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25 poemas aleatorios en video | |
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Me tienes en tus manos...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro. Sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo. Me aprendo en ti más que en mí mismo. Eres como un milagro de todas horas, como un dolor sin sitio. Si no fueras mujer fueras mi amigo... | |
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Tu cuerpo está a mi lado
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Tu cuerpo está a mi lado fácil, dulce, callado. Tu cabeza en mi pecho se arrepiente con los ojos cerrados y yo te miro y fumo y acaricio tu pelo, enamorado. Esta mortal ternura con que callo te está abrazando a ti mientras yo tengo inmóviles mis brazos. Miro mi cuerpo... | |
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La prosa es bella
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
La prosa es bella —dicen los lectores—. La poesía es tediosa: no hay en ella argumento, ni sexo, ni aventura, ni paisajes, ni drama, ni humorismo, ni cuadros de la época. Eso quiere decir que los lectores tampoco entienden la prosa... | |
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Este poeta exprime... (fragmento)
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Este poeta exprime su riñón, aquel nos habla de sus calcetines escaleras arriba y de su nuez de Adán, escaleras abajo que la hormiga no estorbe la visión del hormiguero ni el hormiguero el bosque de la hormiga . Pero hay otros, los vándalos atroces de sí mismos, los rascacielos del dolor que gimen... | |
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Con la flor del domingo
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda antigua. La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y hacen amistades, y hasta escuchan la música que en el quiosco de la Alameda de Santa María... | |
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Sólo en sueños...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Sólo en sueños, sólo en el otro mundo del sueño te consigo, a ciertas horas, cuando cierro puertas detrás de mí. ¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan, y ahora estoy preso en su sortilegio, atrapado en su red! ¡Con qué morboso deleite te introduzco en la casa abandonada... | |
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El amor es otra cosa, señores
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Uno se hace a la idea, desde la infancia, de que el amor es cosa favorable puesta en endecasílabos, señores. Pero el amor es todo lo contrario del amor, tiene senos de rana, alas de puerco. Mídese amor por odio. Es legible entre líneas. Mídese por obviedades... | |
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Otra vez España
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Tu nombre suena en mis oídos extraño y cercano como el murmullo del mar, ebrio de vida. ¿Cuál es la canción que todos cantan, cuál es la verdadera, la que viene de las minas y es tan grata a nuestro corazón como la tierra fértil, como los viejos libros de caballería... | |
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dos no sirve es malo...
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
dosno sirve es malo. Luna... pésimo y sol es banal...¿verdad? superficial ¿de acuerdo? Sí claro rómpelo... | |
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Qué costumbre tan salvaje...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos!, ¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra! Es tratarlos alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir. Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten, que rompan el ataúd y digan alegremente: ¿por qué lloras?... | |
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Postigo
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Llaman a la puerta Es de noche y están tumbando la puerta Todos duermen Duerme la oscuridad El viento inmensoinmensamente duerme su inmenso sueño Duerme la noche Duermen las estrellas Pero en mi casa llaman con una piedra enorme que golpea iracunda contra el portón... | |
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Julito (7)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mira la luna. La luna es tuya, nadie te la puede quitar. La has atado con los besos de tu mano y con la alegre mirada de tu corazón. Sólo es una gota de luz, una palabra, hermosa. Luna es la distante, la soñada, tan irreal como el cielo y como los puntos de las estrellas. La tienes en las manos, hijo,... | |
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Otra carta
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco. Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme apareces distante, intocable, junto a mí. Me miras como a un niño y se me olvida todo y ya sólo te quiero alegre, dolorosamente... | |
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Subo al despeñadero...
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Subo al despeñadero Me paro en la gran piedra: el amplio valle duerme bajo el esplendor Veo esos hilos de agua esos leves arroyos esos bravos torrentes esos ríos menores esos ríos mayúsculos internándose en los huertos de Dios allá donde mi vista llega apenas volando lentamente... | |
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Julito (2)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mamá, tengo la barriga llena de hambre, dice. Y la mamá ríe y le trae la leche. Al rato, ya dormido, se sobresalta y mueve los brazos y las piernas. La mano de la madre le acaricia la espalda, se queda quieto. En su plácido rostro el corazón descansa. Vienen las estrellas en aviones... | |
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Yo no lo sé de cierto
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Yo no lo sé de cierto, pero supongo que una mujer y un hombre algún día se quieren, se van quedando solos poco a poco, algo en su corazón les dice que están solos, solos sobre la tierra se penetran, se van matando el uno al otro. Todo se hace en silencio. Como se hace la luz dentro del ojo... | |
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La casa del escritor
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
La casa es mi segunda piel mi camisa grande es el hogar la hoguera el espacio junto al fuego donde el amor reúne a la pareja y reúne a la familia es el lugar donde sembramos el lugar donde hacemos verde nuestro mundo desde donde miramos la ciudad... | |
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Fuego azul
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Carmen Boullosa Por Betsy Pecanins | |
Cuando se queman las velas se vuelven humo poco de cera y de ceniza es el fuego quien las quema cuando se incendian las casas se vuelven humo recuerdos y cenizas es el fuego quien las quema es el fuego quien quema mi cuerpo yo soy un poco de cera enamorada me he vuelto fuego azul... | |
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Yo llevo el nombre...
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Yo llevo el nombre de John Lloyd Stephens Caminante y banquero Conocí estas tierras paso a paso a la mitad del siglo XIX Me quemaron igual dolor y maravilla Yo soy Frederick Catherwood: dibujante de las constelaciones palencanas: de mis dedos salen universos incomprensibles... | |
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El agua desdichada
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Todo quiere ser aguaQuiere licuarse la montaña entera Las atalayas hunden en el río sus leves pies calcáreos Quemados por la boca espumeante del calor loscactos arden amando ya su polvosu ceniza que un día descenderá sobre las aguas Se quieren agua el lirio y la sombra y la piedra... | |
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A estas horas, aquí (5)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Habría que bailar ese danzón que tocan en el cabaret de abajo, dejar mi cuarto encerrado y bajar a bailar entre borrachos. Uno es un tonto en una cama acostado, sin mujer, aburrido, pensando, sólo pensando. No tengo hambre de amor , pero no quiero pasar todas las noches embrocado... | |
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Nada comparable a tus manos...
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días, eres el espejo de la noche, la luz violenta del relámpago, la humedad de la Tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio, mis yemas tocan tu sangre... | |
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Te quiero a las diez de la mañana
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario... | |
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La bala del Centauro
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Miro desde la barra la ebanistería pomposa y centenaria y los espejosde azogue soñolientos situados al oriente en el gran bar de La Ópera en su género, el solo arquitectónico supérstite de nuestro desmedrado Centro Histórico ; y me solazo con el cándido ademán de los turistas habituales... | |
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Los amorosos
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan... | |
