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25 poemas aleatorios en video | |
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El poeta dice la verdad
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Federico GarcÃa Lorca Por Cecilia Salerno | |
Quiero llorar mi pena y te lo digo para que tú me quieras y me llores en un anochecer de ruiseñores con un puñal, con besos y contigo. Quiero matar al único testigo para el asesinato de mis flores y convertir mi llanto y mis sudores en eterno montón de duro trigo... | |
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Interior de casa
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Fina GarcÃa Marruz Por Fina GarcÃa Marruz | |
Éste es un pueblo pulcro, artÃstico. Jamás pintan un árbol en la lejanÃa como una mancha de verdor. Nunca está lejos para su corazón un árbol verde. Y asÃ, le pintan cada hoja como si estuviera cerca de sus ojos, pues una madre, aunque esté lejos, no olvida ninguno de los gestos del hijo... | |
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Dios está podrido en dinero...
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Francisco Hernández Por Francisco Hernández | |
Dios está podrido en dinero, dice en voz baja un comerciante del pueblo. En sus eternos ratos libres, se entretiene devorando la imaginación de quienes no tienen para comer. ¿Quiere retratar al Todopoderoso? Meta su cámara en la boca de un pobre. | |
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Más alto
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Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
Anoche Dios soñó conmigo. Fui la paja en su ojo zumbé en sus santas narices o pulga en el oÃdo. Y Dios con bendita paciencia dormÃa el sueño de los justos mientras yo me desvelaba por despertar, antes que Él pestañara mueva un dedo o de un solo soplido... | |
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Poco se sabe
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Juan Gelman Por DarÃo Grandinetti | |
Yo no sabÃa que no tenerte podÃa ser dulce como nombrarte para que vengas aunque no vengas y no haya sino tu ausencia tan dura como el golpe que me di en la cara pensando en vos... | |
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Subo al despeñadero...
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EfraÃn Bartolomé Por EfraÃn Bartolomé | |
Subo al despeñadero Me paro en la gran piedra: el amplio valle duerme bajo el esplendor Veo esos hilos de agua esos leves arroyos esos bravos torrentes esos rÃos menores esos rÃos mayúsculos internándose en los huertos de Dios allá donde mi vista llega apenas volando lentamente... | |
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No es más
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Un poema no es más que una conversación en la penumbra del horno viejo, cuando ya todos se han ido, y cruje afuera el hondo bosque; un poema no es más que unas palabras que uno ha querido, y cambian de sitio con el tiempo... | |
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No invento para ti un miserable paraÃso...
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Olga Orozco Por Olga Orozco | |
No invento para ti un miserable paraÃso de momias de ratones, tan ajeno a tus huesos como el fósil del último invierno en el desván; ni absurdas metamorfosis, ni vanos espejeos de leyendas doradas. Sé que preferirÃas ser tú misma, esa protagonista de menudos sucesos archivados... | |
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Platero
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Juan Ramón Jiménez Por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo | |
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se dirÃa todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negros. Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico... | |
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Historia del asedio
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André Cruchaga Por André Cruchaga | |
Hay jardines que mis ojos no ven. Ningún pie cabe en el lugar Donde guardo las colillas que las manos tiran a cucharadas. Ningún dÃa me habla con sombreros impermeables, con tazas De café o con el corazón abierto de los niños. En la pizarra Del grito hay furias, y hasta rostros de infatigable ceniza... | |
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No es el vino, mujer...
