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25 poemas aleatorios

 

   A la luna

   Juan Díaz Covarrubias

primeros versos

Quédate, ¡oh luna!, plácida, argentada, queda con tus encantos, tu luz pura, yo ocultaré mi vida abandonada entre las sombras de la noche oscura. Y si alumbra tu luz, pálida y triste, a la hermosa que amé sin esperanza, dila que el llanto que en mis ojos viste, nadie en el mundo ...

 

   Metamorfosis

   Luis G. Urbina

primeros versos

Era un cautivo beso enamorado de una mano de nieve que tenía la apariencia de un lirio desmayado y el palpitar de una ave en agonía. Y sucedió que un día, aquella mano suave de palidez de cirio, de languidez de lirio, de palpitar de ave, se acercó tanto a la prisión del beso, que ya no pudo más ...

 

   Existamos aquí

   Poesía náhuatl

primeros versos

¿Tienen raíz, son verdaderos los hombres? Nadie acabará de entender lo que es tu riqueza, lo que son tus flores, ¡Inventor de ti mismo! Sin terminar dejamos las cosas. Por esto lloro, me aflijo. Aquí entrelazo con flores, a la nobleza, a los amigos. ¡Alegraos! Nuestra casa común es la tierra. ...

 

   El lomo de la vida

   Enriqueta Ochoa

primeros versos

Tras la reclusión vino de improviso la luz. Deslumbrada, llegué al núcleo de un violento avispero. Ajena a la concesión estudiada, inoportuna, con la simplicidad del que ignora el aguijón de la insidia, pasé la mano, sin malicia, por el lomo de la vida. Dios mío, qué brutal ...

 

   Fósiles (IV)

   Jair Cortés

primeros versos

Dicen que las alas son un instante, una mueca gris, tardía, y son quizá el destino vegetal de la libélula, los brazos de una nave antigua, los remos de la barca perdida en el fallido cálculo de su destino. Yo digo que las alas en algún tiempo fueron campanas, volaron alto y descendieron ...

 

   La soñadora de Ávila

   Manuel Ponce

primeros versos

Vivo en mi primer morada de Amadís y de Morgante, de soñadora y amante y de estar enamorada. Os estoy a vuestra espada, a vuestra voz de diamante; mas vivo, de tal talante, sin vos, sin Dios y sin nada. Por eso, de hoy más, persigo sobre...

 

   El naufragio

   Gilberto Owen

primeros versos

Esta mañana te sorprendo con el rostro tan desnudo que temblamos; sin más que un aire de haber sido y sólo estar, ahora, un aire que te cuelga de los ojos y los dientes, correveidile colibrí, estático dentro del halo de su movimiento. Y no hablas. No hables, que no tienes ya voz de adivinanza ...

 

   Presencia

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Qué va a quedar de mí cuando me muera sino esta llave ilesa de agonía, estas pocas palabras con que el día, dejó cenizas de su sombra fiera? ¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera esa daga final? Acaso mía será la noche fúnebre y vacía que vuelva a ser de pronto...

 

   Al dejar un alma

   Carlos Pellicer

primeros versos

Agua crepuscular, agua sedienta, se te van como sílabas los pájaros tardíos. Meciéndose en los álamos el viento te descuentan la dicha de tus ojos bebiéndose en los míos. Alié mi pensamiento a tus goces sombríos y gusté la dulzura de tus palabras lentas. Tú alargaste crepúsculos en mis manos ...

 

   Azogue

   Carmen Alardín

primeros versos

Mi mano en el espejo es algo más que un paso derrotándome la carne. Brillan sus cinco dagas temerosas como excavando letras vírgenes en la cera imantada del silencio. Viene buscando tierras prometidas de más allá del nilo de su llanto. Mi mano en el espejo se diluye, ...

 

   Julito (2)

   Jaime Sabines

primeros versos

Mamá, tengo la barriga llena de hambre, dice. Y la mamá ríe y le trae la leche. Al rato, ya dormido, se sobresalta y mueve los brazos y las piernas. La mano de la madre le acaricia la espalda, se queda quieto. En su plácido rostro el corazón descansa...

 

   Reparación

   Amado Nervo

primeros versos

¡En esta vida no la supe amar! Dame otra vida para reparar, ¡oh Dios!, mis omisiones, para amarla con tantos corazones como tuve en mis cuerpos anteriores; para colmar de flores, de risas y de gloria sus instantes; para cuajar su pecho de diamantes y en la red de sus labios dejar presos ...

