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25 poemas aleatorios en video | |
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San Sebastián
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Mario Noel RodrÃguez Por Mario Noel RodrÃguez | |
Atravesado por la vida dudo en llegar a la otra acera, allà espera el pasar caliente de las ilusiones que vos, yo, que vosotros estampamos como en basurero milenario. Trago, trago, trago lo que otros sangran sin saber por qué, sin identificar el espumarajo sexual que los trajo... | |
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Presidio recinto bien custodiado...
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
presidio recinto bien custodiado policÃa militar perros guardianes sin poder ver al que me interrogaba era norteamericano en inglés qué hacÃamos nombres de contacto nombres direcciones, o no che estás en Argentina noche de Argentina... | |
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Diego...
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Diego Verdad es, muy grande, que yo no quisiera, ni hablar, ni dormir ni oÃr, ni querer. Sentirme encerrada, sin miedo a la sangre, sin tiempo ni magia, dentro de tu mismo miedo y dentro de tu gran angustia, y en el mismo ruido de tu corazón... | |
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Cuando nació, apareció el lobo... (fragmento)
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Marosa Di Giorgio Por Marosa Di Giorgio Lectura en francés Christophe Rouxel | |
Cuando nació, apareció el lobo. Domingo al mediodÃa, luz brillante, y la madre vio a través de los vidrios, el hocico picudo, y en la pelambre, las espinas de escarcha, y clamoreó; más, le dieron una pócima que la adormecÃa alegremente.El lobo asistió al bautismo y a la comunión... | |
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Pastoral
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Raúl Zurita Por Raúl Zurita | |
Chile entero es un desierto sus llanuras se han mudado y sus rÃos están más secos que las piedras No hay un alma que camine por sus calles y sólo los malos parecieran estar en todas partes ¡Ah si tan sólo tú me tendieras tus brazos las rocas se derretirÃan al verte!... | |
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Nombra el poeta...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Nombra el poeta con un silencio ante la cosa oscura, con un grito ante el objeto luminoso. Pero ¿qué cosa dicen de las cosas los nombres? ¿Se conoce al gallo por la cresta guerrera de su nombre, gallo? ¿Dice mi nombre, Eduardo, algo de m�... | |
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En el mar de la mujer...
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Antonio Machado Por Ariadna Gil | |
En el mar de la mujer pocos naufragan de noche; muchos al amanecer... | |
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Poned atención...
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Antonio Machado Por DarÃo Grandinetti | |
Poned atención: un corazón solitario no es un corazón... | |
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Maldicen viejos trapos
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Enrique Estrázulas Por Enrique Estrázulas | |
En el espacio cavilante y mudo, de ladrillos, vitrales y sombreros, JoaquÃn Torres GarcÃa halló la simetrÃa exacta de su pena. Fuiste al mar, Onetti, navegabas llevándote en un hombro tu cama incandescente, tu licor, tus olores, tus vacilantes huesos... | |
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La luna, tu silueta
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Como todas las cartas, ésta llegará tarde. Pero es que esperaba decir el último adiós y ya sabes los adioses te martillan los sentidos, son como la espuma del rÃo que se queda en la ensenada girando hasta marearse hasta que se va con la corriente... | |
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Huye del triste amor... (fragmento)
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Antonio Machado Por DarÃo Grandinetti | |
Huye del triste amor, amor pacato, sin peligro, sin venda ni aventura, que espera del amor prenda segura, porque en amor locura es lo sensato. Ese que el pecho esquiva al niño ciego y blasfemó del fuego de la vida, de una brasa pensada, y no encendida, quiere ceniza que le guarde el fuego... | |
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He esperado
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
He esperado muchos dÃas, y no he recibido respuesta. Abril pasó, la nieve se fue, y no he recibido respuesta. Desde la ventana los árboles; el viento, las hojas verdes en el mes de mayo. Pronto las flores se llenarán de polvo y esa carta tuya que no llega... | |
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Carbón
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Gonzalo Rojas Por Gonzalo Rojas | |
Veo un rÃo veloz brillar como un cuchillo, partir mi Lebu en dos mitades de fragancia, lo escucho, lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño como entonces, cuando el viento y la lluvia me mecÃan, lo siento como una arteria más entre mis sienes y mi almohada. Es él. Está lloviendo. Es él... | |
