| Amor |
|
Aman los puercos. No puede haber más excelente prueba de que el amor no es cosa tan extraordinaria. (Selección: Juan Domingo Argüelles) |
| BellÃsima |
|
Óigame usted, bellÃsima, no soporto su amor. MÃreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un defecto en algún sitio, un dedo mutilado y evidente, alguna cosa rÃspida en la voz, una pequeña cicatriz junto a esos labios de fruta en movimiento, ... |
| Del sentido del mundo |
|
Lo que es el mundo está en el mundo: árboles árboles, pájaros pájaros. Lo que el mundo y sus seres significan, no está en el mundo, no es de este mundo. Otra cosa serÃamos, otro sitio ocupáramos si alguien supremo hubiera dado signo a nuestros actos, tasado nuestros... |
| El amor es otra cosa, señores |
|
Uno se hace a la idea, desde la infancia, de que el amor es cosa favorable puesta en endecasÃlabos, señores. Pero el amor es todo lo contrario del amor, tiene senos de rana, alas de puerco. MÃdese amor por odio. Es legible entre lÃneas. MÃdese por obviedades, ... |
| El juego inventa el juego |
|
¿No será mal negocio este que somos de besos y de piernas y de pieles? A diario hacemos cuentas y balances, a diario negociamos con nuestros cuerpos y con nuestras almas. Inútilmente, a ciegas, sordos. Inútilmente. Inútil. Los dos robamos. Ambos somos venales. Nos vigilamos, ... |
| El perro |
|
Éste es un perro. Una creiatura que se ignora. No sabe que pertenece a una clase -de cosa o bestia-, ignora que la palabra perro no lo designa a él en especial: cree que se llama perro, cree que se llama hombre, cree que se llama ven , cree que se llama muerde . |
| El tigre |
|
Hay un tigre en la casa que desgarra por dentro al que lo mira. Y sólo tiene zarpas para el que lo espÃa, y sólo puede herir por dentro, y es enorme: más largo y más pesado que otros gatos gordos y carniceros pestÃferos de su especie, y pierde la cabeza con facilidad, huele la sangre ... |
| El tigre en celo... |
|
El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de rÃo: más de cincuenta veces en un dÃa copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza con su voz de contralto, ... |
| Entigrecido vuelvo a las cantinas... |
|
Entigrecido vuelvo a las cantinas —el medio dÃa justo hace de fuego el mundo, la tierra en esta jungla, tan lejana del mar—, sediento de cerveza muy frÃa y sólo como el tigre en esas horas con un cuaderno, un lápiz en la mano. La cantina es neutral, hay tregua en ella de razas y fortunas... |
| Este poeta exprime su riñón... |
|
Este poeta exprime su riñón, aquel nos habla de sus calcetines escaleras arriba y de su nuez de Adán, escaleras abajo —que la hormiga no estorbe la visión del hormiguero ni el hormiguero el bosque de la hormiga—. Pero hay otros, los vándalos atroces de sà mismos, los rascacielos... |
| Grande es el odio (2) |
|
Y el miedo es una cosa grande como el odio. El miedo hace existir a la tarántula, la vuelve cosa digna de respeto, la embellece en su desgracia, rasura sus horrores. Qué serÃa de la tarántula, pobre, flor zoológica y triste, si no pudiera ser ese tremendo surtidor de miedo, ... |
| Grande es el odio (I) |
|
Grande y dorado, amigos, es el odio. Todo lo grande y lo dorado viene del odio. El tiempo es odio. Dicen que Dios se odiaba en acto, que se odiaba con fuerza de los infinitos leones azules del cosmos; que se odiaba para existir. Nacen del odio, mundos, óleos perfectÃsimos, ... |
| La bala del Centauro |
|
Miro desde la barra la ebanisterÃa pomposa y centenaria y los espejos de azogue soñolientos situados al oriente en el gran bar de La Ópera —en su género, el solo arquitectónico supérstite de nuestro desmedrado Centro Histórico—; y me solazo con el cándido... |
| La bella implora amor |
|
Tengo que agradecerte, Señor -de tal manera todopoderoso, que has logrado construir el más horrendo de los mundos-, tengo que agradecerte que me hayas hecho a mà tan bella en especial. Que hayas construido para mà tales tersuras, tal rostro rutilante y tales ... |
| La mano en libertad |
|
Escribir no es problema. Miren flotar la pluma por cualquier superficie. Pero escribir con ella -Montblanc, Parker o Pelikan-, sin mesa a mano, tinta suficiente o postura correcta, es imposible, y a veces pernicioso. Puedo escribir, señores, con los ojos cubiertos, ... |
| La prosa es bella |
|
La prosa es bella —dicen los lectores—. La poesÃa es tediosa: no hay en ella argumento, ni sexo, ni aventura, ni paisajes, ni drama, ni humorismo, ni cuadros de la época. Eso quiere decir que los lectores... |
