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25 poemas aleatorios en video | |
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Confesión de mirlo
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Jorge Pimentel Por Jorge Pimentel | |
nubes que son síntomas de huir relojes detenidos absorbiendo la carne relojes absorbiendo la carne gangrenando la luz aposentando tibiezas granuladas insufladas en el desaire más denso en el ardor cómplice de huir de alejarse nubes que son síntomas del verso de la verdad... | |
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Me intriga que sería lo que te gustó de mí...
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Me intriga que sería lo que te gustó de mí. Tal vez un alma de ojos tristes. Y un sabor no probado por nadie todavía. De: El telescopio en la noche oscura | |
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Los enemigos
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Pablo Neruda Por Franklin Caicedo | |
Ellos aquí trajeron los fusiles repletos de pólvora, ellos mandaron el acerbo exterminio, ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba, un pueblo por deber y por amor reunido, y la delgada niña cayó con su bandera, y el joven sonriente rodó a su lado herido... | |
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No es que muera de amor
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti. Muero de ti y de mí, muero de ambos, de nosotros, de ese, desgarrado, partido, me muero, te muero, lo morimos... | |
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Mi casa y mi corazón
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Marcos Ana Por Marcos Ana | |
sueño de libertad) Si salgo un día a la vida mi casa no tendrá llaves: siempre abierta, como el mar, el sol y el aire. Que entren la noche y el día, y la lluvia azul, la tarde, el rojo pan de la aurora; La luna, mi dulce amante. Que la amistad no detenga sus pasos en mis umbrales... | |
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Yo llevo el nombre...
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Yo llevo el nombre de John Lloyd Stephens Caminante y banquero Conocí estas tierras paso a paso a la mitad del siglo XIX Me quemaron igual dolor y maravilla Yo soy Frederick Catherwood: dibujante de las constelaciones palencanas: de mis dedos salen universos incomprensibles... | |
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Oda a la joven luz
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
En mi país la luz es mucho más que el tiempo, se demora con extraña delicia en los contornos militares de todo, en las reliquias escuetas del diluvio. La luz en mi país resiste a la memoria como el oro al sudor de la codicia, perdura... | |
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El olvido
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Mario Benedetti Por Hugo Arana | |
El olvido no es victoria sobre el mal ni sobre nada y si es la forma velada de burlarse de la historia para eso está la memoria que se abre de par en par en busca de algún lugar que devuelva lo perdido... | |
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Y ya casi amanece y no puedo parar de llorar… (ZURITA Poema de amor)
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Raúl Zurita Por Raúl Zurita | |
Y ya casi amanece y no puedo parar de llorar; de llorar primero por ti que te enamoraste de un viejo con Parkinson, y después llorar por las que me tomaron de los brazos para que no me fuera y yo también lloraba como cuando niño pero igual me fui... | |
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Romance de la pena negra
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Federico García Lorca Por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo | |
Las piquetas de los gallos cavan buscando la aurora, cuando por el monte oscuro baja Soledad Montoya. Cobre amarillo, su carne, huele a caballo y a sombra. Yunques ahumados sus pechos, gimen canciones redondas. Soledad... | |
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Oda al día feliz
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Pablo Neruda Por Teresa Parodi | |
Esta vez dejadme ser feliz, nada ha pasado a nadie, no estoy en parte alguna, sucede solamente que soy feliz por los cuatro costados del corazón, andando, durmiendo o escribiendo. Qué voy a hacerle, soy feliz, soy más innumerable que el pasto en las praderas... | |
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Te ayudaré a venir...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Te ayudaré a venir si vienes y a no venir si no vienes... | |
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La procesión del entierro
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La procesión del entierro en las calles de la ciudad es ominosamente patética. Detrás del carro que lleva el cadáver, va el autobús, o los autobuses negros, con los dolientes, familiares y amigos. Las dos o tres personas llorosas, a quienes de verdad les duele, son ultrajadas por los cláxones vecinos... | |
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Suele suceder que el tiempo...
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Luis Raúl Calvo Por Luis Raúl Calvo | |
Suele suceder que el tiempo transforme los recuerdos en otros recuerdos las miradas en otras miradas las sospechas en otras sospechas. Cada familia celebra sus ritos cotidianos, crea de la nada sus propios fantasmas, inventa por las noches monstruos clandestinos... | |
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Pies para qué los quiero...
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Pies para qué los quiero si tengo alas para volar... | |
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Canto al más puro mar
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Alvaro Figueredo Por Horacio Cavallo | |
Oh, rojo mar en ristre ¡qué aguas altas y fuertes te arrancas desde el seno trágico y desvelado para volcar tus pulsos sobre estas arduas muertes y estas ciudades negras! Y sobre el oxidado diente de las estrellas, y sobre las llanuras donde la sangre llora ¡Oh joven mar airado... | |
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Palomas
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Jorge Meretta Por Jorge Meretta | |
Convenzo a un traje negro por el deudo dispongo un crucifijo a los testigos para la cremación de todas las palomas cada mañana cuando el párroco enloquece con su cuerda las campanas espantándole a Dios todos sus muertos... | |
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No hay puertas
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Olga Orozco Por Olga Orozco | |
Con arenas ardientes que labran una cifra de fuego sobre el tiempo, con una ley salvaje de animales que acechan el peligro desde su madriguera, con el vértigo de mirar hacia arriba, con tu amor que se enciende de pronto como una lámpara en medio de la noche... | |
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A la casa del día
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
A la casa del día entran gentes y cosas, yerbas de mal olor, caballos desvelados, aires con música, maniquíes iguales a muchachas; entramos tú, Tarumba, y yo, Entra la danza. Entra el sol. Un agente de seguros de vida y un Poeta. Un policía. Todos vamos a vendernos, Tarumba... | |
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Quiero escribir un niño...
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Gioconda Belli Por Nuria del Saz | |
Quiero escribir un niño con grandes ojos como semillas, pelo color maíz, dulce sonrisa de níspero. Quiero escribir un niño, hacerlo con palabras en el idioma de su placenta hecha de mar, de viento, de sacuanjoches olorosos. Quiero escribir un verde niño poeta... | |
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El tigre en celo...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de río: más de cincuenta veces en un día copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza... | |
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Luego
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Rolando Faget Por Héctor Rosales | |
cada casa encontrada toda calle que tenga un nombre antiguo sol / retama la madreselva aún cierta capilla el fino atardecer del arrabalde crepusculea aún y hay sol entero ardiente invierno pueblo aquestas gentes aquel la hermana... | |
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El primer discurso
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
En la calzada más bien enorme de Jesús del Monte donde la demasiada luz forma otras paredes con el polvo cansa mi principal costumbre de recordar un nombre, y ya voy figurándome que soy algún portón insomne que fijamente mira... | |
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Los huesos de mi padre
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Rodolfo Hinostroza Por Rodolfo Hinostroza | |
Serán éstos los 206 aristocráticos huesos de mi padre? Todos completos, con su maxilar inferior, su frontal, sus falangetas, su astrágalo, su vomer, sus clavículas? No se habrán confundido en la Fosa Común con los de un vagabundo... | |
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Los he visto en el cine
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Los he visto en el cine, frente a los teatros, en los tranvías y en los parques, los dedos y los ojos apretados. Las muchachas ofrecen en las salas oscuras sus senos a las manos y abren la boca a la caricia húmeda y separan los muslos para invisibles sátiros. Los he visto quererse... | |
