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25 poemas aleatorios en video | |
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Canto cósmico (fragmento)
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Los cuerpos celestes y los nuestros. Estrellas caminanteslos caldeos. (A las no fijas.) En griego caminante es planetes, asà que habitamos una estrella caminante. Los hombres que formamos el Hombre o mejor dicho formaremos. O tenemos por delante solamente un planeta pelado como Marte... | |
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He aquà que estamos reunidos
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
He aquà que estamos reunidos en esta casa como en el Arca de Noé: Blanca, Irene, MarÃa y otras muchachas, Jorge, Eliseo, Oscar, Rafael... Vamos a conocernos rápidamente y a fornicar y a olvidarnos. El buey, el tigre, la paloma, el lagarto y el asno, todos juntos bebemos... | |
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El primer discurso
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
En la calzada más bien enorme de Jesús del Monte donde la demasiada luz forma otras paredes con el polvo cansa mi principal costumbre de recordar un nombre, y ya voy figurándome que soy algún portón insomne que fijamente mira... | |
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Se prohibe
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Héctor Rosales Por Héctor Rosales | |
Se prohÃbe pegar carteles en la tarde. (Proclama el cartel, pegado a un poste también imperativo). En los portales yo escribo lunas nuevas y viejas. Prominentes paredes, oscuras siempre, cubren a los postes con la dificultad de hallar mis letras... | |
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Vivo en un paÃs grande
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Vivo en un paÃs grande que no conozco porque va de mar a mar, desde lo cálido hasta las nieves del polo donde pocos habitan. Este paÃs apenas me conoce. Soy un número con una dirección y una fecha de nacimiento que paga impuestos y consume los objetos de la felicidad... | |
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Preciosa y el aire
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Federico GarcÃa Lorca Por Carmen Feito Maeso | |
Su luna de pergamino Preciosa tocando viene, por un anfibio sendero de cristales y laureles. El silencio sin estrellas, huyendo del sonsonete, cae donde el mar bate y canta su noche llena de peces. En los picos de la sierra los carabineros duermen... | |
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Oda a la bella desnuda (fragmento)
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Pablo Neruda Por Pablo Neruda | |
Con casto corazón, con ojos puros, te celebro, belleza, reteniendo la sangre para que surja y siga la lÃnea, tu contorno, para que te acuestes a mi oda como en tierra de bosques o de espuma, en aroma terrestre o en música marina. Bella desnuda, igual tus pies arqueados... | |
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Te ayudaré a venir...
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Antonio Porchia Por DarÃo Grandinetti | |
Te ayudaré a venir si vienes y a no venir si no vienes... | |
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El hombre imaginario
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Nicanor Parra Por Nicanor Parra | |
El hombre imaginario vive en una mansión imaginaria rodeada de árboles imaginarios a la orilla de un rÃo imaginario De los muros que son imaginarios penden antiguos cuadros imaginarios irreparables grietas imaginarias que representan hechos imaginarios ocurridos en mundos imaginarios... | |
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Sombra de los dÃas a venir
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Alejandra Pizarnik Por Ariadna Gil | |
Mañana me vestirán con cenizas al alba, me llenarán la boca de flores. Aprenderé a dormir en la memoria de un muro, en la respiración de un animal que sueña... | |
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Un sitio blanco...
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Pedro Piccatto Por Mario GarcÃa | |
Un sitio blanco y un latido mudo. Muerta la rosa mÃa. Donde ella muere, madre, no hay que cruzar pisando fuerte. Lo sabe el viento, el pájaro, esa sima sin grietas del sexo y la amapola, la luz, la mariposa... Y el mar! El mar! Lo sabe el mar que nunca vio una rosa... | |
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Madre, esta tarde no me importa...
