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Juego

Cuando era pequeña pensaba
Que mi padre me ganó
En una apuesta con Dios.
Sin ases ni figuras.
Me gusta creer que fui su mejor jugada.
Pero en el juego la suerte no está echada.
La suerte es un demonio con ojos rojos
Que reparte cartas
Y no cede:
Tanto ganas, tanto vales,
Tanto apuestas, tanto pierdes.
La vida es más que una ficha
De colores y símbolos,
La vida es más que ese casino viejo
O esa timba de amigos de bar cansado;
La vida ofrece más flores, más ventajas
De las que pueda usar en este canto
Y más tristezas, si la mezclas
Con tréboles y picas negras.
Ni reina de corazones ni hija lujuria,
Sólo venas, y sangre descompuesta
En una isla sin arena
Y con un traje de amapola,
Y no me visto de muerte por no quedarme
Sola,
No me visto de ángel por no mentirte,
Y dejar esta declaración de principios
Maltrecha y confesar sin rejas
Que siempre me quisiste,
Pero te equivocaste de apuesta.
Es fácil juzgar lo que hacen otros,
Tantear los suspiros que no damos,
Y creernos el mejor de los humanos
Sin defectos ni vicios ni despechos,
Lo difícil es cerrar los ojos
Y mirarte cara a cara en el espejo,
Y descubrir la mentira de su insignia
Y tu amor desgarrado por un beso de codicia.
Cuando despierte sin mirarte con rencor
Tal vez puedas llamarme hija.

No, mejor, llámame hija ahora,
Que yo sé que reniego en versos
Pero no lo siento;
Solo es resentimiento, este vivir malhecho,
Esta desesperanza de acabar
Ahogada en tragos y repetir tu miseria:
No quiero ser tu reflejo ni tu carne
Si con ello me traes sólo inmundicias,
Yo quiero que tu apellido deslumbre
Océanos de palabras y de versos,
Ser efigie de lo que otros no pudieron,
Cansar ejércitos con mi pluma.
Quiero agotar la vida en un tintero
Llevando tu nombre más allá de la tierra...
Quiero ser tu sangre más allá de esta vida,
Quiero ser hija tuya más allá del universo.
Si me pides que te quiera y no reniegue
Yo lo hago y me callo uno por uno
Los repliques y los tientos...
Que sólo soy una chica triste...
Mira mis manos cansadas de esperarte
En noches de balbuceos borrachos y culpables.
Mira el perdón que anhelé tantos años
Desgastado en mil poemas que no escribo.
Mírame esta noche buscar tu alma
Entre tus ojos claros y una ficha
De cien dólares.


M.A. Cabello

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Publicado el: 22-02-2004
Última modificación: 00-00-0000


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