí como un conjuro, como el prodigio de un encantamiento, como la dulce aparición de un cuento: blanca de nieve y blonda de oro puro. ...