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25 poemas aleatorios

 

   Clínica negra (II)

   Rodulfo Figueroa

primeros versos

Los que cumplís la terrenal condena de ser mirados con escarnio y mofa, si halláis a vuestro paso la gangrena sangrienta y ruda, formulad la estrofa. Como el doctor, sin escuchar el grito de rebelión y de dolor que estalla, quemad con vuestros cantos al maldito aunque ruja y blasfeme la canalla. ...

 

   Déjala

   Antonio Plaza

primeros versos

¡Déjala! Toma niña, este búcaro de flores; tiene azucenas de gentil blancura lirios fragantes y claveles rojos, tiene también camelias, amaranto y rosas sin abrojos, rosas de raso, cuyo seno ofrecen urnas de almíbar con esencia pura, que en sus broches de oro se estremecen. Admítelas, amor ...

 

   Si existiera un Dios

   Edel Juárez

primeros versos

Si existiera un Dios preferiría que fuera mujer y así hablarle de tú y de ti y que me aconsejara preferiría que fuera mujer y que fuera mi amiga y que su sexo no fuera barrera sino pretexto que fuera mujer y amiga de aquellas que dan la vida cada vez que lo solicitas que fuera mujer y amiga ...

 

   Milagro

   Elías Nandino

primeros versos

Con mis labios valoro tu presencia ungida en sombra -oscurecido vino- siguiendo el suave litoral marino de la medrosa flor de tu inocencia. El tacto, al deletrear tu adolescencia, percibe la belleza del camino, que aumente mi pasión y yo me obstino en ganarme el azúcar ...

 

   Tengo ojos...

   Jaime Sabines

primeros versos

Tengo ojos para ver en esta noche algo de lo que soy, tengo el oído oyendo. Estoy en este cuarto, están mis sueños. Detrás de cada sombra hay algo mío. Sentado en cada silla hay uno, obscuro, y a mis pies, en la cama, me están viendo. Creo que son como yo...

 

   Planto de dársenas (II)

   José Luis Rivas

primeros versos

Esteros y canales mezclan su cenagosa sanguaza a la linfa que fluye de los rastros mientras la chema y los lagartos de la bocana se espabilan lentamente... Y el viejo Capitán, como un osario zarandeado a dos manos, busca el ademán preciso con que hará frente ...

 

   El insurgente

   Guillermo Prieto

primeros versos

Desde la hermosa ribera se mira incierta bogar una barquilla ligera, que desafía altanera los horrores de la mar. Dentro se mira sentado un orgulloso guerrero: el casco despedazado, el vestido ensangrentado y a su derecha el acero. A su hijo tierno, inocente lleva entre sus fuertes brazos: ...

 

   Sonetos de los cantares - Aunque tu nombre...

   Concha Urquiza

primeros versos

Aunque tu nombre es tierno como un beso Y trasciende como óleo derramado, Y tu recuerdo es dulce y deseado, Rica fiesta al sentido y embeleso; Y es gloria y luz, Amor, llevarlo impreso Como un sello en el alma dibujado, No basta al corazón enamorado...

 

   Hermosura que vuelve

   Octavio Paz

primeros versos

En un rincón del salón crepuscular O al volver una esquina en la hora indecisa y blasfema, O una mañana parecida a un navío atado al horizonte, O en Morelia, bajo los arcos rosados del antiguo acueducto, Ni desdeñosa ni entregada, centelleas. El telón de este mundo se abre ...

 

   Sectas

   Eduardo Zambrano

primeros versos

Hay quienes temen perder la eternidad en un momento. otros pierden todos los días el momento al resguardo de la eternidad. Dos sectas. Dos abismos paralelos. Pero qué se puede salvar de los salvos sino el excremento. Y qué se puede salvar del excremento si no es un tufo de bondad. ...

 

   Lámina sirva el Cielo al retrato...

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

PINTA LA PROPORCIÓN HERMOSA DE LA EXCELENTÍSIMA SEÑORA CONDESA DE PAREDES, CON OTRA DE CUIDADOS, ELEGANTES ESDRÚJULOS, QUE AÚN LE REMITE DESDE MÉJICO A SU EXCELENCIA. Lámina sirva el Cielo al retrato, Lísida, de tu angélica forma: ...

 

   Pequeña isla

   Margarita Paz Paredes

primeros versos

Adán del universo: donde pones tu planta la tierra se conmueve de ocultos paraísos. (Te anuncia una legión de brazos incendiados.) Eva soy, inmemorial y eterna, ligada a ti por el suspiro de antigua soledad, y desterrada por el frutal capricho. En el exilio estoy. El alba de mis besos ...