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Pedro Piccatto Por Mercedes RamÃrez | |
Madre, esta tarde no me importa esa mano que le roba colores a la rosa y en la lenta soledad de la piedra los va poniendopara que ésta sueñe. Hoy, no me importa esa mano. Vivo y retengo solo tu rara calidadrosada queja muda... | |
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Diálogo entre Babieca y Rocinante
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Miguel de Cervantes Por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo | |
Cómo estáis, Rocinante, tan delgado? Porque nunca se come, y se trabaja. Pues ¿qué es de la cebada y de la paja? No me deja mi amo ni un bocado. Andá, señor, que estáis muy mal criado, pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. Asno se es de la cuna a la mortaja. ¿Queréislo ver? Miraldo enamorado... | |
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La muerte siempre trae…
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Francisco Hernández Por Francisco Hernández | |
La muerte siempre trae una cámara en las manos. Dentro de ella gira, sin misericordia, un rosario donde cada cuenta es el centro de un sistema solar. La muerte se regocija cuando, vestidos de arlequines, Posamos junto al retrete en un rincón del patio. Pero ella oculta su ropaje de monstruo... | |
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Septiembre 23/73
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Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
Un receptor dispara a quemarropa:...ha muerto Neruda... El locutor menciona el Poema 15 y lee el Bando 20. El cabo de guardia busca algo bailable y sigue el ritmo con la metralleta. Aquà en la isla el mar,y cuánto mar Pienso pedir un minuto de silencio, pero tardo horas y horas en sacar la voz… | |
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Carretadas
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Mario Noel RodrÃguez Por Mario Noel RodrÃguez | |
Carretadas de espÃritus van de Sonsonate a la melancostalgia machetes pedradas y cotones chocan contra la espalda del milenio 1932 la abuela no puede arrancarse el olor a hijos muertos... | |
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Otras partes (fragmento)
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
oÃste/ corazón?/ nos vamos con la derrota a otra parte/ con este animal a otra parte/ los muertos a otra parte/ que no hagan ruido/ callados como están/ ni se oiga el silencio de sus huesos/ sus huesos son animalitos de ojos azules/ se sientan mansos a la mesa/ rozan dolores sin querer... | |
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Amantes (fragmento)
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Alejandra Pizarnik Por Ariadna Gil | |
una flor no lejos de la nochemi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocÃo... | |
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Sorbos venecianos (selección)
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Juana Rosa Pita Por Lourdes Pita | |
No hay ruido alguno: cada noche se escucha la sonata para voz, agua y remo. Juega a los escondidos la música, fugándose por calles, rÃos y placitas. El cielo es imposible de resistir cuando nos llama asomándose al agua. Quizás en el futuro alguien se apiade del planeta... | |
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Carta del suicida
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Gonzalo Rojas Por Gonzalo Rojas | |
Juro que esta mujer me ha partido los sesos, porque ella sale y entra como una bala loca, y abre mis parietales, y nunca cicatriza, asà sople el verano o el invierno, asà viva feliz sentado sobre el triunfo y el estómago lleno, como un cóndor saciado, asà padezca el látigo del hambre... | |
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Otro aparte
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Carmen Boullosa Por Carmen Boullosa | |
En mÃ, por otra parte, calmo dormitorio, necia, entre paréntesis, como si no entendiera que esto se acabó: Atrás de las ventanas, aúlla la Patria, la escucho hasta aquÃ, donde llegué, aunque no fuera huyendo de su dolor. Patria es una loba herida. Es la leona privada de su cachorro..- | |
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El tigre en celo...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de rÃo: más de cincuenta veces en un dÃa copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza... | |
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Reaparición
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José Kozer Por José Kozer | |
Regresé a mi casa del reparto de Santos Suárez cuarenta años más tarde, me dejaron subir de visita, encontré en la vitrina del comedor los mismos platos, las copas de Purim, la copa (Pésaj) de ElÃas, copas de recepción en la luz crepuscular del comedor... | |
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DÃa del perdón
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Diana Bellessi Por Diana Bellessi | |
De todas las cosas que me han pasado en esta vida son las inocentes las que recuerdo con hondura y más mientras los años a disparada como potros en una estela de polvo también pasan y pasan, pero el vicio nunca acaba de andar asà ensuciando esa claridad solita que viene por encanto... | |
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Al alba soñé…
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Carmen Berenguer Por Carmen Berenguer | |
Al alba soñé que vomitaba murciélagos y lombrices madre soñaba que una espada me seguÃa madre Entonces me acosté a su lado y ungà mi cuerpo y ungà su cuerpo para despegarme las entrañas mordà esta atadura acariciando esta prenda tan fina mordà mis manos en su espalda... | |
