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25 poemas aleatorios

 

   Entre la muerte y la vejez

   Sor Juana Inés de la Cruz

primeros versos

Miró Celia una rosa que en el prado ostentaba feliz la pompa vana y con afeites de carmín y grana bañaba alegre el rostro delicado; y dijo: goza, sin temor del Hado, el curso breve de tu edad lozana, pues no podrá la muerte de mañana quitarte lo que hubieres hoy gozado; ...

 

   Piel

   Griselda Álvarez Ponce de León

primeros versos

Tu piel madura, festival al tacto, como llovida en plenitud te envuelve, si a veces en follaje se resuelve, con la aridez en otras hace pacto. Camino de la seda tu contacto en bengalas de sol se desenvuelve porque magnética, termal, devuelve las corrientes oscuras de lo abstracto. ...

 

   La ola

   Josefa Murillo

primeros versos

Recuerda el tiempo que en la playa sola, al ver la ola que alumbraba el sol, tú me dijiste que la mar un día se acabaría antes que tu amor. Hoy que te busco por la playa sola, no está la ola que alumbraba el sol; las olas mueren y tu amor no existe; ¡qué mal supiste comparar tu amor! ...

 

   La noche nuestra interminable

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Mis paginitas, ángel de mi guarda, fe de las niñeras antiquísimas, no pueden, no hacen peso en la balanza contra el horror tan denso de este mundo. Cuántos desastres ya he sobrevivido, cuántos amigos muertos, cuánto dolor en las noches profundas de la tortura. Y yo qué hago y yo ...

 

   Cuenco de luz

   Jorge Ortega

primeros versos

En la pelvis de la noche reposa el poema. La oscuridad es un cuerpo restirado, un cataplasma de tequila donde bebo los componentes de la euforia detonante. Levanto a nivel de la pupila el trompo de la alucinación, octaedro de imágenes ficticias contoneándose sobre la barra. ...

 

   Tu voz...

   Mariana Bernárdez

primeros versos

Tu voz Vibración de espacio sellado no me ata a la luz de la noche Nada dice del viajepor los siete cielos ni sobre los círculos del mar Distante como erupción de diáspora batalla para unir las puntas de la hora Los pies no se han desprendido pero los ojos hace mucho pisaronlas arenas de Odiseo ...

 

   Palabras sin sentido

   Francisco González Léon

primeros versos

Aunque la mañana está soleada, tiene algo de una celda abandonada. Habla la casa porque está callada; y en un encogimiento del espíritu, se me forma algo intrínseco... ...por nada. Palabras sin sentido; ecos de quién sabe qué ruido se repiten las cámaras desiertas ...

 

   Refranes

   Octavio Paz

primeros versos

Una espiga es todo el trigo Una pluma un pájaro vivo y cantando Un hombre de carne es un hombre de sueño La verdad no se parte El trueno proclama los hechos del relámpago Una mujer soñada encarna siempre en una forma amada El árbol dormido pronuncia verdes...

 

   Triunfo de la carne derrota de la piedra

   Marco Antonio Montes de Oca

primeros versos

Piedra imán, piedra falsa, Piedra cerrada a piedra y lodo; En mi mortero cede tu cohesión, Ahí te ablandas, te vuelves río de harina, Denso vapor que fumo en la mañana. Piedra obstinada: Una dureza más firme que la tuya prevalece: Voluntad se llama. Amor enfermo...

 

   Recado a Rosario Castellanos

   Jaime Sabines

primeros versos

Sólo una tonta podía dedicar su vida a la soledad y al amor. Sólo una tonta podía morirse al tocar una lámpara, si lámpara encendida, desperdiciada lámpara de día eras tú. Retonta por desvalida, por inerme, por estar ofreciendo tu canasta de frutas a los árboles...

 

   Ciudad bajo la lluvia

   Jaime Labastida

primeros versos

Mira cómo, desde este exilio de cemento, se extiende la ciudad, a nuestras plantas. De aquí partían los mercaderes rumbo a España. Mira el humo en aquellas azoteas, el resplandor del sol en los tinacos, aquellas sucias fábricas a plomo. Mira el papel que cae desde un alto edificio: pájaro que ablandara ...

 

   Donde el ensoñado y el soñado...

   Homero Aridjis

primeros versos

Donde el ensoñado y el soñado van por un solo camino se levanta un cuerpo Por ese adentro de mujeres que hablan de pasadas contiendas en las que no estuvimos otro cuerpo se abre y todo aquello que los cuerpos forman es en la sombra un brillo solitario ...

