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25 poemas aleatorios en video

 
   El lenguado El lenguado de José Watanabe

   José Watanabe
      Por José Watanabe    
primeros versos

Soy lo gris contra lo gris. mi vida depende de copiar incansablemente el color de la arena,pero ese truco sutil que me permite comer y burlar enemigos me ha deformado. He perdido la simetría de los animales bellos, mis ojos y mis narices han virado hacia un mismo lado del rostro...

 
   Ayer te vi en la calle... Ayer te vi en la calle... de Ernesto Cardenal

   Ernesto Cardenal
      Por Ernesto Cardenal    
primeros versos

Ayer te vi en la calle, Myriam, y te vi tan bella, Myriam, que (¡Cómo te explico qué bella te vi!) Ni tú, Myriam, te puedes ver tan bella ni imaginar que puedas ser tan bella para mí. Y tan bella te vi que me parece que ninguna mujer es más bella que tú...

 
   El miedo, padre El miedo, padre de Alfredo Fressia

   Alfredo Fressia
      Por Alfredo Fressia    
primeros versos

Padre, yo me espanto de estar preso en mi cuerpo, el condenado umbral, perfecto, este retorno, padre, eternamente en viaje y muerto, por las cuatro estaciones y la suerte echada de los hombres, los hijos obedientes de la especie, padre, los muertos venideros...

 
   A Pablo Neruda, en el corazón A Pablo Neruda, en el corazón de Rafael Alberti

   Rafael Alberti
      Por Jesús Quintero    
primeros versos

No dormireis, malditos de la espada, cuervos nocturnos de sangrientas uñas, tristes cobardes de las sombras tristes, violadores de muertos. No dormireis. Su noble canto, su pasión abierta, su estatura más alta que las cumbres, con el cántico libre de su pueblo...

 
   A Juan Ramón Jiménez A Juan Ramón Jiménez de Rubén Darío

   Rubén Darío
      Por Francisco Portillo    
primeros versos

Tienes, joven amigo, ceñida la coraza para empezar, valiente, la divina pelea? ¿Has visto si resiste el metal de tu idea la furia del mandoble y el peso de la maza? ¿Te sientes con la sangre de la celeste raza que vida con los números pitagóricos crea?...

 
   Más alto Más alto de Floridor Pérez

   Floridor Pérez
      Por Floridor Pérez    
primeros versos

Anoche Dios soñó conmigo. Fui la paja en su ojo zumbé en sus santas narices o pulga en el oído. Y Dios con bendita paciencia dormía el sueño de los justos mientras yo me desvelaba por despertar, antes que Él pestañara mueva un dedo o de un solo soplido...

 
   Oración por Marilyn Monroe Oración por Marilyn Monroe de Ernesto Cardenal

   Ernesto Cardenal
      Por Ernesto Cardenal    
primeros versos

Señor recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de Marilyn Monroe aunque ése no era su verdadero nombre (pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)...

 
   Qué doloroso es amar... Qué doloroso es amar... de Joaquín Dicenta

   Joaquín Dicenta
      Por Francisco Portillo    
primeros versos

Qué doloroso es amar... y no poderlo decir! Si es doloroso saber, que va marchando la vida como una mujer querida, que jamás ha de volver. Si es doloroso ignorar, donde vamos a morir; ¡más doloroso es amar... y no poderlo decir! Triste es ver que la mirada, hacia el sol levanta el ciego...

 
   Puntos de apoyo... Puntos de apoyo... de Frida Kahlo

   Frida Kahlo
      Por Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Puntos de apoyo. En mi figura completa sólo hay uno; y quiero dos. Para tener yo los dos me tienen que cortar uno. Es el uno que no tengo el que tengo que tener. Para poder caminar el otro será ya muerto...

 
   Sin temor de morir... Sin temor de morir... de Pedro Piccatto

   Pedro Piccatto
      Por Juan María Fortunato    
primeros versos

Sin temor de morir, casi viviendo, el corazón bajo una rueda fría. ¡Y pulsándolo todo! ¡Y todo amándolo!...

 
   Tiempo encendido Tiempo encendido de Héctor Rosales

   Héctor Rosales
      Por Héctor Rosales    
primeros versos

Para que la incisiva lontananza retornara a siestas de adoquines y encontrase de mis ojos aquellos acuosos asilos de jazmín y bandoneón. Allá, en la madrenuestra calle que enfocó al firmamento a través del tajo de un muro abatido. Donde toman todavía sales extranjeras los días...

 
   Subo al despeñadero... Subo al despeñadero... de Efraín Bartolomé

   Efraín Bartolomé
      Por Efraín Bartolomé    
primeros versos

Subo al despeñadero Me paro en la gran piedra: el amplio valle duerme bajo el esplendor Veo esos hilos de agua esos leves arroyos esos bravos torrentes esos ríos menores esos ríos mayúsculos internándose en los huertos de Dios allá donde mi vista llega apenas volando lentamente...

