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25 poemas aleatorios en video | |
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Pero ¿Por qué habla tan alto el español?
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León Felipe Por Héctor Alterio | |
Este tono levantado del español es un defecto, viejo ya, de raza. Viejo e incurable. Es una enfermedad crónica. Tenemos los españoles la garganta destemplada y en carne viva. Hablamos a grito herido y estamos desentonados para siempre... | |
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Oí tu voz en mi ventana...
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Juan Gelman Por Federico Bonasso | |
Oí tu voz en mi ventana mi ventana no da a tu voz apenas si da al mundo ¿cómo vino tu voz? un pájaro nevado come trigo en el murmullo del sol... | |
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Otras bestias
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Otras bestias declinan siempre al oro del alba, al mediodía furioso, nunca en la noche de augurios persistentes y toses de rifleros suicidas. Ostentosas, diurnas, claras bestias vivientes, se quiebran, pierden pie, se apagan o se oxidan y oscurecen. Y alrededor del que las mira, el que las piensa, caza... | |
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Espantapájaros 1 (fragmento)
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Oliverio Girondo Por Darío Grandinetti | |
No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de... | |
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Te quiero a las diez de la mañana
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario... | |
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El son del ángel de la ciudad (fragmento)
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Carmen Boullosa Por Carmen Boullosa | |
No oigo lo que tengo que decirles. La voz que saca de las palabras la chispa del frote, la antesala del fuego, no se presenta. Estoy sorda. Siento en la carne el dardo del llanto de la triste langosta canadiense: chilla cuando han de matarla. El animal ha venido aquí sólo a perseguir su muerte... | |
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Aquella tarde...
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Juan Ramón Jiménez Por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo | |
Aquella tarde, al decirle que me alejaba del pueblo, me miró triste, muy triste, vagamente sonriendo. Me dijo: ¿Por qué te vas? Le dije: Porque el silencio de estos valles me amortaja como si estuviera muerto. ¿Por qué te vas? He sentido que quiere gritar mi pecho... | |
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El amor es otra cosa, señores
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Uno se hace a la idea, desde la infancia, de que el amor es cosa favorable puesta en endecasílabos, señores. Pero el amor es todo lo contrario del amor, tiene senos de rana, alas de puerco. Mídese amor por odio. Es legible entre líneas. Mídese por obviedades... | |
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Alba o noche
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Pedro Gandía Por Pedro Gandía | |
Arranca el viento sueños de las manos. No hay azar ni destino: solo sombras. Y una llama extinguida es el futuro, agónica pasión interminable. Si anima otra figura, más se hunde en la opacidad. No hay superficie, pero el tiempo persiste como herida. Despertar al horror de la existencia... | |
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Ojo
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Armando Uribe Arce Por Armando Uribe Arce | |
La madre es el mamut. Desaparece en la noche del tiempo. Pero de noche aparece el mamut mujer de coitos por ejemplo. Que emboca vulva al miembro y enarca la testuz. Tú tú tú tú... | |
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Fotografiar la claridad...
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Francisco Hernández Por Francisco Hernández | |
Fotografiar la claridad, ya con el viento ido. ¿A dónde va el viento cuando no lo escuchamos? ¿En cuál basurero se refugia arremolinado? ¿Quién sopla en las arterias de sus tolvaneras para dotar de empuje sus respiros? Fotografiar la oscuridad dentro de un ataúd... | |
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No te salves
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Mario Benedetti Por Eusebio Poncela | |
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios... | |
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El agua desdichada
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Todo quiere ser aguaQuiere licuarse la montaña entera Las atalayas hunden en el río sus leves pies calcáreos Quemados por la boca espumeante del calor loscactos arden amando ya su polvosu ceniza que un día descenderá sobre las aguas Se quieren agua el lirio y la sombra y la piedra... | |
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Arte poética
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío, como un amo implacable me obliga a trabajar de día, de noche, con dolor, con amor, bajo la lluvia, en la catástrofe, cuando se abren los brazos de la ternura o del alma, cuando la enfermedad hunde las manos... | |
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Síncope VI
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Alan Mills Por Alan Mills | |
podría gritar beber de tu sangre que me dejes mamá se está volviendo creo que podría gritar que me dejes mamá beber de tu podría me creo se está volviendo gritar loca que me dejes tu sangre beber mamá se está loca volviendo podría gritar que me dejes beber de tu sangre... | |
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Canto cósmico (fragmento)
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Los cuerpos celestes y los nuestros. Estrellas caminanteslos caldeos. (A las no fijas.) En griego caminante es planetes, así que habitamos una estrella caminante. Los hombres que formamos el Hombre o mejor dicho formaremos. O tenemos por delante solamente un planeta pelado como Marte... | |
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Se prohibe
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Héctor Rosales Por Héctor Rosales | |
Se prohíbe pegar carteles en la tarde. (Proclama el cartel, pegado a un poste también imperativo). En los portales yo escribo lunas nuevas y viejas. Prominentes paredes, oscuras siempre, cubren a los postes con la dificultad de hallar mis letras... | |
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Ala que no vuela
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Aquí la selva Larga la soledad con que nos nutre Hora de lentos pies donde el puñal se hunde Raíz de luna helada sus venenos más fuertes Aquí el árbol anclado en el asombro: lagunas congregadas al silbo de serpientes El saraguato rasca su viejo cuerpo... | |
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Tres árboles
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Gabriela Mistral Por Horacio Salinas | |
Tres árboles caídos quedaron a la orilla del sendero. El leñador los olvidó, y conversan, apretados de amor, como tres ciegos. El sol de ocaso pone su sangre viva en los hendidos leños ¡y se llevan los vientos la fragancia de su costado abierto!... | |
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Mis muertos siguen sufriendo...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Mis muertos siguen sufriendo el dolor de la vida en mí... | |
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Comunión plenaria
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Oliverio Girondo Por Darío Grandinetti | |
Los nervios se me adhieren al barro, a las paredes, abrazan los ramajes, penetran en la tierra, se esparcen por el aire, hasta alcanzar el cielo. El mármol, los caballos tienen mis propias venas. Cualquier dolor lastima mi carne, mi esqueleto... | |
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Bueno... ahí terminó lo que te traía... (fragmento) y Disposiciones (fragmento)
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Pablo Neruda Por Pablo Neruda | |
Bueno... ahí terminó lo que te traía: mi poesía, para ti, para este día, para esta tarde, para esta noche y te la dejo para mañana. No sé si te dejará pensativa ésta poesía que anda por todas partes: Saca tierra, lluvia, frutos y tierra, lluvia, frutos, luchas, esperanzas.... | |
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Masa
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César Vallejo Por Leonardo Sbaraglia | |
Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo ¡No mueras; te amo tanto! Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Se le acercaron, dos y repitiéronle: ¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida! Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo... | |
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Romance sonámbulo
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Federico García Lorca Por Cecilia Salerno | |
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. Verde que te quiero verde... | |
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Has visto como crecen las plantas
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Has visto cómo crecen las plantas? Al lugar en que cae la semilla acude el agua: es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas, el agua asciende al aire, como cuando te quedas viendo el cielo del mediodía y tus ojos empiezan a evaporarse. Las plantas crecen de un día a otro... | |
