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Olvido

Sin gota de aliento,
yace el cuerpo enjuto,
postrado en la silla del tiempo.
Luz cinnerea alrededor;
sin fuerzas para luchar.
Labrado el camino se haya,
ahora la nada se vuelve todo,
y el infinito deja de serlo...
Ya no es.

Las escenas añejas ocurren
ante sus ojos,
ante su cuerpo en la silla.
La espuma de mares vividos,
trae un fresco marino
un soplo de memorias,
un verano de mocedad.

De pronto, las risas reídas
de primaveras pasadas,
destapan sus oídos.
El silencio esconde su cara
por un instante.
Le deja soñar,
creer en la inmensa dicha
provocada por su sonrisa
y de sus extintas almas gemelas;
pero al cabo de segundos,
esa felicidad se vuelve amargura.
Gotas de dolor brotan,
escurren a través de vitrales grisáceos.
La soledad casada con el silencio
toca su rostro ya sin color;
secando la húmeda nostalgia.

Y sigue ahí,
sentado, sin mover siquiera el alma,
pues hasta ésta se ha marchado.
Imágenes continuan su paso
ante él,
la luz no matiza sobre su cuerpo.
Entre tanto mirar,
su corazón palpita una vez más,
un viejo idilio es la causa.
Palpita a punto de galope
desbocado,
henchido de placer se vuelca
todo él.
Sin embargo, la agonía de refinada
figura aparece,
borrando con dolor,
el recuerdo de aquél amorío.
Con un triunfo aparente se aleja.

Presentes se han hecho
todos los súbditos de éste,
han desahogado su furia
con aquel indefenso ser.
Pero aún falta el principal,
con rostro de viejo
y alma de niño...
El olvido ha de ser,
inquebrantable quizás
hasta por el propio vigía de las horas;
nada escapa a él.
Miradlo, ahí, de pie
bajo la pálida luz,
ensombreciendo aquel cuerpo en la silla.
Respirando de éste su piel ceniza,
sintiendo sus ojos negros hundidos...
El fin se acerca, ineludiblemente.

Más el regreso del aquél caballero
de dura armadura,
retumba como el trueno de la tormenta,
partiendo el cielo con zagaz espada.
Es cuando él,
el olvido hace su retirada;
y huye al bendito,
el Memorable recuerdo.
Que aún en el olvido,
éste jamás se desvanece.

Y sigue ahí, el cuerpo tirado,
viendo una y otra escena;
y viviendo por instantes cada una de ellas.
La luz aún no matiza sobre él,
pero se acompaña de su caballero,
su fiel guerrero,
que lo defenderá en cualquier tiempo
del ensombrecedor Olvido.


El Cisne

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Publicado el: 14-07-2003
Última modificación: 00-00-0000


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