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25 poemas aleatorios

 

   Florido laude

   Salvador Novo

primeros versos

Lo menos que yo puedo para darte las gracias porque existes es conocer tu nombre y repetirlo. Si brotas de la tierra, hostil de espinas, ávida de cielo, en vigoroso impulso y ofreces un capullo a la caricia leve del viento y cálida del día, sé que abrirás a la mañana bruja tu perfección efímera en la Rosa. ...

 

   Luna fértil

   Oscar Wong

primeros versos

El mar, la dentellada oscura donde brama la serpiente, el disco rojo que trasmina. La Luna viene, fértil, ilumina tu mirada de ámbar. Esbelta y tierna me cobijas, gardenia cándida tu pupila resplandece. Bebo tu amor en densos gajos, insaciable bulle el alba en nuestros cuerpos. ...

 

   Te acuerdas de la tarde . . .

   Enrique González Martínez

primeros versos

¿Te acuerdas de la tarde en que vieron mis ojos de la vida profunda el alma de cristal?... Yo amaba solamente los crepúsculos rojos, las nubes y los campos, la ribera y el mar... Mis ojos eran hechos para formas sensibles; me embriagaba la línea, adoraba el color; apartaba mi espíritu ...

 

   Color de veneno

   Frida Kahlo

primeros versos

Todo al revés. Yo? Sol y...

 

   Mi padre siempre trabajó en lo mismo...

   Fabio Morábito

primeros versos

Mi padre siempre trabajó en lo mismo. Él tan voluble, que entró y salió de tantas compañías, toda la vida trabajó en el plástico, tal vez porque nació donde no había montañas, en un país que no era el suyo, y lo sedujo una materia así, desmemoriada de su origen, que sabe regresar...

 

   Nostalgia del puerto

   Jaime Augusto Shelley

primeros versos

Agotado por la furia, estaba en mí cantar alegría, traer al papel un paseo después de los mariscos con cerveza y el café de la Parroquia, aspirar los olores del puerto cuando cae el sol, entre las risas y los gritos de los niños en el malecón; pero vinieron las lluvias, el norte. Y nos fuimos a México. ...

 

   hay un lenguaje sagrado

   Blanca Mateos

primeros versos

hay un lenguaje arcano que silenciosamente se murmura con la yema de los dedos hay un lenguaje secreto que tenuemente se pronuncia en una simple mirada hay un lenguaje cifrado que veladamente se habla en la conjunción de las palabras hay un lenguaje profano que suavemente ...

 

   Carta al lobo

   Carmen Boullosa

primeros versos

Querido Lobo: Llego aquí después de cruzar el mar abierto del bosque, el mar vegetal que habitas, el abierto de ira en la oscuridad y en la luz que lo cruza a hurtadillas, en su densa, inhabitable noche de aullidos que impera incluso de día o en el silencio, mar de resmas de hojas que caen ...

 

   Una vez lo dije pero ahora ha vuelto a suceder

   Eduardo Langagne

primeros versos

Esa mujer paseaba con su aroma Un día trajo sus labios acostumbrados a la guerra y un ciclón adentro de su blusa entonces sobrevino la catástrofe

 

   Nacimiento

   Rosario Castellanos

primeros versos

Estuvo aquí. Ninguno (y él menos que ninguno) supo quién era, cómo, por qué, adónde. Decía las palabras que los otros entienden las suyas no llegó a escucharlas nunca -; se escondía en el lugar en que los otros buscan, en su casa, en su cuerpo, en sus edades, y sin embargo ausente ...

 

   En que da moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Rosa divina que en gentil cultura eres con tu fragante sutileza magisterio purpúreo en la belleza, enseñanza nevada a la hermosura; amago de la humana arquitectura, ejemplo de la vana gentileza en cuyo ser unió naturaleza la cuna alegre y triste sepultura: ¡cuán altiva en tu pompa, ...

 

   Mil novecientos treinta: Vistas fijas

   Octavio Paz

primeros versos

Qué o quién me guiaba? No buscaba a nadie, buscaba todo y a todos: vegetación de cúpulas azules y campanarios blancos, muros color de sangre seca, arquitecturas: festín de formas, danza petrificada bajo las nubes que se hacen y se deshacen y no acaban de hacerse, siempre...

 

   Pue´que me rajara

   Carlos Rivas Larrauri

primeros versos

¿Que vaya yo a verla?... ¡Ni manque esté loco¡ ¡Antes qu ir a verla, primero me matan! Pa mi, como muerta; a mí no m importa qu esté güena o mala; yo no tenga culpa de lo que le pasa. Y... mira, mi cuate, por lo que más queras, no güelvas a hablarme d esa desgraciada; ...

