☰ menú
 


25 poemas aleatorios en video

 
   Carta al joven poeta para que no envejezca nunca Carta al joven poeta para que no envejezca nunca de Gonzalo Rojas

   Gonzalo Rojas
      Por Gonzalo Rojas    
primeros versos

Repita usted siete veces: no hay rata curativa y sanará, repita, repita, hasta que las palomas salgan volando del pantano y aparezca Lautréamont como por encanto riendo sin paraguas ni mesa de disección, ¡pamplina el azar!, el juego es otro y no se sabe cuál, no hay belleza convulsiva...

 
   Madre, esta tarde no me importa... Madre, esta tarde no me importa...  de Pedro Piccatto

   Pedro Piccatto
      Por Mercedes Ramírez    
primeros versos

Madre, esta tarde no me importa esa mano que le roba colores a la rosa y en la lenta soledad de la piedra los va poniendopara que ésta sueñe. Hoy, no me importa esa mano. Vivo y retengo solo tu rara calidadrosada queja muda...

 
   El fin El fin de Jorge Luis Borges

   Jorge Luis Borges
      Por Eduardo Lizalde    
primeros versos

El hijo viejo, el hombre sin historia, El huérfano que pudo ser el muerto, Agota en vano el caserón desierto. (Fue de los dos y es hoy de la memoria. Es de los dos.) Bajo la dura suerte Busca perdido el hombre doloroso La voz que fue su voz. Lo milagroso No sería más raro que la muerte. Lo acosarán…

 
   El Oficio Nocturno El Oficio Nocturno de Ernesto Cardenal

   Ernesto Cardenal
      Por Ernesto Cardenal    
primeros versos

Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia en penumbra parece que está llena de demonios. Esta es la hora de las tinieblas y de las fiestas. La hora de mis parrandas. Y regresa mi pasado.Y mi pecado está siempre delante de mí Y mientras recitamos los salmos...

 
   El amor es otra cosa, señores El amor es otra cosa, señores de Eduardo Lizalde

   Eduardo Lizalde
      Por Eduardo Lizalde    
primeros versos

Uno se hace a la idea, desde la infancia, de que el amor es cosa favorable puesta en endecasílabos, señores. Pero el amor es todo lo contrario del amor, tiene senos de rana, alas de puerco. Mídese amor por odio. Es legible entre líneas. Mídese por obviedades...

 
   Jorge Luis Borges mira jugar al ajedrez en una calle de barrio Jorge Luis Borges mira jugar al ajedrez en una calle de barrio de Floridor Pérez

   Floridor Pérez
      Por Floridor Pérez    
primeros versos

El caballo salta del tablero y pierde por una cabeza en el bar vecino donde los peones pierden la cabeza en alcohol estridente. La Dama del barrio gira en esa música ebria Bajo la falda sus piernas se deslizan con movimiento oblicuo de inversos alfiles El poeta mira al jugador y éste a la pieza absorto...

 
   Canción de los tres ahorcados Canción de los tres ahorcados de Juan Gelman

   Juan Gelman
      Por Juan (Tata) Cedrón    
primeros versos

Fuimos locos fuimos impuros nos manchamos el corazón. Fuimos canallas de ojos duros una canción una canción. Tuvimos sed tuvimos hambre agujeros en el pulmón. Nos ahorcamos con un alambre una canción una canción. Le hicimos hijos a la suerte...

 
   Fuego azul Fuego azul de Carmen Boullosa

   Carmen Boullosa
      Por Betsy Pecanins    

Cuando se queman las velas se vuelven humo poco de cera y de ceniza es el fuego quien las quema cuando se incendian las casas se vuelven humo recuerdos y cenizas es el fuego quien las quema es el fuego quien quema mi cuerpo yo soy un poco de cera enamorada me he vuelto fuego azul...

 
   Los demás compañeros de la celda están dormidos Los demás compañeros de la celda están dormidos de Ariel Dorfman

   Ariel Dorfman
      Por Ariel Dorfman    
primeros versos

Tú entras a la única habitaciónde la casa y no pones la luz para no despertara los niños. Te sacas la ropa en la oscuridad y extiendes la mano bajo la frazada hasta sentir el cuerpo tibio y dormido de la más pequeña, la que no conozco, la que nació después...

 
   El tigre en celo... El tigre en celo... de Eduardo Lizalde

   Eduardo Lizalde
      Por Eduardo Lizalde    
primeros versos

El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de río: más de cincuenta veces en un día copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza...

 
   Siéntate ahí... Siéntate ahí... de Francisco Hernández

   Francisco Hernández
      Por Francisco Herrnández    
primeros versos

Siéntate ahí, sobre esa piedra, la más blanca, a la entrada de la casa en ruinas. Abre las piernas. Así. Ahora sube la izquierda al escalón, el menos claro, y permite al rebozo acomodarse en la rodilla. ¿Te quitaste el cinturón de castidad como te lo pedí?...

 
   Canto a su amor desaparecido (fragmento) Canto a su amor desaparecido (fragmento) de Raúl Zurita

   Raúl Zurita
      Por Raúl Zurita    
primeros versos

Ahora Zurita me largó ya que de puro verso y desgarro te pudiste entrar aquí, en nuestras pesadillas; ¿tú puedes decirme dónde está mi hijo? A la Paisa A las Madres de la Plaza de Mayo A la Agrupación de Familiares de los que no aparecen A todos los tortura, palomos del amor, países chilenos y asesinos...

