|
25 poemas aleatorios en video | |
|
Lento, amargo animal...
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Lento, amargo animal que soy, que he sido, amargo desde el nudo de polvo y agua y viento que en la primera generación del hombre pedía a Dios. Amargo como esos minerales amargos que en las noches de exacta soledad maldita y arruinada soledad sin uno mismo trepan a la garganta... | |
|
Amantes (fragmento)
| |
|
Alejandra Pizarnik Por Ariadna Gil | |
una flor no lejos de la nochemi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocío... | |
|
Si me puedes mirar (fragmento)
| |
|
Olga Orozco Por Carlos Monsiváis | |
Madre: es tu desamparada criatura quien te llama, quien derriba la noche con un grito y la tira a tus pies como un telón caído para que no te quedes allí, del otro lado, donde tan sólo alcanzas con tus manos de ciega a descifrarme en medio de un muro de fantasmas... | |
|
Trilce (Poema III)
| |
|
César Vallejo Por Eliseo Diego | |
Las personas mayores ¿a qué hora volverán? Da las seis el ciego Santiago, y ya está muy oscuro. Madre dijo que no demoraría. Aguedita, Nativa, Miguel, cuidado con ir por ahí, por donde acaban de pasar gangueando sus memorias... | |
|
A puerta cerrada
| |
|
Jorge Meretta Por Jorge Meretta | |
En la cocina hay platos y colillas y un desorden de bosque abandonado apenas por un viento visitado y con señas de huellas amarillas, me falta una pared o sobran sillas y el teléfono suena equivocado porque la noche es otra, otro recado, otro el abrigo y otras las polillas... | |
|
El continente sumergido
| |
|
Olga Orozco Por Olga Orozco | |
Cabeza impar, sólo a medias visible desde donde se mire y a medias rescatada de un exilio sin fin en la cabeza de la bruma. Es opaca por fuera, impermeable al bautismo de la luz, porosa como esponja a las destilaciones de la noche insoluble. Pero por dentro brilla; arde en un remolino de cristales... | |
|
El crimen fue en Granada
| |
|
Antonio Machado Por Nuria Espert | |
Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas, de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos: rezaron: ¡ni Dios te salva!... | |
|
Pleamar
| |
|
Oliverio Girondo Por Darío Grandinetti | |
Nada ansío de nada, mientras dura el instante de eternidad que es todo, cuando no quiero nada... | |
|
Profilaxis
| |
|
Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Los amantes se aman, en la noche, en el día. Dan a los sexos labios y a los labios sexos. Chupan, besan y lamen, cometen con sus cuerpos las indiscreciones de amoroso rigor, mojan, lubrican, enmielan, reconocen. Pero al concluir el asalto... | |
|
La llave (fragmento)
| |
|
Pablo Neruda Por Pablo Neruda | |
Pierdo la llave, el sombrero, la cabeza! La llave es la del almacén de Raúl, en Temuco. Estaba afuera, inmensa, perdida, indicando a los indios el almacén La Llave. Cuando me vine al Norte se la pedí a Raúl, se la arranqué, se la robé entre borrasca y ventolera... | |
|
La luna
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía Un pedazo de luna en el bolsillo es el mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama... | |
|
Divagaciones (fragmento)
| |
|
Armando Uribe Arce Por Armando Uribe Arce | |
La muerte despiadada no hace excepciones: uno por uno nos recoge del suelo en que vagamos como hormigones negros -cuando menos pensamos pero en nada pensamos- cuando nos llega el turno despiadada nos coge con sus pinzas de fierro nos traslada al lugar de nuestro entierro... | |
|
Como me hice...
| |
|
Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Como me hice, no volvería a hacerme. Tal vez volvería a hacerme como me deshago... | |
|
Poema para una amiga muerta
| |
|
Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
Tu muerte en flor, angustia recordada, hoy viene a mí, de qué secreto es escultura y ritmo, apéndice y semblante cuando era de aquí abajo un apagado lila coro de nomeolvides te rodeaba de qué pestaña joyas pupilas o matices era tu resplandor... | |
|
Nada comparable a tus manos...
| |
|
Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días, eres el espejo de la noche, la luz violenta del relámpago, la humedad de la Tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio, mis yemas tocan tu sangre... | |
|
Atraían verdades... (fragmento)
| |
|
Pedro Piccatto Por Gustavo Wojciechowski | |
Atraían verdades mis ojos si miraban. Cuánta humildad y orgullo desde mi intimidad subía a ellos con intención de cielo. En ellos, azul de soledad, se movían heridas que el hombre no conoce todavía. Heridas comparables a las que sufre Dios cuando crea el dolor de un inocente. Umbral de la belleza... | |
|
aria
| |
|
Alvaro Miranda Buranelli Por Alvaro Miranda Buranelli | |
de pronto, en medio de la representación, cantó nadie lo había invitado, no era una pieza aburrida pero empezó a salirle sola la voz y tuvo que pararse y cantó, aunque no sabía cantar, y los siseos iban y venían para hacerle callar, que no cantara, fue en un instante crítico... | |
|
Sombra de los días a venir
| |
|
Alejandra Pizarnik Por Ariadna Gil | |
Mañana me vestirán con cenizas al alba, me llenarán la boca de flores. Aprenderé a dormir en la memoria de un muro, en la respiración de un animal que sueña... | |
|
Cantinas
| |
|
Mario Noel Rodríguez Por Mario Noel Rodríguez | |
Por las cantinas que amaron a mi viejo considerándolo crío por los claveles estrellados en el busto agitado de mi vieja por las cartas y cartas que sufrieron antes de perderse por la Roma que espera ser amada un día por la que fallece bajo mi esqueleto... | |
|
Rostro de vos
| |
|
Mario Benedetti Por Darío Grandinetti | |
Tengo una soledad tan concurrida tan llena de nostalgias y de rostros de vos de adioses hace tiempo y besos bienvenidos de primeras de cambio y de último vagón. Tengo una soledad tan concurrida que puedo organizarla como una procesión... | |
|
Esta será mi venganza
| |
|
Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Esta será mi venganza: Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso y leas estas líneas que el autor escribió para ti y tú no lo sepas... | |
|
Quiero escribir un niño...
| |
|
Gioconda Belli Por Nuria del Saz | |
Quiero escribir un niño con grandes ojos como semillas, pelo color maíz, dulce sonrisa de níspero. Quiero escribir un niño, hacerlo con palabras en el idioma de su placenta hecha de mar, de viento, de sacuanjoches olorosos. Quiero escribir un verde niño poeta... | |
|
Paréntesis
| |
|
Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia | |
Cuando nací el sexo fue un destino. No se puede elegir ser poeta. De las mujeres nunca amé a ninguna sin duda porque las amé en bloque. Fue un amor largo y sin alegría. Ellas también me amaron sin deseo y sin gozo. Las miré con la nostalgia de una vida más bella... | |
|
La muerte llega
| |
|
Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
La muerte llega con su mano suave a cerrarle los ojos, a darle palmadas en la espalda al pobre para que se duerma. La muerte llega a aligerar cargas, a apresurar días,a terminar ciertos asuntos, a detener pasos. Llega la muerte y el cuerpo sonríe... | |
|
Comunión plenaria
| |
|
Oliverio Girondo Por Darío Grandinetti | |
Los nervios se me adhieren al barro, a las paredes, abrazan los ramajes, penetran en la tierra, se esparcen por el aire, hasta alcanzar el cielo. El mármol, los caballos tienen mis propias venas. Cualquier dolor lastima mi carne, mi esqueleto... | |