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Francisco Caro Por Francisco Caro | |
No es el vino, mujer, ni su música blanda, simplemente no visito los bares de tu cuerpo y hoy no puedo beber, hoy no puedo escribir. Yo sé que ya no somos lo que antes fuimos: dos que viven un solo calendario hoy crecen mis poemas sin tus labios tangibles, sin tus labios de venas oscurÃsimas... | |
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Hueso
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Oscar Hahn Por Oscar Hahn | |
Curiosa es la persistencia del hueso su obstinación en luchar contra el polvo su resistencia a convertirse en ceniza La carne es pusilánime Recurre al bisturà a ungüentos y a otras máscaras que tan sólo maquillan el rostro de la muerte Tarde o temprano será polvo... | |
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La jurado
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José Watanabe Por José Watanabe | |
Dolorosas mudanzas de entrecasa han convertido el cuarto de la difunta en este desordenado escritorio donde leo poemas de cien jóvenes y con ignorancia califico. En la pared queda una suave mancha de grasa donde la difunta apoyaba su coronilla de madre. Desde allà viene a leer conmigo... | |
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Me intriga que serÃa lo que te gustó de mÃ...
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Me intriga que serÃa lo que te gustó de mÃ. Tal vez un alma de ojos tristes. Y un sabor no probado por nadie todavÃa. De: El telescopio en la noche oscura | |
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Serenidad
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Cae la noche. Los remeros dejan de hablar y descansan. Sólo el mar con sus aguas tienta el barco. Tengo miedo. Me hablas de mi hijo. Ha crecido solo y no tiene padre. Triste época, Penélope, triste tiempo para andar de paÃs en paÃs y oÃr la palabra extranjero en boca de la gente... | |
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Sombra de los dÃas a venir
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Alejandra Pizarnik Por Ariadna Gil | |
Mañana me vestirán con cenizas al alba, me llenarán la boca de flores. Aprenderé a dormir en la memoria de un muro, en la respiración de un animal que sueña... | |
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Pensándolo bien
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me dicen que debo hacer ejercicio para adelgazar, que alrededor de los 50s son muy peligrosos la grasa y el cigarro, que hay que conservar la figura y dar la batalla al tiempo, a la vejez. Expertos bien intencionados y médicos amigos me recomiendan dietas... | |
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El Oficio Nocturno
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia en penumbra parece que está llena de demonios. Esta es la hora de las tinieblas y de las fiestas. La hora de mis parrandas. Y regresa mi pasado.Y mi pecado está siempre delante de mà Y mientras recitamos los salmos... | |
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No es una pregunta...
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Eduardo Milán Por Eduardo Milán | |
No es una pregunta. No tiene respuesta. O es una pregunta que entraña su respuesta. Entonces me digo: buey, da la vuelta, retorna a donde venÃas, lo que le falta al cÃrculo complétalo -sin sentido, sin sentido: deja en paz esos pétalos-, libérate, vuelve a ella. En el trabajo del buey bajo las estrellas... | |
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Duro es...
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Duro es pero no me quejo del amor incorporal que me tocó en suerte. Me quedarÃa sólo para vos. y ya más solo no puede ser... | |
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Las lÃneas paralelas del metro
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Las vÃas del metro, vidas paralelas corren juntas pero no se tocan, cambia la escenografÃa más no cambia la trama, cambian los actores más no cambia el autor. El metro se balancea suavemente como un vaso de lágrimas que amenaza con desbordarse... | |
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Reencarnación de los carniceros
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Oscar Hahn Por Oscar Hahn | |
Y vi que los carniceros al tercer dÃa, al tercer dÃa de la tercera noche, comenzaban a florecer en los cementerios como brumosos lirios o como lÃquenes. Y vi que los carniceros al tercer dÃa, llenos de tordos que eran ellos mismos, volaban persiguiéndose... | |
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Sueño
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Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
Sueño que estoy en la biblioteca frente al retrato de Natacha. Al tomarlo, la puerta se abre y despierto. Todo es tan rápido que no alcanzo a devolver el retrato a su sueño cuando ella aparece. ¡El abrazo! El retrato cae de mis manos y despierto: está amaneciendo en el presidio... | |
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Me preocupa el televisor
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me preocupa el televisor. Da imágenes distorsionadas últimamente. Las caras se alargan de manera ridÃcula, o se acortan, tiemblan indistintamente, hasta volverse un juego monstruoso de rostros inventados, rayas, luces y sombras como en una pesadilla... | |
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Ayer estuve observando a los animales
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden. ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo... | |