 

   Definiciones

   Eduardo Langagne

primeros versos

Ella está hecha a semejanza de las cosas que amo. Se parece a la noche, o mejor: a una noche sin ausencias. Ella es exacta. Cuando la noche escurre, su cuerpo se humedece. Me permite trepar por mis temblores y agitar su nombre desde la oscuridad. Ella es irrepetible. Nació...

 

   Deshojamiento el aire respirado

   Ricardo Yáñez

primeros versos

Deshojamiento el aire respirado lengua dolida luz el pensamiento y llave de ceniza el pedimento de que el fuego nos diga iluminado Rebalse de luciérnagas el vado vaharadas de ámbar y el aliento arborescencias habla soy y siento en murmurio aquel tiemblo abandonado Coruscación ...

 

   Difícilmente, avanzando milímetros por año...

   Octavio Paz

primeros versos

Difícilmente, avanzando milímetros por año, me hago un camino entre la roca. Desde hace milenios mis dientes se gastan y mis uñas se rompen para llegar allá, al otro lado, a la luz y el aire libre. Y ahora que mis manos sangran y mis dientes tiemblan, inseguros, en una cavidad...

 

   Fusiles y muñecas

   Juan de Dios Peza

primeros versos

Juan y Margot, dos ángeles hermanos que embellecen mi hogar con sus cariños, se entretienen en juegos tan humanos que parecen personas desde niños. Mientras Juan, de tres años, es soldado y monta en una caña endeble y hueca, besa Margot con labios de granado, los labios de cartón ...

 

   me reprochas que no te escriba...

   Rogelio Guedea

primeros versos

me reprochas que no te escriba. mamá. dices que soy el desarraigado de ti. el abandonado de ti. dices que nací de sombra o viento o árbol vacío de pájaros. que no tengo tumba para enterrar mi gloria. que lo ves en mis ojos. qué viento hay en mis ojos. mamá. dime qué me arrastra ...

 

   Mar de fondo (X)

   Francisco Hernández

primeros versos

Paura no tiene cono: tiene un molusco arroz entre las piernas, un coral palpitante, un fruto que perfuma mis vísceras y el aliento de los tiburones. Cuentan que fue muy bella en su primera infancia. Dicen que su pelo servía de faro en noches de tormenta y que su lengua salvó ...

 

   Como el oro, por rubio, es tu cabello...

   Fernando del Paso

primeros versos

Como el oro, por rubio, es tu cabello. El oro y el otoño, que es su hermano, se despiden, volando, del verano y viajan, río abajo, por tu cuello. Y yo, que me robé y guardé un destello en el hueco más claro de la mano, una carta, en las hojas de un manzano te escribo con su brillo, ...

 

   El martes

   Gilberto Owen

primeros versos

Pero me romperé. Me he de romper, granada en la que ya no caben los candentes espejos biselados, y lo que fui de oculto y leal saldrá a los vientos: Subirán por la tarde purpúrea de ese grano, o bajarán al ínfimo ataúd de ese otro, y han de decir: Un poco de humo se retorcía en cada gota ...

 

   Canto (IV)

   Mario Bojórquez

primeros versos

Regresarás del llanto en la postrera cumbre Tu oído sensitivo desliará el soplo de flautas Que te anuncian con cara deslavada Por el fútil contacto de fluidos Tu mano trémula se aferrará al báculo torpe Como las hierbas huérfanas al borde del abismo ...

 

   A estas horas, aquí

   Jaime Sabines

primeros versos

Habría que bailar ese danzón que tocan en el cabaret de abajo, dejar mi cuarto encerrado y bajar a bailar entre borrachos. Uno es un tonto en una cama acostado, sin mujer, aburrido, pensando, sólo pensando. No...

 

   Ahí, donde la piel se funde

   Graciela Guzmán

primeros versos

Voy a tu cuerpo, agazapada,cautelosa de la mirada del miedo; verdugo que asesina a golpes de soledad. Fugitiva, arribo a tu blanda estación recorriendo a besos lentos el refugio donde desvalijo caricias que me enmohecían las manos. Hoy libre, para esconder mis rincones en tu calor ...

 

   Caricia ajena

   Alfonso Reyes

primeros versos

Exhalación clara que anhelas —a no perturbar un temblor— por iluminar si desvelas, por dormir si enciendes amor. Desde el hombro donde reposas, caricia ajena, ¿cómo puedes regar todavía mercedes en complacencias azarosas? Tu fidelidad sobrenada en vaga espuma de rubor, y te vuelves...

 

   Dios está podrido en dinero...

   Francisco Hernández

primeros versos

Dios está podrido en dinero, dice en voz baja un comerciante del pueblo. En sus eternos ratos libres, se entretiene devorando la imaginación de quienes no tienen para comer. ¿Quiere retratar...