 

   Dormirme en mí, para soñarme otra...

   Patricia Medina

primeros versos

Dormirme en mí, para soñarme otra para ya no dormirme con los sueños ajenos para permanecer despierta cuando hordas de sueños incumplidos me hagan su residencia. En mí dormirme y parecer despierta y hacer treguas de vida con la otra la que tiene el control de cada sueño ...

 

   Ábrese el fuego...

   Rubén Bonifaz Nuño

primeros versos

Ábrese el fuego, y salta la burbuja metálica de un pez; barre los ojos una flor instantánea; doble salto mortal, ensaya el corazón. Amigos, algo mejor gocemos que un lamento. Ya, para no caerme, estoy colgado de tu clavo, alegría; de tu absorto badajo, de tu azúcar infalible...

 

   La nube

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

¿Qué te acongoja mientras que sube del horizonte del mar la nube, negro capuz? Tendrán por ella frescura el cielo, pureza el aire. verdor el suelo, matiz la luz. No tiembles. ¡Deja que el viento amague y el trueno asorde y el rayo estrague campo y candil! Tales rigores no han de ser vanos. ...

 

   Oda por la muerte del Che Guevara

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

El temporal termina cuando por cada gota de lluvia brota un pájaro sediento, Un navío de velas negras en que ventrudos fantasmas andan de puntillas Para no despertarte demasiado pronto, querido comandante Guevara. Tu muerte, distante y compartida, pasa por la garganta de los niños...

 

   La palabra inmóvil

   Aurora Reyes

primeros versos

Amor, fuera olvidarte como perder los ojos, cegar frente a los verdes más claros de la vida, caer en el invierno con un sueño encerrado sepultando los brotes de la flor del prodigio. Desconocer las formas que anidaron el tacto, ignorar la sonrisa que prepara la aurora en los húmedos labios terrenales; ...

 

   Salmo del fuego

   Manuel José Othón

primeros versos

Noche muy negra. Un paso: la cañada defendida por ásperos pretiles. Abajo, la planada; arriba, envuelto entre la sombra helada, el enorme talud de los cantiles. Ni follaje, ni abrigo que proteja al viajero perdido de la negrura; que hace cientos de años, tal vez miles, bajaron, . ...

 

   Con esta lluvia fina...

   Manuel Ponce

primeros versos

Con esta lluvia fina me inundas la cabeza de invitaciones, citas. Y en lluvia de subida, para corresponderte, el alma...

 

   Dormir acompañado

   Jorge Ortega

primeros versos

El silencio es el arte de la quietud extrema, el voto de autosuficiencia que procura el vigilante de una noche sin sueño. Alguien duerme a mi lado desde hace media hora, alguien cuya respiración es un eco ilimitado en el brocal de mi cuerpo. Prohibido replegarse: ...

 

   Poema encontrado en un rincón

   Eduardo Langagne

primeros versos

Los amantes fueron un día adolescentes se arrancaron con furia el cordón umbilical para entrar en algún cálido lugar de la mañana Se cubrieron con sábanas oscuras dolorosas y limpias y empezaron a odiar quiero decirse amaron

 

   Clínica negra (I)

   Rodulfo Figueroa

primeros versos

Sala de un hospital, amplia y sombría, el doctor ordenaba con imperio, y de una úlcera, al ver la rebeldía al practicante le pidió el cauterio. Enrojecido lo acercó al paciente sin preocuparse de su suerte aciaga; el miserable se agitó imponente, lanzó un rugido, y se extirpó la llaga. ...

 

   A una dama

   Salvador Díaz Mirón

primeros versos

Bailas por antojo que al mancebo engríe y escotada luces dos hechizos fuera, y en el rubio monte de tu cabellera una flor de grana bruscamente ríe. ¡Pasas, huyes, tornas y el placer deslíe fósforo combusto que te pinta ojera, y tu maridazo mira errar la hoguera y nada barrunta que le contraríe! ...

 

   Junto las manos

   Alejandro Aura

primeros versos

Junto las manos, formo en ellas un hueco, soplo y puedo hacer como cantan las palomas. Una desde un árbol me saluda. Hace su doble ruido, hondo y suave y espera hasta que yo contesto. Hablamos...

 

   Ejecuciones (III)

   José Carlos Becerra

primeros versos

Alguien dice algo que sólo puede escuchar a través de sí mismo. Alguien apaga la luz de esa habitación vacía pero antes de cerrar la puerta vuelve a encenderla al alejarse por el pasillo, mirando en el umbral de los días que vienen cama revuelta, papeles y libros sobre la mesa. ...