 
   Mi Buenos Aires querido Mi Buenos Aires querido de Juan Gelman

   Juan Gelman
      Por Cecilia Roth    
primeros versos

Sentado al borde de una silla desfondada, mareado, enfermo, casi vivo, escribo versos previamente llorados por la ciudad donde nací. Hay que atraparlos, también aquí nacieron hijos dulces míos que entre tanto castigo te endulzan bellamente...

 
   Canción Onírica Canción Onírica  de Nuria del Saz

   Nuria del Saz
      Por Nuria del Saz    
primeros versos

Hay un paisaje de nubes y agua. Hay alas blancas que se agitan Pesadamente, con lentitud. Alas que atraviesan la niebla blanca Tras la que asoma un sol pálido, Sol leve Un sol que se contempla Sin que te lloren los ojos. El agua se mece tranquila Dibujando estelas, ondas mansas, serenas...

 
   Profilaxis Profilaxis de Eduardo Lizalde

   Eduardo Lizalde
      Por Eduardo Lizalde    
primeros versos

Los amantes se aman, en la noche, en el día. Dan a los sexos labios y a los labios sexos. Chupan, besan y lamen, cometen con sus cuerpos las indiscreciones de amoroso rigor, mojan, lubrican, enmielan, reconocen. Pero al concluir el asalto...

 
   A veces los muertos... A veces los muertos... de Jorge Meretta

   Jorge Meretta
      Por Jorge Meretta    

A veces los muertos se confunden de calle, se equivocan de casa, de puerta, desordenan el cuarto, los libros, los retratos, para que un viento sople cada vez que dormimos las cenizas de Dios entre los vivos...

 
   Cuatro boleros maroqueros Cuatro boleros maroqueros de Antonio Cisneros

   Antonio Cisneros
      Por Antonio Cisneros    
primeros versos

Con las últimas lluvias te largaste y entonces yo creí que para la casa más aburrida del suburbio no habrían primaveras ni otoños ni inviernos ni veranos. Pero no. Las estaciones se cumplieron como estaban previstas en cualquier almanaque Y la dueña de la casa y el cartero...

 
   London bar London bar de Floridor Pérez

   Floridor Pérez
      Por Floridor Pérez    
primeros versos

Por olvidarte paso a la taberna Sobre el mesón tiro los codos sembrando pánico entre las botellas decapitadas en mi honor El recinto lo veo como una embarcación: lámpara como luna la noche como el mar la música como una tempestad y el hundimiento en la embriaguez Entonces me aferro a tu recuerdo...

 
   Ya no le echen tierra Ya no le echen tierra de Carmen Boullosa

   Carmen Boullosa
      Por Carmen Boullosa    
primeros versos

Patria no: Tierra mía. Hermana que sólo en ti cumplió mi cuna. Sangre de mi sangre, padre de mi padre, madre de mi madre y de mis abuelas, amiga mía y enemiga, el escorpión y su nido de que habló Paz. Tierra no eres, sino agua: El río Pánuco con sus cascadas...

 
   Ayer te vi en la calle... Ayer te vi en la calle... de Ernesto Cardenal

   Ernesto Cardenal
      Por Ernesto Cardenal    
primeros versos

Ayer te vi en la calle, Myriam, y te vi tan bella, Myriam, que (¡Cómo te explico qué bella te vi!) Ni tú, Myriam, te puedes ver tan bella ni imaginar que puedas ser tan bella para mí. Y tan bella te vi que me parece que ninguna mujer es más bella que tú...

 
   Te quiero a las diez de la mañana Te quiero a las diez de la mañana de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario...

 
   Poema salvaje Poema salvaje de Alvaro Figueredo

   Alvaro Figueredo
      Por Nelson Guerra    
primeros versos

Este es el poema salvaje del reflector de los colores próximos que da su tobogán a los vientos lisos Este es el poema salvaje del verde, del rojo y del azul que se descansan en los silbatos de las frutas Este es el poema salvaje del árbol, de la sangre y del cielo en la tecla instantánea de los viajeros...

 
   La poetisa en un pueblo (fragmentos) La poetisa en un pueblo (fragmentos) de Carolina Coronado

   Carolina Coronado
      Por Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Ya viene, mírala! ¿Quién? Ésa que saca las copias. Jesús, qué mujer tan rara. Tiene los ojos de loca. Diga V., don Marcelino, ¿será verdad que ella sola hace versos sin maestro? ¡Qué locura!, no señora; anoche nos convencimos de que es mentira, en la boda: si tiene esa habilidad...

 
   La materia que insiste persiste en el vacío La materia que insiste persiste en el vacío  de Pedro Gandía

   Pedro Gandía
      Por Pedro Gandía    
primeros versos

Adolescente virgen ofrenda su desnudo Al sueño y la pasión de sus idólatras, Y blancos astros signan el corazón del Cosmos Como esperma de un dios que enciende la ceniza. Príncipe-Mago alígero, de sombra refulgente, Lo conforma con ruinas de espejos abisales...

 
   Dulzura con que se aman... Dulzura con que se aman... de Ernesto Cardenal

   Ernesto Cardenal
      Por Ernesto Cardenal    
primeros versos

Dulzura con que se aman en parques o en cines o en alcobas, y como será la de nosotros, tanta que no la sienten los sentidos, dulzura más allá de la dulzura ¡ay! más allá. Como la pareja impaciente en los parques...