|
25 poemas aleatorios en video | |
|
Comunión plenaria
| |
|
Oliverio Girondo Por Darío Grandinetti | |
Los nervios se me adhieren al barro, a las paredes, abrazan los ramajes, penetran en la tierra, se esparcen por el aire, hasta alcanzar el cielo. El mármol, los caballos tienen mis propias venas. Cualquier dolor lastima mi carne, mi esqueleto... | |
|
Maldicen viejos trapos
| |
|
Enrique Estrázulas Por Enrique Estrázulas | |
En el espacio cavilante y mudo, de ladrillos, vitrales y sombreros, Joaquín Torres García halló la simetría exacta de su pena. Fuiste al mar, Onetti, navegabas llevándote en un hombro tu cama incandescente, tu licor, tus olores, tus vacilantes huesos... | |
|
Escena final
| |
|
Blanca Varela Por Blanca Varela | |
He dejado la puerta entreabierta soy un animal que no se resigna a morir la eternidad es la oscura bisagra que cede un pequeño ruido en la noche de la carne soy la isla que avanza sostenida por la muerte o una ciudad ferozmente cercada por la vida o tal vez no soy nada sólo el insomnio... | |
|
Tengo estos huesos hechos a las penas...
| |
|
Miguel Hernández Por Francisco Portillo | |
Tengo estos huesos hechos a las penas y a las cavilaciones estas sienes: penas que vas, cavilación que vienes como el mar de la playa a las arenas. Como el mar de la playa a las arenas, voy en este naufragio de vaivenes, por una noche oscura de sartenes redondas... | |
|
Una mirada desde la alcantarilla... (fragmento)
| |
|
Alejandra Pizarnik Por Ariadna Gil | |
una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos... | |
|
No me canso...
| |
|
Cintio Vitier Por Cintio Vitier | |
No me canso dice Ernesto de estas soledades: tienen algo como divino. Ahora estamos en el río San Juan (San Juan de la Cruz, así llamado averiguó Coronel antes que existiera el santo), navegando en la panga hacia la hacienda Las Brisas, y todavía no se borran de nuestros ojos las palabras... | |
|
Leonardo Da Vinci
| |
|
Pedro Gandía Por Pedro Gandía | |
Juego de espejos rotos bajo el rumor del agua: la clepsidra del río riza el oscuro sueño de un infante en la cuna con un nibbio esplendente. La justa galería de la pupila escruta, insomne la materia que leve el aire eleva: tránsito o espejismo de extravío adorable. Si incandescente selva lo rodea... | |
|
Doña Luz (IV)
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Creo que estuvo en la tierra algunos años. Creo que yo también estuve en la tierra. ¿Cuál es esa frontera?, ¿qué es lo que ahora nos separa?, ¿nos separa realmente? A veces creo escucharla: tú eres el fantasma, tú la sombra. Sueña que vives, hijo, porque es hermoso el sueño de la vida... | |
|
Lola Jattin
| |
|
Raúl Gómez Jattin Por Humberto Dorado | |
Más allá de la noche que titila en la infancia, más allá incluso de mi primer recuerdo, Está Lola mi madre frente a un escaparate, empolvándose el rostro y arreglándose el pelo, Tiene ya treinta años de ser hermosa y fuerte y está enamorada de Joaquín Pablo... | |
|
El Despertar de Samoilo (fragmento)
| |
|
Daniel Samoilovich Por Daniel Samoilovich | |
Ni la mala maleza sobrevive ni la piedra ni la breña son inmunes a la vida terrible. ¿Cómo se sabe que a la puerta de aquella gruta una boka se abre del infierno? ¿Acaso no se ve agostarse los árboles allí y hasta palidecer el pedernal?... | |
|
Borges y yo
| |
|
Jorge Luis Borges Por Jorge Luis Borges | |
Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico... | |
|
Táctica y estrategia
| |
|
Mario Benedetti Por Darío Grandinetti y Sandra Ballesteros | |
Mi táctica es mirarte aprender como sos quererte como sos mi táctica es hablarte y escucharte construir con palabras un puente indestructible mi táctica es quedarme en tu recuerdo no sé como, ni sé con qué pretexto pero quedarme en vos. Mi táctica es ser franca... | |
|
Tú, desdoblada cinta al aire...
