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25 poemas aleatorios en video | |
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Espero curarme de tí
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante... | |
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Fotografiar la claridad...
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Francisco Hernández Por Francisco Hernández | |
Fotografiar la claridad, ya con el viento ido. ¿A dónde va el viento cuando no lo escuchamos? ¿En cuál basurero se refugia arremolinado? ¿Quién sopla en las arterias de sus tolvaneras para dotar de empuje sus respiros? Fotografiar la oscuridad dentro de un ataúd... | |
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Paisaje
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Bernardo Ortiz de Montellano Por Jaime Sabines | |
Suspira el tiempo goloso en el seno de la tarde, que arrastra fino rebozo por los campos que Dios guarde. Los magueyales matizan con verdes moños la tierra y, a lo lejos, se precisan los contornos de la sierra. La sierra que abre los brazos protegiendo la campiña... | |
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Con la flor del domingo
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda antigua. La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y hacen amistades, y hasta escuchan la música que en el quiosco de la Alameda de Santa María... | |
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Lento, amargo animal...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Lento, amargo animal que soy, que he sido, amargo desde el nudo de polvo y agua y viento que en la primera generación del hombre pedía a Dios. Amargo como esos minerales amargos que en las noches de exacta soledad maldita y arruinada soledad sin uno mismo trepan a la garganta... | |
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El tigre en celo...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de río: más de cincuenta veces en un día copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza... | |
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Niño mío - de la gran Ocultadora
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Son las seis de la mañana y los guajolotes cantan. Calor de humana ternura. Soledad acompañada. Jamás en toda la vida olvidaré tu presencia. Me acogiste destrozada y me devolviste entera, íntegra. En esta pequeña tierra dónde pondré la mirada? ¡Tan inmensa, tan profunda!... | |
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Uno es el hombre
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Uno es el hombre. Uno no sabe nada de esas cosas que los poetas, los ciegos, las rameras, llaman misterio , temen y lamentan. Uno nació desnudo, sucio, en la humedad directa, y no bebió metáforas de leche, y no vivió sino en la tierra (la tierra que es la tierra y es el cielo como la rosa... | |
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Otras bestias
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Otras bestias declinan siempre al oro del alba, al mediodía furioso, nunca en la noche de augurios persistentes y toses de rifleros suicidas. Ostentosas, diurnas, claras bestias vivientes, se quiebran, pierden pie, se apagan o se oxidan y oscurecen. Y alrededor del que las mira, el que las piensa, caza... | |
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Oídos con el alma... (fragmento final)
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Oídos con el alma, pasos mentales más que sombras, sombras del pensamiento más que pasos, por el camino de ecos que la memoria inventa y borra: sin caminar caminan sobre este ahora, puente tendido entre una letra y otra. Como llovizna sobre brasas dentro de mí los pasos pasan hacia… | |
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La casa del escritor
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
La casa es mi segunda piel mi camisa grande es el hogar la hoguera el espacio junto al fuego donde el amor reúne a la pareja y reúne a la familia es el lugar donde sembramos el lugar donde hacemos verde nuestro mundo desde donde miramos la ciudad... | |
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La procesión del entierro
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La procesión del entierro en las calles de la ciudad es ominosamente patética. Detrás del carro que lleva el cadáver, va el autobús, o los autobuses negros, con los dolientes, familiares y amigos. Las dos o tres personas llorosas, a quienes de verdad les duele, son ultrajadas por los cláxones vecinos... | |
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Los pericos
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Hablan todo el día y entrada la noche a media voz discuten con su propia sombra y con el silencio. Son como todo el mundo9472;los pericos 9472; de día el cotorreo, de noche malos sueños. Con sus anillos de oro en la mirada astuta, las plumas brillantes y el corazón inquieto por el lenguaje... | |
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Me encanta Dios
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos... | |
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La prosa es bella
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
La prosa es bella —dicen los lectores—. La poesía es tediosa: no hay en ella argumento, ni sexo, ni aventura, ni paisajes, ni drama, ni humorismo, ni cuadros de la época. Eso quiere decir que los lectores tampoco entienden la prosa... | |
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Yo llevo el nombre...
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Yo llevo el nombre de John Lloyd Stephens Caminante y banquero Conocí estas tierras paso a paso a la mitad del siglo XIX Me quemaron igual dolor y maravilla Yo soy Frederick Catherwood: dibujante de las constelaciones palencanas: de mis dedos salen universos incomprensibles... | |
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La bella implora amor
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Tengo que agradecerte, Señor -de tal manera todopoderoso, que has logrado construir el más horrendo de los mundos-, tengo que agradecerte que me hayas hecho a mí tan bella en especial. Que hayas construido para mí tales tersuras, tal rostro rutilante y tales ojos estelares... | |
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Bellísima
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Oigame usted, bellísima, no soporto su amor. Míreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un defecto en algún sitio, un dedo mutilado y evidente, alguna cosa ríspida en la voz, una pequeña cicatriz junto a esos labios de fruta en movimiento... | |
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En este pueblo
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
En este pueblo, Tarumba, miro a todas las gentes todos los días. Somos una familia de grillos. Me canso. Todo lo sé, lo adivino, lo siento. Conozco los matrimonios, los adulterios, las muertes. Sé cuándo el poeta grillo quiere cantar, cuándo bajan los zopilotes al mercado... | |
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Me preocupa el televisor
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me preocupa el televisor. Da imágenes distorsionadas últimamente. Las caras se alargan de manera ridícula, o se acortan, tiemblan indistintamente, hasta volverse un juego monstruoso de rostros inventados, rayas, luces y sombras como en una pesadilla... | |
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No es nada de tu cuerpo
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
No es nada de tu cuerpo, ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca tu boca que es igual que tu sexo , ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y suave, ni tu ombligo, en que bebo... | |
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Otra vez España
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Tu nombre suena en mis oídos extraño y cercano como el murmullo del mar, ebrio de vida. ¿Cuál es la canción que todos cantan, cuál es la verdadera, la que viene de las minas y es tan grata a nuestro corazón como la tierra fértil, como los viejos libros de caballería... | |
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Tía Chofi
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi, pero esa tarde me fui al cine e hice el amor. Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta con tus setenta años de virgen definitiva, tendida sobre tu catre, estúpidamente muerta. Hiciste bien en morirte, tía Chofi, porque no hacías nada... | |
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Doña Luz (XXI)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La casa me protege del frío nocturno, del sol del mediodía, de los árboles derribados, del viento de los huracanes, de las asechanzas del rayo, de los ríos desbordados, de los hombres y de las fieras. Pero la casa no me protege de la muerte... | |
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El peatón
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Se dice, se rumora, afirman en los salones, en las fiestas, alguien o algunos enterados, que Jaime Sabines es un gran poeta. O cuando menos un buen poeta. O un poeta decente, valioso. O simplemente, pero realmente, un poeta. Le llega la noticia a Jaime y éste se alegra... | |