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Qué se ama cuando se ama
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Gonzalo Rojas Por Gonzalo Rojas | |
Qué se ama cuando se ama? ¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes, o este sol colorado que es mi sangre furiosa... | |
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La jurado
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José Watanabe Por José Watanabe | |
Dolorosas mudanzas de entrecasa han convertido el cuarto de la difunta en este desordenado escritorio donde leo poemas de cien jóvenes y con ignorancia califico. En la pared queda una suave mancha de grasa donde la difunta apoyaba su coronilla de madre. Desde allà viene a leer conmigo... | |
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Donde nunca jamás se lo imaginan
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Entonces ya es seguro que estás muerto No volveremos otra vez a verte Jugar con el aliento de los hartos Al escribir como al desgano: Che, Sobre el dineroEntre leyendas Viniste brevemente a nuestro dÃa Para después marcharte entre leyendas. Cruzabas en la sombra, rápido... | |
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Pequeño vals vienés (inglés)
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Federico GarcÃa Lorca Por Leonard Cohen | |
En Viena hay diez muchachas, un hombro donde solloza la muerte y un bosque de palomas disecadas. Hay un fragmento de la mañana en el museo de la escarcha. Hay un salón con mil ventanas. ¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals con la boca cerrada... | |
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En una cama
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Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
En una cama, en otra, en otra, en otra, en una, en dos, en tres, en cien, en mil, la angustial seda sexual araña lo azul de su equilibrio, la noche del sexo... | |
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Una mano dice adiós
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Jorge Meretta Por Jorge Meretta | |
Una mano inclinada levemente al vacÃo compuesta de breves huesos suicidas el instante mismo anticipándose al caer en un gesto de vaciarse. Un vacÃo con la forma de una mano levemente ordenada depuesta por suicidas instantes disipándose que caen... | |
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Canción OnÃrica
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Nuria del Saz Por Nuria del Saz | |
Hay un paisaje de nubes y agua. Hay alas blancas que se agitan Pesadamente, con lentitud. Alas que atraviesan la niebla blanca Tras la que asoma un sol pálido, Sol leve Un sol que se contempla Sin que te lloren los ojos. El agua se mece tranquila Dibujando estelas, ondas mansas, serenas... | |
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Mi Buenos Aires querido
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Juan Gelman Por Cecilia Roth | |
Sentado al borde de una silla desfondada, mareado, enfermo, casi vivo, escribo versos previamente llorados por la ciudad donde nacÃ. Hay que atraparlos, también aquà nacieron hijos dulces mÃos que entre tanto castigo te endulzan bellamente... | |
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Al alba soñé…
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Carmen Berenguer Por Carmen Berenguer | |
Al alba soñé que vomitaba murciélagos y lombrices madre soñaba que una espada me seguÃa madre Entonces me acosté a su lado y ungà mi cuerpo y ungà su cuerpo para despegarme las entrañas mordà esta atadura acariciando esta prenda tan fina mordà mis manos en su espalda... | |
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Carta del suicida
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Gonzalo Rojas Por Gonzalo Rojas | |
Juro que esta mujer me ha partido los sesos, porque ella sale y entra como una bala loca, y abre mis parietales, y nunca cicatriza, asà sople el verano o el invierno, asà viva feliz sentado sobre el triunfo y el estómago lleno, como un cóndor saciado, asà padezca el látigo del hambre... | |
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Qué es el canto de los pájaros
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Qué es el canto de los pájaros, Adán? Son los pájaros mismos que se hacen aire. Cantar es derramarse en gotas de aire, en hilos de aire, temblar. Entonces los pájaros están maduros y se les cae la garganta en hojas, y sus hojas son suaves, penetrantes, a veces rápidas. ¿Por qué?... | |
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A Pablo Neruda, en el corazón
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Rafael Alberti Por Jesús Quintero | |
No dormireis, malditos de la espada, cuervos nocturnos de sangrientas uñas, tristes cobardes de las sombras tristes, violadores de muertos. No dormireis. Su noble canto, su pasión abierta, su estatura más alta que las cumbres, con el cántico libre de su pueblo... | |