 
   Una mano dice adiós Una mano dice adiós de Jorge Meretta

   Jorge Meretta
      Por Jorge Meretta    

Una mano inclinada levemente al vacío compuesta de breves huesos suicidas el instante mismo anticipándose al caer en un gesto de vaciarse. Un vacío con la forma de una mano levemente ordenada depuesta por suicidas instantes disipándose que caen...

 
   Trepinodcutus Viperinus Trepinodcutus Viperinus de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      Por Cecilia Salerno    
primeros versos

Está hecha de anillos de Saturno, de humedad de los pozos y luz de fuegos fatuos Signo es del Infinito si se muerde la cola; y abre interrogaciones con el cuerpo enarcado. Su ojo eléctrico brilla en la yerba del suelo y un dulce escalofrío la va desenroscando...

 
   Bellísima Bellísima de Eduardo Lizalde

   Eduardo Lizalde
      Por Eduardo Lizalde    
primeros versos

Oigame usted, bellísima, no soporto su amor. Míreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un defecto en algún sitio, un dedo mutilado y evidente, alguna cosa ríspida en la voz, una pequeña cicatriz junto a esos labios de fruta en movimiento...

 
   Ese hombre que hoy duerme... Ese hombre que hoy duerme... de Luis Raúl Calvo

   Luis Raúl Calvo
      Por Luis Raúl Calvo    
primeros versos

Ese hombre que hoy duerme en medio de la calle alguna vez supo disfrutar de los placeres terrenales. Amó a dóciles mujeres bebió finos licores dilapidó lo propio y lo ajeno, como queriendo negar aquello de que nada es eterno en la vida...

 
   Paisaje con pescadores Paisaje con pescadores de Eduardo Mileo

   Eduardo Mileo
      Por Julieta Díaz    
primeros versos

Mediodía de lunes. En la costanera los pescadores disfrutan del sosiego. Soleado como Dios el día los arrulla. Les da la bienvenida. Nada desafina pues nadie canta. Los diamantes del sol caídos en el agua reflejan el deseo del sin trabajo...

 
   A estas horas, aquí (5) A estas horas, aquí (5) de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Habría que bailar ese danzón que tocan en el cabaret de abajo, dejar mi cuarto encerrado y bajar a bailar entre borrachos. Uno es un tonto en una cama acostado, sin mujer, aburrido, pensando, sólo pensando. No tengo hambre de amor , pero no quiero pasar todas las noches embrocado...

 
   Encargo Encargo de Julio Cortázar

   Julio Cortázar
      Por Oscar Martínez    
primeros versos

No me des tregua, no me perdones nunca. Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves. ¡No me dejes dormir, no me des paz! Entonces ganaré mi reino, naceré lentamente. No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante...

 
   Atraían verdades... (fragmento) Atraían verdades... (fragmento) de Pedro Piccatto

   Pedro Piccatto
      Por Gustavo Wojciechowski    
primeros versos

Atraían verdades mis ojos si miraban. Cuánta humildad y orgullo desde mi intimidad subía a ellos con intención de cielo. En ellos, azul de soledad, se movían heridas que el hombre no conoce todavía. Heridas comparables a las que sufre Dios cuando crea el dolor de un inocente. Umbral de la belleza...

 
   Vivo en un país grande Vivo en un país grande de Julio Torres Recinos

   Julio Torres Recinos
      Por Julio Torres Recinos    
primeros versos

Vivo en un país grande que no conozco porque va de mar a mar, desde lo cálido hasta las nieves del polo donde pocos habitan. Este país apenas me conoce. Soy un número con una dirección y una fecha de nacimiento que paga impuestos y consume los objetos de la felicidad...

 
   Presidio recinto bien custodiado... Presidio recinto bien custodiado... de Ernesto Cardenal

   Ernesto Cardenal
      Por Ernesto Cardenal    
primeros versos

presidio recinto bien custodiado policía militar perros guardianes sin poder ver al que me interrogaba era norteamericano en inglés qué hacíamos nombres de contacto nombres direcciones, o no che estás en Argentina noche de Argentina...

 
   Esta será mi venganza Esta será mi venganza de Ernesto Cardenal

   Ernesto Cardenal
      Por Ernesto Cardenal    
primeros versos

Esta será mi venganza: Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso y leas estas líneas que el autor escribió para ti y tú no lo sepas...

 
   La tristeza es un don... La tristeza es un don... de Mario Benedetti

   Mario Benedetti
      Por Héctor Rosales    
primeros versos

La tristeza es un don / cosecha al paso contrición prometida en otro instante o presagio de sombras y no obstante no es penuria ni abismo ni fracaso si la tristeza es don no es don escaso cuando acude a la noche del amante o se enfrenta a la muerte...

 
   Carta al joven poeta para que no envejezca nunca Carta al joven poeta para que no envejezca nunca de Gonzalo Rojas

   Gonzalo Rojas
      Por Gonzalo Rojas    
primeros versos

Repita usted siete veces: no hay rata curativa y sanará, repita, repita, hasta que las palomas salgan volando del pantano y aparezca Lautréamont como por encanto riendo sin paraguas ni mesa de disección, ¡pamplina el azar!, el juego es otro y no se sabe cuál, no hay belleza convulsiva...