 

   La mesa del escribano

   Eduardo Langagne

primeros versos

No soy un escritor, soy un escritorio , habría trazado Pessoa con un íntimo ritmo marítimo en el papel amarillento como un mapa sobre la mesa hostil donde escribía las cartas comerciales de su supervivencia. Y Álvaro de Campos habría pensado: no soy una persona, soy un personaje , ...

 

   Para gozar tu paz

   Efraín Huerta

primeros versos

Como el viento agita las altas hierbas así mis dedos vuelan sobre tu cabellera de diamantes, y la noche de alcohol y los árboles de oro encierran para siempre un sollozo de triunfo, el ay de la alegría, el ah definitivo. Como el aire de junio en la colina mueve la dulce sombra de la nube, ...

 

   Rue de Saint Michel

   Raquel Huerta - Nava

primeros versos

Sombra entrepernada con la carne tu cuerpo que en el mío se estremece qué infiernos de la fiebre qué soledades nos habitan en la cúspide absoluta de la llama atajo de la muerte retorno de la piel humedecida(era preciso hundirsepara lamer el fondo del pantano) estallan ardientes ...

 

   Erótica

   Homero Aridjis

primeros versos

Globos El deseo perfora en la clara dureza de su cuerpo, delgadeces empujan en su vientre un temblor que si se agita salta, ritmos balancean bajo su pecho viva abundancia que el deseo persigue con una sombra flaca. Deseo Dos llamas que apagan su calor cuando están más fundidas, ...

 

   En la cárcel de ayer, de que me evado...

   Salvador Novo

primeros versos

En la cárcel de ayer, de que me evado a la muerta distancia del olvido; con polvo, en el sendero recogido: con astillas, del tiempo desgajado; con el canto y la flor, apasionado, su perfume en el viento fallecido; con atisbos del sueño desistido, con arenas del mar nunca surcado; con hilo...

 

   La fortuna

   Manuel María Flores

primeros versos

En su curso voluble la Fortuna todo cuanto me diera me quitó; Y la Miseria pálida y hambrienta el umbral de mi puerta se sentó. Y llegó la Amistad la que en un día el festín de mis dichas presidió- y aunque le dije ven, ella, espantada al ver aquel espectro, se alejó. Amor llegó también... ...

 

   Brusco olor del azufre...

   José Emilio Pacheco

primeros versos

Brusco olor del azufre, repentino color verde del agua bajo el suelo. Bajo el suelo de México se pudren todavía las aguas del Diluvio. Nos empantana el lago; sus arenas movedizas atrapan, impidiendo la posible salida. Lago muerto en su féretro de piedra, sol de contradicción. (Hubo dos aguas...

 

   Viejo estribillo

   Amado Nervo

primeros versos

Quién es esa sirena de la voz tan doliente, de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna? —Es un rayo de luna que se baña en la fuente, es un rayo de luna... ¿Quién gritando mi nombre la morada recorre? ¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento...

 

   Ejemplo

   Octavio Paz

primeros versos

El trueno anda por el llano el cielo esconde todos sus pájaros Sol ...

 

   Mar

   Xavier Villaurrutia

primeros versos

Te acariciaba, mar, en mi desvelo. Te soñaba en mi sueño, ¡inesperado! Te esperaba en la sombra recatado y te oía en el silencio de mi duelo. Eras, para mi cuerpo, cielo y suelo; símbolo de mi sueño, inexplicado; olor para mi sombra, iluminado; rumor en el silencio de mi celo. ...

 

   en el cielo crecido de fulgor...

   Rogelio Guedea

primeros versos

en el cielo crecido de fulgor. agrio de noches que comí. recordé la vez que mamá me sacó como pedazo arrancado de su carne. recordé un día esa noche que no podía salir de su carne magullada. sucia como casa que no alquiló nunca la alegría. condenada estuvo de mí a tenerme. ...

 

   Nocturno alterno

   José Juan Tablada

primeros versos

Neoyorquina noche dorada Fríos muros de cal moruna Rectors champaña fox-trot Casas mudas y fuertes rejas Y volviendo la mirada Sobre las silenciosas tejas El alma petrificada Los gatos blancos de la luna Como la mujer de LothY sin embargo es una mismaen New York y en Bogotá ...

 

   Como una lengua de vaca

   Kyra Galván

primeros versos

Mis almohadas son distintas como de hotel costeño, humedas y frías. Mi cama es comoun enorme trigal que me consume. Todo el cuarto es un bosque de pinos altos y desde la ventana miro otro bosque. Por mi pupila alargada y cilíndrica busco el destello de luz que me falta. ...