| |
|
Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
Tú, desdoblada cinta al aire. Yo, la mitad de un ala apenas. De la amapola eres discípula. A mí me eligen los cardales. Un sol de agua te divierte. Yo al girasol le corro nubes. Le acortas vuelo a la calandria. Yo no le robo el aire a nadie. Te sobran siempre mariposas. Yo, a la lombriz le busco cielo... | |
|
Y tú amor mío...
| |
|
Carlos Barral Por Héctor Rosales | |
Y tú amor mío, ¿agradeces conmigo las generosas ocasiones que la mar nos deparaba de estar juntos? ¿Tú te acuerdas, casi en el tacto, como yo, de la caricia intranquila entre dos maniobras, del temblor de tus pechos en la camisa... | |
|
Primavera
| |
|
Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
No es una delicada primavera quien bulle en el jardín haciendo flores, negra de arcilla y manchas de colores y de toda sustancia verdadera. No es una frágil niña pinturera quien le prende a la tierra mil amores y con la nada borda los primores en que se mira la creación austera... | |
|
Pero ya basta...
| |
|
Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Pero ya basta He aquí al dinamitero Este es el sobrestante Este es el tractorista que despeñó su máquina junto a un alud de rocas más grandes que el tractor Partiremos ese cerro cabrones! Que caigan esos árboles esas rocas esa peña mayor Que se abra el cerro!... | |
|
Un sitio blanco...
| |
|
Pedro Piccatto Por Mario García | |
Un sitio blanco y un latido mudo. Muerta la rosa mía. Donde ella muere, madre, no hay que cruzar pisando fuerte. Lo sabe el viento, el pájaro, esa sima sin grietas del sexo y la amapola, la luz, la mariposa... Y el mar! El mar! Lo sabe el mar que nunca vio una rosa... | |
|
Una ruta en las soledades (fragmento)
| |
|
Raúl Zurita Por Raúl Zurita | |
Y poco a poco, como un océano que se encrespa, íbamos emergiendo sobre las llanuras y las llanuras parecían olas ondulando con el movimiento de nuestros cuerpos. Sí, porque se encenderá el cielo y las cordilleras, los desiertos... | |
|
Cuando faltaban fusiles
| |
|
Héctor Rosales Por Héctor Rosales | |
He dormido un poco, abuelo, casi dos horas y conservo mi fusil. Me hice grande, según dicen las tinieblas. Estuve, estoy peleando como enseñaste y tengo los puños en tus puños todavía. Combatí contra el dolor cuando te fuiste, pero lo maté mal... | |
|
Si oyeran lo que te digo a veces...
| |
|
Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Si oyeran lo que te digo a veces se escandalizarían. Que qué blasfemias. Pero vos entendés mis razones. y además bromeo. Y son cosas que los que aman se dicen en la cama... | |
|
Dicen…
| |
|
Nuria Parés Por Nuria Parés | |
Anda por todas partes. Lo he leído y lo sigo leyendo todavía. Anda por todos lados, anda en todos los ojos que lo miran brillar en la blancura de las páginas con su cándida luz inofensiva. Que soy, que somos (nos lo dicen) la España peregrina... | |
|
He aquí que estamos reunidos
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
He aquí que estamos reunidos en esta casa como en el Arca de Noé: Blanca, Irene, María y otras muchachas, Jorge, Eliseo, Oscar, Rafael... Vamos a conocernos rápidamente y a fornicar y a olvidarnos. El buey, el tigre, la paloma, el lagarto y el asno, todos juntos bebemos... | |
|
Los amorosos
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan... | |
|
Romance de la pena negra
| |
|
Federico García Lorca Por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo | |
Las piquetas de los gallos cavan buscando la aurora, cuando por el monte oscuro baja Soledad Montoya. Cobre amarillo, su carne, huele a caballo y a sombra. Yunques ahumados sus pechos, gimen canciones redondas. Soledad... | |
|
Con gracia o sin ella...
| |
|
Eduardo Milán Por Eduardo Milán | |
Con gracia o sin ella? Hay de dulce, de destino designado con el dedo, hay de temblores de amor, tembladerales de América del Sur, sedimentados del Norte. Está el modelo barroco, oculta, bajo un follaje expresivo, perlas, clítoris que roza circular, encima del pliegue de bordes morados... | |
