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El bosque

Menesterosa era mi vida en el bosque, bajo el trémulo meneo de los árboles. Tormentosas era mis palabras las cuales me dieron fama de sarcástico. Se recordaba de mí sólo el mal. Rondaban relatos de cómo había desmembrado la verdad e ricos y famosos en las más grandes plazas del reino.
"Bhar, el centauro maldito" era el nombre que me daban los humanos. Los de mi especia simplemente me llamaban "basura".

Un día como cualquier otro, me topé con un humano a 3 km. De Flehr al norte del bosque de Faerie, se me acercó y me dijo:- Buen día.- Asombrado por el flemático hombrecillo simulé amabilidad y dije también `Buen día´. Curioso de su clama le pregunté:- ¿Sabes quién soy?.- frente a lo cual es asintió lentamente con la cabeza.
Nos quedamos charlando de la vida, de la muerte, de los dioses y de amores, por un rato, tiempo suficiente para que yo notase que quien me acompañaba era tan locuaz como yo. Perspicazmente logró engañare un par de veces con trabalenguas y acertijos que él mismo había ideado. Fue una experiencia remozante. Hablamos hasta quedarnos dormidos, me llenó de vida y luego, mientras yo dormía, se marchó.
Muchos años después, volví a toparme con él en el mismo sendero. Creí que no me recordaría, considerando que los humanos no son muy longevos y que el tiempo pasa raudo por el bosque. Caminó torpemente hacia mí, se apoyó en mi lomo y me dijo:- Gracias por haberme dado nuevas esperanzas. Por mostrarme la luz y renovar mi alma.- terminó así de hablar y cayó al piso. Su espíritu lo había abandonado. Sólo entonces me di cuenta de que lo que él había hecho por mi aquel día años atrás había sido recíproco. Agradecido y satisfecho tomé en brazos su cuerpo, lo llevé al arroyo, le di sepulcro digno. Me eché bajo un sauce y me dormí. Para siempre.

Con tanto que decir hay mucha gente hablando, pero habiendo demasiado que escuchar son pocos los que están dispuestos a hacerlo. Saltemos, pues, desde el acopio de la humanidad y dejemos que la experiencia nos atraviese en todas direcciones, para no morir sin haber oído, o sin haber sido escuchados.




Orestes

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Publicado el: 05-09-2001
Última modificación: 00-00-0000


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