 

   Cuando estuve en el mar era marino...

   Jaime Sabines

primeros versos

Cuando estuve en el mar era marino este dolor sin prisas. Dame ahora tu boca: me la quiero comer con tu sonrisa. Cuando estuve en el cielo era celeste este dolor urgente. Dame ahora tu alma: quiero clavarle el diente. No me des nada, amor, no me des nada...

 

   No es nada de tu cuerpo...

   Jaime Sabines

primeros versos

No es nada de tu cuerpo, ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca –tu boca que es igual que tu sexo-, ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y suave ni tu ombligo, en que...

 

   Ya no le echen tierra

   Carmen Boullosa

primeros versos

Patria no: Tierra mía. Hermana que sólo en ti cumplió mi cuna. Sangre de mi sangre, padre de mi padre, madre de mi madre y de mis abuelas, amiga mía y enemiga, el escorpión y su nido de que habló Paz. Tierra no eres, sino agua: El río Pánuco con sus cascadas, el río Grijalva...

 

   Los ojos verdes

   Alí Chumacero

primeros versos

Solemnidad de tigre incierto, ahí en sus ojos vaga la tentación y un náufrago se duerme sobre jades pretéritos que aguardan el día inesperado del asombro en épocas holladas por las caballerías. Ira del rostro, la violencia es río que despeña en la quietud el valle, azoro donde el tiempo...

 

   Praga, mi novia

   Efraín Huerta

primeros versos

Lily me espera a las 11 en el puente del rey Carlos, al pie de San Juan Nepomuceno, santo de piedra, santo de agua, mudo, ahogado. Lily cree en Dios y yo corro hacia ella y hacia el río y después los dos iremos hacia las colinas, hacia el Castillo, hacia la Catedral, y caminaremos ...

 

   Un muchacho que puede amar

   Alejandro Aura

primeros versos

Huele a muchacha el aire de mediodía, huele a muchacha natural, y está tan cargado de olor a muchacha el aire de mediodía que estoy a punto de gritar que el aire de mediodía huele a muchacha. 2 Me he puesto mi traje nuevo y he limpiado mis zapatos; en el claro día relucen...

 

   Mar de fondo (II)

   Francisco Hernández

primeros versos

Cierro los ojos. Me arrastra el sopor hacia los territorios de la fiebre y, mecánicamente, limpio mis dedos pegajosos de semen en la trama del mosquitero. Oigo a lo lejos el mundo de mi madre, su andar entre las brasas, su diálogo con el rencor que le acompaña: hablan de mi padre, ...

 

   Carta de naturalización

   Myriam Moscona

primeros versos

Las hijas de extranjeras nacimos con agujas minuciosas. En tiempos nobles visitamos museos de París. Entramos al Louvre a buscar a la Gioconda. También nosotras crecimos en la adversidad y sonreímos con rictus previsibles. Si la guerra nos empujó del viejo continente...

 

   El cuaderno de Borges

   Margarito Cuéllar

primeros versos

Siempre tengo una libreta con los ojos abiertos para que me descubra las cosas de este mundo. A veces atrapo sólo insectos; otras, una mañana, un lunes, por la tarde, dibujo un pez y el fuego para prepararlo. Mi cuaderno es como un cheque en blanco en el que se multiplica el mundo. ...

 

   Nuestro amor

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Si nuestro amor no fuera, al tiempo que un secreto, un tormento, una duda, una interrogación; si no fuera una larga espera interminable, un vacío en el pecho donde el corazón llama como un puño cerrado a una puerta impasible; si nuestro amor no fuera el sueño doloroso en que vives sin mí, ...

 

   Viento, agua, piedra

   Octavio Paz

primeros versos

El agua horada la piedra, el viento dispersa el agua, la piedra detiene al viento. Agua, viento, piedra. El viento esculpe la piedra, la piedra es copa del agua, el agua escapa y es viento. Piedra, viento, agua. El viento en sus giros canta, el agua al andar...

 

   Rota espuma

   Jeannette Lozano

primeros versos

Una tierra devota, madre, un vientre para la miel de lo perdido, tierra de todos en el insbrik, cobre esbelto donde la espuma multiplicaba tu rostro. Busco la duración y no aparece. Veo desplegarse la oscuridad labrada desde un brillo solitario. Surgen en mi incertidumbre muertas, ...