| Lamentación por una perra (2) |
|
La perra más inmunda es noble liro junto a ella. Se venderÃa por cinco tlacos a un caimán. Es prostitua vil, artera zorra, y ya tenÃa podrida el alma a los cuatro años. Pero su peor defecto es otro: soy para ella el último de los hombres. (Selección: Juan Domingo ... |
| Lamentación por una perra (3) |
|
Muerde la perra cuando estoy dormido; rasca, rompe, excava haciendo de su hocico una lanza, para destruirme. Pero hallará otra perra dentro que gime y cava hace veinte años. (Selección: Juan Domingo Argüelles) |
| Lamentación por una perra (4) |
|
No se conforma con hincar los dientes en esta mano mansa que ha derramado mieles en su pelo. No le basta ser perra: antes de morder moja las fauces en el retrete. (Selección: Juan Domingo Argüelles) |
| Lamentación por una perra (5) |
|
¡Qué bajos cobres ha de haber tras esa aurÃfera corona! ¿Qué llagas verdes bajo las pulpas húmedas de su piel esmeralda! ¡Qué despreciable perra puede ser ésta, si de veras me ama! (Selección: Juan Domingo Argüelles) |
| Lamentación por una perra (I. Monelle) |
|
También la pobre puta sueña. La más infame y sucia y rota y necia y torpe, hinchada, renga y sorda puta, sueña. Pero escuchen esto, autores, bardos suicidas del diecinueve atroz, del veinte y de sus asesinos: sólo sabe soñar al tiempo mismo de corromperse. Ésa es la clave. ... |
| No sirve de otro modo |
|
No importa que sea falso: cuando tú quieras verme unos minutos vive conmigo para siempre. Cuando simplemente quieras hacer bien el amor entrégate a mi cuerpo como si fuera el tuyo desde el principio. De otro modo, no sirve: serÃa como prostituirse el uno con el otro; ... |
| Nombra el poeta... |
|
Nombra el poeta con un silencio ante la cosa oscura, con un grito ante el objeto luminoso. Pero ¿qué cosa dicen de las cosas los nombres? ¿Se conoce al gallo por la cresta guerrera de su nombre, gallo? ¿Dice mi nombre, Eduardo, algo de m� Cuando nacà ya estaba creado el nombre, ... |
| Otras bestias |
|
Otras bestias declinan siempre al oro del alba, al mediodÃa furioso, nunca en la noche de augurios persistentes y toses de rifleros suicidas. Ostentosas, diurnas, claras bestias vivientes, se quiebran, pierden pie, se apagan o se oxidan y oscurecen. Y alrededor del que las mira, el que... |
| Pobre Desdémona |
|
La espalda de esta luz son esos sueños tuyos, amada, que duelen al soñarse y que hacen florecer las prÃmulas y azahares en tus flancos. Y caen del lecho moras de grueso jugo, cuando sueñas; y zarzarrosas crecen bajo el cojÃn de pluma; y tiernos gansos pican, bajo el tálamo, ... |
| Profilaxis |
|
Los amantes se aman, en la noche, en el dÃa. Dan a los sexos labios y a los labios sexos. Chupan, besan y lamen, cometen con sus cuerpos las indiscreciones de amoroso rigor, mojan, lubrican, enmielan, reconocen. Pero al concluir el asalto, los dos lavan sus dientes con distintos cepillos. ... |
| Prosa y poesÃa |
|
La prosa es bella -dicen los lectores-. La poesÃa es tediosa: no hay en ella argumento, ni sexo, ni aventura, ni paisajes, ni drama, ni humorismo, ni cuadros de la época. Eso quiere decir que los lectores tampoco entienden... |
| Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses... |
|
Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses; que se pierda tanto increÃble amor. Que nada quede, amigos, de esos mares de amor, de estas verduras pobres de las eras que las vacas devoran lamiendo el otro lado del césped, lanzando a nuestros pastos las manadas de hidras y langostas ... |
| Recuerdo que el amor era una blanda furia... |
|
Recuerdo que el amor era una blanda furia no expresable en palabras. Y mismamente recuerdo que el amor era una fiera lentÃsima: mordÃa con sus colmillos de azúcar y endulzaba el muñón al desprender el brazo. Eso sà lo recuerdo. Rey de las fieras, jaurÃa de flores carnÃvoras, ... |
| Revolución, tiendo la mano |
|
Revolución, tiendo la mano y a veces me la muerdes. Soy individualista, pero el mundo no es bello. Sólo el idiota, el loco y el canalla piensan que el mundo es un jardÃn donde florece una esmeralda con sabor a durazno. Mira, yo estoy contigo, en serio. ¿Cómo han de herirte a ti, ... |
| Todo poema es su propio borrador |
|
Todo poema es su propio borrador. El poema es sólo un gesto, un gesto que revela lo que no alcanza a expresar. Los poemas de perfectÃsima factura, los más grandes, son exclusivamente un manotazo afortunado. Todo poema es infinito. Todo poema es el génesis. Todo poema... |
|